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3 de junio de 2016

#LaOtraCampaña10Años Carta del Subcomandante Insurgente Marcos: L@S OTR@S QUE SOMOS.

Está esta discusión sobre lo que es leyenda y lo que es historia.

No sé mucho de eso, pero imagino que son pilas enteras de libros sobre el tema, estudios de postgrado, coloquios, mesas redondas. Incluso, no estoy seguro, tal vez de eso se discuta en alguna clase de esas que se imparten en ésta o en otras instituciones superiores con carreras de las llamadas “de humanidades”.

Y ya que estamos en esto de la “humanidad” y sus sinrazones, me pregunto si en las carreras de humanidades se da la materia de “dignidad”, y si hay quien la imparta y quien la apruebe.

Mmh… O tal vez esa materia se imparte y se aprueba en colectivo, en muchas partes, no sólo en un aula.

Y me pregunto también si la dignidad no va de la mano de la indignación, ese sentimiento difícil de anclar en una definición pero que tiene que ver con esa rabia que se siente en las tripas frente a una injusticia.

Tal vez es esta capacidad de indignación una de las características del ser humano.

Ergo, una carrera de “humanidades” debiera tener las materias de “dignidad” y de “indignación”.

Es más, uno no podría graduarse de ser humano si no aprobara estas materias.

Ustedes disculpen si estoy un poco, o un mucho, desviado del tema.

No es sólo porque de por sí no me dieron tema, sino que sólo me dijeron que “vente pa´ la ENAH que lo vamos a hacer un festival para que la Mariana Selvas y el Doc y la Magdalena y tod@s l@s pres@s lo sepan que no están sol@s y que seguimos luchando por ell@s”.

Así me dijeron. Yo me quedé pensando. “¿Será que voy?”, me pregunté. Y me contesté “Creo que sí voy”.

Como no me dieron tema, pienso que podría hablar sobre qué es la Otra campaña, qué la define, qué la pinta y le da forma.

O, por ejemplo, explicar por qué estoy en la Ciudad de México, más en concreto en la ENAH en un festival cultural por la libertad de l@s pres@s de Atenco, y no en reuniones de adherentes en Chihuahua, Sonora o Sinaloa. O más mejor en Chiapas.

Y no se crean, yo no muy sé de la Ciudad de México pero parece que la ENAH está un poco retirado de donde están el Doc y la Mariana y la Magdalena. Entonces pensé que pues habrá que alzar la voz para que llegue tan lejos.

Y en eso estoy, o sea pensando en las voces y las distancias, cuando escucho una voz abajo a mi izquierda que dice:

- De eso se trata, de alzar la voz -.

Yo sentí un escalofrío recorriendo mi hermosa espalda y me dije “esa vocecita, esa vocecita”.

Y entonces llevé instintivamente mi mano a la bolsa izquierda de mi pantalón porque ahí guardo el tabaco y por aquello del “no te entumas Marquitos”.

¿En qué me quedé? Ah sí, en que no me dieron tema para esta plática aquí en la ENAH.

Es más, ahora que me acuerdo, quiero hacer una denuncia. Porque resulta que en la Asamblea Nacional de Adherentes de la Otra del día 29 me pasaron un papelito que decía:
“Sup: avisa si vas a ir a la ENAH para el festival del día 2 de junio. Si vas a ir, entonces te invitamos. Y si no vas a ir, pues no te invitamos”.

No sé qué piensen ustedes, pero me parece que quien redactó ese mensaje bien podría estar asesorando a cualquiera de los insignes candidatos a la presidencia de México.

Bueno, el caso es que no me dieron tema sobre el cual hablar y yo me quedé preocupado porque qué tal que están pensando que voy a cantar una de esas rolas que luego el tal Panchito Varona le pone música y la canta el tal Joaquín Sabina, y a ellos los siguen las muchachas y a mí me siguen los policías. No hay derecho.

Entonces en eso estoy, o sea contando cuántos policías andan tras mío (seguramente para pedirme un autógrafo), cuando escucho otra vez esa vocecita que ahora dice:

- Pst, pst -.

Yo primero pensé que era la voz de mi conciencia, y como a ésa de por sí no muy le hago caso, encendí la pipa y me dije:

- “Marquitos, no te angusties. Él se quedó en la selva, apoyando al Teniente Coronel Moisés en la Comisión Intergaláctica. Así que debe ser tu imaginación. Es prácticamente imposible que hasta acá haya llegado…”

- Yo, el eterno ganador en las elecciones del corazón de las féminas de buen gusto, el sueño húmedo de Halle Berry, el amor imposible de Angelina Jolie, el suspiro inconfesado de… de… bueno, dejo el espacio en blanco para que una mujer, una de única, ponga su nombre y su corazón en los míos prendidos. Ejem, ejem, heme aquí, yo soy… -.

- ¡Durito! -, digo con evidente desazón.

- ¿Cómo “Durito”? ¡Don Durito de la Lacandona! ¡El terror de la clase política mundial! ¡El aguafiestas de los reventones neoliberales! ¡El de la figura augusta que causará furor en las páginas de (anti) sociales de la prensa alternativa! ¡El triunfador de todas las encuestas que no se han hecho ni se harán! ¡El provocador de rubores, sudores y sonrojos en damas de los cinco continentes! ¡El pasito más chévere de los festivales de abajo y a la izquierda! -.

Al decir esto último, Durito hace unos pasos de baile mientras entona la versión dark-punk-libertaria-skatera y ráscale-tun-tún de “La Suegra”, cuya versión en cumbia ocupaba el primer lugar en el rating dominical de “Radio Insurgente. La Voz del EZLN, voz de los sin voz. Transmitiendo desde las montañas del Sureste Mexicano”.

Yo aplaudo discretamente y pregunto- cuestiono- reclamo:

- ¿Qué no estabas con el Moy? -

- Sí, pero vine para hablar con la Comisión Civil Internacional de Observación de Derechos Humanos, que vino a constatar la animalidad exhibida por el gobierno mexicano en San Salvador Atenco. Y, bueno, ya que andaba por acá, me pregunté “¿En qué enredos se habrá metido ahora aquel de la nariz evidente y la torpeza recurrente, aquel a quien honor le hice al nombrarlo mi escudero?” Y me dije que debía constatarlo personalmente y, como dije antes, heme aquí -.

- Hombre, no te hubieras molestado. Te hubiera mandado un correo electrónico -, le digo a Durito mientras oculto la bolsita de tabaco.

- Nah, no ocultes el regocijo que te provoca mi presencia. Y nada de caravanas, basta con que me des un poco de tabaco -. Durito no espera mi respuesta, toma la bolsa y retaca de hebra su pipa y una mochilita que, entonces me doy cuenta, lleva a su espalda.

- ¿Vas llegando o te estás yendo? -, pregunto entre la desazón y la esperanza.

- Llegando-, dice Durito tirando el tabaco y mi ilusión al suelo.

- Pero no te entusiasmes mucho, sólo vine a desmentir eso de que tienes las piernas más hermosas del sureste mexicano. Es público y notorio que las mías son más hermosas y, además, son más -, señala Durito mientras modela sus 3 pares de piernas que además, dicho sea de paso, son también brazos.

- Hablando de mitos -, le digo con manifiesta mala leche, - ¿tienes algo qué decir sobre el “Estado de Derecho” que viaja en los toletes y escudos de la policía mexicana? -.

Durito baja su mochila y la abre mientras dice:

- Que nada bueno se puede esperar de quien hace residir la legalidad de las instituciones en los penes de los policías – dice Durito.

- El Estado de Derecho en México es sexista, machista y, como tal, estúpido. No es posible hablar de legalidad mientras hay tantos ladrones y criminales libres (algunos hasta son candidatos en las próximas elecciones). La justicia en México es una mercancía y cara. La compra quien tiene la paga. ¿Acaso no te has dado cuenta de que, cuando un rico delinque, se siguen todos los procedimientos “legales”, se alarga el proceso y, las más de las veces, cuando se llega a la conclusión de culpabilidad, el susodicho se huye? ¿No es cierto que al pobre primero se le detiene, se le golpea, se le encarcela, y ya luego, mucho después, se averigua si es culpable o no? -

Durito enciende su pipa y hurga dentro de la mochilita mientras agrega:

- Por lo demás, no te afanes en escribir. Tengo algo mejor que lo que puedas elaborar -, y sin más preámbulos me entrega unas hojas arrugadas.

Yo voy a preguntar que qué es eso cuando Durito señala:

- Bah, no tienes por qué agradecerlo. Lo he hecho con mucho gusto, gran alegría y desbordado entusiasmo. Y ya me tengo que ir porque voy al plantón del Penal de Santiaguito -, dice poniendo de nuevo la mochilita a su espalda y perdiéndose en fría madrugada del Valle de México.


En otra madrugada, pero en las montañas del Sureste Mexicano, Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, y yo platicábamos junto al fogón de su cocina.

Hace algunos años, cuando vino a la Ciudad de México en búsqueda del mal y el malo, Elías Contreras visitó la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ignoro el motivo de su visita y nunca me lo aclaró. Tal vez había quedado de verse ahí con alguno de los contactos que le pasaban información sobre los complicados laberintos del mal y el malo. O tal vez se dio en caminar así nomás y los pasos lo llevaron a acercarse a la Pirámide de Cuicuilco. El caso es que Elías Contreras, comisión de investigación del EZLN, entró a esta escuela, pasó unos minutos en ella y luego salió. Tal vez, no lo sabemos, se mezcló en el patio con estudiantes, trabajadores y maestros. Tal vez se cruzó, sin saberlo uno ni otra, con una estudiante de la ENAH que se llama Mariana Selvas y que se encuentra actualmente presa, injustamente, en el Penal de Santiaguito, en el Estado de México.

Elías Contreras debe haber recorrido también la colonia Isidro Favela y las otras que se encuentran en los alrededores de la ENAH y los centros comerciales de Perisur, Gran Sur y Cuicuilco.

Me contaba Elías Contreras que bastaba recorrer las calles de la Ciudad de México para darse cuenta de que la justicia es una para los de arriba y otra para los de abajo. Y no hablaba sólo del soberbio complejo propiedad de Carlos Slim contrastando con la pirámide y las modestas casas de los vecinos de las colonias aledañas.

Era la actitud (“el modo”, dijo Elías Contreras) de la policía en uno y otro lado; la mirada sumisa y servil de la autoridad cuando estaba en los terrenos de quien manda realmente, y la prepotente y voraz cuando se sabe entre los de abajo.

“La policía cuida al de arriba y despoja y humilla al de abajo”, dijo Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, y después se quedó en silencio. Me pasó entonces una solitaria hoja de papel de su cuaderno de apuntes.

Algo recuerdo de lo escrito ahí, ahora, en esta madrugada.


Y más allá, en una madrugada más retirada en tiempo y en espacio, el Viejo Antonio velaba conmigo a la orilla de una milpa.

Las huellas de un tepezcuintle y el hambre mal contentada con tortillas y frijoles nos llevaron hasta ese lugar, como a una legua de su champa, buscando algo para alegrar el estómago del día siguiente.

No apareció el tepes, pero el Viejo Antonio, en el trayecto de vuelta, me contó una historia de un mundo hecho abajo y después dominado por arriba.

“No todos ni todas, bajan la cabeza y se desmayan”, dijo el Viejo Antonio por decir “no tod@s se resignan y conforman”. Y algo más agregó que yo escribí con letra torpe y apresurada en mi diario de campaña.

Creo que, puesto que no me dieron tema para la plática de hoy en la ENAH, aceptarán ustedes que les lea este extraño, por serio, texto dónde se trata de sintetizar lo que Don Durito de La Lacandona, andante caballero, Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, y el Viejo Antonio, traductor involuntario de una cultura en resistencia, escribieron y dijeron en ésta y otras madrugadas. Se llama….

L@S OTR@S QUE SOMOS.

La historia o la leyenda se tejen de madrugada. Habrá, es cierto, quien cuestione su veracidad y pretenda clasificar una u otra en el endeble criterio de “verdadero” o “falso”. Para lo que concierne a lo que ahora cuento, no importa ni lo uno ni lo otro.

Las palabras que nombran lo que está por hacerse no salen de pronto ni en cualquier parte, sino que van buscando un lugar dónde nacerse y esperan el tiempo propicio para surgir.

Hay un lugar en el que la oscuridad y la luz se encuentran y se tocan apenas un instante. Después se va cada una a su camino, a su espera. Así van la sombra y la luz, siguiéndose y evitándose, hasta que se olvidan de lo que son y se hacen de nuevo en lo otro, rehaciendo una y otra vez el oximorón de su deseo. Ese lugar tiene también su tiempo, y en él la muerte y la vida se postergan. Es el amor, dicen, quien entonces ahí reina.

Es en la madrugada, en ese espacio y tiempo, donde hay quien está ya y quien llega apenas. Dicen que es la sombra quien espera, acechando con la mirada de quien lleva como maldición la duermevela, a que la luz desnude sus ropas y sus miedos, que recueste el cuerpo y ponga de pie el deseo.

¡Ah, la madrugada! Hay ahí, esperando siempre (es decir, no estando), una piel compleja hecha de dos tibiezas, que la arroparían del frío y soplarían lejos la soledad.

En ese delgado límite, donde no hay muro ni abismo, la palabra recorre todos los calendarios y asume una forma que es hablada en muchas lenguas.

Digo ahora lo que esa palabra me cuenta en ese quiebre del tiempo, con la niebla de la duermevela, y en la lengua de la montaña:

Hay en cada hombre, en cada mujer, un otro y una otra diferentes.

Escondido está lo otro, como guardado está. Esperando espera. Estando está.

A veces es un rasguño, imperceptible afuera y definitivo dentro; otras es un terremoto que rompe la fastidiosa cotidianeidad; y a veces es una piel, caricia o áspero roce, que rasga con tierna furia la piel de afuera y revela y rebela la otra piel, la del otro, la de la otra que somos.

Pero es siempre un dolor lo que obliga a salir eso otro que somos sin serlo todavía.

Las más de las veces somos lo otro con un “NO” que es un desafío a la docilidad impuesta.

Y no nos vemos.

No si solos somos lo otro que somos.

Entre la desbocada competencia por la corrupción y el crimen que son el combustible del “sálvese quien pueda”, hay una, uno, otro, otra, alguien que dice “no”.

Hay, por ejemplo, una joven mujer que aparta su paso del conformismo de ser lo que el varón quiere que sea y pone en un rincón sus miedos para vestirse y desnudarse con el traje siempre nuevo de la rebeldía.

Y hay un profesionista que, contra toda la prudencia desde arriba impuesta, arriesga su bienestar y seguridad para ir por una medicina para quien no conoce hasta que yace moribundo, roto el cráneo por el “Estado de Derecho” sintetizado en una granada de gas lacrimógeno “made in USA”. El otro podría decir, si no tuviera muerte cerebral, “me llamo Alexis Benhumea, estudio economía en la UNAM, fui acusado y condenado por ser joven”. El profesionista de llama Guillermo Selvas, le dicen “Doc” porque es médico y está preso, acusado, entre otras cosas, de ser un luchador social.

Hay una joven estudiante que lo acompaña, entre otras cosas, porque hay lecciones que no se aprenden en las aulas ni en los libros, sino en las calles y campos del alargado dolor que algunos llaman “el México de Abajo”. Una carpeta con su expediente señala: “Mariana Selvas, estudiante de la ENAH. Acusada, entre otras cosas, de ser mujer joven”.

Hay una indígena que elige serlo pero con dignidad, la que se viste con los colores que antes eran vergüenza y hoy son alegría, y abraza a quien sólo conoce por el dolor y la rebeldía comunes, ansiosos por ser colectivos. Son ecos los que resuenan diciendo: “Me llamo Magdalena, soy indígena mazahua, estoy acusada de ser mujer indígena”.

Hay un hombre, un campesino, que elige levantar el color que tiene de la tierra y con esa morena dignidad dar su apoyo a quien también lucha por esa tierra que pinta nuestra sangre. Calla el hombre y en silencio dice “Me llamo Ignacio Del Valle, soy campesino de San Salvador Atenco. Estoy en un penal de máxima seguridad porque en México ser campesino y ser rebelde y ser solidario es también ser un reo de alta peligrosidad”.

Y hay mujer, que no importa si es joven, adulta, madura o anciana, sino que es mujer, y que carga ahora como cadenas lo que no quiere sino como alas, y que para eso une sus pasos a otros pasos. Tiene todos los nombres y todos los rostros que abajo se nombran y se miran.

Y hay un fotógrafo, un reportero, que deja la cámara inerte porque el corazón se le conmueve y le manda que no convierta en mercancía el instante que la empresa le reclama para la venta, que escribe lo que ve y escucha, y no lo que los lentes y audífonos del Poder le imponen. Porque hay quien se pasa del otro lado de la línea, para ver lo que abajo se ve, lo que se calla.

Y hay un hombre, una mujer, un niño, un anciano, una joven, un otro, una otra que prefiere dignidad a humillación, y que obra en consecuencia.

Encontrarla, encontrarlo. Eso es la Otra Campaña.

Este país, esta tierra, esta Patria, tiene otra una dentro de ella. Tan a flor está su dolor que basta un oído atento para darse cuenta de su existencia. El oído se hace palabra y el esto soy, aquí estoy, se multiplica entonces.

Nacer ese otro país, ese otro México. Eso es la Otra Campaña.

Y hoy, luchar por la libertad de Mariana Selvas, del Doc, de Magdalena, de Nacho, de todas las presa, de todos los presos, eso es la Otra Campaña.

Desde la Otra ENAH.
Subcomandante Insurgente Marcos.México, Junio del 2006.

29 de mayo de 2016

#LaOtraCampaña Yo también soy delincuente.

Por: Sebastián Liera.



Un grupo de seis o más hombres propinan la más variada dotación de golpes, predominantemente puntapiés, a otro que está tendido en el suelo. Le toman de una pierna, lo arrastran metro y medio ante la impotente intervención de un espectador al que nadie hace caso cuando pide que se detengan; al contrario, otro más, famoso por el circulito rojo con que la televisora lo señaló, llegó a asestarle una patada en los testículos.

La imagen dio la vuelta al mundo, o por lo menos al país, a cuestas de los televisores que a estas alturas se han convertido en el miembro más importante de nuestras familias. El hombre, vestido predominantemente de gris, es un "guardián del orden" que para "cumplir con su deber", junto con sus compañeros de corporación, obedeció la orden que alguien le diera (no la de su propio instinto animal) para arremeter con toletes y gases lacrimógenos a un grupo de "revoltosos" que en protesta por una represión anterior habían tomado una carretera federal. El resultado, a pesar de tener entrenamiento militar, fue el de que sus "colegas" lo dejaran abandonado a su suerte en manos de un "masa" enardecida que en él se cobró la represión padecida.

Dejemos de lado qué es eso de que era un "guardián del orden" o cuál es ese "deber" que tenía que hacer cumplir; nos llevaría a otra reflexión que no viene por el momento al caso y que a quienes vieron las imágenes de la golpiza tampoco les importa mucho saber. ¡Vamos, ¿a quién le interesa que el policía pertenezca a una agrupación policiaco-militar que desde su creación a finales del siglo pasado se ha caracterizado por hacer el trabajo sucio de represión política desde un marco legal aprobado por todos los partidos legalmente constituidos?!

Lo que importa es, en una cultura dictada por criterios patriarcales, es decir, machistas aquél golpe testicular. Por él, como las invasiones a Afganistán o Irak, se justifican las imágenes que veremos videos después. Uno, dos, tres… siete, ocho, nueve… trece, catorce, quince… veinte, veintiún policías poniéndole con singular alegría una dotación de toletazos al trabajador Jorge Salinas; golpiza que nada le pidió a aquella que en mayo de 1998 los alguaciles Tracy Watson y Kurt Franklin atizaron contra indocumentados en Riverside. La imagen, como aquella del militar vestido de policía, también dio la vuelta (aunque no tanto) en los cinescopios, y las huellas de la violencia aparecieron en buena parte de la prensa nacional.

Pero no todo fueron vídeos. Edith Rosales fue una de las más de treinta mujeres que las cámaras captaron bajando de autobuses y camionetas de las policías estatales con los rostros cubiertos o mirando al suelo. En su testimonio, publicado por el Comité Cerezo, Edith narra que un granadero, luego de jalarle los cabellos, darle patadas en las piernas, pegarle con toletes y decirle cosas como “perra, te vamos a matar”, cuando vio que le estaban filmado gritó: “¡hay cámaras!”, y le inclinaron la cabeza al tiempo que la hacían caminar muy rápido. Las cámaras no tomaron tampoco lo que vendría después: “llegamos a un lugar y a punta de golpes me subieron a una camioneta, como de redilas, de metal; a empujones y golpes subieron a otra mujer y comentaron que se las iban ‘a pagar esas perras’, que nos iban a meter el palo por atrás… me quitaron los zapatos, calcetines y me empezaron a bajar el pantalón, en esos momentos llegó otro con más detenidos y nos dejaron.”

Edith Rosales, el 3 de mayo en Tlatelolco.

Edith, integrante del Frente de Trabajadores en Activo, Jubilados y Pensionados del IMSS, es adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y, además de articularse con la sectorial obrera de La Otra Campaña, está participando de la regional centro, en la Ciudad de México. La tarde del 3 de mayo, estando en todos y cada uno de los eventos de La Otra en el DF, se sumó al contingente de compañer@s que se trasladarían a la Universidad Autónoma de Chapingo por la noche con miras a construir cinturones de paz en San Salvador Atenco ante lo inminente de un operativo policiaco-militar de venganza que ya se veía venir.

Con Edith, Jorge y mucha más gente, iba también Magdalena García, indígena mazahua residente en la Ciudad de México y, como Edith y Jorge, adherente de la Sexta que se articulaba en la Coordinadora Regional Centro-DF de La Otra. El día 4, mientras Edith corría por su vida escondiéndose en la Casa de Cultura Emiliano Zapata de Atenco y Jorge era golpeado por un enjambre de “guardianes del orden”, doña Magdalena fue alcanzada por los colegas de aquél militar disfrazado de policía que el día anterior había sido golpeado; sólo que ella no llevaba traje alguno que la protegiera de los puntapiés y toletazos que los finísimos agentes, al grito de “cállate pinche india”, le atizaron.

Magdalena García, el 1 de mayo en el Zócalo.

Tanto Edith y Magdalena, como Jorge, estuvieron la tarde-noche del día anterior en la Plaza de las Tres Culturas y llegaron a San Salvador Atenco hasta después de las 11 de la noche. No me lo platicaron, yo lo vi, yo estaba con ellas y con él en Tlatelolco cuando la carretera federal Texcoco-Lecherías ya había sido bloqueada y los policías que supuestamente dieron pie al operativo del día 4 ya habían sido retenidos. Sin embargo, por esos hechos a Edith, Magdalena, Jorge y otras 200 personas un juez del Ministerio Público que no fue capaz de determinar en menos de las 48 horas que marca la ley cuál era la situación legal de las y los detenidos, les acusó, a Jorge y 143 personas más, de ataques generales a las vías de comunicación, por el bloqueo a la Texcoco-Lecherías, y a Edith, Magdalena y otras 26 personas, además de ataques a las vías de comunicación, de secuestro equiparado (por la retención de los policías) y asociación delictuosa.

Cómo pudieron Magdalena, Edith y Jorge participar en un bloqueo carretero y en la retención de policías en Texcoco y Atenco estando en Tlatelolco es algo que el juez segundo penal de primera instancia de Almoloya de Juárez, Javier Maldonado, tendrá que explicar; así como a qué se está refiriendo con “delincuencia organizada”. Jorge Salinas es obrero sindicalizado de Teléfonos de México, Edith Rosales es enfermera del Seguro Social y doña Magdalena García es integrante del Congreso Nacional Indígena; las tres (bueno, las dos y él) son adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y participan de la construcción, abajo y a la izquierda, de La Otra Campaña. ¿Es esa la organización delincuente de que se les acusa?

Jorge Salinas, en prisión.

Pues bien, en todo caso, declaro públicamente que yo soy entonces tan delincuente como doña Magdalena, la compañera Edith y Salinas Jardón. He suscrito la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y, como ellas y él, me he articulado en la Coordinadora Regional Centro-DF para construir abajo y a la izquierda La Otra Campaña, porque no creo que un mafioso por más maratonista que sea, que un fascista por más que escuche a Pablo Milanés o un perredista que hace alianza con los asesinos de sus compañeros por más que le apoyen doña Rosario Ibarra y la princesa Elenita Paniatowska representen un futuro de paz con justicia, libertad y democracia verdaderas y dignas para México. Por eso, también, marcharé este domingo del Ángel de la Independencia al Zócalo exigiendo la liberación inmediata e incondicional de mis compañeras y compañeros.

Entre la dignidad y la rebeldía [audio].

22 de mayo de 2016

#LaOtraCampaña10Años ¿Y tú?

Seis de la mañana, te despierta un golpe en la puerta. Diez hombres entran a tu casa destrozando todo a su paso, vidrios rotos, el olor de una bomba lacrimógena. Te tiran al suelo y te golpean. También le pegan a tu familia y a esos muchachos que viste tan asustados el día anterior y quisiste ayudar. Te ponen una capucha y te sacan a la calle. Sientes el frío de la madrugada y más golpes, las manos de los policías hurgando, pellizcando, apretando con fuerza. Te arrastran hasta un camión lleno de cuerpos y arrancan. Estás en el suelo, te arrancan la ropa. ¿Estás en manos de secuestradores? No, es la policía.
Dos semanas después, sigues en la cárcel. Ya te ficharon, te encerraron, dijeron que el testimonio que diste era mentira y ni siquiera permitieron que un médico de confianza te revisara. ¿Cuál fue tu delito? "Estar en el lugar equivocado en el momento equivocado", te dijeron. Y sigues en la cárcel. Piden quince mil pesos de fianza. Bueno, al menos en tu caso, porque a una vecina tuya que también agarraron la acusan de secuestro y parece que no va a salir en años. La señora ha trabajado toda su vida, ha criado chamacos, tú sabes que sería incapaz de secuestrar a nadie. Pero la policía la acusa de secuestro. Y a ti, te piden quince mil pesos por tu rescate; no, perdón, por tu fianza.
A ti, que lees esto, nadie te está pidiendo rescates ni fianzas todavía y está en tus manos detener la barbarie, antes de se vuelva aún más dolorosa, aún más cercana. El estado de derecho no se defiende violentándolo. Las redadas masivas y los cateos sin órdenes de aprensión son ilegales. Los derechos y la dignidad de las personas se tienen que respetar en todo momento y la autoridad es la primera que debe garantizarlo.

LAS DETENCIONES DE ATENCO SON ILEGALES. Por esto, demandamos:

LIBERTAD INCONDICIONAL PARA TODOS LOS PRESOS Y DERECHO DE REINGRESO A LOS CIUDADANOS EXTRANJEROS EXPULSADOS.

Unete a las iniciativas de protesta que ocurrirán en todo el país, así como en el resto del mundo.

Haz una manta contra estos hechos y despliégala desde temprano en los puentes peatonales del Periférico o en el sitio más cercano que tengas. Sal a tu mercado, a la esquina y platica con la gente; reparte volantes, súbete de merolico al metro e informa.

Este domingo 28 de mayo, únete a la gran manifestación que se organizará en la Ciudad de México del Ángel al Zócalo.

TOD@S SOMOS ATENCO.

Y qué bueno que así
sea.


La cárcel es para los verdaderos criminales. Está en nuestras manos lograrlo.





  • 3500 policias armados…
  • 217 detenidos…
  • 28 mujeres torturadas con el uso de la violación…
  • un chavo de catorce años muerto por una bala de la policia…
  • un estudiante de economía de 22 años con muerte cerebral…
  • 23 personas con autos de formal prision por delitos graves que no cometieron…
  • 5 deportad@s
  • Tres partidos politicos implicados
  • Tres instancias de gobierno
  • Ninguno cree en las mujeres torturadas con violación
  • Dos grandes televisoras
  • muchos medios que no informan y si enjuician
y tu ¿que vas a hacer?

20 de mayo de 2016

#LaOtraCampaña10Años Carta abierta a quienes votarán por AMLO y el PRD.


Por: Sebastián Liera.

En agosto del año pasado suscribí la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, del EZLN; soy, como quien dice, adherente, y participo de la construcción permanente de La Otra Campaña, sobre todo en la Ciudad de México.

En 1994, siendo miembro de la presidencia colectiva de la CND emanada del primer Aguascalientes zapatista, acudí a las urnas para votar por Cuauhtémoc Cárdenas (aún tenía en la memoria cuando en compañía de mi padre gritaba aquello de “¡20 millones; ja, ja, ja!”), y cuando el ingeniero ganó la jefatura de gobierno del D.F. mi corazón fue uno de los miles que, estando a la izquierda, palpitaba con esperanza en la Plaza de la Constitución.

Tenía tres años de haber llegado a tierras morelenses, que para mí es como decir zapatistas; Pablo Ramírez Lobato, también miembro de la CND, recién había sido asesinado por órdenes de Carrillo Olea en el centro de Yautepec; así que cuando surgió la digna lucha del pueblo de Tepoztlán contra el Club de Golf y la posterior caída del otrora director del Cisen, amigo de armas de aquel Absalón Castellanos de tan triste memoria, no pude menos que ser parte de aquella fiesta cívica.

Luego de misiones civiles de observación electoral y contra la militarización en Morelos y Guerrero, de asistir a la fundación del Congreso Nacional Indígena y cuidar de la comandanta Ramona o de ser una gota más en la mar zapatista que organizara la consulta sobre derechos y cultura indígena de 1999, la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, abanderada con el sueño democrático que compartiera José Ramón García Gómez hacia aquellos días de 1988 en el que el salinismo lo convirtiera en el primero de los cientos de desaparecidos durante su sexenio, promovió que yo fuera consejero electoral del IFE para el distrito que comprende Huitzilac y Cuernavaca.

Lejos, muy lejos de la estatura de José Ramón, como consejero lo más que hice, amén de sumarme a la insistencia del IFE de que ninguna casilla electoral quedara instalada dentro de territorio militar, fue garantizar que el voto de las y los morelenses del Distrito 01 fuera respetado.

Jamás confié en partido político alguno, por lo que rechacé la invitación que en su momento Graco Ramírez nos hiciera a José Montes y a mí de sumarnos al PRD. Del PRI, la desaparición del mismo José Ramón, el asesinato de Pablo y toda su historia de complicidades e intereses creados que han hecho de ese partido el cártel de cárteles dentro del crimen organizado, lo dice todo. Respecto al PAN, su sello autoritario, fascista, que pronto se daría a conocer en los casos de represión contra las trabajadoras y trabajadores de Confitalia, el Hospital del Niño y el Frente Cívico pro Casino de la Selva (FCPCS); entre muchos otros, no dejan lugar a dudas.

Cuando desde el poder legislativo que terminó por burlarse de la palabra empeñada en los Acuerdos de San Andrés salió la nueva burla que significó la composición del actual Consejo General del IFE, comencé a barruntar la posibilidad de no solicitar ser consejero electoral una vez más; la Sexta Declaración de la Selva Lacandona vendría a convertirse en la razón definitiva para no hacerlo.

Después me enteraría que el sello antidemocrático con que había nacido el nuevo Consejo General se repetiría por lo menos en el Consejo Local del instituto que sería árbitro del proceso electoral federal en Morelos, y que por enjuagues de personajes que en otros escenarios se visten de antineoliberales en luchas contra acuerdos de libre comercio, Cecilia González Arenas, una de las mejores y más honestas personas que tuviera el IFE en el estado como consejeras, había quedado fuera de la jugada.

Y si esto pasaba con el “árbitro”, los contendientes no se quedaban atrás. No abundaré sobre todo eso que ustedes conocen inclusive mejor que yo y que hace del PRD todo menos un partido político de izquierda. Sin embargo, lo que sí quiero reconocer es que todavía su base social cuenta con innumerables ejemplos de gente buena y cabal que, confiando en el rayito de esperanza, están dando lo mejor de sí para hacer realidad el sueño de un país nuevo y mejor.

Quienes estamos en La Otra Campaña no creemos que su candidato cumpla con las expectativas que ha generado. De los otros dos, por hablar de quienes tienen más posibilidades de llegar a Los Pinos, no es necesario ni siquiera gastar más tinta: si Marcos es un payaso con aires de protagonismo, los otros dos son apenas las copias baratas de personajes esperpénticos que en su querer convertirse en un Hitler tricolor, el uno, y un Franco blanquiazul, el otro, ya están adelantando las muestras, Atenco entre ellas, de lo que harán llegando al poder con la suave matria nuestra.

Pero, retomando, si bien no creemos en su candidato ni mucho menos en su partido, sí creemos en ustedes. Creemos porque les hemos visto llenar el Zócalo de Cuernavaca exigiendo la renuncia de Jorge Carrillo Olea, porque fuimos testigos de su solidaridad con Tepoztlán y con la causa zapatista, porque marchamos hombro con hombro cuando la represión al FCPCS y porque les vemos día tras día construir con imaginación y alegría la esperanza.

Y por eso, aunque caminemos caminos distintos, es que les escribo. Morelos, ustedes lo saben bien, es una bomba de tiempo a la que sólo le falta que la testereen para que explote. Sabemos que la decisión de que así sea no vendrá de ustedes, y espero que crean que tampoco vendrá de nosotros.

Los Sauces, Tlalnepantla, Cuautla, Santa Catarina, Tetelcingo, Amacuzac, Yautepec son algunos focos que han comenzado a prenderse ya de los muchos que luego lo harán. El gobierno del estado, lo mismo que el federal, tiene ya facturas pendientes que cobrar en estos casos, y si ustedes, agarrados de su enojo que tienen por lo que decimos de las “finísimas personas” con que se hace rodear su candidato o de la propia memoria de lucha y resistencia que, decimos, ha traicionado su partido; si ustedes continúan de brazos cruzados como hasta ahora lo han hecho para con nuestras presas y presos, nuestros desaparecidos y desparecidas, sólo por ser adherentes de La Sexta e integrarse en La Otra, la violencia alcanzará de nuevo estas tierras y será tanta que no sólo salpicará nuestros televisores y periódicos.

Ellas y ellos, los que están arriba, quieren dejarnos inmóviles por el terror; quieren que ustedes no salgan a las calles el próximo 2 de julio y continúen la historia que dejaron a medias hace seis años cuando decidieron sacar al PRI de Los Pinos votando por el PAN, ahora votando por el PRD, y quieren que nosotras y nosotros guardemos silencio para siempre, que no digamos que un México nuevo y mejor pasa necesariamente por su construcción desde abajo y a la izquierda.

Muy probablemente, muchas de nosotras y nosotros de quienes estamos en La Otra Campaña no votaremos por su candidato, no lo haremos por ninguno (aunque no faltará quien sí lo haga: el voto es secreto); pero eso no determinará su triunfo o su derrota. Eso lo decidirán los números, no las ideas, y nosotros somos apenas unos cuantos ¿no es cierto? Aún así, cuando quienes arriba nos pisotean pretendieron sacar a su candidato de la jugada electoral con el asunto ese del desafuero, salimos a las calles junto con ustedes.

Si ahora ustedes cierran los ojos a la represión y con su silencio se hacen cómplices de allanamientos sin órdenes de cateo, aprehensiones sin órdenes de detención, violaciones y abusos sexuales a detenidas de todas las edades, tortura sin importar si se es hombre o mujer o niño o anciano; eso sí haría la diferencia… pues la indiferencia también es violencia; y terminarán dándonos la razón de no caminar el mismo camino que ustedes, ése donde los Ebrard, los Anchondo, los Camacho Solís, las Díaz, los Monreal, los Morales, los Martínez Cue o los Salgado Brito se multiplican.

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De: Rosa García M. y Gabriel (Plataforma Mexicana vs la Guerra "No en Nuestro Nombre, México".
TOTALMENTE DE ACUERDO CON ESTE PLANTEAMIENTO Y LO SUSCRIBIMOS. SALUDOS.
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De: Tito Javier.
Tambien Poncio Pilatos en su momento se lavó las manos, pero esa acción tambien lo definió, y no evitó lo inevitable; el decir abiertamente que algunos miembros de su movimiento y tu mismo, que iran a las urnas y votaran en blanco, es como ofrecer un cheque en blanco y no precisamente al PRD o a AMLO, no importa si son muchos o pocos votos, como tu lo dices; pero es avalar por un lado la posibilidad de un fraude electoral, y por otro, el justificar su inacción ante la inevitable mirada de quienes leen estas notas.
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Respuesta:
Pilatos se lavó las manos no de cara a un proceso electoral de suyo cuestionable por circunstancias que en el texto se mencionan y por muchas otras que no, sino ante la instigación al crimen, la injusticia, la humillación, la tortura y el asesinato que protagonizaron los grupos en el poder, los "dueños de la razón", "los más", haciéndolo su cómplice. Así, la comparación con Pilatos es más exacta para con quienes mirando cómo el poder persigue, golpea, viola y mata se quedan de brazos cruzados, se asocian con "los más" y "los dueños de la razón" de estos tiempos y claman por una sangre que no es suya o, simplemente, guardan silencio y cierran los ojos; acción que como aquél a estos también los definirá. Eso del voto blanco igual a cheque en blanco es una comparación por demás simple; más en blanco es un voto tachado salido de la mano de alguien que no regresará hasta dentro de tres o seis años a las urnas; de alguien que creyó que su condición de elector se limitaba al día de la jornada electoral y el resto de los días, las semanas, los meses, los años y el sexenio hará como si no hubiera votado. Por otra parte, un voto en blanco no avala fraude alguno; más lo avala un voto tachado que hace el caldo gordo y sigue el juego de quienes arriba dispusieron por quién se podía y por quién no se podía votar, sobre todo si el proceso electoral todo es ya un fraude en sí. Y, ¡por favor!, ¿cuál inacción? Inacción sería no haber ido a votar, y aún ello sería también otra forma de no avalar el fraude que significa todo el sistema político mexicano en su conjunto, porque se estaría diciendo no sólo que no se cree en tal o cual candidato, sino que no se cree en este sistema que los hace reproducirse y saltar de un partido a otro; menos pasaría entonces con un voto en blanco que además obliga a ser consecuente con ello y construir todos los días y desde abajo algo verdaderamente a lo que arriba dictan. Aún así, hay quienes confían en la lucha electoral para cambiar las cosas y, sin ánimo de burla, tienen todo nuestro respeto; y lo tienen porque no se quedarán de brazos si su candidato pierde o, mucho menos, si gana; porque lo harán cumplir con la palabra que empeñó. A ellas y a ellos es a quienes escribimos, porque aún no estando de acuerdo con nosotr@s no nos dejarán sol@s si el poder nos pisa, pues tienen claro que si ahora somos nosotr@s luego vendrán ell@s. La pregunta, entonces es: ¿qué harán las otras y los otros, ustedes, que todos los días enarbolan banderas de lo políticamente correcto pero se quedan tras sus puertas esperando a que haya pasado el funeral de su vecino sólo porque no pensaba como ustedes, aunque actuara más?
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De: Octavio Rodríguez Araujo.
No suscribiría su texto. Una de las razones por la que no lo suscribiría es porque usted dice: "Eso lo decidirán los números, no las ideas, y nosotros somos apenas unos cuantos ¿no es cierto?" Además de números hay ideas. Se lo pongo de la siguiente manera: Calderón representa no sólo la continuidad de Fox, que de suyo es grave, sino a la ultraderecha neofascista. López Obrador no, aunque su discurso no fuera digno de ser tomado en cuenta. Ahí ya hay una diferencia, y grande, de ideas. Madrazo representa a lo más corrupto del PRI y al autoritarismo de viejo estilo. Ahí también hay una diferencia de ideas. La madre Teresa no es candidata, ni usted ni yo que no mentimos. Usted sabrá si prefiere a Calderón o Madrazo a López Obrador, porque uno de ellos va a gobernar y usted y yo seremos gobernados por uno u otro. Piénselo bien. Los números serán necesarios no para que ganen unas ideas (a las que usted no les da valor) sino para que pierdan las ideas que ni usted ni yo queremos: las que representan el PAN y el PRI y sus respectivos candidatos, además de Salinas atrás de ambos.
Qué bueno que usted mantiene un bajo perfil (casi "clande", como insinúa), porque sólo así podrá desarrollarse La otra campaña si ganan Calderón o Madrazo. No será necesario si gana AMLO. Piénselo bien. Ustedes son pocos, sí, y poco influirán en el proceso electoral. Los pocos de La otra, sin embargo, tienen una cualidad (que cualquiera con decisión también puede tener), poder cerrar calles y carreteras y perjudicar a millones de trabajadores que no son estudiantes ni los mantiene papi, pues ellos sí tienen que trabajar y alimentar a su familia. Pero impedir que la gente vaya a su trabajo no los hará crecer: si ahora son pocos menos serán en el futuro. Finalmente, el hecho es que aunque sean pocos y en el norte del país serán menos (como lo comprobará Marcos cuando tenga a bien abandonar el DF y los reflectores de la TV gracias a Atenco), de todos modos están llamando a no votar. Para decirlo con Marcos en entrevista con Aristegui: "no llamamos a no votar pero tampoco a votar", lo cual es una tontería pues es imposible, el asunto es binario: 0 o 1, como un apagador de luz: o prende o no prende. Y si están llamando en los hechos a no votar es para permitir que Calderón llegue a gobernarnos. Piénselo también. Aquí sí, no es un problema de números, sino de ideas, y las ideas que están atrás de La otra campaña, si las cosas no cambian, es que gane Calderón, aunque no sea por el no voto de los de La otra campaña, que ciertamente son pocos. Ya le daré las cifras que estoy elaborando.
Fraternalmente...
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Respuesta:
¿Cómo va aquello de la pálida tinta y la memoria?... Yo recuerdo las cosas de otro modo, pero no importa: creo más en sus recuerdos que en los míos; pero, sí quisiera insistir que cuando hablo de "los generales" en la CND, lo hago citando a Tacho... recuerdo, no muy bien, las "divisiones entre ultras y no ultras", a ello me refería con aquello de los pleitos entre intelectuales y "no", entre "chilangos" y no... y recuerdo, también vagamente, cómo usted discutía que todo aquello provocaba divisiones que de nada servían a la CND, lo cual me marcó en lo personal para pensar, como usted mi invita a hacerlo ahora, mi relación entonces con el zapatismo y la misma CND.
Sabe, conocí de cerca a esos ultras: podría decir que fui uno de ellos; pero otras ultrariedades me hicieron ir tomando distancia (aunque, claro, nunca secundé esa propuesta -que no recuerdo de quién salió- de llamar a Fox, como se estaba llamando a Cárdenas, a trabajar hombro con hombro con la CND). Permítame hacerle una confidencia que, por su carácter, creo es algo delicada. Seguramente recuerda muy bien quienes eran "esos ultras", seguro también los identificaba enrededor de eso que decía llamarse la CONAC-LN: yo era uno "esos". Y recuerdo, eso sí, más de una ocasión cuyas radicalidades, de la CONAC-LN, tampoco secundé. Como le decía en mi carta anterior, fui miembro de la presidencia colectiva de la CND por Coahuila, más específicamente, de la Comarca Lagunera de Coahuila. Intentamos impulsar que nuestros vecinos, también laguneros, pero de Durango, tuvieran una de las dos representaciones que había del estado; pero un tal Berumen (que creo que ahora anda muy cerca del Dr. Simi en el partido de doña Patricia Mercado) hizo todo lo que podía y sabía hacer para impedirlo; así que en La Laguna torreonense decidimos que la representación nuestra, a mi cargo, lo fuera también de La Laguna duranguense; así lo informamos en la presidencia colectiva de la CND y, aunque se me ratificó, dejé de ser miembro de la misma para que otro más lo fuera.
¿Por qué le cuento todo esto? Pues, porque mi salida de la CND coincidió con mi salida de la CONAC-LN; luego vendría el "deslinde" del EZLN de la comisión jurídica de la CONAC-LN y, con ello, de "la distancia entrambos"... después vendrían los regaños a la CND, aquello de los generales por Tacho, la consulta de 95 y la fundación del FZLN (en fin, todo eso que usted sabe tan bien o mejor que yo). Al FZLN "entraron" aquellos ultras, o algunos de ellos, y, creo que es lógico, con la "disolución" del Frente, ahora están en La Otra Campaña; pero creo que no podría ser de otra manera, es como si Andrés Manuel les pidiera al grupo compacto de tabasqueños a su alrededor que no siguieran a su lado.
En fin, con cada nuevo esfuerzo yo fui tomando mayor distancia, y mi perfil quedó tan bajo no porque continué en la semiclandestinidad, sino porque me salí de ella y me alejé de la CONAC-LN, me salí de la CND y no entré al FZLN. Lo digo en la Carta abierta...: llegué a tierras morelenses, participé de esfuerzos civiles y pacíficos, conocí a la gente maravillosa de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos y hasta al IFE fui a parar. Estudié la carrera de actuación en el CUT-UNAM luego de que entrara la PFP resguardando a Juan Ramón De la Fuente, de vez en cuando me permiten publicar en La Jornada Morelos, colaboro con una compañía de teatro que tuvo ocho años el comodato del Teatro Santa Fe del IMSS, coordino un espacio virtual que quiere serse de intercambio inteligente y sensible de opiniones sobre artes escénicas y política llamado RED@ctuar y trabajo para una IAP en la colonia Guerrero con niñas, niños, adolescentes y jóvenes en situación de calle. Le cuento todo esto no porque quiera armar mi ridículum, sino porque quiero dejar claro que no me muevo por debajo del agua, clandestina o semiclandestinamente; sino abierta y pacíficamente, como un ciudadano más que todos los días, o casi, tiene que levantarse para ir y ganarse el pan. Y hasta aquí la presentación que quiere ser también una aclaración.
Maestro, lo he leído desde hace mucho cada que puedo o me doy un chance para ello y eso me permite entender que no suscriba mi texto; en él se escurre eso tono rijoso y quizá hasta majadero que algunos mal copiamos al Sup y que a usted y otras personalidades de altísima estatura moral, como los maestros Almeyra y Bartra, con justa razón, les cabrea.
Efectivamente, lo que el texto hace es ser una provocación; porque así como hago la invitación a no quedarse de brazos cruzados ante la represión, dejo en claro que tal invitación no quiere decir que estemos a favor del candidato perredista. Probablemente, al tiempo que abro los brazos meto el pie; pero creo que hay algo más importante que eso: el silencio cómplice de la mayoría de los perredistas ante lo que sucede a raíz de Atenco.
Lo mismo que hago, lo hace el maestro Almeyra, claro que con mucho mejor oficio y una experiencia que antecede al mismo Ché que yo apenas idealizo; sólo que lo hace del otro lado, el de su propia posición, crítica como la de usted, ante un zapatismo que parece encerrarse de nuevo en su propia soberbia y sus propios análisis respecto a una realidad que no quiere ver y hasta desprecia... como eso de cagarse en la correlación de fuerzas.
Así, la frase que usted enfatiza (y tenía varias para detenerse en ellas y decir porqué no suscribir la Carta abierta...) es también otra provocación, porque mi humilde análisis me dicta que el candidato de la Coalición Alianza Por el Bien de Todos se enfocó más (mucho más) en la guerra de las encuestas que en la presentación de propuestas, aunque las tuviera.
Yo no digo, maestro, que no hubiera ideas; lo que digo es que éstas no guiaron la campaña de López Obrador y su partido, quedaron atrás de lo que dijeran de los números, y cuando el chachalacazo y la guerra sucia influyeron, no en la correlación de fuerzas, sino en los números de las encuestas (amañadas o no), es que Andrés Manuel y su equipo de campaña se enfocó en anteponer las ideas a los números, como creo que debieron hacer desde un principio.
Que Calderón representa no sólo la continuidad de Fox, sino la ultraderecha neofascista es algo que sabemos y tenemos en claro quienes participamos en La Otra Campaña. Que López Obrador no, al menos no como Calderón, lo que se trasluce de un discurso que sí hemos tomado en cuenta; también. Que Madrazo representa a lo más corrupto del PRI y al autoritarismo de viejo estilo; creo, se lo digo de nuevo con humildad, que se quedó corto maestro: Madrazo no es sólo un corrupto, ni siquera el más, es un capo, un criminal, un delincuente de alta, altísima peligrosidad... algo así como un Stalin a la mexicana; mientras Calderón es, por decir lo menos, un Franquito en potencia. Y claro que hay diferencias sustanciales entre ellos y un Andrés Manuel López Obrador, que con todo y sus ideas congeló leyes de transparencia, aborto y sociedades de convivencia en el DF, al tiempo que impulsó otras de criminalización de pobreza como la de Cultura Cívica; que con todo y sus ideas está siendo cómplice de cómo el DF, el más importante bastión del perredismo, quedará en manos del priísmo, ese sí de viejo estilo o no tan nuevo estilo; que con todo y sus ideas, aprueba con su silencio la llegada de la cauda de "finísimas" personas que han llegado a su grupo más compacto y a su partido, incluyendo cómplices (quizás hasta materiales) de los más de 500 perredistas asesinados entre los sexenios salinista y zedillista.
¿Dónde están las ideas de López Obrador cuando llama como uno de sus principales operadores políticos al principal operador político de Salinas de Gortari en el DF y sostiene que su gallo para jefe de gobierno es el subalterno de aquél? ¿Dónde, cuando los Anchondo, los Sabines o los Martínez Cue se suben al barco perredista y él no parece inmutarse? ¿Dónde, cuando la brutalidad policiaca en San Salvador Atenco, y él sólo atina a decir que condena la violencia, venga de donde venga, como si la inhumana y despolitizada golpiza al agente del PFP fuera equiparable al criminal y miserable operativo de venganza del gobierno estatal y federal? Y se equivoca, maestro; claro que le doy valor a las ideas; sólo que las más de las veces las veo hechas a un lado, guardadas para poder negociar con cardenales cómplices de pederastas o con empresarios que se enriquecieron gracias a Salinas, gracias a Zedillo y que piensan seguirlo haciendo gracias a Calderón, Madrazo y también a López Obrador, al fin que sólo le costaría un equipo de beisbol.
Afortunadamente, la madre Teresa no es candidata; pero más afortunado es que Marcos tampoco lo sea; por lo menos la madre Teresa era tan anticomunista como Wojtyla, pero el Zero (con Z de Gael García) es un militar tan autoritario o más que de lo que le acusa ser a López Obrador cuando dice de él que es el huevo de la serpiente... aunque tampoco mienta. Ya sabré, en efeto, si prefiero a Calderón o Madrazo a López Obrador... usted, por su parte, también lo sabrá, así como, si no mal recuerdo, prefirió a Fox hace seis años y mostró cuánto y cómo le dio valor a las ideas y cuánto y cómo a los números.
Comparto con usted el cálculo de que si ganan Calderón o Madrazo La Otra Campaña tendrá que mantenerse con un perfil casi o del todo clandestino; ya lo dijeron respecto a lo que pasó el 3 y 4 de mayo en Texcoco-Atenco, y lo siguen expresando entorno a las acusaciones de tortura para con nuestras compañeras y compañeros presos, y le agradezco la tranquilidad, el rayito de esperanza de que si gana López Obrador no será así y podremos seguir, siendo tan poquitos, "cerrando calles y carreteras y perjudicando a millones de trabajadores que no son estudiantes ni los mantiene papi pues ellos sí tienen que trabajar y alimentar a su familia". Una cosa nada más, por ahora, ¿supone usted que quienes estamos en La Otra Campaña no somos trabajadores? ¿Que todos somos estudiantes a los que papi mantiene? ¿Que no participamos en ella quienes tenemos que trabajar ni alimentar a nuestras familias? Si es así, me dará mucho gusto compartir su mirada con Ángel Benhumea, trabajador de la UNAM y papá de Alexis Ollin, quien está en coma gracias a una lata de gas lacrimógeno; con Jorge Salinas, el telefonista al que más de 20 policías de la ASE mexiquense golpearon tanto que los medios dejaron de lado la golpiza, también salvaje, al policía de la PFP, o a Edith Rosales, enfermera del IMSS, que continúa presa en Santiaguito acusada de un secuestro que no pudo hacer porque ni siquiera estuvo en el lugar de los hechos, claro, si la veo.
Qué malo, por el contrario, que usted mantiene un alto perfil, por lo menos en cuanto a medios de comunicación y la academia universitaria toca; seguramente sus posiciones y opiniones políticas, de ganar Madrazo o Calderón, lo harán ser un perseguido de sus regímenes autoritarios. Pero, por otro lado, qué bueno, porque si gana López Obrador usted podrá seguir escribiendo de todo aquello que AMLO no cumplió mientras invita a votar por enésima vez de forma útil. Quizás así, y no con bloqueos, ustedes crecerán y mucho.
Sí, ahora son grandes, y más lo serán en el futuro y, claro, eso para nada es una tontería como eso otro de "llamar en los hechos a no votar"; sólo que creo que esta vez se equivoca maestro; "llamar en los hechos a no votar" no es para permitir que Calderón nos gobierne. No llamamos a votar ni a no votar, porque queremos, en su lugar, llamar a reflexionar, discutir y organizar qué hacer si, en el peor de los casos, ganara Calderón. Porque, sabe, el asunto no es binario; votar o no votar no es el dilema, sino qué haces con tu voto o tu no voto. Puedes votar y quedarte de brazos cruzados a esperar que pasen otros tres o seis años. Puedes votar y, además de quedarte de brazos cruzados, quejarte de lo que aquél por quien votaste no tenga la fuerza o la voluntad política de cumplir la palabra que empeñó y que tomaste para ir a votar por él. Puedes no votar, quedarte de brazos cruzados y no hacerlo otra y otra y otra vez, y seguir así mientras esperas si ahora sí la selección mexicana de futbol anotará el penalty. Puedes no votar, quedarte de brazos cruzados y hacer del deporte nacional de insultar al presidente en turno tu hobby favorito. Puedes votar o no votar, y tampoco quedarte de brazos cruzados y llamar a las otras y a los otros que como tú no creen en el voto útil, ni en el coco, ni en el petate del muerto, ni en las amenazas veladas de que si gana el peor será por tu culpa y la nación y el pueblo y diosito que está en el cielo te lo demandará, e intentar construir algo mejor que los que sí votaron no construyen porque, hayan votado por quien hayan votado, esperan de su mesías la solución o el castigo menos peor; y puedes, además, llamar a quienes sí votaron y no por ello están dispuestos a quedarse de brazos cruzados, a quienes habiendo votado no te miran con desprecio ni con burla porque aunque te crean equivocado te miran como a un otro que es su igual. ¿Suena romántico? Igual sonaban aquellas y aquellos que en lugar de irse a las filas del priísta que habiendo sido pésimo gobernador en Michoacán aspiraba a regresar y vivir de nuevo en Los Pinos, y en 1988 apostaron por lo más rojo de lo rojo con doña Rosario Ibarra... y, no sé usted maestro, pero para mí son, como usted, dignos de toda mi admiración y respeto.
Fraternalmente.
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De: Adriana Mújica.
Coincido plenamente con ustedes en la carta abierta que envían. Creo que el PRD (en términos generales) se está olvidando del compromiso social que lo había caracterizado.
Sin embargo, creo que habemos personas que hemos optado por intenter la lucha electoral desde una postura coherente con el compromiso social.
Un abrazo.
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De: DAC.
Mi querido Sebastian:
Creo que he vivido mucha cosas màs, de lo que escribes en tu carta. Y es para dar coraje por los compañeros que hemos perdido.
Creo que es importante sacar el coraje, y convertirlo como dijera el Tio Ho Chi Minh, cuando estaba Viet-Nam en guerra contra Estados Unidos. EL ODIO DE LOS ESTADOS UNIDOS HAY QUE CONVERTIRLO EN AMOR REVOLUCIONARIO. Que significa esto. Significa luchar con màs inteligencia, con màs organizaciòn y con màs vision de la ciencia politica para destruir este sistema opresor.
Te recuerdo que Marcos es muy inteligente. Lo menciono, porque Marcos en la entrevista de televisiòn menciono el articulo 39 de la constitucion, que mas o menos dice asì: el pueblo tiene el derecho de poner el gobierno que quiere. En este sentido hay que hacer que el pueblo se meta en la cabeza este articulo, hay que despertarlo para que sepa sus derechos y tome conciencia que es el principal motor de la riqueza de este paìs, hay que educarlo para que sea capaz de dirigir este paìs.
Sabemos que hay que cambiar el rumbo del pais. Y ahora viene lo mejor ?que tipo de paìs queremos¿, ? como vamos a recontruir el paìs¿,'? Quienes van a gobernar dirigir el paìs que queremos¿.
UN ABRAZO
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De: C. Sánchez.
Estimado Sebastián, al igual que tú, yo también he tenido la oportunidad de participar desde hace muchos años en movimientos que buscan un México más justo y más digno. Uno de estos fue precisamente el iniciado por el Dr. Salvador Nava en San Luis Potosí hace varios años. También estuve en la CND en Chiapas, y entre muchos momentos, me tocó vivir la época de persecusión zedillista contra los zapatistas y a quienes les apoyaban. No abundo demasiado pero, tras bambalinas, entre la gente que trabajaba de sol a sol sin buscar reflectores, fui testiga cercanísima de diferentes procesos vividos por el EZLN y por las organizaciones civiles y sociales que en su momento brindaron su apoyo y hasta el último de sus recursos, y puedo asegurarte que hoy por hoy no existe un líder, caudillo o representante social que pueda considerarse tan químicamente puro como para erigirse autoridad moral de nadie. En ese sentido me parece preocupante que prácticamente no haya un ejercicio de autocrítica al interior de los movimientos sociales, sino justificaciones complacientes de errores cometidos pero no corregidos, que actualmente están llevando a una buena parte de la población bienintencionada pero informada a medias, a fortalecer (espero que sin querer) a la ultraderecha de este país. Es lamentable lo ocurrido en Atenco y a mi manera, desde mi trinchera ciudadana me organizo con otros y participo en mi comunidad no sólo para exigir justicia, sino para que estas acciones y reacciones no sean el recurso final para resolver tantos problemas, pero ¿sabes?, me siento engañada.... justifiquen lo que justifiquen, y por simpáticas y ocurrentes que parezcan, el hecho es que lo que están promoviendo las "ultras-lo-que-sea" que al final acaban por tocarse, es la confusión y con ella el abstencionismo, en un escenario similar al de 94, ¡con los mismos actores!, todo ello en beneficio del candidato gris: en 94, Zedillo, bateador emergente a quien nadie le tiraba un lazo, y ahora para el candidato priísta que en tonalidades similares, va tranquilito, sobre caballo de hacienda. En aquel entonces se aseguraba que "la elección estaba entre Cárdenas y el Jefe Diego".... ¿y qué pasó?... O ¿qué sucedió con las boletas que quedaron en blanco en Chiapas en 1997? ¿te acuerdas? Como organizaciones civiles, movimientos sociales o ciudadanos de a pie -que es mi caso-, pensemos por favor a quién o a quiénes les estamos haciendo el juego. ¿Piezas de cuál tablero somos? ¿Por qué decidir en un momento dado votar o no votar?, ¿Quién me lo pide, bajo qué trayectoria y con cuáles argumentos?... Activemos nuestra memoria. Acudamos a la historia. Analicemos la información. Aprendamos a leer entre líneas. Seamos autocríticos, estratégicos y, sobre todo, más humildes. Un voto por quién sea va a ser decisivo. Hoy, como nunca, hay demasiado en juego.
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Respuesta:
Es verdad... bueno, no sé si sea verdad, pero coincido en eso de que no existe un lider, caudillo o representante químicamente puro y, por ende, que pueda, para decirlo contigo "erigirse autoridad moral de nadie". Es el caso de los candidatos, y con mucha menor medida de la candidata, a la presidencia de la República y, por supuesto de Marcos. Coincido, por tanto, también en que no se ha hecho la autocrítica nacesaria, mucho menos la suficiente respecto a un movimiento como el zapatismo y su "lider", ni del perredismo y su actuación que parece dejarse olvidados en el cajón de algún escritorio igual o más olvidado aún los principios que le dieron razón de ser, lo mismo que de sus "líderes" y candidatos. Creo, lo mismo que tú, que podemos terminar haciéndole el juego, como dijera en un debate privado Octavio Rodríguez Araujo -cito de memoria-, a las ideas que ni tú ni yo queremos que lleguen al poder; pero creo también que ése juego se puede hacer desde la abstención, el voto en blanco o el tache sobre algún logo partidista si lo que hay detrás de estas decisiones electorales es la ausencia de una organización o un quehacer cotidianos para ponerse a la altura, ya de su abstención, ya de su voto en blanco, ya de su tache, y a eso es a lo que invito en la Carta Abierta...; no a que no voten, sino a que votando no se queden de brazos cruzados luego de haberlo hecho. Esta vez, y ello también está en la intención de la Carta Abierta..., lo que ha ocurrido en Texcoco-Atenco viene a ser un llamado a decidir quedarse atrás de la boleta electoral por tres o seis años, o ponerse delante de ella. Nadie, retomando la idea inicial de tu comentario (creo) puede erigirse con la calidad moral suficiente para pedirte votar o no votar, por más trayectoría y mejores argumentos que tenga... ni a ti ni a nadie; y eso me incluye. A raíz de mi carta "a quienes votarán" (no a quienes votarían), lo más fácil es argumentar que con mi no voto o mi voto en blanco o mi voto equis, por querer articularme como adherente de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en torno a la Otra Campaña, estoy haciéndole el juego a la derecha; ¿cuál es -pregunto yo ahora- su trayectoría, sus argumentos y su calidad moral para querer incidir en mi preferencia electoral? Sobre todo cuando ése no es el punto a debatir. Yo estoy dando por sentado que irán a las urnas y votarán; pero veo, con tristeza, que la participación política de much@s se limitará sólo a acudir a las urnas el 2 de julio, cuando antes de eso están pasando cosas terribles. Claro, como eso no tiene que ver con "su" partido ni con "su" candidato es como si no pasara. ¿Quién le hace el juego en este caso a la derecha? Lo que sucedió en Texcoco-Atenco y lo que se ha desprendido de ello, me refiero a las detenciones arbitrarias, la tortura generalizada, el manejo de la condición de mujer como botín de guerra, la satanización vía los medios masivos de comunicación, no sólo tienen como destinatari@s a quienes nos movemos enrededor de la Otra Campaña; también lleva dedicatoria a tod@s y cada un@ de quienes pretendan siquiera mover un dedo para protestar. Esta vez nos tocó a nosotr@s; pero ya antes les ha tocado a otr@s. En Morelos, por ejemplo, creo que los casos más emblemáticos son, aunque con características propias, Tlalnepantla y el Frente Cívico pro Defensa del Casino de la Selva. Gracias, pues; tanto por la invitación a la crítica y la autocrítica, que creo no deberíamos echar en saco roto; como por lo que desde tu trinchera ciudadana hagas no sólo para exigir justicia, sino para que "estas acciones y reacciones no sean el recurso final para resolver tantos problemas". De eso es de lo que hablo. Así tú votas o no, o lo haces en blanco, y yo hago lo mismo; pero sumamos nuestro sentirnos engañados y pensamos no sólo en función del 2 de julio, sino de todo el futuro que nos espera; precisamente, porque hoy como nunca hay demasiado en juego.
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13 de mayo de 2016

#LaOtraCampaña10Años Comunicado del Subcomandante Insurgente Marcos. Ni indiferentes, ni callados, ni inmóviles.

Compañeros y compañeras de la otra campaña:

Hoy, como en otras ocasiones, nos convoca el dolor.

El dolor de ver a nuestras compañeras, a nuestros compañeros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y de otras organizaciones, grupos, colectivos, familias y personas atacados por las policías de los malos gobiernos en San Salvador Atenco.

Los malos gobiernos del municipio de Texcoco, de filiación perredista; del estado de México, de extracción priísta, y el gobierno federal, que encabeza el panista Vicente Fox Quesada.

No fue, como dicen allá arriba, un operativo para imponer el orden.

Fue un ataque de destrucción y aniquilamiento, perpetrado con la impunidad de quien se sabe protegido por la ley de arriba, la ley del poderoso. La ley que justifica el asesinato de un joven, el empleo de armas de fuego en contra de población civil indefensa, la destrucción de viviendas humildes, las golpizas salvajes sobre todo lo que se moviera, la agresión sexual en contra de mujeres y muchachos, las detenciones arbitrarias e indiscriminadas. En suma, el fascismo.

Todo esto con una coartada, que apenas duró unas horas en los medios de comunicación, la del estado de derecho, la de la imposición de la ley.

El mismo estado de derecho que ha convertido la justicia en mercancía cara, cuyo costo sólo puede ser pagado por el que tiene dinero. Así hemos visto a Marta Sahagún, del PAN y esposa de Vicente Fox, comprar a jueces para cubrir el enriquecimiento ilícito de su familia. Y si alguien se atreve a denunciarlo públicamente, nueva compra de la justicia para acallar y penalizar a quien dijo la verdad.

El mismo estado de derecho que solapa y cubre a los legisladores que, como Diego Fernández de Cevallos, del Partido Acción Nacional, se dedican a usar su posición política para favorecer el crimen organizado. El mismo estado de derecho que no sólo permite, también promueve el uso de recursos de la nación para que el PAN invierta en el negocio redondo de los puestos públicos y la inflación de encuestas, como hacen con ese enano mental con aspiraciones de dictadorzuelo que es Felipe Calderón.

El mismo estado de derecho que da prerrogativas legales al brazo político del crimen organizado, el Partido Revolucionario Institucional, y a ese gánster venido a menos que es Roberto Madrazo.

El mismo estado de derecho que encubre la corruptela institucionalizada llamada Partido de la Revolución Democrática, y que alimenta y nutre, con los mismos embaucadores de siempre, la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

Compañeros y compañeras:

Allá arriba, en algunos lados, están proponiendo orientar su ocio a la teoría de la conjura, de la conspiración, del complot ideado para arruinarles el negocio en el que han convertido las elecciones.

Pero acá abajo sabemos lo que pasó: la maquinaria represiva del Estado echada a andar sin importar dónde, cuándo, quién ni cómo.

Quieren que abajo nos convenzamos de que sólo es posible la política de arriba, con ellos y ellas, bajo sus reglas y tiempos.

“Pruebas”, piden los de arriba cuando se les señalan las violaciones a los derechos humanos con que aplicaron “su ley”. “Pruebas” repiten sus ecos amaestrados.

Como si allá arriba se hubieran tomado la molestia de reunir “pruebas” para hacer lo que hicieron.

¿Y los partidos políticos y sus candidatos? ¿Acaso les importa lo que acá bajo sucede?

No.

Se enteran por los medios de comunicación y van corriendo con sus asesores de imagen para hacer el cálculo de qué impacto puede tener en las encuestas el despotricar prometiendo, si llegan a la Presidencia, convertir todo el país en el Atenco del 3 y 4 de mayo (como hicieron Calderón y Madrazo); o quedarse callado, como hizo AMLO, limitándose a condenar la violencia, “venga de donde venga”, como si fuera equiparable la de los pobladores a la de los policías.

Atentos a las encuestas, a estos políticos no les interesa ni la democracia, ni la libertad, ni la justicia.

Porque ninguna de estas banderas, abrazarlas, hacerlas suyas con consecuencia, inciden en las encuestas.

Compañeros y compañeras:

Todo esto lo sabemos, y por eso también nos convocan hoy la indignación y la rabia.

La indignación y la rabia que provoca el saber que, para los de allá arriba, las mujeres son el botín de guerra prometido de antemano a las tropas del “orden”.

La agresión que recibieron y reciben nuestras compañeras por el hecho de ser mujeres.

El querer no sólo golpearlas y detenerlas, también humillarlas y destruirlas moralmente.

Y el mensaje no es sólo para ellas como mujeres que luchan por un país mejor, por otro México.

Es para todas las mujeres en México.

Para el sistema económico y político todas son el botín con que se paga a quien impone con la fuerza lo que no puede sostener con la razón.

Someterse de buen grado al desprecio, al maltrato, a la agresión sexual, a la violación; o ser obligadas a ese sometimiento con el uso legal de la violencia. Esta es la alternativa que, para todas las mujeres de abajo, humildes y sencillas, ofrece el sistema, independientemente del signo político que se simule allá arriba.

¿Quién puede enorgullecerse de aplaudir esto como símbolo de la modernidad democrática en nuestro país?

¿Quién puede ser honesto y guardar silencio frente a esta crueldad?

¿Quién, como mujer, como ser humano, en México o en cualquier parte del mundo, puede saber de lo que significó ser mujer en San Salvador Atenco, en el estado de México, el 3 y 4 de mayo de 2006, y seguir de largo, no hacer nada y seguir cargando la humillación propia, disfrazando de destino y mala suerte lo que han convertido en maldición?

¿Quién puede conocer todo eso y tomar el micrófono, la cámara, la computadora, el estrado, la mesa, el transporte, el lapicero, la herramienta de trabajo en el campo o en la ciudad, el libro, el cuaderno de apuntes, el juguete, encender la radio o la televisión, leer el periódico o una revista, y no ver y no oír, o, peor aún, ver y oír y pensar que tal vez se lo merecían, “quién les manda ser estudiantes, trabajadoras, indígenas, quién les manda ser pobres, quién les manda no ser diputadas, senadoras, gobernantes, funcionarias, empresarias; en fin, quién les manda ser mujeres”.

¿Qué mujer en México, sin importar sus ideas, puede honestamente quedarse callada?

¿Quién como joven, anciano, niño, hombre o mujer, puede saber lo que significó ser uno u otra en Atenco el 3 y 4 de mayo, y permanecer inmóvil?

¿Quién puede escuchar la historia de los dolores de esos compañeros y compañeras y no sentir la misma rabia y la misma indignación?

¿Quién puede escuchar la decisión de seguir luchando que sigue en su corazón, y no sentir la misma rebeldía?

No nosotras, no nosotros, no la otra campaña, no los compañeros y compañeras que somos de quienes sufrieron el ser de abajo y de izquierda en la larga jornada del terror de arriba los días 3 y 4 de mayo en San Salvador Atenco.

Ni indiferentes, ni callados, ni inmóviles.

Nosotras, nosotros, la otra, no dejaremos a nuestras compañeras y compañeros solos, solas. Ni en la cárcel, ni en su dolor, ni en su rabia, ni en su lucha.

No importan ni el tiempo que tarde ni la coyuntura que allá arriba decidan e impongan.

No importa si somos muchos o pocos.

No importa si se nos ataca o se nos alaba.

No importa si se nos comprende y apoya, o si se nos condena y persigue.

Cumpliremos el deber primero que adquirimos como parte de la otra: ser con los otros y otras, apoyarnos, no dejarnos solos.

Seguiremos gritando y seguiremos movilizando, todos, todas, en todo el país.

Si piensan que con la represión nos van a detener o a desanimar, que tomen el ejemplo de nuestros compañeros y compañeras detenidas el 3 y 4 de mayo.

Si es la represión, con la coartada partidaria o mediática que sea, con la que decidan enfrentar nuestra demanda de justicia, que de una vez vayan haciendo lugar en las cárceles, en los hospitales y en los cementerios, porque esto no se va a detener hasta que todos los presos y presas del 3 y 4 de mayo salgan libres.

Allá arriba no les importamos.

No les importa el horror que provoca el saber lo que le hicieron a nuestros compañeros y compañeras y a personas que ni siquiera sabían de qué se trataba.

Calculan que los golpes y amenazas, el tiempo, las mentiras y el silencio terminarán por mandarnos a un rincón olvidado.

Se equivocan.

Seguiremos con nuestras protestas y movilizaciones, en todo México y en el mundo.

Sabrán que acá abajo ni perdonamos ni olvidamos.

Y no será la nuestra una rabia como la de antes, como la de siempre.

No.

Ahora es y será una indignación organizada, otra rabia.

Apenas empezamos, no nos detendremos.

Que saquen a todos los presos, a todas las presas, o que de una vez nos metan a todos a la cárcel.

Desde la otra Ciudad de México.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Mayo de 2006.

9 de mayo de 2016

#LaOtraCampaña10Años Valentina Palma Novoa.

Santiago de Chile, Martes 9 de Mayo, 2006.


Mi nombre es Valentina Palma Novoa, tengo 30 años, de los cuales los últimos once he vivido en México. Soy egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y actualmente curso el cuarto año de Realización cinematográfica en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Tengo FM 3 de estudiante.

A continuación quisiera relatar a usted los acontecimientos de los que fui testigo durante los violentos incidentes ocurridos en el poblado de San Salvador Atenco el Jueves 4 de Mayo del 2006, los cuales terminaron con mi expulsión del país de manera injusta y arbitraria.

1.- El día miércoles 3 de Mayo, luego de ver las noticias en televisión y enterarme de la muerte de un niño de 14 años, mi condición de antropóloga y documentalista hizo que me conmoviera con el deceso de éste pequeño por lo cual decidí dirigirme a San Salvador Atenco a registrar cual era la situación real del poblado. Pasé allí la noche, registrando las guardias que la gente del pueblo había montado y realizando entrevistas en las mismas. Hacía frío, me arrime a las fogatas que la gente del pueblo había montado mientras seguía registrando imágenes. La luz del amanecer anunciaba un nuevo día: jueves 4 de Mayo. Han de haber sido como las 6 de la madrugada cuando las campanas de la iglesia de San Salvador Atenco comenzaron a sonar: tum tum tum tum, una y otra vez, mientras por el micrófono se vociferaba que la policía estaba sitiando el poblado. Las bicicletas iban de un lado a otro, la panadería de un costado de la iglesia ya había abierto sus puertas y la calidez del olor del pan recién horneado inundaba la calle junto con el ir y venir de los campesinos en bicicleta. El señor que vendía atoles me dijo que tuviera cuidado, que los que venían "eran muy cabrones". Me dirigí a una de las guardias, donde los campesinos miraban en dirección a la manada de policías que allá a lo lejos se veía. Metí el zoom de la cámara, me di cuenta que eran muchos y que cubiertos por sus escudos avanzaban dando pequeños, imperceptibles pasos. Sentí miedo, ellos eran muchos fuertemente armados y los campesinos pocos y desarmados. En la pantalla de mi cámara veo como uno de los policías apunta y dispara hacia nosotros un proyectil que cuando llego a mi lado pude oler y sentir que era de gas lacrimógeno. Más y más gases lacrimógenos rápidamente fueron sepultando la calidez del olor a pan recién horneado y transformaron el angosto callejón en un campo de batalla. El aire era ya irrespirable y me fui a la plaza mientras las campanas sonaban con mas fuerza, por diferentes calles se veía a la policía a lo lejos avanzar. La poca resistencia que hubo por parte de los campesinos dejo de resistir ante el ataque de las fuerzas policiales que abruptamente se avalanzaron sobre los pobladores. Apagué mi cámara y junto con los demás corrí lo más rápido que pude. Frente a la iglesia había un edificio público con las puertas abiertas y ahí me metí a esperar ilusamente que la turbulencia pasara. Habían ahí dos jóvenes resguardándose también ilusamente del ataque. Éramos tres y nos mirábamos las caras angustiados y con miedo. Cuidadosamente me asome a mirar a la calle y ví como cinco policías golpeaban con toletes y patadas a un anciano tirado en el piso sin compasión alguna. Sentí más miedo, regresé y le dije a los otros dos jóvenes que necesitábamos escondernos más, que ahí estábamos muy expuestos. Ilusamente nos subimos a la azotea y acostados boca arriba mirábamos los helicópteros que como moscardones ronroneaban en el cielo, mientras el sonido de los disparos fueron formando parte del paisaje sonoro del lugar. Una voz de hombre violentamente nos gritoneaba "bajen a esos cabrones que están en la azotea". Primero bajaron los dos jóvenes, yo desde arriba miraba como los golpeaban y con pánico no quise bajar, ante lo que un policía gritó: "bájate perra, bájate ahora". Baje lentamente, aterrorizada de ver como golpeaban en la cabeza a los dos jóvenes. Dos policías me tomaron haciéndome avanzar mientras otros me daban golpes con sus toletes en los pechos, la espalda y las piernas. Mis gritos de dolor aumentaban cuando escuche la voz de alguien que preguntaba por mi nombre para la lista de detenidos, respondí "Valentina, Valentina Palma Novoa" mientras un policía me ordenaba que me callara la boca y otro me golpeaba los pechos. Una voz de hombre ordeno que me taparan con los escudos para que no vieran como me golpeaban. Se detuvieron a un costado de la iglesia y ahí me ordenaron que junto a los demás detenidos me hincara y pusiera mis manos en la nuca. Siguieron golpeándonos, mi celular sonó y una voz ordenó que registraran mi bolsa. En ese momento fui despojada de mi cámara de video, de mi celular y mi pequeño monedero con mis identificaciones y quinientos pesos. Me levantaron de los pelos y me dijeron "súbete a la camioneta puta". Apenas podía moverme y ellos exigían extrema rapidez en los movimientos. Me avalanzaron encima de otros cuerpos heridos y sangrantes y me ordenaron bajar la cabeza sobre un charco de sangre, yo no quería poner mi cabeza en la sangre y la bota negra de un policía sobre mi cabeza me obligo a hacerlo. La camioneta encendió motores y en el camino fui manoseada por muchas manos de policías, yo solo cerré los ojos y apreté los dientes esperando que lo peor no sucediera. Con mis pantalones abajo, la camioneta se detuvo y se me ordeno bajar, torpemente baje y una mujer policía dijo: "a esta perra déjenmela a mí" y golpeó mis oídos con las dos manos. Caí y dos policías me tomaron para subirme al bus en medio de una fila de policías que nos pateaban. Arriba del bus otra policía mujer pregunto mi nombre mientras dos policías hombres pellizcaban mis senos con brutalidad y me tiraron encima del cuerpo de un anciano cuyo rostro era una costra de sangre. Al sentir mi cuerpo encima el anciano gritó de dolor, trate de moverme y una patada en la espalda me detuvo, mi grito hizo gritar al anciano nuevamente, que pedía a dios piedad. Una voz de mujer me ordeno que me acomodara en la escalera trasera del bus, así lo hice y desde ahí pude ver los rostros ensangrentados de los demás detenidos y la sangre esparcida en el piso. Sin estar yo sangrando, mis manos y ropa estaban salpicadas de sangre de los otros detenidos. Quieta y escuchando los quejidos de los cuerpos que estaban a mi lado, escuchaba como seguían subiendo detenidos al bus y preguntando sus nombres en medio de golpes y gritos de dolor. No se cuanto tiempo pasó, pero el bus cerró sus puertas y hecho a andar. Dimos vuelta cerca de dos o tres horas. La tortura comenzó y cualquier pequeño movimiento era merecedor de otro golpe más. Cerré los ojos y trate de dormir, pero los quejidos del anciano que estaba a mi lado no lo permitieron, el anciano decía: "mi pierna, mi pierna, dios, piedad, piedad por favor". Lloré amargamente pensé que el anciano moriría a mi lado, moví mi mano y trate de tocarlo para darle un poco de calma, un tolete fue a dar sobre mi mano, ante lo cual, con un gesto, pedí compasión al policía que dejo de golpearme. Queriendo darle un poco de amor acaricie la pierna del anciano que por unos momentos dejo de quejarse. Le pregunte su nombre y me respondió. "Si me muero no lloren, hagan una fiesta por favor". Lloré en silencio sintiéndome sola en compañía de los otros tantos cuerpos golpeados, pensando lo peor; que nos llevarían a quien sabe que lugar y que ahí nos matarían y desaparecerían a todos. Por un momento me dormí, pero el olor a sangre y muerte me despertó. Al abrir los ojos vi la pared de una cárcel. El bus se detuvo y una voz ordenó que bajáramos por la puerta trasera. Me ordenaron pararme y la puerta se abrió y mi cara llorosa y descubierta vió una fila de policías, sentí miedo otra vez. Desde abajo una voz ordenó que se cerrara la puerta y que los detenidos debían salir con el rostro cubierto. Un policía me tapó la cabeza con mi chamarra y las puertas volvieron a abrirse otra vez. Abajo del bus un policía me agarro con una mano de los pantalones y con la otra mantenía mi cabeza gacha. La fila de policías comenzó a tirar patadas a mi cuerpo y al de los demás detenidos que eran parte de la fila. La puerta del penal se abrió y nos avanzaron por estrechos pasillos en medio de golpes y patadas. Antes de llegar a una mesa de registro, cometí el error de levantar la cabeza y mirar a los ojos de un policía, el cual respondió a mi mirada con un golpe de puño duro y cerrado en mi estómago que me quitó el aire por unos momentos. En la mesa preguntaron mi nombre, mi edad y nacionalidad, luego de eso me metieron a un cuarto pequeño donde una mujer gorda me ordeno quitarme toda la ropa, pedía rapidez ante mi torpeza producto de los golpes. "Señora estoy muy golpeada, por favor espere" le dije. Me revisó, me vestí nuevamente y volvió a cubrir mi cara con la chamarra. Salí del cuarto y nos ordenaron hacer una fila de mujeres para ingresar formadas y cabeza abajo al patio del penal, que luego me entere que le decían "almoloyita" en la ciudad de Toluca.

Han de haber sido las dos de la tarde del jueves 4 de Mayo cuando ya estábamos dentro de las instalaciones del penal. Nos llevaron a un comedor y nos separaron a hombres y mujeres. En una esquina, en medio de llantos las mujeres nos contábamos las vejaciones de las que habíamos sido objetos. Una joven me mostró sus calzones rotos y su cabeza abierta llena de sangre, otra contaba que la habían llevado en medio de dos camiones mientras la golpeaban, vejaban y decían "te vamos a matar puta". Otra joven me comento que tal vez y estaba embarazada, todo en medio de llantos y apretones de manos solidarios. El estado de shock entre las mujeres era evidente. En frente nuestro los hombres conversaban entre ellos mientras nosotras observábamos sus rostros sangrantes y deformados producto de la brutal golpiza. En eso estábamos cuando una mujer se acerca a nosotras y empieza a dar algunos nombres y pide que nos separemos del grupo. Éramos cuatro: Cristina, María , Samantha, Valentina. Se nos une al grupo un quinto; Mario.

Éramos los cinco extranjeros detenidos. Al momento llega un hombre, creo que era el director del penal y nos dice que allí donde estábamos, estábamos seguros, que aquí nadie nos golpearía, que lo que hubiese pasado antes de ingresar al penal no tenía nada que ver con el, como si dentro del penal no nos hubiesen también golpeado. Le pedimos hacer una llamada, petición que nos fue negada. Mientras los detenidos visiblemente mas heridos eras sacados del lugar rumbo al centro de atención médica que había dentro del penal; no eran unos ni dos, de los ciento y tantos detenidos que éramos, han de haber habido unos 40 con lesiones gravísimas. Uno de los primeros en salir fue el anciano moribundo que a mi lado en el camión iba, a quien no volví a ver nunca más. Nos llegó el turno a los extranjeros de ir a hacernos el chequeo médico. Yo tenía moretones en los pechos, la espalda, hombros, dedos, muslos y piernas, se recomendó hacerme una radiografía de las costillas pues me costaba respirar, cosa que en ningún momento se hizo. La enfermera que tomaba nota y el médico que me atendió actuaban con total indiferencia a mi persona y las lesiones que presentaba. Salí de la oficina médica a esperar que Cristina, María, Samantha y Mario terminaran el chequeo. El seudo chequeo médico terminó y nos llevaron a una sala para tomarnos declaración. Extrañamente un licenciado salido de quien sabe donde nos recomendó que no prestásemos declaración, comentario que era contradicho por las personas que estaban tras la maquina de escribir. "Esta bien si no quieres declarar, estas en tu derecho, pero sería bueno que dejaras constancia de lo que te pasó" me decía una licenciada. Mientras hacíamos las declaraciones, comenzaron a llegar al lugar muchos hombres de corbata que haciéndose los chistosos y amables nos preguntaban quienes éramos y como y porque habíamos llegado al poblado de Atenco, que si acaso sabíamos lo peligrosa que era esa gente.

Cayó la lluvia y nos trasladaron al comedor con todos los demás detenidos, se nos obligó a sentarnos y no podíamos establecer contacto con los detenidos mexicanos, si queríamos ir al baño debíamos pedir permiso. Llegaron funcionarios de derechos humanos a tomarnos declaración y fotos de nuestras lesiones, las declaraciones fueron tomadas sin interés, mecánicamente. Se nos obligó a que registráramos nuestras huellas, nos tomaron fotos de frente y ambos perfiles, nos dijeron que eso no era una ficha, que era un registro necesario pues era muy probable que en la madrugada saliéramos en libertad y que para eso se necesitaba hacer la ficha. Una olla de café frío y una caja con bolillos fueron la cena. Ha de haber sido la media noche y me acosté en una dura banca de madera a tratar de dormitar un poco, fue imposible, hacía frío y no tenía cobija. Del lado de los hombres, un rasta se dio cuenta de mi impaciencia ante el no poder dormir y comenzamos a hablarnos de un lado a otro con señas. Estábamos en eso cuando se presenta un custodio y comienza a dar los nombres de los cinco extranjeros. Nos levantamos, dimos un pequeño adiós a los demás detenidos y abandonamos el lugar. Nos llevan a un lugar de registro, nos entregan nuestras pocas pertenencias y nos sacan del lugar camino a una camioneta diciéndonos que nos llevarían a una oficina de migración en Toluca. Afuera del penal escuche voces conocidas que gritaban mi nombre, me acerco a las rejas y puedo distinguir a muchos de mis amigos que me preguntan como estoy, les digo que mas o menos y que nos llevan a migración de Toluca. Ellos me dicen que me van a seguir que no me van a dejar sola. Mi tía Mónica me pasa un sobre que contiene mis documentos migratorios y María Novaro, mi maestra y mamá en México, me da una chamarra para el frío. Así me subo a la camioneta que cierra sus puertas y oscuros nos vamos. Pasamos a una oficina en Toluca a buscar a una licenciada y de ahí nos llevan a la estación migratoria de las agujas en el DF.

Han de haber sido las tres de la madrugada cuando llegamos a la estación migratoria. Ahí una vez mas, un médico de mala gana constató lesiones. Dormitamos un rato porque a la hora en que llegamos no era horario de oficina, así que no habían muchos funcionarios en el lugar. Dieron las 7 de la mañana y un auxiliar nos llevo cereal con leche. Luego me tomaron declaración, una declaración en donde además de preguntar por mis datos personales, me hicieron preguntas cómo: conoces al EZLN?, has estado en Ciudad universitaria?, participaste en el foro mundial del agua?, conocías a los otros extranjeros detenidos?, etc. Firme la declaración a la que se adjunto mi documento migratorio, una carta de mi centro de estudios, una carta de mi maestra María Novaro, mi pasaporte, mi cedula de identidad chilena y mi credencial internacional de estudiante. Estaba en eso cuando recibo una llamada del cónsul de Chile en México, quién me pregunta mi nombre, el numero de mi cedula de identidad y si tengo algún pariente en México, me informa que lo que el puede hacer es velar que el proceso correspondiente se realice en las condiciones legales pertinentes. Regreso a continuar mi declaración y las preguntas sobre el EZLN, el sub comandante Marcos y Atenco se repiten. Mientras tanto afuera de la estación migratoria se habían congregado amigos y familiares, con los cuales no se me permite comunicar, traté de hacerlo a través de señas y carteles, pero incluso eso nos es negado. Me llevan a un cuarto en donde hay tres hombres que me dicen que están ahí para ayudarme, ellos me toman fotos de frente y ambos perfiles y en todo momento graban la conversación. Me preguntan mi nombre y si tengo algún alias, que si conozco al EZLN, que si he ido a la Selva Lacandona, que les de nombres que puedan dar antecedentes de mi, que qué tipo de documentales me gusta realizar. Me dicen que mi amiga América del Valle esta preocupada por mi porque me había perdido mientras escapábamos del lugar, mujer de la cual recién en Chile me entero que es una de las dirigentes de Atenco que la policía persigue. Al terminar el interrogatorio, mis huellas dactilares son tomadas en una maquina muy sofisticada que va a dar a una computadora. Me sacan de la sala y me llevan a otra donde hay tres visitadoras de la comisión nacional de derechos humanos y luego de que las dos españolas y yo les contamos lo que hemos vivido, nos recomiendan urgentemente solicitar un abogado para que se gestione un recurso de amparo ante una posible deportación. El ambiente ya es tenso, así que le pido a una de las abogadas una pluma y un papel, para escribir "1 abogado" y mostrárselos por la ventana a mis amigos que están afuera, en ese momento entra un licenciado de migración y al verme escribiendo me dice: "necesitas un abogado?, yo soy abogado, cual es tu problema", le contesto que quiero poner un amparo, ante lo que el me responde que no es conveniente poner un amparo porque el amparo implicaría estar en la estación migratoria un mes y que lo mas probable era que pronto saliésemos en libertad, las visitadoras de derechos humanos, lo increpan y le dicen que por favor me dejen hablar con alguna de las personas que están afuera. La visita se concede y hablo con Berenice, con quien me dejan hablar cinco minutos, a ella le digo que necesito un amparo y me dice que eso ya esta. Me despido abruptamente de ella y luego me llevan a hacerme un chequeo médico por segunda vez en esta estación migratoria, estoy en eso, cuando un licenciado llega apresuradamente a interrumpir el chequeo y me dicen que me van a trasladar a otro lugar, yo pregunto que adónde y no se me da respuesta. Al salir de la consulta médica me encuentro a una de las visitadoras de derechos humanos y le digo que por favor avise a mis amigos que están afuera que me van a trasladar, le pregunto al licenciado que adonde me llevan y me responde que a las oficinas centrales de migración, no me dejan seguir hablando con el y me suben a un auto particular en el que también estaba Mario, mi compatriota. Me subo, se suben tres policías, se cierran las puertas y una policía pide cerrar las ventanas. La reja de la estación migratoria se abre y el carro se va como escapándose de algo. Íbamos por periférico a más de 100 Km. por hora en medio de un tráfico contundente. Pregunto que adonde nos llevan y no obtengo respuesta, ya en el camino, me doy cuenta que vamos rumbo al aeropuerto y que delante de nosotros van dos carros más; uno con Samantha, la alemana y otro con María y Cristina, las dos españolas. Ante la inminencia de la expulsión injustificada en todo momento, no me queda más que cerrar los ojos y apretar los dientes y pensar: otra violación más. Llegamos al aeropuerto como a las 6 de la tarde. Nos bajan de los autos y nos ingresan custodiados a una sala completamente blanca donde nos mantienen detenidos una hora o más. Luego nos ingresan a las salas de espera al interior del aeropuerto, donde nos mantienen custodiados. Primero sale el vuelo de Samantha. Seguimos esperando y en la espera yo no hago mas que llorar, me siento mal, me paró y trato de caminar por el pasillo, se me acerca una custodia y me dice que debo estar sentada, "me siento mal" le digo, "no me voy a escapar, déjame". Sigo llorando y un policía se acerca y me dice: "ya no estés así, no conviene esa actitud, si te sirve de consuelo, déjame decirte que no estas deportada, que solo has sido expulsada del país, pero puedes volver a entrar en cualquier momento". Ilusamente sus palabras me calman. Nos llevan a un bar a fumarnos unos cigarros porque todas estamos muy alteradas. El vuelo de Lan chile de aproximadamente las once de la noche es anunciado, a mí y a Mario nos llaman, nos despedimos de María y Cristina con un apretado abrazo. Nos formamos en la fila y nos entramos al avión. Dentro del avión uno de los pasajeros se acerca a mí y me entrega unas cartas que han mandado mis amigos que estaban afuera haciendo todo lo posible para detener esta injusta expulsión. Caen mis lagrimas de no saberme sola, la custodia que va a mi lado, me dice que qué me pasa, le cuento mi caso; le digo que llevo viviendo en México 11 años, que mi vida esta en ese país, que nunca se me dijo que estaba pasando, que todo el procedimiento ha sido ilegal, que he sido golpeada y vejada por la policía. Me dice que a ella le avisaron 30 minutos antes de subirse al avión que viajaría a Chile, que a ella no le dijeron nada, pero que si notaba que algo raro hubo en el procedimiento, porque normalmente antes de deportar a alguien se pasa mínimo un mes en la estación migratoria, que ha de haber sido una orden dada desde arriba. Ya asumiendo mí expulsión me pongo a platicar con ella y le digo que lugares de Santiago puede visitar el corto tiempo que dure su estadía. El cansancio y la impotencia son demasiadas, me duermo. Me despierto con la cordillera de los Andes en la ventanilla del avión. Bajamos del avión, nos entregan a policía internacional, donde nos toman declaración del porque de nuestra deportación y/o expulsión. Afuera me esperaba mi familia, llantos, besos, abrazos. Nos vamos al hospital a constatar lesiones y rápidamente armamos una conferencia de prensa con televisión y radio, en donde denunciamos la ilegalidad de nuestra expulsión y la brutalidad policial de la que fuimos objeto.

2.- Después de lo que les he contado quisiera hacer de su conocimiento mi total rechazo, indignación y rabia ante:

a) La utilización de la violencia física, psicológica y sexual como arma de tortura y coerción en contra de las mujeres.

b) La brutalidad policial de la que fuimos objeto todos los detenidos, más allá de nuestras nacionalidades.

c) La ilegalidad de mi deportación en dos sentidos: por haber estado mis papeles migratorios en regla y por el rechazo al amparo presentando, argumentando mi ausencia en el país, cuando yo aun estaba en México.

3) Por lo expuesto anteriormente anterior, estamos estudiando con nuestros abogados, orientar nuestras acciones tendientes a lograr:

a)Se nos restituya el derecho a seguir estudiando en México por medio de todo tipo de gestiones con el gobierno chileno y mexicano;

b) Gestiones a nivel diplomático con la embajada de México en Chile;

c) Poner una querella criminal contra la policía por delito de lesiones

d) Entablar una demanda contra el estado mexicano por deportación ilegal.

¡No a la violación , no al uso de mujeres y hombres como objetos, no a la brutalidad y a la tortura, no a la justificación de la violencia!

Atte.

Valentina Palma Novoa
valenpalma@hotmail.com
teléfono celular en Chile: 08-2972308.
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