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21 de octubre de 2016

Es el tiempo de la dignidad rebelde.

Por: Sebastián Liera.

"El izquierdista no está capacitado para realizar cambio revolucionario alguno, porque su intolerancia doctrinaria, que lo lleva a conducirse sólo con la estrategia (el objetivo socialista) pero sin ninguna táctica concreta (ya que todo da lo mismo si no es socialista) lo aísla del protagonista real del cambio que son los trabajadores. Mientras que, por otra parte, el oportunista (que practica un realismo extremo huérfano de convicciones revolucionarias) tampoco realiza cambio alguno en una dirección revolucionaria, ya que ha renunciado concientemente a dicha posibilidad. El primero convirtió su estrategia en táctica (socialismo ya o nada), el segundo su táctica en estrategia (pues el socialismo no sería posible)."

Alberto J. Franzoia.


Febrero de 2005. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) llama en un comunicado a manifestarse “en su tiempo, lugar y modo, en contra de esa injusticia” que fue el desafuero contra el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, porque aquél, el desafuero, no significó sino una fase de la larga intentona por parte de la derecha mexicana para evitar, primero, que fuera candidato a la presidencia de la República y, segundo, presidente electo. En aquél comunicado el otrora Subcomandante Insurgente Marcos adelantaría lo que unos meses después, en junio de 2005, sería conocido como la Sexta Declaración de la Selva Lacandona:
Cuando se ve a la izquierda no hay que dirigir la mirada hacia arriba, sino hacia abajo. Lo de arriba es sólo una claudicación con curules y gobiernos, disfrazada de moderna sensatez. La geografía de la izquierda (ojo: hablo del México de principios del siglo XXI) se extiende abajo y suele estar lejos del frenesí de arriba. Y hablo entonces de la izquierda de abajo, la marginada por esa ‘izquierda’ de arriba que tanto agrada a la derecha.
Más tarde, como prefacio a la Sexta, el vocero zapatista haría pública la opinión del EZLN respecto a las elecciones; pero no sólo, la nariz tras el pasamontañas hablaría, sobre todo, de los tres partidos políticos que teniendo registro legal contaban con más posibilidades de que su candidato fuera declarado electo a la presidencia de la República en una suerte de “geometría imposible del poder”: el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El texto sería considerado por lo menos como “demasiado fuerte” por parte de no pocos politólogos y analistas; en particular para con el ya abanderado perredista, el mismo Andrés Manuel López Obrador, para quien el jefe militar zapatista dedicó calificativos que iban desde ser el “espejo de Carlos Salinas de Gortari” hasta ser el “operador del reordenamiento neoliberal”, pasando por ser “el huevo de la serpiente que anida en el gobierno de la Ciudad de México”.

Aunque a los demás partidos y sus entonces candidatos, el EZLN también dedicó una buena caterva de epítetos que los desacreditaban, la mayoría de estos estaban dedicados al PRD, según Marcos, el “partido de los errores tácticos”; a modo de un deslinde contundente “porque, en el gatopardismo de arriba, una definición no clara se convierte en un apoyo explícito”.

Al PRI, por ejemplo, le llamaría el partido del “desarrollo estabilizador”: el de la represión a los médicos, los ferrocarrileros, los electricistas; el de la matanza del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971; el de la guerra sucia en los setentas y ochentas; el de las devaluaciones; el de los fraudes electorales; el del robo, el despojo, el fraude, el asesinato a obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados; el del solitario Aburto y el aún más solitario Colosio; el del inicio de la pesadilla en Ciudad Juárez; el de “firmo un acuerdo y no lo cumplo”; el de la imposición de las políticas neoliberales que han destruido los cimientos de México; el del voto por el desafuero; el del crimen organizado en partido político. A Roberto Madrazo, su candidato a la presidencia, lo trataría de “un gangster sin escrúpulos que ha pasado de planear la eliminación de sus contrincantes a planear su seguridad para que no lo asesinen a él [pues] el PRI no tiene ligas con el crimen organizado: él forma parte de la dirección de los cárteles del narcotráfico, del secuestro, de la prostitución, del tráfico de personas.”

Al PAN lo señalaría como el partido de “la nostalgia”: la nostalgia por el Opus Dei, el MURO, la ACJM y Canoa; la nostalgia por Maximiliano, Carlota, Elton John y el tiempo en que fuimos Imperio; la nostalgia por la aspirina dominical administrada desde el púlpito del pederasta; la nostalgia por la quema de las boletas de la elección de 1988 y el cogobierno con el PRI. Y a Santiago Creel, el precandidato que perdería la elección interna de su partido frente a un Felipe Calderón que cuando era presidente de su partido se alió con el PRI para aprobar que los pasivos del Fobaproa se convirtieran en deuda pública endosada al pueblo mexicano, le llamó el gris “croupier” que encabeza “la constelación de mediocres” que conformaban la lista de candidatos presidenciales panistas.

Pero al PRD, creado tras el fraude de 1988 que le arrebatara a su candidato, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, el triunfo electoral ante el entonces candidato priísta, Carlos Salinas de Gortari; y que desde entonces se autocalificara como un partido de izquierda y, por ende, antineoliberal (lo que le ganaría el asesinato de más de 500 militantes durante los siguientes dos sexenios) le echaría en cara sus “errores tácticos” en cuanto a: aliarse al PAN en algunos estados y al PRI en otros, la contrarreforma indígena y los paramilitares de Zinacantán, Rosario Robles y los videoescándalos, el hostigamiento y la represión al movimiento estudiantil de la UNAM en 1999, aprobar la “Ley Ebrad” y la “Ley Monsanto” o ceder el Zócalo de la Ciudad de México a los monopolios de espectáculos.

Los “errores tácticos”, expresión que el líder zapatista retomaría de las declaraciones de los mismos dirigentes perredistas en el Congreso de la Unión luego de que su bancada en el Senado aprobara en abril de 2001 la ley foxista en materia de derechos y cultura indígenas, incluirían también la importación de la llamada “tolerancia cero” neoyorquina en la Ciudad de México y su consecuente persecución a jóvenes, homosexuales y lesbianas por el “delito” de ser diferentes; la traición a la memoria de sus muertos, hacer candidatos a sus asesinos y reciclar a los desaforados de las candidaturas priístas; la manipulación de las muertes de Digna Ochoa y Pável González para halagar a la derecha; así como el cortejo vergonzante para con los sectores más reaccionarios del clero; la alianza con el narcotráfico en el Distrito Federal y hacer equipo con los salinistas.

La respuesta, tanto de priístas, panistas y perredistas, como de quienes en distintas ocasiones se habían manifestado como simpatizantes del zapatismo, no se hizo esperar. Los priístas y panistas optaron por burlarse de lo dicho por los zapatistas y reciclaron incluso viejas demandas como su persecución y encarcelamiento; los perredistas apostaron, ora por el enfrentamiento de opiniones, ora por el silencio y la evasiva totales a discutir con el EZLN, y sus propios simpatizantes se dividieron entre reclamarle “lo duro” de su crítica a la única opción de que la izquierda llegara a ser gobierno nacional y entre el llamado a entender en su justa dimensión lo puesto en la mesa por el zapatismo: si “arriba”, independientemente de los partidos y sus colores, “reinan la indecencia, la desfachatez, el cinismo, la desvergüenza”; “abajo [era ya] hora de empezar a luchar para que todos esos que allá arriba desprecian la historia y nos desprecian, rindan cuentas, para que paguen”... algo parecido a lo que EZLN y CNI manifiestan en conjunto en su comunicado Que retiemble en sus centros la tierra:
Es el tiempo de la dignidad rebelde, de construir una nueva nación por y para todas y todos, de fortalecer al poder de abajo y a la izquierda anticapitalista, de que paguen los culpables por el dolor de los pueblos de este México multicolor.

Entre la Otra Campaña y La Sexta.

Junto con su radiografía sobre la geometría del poder de arriba, El EZLN decretaría una alerta roja general que incluiría el exhorto a la sociedad civil nacional e internacional a abandonar territorio rebelde, con carácter de obligatorio en el caso de menores de edad. Así también, declararía que desde mediados de 2002 había entrado en un proceso de reestructuración de su composición político-militar y que dicha reorganización había terminado; y, además, que la alerta roja tenía como motivo iniciar una consulta a sus bases para dar un nuevo paso en su lucha, “un paso que implica, entre otras cosas, arriesgarse a perder lo mucho o poco que se ha logrado, y a que se agudicen la persecución y el hostigamiento en contra de las comunidades zapatistas.”

Tras la consulta y el levantamiento de la alerta roja, se reabriendo los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno reanudaron sus actividades, lo mismo que los concejos de los MAREZ; ése sería el marco para la emisión de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Esta vez el EZLN no convocaría, por razones obvias, a los Poderes de la Unión (como hiciera en la Primera Declaración) ni al líder moral de partido político alguno (como hizo en la Tercera Declaración); tampoco (como ocurrió en la Segunda Declaración) a una sociedad civil cuya participación no había ido, salvo importantes aunque contadas ocasiones, más allá de la mera simpatía. Llamaría a conformar, no ya un frente (como en la Cuarta Declaración), sino un movimiento con base en el zapatismo, declaradamente de izquierda, anticapitalista y antineoliberal que (a diferencia de la Quinta Declaración) no sólo lucharía por los derechos colectivos de los pueblos indígenas, sino por un nuevo pacto social que incluya a explotados y desposeídos, trabajadoras y trabajadores del campo y la ciudad, incluyendo migrantes en Estados Unidos.

A raíz de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, el EZLN convocó a la construcción de dos iniciativas políticas abajo y a la izquierda, anticapitalistas y antineoliberales; la una, en el ámbito mundial, sería la Zezta Internacional; la otra, en el nacional, sería la Otra Campaña. ¿Por qué Otra Campaña? Porque quería diferenciarse de las campañas electorales; es decir, la política de arriba. Así, pues, la Otra Campaña llamó a hacer una política muy otra, distinta de las motivaciones que tiene la clase política. No obstante, el EZLN, lo mismo que la Otra Campaña y sus adherentes, declararon públicamente en repetidas ocasiones que no llamaban a votar ni a no votar, sino a organizarse y luchar; para algunos analistas que colaboran en los medios de comunicación impresos, en especial La Jornada, eso de no llamar a votar o a no votar era, simplemente, una payasada porque la cosa, dijeron, era binaria.

No, no era binaria. El proceso electoral federal de 2006 estaba viciado desde su origen, cuando el Consejo General del IFE se conformó con hombres y mujeres que servirían a los intereses de dos de los tres partidos políticos mayoritarios: la cosa no era ya pareja, ser parte del proceso era entonces entrar a un juego del que ya se sabía quien ganaría. Aún así, desde la Otra Campaña se compartía la mirada de que quien ganaría el proceso electoral y resultaría presidente electo sería Andrés Manuel López Obrador, candidato de la Coalición Por el Bien de Todos; integrada por los partidos políticos PRD, Convergencia y PT... pero, no fue así. Como ya todos sabemos (aunque no todos lo reconozcan) un fraude de escandalosas proporciones repitió la historia de 1988 y tras burlarse de la voluntad popular, las clases en el poder financiero, militar y político pusieron a despachar en Palacio Nacional al abanderado del derechista Partido Acción Nacional.

La derrota a la mala, no en las urnas, sino por orquestación del Poder Ejecutivo federal, los empresarios que finalmente tuvieron miedo de quien había sido su aliado, la clase política representada en el PRI, el PAN y los demás partidos políticos, el IFE y el TEPJF, derrota a la que se sumaron los propios errores del ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, inmediatamente quiso ser endosada a la Otra Campaña y no faltó el ataque inclusive desde espacios antes simpatizantes del zapatismo donde Marcos fue caricaturizado (literalmente) como parte de la mafia política que le quitó a AMLO la presidencia. Desde entonces, los desencuentros entre perredistas y lopezobradoristas, primero, y lopezobradoristas y morenistas (valga la redundancia), después, para con zapatistas, simpatizantes del zapatismo y adherentes de la Otra Campaña, se traducen en acusaciones, sobre todo de los primeros a los segundos, de haberle hecho el juego a la derecha.

Pero, como preguntó reciéntemente Javier Hernández Alpízar, ¿quién, objetivamente, le ha hecho el juego a la derecha? En La Sexta Nius, cuando nos llamábamos aún La Otra Chilanga respondimos de la mano de un largo ejercicio de investigación hemerográfica realizado por Enrique Pineda: Leonel en el espejo, fragmentos partidarios de la A a la Z. El texto alude a la respuesta que diera en 2007 el otrora presidente del PRD, el ex priísta Leonel Cota Montaño, a un comunicado del EZLN con fecha del 22 de septiembre de ése mismo año; en él, el también otrora Subcomandante Marcos escribiría que:
Como en los peores tiempos del PRI, el de Abasalón Castellanos y El Croquetas Albores Guillén, el gobierno perredista de Chiapas ataca al pobre y necesitado, y corteja y beneficia al poderoso. Como cualquier gobierno de derecha, el de Juan Sabines en Chiapas sigue adelante con la represión y el despojo, pero ahora con la bandera de la izquierda y el doble aval de las dos 'presidencias' que padece nuestro país: la de Felipe Calderón (del PAN), y la de Andrés Manuel López Obrador (del PRD y, sobre todo, de sí mismo).
A diferencia de otras ocasiones, estas agresiones han contado con el silencio de voces que antes se alzaban para protestar y demandar justicia, y que ahora callan, tal vez para que no se recuerde que aplaudieron el apoyo de AMLO a Juan Sabines y su reciente llamado a apoyar a los candidatos del PRD a las presidencias municipales y el Congreso local.
Se cumple así lo que, desde hace tres años, venimos diciendo: allá arriba no hay principios ni convicciones; hay, en cambio, ambiciones y conveniencias, y se cumple como dijimos: la izquierda institucional no es más que una derecha vergonzante, una derecha con aval ilustrado.
Un mismo crimen tiene un juicio diferenciado: si las represiones las hace el PAN, entonces hay que movilizarse y detener al fascismo; si las hace el PRD, entonces hay que perder la memoria, callar, hacer malabares ridículos, o aplaudir. En Chiapas hay un auténtico salto hacia atrás en la política de gobierno, pero no lleva el escudo de la derecha confesional, sino el de la izquierda 'moderna' y 'legítima'.
Nosotros haremos lo que sabemos hacer: resistir, no importa que estemos solos, no es la primera vez y, antes de que nos convirtiéramos en moda de cafetería, ya lo estuvimos.
Cota Montaño, respondió “que [Marcos] se vea contra el espejo en su posicionamiento rumbo al 2 de julio. ¿A quiénes sirvieron sus declaraciones? ¿A la izquierda o la derecha?” y que no conocía “de parte del gobierno de Chiapas ningún acto de represión, en ningún sentido, a ninguna comunidad y a ningún movimiento social del estado [...] para afirmar que hay represión en el estado de Chiapas tendría que concretarse contra quién o quiénes, contra qué movimiento o contra qué pueblos o comunidades [y Marcos] hace una declaración muy escueta que precisa poco.” La respuesta al ex presidente del PRD, reciclado por el segundo partido de AMLO (el primero fue el PRI) luego de que el mismo PRI no lo designara candidato a la gubernatura de Baja California Sur, llegó de parte del Centro de Análisis Político e Investigaciones Sociales y Económicas (CAPISE), cuyo equipo declaró estar dispuesto a llevar a acabo una presentación pública con la dirigencia y la militancia perredistas para presentar la información que el líder priísta al frente del PRD decía no conocer.
Si no fuese del interés de usted invitarnos a realizar una exposición sobre lo que sucede en Chiapas, no se preocupe, el CAPISE convocará a una presentación pública, en la cual se invitará a la sociedad civil, medios de comunicación y toda la militancia de su partido que sí tenga interés de escuchar lo que sucede en el zona indígena de Chiapas.
La presentación se llevó a cabo, sobra decir que ningún perredista ni lopezobradorista de esos que acusaron a la Otra Campaña de hacerle el juego a la derecha asistió.


Hacerle el juego a la derecha.

En su texto Objetivamente, ¿quién le ha hecho el juego a la derecha?, Javier Hernández Alpízar hila un conjunto de preguntas:
¿Quién contuvo las protestas postelectorales de sus fieles seguidores en 2006 y 2012 evitando que llegaran hasta la desobediencia civil y dejando pasar a los candidatos impuestos por la derecha Calderón y PEÑA? ¿Quién llevó al poder a los gobiernos de Baja California Sur que extranjerizaron las playas y las convirtieron en un enclave yanqui en México? ¿Quién llevó al poder con su apoyo electoral a los gobiernos represores, contrainsurgentes y caciquiles de Juan Sabines (Chiapas), Gabino Cué (Oaxaca), Aguirre Rivero (Guerrero), Ebrard y Mancera (Ciudad de México)? ¿Quién llevó al poder a Ebrard y Mancera, los dos gobernantes de la Ciudad de México que reprimieron, incluso cometiendo asesinatos como el de Kuykendall, a quienes protestaban por la toma de posesión de EPN? ¿Quién ha reciclado y dado nueva vida a fósiles del priismo como Bartlett, Dante Delgado, Monreal y Layda Sansores? ¿Quién se hizo de un think tan del liberalismo social salinista con gente como Manuel Camacho y Ebrard? ¿Quién guardó silencio ante la represión en Atenco, ante la masacre de Nochixtlán, ante la contrainsurgencia en Chiapas, ante la represión de los gobiernos del DF contra la Otra Campaña, la APPO y el magisterio? ¿Quién inició el proceso de gentrificación en la Ciudad de México que dejó la mesa puesta en manos de los empresarios salinistas encabezados por Carlos Slim? ¿Quién trajo, junto con Carlos Slim, a Rudolph Giulianni para elaborar el plan de Cero Tolerancia que ha orquestado la represión y la contrainsurgencia sistemática en la Ciudad de México? ¿Quién, por medio de su procurador Bernardo Bátiz, concedió impunidad a los asesinos de Digna Ochoa y la culpó de “suicidio”? ¿Quién está rodeado de una nomenklatura de mandarines mercenarios que se han dedicado a calumniar al EZLN, a los padres de Ayotzinapa, a Sicilia y a cualquiera que no se someta ante su Líder Fetiche?
En su estudio Leonel en el espejo, fragmentos partidarios de la A a la Z, Enrique Pineda adelantaba hace una década las respuestas:

1. De la A a la C: Atenco, Bejarano, Cota Montaño.
2. De la D (y algo de la E): Distrito Federal (y Estado de México).
3. De la E: Empresarios.
4. De la F: Fraude.
5. De la G: Guerrero.
6. De la H: Hidalgo.
7. De la I a la N: Ixhuatlán de Madero (Veracruz), Juárez (Ciudad), Leyes, Nayarit.
8. De la O a la Q: Oaxaca, Paramilitares, Quintana Roo.
9. De la R a la T: Raúl Ojeda Zubieta, Siderurgia, Tlaxcala.
10. De la U a la Y: Unidad, Veracruz, Walmart, Yucatán.

En su Epílogo, Enrique Pineda casi concluye:
NO es el zapatismo ni la Otra Campaña quienes les dimos candidaturas y contratos a los empresarios de derecha.
No es el zapatismo ni la Otra Campaña quien hizo crecer el poder de empresarios para luego gritar horrorizados denunciando a la derecha.
No es el zapatismo ni la Otra Campaña quien se alió al priísmo para ganar poder, dinero y votos.
No es el zapatismo ni la Otra Campaña quien se alió a represores, corruptos y asesinos.
No es el zapatismo ni la Otra Campaña quien guarda silencio cómplice sobre todo ello.
¿Quién le hace el juego a la derecha?
10 años después, Javier Hernández Alpízar parece contestarle:
La respuesta es la misma, el candidato eterno que ha dicho La Izquierda Soy Yo, se llama Andrés Manuel López Obrador. Su partido, como la virgen del Tepeyac, se presume de Morena. Sus seguidores piensan que ellos son la única oposición a la oligarquía (la “mafia”), pero en los hechos (desde sus gobiernos realmente existentes) han sido el brazo izquierdo del neoliberalismo que nos ha venido “matando suavemente con su capitalismo”.

Falta lo que falta.

No es la Séptima Declaración de la Selva Lacandona; pero, el comunicado conjunto entre el CNI y el EZLN pareciera dar uno de esos virajes a los que el zapatismo nos tiene acostumbrados con cada nueva declaración política. El quid de la cuestión no es, sin embargo, la lucha en lo electoral, porque ésa, para los pueblos que se sienten convocados por el mismo CNI y el EZLN, no parece ser la verdadera vía para construir el país nuevo y mejor que nos urge, seamos o no indígenas; sino, la plataforma que lo electoral significará para poner de nuevo sobre la mesa del ajedrez nacional la bota, el zapato o el huarache de los pueblos indios. Más bien, pareciera que lo que el CNI y el EZLN quieren es, además de aprovechar el momento propagandístico del circo electoral en el que todos los medios capitalistas estarán volcados, darle una vuelta de tuerca más a la forma de hacer política abajo y a la izquierda para, como se lee en la declaración del V CNI, “desmontar desde abajo el poder que arriba nos imponen y que nos ofrece un panorama de muerte, violencia, despojo y destrucción.”

Aquí las dos primeras preguntas que saltan al pensamiento son cómo hacer ése desmontaje del poder de arriba desde abajo y si tienen el CNI y el EZLN la capacidad táctica y estratégica para hacer ése desmontaje. La primera pregunta se responderá con la praxis, ése delicado ejercicio que dicho de manera groseramente reduccionista implica estar en la acción política al mismo tiempo que se está en la reflexión ideológica para que acción y reflexión sean las dos caras de una misma moneda; pero, para que el desmontaje sea una realidad, será indispensable responder a la segunda pregunta en un escenario en el que tanto el EZLN como el CNI están aislados o, más bien, como apunta Pablo Ledezma, cercados política, militar, económica, social y culturalmente... y los pueblos y el CCRI, en tanto Comandancia General del EZLN, lo saben.

Líneas arriba, mencionaba el carácter de las seis declaraciones emitidas hasta ahora; sus destinatarios han sido de lo más diverso, empezando por los poderes Legislativo y Judicial federales de la Primera Declaración y terminando con un llamado amplio anticapitalista a “todos los explotados y desposeídos de México” para tratar de construir otra forma de hacer política, un programa nacional de lucha y una nueva Constitución, de la Sexta; no me sorprende que en la declaración del V Congreso Nacional Indígena, el llamado sea a los pueblos del mundo, los medios libres de comunicación y la Sexta Nacional e Internacional: se trata de un mirarse a sí mismas, a sí mismos, para fortalecerse hacia adentro.

Las experiencias autonómicas exitosas en México pueden contarse con los dedos; las experiencias de resistencia ni con todos los dedos de todas las manos de quienes asistieron al V CNI. ¿De qué se trata entonces?: de traducir las resistencias en algo más, acaso, en gobiernos autónomos. Por ello la declaración conjunta CNI y EZLN no es la Séptima Declaración de la Selva Lacandona: el zapatismo, en sus resistencias y en sus formas de ser y hacer gobierno, se ha convertido en una praxis consolidada ya; bajo amenaza permanente del capitalismo, pero consolidada. Lo que no se ha consolidado, salvo contadas y valiosísimas excepciones, es el CNI. A todas las experiencias de gobiernos autónomos por ahora exitosas, incluyendo las del zapatismo, les urge tácticamente que el CNI se fortalezca; de lo contrario, el capitalismo terminará haciéndolas pedazos en lo estratégico.

Empero, el fortalecimiento del CNI depende del fortalecimiento de las rebeldías y resistencias de los pueblos indios convocados en él, y unas y otras están fuera del calendario y la geometría-geografía electorales; de allí que la declaración del V CNI sea a “quienes” es: la geometría-geografía política de las rebeldías y resistencias de los pueblos indios se sostendrán en la medida en que, por un lado, los pueblos (rebeldes y en resistencia) del mundo: la Sexta Internacional, y, por otro lado, las y los no necesariamente indígenas que caminamos junto al zapatismo: la Sexta Nacional, les acompañemos, no les dejemos solos (en el entendimiento de que acompañar no es dirigir), multiplicando y replicando nuestras propias rebeldías y resistencias anticapitalistas y los medios libres no dejen/mos de dar cuenta de esas sus/nuestras luchas.

No será una tarea sencilla: el Estado capitalista, ése que en el nivel macro es capaz de echar mano de un payaso como Donald Trump para quitarle los reflectores que mostrarían en toda su crudeza a una Hillary Clinton y que en el nivel micro el lopezobradorismo no ha buscado desmantelar sino presentarnos como el mejor de los mundos posibles si se le redondean las aristas con una política clientelar nacionalista; el Estado capitalista, decía, afina todos los días los mecanismos de su aparataje de represión. Lo de menos será hacer frente a la insulsas acusaciones por parte de quienes siempre le han hecho el juego a la derecha de que hemos sido nosotros, el CNI, el EZLN y quienes caminamos junto a ellos, quienes lo hemos hecho; sabemos que mienten, ora por pereza mental, ora por conveniente amnesia, ora por cinismo oportunista. La verdadera chamba estará en no perder de vista que “para defender lo que somos, nuestro caminar y aprendizaje se han consolidado en el fortalecimiento en los espacios colectivos [medios propios de comunicación, policías comunitarias y autodefensas, asambleas y concejos populares, cooperativas] para tomar decisiones [recurriendo a] acciones de resistencia civil pacífica [y] haciendo a un lado los partidos políticos que sólo han generado muerte, corrupción y compra de dignidades.”

20 de mayo de 2016

#LaOtraCampaña10Años Carta abierta a quienes votarán por AMLO y el PRD.


Por: Sebastián Liera.

En agosto del año pasado suscribí la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, del EZLN; soy, como quien dice, adherente, y participo de la construcción permanente de La Otra Campaña, sobre todo en la Ciudad de México.

En 1994, siendo miembro de la presidencia colectiva de la CND emanada del primer Aguascalientes zapatista, acudí a las urnas para votar por Cuauhtémoc Cárdenas (aún tenía en la memoria cuando en compañía de mi padre gritaba aquello de “¡20 millones; ja, ja, ja!”), y cuando el ingeniero ganó la jefatura de gobierno del D.F. mi corazón fue uno de los miles que, estando a la izquierda, palpitaba con esperanza en la Plaza de la Constitución.

Tenía tres años de haber llegado a tierras morelenses, que para mí es como decir zapatistas; Pablo Ramírez Lobato, también miembro de la CND, recién había sido asesinado por órdenes de Carrillo Olea en el centro de Yautepec; así que cuando surgió la digna lucha del pueblo de Tepoztlán contra el Club de Golf y la posterior caída del otrora director del Cisen, amigo de armas de aquel Absalón Castellanos de tan triste memoria, no pude menos que ser parte de aquella fiesta cívica.

Luego de misiones civiles de observación electoral y contra la militarización en Morelos y Guerrero, de asistir a la fundación del Congreso Nacional Indígena y cuidar de la comandanta Ramona o de ser una gota más en la mar zapatista que organizara la consulta sobre derechos y cultura indígena de 1999, la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, abanderada con el sueño democrático que compartiera José Ramón García Gómez hacia aquellos días de 1988 en el que el salinismo lo convirtiera en el primero de los cientos de desaparecidos durante su sexenio, promovió que yo fuera consejero electoral del IFE para el distrito que comprende Huitzilac y Cuernavaca.

Lejos, muy lejos de la estatura de José Ramón, como consejero lo más que hice, amén de sumarme a la insistencia del IFE de que ninguna casilla electoral quedara instalada dentro de territorio militar, fue garantizar que el voto de las y los morelenses del Distrito 01 fuera respetado.

Jamás confié en partido político alguno, por lo que rechacé la invitación que en su momento Graco Ramírez nos hiciera a José Montes y a mí de sumarnos al PRD. Del PRI, la desaparición del mismo José Ramón, el asesinato de Pablo y toda su historia de complicidades e intereses creados que han hecho de ese partido el cártel de cárteles dentro del crimen organizado, lo dice todo. Respecto al PAN, su sello autoritario, fascista, que pronto se daría a conocer en los casos de represión contra las trabajadoras y trabajadores de Confitalia, el Hospital del Niño y el Frente Cívico pro Casino de la Selva (FCPCS); entre muchos otros, no dejan lugar a dudas.

Cuando desde el poder legislativo que terminó por burlarse de la palabra empeñada en los Acuerdos de San Andrés salió la nueva burla que significó la composición del actual Consejo General del IFE, comencé a barruntar la posibilidad de no solicitar ser consejero electoral una vez más; la Sexta Declaración de la Selva Lacandona vendría a convertirse en la razón definitiva para no hacerlo.

Después me enteraría que el sello antidemocrático con que había nacido el nuevo Consejo General se repetiría por lo menos en el Consejo Local del instituto que sería árbitro del proceso electoral federal en Morelos, y que por enjuagues de personajes que en otros escenarios se visten de antineoliberales en luchas contra acuerdos de libre comercio, Cecilia González Arenas, una de las mejores y más honestas personas que tuviera el IFE en el estado como consejeras, había quedado fuera de la jugada.

Y si esto pasaba con el “árbitro”, los contendientes no se quedaban atrás. No abundaré sobre todo eso que ustedes conocen inclusive mejor que yo y que hace del PRD todo menos un partido político de izquierda. Sin embargo, lo que sí quiero reconocer es que todavía su base social cuenta con innumerables ejemplos de gente buena y cabal que, confiando en el rayito de esperanza, están dando lo mejor de sí para hacer realidad el sueño de un país nuevo y mejor.

Quienes estamos en La Otra Campaña no creemos que su candidato cumpla con las expectativas que ha generado. De los otros dos, por hablar de quienes tienen más posibilidades de llegar a Los Pinos, no es necesario ni siquiera gastar más tinta: si Marcos es un payaso con aires de protagonismo, los otros dos son apenas las copias baratas de personajes esperpénticos que en su querer convertirse en un Hitler tricolor, el uno, y un Franco blanquiazul, el otro, ya están adelantando las muestras, Atenco entre ellas, de lo que harán llegando al poder con la suave matria nuestra.

Pero, retomando, si bien no creemos en su candidato ni mucho menos en su partido, sí creemos en ustedes. Creemos porque les hemos visto llenar el Zócalo de Cuernavaca exigiendo la renuncia de Jorge Carrillo Olea, porque fuimos testigos de su solidaridad con Tepoztlán y con la causa zapatista, porque marchamos hombro con hombro cuando la represión al FCPCS y porque les vemos día tras día construir con imaginación y alegría la esperanza.

Y por eso, aunque caminemos caminos distintos, es que les escribo. Morelos, ustedes lo saben bien, es una bomba de tiempo a la que sólo le falta que la testereen para que explote. Sabemos que la decisión de que así sea no vendrá de ustedes, y espero que crean que tampoco vendrá de nosotros.

Los Sauces, Tlalnepantla, Cuautla, Santa Catarina, Tetelcingo, Amacuzac, Yautepec son algunos focos que han comenzado a prenderse ya de los muchos que luego lo harán. El gobierno del estado, lo mismo que el federal, tiene ya facturas pendientes que cobrar en estos casos, y si ustedes, agarrados de su enojo que tienen por lo que decimos de las “finísimas personas” con que se hace rodear su candidato o de la propia memoria de lucha y resistencia que, decimos, ha traicionado su partido; si ustedes continúan de brazos cruzados como hasta ahora lo han hecho para con nuestras presas y presos, nuestros desaparecidos y desparecidas, sólo por ser adherentes de La Sexta e integrarse en La Otra, la violencia alcanzará de nuevo estas tierras y será tanta que no sólo salpicará nuestros televisores y periódicos.

Ellas y ellos, los que están arriba, quieren dejarnos inmóviles por el terror; quieren que ustedes no salgan a las calles el próximo 2 de julio y continúen la historia que dejaron a medias hace seis años cuando decidieron sacar al PRI de Los Pinos votando por el PAN, ahora votando por el PRD, y quieren que nosotras y nosotros guardemos silencio para siempre, que no digamos que un México nuevo y mejor pasa necesariamente por su construcción desde abajo y a la izquierda.

Muy probablemente, muchas de nosotras y nosotros de quienes estamos en La Otra Campaña no votaremos por su candidato, no lo haremos por ninguno (aunque no faltará quien sí lo haga: el voto es secreto); pero eso no determinará su triunfo o su derrota. Eso lo decidirán los números, no las ideas, y nosotros somos apenas unos cuantos ¿no es cierto? Aún así, cuando quienes arriba nos pisotean pretendieron sacar a su candidato de la jugada electoral con el asunto ese del desafuero, salimos a las calles junto con ustedes.

Si ahora ustedes cierran los ojos a la represión y con su silencio se hacen cómplices de allanamientos sin órdenes de cateo, aprehensiones sin órdenes de detención, violaciones y abusos sexuales a detenidas de todas las edades, tortura sin importar si se es hombre o mujer o niño o anciano; eso sí haría la diferencia… pues la indiferencia también es violencia; y terminarán dándonos la razón de no caminar el mismo camino que ustedes, ése donde los Ebrard, los Anchondo, los Camacho Solís, las Díaz, los Monreal, los Morales, los Martínez Cue o los Salgado Brito se multiplican.

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De: Rosa García M. y Gabriel (Plataforma Mexicana vs la Guerra "No en Nuestro Nombre, México".
TOTALMENTE DE ACUERDO CON ESTE PLANTEAMIENTO Y LO SUSCRIBIMOS. SALUDOS.
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De: Tito Javier.
Tambien Poncio Pilatos en su momento se lavó las manos, pero esa acción tambien lo definió, y no evitó lo inevitable; el decir abiertamente que algunos miembros de su movimiento y tu mismo, que iran a las urnas y votaran en blanco, es como ofrecer un cheque en blanco y no precisamente al PRD o a AMLO, no importa si son muchos o pocos votos, como tu lo dices; pero es avalar por un lado la posibilidad de un fraude electoral, y por otro, el justificar su inacción ante la inevitable mirada de quienes leen estas notas.
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Respuesta:
Pilatos se lavó las manos no de cara a un proceso electoral de suyo cuestionable por circunstancias que en el texto se mencionan y por muchas otras que no, sino ante la instigación al crimen, la injusticia, la humillación, la tortura y el asesinato que protagonizaron los grupos en el poder, los "dueños de la razón", "los más", haciéndolo su cómplice. Así, la comparación con Pilatos es más exacta para con quienes mirando cómo el poder persigue, golpea, viola y mata se quedan de brazos cruzados, se asocian con "los más" y "los dueños de la razón" de estos tiempos y claman por una sangre que no es suya o, simplemente, guardan silencio y cierran los ojos; acción que como aquél a estos también los definirá. Eso del voto blanco igual a cheque en blanco es una comparación por demás simple; más en blanco es un voto tachado salido de la mano de alguien que no regresará hasta dentro de tres o seis años a las urnas; de alguien que creyó que su condición de elector se limitaba al día de la jornada electoral y el resto de los días, las semanas, los meses, los años y el sexenio hará como si no hubiera votado. Por otra parte, un voto en blanco no avala fraude alguno; más lo avala un voto tachado que hace el caldo gordo y sigue el juego de quienes arriba dispusieron por quién se podía y por quién no se podía votar, sobre todo si el proceso electoral todo es ya un fraude en sí. Y, ¡por favor!, ¿cuál inacción? Inacción sería no haber ido a votar, y aún ello sería también otra forma de no avalar el fraude que significa todo el sistema político mexicano en su conjunto, porque se estaría diciendo no sólo que no se cree en tal o cual candidato, sino que no se cree en este sistema que los hace reproducirse y saltar de un partido a otro; menos pasaría entonces con un voto en blanco que además obliga a ser consecuente con ello y construir todos los días y desde abajo algo verdaderamente a lo que arriba dictan. Aún así, hay quienes confían en la lucha electoral para cambiar las cosas y, sin ánimo de burla, tienen todo nuestro respeto; y lo tienen porque no se quedarán de brazos si su candidato pierde o, mucho menos, si gana; porque lo harán cumplir con la palabra que empeñó. A ellas y a ellos es a quienes escribimos, porque aún no estando de acuerdo con nosotr@s no nos dejarán sol@s si el poder nos pisa, pues tienen claro que si ahora somos nosotr@s luego vendrán ell@s. La pregunta, entonces es: ¿qué harán las otras y los otros, ustedes, que todos los días enarbolan banderas de lo políticamente correcto pero se quedan tras sus puertas esperando a que haya pasado el funeral de su vecino sólo porque no pensaba como ustedes, aunque actuara más?
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De: Octavio Rodríguez Araujo.
No suscribiría su texto. Una de las razones por la que no lo suscribiría es porque usted dice: "Eso lo decidirán los números, no las ideas, y nosotros somos apenas unos cuantos ¿no es cierto?" Además de números hay ideas. Se lo pongo de la siguiente manera: Calderón representa no sólo la continuidad de Fox, que de suyo es grave, sino a la ultraderecha neofascista. López Obrador no, aunque su discurso no fuera digno de ser tomado en cuenta. Ahí ya hay una diferencia, y grande, de ideas. Madrazo representa a lo más corrupto del PRI y al autoritarismo de viejo estilo. Ahí también hay una diferencia de ideas. La madre Teresa no es candidata, ni usted ni yo que no mentimos. Usted sabrá si prefiere a Calderón o Madrazo a López Obrador, porque uno de ellos va a gobernar y usted y yo seremos gobernados por uno u otro. Piénselo bien. Los números serán necesarios no para que ganen unas ideas (a las que usted no les da valor) sino para que pierdan las ideas que ni usted ni yo queremos: las que representan el PAN y el PRI y sus respectivos candidatos, además de Salinas atrás de ambos.
Qué bueno que usted mantiene un bajo perfil (casi "clande", como insinúa), porque sólo así podrá desarrollarse La otra campaña si ganan Calderón o Madrazo. No será necesario si gana AMLO. Piénselo bien. Ustedes son pocos, sí, y poco influirán en el proceso electoral. Los pocos de La otra, sin embargo, tienen una cualidad (que cualquiera con decisión también puede tener), poder cerrar calles y carreteras y perjudicar a millones de trabajadores que no son estudiantes ni los mantiene papi, pues ellos sí tienen que trabajar y alimentar a su familia. Pero impedir que la gente vaya a su trabajo no los hará crecer: si ahora son pocos menos serán en el futuro. Finalmente, el hecho es que aunque sean pocos y en el norte del país serán menos (como lo comprobará Marcos cuando tenga a bien abandonar el DF y los reflectores de la TV gracias a Atenco), de todos modos están llamando a no votar. Para decirlo con Marcos en entrevista con Aristegui: "no llamamos a no votar pero tampoco a votar", lo cual es una tontería pues es imposible, el asunto es binario: 0 o 1, como un apagador de luz: o prende o no prende. Y si están llamando en los hechos a no votar es para permitir que Calderón llegue a gobernarnos. Piénselo también. Aquí sí, no es un problema de números, sino de ideas, y las ideas que están atrás de La otra campaña, si las cosas no cambian, es que gane Calderón, aunque no sea por el no voto de los de La otra campaña, que ciertamente son pocos. Ya le daré las cifras que estoy elaborando.
Fraternalmente...
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Respuesta:
¿Cómo va aquello de la pálida tinta y la memoria?... Yo recuerdo las cosas de otro modo, pero no importa: creo más en sus recuerdos que en los míos; pero, sí quisiera insistir que cuando hablo de "los generales" en la CND, lo hago citando a Tacho... recuerdo, no muy bien, las "divisiones entre ultras y no ultras", a ello me refería con aquello de los pleitos entre intelectuales y "no", entre "chilangos" y no... y recuerdo, también vagamente, cómo usted discutía que todo aquello provocaba divisiones que de nada servían a la CND, lo cual me marcó en lo personal para pensar, como usted mi invita a hacerlo ahora, mi relación entonces con el zapatismo y la misma CND.
Sabe, conocí de cerca a esos ultras: podría decir que fui uno de ellos; pero otras ultrariedades me hicieron ir tomando distancia (aunque, claro, nunca secundé esa propuesta -que no recuerdo de quién salió- de llamar a Fox, como se estaba llamando a Cárdenas, a trabajar hombro con hombro con la CND). Permítame hacerle una confidencia que, por su carácter, creo es algo delicada. Seguramente recuerda muy bien quienes eran "esos ultras", seguro también los identificaba enrededor de eso que decía llamarse la CONAC-LN: yo era uno "esos". Y recuerdo, eso sí, más de una ocasión cuyas radicalidades, de la CONAC-LN, tampoco secundé. Como le decía en mi carta anterior, fui miembro de la presidencia colectiva de la CND por Coahuila, más específicamente, de la Comarca Lagunera de Coahuila. Intentamos impulsar que nuestros vecinos, también laguneros, pero de Durango, tuvieran una de las dos representaciones que había del estado; pero un tal Berumen (que creo que ahora anda muy cerca del Dr. Simi en el partido de doña Patricia Mercado) hizo todo lo que podía y sabía hacer para impedirlo; así que en La Laguna torreonense decidimos que la representación nuestra, a mi cargo, lo fuera también de La Laguna duranguense; así lo informamos en la presidencia colectiva de la CND y, aunque se me ratificó, dejé de ser miembro de la misma para que otro más lo fuera.
¿Por qué le cuento todo esto? Pues, porque mi salida de la CND coincidió con mi salida de la CONAC-LN; luego vendría el "deslinde" del EZLN de la comisión jurídica de la CONAC-LN y, con ello, de "la distancia entrambos"... después vendrían los regaños a la CND, aquello de los generales por Tacho, la consulta de 95 y la fundación del FZLN (en fin, todo eso que usted sabe tan bien o mejor que yo). Al FZLN "entraron" aquellos ultras, o algunos de ellos, y, creo que es lógico, con la "disolución" del Frente, ahora están en La Otra Campaña; pero creo que no podría ser de otra manera, es como si Andrés Manuel les pidiera al grupo compacto de tabasqueños a su alrededor que no siguieran a su lado.
En fin, con cada nuevo esfuerzo yo fui tomando mayor distancia, y mi perfil quedó tan bajo no porque continué en la semiclandestinidad, sino porque me salí de ella y me alejé de la CONAC-LN, me salí de la CND y no entré al FZLN. Lo digo en la Carta abierta...: llegué a tierras morelenses, participé de esfuerzos civiles y pacíficos, conocí a la gente maravillosa de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos y hasta al IFE fui a parar. Estudié la carrera de actuación en el CUT-UNAM luego de que entrara la PFP resguardando a Juan Ramón De la Fuente, de vez en cuando me permiten publicar en La Jornada Morelos, colaboro con una compañía de teatro que tuvo ocho años el comodato del Teatro Santa Fe del IMSS, coordino un espacio virtual que quiere serse de intercambio inteligente y sensible de opiniones sobre artes escénicas y política llamado RED@ctuar y trabajo para una IAP en la colonia Guerrero con niñas, niños, adolescentes y jóvenes en situación de calle. Le cuento todo esto no porque quiera armar mi ridículum, sino porque quiero dejar claro que no me muevo por debajo del agua, clandestina o semiclandestinamente; sino abierta y pacíficamente, como un ciudadano más que todos los días, o casi, tiene que levantarse para ir y ganarse el pan. Y hasta aquí la presentación que quiere ser también una aclaración.
Maestro, lo he leído desde hace mucho cada que puedo o me doy un chance para ello y eso me permite entender que no suscriba mi texto; en él se escurre eso tono rijoso y quizá hasta majadero que algunos mal copiamos al Sup y que a usted y otras personalidades de altísima estatura moral, como los maestros Almeyra y Bartra, con justa razón, les cabrea.
Efectivamente, lo que el texto hace es ser una provocación; porque así como hago la invitación a no quedarse de brazos cruzados ante la represión, dejo en claro que tal invitación no quiere decir que estemos a favor del candidato perredista. Probablemente, al tiempo que abro los brazos meto el pie; pero creo que hay algo más importante que eso: el silencio cómplice de la mayoría de los perredistas ante lo que sucede a raíz de Atenco.
Lo mismo que hago, lo hace el maestro Almeyra, claro que con mucho mejor oficio y una experiencia que antecede al mismo Ché que yo apenas idealizo; sólo que lo hace del otro lado, el de su propia posición, crítica como la de usted, ante un zapatismo que parece encerrarse de nuevo en su propia soberbia y sus propios análisis respecto a una realidad que no quiere ver y hasta desprecia... como eso de cagarse en la correlación de fuerzas.
Así, la frase que usted enfatiza (y tenía varias para detenerse en ellas y decir porqué no suscribir la Carta abierta...) es también otra provocación, porque mi humilde análisis me dicta que el candidato de la Coalición Alianza Por el Bien de Todos se enfocó más (mucho más) en la guerra de las encuestas que en la presentación de propuestas, aunque las tuviera.
Yo no digo, maestro, que no hubiera ideas; lo que digo es que éstas no guiaron la campaña de López Obrador y su partido, quedaron atrás de lo que dijeran de los números, y cuando el chachalacazo y la guerra sucia influyeron, no en la correlación de fuerzas, sino en los números de las encuestas (amañadas o no), es que Andrés Manuel y su equipo de campaña se enfocó en anteponer las ideas a los números, como creo que debieron hacer desde un principio.
Que Calderón representa no sólo la continuidad de Fox, sino la ultraderecha neofascista es algo que sabemos y tenemos en claro quienes participamos en La Otra Campaña. Que López Obrador no, al menos no como Calderón, lo que se trasluce de un discurso que sí hemos tomado en cuenta; también. Que Madrazo representa a lo más corrupto del PRI y al autoritarismo de viejo estilo; creo, se lo digo de nuevo con humildad, que se quedó corto maestro: Madrazo no es sólo un corrupto, ni siquera el más, es un capo, un criminal, un delincuente de alta, altísima peligrosidad... algo así como un Stalin a la mexicana; mientras Calderón es, por decir lo menos, un Franquito en potencia. Y claro que hay diferencias sustanciales entre ellos y un Andrés Manuel López Obrador, que con todo y sus ideas congeló leyes de transparencia, aborto y sociedades de convivencia en el DF, al tiempo que impulsó otras de criminalización de pobreza como la de Cultura Cívica; que con todo y sus ideas está siendo cómplice de cómo el DF, el más importante bastión del perredismo, quedará en manos del priísmo, ese sí de viejo estilo o no tan nuevo estilo; que con todo y sus ideas, aprueba con su silencio la llegada de la cauda de "finísimas" personas que han llegado a su grupo más compacto y a su partido, incluyendo cómplices (quizás hasta materiales) de los más de 500 perredistas asesinados entre los sexenios salinista y zedillista.
¿Dónde están las ideas de López Obrador cuando llama como uno de sus principales operadores políticos al principal operador político de Salinas de Gortari en el DF y sostiene que su gallo para jefe de gobierno es el subalterno de aquél? ¿Dónde, cuando los Anchondo, los Sabines o los Martínez Cue se suben al barco perredista y él no parece inmutarse? ¿Dónde, cuando la brutalidad policiaca en San Salvador Atenco, y él sólo atina a decir que condena la violencia, venga de donde venga, como si la inhumana y despolitizada golpiza al agente del PFP fuera equiparable al criminal y miserable operativo de venganza del gobierno estatal y federal? Y se equivoca, maestro; claro que le doy valor a las ideas; sólo que las más de las veces las veo hechas a un lado, guardadas para poder negociar con cardenales cómplices de pederastas o con empresarios que se enriquecieron gracias a Salinas, gracias a Zedillo y que piensan seguirlo haciendo gracias a Calderón, Madrazo y también a López Obrador, al fin que sólo le costaría un equipo de beisbol.
Afortunadamente, la madre Teresa no es candidata; pero más afortunado es que Marcos tampoco lo sea; por lo menos la madre Teresa era tan anticomunista como Wojtyla, pero el Zero (con Z de Gael García) es un militar tan autoritario o más que de lo que le acusa ser a López Obrador cuando dice de él que es el huevo de la serpiente... aunque tampoco mienta. Ya sabré, en efeto, si prefiero a Calderón o Madrazo a López Obrador... usted, por su parte, también lo sabrá, así como, si no mal recuerdo, prefirió a Fox hace seis años y mostró cuánto y cómo le dio valor a las ideas y cuánto y cómo a los números.
Comparto con usted el cálculo de que si ganan Calderón o Madrazo La Otra Campaña tendrá que mantenerse con un perfil casi o del todo clandestino; ya lo dijeron respecto a lo que pasó el 3 y 4 de mayo en Texcoco-Atenco, y lo siguen expresando entorno a las acusaciones de tortura para con nuestras compañeras y compañeros presos, y le agradezco la tranquilidad, el rayito de esperanza de que si gana López Obrador no será así y podremos seguir, siendo tan poquitos, "cerrando calles y carreteras y perjudicando a millones de trabajadores que no son estudiantes ni los mantiene papi pues ellos sí tienen que trabajar y alimentar a su familia". Una cosa nada más, por ahora, ¿supone usted que quienes estamos en La Otra Campaña no somos trabajadores? ¿Que todos somos estudiantes a los que papi mantiene? ¿Que no participamos en ella quienes tenemos que trabajar ni alimentar a nuestras familias? Si es así, me dará mucho gusto compartir su mirada con Ángel Benhumea, trabajador de la UNAM y papá de Alexis Ollin, quien está en coma gracias a una lata de gas lacrimógeno; con Jorge Salinas, el telefonista al que más de 20 policías de la ASE mexiquense golpearon tanto que los medios dejaron de lado la golpiza, también salvaje, al policía de la PFP, o a Edith Rosales, enfermera del IMSS, que continúa presa en Santiaguito acusada de un secuestro que no pudo hacer porque ni siquiera estuvo en el lugar de los hechos, claro, si la veo.
Qué malo, por el contrario, que usted mantiene un alto perfil, por lo menos en cuanto a medios de comunicación y la academia universitaria toca; seguramente sus posiciones y opiniones políticas, de ganar Madrazo o Calderón, lo harán ser un perseguido de sus regímenes autoritarios. Pero, por otro lado, qué bueno, porque si gana López Obrador usted podrá seguir escribiendo de todo aquello que AMLO no cumplió mientras invita a votar por enésima vez de forma útil. Quizás así, y no con bloqueos, ustedes crecerán y mucho.
Sí, ahora son grandes, y más lo serán en el futuro y, claro, eso para nada es una tontería como eso otro de "llamar en los hechos a no votar"; sólo que creo que esta vez se equivoca maestro; "llamar en los hechos a no votar" no es para permitir que Calderón nos gobierne. No llamamos a votar ni a no votar, porque queremos, en su lugar, llamar a reflexionar, discutir y organizar qué hacer si, en el peor de los casos, ganara Calderón. Porque, sabe, el asunto no es binario; votar o no votar no es el dilema, sino qué haces con tu voto o tu no voto. Puedes votar y quedarte de brazos cruzados a esperar que pasen otros tres o seis años. Puedes votar y, además de quedarte de brazos cruzados, quejarte de lo que aquél por quien votaste no tenga la fuerza o la voluntad política de cumplir la palabra que empeñó y que tomaste para ir a votar por él. Puedes no votar, quedarte de brazos cruzados y no hacerlo otra y otra y otra vez, y seguir así mientras esperas si ahora sí la selección mexicana de futbol anotará el penalty. Puedes no votar, quedarte de brazos cruzados y hacer del deporte nacional de insultar al presidente en turno tu hobby favorito. Puedes votar o no votar, y tampoco quedarte de brazos cruzados y llamar a las otras y a los otros que como tú no creen en el voto útil, ni en el coco, ni en el petate del muerto, ni en las amenazas veladas de que si gana el peor será por tu culpa y la nación y el pueblo y diosito que está en el cielo te lo demandará, e intentar construir algo mejor que los que sí votaron no construyen porque, hayan votado por quien hayan votado, esperan de su mesías la solución o el castigo menos peor; y puedes, además, llamar a quienes sí votaron y no por ello están dispuestos a quedarse de brazos cruzados, a quienes habiendo votado no te miran con desprecio ni con burla porque aunque te crean equivocado te miran como a un otro que es su igual. ¿Suena romántico? Igual sonaban aquellas y aquellos que en lugar de irse a las filas del priísta que habiendo sido pésimo gobernador en Michoacán aspiraba a regresar y vivir de nuevo en Los Pinos, y en 1988 apostaron por lo más rojo de lo rojo con doña Rosario Ibarra... y, no sé usted maestro, pero para mí son, como usted, dignos de toda mi admiración y respeto.
Fraternalmente.
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De: Adriana Mújica.
Coincido plenamente con ustedes en la carta abierta que envían. Creo que el PRD (en términos generales) se está olvidando del compromiso social que lo había caracterizado.
Sin embargo, creo que habemos personas que hemos optado por intenter la lucha electoral desde una postura coherente con el compromiso social.
Un abrazo.
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De: DAC.
Mi querido Sebastian:
Creo que he vivido mucha cosas màs, de lo que escribes en tu carta. Y es para dar coraje por los compañeros que hemos perdido.
Creo que es importante sacar el coraje, y convertirlo como dijera el Tio Ho Chi Minh, cuando estaba Viet-Nam en guerra contra Estados Unidos. EL ODIO DE LOS ESTADOS UNIDOS HAY QUE CONVERTIRLO EN AMOR REVOLUCIONARIO. Que significa esto. Significa luchar con màs inteligencia, con màs organizaciòn y con màs vision de la ciencia politica para destruir este sistema opresor.
Te recuerdo que Marcos es muy inteligente. Lo menciono, porque Marcos en la entrevista de televisiòn menciono el articulo 39 de la constitucion, que mas o menos dice asì: el pueblo tiene el derecho de poner el gobierno que quiere. En este sentido hay que hacer que el pueblo se meta en la cabeza este articulo, hay que despertarlo para que sepa sus derechos y tome conciencia que es el principal motor de la riqueza de este paìs, hay que educarlo para que sea capaz de dirigir este paìs.
Sabemos que hay que cambiar el rumbo del pais. Y ahora viene lo mejor ?que tipo de paìs queremos¿, ? como vamos a recontruir el paìs¿,'? Quienes van a gobernar dirigir el paìs que queremos¿.
UN ABRAZO
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De: C. Sánchez.
Estimado Sebastián, al igual que tú, yo también he tenido la oportunidad de participar desde hace muchos años en movimientos que buscan un México más justo y más digno. Uno de estos fue precisamente el iniciado por el Dr. Salvador Nava en San Luis Potosí hace varios años. También estuve en la CND en Chiapas, y entre muchos momentos, me tocó vivir la época de persecusión zedillista contra los zapatistas y a quienes les apoyaban. No abundo demasiado pero, tras bambalinas, entre la gente que trabajaba de sol a sol sin buscar reflectores, fui testiga cercanísima de diferentes procesos vividos por el EZLN y por las organizaciones civiles y sociales que en su momento brindaron su apoyo y hasta el último de sus recursos, y puedo asegurarte que hoy por hoy no existe un líder, caudillo o representante social que pueda considerarse tan químicamente puro como para erigirse autoridad moral de nadie. En ese sentido me parece preocupante que prácticamente no haya un ejercicio de autocrítica al interior de los movimientos sociales, sino justificaciones complacientes de errores cometidos pero no corregidos, que actualmente están llevando a una buena parte de la población bienintencionada pero informada a medias, a fortalecer (espero que sin querer) a la ultraderecha de este país. Es lamentable lo ocurrido en Atenco y a mi manera, desde mi trinchera ciudadana me organizo con otros y participo en mi comunidad no sólo para exigir justicia, sino para que estas acciones y reacciones no sean el recurso final para resolver tantos problemas, pero ¿sabes?, me siento engañada.... justifiquen lo que justifiquen, y por simpáticas y ocurrentes que parezcan, el hecho es que lo que están promoviendo las "ultras-lo-que-sea" que al final acaban por tocarse, es la confusión y con ella el abstencionismo, en un escenario similar al de 94, ¡con los mismos actores!, todo ello en beneficio del candidato gris: en 94, Zedillo, bateador emergente a quien nadie le tiraba un lazo, y ahora para el candidato priísta que en tonalidades similares, va tranquilito, sobre caballo de hacienda. En aquel entonces se aseguraba que "la elección estaba entre Cárdenas y el Jefe Diego".... ¿y qué pasó?... O ¿qué sucedió con las boletas que quedaron en blanco en Chiapas en 1997? ¿te acuerdas? Como organizaciones civiles, movimientos sociales o ciudadanos de a pie -que es mi caso-, pensemos por favor a quién o a quiénes les estamos haciendo el juego. ¿Piezas de cuál tablero somos? ¿Por qué decidir en un momento dado votar o no votar?, ¿Quién me lo pide, bajo qué trayectoria y con cuáles argumentos?... Activemos nuestra memoria. Acudamos a la historia. Analicemos la información. Aprendamos a leer entre líneas. Seamos autocríticos, estratégicos y, sobre todo, más humildes. Un voto por quién sea va a ser decisivo. Hoy, como nunca, hay demasiado en juego.
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Respuesta:
Es verdad... bueno, no sé si sea verdad, pero coincido en eso de que no existe un lider, caudillo o representante químicamente puro y, por ende, que pueda, para decirlo contigo "erigirse autoridad moral de nadie". Es el caso de los candidatos, y con mucha menor medida de la candidata, a la presidencia de la República y, por supuesto de Marcos. Coincido, por tanto, también en que no se ha hecho la autocrítica nacesaria, mucho menos la suficiente respecto a un movimiento como el zapatismo y su "lider", ni del perredismo y su actuación que parece dejarse olvidados en el cajón de algún escritorio igual o más olvidado aún los principios que le dieron razón de ser, lo mismo que de sus "líderes" y candidatos. Creo, lo mismo que tú, que podemos terminar haciéndole el juego, como dijera en un debate privado Octavio Rodríguez Araujo -cito de memoria-, a las ideas que ni tú ni yo queremos que lleguen al poder; pero creo también que ése juego se puede hacer desde la abstención, el voto en blanco o el tache sobre algún logo partidista si lo que hay detrás de estas decisiones electorales es la ausencia de una organización o un quehacer cotidianos para ponerse a la altura, ya de su abstención, ya de su voto en blanco, ya de su tache, y a eso es a lo que invito en la Carta Abierta...; no a que no voten, sino a que votando no se queden de brazos cruzados luego de haberlo hecho. Esta vez, y ello también está en la intención de la Carta Abierta..., lo que ha ocurrido en Texcoco-Atenco viene a ser un llamado a decidir quedarse atrás de la boleta electoral por tres o seis años, o ponerse delante de ella. Nadie, retomando la idea inicial de tu comentario (creo) puede erigirse con la calidad moral suficiente para pedirte votar o no votar, por más trayectoría y mejores argumentos que tenga... ni a ti ni a nadie; y eso me incluye. A raíz de mi carta "a quienes votarán" (no a quienes votarían), lo más fácil es argumentar que con mi no voto o mi voto en blanco o mi voto equis, por querer articularme como adherente de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en torno a la Otra Campaña, estoy haciéndole el juego a la derecha; ¿cuál es -pregunto yo ahora- su trayectoría, sus argumentos y su calidad moral para querer incidir en mi preferencia electoral? Sobre todo cuando ése no es el punto a debatir. Yo estoy dando por sentado que irán a las urnas y votarán; pero veo, con tristeza, que la participación política de much@s se limitará sólo a acudir a las urnas el 2 de julio, cuando antes de eso están pasando cosas terribles. Claro, como eso no tiene que ver con "su" partido ni con "su" candidato es como si no pasara. ¿Quién le hace el juego en este caso a la derecha? Lo que sucedió en Texcoco-Atenco y lo que se ha desprendido de ello, me refiero a las detenciones arbitrarias, la tortura generalizada, el manejo de la condición de mujer como botín de guerra, la satanización vía los medios masivos de comunicación, no sólo tienen como destinatari@s a quienes nos movemos enrededor de la Otra Campaña; también lleva dedicatoria a tod@s y cada un@ de quienes pretendan siquiera mover un dedo para protestar. Esta vez nos tocó a nosotr@s; pero ya antes les ha tocado a otr@s. En Morelos, por ejemplo, creo que los casos más emblemáticos son, aunque con características propias, Tlalnepantla y el Frente Cívico pro Defensa del Casino de la Selva. Gracias, pues; tanto por la invitación a la crítica y la autocrítica, que creo no deberíamos echar en saco roto; como por lo que desde tu trinchera ciudadana hagas no sólo para exigir justicia, sino para que "estas acciones y reacciones no sean el recurso final para resolver tantos problemas". De eso es de lo que hablo. Así tú votas o no, o lo haces en blanco, y yo hago lo mismo; pero sumamos nuestro sentirnos engañados y pensamos no sólo en función del 2 de julio, sino de todo el futuro que nos espera; precisamente, porque hoy como nunca hay demasiado en juego.
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