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25 de marzo de 2014

En Yucatán se tortura


Raúl Lugo Rodriguez
www.raulugo.indignacion.org.mx
 
La tortura ha acompañado el ejercicio del poder desde tiempos inmemoriales. En la construcción lenta de Estados democráticos, la tortura se ha convertido en el fiel de la balanza, la piedra de toque: un solo acto de tortura permitido, alentado, solapado por el Estado obra en descrédito de su calidad de Estado democrático. No es casual que la prohibición de la tortura encabece la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hay suficientes referentes históricos, que sería aquí prolijo mencionar, que corroboran la calificación de crimen de lesa humanidad al ejercicio de la tortura.

Pues bien, si de calificaciones se trata, el Estado mexicano no es para nada democrático. Y no me refiero a la reinstauración de la presidencia imperial, aplaudida hoy por tantos; tampoco me refiero al berenjenal en el que nos meterá la reforma política y la des-federalización de los órganos electorales. Vaya, ni siquiera me refiero a la desnacionalización del petróleo. Me refiero a algo mucho más elemental: la persistencia de la tortura.

Yucatán tiene la fama de ser uno de los estados más tranquilos de la república. Es cierto que la calidad de vida que está a la vista en este rincón del sureste mexicano no se compara con las trágicas condiciones de otros estados, como Michoacán, Guerrero o Morelos. Hace muchos años, el excelente caricaturista yucateco, Tony Peraza, hizo un cartón memorable poco después del paso del huracán Isidoro: en la imagen se mostraba a una mujer indígena maya representando a Yucatán, con su típico traje regional. El huracán le levantaba el colorido terno y lo que se veía debajo era un armazón hecho de palitos. Eso mismo puede aplicarse a la proverbial tranquilidad a la que continuamente se alude cuando se menciona a Yucatán: basta levantarle un poco la falda para ver que es una construcción levantada sobre graves violaciones a los derechos humanos.

El equipo Indignación ha presentado ayer, 24 de marzo, Día Internacional del derecho a la verdad sobre las violaciones a los derechos humanos y la dignidad de las víctimas y aniversario del martirio de Monseñor Romero, el informe titulado: La celda de la amargura. Informe sobre tortura y otros tratos crueles en Yucatán. En él se hace un recuento de las obligaciones que ha adquirido el Estado mexicano al firmar y ratificar numerosos convenios y declaraciones internacionales sobre la tortura, para después contrastar ese dato con los casos de tortura que han ocurrido recientemente en el estado de Yucatán.

En la introducción al informe se establece: “La tortura es un crimen inaceptable, que agravia a quien la padece, a quien la comete y a toda la sociedad. Ejecutada desde el ejercicio de la autoridad, corrompe la función misma del Estado. La tortura es una deleznable práctica extendida y tolerada en Yucatán. Tan ignominiosa como la tortura, es la tolerancia hacia ese crimen,  su aceptación, su encubrimiento.

Resulta deplorable, inaceptable, que a más de 27 años de haber contraído México las obligaciones internacionales que lo comprometen a combatir este crimen y a 10 años de la expedición estatal de la ley contra la tortura, ley que tanta reticencia encontró y que tantos obstáculos tuvo que sortear para emitirse, no sólo continúe, sino que sea una práctica sistemática, extendida, recurrente en el estado.

Yucatán ha sido catalogado como una de las entidades federativas más seguras del país en los últimos años. Sin embargo, detrás de esta aparente situación de seguridad, se encuentra oculta una práctica sistemática por parte de los cuerpos policiacos, sean ministeriales o preventivos, estatales o municipales: la comisión de actos brutales, crueles, inhumanos y degradantes, abusos policiacos de toda índole y casos que constituyen tortura.
La práctica de la tortura o la comisión de actos crueles, inhumanos o degradantes por parte de los cuerpos policiacos han adquirido carta de naturalización en la entidad. Bajo el argumento de mantener el orden y el estatus de estado limpio de crimen, se justifica cualquier actuación, por parte de elementos policíacos, se ésta lícita o ilícita.
A la práctica de tortura sigue, generalmente, la abulia, el encubrimiento, la inacción de las autoridades ministeriales que omiten realizar investigaciones efectivas, eficientes e imparciales, así como la complicidad de una Comisión Pública de Derechos Humanos que, a pesar de la gran cantidad de casos denunciados, emite recomendaciones tardías e inocuas, que en los hechos son insuficientes para hacer frente a esta deleznable práctica, esta grave violación a los derechos humanos, encubierta y tolerada por las autoridades y por el propio Ombudsman estatal”.

Después de la descripción de algunos casos de tortura que el equipo Indignación ha seguido de cerca y de un capítulo que detalla las acciones erráticas y las graves omisiones por parte de la institución pública de defensa de los derechos humanos, tan complaciente con el gobierno, el informe concluye planteando las siguientes recomendaciones:

Exigencias
a)      Hacer cumplir la prohibición de la tortura en todas las instituciones del estado de Yucatán, en todas las cárceles y centros de detención, y hacer de inmediato explícita esta prohibición, conminando a todos los funcionarios, autoridades o agentes de policía a desterrar esta práctica y a denunciar cualquier caso del que se haya tenido conocimiento.
b)     Investigar todos aquellos casos en los que se alegue la comisión del delito de tortura. La impunidad para los torturadores fomenta la práctica continuada de la tortura, niega a las víctimas sus derechos y socava el Estado de derecho. Dicha investigación debe realizarse en forma inmediata, imparcial, independiente y exhaustiva.
c)      Investigar y sancionar a todos aquellos agentes o funcionarios que han encubierto casos de tortura o han omitido actuar frente tratos crueles, inhumanos y degradantes.
d)     Garantizar la reparación integral del daño para las víctimas de tortura, misma que debe incluir la rehabilitación, la compensación, la restitución, la satisfacción y garantías de que el delito no se repetirá.
e)      Para lo anterior, es indispensable establecer mecanismos efectivos e independientes para supervisar la actuación de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, con el fin de que puedan investigarse adecuadamente las denuncias de tortura, malos tratos y discriminación dentro del sistema de justicia penal y de que puedan proporcionarse los remedios necesarios.
f)       Dar cumplimiento a las recomendaciones derivadas del informe sobre la visita a México del Subcomité  para la Prevención de la Tortura y Otros  Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes

El informe puede consultarse y descargarse en el portal electrónico de Indignación (www.indignacion.org.mx). El informe viene acompañado de una carta dirigida por Indignación al titular del Ejecutivo estatal, a la fiscal y al jefe de la policía. Las personas que quieran unirse a esta acción y exigirle al gobierno del estado de Yucatán la erradicación de la tortura, pueden hacerlo en: http://indignacion.org.mx/torturayucatan

3 de septiembre de 2013

Soy G Hurley Santos, fotógrafo, periodista y artista independiente.


El pasado domingo primero de septiembre, he acudido por la mañana al monumento a la revolución aproximadamente a las 9:15 HRS a reunirme con el contingente que partiría de ahí en una manifestación pacífica, mi rol en dicha manifestación era tomar fotos para mi trabajo fotográfico y periodístico personal.

Dos calles antes de llegar a la plaza, sobre la calle Arriaga a la altura de Mariscal, he sido violentamente coptado por cuatro individuos vestidos de traje negro que me han detenido mientras caminaba con mi cámara colgando del cuello.

Estas personas quienes han aparcado una camioneta en dirección hacia puente de Alvarado, me han tomado por los brazos gritándome e insultándome, pidiendo que no me resistiera.

Mi instinto me ha hecho intentar luchar para liberarme, lo cual ha sido totalmente inútil pues en poco tiempo me encontraba dentro de la camioneta con el rostro cubierto y totalmente sometido…

Apenas tuve tiempo de gritar mi nombre y repetir que yo sólo era un fotógrafo.

Unos minutos más tarde (no tengo noción clara del transcurso) me han metido a empujones a una casa que a mi parecer es del centro de la ciudad de México, sin embargo no he podido saber con exactitud donde me encontraba.

Ya en el interior de la casa, me han sentado en una silla de madera con las piernas amarradas, donde me han mantenido horas.

Posteriormente se manifiesta un tipo que dice ser agente federal, exigiéndome respuestas a ciertas preguntas como:

¿Cuál era mi función dentro de la manifestación? y ¿Cuál era el grupo al que estaba afiliado?

Me han pedido nombres de los “dirigentes” tanto del movimiento #YOSOY132 como de la CNTE.

En el transcurso de éste periodo, que he de confesar me ha parecido una eternidad he sido golpeado en el cuerpo con mucho cuidado para no dejar marcas excesivas y se me han aplicado algunas técnicas ya por muchos conocidas (agua mineral, extintor para quemar con gas el cuerpo y balde de agua), para hacerme hablar.

Después de todo solo he dicho que era simpatizante de las manifestaciones y que soy un artista independiente, no un activista.

Al haber perdido la conciencia debido a los métodos de tortura que se me aplicaron, me he encontrado tirado en la colonia Santa María la Rivera en un quiosco.

Sin billetera y sin cámara… En un estado mental carente de lucidez.

Lo último que recuerdo claramente es haber recibido amenazas y el informe de que éstas personas que me mantenían cautivo tenían todos mis datos personales.

Una vez que me incorporo en el quiosco siendo aproximadamente las 20 HRS del día domingo 1 de Septiembre me dirijo a casa de un amigo que no tiene actividad política alguna y que me ha ayudado a recuperarme.

Por lo pronto no sé cómo acercarme a las autoridades, mi familia ya está en contacto conmigo y con la embajada de Portugal en México.

No daré datos de ninguno de mis familiares o colegas que me han ayudado en todo esto, por su propia seguridad.

Mi estado actual me parece que es saludable, aunque psicológicamente estoy un poco amedrentado…

He tardado en comunicarme con el exterior debido al estado en el cual me encontraba al ser liberado.

Agradezco infinitamente a las personas que estuvieron al pendiente de mi desaparición y responsabilizo al GDF y al Gobierno Federal por los daños causados a mi integridad.

¡Alto a la criminalización de la protesta social!
¡Presxs Polìticxs libertad!

G Hurley Santos, Ciudad de México a 3 de Septiembre de 2013.

5 de noviembre de 2012

"Y mi voz quemadura" de Alberto de Casso.


Serendipia Teatro.

LA OBRA

Esta obra refleja el tema del terrorismo de estado, en el Cono Sur a través de la relación entre una mujer detenida y torturada y su captor y verdugo.

En un país sometido a una dictadura militar, Gabriela es detenida, secuestrada y torturada. En el centro de detención conocerá a un alto oficial de la Marina, que la convertirá en su novia y colaboradora. Gracias a esa relación escapa a la dureza de la prisión y a la muerte, sin sospechar las consecuencias que esa maquinaria de terror causará en su familia.

LA COMPAÑÍA

Serendipia Teatro nace en 2011 del encuentro afortunado e inesperado de las trayectorias y del espíritu de sus miembros fundadores, en su gran mayoría por alumnos diplomados en la Escuela de Interpretación Cristina Rota de Madrid.

En septiembre de 2011 estrenan su primer montaje, “Maquis” de Rubén Buren, en la Sala Mirador de Madrid, representada durante todo el mes de septiembre con una excelente acogida del público.

En Marzo de 2012 “Maquis” sale de Madrid y Serendipia Teatro se sube a las tablas del Teatro Bergidum de Ponferrada así como del Teatro Principal de Palencia en el mes de abril. En julio vuelve a Madrid en el Teatro Lagrada de Madrid, recibiendo una muy buena acogida de prensa y público.

En estos momentos, se encuentran inmersos en su segundo montaje como compañía. Se trata en esta ocasión de un texto de Alberto de Casso, “Y mi voz quemadura”, Premio Lope de Vega en 2008, y que hasta ahora no había sido puesta en escena.

EL AUTOR

Alberto de Casso nace en Madrid en 1963. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1993 y 1997 ejerce como lector de español en Ghana, fruto de cuya experiencia escribe: “Harmattan” (Hiru, 2000.)

Gana el Premio Calderón de la Barca 1999 con “Los viernes del Hotel Luna Caribe”, representada en el Festival Madrid Sur y en la sala Mirador, dirigida por Fermín Cabal y en La Habana por la compañía Rita Montaner.

En 2001 dirige con Marina Carresi “La gimnasta” y en 2004 “La última visita”. En 2008 gana el Certamen Internacional de Teatro Breve Ciudad de Requena, con “El violín roto de Samuel Levi” y el prestigioso Lope de Vega con “Y mi voz quemadura”.

En 2009 estrena “La lengua muerta” en el teatro Bertolt Brecht de La Habana y obtiene el Premio Dramaturgia Innovadora de Escena Contemporánea por “El cuerpo oculto”, que programa el Centro Dramático Nacional con dirección de Gerardo Vera, que la lleva al Festival de Dramaturgias Europeas de Santiago de Chile. Ha ganado numerosos premios estos años, siendo el último el Premio Beckett con “La seducción del eunuco”.

LA DIRECTORA

Paloma Pérez Montoro es actriz, pedagoga y directora de teatro madrileña. Se licencia en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid. Se forma en Arte dramático en el Centro de Nuevos Creadores (1995-1998), pasando posteriormente a ser profesora de interpretación de dicho centro durante diez años. Continúa su formación con diversos cursos de postgrado en Gestalt, en teatro gestual y máscaras con Armando Arjona y en coordinación de grupo operativo con Armando Bauleo y el Instituto de Formación Psicoanalítica Quipú.

Como actriz, ha participado en “Cabaret Borges” (Casa América, 1999), en la gira nacional de “Rosencrantz y Guildenstern han muerto”, dirigida por Cristina Rota (2001), “Pero, ¿quién mató al teatro?”, dirigida por Joaquín Oristrell (2002) y “Ni es cielo ni es azul” de Fermín Cabal (2004). En cine, trabajó en la película “Los abajo firmantes”de Joaquín Oristrell (2003).

Como directora, se encarga de la dirección artística del espectáculo “La Katarsis del Tomatazo” durante cuatro años. En 2008, dirige la obra “Desde Arriba”, en la Sala Tarambana, y en 2011 dirige la obra “Maquis”. También ha sido codirectora de las lecturas dramatizadas para el Teatro por la Identidad y para la Feria Internacional del Libro. Ha desarrollado labores de coaching con numerosos actores en la creación de personajes para cine y teatro. 

DETALLES

Y mi voz quemadura, de Alberto de Casso. Compañía Serendipia Teatro. Elenco: Raquel Mirón, Álex Crémades, Alberto Casas, Lidia de Nova, Paloma Pérez Montoro, Julio Alonso, Rafael Gallardo, Igor Estévez.

Del 01 al 25 de Noviembre 2012.
Sala Mirador C/ Doctor Fourquet, 31, Madrid.
Horario: De Miércoles a Domingo, a las 19:00/19:30 (por confirmar).

31 de octubre de 2012

No cerrar los ojos ante la tortura.

Publicado en La Jornada Morelos el 30 de octubre de 2012.


Por José Martínez Cruz y Roberto Mendoza Delgado.

El agua de Tehuacán y los ojos tapados, los cables de luz y la obscuridad de los subterráneos. Instrumentos de la tortura y el horror. Se aplican de manera científica, no por improvisados. Responde a la lógica del terror, no a la búsqueda de justicia. Han recibido cursos de entrenamiento. No se sabe si forman parte de los exámenes de confianza para permanecer en la policía o el ejército. Pero utilizan estas técnicas sacadas de manuales de entrenamiento del Ejército norteamericano, de las policías secretas y de los comandos del exterminio, que proliferan por los anchos caminos de la impunidad.

Resulta sumamente difícil determinar la verdadera magnitud y extensión de la tortura y otros malos tratos en México. El endeble sistema de denuncia e investigación, que casi nunca hacer rendir cuentas a los responsables deja a las víctimas y testigos expuestos a sufrir represalias, como consecuencia de lo cual se denuncian pocos casos de los que realmente se producen.

De las 110 denuncias de tortura, 31 han dado lugar a recomendaciones de la CNDH, mientras que 57 siguen siendo objeto de examen. De las 4.731 denuncias de malos tratos, 83 han dado lugar a recomendaciones.

La información ofrecida por la CNDH es la más exhaustiva de que se dispone, pero sigue distando mucho de representar el verdadero número de denuncias de tortura de todo el país. La CNDH sólo está encargada de intervenir cuando hay funcionarios federales implicados, las denuncias de tortura y otros malos tratos cometidos por funcionarios estatales o municipales no es atendida. No existe ningún mecanismo sistemático de captación de todas las denuncias presentadas ante las 32 comisiones estatales de derechos humanos.

El gobierno federal reconoce que el 90 por ciento de los delitos se cometen en las 32 jurisdicciones de los estados y el Distrito Federal, y sólo el 10 por ciento en la jurisdicción federal. De los más de 400.000 agentes de policía del país, sólo 30.000 son de la Policía Federal (aunque hay desplegados además 50.000 militares que desempeñan también funciones policiales). La mayor parte de la policía actúa bajo jurisdicción estatal, en la mayoría de los casos de tortura y malos tratos haya agentes estatales o municipales implicados. Asimismo, las graves deficiencias de la legislación estatal aumentan las probabilidades de que los abusos se clasifiquen como delitos leves, en vez de como tortura, lo cual va en contra de las obligaciones de México en materia de derechos humanos.

La información de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre querellas, actas de acusación formal y procesamientos por tortura y otros malos tratos se refiere sólo a los casos en que los cargos se formulan bajo la jurisdicción federal. La información que proporciona la Judicatura federal sobre condenas es igualmente limitada. Señala que en 2008 y 2011 se abrieron 58 investigaciones preliminares por tortura, que dieron lugar a 4 actas de acusación formal. Según la Judicatura federal, durante el mismo periodo hubo 12 procesamientos por tortura, que dieron lugar a 5 sentencias condenatorias. Por su parte El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) recoge y publica datos nacionales, entre 2006 y 2010, en la jurisdicción o fuero federal hubo un procesamiento y ninguna sentencia condenatoria por tortura. En el mismo periodo, en el fuero común (las jurisdicciones de los 31 estados y el Distrito Federal) hubo 37 procesamientos y 18 sentencias condenatorias por tortura.

La falta de actas de acusación, juicios y sentencias condenatorias por tortura y otros malos tratos es reflejo de la incapacidad o falta de voluntad de las autoridades para garantizar la investigación y el enjuiciamiento efectivos e imparciales de los casos.

Amnistía Internacional ha documentado en los últimos años varios casos notorios en los que se han entablado acciones penales. Sin embargo, ni siquiera en estos casos se ha llevado a los responsables de tortura y otros malos tratos ante la justicia ni tampoco los sobrevivientes han recibido reparaciones.

Las impunidad de los delitos de tortura y otros malos tratos es constante desde la “guerra sucia” (de 1964 a 1982). Se cometieron de manera sistemática y generalizada graves violaciones de derechos humanos contra manifestantes y presuntos miembros de movimientos políticos de oposición, incluidos grupos armados. La antigua Fiscalía Especial para los Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) y su informe histórico de la verdad, cuya difusión se reprimió posteriormente, documentaron claramente muchas de las violaciones sistemáticas de derechos humanos, entre las que figuraban tortura, ejecuciones. ¿La tortura es cosa del pasado? Desafortunadamente, está presente de manera cotidiana, y no hay que cerrar los ojos ante el horror.

cidhmorelos@gmail.com

24 de octubre de 2012

Acabar con la tortura y la impunidad.

Por José Martínez Cruz y Marco Aurelio Palma Apodaca/La Jornada Morelos.

Erradicar la tortura no es una tarea imposible. Sí, es necesario superar esa ideología dominante de “vigilar y castigar”, que justifica las peores atrocidades. Cuando la tortura se generaliza como método de investigación o de castigo socialmente aceptado, estamos llegando al límite de la barbarie. ¿Por qué la gente acepta explicaciones fáciles y justifica que se torture a una persona? Más allá de una psicología de masas, que nos explicó lúcidamente Wilhelm Reich analizando el genocidio fascista, debemos actualizar un pensamiento crítico ante la descomposición social que implica aceptar la tortura generalizada en medio de una crisis social, económica y política del capitalismo actual.

Ejemplos hay varios: 1) Alrededor de 176 estudiantes de la Vasco de Quiroga fueron golpeados salvajemente y detenidos, 27 mujeres fueron amenazadas de ser violadas en Atenco. 2)Valentina Rosendo lleva más de 10 años esperando que se castigue a los militares que la golpearon y violaron frente a su hija, que entonces tenía dos meses de nacida. Dice que cada vez que ve a un uniformado de verde, en su mente se repiten las escenas de lo sucedido el 16 de febrero de 2002. Vale –como le llaman de cariño–, tenía 17 años cuando un grupo de ocho militares se acercaron para interrogarla sobre unos “encapuchados” mientras lavaba ropa en un río. Le enseñaron una foto y le leyeron una lista con 11 nombres que ella no había escuchado hasta ese día. Ni siquiera entendía bien el español. Luego, la golpearon y abusaron de ella sexualmente. 3) En Morelos, sorprendió el hallazgo de tres mujeres torturadas, encontradas el sábado 19 de agosto de 2012 a pocos metros de la glorieta de la Paloma de la Paz. 4) En la carretera Cuernavaca-Cuautla, dos hombres aparecieron atados de pies y manos, así como con una venda en el rostro, los cuales fueron torturados y asesinados con disparos. Ambos tenían marcada en la espalda una letra, la cual plasmaron con una navaja. 5) En Morelos vemos con estupor como la tortura se aplica de manera cotidiana, no sólo como método de investigación, sino también aplicado por grupos criminales que permanecen en la impunidad. Jethro Ramsés fue torturado en las instalaciones de la 24 Zona Militar. La narración que hacen los militares en su declaración ministerial es pavorosa: tratan de justificar que lo intentaban reanimar con unos cables de luz, tortura que lo llevó a la muerte y a la desaparición del cuerpo.

Recientemente Amnistía Internacional ha presentado un amplio informe sobre la tortura en México. Recoge testimonios como el siguiente:
“Escuché muchos gritos de una persona de sexo masculino, a lo cual le preguntaban ‘donde están las armas y donde está la droga’, rato después se escucha ‘llévatelo y tráeme al que sigue’, escucho que abren la puerta... me pusieron un trapo mojado en la cara, cuando respiré, sentía la mojada que estaba, se me complicaba respirar, después sentía un chorro de agua sobre mi nariz, trato de incorporarme, pero no podía levantarme porque me sujetaban de los hombros, piernas y ... alguien oprimía mi estomago, eso lo hicieron en repetidas ocasiones, mientras me preguntaban lo mismo”. (Miriam Isaura López, detenida por militares en febrero de 2011).
La tortura y otros malos tratos en México han aumentado considerablemente en el sexenio de Calderón. Llevamos años denunciando tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes cometidos por personal militar o por la policía a escala federal, estatal y municipal. Las denuncias son generalizadas, y los responsables disfrutan de casi total impunidad. El gobierno ha reiterado con frecuencia su compromiso de garantizar que el enfoque militarizado que aplica a la lucha contra los cárteles de la droga respeta plenamente los derechos humanos. Sin embargo, se ha documentado un acusado aumento de las violaciones graves de derechos humanos, incluidos homicidios ilegítimos, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza y tortura, cometidas por funcionarios públicos federales, estatales y municipales. El despliegue de 50 mil efectivos del ejército y la marina para desempeñar funciones policiales ha contribuido a este acusado aumento de los informes de tortura y otros malos tratos a manos de militares.

En Morelos, el nombramiento de un general como subsecretario de Seguridad Publica, para acotar el mando de la primera mujer al frente de esta Secretaría, mantiene este esquema fallido de militarizar la seguridad pública. El gobierno federal sostiene que no hay indicios de la implicación directa de funcionarios del estado en graves violaciones de derechos humanos, como tortura, y que las violaciones de derechos humanos que se cometen, aunque condenables, son hechos aislados y se investigan siempre. El gobierno ha manifestado que, puesto que tales violaciones no son sistemáticas ni forman parte de una política oficial, no se le puede responsabilizar de ellas. Sin embargo, esta postura es insostenible y contraria a las obligaciones internacionales contraídas por México en materia de derechos humanos, entre las que figura la aplicación plena y genuina de medidas eficaces para impedir y castigar la tortura y otros malos tratos. Las y los ciudadanos en Morelos no merecen ser tratados de manera infamante por quienes aplican la tortura de diversas maneras. Si se puede erradicar esta nefasta práctica. Hay que redoblar la lucha por el respeto pleno a los derechos humanos de todas y todos.

cidhmorelos@gmail.com

7 de octubre de 2012

Patishtán esposado a la cama del hospital.


Por Hermann Bellinghausen/La Jornada.
San Cristóbal de las Casas, Chis. Los presos de la Otra Campaña en el penal número cinco, en este municipio, denunciaron por vía telefónica que su compañero Alberto Patishtán Gómez se encuentra esposado en una cama del Instituto Nacional de Neurología “Manuel Velasco Suárez” en la ciudad de México.
“Él necesita reposo, lo van a operar el lunes de su cabeza, no lo pueden tener amarrado día y noche”, explicó Pedro López Jiménez, vocero de los presos Solidarios de la Voz del Amate. “Lo que le están haciendo es tortura psicológica en violación de sus derechos”. Los reclusos responsabilizan al “comandante Neser” del Grupo Lobo (especializado en traslado de reos) de dicha situación, que pudo ser confirmada por los familiares de Patishtán que lo acompañan ahora.
Al parecer este lunes será intervenido quirúrgicamente de un tumor supra hipofisiario que le ha afectado seriamente el sentido de la vista y que se calcula tiene ya 4 centímetros de diámetro. Durante largo tiempo, incluyendo una estadía de seis meses en el hospital Vida Mejor de Tuxtla Gutiérrez, el padecimiento de este reconocido preso de conciencia de origen tzotzil ha sido mal atendido o desatendido por autoridades carcelarias y personal médico.
Es internacional la exigencia de su liberación, y ahora la Suprema Corte de Justicia de la Nación se apresta a atender la demanda de revisión de su sentencia de 60 años por crímenes que no cometió.
Desde el penal de San Cristóbal, López Jiménez sostiene que “la negligencia médica es lo común, retrasan todos los estudios, pero sabemos que tienen responsabilidad de darnos atención adecuada” (las autoridades penitenciarias). Él mismo padece fuertes dolores de cabeza hace más de un año, sólo le dan los analgésicos sin ningún procedimiento diagnóstico.
Demando un estudio adecuado”, dice.
Los presos de la Otra Campaña se proclaman injustamente presos, del mismo modo que Patishtán, y se mantienen en plantón permanente dentro de la cárcel.
Con ellos está Francisco Santiz López, el único preso político en Chiapas que además es base de apoyo de Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Permanece encarcelado en San Cristóbal por decisión política, toda vez que los cargos por los que fue aprehendido resultaron ser falsos.
Tzeltal de Tenejapa, Santiz López es junto con Patishtán el preso político más emblemático de Chiapas. La exigencia de su liberación a nivel internacional se ha sostenido durante meses, y sigue creciendo.

28 de mayo de 2009

Esta claro que los únicos terroristas son el gobierno de uribe y el de calderon

Testimonio del profesor Miguel Ángel Beltrán
sobre su deportación desde México


por Miguel Ángel Beltrán V Tuesday, May. 26, 2009 at 10:10 PM

En ningún momento se me informo de los motivos de mi captura, ni se me informó hacia dónde íbamos. Durante todo el trayecto se me colocó de rodillas con mi rostro pegado al asiento, como cuando un verdugo coloca a su víctima para cortarle la cabeza..

“Me presenté de buena fe…

En cuanto me presenté al INM, se me declaró ilegal y se procedió a mi captura en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración, se señaló que no aporté pruebas que respalden mi condición económica (solvencia) lo cual es falso pues en el oficio de trámite está claro (y los anexos lo corroboran), que yo entregué mi certificado de trabajo de la Universidad Nacional de Colombia, debidamente apostillado, así como la comisión de estudios otorgada por la Universidad Nacional (ver oficio del trámite).

Aunque el oficio –de respuesta- del INM está firmado por mí, y eso probaría que tiene mi asentimiento, fui obligado a firmar, se me dijo que si no firmaba, se daba por interrumpido el trámite y seguramente ya no procedería mi solicitud. Insistí en que había información falsa y se me dijo que eso no importaba porque era parte del trámite y de la nueva solicitud que debería hacer (es decir en todo momento se me dio información falsa para coaccionar mi firma).
Se me impidió hablar con el abogado a quien no se le permitió ingresar conmigo.

Una vez firmado el oficio una funcionaria del INM me dijo que yo estaba ilegal y en ese momento aparecieron varios hombres que me inmovilizaron. Se acercaron varios funcionarios de inmigración y a empellones y a la fuerza me llevaron por un pasillo hasta una camioneta que estaba estacionada en la puerta del INM. En ningún momento se me informo de los motivos de mi captura, ni se me informó hacia dónde íbamos. Durante todo el trayecto se me colocó de rodillas con mi rostro pegado al asiento, como cuando un verdugo coloca a su víctima para cortarle la cabeza (hago el esquema)

Conductor Cabeza
Cuello Silla trasera

Me cubrieron el rostro con la chamarra o chaqueta que llevaba mientras me presionaban el cuello, lo que me causo lesiones en la región cervical y en los hombros. En varias ocasiones estuve a punto de asfixiarme, pues por la postura que llevaba no podía respirar, fue tal la presión que vomité. En la camioneta iban además de los 2 o 3 guardas de migración, una delegada del INM y un médico, al cual le solicité ayuda porque me sentía ahogado. Tanto la delegada de migración, como el médico fueron indiferentes frente a la tortura y el maltrato que recibí.

Cuando llegamos al aeropuerto (supe que habíamos llegado a este sitio por el ruido cercano de los aviones), siempre esposado y con el rostro cubierto me bajaron a empellones, cruzamos un puesto de migración muy rápidamente y luego me subieron a una avioneta o avión pequeño que estaba aguardando allí.

Mientras se ultimaban detalles del vuelo y se preparaba el despegue, se me mantuvo con las esposas a la espalda, y el rostro cubierto; pude darme cuenta que subían y bajaban personas que me filmaban. Luego del despegue, y transcurridos algunos minutos más, cuando el avión se estabilizó, me cambiaron las esposas para adelante, así viaje todo el tiempo.

En la avioneta viajamos 7 personas. El piloto, el copiloto, un capitán que dirigió la operación, otro señor que estaba vestido de civil, dos guardias del INM, y yo. Cuando la aeronave estaba a punto de aterrizar me pasaron un folio de documentos para que los firmara, querían que los firmara sin leerlos. Me negué, me presionaron pero finalmente les dije que no lo iba a firmar porque ya tenía el antecedente de lo sucedido en el INM y que mucho menos los firmaría si no los leía. Ellos estaban muy interesados en que los firmara. Incluso ya en Colombia le pidieron a los oficiales colombianos que me lo pasaran para que firmara. El folio de documentos está sin mi firma.

Una vez aterrizamos en el aeropuerto militar pregunté a los encargados de la operación que si ya estábamos en Colombia, me respondieron que sí. Entonces dije “si ya estamos en territorio colombiano me asiste el derecho (derecho que ya habían violado) de estar en libertad”. En la lógica de que si la operación era de expulsión del país (de México) ya estaba en Colombia y debía quedar en libertad.

Después de media hora de permanecer en la avioneta llegaron agentes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS)…”


Miguel A. Beltrán
Domingo 23 de mayo de 2009
Calabozos de la DIJIN Bogotá

Colombia.indymedia

http://colombia. indymedia. org/news/ 2009/05/102351_ comment.php# 102364

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