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25 de septiembre de 2013

Carta de Héctor Patishtán.

A la sociedad civil que se ha solidarizado con nosotros por la libertad de Alberto Patishtán.

A los firmantes de la campaña impulsada por Amnistía Internacional para exigir un juicio justo para mi padre.

Antes que nada quiero agradecer con todo el corazón el apoyo que nos han brindado en este proceso. Sabemos que vienen etapas más difíciles pero con la ayuda de todos, también sabemos que no son imposibles.
Si algo he aprendido de mi padre y de mi pueblo es nunca rendirnos.

Después del injusto fallo que demuestra el tipo de justicia que existe en México, puedo decirles que el Profe hace un llamado a no perder la esperanza, sino al contrario, convertir este golpe que nos dieron en fuerza, en la unión y en la justicia.

Desde aquí les pedimos que sigan apoyando las causas justas, que hagan hacer escuchar su voz y que luchemos juntos por la libertad de mi papa Alberto Patishtán y por otro mundo posible y diferente.

Atentamente:

Héctor Patishtán Ruiz,
Hijo de Alberto Patishtán y Adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

23 de septiembre de 2013

Alberto Patishtán: mensaje de Estado.

Por: Luis Hernández Navarro (@lhan55) / La Jornada.


Alberto Pathistán no es una secuestradora francesa como Florence Cassez, ni un narcotraficante como Rafael Caro Quintero, ni uno de los asesinos de la matanza de Acteal. Es un profesor tzotzil, integrante de la otra campaña, injustamente preso desde hace 13 años. Ella, ellos y él no son lo mismo. A Cassez, Caro Quintero y los paramilitares de Chenalhó la justicia los dejó en libertad a pesar de ser culpables. Al maestro Pathistán el sistema de justicia lo tiene en la cárcel no obstante ser inocente.
El Poder Judicial tuvo estos días la posibilidad de enmendar el daño hecho con el indígena tzotzil del municipio de El Bosque. Pero este jueves el primer tribunal colegiado del vigésimo circuito con sede en Chiapas declaró infundadas las pruebas con las cuales sus abogados buscaban obtener su absolución.
Ignominia sobre oprobio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió ser cómplice de la injusticia y se lavó las manos. Apenas el pasado mes de marzo, su primera sala resolvió, por tres votos contra dos, no retener la competencia sobre el incidente de reconocimiento de inocencia del maestro. El proceso fue retornado al tribunal que declaró infundadas las pruebas a favor de Pathistán.
En un país en donde la aplicación del derecho tiene tras de sí un fuerte sesgo político y en donde los jueces rara vez son independientes del Ejecutivo, la resolución de los magistrados del primer tribunal colegiado del vigésimo distrito, Freddy Gabriel Félix Fuentes, Manuel de Jesús González Suárez y Arturo Eduardo Centeno Garduño, sólo puede interpretarse como un mensaje de Estado. Un mensaje enviado tanto al mismo encarcelado como a quienes ven en él un emblema de la lucha contra la injusticia. El maestro es un rehén del poder.
Alberto Pathistán no es cualquier detenido: es el preso político de mayor notoriedad en el país. Es una figura emblemática del movimiento indígena, en que se resume la discriminación racial, el desaseo procesal y el uso faccioso de la justicia que privan hacia los pueblos originarios. Un símbolo de dignidad frente a los abusos del poder.
Literalmente, miles de voces dentro y fuera de México han exigido su liberación inmediata. El pueblo creyente, el EZLN, el movimiento indígena, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), Amnistía Internacional y cientos de organismos defensores de derechos humanos e intelectuales públicos están convencidos de su inocencia y demandan su libertad. Es a ellos a quienes el Estado dijo su última palabra: sus razones no me importan; los escucho pero no les hago caso.
La historia es conocida. El 12 de julio de 2000, en el paraje Las Lagunas de Las Limas, Simojovel, fueron emboscados siete policías. Ese día y a esa hora, Pathistán estaba a muchos kilómetros de distancia de ese lugar. No importó. Igual lo responsabilizaron de los asesinatos. Fue sentenciado por los delitos de delincuencia organizada, homicidio calificado, portación de armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas y lesiones calificadas. En su juicio no hubo traductores. Los testigos mintieron y no se presentaron evidencias sólidas de su culpa. A los jueces les tuvo sin cuidado. Él fue a parar a la cárcel.
En todo el país, los pueblos indígenas resisten la devastación ambiental y el despojo de sus tierras, territorios, aguas y semillas. Para enfrentar la inseguridad pública y defenderse han formado policías comunitarias. Mantener en prisión a Pathistán es un aviso del México de arriba de lo que les puede suceder si persisten con la obstinación con la que lo han hecho, en la defensa de sus recursos naturales y sus formas de ejercer justicia.
Cientos de miles de maestros exigen la derogación de las reformas laborales disfrazadas de educativas recientemente aprobadas por el Congreso. En sus movilizaciones y su pliego petitorio demandan que el profesor detenido, uno de los suyos, sea liberado. Negarle que salga de la cárcel es una advertencia de lo que les aguarda a ellos de no suspender sus acciones de desobediencia.
El zapatismo sigue empecinado en autogobernarse y conservar las armas, al margen de las instituciones gubernamentales. Sigue siendo una fuente de inspiración y ejemplo para muchas comunidades indígenas en el país. Tener tras las rejas al adherente de la otra campaña es un aviso de que la guerra contra los rebeldes del sureste mexicano no ha terminado.
En un país en el que el derecho se aplica regularmente contra la justicia, al Estado mexicano le tiene sin cuidado el que Alberto Pathistán sea inocente y el que su juicio esté lleno de irregularidades. No le incomoda el que su encarcelamiento sea un escándalo internacional. Quiere, simple y llanamente, mandar un mensaje para que quienes simpatizan con el profesor y su causa escarmienten. No lo logrará. Como lo hace Pathistán, los muchos que se solidarizan con él, resisten y seguirán resistiendo.

La guerra contra los pueblos y sus resistencias.

Por: Gilberto López y Rivas / La Jornada.
La reunión del Congreso Nacional Indígena (CNI) realizada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, los días 17 y 18 de agosto pasados, luego del curso de la Escuelita Zapatista, constituyó una dramática denuncia, con testimonios contundentes, de la guerra desatada por el mal gobierno contra los pueblos originarios en todo el país, donde se confunden sus fuerzas represivas con las corporaciones capitalistas que protege, incluyendo las del crimen organizado, dando por resultado la invasión de territorios, el saqueo de recursos, la afectación del medio ambiente, la criminalización de las resistencias y la amenaza a la sobrevivencia misma de la vida comunitaria.
Uno a uno, los delegados de las diversas etnias-pueblos-tribus-naciones fueron exponiendo la naturaleza de los agravios cometidos en su contra, indignados contra los poderosos que no tienen respeto por la palabra, que la traicionan y violentan una y otra vez a lo largo y ancho de este país que se llama México, pero sin asumirse en ningún caso como víctimas inermes o actores sumisos, sino como sujetos pletóricos de esperanza y fuerza para refundarse y reconstituirse en la defensa de sus territorios, identidades, lenguas, modos de vida y organización: Nos reconocemos en el camino de nuestra historia y nuestros antepasados que son presente, futuro y espejo de la autonomía ejercida en los hechos, como única vía del porvenir de nuestra existencia y que se vuelve nuestra vida comunitaria en asambleas, prácticas espirituales, culturales, autodefensa y seguridad, proyectos educativos y de comunicación propios, reivindicaciones culturales y territoriales en las ciudades por los pueblos desplazados o invadidos con una memoria histórica viva (pronunciamiento de la Cátedra Tata Juan Chávez Alonso).
El Congreso Nacional Indígena, surgido al calor de los Diálogos de San Andrés por iniciativa del EZLN, se manifestó por la liberación inmediata de todos los presos políticos en nuestro país, y particularmente por la del tzotzil Alberto Patishtán, quien lleva ya 13 años en prisión injustamente, purgando una condena de 60 años, y que constituye el caso paradigmático y representativo de los numerosos indígenas en el país que purgan condenas o tienen órdenes de aprehensión por defender el territorio, el agua, los bosques, la tierra o los lugares sagrados; por oponerse a la presencia de las corporaciones mineras, eólicas, turísticas, farmacéuticas, constructoras de presas, termoeléctricas, gasoductos y autopistas; por enfrentarse al crimen organizado y los grupos paramilitares como integrantes de policías comunitarias y grupos de autodefensa basados en la organización colectiva; por reclamar sus derechos como pueblos de acuerdo con la Constitución y la jurisprudencia internacional en la materia.
Un común denominador de los cerca de 100 conflictos que se denunciaron ante la presencia de integrantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General (CCRI -CG) del EZLN lo constituye el hecho de que el Estado mexicano, en sus diversos ámbitos de autoridad y niveles de gobierno, aparece como ejecutor de políticas públicas y acciones ilegales y contrarias al beneficio de los pueblos, y como protector de las corporaciones, en su mayoría extranjeras, y cómplice de los delincuentes en toda la extensión de los territorios; las fuerzas armadas y policiacas se proyectan en la narrativa del CNI como ejércitos de ocupación, más preocupados por mantener bajo control a las policías comunitarias, como en el caso de la CRAC-PC de Guerrero, que a los sicarios mismos, y en algunas regiones, como Michoacán, abiertamente en connivencia con los capos de los cárteles.
Por su parte, la comandanta Miriam, integrante del CCRI-CG, y en nombre de las bases de apoyo, hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en su intervención en el Congreso Nacional Indígena, tomó como propios todos los problemas y situaciones en todos los rincones de la patria mexicana expuestos por los delegados, porque son los mismos problemas que padecemos todos, despojándonos de nuestra madre tierra, aire, agua, riquezas naturales. Pero los malos gobiernos neoliberales y las empresas trasnacionales reinan con el dinero, y por eso imponen proyectos de muerte en nuestros territorios. Pero como pueblos originarios y dueños de las riquezas naturales tenemos que defender a como dé lugar, sin importar las consecuencias, porque nuestra madre tierra, con ella vivimos y con ella respiramos... y cuando defendemos nos persiguen, nos encarcelan y nos matan. Nos acusan de transgresores de la ley y nos condenan a muchos años de prisión, como si fuéramos delincuentes. En cambio, ellos son los verdaderos delincuentes, vendepatrias. Ellos están libres, como si no fuera delito todo lo que han hecho con nosotros, por sus leyes que tienen, y con sus leyes se protegen. Los y las zapatistas dejaron claro su mensaje a los malos gobernantes: Que ya no nos dejaremos, como pueblos originarios, que nos quiten nuestra madre tierra y las riquezas naturales. Nosotros como zapatistas luchamos por nuestras 13 demandas para el pueblo mexicano, y también luchamos por la autonomía donde el pueblo mande y el gobierno obedece. Para lograr todo esto se necesita conciencia, voluntad y sacrificio, y resistir todo tipo de agresiones. Compañeras y compañeros, hermanos y hermanas, para poder rechazar todos los planes de muerte que imponen los neoliberales se necesita organizarse, unir nuestras fuerzas, nuestro dolor, unir nuestra rebeldía y luchar por democracia, libertad y justicia.
Las y los delegados decidieron reconocer, apoyar y animar las luchas por la autonomía y libre determinación de todos los pueblos que conforman el Congreso Nacional Indígena, desde la península de Yucatán hasta la de Baja California, haciendo suyo el futuro de sus pueblos.

11 de septiembre de 2013

Desinformémonos #109


Reportajes México

México y las reformas neoliberales. ¿La resistencia alcanzará para detener la mano de la derecha?
ADAZAHIRA CHÁVEZ
FOTO: FABRIZIO LORUSSO


Semana decisiva para la libertad de Patishtán
JAVIER BAUTISTA

“Control de multitudes” y detenciones arbitrarias en la capital del país
ALDABI OLVERA
FOTO: MÁSDE131


“Nosotras somos mujeres yaquis para defender la tierra”
GIOVANNI VELÁZQUEZ

En jaque, los recursos naturales de los pueblos indígenas
OTRAS VOCES, OTRA HISTORIA, Y DESINFORMÉMONOS






Disputa de territorios por el narcotráfico, despojos, feminicidios e invasión de megaproyectos en el Estado de México
JAIME QUINTANA GUERRERO
FOTOS: CENTRO DE DERECHOS HUMANOS ZEFERINO LADRILLERO


La mirada femenina del derecho a la educación en México, por tres maestras de Oaxaca
TESTIMONIOS RECABADOS POR LA RED NACIONAL DE DEFENSORAS DE DERECHOS HUMANOS EN MÉXICO
FOTO: FABRIZIO LORUSSO



Reportajes Internacionales

La gran oportunidad del agro en Colombia
HÉCTOR MONDRAGÓN

Pinheirinho: miseria y escombros donde hubo vida
INÁCIO DIAS DE ANDRADE
TRADUCCIÓN: WALDO LAO


¿A quién le vende armas Estados Unidos?
WILLIAM D. HARTUNG
TRADUCCIÓN: CLAYTON CONN


Siria y la obscenidad moral de las potencias occidentales
OLGA RODRÍGUEZ

Mujeres en marcha para cambiar el mundo
CARMEN DÍAZ ALBA


Imagina en Resistencia

Dos lutieres surgidos de la Amazonia boliviana 
ANNA INFANTAS
FOTO: MIGUEL ÁNGEL SOUZA /IPS



Fotoreportaje

En Brasil, la Ocupación Esperanza da a luz una nueva ciudad 
FOTOGRAFÍAS Y TEXTO: GABRIELA MONCAU/ DESINFORMÉMONOS BRASIL
TRADUCCIÓN: WALDO LAO
MÚSICA: NOIZ É NEGÔ, DE PENTAGONO MANHÃ
PRODUCCIÓN: DESINFORMÉMONOS




Audio

Balas contra los campesinos en Colombia 
CONTAGIO RADIO


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"...desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
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y revolucionémonos."
Mario Benedetti.

10 de septiembre de 2013

Semana decisiva para la libertad de Patishtán.

Por: Javier Bautista / Desinformémonos.

“Ánimo y gracias por creer en mi inocencia y luchar por mi libertad”, expresa el preso político Alberto Patishtán, ante la cuenta regresiva para conocer la última decisión del poder judicial sobre su inocencia. Desde la designación del magistrado responsable, el 2 de septiembre, no deben pasar más de diez días para saber si terminará la larga cadena de irregularidades que mantiene en prisión a este defensor de los derechos humanos.

El pasado 2 de septiembre, el Primer Tribunal Colegiado de Circuito con residencia en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, designó a su presidente -Freddy Gabriel Celis Fuentes- como responsable de elaborar el proyecto que resolverá la inocencia o culpabilidad de Alberto Patishtán, por lo que el proceso judicial de este profesor tzotzil entró en una etapa decisiva. A partir de esta designación, se fijó un plazo de 10 días hábiles para que Celis Fuentes y los otros dos magistrados que integran el Tribunal, Manuel de Jesús Rosales Suárez y Arturo Eduardo Zenteno Garduño, sesionen para analizarlo y votarlo por mayoría o aprobarlo por unanimidad. El abogado del caso, Leonel Rivero, Anunció que el caso está enlistado para resolverse el día 12.

Los magistrados tienen la oportunidad histórica de hacer justicia devolviendo la libertad a un hombre inocente, y de regresar un poco de la legitimidad que ha perdido el sistema judicial al cometer y solapar todas las arbitrariedades que se han presentado a lo largo de estos 13 años, en los que Alberto Patishtán ha estado injustamente preso.

La sociedad civil demuestra que la organización para luchar contra la injusticia es posible, y que sólo basta con creer en la inocencia de un hombre para hacer todo lo necesario hasta arrancarlo de las entrañas de la cárcel. Además, se sienta un precedente en la lucha por la libertad de los presos políticos en México, al ser Patishtán un preso de conciencia que despertó la solidaridad en todos los sectores de la sociedad, y al ser un referente para la lucha por la libertad de otras personas que, por motivos políticos, han sido injustamente encarceladas.

10 días para conocer la injusticia

El profesor Alberto Patishtán Gómez es originario de la comunidad de El Bosque, Chiapas. Hasta el momento de su detención, trabajaba para la Secretaría de Servicios Educativos del estado; primero, como director del albergue escolar “Nicolás Bravo” en la comunidad El Azufre, municipio de Huitupán, puesto que desempeñó por dos años. Posteriormente tomó posesión como director de otro albergue, esta vez en la cabecera municipal. A partir de ahí trabajó como educador durante cinco años, tiempo en el que militó en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Por su compromiso político y activa participación, fue integrante del Consejo Central de Lucha en la región norte de Chiapas.

De manera paralela, Alberto era presidente de una organización conocida como Sociedad de Solidaridad Social en El Bosque, cuyo principal objetivo era la construcción de alternativas de economía solidaria a través de proyectos productivos, procesos organizativos y el impulso al trabajo comunitario y la defensa de los derechos humanos. Al mismo tiempo, mantenía una fuerte presencia con sus posiciones críticas en la organización ejidal. Desde ahí cuestionó al gobierno del presidente municipal, Manuel Gómez Ruiz, y la gestión de Ramiro Miceli Maza, diputado local priista. También denunció los malos manejos de los recursos del ayuntamiento, el enriquecimiento ilícito y los abusos de poder de los que eran objeto los habitantes de la región.

Sus denuncias y el reconocimiento de la comunidad a Alberto Patishtán como un líder, hicieron del profesor blanco de diferentes ataques que culminaron con su detención arbitraria, acusado de participar en una emboscada a una camioneta propiedad del ayuntamiento de El Bosque -el 12 de junio del 2000- a la altura de la comunidad Las Limas, en la que resultaron ocho agentes de Seguridad Pública del estado muertos y dos heridos, entre ellos el hijo del presidente municipal.

Según la Procuraduría General de la República, la emboscada fue planeada y en ella participaron, al menos, 10 personas, una de ellas Alberto Patishtán. Esta emboscada formó parte de diversos incidentes de violencia que desde el 2000 tuvieron lugar en El Bosque, a los que los habitantes consideraban como actos represivos en represalia por mostrar abierta simpatía con las demandas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Después de la masacre, el ejército mexicano instaló un campamento con 900 elementos en Simojovel, argumentando que la zona era insegura y que sus labores estaban enfocadas a la protección de la población. Pero la realidad mostró otra cosa, pues en el periodo que el ejercitó estuvo en esta comunidad las denuncias de acoso fueron cotidianas: primero Lázaro Cárdenas, luego Luis Espinoza, Mercedes Isidoro, Yuquín, Berlín y Las Limas. En esta última, el acoso militar provocó el desplazamiento de familias, que ante los abusos de los militares optaron por huir a la montaña.

10 días para entender la estrategia del gobierno

La detención de Patishtán obedeció a una venganza política, aseguran quienes han seguido el caso desde el inicio. A raíz de su participación política, el profesor tzotzil se convirtió en un peligro para las autoridades, que pacientemente esperaron el momento oportuno para acallar su voz. Esta oportunidad tuvo lugar el 19 de junio del año 2000, cuando cuatro hombres vestidos de civil, sin orden de aprehensión, detuvieron al profesor Patishtán cuando se dirigía a su trabajo. Con un día de diferencia, también fue detenido el militante zapatista Salvador López González, quien también fue acusado de participar en la emboscada.

Como es de esperarse (porque aunque uno crea lo contrario, la realidad se empeña en reiterarlo), la detención de Alberto Patishtán se dio de manera violenta. Fue golpeado, humillado, torturado, conducido a un arraigo domiciliario -en el que estuvo cautivo por 30 días- mientras la procuraduría terminaba de confeccionar las pruebas suficientes para inculparlo.

Parte de las vejaciones padecidas consistieron en mantenerlo incomunicado y engañar al pueblo de El Bosque ocultando su paradero. Además, durante su detención y las primeras etapas del proceso jurídico no se consideró su condición de indígena y en sus declaraciones no participó ningún traductor. Por si esto fuera poco, a siete días de la emboscada se le tomó una prueba de rodizonato de sodio, que supuestamente resultó positiva. Se suma la declaración de un testigo que menciona haber visto al profesor poco antes de quedar inconsciente en medio de la emboscada, declaración que fue elaborada después de que el mismo testigo afirmó, en su primera declaración, “no haber reconocido a ningún participante de la emboscada”.

Patishtán ofreció diversas pruebas que daban cuenta no sólo de que no participó en la emboscada, sino de que en los momentos en que ésta ocurrió, él se encontraba en una reunión en el municipio de Huitiupan. Todas estas pruebas fueron rechazadas. La misma suerte corrieron los hermanos Salvador y Manuel López González, quienes abiertamente son simpatizantes zapatistas -originarios de la comunidad Unión Progreso, también del municipio de El Bosque-, y fueron acusados de los mismos delitos. Sin embargo, al no encontrárseles pruebas suficientes ambos fueron liberados.

10 días para mostrar la cadena de agravios

En México la justicia se aplica a discrecionalidad, los procesos penales, dado lo inaudito de su naturaleza, carecen de legitimidad, y la deshonestidad del poder judicial queda de manifiesto cuando salen a la luz las irregularidades en los casos. Desgraciadamente la justicia mexicana no está acostumbrada a recular y mucho menos a reparar los daños causados a los inocentes que encarcela, al contrario, cuando se sabe descubierta y se siente acorralada se da a la tarea de entorpecer los procesos convirtiéndolos en largas cadenas de agravios. Esta cadena de desigualdades, en caso del profesor Alberto Patishtán, comenzó con su detención. Trece años después, aún no encuentra su final.

Pasados los 30 días de su arraigo, Alberto fue trasladado al Centro de Readaptación Social (Cereso) número 1, “Cerro Hueco”, en Tuxtla Gutiérrez. Ahí, a pesar de las irregularidades en su caso, se le dictó auto de formal prisión por los delitos de violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, lesiones y homicidio calificado, robo, daños y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Las principales pruebas giraron en torno al hijo del presidente municipal, quien cambió su declaración, pareciera, para inculpar al profesor. También tomaron como prueba la libreta de apuntes de Patishtán, en la que las anotaciones para los juegos de basquetbol fueron interpretados como la planeación de la emboscada. Se sumó la prueba de rodizonato de sodio, tomada siete días después de los hechos.

El 18 de marzo del 2002, en el expediente penal número 126/2000, el Juez Primero de Distrito del Vigésimo Circuito dictó sentencia condenatoria contra el profesor Alberto Patishtán, considerándolo penalmente responsable de los delitos de Lesiones y Homicidio calificado, Robo Calificado y Daños, y Portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada o Fuerza Aérea. Se le impuso una pena de 60 años de prisión y multa de mil 745 días de salario mínimo, por un monto total de 57 mil 61 pesos. Amparado en el derecho y argumentado que las pruebas presentadas fueron producto de un montaje, Alberto Patishtán interpuso el recurso de apelación contra la sentencia, pero la respuesta fue la confirmación de la sentencia condenatoria. A partir de ahí, diversos procedimientos -como la solicitud de amparos y presentación de inconformidades- han sido la constante, y la constante de la justicia mexicana ha sido la negación de estos recursos.

El 1 julio de 2004, el preso político fue trasladado del Cereso número 1 al Cereso número14, “El Amate”, recién construido. En este lugar, junto con otros presos políticos, Patishtán creó el grupo conocido como “La Voz del Amate”. Esta organización se dedicó a la defensa de los derechos humanos de los presos y a denunciar las arbitrariedades sufridas por los indígenas en diferentes procesos penales. Esta lucha incansable alcanzó su primera victoria en 2008, con la liberación de la mayoría de sus integrantes.

La lucha por los derechos humanos le ha costado a Patishtán diversos castigos. Por ejemplo, en 2008 fue trasladado por un día al penal de Copaimalá -considerado como un penal de castigo. Después de una huelga de hambre de 21 días, el profesor fue trasladado al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 8 Norponiente, ubicado Guasave, Sinaloa.

Diversas organizaciones de derechos humanos han exigido al gobierno que garantice atención médica para el profesor, que sufre de glaucoma, enfermedad que le ha avanzado por la escasa atención recibid en los diversos penales en los que ha estado. A la fecha, Alberto Patishtán se encuentra en el Cereso número 5, en San Cristóbal de las Casas, en espera de que la justicia mexicana reconozca que su caso es una larga cadena de agravios y empiece a reparar uno a uno los daños, empezando por otorgarle su libertad.

10 días para la solidaridad

Desde la detención de Patishtán, diversas organizaciones se han solidarizado para elevar la exigencia de libertad del profesor. Los primeros en levantar la voz fueron los compañeros de la comunidad de El Bosque, quienes de manera incansable han luchado por la libertad de su profesor. También se suman los Solidarios de la Voz del Amate, organización que defiende los derechos humanos de los presos, además de organizaciones zapatistas, colectivos estudiantiles, secciones de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) y diversos intelectuales y artistas.

En meses pasados, se sumaron más organizaciones a la exigencia de libertad para el preso tzotzil, de tal suerte que en el mes de junio se conformó el Comité por la Libertad de Alberto Patishtán, cuya primera acción consistió en la construcción de una red amplia de organizaciones y activistas que participan en las diferentes acciones por la libertad del profesor, como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Más de 131, Integrantes de #YoSoy132, #YoSoy132 Académicos, Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior, Jóvenes en Resistencia Alternativa, Comité Estudiantil Metropolitano, Red de Apoyo a la Salud en Acteal, Servicios y Asesoría para la Paz, Ce-Ácatl y Tejiendo Resistencias.

A lo largo de varios meses, el comité, junto con los habitantes de la comunidad de El Bosque, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas y los Solidarios de la Voz del Amate, dieron cuenta de las irregularidades en el proceso penal e impulsaron diferentes iniciativas para dar a conocer el caso y para que la sociedad civil reconozca en el profesor Patishtán a un hombre inocente, comprometido con su comunidad y con la educación, defensor de los derechos humanos, y padre que ha sufrido 13 años lejos de sus hijos. En suma, que lo reconozcan como suyo. Al trabajo del comité se sumaron otras voces, como intelectuales, académicos y artistas con distintas iniciativas. Algunos hacen videos, escriben desplegados o acuden hasta el penal en el que se encuentra el profesor, todos con la consigna de que Alberto Patishtán es inocente.

10 días que llegaron en una caravana

Una de las principales acciones impulsadas por el comité fue la caravana por la libertad de Alberto Patishtán. Setenta personas de diferentes organizaciones arribaron a Chiapas el 30 de octubre y regresaron a la ciudad de México el 1 de septiembre. Su tarea principal fue reunirse con el magistrado Freddy Gabriel Celis Fuentes. La caravana visitó al profesor en el Cereso.

En la reunión con el magistrado presidente, las organizaciones sociales expresaron sus inquietudes, en particular sobre la fecha en que sería nombrado el tercer magistrado, responsable de elaborar una propuesta de dictamen. Manifestaron  su preocupación por las irregularidades en todo el proceso, pero expresaron su confianza en que la resolución devolverá la libertad a Patishtán. De no ser así, advirtieron, acudirán a instancias internacionales. La respuesta del magistrado presidente fue que él mismo conoce las irregularidades, e instó a las organizaciones a confiar en que los magistrados harán su labor y actuarán conforme a derecho.

Ya en el Cereso, debajo de una lona y en medio de la lluvia, Alberto Patishtán recibió a 40 integrantes de la caravana. Es difícil expresar toda la emoción del momento. Entre lágrimas y sonrisas, la caravana pasó cuatro horas cerca del profesor. Al término de la visita, quedó claro que aquella consigna de entrar a darle ánimos al profesor no se cumplió; el profesor terminó por dar ánimos, con palabras de aliento sobre la lucha y con expresiones cariñosas: “ánimo compas, que acá yo estoy tranquilo, ánimo y gracias por creer en mi inocencia y luchar por mi libertad”. Un día después del arribo de la caravana al Distrito Federal, llegó la noticia sobre la designación de Celis como tercer magistrado.

10 días para tener al profesor libre

Quienes decidimos luchar por la libertad de Alberto Patishtán estamos seguros que vamos a conseguirlo, y que Alberto estará pronto entre nosotros. Quienes hemos decidido trabajar hasta arrancarlo de la cárcel lo hacemos con la plena convicción de su inocencia. Creemos que no es justo que un hombre íntegro como él purgue una condena de 60 años por un delito que no cometió.

Nosotros nos dirigimos a Alberto con la familiaridad de quienes no se conocen, pero se saben compañeros por haber andado juntos el mismo camino. Le dijimos que, al igual que él, estamos comprometidos con la justicia y la transformación de este país. Le dijimos que nos hace falta, que lo necesitamos en la calle marchando, en los foros discutiendo, en las aulas enseñando, en su comunidad participando. Lo necesitamos libre.

Ex-pres@s polític@s comparten sus miradas de libertad por Alberto Patishtán.

El último recurso legal para conquistar la libertad de profesor Alberto Patishtan se resolverá el próximo JUEVES 12 de SEPTIEMBRE en un Tribunal Colegiado en Chiapas. La decisión está en manos del Magistrado presidente: Freddy Gabriel Celis Fuentes, el Magistrado Manuel de Jesús Rosales Suárez, y Arturo Eduardo Zenteno Garduño, Secretario de Tribunal.

A las miles de voces solidarias por la libertad de Alberto Patishtan, se suman también: Erika Zamora, Ignacio el Valle (Atenco-FPDT) y el General José Francisco Gallardo, quienes han vivido en carne propia la cárcel como represión a la vocación de organización y lucha.


Ellos son el testimonio de que la verdad prevalece ante la mentira de los represores y que es posible conquistar la libertad cuando la conciencia y solidaridad despiertan en el corazón del Pueblo.

En un encuentro en solidaridad por la libertad de Alberto Patishtan compartieron sus reflexiones por la construcción de verdadera justicia, estas son sus palabras:

Erika Zamora, presa política 1998-2001.

Foto. Luis Contreras. Laboratorio Multimeda para la Investigación social-UNAM

¿Por qué luchar por la libertad de Alberto Patishtan? 
Porque no podemos permanecer inmóviles ante la negación de justicia, porque nos hermana el dolor, la lucha, la esperanza, porque en éste caminar de lucha por la verdad y la justicia, la solidaridad, anima el corazón, mantiene viva la esperanza, por eso no podemos dejar de solidarizarnos con los presos políticos, no podemos dejar de solidarizarnos con Alberto Patishtan.




General José Francisco Gallardo Rodríguez, preso político 1993-2002

Foto. Luis Contreras. Laboratorio Multimeda para la Investigación social-UNAM


Una vez más convoca un acto de injusticia en México que no es la excepción si no que es lo que sucede permanentemente en nuestro Estado mexicano. El caso de Alberto Patishtan es una injusticia más. Debemos desarticular en nuestro país los instrumentos que permiten la violación a los derechos humanos, como la intervención del ejercito en asuntos de seguridad pública.



Ignacio del Valle, Atenco-FPDT, preso político 2006-2010.
Foto. Luis Contreras. Laboratorio Multimeda para la Investigación social-UNAM

La conciencia debe ser también un compromiso, en la exigencia de la libertad del compañero Alberto Patishtan, en todas las acciones que se necesitan para lograrla. Desde nuestra trinchera hacer lo que creamos que es justo, lo que nos va a propiciar esa conciencia. Que lo que hagamos, lo hagamos con esa reflexión de que nuestra participación, por muy pequeña que sea es parte de esa, fortaleza o de la esperanza que necesitamos construir. La esperanza que la depositamos por ejemplo ahora en los maestros. Los buenos deseos se tienen que convertir en buenas acciones.

Héctor Patishtan, hijo de Alberto Patishtan.

Foto. Luis Contreras. Laboratorio Multimeda para la Investigación social-UNAM



Hector comparte la historia de 13 años de lucha de su padre, Alberto Patishtan quién ha resistido junto a su familia y su comunidad El Bosque, Chiapas en la batalla por obtener justicia verdadera, defender los derechos humanos, defender el territorio.

Mensaje de Alberto Patishtan a todos los que se solidarizan por su libertad.

Hacemos un LLAMADO URGENTE a tod@s los que tienen la capacidad de indignarse contra la injusticia a solidarizarse en la exigencia por la libertad de Alberto Patishtan y a participar desde sus diferentes trincheras a sumarse en las acciones por esta demanda de justicia.

En el DF te invitamos a la:

Velada Cultural y Ayuno por la #LibertadPatishtan

           Inicio: Miércoles 11 de septiembre 18hrs 
Consejo de la Judicatura Federal
(Estación Metrobus Doctor Gálvez)
¡Trae tu música, tu poesía, tu luz de esperanza y mucha alegría!

¡No aceptaremos que la justicia se alargue un día más!
Comité por la Libertad de Alberto Patishtan-DF


Para mayor información: todosporpatishtan@gmail.com

Twitter: @TodosxPatishtan

Facebook: Todos por Patishtan

7 de septiembre de 2013

INFORMACIÓN URGENTE DEL CASO PATISHTAN :: A 6 DÍAS DE RESOLVERSE EL ASUNTO.

El día de hoy viernes 6 de septiembre se publicó en la listas del PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO CON RESIDENCIA EN CHIAPAS (Tribunal Federal) que el día JUEVES 12 DE SEPTIEMBRE se resolverá el incidente de reconocimiento de inocencia del profesor ALBERTO PATISHTAN GÓMEZ. Por lo que en esa fecha se ordena su libertad o si se confirma la condena de 60 años de prisión.
CONVOCAMOS A TODO EL PUEBLO DE MÉXICO Y EL MUNDO:
El pueblo solidario nos movilizaremos. La voz de libertad corre desde sur a norte de este a oeste, en cada corazón que ha tomado sus manos, la libertad de Patishtan.
En los siguientes días realizaremos distintas acciones en las que cualquiera que tenga la capacidad de indignarse y solidarizarse es bienvenido. Porque sólo la solidaridad sincera y la unidad de nuestras fuerzas, puede levantar murallas de humanidad.
Queda al Poder Judicial de la Federación mediante los magistrados federales la responsabilidad de enmendar un error. Apelamos a sensibilidad y a su valentía para que tengan el honor de apegarse a derecho, a la verdad y la justicia.
Miércoles 11 de septiembre a Jueves 12:
A las 18 horas, iniciamos la Velada Ayuno POR LA LIBERTAD DE ALBERTO PATISHTAN. La cita es en el Consejo de la Judicatura Federal ubicada en Insurgentes Sur, 2417, frente al metrobús Dr. Gálvez.
Realizaremos distintas actividades culturales, música, canto y danza, reivindicando la solidaridad y libertad.
COMITÉ POR LA LIBERTAD DE ALBERTO PATISHTAN D.F.

Punto de acuerdo por el que se exhorta respetuosamente al Primer Tribunal Colegiado del Vigésimo Circuito, a que resuelva conforme a derecho y garantice plenamente el debido proceso al ciudadano Alberto Patishtán Gómez, indígena tzotzil, a cargo de los diputados y diputadas que lo suscriben.


DEFENDER LA JUSTICIA HASTA CON LA LIBERTAD: CASO PATISHTÁN.

Por: Luisa Cantú Ríos / Spleen Journal!

El 12 de junio de 2000 fueron asesinados seis policías estatales y uno municipal en una emboscada, en la que también resultó herido el hijo del presidente municipal de El Bosque, en la comunidad de Las Limas, cercana al municipio autónomo zapatista de San Juan de la Libertad, Chiapas.
Sobrevivieron Manuel Gómez Ruiz de 14 años, quien permaneció varios días hospitalizado y un policía estatal.
La matanza se adjudicó a dos personas: Salvador López González, un combatiente zapatista que salió libre en la primera instancia y Alberto Patishtán Gómez, un profesor indígena tzotzil reconocido por sus constantes denuncias del mal uso de los recursos públicos por parte de la autoridad priista y las peticiones de destitución del presidente municipal.
Este último fue condenado a 60 años de cárcel en la primera instancia por homicidio y lesiones calificadas, robo y daño a propiedad y uso de armas de fuego exclusivas del ejército; fallo ratificado en la apelación y el amparo.
Las pruebas que sirvieron de sustento para sentenciar al profesor de primaria fueron las declaraciones de tres testigos, dos de ellos presenciales.
El primero, el policía estatal, rindió su declaración ministerial a la misma hora y el mismo día ante el ministerio público federal y el de fuero local, es decir, el estatal. Lo que quiere decir que estuvo en dos lugares al mismo tiempo.
El segundo fue el alcalde Municipal y el tercero, el no presencial, un trabajador de una construcción cercana al lugar donde fue la emboscada. Éste declaró que iba en su auto cuando vio pasar una camioneta con varias personas son rasgos físicos de los pobladores de la zona. Negó poder reconocer a Patishtán como alguno de los que viajaban a bordo del mencionado vehículo, lo único que confirmó fue que el profesor tenía rasgos físicos de los pobladores de la zona.
Cabe resaltar que como parte de la averiguación se le aplicó al acusado una prueba rodizonato de sodio, un dictamen químico para saber si disparó recientemente un arma de fuego, que salió negativo.
Este año fue el décimo tercero que Alberto Patishtán pasó tras las rejas, donde ha sufrido severas afectaciones de salud, como un tumor cerebral, y desde donde vio crecer a sus hijos.
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“La familia ha sufrido mucho durante estos trece años de encarcelamiento. Gracias a Dios yo y mi hermana mayor que se llama Gabriela hemos salido adelante. Después de que se llevaron preso a mi papá cuando yo tenía 4 años hubo un golpe muy duro para la familia, luego de 3 años mi mamá nos abandonó y desde los 8 años hemos salido solos gracias a la ayuda de mis tíos, abuelos, organizaciones y las personas que nos han apoyado mucho”, cuenta Héctor Patishtán, de 17 años.
El joven no ha parado de tocar puertas para demostrar la inocencia de su padre. “Lo inculparon, estoy seguro que fue una venganza política por denunciar a un alcalde municipal”, asegura.
A pesar de haber sufrido humillaciones y discriminación por parte de las autoridades, Héctor no paró hasta dar con quienes hoy luchan junto a él por ganar el último recurso legal en sede nacional: los integrantes del Comité por la Liberación de Alberto Patishtán y el abogado Sandino Rivero.
“Nos decían que si habíamos estudiado el caso, que si éramos licenciados o abogados para discutirlo. Para nosotros como indígenas fue un golpe muy duro”, recuerda Héctor, “ésta es la última instancia que tenemos jurídicamente“, agrega.
Se refiere a un recurso excepcional en procesos penales denominado Incidente de Reconocimiento de Inocencia, que fue presentado en octubre del año pasado por el abogado Sandino Rivero, de la asociación civil Defensa Estratégica en Derechos Humanos con sede en el Centro Histórico del Distrito Federal, quien está a cargo del caso desde junio de 2012.
El medio de impugnación “procede bajo supuestos muy estrictos como es el de Patishtán, que es cuando después de la última sentencia aparecen documentos públicos nuevos que invalidan las pruebas que sirvieron de sustento para sentenciar a la persona”, puntualiza Rivero.
A través de él buscará la nulidad de dichas pruebas, bajo la demostración de que fueron obtenidas a partir de la violación de derechos fundamentales, como serían el debido proceso y la presunción de inocencia. “Invocando varias tesis de jurisprudencia y aisladas emitidas por el Poder Judicial de la Federación publicadas en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta”.
Bajo estas tesis, la declaración del testigo que rindió ante dos ministerios al mismo tiempo sería inválida “porque no se sabe cuál sí existió”.
Esto lleva al segundo argumento utilizado por el abogado: “al quedar nula la primera prueba, sólo queda validez de un testigo y una de las tesis dice que si hay un testigo singular es insuficiente para sostener una imputación en contra de una persona”.
Respecto a la declaración del testigo no presencial “le pone (el fiscal) a la vista una foto y le pide que lo reconozca como una de las personas, dice que no lo reconoce, pero que sí tiene características de la gente de la zona: es una prueba nula porque la forma en que fue obtenida la foto fue por los judiciales que llevaban la investigación porque el presidente municipal se las da directamente. Esto es ilícito. Alberto no tenía la calidad de probable responsable cuando la autoridad les dio la foto. Ninguna autoridad puede dar fotos sin orden judicial”, insiste. Cuando el acto es ilícito, todo lo que deriva del mismo lo es también.
En cuanto a saber si disparó un arma, “cuando el profesor iba a declarar ante el MP, antes de que le dieran a conocer sus derechos se le hizo la prueba, es ilegal hacerla antes de que se le dijera de qué estaba acusado. Se presumía su culpabilidad, viola la presunción de inocencia”, explica Sandino Rivero.
La instancia fue interpuesta en octubre, pero no fue asignada a ningún magistrado hasta que el viernes 30 de agosto, distintas organizaciones civiles y luchadores sociales organizaron una caravana que partió del Distrito Federal hasta el Primer Tribunal Colegiado con sede en Chiapas, lugar donde se encuentra el expediente de Patishtán, y presionó al magistrado presidente a designar un encargado de revisarla.
Los responsables, que a partir del Martes 3 de septiembre tienen 10 días hábiles para ratificar o anular la sentencia del profesor, son el magistrado presidente del mencionado tribunal, Freddy Gabriel Celis Fuentes y los magistrados Manuel de Jesús Rosales Suárez y Arturo Eduardo Zenteno Garduño.
Los tres tendrán que tomar una decisión a más tardar el martes 17 de este mes.
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La Caravana, integrada por Coordinadora Nacional Plan de Ayala, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco, el Comité por la libertad de Alberto Patishtán, el Movimiento por la Paz por Justicia y Dignidad, Serapaz, el #YoSoy132 y la CNTE entre muchos otros, también visitó al profesor en el Cereso número 5 ubicado en la zona rural de San Cristóbal de las Casas.
Los recibió con un abrazo y una sonrisa, a pesar de llevar 11 días en huelga de hambre.
“Yo mismo lo he dicho, hay que matar o vender droga para que nos liberen como a los paramilitares, ser luchador social significa encarcelamiento, pero es más fuerte lo que nosotros tenemos: el amor al prójimo”, manifestó Alberto Patishtán.
La cárcel ha visto su cuerpo envejecer, pero no su ánimo “es la lucha contra la discriminación por ser pobre e indígena y contra la injusticia es lo que me mantiene motivado”, asegura.
“No puedo estar sordo a los reclamos de los de aquí dentro, no puedo quedarme pensando cuando puedo actuar”, dice sonriendo en el patio junto al área de visitas conyugales del Cereso.
Según el maestro de primaria, las personas deben vivir “para que cuente”, siendo el ejemplo que predican “a veces tengo que ser un poco de médico, de psicólogo, de sacerdote”.
Reunido con su hijo, custodiado por decenas de uniformados, afirma que ha visto luchadores en silla de ruedas y recordado que en realidad lo tiene todo. Algunas de las técnicas que ha usado para sobrellevar el tiempo encerrado han sido adoptar un grillo y escribir.
Cuenta que una vez les pusieron la película Náufrago, y se le ocurrió adoptar la idea para contrarrestar la soledad. Todos los días buscaba en su cuarto al grillo que se volvió su amigo imaginario. También narra que cuando estuvo en la Penal Federal Guasave y estaba deprimido se escribía cartas a sí mismo de apoyo y las guardaba por un tiempo, después las leía como si alguien más se la hubiera mandado y eso le daba ánimo “para seguir otro rato”. Asegura que la clave es “sacar fuerzas de lo imposible” y “no estar tranquilo con lo que sucede”.
Según América Del Valle, integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco e hija de los luchadores sociales Ignacio Del Valle y Trinidad Ramírez, Alberto Patishtán “es culpable de abrir muchos ojos; estar de pie a pesar de los 13 años de encierro, de negarle a sus hijos y tantas cosas que le han arrancado. Es culpable de enseñarle a otros hermanos a defenderse”.

La entrevista fue realizada por Rodoldo Ambriz
"Sus delitos que no se dicen es que es indígena, que es pobre y padece de la discriminación que miles, millones de indígenas en nuestro país han soportado y resistido a lo largo de los siglos”.
La activista asegura que la libertad para Alberto Patishtán sería a penas una muestra de justicia que se le debe al pueblo “tenemos gobiernos que se jactan de ser democráticos, plurales, respetuosos de los derechos humanos. Esto aplica para todos no sólo para los mestizos, los blancos y los morenos, tendría que aplicar para todos, incluidos los indígenas de nuestro país tan olvidados”.
Para América, en él está la defensa de la solidaridad, “de la esperanza que tanto hace falta en México y en él está la defensa de la educación, de los maestros que le hacen tanta falta a nuestro país y hoy vemos amenazas en puerta por reprimirlos. En la lucha por la libertad de Patishtán va la lucha por la defensa de nuestros maestros mexicanos”.
Su hijo Héctor, quien ha pospuesto sus estudios hasta que su padre duerma bajo su mismo techo, adelanta que “va a ser muy raro estar con mi papá, desde que yo he tenido memoria lo he visto siempre tras las rejas”, todavía no sabe si va a estudiar derecho en la UNAM o la Universidad de Chiapas. “El tiempo va a decir lo que uno tiene que hacer, pero separarme de él ya no”.

3 de septiembre de 2013

Turnan caso Patishtán a presidente de tribunal en Tuxtla Gutiérrez.

Por: Elio Henríquez / La Jornada.
San Cristóbal de Las Casas, Chis. El Primer Tribunal Colegiado de Circuito con residencia en Tuxtla Gutiérrez, designó a su presidente Freddy Gabriel Celis Fuentes como responsable de elaborar el proyecto del caso de Alberto Patishtán Gómez, cuyo resolutivo deberá de estar listo a más tardar en diez días hábiles a partir de hoy, informó el abogado Sandino Rivero.
Agregó que una vez que esté listo el proyecto, Celis Fuentes y los otros dos magistrados que integran el Tribunal, Manuel de Jesús Rosales Suárez y Arturo Eduardo Zenteno Garduño, sesionarán para analizarlo y luego votarlo por mayoría o por unanimidad.
Señaló que los magistrados del Tribunal sesionan cada jueves, por lo que el resolutivo podría estar listo el próximo 5 o el 12 de este mes, aunque eventualmente pueden realizar sesiones extraordinarias.
“Nosotros estamos convencidos de que jurídicamente hay elementos suficientes para reconocer su inocencia, la cuestión es si hay voluntad del poder judicial de la federación vía este Tribunal para resolver la inocencia del profesor”, aseveró.
Dijo que el pasado viernes Celis Fuentes y Rosales Suárez recibieron a una comisión de la Caravana por la Libertad de Patishtán Gómez que el fin de semana realizó una visita de dos días a Chiapas.
“Consideramos que hubo una buena recepción y atención de los dos magistrados. La comisión planteó su interés porque el caso se resuelva a favor del profesor, ya que hay elementos jurídicos suficientes para ello”, manifestó Rivero.
Reiteró: “Jurídicamente está demostrado que es inocente y en el contexto político muchas voces se han manifestado a favor de su liberación: organizaciones, intelectuales, académicos, artistas, funcionarios federales y estatales comenzando con el gobernador Manuel Velasco Coello, además de que la Cámara de Senadores envió un punto de acuerdo en el que exhortó al poder judicial a que entre al fondo del asunto”.
Recordó que el 6 de marzo pasado la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió no atraer el caso de Alberto Patishtán y turnó  el expediente al Primer Tribunal Colegiado de Circuito con sede en Tuxtla Gutiérrez, con la finalidad de resuelva en definitiva el recurso de reconocimiento de inocencia.
Patishtán Gómez, preso desde hace 13 años, está acusado de los delitos de homicidio y lesiones calificados, daños en propiedad ajena y portación de armas de fuego prohibida, por su presunta participación en una emboscada ocurrida en 2000 en una carretera de El Bosque y Simojovel, en la que murieron seis policías estatales y uno municipal, por lo que fue sentenciado a 60 años de cárcel. Está recluido en el penal de San Cristóbal.

27 de agosto de 2013

Desinformémonos #107




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"...desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos."
Mario Benedetti.
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