Nodo-caracol-bitácora virtual de cambalache chorero y otros chunches, abajo y a la izquierda.
22 de noviembre de 2007
Presidente Uribe acabó con la esperanza del regreso de los secuestrados en Colombia
Todos los familiares de los secuestrados y todos quienes apostamos a la salida negociada a este añejo conflicto, teníamos las esperanzas puestas en esta mediación. Se abrieron caminos, se abrieron diálogos que, muy posiblemente, arrojarían la liberación de buena parte de los secuestrados.
En una decisión mezquina, unilateral, egoísta, el presidente Uribe terminó con la mediación y volvió a los familiares al desespero y a la incertidumbre.
Es difícil que lo haga, pero debemos exigirle que reconsidere su decisión. La opinión pública, las organizaciones, los familiares de secuestrados, la comunidad internacional tiene que hacerle ver a este desalmado gobernante que cometió un grave error al terminar con los oficios de Chávez y Piedad.
Que los desalmados de las Farc entiendan, también, que ganarían terreno y credibilidad al entregar, pese al rompimiento de la mediación, las pruebas de superviviencia que habían prometido. No jueguen más con el dolor de los familiares, por favor.
10 de septiembre de 2007
Los queríamos vivos, libres y en paz
No pude dormir. La imagen del llanto de Luz Marina Reyes me obligó aplazar el cansancio y dar vueltas en mi cama permitiendo varios sollozos.La señora, madre de Juan Carlos Narváez asesinado mientras se encontraba secuestrado por las Farc, dijo que nunca esperó tener que recibir el cadáver de su hijo así, sin más, en una bolsa plástica. "Pido la justicia para la gente mala en Colombia y en el mundo entero".
Más de cinco años de secuestro, un brutal asesinato y el secuestro mismo de los cadáveres durante tres meses, soportaron los familiares de once diputados víctimas del conflicto colombiano.
El secuestro, calificado por algunas personas como cinematográfico, sucedió a plena luz del día en la Asamblea del Valle del Cauca, ubicada en el centro de Cali, al suroccidente de Colombia.
A partir de ese momento, las constantes súplicas de madres, las lágrimas de las esposas y los sueños truncados de los niños y adolescentes, no fueron suficientes para que las Farc y el Gobierno pactaran un acuerdo para lograr su liberación.
Me duele este país. Siento el dolor de los familiares como si fuera propio. Muchos muertos hemos puesto en el intento fallido de lograr una justa reconciliación.
Que empiece la investigación y que ojalá la dejen continuar con su curso normal. Pongámonos a pensar... si las Farc los hubiera asesinado a sangre fría, como insistentemente dice el Gobierno de Uribe, ¿realmente habrían entregado los cadáveres?
En ese estado de cosas, un fallido rescate y la participación de mercenarios internacionales (pagados por un político colombiano) cobra mayor validez.
Comparto con ustedes un especial multimedia que elaboramos para conmemorar los cinco años del secuestro.
1 de septiembre de 2007
Mis primeras pisadas en La otra Chilanga
Más que escribir una primera 'gran entrada', quiero expresar la incertidumbre que me invade y el dolor de Patria que atraviesa mis huesos, a la espera de la posible entrega de los cadáveres de once ex diputados asesinados mientras se encontraban secuestrados por la guerrilla de las Farc en Colombia.
Hace tres meses, el mundo recibió la trágica noticia del asesinato. Las Farc argumentan que murieron al ser atacados por un grupo militar aún desconocido para ellos. El Gobierno insiste en que fue un asesinato a manos de los guerrilleros.
Muchas hipótesis se manejan, algunas vinculan a fuerzas extranjeras y hasta mercenarios internacionales. Sin embargo, lo único que hasta ahora parece certero, es que están muertos y que sus once familias perdieron una lucha de casi seis años, rogándole al Gobierno y a las Farc, acercarse y sentarse a negociar un intercambio humanitario para la liberación de ellos y de los más de dos mil secuestrados que duermen obligados en las montañas de Colombia.
En buen momento inicia una mediación del presidente venezolano Hugo Chávez. Ayer se reunió con Uribe en Bogotá, con familiares de los prisioneros pedidos en canje y con los familiares de los secuestrados. Pese a eso, el Gobierno lidera una campaña de No al despeje militar, lo que dilata cualquier posibilidad de negociación. No hay una verdadera voluntad política.
Aquí estoy, a la espera de la información. Por cuestiones ajenas a mi voluntad no pude viajar al lugar donde, se supone, hoy entregarán los cadáveres de los diputados. Sin embargo, cargo un poco de pesimismo. Participo del dolor de los familiares de los asesinados.
No me gustaría tener que informar sobre otro hecho similar. En Colombia, el secuestro, ya no es siquiera un problema de mero conflicto armado. Es un grave problema humanitario.