Mostrando las entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas

24 de octubre de 2019

Análisis de Coyuntura Latinoamericana – FAU, CAB, FAR, FAS, Vía Libre.

Tomado de: Antihistoria.

América latina, tierra indómita y rebelde, heredera de siglos de luchas y resistencias, en donde la magia invade el realismo, lugar en donde estamos pasando por una situación crítica en términos ecológicos, humanitarios y sociales. Hoy asistimos a un punto de inflexión, en donde las amenazas sobre nuestros cuerpos y territorios son cada vez más concretas, es por eso que la indecisión y las medias tintas deben ser combatidas con posiciones y propuestas. Es nuestro deber histórico, como anarquistas, el generar espacios de debate y crítica, en donde prefiguremos los días de lucha que se nos avecinan. A su vez, se hace necesario plantear nuevas categorías de análisis para así apuntar de manera mucho más certera a quienes hoy nos someten.

Durante las últimas décadas, nuestros territorios han servido de espacio para las luchas geopolíticas de los imperialismos; China, Estados Unidos, Rusia, Turquía, entre otros, trazan sus intereses sobres los espacios que habitamos, debido a esto, es necesario romper con el análisis añejo en clave de guerra fría, en donde los intereses de EEUU se desplegaban sobre el continente sin ningún contrapeso. Hoy son muchos los actores en esta lucha geopolítica. No podemos caer en la miopía y dirigir todas nuestras críticas solo a EEUU, que claro está, hoy en esa lucha geopolítica trata de asegurar esta área como su «patio trasero» que siempre pretendió que fuera, pero pese a que tiene altos niveles de responsabilidad en la miseria en vastos territorios, no son los únicos que llevan adelante una política imperial.

Nos encontramos ante un fuerte avance de la derecha y extrema derecha a lo largo y ancho de América Latina. Fenómeno de escala mundial, ya que diversos partidos de estas orientaciones vienen creciendo electoralmente en Europa desde hace ya tres décadas, en países del ex bloque del Este ha renacido con inusitado vigor, y en el resto del continente diversas expresiones de este signo ganan espacio. En EEUU, Donald Trump es una muestra del mismo fenómeno, con la particularidad que tiene ello efectos en su política imperial para el área latinoamericana y el mundo.

Ya bajo el gobierno de Obama, EEUU apoyó y organizó el golpe de Estado en Honduras en 2009, iniciando este giro paulatino a un mayor control sobre lo que ellos llaman su «patio trasero». Este golpe tuvo su continuidad en el golpe en Paraguay en 2012 y el «golpe blando» en Brasil en 2016. Este ambiente facilitó el ascenso electoral en Argentina de Macri en 2015 y de Duque en Colombia en 2017. En el único país donde avanzó el «progresismo» fue en México, y ello es muy relativo.

La derecha ha organizado su «retorno» al frente de los gobiernos. En cada país han desarrollado campaña fuerte contra los «progresismos», han hecho eje en la corrupción -en la cual están metidos todos los sectores políticos como ha quedado claro en Brasil con el Lava Jato-, pero además se han organizado a nivel latinoamericano, siempre contando con el apoyo imperial.

Estos gobiernos -Macri y Bolsonaro- han sumado apoyos al Grupo de Lima, a ese conjunto de gobiernos recalcitrantes que vociferan «democracia» hacia afuera pero aplican políticas antipopulares y represivas puertas adentro. Y particularmente en el caso de Bolsonaro ya hablando directamente contra la democracia burguesa, instalando la idea de gobiernos de corte dictatorial directamente. Es este grupo de países el que ha servido de cobertura latinoamericana a los intentos golpistas de la derecha venezolana apoyada por EEUU. Manejan abiertamente la posibilidad de una invasión norteamericana sin tapujos, como en vieja época, recurriendo los mecanismos de la OEA y el TIAR.

Este giro continental a la derecha no es menor. El sistema capitalista, luego de una feroz aplicación del neoliberalismo, permitió ante embates populares ciertos «cambios», algunas mejoras, cierto «afloje» para perfeccionar la dominación y el saqueo constante a los de abajo. En el período llamado «progresista» hubo ciertas políticas sociales de contención de la pobreza, de distinto grado según cada país. Tenían como común denominador permitir cierta mejoría en la vida de los sectores más pobres de la sociedad, pero gestionando la pobreza, no se generaron políticas de trabajo real, se dejó a los pobres en el lugar del asistencialismo, o a lo sumo, de mano de obra tercerizada y precaria, donde es el propio Estado el que terceriza tareas, enriqueciendo empresas  u Ong’s y generando una clase trabajadora mucho más precaria y sin derechos, amputada en sus instituciones y procesos de lucha.

El Extractivismo, tanto de los gobiernos progresistas de diverso signo como de los liberales, como régimen y dinámica neocolonial imperante en toda América Latina, sólo ha profundizado el intercambio desigual entre territorios y la división internacional del trabajo como expresiones históricas de la lucha de clases, intensificando la explotación de grandes volúmenes de naturaleza (commodities) hacia la exportación. Los reacomodos geopolíticos, han trazado nuevas estrategias para aumentar la circulación de mercancías hacia los centros industriales, abriendo rutas en lugares nunca antes pensados, como lo es la serie de proyectos de IIRSA-COSIPLAN; nuevos diseños de tratados de libre comercio como el TPP-11 (que incluye a México, Perú y Chile como países latinoamericanos); disputando los últimos bienes naturales-comunitarios del planeta. Sus consecuencias, han traído cuestiones inherentes a esta dinámica de explotación de la naturaleza, abriendo importantes procesos de desterritorialización a través de migraciones locales y globales; la pérdida de biodiversidad; el aumento de la violencia contra los cuerpos feminizados y racializados (mujeres y otras sexualidades -no binarias y trans-), incluyendo el sicariato, y finalmente los casos de corrupción que hemos visto con el Caso Odebrecht, que involucra una red entre distintos Estados.

Cabe mencionar, que la hegemonía de los progresismos en la década de los 2000, intensificó el saqueo y expoliación de nuestros territorios, ya que sus programas «con énfasis social» se basaba en la extracción de bienes naturales y su venta hacia los países industrializados, en este sentido los gobiernos progresistas redistribuyeron migajas de una época de bonanza, de crecimiento del precio internacional de los commodities. Gestaron algunas mejoras salariales y políticas sociales, pero no se tocó lo fundamental del sistema. Estas políticas tenían como común denominador elevar las condiciones de vida de los sectores más pobres de la sociedad, que jugaba simultáneamente como elemento de contención social, a la vez que se construyeron aparatajes estatales plagados de una casta política acomodada y parasitaria, y sin cuestionar la renta de la tierra y el extractivismo como pilares económicos del mal llamado «Progreso».

Al mismo tiempo, las clases dominantes latinoamericanas multiplicaron sus ganancias y la brecha entre ricos y pobres aumentó. Pero los ricos, no querían perder el control administrativo del Estado. Es su Estado, parte de su poder de clase radica allí y se condensa en sus instituciones. No estaban dispuestos a permitir que por mucho tiempo unos «advenedizos» les quitaran el control del mismo. Unos años podían soportar, mientas arreglaban la casa luego del saqueo de los ’90. Pero ya se estaban impacientando.

¿Ello significa que los gobiernos «progresistas» son la salida necesaria y que son la antítesis de la derecha? NO. En primer lugar, además de permitir un enriquecimiento histórico de la burguesías locales y multinacional, los gobiernos progresistas redistribuyeron pocos recursos en un momento de crecimiento del precio internacional de las materias primas. Terminado ese «boom» volvieron las dificultades económicas y la crisis. Pero no utilizaron ese «período de bonanza» para invertir en generación de trabajo a nivel industrial, tampoco se desarrolló ninguna Reforma Agraria ni transformación radical de los servicios a la población, etc. Los gobiernos progresistas permitieron un desembarco de proyectos de extracción de bienes naturales en el continente a gran escala: grandes proyectos mineros, petroleros, de plantaciones de soja y forestales, hidroeléctricas… todo en beneficio del capital multinacional, especialmente chino en el último tiempo. Todo ello en el marco del Plan IIRSA, plan de saqueo diseñado desde EEUU. Las líneas generales del sistema no se modificaron, simplemente se adecuaron a la nueva etapa, que ahora contando con cierto consenso popular, era más fácil de implementar a fondo la política de saqueo.

La redistribución de la riqueza fue escueta. Pero como decíamos, no se tocó lo fundamental del sistema: la propiedad privada, ni la redistribución de la riqueza ni las relaciones de poder. Así y todo, la burguesía y los sectores más conservadores, no estaban dispuestos a tolerar más a Lula, los Kirchner o quien sea que no venga de su riñón. Un claro odio de clase recorre el continente y destila su veneno sobre los pueblos.

Pero también en este período se han producido dos procesos que tienen sus peculiaridades en este marco: el venezolano y el boliviano. En Venezuela, impulsadas en su momento por Chávez, se han desarrollado múltiples «comunas», que según dicen algunas notas de prensa, tienen hoy en día un volumen nada desdeñable de pueblo involucrado y cierto desarrollo en actividades económicas, culturales y sociales, sin vinculación alguna con el Estado. Se ha dado una ruptura allí comparando con el período anterior, donde incluso los militares, burócratas y bolirricos querían controlar este proceso y tomar a manos llenas el dinero que se había invertido en esta experiencia.

En Bolivia, un «Estado plurinacional» a medias pero donde cuenta con influencia el movimiento indígena y campesino, ese mismo que protagonizó en 2000 y 2003 las insurrecciones de la «guerra del gas» y «la guerra del agua», tirando abajo gobiernos y poniendo freno al neoliberalismo. Es esa movilización la que imprime un carácter diferente a los procesos históricos que viven los pueblos. Recordemos que en el período anterior, el continente estuvo sacudido por amplias movilizaciones populares que hicieron caer a más de un gobierno.

Merecería un especial capítulo la situación de Colombia, donde luego de firmados los «acuerdos de paz» han sido asesinados más de 570 militantes sociales. Un sector de las FARC ha vuelto a la lucha armada, lo cual demuestra que no hay garantías ni posibilidad de pacificación en el país. Los paramilitares, grupos de narcotraficantes y el Ejército continúan articulados incrementando la violencia hacia los de abajo. Colombia vive en guerra constante; sin embargo, los medios muestran a su gobierno como «democrático», siendo el país latinoamericano que más apoyo militar recibe de EEUU, y que es vital para sus intereses. Incluso en la posibilidad de una escalada o conflicto en la frontera con Venezuela.

En los últimos años el movimiento popular colombiano ha venido protagonizando importantes luchas, especialmente las organizaciones campesinas e indígenas, donde los procesos de tomas y recuperación de tierras han sido más que relevantes junto a los paros agrarios.

Hoy la derecha arremete con todo directamente contra la vida. Prueba de ello, son los incendios en la Amazonia, donde gobiernos como el de Bolsonaro dan «carta blanca» para depredar la naturaleza y promover el genocidio indígena en beneficio del gran capital agrario. Es una expresión de un proto-fascismo agresivo en grado extremo, que no repara en medios para ampliar el despliegue del sistema capitalista. Es el neoliberalismo impuesto con total agresividad y  aplicando la máxima del imperio Británico ,»cagándose en todas las consecuencias».

Un ajuste de tuercas fuerte

La burguesía latinoamericana necesita retomar el timón del gobierno en todo el continente. Lo necesita para imponer un ajuste mayor, un ajuste duro como el que ha impuesto Macri desde 2015. Pero pensemos que esa derecha ya contaba con fuertes bases de apoyo: en Perú no han perdido el gobierno en ningún momento, incluyendo todos los escándalos de corrupción posibles; en Colombia la ultra derecha controla el gobierno con Iván Duque (gobierna el uribismo) y en Chile la ya disuelta «Concertación» ha gobernado bajo la lógica pinochetista y neoliberal. Plataforma de lanzamiento nada desdeñable.

Muchos de los giros vinieron desde el propio progresismo o sus aliados. Lenin Moreno en Ecuador era el sucesor de Rafael Correa y dio un giro importante a nivel político tanto interno como en la región. Michel Temer dio un «golpe blando» parlamentario siendo el Vicepresidente del gobierno de Dilma Roussef.

En Uruguay diversos referentes del Frente Amplio se desmarcan ahora de Venezuela y califican al gobierno de ese país de «dictadura», en sintonía con el Grupo de Lima y con la OEA. Algunos de ellos como José Mujica, que hasta ayer recibía dinero a manos llenas de Venezuela, hoy se muestra como lo que es: un oportunista que cambia de posición según como venga el viento. Ahora Venezuela no envía más dinero debido al bloqueo económico y la crisis que vive el país, generada y profundizada entre otros organismos por la OEA, cuyo Secretario General Luis Almagro, fue colocado allí con gran ayuda del propio Mujica. Se puede decir que entre los «progresismos» se encuentran personajes de toda laya, dignos de una crónica de las mayores infamias de la humanidad.

En Uruguay hay elecciones en octubre-noviembre, como en Argentina. La disputa es el grado de ajuste y garrote: si el Frente Amplio logra su cuarto gobierno habrá un ajuste y giro a la derecha de menor grado que si gana la oposición, pero la discusión es el grado del ajuste. Y va a ir acompañado de represión; ello ya se está viendo en las movilizaciones contra la instalación de la tercer pastera en el país, donde la policía sale a defender los intereses del capital multinacional bajo un gobierno progresista. La derecha lisa y llanamente, viene con el libreto neoliberal duro y puro.

Las alianzas tejidas en muchos casos por dichos «partidos progresistas» son propias de una película de terror: el PT se alió hasta con la derecha más rancia y reaccionaria con tal de tener los votos en el parlamento… comprando los mismos con dinero también, como se ha demostrado en las dos tramas tanto del Mensalao como del Lava Jato.

Pero es aquí donde la derecha pone a funcionar a pleno mecanismos del sistema que en otros momentos no cobraban esta relevancia: el sistema judicial ha sido utilizado como un dispositivo de poder señalador per se de corruptos, y varios jueces son los nuevos «cruzados» por la austeridad y la justicia. Justo en estos momentos se viene demostrando que la trama de corrupción es más amplia de lo que podemos imaginar y que el juego de la derecha para quitar a cualquiera del camino no repara en los mecanismos a utilizar.

La derecha quiere el control político total. Y retomar los negociados que permite la conducción del Estado: licitaciones, coimas, compras, negocios varios, de los cuales nunca estuvo ausente, pero su voracidad no tiene límites. Hay una especie de «genética» que le indica que por más que los «gobiernos progresistas» gobiernen para ellos, protejan sus negocios y sus intereses de clase, que le contengan al pobrerío y refuercen el aparato represivo, esos «progres» no provienen de su cuna, no son burgueses de pura cepa. Para la burguesía, no son confiables en el fondo, aunque hayan hecho muy bien los deberes. Hay un instinto de clase que esta burguesía industrial- rural – financiera- comercial latinoamericana expresa allí; un claro odio de clase han lanzado en las calles con inusitada fuerza.  No quieren perder ni pizca de su poder. No están dispuestas siquiera a tolerar medidas paliativas, ya ni hablemos de reformas de cierto calado como ocurrió en décadas pasadas con los populismos o los gobiernos desarrollistas o liberal – reformistas. Son neoliberales de pura cepa; en su sangre circula el odio a los de abajo y la constante sed de convertir al mundo en un negocio.

Y para que ese negocio funcione para ellos, es necesario más y más terror de Estado. Los ataques vienen de todos lados, con reformas laborales y de pensiones, cortes de presupuestos en educación, vista gorda para quemadas, deforestación y asesinatos de indígenas y pobres. De otra parte, la izquierda electoral sigue con su discurso institucionalista y desmovilizador de las bases. En Brasil, las centrales sindicales llaman paros de un día de «huelga general» y no parecen conseguir disociarse del llamado «Lula libre». Sin embargo, nuestros esfuerzos siguen siendo fomentar la organización desde la base y apoyar luchas con acción directa, como las sentadas de indígenas en la Secretaría Especial de Salud Indígena (SESAI), contra los despidos en masa en ese órgano de salud pública y las sentadas en universidades, como el ejemplo de la Universidad Federal de la Frontera Sur (UFFS) contra la intervención federal que colocó ahí a un rector bolsonarista en vez del rector electo por la comunidad académica.

Mientras los palacios están formulando leyes y proyectos de crisis, más liberalización económica, menos derechos para la gente y más ganancias para los explotadores, la represión en las calles de las ciudades reprime a los descontentos y trata de mantener a la gente en el silencio de la bala.

En el campo y los bosques, la raíz de una América Latina que no ha disfrutado de la bonanza de la «izquierda» en el gobierno, no solo la quema y el avance ecocida de los terratenientes hacen víctimas, sino también el genocidio sistemático de los pueblos rurales y poblaciones nativas, cuyos cuerpos continúan acumulándose como resultado directo del avance de la ultraderecha en el continente.

Argentina: Cuidarles la gobernabilidad o defender nuestro salario

Los números arrojados en las últimas elecciones no evidenciaron otra cosa que lo que se viene viviendo en la calle, en los barrios, en los lugares de trabajo. Hasta en esta instancia legitimadora del sistema –como es la democracia representativa- se ha expresado la desesperación de las masas populares ante el desguace del país. Podemos comenzar argumentando que el mal cálculo –tanto de las consultoras como de la clase política- del resultado electoral, guarda relación con el poco nivel de conocimiento de éstos de lo que se vive en el abajo, del rechazo de los sectores populares a las escalofriantes políticas de hambre, desocupación y exclusión de Macri y el FMI. El panorama social, económico y político, que venimos viviendo los oprimidos, es cada vez más complejo y acuciante. En un contexto recesivo, en medio de una espiral inflacionaria y un endeudamiento sin precedentes, el peso se devaluó inmediatamente después de los comicios en un 25%. Esto se trasladó inmediatamente al precio de la canasta básica y los combustibles, en un deliberado lapso de tiempo otorgado por el Gobierno nacional, antes de lanzar 10 medidas como aliciente, en un intento de engrupir nuevamente a las clases populares. El resultado: una estrepitosa reducción salarial. Pero, no es nuestra intención extendernos demasiado en los números, para describir la proporción del daño hecho en la última jugada especulativa de los sectores financieros y el Gobierno.

Pero este período de ajuste que ya lleva casi una década, profundizado por el macrismo a niveles descomunales, sabemos va a exceder al propio “fin de ciclo” de Cambiemos. Entre los candidatos, en el fondo, se discuten modalidades de ajuste. Es por esto que es coherente el aval de Alberto Fernández a llevar el dólar a $60. Tampoco debemos desconocer que nos encontramos ya en un contexto de cruda avanzada neoliberal en toda la región, en un continente donde el imperialismo norteamericano intenta retomar el control hegemónico.

En este dramático escenario, debemos analizar que a las claras se explicitan dos salidas institucionales concretas en lo inmediato. Una es la que proponen los dirigentes del Frente de Todos, que consiste concretamente en no hacer nada, esperar sentados hasta diciembre, cuidar el caudal de votos y resguardar la gobernabilidad (así implique esto bancar las medidas antipopulares de Macri). Como venimos sosteniendo, la crisis social provocada por la avanzada neoliberal, fue directamente proporcional a la crisis de falta de participación política de la clase oprimida durante un largo período. Recordemos que venimos de décadas de restricción por arriba a la participación popular, a través de mecanismos de cooptación, clientelismo y burocratización, cuando no deslegitimación y represión de la protesta social. Este “paradigma de la No participación”, pudo evidenciarse allá a inicios de 2016, cuando en pleno conflicto por despidos en el sector público y en Cresta Roja, la cúpula kirchnerista llamaba a matear en las plazas (el “resistiendo con aguante”). En definitiva, este exacerbado llamado a “no cacerolear” –intentando incluso el freno de medidas de fuerza desde los gremios- no esconde otra cosa que el cuidado del porcentaje electoral, en detrimento de impedir mayores niveles de pobreza y desocupación para el pueblo.

La otra salida a este golpe contra el bolsillo de los de abajo, tiene que ver con lo que se propone desde los sectores combativos del movimiento obrero y las organizaciones populares, como la posibilidad de una resistencia organizada desde la calle. Apenas sucedida la devaluación, pudimos ver la respuesta de algunos de estos sectores, como fue la movilización de ATE Capital y el paro de los Metrodelegados en CABA, así como los cortes de Empleados de Comercio en Rosario. El plan de lucha extendido de los estatales en Chubut, sin dudas, es un ejemplo de resistencia organizada al guadañazo del Gobierno. Los movimientos sociales, urgidos por el hambre en los barrios, también salieron con ollas populares en todo el país, en el marco de un operativo policial de gran envergadura.

Desde el anarquismo organizado somos conscientes que no hay un clima generalizado de efervescencia popular, y mucho menos de rebeldía profunda. Hay lucha, descontento y expresiones altas de rechazo a la situación social, pero sabemos bien que estamos lejos de un “que se vayan todos”, y que los sindicatos y movimientos sociales carecemos de un programa de clase representativo. Sin embargo, se hace evidente que el humor social no tiene los mismos tiempos que el calendario electoral. Está claro que a la clase política en su conjunto, le asusta más la idea de un estallido social que la de un 10% más de pobres. Incluso, ante el inminente triunfo de Alberto Fernández, la dirigencia kirchnerista prefiere un triunfo con poco margen y descreimiento social a un desborde popular con la presión en las calles. En este punto debemos ser cautelosos. Sabiendo que hay sectores populares que han depositado esperanzas en el voto y en propuestas electorales progresistas–y que anhelan al igual que nosotros una sociedad sin explotación- es necesario interpelarlos e instar a la resistencia inmediata a través de la movilización popular. Desbordar y trascender el planteo de «solución por arriba», es una cuestión vital para devolver la confianza en la propia fuerza y organización de los/as de abajo, para que se exprese con vigor esa resistencia que da muestra de estar allí. La respuesta popular al saqueo del Gobierno y el capital financiero no puede hacerse esperar. Ante la disyuntiva de cuidarles la gobernabilidad o defender nuestro salario siempre iremos por la segunda y procurando que estén presentes los métodos que fortalecen a los de abajo.

Chile: el «modelo» neoliberal funciona… para los de arriba

En la región chilena el sistema de dominación gestionado por el bloque dominante  ha recrudecido y profundizado su política neoliberal. En estos dos años de gobierno de Piñera se ha desmantelado lo poco y nada de derechos sociales que poseía la clase dominada, y a su vez ha recrudecido su represión en contra de los sectores en lucha.

En el mundo del trabajo asalariado, los instrumentos de flexibilización laboral se han fortalecido, expresión de ello: el Estatuto Laboral Juvenil, y la Iniciativa de Ley que ha buscado aumentar la precarización del trabajo bajo el falso discurso de reducción de horas de explotación, anulando la posibilidad de negociación colectiva con la patronal y flexibilizando aún más las condiciones del trabajo. Por otro lado, la Reforma Tributaria, asegura el resguardo de las tasas de ganancias para el empresariado local y las transnacionales, en un contexto de crisis y desaceleración de la economía, perjudicando considerablemente a las clases dominadas.

En los territorios, la Ley de Integración Social ha consolidado el monopolio de acceso del suelo al mundo inmobiliario, erradicando a las comunidades de la producción y gestión de la ciudad y sus territorios, imposibilitando la concreción de proyectos autogestionados y participativos. El extractivismo y la mercantilización de la tierra y el agua, hoy tienen nuestros territorios con una grave situación ecológica, con una crisis hídrica cada día más compleja, expandiendo las zonas de sacrificio y la alteración de los ecosistemas, como lo acontecido con la contaminación del agua potable en Osorno, donde se visibiliza la mercantilización de las fuentes hídricas a través de las empresas sanitarias; la situación de Puchuncaví-Quintero que no ha sido resuelta; la muerte de la vida campesina, la flora y la fauna en las zonas devastadas por la sequía, y las falsas salidas que plantea el bloque dominante a través de la COP 25, y los tratados económicos como el TPP-11 y la APEC, que vienen a reforzar el saqueo de los cuerpos y territorios.

Actualmente asistimos a un recrudecimiento del aparato represivo y la criminalización de la protesta social. Ley aula segura, Agenda Corta Antiterrorista, Ley Migrante, son muestras claras de que el aparato estatal actualiza y profundiza su herramienta de control y disciplinamiento. Golpeando fuertemente a la clase oprimida: ambulantes, hortaliceras, migrantes, comunidades mapuche en resistencia y estudiantes secundarios. Sumado a lo anterior, el asesinato de luchadoras y luchadores sociales tales como: Macarena Valdés, Camilo Catrillanca, Alejandro Castro, y los feminicidios cada día más frecuentes en espacios públicos, la homo-lesbo-transfobia y el racismo,  nos evidencia el Estado de Excepción permanente en el que habitamos.

Se abre un nuevo período de lucha y resistencia

A los pueblos nadie les ha regalado nada. Todos los tiempos son de lucha, todos los períodos revisten sus complejidades. Ahora que la derecha y ultraderecha viene retomando el control de los gobiernos y los «progresismos» giren en esa dirección en mayor o menor grado (caso de la rearticulación peronista en Argentina o un eventual triunfo del FA con minoría parlamentaria en Uruguay, por ejemplo), se abre una nueva etapa de luchas, de Resistencias variadas y complejas. Porque todos los gobiernos vendrán por el recorte de derechos, por algún grado o plan de ajuste. Ya no hay crecimiento para repartir, solo miseria y garrote. Por lo tanto, los gobiernos y las clases dominantes graduarán los niveles de ajuste y represión: los habrá más intensos, otros más suaves, y otros descaradamente de extrema violencia de clase.  Todos estos regímenes tienen y tendrán en común la defensa del interés de las clases dominantes latinoamericanas y extranjeras.

Es por eso mismo que se intensificarán los niveles de lucha popular. El neoliberalismo trae resistencia. Lo saben, por ello apuestan con fuerza a la milicada. Pero los pueblos también saben, intuyen y anhelan una sociedad diferente. Los pueblos saben que un freno debe tener tanto despojo, que hay frenar tanta arbitrariedad. Ahí está toda una historia de luchas de nuestros pueblos indígenas, negros quilombolas, los trabajadores de la ciudad y el campo, los estudiantes, las diferentes expresiones y niveles de acción directa que se han dado en el continente. Gestas heroicas que marcan un camino; luchas actuales, recientes, que convocan a amplios sectores de pueblo, a seguir bajando a las calles, a ocupar y recuperar tierras, a defender la vida.

Estos tiempos que vienen nos exigen a los militantes anarquistas organizados políticamente intensificar el esfuerzo militante y tratar de brindar las herramientas necesarias al campo popular para resistir y avanzar en una perspectiva de largo plazo.

Un largo proceso de lucha nos convoca. Un largo camino de anhelos y esperanzas, de experiencias compartidas, de dolores pero también de victorias, de avances. El Anarquismo Especifista tiene mucho para decir y un papel que jugar en la construcción de esa sociedad diferente. En nuestras organizaciones y espacios militantes hay lugar y espacio para todos aquellos que busquen mayores niveles de militancia y compromiso, para todos aquellos que pongan lo mejor de sí al servicio de la causa de los de abajo.

Es en ese abajo que el Socialismo encontrará sus militantes y constructores. Podemos decir que la única alternativa a este mundo de barbarie es el Socialismo, y que el Socialismo será Libertario o no será!!!

POR LA CONSTRUCCIÓN DE PODER POPULAR!!!
FORTALECER LA RESISTENCIA!!
ARRIBA LOS QUE LUCHAN!!
FEDERACIÓN ANARQUISTA URUGUAYA (FAU)
COORDINACIÓN ANARQUISTA BRASILERA (CAB)
FEDERACIÓN ANARQUISTA DE ROSARIO (FAR) -ARGENTINA
FEDERACIÓN ANARQUISTA DE SANTIAGO (FAS)- CHILE
GRUPO LIBERTARIO VÍA LIBRE -COLOMBIA   
ROJA Y NEGRA ORGANIZACIÓN POLÍTICA ANARQUISTA (RYN OPA) -BUENOS AIRES, ARGENTINA

4 de octubre de 2019

Los cuatro proyectos ganadores del Premio Gabo 2019.

Este resumen no está disponible. Haz clic aquí para ver la publicación.

15 de septiembre de 2018

La fábula del neo-anal-liberalismo.

Por: Alejandro Modarelli / Página|12.



Hace una(s) semana(s), el psicoanalista Alejandro del Carril escribió en Página|12 un artículo llamado “Por qué los votan”, donde analiza el nexo entre abusos políticos, económicos y sexuales y el supuesto autosacrificio masoquista anal del votante argentino --mayoritario o no-- que sigue, a pesar del sufrimiento, eligiendo a la alianza neoliberal gobernante mediante una operación piscológica de desmentida y renuncia subjetiva, algo así como “los voto aunque me hagan doler el culo, porque mi dolor es mi placer cuando siento que en un futuro idílico también yo podré sentarme con los elegidos a la diestra del dios mercado, una vez que lave mis culpas de excluido del sistema”.

Para ello, acude al caso clínico de dos pacientes-votantes, uno ex preso que, luego de su paso por la sádica prisión, debió hacerse varias operaciones en el ano y el recto, y otro que vive con VIH-sida. ¿Cómo se explicaría su adhesión al macrismo? En el masoquismo anal. Queriendo desplegar en la escena política argentina a Freud, del Carril infantiliza al votante, lo convierte en un niño abusado (feminizado) como aquel alumno Rufino Varela, del Cardenal Newman que menciona en el artículo, por uno de los curas más antiguos. Si los del colegio de la élite en el poder --digo yo-- crecieron bajo la clandestinidad escolar de un papi tan obsceno, qué se podrá esperar de esa cofradía cuando pasen del rol de púberes pasivos al de adultos activos, es decir cuando se conviertan en ciudadanos viriles libres, agresivos y con aptitud para el poder y la penetración, como decían los griegos.

Tanta literalidad en ese esfuerzo por traer a presencia a Freud y la cadena que liga pasividad-narcicismo-homosexualidad-culpabilidad ha irritado con razón a quienes, amplios practicantes y defensores del placer anal transitoriamente desubjetivador (el sujeto del poder-meter que renuncia a esa facultad) como resistencia a un orden represivo y a la pulsión de muerte, repudiamos lecturas fáciles que, originadas en un hombre brillante como Freud, han sido y seguramente seguirán siendo reinterpretadas con mayor talento y mejor estilo, como lo hace sin duda Slavoj Zizek en ¿Adónde va el Edipo?

Zizek también analiza la emergencia del sujeto del neoliberalismo en el contexto de declinación del orden edípico --la autoridad simbólica paterna.- y el retorno fantasmático de padres obscenos, la figura del maestro abusador, y también los déspotas dentro del orden totalitario del mercado: la agencia espectral que de algún modo establece el equilibrio. Pero evita repetir la fórmula agotadora de la masa votante minorizada, feminizada, enculada por sus líderes que son los mediurgos del mercado. Y, menos aún, el clisé de la historia clínica iluminadora de los prejuicios propios del analista.

El ritual sadomasoquista que invoca del Carril es aquel donde quien adopta la posición sumisa --la del supliciado enculado-- es culpable de que la Argentina sea llevada al abismo que nos presenta el sádico neoliberal. Su ano sería objeto de un placer culpable, con consecuencias devastadoras para el orden simbólico de la Patria, la política y la economía. Así, el psiconalista nos regresa a la antigua Grecia para denostar el vergonzoso voto a Macri. No se pregunta por qué lo votan, sino que se dedica a explicarnos valiéndose de herramientas que no pertenecen exclusivamente a la sociología ni a la teoría política, sino a su cruce con el psicoanálisis. Pero nos coloca, con su goce explicativo, frente a una aplicación flojita del sadomasoquismo, como si ahí no existiese un intercambio de roles, y el sádico entonces jamás se autoimolara en el ejercicio despótico del poder. Los que sienten placer en ser penetrados con una dosis de brutalidad carecen, pareciera, de conciencia para comportarse como ciudadanos libres.

Recuerdo a un pariente que trabajaba en la célebre cátedra del epistemólogo Gregorio Klimovsky y, por tanto, detestaba a Heidegger. Una tarde ensayó una provocación, una boutade, que me hizo reír de tan arbitraria: el “ser para la muerte” heideggeriano podía sintetizarse en la frase “por cuatro días locos que vamos a vivir”. El artículo de Del Carril puede ser sometido a otra síntesis socarrona tan propia del macho argentino, como la de ese taxista que, indignado contra el votante de Cambiemos, me dijo: “qué va a hacer, a los argentinos nos gusta que nos cojan de parado”. Así de fino. Yo hubiese querido decirle que a mí me encanta, pero que no por eso voto a Mauricio.

1 de septiembre de 2018

#ParoUniversitario: se multiplican las tomas en toda Argentina.

Asambleas estudiantiles de diferentes facultades y provincias decidieron en las últimas horas avanzar hacia la ocupación de unidades académicas como modo de protesta ante el recorte del presupuesto universitario y las paritarias de pobreza ofrecidas a las y los docentes, lo que consideran una amenaza directa a la Educación Pública. Se intensifica el conflicto de cara a la marcha del 30 de agosto.

Son 57 las universidades de todo el país que aún no han comenzado el segundo semestre curricular debido al conflicto docente. La negociación paritaria de los docentes se encuentra paralizada desde hace meses, después de que el Gobierno Nacional realizara en reiteradas oportunidades la misma propuesta: 15 por ciento de aumento en cuotas. Proposición que fue rápidamente descartada por los gremios. Desde CONADU exigen un aumento salarial del 25 por ciento con cláusula gatillo de actualización por inflación, mientras que CONADU Histórica reclama un 30 por ciento. A esto se suma el recorte y la subejecución presupuestaria que está poniendo en riesgo el funcionamiento de las universidades nacionales y que sus rectores vienen reclamando al gobierno nacional.

El altísimo acatamiento del paro docente que fue revalidado semana a semana en asambleas gremiales se vio complementado por asambleas en prácticamente la totalidad de las facultades de la UNC. Ese combo desembocó en una masiva asamblea interclaustro-interfacultades en la Plaza Vélez Sársfield el martes pasado y luego, al día siguiente, en una movilización de cien mil personas por las calles de Córdoba reclamando por Educación pública, gratuita, laica y de calidad.
tomas-facultades-unc-docentes
(Imagen: Colectivo Manifiesto)

Las medidas de fuerza del estudiantado

En este marco, durante la tarde del martes 14 de agosto, la Asamblea General de la Facultad de Artes informó que el pabellón CePia, perteneciente a la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), había sido tomado de forma pacífica por tiempo indefinido. “En un contexto de ajuste general a las condiciones de vida de les trabajadores, mujeres y la juventud, de recorte presupuestario a todas las universidades del país y el reclamo salarial docente, les estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba consideramos urgente profundizar nuestra lucha en defensa de la educación pública”, detallaron en un comunicado. El edificio aún permanece tomado.

Día a día crecen los rumores y las discusiones de tomas en diversos establecimientos de la Casa de Trejo. Sin ir más lejos, este jueves el decano de la Facultad de Derecho Guillermo Barrera Buteler ordenó el cese de actividades de la Facultad para intentar evitar que se realice una asamblea de estudiantes autoconvocados bajo el pretexto de que se realizaría una toma. En horas de la tarde, efectivos de la Policía de Córdoba ingresaron al establecimiento con la orden de desalojar el lugar y luego impidieron el ingreso de las personas que pretendía asistir al espacio deliberativo. “Se recibió una llamada anónima que advertía sobre posibles disturbios y actos de violencia en el seno de la facultad vinculado a una toma (…) Se ordenó la suspensión de clases y que se desalojen las aulas. Eso generó algún enojo de la gente que venía a la asamblea”, expresó el propio decano en diálogo con Cadena 3. Finalmente, la asamblea se llevó a cabo en el patio de la Facultad, con récord de asistencia. Sólo en la jornada de ayer, hubo rumores de toma en Derecho y Ciencias Sociales.
tomas-facultades-unc-docentes2
(Imagen: Colectivo Manifiesto)
Pero no se trata sólo de Córdoba. En Paraná, estudiantes tomaron a principio de la semana la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). Este jueves se decidió además la toma de la Facultad de Ciencias de la Educación de la misma Universidad.

“En este contexto de ajuste, de avanzada neoliberal, de retroceso en políticas universitarias inclusivas, de recorte al sistema de ciencia y técnica, de avance hacia la mercantilización de la educación, el movimiento estudiantil ha decidido no permanecer indiferente y por el contrario ser protagonista en la disputa por construir la Universidad que soñamos (…) Porque somos herederxs de lxs reformistas del ’18, de las consignas del Mayo Francés y porque reivindicamos la unidad obrero-estudiantil del Cordobazo, es que lxs estudiantes reunidxs en Asamblea decidimos la toma por tiempo indeterminado de la Facultad de Trabajo Social”, expresaron en un comunicado la Asamblea de Estudiantes entrerriana.

Este miércoles, un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLP) tomó el edificio central de la institución para reclamar contra las medidas de ajuste presupuestario impuestas por el Gobierno nacional y para respaldar la lucha de los docentes en el marco de la negociación paritaria. “Estamos acá porque creemos necesario tomar medidas de fuerza que radicalicen esta lucha y que lleven a todos los sectores que hoy están siendo atacados violentamente por este Gobierno. Defendemos una educación de calidad. Si nuestros docentes ganan salarios de pobreza no nos pueden brindar una educación de calidad. La situación no da para más”, aseguraron en conferencia de prensa.
tomas-facultades-unc-docentes4
(Imagen: Colectivo Manifiesto)
Estudiantes llevan adelante también una toma por tiempo indeterminado del Rectorado de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL). En un comunicado, les estudiantes autoconvocades expresaron que el principal objetivo de la protesta es la defensa de la educación pública y el apoyo total de la lucha que llevan adelante los y las trabajadores de la educación. “En el marco de una crisis estructural, producto de la política económica del gobierno de Macri que busca, entre otras cosas, avasallar las condiciones de educación, empleo y salario digno, es que buscamos dar un salto cualitativo a la situación actual en consonancia con medidas similares que se están tomando en otros lugares del país”.

Similar situación se da en Mendoza, donde integrantes de todos los claustros decidieron este jueves la toma pacífica del Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) al menos hasta mañana. En una asamblea de 500 docentes, no docentes y estudiantes universitarios y secundarios, se resolvieron medidas de lucha para la defensa de la educación pública.

Vale mencionar que el reclamo de las asambleas contempla el reclamo gremial de lxs docentes, pero va más allá, con exigencias particulares de cada casa de unidad académica y con lineamientos generales para construir una Universidad más popular: presupuesto, derogación de la Ley de Educación Superior, becas y material de estudio, comedores universitarios, departamentos de violencia de género, boletos estudiantiles y bolsa de trabajo, son sólo algunos de los reclamos que surgen en las diferentes asambleas de las provincias.

El conflicto promete agudizarse la semana próxima, en la previa de lo que será la gran Marcha en Defensa de la Universidad Pública y el Salario Docente programada para el jueves 30 de agosto.
Marcha-UNC-Educacion-Universidad-Colectivo-Manifiesto-01
(Imagen: Colectivo Manifiesto)
 
Publicado originalmente en La Tinta. Tomado de Desinformemos.

22 de agosto de 2018

300. Segunda parte: UN CONTINENTE COMO PATIO TRASERO, UN PAÍS COMO CEMENTERIO, UN PENSAMIENTO ÚNICO COMO PROGRAMA DE GOBIERNO, Y UNA PEQUEÑA, MUY PEQUEÑA, PEQUEÑÍSIMA REBELDÍA. | Subcomandante Insurgente Moisés, SupGaleano.

300.

Segunda parte:
UN CONTINENTE COMO PATIO TRASERO, UN PAÍS COMO CEMENTERIO, UN PENSAMIENTO ÚNICO COMO PROGRAMA DE GOBIERNO, Y UNA PEQUEÑA, MUY PEQUEÑA, PEQUEÑÍSIMA REBELDÍA.
 
Del mundo bajamos al continente.

  Si miramos hacia arriba…

  Vemos los ejemplos de Ecuador, Brasil y Argentina, donde no sólo desplazan a los gobiernos supuestamente progresistas, sino que también los persiguen jurídicamente y, en su lugar, ascienden gobiernos entrenados como buenos capataces, o capataces obedientes al capital (aunque, seamos justos, son bastante torpes aún en su cinismo) para el nuevo reacomodo de la finca mundial, que son como Temer en Brasil, Macri en Argentina y en Ecuador, el que era bueno porque lo puso el ahora perseguido Correa (el de la “revolución ciudadana” –“de izquierda”, así lo vendió la intelectualidad progresista-) y ahora resulta que es de derecha, que es Lenin Moreno -paradójicamente se llama Lenin-.

  Bajo la vigilancia del Estado que se ha convertido en el policía de la región -Colombia-, y desde el cual se amenaza, se desestabiliza y se planean provocaciones que justifiquen invasiones de “fuerzas de paz”, en toda Sudamérica se vuelve a los brutales tiempos de la Colonia, ahora con el “nuevo” extractivismo, que no es sino el ancestral saqueo de recursos naturales, tipificados como “materias primas”, y que, en los gobiernos progresistas de la región, se avala y promueve como un “extractivismo de izquierda” -que viene siendo algo así como un capitalismo de izquierda o una izquierda capitalista o a saber qué quiere decir eso-, pero igual destruyen y despojan, sólo que es por una “buena causa” (¿?).  Cualquier crítica o movimiento opositor a la destrucción de los territorios de los originarios es catalogada como “promovida por el Imperio”, “de aliento derechista”, y demás equivalentes a “es un complot de la mafia del Poder”.

  En suma, en el continente, el “patio trasero” del Capital se extiende hasta el Cabo de Hornos.

  Pero si miramos hacia abajo…

  Vemos rebeldías y resistencias, en primer término, de los pueblos originarios.  Sería injusto nombrarlos a todos, pues siempre se correría el riesgo de omitir algunos.  Pero su identidad resalta en su lucha.  Ahí donde la máquina encuentra resistencia a su avance depredador, la rebeldía se viste de colores nuevos de tan antiguos y habla lenguas “extrañas”.  El despojo, también disfrazado de renta de la tierra, trata de imponer su lógica mercantil a quienes se refieren a la tierra como la madre.

  Estas resistencias son acompañadas por grupos, colectivos y organizaciones que, sin ser propiamente de los originarios, comparten con ellos empeño y destino, es decir, corazón.  Por ello sufren calumnias, persecuciones, encarcelamientos y, no pocas veces, la muerte.

  Para la máquina, los originarios son cosas, incapaces de pensar, sentir y decidir; así que no es ajena a su lógica automatizada el pensar que estos grupos en realidad “dirigen”, “usan” y “mal orientan” a esas “cosas” (los originarios) que se niegan a abrazar la idea de que todo es una mercancía.  Todo, incluyendo su historia, lengua, cultura.

  Para el sistema, el destino de los originarios está en los museos, las especialidades de antropología, los mercados de artesanías, y la imagen de la mano tendida esperando limosna.  Debe ser desesperante, para los teóricos y abogados de la máquina, ese analfabetismo que no entiende las palabras: “consumo”, “ganancia”, “progreso”, “orden”, “modernidad”, “conformismo”, “compra-venta”, “rendición”, “claudicación”.  Para alfabetizar a esos remisos de la civilización, son buenos los programas asistenciales que dividen y confrontan, los barrotes de la cárcel, el plomo y la desaparición.  Y sí, hay quien se vende y entrega a los suyos al verdugo, pero hay comunidades que se mantienen rebeldes porque saben que nacieron para la vida, y que las promesas de “progreso” esconden la muerte peor: la del olvido.

  Seguimos a Centroamérica (donde en Nicaragua se reedita Shakespeare, y la pareja Macbeth, Daniel y Rosario, se preguntan “¿Quién se iba a imaginar que el viejo (Sandino) tuviera tanta sangre en el cuerpo?” mientras intentan, en vano, limpiarse las manos en una bandera rojinegra), que se empieza a transformar, de un territorio olvidado (después de un saqueo despiadado), en un problema para el gran capital porque es un gran proveedor, y trampolín, de migrantes; y eso le va a asignar a México, y en concreto al sureste mexicano, el papel de muro.

  Y decidimos incluir a México en Centroamérica porque su historia lo llama a la América Latina y, aún en los mapamundis, Centroamérica es el brazo que se extienden quienes son hermanados por el dolor y la rabia.

  Pero a los gobiernos distintos que ha padecido y padecerá este país, y a su clase política, la vocación extranjera les lleva a admirar, imitar, servir y procurar “la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia” (José Martí, “Carta a Manuel Mercado”, 18 de mayo de 1895).

  Cuando Donald Trump dice que quiere construir el muro, todos están pensando en el Río Bravo, pero el capital está pensando en el Suchiate, el Usumancita y el Hondo.  En realidad el muro estará en México para detener a los que vienen de Centroamérica y esto tal vez pueda ayudar a entender por qué Donald Trump, el 1 de julio, saludó al Juanito Trump, que había ganado las elecciones en México.

  El sentido de un muro lo da su contraposición a “algo”.  Todos los muros se erigen contra ese “algo”; llámense zombis, extraterrestres, delincuentes, indocumentados, migrantes, “sans papiers”, ilegales, clandestinos, ajenos.  Los muros no son sino el símil de la puerta y las ventanas cerradas de una casa, que así se protege del extranjero, del extraño, del Alien que, en su diferencia lleva la promesa del apocalipsis final.  Una de las raíces de la palabra “etnia” la remite a “la gente extranjera”.

  En los planes del capital, el muro contra América Latina tendrá la forma del imposible cuerno de la abundancia y se llamará “México”.

  En la región sureste, como ya dijimos, se construye la primera etapa del muro de Trump.  La oficina “nacional” de Migración se seguirá comportando como subordinada de la Border Patrol; y Guatemala y Belice son la última estación antes de ingresar a la aduana de Norteamérica.  Esto convierte al sureste mexicano en una de las prioridades de conquista y administración.

  Por eso, en los nuevos planes “geopolíticos”, se ofrece crear un “colchón”, un “amortiguador”, un filtro que reduzca drásticamente la migración.  Se ofrece, así, un placebo para aliviar la pesadilla del capital: una horda de zombis (es decir, de migrantes) al pie de sus muros, amenazando sus formas de vida y “rayando”, en la indiferente superficie de hierro y concreto, el grafiti que señala:

“Tu bienestar está construido sobre mi desgracia”.

-*-

  En este país, llamado también “República Mexicana”, las pasadas elecciones federales consiguieron ocultar la realidad… por un instante: la crisis económica, la descomposición social (con su larga cauda de feminicidios), y la consolidación (a pesar de los supuestos “golpes mortales” al narco) de los Estados paralelos (o imbricados con el Nacional) del llamado “crimen organizado”.  Aunque por poco tiempo, los asesinatos, secuestros y desapariciones de mujeres de todas las edades, pasaron a segundo plano.  Lo mismo con la carestía y el desempleo.  Pero, apagándose ya el entusiasmo por el resultado electoral, la realidad vuelve a decir “aquí estoy, falta mi voto… y mi guadaña”.

  Sobre el horror que ha convertido a México en un cementerio y en el limbo, el no-lugar, de las desapariciones, no diremos mucho.  Bastaría atender a los medios para darse una vaga idea.  Pero una descripción, análisis y valoración más profunda, se puede encontrar en las participaciones de Jacobo Dayán, Mónica Meltis, Irene Tello Arista, Daniela Rea, Marcela Turati, Ximena Antillón, Mariana Mora, Edith Escareño, Mauricio González González y John Gibler, en el semillero de abril de este año, “Miradas, Escuchas, Palabras; ¿Prohibido Pensar?”, en el CIDECI de San Cristóbal de las Casas, Chiapas; y en sus escritos, crónicas, reportajes y columnas.  Y aun así, leer o escuchar sobre el horror cotidiano, es muy lejano a vivirlo como cotidianeidad.

  Al gran capital no le importan las desapariciones, los secuestros y los feminicidios.  Lo que le preocupa es SU seguridad y la de SUS programas.  La corrupción que le incomoda es la que recorta su ganancia.  Por esto es que se le propone “Yo voy a hacer un buen capataz, voy a tener a la peonada tranquila y contenta, vas a volver a tener la seguridad que los gobiernos pasados te escatimaron, vas a poder sacar lo que quieres sacar, y no te voy a robar nada”.

  Al sistema le sigue estorbando una cosa que es el Estado Nacional y le va a asignar cada vez más la única función para la que nace cualquier Estado, es decir, asegurar por medio de la fuerza, la relación entre dominadores y dominados.

  Los planes de desarrollo de los nuevos gobiernos en cualquier parte del mundo no son sino declaraciones de guerra particulares en los territorios donde esos planes de desarrollo se van a operar.

  Si se hablara sin palabrería hueca, se diría que se propone construir páramos y desiertos, y, al mismo tiempo, se construye ya la coartada para eludir la responsabilidad de esa destrucción: “te aniquilamos, pero fue por el bien de todos”.

-*-

  Me equivoqué.  Nosotros habíamos previsto que iba a haber un fraude electoral (y lo hubo, pero en otro sentido).  Habíamos previsto que López Obrador iba a ganar, pero que el sistema le iba a escatimar el triunfo con trampas.  Y estábamos pensando en cuáles eran las opciones del sistema después de ese fraude.  Según nuestro análisis, no les preocupaba un escándalo porque ya habían soportado el de la Casa Blanca, Ayotzinapa, la Estafa Maestra, las corrupciones en los gobiernos de los estados, y entonces en caso de que se hiciera un escándalo por un fraude, a Peña Nieto ni le iba ni le venía.  Pensamos que el dilema del sistema era elegir entre Meade y Anaya, elegir cuál era más de derecha, más eficaz para sus planes, quién de ellos sería un mejor capataz.

  Las posibilidades de una resistencia sostenida y radical del entonces candidato que iba a ser defraudado eran mínimas, entonces no iba a pasar nada de peligro para el sistema, pero sí iba a haber protestas.  Es la disculpa que les presento, porque pensando en eso es que retrasamos la convocatoria a las redes, porque creímos que iba a haber protestas, bloqueos y todo eso, y si los invitábamos a lo mejor se quedaban atorados en cualquier parte; por eso les llegó tarde la convocatoria, disculpen.

  Nosotras, nosotros, nosotroas, zapatistas, siempre nos preparamos para lo peor.  Si ocurre, estábamos preparados.  Si no ocurre, pues igual estábamos preparados.

  Entonces nosotros pensamos ahora, por lo que estamos viendo, que no nos equivocamos, que en efecto el sistema escogió, de entre los cuatro candidatos al que se propone como más eficiente, el señor López Obrador.   Y las pruebas de amor que dio el señor López Obrador, o que está dando este señor, para el gran capital, o sea para el finquero, son, entre otros, la entrega de los territorios de los pueblos originarios.  Sus proyectos para el sureste, por mencionar algunos, para el Istmo, para Chiapas, Tabasco, Yucatán y Campeche, son, en realidad, proyectos de despojo.

  Y lo principal que le preocupa a un gobierno que sale es la impunidad, no sus índices de popularidad.  Entonces el “voto” gubernamental debía orientarse a quien le garantizara el no ser perseguido.  Que el exilio o la cárcel no fueran el siempre necesario recurso de la legitimidad para el nuevo.  El nuevo capataz debía prometer (y probar) que no criminalizaría al capataz pasado.

  Pero no crean que el nuevo gobierno va a ser como cualquier otro capataz, con él viene el “nuevo” pensamiento único.

  Hay una especie de nueva religión que se está gestando.  Como que ya no basta la religión del mercado, que aparece en todos los lugares donde los gobiernos de derecha empiezan a hacerse del poder, sino que es como una especie de nueva moral que se impone con el argumento cuantitativo y que ataca el quehacer científico, el arte y la lucha social.

  Ya las luchas no son por una demanda, sino que hay luchas buenas y hay luchas malas.  Para ponerlo en un lenguaje que entiendan: están las luchas buenas y están las luchas que sirven a la mafia del poder, el arte “bueno” y el que sirva a la mafia del poder, el quehacer científico “correcto” y el que sirva a la mafia del poder.  Todo lo que no se guíe por el nuevo pensamiento único que se está normando, es parte del enemigo.  Y la fe, o la nueva fe que se está gestando ahora, necesitan de un individuo excepcional, por un lado, y una masa que lo siga.

  Esto ha pasado en otras partes de la historia mundial, y ahora va a empezar a pasar acá.  Por eso, a las críticas y señalamientos que hagan ustedes, o que hagamos nosotros, no se responde con argumentos sino se dice, por ejemplo, que somos groseros o que es que tenemos envidia.

  No dudamos de que haya gente que, honestamente, haya pensado que el cambio prometido, además de barato (sólo había que cruzar una boleta), apuntaría a un cambio real o “verdadero”.  Debe dar bronca que, en el panorama de allá arriba, se repitan los nombres de los criminales de antes, aunque hayan cambiado a guinda su color.

  Pero la vocación de derechas del nuevo equipo de gobierno es innegable.  Y su entorno “intelectual” y social reivindica sin rubor su tendencia autoritaria.  El guión que señalamos hace 13 años, en 2005, se está siguiendo al pie de la letra.  Quien fue ruin en la derrota, es ruin en la victoria.  Decir que el próximo gobierno es de izquierda o progresista, no es sino una calumnia.  Usamos entonces el símil del huevo de la serpiente.  Hay una película que se llama así, de Ingmar Bergman, y hay una parte donde un doctor (que, por cierto, lo interpretaba el actor de Kung Fu, David Carradine) explica que lo que está pasando en Alemania en ese entonces -que luego va a hacerse fascista- se puede ver como el huevo de una serpiente, que si lo ves a contraluz, se ve adentro lo que trae, y en ese entonces se estaba viendo adentro lo que ahora está pasando.

  Ustedes saben que todo el esfuerzo del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, y de López Obrador y su equipo, desde el 1º de julio, es por congraciarse con la clase dominante y con el gran capital.   No hay ningún indicio (nadie se puede llamar a engaño), ningún indicio que diga que es un gobierno progresista, ninguno.  Sus principales proyectos van a destruir los territorios de los pueblos originarios: el millón de hectáreas en la Lacandona, el Tren Maya, o el corredor del Istmo que quieren hacer, entre otros.  Su franca empatía con el gobierno de Donald Trump es ya una confesión pública.  Su “luna de miel” con los empresarios y los grandes capitales está representada en los principales puestos de su gabinete y en sus planes para la “IV transformación”.

  Creemos que es claro que el beneplácito del Poder, del Dinero al “triunfo” de López Obrador, fue más allá del reconocimiento.  En el gran capital hay un verdadero entusiasmo por las oportunidades de conquista que se presentan con el programa de gobierno lopezobradorista.

  Tenemos algunos datos duros y muchos chismes (no se pueden comprobar) sobre lo sucedido en el pasado proceso electoral.  No los damos a conocer porque de ellos se podría deducir que hubo un fraude, y nada más alejado de nuestras intenciones que el intentar agriar la euforia que invade a los “30 millones”.

  Pero lo que nadie quiere señalar es que hubo una especie de “madruguete mediático”, tal y como sucedió en las anteriores elecciones: la de Calderón y la de Peña Nieto.  Es decir, no fueron “las instituciones” quienes dijeron quién ganó, sino los medios.  Cuando el Programa de Resultados Preliminares Electorales (PREP) apenas iniciaba, Televisa y TvAzteca ya decían quién era el ganador; unos minutos después, con menos del 1% de los votos contabilizados, el aval de Meade, de Anaya y de la Calderona.  Pasadas unas horas, el “camarada” Trump se congratula, y en la madrugada del día 2, el ya nombrable, Carlos Salinas de Gortari, se suma a las felicitaciones.  Sin conocerse los resultados oficiales, inicia el besamanos que el PRI convirtió en patrimonio nacional.  ¿Y el INE?  Pues cumpliendo la función para la que fue creado: ser el Patiño de la “democracia electoral”.  Las “instituciones” responsables del proceso se limitaron a seguir el alud mediático.

  La intelectualidad progresista que, en caso de que no fuera su líder, hubiera denunciado lo ocurrido como un “golpe de Estado mediático”, ahora suscribe, sin rubor alguno, el “haiga sido como haiga sido”: “ganamos, ya no importa cómo”.  El asunto es que todo parece indicar que el resultado fue negociado y acordado fuera de las urnas y del calendario electoral.  Pero ya nada de eso importa, el gran elector decretó: “Habemus Capataz, a seguir con los negocios”.

  Este nuevo pensamiento único va a suplir el argumento de la razón, por el argumento cuantitativo: “30 millones no pueden equivocarse”, que fue el que usó el padre no me acuerdo cómo se llama, ¿Solalinde?, ése (perdón, es que nunca lo pronuncio bien y el SubMoy siempre me está corrigiendo), y que se está usando a cada rato: “¿por qué se oponen a 30 millones?  Ustedes son apenas 300 personas y además son sucias, feas, malas y groseras”.  Bueno, hablan de ustedes (las redes), yo sólo soy grosero.

 Con esta nueva forma de fe (frente a ella, nosotros estamos insistiendo que falta el voto que vale, que es el voto de la realidad), es como se empieza a imponer en el imaginario colectivo la razón de la cantidad sobre el análisis y la razón argumentada.

  Y la historia se empieza a reescribir para convertirse en la nueva Historia oficial.  En ella, todos los movimientos sociales y políticos del pasado en realidad apuntaban a llevar a la presidencia a López Obrador.  Ya leímos que el movimiento del 68 no fue sino el antecedente del “fin de los tiempos”, 50 años después.  Ya leímos que se purifica a Manuel Bartlett y a criminales semejantes porque están del lado del ganador.  Ya leímos que Alfonso Romo es un empresario “honesto” que sólo tiene interés en mejorar a su prójimo.

  Ya leímos que, quienes ayer eran del PRI, del PAN, del PRD, del Verde Ecologista, o que se foguearon como militantes en la farándula, ahora son preclaros líderes de la IV transformación.  Y ya leímos también que ¡el alzamiento zapatista de 1994 fue el preludio del alzamiento “ciudadano” de 2018!  Y el líder ya indicó que se hagan elaboraciones teóricas sobre su ascenso al Poder.  No falta mucho para que los historiadores afines, modifiquen los libros de texto de historia.

 Advertimos que viene un alud, un tsunami, de análisis frívolos y chabacanos, de nuevas religiones laicas, de profetas menores -muy menores-, porque tienen la plataforma para hacer eso.  Habrá muchos sapos para quien quiera tragarlos.  Y. puesto que hablamos de neo religión, las ruedas de molino se democratizarán para que todos puedan comulgar.

  Aparecerán los nuevos “boy scouts”, los niños exploradores dispuestos a hacer el bien, aunque mirando bien a quién.

  Los “representantes de los ciudadanos” promoviendo la ciudadanización: lo que quieren los “autóctonos” (me cae que así nos dicen) es ser como quien los despoja.  Ser “iguales”, así sea en la fugaz temporalidad de la urna, y “libres” a la hora de firmar la concesión para la mina-hotel-vía férrea, el contrato de “empleo”, los pagos a plazos, el “apoyo firme a nuestro presidente”, la solicitud de “apoyo gubernamental”.

  Habrá un auge previsible de la gestoría pero, en lugar de recursos, tendrán interlocución.  Y eso vale, aunque no haya paga.  Porque el modelo de “ventanillas” se descentralizará.  Ya no se tendrá que ir a un edificio, formarse y darse cuenta, después de una larga fila, de que faltó la copia rosa.  Ahora la ventanilla irá a su lugar: “pida, nosotros vamos; como comprobante recibirá usted una promesa”.

  Si hay quien nada tiene, es probable que tenga la esperanza.  Los nuevos timadores se encargarán de administrar esa esperanza, de dosificar su aliento y de convertirla en la quimera que consuela pero no resuelve.

  Se reciclará el argumento que se usa en cierto sector de la lucha social, que dice que no es posible cambiar el sistema, que lo que hay que hacer es administrar o limar sus filos para que no lastimen mucho, o sea, que podemos convertirlos en buenos capataces, incluso llegar a crear un buen capitalismo, y que es posible cambiar al sistema desde dentro.

  Ya se adivina la figura a través del cascarón: se demanda la claudicación de la razón y el pensamiento crítico; el enaltecimiento del nacionalismo con base al autoritarismo “bueno”; la persecución de lo diferente; la legitimidad ganada por griterío; la neo religión laica; la unanimidad impuesta; la claudicación de la crítica; y el nuevo lema nacional: “Prohibido Pensar”.  En suma: la hegemonía y la homogeneidad que sustentan los fascismos que se niegan a reconocerse como tales.

-*-

  ¿Son conceptos que permiten entender (y actuar) los que se presentan a la mano?  ¿Términos como “ciudadanía”, “juventud”, “mujeres”, “progreso”, “desarrollo”, “modernidad”, “democracia electoral” como sinónimo de democracia?

  El término “ciudadano” no sirve como concepto para entender lo que sucede: “Ciudadano” es Carlos Slim, como lo es el campesino despojado por el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.  Lo es Ricardo Salinas Pliego, y quien vive en la calle después del terremoto de septiembre del 2017.  Lo es Alfonso Romo, y los miembros de la comunidad tzeltal que serán despojados de sus tierras para que pase un tren en el que los turistas se tomen “selfies”.

  Otro: “juventud”.  “Jóvenes” son las hijas de Peña Nieto, y las trabajadoras y estudiantes asesinadas.

  Otro: “mujeres”.  “Mujeres” son la Aramburuzavala, la Gonda, la Sánchez Cordero, la González Blanco Ortiz Mena, la Merkel y la May, y lo son las asesinadas de Ciudad Juárez, las violadas en cualquier rincón del mundo, las golpeadas, las explotadas, las perseguidas, las encarceladas, las desaparecidas.

  Todos los conceptos que eliminen la división o que no ayuden a entender una división de clase entre dominadores y dominados, son un engaño y permiten que convivan, en uno, unos y otros.  Esta transversalidad -que le dicen- entre el capital y el trabajo, no sirve para nada, no explica nada y lleva a una convivencia perversa entre explotador y explotado y, por un momento, parece que son lo mismo aunque no sea así.

  Viene también ese intento de volver al sistema de antes, ese salto imposible hacia atrás al “Estado de Bienestar”, al “Estado Benefactor” de Keynes, al viejo PRI (por eso alguien bromeaba que la primera transformación fue PNR; luego la segunda fue PRM; la tercera fue PRI, y ahora la cuarta transformación es PRIMOR).

  Y con eso viene la añeja discusión entre reforma y revolución.  Los “debates” entre los “radicales” que pugnaban por la revolución, y los “fresas” que estaban por un cambio gradual, por las reformas paulatinas hasta llegar al reino de la felicidad.  Esas discusiones se daban antes en los cafés.  Las ágoras de ahora son las redes sociales y se puede seguir ese ejercicio de autoerotismo en los “influencers” (o como se diga).

  Nosotros pensamos que ni siquiera es necesario discutir eso, porque la reforma no es posible ya; lo que destruyó el capitalismo ya no es salvable, ya no puede haber un capitalismo bueno (pensamos que nunca ha existido esa posibilidad), tenemos que destruirlo totalmente.

  Y parafraseando lo dicho por las zapatistas en el Encuentro de Mujeres que Luchan: no basta con prenderle fuego al sistema: hay que estar pendientes de que se consuma totalmente y sólo queden cenizas.

  De esto ya hablaremos en otra ocasión.  Por ahora sólo queremos señalar que la contrarrevolución social sí es posible  No sólo es posible, sino que va a acechar continuamente, porque van a tratar de aniquilar toda lucha externa a este proceso de domesticación que va a seguir  Va a tratar de ser arrasada, sobre todo con violencia.

  No sólo en marginación, no sólo en calumnias, sino que va a incluir los ataques paramilitares, militares, policiacos.

  Para todo aquel que desafíe estas reglas nuevas -que en realidad son las viejas- no va a haber amnistía, ni perdón, ni absolución, ni abrazos, ni fotos; va a haber la muerte y la destrucción.

  La lucha contra la corrupción (que no es otra cosa que la lucha por una buena administración del dominio) no sólo no incluye la lucha por la libertad y la justicia, sino que se le contrapone, porque con la coartada de la lucha contra la corrupción se pugna por un aparato de Estado más eficiente en la casi única función que detenta el Estado Nacional: la represión.  Pronto, ni ésa.

  El gobierno dejará de ser el capataz ladrón que se queda con varias vaquillas y toretes que no reporta al finquero.  El nuevo capataz no robará, le entregará al patrón la ganancia íntegra.

  Quieren devolverle al Estado Nacional, en este caso México, sus funciones reales.  Es decir, cuando se habla de que se necesita la seguridad, es la seguridad del capital; es la implantación y el perfeccionamiento de un nuevo estado policial: “voy a hacer bien las cosas porque voy a vigilar todo”.  La seguridad reclamada por la “ciudadanización” es, en los hechos, la reimplantación de un sistema policíaco, un muro modernizado y profesionalizado que sepa distinguir entre “los buenos” y “los malos”.

   Se profesionalizará la policía de la ciudad del Capital.  Ahí se reducirá el índice criminal y habrá policías “bell@s” que ayudarán a l@s ancian@s a cruzar la calle, buscarán a las mascotas extraviadas y verán que el tráfico sea amable para quien importa: los automóviles.

  Afuera, en la periferia, seguirá adelante el contubernio entre quien debe prevenir y perseguir el delito, y quien lo comete.  Pero, en compensación, se fomentará el turismo extremo: en la ciudad del Capital se organizarán “tours” y “safaris” para conocer esas raras creaturas que habitan las sombras; los turistas podrán tomarse una “selfie” con el joven detenido-golpeado-asesinado, con su sangre confundiendo los colores de los tatuajes, matando el brillo de los piercings y estoperoles, manchando el verde-morado-azul-rojo-naranja del cabello.  ¿Quién era?  ¿A quién le importa?  En una “selfie” todo lo que no sea el “yo” es pura escenografía, una anécdota, una emoción “fuerte” para lucir en el feis, en instagram, los chats, las autobiografías.  Y, en el altavoz del vehículo blindado, la guía de turistas, amable, advierte: “les recordamos que el consumo de tacos, tortas y demás garnachas son por su cuenta y riesgo; la empresa no se hace responsable de indigestiones, gastritis e infecciones estomacales.  Para quienes bajaron, aquí tenemos gel antibacterial”.

  El nuevo gobierno promete recuperar el monopolio del uso de la fuerza (que le fue arrebatada por el llamado “crimen organizado”).  Pero ya no sólo con las policías y ejércitos tradicionales.  También con los “nuevos” vigilantes: las nuevas camisas “pardas” o guindas, en las que se van a convertir los feligreses de la nueva religión laica; la masa que va a estar atacando a los movimientos sociales que no se domestiquen.  Los reciclados “batallones rojos” (ahora “guindas”, por la IV transformación) que habrán de completar la “limpieza” de suci@s, fe@s, mal@s y groser@s, y todo aquel que se resista al orden, el progreso y el desarrollo.

-*-

  Entonces seguimos bajando, pues, a ver cómo están resistiendo (junto a otras organizaciones, grupos y colectivos), nuestras comunidades, -ahorita aquí con nosotros está parte de la dirección colectiva del EZLN, 90 comandantas y comandantes, son más pero son los que nos están acompañando esta vez para honrar la visita de ustedes (las redes)-.

  Nosotros seguimos caminando con dos pies: la rebeldía y la resistencia, el no y el sí; el no al sistema y el sí a nuestra autonomía, que quiere decir que tenemos que construir nuestro propio camino hacia la vida.  El nuestro está basado en algunas de las raíces de las comunidades originarias (o indígenas): el colectivo, el apoyo mutuo y solidario, el apego a la tierra, el cultivo de las artes y las ciencias, y la vigilancia constante contra la acumulación de riqueza.  Eso, y las ciencias y las artes, son nuestra guía.  Es nuestro “modo”, pero pensamos que en otras historias e identidades, es diferente.  Por eso nosotros decimos el zapatismo no se puede exportar, ni siquiera en el territorio de Chiapas, sino que cada calendario y geografía tiene que seguir con su propia lógica.

  Los resultados de nuestro caminar están a la vista de quien quiera mirar, analizar y criticar.  Aunque, claro, nuestra rebeldía es tan, pero tan pequeña, que se necesitaría un microscopio o, mejor aún, un periscopio invertido para detectarla.

  Y tampoco es un ejercicio muy alentador: nuestras posibilidades son mínimas.

  No llegamos, ni de lejos, a los 30 millones.

  Tal vez sólo seamos 300.

-*-

(Continuará…)

19 de agosto de 2018

Argentina, 8A: El día después.


Por: Claudia Korol / Imagen desde Revista Cítrica – Cobertura Colaborativa #8A.

Crónicas desde el barro de un día histórico.

Pusimos todo en el barro. No sólo nuestros pies chapoteando bajo la lluvia. No sólo nuestros cuerpos apretados unos a otros porque no entrábamos en el centro de la ciudad.

Pusimos nuestra energía, nuestro deseo, nuestras ganas de cambiar la historia. Pusimos nuestra alegría, nuestra rabia, nuestra capacidad de hilar juntas la rebeldía.

¿Fuimos ingenuas creyendo que el Estado nos regalaría una ley que garantizara nuestro derecho a decidir, nuestra capacidad de autonomía?

No. No fuimos ingenuas. Sabíamos –sabemos- que el camino no comienza ni termina en el Congreso, en el poder del Estado, ni en una ley. Sabíamos –sabemos- que la autonomía se ejerce cotidianamente. Pero no creemos en el individualismo liberal que hace de la autonomía el camino de la fragmentación. Creemos en la fuerza de la lucha colectiva y comunitaria.

Ahora, el día después, algunas compañeras que estuvieron muy poco en las calles acompañando la pueblada feminista, sacan la voz con palabras que tenían atragantadas que nos recuerdan la necesidad de prescindir del Estado para hacer nuestros propios caminos de vida y libertad. Las feministas populares respetamos esta opción, pero no fue la que elegimos. Decidimos caminar y saltar y correr junto a las miles y miles que salimos a las calles a gritar ¡qué sea ley!

Porque al tiempo que cultivamos la autonomía individual y de los pequeños grupos y colectivos, queremos asegurar que la revolución sea para todas. Entonces nuestra apelación a la ley no refiere a una confianza en la institucionalidad patriarcal, sino a un modo más que encontramos de ejercicio de la autodefensa feminista. No queremos mujeres presas o muertas por abortar, porque nuestro mensaje feminista y nuestras colectivas no llegaron a tiempo para evitarlo.

Descreemos de la ley patriarcal. Por eso como Feministas del Abya Yala hemos realizado un Juicio a la Justicia Patriarcal y a sus leyes. Pero vamos a luchar para lograr con nuestra movilización, lo máximo que podamos sacarle a las instituciones machistas, burguesas y coloniales, porque así hemos aprendido en el camino de lucha contra la impunidad de los genocidas.

Para que haya más de 200 milicos presos, para recuperar a cada uno de los nietos, tuvimos que exprimir las leyes, retorcerlas, y lograr que la presión popular abriera espacios de Nunca Más.
Pero lo importante, sin embargo, no es cuántas veces más tengamos que salir a las calles. Nuestros cuerpos, aun los que están más cansados, tienen entrenamiento de movilización y ocupación del espacio público. Lo genial de estas jornadas es, precisamente, lo que logramos colectivamente, afinando nuestras energías para crear una fuerza que hace temblar el territorio de los dinosaurios.

Esa marea verde no es un error. Es una de las caras de nuestra revolución feminista. Es lo que hay que cuidar, para ir por más. Y cuando digo, ir por más, no me refiero a tantas nuevas leyes, sino a hacer irreversible este modo de estar antipatriarcal, esta descolonización de saberes y prácticas, esta ruptura del ghetto individualista que se escuda en el “yo te dije que no se puede”.

Las revoluciones que estamos viviendo, sintiendo, que nos transforman en nuestras vidas cotidianas y en nuestras relaciones, tienen la fuerza y la energía, la alegría y la indignación, que nacen del diálogo intergeneracional, de mujeres, lesbianas, travestis, trans, que nos vamos reconociendo cuando andamos de a miles, de a millones.

A los antiderechos les decimos que se cuiden. Que a la clandestinidad no volvemos nunca más, aunque ya sus voceros andan pidiendo nuestras cabezas.

A los compañeros de otras luchas que no pueden disimular la incomodidad que les genera esta ola verde y violeta, entrando con fuerza de tsunami en las casas y en las camas, les decimos que no nos tranquiliza ni nos atemoriza un resultado adverso, sino que nos desafía a hacer más profunda y radical nuestra revolución.

A las compañeras que nos dan consejos sin caminar codo a codo, sin sentir el agotamiento en las voces, en los cuerpos, en las manos, les decimos que así no vale. Las invitamos amorosamente a que respiren un poco del oxígeno que estamos fabricando con nuestros modos de caminar cruzando fronteras, y tal vez después los consejos puedan tener más fuerza, más claridad, y resultarán más audibles.

A las compañeras que anduvieron con el alma en la boca frente a los consulados y embajadas argentinas en todo el mundo, las abrazamos apretaditas a nuestros corazones, y temblamos con ustedes los dolores y esperanzas del andar.

A nosotras, a nosotrxs, que nos venimos abrazando y llorando, pensando siempre qué más hacer para cambiarlo todo, que nos miramos unas a otras como enamoradas y nos decimos gracias, que lloramos y reímos como locas, que nos mojamos y nos enfriamos y nos sentimos arder, no tenemos nada que decirnos. Ya nos estamos encontrando de nuevo en las calles. Y sabemos… porque aprendimos de otras brujas mayores, que “lo imposible sólo tarda un poco más”. Y que lo imposible no es una ley. Que es la trampa en la que el poder queda atrapado, cada vez que cree que nos tienen acorraladas.
Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar, y de las Madres de Plaza de Mayo que nos enseñaron que “la única lucha que se pierde, es la que se abandona”.

Tomado de: http://www.marcha.org.ar/8a-el-dia-despues/

1 de agosto de 2018

“Por más que no supiera nadar no entendemos cómo se ahogó.”

Por: Adriana Meyer / Página|12.

Imagen: Leandro Teysseire.

“La causa todavía no empezó”, dijo a Página|12 Verónica Heredia, la abogada que representa a Sergio Maldonado y la familia de Santiago. “Así lo dijimos el 1 de noviembre por las condiciones y el lugar donde se encuentra el cuerpo de Santiago, en un río que tenía treinta centímetros de agua cuando desapareció y por más que no supiera nadar no entendemos cómo se ahogó; porque los buzos pasaron por ahí siete veces en rastrillajes, el 17 de octubre se topan con el cuerpo y no dan ninguna explicación sobre por qué no lo encontraron antes.”
 
Dijo Heredia que ésas “son todas las preguntas que se amplían a cómo llegamos al 1º de agosto con la violencia desplegada por Gendarmería con la orden del juez Otranto. Por eso pedimos a la Corte Suprema que las respuestas sean aportadas en una nueva investigación por un grupo de expertos independiente”.  Así pasaron los doce meses que transcurrieron desde la última vez que los jóvenes mapuches y el payador chileno Nicasio Luna lo vieron con vida. Página|12 reconstruyó la actualidad del expediente con el enfoque de las partes y una fuente judicial clave en la investigación.
“Impugnamos el inicio del peritaje del DNI de Santiago, porque se rompió la cadena de custodia cuando se lo entregaron a Sergio el 24 de noviembre en la Morgue de la Suprema Corte, lo que surja no es válido”, apuntó sobre una de las medidas cuyo resultado aún está pendiente. “Le dijimos al juez Lleral que si se desconocen aún las condiciones en que estuvo el cuerpo tampoco podemos hacer un análisis de ese documento, no se puede reproducir lo que aún se desconoce”, agregó. El 10 de julio la familia se presentó en el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), donde se está realizando el peritaje y observaron las condiciones en las que se va a reproducir el medio en que estuvo supuestamente sumergida la tarjeta de identidad de Santiago, que apareció en uno de los bolsillos de su pantalón casi intacto.

Heredia también cuestionó no haber sido notificada de la audiencia en la que Luna declaró como testigo, en la fiscalía de Aysén en Chile, y recordó que lo mismo sucedió cuando el juez federal Gustavo Lleral interrogó al mapuche Lucas Pilquiman. “Todas las partes deben estar presentes”, remarcó. El martes Página|12 publicó que el músico que sobrevivió a la represión en Cushamen había respondido las 49 preguntas que envió el juzgado federal de Rawson a cargo de Gustavo Lleral, no una por una sino con el relato que ya había hecho en enero ante la Defensoría chilena, en el que describió haber visto a Santiago corriendo con su mochila delante suyo, haber sido rodeado por gendarmes que le apuntaban y finalmente haber podido cruzar el río Chubut. Una vez a salvo, Luna escuchó decir a Matías Santana que a Maldonado se lo había llevado Gendarmería, y así lo dijo ante la justicia.

Sobre el informe del perito criminalístico Enrique Prueger, publicado el jueves por Página|12, la abogada destacó que “no fue pedido por la familia”, pero afirmó que “está en sintonía con las preguntas que le hicieron al juzgado sobre la autopsia, nosotros planteamos que no entendemos por qué llegan a tales conclusiones, y el juez rechazó contestar, fuimos a la Corte porque el magistrado no permite ni siquiera que hagamos estas preguntas a los peritos que firmaron la autopsia”. Cuando en noviembre se conoció el resultado de la autopsia Sergio Maldonado había dicho que el caso no cerraba, sino que se abrían más preguntas, y sin afirmarlo con la misma vehemencia que los mapuches, expuso sus sospechas sobre la permanencia del cuerpo en el pozo durante todo el tiempo que estuvo desaparecido. En tal sentido, el perito Prueger encontró errores y omisiones en la autopsia, y “afirmó que los estudios verificatorios de la misma contradicen las conclusiones”, algo similar a lo que venía planteando la familia desde aquel momento.

“A menos de un minuto”

Aunque las partes querellantes del caso Maldonado no están unificadas persiguen el mismo objetivo de esclarecer la desaparición y muerte del joven anarquista, viajero y tatuador, durante la represión del 1º de agosto en esos pocos cuadros de tierra lindantes con el millón de hectáreas de Benetton. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) sintetizó de esta manera la actualidad de expediente: espera el resultado del peritaje sobre el DNI de Maldonado, que llegue al expediente la declaración de Luna, y cuando eso suceda pretende que Lleral insista con algunas declaraciones testimoniales de los mapuches que no pudieron concurrir aún por diferentes motivos.

Una de las medidas que quedó pendiente es la reconstrucción de los hechos, pero antes tienen que declarar todos los testigos, ya no los gendarmes que si son convocados eventualmente tendría que ser a indagatoria, explicó a este diario una fuente judicial. “No se puede aislar todo el operativo de lo que le pasó a Santiago Maldonado, el incendio de las pertenencias de los mapuches es un delito, los gendarmes no podían hacer eso, es parte del ingreso violento y las irregularidades que cometió Gendarmería, si reconstruimos el hecho hay que hacerlo desde que los gendarmes ingresan al territorio. Hay que investigar aparte el posible delito de daño o estrago del incendio de la casilla de guardia, que fue posterior, y luego ver si tiene que ver con esta causa. En cualquier caso, esa es la parte que no está en duda, que los gendarmes entraron, que hubo un par que fueron hacia la casilla, que tuvieron privadas de su libertad a Claudina y Ailinco Pilquiman y a dos menores por varias horas, que la noche anterior había estado Santiago Maldonado con otros, donde él va agarra la mochila y corre. Se pudieron recuperar muchas fotos y videos, además de que están los testimonios”, agregó el investigador.

El ingreso de los gendarmes allí no estaba autorizado, fue ilegal, “entraron a los tiros dispararon entre 60 y 80 veces cartuchos de goma, y persiguieron a las personas que estaban ahí hasta el río. Se quedaron cinco horas en ese lugar, controlando todo, hay una importante sumatoria de irregularidades”. No hizo falta apelar a la geolocalización, que en todo caso debió ser satelital por la falta de antenas en la zona, porque fueron los propios gendarmes quienes se ubicaron a sí mismos cerca del río, tanto al declarar en los sumarios internos como ante el juez. “Ya no hay dudas de que estuvieron donde pasó lo que pasó, sólo falta completar el relato de los testigos, tenemos en claro el momento en que pasó lo que pasó, sabemos que no estaban a cinco minutos los gendarmes de los mapuches sino a 30 segundos, como mucho un minuto de Santiago Maldonado, no pueden no haberlo visto”, afirmó la fuente.

El ministerio de Seguridad también tiene su parte. “La hipótesis de la desaparición forzada se constituye por dos elementos, no sólo porque hay una persona que no aparece sino porque la autoridad a cargo del operativo en el que desaparece esa persona oculta información, y eso lo hizo el ministerio. No están todas las fotos y todos los videos de lo que pasó ese día, lo que recuperamos fue por nuestra querella. Se le pidió a Gendarmería que aporte todas las cámaras fotográficas con todas las tarjetas de memoria, y sólo así se pudieron recuperar muchas imágenes. La información precisa sobre la cantidad de efectivos que participaron y los vehículos tardó mucho en llegar. Y fue llegando por partes, la introducción de pistas falsas en el expediente en forma sistemática la hizo el Ministerio de Seguridad”, afirmó la querella del Cels. “Ante un operativo donde hay una persona desaparecida actuaron con total normalidad, entonces lavaron una camioneta. No sabemos si la intencionalidad fue borrar pruebas, hay una denuncia concreta, una persona que no aparecía por muchos días, y se hicieron las cosas como si no hubiera pasado nada”, agregó sobre la justificación oficial que invocó un memo que ordena lavar los vehículos luego de los procedimientos.

El Cels había pedido medidas respecto de Pablo Noceti, porque él mismo se puso en el lugar de los hechos, dio una entrevista por radio con claridad expresando su idea y qué es lo que estaba haciendo en el lugar. Aunque el funcionario de Bullrich pasó por ahí a mediodía, una hora después del ingreso de la Gendarmería, no hay hasta ahora información sobre qué tipo de intervención tuvo en el operativo. “Una cosa es el ministerio de Seguridad respondiendo de esa manera hacia los reclamos de la comunidad mapuche, es una clara responsabilidad política, lo que no significa que se traslade en forma automática a la responsabilidad penal”, explicó esta parte querellante. Sin embargo, sí hay incidencia de Noceti en la etapa de investigación cuando fue alertado por el juez Otranto de algunas de las medidas de prueba en marcha. El cruce de llamadas telefónicas también es una medida pendiente, y en caso de ser solicitada Lleral ya cuenta con la sábana (listado de comunicaciones entrantes y salientes) del teléfono del funcionario.

Del análisis de las 19 declaraciones testimoniales que dieron los gendarmes en septiembre surgen decenas de inconsistencias y contradicciones que nunca fueron aclaradas. “Uno se ubica solo, otro se ubica solo con un tercero, hay otro que dice que no escuchó ningún disparo, el que disparó dice que lo hizo estando a diez metros del que dice que no disparó. Necesitamos completar lo que pasó no sólo para saber quién vio a Santiago y quién hizo qué, sino también para saber por qué se contradicen tanto”, concluyó la fuente.

El cuerpo de Maldonado apareció, no así su mochila y su celular, lo cual también podría jugar en contra de los verdeoliva, si es que llega en alguna instancia el momento en que sean llamados a indagatoria.

A criterio del Cels, las imágenes del expediente confirman las cosas objetivas que los mapuches describieron,  y que Gendarmería quería ocultar. “No llegaron al río, sí llegaron. Matías habla de un camión o camioneta que se pone de culata con la caja mirando hacia el río, él ve que meten un bulto y se va. Eso también sucedió. Metieron las cosas que se llevaron que no habían quemado. Hubo mucho movimiento de camionetas en todo el momento, hay elementos objetivos que coinciden con lo que declaró Santana”, indicó la querella. Sin embargo, afirmó que “no hay ningún indicio en el expediente de qué pasó con Santiago entre el 1º de agosto y el 17 de octubre”.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...