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29 de marzo de 2015

POSICIONAMIENTO DEL CNI SOBRE LA OLA REPRESIVA EN CONTRA DE LOS PUEBLOS.

POSICIONAMIENTO DEL CNI SOBRE LA OLA REPRESIVA  EN CONTRA DE LOS PUEBLOS
A los pueblos originarios de México y el Mundo
A la Sexta Nacional e Internacional
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional

A la memoria de Don Félix Serdán Nájera,
Hermano principal.
Reunidos en la comunidad de Amatlán de Quetzalzoatl, municipio de Tepoztlán, Morelos, los pueblos naciones y tribus que conformamos el Congreso Nacional Indígena analizamos la ola represiva de los capitalistas narco gobernantes que pretenden apoderarse de nuestra patria.
El embate en nuestra contra no tiene que ver con los colores de los partidos que arriba gobiernan, ni en la forma y modo como sean elegidos o impuestos,  pues todos y cada uno de ellos tienen como fin administrar el despojo que de más arriba imponen, no tiene que ver con la mentira electorera a la que llaman democracia y que no es más que un reflejo de la descomposición que entraña el sangriento capitalismo neoliberal y que engendra eso que llaman “reformas estructurales”, que son, por la supervivencia de los pueblos dolidos en el campo y la ciudad; impuestas a costa del dolor, de la libertad y la vida de nuestra gente.
La represión que los malos gobiernos han ejercido en contra de nuestros pueblos es en respuesta a nuestra decisión de no parar nuestra resistencia para no dejar de existir por obra de la cruenta guerra de exterminio. No tiene que ver solo con una persecución política, sino que es una reacción de los que arriba diseñan el despojo para consolidar sus intereses asentados sobre la explotación, el despojo, la represión y el desprecio que pueden tomar diferentes rostros y reflejos:
  • Hoy nos siguen haciendo falta 46 compañeros de la escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, asesinados y desaparecidos por los tres órdenes de los malos gobiernos, por todos los partidos políticos que hacen del terror un negocio y una forma de gobernar. Mientras el Estado criminal apuesta al olvido los pueblos apostamos a reconstruir, a no olvidar y a no perdonar, pues lo que está en juego es el futuro, que al igual que la historia, nos pertenecen.
  • La comunidad Tzeltal de San Sebastián Bachajón, en el municipio de Chilón Chiapas, ha enfrentado las fuerzas represivas del mal gobierno que pretenden despojarla de las cascadas de Agua Azul para ser entregadas los intereses capitalistas. Apenas el 21 de marzo del presente año más de 600 integrantes de las fuerzas de seguridad gubernamentales incendiaron la sede regional San Sebastián de nuestros hermanos y los medios libres que se han solidarizado con su lucha han sido agredidos por las fuerzas de seguridad pública mientras la policía estatal y el ejército mexicano han escalado la ocupación de su territorio en respaldo de los grupos paramilitares.
  • La comunidad Nahua de Santa María Ostula, en la costa de Michoacán ha enfrentado desde el año 2009, el asecho de supuestos grupos  de la delincuencia organizada, coludidos con todos niveles del  mal gobierno ha costado la desaparición de 5 comuneros y el asesinato de 32 mas. El pasado 16 de marzo la Marina Armada intentó desalojar y desarmar  a la policía comunitaria que mantiene un reten sobre la carretera costera a la altura del poblado de Xayakalan, territorio recuperado en el año de 2009, acción a la que la comunidad respondió cerrando la carretera costera, pues permitir el desarme de los comunitarios significa quedar en manos de los narco paramilitares y de esa manera consolidar el despojo contra la comunidad para los megaproyectos de muerte como es el narcotráfico, el turismo trasnacional y la explotación minera. Todo protegido y auspiciado por los malos gobiernos.
  • Siguen presos los compañeros Mario Luna y Fernando Jiménez, voceros de la tribu Yaqui, en Sonora, sobre la base de haberles fabricado delitos graves basados en el no reconocimiento de las formas ancestrales de organización de los pueblos y la jurisdicción del gobierno tradicional Yaqui. A la fecha persiste la orden de aprehensión contra el compañero Tomás Rojo, pretendiendo usar la división y la traición como mecanismo de guerra. Asimismo las amenazas de muerte e intentos de homicidio en contra de Lauro Baumea a quien quemaron su vehículo afuera de su domicilio, además de amenazar con atentar contra la vida de su familia. Todo esto para concretar el robo del agua del río Yaqui.
  • Siguen presos los compañeros loxichas en el estado de Oaxaca quienes llevan 18 años secuestrados por los malos gobiernos como parte de su política contrainsurgente y terrorista en medio de grandes proyectos mineros trasnacionales, al igual que los hermanos Nahuas de San Pedro Tlanixco en el Estado de México, quienes llevan 12 años presos por defender el agua en contra de que les fuera robada para campos agroindustriales.
  • El despojo a comunidades y ejidos en los estados de Morelos, Puebla y Tlaxcala a través del llamado Proyecto Integral Morelos está siendo acompañada de una persecución contra los pueblos del volcán Pocatepetl que se oponen a entregar su territorio, su seguridad y su agua a trasnacionales para la imposición de carreteras, acueductos, gaseoductos y termoeléctricas custodiadas por todos los órdenes represivos del mal gobierno. Actualmente existen numerosas órdenes de aprehensión en contra de quienes han alzado la voz contra esta destrucción acompañada de policías y militares que acompañan la maquinaria, misma que en los últimos días se ha expresado en los trabajos de entubamiento del río Cuautla para favorecer a la Termoeléctrica de Huexca en detrimento de los ejidos del municipio de Ayala.
  • La comunidad de San Francisco Xochicuautla, en el Estado de México, mantiene una lucha en contra del despojo de su territorio por la construcción de una autopista privada, e incluso los comuneros han perdido la libertad para platicar en sus asambleas comunales que han sido tomadas por decenas de granaderos que buscan consolidar el despojo agrario.
  • Mientras resistimos al despojo en nuestras comunidades, miles de compañeros deben migrar para buscar alternativas para su sustento, muchos de ellos llegan a campos de concentración donde son explotados y esclavizados, como es el caso de San Quintín, en Baja California Sur, donde los malos gobiernos reprimen las movilizaciones que buscan mejores condiciones de trabajo para miles de jornaleros agrícolas. La mayoría de ellos de origen indígena.
Estamos convencidos que para parar esta guerra no bastan las consignas; tampoco será volteando a ver los calendarios, geografías y formas de los de arriba, sino que necesitamos hacer un nuevo país, un nuevo mundo.
Lo saben también los poderosos que han agudizado el hostigamiento militar en los caracoles zapatistas de La Realidad y Oventik y agresiones paramilitares por grupos promovidos, financiados y entrenados por los malos gobiernos, como Pojcol, CIOAC Histórica y ORCAO, que  ejercen una violencia sistemática en contra las comunidades bases de apoyo zapatistas, quienes con su organización autónoma hacen brillar el horizonte que es una esperanza civilizatoria y que tiene sus raíces antiguas en nuestras culturas como pueblos originarios.
Por todo lo anterior declaramos:
  1. Que no pararemos en la lucha por reconstruir lo y reconstituirnos como pueblos originarios, pues nuestra lucha es por la vida y seguir existiendo.
  2. Que intensificaremos la lucha por la libertad de los presos políticos, la presentación de los desaparecidos y la justicia para los asesinados.
  3. Que la ola represiva es en respuesta a esa resistencia contra el despojo que no conoce fin pues su origen está en el origen mismo del mundo y por lo tanto no es negociable.
  4. Que seguiremos tejiendo desde abajo y a la izquierda un nuevo mundo posible y necesario, pues solo así podrá brillar la paz para nuestros pueblos y el fin de la represión.
  5. Saludamos la realización del homenaje a los compañeros Luis Villoro Toranzo y al maestro zapatista Galeano que tendrán lugar en el caracol de Oventik, Chiapas el 2 de mayo de 2015.

Amatlán de Quetzalcoatl, Tepoztlán, Morelos
A 22 de marzo de 2015
Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos
Nunca Más un México Sin Nosotros
Congreso Nacional Indígena.

24 de febrero de 2015

Adiós políticamente incorrecto a don Félix Serdán.

Por: Sebastián Liera.

Doña Emilia y don Félix.
Foto: Hernán Osorio.
En septiembre de 1994, no recuerdo exactamente el día, las y los integrantes de la así llamada presidencia colectiva de la Convención Nacional Democrática convocada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, reunidos en asamblea permanente en la ciudad de México, hacíamos el análisis de lo que desde la perspectiva de los movimientos y luchas que representábamos (porque algunos sí representábamos algún movimiento o alguna lucha) había sido la jornada electoral de la que resultaba vencedor legal, que no legítimo, el globalifílico chacal de Acteal Ernesto Zedillo Ponce de León.

Aquella presidencia convencionista, que el EZLN terminaría señalando a través de la voz del Comandante Insurgente Tacho como llena de puros generales, emprendía el ejercicio, cada vez más difícil, de escuchar lo que cada una y cada uno de sus integrantes, en especial quienes llevábamos la voz de las convenciones regionales o estatales, compartía con respecto al diagnóstico que desde abajo y a la izquierda, valga el anacronismo reivindicativo, se hacía de la primera elección federal en tiempos del llamado neozapatismo (Carlos A. Aguirre Rojas dixit).

Por un momento, según mis recuerdos, la balanza parecía inclinarse hacia la aceptación de que las elecciones de 1994 habían sido limpias; sin embargo, Manuel Laborde Cansino y yo, que teníamos por encomienda llevar a esa presidencia la mirada coahuilense de Saltillo y La Laguna, respectivamente, no opinábamos igual y así lo hicimos saber a un pleno donde algunos, sobre todo los intelectuales, nos descalificaron por hacerlo y otros, en particular las y los compañeros de otras luchas, nos saludaron por lo mismo.

Entre los segundos estaba don Félix, cuya sonrisa picarona le habitaba la mirada enmarcada en sus cejas tipo estilo loco-valdez cuando bromeábamos acerca de que no podríamos presumirle a nuestros nietos haber estado en aquella CND, pues, quien sea que haya escrito en los documentos fundacionales de ése esfuerzo los nombres de quienes participábamos en él, había puesto mal tanto el suyo como el mío, al grado de que él era Félix Jordán Nájera y yo Carlos García López.

La CND (insisto: la convocada por el EZLN; el artículo en Wikipedia que habla de las CND zapatista y lopezobradorista lo hace con tal desaseo que se confunden una con otra), concluyó que la jornada y el proceso electorales de 1994 habían estado marcados por el fraude desde el hecho mismo de que la campaña del Estado y su partido estaba caracterizada por la ya vieja práctica de asustar a la ciudadanía con el petate del muerto de que votar en contra del PRI (como llamábamos a hacerlo el EZLN y la CND) sería votar por el caos y la violencia; a mí me tocó trabajar en la redacción del boletín de prensa que lo comunicó a la sociedad en su conjunto y yo mismo, junto con doña Rosario Ibarra y don Pepe Álvarez Icaza, lo leí ante los medios comerciales de información en Cencos. Mucha agua ha corrido desde entonces en el río, Heráclito.

A don Félix lo volví a ver muchas otras veces, ya que cuando vino el relevo en la representación de la Convención Regional Democrática de La Laguna ante la CND zapatista y yo con mi inexperiencia de 19 años encima dejé de ser integrante de su presidencia colectiva, me mudé a Morelos para hacer teatro con el Grupo Cultural Zero; así, conocí a doña Emilia y su casa en Tehuixtla (más de una vez llevé a mi mesa el fruto de su trabajo en su huerto sin pesticidas ni abono tóxico); así, nos encontramos de nuevo en la fundación del Congreso Nacional Indígena, donde él recibiría de manos de la Comandanta Insurgente Ramona la bandera que el EZLN había dado antes a doña Rosario Ibarra al frente de la CND y yo, de ser observador por parte de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, terminé siendo parte del cinturón de seguridad de Ramona en torno al CUC en Copilco.

En 1998, unos meses antes de que naciera mi hijo y de cara a los trabajos de la Consulta Nacional por el Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indios y por el Fin de la Guerra de Exterminio convocada por el EZLN, conocí a Mónico Rodríguez (no le gustaba que lo llamara don Mónico, porque, decía, él no era ningún don), compadre de Rubén Jaramillo y, junto con él, fundador del Partido Agrario Obrero Morelense (PAOM) que, entre sus muchas acciones, organizó la lucha de carácter obrero dentro del jaramillismo.

Al llegar a su casa y recibirnos con una generosidad que me hizo sentirme en confianza, suponiendo que al ser también un veterano jaramillista le daría gusto platicar sobre don Félix, le conté de cómo lo conocí y de lo vanaglorioso que me sentía de que alguna vez me hubiera dicho que yo era de esos jóvenes a los que podía pasar la estafeta. Mónico, a quien unos minutos antes le brillaban los ojos luego de haberle dicho que yo había llegado a Morelos de su natal Torreón con una nostalgia similar a la que él tenía por Tampico, endureció el rostro y sentenció: espero que no sea la estafeta de esconderse cuando más se le necesita.

Yo no sabía, sino hasta esa tarde, que don Félix, a quien el EZLN en uno de sus muchos gestos simbólicos nombró mayor honorario, había sido, lejos de lo que piensan y escriben muchos de los actuales articulistas que como yo lamentan su muerte, algo así como el ala más conservadora del jaramillismo. Mónico, me lo contaría Pepe Martínez, había sido, por decirlo de algún modo, el ala roja, la mano izquierda de Rubén Jaramillo; por lo que el mismo Mónico confió aquella tarde, entendí que don Félix había sido, como se dice ahora, aunque con otro sentido, su mano derecha.

A Mónico no lo volví a ver: en diciembre de aquel 1998, el día 4, para ser más exactos, se nos adelantó camino al Mictlán; con él se llevó sus memorias al frente de la lucha obrera en el ingenio azucarero de Zacatepec y aquel cañón antiaéreo que fabricó con chatarra obtenida de quien sabe dónde, sus pláticas sobre El Machete (editado por un PCM que terminaría expulsándolo) y sus lecturas de Bujarin, su anticlericalismo y su crítica acérrima a todo lo que oliera a mojigatería. A don Félix, en cambio, me lo volví a topar en la vida muchas otras veces; siempre con la bandera mexicana que le diera Ramona, siempre con doña Emilia.

No puedo dejar de sentir dolor por la muerte de don Félix. Lamenté mucho la muerte de Mónico, porque estaba consciente de la doble pérdida que su ejemplo de lucha y su claridad política representaba; sin embargo, la partida de don Félix, quizás porque fue con quien de los dos más conviví, me cala hondo: yo no conocí al Félix del que hablaba Mónico, conocí al Félix que incansablemente se solidarizaba con cuanta lucha le salía al paso; al Félix en el que vi no a don Félix mismo, sino al jaramillismo que yo idealizaba; al Félix del que, al conocer a Mónico y reconocerme más en sintonía y de acuerdo con él y con el jaramillismo que en él descubrí, me distancié.

Dos años después de la muerte de Mónico dejé Morelos. No lo hice definitivamente: mi hijo, lo digo con todo orgullo, nació en aquellas tierras que yo, a pesar de las derechas y las pseudo-izquierdas que las mal gobiernan, sigo llamando zapatistas y, para mi fortuna, regreso siempre que puedo a su encuentro y al de mis amigas y amigos que más que eso son una de mis familias adoptivas. De todos modos, mis pasos me llevan cada vez más lejos; tanto que, en esta especie de autoexilio donde también he ido encontrando gente que quiero y admiro, me voy enterando como queriendo no hacerlo de la muerte de don Félix sin poder despedirme de él.

14 de agosto de 2013

Saludo a la Escuelita Zapatista del Mayor Honorario Don Félix Serdán Nájera.


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