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12 de septiembre de 2019

Del cuaderno de apuntes del Gato-Perro: Rumbo al Puy Ta Cuxlejaltic, el CompArte de Danza y el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan.

En 1993, hace 26 años, las mujeres zapatistas elaboraron la llamada “Ley Revolucionaria de Mujeres”. En uno de sus apartados, señalaban su derecho a estudiar… “y hasta de ser choferas”, según narró el finado SupMarcos en una carta pública recordando, hace 25 años, el nacimiento de esa ley y el papel que en su creación tuvieron la finada Comandanta Ramona y la Comandanta Susana. Tal vez en otra ocasión se relate el por qué de esta aspiración de las mujeres indígenas zapatistas. Ahora, en exclusiva, la Comisión Sexta del EZLN presenta a ustedes algunos avances o cortos o trailers de uno de los documentales que L@s Terci@s Compas exhibirán, en funciones Premier, en fecha indefinida. Va pues.

“…Y HASTA DE SER CHOFERAS”

Documental rodado, en todos los sentidos, completamente en las montañas del Sureste Mexicano en el año del 2019. Elaborado, dirigido y producido por mujeres zapatistas, este documental recoge algunas escenas de lo que ha sido la preparación de las compañeras choferas zapatistas. Duración indeterminada. Formato no sé. Clasificación Z (como debe de ser). No se exhibirá en Netflix, ni en Amazon Prime, ni en Tv Apple, ni en HBO, ni en Fox, ni en… ¿cuáles eran las otras?… Bueno, pues ésas. Tampoco en cines. Sólo en los Caracoles Zapatistas… ¿También en el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan? ¿Así le pongo?… ok, ¿pero no pongo la fecha ni el lugar?… Oh, pues… Es que van a reclamar, que no la hagamos de suspenso… Siquiera den una pista… no, no de manejo, de una idea pues. ¿Diciembre?… ¿de este año?… ¿Hola?… ¿Hola?… ¿Hola?… ¿Muy deprimid@?… Se fueron, pero les diré que no se veían deprimidas… tenían algo en la mirada, una especie de reto, de desafío, de rebeldía, de zapatismo pues. Nota: Ningún varón ha sido maltratado en la producción de este documental…, bueno, sí, pero sólo se ha abollado su ego… Ah, y unos que se cayeron cuando huían de una compañera que se embraveció porque le estaban gritando cosas… No, yo no, yo miraba de lejitos, no me fuera a tocar un garrotazo… ajúa.

Sinopsis versión Apocalíptica: Un virus producido en los laboratorios de los Iluminatti es dispersado en las montañas del Sureste Mexicano. Por alguna extraña razón, sólo afecta a las transgresoras de la ley autodenominadas zapatistas. El virus les lleva a hacer cosas fuera de toda razón y lógica, se rebelan, resisten, y les da por invadir cargos y trabajos que deberían ser exclusivos de los varones. En este documental se recogen evidencias de esta indisciplina, y se ve donde a las zapatistas les da por ser libres y, bueno, no lo va usted a creer, pero hasta de ser choferas, ¿no le digo? Si ya no hay valores, oiga.

Sinopsis versión “No hay final feliz”: Un grupo de mujeres indígenas zapatistas se dicen y dicen “ya basta” y se rebelan y quieren ser libres y hasta de ser choferas. Un grupo de intrépidos y valerosos hombres partidistas deciden retarlas y las burlan y amenazan, las conminan a que vuelvan a la cocina y a hacer críos. Las transgresoras de las leyes patriarcales (y de tránsito) se enfrentan a ellos. Pierden los varones, ganan las mujeres. Sí pues, ni modos, por eso digo que no hay final feliz.

Sinopsis versión “Se siguieron” (de una entrevista inédita con un chofer maestro de choferología): Bueno, de ahí que los maestros dijeron que sólo iban a enseñar a manejar las móviles que llaman “estaquitas” porque son las que más se usan en los pueblos, pero las compañeras que no, que cómo, y dale que también la mecánica. Ni modos, pues entonces la mecánica. Hasta ahí pues normal. Pero el borlote se hizo cuando dijeron que también el Guardián y la Guardiana, que son dos camiones de 6 toneladas. “Camionzote”, le dicen las compañeras. Ahí sí, como decía el finado, pues se chingó la señora roma ésa, porque resulta que los de 6 toneladas pues no cualquiera. Que sea que hasta mismos choferes hombres le sacan a manejar más de 3 toneladas, porque no es juguete pues. Entonces pues pensamos que bueno, que basta con que aprendan a arrancar. Pero nada, qué va a ser, se siguieron y hasta le dieron mantenimiento a los camiones. No, qué va a ser que se conforman. Ahora quieren aprender a manejar camión trocero, de ésos que llevan los troncos de árboles. ¿Dónde vamos a conseguir un trocero? Ni en sueños pues. Además, ¿y si luego quieren aprender a manejar torton o tráiler? (…) Ah, sí sirve, porque hay que estar acarreando materiales para los caracoles. Dicen que ahí van a hacer el festival de cine y las compañeras van a hacer su encuentro con las otras mujeres. Y dicen que un CompArte especial de danza, que sea de bailables y esas cosas. No, yo sólo sé bailar la del moño colorado, pero eso de que brincan como venado o se cuelgan de unas como telas, pues olvídate. Y luego hasta como que te cuentan una historia, pero con pura bailadera. No, zapateado tampoco sé, sólo sé pero en el lodo, y eso cuando se poncha la llanta y ni modos, qué vas a hacer, a zapatearle. Sí, ahí andaban las Tercias, que están haciendo una película de las choferas, y de ahí que dijeron las Tercias que quieren que se hagan chistosadas, que sea que bromas, como quien dice, que si no, pues la película sale muy triste y la rebeldía pues es alegre, dicen. Entonces hay que hacer como que chocan y esas cosas. ¿Eh? Ah no, lo de la compañera que nos avienta el carro a los hombres no estaba planeado, creo que la compañera pues se pensó que mucho la burlan y dale, que nos avienta el carro. Todos corrimos, pero no por el carro, sino que lo miramos su ojo la compañera chofera, que sea que se miraba que estaba brava, pero lo raro es que se sonreía. Muy otras las compañeras.

Sinopsis versión “pinches hombres”: Ah, bueno, arresulta que en este segundo curso, las compañeras nos dijeron que, en sus pueblos, cuando practican con el carro de la comunidad, a veces los partidistas les gritan cosas y las burlan. Y entonces nos dijeron que los maestros de choferólogas vamos a hacer como los partidistas, que sea que les gritemos cosas y las burlemos. Sí, para entrenarse también de eso. O sea que estábamos como quien dice actuando, así nos explicaron la Teresa y el Cochiloco.

(Nota: el de la voz se refiere a la actriz Dolores Heredia y al actor Joaquín Cosío, por sus papeles en Capadocia y El Infierno, respectivamente. L@s zapatistas se refieren a quienes actúan en cine por alguno de sus personajes, no por sus nombres reales. En el primer festival de cine, en noviembre del 2018, la Teresa y el Cochiloco se dieron el tiempo y el modo para, por separado cada quien, platicar en privado con las insurgentas e insurgentes, mientras se atascaban de tamales de tuluc. Respondieron todo lo que les preguntaron. Lo que se hablaron con la Teresa de como mujeres que somos, sólo ellas lo saben. Por cierto, se acabaron los tamales, no me dejaron ni uno. Fin de la nota).

 Entonces nos platicaron de cómo es que se hace la actuación, que sea que nos explicaron que la actuación es que no es real pero tienes que hacer como que es de adeveras, real pues. Entonces pues así hicimos. Unos compas hasta se hacen como de bolos, que sea como borrachos, pero es por la actuadera. Ah, pero cuando se baja la compañera con el garrote, ahí sí nada de qué actuación ni qué nada, a correr, porque qué tal que la compañera se olvida que no es real y que somos compañeros y nos da, pues. Yo les dije que con un cartón o una revista así doblada, pero qué va a ser, agarraron un tubo de fierro. Y ése duele. ¿Eh? Pues yo vi que están contentas porque se dieron cuenta de que sí pueden. Ya no es de palabra, sino que en la práctica lo demostraron. Ahora el problema va a ser en sus poblados. Imagínate que llega la mercancía y el camión lo maneja una mujer, ¡de una vez! Los partidistas se van a quedar callados, y las compañeras les van a gritar “¡pinches hombres!”. ¿Eh? No, nosotros somos compañeros, los otros son los pinches hombres. No es lo mismo, pues.

Sinopsis versión “Filtración”: Oyes, no lo vayas a escribir, pero luego los compañeros maestros estábamos con pena, porque se hizo la práctica de cambiar el filtro. Y una compañera con todo y su nagua lo hizo en un ratito. Luego los maestros fuimos a cambiar el filtro de un camión que es de la Junta. Mta magre, éramos 6, media hora y no podíamos. Ya le íbamos a pedir apoyo a las compañeras. Suerte que sí pudimos, si no, pues la pena. Y peor si eso sale en la película ésa que están haciendo las Tercias.

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Algunas reseñas en la prensa experta:

Ni modos, perdimos los machitos, again. Pero volveremos, aunque cada vez seamos menos. Si ayer éramos miles, hoy somos un menguado contingente tratando de evitar lo inevitable.” El SupMarcos (desde 3 metros bajo tierra), en la sección de cultura de la revista inédita “El Pozol Agrio”.

No todo está perdido. Todavía tenemos la esperanza de que las compañeras Tercias no terminen de armar el documental a tiempo para el segundo festival Puy Ta Cuxlejaltic. ¡¿Qué dirían Pedro Infante y José Alfredo Jiménez?!, y ya no se diga el difunto SupMarcos. Qué pena y qué bochorno, haiga cosa”. El SupGaleano en la sección “¡Palomeros del Mundo, Uníos!” de la exclusiva revista, especializada en cine, “Esa película ya la vi”.

Doy fe.

El Gato-Perro al volante… ¿cuál era el freno y el acelerador?… ¡Ups!… Órales, a correr.

Tiempo después…

La insurgenta Erika: “Compañero Subcomandante Insurgente Moisés, avisan de la Junta que se chocaron el Guardián y la Guardiana, y que no se sabe quién los chocó una con el otro, que sea que la Guardiana lo chocó al Guardián y lo abolló la defensa”.

El SupMoy: “¿Dónde está el SupGaleano?”

La Erika: “Se salieron corriendo con el Gato-Perro. Yo creo que fueron ellos porque lo miré en su ojo que tienen delito”.

Y mientras tanto, en lo alto de la Ceiba…

El SupGaleano al Gato-Perro: “Te dije que primero pusieras en neutral. Ahora nomás falta que llueva y entonces sí”.

El Gato-Perro al SupGaleano: “Guau, miau, grrrr”.

Y empezó a llover, fuerte, como si las nubes le gritaran a la tierra:

¡Despierta!

Son las montañas del Sureste Mexicano, es Chiapas, es México, es Latinoamérica, es el mundo, es septiembre del 2019 y, sí, llueve.

16 de agosto de 2019

Sonata para violín en sol menor: DINERO.

“… la más bella de las artimañas del diablo es persuadirnos de que no existe!”
Charles Baudelaire en «Le joueur généreux».

I.- EL OCTAVO PASAJERO.

En ninguna parte, y en todas. Un tren adormecido se arrulla con su propio ronroneo. No viene ni va a ninguna parte. O no importa. A bordo, una población de grises, vivos de tan muertos, se adormece. En el último vagón, 7 pasajeros solitarios, miserables sus vidas y sus ropas, se aburren y desesperan en sus asientos.

Uno dice: “daría lo que fuera por cambiar mi suerte”. La frase es una especie de idioma universal y los 6 restantes asienten en silencio. El largo y maltrecho tren entra entonces en un túnel, que mata los grises y agranda las sombras. La puerta se abre e ingresa un octavo pasajero, con su vestimenta gritando “no soy de aquí”, y se sienta sin decir palabra. El túnel alarga la oscuridad.

Algo como un trueno, una rama seca quebrada sin que una tormenta la venza. Unos ojos llameantes aparecen en la oscuridad. Habla la mirada de fuego: “Creo que no necesito presentarme. Cada uno de ustedes me ha invocado con o sin palabras, y a su llamado respondo. Su alma por un deseo. Pongan el precio”.

Uno elige la salud, no enfermarse nunca. Satán responde: “concedido”, recoge el alma del saludable y la pone en su saquillo.

Otro opta por la sabiduría, conocerlo todo. El diablo musita: “concedido”, toma el alma del sabio y la coloca en su bolsa.

El tercero escoge la belleza, ser admirado. El rey del averno dice: “concedido”. Y el alma del hermoso se acomoda en la alforja.

El cuarto prefiere el Poder, mandar y ser obedecido. Lucifer suspira: “concedido”. Y el alma del jefe es una más en su chaqueta.

El quinto señala: “los placeres”, despertar la pasión con la sola voluntad. El demonio sonríe complacido: “concedido”. Y el alma de hedonista se une a las demás en el oscuro gabán.

El sexto se yergue y elige la fama, ser reconocido y aclamado por todos. Satanás no hace ningún gesto cuando declara: “concedido”. Y el alma del famoso es una más entre las otras prisioneras.

El séptimo casi canta cuando dice: “el amor”. El Maligno suelta una carcajada mientras deletrea “c-o-n-c-e-d-i-d-o”. y el alma del amante queda al fondo del saco.

El ángel caído mira impaciente al octavo pasajero que nada dice y sólo garabatea en una libreta. Luzbel endulza la voz cuando pregunta: “¿Y cuál es tu deseo? Cualquiera te será otorgado a cambio sólo de tu alma pasajera”.

El octavo pasajero se pone de pie y suelta en un murmullo: “Soy Dinero, compro las 7 almas de los infelices que en ti creyeron, y te compro a ti, para que me sirvas y obedezcas”.

Y “el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (Ap 12, 9), sonrió taimado y sentenció, antes de meterse él mismo en la bolsa de las almas vendidas:

“Sea pues, señor Dinero. Pero en tu esencia misma está tu perdición y tu bonanza hoy, será desgracia mañana”.

Dinero tomó la bolsa y salió él del último vagón y el tren del túnel.

Detrás de ellos la oscuridad se alargó hasta conquistar al día…

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II.- LA CRISIS Y LAS RESPONSABILIDADES.

“Cuando haya una crisis, compra barato y espera a que pase para vender caro.
Si no hay una crisis, provócala con una guerra. Para salir de la crisis, haz otra guerra. La guerra, como no dijo Clausewitz, es la autopista para entrar y salir de las crisis por otros medios –incluyendo los nucleares-.”
Don Durito de La Lacandona. Escarabajo y Doctor en Economía Selvática.

Si la mayor de las artimañas del diablo es persuadir de que no existe, uno de los cimientos del sistema capitalista es convencer de que el dinero todo lo puede. Y el dinero es el amo y señor de los gobiernos. En el dinero basan su proyecto de pasar a la historia como grandes transformadores. Pero…

Bueno, yo iba a tratar de explicarle que se viene una crisis económica mundial, pero, además de que no sé mucho de economía política, parece que la realidad lo está haciendo y lo hará con mejores argumentos y de forma más pedagógica. Aún así, hay que tomar en cuenta que falta lo que falta.

Y, también, hay que señalar que lo que viene no es su culpa de este gobierno, ni de los pasados. Lo que se conoce como gobierno mexicano, tiene como única responsabilidad, el creer y hacer creer que tienen alguna forma ya no digamos de detenerla, tampoco de paliarla.

Las “malas decisiones”, que un sector de la derecha des-ilustrada, achaca al gobierno de la 4T (la cantaleta de la cancelación del aeropuerto en Texcoco, es la constante), no tienen nada que ver con lo que se viene. La consigna subyacente de ese fragmento de la derecha realmente existente, que se siente despechado y engañado, sería: “estaríamos mejor sin López Obrador”, y suena, además de poco original, falsa.

Cualquiera que hubiera quedado (Meade, Anaya, el Bronco o Miss Xerox) se hubiera tenido que enfrentar a ese “entorno mundial adverso” (así dicen los Think Tanks del gran capital) y salir derrotado y buscando culpables. Y todos hubieran hecho y estarían haciendo lo que hace el gobierno actual: mentir y maquillar.

Claro, hablo desde y de los pueblos originarios. Aunque estoy seguro que otros sectores podrán decir si se han visto beneficiados, o no, con la política económica del supremo. Por no hablar de su política social y el renegado fracaso del combate a la delincuencia.

Es necesario entender que el desagrado que se manifiesta en ese tramo de la derecha, es ampliamente compensado por el sector restante (que es el mayoritario). Por no hablar ya del gran capital, que está más que encantado y satisfecho con las medidas que abonarán el estallido y escalada de la crisis que viene.

Imagino que esto les molestará más que si señalamos que son lo mismo, pero, el balance hasta ahora, es que hubiera dado lo mismo que quedara uno u otro u otra:

Hubieran iniciado festejándose a sí mismos; hubieran declarado solemnemente que un nuevo ciclo de esperanza, trabajo y bonanza iniciaba para el territorio que se encuentra al sur del Río Bravo y al occidente de Guatemala y Belice: hubieran repartido las mismas limosnas aunque con otro nombre; se habrían desdicho de no pocas cosas que hubieran prometido en campaña; hubieran achacado al rencor y la envidia, las críticas que se les hicieran; hubieran hecho llamados a la unidad y al patrioterismo, se hubieran postrado igual ante los designios, bravatas e insultos del capataz que, en el norte revuelto y brutal, babea; y habrían adjudicado sus errores al “entorno internacional adverso”.

Todos, como el actual supremo, basarían su plan de gobierno en el dinero. Sus discrepancias están en que el supremo piensa que con lo del ficticio “combate a la corrupción”, basta y sobra hasta para colgarse medallas de otros, otras, otroas. “Pero la 4T no roba”, alegarán. Pero aún ahí, para todos esos amantes de los matices, hay niveles, como leerá usted más adelante, en otro texto… si es que llega a publicarse.

Voy a señalar algunos hechos sobre lo que no son posibles esos “matices” que se señalan. Hechos que demandan una posición clara. No recurro a las redes y sus “fake news”, ni a las columnas pro y contra (a cual más de lamentable) en prensa; tampoco a la prensa tildada de “fifí” (tuve que eliminar como fuente al semanario Proceso al que, de un eructo del supremo, se le borró toda una historia de labor e investigación periodística difícil de igualar por otro medio). Así que me he circunscrito a las declaraciones y hechos reportados en las páginas electrónicas gubernamentales (mañaneras y templetes incluidos), y a lo reportado en la prensa “que sí apoya”.

Además, claro, de la investigación “in situ”, en el terreno en el que nos movemos: el Chiapas rural. Usted puede desconfiar, y con razón, de lo que a esa parte se refiere. Puede ser que todo no sea sino un invento para sabotear al supremo. Dude, sí. Y si quiere salir de dudas puede recurrir a dos cosas: investigar si lo que decimos es cierto o esperar a lo que va a pasar. La desventaja de la primera opción es que el periodismo que investigue la veracidad o falsedad de lo que leerá a continuación, pasará a las filas de los conservadores (aunque “matice” y no refleje la realidad brutal de lo que acá pasa). La segunda, es esperar a que el tiempo nos dé la razón o nos desmienta; pues, mire, aquí entre nosotros, nosotras, nosotroas, la verdad es que “tiempo” es una de las cosas que no tienen allá arriba. Pero, en fin, siéntase usted en la libertad de desconfiar de la realidad de acá, ¿pero desconfiar de la realidad que usted vive y padece, no le parece suicida?

Hechos:

.- El tono festivo del supremo en sus reuniones con los representantes del poder económico de México y del Mundo. Y el tono irritado e intolerante cuando recibe reclamos o demandas de la gente común, sobre todo cuando es gente del campo. Ok, matice… pero la realidad le va a contradecir a diario. En el caso de los señores del dinero, es un cortejo que raya en lo obsceno, y que no se traduce en el respaldo real que se busca con ello. En el caso de los comunes, se entiende que el supremo “no paga para que le peguen”.

.- La imposición de las filias y fobias propias de un tirano. Mire, yo lo entiendo, cada quien tiene sus querencias y sus des-querencias, ni hablar, pero nada da derecho, a nadie, de imponérselas a la demás gente. Y cuando el supremo dice que tal y cual son unos tales por cuales, pues eso sí calienta, como él suele decir, y, como lo ha demostrado el legislativo y el asesinato de Samir Flores, el deseo de agradar al supremo llega a crímenes y desfiguros. Sólo los tiranos buscan réplicas en sus gobernados, y así le va a esa nación.

.- El trato a migrantes. Mire, lo puede ver donde quiera y puede usted decirse para sí: “¡Horror!, ¿en qué país pasan esas cosas?” y pasa aquí, en este país que se llama “República Mexicana”. Y lo que sale en los medios “que sí apoyan”, no es ni una fracción de la pesadilla que se les ha impuesto a centroamericanos en la frontera sur. Sí, también a africanos, caribeños, asiáticos… y mexicanos. Dígame, ¿cómo se distingue una persona chiapaneca de una guatemalteca, hondureña o salvadoreña? ¿En que no tienen papeles? Vamos, pregunte usted en el INEGI o en el INE, cuántos mexicanos no tienen papeles en el sureste mexicano. ¿Que canten el himno nacional? Los agentes de migración no se lo saben y, al parecer, el supremo tampoco, por eso se pone de tapete del Trump. El otro que se quiere colar a la grande en 2024, el Marcelo Ebrard, dice que se está aplicando la ley, pero ninguna ley dice que “todas las personas que sean bajas de estatura, sean de tez oscura, no hablen español o lo hablen con acento, serán detenidas y demandadas de presentar documentos que acrediten su ciudadanía mexicana; las detenciones podrán ser realizadas por elementos militares, policíacos (incluidos agentes de tránsito) o de migración y no requerirán de traductor, defensoría de derechos humanos, o cualquier obstáculo que le impida al supremo cumplir con la cuota de detenciones comprometida con el amigo Donald Trump”. Ok, no le crea a la televisión mala, cheque la prensa “comprometida con la causa de la 4T”. ¿Ya? Ok, ahora trate de “matizar” esa pesadilla.

.- El modo y el tono servil y rastrero frente al gobierno norteamericano. De esto ya se hablará luego, pero, disculpe, no recuerdo a un gobierno federal que se haya portado, públicamente, tan indigno con un gobierno extranjero. ¿El supremo tiene el aval de una consulta a mano alzada en un lugar donde repartió apoyos? Bueno, si ése es su argumento para “matizar”, suerte.

.- La derrota del laicismo. Desde que el Salinas malo, Carlos Salinas de Gortari, en acuerdo con el alto clero católico, abrió las puertas para que la religión diera sus primeros pasos en asuntos de Estado, pasando por el hacerse pato de Zedillo, las genuflexiones de Vicente Fox, el mocho de Felipe Calderón y el uso mediático de Peña Nieto, la militancia religiosa del supremo actual es indefendible. Y es algo que, lo que queda de Nación, habrá de pagar muy caro… y no a los plazos cómodos de las tiendas Elektra.

.- El impulso y aceleración de los megaproyectos y la destrucción de territorios de los originarios. El argumento de que son obras ya avanzadas, no valió para Texcoco. El señalamiento y descalificación, por parte del supremo, de la oposición a la termoeléctrica en Morelos le costó la vida a nuestro compañero Samir Flores Soberanes. En términos de las páginas “rojas” o “policíacas” de la prensa eso se llama “poner a la víctima”. No importa qué digan y cómo quieran justificarse, cargarán con su muerte. Vaya pues, matice: el supremo no jaló el gatillo. Sí, Trump tampoco.

.- El aliento al individualismo y la confrontación con la comunidad. Con el argumento del “combate a la corrupción” se pretende que la entrega de apoyos (dinero, pues) a individuos es más efectiva. En primera, si es que hay corrupción en organizaciones campesinas, no gubernamentales, etc., se deben señalar quiénes, cuánto, dónde. La omisión es complicidad (si no, pregúntenle a la Robles). Si no tienen empacho en acusar desde el templete a medios y periodistas “porque mi pecho no es bodega”, entonces deben decir claramente, por ejemplo, “la dirección de la CIOAC –tienen que aclarar cuál de todas las CIOAC´s, la de asesinos o las otras-, se está transando tanto de paga. Ya, se acabó, que se queden con lo transado y borrón y cuenta nueva”; o “en la guardería tal que se ubica en tal lado, se están comiendo los cornflakes y bebiendo las Lalas que eran para los escuincles”; o “en la guardería tal reciben niños y niñas producto del pecado de la carne y la concupiscencia, y el Señor dijo que no yacerás sin firmar un pacto de no agresión y frialdad sensata (“matrimonio”, creo que le dicen)”.

Ahora que en el caso del campo, el problema no es sólo que se individualice la entrega. Ok, si los miembros del gabinete del campo, y asesores que lo acompañan, no tienen imaginación y sólo pueden optar entre la entrega a organizaciones gestoras o al individuo, se entiende, por algo están en el gobierno. Pero ¡elegir a un banco como vehículo de las bendiciones de la 4T!. Porque la “forma” que eligieron tiene como beneficiario directo al “coyote” o intermediario: Banco Azteca, del Grupo Elektra, en el caso del programa “Sembrando Vida”.

Las declaraciones del supremo son que se dan $5,000.00 (-cinco mil pesos m/n) a los campesinos que le entran a ese programa. Falso. Al campesino se le entregan máximo $4,500.00 (y en algunos casos sólo $ 4,000.00).

La razón, se dice, de que sólo se le entreguen $4,500 es que los otros $500 se van a un fondo de ahorro. El destino de ese fondo de ahorro es incierto. A los beneficiarios les dicen que son “para los viejitos”; o que son para luego comercializar la madera y las frutas. Veamos: el cedro y la caoba, tardan unos 30 años en ser “comerciables”, es decir, que vale la pena cortarlos y venderlos, pero el sexenio acaba dentro de 5 años. Si no me falla la aritmética, se necesitan 4 sexenios más para que, lo que se sembrará el año entrante (ahora están en la etapa de viveros), pueda ser comerciable. Se supone que durante los próximos 29 años, los beneficiarios recibirán cuatro mil quinientos pesos mensuales. Así que, o se asegura que el Bolsonaro-Macri-Moreno que ya acecha para relevar la administración de la tormenta, se comprometerá a mantener ese programa; o se trata de un programa transexenal que compromete el apoyo campesino a un partido político.

El asunto es que, en este movimiento de dineros, el banco retiene 500 pesos (y en algunos casos, mil pesos con el mismo argumento de que el campesino debe ahorrar) por cada “sembrador de vida”. La encargada por el supremo para eso, habla de hasta 230 mil “beneficiarios”. Eso serían 115 millones de pesos mensuales que tiene ese banco a su disposición.   Usted puede acudir a su economista de cabecera y preguntarle qué es lo que los bancos hacen con los ahorros de los cuentahabientes.

Ahora bien, en algunas sucursales de esa “desinteresada” y “filantrópica” institución que es Banco Azteca, se les dice a los campesinos que sólo les entregarán $4000, “para que aprendan a ahorrar”. Si dado fuera que todos los beneficiarios tienen el instinto de ahorrar (tan apreciado en la cultura del dinero), entonces serían 230 millones de pesos al mes, por 12 meses por 5 años a partir de octubre del presente. Pero digamos que no, y sólo son 115 millones al mes (mil 380 millones de pesos al año, 6,900 millones de pesos en lo que queda del sexenio que no es sexenio). Si al termino del sexenio y en las elecciones presidenciales y legislativas del 2024, dios no lo permita, no queda el mismo supremo o un equivalente del partido oficial, el “beneficiario” se convertirá en “perjudicado”: tendrá 2 hectáreas y media inútiles porque ya no tendrá la paga para remediar el haber perdido sus animales (se debe usar potrero), o su milpa (si se siembran los árboles en acahuales de “recambio”).

Además, el supremo (con la bendición de sus asesores “matizados”) está realizando una nueva “reforma agraria”, apalancado en la iniciada por Salinas el malo (CSG). La condición, en una comunidad ejidal, para que se otorgue el “Sembrando Lata”, es que los “derecheros” (los ejidatarios con derechos agrarios) le cedan a los “solicitantes” dos hectáreas de las que son su derecho. Esto quiere decir que la “nueva” reforma agraria 4T consiste en quitarle tierra a los que menos tienen, y “repartirla”. Por supuesto, además de que eso ha permitido una nueva forma de corrupción, se han dividido las comunidades partidistas hasta llegar a las familias, confrontando a los hijos (“solicitantes”) con los padres (“derecheros”), peleas que escalan hasta las amenazas de muerte.

En Los Altos de Chiapas, donde lo que hay son parajes y no se miden hectáreas sino “tareas”, la situación sería cómica si no fuera trágica. El campesino en esa situación, usa un mismo pedazo de tierra (“tarea”) para sembrar maíz, luego ahí el frijol, luego la verdura. Además de que casi nadie completa las 2 hectáreas, si siembran lo que la ideota del supremo pretende, su pequeño pedazo de tierra estará imposibilitado para subsistir durante 20 o 30 años. Claro, lo que importa es el dinero que mensualmente recibe ese campesino.

Hay más historias que, seguramente, usted no va a creer porque tiene mejores datos. Por ahora sólo le diré: la ecuación que señala “tanto dinero = tantas hectáreas sembradas” es una mentira. Los partidistas simulan la preparación del terreno, o “prestan” hectáreas cuando llega el delegado del supremo, o se “mochan” con el encargado: “tú pon ahí que sí estoy haciendo el vivero y que tengo las 2 hectáreas, yo te paso un tanto de los 4 mil 500”.

Y, aún así, cientos de comunidades rechazan el programa porque, dicen, textual, “no vamos a trabajar de peones del gobierno. La tierra es nuestra y no del finquero hecho gobierno”. Pero, bueno, es seguro que el supremo tiene otros datos y nosotros sólo estamos en una pequeña porción de un pequeño estado de la república, así que sigamos el dinero:

Según la página electrónica del Grupo Elektra, cada tienda cuenta con una sucursal de Banco Azteca. Es decir, el campesino va al banco a recoger su limosna que no es limosna. Ahí mismo lo atiende una persona con una playera con el logotipo del banco y del gobierno de la 4T. Como debe de ser, la persona le recomienda al campesino el ahorro y los seguros: “Uno nunca sabe lo que puede ocurrir. Por ejemplo, que le roben la motocicleta… ¡¿Cómo?! ¿No tiene motocicleta? No se preocupe, tiene usted suerte, siempre he dicho que la gente con suerte a veces no se da cuenta de lo que tiene. Mire, aquí tenemos esta poderosa máquina de 125 centímetros cúbicos, marca Italika (filial del Grupo Elektra), que usted puede llevarse ya. Sí, ahorita mismo. Y sólo por ser usted, le voy a regalar el casco. ¿Es usted soltero? ¿Sí? Se me hace raro, porque alguien tan apuesto como usted… Bueno, mire, en esta moto cabe muy bien otra persona. Ya verá usted que todas las muchachas van a querer que las lleve a pasear. Mire, es mejor comprar en paquete, ¿me entiende? Así se evita usted vueltas. Entonces, yo le recomiendo que de una vez abra su cuenta aquí en el banco, agarre el seguro que le ofrecen (es obligatorio para abrir una cuenta), compre la moto a plazos y de una vez asegurada, por si se la roban o se descompone. Así usted va a regresar a su pueblo en moto y con todo y casco”.

Todo esto es real. Un compa zapatista acompañó a su cuñado partidista y pudo constatar todo lo que refiero. Claro, los nombres se han omitido para proteger la impunidad… perdón, la presunción de inocencia del supremo gobierno. ¿Y la moto? Bueno, eso ya no sabemos, porque el compa se tuvo que regresar en transporte público, su cuñado se gastó lo que le sobraba del abono de la moto y los seguros, en latas de cerveza. No cabían los dos. O las latas de cerveza o el compa. Ganaron las latas. El compa zapatista regresó bravo: “qué soltero ni que nada, si está casado con mi hermanita y ya van para el cuarto chamaco, ah pero deje que se entere mi hermanita, ahí sí va a necesitar el seguro mi cuñado”.

Los principales accionistas del Grupo Elektra son: Hugo Salinas Price, Esther Pliego de Salinas, y Ricardo B. Salinas Pliego (los dos primeros son los padres del tercero).

El señor Hugo Salinas Pliego fue un evasor de impuestos confeso, rompehuelgas confeso y patrocinador confeso de iniciativas ultra derechistas (como el MURO, brazo paramilitar de El Yunque), según el libro de su autoría “Mis años en Elektra” (editorial Diana, 2000).

En él se puede leer: “Tristemente cuando hay mejores condiciones de vida es cuando el pueblo tiene tiempo y recursos para pensar en participar en disturbios, urdidos por vivales. Cuando las cosas se ponen muy difíciles, al pueblo le importa más conservar lo que tiene que armar borlotes.”

Este Grupo Elektra es el que ha sido elegido por el supremo para manejar las tarjetas de la “política social” del gobierno de la 4T. Para más, se puede consultar el artículo al respecto de Álvaro Delgado, aparecido en la revista Proceso, edición 2208, del 24 de febrero del 2019. ¡Ups! Había dicho que no iba a referirme a ese semanario hereje y demoniaco. Ok, pero puede hacer como yo, consiga el libro, créame que da escalofríos leerlo. O hable con Álvaro Delgado… pero cuide que el supremo no se entere.

-*-

Se está gestando una crisis compleja. Lo que en los bunkers del gran capital se llama “una tormenta perfecta”. El navío que llamamos “planeta tierra” está prácticamente desmantelado y se mantiene a flote gracias a lo mismo que lo devasta. Este estúpido círculo mortal de destruir para reconstruir lo destruido, se esconde detrás de las evidencias falsas que se han colado en el sentido común. La creencia fundamental en el poder individual, nacida desde que la historia reescribió el andar del ser humano, ha construido el mito del individuo capaz de todo.

El “pero” que se oculta detrás del mito de la individualidad, es que exime al sistema de su responsabilidad mortal. Seres humanos, civilizaciones, idiomas, culturas, artes, ciencias perecen digeridos en el estómago de la máquina. Pero la responsabilidad sistémica se traslada al individuo. Es el individuo o individua quien es la víctima y el verdugo. La mujer asesinada es la responsable de los golpes que recibe, de la violación que sufre, de su desaparición, de su muerte. Es una criminal por haber sido víctima de un crimen, y es criminal por protestar contra ese crimen. Igual para la niñez, la ancianidad, la diferencia de género, cultura, lengua, color, raza.

Pero no nos haga caso, y mejor consulte con su economista de cabecera (si el mentado trabaja en el gobierno, asegúrele que todo será “off the record”): tal vez él le dirá que la economía política es una ciencia, responde a leyes, a causas y efectos, no depende de voluntarismos, berrinches, o chillidos desde el púlpito. La economía política no atiende a las encuestas, no mira las mañaneras. La economía política señala: si se dan tales y tales condiciones (causas), entonces se va a producir tal fenómeno (efecto). Después de que usted se aburra con números y fórmulas, pregúntele: ¿viene una crisis? Si ve que el economista saca un paraguas –aunque estén bajo techo- y se disculpa –el economista, claro- con un “no había blindados”, entonces usted tiene varias opciones: o declara solemnemente que es una fake news, que la mafia del poder, que los Illuminati, que economista conservador, etc.; o le pregunta dónde compró su paraguas y si hay de color lila (cada quien su modo); o abraza la religión más a la mano:

O le pregunta si hay solución, salida, o remedio.

El economista le responderá con un montón de fórmulas y cifras. Usted espera pacientemente a que termine y, en lugar de decirle que no entendió nada, le pide cuál es la respuesta en resumen, el economista tal vez le responda “está muy difícil, se necesitaría que… (nuevo derroche de fórmulas y cifras)”.

O tal vez simplemente le diga: “no, no en este sistema”.

(continuará… ¿eh?… ¿ya no?… pero si apenas estaba entrando en calor como quien dice… ¿de plano no?… oh, pues, bueno… entonces ya sólo unos apuntes del gato-perro y ya… sale).

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El SupGaleano colando unas frases del gato-perro.

México, agosto del 2019.

Del cuaderno de apuntes del Gato-Perro:

.- El problema con el dinero es que… se acaba.

.- Cuando lo diferente se encuentra con lo igualmente diferente pero distinto, lo diferente le abraza y festeja. Lo diferente no busca un espejo, sino algo más complejo, y más humano: respeto.

.- La naturaleza es una pared elástica que multiplica la velocidad de las piedras que le arrojamos. La muerte no regresa en la misma proporción, sino potenciada. Hay una guerra entre el sistema y la naturaleza. Esa confrontación no admite matices ni cobardías. O se está con el sistema o con la naturaleza. O con la muerte, o con la vida.

Miau-Guau.

El Gato-Perro, cambiando de táctica, pone ojos lánguidos a una luna que ni en cuenta, la muy maldita.

12 de agosto de 2019

Obertura: La realidad como enemiga.

Obertura:
La realidad como enemiga.

“Si nuestra época piensa así”, parece decirse a veces el mundo, “¿quién es nadie para llevarnos la contraria? ¿Quién los políticos, que han de obedecernos? ¿Quién los jueces, cuyos fallos están obligados a reflejarnos y complacernos? ¿Quién los periodistas y articulistas, cuyas opiniones deben amoldarse a las nuestras? ¿Quién los pensadores (…) que no nos son necesarios? ¿Quién los legisladores, que deben establecer las leyes según nuestros dictados?”
Javier Marías. “Cuando la sociedad es el tirano”.  En “El País Semanal”, mayo 13 del 2018. (*)

(*) No sé si el citar a Javier Marías (cuyas novelas “Corazón Tan Blanco” y “Mañana en la batalla piensa en mí” aliviaron, a su modo, el desvelo del finado SupMarcos en las noches posteriores a la traición de febrero de 1995), me pone en el bando de la “mafia del poder”, de los conservadores y neoliberales.  Digo, porque Javier Marías ha colaborado en el diario español “El País” y en la revista mexicana “Letras Libres”, porque suele cuestionar con agudeza las evidencias que otros digieren sin un gesto siquiera, y porque es inteligente y no puede (ni creo que quiera) ocultarlo.  Además, claro, de que es monárquico porque es rey, Xavier I, del Reino de Redonda, y miembro de la Real Academia Española.  Todas éstas son razones suficientes para etiquetarlo de conservador- neoliberal -enemigo- del- pueblo -y- de -su- vanguardia- que- marcha- imperturbable- a – la – consumación – de – la – historia, por parte de los nuevos comisarios del pensamiento que acá se padecen.
Ya saben ustedes que a mí me importa mucho el “qué dirán” y tengo una reputación que mantener, así que lo pensé, con profundidad y detenimiento, durante una fracción de segundo.  Con velocidad vertiginosa, frente a mis hermosos ojos pasaron hashtags, trending topics, likes y dislikes, dedos medios, whatsapp´s, instagram´s, feisbucazos, conferencias mañaneras, columnas periodísticas, artículos de opinión, fritos y refritos de etiquetas y condenas.
Pensé alegar, en mi defensa, que a los libros de Javier Marías que el finado SupMarcos portaba en esos días aciagos, le hacían compañía los de Manuel Vázquez Montalbán, y el “Perito en Lunas” de Miguel Hernández.  Que Javier Marías le va (o le iba –la afición a un equipo de fútbol es como el amor: es eterna… hasta que se acaba-) al Real Madrid, Manuel Vázquez Montalbán al Barcelona, Benedetti al Nacional de Montevideo, Almudena Grandes al Atlético de Madrid, Juan Villoro al Necaxa y yo, con ese chovinismo provinciano tan de moda, le voy a Los Jaguares de Chiapas.
Ya ve usted: en lugar de usar como referente el beisbol, ahora deporte oficial y oficialista, opto por el fútbol.  Así que sume usted pecados a mi condena.
Imagino que, al cargar la mochila con tales “armas” –se rumora que incluía una edición bilingüe de los Sonetos de Shakespeare, los dos volúmenes de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” y un absurdo diccionario francés-español-francés-, el difunto ha de haber envidiado a Guy Montag por encontrar una librería con textos encuadernados en los cerebros de los proscritos de Fahrenheit 451 (Ray Bradbury, 1953).  Debió ser su sueño húmedo: en lugar de tropa, comandar una biblioteca humana (“¡Atención!, éste es el orden de batalla: Heráclito, Joyce y Becket siembran el desconcierto en las filas enemigas; Saramago, Neruda y Gelman flanquean por el lado izquierdo, Vargas Llosa, Paz y Solzhenitsyn por el derecho, García Lorca, Wilde, Sor Juana y Woolf voltean la posición.  Los demás, a echar montón.  Ya saben: si son muchos, corremos; si son pocos, nos escondemos; y si no hay nadie al frente, ¡adelante, que para morir nacimos!  ¿Dudas, preguntas, angustias, inconformidades, mentadas de menta y de las otras?  No, Dylan, tú a la pandereta.”)
Alguna vez le pregunté al finado si realmente leía todo eso que cargaba.  Me respondió que no, que era para que, si lo mataban, sus verdugos tuvieran algo en qué entretenerse mientras agonizaba.  Sí, lo sé, ese humor tétrico del difunto no era bien visto…, bueno, no sólo ese humor.
En fin, les decía que dudaba yo si citar o no a Javier Marías, en lugar de a Lenin, a los Marx (Karl y Groucho), a Malatesta, a Trotsky, a Mao, o, ya de perdida, al Manual de Materialismo Histórico (el Poliester).  Y sopesaba los pros y los contras de hacerlo.  Como no encontré ningún pro, y sí muchos contras, me decidí por citarlo para abonar así a mi popularidad entre los intelectuales de la IV T.  Debo aclarar que Javier Marías es inocente de este atentado contra lo políticamente correcto, porque no le consulté.  Espero que él, si se entera, sepa encontrar la bondad para, como dicen allá, “pasar de mí” con el mismo gesto con que se aleja un insecto inoportuno –que bien podría ser un escarabajo-.

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  Si la modernidad consiste en que, en lugar de apedrear lo que no se entiende (y, por tanto, es “diferente”), ahora se usan los tuits y los dislikes, el mundo avanza.  De la lapidación a la hoguera, de ahí al cadalso, luego al paredón seguido del exilio y los pogromos, después los campos de concentración, las aldeas estratégicas.  Más acá los muros, los agentes de migración, votre papiers, s´il vous plait.

  Las redes sociales no bastan para “depurar” la nueva raza aria entronizada: la ignorancia.  El sistema sigue necesitando la violencia de las instituciones estatales para “completar” las razzias.  Desconozco si la aversión a lo diferente estaba en el ADN del Big Bang fundacional del universo, pero la ignorancia siempre ha perseguido y atacado al conocimiento y a su posibilidad: la inteligencia.

  Si antes el oscurantismo se arrastraba a la velocidad de carretones y galeones, hoy navega en yottabytes (un yottabyte = un 1 seguido de 24 ceros de bytes), y a la velocidad de la luz.

  Pudiera decirse que las redes tienen los gobiernos que se merecen.  Pero aún ahí hay resistencia y rebeldía.  No falta quien no siga al flautista del trending topic y elija la reflexión, el análisis, la duda, el cuestionamiento.  Una minoría arrinconada y abrumada por influencers y otr@s cretin@s que descubren que la estupidez también conquista fama y reconocimiento social.  Pero el potencial de las redes sociales es también su límite: la fugacidad lleva de la nariz los focos de atención y detenerse no es posible si se quiere estar al día.  El peor enemigo del escándalo es el escándalo que le sigue casi inmediatamente.

  Los medios tradicionales de comunicación son arrastrados por la borrachera virtual.  Casi la totalidad de la prensa escrita no hace sino reciclar lo que es moda en las redes, pero por más que se esfuerce sigue estando a la zaga.  Sigue pendiente llenar el vacío de una prensa que investigue, provoque la reflexión, alimente la inteligencia y aliente el conocimiento.

  A su modo, y con poderosa tecnología, el sistema combate a la realidad de la mejor forma: creando una alterna y atrayendo a ella la atención y la energía de la gente-gente.  Se mira y califica, positiva o negativamente, a los gobiernos por su popularidad virtual, no por sus decisiones, ni por sus actos, ni por la manera en que afrontan los imprevistos.  Así, malos gobiernos triunfan en las “benditas redes”, aunque la realidad real se empecine en marchar hacia el abismo.  La realidad virtual cubre con pudor al rey desnudo, y el tirano se presenta como demócrata, el reaccionario como transformador, el imbécil como inteligente y el ignorante como sabio.

  Pero no sólo.  El sistema ha redescubierto que la cacería de diferentes tiene seguidores.  Y dichos y sentencias de personajes como Trump, Bolsonaro, Macri, Moreno, López Obrador, Ortega, Piñera, Putin, Macron, Merkel, Tsipras, Johnson y ____ (ponga el nombre de su elección), provocan alaridos de aprobación en las redes sociales.  Así se dictan sentencias y condenas que escandalizarían a alguien con un mínimo de decencia, y que no se quedan en declaraciones.  La migra, los minutemen norteamericanos y la guardia nacional mexicana cumplen la condena dictada contra los migrantes, y los “radicales de izquierda que, para mí, no son más que conservadores” (amlo dixit), son advertidos por los sicarios que balearon a Samir Flores Soberanes.  Y seguirá luego el lavado de manos: Trump condenará la masacre de El Paso, Texas, y López Obrador dirá, mientras departe con empresarios, que se investigará el asesinato de Samir.

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  No, no les vamos a ofender diciendo que se los dijimos (pero… se los dijimos).

  La serpiente, libre ya del cascarón, se despereza y regocija, se celebra y aplaude a sí misma.  Y, poco a mucho, inicia el abrazo constrictor del pensamiento único.  Que nadie se oponga al poderoso.  Que nadie desafíe su omnipotencia en medios, redes, la academia, su desprecio por las artes y las ciencias, su manejo mañoso de los dineros, sus bendiciones y maldiciones desde el púlpito levantado con la argamasa de la mentira, la simulación, las amenazas cumplidas, los ataques virtuales y reales de las camisas marrón-tirando-a-óxido.  Que nadie se atreva a reconocer la realidad como referente, -y no los enfadados y enfadosos sermones y diatribas de quien, solo y sólo en el templete se encuentra-.

  Oh, lo sabemos.  Confusión.  Allá arriba declaran que todo va bien, y acá abajo que todo va mal, y que se va a poner peor.  Aunque ahora todo pensamiento crítico, todo análisis científico, todo arte que revela y rebela, tiene enfrente no la realidad, sino la etiqueta de “derecha”, “conservador”, “reaccionario”, “fifí”, o la ocurrencia que llegue a los labios del inquisidor y capataz que, en la finca que padecemos, reparte culpas y condenas.

  Y tiene usted razón: las cómicas pataletas de un Calderón, un Fox, un PAN rancio, un PRI sobornando al forense para que retrase el acta de defunción, un PRD que de alguna forma tiene que demostrar que existe, y pensadores que les acompañan, más bien parecen ser fraguadas por el partido oficial, porque consiguen dos cosas:

  Una es que le dan material de fácil refutación a alguien que ni siquiera sabe dónde está parado.  La otra es que eso anula cualquier crítica, señalamiento, observación que tengan como sustento un análisis riguroso y documentado.  Además, claro, que toda crítica que venga ya no digamos desde la izquierda, sino de sectores progresistas y demócratas liberales, suene a una nota más en la falsa sinfonía del complot y el “golpe blando” (el cuento engañabobos de moda) detrás de la cual se refugia el supremo.

  Y usted esperaría un poco de serenidad, más análisis y menos consignas de uno y otro lado.  Pero no la hay y no la va a haber.  Las derechas que disputan ahora, y que han dejado como espectadores a la izquierda y al progresismo, están en guerra.  Unos por mantenerse en el Poder (o en lo que creen que es el Poder), y otros por volver al lugar privilegiado, al púlpito desde el que se reina.

  ¿A quién creerle?

  Tiene usted razón: a nadie.

  ¿Tampoco a la realidad?

  Mire usted, escuche, sienta, huela, hable, duela su realidad.

  Porque sí, lo sabemos, llueve en todas partes y sobre todos.  Al menos acá abajo.  Quizás alguno, alguna, algunoa, apenas empieza a sentir las gotas frías aguijoneándole el cuerpo; pero para otr@s, y no sólo para los pueblos originarios, llueve sobre mojado: despojos, robos, amenazas, persecución, cárcel, desaparición, violación, golpes, muerte… y, sí, a veces limosnas.


  ¿Una lista?  Es difícil, pero algo apresurado podría ser:

.- Familiares de pres@s, asesinad@s, desaparecid@s, en busca de verdad y justicia.  Y la pregunta que siempre estará sin respuesta es ¿por qué?  El gran absurdo del caos repartiendo ausencias porque sí, por estadística, por tómbola.  Si la muerte puede ser terrible, el no saber qué pasó y el por qué, está fuera de toda lógica humana.  Es de una crueldad que sólo podría ser maquinada por la mente humana.

.- Otroas, al fin en igualdad con mujeres de todas las edades, niños, ancianos, hombres, asesinad@s y desaparecid@s –la muerte y el limbo cruel de la desaparición, igualando al fin géneros, razas, colores-.

.- Mujeres, siempre mujeres, golpeadas, violadas, desaparecidas, asesinadas.

.- Pueblos invadidos por megaproyectos a cual más de estúpido, humillados por las limosnas que son las mismas de antes, aunque con otro nombre, y con idénticas demandas: baja la cabeza, obedece, híncate, humíllate, ríndete, desaparece.  Y el arma del sicario “progresista” asesinando a Samir Flores, pensando que así lo mataba y mataba su causa.

.- Periodistas censurados por la amenaza, el cohecho, el acoso virtual y real, la desaparición, la cárcel, el asesinato.

.- Trabajador@s del campo y de la ciudad, emplead@s con trabajo hasta ayer; y hoy, o cualquier día, sin empleo y con deudas.

.- Médicos y enfermer@s pidiéndole al enferm@ que traiga su gasa, su jeringa, su venda, su medicina, “porque no hay y yo sólo puedo decirle de qué va a morir, lo que, en estos tiempos, ya es una ventaja, viera usted.  Pero mire, aquí le doy una copia de las promesas gubernamentales.  Sí, yo le recomendaría que mejor se enferme el año que entra, tal vez entonces”.

.- Organizaciones, grupos, colectivos políticos y sociales de izquierda ante la disyuntiva: rendirse o persecución.

.- Gente, cualquiera, asaltada, extorsionada, secuestrada, desaparecida, asesinada, despojada de lo que ganó con su trabajo, de su libertad, de su vida.

.- Científic@s sin presupuesto; Artistas y creador@s sin lugar; Intelectuales pecando al pensar –no exagere mi buen, no es pecado pensar, sino expresarlo-.  Todo es neoliberal y fifí hasta que su afiliación al Poder esté debidamente acreditada.  Mañanera mata columna, análisis, reportaje, investigación, conocimiento, inteligencia.

.- Migrantes buscando sueños americanos y encontrando pesadillas mexicanas que, con el gafete de “Guardia Nacional”, busca la torpe legitimación de que la crueldad contra lo diferente también tiene ciudadanía con el sello del águila devorando una serpiente.

  Si usted no es ningún@ de esta lista, ni tiene familiares, amistades, conocid@s, que entrarían en cualquiera de los rubros de esa lista, entonces no entiendo qué hace leyendo esto… ¡Ah! ¿Llegó aquí por Google?  ¡Oh Google y Youtube!, “¡cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Romanos. Capítulo 11, versículo 33, -sí, lo googlée… perdón, no pude evitar la tentación y, además, hoy está de moda citar la Biblia al contentillo-).
(…)

  ¿Aún aquí?  Bueno, va en su cuenta.  Pero le advierto que tendrá que leer.

  Y leer, mi estimad@, es como hacer el amor: hay muchas posiciones y muchos modos, calendarios y geografías, técnicas y tecnologías.  Y, aún así, siempre hará falta un kamasutra de la lectura.

  ¿Está list@? ¿Un café? ¿Una soda? ¿Agua? ¿Tabaco? ¿Alguna sustancia permitida y no?

  Sale pues.

  Pero, antes, un poco de imaginación: un asomo a una realidad posible.  Después de todo, por las ciencias (hoy desplazadas por la frivolidad de las pseudociencias y el esoterismo “culto”, el new age y su cauda holística como memorándum – ¡mi laboratorio por una sala de yoga!-, el “like” como criterio de verdad), sabemos que la ficción no es sino una realidad viable.

  Ahora dígame: ¿Es dura la lluvia que caerá? ¿Ha visto caer la lluvia en un día soleado?
(Continuará…)

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El SupGaleano.
Practicando su Ohmmmm para pedir una beca en Conacyt.

México, agosto del 2019.

Del cuaderno de apuntes del Gato-Perro:

.- El tirano aborrece la inteligencia.  No sólo porque le cuestiona y desafía, también y sobre todo porque carece de ella y, al serle inalcanzable, la proscribe y persigue.  Temed al Mandón hábil y taimado, pero temed dos veces al que es ignorante, porque la ignorancia deshumaniza por consenso y esclaviza.  Y no son pocas veces en las que la esperanza ingenua no es sino el ropaje amable de la ignorancia.

.- La ignorancia siempre tendrá más seguidores que la inteligencia y el conocimiento.  No sólo porque es más fácil, también porque la ignorancia nunca pasará de moda y siempre será popular y atractiva.

.- La ignorancia es más rentable que la inteligencia y el conocimiento, y más barata.

.- La ignorancia es la madre de la cobardía, de la traición y del olvido.

.- El tirano siembra y cultiva la ignorancia.  El ignorante siempre necesitará un pastor que le guíe.  El tirano, un rebaño que lo siga.

.- La inteligencia es fruto cuando se engrandece con el conocimiento.  Y nunca se sacia, aún cuando abreve en otras.

.- Con el conocimiento, la inteligencia descubre que el tirano no es sólo innecesario, también que es perecedero.  Su fecha de caducidad es la misma que la de la paciencia del esclavo.

.- La inteligencia no muere, no se rinde.  Si acaso se esconde y espera el momento de convertirse en escudo y arma.  En los pueblos zapatistas, en las montañas del sureste mexicano, a la inteligencia transformada en conocimiento le llaman también “dignidad”.

Doy fe.

El Gato-Perro indocumentado.

Guau-miau (¿o era al revés?)

México, agosto del 2019, empieza a llover.

6 de enero de 2018

TRUMP, LA NAVAJA DE OCKHAM, EL GATO DE SCHRODINGER Y EL GATO-PERRO.

28 de diciembre del 2017.

De nuevo buenos días, tardes, noches, madrugadas.

Tal vez alguna, alguno, algunoa, recuerde que el difunto SupMarcos insistía en que el sistema capitalista no podía ser entendido sin el concepto de guerra. Claro, suponiendo que sea un concepto. Decía él que la guerra era el motor que había permitido, primero, la expansión del capitalismo, y luego su consolidación como sistema mundial, además de recurrir a ella para hacer frente a sus recurrentes y profundas crisis.

Oh, lo sé, qué otra cosa podría esperarse de un soldado. Pero debo señalar, a modo desagravio, que él no limitaba la guerra a la guerra militar. Tal vez una relectura de la correspondencia que mantuvo con Don Luis Villoro Toranzo en el año del 2010 y que fue hecha pública a inicios del 2011, podría ayudarnos a entender eso. En la primera de esas misivas públicas, se desmenuza la aparente ineficacia de la llamada “guerra contra el narcotráfico” iniciada por el aficionado a los videojuegos bélicos, Felipe Calderón Hinojosa. Y digo “aparente ineficacia” porque, en efecto, a la vista de los resultados, fue y es ineficaz para combatir al crimen organizado, pero fue efectiva para poner a los militares a gobernar de facto en varias regiones del país llamado “México”.

Lo traigo a colación porque, a diferencia del difunto, a mi entender el capitalismo puede ser estudiado como un crimen.

El abordarlo así nos demandaría el conocimiento científico de materias que podrían aparecer lejanas de lo que tradicionalmente se conoce como “ciencias sociales”.

En fin, cataloguen ustedes a su gusto esta desviación teórica, tal vez producto de un inconcluso curso, por correspondencia, de detective privado, en aquella lejana época en que el correo no se refería a cuentas electrónicas y nicknames, y que, cuando se ponía la dirección, se ponía la zona postal y no la I.P. o protocolo de internet; época en que se podía estudiar, también por correspondencia, desde un curso de cerrajería hasta uno de piloto aviador, pasando, claro está, por “cómo tener un cuerpo como el de Charles Atlas sin necesidad de ir al gimnasio y en sólo unas semanas”, el cual no me fue necesario cursar porque son evidentes mis hermosas y bien torneadas piernas (arrrrrroz con leche).

En fin, pónganme en el archivo de alguno de los “ismos” que esté a la mano en las redes sociales, y eviten concluir que las ciencias sociales seguirán incompletas mientras no incluyan la criminología entre sus herramientas, además de, puesto que de un crimen se trata, la llamada ciencia forense.
-*-
Pero sigo hablando de un crimen. Un crimen que es explicado desde diferentes perspectivas.

Tomemos un ejemplo reciente: los temblores y las consecuentes desgracias.

Podríamos preguntar sobre las condiciones de las construcciones. Suponemos que hubo y hay un estudio científico del subsuelo, cálculos de resistencia de materiales, y cosas así. Quienes han hecho de la ciencia su vocación, profesión y vida, pueden decirnos que así es. Que las ciencias nos pueden dar los elementos para evitar o al menos reducir el riesgo de que los edificios colapsen.

Es decir, en una zona sísmica y con antecedentes de terremotos, sería de esperar que los edificios se construyeran tomando en cuenta eso. Quiero decir, no sería nada serio que se hiciera una construcción y se rezara luego porque no ocurrieran temblores que la echaran abajo.

No sé, tal vez los científicos podrían responder la pregunta clave, que no es, por cierto, por qué hay temblores, sino por qué mueren personas bajo los escombros de edificios que debieron ser levantados para resistir temblores.

Pero, según los análisis en boga, todo depende.

Así que, como dijo ese neo filósofo de la ciencia, el “intelectualmente formidable” (según la prensa que lo hizo suyo), el ciudadano sin partido José Antonio Meade Kuribreña, vamos “a movernos en un esquema en el que la pregunta no sea válida”. Es decir, no vamos a preguntar quiénes son los responsables, por comisión o por omisión, de que esos edificios se derrumbaran y murieran cientos de personas. No, lo que vamos a preguntar es por qué tembló. Entonces estaremos así, siempre siguiendo a ese intelectual orgánico posmoderno, en otra pregunta: ¿Por qué ocurren los temblores o sismos o como se le diga a cuando el suelo abandona su aparente resignación y se mueve?

No, si usted espera una explicación científica, espera en vano. Las explicaciones valederas son las que tienen más followers, escuchas, simpatizantes y militantes. Hace ya tiempo que la ciencia pierde todos los concursos de popularidad.

Entonces, depende de en qué esquema se den esas explicaciones.

Vayamos a una de ellas, la del señor Alberto Villasana, quien se define a sí mismo, con una modestia ejemplar, como “Teólogo católico, Filósofo, Analista internacional. Experto en relaciones Iglesia-Estado. Autor de 12 libros. 3 veces Premio Nacional de Periodismo”, lo que ratificarían, con la fe por delante, sus 15,6 mil seguidores en twiter.

No se rían, esa cantidad supera con mucho la de asistentes, participantes y escuchas en este encuentro.

Respecto al terremoto del 19 de septiembre del 2017, el ilustre e ilustrado Villasana escribió: “Este es sin duda un aviso de Dios, una gracia muy especial a México, para prepararnos a todo lo que se viene…“.

¿Qué cómo lo supo? Bueno, resulta que Villasana asegura que en el momento del temblor, se estaba celebrando un exorcismo a alguien poseído por 4 demonios. “Durante el exorcismo, los infestadores declararon que el terremoto del 19 de septiembre es parte de los avisos de Dios antes del gran castigo“, publicó en su artículo. Además de los temblores, habría huracanes y erupciones volcánicas. Según el teólogo. estos castigos serían “por haberse aprobado el aborto en la misma ciudad donde la Madre de Dios se apareció en 1531“. De acuerdo a Villasana, el sismo, bajo esos argumentos, sería un aviso para los mexicanos. En su cuenta de Twitter, publicó la imagen de los escombros del monumento a la Virgen: “Colapsó el monumento a la madre Significativo: en la ciudad donde aprobaron el aborto”.

A pesar de su sapiencia indiscutible, Villasana no es original. En noviembre del 2016, los diarios italianos señalaron que el sacerdote Giovanni Cavalcoli, quien es conocido por su carrera como teólogo, hizo las siguientes declaraciones el domingo 30 de octubre, el mismo día que un sismo de magnitud 6,5 sacudió la región central de Umbría: las sacudidas sísmicas son un “castigo divino por la ofensa a la familia y a la dignidad del matrimonio, sobre todo por culpa de las uniones civiles homosexuales”.

El esquema del cual depende esta explicación, tiene más seguidores:

Hace apenas unas semanas, en este diciembre del 2017, el cardenal emérito Juan Sandoval Iñíguez responsabilizó a las mujeres y a loas otroas de la violencia del crimen organizado y de los terremotos e inundaciones.

Como tribuna de explicación tan científica, Sandoval Iñíguez, convocó a un llamado “Gran Acto de Desagravio” que, por lo que entendí, es como un encuentro de Inconsciencias por la Deidad, pero con más poder de convocatoria que éste en el que nos encontramos. El evento fue en el llamado Estadio Azul, en la Ciudad de México, que, dicho sea de paso, tiene mejor ubicación que el CIDECI.

Para no variar, hubo también ahí encapuchados. Pero, a diferencia de quienes nos convocan, que se dedican a mal hablar del capitalismo, los encapuchados de Sandoval Iñíguez se flagelaron hasta sangrar. O sea que ésos sí son azotes y no los existenciales que se aglomeran en las redes sociales.

Entre azote y azote, pero cuidando que no lo salpicara la sangre, el cardenal emérito declaró que el derecho a decidir y la diversidad sexual son pecados, y que la violencia del narcotráfico y los temblores son el castigo a esos pecados: “Señor y Dios nuestro, antes de que venga un castigo mayor, nos mandas castigos temporales o correcciones paternas por medio de la naturaleza que es obra tuya y está gobernada por tu providencia. ¿Serán pura casualidad dos 19 de septiembre en esta ciudad?”.

El evento “Gran Acto de Desagravio” fue convocado por una especie de asociación que bien podría llamarse “Llegó la hora de que se marchiten loas pecadoroas”. O sea que como quien dice: la contra de quienes apoyan al Concejo Indígena de Gobierno y a su vocera.

Por ahí leí que, entre quienes convocaron, hay “figuras públicas”, dicen, como Esteban Arce, Manuel Capetillo y Alejandra Rojas. Ignoro qué tan públicas sean estas personas, sólo sé que la señora madre de Esteban Arce debe ser muy recordada entre la comunidad de otroas.

En el acto, que ahora lo sabemos, no era para exorcizar al equipo de fútbol que tiene como sede ese estadio (ni modos, “todo cruz azul pasado fue mejor”), el neocientífico Sandoval Iníguez declamó:
Este es un acto de desagravio, en el que venimos a hacer una confesión de culpa, a reconocer nuestros pecados delante del Señor y a pedirle misericordia y perdón. Venimos a decirle: Señor, hemos pecado contra ti y cometido la maldad que aborreces; perdona a tu pueblo y aparta de nosotros el castigo que merecemos. Hemos pecado contra ti, ante todo con el crimen más tremendo, más grave y más cruel, el del aborto practicado a lo largo y ancho de nuestra patria, a veces con el consentimiento de leyes inicuas y en ocasiones ocultamente, furtivamente, pero siempre con crueldad, alevosía y ventaja contra el inocente, el indefenso.”

Según reportes de prensa, muy cerca de donde se azotaban las “hermandades de penitentes encruzados y flagelantes de Taxco” (así se autodenominan), se recolectaban firmas para apoyar a la expanista Margarita Zavala en su proyecto de ser candidata independiente a la presidencia de la república.

A contra corriente, y en un esquema diferente, respecto a las desgracias naturales recientes, el Papa Francisco señaló: “Yo pienso que a México el Diablo lo castiga con mucha bronca porque el Diablo no le perdona a México que ella (señalando una imagen de la Virgen de Guadalupe) haya mostrado ahí a su hijo. Es una interpretación mía. O sea, México es privilegiado en el martirio por haber reconocido, defendido a su madre“.

Así que ahí tienen: castigo divino o castigo diabólico. Elija usted su esquema de explicación de una realidad.

“Son meras opiniones”, dirán ustedes o los influencers más cercanos a su ancho de banda.

Ok, ok, ok. Pero el problema es que se toman decisiones en base a esas opiniones: hay quien pide perdón divino o abraza el dolor como martirio privilegiado… y hay quien se organiza para demandar verdad y justicia.

No voy a hacer leña de la pesada cruz que carga la señora Margarita Ester Zavala Gómez del Campo de Calderón (a la que irrespetuosamente y lejos de toda corrección política, las zapatistas llaman “la Calderona”, y de quienes yo, que siempre he brillado por mi buena educación y por ser políticamente correcto, me deslindo).

Y aclaro que señalo que es “Gómez del Campo” para traerles a la memoria el asesinato de los infantes de la Guardería ABC, ocurrido el 5 de junio del 2009 en el estado de Sonora, y que estaba manejado, entre otras personas, por Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, exonerada por ser pariente de la Calderona. La memoria de ese crimen no se apaga, gracias a que sus familiares siguen exigiendo verdad y justicia.

Y la nombro como “de Calderón”, porque referirla con su apellido de soltera sería señalar que vive en amasiato con el psicópata. Y, hasta donde mis limitados estudios de derecho canónico lo permiten, el amasiato es pecado. Ergo, eso nos traería más terremotos para castigarnos por culpa de quienes firman apoyando su candidatura.

En cambio, haré una breve referencia al principal saboteador de su carrera política, (su concubino, si hacemos caso a quienes se enfurecen por nombrarla por el que es su apellido según las leyes católicas, apostólicas y romanas), Felipe Calderón Hinojosa.

El señor Calderón Hinojosa era, hace 10 años, titular del poder ejecutivo federal en México. “Presidente”, creo que le decían. Bueno, hace 10 años, en ocasión de las inundaciones que azolaron el estado de Tabasco, el entonces mando supremo del ejército, fuerza aérea y la marina, declaró que la responsabilidad de que más de 125 mil personas hubieran perdido sus casas y tuvieran que refugiarse en albergues, era… de la luna y de un frente frío.
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El Partido Acción Nacional compite con el Partido Revolucionario Institucional, no sólo por el ridículo en el que recaen sus pre-candidatos. No, el Partido Acción Nacional, ahora con el lastre llamado Partido de la Revolución Democrática, también le disputa al PRI la complicidad en el crimen.

Si usted nota en la mirada de Ricardo Anaya, pre-candidato del PAN-PRD-MC, un brillo demente. no lo atribuya a una posible afectación en la zona del cerebro responsable de la decencia (claro, si es que la hay). Es producto de una formación partidaria de cuadros dirigentes. Ricardo Anaya forma parte de esa generación de cuadros partidarios que crecieron como tales en medio de la corrupción, el cinismo, la traición, el fanatismo, la intolerancia, la soberbia, el nepotismo, la ignorancia, el cretinismo… ok, creo que estoy describiendo a más de un pre-candidato, pero ahora me estoy refiriendo al de la alianza del PAN, PRD y MC llamada “Por México, al frente”… y, bueno, al frente hay un abismo. Así que ahí lo vean.

Junto a Acteal y Ayotzinapa, otro nombre nos remite al crimen impune: la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, México.

Y en el sexenio de ese consistente pensador que se llama Vicente Fox, PRI. PAN y PRD se aliaron para el crimen llamado “Atenco”, en mayo del 2006, que incluyó, además del asesinato, la agresión sexual contra mujeres.

Así, todo parece indicar que el gran elector, que ciertamente no necesita del Instituto Nacional Electoral, demanda pruebas de criminalidad para decidirse. En su altar, estas propuestas partidarias ofrendan la sangre de mujeres, de niños, de jóvenes, de ancianos… y de otroas.

Y para confirmarlo, propuestas políticas de la derecha más rancia arriban a los distintos puestos de sicarios que el sistema político mundial oferta periódicamente.

Aunque hay ejemplos en Argentina, Chile, Brasil, el Reino Unido, el Estado Español, Israel, Honduras, Nicaragua, Rusia, y agregue usted la geografía que se le antoje, hay uno que sintetiza los aciagos tiempos por venir: Ronaldo Trump.

Además de su innegable habilidad y sapiencia para manejar su cuenta de twiter, Ronaldo Trump ha definido con diáfana claridad a la víctima a inmolar: mujeres, otroas, infantes, migrantes, el medio ambiente, y pudiera seguir detallando especificidades pero, al final, usted llegará a la misma conclusión que yo: la víctima es el planeta entero, incluida la humanidad que lo habita.

Aunque Ronaldo ha dado muestras de serios problema mentales, ha resuelto la ecuación básica que todo gobernante debe afrontar: ¿qué debo hacer para seguir en el Poder? Ockham le ha sido de utilidad y ha optado por la respuesta más sencilla: una guerra.

Para conseguir una guerra propone muros, cambios de embajadas, provoca incidentes diplomáticos y así suplica, implora: “¡dadme un guerra!, os lo pido. Donde sea, no importa. Y mientras más grande, mejor” Y entonces, remontándose siglos atrás, Ronaldo Trump toma la lira de Nerón y canta: “No queremos pelear, pero por Jingo, si lo hacemos, tenemos las naves, tenemos los hombres, también el dinero”

Sí, una guerra. O un crimen, depende.

Guerra o crimen, una desgracia como nunca antes en la historia de la humanidad.

Como si el mundo tal y como lo conocemos se derrumbara.
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Y ya que nos hemos referido a los videojuegos, imaginemos que tenemos el sueño de cualquier video-adicto: una interfaz cibernética que nos permita, de manera simultánea, tener la perspectiva estratégica, la táctica y la de primera persona. Algo así como una combinación de la estrategia en tiempo real, el role playing, la primera persona o first person shooter, y el otro que no sé cómo se llama pero es como en tercera persona. En fin, si algún día se crea, no olviden mocharse con los derechos por autoría intelectual.

Ahora, supongan ustedes que están encerrados dentro de un cuarto ideal esférico. La superficie interna de la esfera, la que ustedes pueden ver, es una gran pantalla curva, con tecnología 5K, omled o como se diga, y en la que, simultáneamente y con velocidad vertiginosa, se le presentan paquetes informativos. No sólo imágenes, también sonidos, olores, sensaciones táctiles y gustativas. Y, bueno, también, y para no discriminar a los esotéricos, percepciones extrasensoriales.

Usted puede pensar, con un alto grado de certeza, que está en el mundo real, así que usted vive en ese mundo, ahí usted nace, crece, se reproduce, y, dios no lo quiera, pero es una situación hipotética, muere.

Usted es feliz o infeliz ahí. La máquina es tan eficiente que incluso le provee de los parámetros para definir felicidad e infelicidad. Es más, le ofrece también una explicación de ese mundo y, si es de su preferencia, de un mundo espiritual, un consuelo para el día en que, ¿ya dije que dios no le quiera?, usted muera.

Así que usted está ahí, en la máquina que llamaremos, con prudente cálculo empresarial, “la máquina del gato-perro” (todos los derechos reservados).

En eso está, o sea que simulando que vive o viviendo (porque la máquina le da también los criterios para distinguir entre “lo real” de la máquina y “lo virtual” que la misma máquina produce para darle un punto de referencia).

Bueno, supongamos que en una temporalidad cualquiera dentro de la máquina, usted está haciendo lo que se supone que hace. En eso, a saber de dónde, aparece una persona que no tiene nada qué ver con nada. Usted, claro está, es una persona moderna, comprensiva de las limitaciones tecnológicas y atribuye esa irrupción a una irregularidad en el complicado software de la máquina o en su complejo hardware. Usted espera pacientemente a que la irregularidad se solucione, o sea, busca el botón de “reset”, pero la persona sigue ahí y, cuando menos se lo espera, esa persona le dice:

“Un momento, que nadie toque nada, que nadie salga. Ésta es la escena de un crimen”.

Usted duda. No sabe si quejarse en soporte o poner en el microondas un paquete de palomitas de maíz, pues tal vez se trata de un nuevo episodio de “La Ley y el Orden, Unidad de Víctimas Especiales” (música de fondo).

Pero algo no encaja, porque no es la detective que aparece sino otra mujer. Sí, la máquina le ha dado el patrón que indica: “mujer”. Pero la susodicha trae una blusa bordada, su estatura es menor al promedio que la misma máquina le ha inculcado como “estatura promedio”, su tez es de color oscuro, digamos del color de la tierra. La máquina le da la información que tiene: “indígena, o también autodenominada “originaria”, su ubicación geográfica está en la región media de Norteamérica llamada México, nulo o mínimo nivel de estudios escolares, acceso a avances tecnológicos entre 0 y 0,1, monolingüe aunque hay casos en que maneja dos o más idiomas, tasa de mortalidad, muy por encima del promedio, esperanza de vida, muy por debajo del promedio; persistencia cultural, siglos; por lo mismo, edad indefinida.

Con esa información, usted ya empieza a redactar el reporte a soporte, claro, atascándose al mismo tiempo de palomitas, porque tampoco se trata de desperdiciar la salsa Valentina que las cubre:

“Estimados programadores, les ruego que solucionen este desperfecto. Porque no es posible que uno, una, unoa, esté aquí cumpliendo a cabalidad las funciones que me han sido asignadas, y de pronto aparezca algo tan premoderno. Apúrense porque está por empezar la nueva temporada de “A la derecha, el mejor de los mundos posibles” y ya están los promocionales. Firma”

La irrupción femenina en cuestión tiene el mal gusto de cambiar el chiste de moda de “vengo del futuro y…” seguido de algo ingenioso. Oh, no preocupar, la máquina también le dice qué es y que no es “ingenioso”. Porque la, digamos, mujer originaria dice ahora: “vengo del pasado y esta película no es una película y ya la vi”. Entonces usted se percata que la mujer no está sola, hay otras que se le parecen, aunque ahora que le obligan a mirarlas ve que son iguales pero diferentes. Hay también hombres, varones pues. Y no faltan quienes no son ni una ni otro.

Sin respetar la programación, esos seres extraños, anacrónicos y, no sobra decirlo, irreverentes, empiezan a husmear y hasta hay quien ha sacado, a saber de dónde, una lupa. Usted está a punto de aplaudir, porque piensa que la máquina se ha actualizado y ahora puede producir una realidad virtual dentro de la realidad virtual, pero la mujer que ahora la máquina etiqueta como “indígena” sin matiz alguno, le estudia a usted detalladamente. Claro que tiene usted razón en sentirse incómodo cuando, después de ponerle la lupa sobre los ojos, ella sentencia: “Otra víctima, que la anote el equipo de relatorías”.

“Sí, tienen un equipo de relatoría, lo que sugiere algún tipo de forma organizativa no catalogada”, le dice a usted la máquina, un poco para hacerse útil y otro poco para darse tiempo a auto revisar su programación.

El grupo de indígenas que, ahora usted se percata, son una minoría pero hacen bulla como si fueran mayoría, se reúne para deliberar y, después de un tiempo que la máquina no puede contabilizar u ofrecer un parámetro de comparación, decretan:

“Aquí está todo: la víctima, el asesino, el arma homicida y la escena del crimen”

Entonces usted se da cuenta de que la pantalla esférica más bien semeja un muro cóncavo, y ve, no sin alarmarse, a una niña, acompañada con un ser extraño que la máquina es incapaz de etiquetar y se conforma con “gato-perro; ser mitológico de origen desconocido; no hay ningún dato que confirme su existencia real, o sea virtual, pero real en la máquina, o sea, usted me entiende ¿no?, bueno, depende; hábitat probable: montañas del sureste mexicano”. Cfr: “Habrá una vez”, ediciones en español, italiano, inglés, griego, alemán, portugués, etc”

Bueno, lo que le alarma es que la niña y el así catalogado como “gato-perro” están señalando una grieta en la máquina, o sea en la esfera, o sea en el muro.

Ahora usted duda, algo que la máquina siempre le ha evitado hasta ahora, entre ir a revisar las condiciones de garantía o correr a asomarse a la grieta.

Porque resulta que la grieta, su posibilidad, cuestiona no sólo la programación de la máquina, sino su existencia misma.

Entonces usted siente que está prisionero en la misma paradoja que el gato de Schrodinger

La máquina lo enlaza velozmente a Wikipedia y ahí usted lee:
Erwin Schrödinger plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Al terminar el tiempo establecido, la probabilidad de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto es del 50%, y la probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo tiene el mismo valor.”

Claro, usted ya no sigue a las partes ésas de mecánica cuántica, porque siente un ligero temblor recorrerle el cuerpo.

“Terror” le dice la máquina para que usted identifique esa sensación. Porque la máquina ya tenía etiquetada esa percepción sensorial, pero siempre, al menos hasta ahora, se la había presentado como ajena: el terror siempre había estado en lo otro.

Todas las evidencias, todo lo sólido que le daba a usted certezas, valores, razonamiento, juicio, se empiezan a desvanecer.

No sabe si está vivo o muerto, hay un 50% de probabilidades de una cosa u otra, y usted se estremece, pero no porque está a punto de averiguar su condición existencial, sino porque la pregunta que plantea la grieta, como quien dice le mueve el tapete:

“¿Otro mundo es posible?”

“Es”, le responde la niña que ahora trae bajo un brazo un balón y, sobre la cabeza, algo que podría ser un gato… o un perro.

Usted, claro, es una persona con conocimientos y se auto aplica la “navaja de Ockham” interpretada como que la explicación más sencilla es probablemente la más correcta. Entonces se dice a sí mismo, misma, mismoa: “estoy soñando”

Mientras decide si está en un sueño o en una pesadilla, ¿qué hace usted? ¿se asoma a la grieta o sigue haciendo lo que estaba haciendo cuando esa bulla irreverente e insumisa apareció?

Para esto lo que originalmente era un grupo de indígenas, ahora es un colectivo más amplio: hay personas de todos los colores, hay quien empuña un martillo y sonríe cómplice cuando se dirige al muro donde, oh, oh, parece que quieren agrandar la grieta.

Y allá hay quien danza, y quien pinta, y quien imagina un encuadre para la toma, y quien escribe apresuradamente, y más allá cantan, y hay quien está sopesando un microscopio para ver si lo arroja al muro esférico o es mejor el bisturí que algo habrá de hacerle a la grieta.

Y, un momento, ¿de dónde salió esa marimba?

Y ya están jugando fútbol y la niña, que para ahorrarse explicaciones, se colgado un gafete que reza: “Defensa Zapatista” le pregunta a usted que cómo se llama, y usted entiende entonces que no le está pidiendo su nombre-nombre, sino su posición para un supuesto equipo que no acaba por completarse.
Y usted siente ya que el terror se ha apoderado de todo su ser, porque ha intuido que la niña en realidad le está preguntando:

“¿Y tú qué?”

Desde el CIDECI-UniTierra, Chiapas.

SupGaleano.

México, diciembre del 2017.

DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO:
EL MISTERIOSO CASO DE LAS MANTECADAS DESAPARECIDAS.

Elías Contreras es un compañero zapatista que tiene el trabajo de comisión de investigación, un detective pues. O sea que es como un vigía. Elías Contreras está finado, al igual que el Supmarcos y trabajaban juntos en eso de buscar al mal y al malo. Elías ahora trabaja a veces con el SupMoy, aunque cada tanto se platica con el SupGaleano.

Este breve resumen debe servirles para entender lo que ocurrió una tarde de este diciembre en la Comandancia General del EZLN, a donde el Subcomandante Insurgente Moisés citó al mentado Elías Contreras.

Elías”, dijo el SupMoy después de responder el saludo militar del comisión de investigación, “hay un problema”.

Elías Contreras no dijo nada, sólo sacó un poco de doblador y unas briznas de tabaco, y se dedicó a forjar un cigarrillo mientras escuchaba al SupMoy:

Es en la tienda cooperativa de la región. Dicen que faltan unas mercancías, que se desaparecieron. Me pidieron si alguien podía apoyar. ¿Te encargas?

Elías Contreras sólo emitió un sonido como “mmh”, y salió sin decir palabra alguna.

El encargado de la tienda saludó a Elías apenas con un gesto, estaba haciendo la cuenta del mes.

¿Qué fue lo que se despareció pues?”, preguntó Elias mientras miraba distraído los Dvd que estaban a la venta, la mayoría de ellos con el sello de “Los Tercios Compas”.

Las mantecadas”, dijo el encargado sin despegar la vista del cuaderno donde sufría con las cuentas.

“¿Y cómo sabes que faltan?”, pregunta Elías mientras revisa el estante.

Porque ésas nadie las compra, siempre estaban ahí, de balde pues

“¿Y si nadie las compra cuál es el problema?”

La comisión de vigilancia”, suspiró resignado el encargado, “tiene que estar cabal la cuenta, si no, pues hay que reponer o castigo

Elías Contreras dio un resoplido y se inclinó a recoger unas hilachas de tabaco negro al pie del mostrador.

Se marchó.

Sup”, dijo cuando estaba ya en la puerta de la champa del SupGaleano.

Elías”, respondió el Sup sin apartar la vista de una pantalla cableada a una vieja computadora laptop.
Se jodió”, quiso aclarar el Sup, “la pantalla se quebró, pero el procesador y lo demás está bien, así que la conecté a este monitor. Apenas le adapté el teclado, pero el ratón no lo encuentro

Giró en su silla de ruedas y miró a Elías.

Las mantecadas”, dijo el comisión de investigación.

Ya no hay”, dijo el Sup, “se las comieron Defensa Zapatista y su perro… o gato… o lo que sea”.
“Pero tengo algo de pan de pinole que hicieron los insurgentes. ¿Que cómo sé que lo hicieron los insurgentes? Pues porque sí levantó, cuando lo hacen las insurgentas queda aplastado.”

Elías se forjó un cigarrillo y le pasó al Sup los fósforos para la pipa.

¿Y ahora?”, preguntó el SupGaleano después de esperar a que Elías Contreras encendiera su cigarro.

Pues te van a poner a hacer las cuentas del tiendero. Claro, además de reponer la paga. Pero no vine a eso. Hay un pensamiento que quiero platicarte…

Algunas horas después, Elías Contreras, comisión de investigación del EZLN, salió de la champa del SupGaleano y se detuvo un momento a ver la tarde rendida ya a las sombras de la noche.

Con el focador alumbró el camino hasta la comandancia general del ezetaelene. Ya en la puerta, sin entrar, saludó y dijo: “El Sup, unas mantecadas

El SupMoy se sonrío y dijo para sí: “Bueno, alguien tenía que hacer esas cuentas”.

En la asamblea general al SupGaleano no le fue mal, pero tampoco bien. Después de “autocriticarlo” por comer comida chatarra y no alimentarse bien (le dijeron que son mejores las mantecadas que hacen en la panadería del CIDECI), las autoridades le dieron el peor castigo que hay actualmente en esa comunidad: hacer las cuentas de las cooperativas.

El Sup encendió la pipa al salir de la asamblea y, mientras se dirigía a la cooperativa “Como mujeres que somos”, se dijo a sí mismo: “bueno, pudo ser peor, en otros tiempos me hubieran puesto a limpiar potrero”.

Hizo las cuentas rápidamente, no porque supiera matemáticas, sino porque las hizo con el celular que tomó “prestado” de la comandancia cuando el SupMoy lo llamó para regañarlo. Tampoco era un gran celular, era uno de esos de “gama baja” que no servía para capturar las firmas que el INE del primer mundo ponía como requisitos a aspirantes a candidatas del tercer mundo, pero la calculadora sí jalaba para sumas y restas.

Encontró a Elías al pie de la Ceiba, tal y como habían quedado.

Los olores de ambos tabacos se entremezclaban con los silencios. Diálogo entre difuntos, diálogo sordomudo.

Ninguno de los dos recuerda quién preguntó: “¿Cuánto tiempo?”, pero saben que ambos respondieron al unísono: “poco, muy poco”.

Doy fe:

El gato-perro.

3 de enero de 2018

DEPENDE… (Participación de la Comisión Sexta del día 27 de diciembre de 2017 en el ConCiencias por la Humanidad).

  Buenos días, tardes, noches, madrugadas.

  Queremos agradecerles a quienes asisten, sea aquí en el CIDECI, sea a la distancia en geografía y calendario, a este segundo Encuentro de ConCiencias por la Humanidad, cuyo tema central, se supone, es “las ciencias frente al muro”.

  Celebramos que hayan decidido participar, sea como ponentes o como escuchas y videntes,

  Mi nombre es SupGaleano y ahora no voy a hablarles de ciencia, ni de arte, ni de política, ni les voy a contar un cuento.

  En cambio, quiero hablarles de un crimen y de sus posibles análisis o explicaciones.

  Y no un crimen cualquiera, sino un crimen que rompe los calendarios y redefine el tiempo; que amalgama al criminal y a la víctima con la escena del crimen.

  Un crimen, digo.  Pero… ¿Un crimen en curso?  ¿Uno ya perpetrado?  ¿Uno por cometerse?  ¿Y quién es la víctima?  ¿Quién el criminal?  ¿Cuál es la escena del crimen?

  Tal vez alguna, alguno, algunoa, esté de acuerdo conmigo que los crímenes son ya parte de la realidad que se padece en México, y en cualquier parte del mundo.

  Crímenes de género o feminicidios, de homofobia, racistas, laborales, ideológicos, religiosos, por la edad, por la apariencia, por negocios, por omisión, por el color, y así.

  En resumen: un territorio anegado en sangre.  Tanta, que las víctimas ya no tienen nombre, son sólo números, índices estadísticos, notas de interiores o de relleno en los medios de comunicación.
Incluso cuando la sangre es de quienes, como ell@s, trabajan de comunicadores,

  Miles de crímenes con minúsculas, que se alimentan de un crimen mayor,

  La aberración es tan grande, que los deudos de las víctimas tienen que luchar ya no por la vida de sus ausentes, sino porque no mueran dos veces: una de muerte mortal y la otra de muerte de memoria.

  Para no ir muy lejos, en México, ya se puede decir que alguien “murió de muerte natural” cuando es víctima de la violencia.

  Cada actividad, cada paso, cada instante de una vida otrora normal, ahora transcurre en la incertidumbre…

  ¿Llegaré con vida al trabajo, a la casa, a la escuela, al día siguiente?  ¿Encontrarán mi cuerpo?  ¿Estará completo?  ¿Dirán que yo lo provoqué y me harán responsable de mi ausencia?  ¿Tendrán mis cercanos que luchar por encontrarme, por recordarme?  Mi familia, mis amistades, la gente que me conoce, quien no me conoce, ¿dedicarán un pensamiento a mi muerte, un tuit, un comentario en voz baja, una lágrima?  ¿Y después?  ¿Seguirán adelante?  ¿Guardarán silencio?  ¿Cómo reaccionarán cuando no se diga que asesinaron una mujer, sino que una mujer murió?  ¿Cuál su valoración cuando la nota roja detalle mi ropa, la hora, el lugar?  ¿Alcanzará mi muerte al mínimo necesario para que los gobernantes decreten una alerta de género?  ¿Mi asesino, sí, en masculino, será castigado?  ¿Quién explicará qué del crimen que me atacó por ser mujer?  Sí, joven, niña, adulta, madura, anciana, bonita, fea, flaca, gorda, alta, baja, siempre mujer.

  ¿Por qué no me advirtieron que nacer y crecer mujer en este calendario, en cualquier geografía, reducía mi esperanza de vida y que cada maldito minuto iba a tener que luchar, ya no sólo para ser valorada y respetada por mis méritos, grandes o pequeños, para tener una retribución justa por mi trabajo, para tener oportunidades de estudio, de trabajo, de relación, para ser feliz o infeliz, según fuera arrastrándome o caminando o corriendo por los calendarios, para ir tirando pues, o como cada quien le diga a vivir; no, resulta que también tengo que luchar para que no me maten, no una, dos, tres, cien, miles de veces?

  Porque me mata el hombre que me mata, y me mata quien ignora mi muerte, la matiza, la maquilla, la enmascara, la ensucia con su maledicencia (“se vistió provocativamente”, “estaba tomando”, “estaba en un antro”, “andaba de noche”, “andaba sola”) ocultando que mi delito es vivir.  Así nomás, vivir.  Sin importar mi edad, mi credo, mi color, mi posición política, mis ideas, mis sueños y mis pesadillas.  Mi asesino no se decidió porque fuera yo a votar o abstenerme, porque votara rojo o verde o azul o café o amarillo o independiente o la verdad es que ni credencial de electora tengo.  Tampoco fue la edad su móvil: soy niña, joven, adulta, madura, anciana.  Me asesinó porque soy mujer.

  Así estamos, oiga.  Aceptamos que la explicación de un crimen de género, del asesinato de una mujer, del feminicidio, sea esa: es que era mujer, quién le manda, ella se lo buscó, y que siga la cacería.  Porque el silencio es complicidad, y la complicidad es la celebración del crimen.  Sólo un cambio de casilla: del crimen a la normalidad.  Brindemos porque es éste el sistema que culmina la historia, donde la humanidad alcanza su máximo desarrollo, donde el progreso y el bienestar pueden ser disfrutados por todo aquel que trabaje y se esfuerce.

  Eso es el sistema capitalista, oiga, el sistema en donde asesinar a una mujer es parte de la vida diaria, de la muerte cotidiana, del terror asumiendo su identidad de género.

  ¿O no?  ¿O todo depende de quién explique mi muerte?  ¿O ya no importa?  ¿Ya ni siquiera merece una explicación?  Mi muerte es como la lluvia que hace más lento el tráfico y que uno, una, unoa, padece con el fastidio de quien llegará tarde al siguiente asesinato como se llega tarde al siguiente semáforo?  ¡Chin! Otra vez rojo, otra muerta, otra asesinada, otro retraso.

  Decía el finado SupMarcos que, para ser tomados en cuenta, los indígenas tenían que morirse por miles.  Que si eran unos cuantos, normal.  Que si eran unas decenas, “es parte su naturaleza bárbara”, “síntoma de retraso cultural”, “el gobierno debe cumplir con la deuda histórica con las más desprotegidos”.  Que si eran cientos, “¡ah, las desgracias naturales, pobrecillos!”.  Si ya eran miles, entonces sí alguien preguntaba “¿qué está pasando?, ¿por qué?”

  Así que cabría preguntarse: ¿Cuántas mujeres asesinadas se necesitan para que nos preguntemos qué está pasando y por qué?  ¿Quién es el responsable del crimen?  ¿Quién es la víctima?  ¿Cuál es el móvil?

  ¿O vamos a esperar el siguiente escándalo en las redes sociales?  ¿En serio?  ¿Dónde antes había la limosna del lamento o una moneda, ahora un tuit, un hilo si me apuran?

  Hace poco tiempo, en esa fuente perene de sabiduría, tolerancia y preocupación por el bien común que es la red social “twiter”, un usuario reprendía a una usuaria que condenaba el asesinato de una mujer (otra más) como feminicidio.  El usuario en cuestión le decía, palabras más, palabras menos: “No es feminicidio porque ella no era feminista, era sólo una mujer”,  Y remataba así “ustedes las feminazis no respetan a las demás mujeres y quieren extender su odio a todas”.  Mi imagino que la réplica que recibió el usuario fue del tipo “no puedes acceder a esta cuenta, porque has sido bloqueado porque la usuaria es alérgica a la estupidez”.
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  Un crimen de género.  Podríamos intentar una explicación, una hipótesis.  Podríamos, por ejemplo, preguntarle al asesino por qué cometió ese crimen.

  Les adelanto que las justificaciones serán muchas pero siempre la misma.  La respuesta inconfesable del varón siempre será: “porque puedo hacerlo, ya vendrán otros, otras, a darme la razón, el móvil”.

  Y sí, aunque todo depende.

  Por ejemplo:

  Hace unos días, la agencia de noticias Apro, informó: “Al deplorar los feminicidios en el país, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez hizo referencia a un presunto experimento en Juárez, Chihuahua, donde un policía vestido de civil a bordo de un auto de lujo “conquistaba” a mujeres para llevarlas a la presidencia municipal, donde las reprendían por su comportamiento diciéndoles “con cualquiera se suben, por eso las matan”.

  En entrevista para Canal 44, tras asistir a una plática de la Coparmex, el también obispo emérito de Guadalajara dijo hoy que el alarmante incremento de los feminicidios en el país se atribuye a la “imprudencia de las mujeres”.

“De parte de la mujer puede haber cuando menos imprudencia. Con cualquiera que sale por ahí bien vestido, se comprometen, se enganchan”, soltó Sandoval Iñiguez para enseguida hacer referencia al supuesto experimento realizado en Ciudad Juárez.

  Como pueden apreciar, aquí ni siquiera se menciona a los asesinos.  La responsable de su asesinato es la mujer y su “natural” imprudencia.

  Oh, lo sé.  Ustedes se preguntan a qué viene toda esta perorata sobre los feminicidios, si aquí estamos para hablar de las ciencias y el muro.

  Bueno, en mi defensa alego que estoy describiendo una parte de ese muro.  Y lo primero que resalta en él, es un extendido grafiti, que abarca los 5 continentes, donde la sangre ocre de las mujeres víctimas de la violencia colorea la palabra “CULPABLE”.

  Claro, depende.  Hay quien ve los grandes avances científicos y tecnológicos, las urbes soberbias, las doradas luces reflejadas en los rascacielos.

  Y nosotros aquí de necios e irresponsables, escuchando que estamos frente a un crimen.  El más grande, profundo, extendido y terrible en la historia de la humanidad.  Un crimen hecho sistema.

  Pero yo aclaré, al inicio, que no iba a hablar de ciencia, ni de arte, ni de política, ni iba a contar un cuento.  Dije puntualmente que iba a hablar de un crimen.  Así que va en su cuenta de usted si sigue escuchando, leyendo o dándole click al ícono de recarga porque la transmisión en stream ya se cayó y la pantalla de la compu, la tableta, el celular, se congeló en esa palabra que bien puede resumir la explicación que el sistema da a los asesinatos de mujeres: “CULPABLE”.

  Y mientras la transmisión se reanuda, volteo a mirar hacia arriba para ver y escuchar si alguien está hablando de eso, de esos crímenes.  Pero nada. Tal vez falla mi conexión y en realidad sí se está hablando de eso y se están proponiendo planes, estrategias, tácticas para acabar con esa pesadilla.

  Y entonces, mientras la transmisión se reanuda, usted, nosotras, nosotros, escuchamos las palabras del poeta Juan Bañuelos.  Es apenas un eco el sonido de su voz, porque es de hace diez años, en ocasión del homenaje que recibió en el Encuentro de poetas del mundo latino, en el 2007.  En su voz no hay celebración por el premio.  Hay, en cambio, un ligero temblor de dolor, de indignación, de rabia.  Ahora se escucha:

  “Pero a lo que voy, concretamente, es a lo siguiente: el 22 de diciembre de 1997 se perpetró el asesinato de 45 indígenas en la comunidad de Acteal, que está en el municipio de San Pedro Chenalhó, en el estado de Chiapas. La más sangrienta de muchas agresiones que han sufrido: la saña con que mujeres, niños y hombres fueron asesinados por grupos paramilitares.  El gobierno quiso explicar que se trataba de “luchas intertribales”.  No es casual, también, que la mayoría de los muertos hayan sido mujeres ni que la violación sexual hecha por los grupos paramilitares fuera para sembrar el terror en las comunidades y para atacar los proyectos autonómicos.

  Desde la fundación del grupo indígena Las Abejas la respuesta fue la violación tumultuaria, en diciembre de 1992, contra las esposas de los fundadores, una de ellas con siete meses de embarazo.  La masacre de Acteal significa que matando a las mujeres se destruye un símbolo de la resistencia: el fin es “matar la semilla”, ése fue el grito de los paramilitares ese 22 de diciembre: que no se multipliquen más los indios. El asesinato en Acteal no es la hechura de una violencia loca ni de venganzas tribales o personales. El que no se haya investigado a fondo y se identifique a los culpables en estos 10 años de los hechos es responsabilidad sólo de los grupos de poder estatales y de los presidentes de México que hemos tenido. No se ha resuelto nada.”

  Imagino que hay una pausa, tal vez para aclarar la voz, tal vez para tratar de controlar la rabia:

  “Al día siguiente del 22 de diciembre de 1997 fui enviado a Acteal como miembro de la Conai (Comisión Nacional de Intermediación por la Paz) para investigar lo que había sucedido. La impresión fue espantosa: hallamos ropas ensangrentadas de niños y mujeres en las ramas de los arbustos, y en una cuevita donde trataron de esconderse. Algunos de los sobrevivientes dieron su testimonio contando pormenores sobre cómo fueron masacradas algunas mujeres al abrir su vientre (cuatro estaban embarazadas) y extraerles a sus nonatos, con tal saña que sintetiza una política de exterminio.

Micaela, una niña de 11 años, tiene mucho miedo. Ella nos cuenta que desde temprano está con su mamá rezando y jugando con sus hermanitos para que no den lata. Hay varias mujeres en la ermita.
A las 11 de la mañana empezó la balacera, los niños empezaron a llorar, hombres y mujeres empezaron a correr, y a otros los alcanzó la bala ahí mismo; un disparo le llegó por la espalda a la mamá de Micaela. La encontraron por el llanto de los dos niños que luego fueron asesinados. Micaela se salvó porque la creyeron muerta. Tenía mucho miedo y fue a esconderse a la orilla del arroyo. Ahí vio cómo los paramilitares regresaron con machetes en la mano; se reían, hacían bulla, desvistieron a las mujeres muertas y les cortaron los pechos. A una le metieron un palo entre las piernas y a las embarazadas les abrieron el vientre y sacaron a sus hijitos y juguetearon con ellos: los aventaban de machete a machete. Después se fueron los tipos gritando, gritando y gritando. A Micaela la tomó de la mano su tío Antonio para ir a buscar a sus primos o a gente conocida que pudiera estar viva entre los muertos. Ella sigue relatando: “rescatamos a dos chiquitos que estaban junto a su madre muerta; el niño tenía la pierna destrozada, otra niña tenía el cráneo desbaratado y se revolvía tratando de aferrarse a la vida. Después del genocidio muchos no pudieron combatir la tristeza: Marcela y Juana han perdido la razón, ya no hablan, sólo emiten monosílabos ante el ruido de helicópteros militares que sobrevuelan la comunidad”.

  Juan Bañuelos se disculpa.  Sabe que su palabra sonará anacrónica para algunos de los asistentes (de entonces y de ahora):

  “Que el público de esta noche me perdone si en esta fiesta de la palabra con poetas de diferentes países he tenido que abordar la matanza espantosa de Acteal, de hace 10 años, aún sin ninguna solución, pero es que yo nací en Chiapas y fui miembro de la ex Conai y no puedo mantenerme callado.

  A algunos les pareceré radical por exigir cambios profundos en mi país; sin embargo, les respondo con el pensamiento de José Martí, el gran poeta de América: “Radical no es más que eso: el que va a las raíces. No se llame radical a quien no ve las cosas en su fondo. Ni se llame hombre quien no ayude a la seguridad y dicha de los demás hombres”, porque hay que sostener que “patria es humanidad”. Por lo mismo, y por lo tanto, este homenaje a mi persona lo trasfondo, lo cambio y lo transfiero a la memoria de los masacrados en Acteal.”

  Juan Bañuelos, poeta al fin, lee el poema de la poetiza Xuaka´ Utz´utz´Ni´, titulado “Para que no venga el Ejército”:

Escucha, sagrado relámpago,
escucha, santo cerro,
escucha, sagrado trueno,
escucha, sagrada cueva:
Venimos a despertar tu conciencia.
Venimos a despertar tu corazón,
para que hagas disparar tu rifle,
para que dispares tu cañón,
para que cierres el camino a esos hombres.
Aunque vengan en la noche.
Aunque vengan al amanecer.
Aunque vengan trayendo armas.
Que no nos lleguen a pegar.
Que no nos lleguen a torturar.
Que no nos lleguen a violar
en nuestras casas, en nuestros hogares.
Padre del cerro Huitepec, madre del cerro Huitepec,
Padre de la cueva blanca, madre de la cueva blanca,
Padre del cerro San Cristóbal, madre del cerro San Cristóbal:
Que no entren en tus tierras, gran patrón.
Que se enfríen sus rifles, que se enfríen sus pistolas.
Kajval, acepta este ramillete de flores.
Acepta esta ofrenda de hojas, acepta esta ofrenda de humo,
Sagrado padre de Chaklajún, sagrada madre de Chaklajún.

  Juan Bañuelos termina su intervención diciendo:

  “Exigimos juicio sumario para el norteamericano ex presidente Zedillo y sus cómplices.”

  ¿Le aplauden o no?  No lo sabemos.  La grabación se corta abruptamente con la palabra “cómplices”.  En una reunión de poesía, un artista de la palabra ha decidido hablar de un crimen y, en lugar de agradecer el homenaje, ha demandado verdad y justicia.  Juan Bañuelos no lo sabe, porque la muerte natural lo dejó sin palabras hace algunas lunas, pero los asesinos materiales e intelectuales de ese crimen están libres con la complicidad, entonces y ahora, de los líderes del mexicano Partido Encuentro Social.

  Y hace unas horas acaba de fallecer, en paz y “con los auxilios espirituales de la santa madre iglesia”, uno de los autores intelectuales de esa matanza: el general Mario Renán Castillo Fernández.

  Y donde digo Acteal, pueden ustedes, ajustando su calendario, decir ahora “Chalchihuitán” o “Chenalhó”.  Y agregar la variable de la disputa por la próxima gubernatura de Chiapas entre el PRI-rojo y el PRI-verde.  Ellos pondrán los candidatos, sus militantes indígenas ponen ya los desplazados y los muertos.

  Dije antes que nadie estaba hablando de los crímenes contra las mujeres.  Bueno, depende de a dónde se dirijan el oído y la mirada.  Porque hay una mujer que se llama Guadalupe y le dicen “Lupita”.  Tenía 10 años cuando la matanza de Acteal y le tocó vivir ese horror y morirlo también con sus seres cercanos.  Ahora Lupita es concejala del Concejo Indígena de Gobierno y, junto a la vocera de ese Concejo, Marichuy, anda los caminos de este país y cuenta esa historia.

  Lupita habla con otras mujeres.  Algunas son como ella, otras no.  A unas y a otras, les habla y no sólo les dice: “mírate en esta historia porque ya es también la tuya”.  También les dice: “organízate, resiste, no te rindas, no te vendas, no claudiques.  No esperes a que el terror entre a tu casa, tu calle, tu escuela, tu trabajo.”

  Ni Lupita ni la vocera caminan solas.  Otras concejalas, indígenas como ellas, mujeres como ellas, trabajadoras como ellas, pobres como ellas, madres como ellas, esposas como ellas, hijas como ellas, abuelas como ellas, hermanas como ellas, organizadas como ellas, rebeldes como ellas, caminan y hablan en otras partes de este crimen llamado “México”.

  No hay lujos para ellas, ni aviones privados, ni reporteros de la fuente asignados.  Dicen algunos que están juntando firmas para que la vocera Marichuy sea candidata independiente a la presidencia de la república.  No sé si están juntando firmas. Ellas dicen que están juntando dolores, rabias, indignaciones, y que no hay una aplicación cibernética para recabar eso, ni celular de gama baja, media, alta o venti que soporte esos terabytes.  Sólo tienen su oído, su corazón.  Su palabra es invariablemente la misma: “organización”, “resistencia”, “rebeldía”.

  No lo dicen, pero así dicen: “no me tengas lástima, no te pido limosna, sólo te digo: mírate al mirarme, y al escucharme, escúchate”.

  Entonces yo les pregunto a ustedes, a quienes asisten, escuchan, leen, miran: “¿merece el Concejo Indígena de Gobierno la oportunidad de recorrer más lugares, de hablar con más personas, de escuchar más dolores y, en lugar de ofrecer promesas, programas de gobierno y gabinetes, también denunciar un crimen, compartir su explicación de él e invitar a acabar con el criminal?  No acomodarlo, no matizarlo, no maquillarlo, no reciclarlo, no perdonarlo, no olvidarlo.  No, acabarlo, destruirlo, desaparecerlo.

  La respuesta a esa pregunta, ya lo sabemos, depende de quién, de dónde, de cómo.
-*-
  He hablado de una parte del crimen.  Porque, como dije al principio, no voy a hablar de ciencia, ni de arte, ni de política, ni voy a contar un cuento.  Sin embargo, al hablar del crimen hablo también de las explicaciones que de él se dan,  Y la explicación de este horror cotidiano varía.  Depende desde dónde se explica y depende de quién da cuenta de él.

  Fiel a su esquema a modo, el Partido Revolucionario Institucional de Acteal, renovó su persistencia delictiva en este sexenio.  No le basta la corrupción rampante, la ineficacia administrativa, la torpeza diplomática, la frivolidad como estilo de gobierno.

  No, el PRI necesita siempre un crimen aterrador que lo mantenga en los parámetros que le dan identidad, color, vocación y proyecto.

  Y, como en Acteal, las mismas plumas que archivaron en “conflicto intertribal” el asesinato de mujeres, niños y hombres desarmados, para Ayotzinapa construyeron la tesis del “enfrentamiento internarcos”.

  Curiosa esa definición de “enfrentamiento” que puebla los tribunales jurídicos y mediáticos del Poder: una de las partes está armada y la otra indefensa, pero se trata de un “enfrentamiento”.

  En el esquema gubernamental, un agotado procurador general de justicia declaró que los quemaron y ya, a rezar para que no ocurra de nuevo.

  En ese tiempo de la llamada “verdad histórica”, un grupo de científicos demostró que no era posible esa explicación.  Pero el supremo gobierno se mantuvo en su esquema validado por los grandes medios de comunicación.

  La desaparición forzada de los jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, sigue siendo atribuida a una banda narcotraficante rival.  Y en torno a ella, se construye un esquema de entendimiento de la realidad.

  El PRI hecho gobierno sostiene, con un cinismo escalofriante, que todo lo que lo exhibe como lo que es, es decir, un sicario con gabinete graduado en el extranjero, es siempre atribuible al Satán en turno: el crimen organizado en contubernio con un grupo de científicos perversos.

  El gobierno tricolor confiesa así, con una imbecilidad blindada, que no es responsable de nada porque él es, en esencia, el crimen desorganizado.

  Pero, como en Acteal, en Ayotzinapa hay quien no se resigna, quien no se rinde, quien no se vende, quien no claudica, y, con tierno empeño, persiste en la demanda de verdad y justicia.
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  Creo que hay una cosa en neurobiología que se llama “el síndrome del miembro fantasma”.  No me hagan mucho caso, mejor acudan a quien le sabe a eso de la neurociencia, pero creo consiste en que hay percepción de sensaciones de que, un miembro del cuerpo humano que ha sido amputado, todavía está conectado al cuerpo.  Es decir, ya no se tiene la mano, o el brazo, o la pierna, o el ojo, pero se “siente” que sí se tiene.

  Y, tal vez, es un supositorio, cuando decimos “fue el Estado”, “Estado Fallido” o “Narco Estado”, nos estamos refiriendo a una ausencia.  Y que lo que contemplamos y de lo que nos quejamos no es sino una muestra del “síndrome del miembro fantasma”.  El Estado Nacional ha sido amputado en la etapa actual del capitalismo y lo que percibimos es el eco de su existencia.  Ya no hay Estado, lo que hay es una banda de criminales sostenida por un grupo armado que se amparará en la Ley de Seguridad Interior para que el dolor y la rabia no falten en las mesas cotidianas de México.

  Hace unos días, el señor Enrique Peña Nieto ha declarado, palabras más, palabras menos, que este del 2017 fue un buen año para México.  Al escucharlo decir esto, uno se pregunta si no es alguien a quien le han amputado no sólo la vergüenza y la decencia, también el cerebro, y refleje el síndrome del miembro fantasma: ya no tiene cerebro, pero actúa como si lo tuviera.
-*-
  “Todo depende de un punto de vista”, nos dicen las mil lenguas del Poder, “no hay una realidad conocible, sino múltiples realidades que dependen de esquemas diferentes”.

  Entonces yo vengo a preguntarles:

  Si hay un crimen, ¿su explicación depende de un punto de vista o podemos analizarlo con el apoyo de las ciencias?

  Gracias por el oído, gracias por la mirada, y gracias, sobre todo, por su impopular práctica científica.

Desde el CIDECI-UniTierra, Chiapas.

SupGaleano.

México, diciembre del 2017.

DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO:

DEPENDE.

  En una comunidad zapatista, en el salón de clases, la promotora de educación le pregunta a la niña autodenominada “Defensa Zapatista”, si hizo la tarea.

  En la morraleta de la niña se alcanza a ver la cola del gato-perro, seguramente resguardado del frío que viste esa mañana.

  Defensa Zapatista se pone de pie y dice:

  “Eso depende maestra

  “¿Cómo que “eso depende”?, no entiendo”, pregunta la maestra casi como un reflejo.

  Defensa Zapatista suspira resignada, pensando hacia sus adentros “pues ni modos, le tengo que dar su clase política otra vuelta a la maestra

  “Sí, por ejemplo”, dice la niña mientras mira de reojo si la sombra de la ceiba le indica la hora de la salida, “ahí tiene usted que hay una compañera que se llama doctora y se “apedilla” margarita.

  “Apellida”, trata de corregir inútilmente la promotora, “Se dice “apellida”

  “Eso pues”, replica Defensa Zapatista que no está para nimiedades, “entonces se llama doctora, pero hay muchas que son doctoras, o doctores, según.  Porque por ejemplo está el Doc, que una vez el SupMoy le preguntó si sabía curar y el Doc dijo que no y entonces el SupMoy puso su ojo así, o sea que así pone su ojo el supMoy cuando se embravece.  Y entonces el SupMoy le dijo “pero entonces no eres doctor”.  Y entonces el Doc lo volteó a mirar al SupGaleano como pidiendo apoyo, pero el SupGaleano se puso a fumar en su pipa o sea que se hizo pato.  Y entonces yo le expliqué al SupMoy que es Doc pero le falta el apedillo, o sea que es el Doc Raymundo, o sea que no sabe curar con medicina, sino que dice “ánimo” cada tanto aunque esté muy triste la situación, aunque viera que lo inyectan ya va ser que dice “ánimo”.

  Bueno, de ahí que una día vino la Doctora Margarita, que no se siempre se apedilla “margarita”, porque a veces es “margara”, según si te da pastilla o jarabe o inyección.

  Bueno, de ahí que yo me llevaron con la doctora, que para que me checa, así dijo mis mamaces.  Y entonces, pues ahí estoy y entonces lo miro que ahí está como quien dice el arma criminal, que sea unas inyecciones que tenía la doctora en su mesa, y que llega en mi pensamiento que le voy a echar clase política a la doctora, para que entienda pues la lucha.

  Y entonces le dije a la doctora que tenemos que apoyarnos como mujeres que somos y que no debemos hacernos mal entre mujeres.  Y la doctora nomás puso cara de que sí entendía pero yo claro lo vi en su ojo que no entendió nada.  Y entonces le dije que por ejemplo las inyecciones son un mal o un bien, depende.  Por ejemplo, son un mal si le pones una inyección a una niña, porque, a ver, ¿usted cree que voy a poder patear el balón si me duele la pierna porque me inyectaron?, no, ¿verdad?

  Pero por ejemplo las inyecciones son un bien si lo inyectan por ejemplo al Pedrito, que el muy maldito siempre me está burlando que las mujeres no sabemos fútbol y que somos “endebles”.

  Yo no sé qué cosa es “endebles” pero rápido lo miré que el Pedrito no está respetando como mujeres que somos y ahí nomás le di un zape de endeble para que no ande mal hablando.

  Bueno, de ahí que la doctora me quiso echar la plática política de que sí sirven las inyecciones, pero depende, le dije.  Y entonces le dije que como mujeres que somos nos tenemos que apoyar y que nada de inyecciones a las niñas, nomás a los niños y si chillan pues un su zape para que tengan por qué y no porque les están haciendo un bien con la inyección.  Y entonces le expliqué a la doctora que a las niñas, sólo pastillas y jarabe, pero sólo si el jarabe no está amargo.  Si está amargo debe tener un su letrero que diga “sólo para niños”.

  La doctora nomás se reía, o sea que creo que no entendió bien la clase política porque luego le dijo a mis mamaces que me toca la vacuna de no sé qué.  ¿Usted cree que va a avanzar la lucha de cómo mujeres que somos si no entiende la doctora?  Pero, nada, que me inyectan, y me dolió mucho y anduve renca un buen de tiempo pero no lloré… bueno, sí lloré un poco, pero fue porque me dio coraje que nos falta de la política para la lucha.  Y ya no fui a entrenar, así que si luego sale que no se completa el equipo rápido, pues ahí está que es su culpa de no entender la política.

  Bueno, de ahí que pues me fui a platicar con el señor ése que se llama “cherloc” y se apedilla “Jol-mes” (nota: en tzeltal, “jol-mes” quiere decir cabeza de escoba y es una planta que luego la usan para hacer escoba y barrer las champas), que es un poco raro que así se puso de apedillo, pero creo que es porque tiene cabeza de escoba de por sí.  Bueno, ese Jol-mes tiene de compañía uno que se llama Doctor y se apedilla Waj-tson, o sea pelo de tortilla, y pobrecito siempre tiene cara como de que no entiende y rápido se ve que no lo quiere al gato-perro porque le da la vuelta.  Bueno, de ahí que en otra vuelta te cuento de eso maestra, porque si no se me va a ir el día en la explicación política.

  Entonces, maestra, si usted pregunta si hice la tarea es que no está cabal la pregunta porque, como ya expliqué, depende.  Por ejemplo, “Sup” es un nombre, pero falta el apedillo.

  Porque ahí está que si el apedillo es Moy, pues ahora sí que ya la amolamos porque el SupMoy no apoya y me dice que tengo que obedecer a mis mamaces.

  Pero por ejemplo si el apedillo es “Galeano”, pues ya es diferente porque el SupGaleano sí apoya de resistencia y rebeldía, y deja que el gato-perro se duerma en su computadora y nos comamos las mantecadas que se roba de la cooperativa.

  Claro el SupGaleano dice que no las roba, sino que las toma prestadas, pero yo lo sé que no las regresa.  ¿Cómo las va a devolver si ya nos las zampamos con el gato-perro aquí presente? (el gato-perro mueve la cola).

  Bueno, de ahí que yo le pregunté al SupGaleano si a él le han puesto inyecciones y el SupGaleano me dijo que en la comandancia no se pueden decir malas palabras.

  O sea que yo entendí que “inyecciones” es una mala palabra para el SupGaleano, pero la doctora Margarita dice que no es mala palabra.  Ahí se ve claro que las inyecciones son malas palabras depende si te inyectan a ti o al Pedrito, que el muy maldito me vino a acusar que le di un zape y que era violencia de género, ¿va usted a creer que así dijo?  Yo le expliqué a mis mamaces que sólo me defendí porque el Pedrito me insultó o sea que como quien dice le apliqué la equidad de género.  Y mis mamaces, pues, ¿cómo le diré?, le falta pues para entender la lucha de cómo mujeres que somos y me castigó que no voy a ir a entrenar y entonces yo le dije que iba en su cuenta si no completábamos el equipo, pero ella nada que qué equipo ni qué nada, que tengo que hacer la tarea.

  Entonces yo me salí a hacer la tarea y lo llevé un mi cuaderno de apuntes y entonces ahí tiene usted que el gato-perro, aquí presente, se acostó en el cuaderno y anda vete, ¿tú lo crees que vas a poder moverlo al gato-perro si ya se echó a dormir?  Nuncamente.  Si nomás te acercas un poco y hace su gruñido ése que en lenguaje de gato-perro quiere decir “si me quitas, vas a morir”.  Entonces pues yo pensé que para qué me voy a morir si todavía estoy niña y falta que críe.  Y el SupGaleano me contó un día que no sirve morirse, que es muy aburrido estar muerto, que nomás no pasa el día.

  Y un día el SupGaleano estaba viendo unos videos de unas personas que no se mira bien qué son, pero están explicando que luchan porque se respete su modo.  Y yo le pregunté al Sup si son hombres o son mujeres, y el Sup me respondió: “Depende”.  O sea que el caso o cosa, según, es que no basta con lo que se mira o se oye, sino que hay que tomar en cuenta muchas cosas y que hay que escuchar, así dijo el Sup.  Porque, por ejemplo, si a mí me miran, piensan que soy una niña que estoy así nomás, que acaso estoy pensando nada.  Pero viera que me preguntan, pues primero les digo que me llamo “Defensa” y me apedillo “Zapatista”, y pienso muchas cosas.  O sea que depende.”

  Durante toda la perorata de la niña, la promotora de educación ha puesto cara de resignación.  Pero respira aliviada cuando ve que el Pedrito, sentado adelante, levanta la mano con insistencia.

  La maestra aprovecha un respiro de la niña, y dice:

  “A ver Pedrito, qué tienes que decir”

  El Pedrito se levanta y alega:

  “Creo que Defensa Zapatista no entendió lo que quise decir, porque cuando alguien dice “endeble”, depende del contexto…”

  La niña miró al Pedrito con cara de “me las vas a pagar maldito”.

  La maestra ya se resignaba a escuchar uno de los derroches de erudición del Pedrito, cuando sonó la campana de salida.

  Todos salieron corriendo, con Defensa Zapatista delante de todos.

  Ya afuera, la niña sacó al gato-perro de la morraleta y le dijo al oído: “parece que nos salvamos

  Entonces vio a la promotora hablando con sus mamaces, y agregó: “bueno, depende”.

  Y se fue corriendo a buscar el balón de reserva que el SupGaleano le guardaba en la comandancia a cambio de que no se supiera nada del misterioso caso de las mantecadas desaparecidas, que ya investigaba, sin mayor trascendencia aparente, Elías Contreras, comisión de investigación del ezetaelene.

Doy fe:

El gato-perro.
-*-
Al inicio de mi intervención les dije que no iba a hablar de política, ni de ciencia, ni de arte, y que no iba a contarles un cuento.

¿Mentí?, bueno, depende…

Gracias de nuez.

El SupGaleano buscando las mantecadas en la tienda cooperativa.
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