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27 de septiembre de 2012

Una crónica del #25S

Por Alexander Rol/Tercera Información.

¿Cómo se puede calificar lo que sucedió el martes en Madrid en un día de significativa relevancia para el pueblo español, como es el sitio pacíficamente al Congreso de los Diputados dónde sus excemas y putísimas señorías estaban reunidas en su debatir y proponer, de leyes absurdas, destinadas a incrementar y el malestar social que se vive? Sencillamente de esperpento democrático como más bien guste de llamarse. 28 detenidas y 60 heridas, y ello sumado a lo que en los medios de comunicación no ha salido, y que si ha salido, salió pronto y al día de hoy ha sido borrado, como es el caso de una persona a la que dejaron parapléjica de por vida...¡enhorabuena, y Cifuentes alabando y justificando la desmesurada carga policial que hubo, así como la policía felicitándose por el enorme despliegue que hubo, y eso que solamente usaron una pequeña fuerza de la que disponen! Pero comencemos poco a poco y brevemente sobre el anticipo de esta locura alabada por una parte de la sociedad que no merece el más mínimo aprecio.

A las doce se había quedado en plaza España en donde a lo largo del medio-día se juntarían poblaciones venidas de todos puntos de España, incluida la de Valladolid apoyada por el 15m de allí. Ya desde primeras horas hubo anticipos de lo que sucedería, con retenciones a los autobuses de Barcelona, Granada o Zaragoza, y a los últimos, les cachearon con perros incluidos, por si de peligrosos terroristas, con botellas de agua, comidas y pancartas se pudieran tratar.
A lo largo de toda la mañana fueron llegando personas, se celebró una comida y posteriormente una asamblea en la que se explicaría el recorrido de la Marcha, dirección Gran Vía y Atocha, así como explicar que la convocatoria tenía como previsión la llegada a Sol y posteriormente al Congreso, en donde se realizaría una sentada sin jaleo.

Y comenzó la peregrinación, cubierta por medios como Antena 3, Canal Sur, o la Sexta noticias, así como diversos medios de prensa como el País, el Mundo, ¡y como no, Intereconomía, eso sí, alejados a dos kilómetros de distancia, dado que suyo no es de menester, eso de juntarse con ancianos o yayoflautas, gente de mediana edad, jóvenes hasta los cojones del futuro que les espera, y llamar a la convocatoria lo siguiente:http://www.intereconomia.com/notici...

Pero ya en Sol hubo varios intentos de carga, y diversas calles como la que hasta Callao estaban repletas de policías, con unos ocho furgones por calle. La gente que había salido de Atocha ya esperaba a la marcha allí, desplegada en toda la zona del Prado, Neptuno, Cibeles, Atocha, estimándose una cifra de unas 6000 personas según la sub-delegación del gobierno, y tres veces más o incluso 60000 fuentes de un promedio basado en estimaciones superficiales, aunque con la cantidad de imagenes obtenidas, cerca esta la cifra. A partir de las siete horas, el Congreso estaba cercado por un amplio dispositivo policial, con policia a caballo incluida, y de frente, un par de miles de personas sentadas y otras tantas de pie, en pro de lo que pudiera pasar. Entorno a las 19:00 ya comenzaron a haber los primeros incidentes de la jornada, que se saldaron con algún que otro herido, y algún detenido. Fue pasando el tiempo y la tensión en aumento. Hasta que según los vídeos, un grupo de radicales, entre los que se encuentran policías infiltrados, nazis, etc, de un número estimado de 50 personas, que se pusieron a increpar verbalmente al comienzo a la policía, y posteriormente a lanzar latas de cerveza, palos, hasta que los otros decidieron cargar, con pelotas y balas de goma, cargando indiscriminadamente contra una mayoría que pacíficamente tuvo que correr, aunque otras muchas se quedaron pese al miedo. Se llegaron a escuchar petardazos, gente corriendo etc. Se procedió a llevar hacía los manifestantes hacía Atocha en donde según vídeos se ve a la policía, sin justificación, entrando en la estación y cargando a diestro y siniestro, contra gente, que simplemente, ¡esperaba un simple autobús y seguir con su vida! en esos vídeos, se ve a vigilantes de seguridad, sumandose a las agresiones, cosa curiosa esa, dado que no lo tienen permitido, ¡pero es lo que tiene, una profesión mal remunerada, aburrida, y que cuando hay una oportunidad de desfogarse pues claro! Además se ve de como confunden a gente inocente que simplemente esperaba allí, y que a un cámara le arrancan el micrófono para que no salgan lo que están diciendo. En pocas palabras, indignante.

Finalmente, pasó el tiempo y un grupo de medio millar se sentaron frente a los policías que rodeaban la vía principal por Cibeles, hubo incluso presencia distante de la policía montada a caballo, en caso de que al estilo zarista hubiera que cargar como si de una España ceniceta por allá s.XIX se tratase. Finalmente se inició una última carga policial y la gente que allí quedaba procedió a irse a Sol a celebrar una asamblea, y dar por consiguiente, cerrada la noche. La policía finalmente se desplegó por Neptuno y el tráfico volvió a rodar. En el día de hoy, día 26 se quiere celebrar una nueva concentración por lo sucedido ayer.

CONCLUSIONES SOBRE LA JORNADA DE AYER

Era evidente que tal y como lo había calificado la señorita Cifuentes, se trataba de un acto peligroso contra su mal llamada democracia, y que incluso la ha parecido triste que un 30% de los parlamentarios hayan visto la carga policial como desmesurada y desproporcional, ya que allí había más de mil trescientos agentes, y los medios empleados fueron drásticamente una locura, una sin razón.

Llama la atención como anoche los medios hablaban de esa persona que recibió un porrazo y se ha quedado parapléjica al cerrarle y zanjarle una lesión en la médula, y a día de hoy ya nadie habla de ello salvo en los medios alternativos de información. También es sorprendente la brutalidad de personas inocentes que han sido agredidas simplemente por el hecho de estar en el lugar equivocado y nadie a reparado en ellas, se nota como para los políticos son meros números, poco significativos, y poco importa lo que pueda pasar al ser poca la cantidad.

Llama la atención el caso de los policías infiltrados y de como se les ve agrediendo falsamente a sus compañeros para provocar al resto de personas a atacar, y como una vez hecho el teatro proceden a ayudar a sus compañeros a realizar presuntas detenciones. Es una verdad que ha salido en los medios pero de la cual apenas se esta enunciando en las redes políticamente correctas.

Es interesante observar como en sí el 25s ha quedado en un acto de represión más que como un acto de una relevancia significativa de cara a dar un salto hacía adelante. Los pequeños errores de coordinación en cuanto a la identificación de violentos tuvieron la culpa, algo de lo que no se puede culpar a los que lo organizaron, dado que violentos hay en todos los sitios, una desgracia grande. Pero es obvio que la forma ideal de cambiar las cosas debe centrarse en progresar de una manera pacífica, y a ser posible evitar confrontaciones con una policía y un gobierno que se están delatando como lo que siempre ha sido este país, un país de sumisos donde se cotiza alto por la traición, y se paga poco por la dignidad. Pero lo que sin duda nos debe animar a todxs los que fuimos allí, es el hecho de que bajo diversas circunstancias, ya fuera como fotógrafos, manifestantes, o meros civiles, es que aunque poca, aún hay lugar para dar sitio a la esperanza, pues sin duda se vivieron casos de heroismo y de firmeza como fue el de un tal Alberto dueño de una paellera en el lateral derecho del Congreso dirección Atocha, quien cuando se hubo producido la carga policial, plantó cara a la policía dado que esta quiso entrar en un sitio lleno de civiles, y gracias al heroísmo de él y de los demás, mucha gente joven y mayor pudo salir ilesa cuando se despejó Prado. Ejemplos estos junto a los de los cientos de anónimos que ayudaron a los heridos morales y físicos.

VÍDEOS DE LO QUE PASÓ REALMENTE







PALINURO :: Una propuesta práctica para la izquierda.


Por Ramón Cotarelo.

Los últimos acontecimientos en Madrid y otros lugares de España son muestra de un deterioro alarmante de la democracia. La desmesurada violencia policial en la represión de un 25S pacífico; el hecho de que los agentes fueran sin identificar, en contra de la ley y que sus mandos se jacten de ello; la brutalidad indiscriminada desatada por las provocaciones de los propios agentes disfrazados de manifestantes, contra toda norma moral; las identificaciones aleatorias e intimidatorias; las detenciones discrecionales; el hostigamiento y amedrentamiento sistemático de la población, todo ello prueba una neta involución política hacia formas políticas autoritarias, casi dictatoriales.

Y la consecuencia más evidente es la generalizada conciencia de indefensión de la ciudadanía frente a las arbitrariedades del poder, lo cual produce un estado de creciente irritación popular ante la que la autoridad solo responde intensificando la violencia.

El gobierno salido de las elecciones arrastra un déficit de legitimidad sobrevenida al haber incumplido clamorosamente todo el programa en virtud del cual se lo eligió. Por este motivo tiene tanta autoridad para gobernar como el mancebo de la botica. Sabedor de esta carencia de legitimidad, el poder no se molesta en guardar las apariencias, prescinde de todos los frenos y contrapesos propios del Estado de derecho y actúa a golpe de decreto, sin someterse a control alguno. El Parlamento, vaciado de contenido por la mayoría absolutísima del PP, no pinta literalmente nada. Las demás instituciones de fiscalización, como la Defensora del Pueblo, por ejemplo, están al servicio incondicional del gobierno. Solo los tribunales mantienen un remedo de independencia, pero es de efectos tardíos, inseguros y quizá poco eficaces. Cuando el ministro Wert mantiene la subvención a los centros educativos segregados por sexo en contra de una sentencia del Tribunal Supremo hay poca duda sobre lo que aquí se dice.

El círculo se cierra con el control del gobierno sobre los medios de comunicación, total en el caso de los públicos -que actúan como unidades de agitprop del PP- y casi total en el de los privados. Un control que, con los esfuerzos de una batería de plumillas e ideólogos, fabrica una realidad diaria tipo Potemkin, esto es, simulada, ficticia. Una realidad en la que el pueblo que protesta contra el golpe de Estado de la banca es presentado por la autoridad como golpista, en que los escasos diputados que denuncian la violencia institucional son acusados de violentos y en la que son los manifestantes pacíficos como los de las fotos los que atacan a la policía.

Y no hay mecanismos de defensa. 

Gracias a las redes sociales todo el mundo puede ver lo que ha pasado, lo que está pasando, cómo la policía va sin identificar, se extralimita de continuo, carga brutalmente y maltrata a la ciudadanía que está ejerciendo un derecho. Luego, la delegada del gobierno ocupa los medios y miente con todo descaro, reduce los manifestantes a la décima parte, los insulta tratándolos de golpistas, asegura que atacan a la policía y que esta actúa correctamente. El gobierno ampara y sostiene estas patrañas y los medios de comunicación al servicio de la autoridad, esto es, casi todos, propalan los embustes, los infundios, las calumnias y son cómplices del poder en la tarea de criminalizar la oposición extraparlamenteria y parte de la parlamentaria, en concreto el puñado de diputados que ha tenido el coraje y la honradez de sumarse a los manifestantes.

La iglesia, como siempre que la derecha actúa en defensa de sus intereses, calla, y la gente tiene que informarse en las redes sociales y los medios extranjeros, hoy al alcance de la mano gracias a internet. Pero lo hace y eso se traduce luego en una acción política práctica extraparlamentaria que, aunque la delegada Cifuentes y quienes están tan ciegos como ella la vean como un problema de orden público, tiene un alcance inmenso, cada vez más de manifiesto. El sábado vuelve el pueblo soberano a rodear el parlamento para protestar por una forma de hacer política que reputa antidemocrática, injusta e inmoral. Lo hace de modo espontáneo, sin organización jerarquizada porque los partidos no pueden ya canalizar las aspiraciones de los ciudadanos, unos porque, siendo los partidos dinásticos, están comprometidos con la situación que se impugna y los otros porque tienen perfiles ideológicos restrictivos, casi sectarios, que no invitan a seguirlos. El poder reacciona con desmesurada violencia frente a este movimiento pacífico de desobediencia civil y, en su necia locura no se da cuenta de que está alimentándolo. Las instituciones que habían de servir de contrapeso son cómplices del atropello y, aunque ya sea claro que el movimiento es imparable, lo es por el sacrificio de la gente, dispuesta a padecer la violencia del poder, indefensa.

Pero no debiera ser así. Debiéramos encontrar mecanismos de defensa de la protesta tanto colectiva como individualizadamente, que pudieran enfrentarse al poder desde una posición de altura moral y con la legalidad en la mano, para  pararlo, reducirlo y proteger el movimiento.

Por ello propongo celebrar una conferencia de organizaciones de la izquierda, de toda la izquierda, incluido el PSOE, para consensuar la constitución de un Tribunal Cívico, compuesto por media docena de personas de indudable integridad moral y altura intelectual que conozca los casos de conculcación de los derechos de los ciudadanos a manos de las autoridades. La cuestión sería ponerse de acuerdo en los nombres, cosa que no debiera ser difícil por consenso y serviría como un primer paso claro y práctico en pro de la unidad de la izquierda. Pienso en nombres como los de José Luis Sampedro o Federico Mayor Zaragoza, gente que dé la talla y goce de merecido reconocimiento.

La función del Tribunal Cívico será dictaminar sobre los casos que investigue, los abusos, las arbitrariedades, poniéndolos en conocimiento de los medios y también de los tribunales de justicia nacionales e internacionales. El Tribunal Cívico debe disponer  de un cuerpo o gabinete de letrados que recurra permanente y sistemáticamente a los órganos judiciales en defensa de los derechos de los ciudadanos para oponerse individual y colectivamente a las decisiones de un poder que no quiere límites. 

Dado que la Defensora del Pueblo defiende al gobierno que ataca al pueblo, que el Parlamento se limita a convalidar las políticas antipopulares del gobierno y que los tribunales de justicia no son operativos en el control de las desmesuras gubernativas, poner en pie un organismo de este tipo es un gran paso en la actividad de proteger un movimiento popular, espontáneo, de crítica y regeneración del sistema político y en defensa de un orden más humano y justo aquí y ahora, no en un hipotético futuro.

(Las imágen son dos fotos encontradas en Twitter que recogen momentos de la represión policial del 25S. No he visto que tuvieran derechos reservados y he asumido que están en creative commons. De no ser así, un simple aviso como comentario en esta misma entrada bastará para retirarlas).
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