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17 de noviembre de 2014

Palabras de la Comandancia General del EZLN, en voz del Subcomandante Insurgente Moisés, al terminar el acto con la caravana de familiares de desaparecidos y estudiantes de Ayotzinapa, en el caracol de Oventik, el día 15 de noviembre del 2014.

Madres, Padres y Familiares de nuestros hermanos asesinados y desaparecidos en Iguala, Guerrero:
Estudiantes de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero:

Hermanos y hermanas:
Agradecemos de todo corazón que nos hayan dado su palabra.
Sabemos que para poder traernos esa palabra directa, sin intermediarios, sin interpretaciones ajenas, tuvieron que viajar muchas horas y padecer cansancio, hambre, sueño.
Sabemos también que para ustedes ese sacrificio es parte del deber que sienten.
El deber de no abandonar a los compañeros desaparecidos por los malos gobiernos, de no venderlos, de no olvidarlos.
Por ese deber es que iniciaron su lucha aun cuando no se les hacía el menor caso y los hermanos hoy desaparecidos eran catalogados como “pelones”, “novatos”, “revoltosos”, “futuros delincuentes que se lo merecían”, “porros”, “radicales”, “nacos”, “agitadores”.
Así los llamaron muchos de los que ahora se amontonan alrededor de su digna rabia por moda o conveniencia, cuando entonces querían culpar a la Normal Raúl Isidro Burgos de la desgracia.
Todavía hay quienes allá arriba lo siguen intentando, queriendo distraer así y esconder al verdadero culpable.
Por ese deber ustedes empezaron a hablar, a gritar, a explicar, a contar, a usar la palabra con coraje, con digna rabia.
Hoy, en el montón de palabras huecas que otros y otras arrojan sobre su digna causa, ahora se pelean ya por quién hizo que fueran conocidos, escuchados, comprendidos, abrazados.
Tal vez no se los han dicho, pero han sido ustedes, los familiares y compañeros de los estudiantes muertos y desaparecidos quienes han conseguido, con la fuerza de su dolor, y de ese dolor convertido en rabia digna y noble, que muchas, muchos, en México y el Mundo, despierten, pregunten, cuestionen.
Por eso les damos las gracias.
No sólo por habernos honrado con traer su palabra hasta nuestros oídos, humildes como somos: sin impacto mediático; sin contactos con los malos gobiernos; sin capacidad ni conocimientos para acompañarlos, hombro con hombro, en el incesante ir y venir buscando a sus seres queridos que ya lo son también para millones que no los conocieron; sin las palabras suficientes para darles consuelo, alivio, esperanza.
También y sobre todo, les damos las gracias por su heroico empeño, su sabia terquedad de nombrar a los desaparecidos frente a los responsables de su desgracia, de demandar justicia frente a la soberbia del poderoso, de enseñar rebeldía y resistencia frente al conformismo y el cinismo.
Queremos darles las gracias por las enseñanzas que nos han dado y nos están dando.
Es terrible y maravilloso que familiares y estudiantes pobres y humildes que aspiran a ser maestros, se hayan convertido en los mejores profesores que han visto los cielos de este país en los últimos años.

Hermanos y hermanas:
Su palabra fue y es para nosotros una fuerza.
Es como si un alimento nos hubieran dado aunque lejos estuviéramos, aunque no nos conociéramos, aunque nos separaran los calendarios y las geografías, es decir, el tiempo y la distancia.
Y también la agradecemos porque ahora vemos, escuchamos y leemos que otros tratan de tapar ésa su palabra dura, fuerte, lo que es el núcleo de dolor y rabia que echó a andar todo.
Y nosotros vemos, escuchamos y leemos que ahora se habla de puertas que a nadie importaban antes.
Olvidando que hace tiempo esas puertas fueron para señalar a los de afuera que para nada eran tomados en cuenta en las decisiones que tomaban los de dentro.
Olvidando que ahora esas puertas sólo son parte de un cascarón inservible, donde se simula soberanía y sólo hay servilismo y sometimiento.
Olvidando que esas puertas dan sólo a un gran centro comercial a donde el pueblo de afuera no entra, y en el que se venden los pedazos rotos de lo que fue alguna vez la Nación mexicana.
A nosotros no nos importan esas puertas.
Ni nos importa si las queman, ni si las adoran, ni si las ven con rabia, o con nostalgia, o con deseo.
A nosotros nos importan más sus palabras de ustedes.
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Porque allá afuera se habla, se discute, se alega, que si la violencia o la no violencia, dejando de lado que la violencia se sienta todos los días en la mesa de los más, camina con ellos y ellas al trabajo, a la escuela, regresa con ellas y ellos a la casa, duerme con ellos y ellas, se hace pesadilla que es sueño y realidad sin importar la edad, la raza, el género, la lengua, la cultura.
Y nosotros escuchamos, vemos y leemos que allá afuera se discuten los golpismos de derecha y de izquierda, que a quién quitamos para ver quién se pone.
Y se olvida así que el sistema político entero está podrido.
Que no es que tenga relaciones con el crimen organizado, con el narcotráfico, con los acosos, las agresiones, las violaciones, los golpes, las cárceles, las desapariciones, los asesinatos, sino que todo esto ya es parte de su esencia.
Porque no se puede hablar ya de la clase política y diferenciarla de las pesadillas que sufren y padecen millones en estos suelos.
Corrupción, impunidad, autoritarismo, crimen organizado o desorganizado, están ya en los emblemas, los estatutos, las declaraciones de principios y la práctica de toda la clase política mexicana.
A nosotros no nos importan los dimes y diretes, los acuerdos y desacuerdos que los de arriba tienen para decidir quién se encarga ahora de la máquina de destrucción y muerte en que se ha convertido el Estado mexicano.
A nosotros nos importan sus palabras de ustedes.
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Y nosotros vemos, leemos y escuchamos que allá afuera se discuten calendarios, siempre los calendarios de arriba, con sus fechas engañosas que esconden las opresiones que hoy padecemos.
Porque se olvida que detrás de Zapata y de Villa se esconden los que quedaron: los Carranza, Obregón, Calles y la larga lista de nombres que, sobre la sangre de quienes fueron como nosotros, alarga el terror hasta nuestros días.
A nosotros nos importan sus palabras de ustedes,
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Y nosotros leemos, escuchamos y vemos que allá afuera se discuten tácticas y estrategias, los métodos, el programa, el qué hacer, quién dirige a quién, quién manda, a dónde se orienta.
Y se olvida que las demandas son simples y claras: tienen que aparecer con vida todos y todas, no sólo los de Ayotzinapa; tiene que haber castigo a los culpables de todo el espectro político y de todos los niveles; y tiene que hacerse lo necesario para que nunca más se vuelva a repetir el horror en contra de cualquiera de este mundo, aunque no sea una personalidad o alguien de prestigio.
A nosotros nos importan sus palabras de ustedes.
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Porque en sus palabras de ustedes también nos escuchamos a nosotros mismos.
En esas palabras nos escuchamos decir y decirnos que nadie piensa en nosotros los pobres de abajo.
Nadie, absolutamente nadie piensa en nosotros.
Sólo aparentan estar para ver qué sacan, cuánto crecen, qué ganan, qué cobran, qué hacen, qué deshacen, qué dicen, qué callan.
Hace varios días, en los primeros días de octubre, cuando apenas se iba comenzando a entender el horror de lo ocurrido, les mandamos unas palabras.
Pequeñas como son nuestras palabras de por sí desde hace tiempo.
Pocas palabras porque el dolor no encuentra nunca palabras suficientes que lo hablen, que lo expliquen, que lo alivien, que lo curen.
Entonces les dijimos que no están solos.
Pero con eso no sólo les decíamos que los apoyábamos, que, aunque lejos, su dolor era nuestro, como nuestra es su digna rabia.
Sí, les dijimos eso pero no sólo eso.
También les decíamos que en su dolor y en su rabia no estaban solos porque miles de hombres, mujeres, niños y ancianos conocen en carne propia esa pesadilla.
No están solos hermanas y hermanos.
Busquen su palabra también en los familiares de los niños y niñas asesinados en la guardería ABC en Sonora; en las organizaciones por los desaparecidos en Coahuila; en los familiares de las víctimas inocentes de la guerra, desde su inicio perdida, contra el narcotráfico; en los familiares de los miles de migrantes eliminados a todo lo largo del territorio mexicano.
Busquen en las víctimas cotidianas que, en todos los rincones de nuestro país, saben que la autoridad legal es quien golpea, aniquila, roba, secuestra, extorsiona, viola, encarcela, asesina, a veces con la ropa de organización criminal y a veces como gobierno legalmente constituido.
Busquen a los pueblos originarios que, desde antes de que el tiempo fuera tiempo, atesoran la sabiduría para resistir y que no hay quien sepa más del dolor y la rabia.
Busquen al Yaqui y en ustedes se encontrará.
Busquen al Nahua y verán que su palabra es acogida.
Busquen al Ñahtó y el espejo será mutuo.
Busquen a quienes levantaron estas tierras y con su sangre parieron esta Nación desde antes de que “México” la llamaran, y sabrán que abajo la palabra es puente que cruza sin temor.
Por eso tiene fuerza su palabra de ustedes.
En su palabra de ustedes se han visto reflejados millones.
Muchos lo dicen, aunque la mayoría lo calla pero hace suyo su reclamo y en sus adentros repite sus palabras.
Se identifican con ustedes, con su dolor y con su rabia.
Sabemos nosotros que muchos les piden, que les exigen, que les demandan, que los quieren llevar hacia un destino o hacia otro, que los quieren usar, que los quieren mandar.
Sabemos que es mucho el ruido que les avientan.
Nosotros no queremos ser un ruido más.
Nosotros sólo queremos decirles que no dejen caer su palabra.
No la dejen caer.
No la desmayen,
Háganla crecer para que se levante por encima del ruido y la mentira.
No la abandonen porque en ella anda no sólo la memoria de sus muertos y desaparecidos, también camina la rabia de quienes abajo son ahora para que los de arriba sean.

Hermanas y hermanos:
Nosotros pensamos que tal vez ya saben que puede ser que se queden solos y que estén preparados.
Que puede ser que quienes ahora se amontonan encima de ustedes para usarlos en beneficio propio, los abandonen y corran a otro lado a buscar otra moda, otro movimiento, otra movilización.
Nosotros les platicamos a ustedes de lo que sabemos porque es ya parte de nuestra historia.
Hagan de cuenta que son 100 los que ahora los acompañan en sus demandas.
De esos 100, 50 los cambiarán por la moda que esté a la vuelta del calendario.
De los 50 que queden, 30 comprarán el olvido que ya ahora se oferta en pagos en abonos y se dirá de ustedes que ya no existen, que no hicieron nada, que fueron una farsa para distraer de otras cosas, que fueron un invento del gobierno para que tal partido o tal personaje político no avanzara.
De los 20 que queden, 19 se correrán despavoridos al primer vidrio roto porque las víctimas de Ayotzinapa, de Sonora, de Coahuila, de cualquier geografía, se quedan en los medios de comunicación sólo un momento y pueden elegir no ver, no escuchar, no leer, dándole vuelta a la página, cambiando de canal o de estación, pero un vidrio roto es, en cambio, una profecía.
Y entonces, de los 100 verán que sólo queda uno, una, unoa.
Pero esa una o uno o unoa, se ha descubierto en las palabras de ustedes; ha abierto su corazón, como decimos nosotros, y en ese corazón se han sembrado el dolor y la rabia de su indignación.
No sólo por sus muertos y desaparecidos, también por ese uno, esa una, eso unoa de entre cien, tienen que seguir adelante.
Porque esa una o uno o unoa, al igual que ustedes, no se rinde, no se vende, no claudica.
Como una parte de ese uno por ciento, acaso la más pequeña, estamos y estaremos las zapatistas, los zapatistas.
Pero no sólo.
Hay muchas, muchos, muchoas más.
Porque resulta que los pocos son pocos hasta que se encuentran y descubren en otros.
Entonces pasará algo terrible y maravilloso.
Y los que se pensaron pocos y solos, descubrirán que somos los mayoritarios en todos los sentidos.
Y que son los de arriba los que son pocos en verdad.
Y entonces habrá que vueltear el mundo porque no es justo que los pocos dominen a los muchos, a las muchas.
Porque no es justo que haya dominadores y dominados.

Hermanas y hermanos:
Todo esto decimos nosotros, según nuestros pensamientos que son nuestras historias.
Ustedes, en sus propias historias, escucharán muchos pensamientos más, así como ahora nos dan el honor de escuchar los nuestros.
Y ustedes tienen la sabiduría para tomar lo que vean bueno y desechar lo que vean malo de esos pensamientos.
Nosotros, nosotras como zapatistas pensamos que los cambios que realmente importan, los que son profundos, los que hacen otras historias, son los que empiezan con los pocos y no con los muchos.
Pero sabemos que ustedes saben que aunque pase de moda Ayotzinapa, que aunque fallen los grandes planes, las estrategias y las tácticas, que aunque se pasen las coyunturas y otros intereses y fuerzas se pongan de moda, que aunque se vayan los que hoy se aglomeran sobre ustedes como animales de carroña que medran sobre el dolor ajeno; aunque todo eso pase, ustedes y nosotros sabemos que hay en todos los rincones un dolor como el nuestro, una rabia como la nuestra, y un empeño como el nuestro.
Nosotros, nosotras como zapatistas que somos los invitamos a que vayan a esos dolores y a esas rabias.
Búsquenlos, encuéntrenlos, respétenlos, háblenlos y escúchenlos, intercambien dolores.
Porque nosotros sabemos que cuando dolores diferentes se encuentran no germinan en resignación, lástima y abandono, sino en rebeldía organizada.
Sabemos que en su corazón de ustedes, independientemente de sus credos y de sus ideologías y organizaciones políticas, la demanda de justicia los anima.
No se rompan.
No se dividan, como no sea para más lejos llegar.
Y sobre todo, no olviden que no están solos.

Hermanas y hermanos:
Con nuestras pequeñas fuerzas pero con todo nuestro corazón hemos hecho y haremos lo posible por apoyar su justa lucha.
No ha sido mucha nuestra palabra porque hemos visto que hay muchos intereses, de los políticos de arriba en primera fila, que quieren usarlos a su gusto y conveniencia, y no nos sumamos ni nos sumaremos al vuelo rapaz de oportunistas sinvergüenzas a quienes nada importa que aparezcan con vida los que ahora faltan, sino llevar agua al molino de su ambición.
Nuestro silencio ha significado y significa respeto porque el tamaño de su lucha es gigante.
Por eso en silencio han sido nuestros pasos para hacerles saber que no están solos, para que sepan que su dolor es nuestro y nuestra también su digna rabia.
Por eso nuestras pequeñas luces se encendieron donde nadie les llevó la cuenta, más que nosotros.
Quienes ven como poca cosa este esfuerzo nuestro o lo ignoran, y nos reclaman y exigen que hablemos, que declaremos, que sumemos ruido al ruido, son racistas que desprecian lo que no aparece arriba.
Porque es importante que ustedes sepan que los apoyamos, pero es también importante que nosotros sepamos que apoyamos una causa justa, noble y digna, tal y como lo es la que ahora anima su caravana por todo el país.
Porque eso, saber que apoyamos a un movimiento honesto, para nosotros es alimento y esperanza.
Malo sería que no hubiera ningún movimiento honesto, y que en todo el largo abajo que somos se hubiera replicado la farsa grotesca de arriba.
Nosotros pensamos que quienes apuestan a un calendario de arriba o a una fecha tope, los abandonarán en cuanto una nueva fecha aparezca en su horizonte.
Llevados de las narices por una coyuntura por la que nada hicieron y que al inicio despreciaron, esperan que “las masas” les abran el camino al Poder y que un nombre supla a otro nombre arriba mientras abajo nada cambia.
Nosotras, nosotros pensamos que las coyunturas que transforman el mundo no nacen de los calendarios de arriba, sino que son creadas por el trabajo cotidiano, terco y continuo de quienes eligen organizarse en lugar de sumarse a la moda en turno.
Cierto, habrá un cambio profundo, una transformación real en éste y en otros suelos dolidos del mundo.
No una sino muchas revoluciones habrán de sacudir todo el planeta.
Pero el resultado no será un cambio de nombres y de etiquetas donde el de arriba sigue estando arriba a costa de quienes están abajo.
La transformación real no será un cambio de gobierno, sino de una relación, una donde el pueblo mande y el gobierno obedezca.
Una donde el ser gobierno no sea un negocio.
Una donde el ser mujeres, hombres, otroas, niñas, niños, ancianos, jóvenes, trabajadores o trabajadoras del campo y de la ciudad, no sea una pesadilla o una pieza de caza para el disfrute y enriquecimiento de gobernantes.
Una donde la mujer no sea humillada, el indígena despreciado, el joven desaparecido, el diferente satanizado, la niñez vuelta una mercancía, la vejez arrumbada.
Una donde el terror y la muerte no reinen.
Una donde no haya ni reyes ni súbditos, ni amos ni esclavos, ni explotadores ni explotados, ni salvadores ni salvados, ni caudillos ni seguidores, ni mandones ni mandados, ni pastores ni rebaños.
Sí, sabemos que no será fácil.
Sí, sabemos también que no será rápido.
Sí, pero también sabemos bien que no será un cambio de nombres y letreros en el criminal edificio del sistema.
Pero sabemos que será.
Y sabemos también que ustedes y todos encontrarán a sus desaparecidos, que habrá justicia, que para todas y todos los que han sufrido y sufren esa pena habrá el alivio de tener respuestas al por qué, qué, quién y cómo, y sobre esas respuestas no sólo construir el castigo a los responsables, también construir lo necesario para que no se repita y que el ser joven y estudiante, o mujer, o niño, o migrante, o indígena, o cualquiera, no sea una marca para que el verdugo en turno identifique a su próxima víctima.
Sabemos que así será porque hemos escuchado algo que tenemos en común, entre muchas otras cosas.
Porque sabemos que ustedes y nosotros no nos venderemos, que no claudicaremos y que no nos rendiremos.

Hermanos y hermanas:
Por nuestra parte sólo queremos que lleven con ustedes este pensamiento que les decimos desde el fondo de nuestro corazón colectivo:
Gracias por sus palabras, hermanas y hermanos.
Pero sobre todo, gracias por su lucha.
Gracias porque al saberlos, sabemos que ya se mira el horizonte…

¡Democracia!
¡Libertad!
¡Justicia!
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Subcomandante Insurgente Moisés.
México, a 15 días del mes de noviembre del 2014, en el año 20 del inicio de la guerra contra el olvido.

3 de septiembre de 2013

Desinformémonos #108


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OTRAS VOCES, OTRA HISTORIA Y DESINFORMÉMONOS

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Los compañeros nos mostraron las otras caras de esa, su muy suya resistencia: Krisna, trabajadora sexual transgénero

Que este acontecimiento global, ilumine el 20 aniversario de la insurrección indígena zapatista: Jaime Montejo, Brigada Callejera Elisa Martínez

 “Sí quiero este camino”: Rosa Icela, de la Brigada Callejera


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"...desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos."
Mario Benedetti.

Tlanixco, injusticia a la mexiquense.

Por: Hermann Bellinghausen / La Jornada.
Tres mujeres, una de ellas con pelo blanco, vistiendo sencillos huipiles de increíble delicadeza, quieren hablar. Tienen una historia que decir, un grito ahogado que recuperar. La mayor desgracia que le puede ocurrir a un pueblo es perder la voz. Son nahuas de Tlanixco (en Tenango del Valle, tierra de los matlazincas históricos) y su historia, ¿quién la escucha ya? Un pueblo valiente donde muchos tienen miedo. Francisca Álvarez, tesorera del consejo ejidal, Marisela Molina y Yolanda Álvarez Zetina, llevan en sí a donde vayan un reclamo acuciante que, pasados 10 años, no se hace viejo, sino que representa un agravio mayor. Los esposos de Marisela y Yolanda se encuentran presos (ojo lector, quizás te sorprendas) acusados-de-crímenes-que-no-cometieron. Para gobiernos estatales como el mexiquense, siempre autocrático, racista y autoritario, resulta normal la fabricación de culpables indígenas. Es casi una industria.
Como en Chiapas, por ejemplo. La notoriedad alcanzada por el caso de Alberto Patishtán ha puesto en evidencia (por si hacía falta) las prácticas viciadas del sistema de justicia, y más cuando se trata de indígenas que se pretende controlar. Chivos expiatorios de crímenes cuyos verdaderos culpables permanecen impunes, y en ocasiones (como es el caso de Patishtán, o el de Tlanixco), en el colmo de lo impune, se desconoce su identidad.
El Congreso Nacional Indígena (CNI) se pronunció el pasado 18 de agosto por la libertad de nuestros seis hermanos de la comunidad de San Pedro Tlanixco, presos injustamente desde hace 10 años en Almoloya por defender el agua de su comunidad. Se trata de Pedro Sánchez Berriozábal, con una sentencia de 52 años; Teófilo Pérez González, sentencia de 50 años; Rómulo Arias Mireles, sentencia de 54 años; Marco Antonio Pérez, Lorenzo Sánchez y Dominga González, en proceso todavía. De dos más, Rey Pérez Martínez y Santos Alejandro Álvarez Zetina, el CNI exige la cancelación de sus órdenes de aprehensión. Son víctimas de esa curiosa costumbre de la justicia mexicana de hacer pagar a quien sea por crímenes no resueltos o que no se desea resolver. Y qué mejor que matar dos pájaros de un tiro y quitarse de encima personas o grupos incómodos o desafiantes para las autoridades corruptas.
La injusticia que nos ocupa data de 2003. El pueblo de Tlanixco, miembro del CNI, defendía los manantiales del río Grande (o Texcaltengo), que nacen en su territorio, contra la voracidad de los empresarios de Villa Guerrero, localidad de floricultores poderosos vinculados abiertamente con el grupo Atlacomulco –la cofradía, o familia ampliada, de políticos priístas que controla el Edomex hace muchos sexenios y hoy, poco más poco menos, ocupa los Pinos y hace de las suyas en mayor escala.
Gobernaba la entidad el inefable mata ratas e incómodo tío de todos (ellos) Arturo Montiel. Las indígenas se turnan para relatar que los detenidos formaban parte del Comité de Agua Potable y del comisariado ejidal que en 2000 lograron la concesión de los arroyos en su comunidad; pero los influyentes vecinos de Villa Guerrerocambiaron las concesiones, lo cual dio pie a un conflicto, típicamente canalizado en 2002 a una mesa de diálogo en Toluca que no llegó a nada. El primero de abril de 2003, Alejandro Isaac Basso, presidente de Agua de Riego del río Texcaltengo y empresario floricultor de Villa Guerrero, “acompañado por otros 11, sube a Tlanixco, según que a checar ‘su’ agua que bajaba sucia, y la gente del pueblo los rodeó para interrogarlos sobre su presencia en el ejido”. En un confuso episodio, Isaac Bassa cae en un precipicio y muere. Los de Tlanixco sostienen que se tropezó. Los de Villa Guerrero, que lo empujaron.
Lo relevante es que los hoy sentenciados no se encontraban en el lugar de los hechos, pero se les acusó de la muerte del empresario, porque eran los que conocían los de Villa Guerrero por su participación en los diálogos de Toluca. Se les hizo fácil señalarlos para que pagaran por el muerto y quitárselos de encima. Cuatrocientos carros llegaron a las casas de los comisariados y ex comités, y se los llevaron sin orden de aprehensión¿Cuatrocientos? Cuatrocientos, confirman las tres mujeres, eran más de mil policías. Es el 22 de julio de 2003. De inmediato y sin escalas los encierran en Almoloya. Tlanixco se hundió en el estupor. Desde entonces el gobierno no ha dejado de dividir y amedrentar a los nahuas de la localidad, agricultores y albañiles. La receta mexiquense contra mazahuas (Pueblo Nuevo por ejemplo), ñanhus y nahuas. O quién recuerda el atencazo de Enrique Peña Nieto.
Es una represión contra los pueblos indígenas que defienden sus recursos naturales, robados por los que no los van a proteger, concluye doña Francisca. Por ello, Yolanda y Marisela sostienen que sus maridos Lorenzo y Pedro, respectivamente, son inocentes, y sobre todo, presos políticos, aunque no se les reconozca como tales.

27 de agosto de 2013

Desaparecen al indígena nahua Gaudencio Mancilla, opositor a minera, tras participar en cátedra del Congreso Nacional Indígena.

22 de agosto de 2013.- Esta madrugada un grupo de pistoleros irrumpió en la casa del indígena nahua Gaudencio Mancilla, opositor a las mineras en el estado de Jalisco, llevándoselo junto a otras dos personas, quienes hasta el momento permanecen en calidad de desaparecidas. Desde hace un tiempo las mineras que saquean la región organizaron grupos de pistoleros que actúan contra la población que se resiste al saqueo. Gaudencio Mancilla acababa de regresar de la Cátedra “Tata Juan Chávez Alonso”, que se realizó este 17 y 18 de agosto en San Cristóbal de las Casas, a convocatoria del Congreso Nacional Indígena y del EZLN, apenas este 17 de agosto don Gaudencio llamaba en la Cátedra: “por eso le agradezco a todos los hermanos y hermanas del Congreso Nacional Indígena, que estemos atentos, ¿Porqué atentos? Porque que esto va a seguir, a la mejor la comunidad se va a atrever a parar a los mineros y no sabemos quién se vaya”.
Esta madrugada a bordo de 5 camionetas, un grupo de pistoleros sin identificar irrumpió en la casa de Gaudencio Mancilla Roblada ubicada en el ejido de La Guayaba. Gaudencio es líder del consejo de Mayores de la comunidad Nahua de Ayotitlán, ubicada en la Sierra de Manantlán, en municipio de Cuautitlán, Jalisco. Sacado a golpes, se encuentra desaparecido junto con su hermano Bonifacio Mancilla Roblada, y con Gerónimo Flores Elías, vecino de la comunidad de Tierras Negras. Las desapariciones ocurrieron a pesar de que don Gaudencio Mancilla ya contaba con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ).
Apenas en octubre del 2012, Celedonio Monroy otro integrante del consejo mayor también fue privado de su libertad y hasta hoy sigue desaparecido. En Julio pasado, un comando de la misma manera irrumpió en su casa, en esa ocasión Gaudencio pudo escapar corriendo hacia la montaña, Don Gaudencio ha sido un fuerte opositor a la tala clandestina de árboles y a las mineras ilegales en su comunidad.
El Consorcio Minero Peña Colorada es una de las mineras que han emprendido agresiones contra las comunidades indígenas nahuas y otomíes de la región, impulsando un conflicto que abarca territorios en los estados de Jalisco y Colima. Un predio de 810 hectáreas concesionado a esta empresa es uno de los centros del conflicto. La explotación de dicho predio ha generado la contaminación y pérdida de los manantiales de la zona, así como el bloqueo de caminos. Diversas comunidades nahuas y otomíes de las inmediaciones de la zona han sido afectadas: El Mameyito, San Antonio, Changavilán, Las Maderas, Rancho Quemado, Los Potros, Puertecito de las Parotas y La Piedra, cuyas poblaciones han sido parcialmente desplazadas en los años recientes.
El compañero nahua Gaudencio Mancilla, venía de participar el fin de semana pasado en la Cátedra “Tata Juan Chávez Alonso” (convocada por el EZLN),y en la reorganización del Congreso Nacional Indígena, durante su participación el día sábado explicó la grave situación de su comunidad y mencionó el hostigamiento que han venido sufriendo.
“Mi nombre es Gaudencio Mancilla Roblada, soy el representante legal del consejo de mayores de la comunidad indígena de Ayotitlán, municipio de Cuautitlán Jalisco México. El consejo de mayores y la comunidad indígena de Ayotitlán ha venido sufriendo los despojos de sus tierras o de sus territorios, de sus ríos y aguas. Antes teníamos una empresa maderera, la comunidad los tuvo que sacar. Y entra, la empresa Peña Colorada, una minera que se está llevando el recurso sin autorización de la comunidad.
Ahora llega un pulguero de mineros, que ahora si están a la brava, , ahora con pistola en mano, quieren y están robando el material rocoso de las minas. ¿Qué están haciendo? ¿Qué están haciendo estas gentes? Están acabando con el agua, con los recursos naturales que es la madera, y con todo, y a la fuerza… compañeros. Entonces, ahorita la comunidad indígena de Ayotitlán está sufriendo mucho en esto, porque ahora si ya no podemos interponer amparos, ya no podemos parar las mineras.
Pero ahora ya cayeron a mi casa, y me dicen, no me alcanzaron, le dicen a la familia: Pos venimos a platicar con su marido, queremos trabajar las minas, las minas se van a trabajar, están dando mucho recurso y lo vamos a hacer. Pero el que trate de parar un camión o esas minas, nunca lo van a volver a ver.
Pero, por eso le agradezco a todos los hermanos y hermanas del Congreso Nacional Indígena, que estemos atentos, ¿Porqué atentos? Porque que esto va a seguir, a la mejor la comunidad se va a atrever a parar a los mineros y no sabemos quién se vaya. Pero si, yo agradezco a todos los hermanos del CNI, que somos parte y a todos los hermanos zapatistas.” (Fragmentos de la participación de Gaudencio Manilla del Consejo de mayores, comunidad Nahua de Ayotitlán, Jalisco en la Cátedra Caminante “Tata Juan Chávez Alonso” en el CIDECI-Unitierra en San Cristóbal de las Casas, Chiapas el 17 de agosto de 2013.)
Más antecedentes:

18 de agosto de 2013

Cátedra Tata Juán Chávez Alonso: Relatoría del primer bloque de experiencias de los pueblos.

Por: Centro de Medios Libres.


















Chimalaco, Axtla de terras, San Luis Potosí.
Palabras de la compañera Luz María Saldaña.
Soy avecindada de la comunidad y he sido comisionada para traer esta palabra de la Comunidad nahua de Chimalaco, Municipio de Axtla de Terras, S.L.P., a 14 de Agosto del año 2013.
Estimados hermanos del Congreso Nacional Indígena, la nación Nahua de Chimalaco les manda un cordial saludo y a través de este escrito queremos exponer lo siguiente, que como siempre hemos sido objeto de injusticias de parte de dependencias del gobierno por quitarnos nuestro territorio lo cual mujeres, niños, jóvenes, adultos y ancianos decidimos recuperar, desde el inicio de esta lucha fuimos encarcelados, destruyeron nuestras rusticas viviendas pero no nos dimos por vencidos teniendo las esperanzas de que organizados seriamos fuertes, formulamos la junta de buen gobierno, trabajando la producción de las abejas, colectivamente recuperamos milpas, fortalecimos las reuniones comunitarias para el buen manejo de nuestro territorio también enseñando a nuestros niños la lengua materna para que tenga una convicción diferente a la gente mestiza y cuidar a nuestra madre tierra que nos da nuestro sustento y nuestra propuesta es la siguiente: hacer florecer nuestras raíces, dejar de estarnos quejando de que nos apoye el gobierno, fomentar el colectivismo en nuestras naciones, fortalecer el sistema de salud en nuestra comunidad y también la educación.
Estamos aquí para cambiar el esquema del Congreso Nacional Indígena para fortalecerlo y que salgamos adelante.
Ni un México mas sin nosotros.
ATENTAMENTE
Nación Nahua de Chimalaco
Pueblo Kumiai, San José de la Zorra, Baja California
Breve mensaje de los hermanos Kumiai de San José de la Zorra.
Queremos hacer saber a los compañeros y compañeras reunidos en la Cátedra que los pueblos nativos de Baja California en especial de San José de la Zorra, aunque no en su totalidad estamos y seguimos firmes en la lucha por la recuperación, la protección y respeto de nuestras tierras, nuestras culturas, nuestras aguas y bosques y todo lo que nos heredaron nuestros dioses, nosotros somos los indios Mat tipay de la tiera.
Santa María de Ostula, Michoacán, México
Al Congreso Nacional Indígena
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional
A los Pueblos del Mundo
_MG_9909La comunidad indígena de Santa María de Ostula, perteneciente al municipio de Aquila, en el estado de Michoacán, México, está integrada por 49 encargaturas en un territorio de 19 mil hectáreas, reconocidas en la resolución presidencial del 27 de abril de 1964.
Ante el violento despojo a manos de ricos ganaderos mestizos de La Placita, Michoacán, propiciado por supuestos errores técnicos en nuestro Plano Definitivo con el apoyo de los malos gobiernos, decidimos organizarnos y luchar. En nuestra exigencia por que se respete el territorio ancestral de nuestra comunidad, hemos sufrido de la represión que inició el día 26 de julio de 2008 cuando fue violentamente asesinado el comunero Diego Ramírez Domínguez, quien estaba a cargo de la Comisión por la Defensa de los Bienes Comunales.
Ante tanta injusticia el 29 de junio de 2009 los indígenas de la comunidad de Ostula recuperamos una superficie de 1,300 hectáreas que mantenían en posesión 6 acaudalados terratenientes. Para ello debimos reorganizar nuestra policía comunitaria y conformamos nuestra Guardia Comunal, con el objetivo de proteger a nuestros comuneros y territorio de los ataques con armas de alto poder por parte de grupos paramilitares supuestamente ligados a bandas del crimen organizado, que tuvieron lugar el mismo día de la recuperación de las tierras.
Después de ese día, comenzamos con un supuesto proceso de negociación a través de la Secretaría de Reforma Agraria, que de inmediato se hizo acompañar de una represión sin precedentes en nuestra contra, iniciando con la desaparición de los comuneros Gerardo Vera Orcino y Javier Martínez Robles, activistas en defensa de nuestras tierras.
El día 20 de abril de 2010, fue secuestrado y desaparecido nuestro comisariado de Bienes Comunales Francisco de Asís Manuel, quien encabezara la lucha por la recuperación del territorio.
Mientras el gobierno federal decía que negociaba y escuchaba nuestro problema, alrededor de mil elementos de la marina, ejército mexicano, policía federal y agentes estadounidenses catearon casas de nuestra comunidad, detuvieron a varios comuneros y decomisaron armas de la policía comunitaria y guardia comunal. Lo que no sabíamos es que unos días después el 7 de mayo del mismo año entraría un grupo armado de alrededor de 150 paramilitares para intimidar, amenazar y alterar la paz pública en la cabecera comunal.
Mientras el gobierno decía que nos respetaba, la marina realizaba encuestas en las comunidades para saber cuántos hombres, mujeres, niños, vehículos y tiendas de abarrotes tenemos. Para nuestra comunidad hubo una abierta estrategia contrainsurgente que fue operada no solo por los malos gobiernos, sino por grupos paramilitares presuntamente ligados a la delincuencia organizada.
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El día 21 de septiembre de 2010 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dictó medidas Cautelares para nuestra comunidad, que después se ampliaron para pedir que se de solución al conflicto agrario, que sigue siendo la principal demanda de nuestro pueblo, a lo que el gobierno federal decía que tomaría cartas en el asunto, indemnizando a los supuestos pequeños propietarios y tratar así de propiciar las condiciones de paz.
Decía el mal gobierno que negociaba y que decidiéramos si aceptar o no la propuesta de entregar una parte del territorio recuperado a cambio de dinero, por lo que de acuerdo a nuestra formas iniciamos una consulta interna en cada una de nuestras encargaturas. A lo que el gobierno federal decía que en tanto no se concluyera no podría proponer una solución al conflicto agrario mediante la Secretaría de la Reforma Agraria. No logramos concluir la consulta porque mientras la realizamos costó la vida a mas de 10 líderes de nuestra comunidad. Cuando nos faltaba solo una reunión para concluir la consulta, asistió una caravana del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad como observadores, sin embargo la consulta no se pudo concretar pues la policía federal que venía escoltando la caravana, abandonó al grupo y enseguida un grupo armado los emboscó, secuestrando y asesinando a Don Trino, líder moral de nuestra lucha. Todo esto a pesar de las Medidas Cautelares que mantenía la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Así, el gobierno federal, estatal y municipal han facilitado que en la costa de Michoacán gobiernen abiertamente las bandas de la delincuencia organizada, que buscan adueñarse de nuestros recursos naturales como los minerales y maderas preciosas que han estado extrayendo de manera clandestina, imponiendo los proyectos capitalistas de una manera salvaje y sangrienta.
A la fecha hay un gran dolor en nuestra gente, mas de 30 asesinados, 4 desaparecidos y mas de 100 familias desplazadas que para proteger su vida han debido dejar la tierra que amamos y seguimos resistiendo con dignidad manteniendo la vida comunitaria y la posesión de las tierras recuperadas, pues si después de mas de 5 siglos resistiendo no nos han exterminado, no lo harán ahora.
Muchas gracias por escuchar nuestro mensaje, dejamos un saludo respetuoso al Congreso Nacional Indígena, a la Comandancia General del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, a los medios de comunicación honestos y a la sociedad civil que acompaña esta Cátedra Juan Chávez Alonso.
Muchas Gracias.
Comisión para la Defensa de los Bienes Comunales de Santa María Ostula, municipio de Aquila, Michoacán
Palabras del Profesor Francisco Reyes Morales (Pueblo Purepecha)
Chari sesikijimbo en´katzi ishua jaka llaminduecha.
Con el permiso de ustedes aquí presentes, con el permiso de la Comandancia General del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional del Congreso Nacional Indígena, de los adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, Nacional e Internacional.
Aquí estamos los pueblos originarios de todo el país que venimos desde muy lejos en el tiempo, aquí estamos todos los indígenas y no indígenas olvidados, mujeres y hombres simples que no contamos para los malos gobiernos emanados de los partidos políticos. Hablar de Tata Juan Chávez Alonso es hablar de la defensa de nuestro territorios como naciones, tribus, comunidades y barrios, las condiciones que padecemos todos de despojos, destrucción de la madre tierra, explotación, desprecio y humillación por el sistema capitalista. La memoria nos une como pueblos, en este proceso de lucha, de toma de conciencia y despertar de nuestro pueblos originarios, hombres como Tata Juan Chávez Alonso que lucharon porque no desaparezcamos como pueblos, vale la pena ofrecer con amor y sacrificio nuestra vida a tan digna causa y han sido siglos de engaños y esperanzas vanas de empobrecimiento, corrupción y miseria provocando por los ricos coludidos con los malos gobiernos, es tiempo ya que seamos ahora los arquitectos de nuestro propio destino, luchemos la nación entera por un nuevo país, donde quepan muchos mundos, hagamos nuestro propio camino, busquemos formas de convivencia racionales y desarrollo equilibrado, sin implicar la destrucción de nuestro medio ambiente, es lo que necesitamos la humanidad entera, para el modelo neoliberal que quiere quitarnos las fuentes de subsistencia para someternos, quitarnos los saberes de nuestra producción de alimentos y nuestra vida comunitaria, que es la base de la resistencia. Tata Juan, tu partida nos duele hasta el fondo del corazón, eres un pilar el seguir por nosotros los pueblos originarios. Nunca mas un México sin nosotros
Irieta Púrepecha. (pueblo Purepecha).
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Palabras de Octavio Ignacio Castillo [delegados del pueblo phurepecha de Michoacán]
A todas y todos ustedes con el debido respeto. Hermanas y hermanos habitantes de tierras insurgentes, pueblos originarios esencia y color del México primero. Sociedad civil mexicana y de mas allá de nuestras fronteras, para ustedes todos los aquí presentes un saludo franco de admiración y respeto de nosotros delegados del pueblo phurepecha de Michoacán y por lo tanto de Nurio, cuna y hogar que fue de uno de nuestros hermanos mayores, que con su ejemplo digno palabra y pensamiento nos ha traído a con ustedes todos nosotros. En un antes como luego decimos en nuestro pueblo, damos gracias a la comisión de jóvenes habitantes de la ciudad de México, que con precisión, valentía y mas velocidad hicieron posible nuestra llegada a tiempo a esta Universidad de la Tierra, un reconocimiento a ellos propiamente.
Nuestra palabra conlleva matices de pesar y esperanza, pesar por la desaparición física de nuestro hermano y gran maestro Juan Chávez Alonso y esperanza de que con su ancestral sabiduría inmortalizada, logremos dar un paso más hacia uno que fue su más grande anhelo, reconstruir desde sus cimientos la gran nación phurepecha, sin dejar de lado el mismo anhelo que compartió con lo demás pueblos originarios de México y el mundo.
En ocasiones se dice que las palabras sobran ante los hechos, solo que ahora en el homenaje que se le celebra las palabras faltaran para describir ante ustedes la labor que este hombre realizó en su vecindad con este mundo. Labor que inició desde muy temprana edad a favor del pueblo en que nació y amó. Siendo lo que fuimos para con él, en no pocas ocasiones, nos compartió su palabra, experiencia y entendimiento de la realidad que nos oprime hoy como pueblos originarios. Teniendo claro que mucha más de su digna labor la realizó a favor de otras tierras, otros hermanos, otros mundos. Dejamos esa palabra a otros que con el caminaron.
Por lo que a nosotros toca, resumo brevemente lo que de él conocimos de palabra y obra: Inicio poniendo el acento a la lucha por la recuperación de tierras comunales enajenadas con plan orquestado por terratenientes municipales, lucha que inició cuando fue testigo presencial de un acto de abuso a la dignidad de la mujer phurepecha, en el que un terrateniente, dueño de la cosecha impidió cumplir la tradición de regalar un chiquihuite de maíz a las comideras, pisando con su bota la mano de la esposa del mediero –como se llamaba a quien sembraba tierra ajena- .
Enfrentó el acoso de autoridades judiciales y agrarias corruptas en compañía de un grupo de valientes compañeros que purgaron penas condenatorias por estos hechos. Demostrando su amor por la madre tierra, organizó y realizó plantaciones forestales locales y regionales, reforestaciones que hoy en día conserva y aprovecha la comunidad en todo su entorno.
Y que decir de su lucha por establecer centros educativos que impartieran enseñanza en nuestra lengua en primer termino y no propiciar la extinción de ella, desde las aulas, su sacrificio fue en aumento conforme mas entendía el proceder del sistema opresor, cambio las formas de pelear entre comunidades vecinas y hermanas por la posición de tierras comunales, motivando la construcción en la comunidad de la primera unidad deportiva regional con la idea de fomentar una convivencia y competencia sana entre todos los pueblos vecinos. Continúo su incansable labor recorriendo las cuatro regiones que componen la nación purépecha logrando fundar en la comunidad la primera escuela secundaria técnica de la región, misma que inicio labores albergando estudiantes de comunidades aledañas y de más lejos que contaban con pocas posibilidades de estudiar por sus precarias condiciones económicas. Sin detenerse, continúo con su proyecto educativo alterno “Nuriohuen” educación con rumbo y respeto a la madre tierra, proyecto inconcluso por la intromisión del sistema educativo estatal y el desentendimiento de autoridades locales –debemos reconocerlo-, prosiguió por las cuatro regiones del pueblo purépecha orientando la aspiración de establecer otro u otros centros educativos de nivel superior, gestión que motivo la fundación del instituto tecnológico superior purépecha, establecido en territorio de la comunidad de Cheran. Asímismo obtuvo la anuencia de la mayoría de las autoridades purépechas para fundar la universidad autónoma verdadera de Michoacán misma que termino estableciéndose en territorio de la comunidad hermana de Pichataro que por diversas razones y opciones no se concluyo en Nurio.
Como anticipamos falta la memoria y las palabras para completar la exposición de la obra y pensamiento de este luchador social que ahora en la inmortalidad de su ancestral sabiduría sea colocado su imagen en nuestra jefatura y sala de consejo a lado de héroes de la talla de Zapata, Morelos e Hidalgo, con las reservas, queda pues para nosotros los que le sobrevivimos un ejemplo a seguir y una gran tarea que cumplir. Sin agregar más palabras que se reducen ante los hechos le saludamos hoy aquí en la Universidad de la Tierra en San Cristóbal de las Casas a 17 días del mes de agosto 2013.
Palabras de Juan Chávez Alonso Rodriguez
Hermanas, hermanos
Muy buenos días tengan ustedes, reciban un saludo cordial del pueblo p’urhepecha. Saludamos a la Comandancia General del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, al Congreso Nacional Indígena, a la sociedad Civil Nacional e Internacional aquí presentes.
Nuestro hermano mayor, Juan Chávez Alonso quien físicamente no está presente con nosotros, pero su pensamiento, su digna sabiduría, su corazón se encuentra en cada uno de nosotros.
Quiero compartir los momentos en los que con él siempre compartimos en la vida, nos enseño el aprecio por la madre Tierra, el valor que tiene nuestro maíz sagrado, el aprecio a todo el hábitat, los bosques los ríos, las plantas, los mares los minerales, todo lo que compone un territorio verdadero de los pueblos originarios de este planeta Tierra.
También nos enseño a fortalecer nuestra cultura verdadera, de seguir siendo los pueblos que somos, de saber ejercer nuestros derechos, a la libre determinación en base a la autonomía para poder decidir nuestro destino, en beneficio de nuestras necesidades, tomando en cuenta todos estos deseos que él anhelaba están reflejados en los Acuerdos de San Andrés Sacamch’en de los pobres firmados por el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, el Gobierno Federal y la Cocopa en el año de 1996.
Por la reconstitución integral de los pueblos originarios. “Nunca más un México sin Nosotros”.
Palabras de Fortino Domínguez [zoques de Jalisco]
 17 de agosto de 2013, CIDECI Universidad de la Tierra, Chiapas.
 Humanidad Saya akuit. Buenas tardes humanidad. Reciban un caluroso saludo desde nuestros corazones.
Con el permiso de mis mayores y con la autorización de los hombres y mujeres zoques que ahora vivimos en Jalisco voy a tomar la palabra. Mi nombre es Fortino Domínguez Rueda, zoque de Chapultenango y desplazado a la ciudad de Guadalajara.
La historia de los zoques del norte de Chiapas, México es de una cuenta larga. Estamos presentes en estas tierras desde los primeros días de la Mesoamérica profunda. Una de tantas es la de los zoques de Chapultenango, mismos que hemos padecido desde hace más de 500 años el proceso de conquista y exterminio. Padecimos terriblemente el proceso de conquista europea, la brutalidad del periodo colonial, la supuesta independencia y la revolución mexicana. Lamentablemente las últimas décadas no han sido nada fáciles. Para ello, basta recordar la terrible experiencia de la erupción del volcán Chichón, nombrado erróneamente por Jacobo Zawludoswki como Chichonal.
La fiesta de la piowachuwe “tomó por sorpresa” a las instancias gubernamentales del Estado de Chiapas que hicieron caso omiso a las voces de alerta que los zoques articulamos con mucho tiempo de anticipación. Por ejemplo, hacia 1964, la actividad volcánica comenzaba a ser muy notoria en la zona. Los pobladores de los alrededores del volcán observaron que desde numerosas grietas de las laderas se despedían gases y por mucho tiempo persistió un fuerte olor azufroso. Una cresta del cono del Chichón se incendió y los temblores no cesaron durante los cinco años siguientes. Entre enero y marzo de 1982 las cosas se recrudecieron. Ocurrieron entre 30 y 40 temblores. Esto presagiaba un presente nada alentador para los zoques serranos. Desafortunadamente, el 28 de marzo de ese año, el volcán  Chichón entró en fase eruptiva, arrojando material piroclástico a una distancia de 37 mil kilómetros cuadrados y a una altura de 17 kilómetros. Semejaba un inmenso hongo de más de 100 kilómetros de diámetro, devastando vegetación, campos de cultivo y 14 poblados que se encontraban a 12 kilómetros a la redonda, principalmente los poblados de Chapultenango, Guadalupe Victoria, Esquipulas Guayabal y Francisco León.
El volcán tuvo tres fases eruptivas hasta el 4 de abril de 1982. El área más dañada fue de diez kilómetros de radio a partir del cráter, en la que desapareció toda existencia de vida animal y la  población que no logró salir falleció atrapada por la lava del volcán. Las tierras quedaron incultivables esto repercutió en daños ecológicos y económicos para las poblaciones que realizaban práctica agrícola de monocultivos como medio primario de subsistencia. La muerte y la desolación hicieron presa de la población zoque asentada en el norte de Chiapas. El desastre afectó un total de 35 mil 599 hectáreas; las restantes 2 mil 133 de propiedad privada -cultivadas de maíz y café-, así como las tierras designadas al ganado, también colapsaron. Los daños económicos fueron valuados en más de 117 millones de dólares, principalmente en los municipios de Francisco León y Chapultenango. Un total de 22 mil 351 personas de siete municipios fueron evacuadas de la zona, de las cuales 15 mil fueron albergadas temporalmente en 37 sedes distribuidas por Villahermosa, Cárdenas y Huimanguillo, en el estado de Tabasco; y Pichucalco, Ixtacomitán, Bochil y Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas. Por su parte, el censo del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que las familias afectadas ascendían a 9 mil 451. Extraoficialmente, entre mil 770 y 2 mil personas perdieron la vida durante las tres erupciones del volcán, lo que trajo graves consecuencias para los afectados, por el abandono de sus tierras y el desplazamiento forzado hacia otras regiones de contextos culturales y ecológicos diferentes a la región zoque del norte de Chiapas.
Muchos zoques fueron reubicados-desplazados por el gobierno en diversos municipios de Chiapas, otros más, migramos a los estados de Jalisco, Veracruz, Distrito Federal, Quintana Roo y desde hace 15 años muchos compañeros han partido hacia Boston, Massachusset en los Estados Unidos. A estas alturas el desplazamiento y estancia zoque en los diversos puntos de llegada comienza a adquirir un rostro multifacético, pero todo ello marcado por un creciente contexto urbano.
El presente urbano zoque.
A más de tres décadas, la situación de los zoques afectados por la erupción y desplazados de nuestro territorio ancestral no ha cambiado mucho. El acceso a la salud, vivienda, trabajo digno y calidad de vida se han esfumado como las fumarolas del volcán. Las condiciones de vida en los nuevos puntos de residencia (rural y urbana) demuestran que todo cambió para seguir igual, ya que la exclusión y el racismo siguen operando como ordenadores sociales que determinan nuestro presente. Aquí vale la pena decirlo con todas sus letras, en el México de ahora el color de la piel sigue siendo un elemento de diferenciación y excusa perfecta para despreciarnos y humillarnos. Nosotros sabemos que todo ello tiene una lógica para deshumanizarnos, sin embargo, no podrán ya que la resistencia y la humildad de lucha habitan entre los hombres y mujeres zoques.
Nuestro territorio se colapsó y ahora, desde diferentes calendarios y geografías, estamos reconstruyéndonos. Los fenómenos naturales como las erupciones volcánicas, el desplazamiento forzoso de damnificados, las reformas neoliberales al artículo 27 y los diversos procesos migratorios, han reconfigurado la cultura e identidad de los zoques.
Sin embargo, la digna rebeldía se ha mantenido. Un ejemplo es el proceso organizativo que desde el 2007 llevamos a cabo los zoques residentes en Jalisco. Este proceso se ha unido con el de los compañeros zoques que actualmente residen en Chiapas. Es así como en el 2012, en la conmemoración de los 30 años de la erupción del volcán, juntamos la palabra de los zoques residentes en Chiapas, Jalisco y Veracruz, mediante un enlace virtual. Con ello buscamos hechar la palabra e intercambiar experiencias de lucha para la reconstitución de nuestro pueblo. A la par, los compañeros zoques de Jalisco hemos participado en las reuniones del Congreso Nacional Indígena región Centro – Pacifico. La razón principal para participar en este espacio de lucha es que la defensa de la madre tierra es fundamental, y nosotros que fuimos arrancados de ella, sabemos a cabalidad las consecuencias así como el dolor que ello provoca en nuestros corazones.
Por todo lo anterior, los zoques que vivimos en la diáspora apuntamos a construir una sociedad que reconozca la diversidad de los diversos; una sociedad que entienda la importancia de reconocer a los pueblos indios como sujetos de derecho, aun cuando su territorio ancestral esté devastado y en proceso de reconstrucción. Que no nos juzguen por ser desplazados. Que entiendan que no existió otra salida más que el éxodo forzoso. Como dicen los compañeros zapatistas: somos de antes, sí, pero somos nuevos. Tanto así, que estamos juntando nuestros pasos con otras y otros. Ahora sabemos que habitar en la ciudad puede convertirse en un elemento que puede ayudarnos en el proceso de liberación de nuestros pueblos. Debemos sumar esfuerzos y así proclamar a cabalidad la frase del Congreso Nacional indígena: Nunca más un México sin nosotros, nunca más sin los hombres y mujeres que del color de la tierra somos.
Yuskuroya.
Gracias.
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