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28 de octubre de 2016

La lucha política, el EZLN, las elecciones y otras cosas.




Babel
La lucha política, el EZLN, las elecciones y otras cosas
Javier Hernández Alpízar

Tendemos a olvidar el origen de las cosas, solamente vemos lo presente o el presente inmediato y lo vemos incompleto, con ese recorte, esa edición simplificada de lo que pasa, tendemos a juzgar, incluso a poner nuestros prejuicios por delante, sin cuestionarnos de dónde viene todo esto. En las reflexiones zapatistas del Seminario Anticapitalista, han subrayado la necesidad de hacer la genealogía de las cosas, buscar sus orígenes y raíces para comprenderlas y poder decidir no frente a la inmediatez sino frente a una reflexión cabal, integral.

Sin embargo no podemos regresar al infinito en nuestras reflexiones genealógicas, remontarnos al Big Bang o al inicio de nuestra narración favorita. Yo comenzaré esta reflexión desde 1994 para tratar de entender el momento presente, pero no quiere decir que esto no tenga raíces aún más antiguas. En 1994 la imagen de Salinas de Gortari era la de un priismo neoliberal moderno triunfador e irresistible para muchos (pueden ver algo de este clima en la película El Bulto). La izquierda que apenas en 1988 había ganado por primera vez en su historia la elección presidencial había sido derrotada con un fraude (Manuel Bartlett anunció por TV el triunfo “legítimo de Salinas”) y ante su pusilanimidad (apellidada Cárdenas), Salinas se “legitimó en el ejercicio del poder” con el apoyo del PAN (Fernández de Cevallos). Cooptó voluntades, se fabricó una imagen nacional e internacional de un prócer de la modernidad y cerraba su sexenio con la firma del TLACAN (en inglés Nafta). Un tratado de libre comercio con Canadá y USA, el principio de la nueva era de acumulación por desposesión, despojo, que padece México, hoy con 43 TLCs firmados. La izquierda se había achicado y achicopalado. En 1985 la había movilizado desde abajo la sociedad civil solidaria frente al temblor, en 1988 no se movilizó hasta la desobediencia civil por el fraude (eso quedaría como marca para próximos fraudes), en 1989 cayó el muro de Berlín y USA bombardeó e invadió Panamá.

Campeaban el desánimo y el sentimiento de derrota, los profetas agoreros anunciaban el fin de la historia, el fin de las ideologías, el fin de los alzamientos armados, la derecha en México y el mundo no parecía tener rival: en Centroamérica la contrainsurgencia reaganiana derrotó con su dinero, trasiego de drogas, armas, guerra y elecciones controladas a los frentes sandinista y Farabundo Martí. Algunos líderes de estos frentes eran amigos de Salinas de Gortari. El panorama le aseguraba a Salinas dejar un delfín a modo, los tecnócratas anunciaban que estarían en Los Pinos por varios sexenios. El tapado priista (próximo candidato) podía estar entre Colosio, Camacho Solís (que tenía a alguien muy cercano de apellido Ebrard), Ruiz Massieu, Aspe Armella, Zedillo y alguien que había sido muy cercano a Salinas: Joseph Marie Córdoba Montoya, militante del PRI desde antes de haberse nacionalizado mexicano. Además estaban muy fortalecidos los empresarios beneficiados por el salinismo, el mayor de todos, quien llegaría a ser el más rico del mundo, o eso parece, Carlos Slim Helú (a quien muchos consideraban, pero nadie lo ha podido probar, un mero prestanombres de Salinas).

En el mundo y en México, la derecha cosechaba triunfos y se aprestaba a disfrutar de una hegemonía indisputada en un mundo unipolar. Muchos académicos ex marxistas se aggiornaban leyendo a Nietzsche, a Ciorán, a Savater, a Vattimo, Lipovetsky, Heidegger, Sade, Baudrillard, Bobbio, Bovero, Sartori, Rawls, y algunos de plano abrazaban el (neo) liberalismo de los Hayek. Friedman, Popper y adláteres. Paz era ya una estrella de Televisa y se enfilaba para el Nóbel.

En 1994, la voz crítica que dio nuevo aliento a esa izquierda con la cola entre las patas no fue Roger Waters (él había festejado la caída del muro haciendo una lectura unilateral de The Wall en un concierto con rockstars como Scorpions y Cyndi Lauper). En 1994, contra toda sensatez y cordura, contra todo pronóstico, se alzaron en armas los indígenas del EZLN.

La primera editorial de La Jornada distinguía entre indígenas de verdad y “profesionales de la violencia”. Luego la realidad los desmintió: era una auténtica rebelión indígena. Solamente lo entendió desde el principio  gente como Carlos Montemayor, que tenía los antecedentes por su estudio de los movimientos armados en México y de las lenguas indígenas, realidades negadas, escondidas, marginadas o minimizadas en un México racista. Pero la legitimidad de la rebelión se reveló incuestionable, la movilización social y el escándalo mundial obligaron a Salinas a ordenar un alto al fuego. Los zapatistas también entendieron que la vía armada no era aceptada y desde entonces sus iniciativas han sido civiles y pacíficas.

La izquierda mexicana y mundial recibió una bocanada de aire fresco. Muchos fueron a las montañas del sureste mexicano a tomarse la foto. Los zapatistas dialogaron con el representante del gobierno Camacho Solís. Pero lo que ambos proponían era diametralmente opuesto: los zapatistas pedían reconocimiento como sujeto social y el gobierno les ofrecía el trato indigenista de objeto de políticas públicas (leche Liconsa y ese tipo de dádivas).

Los zapatistas rechazaron las limosnas e iniciaron diálogos con la sociedad civil. La izquierda había tomado nuevo aliento electoral, el derribamiento de la efigie mediática salinista por el EZLN era una de las causas más importantes para ello. El gobierno priista, que se había negado a aceptar alternancias en el poder, abrió la puerta a ella con reformas electorales que permitieron al PAN y al PRD obtener gobiernos estatales y a la postre, al PAN ir a Los Pinos y al PRD gobernar la Ciudad de México (DF). (También en los setenta, una oleada de guerrillas urbanas y los guerrilleros de Lucio Cabañas en Guerrero abrieron camino a reformas electorales, se legalizó al PC antes clandestino e ilegal) Las reformas electorales en México han tenido un cariz ambiguo del que la contrainsurgencia no está del todo ausente. El EZLN no confiaba mucho en esa izquierda partidaria pero les dio el beneficio de la duda. Recibieron y criticaron a Cárdenas, entonces líder fetiche del PRD, recibieron a AMLO e hicieron un pacto de no agresión en 1997. Apenas en 1996 la contrainsurgencia priista había escalado hasta la masacre de Acteal.

Se firmaron los Acuerdos de San Andrés y se redactó la Ley Cocopa. Zedillo los boicoteó, porque “violaban derechos humanos” u otro argumento así de peregrino. Fox ganó las elecciones y un sector amplio de la población lo veía como un nuevo Miguel Hidalgo. La izquierda había agotado el gas con su apuesta a un solo candidato siempre (Cárdenas). Así como habían derrumbado la imagen de Salinas, los zapatistas derrumbaron la de Fox con la marcha del color de la tierra. La izquierda recuperaba aliento frente al aplastón de la derecha y su “voto útil”.

La comandanta Esther habló, junto con otros indígenas del CNI y el EZLN en el Congreso, los panistas se salieron para no presenciar tal blasfemia. Los Acuerdos de San Andrés fueron traicionados por los tres partidos PRI (Manuel Bartlett), PAN (Fernández de Cevallos), PRD (Jesús Ortega). Los zapatistas hicieron el fin de año en Chiapas una marcha nocturna con antorchas. Ante la decisión de no aprobar los Acuerdos de San Andrés se habían visto obligados, junto con otros pueblos indios como los del CNI a asumirlos por su cuenta y comenzar a construir sus autonomías. En el mitin de esa marcha con antorchas criticaron a todos los partidos políticos por sinvergüenzas y traidores. Se replegaron a construir su autonomía: municipios (que habían iniciado desde 1994), caracoles y juntas de buen gobierno.

Leyeron el mensaje: derecha e izquierda en el poder (que se habían beneficiado de una reforma electoral imposible sin el impacto de su alzamiento armado) habían decretado encerrarlos en el sureste y atacarlos con la continuidad de la contrainsurgencia. Los acuerdos de San Andrés eran los de una primera mesa de diálogo, faltaban varias más, la siguiente era una mesa política donde se proponían formas de asociación política que impidieran el monopolio de la cosa pública por una partidocracia: no solamente candidaturas independientes, sino la formación de todo tipo de asociaciones políticas. locales, regionales y nacionales, indígenas y ciudadanas. Los mismos acuerdos de San Andrés iban contra el monopolio de los poderes ya establecidos, alentaban una cada vez mejor organizada autonomía indígena sin romper con el pacto constitucional nacional, daban a los pueblos un instrumento para defender de sus territorios, ya en la mira de empresas de todo el mundo (incluso las de Slim) tras el TLC.

En 2003 las comunidades zapatistas denunciaron una agresión armada paramilitar contra una marcha pacífica que llevaba agua a unos compañeros suyos en Zinacantán: los paramilitares agresores eran del PRD. La izquierda paga al sistema su apertura con su apoyo contra el EZLN. Los proyectos contrainsurgentes en Chiapas eran aprobados en los Congresos y en el terreno los operaba gente como Dante Delgado, apoyado después dos veces por AMLO para intentar gobernar Veracruz.

Los zapatistas ya habían decidido romper con todos los partidos y la clase política. Tratarían de formar un polo de izquierda anticapitalista con otros y otras que padecían bajo gobiernos de izquierdas y derechas. La construcción de sus caracoles y juntas de buen gobierno los hicieron en silencio durante años. Para la sociedad civil mediatizada, habían desaparecido.

En ese lapso, AMLO pasó de gobernar el DF a ser el líder que desplazó a Cárdenas como el candidato natural del PRD. Tenía apoyo no sólo del PRD, chuchos y no chuchos (Jesús Ortega sería coordinador de su campaña en 2006), y de Carlos Slim, enfrentado con el bloque empresarial que le disputa la hegemonía en medios (Televisa, TV Azteca), Los zapatistas pensaron que si se movilizaban en medio de la división entre izquierdas y derechas por las elecciones, podrían recorrer el país y juntar a las organizaciones, colectivos pequeños e individuos que querían hacer otra izquierda. Su movilización unió a derechas e izquierdas contra ellos.

Con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona dieron la convocatoria hacia esa movilización. Cruzaron el país bajo el silencio de los medios nacionales y la guerra sucia de los medios locales por dondequiera que pasaban, por no formarse en la fila detrás del nuevo líder fetiche del PRD, recibieron una campaña de calumnias que los ponían como “maniobra de la derecha”. En Atenco, la derecha de Atlacomulco le tendió a la Otra Campaña una celada mortal. Asesinaron a un joven, Alexis Benhumea, violaron mujeres, torturaron e invadieron a un pueblo y dieron caza a sus acompañantes de la Otra Campaña. Columnistas y caricaturistas del staff de AMLO culparon a “Marcos” de la represión y callaron sobre el silencio de AMLO y la complicidad del PRD mexiquense con Peña Nieto… Al atacar a las víctimas, se estaban poniendo del lado del represor: Peña Nieto. Carmen Aristegui pidió retirar su firma de una carta a La Jornada apoyando a las mujeres denunciantes de violación en Atenco.

Tras una suspensión en la que la Otra Campaña se movilizó bajo la represión del gobierno de Ebrard para liberar a sus presos, salieron poco a poco casi todos, excepto los tres rehenes que se habían llevado a Almoloya, uno de ellos, Ignacio del Valle, los tres salieron años después. La Otra Campaña finalizó sus recorridos por el país y descubrió a un México ignorado e invisibilizado, que no se ha sentido representado por los partidos y cuyas luchas son desconocidas, ignoradas, solamente aparecen a veces cuando son víctimas de la represión, y aun entonces aparecen demonizados. Y si se movilizan pero no se subordinan a AMLO son criticados y puestos bajo la sospecha de complot como el Movimiento por la Paz y los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa.

En 2006 y 2012, AMLO ha ganado dos veces las elecciones presidenciales, tras las primeras realizó un golpe de teatro nombrando un gobierno legítimo con un gabinete y dio con ello continuidad a la formación de un bloque que lo apoyara en 2012. En 2012, los zapatistas decidieron no decir nada. Su palabra había sido totalmente tergiversada en 2006, incluso por La Jornada. Maximizaron sus críticas a la izquierda electoral y prácticamente desaparecieron sus críticas a la derecha. Se construyeron una caricatura fácilmente refutable. La inmensa mayoría nunca dialogó con los argumentos del EZLN ni de las demás organizaciones de la Otra Campaña, se hicieron la ficción de un rival fácil de refutar, una caricatura dibujada por El Fisgón, Helguera, Hernández (¿alguien les ha visto criticar a Slim?). En 2012 ganó, al parecer, AMLO. Pero esta vez la protesta no fue frontal y la descalificación de Peña por “espurio” brilló por su ausencia, AMLO construía su candidatura para 2018, esperaba la aprobación del registro de su nuevo partido, y no hacía olas, en lugar de fraude, hablaba de imposición.

Los jóvenes de la Ibero iniciaron las movilizaciones del YoSoy132 contra Peña, pero quienes llegaron al final, a intentar impedir la toma de posesión de EPN, fueron personas de organizaciones pequeñas o aun “no organizadas". El último día de gobierno de Ebrard (delfín de AMLO) y  primero de Mancera (delfín de Ebrard) la policía reprimió a esas personas matando e hiriendo a algunos. Kuykendall, teatrista, de la Otra Campaña, fue herido, quedó en coma para morir tiempo después.

Para estas alturas del partido, un buen sector de las población ya creció con las difamaciones al zapatismo que la derecha difundió desde 1995 hasta los años del foxismo, ha crecido con las difamaciones que caricaturistas y columnistas del staff de AMLO han difundido desde 2005 hasta la fecha. No tienen acceso, ni la suelen consultar, a la palabra directa de los zapatistas. Las denuncias de las comunidades zapatistas y de otros pueblos indios son invisibilizadas por los mismos que los acusan de aparecer solamente cada sexenio.

Para la izquierda electoral la irrupción zapatista les abrió el camino al poder, a la alternancia, les aseguró el gobierno del DF y otros, pues antes del alzamiento no le reconocía el sistema el triunfo a la oposición a veces ni a nivel de un municipio. Para los zapatistas la colusión de derecha e izquierda en el poder significó contrainsurgencia, muertes, paramilitarización, asedio constante y una campaña de difamaciones por derechas e izquierda.

Aun así hay los Armando Bartras y las Sanjuanas Martínez que suponen que toda la izquierda debería apoyar a AMLO, y que los zapatistas al no hacerlo le hacen el juego a la derecha. A esa derecha con la que ellos han cogobernado y a la que le dieron valiosos instrumentos de contrainsurgencia y represión como Juan Sabines, Gabino Cue, Aguirre Rivero, Marcelo Ebrard y Mancera.

Es fácil patear a la caricatura que la izquierda y la derecha electorales han hecho del EZLN y sus aliados. Sin que el EZLN haya llamado a no votar ni boicoteado elecciones ningunas, han repetido como propaganda negra la mentira de que los boicotearon. Jamás aceptaron un debate serio y se limitaron a la calumnia. Sin embargo, cuando se les responde con una caricatura gráfica o escrita se indignan y se rasgan las vestiduras. Se han formado una moral doble, como Las Poquianchis de la película de Cazals: ellos son honestidad valiente, nada los liga a los represores y asesinos que llevaron al poder con los votos que el arrastre electoral de AMLO les consiguió. En cambio, para justificar su aceptación tácita de dos fraudes electorales (y algunos, de tres contando desde 1988) le echan la culpa a otros. Incluso AMLO lo ha hecho personalmente esta vez.

Hacer una genealogía crítica de esta izquierda que se jacta de honesta y valiente nos llevaría a encontrar una maquinaria electoral al servicio de una clase política priista metapartidaria: del PRI se desprenden las cúpulas dirigentes. Sin embargo, cualquiera que no se les subordina es acusado de ser una maniobra del PRI para cerrar el paso al poder de los expriistas.

Como en Rashomon, las historias tienen más de una versión, pero la hegemónica es la que cuentan los que tienen dinero del INE y espacios en medios, incluso medios propios o casi, como La Jornada. Sin embargo, desde que el CNI y el EZLN anunciaron que están analizando y consultando en sus pueblos la propuesta de lanzar una candidata que represente un Concejo Nacional Indígena para contender en 2018 para la presidencia, han vuelto a silenciar la palabra indígena y se han dedicado a criticar a una caricatura de su propia autoría. Han sido incapaces de ver a las otras izquierdas. Para qué verlos si tienen su propio tótem de honestidad valiente, candidato por siempre.

27 de septiembre de 2013

Cae el telón para la RED@ctuar.

Por: Ideia Zabaldu / RED@ctuar.

En agosto de 2001, con la idea de generar un espacio que propiciara la participación reflexiva de sus compañeros de escuela (el Centro Universitario de Teatro de la UNAM) en torno al posible Congreso Universitario de la máxima casa de estudios del país, mismo que habría de celebrarse como respuesta a la huelga estudiantil de 1999, Sebastián López (ahora Liera, en homenaje personal al dramaturgo sinaloense Óscar Liera) dio vida a la RED@ctuar, entonces llamada red etérea y metavirtual de cambalache chorero y paratextual sobre artes escénicas y demás chunches. Cuatro años más tarde, después de dejar de lado el discurso epistemológico y de convertirse de red en sólo nodo virtual de cambalache chorero sobre artes escénicasla RED@ctuar se permutó a partir de sus siglas en la Red de Encuentro y Diversidad para la Actuación, y su sitio güeb en caracol virtual. Desde un principio, la RED@ctuar apostó por convertirse en “un espacio donde puedan interactuar diversas y variadas formas de sentir, pensar y actuar la escena, sin hacer de estos ejercicios un hecho aislado en la mar de acontecimientos sociales y culturales que nos rodean y afectan desde lo personal hasta lo global, pasando por lo local”; partiendo de un doble sentido de lo que se puede entender por actuar: el actuar teatral y el actuar social. ¿Utópico? ¿Imposible? ¿Probable? ¿Posible? El autor intelectual de ello dio algunas respuestas a éstas y otras interrogantes en una entrevista de 2007 que retomamos hoy, a seis años distancia y con preguntas nuevas, cuando la RED@ctuar acaba finalmente de desaparecer a causa de la falta de mantenimiento de su lista de información por correos electrónicos.


¿Qué significó para ti la RED@ctuar, Sebastián?


Un laboratorio privilegiado. Una tribuna inédita.


No obstante, terminaste abandonando el barco.


Lo hice después de una larga consulta sobre su futuro y luego de levantar la estafeta para ver quién quería tomarla; yo llevaba cinco años de chinga y había llegado la hora, para mí, de entrarle a otras chambas organizativas.


Como la Otra Campaña.


Como la Otra Campaña; así es. Nadie quiso aventarse el trompo a la uña, así que me fui: ocho años después, sin nadie que le diera mantenimiento, por lo que entiendo, la lista de inform@cción se colapsó debido a un inmisericorde bombardeo de correo spam.


¿Qué había en la Otra Campaña que no había en la RED@ctuar?


El zapatismo, o como dice Carlos Aguirre Rojas: el neozapatismo; fundamental para mí en términos de lo que soy y de lo que creo ser y de la idea misma que siempre nutrió a la RED@ctuar.


¿Zapatismo + Teatro = RED@ctuar?


El zapatismo, su espíritu, pues, fue el espíritu que siempre movió al teatro del que yo quería que se hablara en la RED@ctuar.

¿No era eso muy reduccionista? ¿Cuántos teatreros conoces que sean zapatistas?

No se trataba de que fueran zapatistas o no; se trataba de su actitud ante su oficio, una actitud que de ser digna, solidaria, rebelde, libertaria, anticapitalista y en resistencia sería, desde su propia trinchera, zapatista. Todo depende de cómo se quiera entender al zapatismo; yo al menos quiero entenderlo, más que como una ideología como una práctica política que se construye todos los días; basta con que cada momento hagas tu mejor intento de no pasar por encima de nadie, de escuchar con respeto a quienes tengan una opinión distinta a la tuya, de querer que este país y este mundo sean mejores de lo que ahora son, de que apuestes por lo bueno que hay en cada una y cada uno de nosotros, para que, por lo menos para mí, tengas mucho de zapatista, pues, el zapatismo no es propiedad privada de nadie.


Inclusive, se puede ser crítico de un movimiento como el zapatista, que lo mismo se expresa en un fracción supuestamente progresista de una sociedad civil que en un ejército que, como tal, dista mucho de alcanzar eso que algunos llaman democracia, y seguir siendo zapatista. Ser zapatista no quiere decir ser admirador de Marcos, ni proindígena a ultranza; ni sólo repetir frases como “mandar obedeciendo” o “queremos un mundo en el que quepan muchos mundos” como mero blof. Ser zapatista, para mí, tiene que ver entre otras cosas con la dignidad, la esperanza, la rebeldía, la creatividad, la inteligencia, la libertad, la justicia. Y eso también significa para mí ser hombre o mujer de teatro. Desde esa óptica, yo llamaría zapatista a más de uno de mis amigos o amigas que hacen teatro y a buena parte de los que no lo hacen, aunque pocos, por no decir ninguno, estarían de acuerdo conmigo en que así les dijera.


¿De allí que consideraras entonces a la RED@ctuar como un 
caracol zapatista?


Siempre quise que lo fuera; pero no en el sentido de ser un foro que use al teatro como pretexto para hablar del movimiento zapatista; no sería justo para el zapatismo ni, mucho menos, para el teatro. Los caracoles zapatistas son espacios de diálogo entre la sociedad civil y las comunidades zapatistas; un puente, dicen ellos. Ese diálogo sólo puede darse entre iguales, donde la primera igualdad es, aunque suene paradójico, que son diferentes. Yo aspiro y suspiro porque la RED@ctuar sea también un puente entre quienes cuyas diferencias los hacen iguales. En su libro Zapatistas, un mundo nuevo en construcción, el maestro Guillermo Almeyra escribe… a ver, mejor déjame leerlo, para no cagarme fuera de la bacinica…

Las manos se sumergen en la pila de libros más cercanos; apartan unos videos piratas sobre los hechos en Atenco que comparten espacio con otros de pornografía y unos cuantos discos de 
Gerardo Peña y Lalo “El Guajolote”. El libro en cuestión tiene un formato parecido a las libretas de forma italiana y en su portada predominantemente amarilla una mujer zapatista que carga a quien parece ser su hija mira soberbia tras el paliacate a la lente de la cámara… otro video pirata, sobre “la dictadura de la televisión en México”, aparece de entre las páginas del libro que incluye fotos a color y en blanco y negro.

Éste es un libro que molestó mucho a la gente de La Sexta cuando era la Otra Campaña, de la que soy adherente, como casi todo lo que escribe el maestro Almeyra –dice buscando las palabras que quiso citar de memoria- Aquí está… página 26; dice que el ejemplo de los zapatistas, cito: “estimula, no a imitarlos o reproducir su ejemplo, cosa que es imposible porque depende de las condiciones locales irrepetibles, sino a buscar nuevas vías, como ellos, creativamente, osando”… eso es lo que yo quise que fuera la RED@ctuar.

¿Qué le hizo falta?

En primer lugar, resolver la autogestión; como dice Luis Valdez: si no hay independencia económica no hay independencia creativa. Esto iba de la mano con tejer una red de escuelas y centros de teatro profesionales del país; de allí tendrían que haber surgido las necesidades a cubrir, como ser un lugar virtual para intercambiar material como libretos de obras de teatro o generar una buena bolsa de trabajo entre recién egresados. Había también que empezar a salirse de la virtualidad y provocar encuentros físicos en las escuelas, foros, seminarios, talleres o hasta puestas en escena de las cuales pudiéramos ser coproductores. Paralelamente, debió venir la construcción del espacio político, tanto para discutir y reflexionar, como para emprender algunas acciones con el teatro de la mano; por ejemplo, la defensa de los teatros del Seguro Social, la generación de público teatral entre jóvenes que sobreviven en las calles de las urbes mexicanas, entre indígenas y campesinos que no se identifiquen como tales, entre trabajadoras y trabajadores sexuales de los estados, entre obreras de las maquiladoras del país, etcétera; para acuñar el sueño de José Ramón Enríquez: teatro hacia los márgenes; que no sería otra cosa que teatro abajo y a la izquierda.


¿Qué lugar hubiera tenido, en medio del actual escenario político y social, la RED@ctuar?

El mismo que tuvo siempre, si siguiera en pie; sólo que, para mantenerse así, hubiera tenido que ser mucho más participativa de la vida social y política del país, convocando a sus integrantes a hacer lo que saben hacer: teatro. Entonces sí, la RED@ctuar hubiera sido una verdadera Red de Encuentro y Diversidad para la Actuación, tanto escénica como social.

¿Fue eso posible?

No lo sé. En 2006, decía que más que posible me parecía probable, pues, mucha gente había confiado en el proyecto. Hablaba, por ejemplo, del consejo consultivo de la RED@ctuar, de quiénes habían aportado algo o mucho de su trabajo y paciencia; en fin, ahora parece que eso no bastó.

¿Qué se necesitó entonces?

Que l@s enred@dxs se definieran, o que yo me enterara de cuál era su definición. De allí la necesidad de emprender una consulta que terminó el 24 de septiembre de 2007, aniversario del natalicio de Sergio Magaña.

¿En qué consistió la consulta?

Partí, primero, de confesar qué esperaba que fuera la RED@ctuar, para luego reconocer lo que había sido e imaginar lo que podía ser. Entre las confesiones, dije que esperaba que la RED@ctuar se fuera tejiendo en tres planos: uno, que podríamos llamar “académico”, por tener como nodos a maestros, alumnos y personal técnico y administrativo de diversas escuelas de teatro, como muestra de que el divorcio entre arte y academia podía ser para nuestro oficio, en tanto profesión, una falsa disyuntiva; otro, derivado del anterior, que podríamos nombrar “profesional”, al determinar como nodos no nada más a las personas, sino sobre todo a sus proyectos de trabajo, ya en el ámbito de su propia comunidad escolar o académica, ya en el del intercambio entre escuelas y centros, ya en su vinculación con profesionales externos, y, finalmente, como resultado del ejercicio profesional allende las escuelas y centros, el que podríamos bautizar como “político” (entendiendo a la política en tanto ejercicio para encontrar, antes que enconar, a los diferentes); reconociendo como nodos no sólo a los individuos y/o sus proyectos, sino también a su actuar social.

¿Pero..?


El que mucho abarca, aunque loco, como dijera Benedetti, poco aprieta. LRED@ctuar se quedó nada más en una lista de inform@cción, y de los tres planos de nodo y vínculos, apenas resultó un tejido de dudosa proyección en esa otra virtualidad que llamamos la realidad.

Entonces, ¿qué sí podía ser la RED@ctuar


Entre lo que sí podía ser había, a mi parecer, dos posibilidades. La primera de ellas era aprovechar el tejido virtual con que ya contábamos. En números redondos estuvimos enred@dos 500 hombres y mujeres de teatro con proyectos de lo más diverso, entre compañías y grupos, publicaciones especializadas, foros y espacios, escuelas e instituciones similares, talleres, colectivos de creativos y creo que hasta agencias de casting; proyectos todos que podrían haberse apoyado entre sí, el cómo dependería de cada quien. La segunda estaba en reconocer que la RED@ctuar no sería más que un espacio virtual y, entonces, sacarle más provecho a los recursos que el portal donde se alojaba nos ofrecía; además de buscar nuevas herramientas, también en la virtualidad.

En lo personal, creo que estábamos en la posibilidad de integrar ambas opciones. Sin embargo, para ello, lo primero era que cada quien dijera “ésta boca es mía” manifestando su interés o rechazo a participar en una red de proyectos teatrales cuyos hacedores, como rezaba nuestro mensaje de descripción en el Grupo Yahoo, piensan, sienten y actúan la escena sin hacer de sus reflexiones un hecho aislado en la mar de acontecimientos sociales y culturales que les rodean y afectan tanto en lo local como en lo global.


La RED@ctuar.


Sí, la RED@ctuar; punto de encuentro en principio virtual donde nuestros grupos, compañías, foros, escuelas, centros, publicaciones, colectivos y demás proyectos suscribieran convenios de colabor@cción que dieran paso a montajes conjuntos, estrategias de difusión y hasta de mercado justo, intercambios de técnicas y recursos teatrales varios, elaboración de investigaciones y estudios o la realización de reuniones donde continuáramos las reflexiones iniciadas en nuestras publicaciones y centros educativos.

Pero, ¿cómo hacerlo posible?


Lo primero era reglamentándolo, convenir una especie de manifiesto o declaración de principios donde diéramos cuenta del teatro que queremos hacer y qué hombres y mujeres de teatro aspiramos ser, en aras del país y el mundo que soñamos construir; acompañado de un encuadre mínimo para reglamentar nuestro ser, estar y actuar en red, encuadre que podría haber regulado también nuestra lista de inform@cción para adoptar algunas medidas que la volvieran menos un campo de batalla y más un espacio virtual de encuentro entre lo diverso.

Lo segundo, sacarle más jugo a los recursos del Grupo Yahoo que alojaba a la RED@ctuar; como son la posibilidad de archivar documentos en línea, disponer de álbumes fotográficos digitalizados, compartir enlaces hacia sitios güeb que nos sean útiles, agendar (sic) eventos comunes o convocar al ejercicio de consultas mediante encuestas.

Otra @cción podría haber sido trasladar nuestros debates de la lista de inform@cción a un foro virtual. Muchas veces atestiguamos discusiones, algunas de ellas interesantes para algunos, otras no tanto para otros, que en lugar de invitar a la participación la inhibía, provocando incluso abandonos de la lista. Con un foro virtual, quienes gustamos del deporte de polemizar no renunciábamos a debatir nuestras posiciones, pero tampoco saturábamos con ello las cuentas de correo-e de aquellos a quienes no les interesaba deliberar.

Además del Grupo Yahoo y el Foro, un espacio virtual con miras al exterior quizás también útil hubiera sido una güeblog, misma que podría haberse editado a modo de publicación electrónica de artículos, entrevistas, crónicas, noticias, invitaciones a montajes, críticas, etcétera; inclusive, podría haber tenido cabida entradas o post espejo de las publicaciones impresas que participaban en la RED@ctuar, como PasodeGato, con el fin de apoyar su difusión y venta.

Éstas fueron algunas de las ideas que a seis años de cibercamino se me ocurrieron para reactivar la RED@ctuar y convertirla en una herramienta útil a nuestro quehacer, y no sólo en un lavadero virtual. Pero, para que tal cosa sucediera se precisaba la particip@cción de todxs lxs enred@dxs. Así que pensé en hacerles unas cuantas preguntas, cuyas respuestas, según yo, servirían para definir el futuro de la RED@ctuar.

¿Cómo esperabas que fuera la participación de lxs enred@dxs?


Esperaba, de esperanza, que fuera destacada; pero esperaba, de creer, que sería mínima; no esperé que fuera nula, como casi lo fue, pero sí mínima.

Y, ¿entonces?


Yo había enviado, de antemano, el que creo fue mi penúltimo chorema a la RED@ctuar; allí, junto con el cuestionario, escribí: “de sus respuestas y de sus no-respuestas surgirá la propuesta que a principios de octubre les estaré presentando. Esto de las no-respuestas no es gratuito, una manera económica de manifestar su rechazo a regular la RED@ctuar y su lista de inform@cción será su mutismo; así que tómenlo en cuenta cuando decidan no expresar su opinión, pues aún su silencio será considerado como una respuesta”.

Y, entiendo, la no-respuesta ganó, ¿qué decidiste entonces?


Yo no podía continuar invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en un proyecto que sus integrantes no querían ver regulado. Simplemente no me interesaba.

¿Renunciaste a la RED@ctuar?


Sí. Yo me había adherido, como decíamos en la Otra Campaña, a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del EZLN; el tiempo, el dinero y el esfuerzo que estaba invirtiendo en la RED@ctuar preferí invertirlo en la Otra Campaña, hoy La Sexta. Prácticamente, la chamba que estaba haciendo en la RED@ctuar, más la que me iba a echar a cuestas si la consulta resultaba como lo esperaba, decidí hacerla para la que fue mi unidad organizativa de trabajo dentro de la Otra: la Coordinadora Regional Zentro-DF.

¿Y nació La Otra Chilanga?


La Otra Chilanga nacería como resultado de la primera chamba: mi primera tarea en la Coordinadora Regional Zentro fue articular una lista de información vía correos electrónicos, como la de la RED@ctuar, para socializar con mucho tiempo de anticipación a la siguiente reunión las minutas de las reuniones anteriores; luego, en la medida en que se iban generando más y más minutas y que no todos l@s compas tenían cuenta de correo electrónico o que preferían acceder a las minutas en la red para imprimirlas sin tener porqué abrir una cuenta de correo-e, abrí una bitácora electrónica que sirviera de archivo en línea de las minutas. Ésa primera bitácora ya se llamó La Otra Chilanga; pero no se constituiría en una especie de medio de información, sino hasta después de que Yahoo México nos censuró la cuenta de correo-e desde la que administrábamos la lista de información y con ello nos tiró la página web que también había creado, ésa sí, para dar cobertura a la primera etapa de la Otra Campaña.


¿Extrañas la RED@ctuar?

Para serte honesto, no. Estoy convencido de que el proyecto de la RED@ctuar era un muy buen proyecto; la diferencia es que no me di el tiempo para alcanzar las metas que me había trazado; una de ellas, promover que el proyecto rebasara su estatus de foro virtual en el que nos limitamos a compartir nuestros avisos de ocasión. Aún así, fuimos un foro importante mucho antes de que otros espacios que se han venido consolidando lo fueran: antes que PasodeGato naciera, mucho antes de que Teatro Mexicano [punto] Com apareciera siquiera en el firmamento virtual y años luz (aunque esta sea una medida de distancia más que de tiempo) de que cualquiera de los exitosos espacios y foros que existen bajo el abrigo de Facebook surgieran. La diferencia, insisto, es que esos espacios se consolidaron y la RED@ctuar no.

¿Buscarías reactivar la RED@ctuar?

No, lo que yo quería que fuera la RED@ctuar lo lograron ya las y los estudiantes de las escuelas de teatro del país que se sumaron al movimiento #YoSoy132; creo que la plataforma organizativa que los articuló fue Artistas Aliados 132 y #YoSoy132Media: de haber seguido en la RED@ctuar hubiera lanzado no sé cuántas propuestas para que nos integráramos a los trabajos de ambas instancias y, entonces sí, desaparecer: hubiera sido un gran final. Sin embargo, ver la posibilidad de echar a andar una especie de federación nacional de estudiantes de artes escénicas no estaría nada mal; pero, no tendría que impulsarla yo, sino surgir como una necesidad real de las comunidades de estudiantes de las distintas escuelas de teatro, danza o música del país: si esa necesidad no existe será imposible lograrlo.

30 de diciembre de 2012

¿NO LOS CONOCEMOS?


EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.
29 de Diciembre del 2012.
A quien corresponda allá arriba:
Creen que están en el bando ganador…
así que, además de traidores, son idiotas.
Tyrion Lannister en Canción de Hielo y Fuego. Tomo II:
“Choque de Reyes”. George R.R. Martin.
” —Un lector vive mil vidas antes de morir —dijo Jojen—.
Aquel que nunca lee vive sólo una”

Jojen Reed en Canción de Hielo y Fuego. Tomo V: “Danza de
Dragones”. George R.R. Martin. (Jojen Reed aparecerá en la tercera
temporada de la serie de HBO “Games of Thrones”. El
personaje será interpretado por Thomas Brodie-Sangster. Nota
aportada por Marquitos Spoil).
—Si alguien se dibuja una diana en el pecho
—dijo Tyrion después de sentarse y beber un sorbo de vino—
tiene que ser consciente de que tarde o temprano le van a lanzar flechas.
—A todos nos hace falta que se burlen de nosotros de cuando en cuando,
Lord Mormont —replicó Tyrion encogiéndose de hombros—.
De lo contrario, empezamos a tomarnos demasiado en serio.

Tyrion Lannister con los mandos de la Guardia de la Noche. En “Canción
de Hielo y Fuego”, Tomo I: “Juego de Tronos”.
“Que se acaben los guapos / más vale feo pero sabroso / que ser guapo y baboso”
Botellita de Jerez.
¿Damas y caballeros?
Cuando vimos la nota pensamos que era una inocentada de 28 de diciembre, pero vimos que está fechada el 24 del mismo mes.
¿Así que no los conocemos? Mmh… mmh… veamos:
Enrique Peña Nieto. ¿No nació en Atlacomulco, Estado de México? ¿No es el pariente de Alfredo Del Mazo y Arturo “manos largas” Montiel?
¿No es quien dictaminó, coludido con el gobierno municipal perredista de Texcoco, el desalojo de los floristas y la aprehensión del dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Ignacio del Valle, en mayo del 2006?
¿No es quien lanzó a su perro de presa y delincuente, Wilfrido Robledo Madrid, para atacar el poblado de San Salvador Atenco y ordenó a sus policías la agresión sexual contra mujeres? ¿No es el asesino intelectual de Javier Cortés y Alexis Benhumea? ¿No fue la Suprema Corte de Justicia de la Nación la que dictaminó que los 3 niveles de gobierno (ojo: gobierno federal: PAN; gobierno estatal: PRI; gobierno municipal: PRD) sí incurrieron en violaciones graves a las garantías individuales de la población?
¿No es quien hizo un trágico ridículo con el caso de la niña Paulette, más conocido como “el caso del colchón asesino”?
¿No es quien se jactó de la violencia policíaca en San Salvador Atenco y con su actitud soberbia, olvidando que estaba frente a jóvenes críticos y no en un set de televisión, desde su puesto de mando ubicado en el baño de la Ibero, ordenó calumniar a los inconformes y detonó así el movimiento juvenil-estudiantil después conocido como #yosoy132?
¿No es quien, como primer acto de gobierno, y ahora coludido con el gobierno perredista del DF, ordenó la represión contra las manifestaciones del 1 de diciembre de este año y que derivó en la detención, tortura y encarcelación de inocentes?
¿No es quien no ha leído bien ni el teleprompter que le acompaña aún antes del golpe de Estado mediático del 1 de julio del 2012?
¿No es quien ahora quiere esconderse detrás de las faldas de la supuesta parentela del reiterado difunto, como si de una telenovela chafa se tratara?
Oigan, y ya que estamos entrados en telenovelas, ¿cuál va a ser la moda sexenal? Digo, con Echeverría fueron las guayaberas; con López Portillo, las aguas frescas; con De la Madrid, el gris rata; con Salinas de Gortari, el prozac; con Zedillo, los chistes malos; con Fox, las ocurrencias; con Calderón, la sangre… ¿y con Peña Nieto? ¿”Amores verdaderos”? Voiiiiii… ya de plano.
Bueno, perdón, sigamos con nuestro desconocimiento:
Emilio Chuayffet Chemor. ¿No fue jefe de Enrique Peña Nieto y su “maestro”? ¿No fue Secretario de Gobernación con Ernesto Zedillo? ¿No es el borrachín que, en 1996, dijo a la Cocopa que el gobierno federal aceptaba su iniciativa de ley y en la cruda se retractó? ¿No fue uno de los responsables intelectuales de la masacre de Acteal en diciembre de 1997? ¿No fue el que quiso imponer la moda de los “copetitos coquetos” entre los priístas y el único que le secundó fue su entonces pupilo Enrique Peña Nieto?
Pedro Joaquín Coldwell. ¿No era comisionado gubernamental para la paz en Chiapas cuando ocurrió la masacre de Acteal y se quedó callado y siguió cobrando por no hacer nada?
Rosario Robles Berlanga. ¿No fue jefa de gobierno del DF por el PRD? ¿No se jactó de la represión que su policía emprendió varias veces contra los jóvenes estudiantes de la UNAM, en la huelga de 1999-2000? ¿No fue quien, presidiendo el PRD, vendió en todos los sentidos a su partido? ¿No es ahora la encargada de pelearle a l@s Bejarano el corporativismo en el DF y en toda la república?
Alfonso Navarrete Prida. ¿No fue quien encubrió primero el ajuste de cuentas del crimen organizado que derivó en el asesinato de Enrique Salinas de Gortari (psss, se llevan pesadito entre ustedes ¿eh?) y luego exoneró a Arturo “manos largas” Montiel?
Miguel Ángel Osorio Chong. ¿No fue acusado de desviar fondos gubernamentales al PRI? ¿No se le abrió en la PGR la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDORPIFAM/185/2010 por vínculos con la organización delictiva “Los Zetas”? (Ah, ¿cambio de estrategia en el combate al narcotráfico?)
(Ups, estoy viendo ahora que uno de los hermanos de la subsecretaria de Migración, Población y Asuntos Religiosos, de la Secretaría de Gobernación a cargo del señor Osorio Chong, no tiene una sino varias averiguaciones previas -varias de ellas con el sello de “cancelada por deceso del indiciado”, luego otro sello de “siempre no está muerto”, y luego otro de “pues resulta que sí está bien morido”, y así… mmh… 18 veces. El último sello de “tras que ahí anda el condenado” es del 21 de diciembre del 2012, y una nota escrita a mano que dice “pendiente activación, esperar indicaciones de CSG.”… mmh… ¿que querrán decir esas iniciales? ¿también le cambiaron el nombre a la PGR? En fin, avísenle al tampiqueño ¿no?).
Claro, me dirán ustedes que no estas personas mandan, que en realidad es Carlos Salinas de Gortari quien le dicta a Enrique Peña Nieto lo que debe de hacerse (¡ah!, ¿qué sería de este país si no se hubiera inventado el teleprompter?).
Ok, ok, ok. Carlos Salinas de Gortari. ¿No es quien saqueó como ningún otro las riquezas nacionales durante su mandato? (sí, ya sé que todos son unos ladrones, pero digamos que hay amateurs y profesionales). ¿No es quien devastó el campo mexicano con sus reformas al artículo 27 constitucional? ¿No es a quien le amargamos el brindis de año nuevo en la madrugada de 1994? ¿No es quien vio destrozados sus sueños dictatoriales por unos rifles de madera? ¿No es quien mandó asesinar a Luis Donaldo Colosio Murrieta? ¿No es quien hizo el ridículo con su huelga de hambre en 1995? ¿No es quien, el pasado 21 de diciembre, preguntaba frenético por el teléfono rojo: “¿qué dicen?, ¿qué dicen?” y quien sintió un escalofrío en su espalda cuando le respondieron: “nada, están en absoluto silencio”?
Tod@s ustedes, ¿no son quienes siempre han optado por la violencia por encima del diálogo?
¿No quienes siempre recurren a la fuerza cuando no tienen la razón?
¿No quienes han hecho escuela de corrupción y ruindad en todos los partidos políticos?
¿No son quienes se han negado a cumplir los Acuerdos de San Andrés que significarían el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas, y acabarían con los despojos disfrazados de mineras, acueductos, presas, balnearios, carreteras, fraccionamientos?
¿No son ustedes quienes, junto con sus compañer@s de la clase política, se parecen a esos asesores de seguridad que, en lo grandes edificios, tratan de convencer a los inquilinos de los pisos medios, altos y el penthouse, de que no corren peligro mientras dinamitan los pisos de abajo, la planta baja y el sótano? Por cierto, ¿hay quien les cree?
Ustedes, que tantas veces me han matado, declarado muerto, extinto, difunto, finado, cadáver, desaparecido, derrotado, vencido, rendido, comprado, aniquilado, ¿piensan que alguien les va a creer cuando sea verdad que, como en el amor, en cuerpo y alma me entregue a la muerte y sea sólo un poco más de tierra en la tierra?
Si han respondido “no” a cualquiera de las preguntas, entonces tienen razón: no los conocemos.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Diciembre del 2012.
P.D. QUE REITERA.- Ya sé que ya lo saben, pero conviene que lo recuerden: no les tenemos miedo. Ah, y no somos los únicos.
P.D. QUE, GENEROSA, OFRECE A LOS MALOS GOBIERNOS UN MANUAL DE 10 PASOS (ojo: de fácil lectura, no espantarse), PARA IDENTIFICAR A UN ZAPATISTA Y SABER SI PUEDE DECIR O NO QUE “SE TIENEN CONTACTOS CON EL EZLN”:
1.- Si pide dinero o proyectos a cualquiera de los 3 niveles de gobierno, NO ES ZAPATISTA.
2.- Si establece un canal de comunicación directo sin anunciarlo antes públicamente, NO ES ZAPATISTA.
3.- Si pide hablar o habla directamente con cualquiera de los 3 niveles de gobierno sin anunciarlo antes públicamente, NO ES ZAPATISTA.
4.- Si quiere un cargo, nombramiento, homenajes, premios, etc., NO ES ZAPATISTA.
5.- Si tiene miedo, NO ES ZAPATISTA.
6.- Si se vende, rinde o claudica, NO ES ZAPATISTA.
7.- Si se toma muy en serio a sí mismo, NO ES ZAPATISTA.
8.- Si no provoca escalofríos al verlo, NO ES ZAPATISTA,
9.- Si no da la sensación de que dice más con lo que calla, NO ES ZAPATISTA.
10.- Si es un fantasma de los que se desvanecen, NO ES ZAPATISTA.
P.D. QUE SE DISCULPA.- Oh, yo sé que esperaban algo más serio y formal. Pero, ¿no es el estilo y tono de esta misiva mejor “prueba de vida” que una foto o un video, incluso que la firma?
LA P.D. LE ENTREGA UN HAIKU DE MARIO BENDETTI AL SUPMARCOS: “no quiero verte / por el resto del año / o sea hasta el martes”.

6 de noviembre de 2012

De caminos electorales y lógicas marxistas.


En el volcán, 05-11-2012

Desde la lógica de quienes siendo marxistas, hemos estado acompañando a los pueblos originarios por los caminos de las autonomías basadas en los principios de la comunalidad, la democracia participativa y el principio de mandar obedeciendo, los procesos electorales que tienen lugar en países cuyos grupos gobernantes y oligárquicos asumen una posición de acatamiento subalterno al modelo de mundialización capitalista neoliberal, representan mecanismos heterónomos a través de los cuales las clases dominantes, los aparatos coercitivos e ideológicos del Estado y los poderes fácticos imponen a los candidatos que garantizan la reproducción de sus sistemas de explotación y dominación. Esta acción impositiva se lleva a cabo aún a costa de la transgresión de sus propios marcos jurídicos constitucionales y recurriendo a la dictadura mediática y la defraudación estructural, tradicional y electrónica para lograr violentar la voluntad popular.

La enseñanza reiterada que dejan los frustrados procesos electorales mexicanos presidenciales es que mientras no exista una correlación de fuerzas políticas y sociales, movimientos y procesos autónomos que desde abajo impongan nuevas reglas del juego, resulta desgastante y contraproducente para estos movimientos continuar participando en el ámbito electoral. No se ha destacado de manera suficiente que las experiencias latinoamericanas recientes en que las izquierdas han ganado la presidencia de sus respectivos países, Venezuela, Bolivia, Ecuador, por ejemplo, se han dado en contextos de franca ruptura del sistema tradicional de partidos, ya sea por la irrupción de masivos movimientos indígenas, ciudadanos o de variada naturaleza cívico-militar.

¿Por qué entonces en México, a los repetidos y monumentales fraudes electorales, siguen las mismas rutinas de esperar otros seis años más para lograr, ahora sí, el cambio verdadero, confiando en que la naturaleza autoritaria, corrupta, impositiva y tramposa del sistema imperante cambie y reconozca el triunfo de una izquierda moderna y bien portadita? No es posible continuar delegando nuestra representación y las esperanzas de cambio en el protagonismo de una izquierda institucionalizada, divorciada de las luchas anti sistémicas y de las que tienen lugar en contra de la guerra social, por la integridad y preservación de los territorios y sus recursos, contra el saqueo y la depredación capitalista.

Tampoco se trata de renunciar a ninguna forma de lucha social, incluyendo el ámbito electoral y parlamentario, ni a la forma partido como instrumento organizativo al servicio de la transformación social, siempre y cuando elecciones y partido tengan a los trabajadores y a los pueblos su propósito y razón de ser. El reciente triunfo del comandante Hugo Chávez para un nuevo periodo de su presidencia en la Republica Bolivariana de Venezuela, muestra una experiencia de participación electoral con abiertas posiciones socialistas que es refrendado por un 55% del electorado, con un 80% de participación ciudadana en el proceso.

En el otro polo equidistante, Enrique Peña Nieto ha sido impuesto como nuevo titular del ejecutivo federal para dar continuidad a las políticas neoliberales, profundizar las “reformas estructurales”, como la grotesca reforma laboral que acaban de aprobar, seguir la privatización de PEMEX, los turbios negocios al amparo del poder público, incluyendo el narcotráfico, y asegurar la impunidad para los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el gobierno de Felipe Calderón. El fraude estructural del sistema político mexicano conllevó el escandaloso sobregiro en los topes económicos de campaña, la coacción de la ciudadanía por sindicatos oficialistas, patrones y sicarios, la compra de sufragios con dinero en efectivo, despensas, cemento o tarjetas de prepago, las encuestas que no miden sino norman intenciones de voto, la dictadura mediática que construye y destruye candidatos y que, de paso, se embolsa exorbitantes sumas de dinero; además de las autoridades y tribunales electorales omisos a sus obligaciones y cómplices de esas prácticas de corrupción extendida y masiva. Todo ello, más los denunciados actos de defraudación directa en las casillas, con las múltiples “técnicas” que han ganado fama universal, hicieron realidad el regreso del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la República, a contracorriente de una sociedad civil indignada y un movimiento de jóvenes que pese a su fecunda toma de conciencia no pudieron revertir el golpe orquestado por el grupo oligárquico el 1 de julio del 2012.

Por su parte, las izquierdas electorales mexicanas, pese a las traumáticas experiencias del 1988 y 2006, y sin que mediara una autocritica sobre su actuación pasada, no se organizaron ni organizaron a la sociedad para revertir el fraude que venía preparándose meses antes de las elecciones; entrampadas en la institucionalidad de la que forman parte, asumieron nuevamente –sin fundamento alguno-- actitudes triunfalistas, mientras sus intelectuales perdieron el sentido de la crítica hacia su candidato, sus posiciones equivocas en temas fundamentales y el contenido ambivalente y gris de una campaña salvada por la irrupción juvenil que vino a darle una impronta inesperada; sus organismos partidistas se alejaron de movimientos sociales importantes, como el de los pueblos indígenas, o el que se pronuncia en contra de la guerra social encubierta en la “lucha contra el narcotráfico”, o el que denuncia la abierta injerencia de Estados Unidos en nuestro país; así, firmando “pactos de civilidad” a sabiendas de que los operativos fraudulentos estaban en marcha, resultaron amorosamente indulgentes con grupos empresariales, clericales y con priistas recientemente conversos, entre ellos, quien en 1988 operó la “caída del sistema”y otro, subsecretario de gobernación, actual gobernador de Tabasco, dentro del “progresismo”.

Esta sería la tercera ocasión, en los últimos años, en que el pueblo mexicano experimenta la derrota en sus esfuerzos por una transición realmente democrática, de modo que habría que preguntarse por la viabilidad de procedimientos electorales impuestos por el capitalismo neoliberal y acatados dócilmente por partidos que en cada una de estas frustraciones estratégicas no pierden del todo, como pierde la democracia de manera ignominiosa, sino que, por el contrario, ganan. Ganan gobiernos estatales, municipales, delegacionales, curules en el Congreso de la Unión y en congresos locales y reciben cuantiosas prerrogativas económicas para sostener sus aparatos burocráticos. Estos organismos partidistas, más que interesados en luchar en contra de la aceitada imposición de Peña Nieto, se apresuraron a reconocerlo, antes de que cantara el gallo, como presidente “electo”.

Algunos pueden preguntarse si una eventual incorporación al voto por la izquierda institucional por parte de aquellos que han cuestionado en estas condiciones la vía electoral en nuestro país hubiese sido decisoria en los resultados a modo que nuevamente impuso el sistema. Quizás, un programa de izquierda de otra índole pudiese haber sumado más votos, pero su monto final nada tiene nada que ver con la magnitud del tercer mega fraude ni con el aparato estructural que lo hizo posible. Quienes hemos mantenido una posición crítica frente al régimen de partidos de Estado, fuimos cautos en expresarnos en contra de la opción de millones de ciudadanos que confiaron nuevamente en el posibilismo de los procesos electorales bajo un sistema esencialmente negatorio del ejercicio efectivo de la democracia representativa.

De ahí el hartazgo que se expresa en los jóvenes de #YoSoy132 y en quienes por décadas han tratado de cambiar el rumbo del país, desde muy diversas posiciones políticas e ideológicas, y algunos de ellos, a partir de todas las formas de lucha, incluyendo la armada. Es alentador que la continuidad con las luchas sociales del pueblo mexicano se exprese explícitamente desde el movimiento juvenil que irrumpió en mayo. La memoria se constituye en acervo que servirá para paliar los ataques que ya están recibiendo desde el poder.

Asimismo, desde la lógica del marxismo libertario representado en una gran pensadora y revolucionaria, como Rosa Luxemburgo, la acción autónoma de las masas es la clave para entender la lucha por la trasformación radical de la sociedad capitalista. Por ello, en un debate sobre la democracia, elecciones y socialismo en América Latina cobra una gran importancia sus planteamientos sobre la transformación socialista no como un “día decisivo”, sino como un proceso que puede comenzar aquí y ahora, por el cambio en la correlación de fuerzas, en las estructuras de poder y de propiedad, en la innovación institucional, que lleve a una ruptura, en el caso mexicano, del régimen de partidos de Estado como el que se ha impuesto por tercera ocasión a los afanes del pueblo mexicano por transitar por la vía electoral hacía una supuesta transición democrática.

El socialismo –señalaba Luxemburgo-- no puede ser realizado por decretos ni es un cambio de gobierno llevada a cabo por una minoría, sino una trasformación radical de la antigua sociedad, en todos los planos, por la acción autónoma de los trabajadores. Advirtió y critico los procesos de burocratización de la socialdemocracia partidaria y los sindicatos. En este sentido, Rosa Luxemburgo se opone a la idea del socialismo como estatización de los medios de producción sin control de los trabajadores, camino para una inevitable burocratización. Con la revolución alemana en marcha, la democracia socialista pasa a significar concretamente, para Rosa Luxemburgo, un gobierno consejista,muy similar, guardando las diferencias en tiempo y condiciones, al que se establece en la Comuna de Paris, en 1871, o en las actuales Juntas de Buen Gobierno zapatista. Los consejos, organismos de base electos por los obreros y soldados, de acuerdo al programa de la Liga Espartaco, serían la nueva forma de poder estatal para sustituir los órganos heredados de la dominación burguesa; democracia socialistasignificaba en aquel contexto el autogobierno de los productores. Isabel Maria Loureiro, en su libroRosa Luxemburgo: los dilemas de la acción revolucionaria[3]identifica una idea rectora de su pensamiento que es de gran utilidad para el tema que nos ocupa: “Para Rosa Luxemburgo, así como para los movimientos sociales de nuestra época, es la participación de los de abajo de la que proviene la esperanza de cambiar el mundo…No debemos esperar nada de hombres providenciales. Cualquier cambio radical, en el sentido de un proyecto emancipador, solo puede resultar de la presión social de abajo a arriba”.[4]

Por ello, el EZLN en su Sexta Declaración, más vigente que nunca, estableció con claridad su política de alianzas con organizaciones y movimientos no electorales que se definan, “en teoría y práctica, como de izquierda”, de acuerdo a condiciones que evidentemente no reúnen los partidos de esa izquierda institucionalizada:

“No hacer acuerdos arriba para imponer abajo, sino hacer acuerdos para ir juntos a escuchar y a organizar la indignación; no levantar movimientos que sean después negociados a espaldas de quienes los hacen, sino tomar en cuenta siempre la opinión de quienes participan; no buscar regalitos, posiciones, ventajas, puestos públicos, del Poder o de quien aspira a él, sino ir más lejos de los calendarios electorales; no tratar de resolver desde arriba los problemas de nuestra Nación, sino construir desde abajo y por abajo una alternativa a la destrucción neoliberal, una alternativa de izquierda para México.”

Esta alternativa debe tomar en cuenta para los próximos años y para la elaboración de un programa de lucha con las características que el zapatismo ha buscado durante estos años, sin lograrlo, el análisis de la cuestión nacional, en la actual fase del desarrollo capitalista, la cual se configura a partir de tres grandes ámbitos de relaciones políticas, sociales, económicas, ideológicas y culturales estrechamente relacionadas. El primero es la forma en que las clases y sus distintos sectores conforman un sistema de hegemonía nacional, ya sea como grupo dominante o subalterno en permanente conflicto. En ese marco, es importante analizar cómo se lleva a cabo la explotación de la gran mayoría de trabajadores y la obtención de la plusvalía por un grupo dominante, que en México no pasa de uno por ciento de la población. Aquí es importante analizar, por ejemplo, los cambios que tendrán lugar con la reforma laboral en el carácter de la dominación de la fuerza de trabajo.

También, dado que la guerra social seguirá con Peña Nieto, es necesario estudiar el papel del Estado en el ejercicio de la violencia sistémica por la vía directa de sus fuerzas armadas, o de la disciplinada adopción de estrategias imperiales que militarizan el país y utilizan sujetos desclasados, como criminales y paramilitares, todo lo cual ha ocasionado una guerra con cerca de 80 mil muertos, miles de desaparecidos y desplazados.

Así, no se trata de adoptar una u otra política de seguridad, combatir la pobreza, o lograr una educación de calidad, y tantas otros ofertas expuestas en el pasado proceso electoral, sin tomar en cuenta las realidades de la explotación capitalista en la transnacionalización neoliberal por la que actualmente atravesamos, en la que la polarización entre pobres y ricos, hecho inherente al sistema, alcanza niveles exponenciales, y en la que la violencia estatal-delincuencial se intensifica y masifica en países como el nuestro, donde sus grupos dominantes integran gobiernos delincuenciales que declaran una guerra interna y desmantelan el estado de derecho, colocando a la sociedad en una deriva de incertidumbre y violencia constantes. Por ello, el concepto de Estados criminales es de destacarse. El jurista italiano Liugi Ferrajoli vincula el fracaso de las democracias en todo el mundo con el triunfo de la ilegalidad, la quiebra del estado de derecho y la violación sistemática de las Constituciones nacionales, a partir de un concepto que él denomina criminalidad del poder.

El segundo ámbito de relaciones es la articulación de la nación con los sistemas mundiales de control económico, político y militar del bloque imperialista encabezado por Estados Unidos; el grado de dominio que las grandes corporaciones capitalistas ejercen sobre nuestra patria y sus recursos estratégicos y naturales; el control sobre su mano de obra, tanto aquí como del otro lado de la frontera norte. Aquí corresponde analizar los resultados desastrosos en México del Tratado de Libre Comercio (TLC), en todas las esferas de la economía, en la crisis del campo, en el fin de la autosuficiencia alimentaria, en el desmantelamiento de las pequeñas y medianas industrias, así como en la creciente pérdida de soberanía en otros rubros estratégicos, como los acuerdos militares y de seguridad, como ASPAN y la Iniciativa Mérida, que ni siquiera pasaron por el Congreso para su revisión y aprobación; o en la injerencia cada vez mayor de organismos de inteligencia estadunidenses en las fuerzas armadas y aparatos de seguridad mexicanos, con la espléndida justificación de la guerra contra el narco-terrorismo.Así, demandar tratos equitativos y relaciones de mutuo respeto, como lo hizo el candidato de la izquierda institucional, o aprovechar los 3 mil kilómetros de frontera común, sin tomar en cuenta la dependencia estructural subordinada de México a Estados Unidos, resulta, por lo menos, una quimera.

El tercer ámbito remite a la composición étnica y a las relaciones de género al interior de la nación, manifiesto en la presencia histórica y permanente de diversos pueblos indígenas, en la subsistencia del racismo, el sexismo y la discriminación de variados alcances, también intrínsecos al capitalismo; en la sobrevivencia de estructuras preferentes de explotación y dominación al interior de las clases, que González Casanova ha denominado colonialismo interno, que hace posible que los más excluidos y oprimidos sigan siendo, en pleno siglo XXI, los pueblos originarios, quienes, no obstante, resisten creativamente las políticas del capitalismo con base en autonomías de facto, en las que se ejercen formas renovadas de democracia directa que la clase política desprecia olímpicamente, observando a la alteridad sólo desde la óptica del paternalismo y los sujetos víctimas.

Estos diagnósticos de los grandes problemas nacionales que enfrentan millones de mexicanos, como la guerra y sus secuelas, la pobreza e incluso la miseria de más de la mitad de la población, en tanto que productos de la sobrexplotación capitalista, así como la violencia sin límites que pretende causar terror, la impunidad de los perpetradores de toda clase de crímenes, incluyendo de lesa humanidad, la injerencia y el dominio imperialistas, etcétera, que son negados, diluidos, fragmentados, manipulados, aislados desde la distorsión cognitiva de la izquierda institucionalizada, deben ser la base de conocimiento mínimo de cualquier programa de lucha por la transformación revolucionaria de nuestra patria y el establecimiento de un socialismo democrático y libertario.

Con estas coordenadas sobre la cuestión nacional, la izquierda anticapitalista debe encontrar los caminos para su unidad en las diferencias. No obstante, la unidad se construye en el debate de ideas. Los millones de personas que apoyaron a AMLO y a la izquierda institucionalizada deberán darse cuenta que la construcción de un nuevo partido, en este caso el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), siguiendo los mismos pasos que siguió el Partido de la Revolución Democrática, esto es, integrar estructuras de dirección desde arriba y con el propósito de nuevamente participar en elecciones, sin mediar un cambio substancial en la correlación de fuerzas, reglas del juego y una profunda autocritica sobre su desempeño en los últimos años, llevará a nuevos fracasos y decepciones. Algunos analistas han referido sobre la ambigüedad en los términos del retiro de este movimiento de la alianza progresista que apoyo a su candidato en las elecciones de 2012, nueve largos días después que el Tribunal Electoral otorgara la constancia de presidente electo a Peña Nieto, el silencio de AMLO sobre el apresurado reconocimiento al nuevo gobierno de los gobernadores electos, legisladores y dirigencia partidaria, algunos de ellos en Morena, el reforzamiento del sistema de partidos de Estado, esto es, la partidocracia, que implica la creación de uno más.

Por su parte, el movimiento social deberá pasar de la mera denuncia de las condiciones por cierto de suma gravedad por las que atraviesa el país, a una etapa de construcción de alternativas organizativas que otorguen direccionalidad, centralidad y proyección nacional a estos esfuerzos, respetando la especificidad y autonomía de cada movimiento y organización. Esto significa, incidir en la vida política nacional por sobre la dictadura mediática que tratara de invisibilizar, estigmatizar o criminalizar cualquier movimiento opositor. La convocatoria de un Congreso Nacional Constituyente, Frente Patriótico, Junta Patriótica, o alguna otra forma organizativa que agrupe las manifestaciones aisladas de numerosas organizaciones y que proponga una unidad de acción bajo consignas en las que todos y todas puedan sentirse representados, por ejemplo, una variante de la demanda histórica que se exprese en la consigna:“paz, pan, trabajo y patria”.

La incorporación de los jóvenes agrupados en el movimiento #YoSoy132 en iniciativas estratégicas como ésta, con la inventiva y persistencia que han imprimido a sus acciones contra la imposición y en contra de la reforma laboral, será fundamental para la creación de un polo opositor anticapitalista que realmente transforme nuestra realidad nacional. Aquí es importante reconocer la incapacidad de la izquierda social para encontrar formas que trasciendan los estrechos márgenes de un activismo defensivo y reactivo, sin perspectivas estratégicas, a la saga de las luchas espontaneas y sin la suficiente fuerza para contener agresiones directas como la reforma laboral.

El movimiento indígena, además de los enormes esfuerzos que dedica a fortalecer sus procesos autonómicos y a defenderse de la contrainsurgencia, el crimen organizado, la invasión de las corporaciones mineras, turísticas y de otra naturaleza, deberá reorganizar el Congreso Nacional Indígena y otras formas organizativas que permitan su participación activa en un programa nacional de lucha de los explotados mexicanos. La articulación con luchas nacionales debe lograrse, si no se corre el riesgo de ser aniquilado por las fuerzas represivas del Estado, la invasión de las corporaciones, que incluyen el narcotráfico, o el desgaste del propio movimiento que lleve a contradicciones internas insuperables.

Asimismo, el movimiento nacional anticapitalista deberá dar importancia fundamental al estudio, la preparación, lo que los antropólogos hemos llamado “fortalecimiento del sujeto autonómico”, a partir de talleres, conversatorios, intercambio de saberes, círculos de estudio, que desgraciadamente fueron abandonados por muchos sectores de los movimientos populares que, en su activismo, han renunciado a la necesaria reflexión permanente, al análisis sistemático, a la elaboración teórica de sus experiencias. Aquí tienen un papel que jugar ese sector de la academia y el ámbito de la intelectualidad, que no han sido cooptados por la zanahoria de la excelencia y el premio al productivismo, que promueven el individualismo, la competencia y el abandono del compromiso ético y social.

La izquierda actual, después de las experiencias traumáticas de la burocratización del socialismo real, se define en función de que tanto es capaz de mantener una posición de congruencia ética y coadyuvar a construir poder popular en formas de democracia participativa que impida precisamente la utilización de aparatos políticos para el encumbramiento y ascenso social de unos pocos. En cada paso que se dé, es necesario asegurar la amplia participación de las masas en los procesos políticos y en la toma de decisiones sobre su direccionalidad. En la medida en que la izquierda lucha por estos elementos fundamentales, es realmente una izquierda. Si lo que va a desarrollar son programas sociales y representaciones permanentes en nombre de las masas populares, entonces, es otra cosa: eso es reformismo en el más estricto sentido del término.

De ahí la importancia de la consigna zapatista de “para todos todo, para nosotros nada”,que no implica en circunstancia alguna una especie renovada de martirologio, sino que establece un distanciamiento de las formas de hacer política propias de las concepciones vanguardistas. De aquí la importancia de la crítica temprana de Rosa Luxemburgo al modelo soviético que se construía y el planteamiento de Raya Dunayevskaya sobre la suplantación de la clase por el partido y todas sus críticas al vanguardismo para la posibilidad de una verdadera revolución socialista, horizontal, participativa y en la que todos y todas tenemos un papel que jugar.

Catedra Carlos Marx. Mesa de debate 1. Democracia, elecciones y socialismo en América.Encuentro 2012, Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Cuernavaca, Morelos, 19 de octubre de 2102.
Gilberto López y Rivas es Doctor en Antropología. Profesor-Investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, delegación Morelos.
[3] Isabel Maria Loureiro. Rosa Luxemburg: os dilemas da ação revolucionaria. Brasil: Unesp, Fundação Perseu Abramo, Rls, 2003.
[4] Isabel Maria Loureiro. Ob. cit., p. 37
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