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11 de septiembre de 2020

UN CHILE IGUALITARIO... LIBRE. Entrevista con Marco Sánchez Maturana, del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

a Valentina Palma, Marco Aguirre y su hija Esperanza... a Santiago Maldonado... al pueblo mapuche.

Por: Sebastián Liera.
Cabello largo y afectado por unas cuantas rastas, Marco llega puntual a nuestra cita en una de las esquinas de la plaza en el centro de Coyoacán. Nadie podría imaginar con sólo verlo, que sobre este joven de entonces apenas unos 29 años de edad pesaran cargos que de estar detenido lo tendrían toda su vida tras las rejas en el penal de alta seguridad de Santiago de Chile acusado de lesiones graves contra civiles y carabineros.
1999, el año en que me concediera esta entrevista, contaba entonces algunas historias de dignidad que corrían paralelas de la mano de los pobladores de Amador Hernández, Chiapas, resistiendo el acoso militar, y del movimiento estudiantil universitario en la máxima casa de estudios del país que, amén de sus contradicciones, resistía a la intentona de privatizar la educación superior.
Han transcurrido 21 años desde aquella charla bajo el sol de la capital mexicana; sin embargo, las palabras de Marco todavía resuenan vigentes trazando frente a la grabadorcita la claridad de su posición política. Sirva, pues, este revisitar de aquellas palabras hoy, 11 de septiembre de 2020, a 47 años del golpe militar que derrocara por la fuerza al gobierno socialista del compañero Salvador Allende y del inicio de una larga noche que no solo aplazara el sueño de un mundo nuevo y mejor para nuestrxs hermanxs chilenxs, sino para toda Latinoamérica.
Hace casi 15 años, el 10 de diciembre de 2006, publicamos aquí mismo esta entrevista; entonces, la naturaleza había tenido un curioso acuerdo con la celebración del día internacional de los derechos humanos llevándose al dictador Augusto Pinochet, orquestador del golpe militar que intentara acallar, sin conseguirlo, “el pensamiento y la acción de un estadista con visión de mundo y de futuro, de un hombre que vivió, amó y vio la vida en forma intensa y profunda y que por eso pudo dar forma a un proyecto para hacerla mejor, más digna, más justa para el ser humano, que fue el centro de su preocupación”(1): el compañero Salvador Allende.
La muerte de Pinochet nos daba alegría y tristeza al mismo tiempo. Alegría, porque al fin el cómplice de encarcelar a la dignidad y perseguir a la esperanza chilenas dejaría de contaminar con su sola presencia las grandes alamedas; pero, tristeza, más aún, vergüenza, porque la democracia (ése sistema que tanto alaban quienes llenan su boca de palabras como orden y legalidad) no fue capaz de enjuiciar y condenar al tirano. Me gustaría pensar que no sucederá igual con Echeverría, pero éste régimen no me da muchos motivos para abrigar la esperanzas de ver al genocida tras las rejas antes que muerto; muchos menos ahora que el actual residente en Palacio Nacional para rendirle homenajes (¿involuntarios?) con su modus operandi de gobernar.



Chileno de nacimiento, Marco Sánchez Maturana tenía escasos tres años cuando por Radio Magallanes Allende se despedía del pueblo que lo había llevado a la presidencia a través de las urnas en 1970: “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. Ahora (1999), Marco vive en la Ciudad de México donde estudia Antropología Social en espera de que se regularice su estancia legal, ya que desde 1997, debido a una orden de detención girada en Chile y al posterior trámite de su extradición, Naciones Unidas, a través del ACNUR, le otorgó la condición de refugiado político.
Las circunstancias que me motivaron a dejar mi país son diversas —dice mientras sostiene entre las manos un libro blanco cuyo forro delata que ha sido varias veces leído y vuelto leer—. Una de estas circunstancias es que la universidad pública en Chile es una de las más caras del mundo: la carrera más barata cuesta unos 200 dólares mensuales. Por una segunda parte, la militancia que yo había tenido dentro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez me lleva a condescender en una problemática con la justicia civil y militar, y una de las alternativas que tenía era abandonar el país.
Esto se agrava una vez que aquí, a México, llega Patricio Ortiz, uno de los fugados de la cárcel de alta seguridad. Con Patricio Ortiz hay una relación muy vasta, muy amena, muy de cerca. Yo conocí a su hermano, Pedro Ortiz, asesinado en el año 92 en una fuga también. Una vez de que ocurre esto de que los cuatro compañeros fugados se encuentran acá y que son delatados por gente de la misma organización, ellos, en un acto de buena fe y más que nada de obtener un resguardo, recurren a mí como militante que, bueno, hasta ese momento estaba descolgado yo aquí, y ellos asumen una instancia de cuidado, de protección, para que los haga salir del país.
Todas estas situaciones son conocidas por el gobierno chileno así que se me acusa de ocultamiento y formación de grupos de combate y, México, la Secretaría de Gobernación a través del Instituto Nacional de Migración, llega a plantearse mi deportación porque Chile pide mi extradición. Gobernación me tiene recluido durante seis meses en la cárcel migratoria de Iztapalapa, donde la ONU, a través de ACNUR [el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados], le manifiesta al gobierno mexicano que mi vida peligra ya que pesaría sobre mí una condena de presidio perpetuo a cumplirse en la cárcel de alta seguridad de Santiago.
Marco hace una pequeña pausa como buscando las palabras. Mira el libro que trae entre las manos y del que guiado por mi propia curiosidad alcanzo a leer el título: Salvador Allende en el umbral del Siglo XXI. Voltea y me descubre mirando en la portada la fotografía de un mural donde al rostro de Allende lo limita la silueta de la geografía de Chile; alarga entonces una ligera sonrisa que yo aprovecho para preguntar acerca de la vida política de su país actualmente y si cree que la democracia ha llegado por fin a Chile o habita nada más en los discursos de la clase política.
En Chile se vive una seudo-democracia donde la mayoría de los presos son jóvenes. Hombres y mujeres que lucharon y siguen luchando, ahora desde la prisión, para reivindicar la democracia chilena golpeada en el año 73. Desde el punto de vista social se vive un fraude, conocido por lo que es la Constitución de 1980. Augusto Pinochet Ugarte y su asesor, su mentor político, Jaime Guzmán idean esta constitución para guiar al país dentro de lo que se llamaría la “doctrina de seguridad nacional”, a través del sometimiento por conducto del ejército y de los militares como gobernantes y como integrantes del área judicial.
Chile no puede tener una democracia, porque se rige por una constitución que fue hecha y aprobada a molde de lo que es el neoliberalismo chileno, de lo que es el militarismo. Esto no da paso a que una sociedad se pueda desenvolver democráticamente.
Digo esto porque, por ejemplo, uno de los artículos, el cual no me permite volver a mi tierra, el artículo 8º, que trata sobre el control de ley de armas y explosivos, y su ley reglamentaria, la Ley 17.798, la ley antiterrorista y contra grupos de combate en su modalidad de grupos subversivos con armamento de uso exclusivo del ejército, es un artículo muy fuerte dentro de la Constitución y esto tiene a gran parte de la juventud chilena en el exilio; digo gran parte porque somos varios, alrededor de cien los jóvenes que no podemos volver a nuestro territorio.
Este artículo y esta ley son legalmente aprobados en un plebiscito fraudulento que se hizo en el año 80 y son los que no permiten a la sociedad civil actuar en democracia plena, porque pasan a ser las limitantes producto de una forma agresiva aprobada de manera unánime por el régimen de Pinochet.
Esta constitución sigue vigente en Chile y es la misma que en uno de sus artículos hace a Pinochet senador vitalicio, concediéndole tener senadores designados, lo que lo convierte en senador vitalicio postmortem y, por si fuera poco, él va a ser el único senador vitalicio ya que para ello se requiere de haber gobernado más de seis años y en Chile los plazos de gobierno son de cuatro años.
No —remarca—, la transición democrática ha sido muy falsa, de una manera muy oscura, donde el factor económico ha incrementado la crisis de una forma terrible provocando más de 5 millones de pobres en donde un millón son niños y niñas; estamos hablando de que si Chile tiene alrededor de 15 millones de habitantes, un tercio de su población vive en la máxima pobreza. Una sociedad que se dice democrática no puede tener, ni debe tener, ni se le debiera permitir un tipo de aberración en su Constitución, menos ser esta la Carta Magna que rige al país.
El tráfico sobre la calle Felipe Carrillo Puerto aumenta haciendo que los claxonazos de los autos nos alcancen hasta la jardinera donde estamos sentados, llamando la atención de Marco y dándome con ello la oportunidad de hacerle una nueva pregunta acerca de la respuesta que la sociedad civil chilena o las organizaciones y partidos de izquierda tiene frente al panorama que me describe.
Una de las formas de organización que se ha mantenido fuerte en sus bases es la sociedad civil, complementada con el fenómeno de lo que es el problema étnico, el problema de los mapuches en Chile. Esta organización se ha mantenido en sus cimientos de lucha intransigente e inclaudicable de lo que es el problema étnico, provocando la confrontación entre lo que es la sociedad civil y el gobierno, reconociendo con esto el avasallamiento histórico de más de 500 años, mismo que sostienen los gobiernos neoliberales al acriminar, callar y exterminar las luchas étnicas en lo que es el genocidio que se ha dado en gran parte de América Latina.
Por su parte, la sociedad civil política ha sido muy camaleón, ha cambiado de colores muchas ocasiones. Hay una canción de Víctor Jara que dice “si usted es chicha o es limonada”, o sea, si usted es amarillo o es rojo, haciendo alusión a lo folclórico chileno; la alianza en Chile ha servido un poco para que otros países en América Latina vean en las alianzas políticas entre diferentes partidos, sean de izquierda o sean de derecha, una manera de llegar al poder sin importarles nada más, sin asumir las problemáticas de los pobres, las de la sociedad civil, la crisis económica, social y cultural.
En Chile, donde la dictadura ha sido una de las más feroces de América Latina; donde la situación se ha vuelto muy caótica porque la cultura fue avasallada, exterminada; donde tampoco se ha tratado de reinstalar esta cultura por medio del arte, la pintura, el cine, el teatro, ya que en veinte o diecisiete años no hubo nada de esto sino al contrario: represión contra todo tipo de movimiento clandestino; donde los partidos políticos entran al juego dictado por la Constitución del 80, la cual no deja el que un partido menor pueda gobernar aunque haya ganado las elecciones, por su estructura bicameral en el Poder Legislativo, los jóvenes se han vuelto escépticos y, aún así, han tenido una repercusión con respecto a lo que han sido los conflictos estudiantiles, la problemática étnica y en sí lo que es el fenómeno de ser joven y no poder divertirte en tu país, en tu territorio. Esos, creo, han sido factores muy fuertes para que la juventud chilena vaya tomando posición y no se vuelva tan escéptica con el proceso histórico y social que tiene el país...
Pero —lo interrumpo— ¿qué tanto participan las y los jóvenes y qué tanto podemos esperar que de ellas y ellos pueda surgir un nuevo movimiento que cambie al Chile heredado por Pinochet?
La juventud —explica— se compromete en la medida de su forma de vida, de su ideología, según opte por la parte social, la parte política o bien la parte militar. En Chile es muy perseguido, es uno de los castigos más severos que tiene la Constitución, el manifestarse en la forma armada. De hecho Chile es uno de los pocos países de América Latina, más bien diría el único en el mundo, donde por un mismo delito político se te juzga dos veces: te juzga la justicia civil en una instancia y después la justicia militar, por tratarse de un fenómeno del orden militar. Estas acciones armadas contraen generalmente sentencias que van de los 20 a los 35 años de prisión, así que como verás no cualquier persona lo toma a juego, sino que más bien asume jugársela en un compromiso real, histórico-social de hacer valer su instancia.
Por la parte cultural, la parte histórica. Lo que es el teatro, la gente haciendo fotografía, cine, denunciado de la manera artística y cultural lo que es la represión militar, lo que se vive cuando se tiene una cultura propia de una sociedad de la militarización, el compromiso se asume a título personal y es viable en el sentido de que cada vez más las y los jóvenes se van poco a poco inmiscuyendo dentro de sus trincheras en el desarrollo de grupos digamos marginales, grupos alternativos que han crecido mucho. Lamentablemente yo salí hace tres años de mi país y tengo un contacto leve en el sentido de que muchas cosas no se oyen, ni se pueden ver ni escuchar, por el hecho de que hay una vasta distancia; pero por lo que me he enterado de personas que han pasado por México y que han relatado lo que pasa en Chile, sí hay un movimiento social de jóvenes creciente y muy fuerte.
Viene a colación entonces la pregunta obligada: la detención de Pinochet en Londres hacia octubre de 1998.
Cuando Pinochet es apresado en Londres —me dice—, cuando se le gira la orden de aprensión, en Chile hay tal consternación que se crea tal grado de euforia por sacar esa mierda que trae la juventud chilena, ese odio, esa rebeldía intrínseca; como dijo Salvador Allende: “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Hay una gran euforia, repito, y la gente sale a las calles, se va al centro y jóvenes, niños y niñas, adultos, todo mundo, sale en una forma de alegría porque por fin se está haciendo justicia; por fin el mundo reconoce una de las tragedias más horribles, uno de los holocaustos más terribles que ha tenido Latinoamérica y el mundo en sí de lo que ha sido el exterminio de gente de izquierda.
Así que hay una explosión de la gente y, nuevamente el gobierno chileno, en su complicidad con Pinochet, saca a los carabineros, que es la policía armada militar chilena, a las calles, quedando un saldo de alrededor de 200 personas heridas ese día. Esto da a entender que sí hay una gran conmoción en Chile y en todas partes, que la gente sí está de acuerdo con que a Pinochet se le juzgue y sea dictada una sentencia, por lo menos que sea histórica, a nivel internacional, para que no se vuelvan a cometer estas mismas atrocidades.
En el plano de los partidos políticos y de lo que son las organizaciones políticas y el gobierno en sí, los partidos de la democracia cristiana, el partido socialista, es gente que está en el poder pero lo que a ellos les interesa es mantener su alianza. No olvidemos que la democracia cristiana fue uno de los gestores del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973; no olvidemos que la democracia cristiana fue cómplice de Pinochet guiando el derrocamiento de Allende y la intromisión militar para luego ellos retomar la democracia, lo que al final no resultó así. Por eso ahora el gobierno dice que Pinochet debe ser juzgado en Chile.
Vuelvo a recalcar: en Chile no puede haber justicia, no puede haber democracia, no puede haber una igualdad mientras exista una Constitución que protege a los asesinos con cláusulas que extienden la impunidad sobre lo que ocurrió desde 1973 hasta 1978, tiempo en el que se cometen los asesinatos más atroces y las operaciones más sanguinarias con un saldo de alrededor de 15 mil muertos, entre mujeres y hombres, militantes de izquierda. Mientras siga vigente en mi país la Constitución de 1980 no podrá haber ni habrá justicia para la gente que fue opositora al régimen militar, ni será posible el juzgamiento de Pinochet.
Pinochet de hecho viajó a Inglaterra como diplomático, como senador vitalicio en misión especial, con un pasaporte expedido por el Ministerio del Interior donde se decía que iba en misión diplomática. Él estaba en Inglaterra por una situación netamente militar haciendo un tratado, un contrato de armamento bélico entre Inglaterra y Chile.
No puedo evitar sentir cierta admiración, más bien, extrañeza ante esto que me está diciendo: ¡¿Pinochet en misión especial para la firma de un contrato militar entre Inglaterra y Chile?!. Entonces, como si mi sensación se hubiese reflejado en mi rostro, Marco retoma el asunto con algunos argumentos históricos.
No olvidemos que Pinochet fue un aliado con Inglaterra durante la Guerra de las Malvinas. Chile en ese momento era presidido por Pinochet y él prestó todos los servicios que le fueron necesarios a la ex mano dura de Inglaterra, Margaret Thatcher. Al seguir gobernando bajo la Constitución del 80 y no juzgar a la dictadura militar, Aylwin y Frei, los dos sucesores de Pinochet, han sido cómplices de los asesinatos de la gente, de militantes de izquierda, de grupos sociales, de grupos armados, después del golpe de Estado. ¡Ahora se quieren hacer responsables de juzgar a un individuo al que le permitieron ser senador vitalicio! Eso es lo que yo me pregunto y quisiera dejar como pregunta abierta a toda la gente: ¿creen que se pueda juzgar a una persona con las leyes que ha hecho él mismo?
Los ojos de Marco se fijan en los míos como esperando de mí una posible respuesta a su pregunta, yo prefiero dejársela a los chilenos que probablemente leyeran estas notas y conduzco la conversación a otro par de temas igualmente trenzados entre sí, productos de exportación chilenos a toda Latinoamérica con patrocinio estadounidense: la tristemente célebre Operación Cóndor y el neoliberalismo.
Bueno, la Operación Cóndor, que tuvo una trascendencia en Argentina, Uruguay y Paraguay, es planeada desde Chile y su gestor es Manuel Contreras, a cargo de lo que fue la DINAla Dirección Nacional de Inteligencia Chilena (sic); amparada por las Fuerzas Armadas en sus modalidades de Fuerza Aérea, Marina y Carabineros de Chile. Esta operación militar se idea, planifica y ejecuta dando exterminio a militantes de izquierda, tanto chilenos en el exilio como extranjeros, sean del MIR, del Partido Socialista, del Partido Comunista o de los aparatos militares que tenían estas respectivas organizaciones. En Argentina se hace todo lo que es la persecución de esta gente que vivía allá, que de alguna u otra forma estaba refugiada, encontrándola y asesinándola a sangre fría.
Recordemos que el gobierno de Pinochet asesinó a Carlos Prats, el último de los comandantes en jefe democráticos que tuvo el glorioso Ejército chileno; intentó matar a Eduardo Leighton en Italia; asesinó al canciller en Alemania, y también se hace cómplice de la matanza de Orlando Letelier, ex asesor de Allende, quien muere en un atentado con explosivo de un autobomba en la capital de Washington.
Probablemente no se conozca nunca la cantidad de personas que murieron en América Latina a causa de la Operación Cóndor, misma que dio cabida a que muchos gobiernos se elitizaran en la parte táctica militar, respecto a la guerra de guerrillas, la contrainsurgencia y los levantamientos armados. Gran parte de los individuos que participan en estas operaciones al interior de las Fuerzas Armadas fueron educados, sembrados, en la Escuela de las Américas, el brazo rector y militar del neoliberalismo.
Al respecto, creo que nosotros, hombres y mujeres, niños y niñas a quienes nos toca enfrentar este nuevo milenio, nos toca también enfrentar el reto del holocausto que es el neoliberalismo, este avasallamiento social, económico y político, esta degradación de lo que es el modelo capitalista que se está viendo consumado más que nada en los sectores proletarios donde hoy en día el alimento básico ni siquiera es, por ejemplo en México, de tortillas y frijol.
Creo que debemos de tomar en cuenta el ejemplo de las luchas de los sindicatos como el Mexicano de Electricistas, las luchas de los estudiantes como los de la UNAM; gente que es sociedad civil pero que pertenecen al plano de lo estatal porque se desarrollan al interior de instituciones del Estado que deberían prestar servicio a la sociedad, como corresponde a una democracia.
Creo que Chile fue el “paladín del neoliberalismo” en el sentido de que desde Chile se proyectó, a través del sometimiento, de la invasión, de la situación impuesta, de la forma obligada con fusil en mano, el que se aceptara el modelo económico neoliberal. Las Afores, graficando un poco la situación, llevan en México alrededor de cuatro veintidós años y en Chile llevan ya 25 43 años, lo que ha sido un robo hacia la sociedad trabajadora, hacia la sociedad que se esmera trabajando. Y este dinero generalmente no se queda en Chile, ni se queda en ningún país de América Latina, pues los consorcios internacionales son empresas que se llevan el dinero a invertir en otros lugares tercermundistas, por darle una clasificación concreta.
Frente a esta situación, Chile vivió un proceso de privatización en el tiempo que Pinochet es presidente interino. Se privatizan todas las empresas, lo que es agua potable, electricidad, la compañía de teléfonos; se vende el cobre como materia prima nacional y producto interno con mayor fuerza de exportación, como el petróleo para México, y se privatiza la educación con todas sus secuelas, como lo que decíamos al principio sobre los costos de las carreras en la universidad pública.
El modelo que se impone a fuerza de fusil y a costa de la sangre del pueblo chileno, se va expandiendo en América Latina y va dando resultados que a niveles macros tienen sólo buenos resultados para los consorcios internacionales que crecen y se enriquecen. Vamos pasando a sociedades con grandes estructuras de edificios, grandes centros comerciales que son las nuevas catedrales del neoliberalismo, donde la pobreza pasa a ser un submundo, una pobreza cubierta, una pobreza disfrazada.
Este modelo, en otros países también se impone, como Argentina y Uruguay, donde se introducen dictaduras militares tan fuertes y tan feroces como en Chile. En otros casos, algunos gobiernos democráticos o dizque democráticos de la parte Central y Norte de América lo fueron adoptando y ya vemos lo que pasó: las economías nacionales tienen mucho que desear y cada vez que hay cualquier problema en las bolsas éste repercute negativamente.
El sonido de un huehuetl se escucha a lo lejos como secundando lo dicho por Marco en esta plaza donde lo mismo se encuentran músicos callejeros de jazz, mimos, hiphoperos o mexikatiauis. Marco hace una breve pausa esperando la siguiente pregunta mientras a mi memoria viene aquello del artículo 33 constitucional (2) y la reciente detención de Marco Ugarte, reportero gráfico de la Afp y chileno también, en Chiapas. Lo pienso una, dos veces. Finalmente, intentando no caer en una imprudencia comienzo a articular la posible pregunta y hablo otra vez de neoliberalismo, pero también de luchas que le resisten con la esperanza y la dignidad como banderas, hasta que me animo a preguntarle, consciente del riesgo en el que lo coloco, si cree que el zapatismo pueda ser una vertiente de esperanza para América Latina o incluso internacionalmente. Marco no puede entonces evitar que a los labios le brote una ligera sonrisa y, tras mirarme por un corto momento como queriendo descubrir en mis ojos alguna intención perversa, se anima a responder.
Una pregunta bastante interesante —dice sin dejar de sonreír— y comprometedora también... Pero, valga el compromiso... Creo que la lucha zapatista está siendo viable desde el momento en que se alza como fuerza político-militar dándole un sueño a todo lo que es la lucha étnica, indígena de este país. Este sueño que representa el Ejército Zapatista para los pueblos de Chiapas en específico, viene a ser el amanecer, el sol, el reaparecer la vida y los colores después de 500 años en que se ha venido avasallando a un continente.
Creo que ha sido viable porque se ha mantenido y se ha reconocido como sociedad distinta a la mexicana a los pueblos étnicos, a las culturas, a la diversidad cultural étnico-lingüística, a través de las armas, ¿irónico, no? Pero el EZLN ha logrado imponer un reconocimiento histórico, social, no sólo a través de sus incursiones armadas, sino también a través de sus redes sociales de trabajo, de las redes sociales civiles y de organismos de derechos humanos y de las comunidades zapatistas.
El hecho de identificarse y asumir el compromiso de rebeldía, de desatar esas amarras y esa sujeción al Estado político, creo que ha hecho que el Ejército Zapatista sea fuente de inspiración de muchas guerrillas latinoamericanas, de muchos grupos armados en América Latina donde el “mandar obedeciendo” ha pasado de ser un acto de simbolismo a ser lo que realmente se puede tomar como una nueva forma de hacer política.
Claro que por otro lado está(ba) el caso de las FARC, en Colombia, donde la guerra civil está(ba) declarándose, donde países fronterizos están actuando en contra de lo que es la insurgencia, en contra del grupo armado de las FARC; donde Estados Unidos está haciendo un bloqueo y está(ba) enviando marines a detener este alzamiento armado.
Creo que un poco en América Latina se está dando lo que fue el llamado Ejército de Liberación Nacional, en el cual pensaba Bolívar y después muchas personas más como el Che, Miguel Enríquez, Lucio Cabañas, por nombrar algunos que han seguido en esta lucha inclaudicable. Uno de estos personajes dice que “en esta lucha se nos puede ir la vida, pero la continuaremos hasta la victoria”. Creo que estas palabras son muy ciertas y hay que tomarlas en cuenta.
El zapatismo ha sido y seguirá siendo un ejemplo, no nada más en América sino también en Europa. Tuve la suerte de recorrer varios países en Europa y nos encontramos con gente que se empapó de misticismo, de idiosincrasia, de energía cuando visitó zonas chiapanecas, y ha concretado redes sociales de todo el mundo en pro de una lucha tan noble, tan justa y tan obvia como es la lucha étnica.
Marco regresa la mirada al libro que trae. Pareciera que busca con una suerte de mirada de rayos x las palabras aquellas de Allende cuando pedía a los jóvenes universitarios que fueran con premura, con cariño, con ternura humana, a trabajar durante uno o dos meses a las comunidades mapuches (3). Aprovecho, pensando, como decimos por acá, que “ya encarrerado el burro” puedo preguntarle ahora al hombre de armas si cree que la lucha armada haya cumplido su función y no tenga ya razón de ser o, si por el contrario, la lucha noviolenta representa una esperanza real para terminar con la explotación del neoliberalismo que hemos identificado con la miseria mundial que vivimos.
Retomando un poco lo que es el zapatismo y uno de sus personajes ya míticos, como es el Subcomandante Marcos, bonito nombre por cierto -jejeje-, él hace mucha referencia a lo que es “mandar obedeciendo” pero también a lo que es luchar desde las trincheras donde uno está. Creo que en este sentido todos tenemos que cumplir nuestros objetivos, nuestras luchas, desde el lugar donde nos encontremos. Si en algunas partes las armas han sido viables, en otros lugares han sido decadentes. Las armas siempre están cargadas de muerte. Tal vez sea una de las formas que se ha representado como forma de lucha, pero creo en las manifestaciones pacíficas, la sociedad civil, el tomar conciencia de que tenemos que vivir en una sociedad más justa, más igualitaria, donde todos y todas quepamos, el respetar todos los mundos.
Pero lo que sí es que las distintas formas de lucha que se han dado tienen que tomar cada vez más fuerza y seguir como una manera viable de complementación, orientándose siempre en el compromiso para con la reivindicación social. Junto con esto creo que el dogmatismo no conduce a nada, que siempre tenemos que estar autocuestionándonos, tanto a nosotros mismos como a la gente con la que estamos, es una forma más coherente y más transparente de ser conscientes.
Tenemos que seguir esta lucha, ya sea desde la clandestinidad o desde el lugar donde nos encontremos, desde nuestro trabajo, desde nuestro lugar de estudios, etcétera, y asumir un compromiso histórico-político referente a lo que han sido nuestras raíces. Recordemos que un pueblo que no tiene pasado no puede proyectarse a un futuro con esperanza. El problema étnico, tanto en Chiapas como en América Latina, se ha dado muy fuerte, se ha representado de tal forma que hoy vemos a mucha sociedad civil movilizada. Ojalá fueran más y más las personas que se sumaran a esta lucha por una sociedad distinta, igualitaria. Una sociedad nueva en un mundo nuevo.
Todas las formas de lucha son válidas, lo digo porque en mi país se dio una forma de lucha democrática, se llegó al socialismo a través de las urnas. Es el único país del mundo que ha conseguido el socialismo a través de las urnas, del voto popular. Y ¿cómo terminó esto? Con el avasallamiento por medio de las armas, de los militares. Donde todo ese sueño, esa dulzura se aniquiló. No hay que subestimar al enemigo, es fuerte y sabe golpear de las formas más terribles, más trágicas, con matanzas, expulsiones, deportaciones.
Creo que tenemos que ser inteligentes y unirnos en esta lucha social, política y militar. Hay que solidarizarse con el Ejército Zapatista, con la huelga en la UNAM, con los grupos que apoyan la no-privatización de las empresas. Esa es una de las luchas y ha sido pacífica, y creo además que la sociedad civil responde a eso. Pero no olvidar. Descartar las distintas formas de lucha es negarse a sí mismo.
Claro que sería mejor una salida pacífica, pero no olvidemos las matanzas de México en el 68, el 71. Todas esas irrupciones con armas debemos tenerlas muy presentes, no olvidar. El gran remedio que tenemos para la memoria es no olvidar. No olvidar nunca y hacer conciencia crítica y constante de que todas las formas de lucha son válidas y viables, desde nuestras trincheras.
Hemos llegado al final de la entrevista. Para este momento, los ojos de Marco brillan con más fuerza que al principio de nuestra conversación. Es evidente que hablar de Chile y de la posibilidad de una América y un mundo mejores y nuevos le reanima muy especialmente. A esta altura de la charla he llegado a la conclusión de que Marco no es, como pudiéramos creer a simple vista, sólo un hombre más de los muchos que apostaron por el camino de las armas para ver libre a su país, su continente, su planeta; sino que, valga la redundancia, es un soñador. Cuando en septiembre de 1970 el pueblo chileno, su pueblo, acudió a las urnas para hacer del compañero Salvador el presidente Allende, Marco no hacía mucho que había llegado al mundo. Tres años después, los militares y carabineros de su patria pasarían a la historia como los grandes traidores de la voluntad de democracia verdadera en Chile, tendiendo el manto que significó la larga noche de la dictadura militar chilena. Bajo ese manto creció Marco. Pero ¿cómo sería de grande el sueño soñado por Chile de la mano de Allende que, todavía, a pesar de los años y de la pólvora y de la sangre, a Marco le siguen brillando los ojos? Quizás por eso mismo, le pregunté ¿cómo soñaba este planeta, cómo soñaba este continente, cómo soñaba a Chile?
Sueño —contesta tomando su libro, pero sin dejar de mirarme— un Chile en el que, como dijo Salvador Allende, podamos caminar libres por las alamedas. Donde pase el hombre libre y la mujer soberana.
Marco deja el libro entre él y yo mientras las imágenes pueblan su memoria: Me gustaría ver a mi país sin presos políticos, sin esos cinco millones de pobres, sin una miseria cultural... No más muertos, que no existan las castas militares como existen hoy.
De pronto, la voz abandona ese tono discursivo en el que más de una vez ha sonado a lo largo de la entrevista y, conforme va hablando, se va oyendo cada vez más personal, más íntima. Lo mismo sucede con su mirada, y pareciera que ya no mira hacia fuera sino que, como los topos de los que habla(ba) el Sup, hacia adentro se mira: Me sueño caminando en Chile sintiéndome libre, distinto, nuevo... En un Chile lleno de esperanza, con una juventud concreta, una juventud idónea, transparente, amplia y coherente... Sueño en un país creciendo en colores, en olores, en una diversidad social, cultural, lingüística. Veo un Chile caminando junto a los mapuches, esa raza indómita, ese pueblo que en (más de) 500 años no ha sido sometido... Veo un Chile igualitario... Veo un Chile libre...

“Cuando la tristeza nos inunda —dice Rodrigo Solís— nos gotea por los ojos. Escurre por el cauce seco de la nariz hasta la boca. Cae en cascadas por labios afilados y sin que nos demos cuenta nos tiñe de un color invisible que de algún modo brilla y atrae a los otros tristes”. Quizás eso fue lo que pasó con Marco, porque al terminar la entrevista sus ojos goteaban discretamente mientras de la librería frente a la que estábamos sentados la voz de Pablo Milanés salía flotando con aquello de “hoy pisaré las calles nuevamente...”. Luego, una mujer ahogada de borracha o de orfandad o de ambas, se acercó para hacernos plática e invitarnos unas cervezas.
Han pasado casi 20 años. Desde entonces no he vuelto a toparme con Marco, y también desde entonces aquél libro blanco con el rostro de Allende pintado en la geografía de Chile me acompaña cual si fuese una especie de biblia laica, en espera de que la profecía de Solís se vuelva realidad: “Tarde o temprano los tristes se encuentran, se toman de las manos y bailan un ritmo que al mismo tiempo es feroz, y es lento. Una danza de ahogados en el fondo del mar más muerto. Los tristes danzan tomados de las manos y a través de sus ojos trastocados la libertad lleva una máscara macabra, el amor es el abismo que se abraza a los pies del equilibrista que tropieza y la muerte es un gran alivio”.


(1) Modak, Frida. Salvador Allende en el umbral del Siglo XXI. Plaza & Janés Editores, 1998.
(2) El Artículo 33 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el único relativo al Capitulo III, De los Extranjeros, establece que “el Ejecutivo de la Unión tendrá la facultad exclusiva de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo, a todo extranjero cuya permanencia juzgue inconveniente”; para luego determinar que “los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”.
(3) Modak, Frida. Opus cit. p. 256.

18 de mayo de 2020

“El racismo estadounidense crudamente expuesto”: una cantidad desproporcionada de afroestadounidenses muere por COVID-19.

Por: Amy Goodman / Democracy Now!

El coronavirus está devastando la población afroestadounidense, que está sufriendo desproporcionadamente los efectos letales del virus como resultado de una profunda desigualdad racial. En Estados Unidos, la gente negra tiene más probabilidades de padecer problemas de salud crónicos y menos acceso a un seguro médico. Además, una buena parte de las y los trabajadores que realizan tareas de primera necesidad y todavía siguen yendo a trabajar en medio de la pandemia son afroestadounidenses.

Para conocer más sobre este tema, vea la conversación que tuvimos el 9 de abril con la Dra. Camara Phyllis Jones, expresidenta de la Asociación Estadounidense de Salud Pública. Recientemente publicó un artículo en la revista Newsweek, titulado “Coronavirus Disease Discriminates. Our Health Care Doesn’t Have To” (La enfermedad del coronavirus discrimina. El sistema de salud no tiene que hacerlo).

Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Transmitiendo desde el epicentro de la pandemia, la ciudad de Nueva York. Soy Amy Goodman con Nermeen Shaikh. Pasamos a hablar sobre el coronavirus y sus efectos devastadores en la población afroestadounidense, quienes están muriendo de manera desproporcionada por el virus en todo Estados Unidos.

En Michigan e Illinois, los afroestadounidenses componen del 14% al 15% de la población pero representan el 41% de las muertes por COVID-19. Solo en Chicago, los afroestadounidenses, que son el 30% de la población, suman el 70% de las muertes. En Luisiana, uno de los focos del virus en el país, los afroestadounidenses representan un tercio de la población pero el 70% de las muertes por COVID-19.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien hace poco llamó al virus el “gran nivelador”, dijo que las personas negras representan el 18% de las muertes a pesar de comprender el 9% de la población en el estado. La comunidad latina representa el 29% de la ciudad de Nueva York pero el 34% de las muertes, muchas de ellas en Queens, la comunidad más diversa del país. Es posible que el número real de muertes por COVID-19 nunca se conozca, ya que muchos, a menudo indocumentados o al margen de la sociedad, mueren en casa sin ser contabilizados.

Para hablar más sobre este tema está con nosotros Camara Phyllis Jones, médica general, epidemióloga, expresidenta de la Asociación Estadounidense de Salud Pública. Su más reciente artículo para la revista Newsweek se titula “El coronavirus discrimina. Nuestro sistema de salud no debería”. ¿Puede profundizar sobre este problema, Dra. Jones? ¿A qué atribuye este efecto tan dispar en la población afroestadounidense?

DRA. CAMARA PHYLLIS JONES: La pandemia de COVID-19 está exponiendo el racismo en EE.UU. de una manera totalmente nueva, porque los cuerpos de personas de color se están apilando tan rápido y en tales cantidades que estas muertes no pueden ser normalizadas o ignoradas. Y en esta pandemia el racismo está operando de dos maneras distintas: está aumentando el riesgo de exposición al virus y ha aumentado la vulnerabilidad a éste. Está aumentando la exposición al virus porque, debido a la forma en que el racismo, el cual determina las oportunidades y asigna valor a las personas, ha estructurado nuestras oportunidades educativas y oportunidades de trabajo, tenemos empleos de mayor riesgo, infravalorados y de bajos ingresos. Hacemos parte de la fuerza laboral esencial que no está recibiendo la atención que debería y evidentemente no tenemos la protección completa necesaria. El racismo ha aumentado nuestra vulnerabilidad a este virus, porque el hecho de vivir en comunidades segregadas racialmente, cuyos recursos están segregados, sin acceso adecuado a alimentación y segregadas por el racismo ambiental y la exposición a desechos tóxicos hace que llevemos en nuestros cuerpos todas estas enfermedades: diabetes, presión arterial alta, enfermedades renales, asma, que agravan los efectos del virus en quienes lo contraen y aceleran la muerte a causa de este.

NERMEEN SHAIKH: Dra. Jones, incluso antes… Hemos mencionado las estadísticas en todas partes, pero en Chicago, incluso antes del inicio de la pandemia, la esperanza de vida de la población afroestadounidense era de casi nueve años menos que las personas blancas que viven allí. En su opinión, Dra. Jones, ¿qué se puede hacer ante esto? ¿Qué medidas se deben tomar para compensar la vulnerabilidad desproporcionada de los afroestadounidenses y de la comunidad latina ante esta emergencia sanitaria?

DRA. CAMARA PHYLLIS JONES: Sí. Gracias por esa pregunta. No podemos ver estas estadísticas y simplemente encoger los hombros o decir: “Bueno, eso era de esperarse”. Tenemos que actuar. Y debemos hacerlo teniendo en cuenta ambas circunstancias. Me preguntó sobre qué hacer cuando reconocemos que históricamente nos enfermamos más y morimos más rápido. Lo que eso implica, si de verdad reconocemos ese problema, es que tenemos que garantizar los recursos de salud en esas áreas donde ya se anticipa una alta tasa de mortalidad. No debería haber afroestadounidenses, quienes ya padecen todas estas enfermedades, viviendo en comunidades donde no solo hay carencia de suficientes pruebas de detección sino también de acceso adecuado a respiradores y recursos sanitarios en general. Así que debemos proporcionar recursos de acuerdo a las necesidades. Y ya podemos predecir esas necesidades.

En cuanto a la vulnerabilidad, el otro punto que es muy necesario mencionar, es que veremos en las noticias a personas tratando de decir, de distintas formas, que “si tenemos que racionar los respiradores, entonces tal vez deberíamos excluir a las personas que tengan diabetes u otra enfermedad”. No podemos permitir que esto ocurra. En primer lugar, no deberíamos tener que trabajar en un escenario de escasez, porque no hay razón para que haya escasez. Debemos rechazar eso. Obviamente si hay un respirador y tres pacientes, nunca debería ser un factor si “esta persona tiene diabetes o una enfermedad cardíaca” al momento de asignarlo. Creo que si llegamos a ese punto debemos distribuir aleatoriamente esos recursos. Debemos valorar a todos los individuos y poblaciones por igual. Ese es uno de los tres principios básicos para lograr igualdad en la salud.

AMY GOODMAN: Camara Phyllis Jones, quiero hacerle una última pregunta y luego haremos la segunda parte para publicarla en democracianow.org. La grave escasez de pruebas ha comprometido por completo la respuesta de la salud pública en este país. Usted ha hablado sobre el hecho de que esto discrimina a los afroestadounidenses, ¿dónde, si es posible, puede la gente obtener una prueba de diagnóstico?

DRA. CAMARA PHYLLIS JONES: Sí, eso es verdad, ¿dónde pueden hacerse pruebas? Debo decir que la manera caótica en la que hemos manejado la realización de pruebas nos está afectando a todos. Está afectando nuestra capacidad de alterar el curso de la epidemia. La manera en que estamos usando las pruebas en este país ahora solo sirve para confirmar el diagnóstico de forma muy limitada, casi mecánica, persona por persona, y solo en el entorno médico. Lo que nosotros…

AMY GOODMAN: Nos quedan 20 segundos.

DRA. CAMARA PHYLLIS JONES: Lo que necesitamos hacer en realidad es buscar a todos los que tienen la enfermedad y realizar pruebas públicas de salud. Realizar pruebas a aquellas personas con síntomas. Realizar pruebas a aquellos que no tienen síntomas, para así poder distribuir nuestros recursos e identificar y aislar a las personas que tienen la enfermedad antes de que presenten síntomas y puedan propagarla. También hacer un rastreo de contactos. Esto por el bien de todos nosotros. De esa manera, no documentamos la epidemia, sino que podemos cambiar el curso de la misma.

AMY GOODMAN: Camara Phyllis Jones, queremos agradecerle por estar con nosotros. Tendremos una segunda parte y la publicaremos en democracynow.org. Médica general, epidemióloga, expresidenta de la Asociación Estadounidense de Salud Pública, actualmente es catedrática adjunta del Instituto Radcliffe para Estudios Avanzados de la Universidad de Harvard. Con esto finalizamos nuestro programa de hoy. Gracias a todo el equipo que hace posible este programa. Somos Amy Goodman y Nermeen Shaikh.


Traducido por Gabriela Barzallo. Editado por Iván Hincapié.

15 de octubre de 2019

“Cuanto más avanzan las mujeres, más reacción violenta habrá desde el orden patriarcal”: Entrevista a Almudena Hernando.

Por: Andrea Ana Gálvez /CTXT.


Almudena Hernando (Madrid, 1959) es profesora de Prehistoria y pertenece al Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigió importantes investigaciones con grupos indígenas como los Q’echí en Guatemala o los Awá del Amazonas brasileño. Actualmente trabaja con los Gumuz y los Dats’in en Etiopía. Su perspectiva arqueológica crítica se centra en entender la construcción socio-histórica de la identidad. Presenta La Fantasía de la individualidad (Traficantes de Sueños), un libro que ahonda en la organización identitaria de hombres y mujeres desde un enfoque que “mira largo y muy adentro”.

¿Qué aportan las tesis defendidas en su libro La Fantasía de la individualidad a los estudios de género y a la lucha feminista?

Por un lado creo que aporta una mirada que parte desde el origen, de cómo hemos llegado hasta aquí. Generalmente el feminismo mira al presente y lucha por la igualdad de derechos ahora y no se pregunta tanto por qué estamos en esta situación. El libro aporta una mirada histórica, pero también una mirada a cómo nos construimos subjetivamente los seres humanos. Me pregunté qué es lo que nosotras, aunque seamos feministas, tendríamos que modificar para que cambiara el orden social y desde luego qué es lo que que tendrían que cambiar los hombres. El libro no plantea una lucha por la igualdad igualándonos a los hombres, sino que sostiene que el modelo para la igualdad es el modelo que desarrollamos las mujeres. O sea, que los hombres tendrían que ser como somos las mujeres de la Modernidad para poder construir una sociedad de iguales. Plantea la necesidad de un cambio de paradigma. No se puede luchar en las condiciones del discurso social que tenemos ahora por la igualdad sin cuestionar el paradigma más profundo: la organización identitaria.

Al comienzo del libro sugiere que sería más útil sustituir el término orden patriarcal por el orden disociado razón-emoción ¿por qué?

El patriarcado parece que es el orden social en que los hombres, por el hecho de ser hombres, dominan a las mujeres, por el hecho de ser mujeres. Yo sostengo que esto no es así. El orden patriarcal también ha sido reproducido por mujeres. Lo importante es que es un orden lógico, un orden mental. Para mí la clave está en que se valora socialmente todo lo que tiene que ver con lo individual y lo racional, al mismo tiempo que se oculta y se desvaloriza lo que tiene que ver con la emoción y con los vínculos. Si esto lo reproducen los hombres o las mujeres me da igual, están reproduciendo orden patriarcal. Para conseguir que se revierta hay que dar importancia al ámbito relacional y a las emociones vinculares.

El libro se llama La fantasía de la individualidad, el orden patriarcal se mantiene por una ficción. ¿Cuál sería esta fantasía?

La fantasía es la fantasía de la Ilustración, la fantasía es que la individualidad se puede sostener a sí misma. Que las personas que construyen su seguridad ontológica a través de vínculos y de comunidad –como son todas las sociedades cazadoras-recolectoras actuales– son más atrasadas y menos evolucionadas que los que construyen identidad individualizadamente. Digamos que el proceso histórico, según la fantasía, se ha construido de forma que se ha ido pasando de dar importancia a la comunidad, a dar importancia al individuo. Yo digo que esto es una fantasía porque no se puede sostener sin un sentido de pertenencia a una comunidad, es decir, sin la identidad relacional. Si este proceso hubiera sido, como pretende esta fantasía, se hubiera hecho evidente la impotencia del ser humano aislado frente al universo.

Vincula un determinado modelo de desarrollo que se consolida en la Ilustración y que está estrechamente ligado a la dominación sobre las mujeres. ¿Se puede acabar con el orden patriarcal sin acabar con el modelo de desarrollo económico capitalista?

No. El orden neoliberal es resultado de una construcción identitaria y socio-económica patriarcal. El mundo occidental se ha ido construyendo de forma que los hombres se iban especializando en el control del mundo a través de la razón (ciencia y tecnología) para producir seguridad, e iban desvalorizando socialmente lo que hacían las mujeres. La propia idealización de la ciencia y de la tecnología está asociada históricamente al orden patriarcal. Precisamente esto se pudo construir porque las mujeres garantizaron los vínculos. El orden económico neoliberal que está basado en la individualidad y en la idealización del conocimiento a través de la ciencia, no se puede separar de su construcción a través de la dominación de las mujeres, porque al irse especializando, los hombres dejaron de atender el lado relacional, que es imprescindible, y por eso necesitaban a las mujeres. El orden neoliberal es en sí mismo patriarcal.

Entonces llega un momento en el que este orden capitalista necesita que las mujeres se individualicen.

Sí, ellas se individualizan pero no pueden individualizarse del mismo modo en que lo han hecho los hombres. El lado relacional de los hombres lo han garantizado las mujeres. Pero las mujeres no pueden ni quieren dejar de dar importancia, tiempo y energía a la identidad relacional porque no hay nadie que se la garantice y porque saben que aquello que da sentido a la vida es sentirla. Lo que da sensación de bienestar tiene que ver con lo relacional: con los vínculos bien construidos. Las mujeres tienen que ocuparse de lo relacional para construir su propia identidad además de la individualizada.

¿Es en ese momento cuando se producen las contradicciones?

Sí, exactamente. Además en la Modernidad, los hombres patriarcales van a pedir a las mujeres dos cosas contradictorias: que se individualicen para que entren al mercado de trabajo de producción/consumo y, a la vez, que no se individualicen para que les sigan atendiendo a ellos. Esto es otro aspecto de la conflictiva situación en la que se mueven las mujeres. Ellas tienen que construir identidad relacional no sólo para satisfacer la de los hombres, sino para satisfacer también la propia. Escapar un poco del orden patriarcal consistiría en seguir construyendo una identidad relacional porque es esencial para sostener los vínculos propios, no para sostener a los hombres.

Hoy en día las mujeres están intentando avanzar hacia esta individualidad independiente. ¿Por qué sería deseable para los hombres?

Los hombres también están muy demandados por el orden patriarcal. El patriarcado, que en este momento se concreta en el neoliberalismo, está enloqueciendo a todos y también a los hombres. Al hombre se le pide que sea el más productivo, el que llega más alto, el que tiene más poder, se les demanda una individualidad constante. Los hombres ganarían mucha más estabilidad emocional, y ganarían un tipo de identidad que es la más potente que existe: la identidad de las mujeres en la Modernidad. Permite desarrollar todo lo que es verdad: desarrollamos nuestros proyectos vitales porque conocemos nuestros deseos, pero al mismo tiempo sabemos cuidar a los otros, y esto mismo hace que tengamos bienestar. Es una identidad que da independencia en tanto que no se depende de nadie que marque el destino ni se depende de nadie subordinado que garantice el vínculo. Ganarían la potencia de entender lo que les pasa, de saber cuidar al otro a la vez que tienen su propio proyecto vital. Es una relación de igualdad muy enriquecedora.

Cada vez son más mujeres las que están consiguiendo tener este tipo de identidad que como dice es la más potente que existe, pero, según algunas autoras, tanto la violencia como la crueldad contra las mujeres están en aumento. ¿Cómo entiende la situación actual y este tipo de violencias?

Me parece que hay una reacción patriarcal. Mira lo que ha pasado en España con Vox, por ejemplo. Cuanto más avanzan las mujeres, más reacción va a haber desde el orden patriarcal, y esa reacción va a ser violenta. Porque además los hombres no pueden racionalizar lo que les pasa contra las mujeres. No pueden racionalizar la rabia, no saben por qué les pasa. Es una ausencia total de empatía. Cuando las mujeres se independizan y dejan de garantizar los vínculos de los hombres, estos se desorientan y reaccionan sin ninguna lógica. Sale una especie de bestia, porque proviene del agujero negro que las emociones representan para esos hombres patriarcales. No pueden expresar ese agujero negro de una forma racional.

El caso de Vox es particular porque se habilitan discursos y prácticas patriarcales en esa vuelta a modelos identitarios hegemónicos.

Exacto. La prostitución por ejemplo está aumentando también en un momento en el que es más fácil tener relaciones sexuales que nunca. Los que trabajan estos temas hablan de que la masculinidad hegemónica se construye a través de la dominación de las mujeres; como eso se está perdiendo –porque cada vez las relaciones dentro de la pareja son más igualitarias– ese plus de dominación se busca fuera, por ejemplo en la prostitución. Cuando aparecen este tipo de partidos políticos se legitiman este tipo de dinámicas.

¿Cómo se enfrentan estas violencias en aumento? 

Es completamente necesario hacerle frente. Hay que ir consiguiendo que haya un clamor social y que las luchas feministas sigan actuando. Una cosa es que Vox, en una propaganda política, diga que está en contra de la "ideología de género”, y otra es que a la hora de aprobar medidas concretas contra las mujeres no haya una reacción. Yo no creo que esto sea mayoritario. El triunfo del orden patriarcal y neoliberal pasa por otros lados, por cosas mucho más profundas, sutiles y perversas que por esta gente que hace propuestas tan burdas. Por ejemplo pasa –yo lo estoy viendo en la universidad– por la neutralización de la crítica social. Se está reproduciendo el orden patriarcal y lo están haciendo mujeres también. Esto es mucho más peligroso porque es menos visible que lo que hace Vox. Por eso insisto en que es un orden lógico: a qué le das importancia como mecanismo de seguridad ontológica de tu grupo. Y en el mundo occidental se está dando importancia únicamente a la razón, al dato, al ser más, a la desconexión emocional, a la irreflexión sobre nuestra sociedad y sobre el futuro que queremos.

Anuncios como los de Avène y Gilette promueven otro tipo de masculinidades. ¿Cómo pueden los feminismos contribuir a estos nuevos modelos? ¿Es el papel de las mujeres? 

Es el papel del feminismo, lo desarrollen hombres o mujeres. Me parece que hay una responsabilidad última que desgraciadamente sigue recayendo en las mujeres, pero que cada vez hay más hombres que ya son conscientes de esto. Aunque a los hombres les es difícil reconocer todos los privilegios de los que gozan. Yo digo siempre: no soy negra, soy completamente antirracista y, sin embargo, sé que no puedo percibir todos los vectores de dominación que ha tenido una persona negra, porque yo no soy negra y estoy en el lado privilegiado de esa relación. Es lo mismo que pasa con los hombres. Me parece maravilloso que aparezcan estos anuncios y que los hombres participen. Ellos tienen que sentirse también responsables de la necesidad del cambio histórico.

¿Cómo se imagina la sociedad del futuro respecto a la igualdad de género y a los lazos comunitarios?

Es una pregunta difícil, porque en este momento hay tendencias muy contradictorias en la sociedad y no sé cuál va a ganar. Por un lado están todos los movimientos de mujeres y por otra parte están apareciendo movimientos de extrema derecha muy xenófobos. No va a ser fácil romper la tendencia ultraneoliberal mundial, dinámica que es patriarcal. No sé qué lado va a triunfar. Lo que sí creo es que hay que seguir luchando.

8 de septiembre de 2018

OTRO NORTE ES POSIBLE :: Un robot mexicano premiado por la NASA, hecho con educación pública.

El galardón al robot hecho por estudiantes de la Facultad de Ingeniería y los logros de la huelga de la UNAM 1999-2000 expuestos por primera vez sin mentiras para su difusión en Estados Unidos, en la reconocida revista CounterPunch (con más de un millón de suscriptores). La siguiente es la traducción al español. Puede consultarse la versión original en inglés en este enlace.  


Por: Malú Huacuja del Toro.

El Equipo UNAM Space, un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, ganó un premio máximo del concurso NASA Sample Return Robot Challenge 2016*, según se anunció este 5 de octubre de 2016. Bromeando, algunos periódicos y medios de comunicación han criticado la campaña de Trump contra los mexicanos mencionando este logro extraordinario.
 
     “Los admiradores de Donald Trump ya pueden empezar a sacarse de onda: los mexicanos están invadiendo el programa espacial norteamericano”, dijo un columnista de remezcla.com. Es ciertamente irónico que Ana Buenrostro, Érik Gutiérrez, Genaro Marcos, Bryan Pérez, Luis Gerardo Gutiérrez, Yessica Reyes, Eduardo Solís y Luis Ángel Castellanos de la UNAM y César Augusto Serrano del IPN hayan recibido el Premio Hans von Mulan de la NASA y el Instituto Politécnico Worcester  precisamente en el año en que un magnate norteamericano ha ganado la nominación presidencial republicana, en parte, gracias a que impulsó su campaña insultando a los mexicanos.
 
     Sin embargo, la ironía va mucho más allá de la narrativa de campaña presidencial al estilo de “los marcianos nos invaden” y de un robot mexicano capaz de realizar tareas parecidas a las del Curiosity en Marte.
 
     Estos estudiantes de las carreras de computación, ingeniería electrónica y mecánica industrial que comenzaron a construir su robot en 2012, estudiaron en una universidad pública (no semipública ni parcialmente subvencionada, que es la única forma que se conoce ya en Estados Unidos).  Eso significa que no tienen préstamos estudiantiles que pagar. No llegarán a la edad para jubilarse con una deuda universitaria pendiente que tienen que remunerar, como sí es el caso de mucha gente en EEUU. 
 
     Su colegiatura es completamente gratis dentro de un sistema capitalista. Sus excelentes maestros en una de las mejores universidades del mundo —la más grande de América Latina— no les costaron ni un centavo, y la mayoría de los estudiantes proviene también de escuelas públicas primarias y secundarias.
 
     Eso no significa que su colegiatura gratuita no tuvo absolutamente ningún precio para nadie. Como dice el muy respetado historiador mexicano Alfredo López Austin durante su discurso magistral al inaugurar la carrera de Antropología en agosto de este año, “la gratuidad de la educación significa muchas cosas. No simplemente no cobrar a los que entran. Es ver en la educación algo que no es una mercancía. Es algo que debe pertenecer a todos, y es algo que paga el pueblo, no el gobierno. Pero, sobre todo, al repartir el conocimiento con todos, la educación pública nos compromete”.
 
      A muchos maestros de la UNAM como él les llevó más de una década llegar a reconocerlo, pero al final de las cuentas algunos lo hicieron. Si los ganadores del concurso Sample Return Robot Challenge 2016 pudieron estudiar independientemente de cuál sea el ingreso mensual de sus padres, de su situación financiera, de su clase social, su raza o su religión (factores todos que influyen en el acceso a las universidades privadas), eso no sólo se debe a que son brillantes y disciplinados, sino también  gracias a que sus predecesores sí pagaron el precio de mantener el carácter público de la UNAM.
 
      Algunos de ellos —más de 600— estuvieron dispuestos a ir a la cárcel y confrontar a maestros eméritos tan renombrados como el propio López Austin durante la huelga más larga (del 20 de abril de 1999 al 7 de febrero de 2000) y más intensamente difamada con el cierre de las instalaciones universitarias, sólo para impedir que el Consejo Universitario impusiera a los estudiantes el pago de una cuota baja, lo que en el idioma privatizador se traduce en “nosotros te invitamos gratis el primer mes, solamente para imponerte aumentos de intereses galopantes por el resto de tu vida”, como hacen las tarjetas de crédito.
 
      Muchos estudiantes de bajos ingresos supieron eso y se negaron a pactar el truco de “solamente una cuota baja”. Por ello emprendieron una batalla muy desigual al final del milenio, recibiendo el año 2000 en las guardias de huelga. Como decía una de sus emblemáticas mantas, Cerramos hoy la UNAM para que mañana se abra para todos. Su lucha contra las reformas privatizadoras del gobierno no contaba con los recursos del activismo en redes sociales en aquel momento pero estaba destinada a beneficiar a las generaciones mexicanas del nuevo milenio, mientras que sus contrapartes en universidades norteamericanas privadas especializadas, sin educación integral, enfrentan ahora préstamos que a algunos de ellos les llevará décadas terminar de pagar.
     Era muchísimo lo que había en juego en aquella lucha de transición entre la era analógica y digital. Rindió grandes frutos, pero también enfrentó nuevos enemigos y nuevas formas de ataque. Al igual que todos los demás movimientos estudiantiles en defensa de la educación pública en la historia de México, éste se vio con infiltrados de la policía, tácticas de espionaje para dividir al movimiento, campañas de calumnias del sector empresarial y sacerdotes de la Iglesia Católica prometiendo que quienes apoyaran la huelga se irían al infierno. Eso no era nuevo. Pero, a diferencia de cualquier otro, estos estudiantes debieron enfrentar una forma inédita de “fuego amigo”: la de las generaciones pasadas. Los legendarios dirigentes del 68 que sobrevivieron la mal afamada masacre del 2 de octubre eran ahora funcionarios públicos, jefes de información de los periódicos, miembros de las mesas directivas de las editoriales, columnistas famosos e intelectuales galardonados que querían mantener sus asientos en el Congreso o en las mesas directivas editoriales haciendo un trato en corto con el gobierno y siendo “los heroicos” que lograran poner fin a la huelga. Estos herederos del 68 tenían en sus manos los medios de comunicación progresistas para retratar como “buenos y moderados” a los estudiantes que quisieran hacer concesiones, mientras que que los huelguistas no eran nada mejor que unos “infiltrados”, “irracionales”, “violentos” y temibles chavos que habían secuestrado las instalaciones para destruirlas. Hasta su sobrenombre era amenazador: “los ultras” en contra de “los moderados”, como si la defensa de la educación universitaria para todos fuera la cosa más sectaria que se pueda hacer.
 
      Cuando los huelguistas se negaron a aceptar una propuesta inverosímil de un “aumento voluntario”, las notas diarias comenzaron a describirlos como a unos indolentes invasores que no querían exámenes más rigurosos. La prensa norteamericana publicaba como “imágenes capturadas desde dentro” fotografías de basura y ratas que podían haber sido tomadas en cualquier tiradero. Aún ahora, más de una década después, una película premiada en Cannes (Güeros, que quiere decir “rubios” y que defiende a la gente rubia: no es broma), los retrata en hogueras dionisíacas y arruinando la investigación científica al cerrar los laboratorios (lo cual no fue cierto, pues los huelguistas permitieron el acceso a los laboratorios para que los estudiantes de ciencias pudieran continuar sus experimentos).
 
      El “tiro de gracia” contra su imagen de movimiento estudiantil legítimo provino de periodistas, académicos y escritores frecuentemente asociados al periódico progresista La Jornada, o miembros de su mesa directiva, cuya reputación los precedía como emblemáticos defensores del movimiento estudiantil del 68, como Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis. No solamente se sumaron a la campaña de calumnias contra los huelguistas sino que firmaron una carta pidiendo el ingreso de las fuerzas del orden a las instalaciones y el arresto de los estudiantes. Sin embargo, aquellos líderes que fueron llamados “moderados” son ahora funcionarios públicos, y uno de ellos, Carlos Ímaz, estuvo implicado en un muy conocido videoescándalo de corrupción.
 
     ¿Dónde están ahora los “ultras” tenaces y temibles que hicieron posible la educación pública durante otros más de 15 años? ¿Valió los resultados el tiempo que pasaron en prisión? La ex estudiante de Letras Hispánicas, Guadalupe Lezama, quien fue arrestada durante la huelga, tiene una hija que acaba de ser aceptada en el sistema escolar preparatorio a la UNAM. Zara, de 14 años, que acaba de pasar su examen, a menudo es llamada por su madre “la hija de la huelga”.
 
     “Nunca fui privilegiada —explica al ser entrevistada para CounterPunch—. Nunca fui hija de papi, nadie de mi familia estuvo en el 68 y después militó en el PRD ‘de izquierda’. Soy de los resentidos, a los que nos echan las sobras y ahí las dejamos, de los que no entramos en su canon de comportamiento, de los que no podíamos comprar los libros y ahí estábamos, dándole mal aspecto a la Universidad. Así nos presentaban los medios de comunicación. Después de 10 meses sin dormir bien, sin comer bien, con la moral destruida, cualquiera se lumpeniza, nos llevaron al límite, a los 10 meses de lucha, no nos importaba morirnos ahí por un ideal. ¿Qué esperaban? ¿Que oliéramos a Channel?
Guadalupe Lezama con "la hija de la huelga".
     —Muchos maestros, específicamente de tu Facultad, los retrataban como obtusos, ridículos y peligrosos. Incluso escribieron libros para burlarse de ustedes. ¿A los estudiantes de Letras no les daba miedo que sus maestros tomaran represalias y que pensaran todo eso de ustedes después de la huelga?
 
     — Eso lo pensaban desde antes de la huelga, yo recuerdo su discriminación en la Facultad, recuerdo sus regaños por no tener los libros, su mirada ante la ropa humilde… No hace falta una huelga para saber todo eso.
     —¿Y los famosos intelectuales que podrían ser un obstáculo para ustedes en el futuro, especialmente para los estudiantes de Letras?
 
     —A los huelguistas no nos daba miedo su opinión. De hecho, en una entrevista con conferencia telefónica con ellos, Monsiváis, soltó su discurso sobre por qué éramos una peste, en vivo, en una entrevista en la XEW. Yo estaba ahí, le reviré; él me insultó mucho y colgó. Ese día, yo gané el debate.
     Guadalupe fue arrestada el 11 de diciembre, durante la protesta de los huelguistas por la liberación de Mumia Abu Jamal. “Nos acusaron ilegalmente de motín y nos mandaron al Reclusorio Norte por presuntamente haber roto un escudo y una bota de un granadero. Gracias a los abogados del CGH y la movilización y boteo de los compañeros, salimos a los cinco días”.
     Dieciséis años más tarde, ex miembros del CGH y ex estudiantes de Derechos como el ahora abogado Jorge Miranda, de 35 años, cumplen ahora una función crucial en la liberación de los presos políticos injustamente condenados en la Ciudad de México. Miranda pertenece a la Liga de Abogados Primero de Diciembre (en honor a la fecha de la protesta por la que se fundó, que ha logrado con éxito defender y liberar a presos políticos como los estudiantes que habían sido condenados por protestar contra la ceremonia de toma de posesión del presidente Peña Nieto y a los dirigentes sociales de San Bartolo Ameyalco que lucharon contra la construcción de un sistema hidráulico para los privilegiados (mientras que ellos no tienen agua corriente).
 
     “La historia nos ha dado la razón, es una verdad innegable que, gracias al Consejo General de Huelga, hasta el universitario más  reaccionario ha podido estudiar de manera gratuita la Universidad y tener una mejor calidad de vida —informó Miranda a CounterPunch—. La mayoría de nuestros detractores se ha tenido que guardar sus palabras y amenazas, pues la generación de la huelga está enfrentando y resolviendo muchos de los problemas que genera el terrorismo de Estado y el capitalismo en nuestro país.
 
     La Liga de Abogados de Miranda acaba de ganar una gran victoria en el terreno legal para los presos políticos, después de que el Tribunal Supremo dictaminó que es “inconstitucional” el nuevo Artículo 362 sobre “ataques a la paz pública” para la Ciudad de México y por tanto debe ser anulado.
 
     —Fue un esfuerzo colectivo, no nada más mío —explica Miranda—. Por vez primera en la historia de México, por medio del juicio de amparo, se allana el camino para prohibir estigmatizar y criminalizar la protesta social. Esta ley fue propuesta por el ex jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador y aplicada en su momento por sus sucesores Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera. Dicho artículo que fue declarado inconstitucional por el Máximo Tribunal en México, contenía elementos normativos que no definían con claridad los conceptos de "violencia”, “violencia extrema” y “paz pública”, dejando al arbitrio de interpretación de las y los operadores de justicia en turno su aplicación indiscriminada. La ambigüedad del delito permitía que la autoridades pudieran imputar dicho delito a toda persona que se manifestara en la capital del país; enviando un mensaje disuasivo a la población sobre el "riesgo que implica participar en actividades políticas o manifestaciones", generando con ello, violaciones a la libertad de expresión.
 
     “Nosotros ayudamos legalmente a los presos políticos sin contraprestación, pues es una manera de regresarle a la gente el apoyo que nos dieron en la huelga de diez meses, ya que la Universidad se sostiene de recursos públicos, que pagan los mexicanos.”
 
     Si alguien considera “radical” esa clase de asistencia, Miranda diría que es importante recordar dónde terminaron trabajando los “moderados” ahora.
 
     —Están en puestos de bajo nivel y medios —explica—. Fueron premiados por su función oportunista, divisionista  y de esquirolaje por los partidos de falsa izquierda de entonces y ahora como el PRD y Morena. Algunos de ellos son también académicos y siguen trabajando para el desmantelamiento de la educación pública en la UNAM. Tuvieron sus cuadros incrustados en el fallido movimiento Yosoy132; quienes de manera antidemocrática forzaron a estos nuevos grupos de estudiantes a proscribir el legado del CGH. Es un legado por el que aprendimos distintas formas de pensamiento y de organizarnos. Para mí fue leer a todo tipo de autores, conocer y vivir los procesos de conversión del Estado mexicano al fascismo, del uso de los medios de comunicación y de paramilitares para fortalecer al terrorismo de Estado, acentuar la intervención de los E.E.U.U. en México y aplicar las políticas del FMI y del Banco Mundial, todo con el fin de convertir a México en un país maquilador.
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*Reitero que se trata del Premio Hans von Mulan a Mejor Equipo, otorgado por la NASA y el Instituto Politécnico Worcester. Lo aclaro porque me escribieron de la NASA, donde al parecer no están muy contentos de que haya destacado el hecho de que la UNAM es una universidad pública gratuita y —sobre todo— el porqué. Disfrazando de «corrección» algo que no lo era, trataron de minimizar la importancia del galardón porque me atreví a subrayar que el nivel de los ganadores se equipara con los de universidades privadas en Estados Unidos. Me indicaron que los equipos de la UNAM han tratado de competir otras veces y han perdido (no miento: eso pusieron). Les expliqué que para eso son los concursos y por eso el suyo se llama acertadamente Challenge (reto), y que, según tengo entendido, el principio fundamental de la ciencia es, en efecto, intentar muchas veces algo con distintas variantes hasta acertar (creo que se llama «ensayo y error»). Me pusieron los nombres de todos los anteriores ganadores. De todas formas les dije que si no ganaron el premio que ganaron en el año que anuncié (Premio Hans von Mulan a Mejor Equipo 2016, otorgado por la NASA y el Instituto Politécnico Worcester, tal como puse ahí desde la versión original en inglés: información que tomé no sólo de uno sino de cinco medios distintos), que me avisen y que con gusto les pido a mis editores que hagan la corrección, pues no querría proporcionar información falsa. Ya no me contestaron. Sigo esperando respuesta.

6 de septiembre de 2018

Lukas Avendaño: “Ser relegado no es una condición natural, sino social.”

Por: @ilkaolivacorado / Crónicas de una inquilina.



Lukas Avendaño, puede pensarse como poeta, como narrador, como actor, como performancero, como muxe exponiendo ante el mundo el escarnio de su origen, de su etnia y de condición social. Como un antropólogo utilizando el inmenso escenario de las artes escénicas para realizar un trabajo de campo en los ojos de un público que lo observa asombrado y con minuciosa atención. Como un campesino regando las semillas fecundas de las étnicas indígenas de la Mesoamérica que florecen en los mezquites que va plantando que en cada lugar a donde su arte lo lleva. Lukas es sin duda, una expresión única, un talento singular exclusivo de la alcantarilla. Dejo con ustedes la entrevista que pude realizarle en días pasados por correo electrónico.


Me encanta la historia de tu nacimiento, tan propia del realismo mágico de Juan Rulfo, cuéntame del terreno de mezquites y el árbol de almendros en tu natal Tehuantepec.

He nacido en lo que fuera un asentamiento mesoamericano, intuyo que el sitio era un lugar de ofrendas y sacrificios, por las múltiples navajas de obsidiana, sahumerios trípodes con cabezas se serpientes y águilas, y los constantes desenterramientos en ollas de barro llenas de huesos que se sustraían cuando se habrían zanjas para introducir la tubería subterránea del sistema de agua potable de la comunidad.

Y sobre estos vestigios crecieron los mezquites de grandes espinas, de niños a las sombras de estos grandes árboles de rugosas y gruesas cortezas que siempre me hacían pensar en las caras surcadas de arrugas de la gente más grande del pueblo… La fruta del mezquite siempre fue un manjar para nuestro gusto y la flor del mezquite al momento de jugar a la “comidita”. Decíamos que la flor era arroz, estas mismas flores que siempre atraían las abejas.

Esta tierra siempre ha sido agreste, los árboles frutales fueron poblando después la comunidad con la introducción del agua potable, y bueno de ahí que el almendro. Se plantaron justo donde antes estuvo la casa donde nací, una casa con cerco de carrizo y techo de palma, la planta lo trajo mi hermano Gerardo y con ayuda de mi hermana Anita, lo plantamos sin ser conscientes que se estaba haciendo sobre el lugar donde sembró mi padre mi ombligo y la placenta de mi nacimiento.


¿Cómo fue tu infancia?

La realidad que se me fue metiendo en la cabeza fue la que aprendía desde un televisor en blanco y negro, con las caricaturas de la “Abejita maya”, “La ranita de metan”, “José Miel”, historias animadas donde las tramas era la gran animalidad de los personajes –por no decir humanidad-, desde entonces me enamoré de las flores y los insectos ya que en cada uno de ellos podían pensar que cada uno de estos con los que me encontraban en el campo cabría la posibilidad que fuera uno de aquellos personajes de la televisión y que yo era incapaz de poder entender su lenguaje.

Por eso aún en la actualidad el aroma de algunas flores de inmediato me remiten a la infancia y a las escenas de las caricaturas, como el olor al cloro que siempre me remite a mi madre, porque cuando ella regresaba de lavar ropa del canal y después de permanecer horas tallando sobre las piedras: cobijas, pantalones y camisas, nos abrazaba y sus manos olían a cloro, incluso por muchos años pensaba que ese era el olor natural de lo que es limpio.


¿Qué sueños tiene un niño marginado que deambula en las grandes peregrinaciones de los que son “menos que los nadies”? Como bien los dices.

Lo de “menos que menos que nadie” ha sido una reflexión que me llegó después, cuando uno es niño piensa que es natural que uno sea tratado como indio, que es normal que te manden a cortar el cabello para recibirte de pupilo en una casa, etc.


¿Qué significa ser muxe, cómo vive un muxe?

Vive con dignidad, o con la menos indignidad posible, y diría que muxe significa para mí: Es una forma de vida circunscripta a un espacio geográfico en la región del Istmo de Tehuantepec en el estado de Oaxaca y que se hace latente en las sociedades con “estilo étnico” zapoteca.

La muxeidad es “protagonizada” por personas que nacen con “pene y testículos”, y que viven su cotidianidad asumiendo roles culturales considerados “oficios, rol, estéticas y/o gustos de mujeres”.

La muxeidad es una poética de la vida y una subjetividad menos ortodoxa de asumir y vivir los cuerpos, que contrasta con la ortodoxa mirada de la heteronormatividad.

La muxeidad es una economía galopante y generadora de excedentes capaces de ser los proveedores (as) del núcleo familiar, generosa con los sobrinos, con sus padres, y practicadores de la guelaguetza, guendaliza, tequio, común…

La muxeidad es una estética que se refleja en la forma y maneras de adornar los espacios festivos bien sean estos religiosos, sociales y hasta políticos.

La muxeidad es una manera deliberada, abierta y franca de cuestionar y falsear algunas enunciaciones como “criterio de verdad”.

La muxeidad es la punta del iceberg de una práctica de vida con una temporalidad “en la larga duración” en términos de Fernand de Braudel.

La Muxeidad es un baluarte celoso de la religiosidad sincrética y de la desnudez de los santos y las vírgenes.

Muxeidad es la mano del que se ciñen los padres y madres en su senectud.

Muxeidad es coito y felatio entre “varones” mientras las aguas del río cubren a los encuerados.

Muxeidad es una manera de salvaguardar la integridad de la virginidad de las mujeres.

Muxeidad es una manera de iniciarse y descubrirse en el ejercicio de la sexualidad sin miedos, sin culpas, sin remordimientos y sin pecados concebidos.

Muxeidad son formas en que varones se inician sexualmente con muxe.

Muxeidad es la ruptura del paradigma judeocristiano, la propiedad privada del cuerpo, la familia heteronormativa y la monogamia.

Muxeidad es una manera de contradecir el libro de Levítico 20:13.

Muxeidad es una posibilidad de enamorarse y ser feliz aunque él solo pase por tu casa.

Muxeidad es vivir la fantasía que eres amada (o) mientras te besa con su aliento etílico y lengua de tabaco.

Muxeidad es ser autosuficiente económicamente y una cama que ocasionalmente se entibia por un amante ocasional.

Muxeidad es ser el coreógrafo de los quince años de las mujeres del barrio, de la colonia.

Muxeidad es ser entrenado como macho alfa aunque el lomo plateado sea esmalte en las uñas y el pelo en pecho las extensiones en la cabeza.

Muxeidad es una vasija mesoamericana que no se convirtió en tepalcate.

Muxeidad es un códice que se salvó de las llamas del fuego eterno del infierno.

Muxeidad es un significante polisémico.

Muxeidad es un alfabeto y muxhe un fonema.

Muxeidad es un entramado se signos y símbolos.

Muxeidad es un “estilo étnico”.

Muxeidad es la manera de una colectividad de asumir valores, formas y ritmos.


¿Hay diferencia entre ser muxe dentro de Tehuantepec y fuera del pueblo? ¿Cómo trata la sociedad mexicana a los muxes siendo tan patriarcal?

De la misma manera que pueden tratarte en cualquier sociedad patriarcal…

Muxeidad fuera del Istmo de Tehuantepec es “poligamia”, “incesto”, “estupro”, irracional, superstición, creencias, supercherías, idolatrías, sodomía y pecado nefando que habita con todo el rencor ponzoñoso en un asqueroso cuerpo homosexual.


¿Cómo un niño nacido para ser relegado al trabajo de jornalero se hace antropólogo?

Porque ser “relegado” no es una condición natural”, sino social. Y de ahí que una pueda subvertir el estado de cosas. ¿Cómo sucedió eso? Con mucho trabajo y dignidad y sobre todo no renunciar a mis derechos constitucionales y sobre todo renunciar a ser “un menos que menos que nadie”.

¿Cómo logras salir de la alcantarilla y gritar a pulmón abierto?

Por un acto de humanidad y amor primero a mí mismo.

¿En qué momento las artes escénicas aparecen en tu vida?

Fui yo quien apareció en la vida de las artes escénicas.


¿Cómo se armoniza un muxe con las artes escénicas y por qué decidiste hacerlo?

Porque pareciera que la escenificación es el mejor lugar donde se encuentra el muxe, la escenificación religiosa, social, cultural, familiar, sexual, etc.

¿En qué momento entra la antropología en tu expresión artística?

En el momento que reconozco la imposibilidad que tiene el antropólogo por habitar la piel del nativo, contrario a que yo me encontraba ya metido hasta en sus huesos.

¿Cómo te definís?

Como una invención

¿Lukas es políticamente correcto?

No lo sé de cierto si es correcto, pero incorrecto cuando menos intenta no serlo, sobre todo pensando que lo incorrecto se maquilla de conveniencias y se aleja de los justo e injusto, o humano/inhumano.

¿Cuál es tu utopía?

Que la Justicia deje de ser una utopía.

Te ríes de la doble moral, le escupes la cara a la cachurequería, al clasismo, al patriarcado, a la misoginia, a la homofobia y al sistema, ¿ es necesario?

De cierto no sé si es necesario; pero, para los menos que menos que nadie, quizás sea nuestro recurso más próximo o lo que nos pide menos inversión, un derroche humano que no siempre se tiene, en cambio la saliva, me cuesta menos que cualquier otro esfuerzo.


¿En dónde está Bruno Avendaño? Es tu pregunta constante, tu hermano desapareció el 10 de mayo. Tu hermano aún no ha aparecido, su caso es tomado como desaparición forzada. ¿Qué están haciendo las autoridades al respecto?

Hasta ayer 4 de septiembre, no lo sé con certeza.


Cómo es Bruno, cuéntame de tu “xhunco”:
«El xhunco de la familia Avendaño Martínez.

El último de siete hijos nacidos vivos.

El pequeño de los seis hijos varones.

El nene de su hermana Ana.

Bruno es el nene de la tía María y la tía Juana.

Bruno es campesino, sabe de la siembra del maíz, del ajonjolín y la flor de muerto.

Bruno guarda en su memoria y su cuerpo cuando fue jornalero en Sonora y casi se muere por las condiciones insalubres en que vivían los jóvenes migrantes.

Bruno es un sueño…

Bruno es trabajo entre las plataneras.

Bruno es hijo, es hermano, es tío, es sobrino, es nieto, es amigo, es buen vecino, Bruno es singular para su generación de la primaria…

Bruno convoca brigadas de búsqueda,

Bruno hace que las tías y las primas se junten para hacer comida para los brigadistas.

Bruno ocupa el tiempo del día de descanso en sus amigos, sus primos, sus tíos, sus sobrinos, vecinos,

Bruno es una comunidad, es una memoria de los mejores tiempos del baseball en su pueblo.

Bruno es una motivación para que la justicia llegue, para que la ignominia no sea regla, para que el olvido no sea una constante, para que la indiferencia y la indolencia no encuentren arraigo en los cuerpos,

Bruno es una razón, un motivo, una excusa para despertar sin aceptar que todo está bien, que con el nuevo presidente las cosas nos irán mejor, que con las últimas elecciones las cosas cambiarán y podremos volver a confiar, que podremos dormir en el patio de nuestras casas que no tiene barda…».


La desaparición forzada no toca solo a tu familia, son miles de familias en México viviendo lo mismo, tu denuncia y tu exigencia no la haces solo por tu hermano, ¿cómo logra Lukas en su dolor tener fuerza para alzar la voz por los miles de desaparecidos más?

Por que sé que mañana puedo morir…


¿Hay esperanza que exista justicia con López Obrador?

La esperanza es subjetiva y casi metafísica, por no decir un acto de fe. Las autoridades no fueron elegidas para dar esperanzas, para ofrecerlas, fueron elegidas para asumir deberes, responsabilidades y obligaciones, y es lo que se les exige a cualquier autoridad. “Que la injusticia sea la regla”, si se evita la injusticia no es necesario pedir Justicia.

¿Qué viene para Lukas, qué proyectos tienes para el futuro?

No lo sé.


¿Qué le dirías a quienes sobreviven en las alcantarillas y son estigmatizados por la sociedad, que tienen sueños y que el sistema los violenta y los excluye?

Que cada uno de sus humanidades es una flor “cargada de esperanza”.

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