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3 de junio de 2016

#LaOtraCampaña10Años Carta del Subcomandante Insurgente Marcos: L@S OTR@S QUE SOMOS.

Está esta discusión sobre lo que es leyenda y lo que es historia.

No sé mucho de eso, pero imagino que son pilas enteras de libros sobre el tema, estudios de postgrado, coloquios, mesas redondas. Incluso, no estoy seguro, tal vez de eso se discuta en alguna clase de esas que se imparten en ésta o en otras instituciones superiores con carreras de las llamadas “de humanidades”.

Y ya que estamos en esto de la “humanidad” y sus sinrazones, me pregunto si en las carreras de humanidades se da la materia de “dignidad”, y si hay quien la imparta y quien la apruebe.

Mmh… O tal vez esa materia se imparte y se aprueba en colectivo, en muchas partes, no sólo en un aula.

Y me pregunto también si la dignidad no va de la mano de la indignación, ese sentimiento difícil de anclar en una definición pero que tiene que ver con esa rabia que se siente en las tripas frente a una injusticia.

Tal vez es esta capacidad de indignación una de las características del ser humano.

Ergo, una carrera de “humanidades” debiera tener las materias de “dignidad” y de “indignación”.

Es más, uno no podría graduarse de ser humano si no aprobara estas materias.

Ustedes disculpen si estoy un poco, o un mucho, desviado del tema.

No es sólo porque de por sí no me dieron tema, sino que sólo me dijeron que “vente pa´ la ENAH que lo vamos a hacer un festival para que la Mariana Selvas y el Doc y la Magdalena y tod@s l@s pres@s lo sepan que no están sol@s y que seguimos luchando por ell@s”.

Así me dijeron. Yo me quedé pensando. “¿Será que voy?”, me pregunté. Y me contesté “Creo que sí voy”.

Como no me dieron tema, pienso que podría hablar sobre qué es la Otra campaña, qué la define, qué la pinta y le da forma.

O, por ejemplo, explicar por qué estoy en la Ciudad de México, más en concreto en la ENAH en un festival cultural por la libertad de l@s pres@s de Atenco, y no en reuniones de adherentes en Chihuahua, Sonora o Sinaloa. O más mejor en Chiapas.

Y no se crean, yo no muy sé de la Ciudad de México pero parece que la ENAH está un poco retirado de donde están el Doc y la Mariana y la Magdalena. Entonces pensé que pues habrá que alzar la voz para que llegue tan lejos.

Y en eso estoy, o sea pensando en las voces y las distancias, cuando escucho una voz abajo a mi izquierda que dice:

- De eso se trata, de alzar la voz -.

Yo sentí un escalofrío recorriendo mi hermosa espalda y me dije “esa vocecita, esa vocecita”.

Y entonces llevé instintivamente mi mano a la bolsa izquierda de mi pantalón porque ahí guardo el tabaco y por aquello del “no te entumas Marquitos”.

¿En qué me quedé? Ah sí, en que no me dieron tema para esta plática aquí en la ENAH.

Es más, ahora que me acuerdo, quiero hacer una denuncia. Porque resulta que en la Asamblea Nacional de Adherentes de la Otra del día 29 me pasaron un papelito que decía:
“Sup: avisa si vas a ir a la ENAH para el festival del día 2 de junio. Si vas a ir, entonces te invitamos. Y si no vas a ir, pues no te invitamos”.

No sé qué piensen ustedes, pero me parece que quien redactó ese mensaje bien podría estar asesorando a cualquiera de los insignes candidatos a la presidencia de México.

Bueno, el caso es que no me dieron tema sobre el cual hablar y yo me quedé preocupado porque qué tal que están pensando que voy a cantar una de esas rolas que luego el tal Panchito Varona le pone música y la canta el tal Joaquín Sabina, y a ellos los siguen las muchachas y a mí me siguen los policías. No hay derecho.

Entonces en eso estoy, o sea contando cuántos policías andan tras mío (seguramente para pedirme un autógrafo), cuando escucho otra vez esa vocecita que ahora dice:

- Pst, pst -.

Yo primero pensé que era la voz de mi conciencia, y como a ésa de por sí no muy le hago caso, encendí la pipa y me dije:

- “Marquitos, no te angusties. Él se quedó en la selva, apoyando al Teniente Coronel Moisés en la Comisión Intergaláctica. Así que debe ser tu imaginación. Es prácticamente imposible que hasta acá haya llegado…”

- Yo, el eterno ganador en las elecciones del corazón de las féminas de buen gusto, el sueño húmedo de Halle Berry, el amor imposible de Angelina Jolie, el suspiro inconfesado de… de… bueno, dejo el espacio en blanco para que una mujer, una de única, ponga su nombre y su corazón en los míos prendidos. Ejem, ejem, heme aquí, yo soy… -.

- ¡Durito! -, digo con evidente desazón.

- ¿Cómo “Durito”? ¡Don Durito de la Lacandona! ¡El terror de la clase política mundial! ¡El aguafiestas de los reventones neoliberales! ¡El de la figura augusta que causará furor en las páginas de (anti) sociales de la prensa alternativa! ¡El triunfador de todas las encuestas que no se han hecho ni se harán! ¡El provocador de rubores, sudores y sonrojos en damas de los cinco continentes! ¡El pasito más chévere de los festivales de abajo y a la izquierda! -.

Al decir esto último, Durito hace unos pasos de baile mientras entona la versión dark-punk-libertaria-skatera y ráscale-tun-tún de “La Suegra”, cuya versión en cumbia ocupaba el primer lugar en el rating dominical de “Radio Insurgente. La Voz del EZLN, voz de los sin voz. Transmitiendo desde las montañas del Sureste Mexicano”.

Yo aplaudo discretamente y pregunto- cuestiono- reclamo:

- ¿Qué no estabas con el Moy? -

- Sí, pero vine para hablar con la Comisión Civil Internacional de Observación de Derechos Humanos, que vino a constatar la animalidad exhibida por el gobierno mexicano en San Salvador Atenco. Y, bueno, ya que andaba por acá, me pregunté “¿En qué enredos se habrá metido ahora aquel de la nariz evidente y la torpeza recurrente, aquel a quien honor le hice al nombrarlo mi escudero?” Y me dije que debía constatarlo personalmente y, como dije antes, heme aquí -.

- Hombre, no te hubieras molestado. Te hubiera mandado un correo electrónico -, le digo a Durito mientras oculto la bolsita de tabaco.

- Nah, no ocultes el regocijo que te provoca mi presencia. Y nada de caravanas, basta con que me des un poco de tabaco -. Durito no espera mi respuesta, toma la bolsa y retaca de hebra su pipa y una mochilita que, entonces me doy cuenta, lleva a su espalda.

- ¿Vas llegando o te estás yendo? -, pregunto entre la desazón y la esperanza.

- Llegando-, dice Durito tirando el tabaco y mi ilusión al suelo.

- Pero no te entusiasmes mucho, sólo vine a desmentir eso de que tienes las piernas más hermosas del sureste mexicano. Es público y notorio que las mías son más hermosas y, además, son más -, señala Durito mientras modela sus 3 pares de piernas que además, dicho sea de paso, son también brazos.

- Hablando de mitos -, le digo con manifiesta mala leche, - ¿tienes algo qué decir sobre el “Estado de Derecho” que viaja en los toletes y escudos de la policía mexicana? -.

Durito baja su mochila y la abre mientras dice:

- Que nada bueno se puede esperar de quien hace residir la legalidad de las instituciones en los penes de los policías – dice Durito.

- El Estado de Derecho en México es sexista, machista y, como tal, estúpido. No es posible hablar de legalidad mientras hay tantos ladrones y criminales libres (algunos hasta son candidatos en las próximas elecciones). La justicia en México es una mercancía y cara. La compra quien tiene la paga. ¿Acaso no te has dado cuenta de que, cuando un rico delinque, se siguen todos los procedimientos “legales”, se alarga el proceso y, las más de las veces, cuando se llega a la conclusión de culpabilidad, el susodicho se huye? ¿No es cierto que al pobre primero se le detiene, se le golpea, se le encarcela, y ya luego, mucho después, se averigua si es culpable o no? -

Durito enciende su pipa y hurga dentro de la mochilita mientras agrega:

- Por lo demás, no te afanes en escribir. Tengo algo mejor que lo que puedas elaborar -, y sin más preámbulos me entrega unas hojas arrugadas.

Yo voy a preguntar que qué es eso cuando Durito señala:

- Bah, no tienes por qué agradecerlo. Lo he hecho con mucho gusto, gran alegría y desbordado entusiasmo. Y ya me tengo que ir porque voy al plantón del Penal de Santiaguito -, dice poniendo de nuevo la mochilita a su espalda y perdiéndose en fría madrugada del Valle de México.


En otra madrugada, pero en las montañas del Sureste Mexicano, Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, y yo platicábamos junto al fogón de su cocina.

Hace algunos años, cuando vino a la Ciudad de México en búsqueda del mal y el malo, Elías Contreras visitó la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ignoro el motivo de su visita y nunca me lo aclaró. Tal vez había quedado de verse ahí con alguno de los contactos que le pasaban información sobre los complicados laberintos del mal y el malo. O tal vez se dio en caminar así nomás y los pasos lo llevaron a acercarse a la Pirámide de Cuicuilco. El caso es que Elías Contreras, comisión de investigación del EZLN, entró a esta escuela, pasó unos minutos en ella y luego salió. Tal vez, no lo sabemos, se mezcló en el patio con estudiantes, trabajadores y maestros. Tal vez se cruzó, sin saberlo uno ni otra, con una estudiante de la ENAH que se llama Mariana Selvas y que se encuentra actualmente presa, injustamente, en el Penal de Santiaguito, en el Estado de México.

Elías Contreras debe haber recorrido también la colonia Isidro Favela y las otras que se encuentran en los alrededores de la ENAH y los centros comerciales de Perisur, Gran Sur y Cuicuilco.

Me contaba Elías Contreras que bastaba recorrer las calles de la Ciudad de México para darse cuenta de que la justicia es una para los de arriba y otra para los de abajo. Y no hablaba sólo del soberbio complejo propiedad de Carlos Slim contrastando con la pirámide y las modestas casas de los vecinos de las colonias aledañas.

Era la actitud (“el modo”, dijo Elías Contreras) de la policía en uno y otro lado; la mirada sumisa y servil de la autoridad cuando estaba en los terrenos de quien manda realmente, y la prepotente y voraz cuando se sabe entre los de abajo.

“La policía cuida al de arriba y despoja y humilla al de abajo”, dijo Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, y después se quedó en silencio. Me pasó entonces una solitaria hoja de papel de su cuaderno de apuntes.

Algo recuerdo de lo escrito ahí, ahora, en esta madrugada.


Y más allá, en una madrugada más retirada en tiempo y en espacio, el Viejo Antonio velaba conmigo a la orilla de una milpa.

Las huellas de un tepezcuintle y el hambre mal contentada con tortillas y frijoles nos llevaron hasta ese lugar, como a una legua de su champa, buscando algo para alegrar el estómago del día siguiente.

No apareció el tepes, pero el Viejo Antonio, en el trayecto de vuelta, me contó una historia de un mundo hecho abajo y después dominado por arriba.

“No todos ni todas, bajan la cabeza y se desmayan”, dijo el Viejo Antonio por decir “no tod@s se resignan y conforman”. Y algo más agregó que yo escribí con letra torpe y apresurada en mi diario de campaña.

Creo que, puesto que no me dieron tema para la plática de hoy en la ENAH, aceptarán ustedes que les lea este extraño, por serio, texto dónde se trata de sintetizar lo que Don Durito de La Lacandona, andante caballero, Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, y el Viejo Antonio, traductor involuntario de una cultura en resistencia, escribieron y dijeron en ésta y otras madrugadas. Se llama….

L@S OTR@S QUE SOMOS.

La historia o la leyenda se tejen de madrugada. Habrá, es cierto, quien cuestione su veracidad y pretenda clasificar una u otra en el endeble criterio de “verdadero” o “falso”. Para lo que concierne a lo que ahora cuento, no importa ni lo uno ni lo otro.

Las palabras que nombran lo que está por hacerse no salen de pronto ni en cualquier parte, sino que van buscando un lugar dónde nacerse y esperan el tiempo propicio para surgir.

Hay un lugar en el que la oscuridad y la luz se encuentran y se tocan apenas un instante. Después se va cada una a su camino, a su espera. Así van la sombra y la luz, siguiéndose y evitándose, hasta que se olvidan de lo que son y se hacen de nuevo en lo otro, rehaciendo una y otra vez el oximorón de su deseo. Ese lugar tiene también su tiempo, y en él la muerte y la vida se postergan. Es el amor, dicen, quien entonces ahí reina.

Es en la madrugada, en ese espacio y tiempo, donde hay quien está ya y quien llega apenas. Dicen que es la sombra quien espera, acechando con la mirada de quien lleva como maldición la duermevela, a que la luz desnude sus ropas y sus miedos, que recueste el cuerpo y ponga de pie el deseo.

¡Ah, la madrugada! Hay ahí, esperando siempre (es decir, no estando), una piel compleja hecha de dos tibiezas, que la arroparían del frío y soplarían lejos la soledad.

En ese delgado límite, donde no hay muro ni abismo, la palabra recorre todos los calendarios y asume una forma que es hablada en muchas lenguas.

Digo ahora lo que esa palabra me cuenta en ese quiebre del tiempo, con la niebla de la duermevela, y en la lengua de la montaña:

Hay en cada hombre, en cada mujer, un otro y una otra diferentes.

Escondido está lo otro, como guardado está. Esperando espera. Estando está.

A veces es un rasguño, imperceptible afuera y definitivo dentro; otras es un terremoto que rompe la fastidiosa cotidianeidad; y a veces es una piel, caricia o áspero roce, que rasga con tierna furia la piel de afuera y revela y rebela la otra piel, la del otro, la de la otra que somos.

Pero es siempre un dolor lo que obliga a salir eso otro que somos sin serlo todavía.

Las más de las veces somos lo otro con un “NO” que es un desafío a la docilidad impuesta.

Y no nos vemos.

No si solos somos lo otro que somos.

Entre la desbocada competencia por la corrupción y el crimen que son el combustible del “sálvese quien pueda”, hay una, uno, otro, otra, alguien que dice “no”.

Hay, por ejemplo, una joven mujer que aparta su paso del conformismo de ser lo que el varón quiere que sea y pone en un rincón sus miedos para vestirse y desnudarse con el traje siempre nuevo de la rebeldía.

Y hay un profesionista que, contra toda la prudencia desde arriba impuesta, arriesga su bienestar y seguridad para ir por una medicina para quien no conoce hasta que yace moribundo, roto el cráneo por el “Estado de Derecho” sintetizado en una granada de gas lacrimógeno “made in USA”. El otro podría decir, si no tuviera muerte cerebral, “me llamo Alexis Benhumea, estudio economía en la UNAM, fui acusado y condenado por ser joven”. El profesionista de llama Guillermo Selvas, le dicen “Doc” porque es médico y está preso, acusado, entre otras cosas, de ser un luchador social.

Hay una joven estudiante que lo acompaña, entre otras cosas, porque hay lecciones que no se aprenden en las aulas ni en los libros, sino en las calles y campos del alargado dolor que algunos llaman “el México de Abajo”. Una carpeta con su expediente señala: “Mariana Selvas, estudiante de la ENAH. Acusada, entre otras cosas, de ser mujer joven”.

Hay una indígena que elige serlo pero con dignidad, la que se viste con los colores que antes eran vergüenza y hoy son alegría, y abraza a quien sólo conoce por el dolor y la rebeldía comunes, ansiosos por ser colectivos. Son ecos los que resuenan diciendo: “Me llamo Magdalena, soy indígena mazahua, estoy acusada de ser mujer indígena”.

Hay un hombre, un campesino, que elige levantar el color que tiene de la tierra y con esa morena dignidad dar su apoyo a quien también lucha por esa tierra que pinta nuestra sangre. Calla el hombre y en silencio dice “Me llamo Ignacio Del Valle, soy campesino de San Salvador Atenco. Estoy en un penal de máxima seguridad porque en México ser campesino y ser rebelde y ser solidario es también ser un reo de alta peligrosidad”.

Y hay mujer, que no importa si es joven, adulta, madura o anciana, sino que es mujer, y que carga ahora como cadenas lo que no quiere sino como alas, y que para eso une sus pasos a otros pasos. Tiene todos los nombres y todos los rostros que abajo se nombran y se miran.

Y hay un fotógrafo, un reportero, que deja la cámara inerte porque el corazón se le conmueve y le manda que no convierta en mercancía el instante que la empresa le reclama para la venta, que escribe lo que ve y escucha, y no lo que los lentes y audífonos del Poder le imponen. Porque hay quien se pasa del otro lado de la línea, para ver lo que abajo se ve, lo que se calla.

Y hay un hombre, una mujer, un niño, un anciano, una joven, un otro, una otra que prefiere dignidad a humillación, y que obra en consecuencia.

Encontrarla, encontrarlo. Eso es la Otra Campaña.

Este país, esta tierra, esta Patria, tiene otra una dentro de ella. Tan a flor está su dolor que basta un oído atento para darse cuenta de su existencia. El oído se hace palabra y el esto soy, aquí estoy, se multiplica entonces.

Nacer ese otro país, ese otro México. Eso es la Otra Campaña.

Y hoy, luchar por la libertad de Mariana Selvas, del Doc, de Magdalena, de Nacho, de todas las presa, de todos los presos, eso es la Otra Campaña.

Desde la Otra ENAH.
Subcomandante Insurgente Marcos.México, Junio del 2006.

29 de julio de 2013

Votán I. UN ESCARABAJO EN LA RED (Durito versión freeware).

Votán I.
UN ESCARABAJO EN LA RED
(Durito versión freeware).
 Julio del 2013.
Antes de explicarles cómo va a ser esto de la escuelita (algo así como un “manual de ruta” o “manual de malos modales” o “manual de supervivencia”), vamos a asomarnos para ver en qué están allá arriba.  No porque seamos dispersos (que lo somos, ni dudarlo), sino porque nosotros tratamos de mirar sus calendarios y geografías, es decir, tratamos de entender.
Así que, sea usted amable y paciente, y acompáñenos en esta mirada desde acá hasta su allá.  Veamos… mmh…
Tanta coyuntura-histórica tratando, en vano, de arrebatar atenciones con titulares noticiosos.  La impostura mediática derrotada ahora por los hashtags –o como se diga- (“virales” se dice, por masivos, no por nocivos… ¿o sí?).
Ah, la desesperación de comunicólogos, politólogos, columnistas, jefes de noticias: los temas de “actualidad” ya no los marcan, señalan, imponen sus análisis –no pocas veces bien lubricados por billetes de todos los colores-, sino que cada quien según su modo, su calendario, su geografía.
Dejemos por un momento de lado esa patética relación entre las personalidades del espectáculo y de la política en todos los niveles –la realeza, ministros, presidentes, gobernadores, legisladores-, cuya “trascendencia” sólo ocupa al periodismo frívolo (es decir, todo el de paga).  Las reflexiones de politólogos y periodistas sobre este asunto sólo atraen a los cada vez más escasos “profesionales del comentario” en sus columnas.
En la sentencia “tuitera” de Durito: “De la relación entre la farándula y la política, vale decir: photoshop los crea y ell@s se juntan”
Porque ahora resulta que la gente (esa masa rebelde que no mira hacia donde se le ordena que mire, ni escucha lo que se le ordena que escuche), ha adquirido la manía de traer lo cotidiano a primer plano: cómo peinarse, lo que me pasó en tal lugar, lo que me gusta-disgusta, lo que vi-oí-me dijeron-dicen, los crímenes que no aparecen en los medios de comunicación de paga, los ridículos reiterados de gobernantes (antes ocultos por montañas de dinero en los closets de la comunicación de paga), ahora expuestos sin control.
¿Que el supuesto paladín de la libertad y la democracia, el gobierno norteamericano, espía impunemente, o hace barbaridad y media en todo el planeta?  ¡Zas!, la red se convierte entonces en la mano irreverente que derrumba la escenografía tras la que se oculta la gran obsesión del Poder: controlar todo y a tod@s, sabiéndolo todo.
Y, de pronto, cuando el Poder se da cuenta de que de nada valió pagar tanto para que los reflectores principales (los mediáticos) se apagaran o se concentraran en el espectáculo bobalicón de moda, el respetable, la gente, la plebe, la banda, enciende sus lucecitas, pero no para acompañar rítmicamente la balada de arriba, sino para evidenciar que el rey-príncipe-ministro-presidente-gobernante-legislador está desnudo.
Sabiéndose expuesto, el Poder sólo alcanza a balbucear incoherencias y, por supuesto, a criminalizar a sus descubridores. ¿Que tal o cual gobernante o funcionari@ lleva con patético porte su síndrome de “usted-no-sabe-con-quién-se-mete”?  ¡Zás!, ahí tiene su zape cibernético y que todos lo vean-escuchen-difundan.  Y, claro, la consecuente respuesta jurídico-policíaca de los políticos: arresto de tuiteros; iniciativa de ley para controlar las redes sociales; el espacio aéreo mundial usurpado por el gobierno norteamericano, la patética servidumbre de los gobiernos europeos (“es sólo un indio, deténganlo”).
Ponga usted el nombre que guste de quienes arriba son o pretenden ser: Peña Nieto, Obama, Berlusconi, Rajoy, Putin, el etcétera que padece usted en su rincón.  Grandes, medianos y pequeños (todos malos) comediantes danzando al ritmo frenético de internet (¿sobra decir que ni siquiera llevan el paso?).  Resumiendo: internet = (igual a) la globalización inmediata y masiva del ridículo y la incapacidad de la clase política.
Pero ¡cuidado!, porque allá arriba ya se dieron cuenta de que lo instantáneo (la evidencia masiva de su incompetencia) es también fugaz.  Y que el remedio para un escándalo es un escándalo mayor.  El mejor antídoto contra un “hashtag” viral es otro ídem.  Mientras esas denuncias no pasen al “hay que hacer algo”, de ahí al “hay que hacer esto”, y de ahí al calendario y la geografía (“hay que hacerlo en tal lugar, tal día”), pues no hay problema.  El Poder no tiene inconveniente en que sus ridículos sean temas de sobremesa, pero si, por ejemplo, los nuevos “terroristas internacionales”, es decir, las redes sociales, pasan del escarnio a la movilización… pues entonces sí empiezan a sonar los “teléfonos rojos” (ok, ya sé que ya no se usan, pero creo que me entienden) en los centros del Poder Mundial, es decir, en los centros financieros.  Porque una cosa es indignarse individualmente frente a la injusticia, y otra cosa es hacerse colectivo de Indignados.  En suma, los problemas se ponen serios cuando las “manitas abajo” en la red, se transforman en puños desafiantes en la calle… y en el campo.
Pero allá arriba, l@s analistas insisten en la mentada y re mentada “coyuntura” (el “contexto histórico”, mi buen).  Y se trata del espectáculo de siempre.  Por ejemplo, las elecciones…  Fraudes pre-electorales, electorales y postelectorales.  La conclusión entonces es casi unánime: “no sirven”… hasta que llega una nueva temporada electoral y un iluminado a modo ofrece lo de siempre: la libertad anhelada al alcance de una boleta electoral.  Así, la salvación está en pintar una cruz en determinado lugar de un papelito, con fervor depositarlo en una caja, y a esperar que ese ser intangible que es “la mayoría” aparezca como irónico disfraz de quien realmente decide: un puñado de grandes señores y señoras del dinero.
“La Sociedad del Poder”, le llamamos nosotros, nosotras las zapatistas, tal vez sólo para señalar que no es en el aparato tradicional, exaltado por la ciencia política ídem y los políticos ibídem, donde reside el Poder y su criminal ejercicio.
Ah, la clase política y corifeos que la acompañan.  Como si estuvieran a años luz de la realidad, los políticos de arriba no se han enterado de que lo que pretenden gobernar ya no existe.  Su (mala) actuación es sólo la escenografía tras la que se ocultan los escombros de un mundo… de su mundo…
 DURITO Versión π (3.14159265 etc.)
   Un político es como un zombie con un letrero de “vegetariano radical”, y cualquiera que sea su lema de campaña en el fondo es: “sigo siendo el mismo pero ahora me voy a portar bien”, me dice Durito, que sostiene que Hannibal Lecter no es más que un zombie con buenos modales y habilidades gastronómicas (por cierto, vienen a la escuelita dos especialistas en gastronomía, seguramente intrigados por los ingredientes del platillo “Marco´s Special”, no apto para vegetarian@s y tan exitoso que olvídate deRatatouille, ¿Querrán robar la receta secreta?).
Sí, ha regresado Durito.  El autodenominado “único superhéroe que no usa mallas, ni calzones encima de las mallas… ni debajo de las mallas”.
Durito tiene días insistiendo en que es su turno.  A mi argumento de que muchos no lo recuerdan y que muchos más ni saben de su existencia, Durito me ha dado su tarjeta de presentación y me pide que la publique.  Él insistió, así que aquí la pongo, por si algún despistado (o despistada, que la equidad de género no se olvide) decide recortarla y tenerla a la mano:
Don Durito de La Lacandona A.C. de C.V. de (i)R. (i)L.
Caballero Andante.
Hojita de Huapác # 69.
Montañas del Sureste Mexicano.
Sé que fue un error, pero le pregunté qué diablos quería decir eso de “A.C. de C.V. de (i)R. (i)L” y me respondió: “Andante Caballero de Cabalgadura Versátil de Irresponsabilidad Ilimitada”.
Le dije que ya nadie usa las tarjetas de presentación, que ahora hay “blogs”, “perfiles” y cibernéticos equivalentes.  En respuesta a mis reparos, Durito me quitó la tarjeta, garabateó sobre ella y me la devolvió.  Ahora dice:
Don Durito Punto Com.
Andante Caballero y Grafitero Cibernético.
Arroba más w (pero al triple) punto #yosoy69yomiyomi.
(Se rayan muros feisbuqueros y de los otros.  Presupuesto sin costo)
Versión 7.7 bis.
Descarga gratuita sólo para linux.
Diga sí al software libre

Por supuesto que no le pregunté qué significaba todo eso.
Bueno, el asunto es que Durito me ha dicho que ahora es cuando, que qué mejor momento para hacer su reaparición que cuando un pequeño, pequeñísimo número de personas, de geografías y calendarios tan dispersos, están esperando el inicio de clases en la escuelita zapatista.
Para quienes no lo conocen o no lo recuerdan (o para quienes, como el que esto escribe, han hecho el esfuerzo de olvidarlo), Durito es un escarabajo.  Cierto, no es un escarabajo cualquiera.  Se dice caballero andante (y le da por recitar párrafos enteros de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”), tiene un “clip” mal desdoblado como lanza, un pedazo de cáscara de cacaté como yelmo, una tapita de frasco de medicina como escudo, y como espada, bueno, ahí sí son palabras mayores, porque su espada es nada menos que “Excalibur” (aunque su apariencia sea la de una ramita).  Para completar tiene como montura no un rocín, sino una tortuguita del tamaño de un dedo pulgar, a la que llama “Pegaso” (“porque parece que vuela cuando agarra velocidad”, aclara Durito).
Durito o Don Durito de La Lacandona, dice que su misión es, transcribo textualmente lo que me dicta,desafiar al poderoso, socorrer al desvalido, arrancar suspiros de las féminas, ser modelo de posters, y… y lo que vaya saliendo en el camino porque tampoco es cosa de encasillarse, ¿no?  Por ejemplo, también hago ingeniería –soy albañil media cucharita de té-, fontanería, pintura, consejero amoroso, botiquero, webmaster, mago, catador de helados de nuez, escribano, especialista en tratamientos de belleza que incluyen lavado, engrasado, hojalatería y pintura, etcétera.  No olvides poner énfasis en el “etcétera”.
Así que, aprovechando que –al igual que millones de personas-, la coyuntura histórica no nos toma en cuenta, y mientras llega el día fatídico en que inicien los cursos de la escuelita zapatista, Durito impartirá ahora un curso propedéutico, dice, de “alta política”.
Y para hacerlo, Durito se pone en modo “Massively Multiplayer Online –MMO-” (para que todo el mundo se entere, dice -al menos en Word of Warcraft y en Call of Duty-) y comienza con…  ¡¿Un Twit?!
   “Los partidos políticos institucionales son el “bioshacker” de la lucha por la libertad”
(Durito sonríe satisfecho de su capacidad de síntesis, pero siente la necesidad de extenderse así que… a sufrir…)
  Para entender el funcionamiento contemporáneo de la política de arriba, hay que acudir a su nuevo ateneo: los medios de comunicación de paga.  Ojo: noten ustedes que ya no usé el tradicional “medios masivos de comunicación” porque hay medios alternativos (o libres o como se diga) que son masivos y otros que son terreno de lucha (como internet).
  Tomemos, por ejemplo, la televisión.  Encienda su aparato y aprecie usted cómo la realidad imita a la publicidad.  Ahí están esos anuncios con aparatos maravillosos que le permiten no sólo bajar de peso, también le dan una figura de yomiyomi, de corre-porque-te-alcanzo.
  Adquiriendo uno de esos aparatos, usted puede atascarse de garnachas, harinas, carbohidratos, hidrocarburos, azúcar, benzoato de sodio en generosas proporciones, y además tirarse en la cama o el sofá o la hamaca o el suelo (todavía hay clases sociales, no se crea) y darle al videojuego, a la novela o a la teleserie.  En unos cuantos días, usted tendrá una figura como el joven o la señorita que en este momento está demostrando que el aparato es fácil de usar, además de ser útil para colgar la ropa a secar.
  Bien, así es la política de arriba en el momento en que piden su voto.  No es necesario que usted se organice, que luche todos los días y en todas partes, por construirse un destino.  Para eso, no faltaba más, está este producto.  En su nueva versión le hemos incluido un botón de reseteo, y ahora incluye un frasco de gel con aroma a florecitas.  Él se encargará de todo.  Usted siéntese cómodamente y verá cómo abundan las ofertas de trabajo digno, los créditos con bajos intereses, las escuelas laicas, científicas y gratuitas, la cultura al alcance de todos, las viviendas con todos los servicios que sí sirven y de bajo costo, alimentos completos, hospitales bien equipados y personal médico capacitado, las cárceles llenas de verdaderos delincuentes (es decir, de banqueros, funcionarios y policías), la tierra de quien la trabaja, las riquezas naturales propiedad de la Nación.  En fin, el mundo que siempre soñó disfrutar, pero sin tener que hacer nada más que cruzar esta boleta electoral.  No, ni siquiera se tiene que molestar en vigilar si no se hace trampa o si no se cuentan bien los votos, ¡nosotros lo hacemos por usted!
  Ah, el “bioshaker” de la libertad: baje de peso sin moverse (que el aparato se mueva por usted); sea libre sin luchar (que el líder luche por usted).
  Ahora bien, no apague usted su televisor.  Veamos qué hay detrás de esos anuncios.  Sí, esos jóvenes musculosos y esas frondosas señoritas no usan esos aparatos.  Si usted les pregunta fuera del escenario le dirán que son inútiles, que nunca comprarían uno, que un buen cuerpo sólo se consigue con una alimentación adecuada y haciendo ejercicio.  ¿Me sigue?
   Bueno, pues igual en la política: los que verdaderamente mandan en el mundo no creen en la democracia electoral, saben bien que ahí no se decide nada de lo fundamental.  Que el mando verdadero, el Poder, está en otro lado, en SU lado.
  Pero resulta que, cuando usted está por cambiarle de canal, o poner el dvd “de producción alternativa” para ver “The Walking Dead”, aparece otro señor, señora, señorita, que le dice que no le cambie, que si vota por él-ella, ahora sí se va a conseguir eso que tanto necesita y merece, que para lograrlo, mire usted, sólo tiene que marcar esta boleta electoral aquí en este logotipo que, ¡es cierto!, parece de comida chatarra…
  Bien, ahora un examen de opción múltiple para aprobar este curso propedéutico:
  Visto lo anterior, usted…
 a).- Le hace caso al señor-señora-señorita y se dice que hay que probar, que tal vez ahora sí, que hay que hacer otro partido político… con los mismos de siempre.
 b).- Le cambia de canal o le da play al devedé y empieza a comentar con su pareja o su perro o su gato, o con los 3, sobre por qué los zombies siempre pierden a pesar de que son mayoría abrumadora: Bueno, no siempre, más bien casi nunca / Al final los zombies ganan / Y está esa película de Romero, donde sale el de El Mentalista, donde al final se ve que los zombies van a buscar un lugar para ellos / Ah, se llama “Zombie Land”, “Tierra de Muertos” / Sí, se van tal vez horrorizados por la sanguinaria crueldad de los vivos / Mmh, ¿o sea que tú dices que los zombies van a hacer, como quien dice, su municipio autónomo rebelde zapatista? / O que van a la escuelita zapatista / De por sí eso va a estar lleno de gente rara / Sí, como nosotros / Y nosotras, menso / Zape / Bueno, besito.
 c).- No tiene o apaga el televisor y busca en la red si alguien ya consiguió autobús para San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, del 8 al 18 de agosto, para llegar a la fiesta, ir a la escuelita, y estar en la cátedra de los pueblos originarios.  Mientras se enciende la compu, usted se prueba esas botas horribles que alguien le dijo que le servirían cuando viniera a Chiapas.
 d).- No leyó-entendió la pregunta.
 Autoevaluación (no haga trampa):
   Si usted eligió la opción a, ni venga, nomás va a hacer corajes.  Si optó por la respuesta b, no se preocupe, nosotr@s también parecemos zombies… bueno, pero una peinada no le haría mal.  Si su opción fue la c, es bueno que sepa que esas botas no le van a servir de mucho.  Si eligió la d, entonces vuelva al inicio del texto (no, éste no, sino el que se empezó a escribir hace más de 500 años).
 Tan-tan.  Fin del curso propedéutico de Durito
 -*-
   ¿Y los zapatistas, las zapatistas, cuál opción escogerían?  ¿Usarían aparatos de ejercicio o una dieta balanceada, o ambas?  O ninguna -ya ve que a los zapatistas luego les da por construirse su propia opción-.
Ah, esas respuestas tal vez las encuentre en el curso “La Libertad según l@s Zapatistas”.  No se lo aseguro.  Lo que sí debe tener por cierto es que, aunque escaseen las respuestas, abundarán las preguntas.
  (Ah, Durito trajo también un cuento, “la historia de gato-perro”, pero ése lo dejo para otro día).
Vale.  Salud y, créame, lo que vale la pena no es fácil, por ejemplo, subir esa loma para, desde ahí, ver como la luz al fin se cobija en la sombra de madrugada.
(Continuará)
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
SupMarcos.
México, julio del 2013.
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Escucha y ve los videos que acompañan este texto.
“Imágenes inéditas de Durito. Top Secret.”
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De la autoría de León Gieco y con la voz de Carlos Karel, la rola “Señor Durito”.
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Rola donde se parodia la serie televisiva “TheWalkingDead”
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De la popular serie “Hitler se entera”, aquí su pesar por las campañas electorales en México y los nuevos candidatos… como el Gato Morris (ojo: contiene palabras altisonantes que pueden ser ofensivas, pero nada que no se escuche a diario en cualquier parte del mundo):
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