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11 de octubre de 2019

"Esta noche juntos..." | Dramaturgismo entre Samir Flores y Ayotzinapa | Siete.

Por: Sebastián Liera / Tlatulteketke.

En 1932, nos dice Alicia Civera, siendo Narciso Bassols secretario de Educación Pública en la administración de Abelardo L. Rodríguez, las escuelas normales rurales pasaron a depender del entonces recién creado Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural, cuyo encargado fue el ingeniero Manuel Mesa Andraca. Ambos, Bassols y Mesa, decidieron crear las escuelas regionales campesinas, uniendo las normales rurales con las escuelas centrales agrícolas fundadas durante el callismo, las cuales al depender de la Secretaría de Agricultura y Fomento tenían como objetivo principal la formación de técnicos agrícolas. La fusión, apunta Civera, no fue inmediata y algunas normales permanecieron como tales hasta ya entrada la administración cardenista. Era evidente que a la administración rodriguista le interesaba que el papel de las escuelas regionales campesinas se decantara más por la producción y la dotación de medios de sobrevivencia a la misma clase trabajadora del campo, que al proceso civilizatorio vasconcelista; en virtud de ello, afirma Civera, las normales rurales no fueron prioritarias frente a las innovaciones planteadas para las escuelas regionales campesinas.

Este es justo el momento en el que la Normal Rural “Conrado Abúndez”, con sede en Tixtla, Guerrero, se mudaría a la ex hacienda de Ayotzinapa; cuyo director, el maestro Raúl Isidro Burgos, había solicitado un préstamo personal a la Dirección de Pensiones Civiles de Retiro para iniciar la construcción de la misma en las siete hectáreas que su antecesor, el maestro Rodolfo A. Bonilla, había conseguido de la Junta de Beneficencia de Tixtla. Además de la pensión del maestro Burgos, maestros y alumnos aportaron parte de sus sueldos y becas y el 14 de marzo de 1932, campesinos, estudiantes y profesores colocaron las primeras piedras de la escuela normal rural que más tarde (y hasta la fecha) llevaría su nombre.

Unos meses más tarde, el 28 de septiembre, nacería en Barcelona la hija de Maria Soteras i Maurí y Antoni Vilalta i Vidal, juristas integrantes de la Junta del Colegio de Abogados de Barcelona y, para esas fechas, militantes de la izquierda catalana. El mismo Vilalta había participado el año anterior en la Conferencia de Izquierdas Catalanas que dio paso a la fundación, en marzo de 1931, del partido Izquierda Republicana de Cataluña, y había sido elegido concejal del ayuntamiento de Barcelona. Así que mientras en México el gobierno rodriguista intentaba marcar una nueva hoja de ruta para el normalismo rural un poco más independiente de la trazada por la que el vasconcelismo había heredado al callismo; en la Cataluña de la Segunda República Española, proclamada el 14 de abril de ese 1931, el padre de Maria Vilalta Soteras, mejor conocida como Maruxa, presidía las comisiones de Fomento, de Cultura y de Hacienda como concejal. No sería extraño que durante la Segunda República fuera quien elaborara el primer presupuesto del Ayuntamiento de Barcelona.

Resultaría un dato curioso, acaso forzado, imaginar que las vidas de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa y de la dramaturga Maruxa Vilalta Soteras tuvieran un lazo que las uniera; y, con todo ello, este ejercicio dramaturgista no tendría sentido si así no fuera. Ese hilo, ese espacio-tiempo, se está dando en la puesta en escena que la maestra y actriz Jessica Cortés está llevando a cabo con sus compañeras y compañeros estudiantes del Colegio de Bachilleres Plantel 17 Huayamilpas-Pedregal, de la obra Esta noche juntos, amándonos tanto, de Maruxa Vilalta; misma que se presentará en el Teatro José Vasconcelos de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM, el próximo 24 de octubre, en punto de las 17 horas.

En su puesta en escena, como hemos apuntado en entregas anteriores, la maestra Cortés ha decidido sustituir las proyecciones de personajes como Hitler, Franco o Mussolini (entre otros fascistas de igual o menor monta) que propone Vilalta, por vídeos que pongan la mirada de las y los espectadores en tres temas sustanciales para Cortés: la desaparición forzada, en septiembre de 2014, de 43 estudiantes de Ayotzinapa; el asesinato, en febrero de 2019, de Samir Flores Soberanes (cuyo ejemplo de lucha da nombre a la Jornada Global de Defensa por Nuestra y Nuestros Territorios, convocada por el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, este 12 de octubre) y los casos en aumento de feminicidios en todo el país.

La función está programada en el marco de la edición más reciente del Festival Internacional de Teatro Universitario de la UNAM, y el lugar será idóneo; no solo porque se trate de un espacio teatral con el nombre de quien se considera creador del normalismo en México, sino porque las y los estudiantes de la FES Aragón serán un público sensible a la propuesta escénica de Jessica Cortes: es la sede de la Colectiva Violetas, que en octubre del año pasado denunciaron fuertemente el acoso, hostigamiento sexual y violencia de género que sufren las mujeres de su escuela; su comunidad estudiantil, a principios del mismo año, ya había puesto el nombre de su institución en alto al exigir castigo a los responsables de la muerte de su compañera Maurithania Samantha Pérez Ahumada a causa de un accidente que terminó convirtiéndose en homicidio doloso, y son de esas y esos jóvenes solidarios sin cortapisas que han ido a paro para exigir justicia ante el homicidio de estudiantes de otras escuelas, como lo hicieron cuando fueron asesinadas María del Rosario Pérez García, de la FES Cuatitlán, o Aideé Mendoza Jerónimo, del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente.

Pero, regresemos a los otros hilos de nuestra investigación. Estábamos en 1933... 1934... Antoni Vilalta ha abandonado Izquierda Republicana de Cataluña (ERC, por sus siglas en catalán) para formar el Partido Nacionalista Republicano de Izquierda. Ése año: 1934, Antoni fue nombrado presidente del Consejo Directivo de la Unión de Municipios Españoles; sin embargo, ante el asalto al poder de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) tras los llamados fets del sis d’Octubre, la familia Vilalta Soteras se autoexilia en Paris, Francia, para volver a Cataluña un año más tarde. Maruxa, nuestra autora, vivía sus primeros dos... tres años de edad.

Mientras tanto, en México, Manuel Mesa Andraca había firmado (en abril de 1934) un nuevo reglamento para las escuelas normales rurales; en éste, nos dice Alicia Civera, se estipulaba que el gobierno y la dirección de las escuelas estarían a cargo del director, quien tendría como inmediato superior al director federal de Educación. Con ello, la vida democrática que se vivía en las normales rurales se trastocaba fuertemente, al menos en términos legales, pues, rompía con el autogobierno de las y los estudiantes y el estilo de “vida familiar” que les distinguía. No obstante, muchas de sus bases permanecieron presentes.

A principios de los años treinta los estudiantes, según la investigación de Civera, debían presentar una prueba práctica, un informe de las actividades que habían realizado ya como maestros en una escuela rural y una prueba escrita (que solía ser de tres a diez cuartillas) para poder obtener su título. Cito, amén de todo lo que ya le he tomado prestado, lo que Civera apunta sobre los egresados de Ayotzinapa:
En los exámenes de los egresados de Ayotzinapa, Guerrero, los alumnos daban una gran importancia a la observación de la comunidad y de los niños para enfocar sus trabajos a los intereses de la gente. Declaraban que acudían a las autoridades morales de las comunidades para convencerlos, sin enfrentamientos, de las virtudes del programa de la escuela rural y visitaban los hogares para levantar el censo escolar, pues la escuela debía ser para todos y no para unos cuantos. Ganándose la confianza de la gente, pedían apoyo para la escuela, misma que debía ser, decían, un espacio alegre, en donde los niños aprenderían por medio del juego, del método de proyectos, obras de teatro y excursiones. Más que conocimientos, los egresados querían formar un nuevo tipo de hombres y mujeres que tuviesen carácter y fueran trabajadores, ahorradores, patrióticos, capaces de seguir preparándose al salir de la escuela, de bastarse por sí mismos y de enfrentarse con optimismo a cualquier situación que les planteara la vida. Por ello, decían, los conocimientos en la escuela debían ser prácticos, y en vez de la memorización, los premios y castigos, proponían una participación activa y colectiva de los estudiantes, en la cual el maestro no fuera sino un estudiante más aventajado, que con su comportamiento intachable pondría el ejemplo y se ganaría el respeto de los niños, quienes aprenderían a disciplinarse por sí mismos. Incluso, varios estudiantes hablaban del gobierno de los niños.

27 de octubre de 2016

Stan Hilton, in memoriam, 80 años después.

Stan Hilton, miembro de las Brigadas
Internacionales que lucharon en la
guerra civil española en defensa de la
legitimidad republicana.
Por: Félix Población / Periodistas en Español.
Tal como figura en el programa organizado por la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (ABBI), entre los días 27 y 29 de este mes de octubre de 2016 tendrán lugar una serie de actos en Madrid que conmemoran el octogésimo aniversario de la llegada a España de dichas brigadas, a fin de luchar contra el fascismo en la guerra que tuvo lugar entre 1936 y 1939. Sirva la oportunidad de esta noticia para recordar los dos últimos fallecimientos de los pocos brigadistas que aún viven:
El primero, Antoine Pinol, murió el pasado 2 de septiembre de 2016 en la localidad francesa de Agen. Pinol era español, nacido en Palamós (Girona) en 1915, había cumplido ya la avanzada edad de 101 años. Siendo muy joven, Antoine emigró para trabajar en Francia. Al estallar la guerra no se lo pensó: por su amor a la libertad y su ideal republicano se unió a un grupo de italianos que cruzaron la frontera y se enroló en el batallón Garibaldi. Luchó en la defensa de Madrid, en el Jarama, Guadalajara y en otras batallas. También en la del Ebro, en la que Antoine fue comandante de la 3ª Compañía del 2º batallón. Recibió una distinción por “su valentía destacándose en el golpe de mano efectuado por su Compañía el día 7 [de septiembre] marchando al frente de sus hombres”.
El segundo fallecimiento ocurrió el pasado viernes y todavía no se tenía noticia en castellano en el momento en que redacto estas líneas, por lo que he de recurrir al texto en inglés recogido en la página International Brigade Memorial Trust.
Se trata de Stan Hilton, el último sobreviviente británico de las legendarias Brigadas Internacionales -tal como se encabeza la noticia- durante la Guerra Civil de España, quien falleció en Australia a la edad de 98 años. Stan fue un joven que a la edad de 19 años abandonó en Alicante el barco de cuya tripulación formaba parte en noviembre de 1937 para integrarse en la 15ª Brigada Internacional: “El pueblo español necesitaba ayuda. Eso era hacer lo correcto”, según sus palabras.
Stan Hilton estuvo en la terrible batalla de Teruel y en la primavera de 1938 luchó con su batallón en Aragón y Cataluña. Nacido en New Haven, Sussex, el 31 de diciembre de 1917, Hilton pasó a servir en la marina mercante a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. En 1956 emigró con su familia a Australia, donde trabajó como soldador en el sector de la construcción. Murió en un hogar de ancianos en Ocean Grove, cerca de Melbourne.
Unos 2500 voluntarios de las Islas Británicas se unieron a las brigadas internacionales durante la guerra civil de 1936 a 1939, y un total de 526 de ellos murieron en combate. Al anunciar la noticia, la brigada con sede en Londres Memorial Trust International (CICM) dijo que la muerte del último veterano de la brigada internacional británica marcó el final de una época.
La secretaria BMT, Jim Jump, dijo que Stan Hilton había ayudado a escribir un capítulo de orgullo en la historia británica del siglo XX. Y agregó: “Si bien su propio gobierno miraba para otro lado y se negó a ir en ayuda de un compañero de la democracia, los hombres y las mujeres de Gran Bretaña que se unieron a las Brigadas Internacionales hicieron algo para salvar el honor y la reputación de su país. Stan y los demás voluntarios pasarán a la historia como los primeros soldados británicos en hacer frente a Hitler y Mussolini en el campo de batalla. Al hacerlo, también son un ejemplo sin igual de la solidaridad internacional y el antifascismo”.
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