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10 de junio de 2008

Finísimas personas.

En México, dos hombres ocupan sendos puestos, curiosos ambos. El uno se hizo nombrar en noviembre de 2006 presidente legítimo y parece estar respaldado por unos 15 millones de hombres y mujeres que votaron a su favor en las pasadas elecciones federales; su nombre: Andrés Manuel López Obrador.

El otro, con el apoyo de los empresarios más encumbrados en el poder y la clase política que teme por la pérdida de sus privilegios, tenidos o por tener, se hizo colgar haiga sido como haigo sido la banda presidencial que debería ostentar quien fuera presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, emanado, claro, de un proceso electoral limpio; como éste no es el caso, el hombre apenas alcanza el cargo de presidente de facto y parece estar respaldado por otros 15 millones de personas que según los desaseados Instituto Federal Electoral (IFE) y Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sufragaron por él; su nombre: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

Lo anterior quiere decir, entre muchas otras cosas, que en este país de por lo menos 110 millones de habitantes, 80 millones no votaron ni a favor de AMLO ni de FJCH. Sin embargo, padecen de la política de sus gobiernos, legítimo o de facto (también llamado espurio). Podemos decir, en consecuencia, que lo que sucede en México, amén de las corresponsabilidades que a todas y a todos nos toca, es en buena medida producto de la responsabilidad o irresponsabilidad de estos personajes.

¿Alguno de ellos tendrá algo qué decir, entonces, de la muerte de doña Susana Xocua Tezoco, encontrada semidesnuda y con rasgos de violencia sexual en la comunidad La Independencia, del municipio de Zongolica (sí, otra vez), Veracruz; o del enésimo asesinato por homofobia, esta vez ocasionando la muerte de Alejandro Contreras Rodríguez, apuñalado 48 veces en la capital del estado de Aguascalientes, o de la interminable lista de feminicidios que tiene en Consuelo Bahesa Rojas su víctima más reciente, quien a sus 32 años de edad vivía en Yautepec, Morelos, y ha dejado huérfana a su hija de escasos 5 años?

Quizás no; quizás sí. Quizás el uno, AMLO, guarde silencio como Atenco o Chiapas, al fin que nada tiene que ver todo aquesto con una pretendida defensa nacionalista del petróleo ni con el respeto a la voluntad popular que dice abanderar. Quizás el otro, FJCH, diga que estando en la misma situación él haría lo mismo que los criminales, se apuraría a diagnosticar una gastroenteritis, haría todo lo posible para que los periodistas que cubren tales notas pierdan sus empleos porque no son patrióticos y, ya entrados en gastos, hasta invitaría a una cena a los gobernadores de Veracruz, Aguascalientes y Morelos.

Lástima que no se enterara antes, de haber sido así quizás sería a ellos a quienes hubiera pedido que le acompañaran en su reciente visita a España; claro que no sería tan simbólico, pues para colgarse la medalla de la tolerancia y la pluralidad se ha hecho acompañar del gobernador panista de Baja California, el priista del Estado de México y el perredista de Chiapas. Lo que no se ha dado cuenta, el presidente espurio es que como AMLO, su reverso en la moneda, lo que se ha colgado es la medalla del acuerdo político bajo lo oscurito, del crimen y de la impunidad.

El panista José Guadalupe Osuna Millán fue señalado recientemente como protector de narcotraficantes por el mismo general al mando de la II Región Militar, el divisionario Sergio Aponte Polito; el conflicto entre ambos personajes, los dos estrechos aliados de FJCH, llegó al grado de pactar un acuerdo de cooperación del tipo que le gustan a Calderón Hinojosa y hoy, así como Josefina Vázquez Mota y Elba Esther Gordillo hacen como que se quieren, Aponte y Osuna se toman políticamente de la mano.

Enrique Peña Nieto es el flamante priista de cara bonita con quienes el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, y Calderón se toman la foto de la complicidad a falta de encontrar el espacio y los modos de tomársela entre ellos. En sus manos, el Estado de México se ha convertido en una de las entidades con más altos índices de feminicidios en el país, donde Chimalhuacán ya le disputa el nada honroso primer lugar a Ciudad Juárez. Pero lo que hizo más famoso al posible candidato del PRI (si Manlio no dispone de otra cosa) a la presidencia de la República en 2012, fue la salvaje represión que orquestó con apoyo del PRD y el PAN en contra del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), de San Salvador Atenco, cuyo resultado está, por decir lo menos, en las condenas de más de 67 años de prisión a tres dirigentes del FPDT, las violaciones a medio centenar de mujeres como método de tortura por parte de sus policías, la prisión política a centenares de adherentes de la Otra Campaña, la instauración del terror en Atenco y el asesinato de dos jóvenes.

Juan Sabines Guerrero es, por su parte, el priperredista que sintetiza la conjunción entre pragmatismo y congruencia. Hijo del ex gobernador Juan Sabines Gutiérrez, famoso entre otras cosas por ser hermano del poeta Jaime Sabines y por ordenar la masacre de Wololchan, encabezada por el entonces mando de la 31 Zona Militar, el ahora también ex goberladrón Absalón Castellanos Domínguez; Sabines Guerrero recibió la Navidad de 2006 un regalo singular: en medio del gigantesco campamento ciudadano que significó el plantón de Paseo de la Reforma, AMLO decidió darse un tiempecito para dejar allí a sus miles de seguidores e irse a cenar con Sabines, alzarle la mano y felicitarlo por su triunfo electoral. Sabines, quien llegó a la gubernatura chiapaneca luego de uno de esos fraudes internos que el PRD tanto gusta de copiar al PRI (quizás porque los otrora mapaches tricolores trabajan ahora dentro del partido del sol azteca), ha llamado a terratenientes, hacendados y priistas que apoyan a grupos paramilitares con más que declaraciones políticas a trabajar con él en su administración, y se ha convertido en el personaje más importante de ambos gobiernos: el legítimo y el espurio, para acotar y si se puede, exterminar, a la verdadera amenaza que pesa sobre los intereses que ambos desgobiernos tienen en común con la clase en el Poder: la dignidad y el ejemplo de las comunidades zapatistas.

Tal vez no sería tan mala recepción, por parte de quienes están por aquellas tierras, recordarles a éstas finísimas personas la clase de alimañas que son; así, además de sumarse a la justa indignación que asiste a Cristina Valls, quien ha demandado ante la Audiencia Nacional a autoridades mexicanas por las vejaciones recibidas en mayo de 2006 a raíz de los acontecimientos en Atenco y de exigirles que salgan las Fuerzas Armadas de Chiapas, quizás se puedan librar de próximas comitivas igualmente aberrantes: ya están en la lista, para conservar el toque pluripartidista, los gobernadores precioso de Puebla, piadoso de Jalisco y mafioso de Guerrero.

10 de junio de 2007

CLAUSURA DEL CAMPAMENTO CUCAPÁ, la Otra cumplió su palabra

Los pescadores Cucapá pudieron pescar sin problemas

Murielle Coppin
Especial para The Narco News Bulletin

7 de junio de 2007

El sábado 19 de mayo unas 50 personas se reunieron bajo la sombra de la enramada del campamento del Partido de los Comunistas, situado en la llamada zona neutra a un kilómetro de la comunidad El Mayor (Baja California), para dar por concluido el campamento internacional Cucapá (los pueblos indios en defensa de la vida, la cultura y la naturaleza: Abajo y a la Izquierda) que tuvo lugar desde el 10 de febrero hasta el 19 de mayo y que tenía como meta principal proteger a los pescadores Cucapá del hostigamiento de la marina y la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente) que sufren desde que en el 1993 se declaró área de protección natural la zona en la que suelen pescar.


D.R. 2007 Murielle Coppin
Entre los presentes estaban los 4 comandant@s de la delegación Sexta –Tacho, Emiliano, Dalia y Kelly- quienes asistieron al campamento desde su inicio; unos 10 campamentistas de la Brigada Comunista Sergio Almaguer Cosío del partido de los Comunistas; unos 5 campamentistas adherentes del Otro Lado; el líder tradicional de los Cucapás: Onésimo González Saíz y unos 20 Cucapas, todos miembros de la Sociedad Cooperativa Pueblo Indígena Cucapá, quienes vinieron especialmente para el acto desde el ejido mestizo El Indiviso, donde viven. Destacó la ausencia de la familia de Susana Sáez, adherente a la Otra y presidenta de una nueva Sociedad Civil (Sociedad de Producción Rural Juañak Jah Kajuath) con 17 miembros residentes de la comunidad indígena El Mayor.

Por parte de los Cucapás, el licenciado Rivera, el líder tradicional Onésimo y la presidenta de la cooperativa, Mónica Paulina González Portillo, dieron brevemente las gracias por el apoyo y el gran esfuerzo que les brindaron los Zapatistas y los campamentistas, lo que hizo que tuvieron “la temporada de pesca más tranquila en muchos años y sólo porque ustedes estuvieron presentes, ya no nos molestaron como los años pasados”.


D.R. 2007 Murielle Coppin
Luís Alfonso Vargas, del partido de los comunistas, calificó de “alta relevancia lo que hemos hecho todos”, e insistió en el triunfo de la Otra: “los compas Cucapás pudieron pescar sin grandes problemas” gracias al “EZLN, que movilizó a sus dirigentes hasta acá y quienes unieron a compas de todo el país y del mundo entero.”

El éxito del campamento fue repetido en las palabras de la comandanta Dalia: “Cumplimos nuestro deber para que pudieron pescar sin que moleste el pinche gobierno.” No obstante conminó a los Cucapás a: “Que no se peleen entre ustedes, eso es lo que quiere el gobierno; organícense más.”


D.R. 2007 Murielle Coppin
El comandante Tacho, jefe de la delegación Comisión Sexta de la EZLN para la región Noroeste de la Otra, también llamó a “luchar juntos”: “hemos demostrado que sólo entre nosotros nos podemos proteger de enemigos como la Profepa, la marina” porque “no hay leyes ni gobiernos para los derechos que tenemos nosotros”. Respetando la neutralidad de la EZLN aclaró no “habernos metido en asuntos internos de la comunidad, no a favor o en contra de unos u otros”. Finalmente, recordó a los presos políticos de Atenco y Oaxaca que siguen presos y dio las gracias a los compas que se encargaron del campamento; a los que construyeron la impresionante enramada de la Comisión Sexta, la llamada “fortaleza”; al CNI (Congreso Nacional Indígena) por su presencia, a los campamentistas por su permanencia y vigilancia y a las compas Lupe y Gloria del partido de los Comunistas por su ejemplo de mujeres y haberle dedicado a tiempo completo a este evento.

El acto terminó sin que nadie mencionara los esfuerzos y apoyos que brindaron los campamentistas y visitantes de la Transfronteriza Tijuana, San Quintín, Ensenada, Mexicali, de Los Angeles a San Diego), quienes convivieron más con la comunidad Cucapá El Mayor: fueron ell@s quienes construyeron el espacio cultural donde se realizaron talleres (de música, fotografía, pintura), quienes jugaron fútbol con los niños, Ell@s no sólo asistieron a la pesca, sino que destriparon, filetearon y buscaron donde vender el pescado a precio justo, ell@s quienes organizaron eventos tales como la despedida del sábado 14 de mayo con teatro, canto, rap y danza, y quienes ya están organizándose para continuar el apoyo a los habitantes de la comunidad Cucapá El Mayor.


D.R. 2007 Murielle Coppin
A pesar de unas cuantas dificultades que se fueron desarrollando a lo largo de la preparación y durante el campamento mismo, La Otra en su segunda etapa logró que las duras condiciones de vida de los Cucapás se compartieran con unas 400 personas provenientes de todo México y del mundo entero (entre otros países: Australia, Alemania, EU, Italia, Francia, Bélgica, Perú, Honduras, etc.) quienes, tal como lo dijo Armando del CNI, “llevan la palabra desde aquí al espacio de todos.” Mientras que hace un año los mismos habitantes de Baja California no sabían de los Cucapás, ahora, gracias al campamento, la comunidad indígena Cucapá El Mayor está en el mapa. La Casa de la Familia Adherente fue como el punto de reunión y de convivencia de los varios colectivos, asociaciones e individuos adherentes. En este sentido, el EZLN, tras convocar al campamento, logró ser el puente entre todos ellos y, tal como lo dice uno de los cuadros de la pintora campamentista Alicia -quien realizó un mural en El Mayor- poco a poco se está “tejiendo la Revolución”.


The Narco News Bulletin: Reporting on the Drug War and Democracy from Latin America

24 de octubre de 2006

LA OTRA :: "si tocan a la appo, tocan al ezln" - marcos.

Sábado 21 de octubre de 2006

HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO

Mexicali, BC, 20 de octubre. "El pueblo de Oaxaca ha dado un ejemplo no sólo heroico, también organizativo al resto del país. Y Oaxaca va a encontrar un movimiento que le dará apoyo incondicional, que no busca sacar raja política: la otra campaña", declaró hoy el subcomandante Marcos en una inusual conferencia de prensa con los medios locales de la capital bajacaliforniana, al concluir la reunión que sostuvo con jubilados y simpatizantes mexicalenses de la otra.

Marcos expresó su convición de que "al gobernador Ulises Ruiz lo van a quitar; lo que arriba están discutiendo es cómo, si por desaparición de poderes o si va a pedir permiso". El vocero zapatista se había comprometido a responder preguntas de la prensa comercial luego de un altercado ocurrido esta mañana, suscitado por varios comunicadores que rodearon el vehículo donde viaja, y tras golpear a miembros de su comitiva, se dijeron agredidos por ésta. El corresponsal de Televisión Azteca pateó a uno de los acompañantes del subcomandante, y luego le arrancó los lentes mientras preguntaba, infundadamente: "¿Por qué me agredes?"

El reportero se hizo entrevistar inmediatamente por otros medios electrónicos, "volteando" la versión de los hechos para quedar él como víctima. Ante la tensión del momento, el propio delegado Zero ofreció hablar más tarde con los medios, y así lo hizo. Por supuesto, las televisoras ya no se encontraban en el lugar, aunque sí representantes de diarios y radiodifusoras que lo interrogaron sobre el conflicto oaxaqueño y la postura del zapatismo y la otra campaña respecto al futuro gobierno federal panista.

Sobre la protesta popular en la entidad sureña, consideró que "poco a poco irán creciendo estos movimientos, a veces en municipios, a veces en todo un estado, a veces en partes alejadas de uno y otro lado". El peligro que se cierne -añadió- es que cada quien esté solo. "Necesitamos construir esta red para apoyarnos. Si tocan a uno, nos tocan a todos, y en este caso, si tocan a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca" (APPO) y a Oaxaca, tocan a la otra campaña y al EZLN".

Y apuntó: "Como zapatistas y como parte de la otra campaña, pensamos que el movimiento de la APPO es legítimo. Ulises Ruiz no es el gobernador del estado, cobra como tal, pero no gobierna absolutamente nada y ha logrado lo que pocos: unir a toda la población en su contra. Durante mucho tiempo despreció y humilló al movimiento social, a los sindicatos, a las organizaciones empresariales incluso, porque ni siquiera los empresarios lo apoyan, y logró hacer crecer este movimiento".

Consideró que "el Senado de la República negocia la cabeza de Ulises Ruiz a cambio de ventajas para Felipe Calderón. Hay, en efecto, y es real, la amenaza de una represión sangrienta, porque la forma de detener a la APPO es sólo con un baño de sangre, pues no han podido frenar el movimiento con mentiras, amenazas ni golpes".

Informó que la otra campaña ha preparado "la forma de apoyar, de solidarizarnos y movilizarnos con ellos. No vamos a dudar. La razón, que es la que cuenta para nosotros, la tiene la APPO. Y no sólo donde pasamos hacemos la denuncia, sino también tenemos acuerdos con la otra campaña en otros estados para, inmediatamente que se diera un hecho represivo, movilizarnos y apoyar a la gente que sea atacada".

Cuestionado sobre si la otra campaña tratará de derrocar al gobierno federal entrante, el subcomandante Marcos señaló: "Nosotros ya hablamos con el de arriba y nunca tuvimos resultados. No vamos a tratar de derrocar a Felipe Calderón, lo vamos a derrocar. Y no sólo porque de por sí la otra campaña se ha propuesto librarse de los políticos, sino porque está claro que no tiene ninguna legitimidad; nadie en México cree que haya ganado las elecciones. Todos sabemos que lo impusieron. En ese sentido, sabemos que tendríamos mucho apoyo del pueblo mexicano para decirle: 'ya vete', y mientras más pronto, mejor".

Durante la reunión con ciudadanos de Mexicali, el delegado Zero escuchó testimonios sobre la política abusiva del gobierno estatal del panista Eugenio Eluordy y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en cuanto a las tarifas eléctricas, muy elevadas aquí, muy baratas para el consumidor estadunidense y casi gratis para las grandes empresas. Anunció que habrá acuerdos para una huelga general de pagos a la CFE en todo el país.

También reiteró sus críticas al gobierno de Vicente Fox, que en seis años "no ha hecho nada" por los mexicanos, pero ante la "guerra de cárteles del narcotráfico", que en Baja California es muy palpable, en vez de enfrentar el problema, "protegió a El Chapo Guzmán".

Genocidio y "tortura" étnica

Por la tarde, la otra campaña visitó la comunidad El Mayor, donde habitan los cucapá, uno de los pueblos originarios de Baja California al borde de la extinción. En esta comunidad, ubicada al sur del fértil valle de Mexicali, sobreviven muchas de las 50 familias de ese pueblo indígena que permanecen en este lado de la frontera; hay otras más en reservaciones de Estados Unidos. Además de la marginación a que los han sometidos los gobiernos nacionales (señaladamente Porfirio Díaz y Carlos Salinas de Gortari), su principal problema es la prohibición oficial para pescar en el delta del río Colorado en su salida al mar de California.

La pesca es una de las últimas actividades productivas que quedan a este pueblo, luego de que se les despojó del suelo agrícola y se les arrojó a las montañas áridas del desierto. Divididos por las políticas oficiales, los cucapá sufren una suerte de tortura étnica y económica, sostenida con entusiasmo por los gobiernos panistas de la entidad que así protegen, más que el medio ambiente, los intereses turísticos trasnacionales en las costas del "sobaco" de la península, al sur de Mexicali.

Mónica, Onésimo e Hilda rindieron su testimonio al delegado Zero y a los representantes del Congreso Nacional Indígena que llegaron hoy hasta El Mayor. "Hemos escuchado cómo personal de la Armada de México agrede y amenaza de muerte a los pescadores. Una muchacha embarazada fue amenazada poniéndole el cañón de un arma en la panza porque se negaba a que su panga fuera requisada", refirió Marcos, tras reunirse en privado con algunos indígenas. "Y nos preguntamos cómo, en un lugar donde abunda el narcotráfico, el Ejército y la Armada se dedican a perseguir a los pueblos indios, en lugar de perseguir a los delincuentes".

También estuvo presente Elías Espinosa, uno de los últimos miembros del pueblo kiliwa (de cuya lengua sobreviven cinco hablantes), quien denunció el abandono en que se encuentran las 150 personas de su pueblo. "No tenemos escuela, clínica ni se respeta nuestra cultura", dijo. De hecho, los kiliwa tienen un "pacto de muerte" desde hace años, pues decidieron dejar de reproducirse ante "la vergüenza que les da traer hijos a este mundo", según informa uno de sus asesores legales. Elías, de unos 30 años, es uno de los kiliwa más jóvenes que quedan.

En este confín geográfico y humano, la otra campaña vino a encontrarse con los casos más dramáticos del "progreso" terminal y sin matices que el capitalismo depara a los pueblos originarios del país.

LA OTRA :: cucapás y kiliwas en pie de lucha.


Por Kristin Bricker

El Otro Periodismo con la Otra Campaña en Baja California

23 de octubre de 2006

MEXICALI, BAJA CALIFORNIA: El Delegado Zero, de paso por estas tierras del norte mexicano, anunció una nueva acción dentro del programa de la Otra Campaña: la instalación de un campamento zapatista en la zona de las comunidades indígenas Cucapá y Kiliwa, asentadas a unos kilómetros al sur de esta ciudad capital del estado, como muestra de solidaridad en su lucha durante la próxima temporada de pesca y evitar que se cumpla el “pacto de muerte” que los Kiliwa han hecho. Marcos anunció la medida después de visitar el poblado de Cucapá El Mayor.

Las comunidades indígenas de los cucapás y kiliwas están enfrentándose a la extinción. De los Cucapá sobreviven menos de 300; de los Kiliwas, 54.

Mientras el gobierno no se ocupa de dichas etnias, y mucho menos se preocupa por preservar su cultura, sus tradiciones o su existencia, si en cambio muestra mucho interés por los peces, de los cuales, paradójicamente, los grupos indígenas de por aquí dependen para su supervivencia. El gobierno federal, con el apoyo de organizaciones de “conservación” como el Fondo Mundial para la Vida Salvaje (WWF por sus siglos en inglés) y Conservación Internacional (que se distinguen por proteger a las especies en peligro de extinción expulsando de sus tierras ancestrales a los pueblos en peligro de extinción), convirtió por decreto las aguas en cuales los indígenas han pescado por generaciones, en una reserva de la biosfera del Golfo Superior el 10 de Junio de 1993, porque era “de interés público,” según se lee en la página oficial de Internet de la Comisión de Áreas Naturales Protegidas del gobierno. El sitio también menciona que 77 % de la gente que vive en la zona, o en sus alrededores, depende de la pesca para su sustento, ante lo cual surge la obligada pregunta: ¿a cuál interés público sirve la prohibición de pesca en las áreas protegidas?

En realidad, no es que los Cucapá y los Kiliwa se nieguen a proteger a los peces y delfines en peligro de extinción. Ellos afirman que es su mayor interés proteger a las especies de las cuales ellos dependen para su sustento, y se esmeran en ser los custodios del río y sus peces, al igual que lo fueron sus ancestros. Hilda Hurtado Valenzuela, la secretaria de la Cooperativa de Pesca de los Cucapá, sostiene que los cucapás y los kiliwas no son los culpables de la pesca excesiva, pero sí los que padecen las consecuencias. Dice que ellos no pescan intencionalmente las especies en peligro, aun que pudiera ser que en alguna ocasión si hubiera pasado que pescaron algunos, pero que en esos casos los aprovecharon para saciar el hambre, y nunca para venderlo. Ahora, ella dice, ni si quiera hacen esto, porque si son atrapados cazando un pez protegido del río, van a la cárcel, o peor.

Para proteger a los peces en peligro, soldados federales armados constantemente patrullan la reserva y molestan a los pescadores que vienen a pescar. Hilda le contó al Subcomandante Marcos como soldados detuvieron a su hija embarazada, quien estaba tratando de pescar, apuntando sus armas en su vientre. Además, la comunidad tiene aproximadamente 30 órdenes de arresto por la pesca ilegal, incluido uno por 7 kilos de pescado.

Solidaridad Transfronteriza

En protesta por la expropiación forzada de sus tierras y la destrucción de su cultura, los Kiliwa hicieron un “pacto de muerte.” Las mujeres acordaron entre ellas ya no tener hijos, y los Kiliwas van a morir con esta generación. Marcos, sin embargo, intenta usar el poder de la Otra Campaña para convencerlos a ellos que no están solos y que no vale la pena morir de un “pacto de muerte” cuando pueden morir luchando.

Cuando miembros de la comunidad terminaron de explicar su lucha y su pacto de muerte a la Comisión Sexta, el Delegado Zero pidió un intermedio y una reunión privada con las autoridades de la comunidad.

Cuando regresaron al foro público, Marcos expuso los resultados de la reunión. Propuso a las autoridades Cucapá y Kiliwa, en el nombre de las comunidades zapatistas, la instalación de un campamento que sería creado para la temporada de pesca de 2007, que arranca a fines de Febrero y concluye a mediados de Mayo.

Al anunciar el llamado por un campamento, el Delegado Zero dijo:

“Decidimos mandar un mensaje urgente a los Mexicanos y Chicanos al norte del Río Grande para venir y maximizar el número de personas aquí, crear un espacio seguro, y proteger a las comunidades Cucapá y Kiliwa durante la temporada de pesca.” Después detalló que estos activistas van a formar un campamento de paz en la comunidad y brigadas que van a acompañar a los pescadores y pescadoras al río. Los adherentes a la Otra Campaña de Mexicali se van a reunir la próxima semana para empezar a organizar la acción. Marcos prometió, “la única cosa que no nos hará venir aquí es un pedido formal de las autoridades Kiliwa y Cucapá.”

Esta respuesta probablemente no se va a dar. En reacción a la propuesta del Delegado Zero sobre un campamento zapatista, Hilda Hurtado Valenzuela, una de las autoridades Cucapás, dijo, “Estamos muy felices de tener alguien que venga aquí a darnos una mano porque nosotros ya le pedimos al gobierno, pasamos por mediaciones, todos los caminos legales.” Sus pedidos y negociaciones con el gobierno no han producido ningún resultado positivo.

El campamento zapatista propuesto en El Mayor puede muy bien cambiar el camino de la próxima fase de La Otra Campaña, dónde dos comandantes van a ir a cada zona para vivir y organizar. Marcos reveló que la propuesta a los adherentes para la próxima fase va a incluir lo siguiente: que ellos van a organizar la gira en diciembre, publicar la Primera Declaración de la Otra Campaña en enero, y empezar la próxima fase de La Otra Campaña en febrero con los Kiliwa en el Noroeste de México no en el Sureste, como se había planeado originalmente.

LA OTRA :: "so, let's talk about walls" - marcos.



Por Al Giordano
El Otro Periodismo con La Otra Campaña en Baja California

23 de octubre de 2006

MEXICALI, BAJA CALIFORNIA, MEXICO: Todos hablan acerca de cuántos millones de mexicanos llegaron a los Estados Unidos. Baja California, en el lado mexicano de la frontera, es donde se asentaron finalmente los millones que fueron echados o se regresaron.

Con rumbo al norte en esta península, la tierra se transforma de un “desierto” a zonas pobladas. A los lados de las calles hay tiendas y restaurantes con nombres de los lugares de donde vino la gente… Restaurante El Poblano, sin duda abierto por unos inmigrantes del estado de Puebla… Llantería El Michoacano: alguien de Michoacán que arregla llantas ponchadas… La tienda Acámbaro General, con el nombre de un pueblo de Guanajuato… mujeres indígenas cruzan la carretera vestidas con huipiles que revelan sus orígenes de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Jalisco… Vienen de todas partes de México, donde el “Libre Comercio” mató las granjas familiares y otros trabajos dignos. Los antiguos granjeros y trabajadores tuvieron que mudarse y buscar trabajo en otros lugares. Imposibilitados de entrar a (o después de entrar, echados de) los Estados Unidos, él y ella se establecieron aquí, al lado de la frontera, en el lado mexicano.

Les llaman inmigrantes en su propio país. Trabajan turnos de 16 horas en maquiladoras de Sony, Samsung, Nabisco, Kodak y otras empresas extranjeras, las cuales les pagan 60 a 100 pesos (seis a diez dólares) por día y donde, sin un poco de protección regulatoria, muchos perdieron sus dedos o manos enteras – y algunos, hasta sus vidas – manejando peligrosas máquinas de “líneas de ensamble”. Trabajan de sol a sol, por menos salario, cosechando tomates y otros cultivos para las grandes empresas agrícolas.

Fuera de los centros urbanos de San Quintín y Ensenada, ellos viven en viviendas hechas de bloques y chozas en calles sucias, sin alcantarillas y otros servicios básicos. Aquí es particularmente evidente la gente del estado de México mayoritariamente indígena: Oaxaca, un bastión de represión y pobreza impulsado por el capitalismo: colonias enteras de Triquis, Mixtecos, Zapotecos, Mixes y otra gente desplazada se reunifican aquí, ya que se encuentran lejos de su tierra natal, como alguna vez los italianos en EE.UU., se reunieron en “Italia Chica”, y los chinos, quienes todavía llegan a sus propios barrios. Trabajan arduamente en las mismas duras labores que los mexicanos en los Estados Unidos. Aquí, también, se encontraron con maltrato, discriminación, violencia y racismo por parte del gobierno, la policía, los empresarios y los criminales que son protegidos por ellos.

“Baja California,” concluyó el Subcomandante Marcos, después de escuchar sus testimonios, es …“el estado –de los 24 que hemos pasado– que peor trataba a los indígenas”.

¿Cómo pueden aguantar los mexicanos el montón de privaciones y discriminación que les imponen en los Estados Unidos? La verdad es que muchos ya tenían mucha práctica antes de llegar: ya fueron maltratados antes de que cruzaran. La perversa ironía de que los pueblos nativos de América sean clasificados como extranjeros se ha impregnado hoy a las reuniones de La Otra Campaña. El Subcomandante Marcos, en su papel de Delegado Zero, escuchó a los Baja Californianos este Martes y Miércoles. El Jueves tuvo una eufórica reunión con los mexicanos y chicanos en el “Otro Lado”, quienes vinieron desde Los Ángeles y otras partes de los Estados Unidos para tomar su posición en La Otra Campaña.

El Miércoles, escuchó dos veces (pues trabajan por turnos) de los trabajadores de maquilas, quienes mantienen llenas las maquiladoras de los EE.UU., Japón y otras empresas extranjeras de productos electrónicos, alimenticios y otros, en el lado mexicano de la frontera, las cuales explotan la mano de obra barata y sostienen la impunidad regulada (para ver detalles de cómo más de 2 millones de trabajadores de maquilas viven y trabajan a tiro de pelota de golf de California, Arizona, Nuevo México y Texas, lee la próxima nota de Murielle Coppin).

Antes de la reunión del jueves con los del Otro Lado, ninguno de las docenas de periodistas y militantes en organizaciones políticas, que viajan con la caravana de la Otra Campaña, sabían qué iba a pasar: ¿Podría ser que los vicios del activismo al estilo gringo –donde los hablantes hablan, donde hay sectores que compiten entre ellos, en una jerarquía de victimización, y donde más energía se dedica a decirles a otros lo que no pueden hacer o decir, en lugar de ayudarse a ellos mismos para hacer lo que pueden– se enfrentaran con la doctrina de “escuchar primero” de la Otra Campaña en México? Estos temores resultaron sin fundamento. La Raza del Otro Lado, muy similar a los adherentes de Tijuana y del lado mexicano de la frontera, resultaron ser de los mejor organizados y de los mejores escuchas para sus diversos testimonios, que la mayoría de los que vimos y escuchamos en el recorrido de La Otra Campaña hasta hoy. Los eventos en Tijuana, de hecho, podrían marcar un nuevo modelo para la organización local de la lucha en contra del sistema capitalista, que La Otra Campaña fomenta. Otros movimientos en los Estados Unidos tienen mucho que aprender escuchándolos a ellos, como ocurrió aquí el jueves.

Después de una silenciosa parada para dejar su firma –en orina– en la cerca que separa Tijuana de San Isidro, California, el comandante militar y portavoz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) llegó al Centro de Tijuana en la mañana del Miércoles para asistir a dos días de eventos en el cine Multi-Kulti (un teatro sin techo) sobre de la Avenida Constitución, en medio de los bares turísticos, discotecas, farmacias de bajo precio y bares “topless” del Centro con letreros de neón. Tijuana, el “Spring Break” permanente para los gringos, donde 300 prostitutas muy jóvenes y maltratadas son mandadas afuera, en la noche, como maniquíes en una cuadra de la ciudad, para que las miren los turistas varones: – “¡Hey, hombre! ¡Tittie Bar! ¿Qué quieres?” ¡Welcome to Tijuana! ¡Tequila! ¡Sexo! ¡Marihuana! Pero abajo de la fachada, aquí como en otros lugares, son los trabajadores y padres, ancianos e hijos quienes limpian, construyen y producen, en los dos lados del muro.

La palabra que ningún muro puede parar

El muro fronterizo, con un costo de siete mil millones de dólares, fue aprobado el pasado mes por el Congreso de los Estados Unidos, aunque todavía no han empezado a construirlo (una pregunta: ¿a quiénes van a encontrar para construirlo?) ya lanzó una sombra sobre los dos países y todos los aspectos de asuntos binacionales. La realidad es que “El Muro” ya existe, piel tras piel: cercas, equipaje de vigilancia de alta tecnología, un ejército de patrulla fronteriza, inmigración, aduanas y otros agentes, soldados y soldadas de la Guardia Nacional, el nuevo Ku Klux Klan que se llama “Minutemen” (pinches ignorantes, quienes no pueden comprender que los Minutemen originales de Norteamérica de 1776, fueron guerrilleros más similares a los insurgentes del Ejército Zapatista que los guerreros mercenarios de fin de semana, que son una vergüenza internacional), y que las fisuras culturales y políticas exacerbadas por “el Muro” sólo se hacen más grandes que la vida antes de que este muro exista.

Todo este dinero y esfuerzo para impedirles a los descendientes de los americanos originales que caminen por donde sus ancestros viajaron libremente, antes de que los otros, quienes en realidad fueron inmigrantes, decidieran imponer una frontera aquí para mantener a los nativos afuera.
Cuando cientos de mexicanos y chicanos, quienes viven y trabajan en los EE.UU., cruzaron de regreso a México esta semana para reunirse con La Otra Campaña, trajeron sus historias de otras barreras.

Representantes de la Unión del Barrio en Los Ángeles testimoniaron que, “el sistema penal de los EE.UU. mantiene el capitalismo. Nosotros tenemos muchos presos en el Otro Lado. Ellos tienen que ser parte de un movimiento masivo juntos con nosotros.”

Desde Watsonville, California, vino una banda bien organizada, en atractivos uniformes marrones (su organización se llama Las Boinas Marrones) que conduce un “Migra Watch” (Vigilante de la Migra) en sus barrios, atacados por la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) del Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU. con frecuentes invasiones cazando “ilegales”. Ramiro, de esta organización, explicó a los asambleístas: “la pinche migra detuvo 24,000 en el último año. 6,800 fueron deportados. Dónde están encarcelados los otros 17,000?”

Había voces de experiencia, como la de Graciela García, quien proveyó una memoria histórica emocional de las batallas de los Trabajadores del Campo Unidos y su líder César Chávez, en los años sesentas y setentas, luchando por mejores condiciones de trabajo para los migrantes quienes ponen comida en las mesas norteamericanas. Y ex-braceros, que testificaron las privaciones y robos que ellos encontraron en el Otro Lado durante los siete décadas pasadas. Pero la gran mayoría de quienes vinieron al sur, a Tijuana, para esta reunión, eran jóvenes, cientos, quienes creen ardientemente en “otro camino de hacer política”: el camino zapatista.

Estudiantes de la Universidad de California de Los Ángeles y de la Universidad del Estado de California, en Northridge, entre otras escuelas, vinieron a Tijuana para decir que, como el sistema de educación superior no habla de su historia bien o no habla completamente, tuvieron que empezar a hacerlo ellos mismos. “Promovemos cultura y la historia verdadera,” dijo Juan Villalobos, quién, como varios otros pronunciaron su palabra en Inglés. “Las universidades comunitarias [en EE.UU., los community college son universidades locales y económicas, muchas veces enfocadas a la formación técnica] sólo sirven como un embudo para canalizarnos al trabajo servil.”

Laura Palomares vino de California para dar testimonio de que los estudiantes en el sistema de educación superior del estado de California que no cuenten con un número de seguro social (es decir, que no son ciudadanos de los EE.UU.), tienen que pagar 3 veces más por la matriculación, que los estudiantes que son de otros estados (que a su vez pagan más que los estudiantes provenientes de California). Ella insistió en proponer una ley ahora ante la Asamblea del Estado (AB540) para eliminar esta política discriminatoria. “Es obvio que dinero es algo que nosotros no tenemos,” ella explicó, “y todavía quieren más dinero de nosotros.”

María Federico y Consuelo Aguilar llegaron de Tucson, Arizona, donde trabajan en las escuelas: “Es el único distrito escolar en los Estados Unidos que tiene estudios chicanos”, notó Maria. Y fue una de las muchas donde los estudiantes se salieron de las clases, el último Primero de Mayo, durante el Gran Boicot Norteamericano –la primera huelga general en los Estados Unidos desde los años treinta–, en protesta contra las leyes migratorias represivas.

Sandino Gómez, también de las Boinas Marrones, habló de cómo la guerra en Iraq toca más fuerte a los jóvenes chicanos. “Hay más reclutadores militares que consejeros académicos en nuestra área,” notó.

Los compañeros Nelson y Mario, del Instituto de Educación Popular, explicaron las vidas difíciles de los jornaleros quienes esperan en las esquinas cada mañana desde California a la isla de Nueva York, para que los contratistas los empleen en ese mismo momento para hacer construcciones, para cosechar u otro trabajo manual. “Los jornaleros esperan en condiciones de aburrimiento,” dijo Patricia Nuño de la organización Internacional de Trabajadores del Mundo (IWW o los Wobblies, el “Gran Sindicato Único” de los años veinte y treinta, nacido otra vez en el siglo 21 en América). “No tienen comida, ni agua, y son molestados por la policía. Tienen que aguantar todo.” Agregó con dignidad: “Soy la hija de un jornalero.”

Muchos muros, vistos y no vistos

Una madre sin pareja del Otro Lado platicó: “Tengo que estar en casa, cuidando a mis hijos. Muchas gracias; no nos pagan por esto. Aquí, en este encuentro, también están las mujeres cocinando. Por favor agradézcanles.”

Otras mujeres hablaron de enfrentarse con el machismo y el sexismo dentro de sus comunidades y también en movimientos políticos. “Ser feminista no es nada en contra de hombres,” dijo la compañera, Rosalba. Otra, Alicia, habló de la violencia doméstica. “El problema peor es de las víctimas sin defensa, los niños son testigos de la violencia de sus papás en contra de sus mamás.”

Representantes de un sector de La Otra Campaña que está aumentando, que lucha bajo la bandera de “Otros Amores” testificaron sobre la discriminación en que ellos se encuentran. “Las lesbianas son nombradas gringada y los hombres homosexuales, joto-maricones… ¡Ya basta con la discriminación!” Un Chicano heterosexual leyó una carta de Ángel Cruz, un oaxaqueño en el Otro Lado, diciendo “Soy un homosexual queer… y soy zapatista.”

Los granjeros de la Granja del Surcentro en Los Ángeles vinieron y explicaron su historia: fueron echados por la policia a principios de este año. Después, por transmisión en vivo, otros que no pudieron cruzar la frontera de regreso a México sin poner sus vidas en riesgo. Quienes trabajan en el norte hablaron directamente al Delgado Zero y a los asambleístas, sobre reclutadores militares que amenazan con deportación a los chicanos jóvenes, si no se inscriben en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos; sobre los ataques violentos por parte de los ignorantemente nombrados “Minutemen”; sobre el porcentaje muy alto de suicidios entre homosexuales chicanos jóvenes, y sobre cómo la falta de respeto a los homosexuales y lesbianas se extiende a los “movimientos que se dicen progresistas”; sobre cómo las comunidades de inmigrantes frecuentemente tienen que vivir a lo largo de los tiraderos de basura y otros lugares de alta contaminación y peligro, y de cómo la angustia de “ser ilegal” suma estrés y tensiones nerviosas sobre otros problemas de salud; sobre la lucha para aprender a vivir colectivamente en una sociedad que no ofrece ninguna referencia para esto; sobre leyes y propuestas reales que niegan alquilar vivienda a quienes no tengan un número de Seguro Social…

“El muro”… dijo Marcos, sumando todos estos testimonios y más, …no sólo es “esa pared que se supone que está dividiendo un país de otro.” Los muros se ponen, dijo, en contra de los chicanos, en contra de los que hablan en “espanglish”, en contra de mujeres, homosexuales, lesbianas, ancianos, hijos… “Resulta que de todos esos muros, no todos vienen de arriba: muchos los estamos poniendo nosotros”.

Hablando de las lecciones aprendidas por los indígenas zapatistas de Chiapas de otros perseguidos por ser diferentes, dijo: “no es cierto que hay hombre y mujer, hay otras cosas. No es cierto que hay norteamericanos y mexicanos, hay otras cosas”.

Recordando que varios oradores durante el día se referían a ellos mismos diciendo “soy chaparrita”, mientras ponían el micrófono más abajo para poder hablar, Marcos recordó a la comandanta zapatista Ramona, quien murió el ultimo 6 de enero cuando La Otra Campaña empezó. Una mujer indígena de las tierras altas de Chiapas, que hablaba Tzotzil: “a Ramona pues le hubiéramos tenido que poner una silla para que alcanzara… Fue capaz de dirigir lo que nos dio a conocer al mundo, porque es la toma de San Cristóbal la que nos da a conocer al mundo… Y entonces, nosotros poníamos este ejemplo: la explotación, la represión, la discriminación y el despojo como trabajador, como mujer, como indígena, como indocumentado, como chicano, como joven, como dark, punk, anarquista, libertario, como le quieran llamar, y aparte como lesbiana, vamos poniendo un muro, y otro, y otro, y otro, hasta que empezamos a arrinconar a alguien que es un ser humano igual que cualquiera y, además, está dispuesto a pelear junto con nosotros.”

La Otra Campaña, remarcó, no reconoce el muro a lo largo de la frontera internacional. Los adherentes del Otro Lado “no son parte del Intergaláctico”, dijo, “son parte de la Otra Campaña de México”.

Y así, La Otra Campaña zapatista, organizada en 31 estados y en el Distrito Federal de la Cuidad de México, oficialmente recibió a los adherentes del Otro Lado; no como visitantes, sino como parte de la “otra cosa” en construcción. La rebelión nacional en contra del sistema económico capitalista ha cruzado la frontera donde ha cultivado sus raíces, en todas partes. La rebelión vive, trabaja y se organiza en territorios que según los mapas oficiales están dentro de los Estados Unidos. Y juzgando por la energía, creatividad, innovación, consciencia y espíritu de los de La Otra Campaña en el Otro Lado, quienes tomaron su lugar a lo largo de todas las organizaciones e individuos mexicanos adherentes este jueves, el horizonte político en los Estados Unidos ha hecho un cambio paradigmático también. El zapatismo, como nunca antes, ha cruzado la frontera. Los muros no tienen poder para detenerlo.

Continuará…

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