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25 de agosto de 2018

Quien siembra vientos...

Por: Adolfo Gilly / La Jornada.

El 28 de enero de 2010 tuvimos ocasión de presentar en el Auditorio Alfonso Reyes de El Colegio de México un libro singular: Marco Estrada Saavedra y Juan Pedro Viqueira (coordinadores), Los indígenas de Chiapas y la rebelión zapatista–Microhistorias políticas, México, El Colegio de México, 2010.

En él se publica un preciso relato, referido por sus protagonistas, de lo que ha quedado en la historia con el nombre de La traición de febrero, perpetrada el 9 de febrero de 1995 por el gobierno de Ernesto Zedillo contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Reproduzco en lo que sigue una parte sustancial de aquella presentación.

El secretario de Gobernación era Esteban Moctezuma, responsable de organizar y asistir al encuentro de febrero acordado entre el gobierno federal y la dirección del EZLN. Este funcionario fue uno de los protagonistas de ese intento fallido de apresar ese día a los dirigentes zapatistas que se presentaran a la reunión para después lanzar una ofensiva general contra los pueblos. El plan fracasó porque, alertados a tiempo, los zapatistas alcanzaron a replegarse y a escapar de la emboscada. *

Son amargas las memorias de los pueblos zapatistas registradas en este libro:

El 9 de febrero de 1995 es una fecha recordada con dolor en la historia de La Garrucha, sus habitantes la recuerdan como el inicio de la verdadera guerra, cuando nos traicionaron. La mañana de aquel día, la comunidad amaneció una vez más en alerta. Faltaban algunos detalles para el encuentro que se llevaría a cabo en la comunidad vecina de San Miguel, entre representantes del EZLN y delegados gubernamentales, con el objetivo de restablecer el diálogo por la paz. En el transcurso del día la situación se volvió muy confusa, hasta que llegó una orden precisa para todas las comunidades de la región: ¡tenían que salir de inmediato de la comunidad! El ejército había roto el cerco zapatista y venía en búsqueda de la población con tanquetas, aviones, helicópteros y miles de soldados de infantería. ¡No había tiempo, debían salir cuanto antes!

A emprender entonces, a toda prisa y como se pueda, el antiguo camino de las aldeas en las tierras y las épocas más diversas cuando llegan los ejércitos:

Mujeres, ancianos, niños, la comunidad entera tuvieron que abandonarlo todo para refugiarse en la montaña. Caminaron varias horas hasta situarse en un lugar que parecía seguro. Fueron cinco días en que estuvieron internados en el monte. Escondidos e inmóviles para evitar que los vuelos rasantes de los aviones militares los ubicaran.

Las tropas del presidente Ernesto Zedillo se ensañaron con estos ciudadanos mexicanos:

En La Garrucha el Ejército Mexicano ocupó el poblado y lo destruyó todo. En una serie de aproximaciones, los hombres de la comunidad intentaron sacar un poco de maíz de sus trojes, pero lo que pudieron observar fue desolador. El pueblo estaba destruido: había casas quemadas, la ropa estaba regada, los animales envenenados, el maíz tirado y embarrado de excremento, el ganado mayor había desaparecido. Los soldados defecaron en la iglesia y ahí mismo tiraron una pila de condones usados. En los muros de las casas que se mantenían en pie, los soldados habían pintado calaveras y dejado la amenaza escrita de que volverían para matarlos. La gente de La Garrucha estuvo exiliada de su comunidad cerca de dos meses. Durante ese tiempo, una comunidad zapatista próxima les proporcionó techo y comida [...] Desde entonces y durante sei s años la gente de La Garrucha tuvo que convivir directamente con un cuartel militar, pues se instaló uno en las tierras de cultivo del propio ejido, a escasos dos kilómetros del poblado.

Esteban Moctezuma reaparece como secretario de Educación en el futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuando éste propone someter a consulta, sin precisar términos ni formas, todo el programa por el que fue elegido presidente.

Aurelio Nuño fue en la SEP un personaje de infausta memoria y profusa ignorancia. Sin escuchar a maestros y maestras impuso su malhadada reforma educativa. Durante la campaña electoral López Obrador se comprometió a derogarla por entero. Recibió 30 millones de votos, en medio de los ataques y los denuestos de la cúpula financiera y empresarial. Ahora ésta lo declara su elegido.

Quien siembra vientos recoge tempestades.

* Revista Proceso, 20/02/1995.

14 de agosto de 2017

Por la unidad con el Congreso Nacional Indígena.

Por: Polo Castellanos.

La “doctrina del shock”, que en pocas palabras es un instrumento del neoliberalismo para imponer medidas económicas y políticas en beneficio del poder a través del terror y la manipulación (ver: Klein, Naomi, 2007, La doctrina del shock, Buenos Aires, Paidós), se aplica al pie de la letra en México y el gasolinazo es un ejemplo, pero tan solo una parte, todas las supuestas “reformas estructurales” se están aplicando desde el terror y la violencia del Estado contra la población.

Por ejemplo, el saqueo de centros comerciales por grupos de choque pagados y organizados por el PRI mayoritariamente y la posterior persecución policiaca y militar contra la población son el pretexto para criminalizar la lucha y el descontento social por el alza del hidrocarburo, pero también sirvió de cortina de humo cuando casualmente se da a conocer la iniciativa del Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de participar con un consejo de gobierno y una vocera indígena como candidata independiente a la presidencia de la República en 2018, un tema trascendental para el país.

Ante la gala de cinismo del gobierno federal y el gran espectáculo melodramático de declaraciones sin fundamento sobre la “necesidad” del alza a la gasolina para “no quedarnos sin escuelas”, las mexicanas y los mexicanos tenemos muchos mecanismos de defensa y de resistencia desde el planteamiento de alternativas ya demostradas, que no de sobrevivencia sino de construcción real, como las autonomías, policías comunitarias, colectivos, asambleas comunitarias, construcciones sociales y políticas horizontales, economías socialmente responsables, etcétera, que representan un verdadero peligro para nuestros gobiernos títeres y su credibilidad. De entrada, por ejemplo, el poder hegemónico de “la verdad” en los medios masivos de comunicación se está yendo a pique, la farsa, la mentira y la manipulación se descubren cada día por un público que despierta de su letargo poco a poco.

Ante la propuesta del CNI se ponen a temblar también las “izquierdas” corporativas o caudillistas, que ven en la propuesta una amenaza para su estructura pseudoizquierdista construida desde la traición en muchos casos y el protagonismo mesiánico en muchos otros y que vergonzosamente se asumen como “ideólogos” de la “revolución” y lo políticamente correcto para el país, denostando cualquier otra alternativa que no sea la suya o no esté acorde a sus intereses políticos individuales y mezquinos.

Ante estos escenarios el CNI propone hacer un llamamiento que abre la puerta de la unidad nacional sin distinción de “[…] la edad, el color, el tamaño, la raza, la religión, la lengua, la paga, el conocimiento, la fuerza física, la cultura, la preferencia sexual”, en palabras del subcomandante Moisés. Pero lo más importante, construir otro México desde abajo donde quepamos todos:
“Desde este quinto Congreso Nacional Indígena llamamos a los pueblos originarios de este país, a los colectivos de la Sexta, a los trabajadores y trabajadoras, frentes y comités en lucha del campo y las ciudades, a la comunidad estudiantil, intelectual, artística y científica, a la sociedad civil no organizada y a todas las personas de buen corazón a cerrar filas y pasar a la ofensiva, a desmontar el poder de arriba y reconstituirnos ya no solo como pueblos, sino como país, desde abajo y a la izquierda, a sumarnos en una sola organización en la que la dignidad sea nuestra palabra última y nuestra acción primera. Los llamamos a organizarnos y parar esta guerra, a no tener miedo a construirnos y sembrarnos sobre las ruinas dejadas por el capitalismo”
y desde principios éticos como:
“Obedecer y no mandar; representar y no suplantar; servir y no servirse; convencer y no vencer; bajar y no subir; proponer y no imponer; construir y no destruir […] (Declaración del Quinto Congreso Nacional Indígena, http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/01/02/y-retemblo-informe-desde-el-epicentro/).
La tarea es dura, pero no imposible, y así lo han demostrado miles de pueblos en todo el país. Y desde aquí, la resistencia y la desobediencia civil pacífica son acciones cotidianas que podemos hacer todas y todos quitándonos el miedo, el arma del terror del Estado, que pueden ir desde negarse a declarar impuestos sobre los salarios de miedo o la contra información en redes sociales hasta la autoorganización, todas acciones útiles si se hacen colectivas y caminamos todas y todos en un solo frente, somos millones de mexicanas y mexicanos que podemos tomar unidos las rutas de nuestro propio destino que hoy está en manos de un puñado de traidores.

7 de julio de 2015

De la solidaridad con el zapatismo, el ataque de los bots de Peña y otras cosas.



 
Babel
De la solidaridad con el zapatismo, el ataque de los bots de Peña y otras cosas
Javier Hernández Alpízar

Hoy, 7 de julio, se realizó frente a las oficinas de Partido Verde en la ciudad de México una jornada de protesta contra las agresiones paramilitares a las bases de apoyo zapatistas (BAEZ) en La Garrucha y en el municipio autónomo Francisco Villa, en Chiapas. La convocatoria fue lanzada por la Coordinadora de la Sexta en el Valle de México, en respuesta a la política contrainsurgente paramilitar del gobierno federal priista y el estatal de la coalición Partido Verde-PRI, continuación de la contrainsurgencia del gobierno de la coalición lópezobradorista PRD- PT- Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano) y los gobiernos estatales anteriores: alianza PRD –PAN y gobiernos priistas. La experiencia de la continuidad de la contrainsurgencia bajo gobiernos de todo el espectro político, derechas e izquierdas, en Chiapas, es una de las razones por las que los zapatistas han roto con toda la clase gobernante, todos los partidos políticos electorales y toda la clase política y en el poder. Donde por clase política no sólo entienden a los políticos, sino también a los empresarios, líderes de opinión (sintomática la apología hecha por AMLO, Noroña, Braulio Peralta y Pedro Miguel, del vocero del PRI más represivo de los 60, 70 y 80, Zabludovsky), alto clero y ejército, líderes de ONG (tipo Miranda Wallace) y demás empoderados sujetos con influencia por el dinero o por el poder.

Además de las agresiones a las comunidades, que van desde asesinatos como el perpetrado por paramilitares de la CIOAC H contra el votán Galeano, a los desplazamientos forzados de población indígena, las agresiones (asesinato por paramilitares de un integrante de Las Abejas, agresiones reactivadas después de que la SCJN liberó a paramilitares participantes de la masacre de Acteal que estaban presos, paramilitares que fueron defendidos mediáticamente por Aguilar Camín) y los reiterados intentos de arrebatar a las bases zapatistas sus tierras, estos graves hechos ocurren en un contexto de agresiones a todas las resistencias, especialmente aquellas que defienden tierra y territorio por todo el país, pero sobre todo en las zonas donde resisten comunidades indígenas y campesinas. En estos momentos son atacados por granaderos pobladores de Xochicuautla que resisten a la autopista Toluca- Naucalpan. Además de las desapariciones, como la de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero, y detenciones arbitrarias como las ocurridas ayer en la ciudad de México, donde se criminaliza la solidaridad con los presos políticos mantenidos en reclusión por el GDF-PRD. Ya liberaron a los cuatro detenidos ayer, pero para ello los extorsionaron con altas fianzas. Alguno de ellos es integrante de Radio Zapote, un medio libre, pero los medios de masas solamente visibilizan las agresiones de los trabajadores de sus empresas, y a veces ni eso. Los y las jóvenes son objeto de brutalidad parapolicial como en Xalapa, detenciones y tortura como en Puebla y el DF y criminalización y persecución por todas partes.

Asimismo, desde hace días, bots del gobierno federal probaron a saturar los hashtags en Twitter #EZLN, #Zapatistas, con falsos posteos en japonés hechos desde cuentas cuya imágenes son de mangas japonesas. Precisamente hoy que fue el mitin en protesta contra los paramilitares del Partido Verde (casi todos los partidos han tenido sus paramilitares PFCRN, PRI, PRD, luego parte de las redes de AMLO, y ahora el Verde, además de organizaciones cooptadas como la CIOAC) el ataque a esos hashtags funcionó nuevamente.

Las agresiones a los pueblos zapatistas ocurren después de que fueron anfitriones de una reunión de debate sobre el futuro del país: el seminario de pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, y mientras el zapatismo mantiene su posición de resistencia y autonomía anticapitalistas, e iniciativas como la Escuelita Zapatista y la Sexta, que precisamente por estas fecha cumple 10 años (pues fue publicada en 2005).

Después de que en 2005 y 2006 fuera tan polémica la ruptura del EZLN con la izquierda parlamentaria, por haber traicionado lo Acuerdos de San Andrés y formado filas en la contrainsurgencia antizapatista desde sus espacios de poder como escaños en el Congreso de la Unión y gobiernos estatales y municipales en Chiapas y otros estados, el tiempo ha ido dando la razón a los zapatistas: el PRD se ha ido desprestigiando cada vez más por subordinarse y aun hacerse cargo del trabajo sucio para gobiernos de la derecha priista (sobre todo los más recientes de Ebrard y Mancera, que reprimieron a quienes protestaban por la toma de posesión de Peña, violencia de Estado que trajo como consecuencia la muerte de Kuykendall, un teatrista, militante de la Sexta). La izquierda se ha dividido entre varios partidos que antes unía la ambición de poder y ahora fragmenta la misma ambición, el PT (fundado por maoístas salinistas) está a punto de perder el registro y Morena, la franquicia electoral de AMLO, se dedica a competirle votos a sus otrora compañeros de partido en el PRD (y ahora sí los critican, tanto como antes atacaban la crítica a ese partido y sus corruptos líderes). Movimiento Ciudadano sigue su vocación de priismo fuera del PRI. La izquierda electoral sigue postulando principalmente a personas de trayectoria priista como Ricardo Monreal y Layda Sansores. El GDF ha empollado el huevo de la serpiente que los zapatistas señalaban desde 2005 y hoy el fascismo hecho gobierno perredista criminaliza a las víctimas y a los solidarios. La violencia en el país no da respiro a la población, sobre todo a quienes luchan por sus derechos, y no hay excepción en los gobiernos, derechas e izquierdas están involucrados en distintos grados y formas de represión: la derecha priista desaparece y asesina (como lo hizo por dos sexenios la panista), la izquierda nada más deja impunes a los represores y hace una represión de “baja intensidad”: prisión política, tortura, tentativas de desaparición, espionaje de anarquistas, criminalización de la protesta desde sus voceros y medios como Carmen Aristegui (desencapuchadora de “agresores” de la policía) y La Jornada, donde ha publicado como articulista EPN y cuya línea editorial hoy se divide entre el lópezobradorismo que la domina hace sexenios y los nuevos embutes priistas.

La decrepitud de la izquierda electoral, cuyas fotos de su líder fetiche con caciques corruptos hechos candidatos en Chiapas, Guerrero, DF, Tabasco, etcétera son apenas el síntoma, contrastan con la resistencia zapatista que sigue proponiendo alternativas de organización, de vida y de lucha y dando la mano a los padres de de los normalistas de Ayotzinapa y no a Aguirre y Abarca, como hizo en su momento el líder fetiche de la nueva franquicia electoral.

Con la complicidad de esa izquierda parlamentaria que se opone en detalles pero no cuestiona el sistema capitalista y ni siquiera el modelo neoliberal, reduciéndolo todo a una cuestión de moral de los gobernantes (honestidad y austeridad), por la que no se distinguen tampoco sus dirigentes, la derecha priista y panista gobierna un sexenio tras otro, destrozando el país, aterrorizando y diezmando a la población, y usa a la izquierda para el control de daños y la contención de la protesta dentro de los cauces tolerables (no romper ni un cristal), además de servirle para contrastarla con la izquierda de abajo, esa sí mal portada, “ultra” y perfectamente reprimible.

Los análisis de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona muestran todavía vigencia y los zapatistas alientan a seguir el debate: ahora publicarán en libros las ponencias del seminario anticapitalista. En contraste, el gobierno federal priista cree que con bots e Twitter puede bloquear el aliento de la lucha zapatista, el mito de la “guerrilla de internet” engaña a sus creadores y a los detractores del zapatismo desde la izquierda electorera que han repetido las mentiras de la derecha y ahora reciben sus embutes en su principal órgano informativo.
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