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12 de mayo de 2020

Capitalismo y coronavirus, combinación letal.

Por: Javier Hernández Alpízar / Zapateando.

El coronavirus no es una conspiración capitalista, pero sí es muy peligroso porque el capitalismo ha empobrecido y desprotegido a miles de personas en el mundo

En la Facultad de Derecho, Ciudad Universitaria casi vacía, un diálogo entre el cliente y quien le bolea los zapatos: – Aquí en derecho es donde más boleros debe haber. – De hecho, es el único lugar en donde hay. – ¿En serio?, ¿será por qué somos abogados?

Lo que se sabe de los virus es que son información: información genética capaz de engañar a la información genética de las células de seres vivos para hacerlas reproducir el virus en lugar de reproducir su propia vida, lo cual harían las células vivas sanas.

Comenzamos deliberadamente usando términos científicos como “virus”, “información genética” y “células” no porque seamos científicos, somos activistas que defienden la vida y aspiran a lograr para los seres humanos libertad, democracia y justicia, pero sin información y conocimientos científicos no podríamos entender ni comunicar nada claro y veraz sobre lo que está pasando con la pandemia del coronavirus o Covid 19 en el mundo y en México.

Un divulgador científico latinoamericano, Marcelino Cereijido, ha escrito el libro La ciencia como calamidad. Citando a Jean Piaget, un biólogo y estudioso del modo como aprendemos los seres humanos, dice que: “Las personas no entienden lo que ven, ven lo que entienden”. Esto quiere decir que cuando no entendemos algo simplemente no podemos verlo, nos pasa desapercibido. El lenguaje de la ciencia actual es ajeno a la mayoría de los seres humanos en el planeta, incluso en el llamado “primer mundo”. Por eso tenemos incluso presidentes como Donald Trump o Jair Bolsonaro que niegan fenómenos patentes ante la vista de cualquier persona medianamente informada como el llamado “cambio climático” o la crisis climática: calentamiento del planeta, derretimiento de los hielos polares, de los glaciares, elevación del nivel del mar, así como la sexta extinción masiva de especies animales y vegetales: de acuerdo con la ONU, en los próximos 30 años se extinguirán un millón de especies, poniendo en riesgo de extinción a la especie humana misma. Incluso la ONU ha estimado que el cambio climático será muchísimo más mortífero que el coronavirus. Y ya está generando miseria, hambre, desplazamientos forzados de población y muertes.

El analfabetismo científico masivo hace que la mayoría de los seres humanos en el planeta sean, respecto a las ciencias, no ciudadanos sino súbditos, no pueden participar en las decisiones no solamente por la falta de democracia, sino porque no pueden entender y así tampoco ver los problemas más graves: cambio climático, extinción masiva de especies, crisis energética. Es decir, vemos las consecuencias, y eso a medias, como pasa con las migraciones masivas de africanos a Europa o de latinoamericanos a Estados Unidos, pero no entendemos lo que está detrás: el agotamiento de recursos para la vida, la miseria, el hambre, el desempleo y la violencia que dejaron siglos de colonialismo capitalista en nuestros países, etcétera. Gobiernos de derecha aprovechan esa ignorancia, así como los miedos y fobias asociados a ellos, para azuzar la fobia a los extranjeros, el racismo y la xenofobia, incluso el fascismo.

Los contactos humanos siempre han promovido la expansión de epidemias. La llegada a América de los conquistadores y colonizadores europeos casi logró extinguir (en algunos lugares, sin el “casi”, como en el Caribe) a las poblaciones indígenas, al menos las redujo dramática y brutalmente. El uso de armas bacteriológicas del siglo XX tiene su antecedente en esa “espontánea” expansión de epidemias como la viruela y el sarampión (que hoy regresa después de creer que lo habíamos erradicado).

La introducción de especies domésticas y otras especies aparejadas a la presencia humana (ratas, moscas, cucarachas y chinches, por ejemplo) en hábitats ajenos, pero sobre todo la explotación de territorios y recursos materiales y energéticos ha ocasionado una pérdida de diversidad en todo el planeta, sacrificada en aras de la ganancia capitalista.

La convivencia de seres humanos en todo el mundo, los viajes y el hacinamiento en grandes ciudades, han propiciado que muchos gérmenes, entre ellos los virus, salgan de los seres vivos que antes parasitaban y lleguen a otros, muchas veces, enfermándolos. El coronavirus es un caso, el más reciente, pero no el único. La humanidad comienza a enfrentar las consecuencias de la globalización, de la presencia planetaria de seres humanos sujetos a un sistema capitalista depredador del medio ambiente y explotador de los seres humanos.

El despojo de sus territorios y recursos de los pueblos indígenas (en México, despojo en marcha con el tren maya, el corredor interoceánico transístmico en Tehuantepec, el Proyecto Integral Morelos, el aeropuerto de Santa Lucía, la nueva refinería en Dos Bocas, el proyecto de las empresas de Alfonso Romo “Sembrando Vida”, los parques eólicos, la megaminería, la entrega del agua a empresas privadas como Constellation Brands en Mexicali, etcétera) no solamente los pagan los pueblos y comunidades con miseria y muerte: el planeta nos pasa la factura con la crisis climática, la crisis energética, la extinción de especies, las grandes migraciones humanas y animales.

Ciencia, detente. Este presidente es inmune al conocimiento.

Para masas enteras despojadas, pauperizadas, militarizadas, arrinconadas detrás de muros físicos y militares (como la Guardia Nacional, patrulla fronteriza extraterritorial de Donald Trump en la frontera sur de México), despojadas de sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, entre ellos el derecho a una educación científica y laica, para estas grandes masas, científicamente analfabetas, no es extraño que estas grandes desgracias aparezcan como signos apocalípticos debidos a fantasmales o demoniacas fuerzas desconocidas. En lugar de identificar al capitalismo como causante de sus dolores y desgracias, identifican al capitalismo como Rey Midas que da riqueza y consumo. En cambio, los males los hacen pensar en falsas causas como el pecado, los extranjeros, las conspiraciones de otros, ajenos y extraños. Incluso en cierta “izquierda” que asume una ideología anticapitalista, pero no un análisis científico de los fenómenos, todo es un complot: si se movilizan los jóvenes contra el cambio climático y la indolencia de los gobiernos, es un “complot del capitalismo verde”; si se movilizan las mujeres contra la violencia patriarcal feminicida, es un “complot para desestabilizar al gobierno”; si hay una pandemia de coronavirus, es un “complot del capitalismo” para ¿subir sus ventas de papel higiénico?

Esta carencia de pensamiento científico, crítico y reflexivo promueve el negacionismo: las amenazas no son reales. El cambio climático es una mentira inventada para detener el avance del desarrollo capitalista; las noticias críticas de AMLO son un “complot de la CIA”; la teoría de la evolución de Darwin es un complot para volver ateos a los jóvenes y así: hay incluso fanáticos que promueven la idea de que la tierra es plana.

A esta era de confusión, mentiras, promoción de la ignorancia y el oscurantismo, de la cual se hacen cómplices, sea por su propia ignorancia o por manipular creencias religiosas de la gente, gobernantes como Bolsonaro, Obrador y Trump, algunos la han llamado la “posverdad”. Pero no es que la verdad haya dejado de existir, lo que pasa es que la ignorancia masiva sobre ciencia actual no deja ver a las personas lo que no entienden.

En el caso de Obrador, su muy estudiado gesto de mostrar amuletos mágicos y religiosos es (como ha señalado A Libre Murrieta en Facebook) un deliberado show mediático para engañar a quienes de por sí van a quedar expuestos al contagio porque no podrán quedarse en casa, ya que viven al día. Es un gesto maquiavélico y criminal de manipulación psicológica de masas.

El anticapitalismo es un claro ejemplo: no cualquier persona entiende el análisis marxista del capital, la mercancía, el dinero, el mercado y la empresa capitalista. El anticapitalismo se antoja imposible, porque vivimos inmersos en un mundo ideologizado en donde el sentido común es que el dinero y las mercancías valen y, por el contrario, los seres humanos y los seres vivos somos desechables.

Sin embargo, el coronavirus es una pandemia real, de verdad ha asolado con enfermedad y muerte en China, en Italia, en España, en Estados Unidos y hoy amenaza a México y a toda América Latina. La principal arma contra el coronavirus o Covid 19 (información genética que se expande perniciosamente) es la información científica, verdadera, no para generar alarmismo sino prevención, cuidado.

Científicos de la UNAM han estado diciendo, a quien quiera escuchar, que el coronavirus es una pandemia porque se contagia ampliamente, aunque solamente un 5% de los contagiados mueren, aproximadamente, pero si por descuido, irresponsabilidad, como ocurrió en China, Italia y Estados Unidos, se contagian más personas, el número de muertes aumenta. Italia ya ha tenido más muertos que China. Corea tomó medidas pronto y ha tenido menos daños que Europa.

Han fallado esos gobiernos por no informar con oportunidad sobre el virus y no tomar medidas sanitarias eficaces. Al final han impuesto medidas extremas, como la militarización en Italia para hacer frente a la pandemia cuando ya estaba muy avanzada. Además han ocultado información: China inició con casos el 1 de diciembre de 2019 y no lo informó a la OMS hasta fines de ese mes y año. Italia pidió ayuda a otros países europeos, y estos países, negando sus pactos como Unión Europea, no la ayudaron. Hoy Trump quiere aprovechar la pandemia y la psicosis social para impulsar su agenda racista y xenófoba contra los migrantes.

Sin embargo, los zapatistas de Chiapas (quienes han tenido desde hace años un acercamiento al pensamiento científico actual, promoviendo que los científicos se acerquen a las comunidades a explicar cómo es y qué es la ciencia y cómo explica los fenómenos naturales y sociales) están aplicando el principio precautorio: si el riesgo puede ser grave, se toman medidas. Han criticado la falta de información veraz, honesta y cabal de parte de los malos gobiernos (y tienen razón, ya vimos cómo esa actitud irresponsable causó tantas desgracias en China, Italia, España y Estados Unidos), pero no asumen una actitud negacionista, sino que cierran sus caracoles y adoptan medidas de higiene como prevención para proteger la salud y la vida de las mujeres, hombres, ancianos, ancianas, niñas y niños de sus comunidades indígenas zapatistas. Además exhortan a los demás a hacer lo propio. Queremos cambiar el mundo, pero para ello lo primero es seguir vivos. Como el lema de las mujeres en lucha: “Vivas nos queremos”.

La cuarentena, a la cual el gobierno de México no se ha atrevido ni siquiera a llamar por su nombre, implica muchos retos. Quedan más desprotegidos los más pobres, los más desnutridos, los que ya tienen padecimientos previos (crónicos, respiratorios, cardiacos, diabetes, VIH, etc.). Se arriesgan más los trabajadores que ganan cada día para comer: los trabajadores precarizados, mal llamados “informales”, muchos de ellos menores de edad y mujeres o ancianos y ancianas.

El coronavirus se ceba sobre las víctimas del sistema capitalista explotador y depredador, quizá por eso les parece a algunos una medida de limpieza social fascista. Parece un macabro darwinismo social. Quedan expuestos los niños más pobres, para quienes el desayuno escolar es parte de su diaria nutrición y ahora se quedan sin él. O las mujeres, niñas y niños víctimas de violencia en el hogar y ahora encerrados con su agresor. O las niñas y niños que ante el cierre de las escuelas acompañarán a la calles a sus padres y madres al autoempleo precario de sobrevivencia.

El capitalismo se verá afectado por la ausencia laboral de miles de trabajadores, pues jamás ha logrado, ni con toda su tecnología, dejar de depender del trabajo humano. Sin embargo, el capitalismo siempre externaliza costos: recibirá exenciones de impuestos, despedirá a miles de trabajadores, pedirá apoyos y rescates a los gobiernos, meterá de nuevo las manos en el dinero de todos para privatizar las ganancias y socializar las pérdidas y las desgracias.

Una pandemia como la que está en curso hace evidente que la salud no puede ser una mercancía, sino que debe ser un derecho humano universal, garantizado por el Estado. En países europeos se están viendo forzados a estatizar o nacionalizar temporalmente los hospitales privados para poder atender la emergencia. En México, los hospitales privados han llegado a cobrar hasta miles de pesos por una prueba de laboratorio para el Covid 19. Incluso 3500 o 5000 pesos es demasiado.

¿Quién hará frente a la pandemia: el doctor Simi, que cotidianamente atiende a mucha de la gente más pobre y sin seguro? ¿Un sistema de salud rebasado, desabastecido de medicamentos y hasta de jabón, gasas o papel para hacer carnets? El sistema de salud en México es víctima de más de treinta años de neoliberalismo (que sigue vigente, pese a la demagogia presidencial) y de la ineptitud del actual gobierno, que ha sido incapaz de sanearlo sin dejar desprotegidos a los mexicanos.

Como ante las desgracias ha ocurrido siempre, como en los sismos por ejemplo, la respuesta está en manos de la sociedad. El egoísmo neoliberal, individualista y burgués, nos aísla y nos vuelve vulnerables a todos, pero la solidaridad, la crítica y la lucha organizada nos fortalecen.

El mal gobierno está aprovechando la coyuntura para imponer medidas en favor de las empresas, por ejemplo: otra consulta amañada, esta vez en Mexicali, para imponer la privatización del agua y el despojo en favor de Constellation Brands, así como la cesión a los militares ya no solo del nuevo aeropuerto en Santa Lucía sino incluso el llamado tren “maya”.

Les importan menos las vidas humanas que los negocios de Alfonso Romo, cacique del agua en la zona maya, de Carlos Slim, de Salinas Pliego y de los capitales internacionales.

Por eso concordamos con los zapatistas en que debemos seguir comunicados y en lucha, de nuevos modos o de viejos modos, como podamos: no todos tiene red en casa, trata de marcar el teléfono, de platicar de ventana a ventana y de edificio a edificio. Si tienes internet, mantén enterada a tu red más cercana con información veraz y crítica.

Como los zapatistas, tenemos que tratar de aprender ciencia, de comprender nuestro mundo críticamente, porque como dice Jean Piaget; las personas no entienden lo que ven, ven lo que entienden.

Que los grandes males son resultado del capitalismo lo verán más personas cuando puedan entenderlo. No necesitamos menos sino más y mejor ciencia. Y también conciencia y organización, lucha y alegre rebeldía.

11 de septiembre de 2019

"Entierra mi corazón en Wounded Knee", historia de un etnocidio.

Por: Luis Carlos Muñoz Sarmiento / Rebelión.

A Valentina en su vigésimo séptimo natalicio.

Con el actual etnocidio en la Amazonía por cuenta de la esquizofrenia del poder, representada en Brasil por Jair Messias Bolsonazi y aquí por Varito y el vínculo narcos/paras, recobra una vigencia que aterra el filme  Bury My Heart at Wounded Knee (2007) , del canadiense Yves Simoneau. Inspirado en el texto histórico, no novela, de Dee Alexander Brown, basa su filme para TV entre otros recursos en el de la fotografía, como lo evidencian las viñetas que encabezan cada uno de los relatos contados por la blanca Elaine Goodale, el indio Ohiyesa, el senador Henry Dawes, los jefes indios YotankaTatanka, en lakota Toro Sentado, Red Cloud, Tasunka Witko o Crazy Horse, American Horse, el presidente Ulysses Grant, el General Sherman, el coronel Custer. Uno de los primeros puntos de conflicto entre blancos e indios se da en la batalla de Little Big Horn en la que, preciso, muere Custer, uno de los blancos asesinos de indios, al lado de Buffalo Bill o William F. Cody, el explorador pionero en quitar el búfalo al indio como medida de exterminio, igual que el “presidente” Andrew Jackson, Daniel Boone y Kit Carson, a quienes Marlon Brando, defensor de los indios, cita en su autobiografía como sus verdugos. Como luego se le quitaría el agua al pez y ambos al guerrillero,así como hoy la comida al pueblo, para liquidarlo a punta de sed y de hambre, siempre con el patrocinio de las transnacionales, asociadas a carteles y a paramilitaresde acuerdo con la canadiense Dawn Marie Paley, y de la única compañía que no es tal: la CIA.

El filme, hecho para TV, comienza con el asedio de los Casacas Azules a una aldea Oglala Sioux, continúa cuando el 25de junio de 1876 los sioux vencen al teniente coronel George Custer en la batalla de Little Big Horn, en la que mueren 270 de sus soldados y termina con la Masacre de Rodilla Herida que da título al filme, la que en verdad ocurrió a fines de 1890. Aun con sus imprecisiones históricas, el drama, filme histórico o western de Simoneau (Québec, 1955), es contundente en su ficción, la que por primera vez cuenta la historia desde las víctimas: los más de 300 sioux que fueron masacrados el 29 de diciembre de 1890 por los Casacas Azules, que así daban el acostumbrado cierre a una execrable faena de exterminio. La que ahora se recrea básicamente en dos continentes, América y África, con el recurso adicional a las quemas deliberadas para obtener, al cabo, terrenos despojados para rutas de drogas, un incremento en la producción de biocombustibles, el monocultivo de soya para ampliar el mercado cárnico, entre la transnacional gringa de alimentos Cargill y la mayor empresa cárnica brasileña, JBS, del mafioso corrupto Joesley Batista. El cineasta parte del libro homónimo de Brown, que comienza con la larga marcha de los navajos y se cierra, 30 años más tarde, con la masacre citada. Lapso en el que los nativos gringos perdieron vidas y tierras frente a la expansión del hombre blanco. Apenas se habían establecido los refugiados en la “seguridad” de la “frontera india permanente” (FIP), los soldados comenzaron a marchar hacia el Oeste a través del Territorio Indio, cuenta Brown: “Los hombres blancos de EEUU (que tanto hablaban de paz, pero poco parecían practicarla) estaban marchando hacia la guerra contra los hombres blancos que habían conquistado a los indios de México.”

Para entonces, 1849, cuando termina la guerra con México, que había empezado en el 45, EEUU tomó posesión de un vasto territorio que iba desde Texas hasta California. Todo esto se encontraba al Oeste de la FIP. En la invasión de 1946 a México, EEUU se apropia de Colorado, Arizona, Nuevo México, Nevada, Utah y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma: en total, de 2 millones 100 mil Km2 (el 55% de México), lo que dio en llamarse “la Cesión Mexicana”. A cambio, el Gobierno gringo se comprometió a pagar USD 15 millones. Para justificar las violaciones de la FIP , los políticos en Washington inventaron el Destino Manifiesto (1845) , término que llevó la ambición por las tierras a un Altísimo plano: creyeron que de allí venía el designio, del Altísimo y que, ya antes, con la Doctrina Monroe “América [era] para los americanos”, claro, no para los gringos, porque ellos tienen un particular concepto expansionista del término, al estilo del queluego tendránlos nazis con su Lebensraum o Espacio vital , a partir de feb/1933 con la llegada de Hitler al poder (1) . Los EEUU, poblados por inmigrantes, y en particular por europeos y sus descendientes, estaban al parecer señalados por el Destino, según sus dirigentes, para gobernar a toda América. De ahí el gentilicio, con su tácita justificación, que en adelante se esgrimió: el de americanos. Hecho que lleva a la Doctrina Monroe (1823) y al eslogan ya citado “América para los…”

La Doctrina fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida a James Monroe en 1823, esto es, en rigor, no por el quinto presidente, sino por su sucesor, o sea, sí hay quinto malo. La cosa lleva luego al llamado Plan Marshall, en honor a George, el Secretario de Estado, y diseñado principalmente por el Departamento de Estado, en especial por William Clayton y George Kennan, bajo el mando de Harry Truman, en 1947: más que un plan económico para la reconstrucción de Europa, y en particular de Alemania, un plan político para arrodillar a su antiguo/simulado enemigo: véase la alianza entre Adolf Hitler y Albert Watson, presidente de IBM para repartirse los dividendos sobre las víctimas de guerra, en 1936, en el documental The Fog of the War, 2003, o La niebla de la guerra, de Errol Morris (2), y para exterminar al fantasma del comunismo en el mundo a fin de que este fuera solo para los americanos, bajo el eufemismo de la Guerra Fría: término que, para el profesor Juan C. Monedero, es la III Guerra Mundial pues “oculta la enormidad de víctimas que implicó” y que convendría mejor llamarse II Guerra Interimperialista, “toda vez que estuvo motivada esencialmente por las tensiones de dominación imperial de los actores implicados” (3) y (no) por último, en los 70, el gentilicio llevará al sarcasmo de Piero en… Ellos nacen ancianos y van enniñeciendo/ a través de la vida/los americaaa… [y parte la palabra, para hacer el énfasis en…] anos.

Todo esto para señalar que los americanos, y toda su ascendencia, de los que habló Gangs of New York (2002) o Pandillas de NY, de Scorsese, para referirse al oscuro y dudoso origen de la ciudad llamada primero New Ámsterdam y, por ende, al turbio origen del país que al inicio quiso ser un continente, luego el mundo y, ahora, Mr. Universo, creían ser la raza dominante y, por ello, responsables de los indios: incluidos, claro, sus tierras, bosques y, sobre todo, riquezas naturales, fauna, flora y minerales. Estas, entregadas a perpetuidad en 1868, con el Tratado Laramie, pero que cuatro años más tarde comenzaron a ser zona de codicia blanca. Hay que recordar que las Black Hills fuera de considerarse tierras sagradas por las etnias, eran un terreno reclamado por los Lakota a los Cheyenes, a los que finalmente vencieron en 1776. Cuando concluye la Guerra de Nube Roja, nombre tomado del líder Red Cloud citado al inicio, las Colinas negras fueron incluidas en la gran reserva Sioux, donde a su vez los no indígenas quedaron excluidos. Aunque a menudo fueron consideradas “terra incógnita”, la expedición del general Custer, en 1874, muy pronto disiparía los rumores sobre el oro que había en dichas montañas. Para entonces, la economía gringa enfrentaba la Gran depresión de 1873 y los colonos, blancos, no sobra decirlo, desataron una fiebre del oro en ellas (de ahísurgió La quimera del oro, 1925, de Chaplin) que a todas luces violaba el Tratado Laramie y la Ley Federal. Las continuas incursiones en terreno Lakota, así como la desidia/impotencia del ejército gringo para evitarlas, hizo que Toro Sentado y Caballo Loco, entre otros, les declararan la guerra a los invasores y al Gobierno. La Administración de Ulysses Grant creó, de forma deliberada, esta guerra a causa de la fiebre del oro, con el fin de que la economía saliera del Crack de entonces, como aseguran muchos historiadores, no oficiales, entre ellos Howard Zinn, autor de La otra historia de EEUU – Desde 1492 hasta el presente. (4)

De ahí surge el conflicto que Simoneau sintetizó en 132 minutos y a través del cual mostró las diferencias entre los Sioux y el Gobierno gringo, con la mediación, siempre interesada, fraudulenta, mezquina, del senador, o sea, político, Henry Dawes. Hecho que arrojó la historia de un etnocidio, que llevó en 1973 a una nueva insurrección y en 1980 al fallo de la Corte, según el cual la toma de las Black Hills violaba tratados firmados con los Sioux. Ello va sin decir, claro, de los millares de mujeres indias desaparecidas o asesinadas a las que poco se cita. (5) Hecho directamente relacionado con el Removal Act, la abusiva y criminal Ley de 1830 que autorizaba el desplazamiento forzado de las tribus para apropiarse de sus tierras y por la que, hasta hoy, no paran los asesinatos, las desapariciones ni los despojos. Igual a lo que pasa hoy en Colombia con el capitalismo que se dice actúa para desaparecer el tráfico de drogas, pero que en realidad es una guerra contra el pueblo, como lo demuestra la investigadora canadiense Dawn Paley en su libro Capitalismo Antidrogas. Una guerra contra el pueblo(2018), útil para desnudar, de paso, muchos de los mitos que acompañan el discurso incendiario, falsamente castrochavista, auténticamente guerrerista y ciertamente neoliberal.

Pero, como señalan los créditos finales del filme de Simoneau, la Corte se negó a devolverles la tierra y, a cambio, ordenó pagar compensación. “Ese fallo, que ahora vale más de 600 millones de dólares, sigue sin ser reclamado…” y sobre el que, basado en la mayoría, el juez Blackmun escribió: “Un caso más maduro y podrido de tratos deshonestos, no será hallado jamás, probablemente, en toda nuestra historia”: “Se equivocó la paloma [Blackmun], se equivocaba”, diría el poeta pues luego han venido casos más maduros y podridos de tratos deshonestos que, si se los citara, reventarían estas páginas. Aun así, los Sioux, por su parte, no aceptarán deponer su reclamo de las Black Hills, un lugar que consideran sagrado. Entre los numerosos casos posteriores, cabe citar el de los indios Creek, los mismos que ocupaban la mayor parte de Georgia, Alabama y Misisipi y al que se refiere Howard Zinn: “En 1813 algunos de sus guerreros mataron a 250 personas en Fort Mims y seguidamente las tropas de [el presidente] Jackson quemaron un poblado creek, matando a hombres, mujeres y niños. Jackson estableció la táctica de establecer recompensas en tierras y botín.” (6) Como hace hoy el subpresidente ofreciendo “3.000 millones de pesos” por cada uno de los ex FARC, Iván Márquez, Jesús Santrich, Romaña, El Paisa, quienes es probable que, de común acuerdo, con el otro paisa, resolvieron enmontarse de nuevo, como ha conjeturado Cristina de la Torre en su columna ¿Pacto secreto entre el uribismo y “Márquez”?, de El Espectador. (7) Lo que, a su vez, se ha convertido en una especie de orden tácita para que, en adelante, ex rebeldes FARC o inocentes sean asesinados alevosamente, bombardeados, como empieza a verse: tal como ha querido el uribismo y sus diez millones de ciegos, cautivos y muertos/votantes. (8)

Después de todo esto, tal vez lo único que pueda reconfortar sea que Entierra mi corazón en Wounded Knee es un filme que gracias al guionista y al director permite conocer una versión más fiel a la historia real, no oficial, del que ha sido hasta el presente uno de los episodios más aberrantes de racismo, discriminación, xenofobia, en fin, intolerancia, en la historia de la Humanidad. De ella uno de los testigos inocultables ha sido el cine,a excepcióndel trabajo de Simoneau que contra la apariencia no es ficción.Como lo confirma un decidido defensor de la causa india, el actor y director Marlon Brando, en su autobiografía, coescrita con la colaboración de Robert Lindsey, Las canciones que mi madre me enseñó: “Desde su nacimiento, Hollywood difamó a los indios en películas como El prófugo. John Wayne probablemente causó más daño a los indios que el general Custer en toda su vida, al proyectar la imagen estúpida de un blanco valiente que lucha en la frontera contra los salvajes ateos. Hollywood necesitaba malos, y los indios pasaron a ser la personificación del mal. Pero el trato que hemos dado a los indios solo es un hilo del tapiz formado por la depravación humana. Además de la extraordinaria capacidad del hombre para pensar, existe un aspecto irracional de su mente que lo lleva a desear la destrucción en nombre de lo que considera su propia raza [la única es la Humanidad]. Darwin describió la necesidad instintiva, en los individuos de todas las especies, [antes lo hizo Lamarck] de proteger y perpetuar su propio grupo, pero el ser humano es el único animal que conozco que causa daño conscientemente a otros individuos de su propia especie. Cuando era joven y ayudaba a recaudar fondos para Israel [debiendo hacerlo para Palestina], quedé desconcertado por lo que en aquel momento era para mí un gran misterio: cómo era posible que alemanes en apariencia normales y corrientes ametrallaran a niños inocentes o encerraran a miles de personas en las cámaras de gas. Parecía increíble que los seres humanos pudieran hacerse semejantes cosas. Pero, a lo largo de mi vida ha quedado claro que somos capaces de cualquier cosa en nombre de nuestro propio grupo; se trata de una animosidad inmutable, es el resultado de millones de años de evolución.” (9) No, Mr. Brando, de involución. Y disculpe la necesaria/rotunda aclaración, como para que no sigan repitiéndose los errores de la guerra. McNamara en su Lección N° 2, La racionalidad no nos salvará, de La niebla de la guerra, sobrelo sabido: la guerra acaba cuando ya ha pasado por pueblos y ciudades sembrando muerte y destrucción. “Pues esa es la lógica de la guerra. Si la gente no muestra sabiduría, chocará como topos ciegos y comenzará la aniquilación mutua.” Asíreitera McNamara en el documental de Morris. (10)

El exterminio de indios hoy es el de ayer, si se considera el siguiente testimonio de alguien que por esas extrañas paradojas de la vida, justo en Wounded Knee, Dakota del Sur, presenció el levantamiento de un chippewa y un sioux, en 1973; testimonio a través del cual es posible inferir cómo han operado siempre los poderosos frente a los pueblos primigenios, cómo ante su propia debilidad actúan con arrogancia/soberbia frente a quienes conocen, defienden y protegen como nadie la superficie terrestre, la Pachamama: “Dennis Banks, un indio chippewa, y Russell Means, un sioux corpulento y apuesto que guarda un sorprendente parecido con Gail [Gall] (uno de los más grandiosos guerreros sioux), fueron individuos notables. Ambos, al abandonar la reserva, dejaron atrás sus raíces y su cultura para intentar vivir en el mundo exterior; ambos se sintieron en problemas fuera de la reserva y tuvieron que aceptar trabajos humillantes, pues era lo único que podían conseguir. Al igual que otros indios que abandonaron las reservas, se enfrentaron con un racismo que es, tal vez, el más atroz de todos:fueron víctimas no solo de la discriminación en los trabajos y en el tema de la vivienda, sino también de la indiferencia. La corriente principal de la cultura [estadounidense] los considera nulidades, y la gente los trataba como si no existieran. Dennis y Russell se encontraban en Minneapolis y descubrieron que compartían un problema: aunque habían abandonado las reservas, eran incapaces de dar la espalda a su propia cultura. Dieron un giro rotundo y decidieron volver a entrar en ella, y con otros indios fundaron el AIM [Movimiento Indígena Americano: al que el FBI acosó e intentó eliminar], que pronto se expandió por todo el país, para presionar al gobierno a que cumpliera los tratados y las promesas. El FBI, otras agencias federales, los rancheros y los vigilantes blancos —que en algunos casos se aliaban con títeres corruptos de las tribus que intervenían en elecciones amañadas— lanzaron una guerra contra el AIM que fue una mezcla del mccarthysmo [parnellismo: J. Parnell Thomas fue quien realizó el trabajo sucio del Comité de Actividades Antipatrióticas y Joseph McCarthy quien cobró los dividendos políticos] (11) moderno y el tipo de campaña armada que un siglo antes estuvo a punto de exterminar a los indios. Con grupos de choque, helicópteros armados, vehículos blindados y un aparato judicial a menudo con prejuicios a favor de los blancos [= sistema Lawfare de hoy, craneado en el Think Tank de Washington por sujetos como Mark Weisbrot], el Estado empleó todos sus recursos a fin de eliminar el AIM. Se gastaron millones para investigar la muerte de blancos asesinados durante los conflictos; ahora bien, cuando se trataba de la muerte de indios, el Departamento de Justicia, la Agencia de Asuntos Indios y las autoridades locales casi siempre cerraban los ojos; una vez más, trataban a los indios como si fueran menos que seres humanos.”

“A principios de 1973, cuando alrededor de doscientos miembros de la AIM ocuparon la población de Wounded Knee en la reserva de Pine Ridge, en Dakota del Sur, estuve incondicionalmente junto a ellos. Lo único que quería era que el gobierno permitiera celebrar elecciones libres para elegir a los líderes tribales, que se investigaran los abusos dentro de la Agencia de Asuntos Indios y […] revisaran todos los tratados indios. Ocuparon la población durante 71 días antes de conseguir la promesa incondicional de que sus demandas serían atendidas, promesa que solo se cumplió en parte. Si hubiera sido cualquier otro grupo el que resistía —el SLA [Simbiotic Liberation Army, Ejército Simbiótico de Liberación, famoso por el secuestro de Patricia Hearst: N. de laT. Elsa Mateo],los militantes negros o algún culto religioso excéntrico, por ejemplo—, creo que los habrían atacado y asesinado. Pero la fascinación de Hollywood por los indios había tenido un efecto benéfico: gracias a las películas son famosos internacionalmente y estoy seguro de que el gobierno se refrenó porque era consciente de que el mundo entero consideraría aberrante otra matanza de indios.” […]

“A principios de 1975, Dennis Banks me pidió que viajara a Gresham, en Wisconsin, donde un grupo de indios menomine se había apoderado del edificio desocupado del noviciado de los hermanos de la orden alexiana. Afirmaban que se hallaba en un terreno arrebatado ilegalmente a su tribu y exigían su devolución. Cuando llegué a Gresham, un pelotón de la Guardia Nacional provisto de cascos se encontraba en un lado, y en el otro había un ejército andrajoso de peones agrícolas que asomaban sus rifles por las ventanillas de sus camionetas. Más tarde me enteré de que algunos de ellos eran del Ku Klux Klan. […] No sé por qué me dejaron entrar, aunque los funcionarios del Estado decían que esperaban que yo y el padre James Groppi, un sacerdote católico maryknoll […] logramos poner fin a la disputa sin que hubiera derramamiento de sangre.”

“Atravesé clandestinamente el perímetro militar […] hasta llegar a un mundo extraño e irreal. En el recinto se escondían treinta o cuarenta menomines, dos o tres de los cuales tenían heridas de bala; parecían agotados, pero estaban decididos a no rendirse. Muchos de ellos llevaban escrita en sus camisetas o tatuada en los brazos la consigna ‘Escritura o Muerte’. No cabe duda de que estaban dispuestos a morir si no se cumplían sus demandas. Era pleno invierno y hacía mucho frío. El suelo estaba cubierto por casi un metro de nieve, y en el interior no había luz, calefacción ni agua. El gobernador había ordenado que se cortara la electricidad, el sistema de calefacción había fallado, las tuberías estaban congeladas, los lavabos no funcionaban y el olor era espantoso. De vez en cuando se oían disparos, algunos realizados por los peones y otros por los indios. No había dónde dormir, así que me acurruqué en el alféizar de una ventana y dormité hasta que alguien me despertó y me condujo a una habitación donde había una chimenea encendida y en la que un niño indio que había recibido un disparo en la pierna era atendido por un médico […] Durante toda la noche los helicópteros de la Guardia Nacional habían sobrevolado el edificio, dirigiendo la luz de sus reflectores de un lado a otro en busca de algún indio perdido y proporcionando […] un blanco fácil a los peones borrachos y prontos a disparar. Los indios jóvenes que se hacían llamar ‘perros soldados’ […] se cubrían con sábanas y corrían de un lado a otro de la nieve; de vez en cuando disparaban contra los peones. Un anoche colocaron al niño herido sobre una camilla, lo taparon con una sábana y salieron a toda prisa con la intención de llevarlo a […] recibir tratamiento médico, pero unos 40 minutos más tarde regresaron con el niño aún en la camilla. Al quedarse quietos y camuflarse con las sábanas, habían evitado ser divisados por los helicópteros, pero cuando avanzaban por la nieve, el indio que iba delante miró hacia la derecha y vio dos pelotones de guardias armados. Giraron y retrocedieron […]; cuando estaban […] a salvo, uno de ellos comentó: ‘—Ahora sé por qué nos llaman AIM; significa: “[Pendejos] en Movimiento”. [Assholes In Movement, en inglés]. Unos minutos más tarde volvieron a salir en otra dirección y al final consiguieron asistencia médica para el niño.”

La razón de incluir lo citado, es por lo que viene en el relato de otro amigo de los indios acerca de su sentido de armonía/unidad, la fe en que todo está interrelacionado, el creer que cualquier expresión de vida tiene un fin, su claro/puro sentido de democracia, la manera de elegir a sus jefes con transparencia y no a punta de dedocracia, evitando de paso el nepotismo, pero la traición final no: “Corrían rumores constantes de que el gobierno había ordenado que la Guardia Nacional recuperara el edificio del noviciado, lo cual sin duda habría significado derramamiento de sangre. Pero al igual que todos los indios que he conocido los que se hallaban en el noviciado sometidos al ataque bromeaban, al margen de las circunstancias y aunque fueran alcanzados por los disparos. Hablamos mucho y fue durante aquellos momentos cuando me di cuenta de lo unido que estaba a su filosofía de la vida y del paralelismo que había entre la de ellos y la mía. En términos de religión y filosofía supongo que estoy más cerca de lo que creen los indios que de cualquier fe convencional. Su esencia es un sentimiento de armonía y unidad, la creencia de que todo lo que existe en la tierra —el medio ambiente, la naturaleza, la gente, los árboles, la tierra, el viento, los animales— está interrelacionado, y que cualquier manifestación de vida tiene un fin y ocupa un lugar. Los indios también creen que nada es intrínsecamente malo; todos estamos en el mismo ciclo de la vida, y en realidad no existe la muerte, sino solo la transformación. Aplican lo que en muchos sentidos es una forma pura de democracia: las decisiones importantes se toman de manera colectiva gracias al consenso al que se llega enlos consejos y los jefes son elegidos por sus méritos; el solo hecho de que un joven guerrero sea hijo de un jefe no significa que sucederá a su padre a menos que se lo haya ganado por méritos propios. Históricamente, a menudo los indios recurrieron a un líder distinto que, a su juicio, protegería sus intereses, por ejemplo, a los grandes cazadores que poseían sabiduría, como Toro Sentado y Caballo Loco [no Salvaje], dos de los grandes jefes asesinados en la versión [gringa] de la Solución Final. […] Todo había terminado, salvo por un detalle: al final los indios fueron a la cárcel, pero no consiguieron la escritura [los documentos de propiedad colectiva]. Una vez más habían firmado un tratado con el hombre blanco y éste no lo había cumplido. El episodio de Gresham fue una metáfora [que aplica para lo que sucede hoy en muchas partes]más de las relaciones centenarias entre el hombre blanco y los indios. […] Al relato de Marlon Brando no podría faltarle su aclaración en torno al triunfo de los indios frente al blanco, los DDHH de mujeres, gays y demás, ni su retractación final en torno a Israel, a la par que se descuida a los nativos: “Creo que el triunfo de los indios es inevitable. Una sociedad no puede seguir afirmando que está a favor de ampliar los derechos de las mujeres o de los homosexuales, ni seguir gastando su riqueza para ayudar a un país como Israel a reclamar sus tierras históricas, y en cambio no hacer nada por sus propios nativos.” (2000: 389-391-392-393-394-395-398-401)

En conclusión, bastantes efectos se derivan del filme Entierra mi corazón en Wounded Knee, en su mayoría poco alentadores para el futuro de la especie humana. Así, el genocidio de las tribus originarias, los incendios y las quemas deliberados en la Amazonía, brasileña y colombiana, no son sino la repetición del etnocidio/ecocidio de 100 millones de indios que fueron masacrados, en EEUU (como ya antes 80 millones porla conquista española), por Andrew Jackson, George Custer, Buffalo Bill, entre muchos otros, con idénticas intenciones a las usadas hoy por Bolsonazi/Uribe/Duque/Macri/Piñera y CIA: ocasionar un desplazamiento forzado y masivo, para dejar los territorios libres, a fin de fomentar la ganadería extensiva; incrementar el extractivismo, todo al servicio del capital transnacional, tan claramente asociado al narcotráfico, a los carteles mexicanos, Sinaloa, Los Zetas, Jalisco; y hoy expandir las rutas del mismo, no de controlarlas ni, mucho menos, acabarlas, como tanto cacarean los gringos con sus más de 80 bases en América Latina: 13 de ellas en Brasil, 9 en Colombia y otras tantas en Argentina, gracias a apócrifos “acuerdos de cooperación bilateral y cultural”, respaldados por Trump y Netanyahu, entre otros siniestros personajes: ¿para qué han servido? Justo no para controlar el narcotráfico, pues eso no interesa, sino para detener los flujos de droga y de dinero a fin de agilizar el acopio de recursos, que en un 70% son los que colman las arcas de los bancos gringos y robustecen un capitalismo teóricamente antidrogas y prácticamente una guerra contra los pueblos. Con un plus negativo adicional: borrar del mapa toda disidencia, ejercer la censura mediática y de los organismos de memoria histórica, debilitar la educación pública y la cultura, someter todo foco de disidencia política o de oposición, continuar la inclemente/repugnante escalada de crímenes de líderes sociales y lideresas, dejando al garete niños, que más tarde serán fácilmente absorbidos como esclavos de las guerras a 30 o 50 años, y viejos, que en unos pocos años dejarán sus pensiones en las prestidigitadoras manos de un Estado que desaparece a sus “hijos” en el conflicto, en las EPS, en las urnas… funerarias. Los que luego son resucitados, por arte de mafia, para que voten por el que manda el dueño del platanal, con el gringo ahí, como decía Jaime Garzón.Lo queocurre, sotto voce, como en épocas de la Omertà siciliana, desde los tiempos de Andrés Pastrana hasta la actualidad con Uribe/Santos/Duque. Justo, éste último, el subpresidente de Varito, es señalado por el NYTde sabotear el “acuerdo de paz con las FARC” (12) : en realidad cese parcial de la guerra, como puede comprobarse actualmente, sin temor a equivocarse.

Como sin temor a equivocarse, se puede decir que el Gobierno le incumplió a las FARC en términos de acuerdos y de promesas. Así que el regreso de Iván Márquez, Santrich, Romaña, El Paisa y demás, sin ser fans suyos, ni más faltaba (ningún hecho justifica la vuelta a la guerra), era la única salida posible, desde su óptica. Hay que considerar, en primera instancia, la sistemática masacre de sus miembros: si un grupo no defiende a los suyos, ¿entonces a quién? En igual sentido, la reacción de guerreristas, milicos y paracos, es predecible: provocar una guerra que les sirva a todos, aun a costa del pueblo colombiano, como en EEUU a costa de los indios. Alguien ha dicho por ahí que las fuerzas militares nunca aceptaron la paz de Santos, porque figuraban en tal esquema como derrotados pues se rehúsan a aceptar que no pudieron con su histórico enemigo, aunque, eso sí, el general AlbertoMejía haya sacado pecho en RCN para decir que habían vencido a las FARC. (13) Y, ¿no se trataba de un acuerdo entre iguales, en el que ninguno debe subestimar al otro? Es claro que no. “La paz solo puede darse entre iguales”, recuerda el orientalista judío/palestino/gringo Edward Said, con Daniel Barenboim uno de los seres que mejor conoció el conflicto israelí/palestino.

Igualmente es posible sostener que Colombia es hoy uno de los países más peligrosos del mundo para defensores del medio ambiente: bueno, el segundo más peligroso, apenas precedido por Filipinas que, en 2018, desplazó a Brasil del tope en la vergonzante lista. (14) Uno de los aspectos relevantes de dicho informe es que los defensores del medio ambiente y de la Tierra, en notable cantidad representantes a su turno de los pueblos autóctonos, fueron y son considerados, por el capitalismo y sus áulicos/peleles de EEUU, como “terroristas, delincuentes o criminales” por defender sus derechos, los de sus pueblos y los del planeta, tal como lo denuncia ahora Vicky Tauli-Corpuz, relatora especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de la ONU: casos de Chico Mendes (1944-1988), en Brasil (15) , Bertha Cáceres, en Guatemala, Francia Márquez, en Colombia, entre muchos otros a nivel global.

Pero Colombia no es peligrosa hoy solo para defensores del medio ambiente, líderes y lideresas comunitarios y sociales, niños y mujeres y viejos, sino también para los educadores: prueba de ello, profesores universitarios han sido amenazados por las Águilas Negras, grupo anónimo cuyo liderazgo no es nada raro poder desentrañar, como ya lo insinuó Gustavo Petro, y que hoy amenaza a los miembros del mayor sindicato de educadores, FECODE. A través de un correo electrónico, al que se tituló “pilas Fecode” el grupo armado ilegal/legal sostuvo: “Es el momento de limpiar este país. Muerte a todos los colaboradores de las guerrillas, llamados líderes sindicales y sociales. Malparidos que apoyan y promueven las políticas izquierdistas al resto de la gente, supuestamente que disque[sic] para defender los derechos humanos. En verdad son guerrilleros camuflados entre los civiles.” (16) Alguien sostiene, por ahí, que raro que las Águilas Negras amenazan a “congresistas, periodistas y líderes sociales”, pero jamás amenazan a dirigentes del Centro Democrático ni a ninguno de sus seguidores, excepto a los de la llamada “oposición”: todos “guerrillos, comunistas”. (17)

Para terminar, y regresando al punto de partida, habría que establecer prioridades con respecto al exterminio de indios y al de quemas deliberadas en el Amazonas brasileño y colombiano, espacio que, según investigadores, contiene entre el 6% y el 9% del oxígeno del planeta (18) . Hay que admitir el absurdo de la insaciabilidad capitalista, en su pretensión de inundar al planeta de soya, carne e insumos para biocombustibles arrasando, en el intento, con su superficie; hay que admitir el absurdo de los juegos de guerra política, que son más insultos entre políticos que verdaderos líos entre naciones, cuando es la misma Tierra en que se libran dichas guerras la que está amenazada; hay que admitir el absurdo de la voracidad capitalista que amenaza la ecología mientras, a la par, se piense en crear una agencia global que le haga frente a la amenaza etnocida/ecocida de manera eficaz y decidida. El requisito de tal acción quizás vaya en la dirección de lo que alguna vez fue “comunismo”:así el ministro brasileño Araújo diga que “el cambio climático es un complot marxista”. (19)

La crisis en la Amazonía, tanto brasileña/colombiana como del orbe, no es solo ambiental: sobre todo, de DDHH. Mientras la insaciabilidad del capitalismo con sus distintos empaques, neoliberal, rabioso, antidrogas, rija los destinos de la Humanidad, no hay duda de que se trata de una guerra contra los pueblos: ¿Truth Trump? ¿Verdade Bolsonazi? ¿Non è vero, Varito? ¿Se entiende que un día de guerra en Colombia cueste COP 22 mil millones, al tiempo que se quiere implantar un modelo de “economía naranja”, detrás del cual se esconde el completo descuido de la cultura, el arte, la educación pública, la persecución a congresistas, periodistas y maestros, el asesinato sistemático de líderes comunitarios y sociales, el incremento desmedido del índice de feminicidios, la violación, desaparición y/o muerte de niñas y niños? Quien quiera escuchar cuentos de hadas en el infierno de la codicia/soberbia/prepotencia que aliste sus maletas porque, como decía Kundera evocando Mayo/68, la vida está en otra parte

Notas:

(1) Voz acuñada por el geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904), bajo la influencia del biologismo/naturalismo del siglo XIX. Establecía el nexo espacio/población, asegurando que la existencia de un Estado quedaba garantizada una vez hubiera el suficiente espacio para atender sus necesidades.
(2)The Fog of War – Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara (2003) o La niebla de la guerra – Once lecciones de la vida de Robert S. McNamara, documental de Errol Morris.La expresión “niebla de guerra” remite a la incertidumbre que se cierne sobre un campo de guerra, una vez empieza el combate: como al inicio de El gran dictador, cuando Chaplin, despistado, entre la niebla y rodeado de enemigos, pregunta: “¿Captain, are You There?”
(3) Monedero, Juan Carlos.El gobierno de las palabras. De la crisis de legitimidad a la trampa de la gobernanza. UPN, Bogotá, 2005.
(4) https://humanidades2historia.files.wordpress.com/2012/08/la-otra-historia-de-ee-uu-howard-zinn.pdf
(5) https://www.elsoldemexico.com.mx/mundo/miles-de-indigenas-desaparecidas-y-asesinadas-una-crisis-en-eeuu-1925225.html?fbclid=IwAR3V-99ItHFpsCJPLX5WQA0ffL-4GQ4vNSky-HeYA0fSOx-nMa_OTT5AKdY
(6) Zinn, Howard. La otra historia de EEUU. PDF, 512 pp.: 95.
(7) https://www.elespectador.com/opinion/pacto-secreto-entre-el-uribismo-y-marquez-columna-879102
(8) https://www.democracynow.org/es/2019/9/3/titulares/colombia_ex_farc_rebels_killed_in_bombing_raid
(9) Brando, Marlon. En colaboración con Robert Lindsey. Anagrama, Barcelona, 2000, 465 pp.: 384-385.
(10) https://www.youtube.com/watch?v=K_IsdzW6_wg
(11)Hueso, Ángel Luis. El cine y el siglo XX. Ariel Historia, Barcelona, 1998, 267 pp.: 111.
(12) https://noticias.canalrcn.com/nacional-pais/new-york-times-senala-al-gobierno-duque-sabotear-el-acuerdo-paz-las-farc?fbclid=IwAR0h3jZuC_BIoI5krFg9Uak91EWA03im7SvVym4UCy3jWWRqHN9SpRaJXjA#.XWg9Qe-t_F4.facebook
(13) https://www.youtube.com/watch?v=nvsjdE-ENuA
https://www.youtube.com/watch?v=ODzpSvxNpZY
(14) https://noticias.canalrcn.com/nacional-pais/colombia-el-segundo-pais-mas-peligroso-del-mundo-defensores-del-medioambiente
(15) John Frankenheimer realizó en su homenaje el filme, para TV, The Burning Season – The Chico Mendes Story (1994) o Una temporada ardiente – La historia de Chico Mendes, con Raul Julia en el papel del líder medioambiental.
https://www.youtube.com/watch?v=xuBU-wfkrzg&fbclid=IwAR0cFkLU1cShfN32PBerZo49T4mgPaPpGvBG4WsAKsSl0XH6BaswU3YBO1Y
(16) https://www.elespectador.com/noticias/educacion/aguilas-negras-amenazan-miembros-del-comite-directivo-de-fecode-articulo-879316
(17) https://www.elespectador.com/noticias/judicial/con-panfleto-aguilas-negras-amenazan-congresistas-periodistas-y-lideres-sociales-articulo-810219
(18) https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/realmente-la-amazonia-es-el-pulmon-del-planeta-articulo-879337
(19) https://larepublica.es/2019/01/13/ministro-brasileno-el-cambio-climatico-es-un-complot-marxista/?fbclid=IwAR2_QXWqSYtvBplJtR8ama17WBeD1fzE_paf6Q-QTwktfCTwPh5rgf8ciuE

El Proyecto Miroslava le sube el costo al asesinato de periodistas en México.

Por: María Teresa Ronderos / The New York Times.

Foto: Hérika Martínez/Agence France-Presse - Getty Images.
BOGOTÁ — ¿Cuánto cuesta matar a un periodista? En México, casi nada para el pistolero, quizás unos pesos para que las autoridades miren a otro lado, y listo: silenciado el incómodo reportero. Según las cuentas de Artículo 19, en ese país han asesinado a 131 periodistas desde 2000 hasta el 24 de agosto de 2019. Otros veinticuatro fueron desaparecidos forzadamente. La impunidad en todos estos casos es casi absoluta. Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), de las 790 investigaciones abiertas desde 2010, apenas 118 han llegado a una corte y solo ha habido una decena de sentencias condenatorias exclusivamente contra autores materiales. Ningún castigo para los autores intelectuales.

Hartos de la impunidad, un grupo de periodistas dijeron “¡Basta!”, y hace un año crearon el Colectivo 23 de Marzo para investigar la muerte de una de sus colegas más respetadas, Miroslava Breach. Corresponsal del diario La Jornada y columnista de El Norte de Juárez, Breach contaba de frente lo que realmente pasaba en Chihuahua, su estado. En marzo de 2016 denunció que en municipios en Chihuahua precandidatos a presidentes municipales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y una precandidata del Partido Acción Nacional (PAN) tendrían vínculos con narcotraficantes. El PRI reemplazó a dos aspirantes denunciados y la aspirante del PAN, que resultó elegida, negó vigorosamente tener relación alguna con los carteles. La denuncia le costó a Miroslava nuevas amenazas.

La periodista chihuahuense siguió adelante con sus investigaciones. Documentó los despojos de la expansión del grupo criminal que montó la familia Salazar, al servicio del Cártel de Sinaloa, en su natal municipio de Chínipas en la Sierra Tarahumara. Escarbó los vínculos entre este y otros grupos con la política de Chihuahua y de Sonora. Armó un expediente del gobernador de su estado, César Duarte, quien hoy está prófugo de la justicia y con veintiuna órdenes de captura por peculado y enriquecimiento ilícito.

En febrero de 2017, Breach sacó a la luz, con nombre y apellido, cómo directores de varias policías municipales de esos estados eran fichas del narco. Esa fue la última gota. El 23 de marzo de 2017 fue asesinada por un pistolero cuando se disponía a llevar a su hijo Carlos, de 14 años, al colegio. El gobernador Javier Corral, de quien Miroslava había sido cercana, anunció que este crimen no quedaría impune y se mostró enérgico y decidido a develar el complot criminal que acabó con una persona tan valiosa —y valerosa— para su comunidad. Pronto las autoridades anunciaron capturas y dieron conferencias de prensa en las que se daba por esclarecido el caso.

Sin embargo, había demasiados elementos forzados en ese relato perfecto. Fue entonces cuando varios colegas de diferentes medios y estados decidieron aliarse para investigar por ellos mismos. Se unieron al esfuerzo, al que bautizaron Proyecto Miroslava, Forbidden Stories, un equipo periodístico colaborativo francés cuya razón de ser es terminar las historias de los periodistas silenciados; el portal británico Bellingcat, especializado en investigación de fuentes abiertas; y la red de periodismo investigativo trasnacional Centro Latinoamericano de Periodismo Investigativo (CLIP).

Lo que el Proyecto Miroslava encontró, según la publicación de esta semana, es una sábana llena de agujeros. Asesinatos alrededor del caso que no fueron investigados; autoridades que no indagaron en el municipio de Chínipas, de donde probablemente salieron las órdenes de matar a la periodista y donde se refugiaron los asesinos; comunicaciones entre los sospechosos a las que no se les siguió la pista, y una pistola plantada en un asesinato posiblemente para desviar la investigación.

La serie periodística que Proyecto Miroslava publica esta semana cuestiona a fondo la independencia de las autoridades mexicanas a la hora de hacer justicia, aún en un asesinato que, como este, ocupó por días las primeras planas de los principales medios mexicanos. Si no, cómo se entiende que declararan como testigos bajo identidad reservada a los políticos que habían presionado a Miroslava a revelar sus fuentes, cuando ella denunció la infiltración de los narcotraficantes en la política de Chihuahua. Ni la investigación estatal ni, según avanza, la causa federal, establecen vínculo alguno entre la muerte de la periodista y el crimen organizado o la política, a pesar de que esto era precisamente lo que ella estaba investigando.

Develar este matrimonio perverso entre narcos y políticos, tan frecuente en nuestro continente, requiere de alianzas periodísticas fuertes, incluso internacionales, como lo ha hecho este proyecto. Es una manera efectiva de subirle la presión ciudadana a los gobernantes para que hagan justicia. Es la salida poderosa que tiene el oficio para conseguir que ese contubernio no doblegue a las sociedades bajo el miedo.

“El silencio es complicidad”, repetía con frecuencia Miroslava. Sus colegas le hacen hoy honor rompiendo el silencio para empezar a derrotar la impunidad. Un camino similar se ha recorrido ya en otros países. En los años setenta, el Proyecto Arizona juntó a 38 reporteros y editores de diferentes medios para investigar el asesinato del periodista Don Bolles en Estados Unidos. No consiguió poner tras las rejas a quien le puso la bomba a este reportero, pero sí hizo que Arizona destinara nuevos recursos para la lucha contra las mafias y los legisladores del estado sacaron leyes más duras contra el robo de tierras. Después, en Colombia, el Proyecto Manizales, liderado por la revista Semana, llevó a varios medios a investigar el asesinato de Orlando Sierra, subdirector del diario regional La Patria. La publicación simultánea del reportaje, la persistencia del diario de Sierra y el interés solidario de los colegas para que el caso no se olvidara puso finalmente al autor intelectual, un político local, tras las rejas.
 
El Proyecto Miroslava vuelve a plantear las preguntas que la justicia dejó sin responder. Así, los reporteros mexicanos —arriesgándose, pues se trata de la temible narcopolítica—, han salido solidarios a subirle el costo a asesinar a un periodista. Les toca ahora a las autoridades ponerse a la altura.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que tanto quiere romper con el pasado de corrupción y que, ante la crítica, insiste en que respeta la libertad de prensa, podría demostrar que habla en serio si desentraña los complots que silenciaron a Miroslava, a Javier Valdez y a Regina Martínez entre muchos otros reporteros caídos mientras intentaban hacer de México un país más transparente y democrático.

‘Liberté’, demandan migrantes de África y Haití.

Texto y fotos: Ángeles Mariscal / Pie de Página.

Migrantes provenientes de África y Haití han permanecido (...) semanas afuera de la estación migratoria Siglo XXI en una protesta pacífica para exigir libre tránsito y oficios de salida para poder llegar a Estados Unidos. Han resistido cuatro intentos de desalojo por parte de autoridades mexicanas
TAPACHULA, CHIAPAS. Son más de 7 mil migrantes de África y Haití que han entrado a México, en su ruta hacia Estados Unidos, un viaje que a algunos les ha llevado más de dos meses. Al llegar a la frontera sur de este país encontraron un muro de contención compuesto por un aparato burocrático que intenta inmovilizarlos; y cuerpos de seguridad militarizada, antes impensables.  

Para el Consejo Ciudadano del Instituto Nacional de Migración (INM), centros humanitarios y comités de las Naciones Unidas, lo que enfrenta en México este grupo de migrantes es una emergencia humanitaria con componentes de violencia institucionalizada y discriminación racial.

***

Con botes, cubetas, trozos de madera y algunas piedras, los migrantes improvisaron instrumentos musicales, a los que sumaron sus propios cuerpos, elásticos, armoniosos y rítmicos, con los que realizaron danzas, a veces frenéticas, a veces melancólicas.

El escenario no era un teatro, tampoco una plaza ni un centro ceremonial. Es la Estación Migratoria Siglo XXI, ubicada en la ciudad fronteriza llamada Tapachula. El público, decenas de agentes migratorios, policías antimotines y militares que componen la Guardia Nacional.

Danzas y cánticos es su forma de protesta pacífica para exigir el libre tránsito por México. Son africanos y haitianos quienes componen este nuevo rostro de la migración que transita por México, y que encontró un país-frontera, contradictorio en su esencia y sus principios, contradictorio en sus dichos y su práctica.

“Free the migrants. We are here to transit. Not asutum in Mexico”, “Libérennos, Africa llora”, “Liberez nous l´Afrique pleure”, señalan las pancartas que colocaron en las vallas con las que autoridades intentan contenerlos. 

Jean Lamartine es uno de las 3 mil 712 personas migrantes de África que llegaron a México en el primer semestre de 2019, una tercera parte de ellos menores de edad, algunos recién nacidos. Él arribó en abril, cuando ya sus connacionales habían montado un campamento afuera de la Estación Migratoria Siglo XXI. En ese momento esperaban “entregarse” a las autoridades migratorias para iniciar procesos de solicitudes de refugio, visas humanitarias, o lo que se conoce como oficios de salida.

Pasó una semana, dos, tres y el tiempo se hizo eterno bajo un sol de casi 40 grados y trámites burocráticos imposibles al que se acumularon las solicitudes de 2 mil 413 haitianos entraron a México en el primer semestre del año. 
El lugar se fue convirtiendo en un campo de refugio al que las autoridades mexicanas salieron al paso con la promesa de atenderlos de manera más ágil, si a cambio se trasladaban a una extensión de la estación migratoria que en ese momento llamaron “albergue”.

Sin alimentos, sin agua suficiente, sin siquiera un lugar donde taparse del sol, en el mes de mayo aceptaron trasladarse al “albergue” ubicado en las galeras que componen las instalaciones de la Feria Mesoamericana. En los hechos, a cambio de un poco de alimento y una colchoneta para colocar en el piso, fueron recluidos en una especie de campo de refugiados.  

De ese lugar salían cada día de entre 10 y 20 personas para realizar los tramites “de regulación migratoria”. El tiempo de volvió nuevamente eterno, y Lamartine y más de mil migrantes africanos y haitianos tuvieron que amotinarse para lograr que les abrieran las puertas, apenas en julio pasado. 
Al salir encontraron que a los agentes migratorios y policías, se sumaron cientos de militares que les fueron cerrando el paso. Mientras algunos buscaron albergarse en cuartos de paredes corroídas, en patios de casas, o en calles públicas, otros decidieron nuevamente instalarse afuera de la Estación Migratoria.

En este lugar han permanecido desde hace dos semanas, realizando danzas y cánticos como forma de protesta pacífica.  Han enfrentado cuatro intentos de desalojo, el más violento ocurrió la mañana del martes 27 de agosto, cuando policías federales les lanzaron gases lacrimógenos, y elementos de la Guardia Nacional los sacaban de la zona cercana a la estación.

“Non violence, non violence”, han repetido en cada intento de desalojo, mientras levantan las manos. “Lárguense, lárguense a sus países” se alcanza a escuchar las voces de los uniformados. “Raciste, raciste, raciste”, responden algunas mujeres que aún con la diferencia de idiomas alcanzan a distinguir la discriminación de las palabras de quienes les impelen a dejar el lugar.

Empujones, gritos, cánticos; niños, hombres y mujeres cada vez más delgados. Las semanas ya suman meses solicitando libre tránsito, oficios de salida que les permitan llegar a la frontera con Estados Unidos.

No han obtenido una respuesta positiva porque el gobierno de Estado Unidos mantiene la exigencia al gobierno mexicano de contener a los migrantes en esta frontera sur.
Sobre esta situación se han pronunciado diversas organizaciones. El Consejo Ciudadano del mismo Instituto Nacional de Migración (INM) consideró que es una “emergencia humanitaria” la que viven migrantes de África y Haití. El organismo sostuvo que es urgente que autoridades definan mecanismos de atención humanitaria y posible regularización. Y, sobre todo, que es inaceptable el papel que los cuerpos de seguridad están teniendo en estos procesos en donde “hemos visto un uso desproporcionado de la fuerza contra personas migrantes”.

Días antes del más reciente intento de desalojo, el Comité Contra la Discriminación Racial de la ONU había solicitado retirar a la Guardia Nacional de las operaciones migratorias. Y había señalado la necesidad de que se llevaran a cabo investigaciones exhaustivas de todos los actos de discriminación cometidos, y por el uso excesivo de la fuerza cometidos contra migrantes. El Comité de la ONU recordó al gobierno mexicano que debe garantizar el respeto a los derechos de las personas migrantes, entre ellas el principio de no devolución.

Para salir al paso, la delegada en Chiapas del INM, Yadira de los Santos, salió por primera vez a hablar con los migrantes, y les dijo que iban a ser atendidos, pero en oficinas alternas, y uno por uno.
Los africanos anunciaron este jueves la creación de una asamblea de migrantes de ese continente. En una conferencia de prensa que dieron en el centro de derechos humanos Fray Matías de Córdova, explicaron que tuvieron que huir y abandonar sus países de origen como única vía posible para sobrevivir. Con ayuda de un traductor, porque la mayoría no hablan español, explicaron que son personas desplazadas forzadamente y con necesidades de protección internacional, y que desde que dejaron sus países su vida ha sido una huida permanente, en medio, dicen, de la desesperación, desesperanza, miedo, desmoralización, soledad y abandono. 

Lamartine, su esposa y cuatro hijos se han sumado cada día a las protestas. “No México, no. ¡Liberté, liberté!”, gritan en su décimo día de protesta, cuando recorren las calles de Tapachula. Al regresar al cuarto que rentan, cansados, ella saca una olla y en un resquicio de la calle, coloca unos leños para cocer un poco de arroz que les regalaron. Arroz y un poco de agua hervida es su alimento de este día.

16 de septiembre de 2018

El Gobierno de reconciliación y el programa ilimitado del capital en México.

Por: José Luis Ríos Vera / Rebelión.

Desde la campaña presidencial, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) convocó a la “Reconciliación Nacional”. Con la aplastante derrota electoral del bloque oligárquico, las clases y sectores dominantes se le han sumado a gran velocidad, bajo su consigna de “reconciliación por México” [1], como se aprecia de modo diáfano en el video “Yo creo en México” [2].

Conforme al curso que ha tomado el actual periodo de transición, el gobierno de “reconciliación nacional”, tiende a constituirse como una amalgama pluriclasista con predominio de la oligarquía dominante. En su proceso de desenvolvimiento, toca a la crítica social y al movimiento obrero-popular reflexionar y exhibir las contradicciones existentes dentro de este bloque pluriclasista (intereses y proyectos opuestos), observar los movimientos en el campo de la relación de fuerzas, así como prestar atención en los periodos de agudización de contradicciones y tensiones entre éstas y de sus episodios de crisis.

El nuevo pacto social enarbolado por el gobierno electo para el periodo 2018-2024, implica alianzas de clase que suponen significativas concesiones y compromisos con las clases dominantes, las cuales delimitan los alcances del bienestar y la justicia social que proclama el proyecto neodesarrollista. Para el nuevo gobierno, hasta hoy, “financiar el desarrollo” con justicia social está subordinado a la hegemonía neoliberal: estabilidad macroeconómica, equilibrio fiscal, predominio financiero [3], rechazo a la reforma hacendaria progresiva, “facilidades” a la inversión, TLCAN y la propia continuidad de la reforma energética, etc. Sobre esta base, no se perciben hasta hoy problemas de inestabilidad de la hegemonía política concentrada en el bloque en el poder. Como señaló AMLO en su Carta a los inversionistas [4], la inversión pública pretende estimular como “capital semilla” a la iniciativa privada (local-trasnacional) para que ésta asuma el papel de “motor de la economía”, haciendo de México un “paraíso de la inversión” (Alfonso Romo).

La lucha popular en la defensa de los derechos laborales, sociales y colectivos, exige gran organización y fortalecimiento frente a una clase dominante que no ha dudado en imprimir su sello en cualquier espacio o instancia que el nuevo gobierno mantiene o abre en aras de la “estabilidad económica” y la “conciliación de todas las clases sociales” (AMLO).

Los grandes capitales, amparados por una poderosa narrativa mediática, se han visto obligados –ante las nuevas condiciones– a saltar directamente a la escena política. Con el nuevo dominio partidista del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en las Cámaras, aunado a la conformación del equipo del gobierno electo, al tiempo del desmoronamiento significativo de la representación política que el bloque oligárquico concentraba bajo el otrora bloque de partidos PRI, PAN, PRD, –ahora más ocupados por su supervivencia–, la oligarquía dominante está obligada a aceptar la nueva composición de fuerzas al interior del régimen partidista, y sobre esa base, buscar por todos los medios imponer su agenda [5]. De ahí los juicios mediáticos contra distintos miembros que AMLO ha designado para ocupar posiciones clave del futuro gobierno (Hacienda, Pemex, CFE, Energía), o que próximamente designará.

Como se ha registrado en la “renegociación” del TLCAN 2.0, el programa económico de las clases dominantes del capital en México (locales-extranjeros), es la salvaguarda del globalismo, de la dependencia económica (inversiones, tecnología, mercados), de la integración subordinada al bloque “América del Norte”. A este programa se añade el mantenimiento de la hegemonía de la política económica neoliberal, ligada a un patrón de producción volcado a la exportación y constituido por grandes monopolios de propiedad trasnacional. Así también, en este programa sobresalen sus imperativos de impulso de infraestructura para acelerar la acumulación, el despojo de recursos (territorio, agua, energéticos, etc., [6]), la distribución regresiva de la riqueza, la disciplina corporativa del mundo del trabajo, la superexplotación y precarización de la fuerza de trabajo, el predominio financiero, en otros términos, la continuidad de esta agresiva modalidad de acumulación y reproducción del capital.

El principal interés de las clases dominantes para el próximo periodo de gobierno consiste en salvaguardar esta modalidad de acumulación predominante en el capitalismo dependiente mexicano, esto es, el “modelo económico de desarrollo” hasta hoy vigente. La oligarquía se contrapone a aquellas modificaciones que puedan trastocar los principales ciclos, estructuras y políticas económicas que establecen y dinamizan esta modalidad de acumulación. Al mismo tiempo, el capital despliega y busca imponer sus ilimitados intereses.

¿Hasta qué punto el gobierno de reconciliación nacional, podrá modificar la forma de reproducción del capital predominante desde hace más de tres décadas? ¿Cómo podrá construir fuerzas políticas para inclinar la balanza de poder hacia la construcción de una nueva modalidad de acumulación del capital, según el discurso del nuevo gobierno, “incluyente”, de “bienestar general”, con “justicia social”, “democrática”?

La convocatoria de AMLO hacia el establecimiento de una “nueva forma de régimen político” –más allá de la reorganización del aparato burocrático de Estado y de su “nuevo estilo de gobernar”–, en esencia, estaría vinculado indisolublemente a la construcción de un nuevo patrón de reproducción del capitalismo mexicano y sus inescindibles relaciones políticas que lo conforman. En sentido estricto, difícilmente podrá emanar una “nueva forma de régimen político” si el proceso de reproducción del capital en el que se sustentan las relaciones de poder clasistas no experimenta sustantivas transformaciones.

¿Un gobierno de raigambre pluriclasista puede construir la capacidad de transformar el patrón de reproducción del capital vigente? Si atendemos a la reciente experiencia de los gobiernos progresistas de América Latina, la respuesta es bastante pesimista. Las clases dominantes, la lumpenburguesía según la ingeniosa noción acuñada por Günder Frank es apátrida, profundamente dependiente, no tiene proyecto de país, y por lo mismo, carece de conciencia nacional. Si en un primer momento estos gobiernos progresistas lograron construir amplias alianzas de clase, lo hicieron bajo el predominio neoliberal, lo que frenó el viraje estructural a favor de las clases explotadas. Y cuando se presentaron tiempos decisivos –a partir de la crisis mundial de 2008 y sus impactos en las economías latinoamericanas– la oligarquía no dudó en la contraofensiva autoritaria y en el desmantelamiento de los avances “progresistas” en la política social y de bienestar. El papel de los recientes golpes de Estado en América Latina vinculados a la nueva panoplia de recursos de excepción de las oligarquías (judiciales, mediáticos, de desestabilización económica, etc.,), es un espejo en el que podría reconocerse el nuevo gobierno si este optara por cambiar la balanza de poder en contra de la oligarquía en México. [7]

Conocidos o no estos escenarios (de excepción), lo cierto es que el nuevo gobierno mexicano se ha inclinado por la “estabilidad económica”, la “reconciliación nacional” y “un gobierno para todos”, lo que supone que su objetivo de la “cuarta transformación histórica de México” no contempla grandes cuestionamientos al capital, sino que, como señaló Alfonso Romo, ésta se construirá “de la mano con la inversión privada” [8].

Si bien es cierto que el futuro presidente de México nunca ha proclamado como horizonte un gobierno de los trabajadores, sino uno que represente “a pobres y a ricos” (AMLO), no causa sorpresa la prematura alianza de clase con empresarios –“matrimonio” le llama Alfonso Romo, futuro Jefe de Oficina de la Presidencia–. Sin embargo, sí es de hacer notar que esta alianza implica –como ya viene ocurriendo– que el gobierno de “unidad nacional” otorgará sustantivas concesiones a las fracciones dominantes.

El problema que aparece es que justamente fueron los intereses de las clases dominantes, establecidos bajo la hegemonía neoliberal, la causa principal de la hecatombe electoral y de su representación política en el bloque partidista PRI-PAN-PRD, en la pasada elección. Así, si las relaciones del nuevo gobierno con las clases propietarias son “muy cercanas”, y las concesiones muy significativas, la pregunta es: ¿cómo, dónde y con qué solidez el nuevo gobierno establecerá la alianza con las clases trabajadoras y populares, más allá de una mera fuente de legitimidad? ¿Cómo va a incorporar los conjuntos de intereses de las clases populares en su llamado gobierno de unidad? ¿El nuevo gobierno mexicano podrá encausar un viraje estructural, es decir, un cambio en el patrón de acumulación del capital mucho más favorable a las clases populares al tiempo que hace prevalecer la hegemonía neoliberal? Es ésta una de las contradicciones principales que estará atravesando a este gobierno.

Tomando en consideración el apetito voraz del capital, y a sólo dos meses antes de la toma de posesión de la investidura presidencial, se registra ya el programa ilimitado del capital dirigido a preservar la hegemonía neoliberal del actual bloque en el poder y orientado a subordinar, tutelar y minimizar el carácter “social” (educación y salud) y “nacional” que también contempla –hasta ahora pálidamente– el proyecto Morenista.

En este sentido, las voces de la oligarquía imperante en México, tales como Consejo Mexicano de Negocios (CMN), Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Coparmex, Grupo Monterrey, empresarios particulares, empresas principales (locales y extranjeras), representantes del sector privado, consultores, bancos, fondos de inversión internacionales, calificadoras, empujan con fuerza sus intereses, demandas y declaraciones influyentes, difundidas a diario por la prensa, tales como: “México no se puede reinventar cada seis años”; “se requiere un balance entre continuidad y cambio”; “La nueva administración debe cuidar la Reforma Energética”; “Sin TLCAN bajará la calificación de deuda de México”; El Nuevo Aeropuerto “es la cabeza de la logística de los futuros 50 años”; etc., etc.

A continuación señalamos una serie irrefrenable de demandas e intereses que el capital defiende e impulsa, muchas veces creando “espacios de diálogo” en distintos encuentros, “foros”, “mesas de análisis” abiertas (y a puertas cerradas también) con el gobierno electo–, y ello, dentro de estos primeros dos meses posteriores a la elección presidencial.
–Continuidad de reformas estructurales (energética, educativa, telecomunicaciones…)
–Política energética pro-mercado (asociación con capitales trasnacionales, continuación de subastas y licitaciones petroleras y eléctricas, respeto a la inversión extranjera, rechazo a la modernización y construcción de nuevas refinerías, eliminación de estímulos fiscales al precio de gasolina, liberalización de precios e importación de gasolinas, vigilancia de la política energética, control de finanzas de Pemex, etc.)
–Estabilidad Macroeconómica y finanzas públicas “sanas”: equilibrio fiscal, continuidad de política monetaria, autonomía de Banxico, cambio flexible, disminución de la deuda, austeridad y reducción del gasto público, conservación de nota crediticia, cancelación de programas sociales o en su caso revaloración sobre la “viabilidad técnica” de las propuestas de campaña de AMLO;
–Sistema financiero sólido y con libre competencia [9];
–Crecimiento económico;
–Influencia en políticas públicas (salud, educación, alimentación, cultura, infraestructura [10]);
–Certeza jurídica a las inversiones;
–Comisión Fiscal de Vigilancia “sobre los Programas asistenciales de AMLO”;
–Revisión de líneas de crédito con el FMI;
–Defensa del Libre comercio, protección del TLCAN: fortalecimiento de núcleos manufactureros exportadores (fomento de la “política industrial”) centrados en los encadenamientos de valor de “América del Norte”; impulso a las exportaciones, fomento a las empresas; aumento de contenido nacional en las exportaciones “sin romper con tratados comerciales”;
–Política comercial centrada en Estados Unidos, y diversificación comercial “complementaria”;
–Sostenimiento de la “integración laboral de América del Norte”: rechazo a las demandas de EU y Canadá (de Democracia y Justicia laboral, y mejores condiciones salariales y de contratación en México)
–Desarrollo y Promoción del Turismo (Ecoturismo, pueblos mágicos, turismo de salud);
–Políticas de fomento a obras de infraestructura: Continuidad de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM); respeto a las “inversiones irreversibles” de constructoras en el NAIM; modernización de red ferroviaria, puertos, aeropuertos, carreteras; Tren Maya (“con recursos distintos” de los que se destinan a la promoción turística); canal ferroviario del Istmo de Tehuantepec [11]; Participación e impulso de construcción de gasoductos, oleoductos, hidroeléctricas y desarrollo de Megaproyectos;
–Crecimiento del “mercado de energías limpias”;
–Profundización de la Reforma Laboral (Ley Secundaria)
–Flexibilización laboral, liberalización de la subcontratación y tercerización; defensa de sindicatos de protección;
–Incremento de la productividad laboral;
–Política salarial “suficiente” y “responsable”;
–Estímulo a la formación de “capital humano especializado”;
–Reforma fiscal: deducibilidad del 100% de prestaciones laborales; reducción de impuestos a la nómina, IVA en alimentos y medicinas; disminución del ISR;
–Reforma del sistema de pensiones;
–Rechazo a una reforma fiscal recaudatoria, redistributiva y progresiva;
–Combate a la economía informal;
–Desarrollo de Zonas Económicas Especiales (ZEE [12]);
–Educación: establecimiento de cuotas en universidades públicas, impulso a las universidades particulares, crecimiento de modelos de autonomía y autogestión escolar en la educación básica (privatización); mayor integración de los modelos de enseñanza y “calidad” del aprendizaje y de los contenidos de planes de estudio con las necesidades del mundo corporativo; Aprovechamiento de la capacidad de las universidades existentes y rechazo a creación de nuevas Universidades;
–Empleo y Contratación de Jóvenes “con subsidio del gobierno”;
–Subvenciones e impulso del agronegocio, de los transgénicos [13];
–Crecimiento de la Megaminería;
–Representación (directa-indirecta) del empresariado en posiciones clave del gobierno (Banxico, Hacienda, Pemex, CNBV, etc.);
–Respeto al “orden institucional” y Estado de Derecho;
–Contrapesos al poder ejecutivo y al Congreso “para reducir incertidumbre”;
–Combate a la inseguridad y pacificación social;
Como se advierte, el capital se juega la reproducción de sus condiciones materiales de existencia. Y para ello concentra igualmente una amplia gama de intereses políticos, por medio de los cuales pueda preservar la hegemonía política.

Como vemos, es un desafío la construcción y el impulso de la organización política de los trabajadores y desposeídos. Y es que, una vez que la “rebelión ciudadana” se manifestase en las urnas como lo hizo, pareciera que ésta se ha perdido de la escena política a la espera del cumplimiento de las promesas de “trasformación nacional” encabezadas por AMLO. Como se aprecia en este programa ilimitado del capital y las relaciones “sumamente cercanas” [14] que mantiene con el nuevo gobierno, no habrá transformación histórica que se presente por sí misma. Resta a las clases trabajadoras y populares fortalecer sus organizaciones y fuerzas políticas en la lucha por la defensa de sus intereses y necesidades en el plano de todas las relaciones sociales, las que incluyen evidentemente sus relaciones con la naturaleza y el territorio.

Notas:

[1] No solamente se adhirió la clase empresarial a la “reconciliación” enarbolada por el próximo gobierno. Los otros candidatos presidenciales, representantes políticos de todas las fuerzas partidistas, expresidentes del país, entre los que destaca Carlos Salinas de Gortari, intelectuales conservadores, medios de comunicación, el clero, y muchos otros sectores dominantes, hicieron suyas las palabras “reconciliación por México”. [2] El reparto que da vida al breve video (2 minutos) se conforma por un pequeño grupo de la oligarquía mexicana saludando la “democracia” y al nuevo gobierno: Blanca Treviño (Softtek), M. Aramburuzabala (Tresalia), D. Servitje (Bimbo), Antonio del Valle (Grupo Kaluz), C. Danel (Gentera), José Antonio Fernández (Femsa), Claudio X. González (Mexicanos Primero), E. Tricio (Lala) y Alejandro Ramírez (Cinépolis).
[3] Como señala Guillermo Almeyra: la burguesía, Morena y el nuevo presidente “comparten no sólo los valores capitalistas y la confianza en las instituciones del capital sino también la aceptación plena de este capitalismo dirigido por el capital financiero internacional”. Ver, “¿Dónde estamos actualmente?” Rebelión.org, 20/07/2018, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=244353
[4] EL FINANCIERO, 4/04/2018. http://www.elfinanciero.com.mx/economia/amlo-pide-a-inversionistas-confiar-en-el
[5] Según uno de los empresarios más influyentes de México, Claudio X. González Laporte, aunque Morena dominará el Congreso, no será como en los tiempos del “partido hegemónico” con el PRI, “porque ahora hay organismos internacionales, firmas calificadoras e instituciones que observan que se cuide y preserve la estabilidad macroeconómica”. El Universal, 20/8/2018, http://www.eluniversal.com.mx/cartera/amlo-no-podra-serenar-al-pais-de-un-dia-otro-claudio-x-gonzalez
[6] Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU) existen en la actualidad “4 mil concesiones en las que se han entregado los territorios de los pueblos originarios para la explotación de sus recursos por grandes empresas”. La Jornada, 28/08/2018, p. 20. https://www.jornada.com.mx/2018/08/28/politica/020n2pol
[7] A este respecto, Alfonso Romo señaló: “López Obrador sabe que mercados pueden afectar su agenda”, El Financiero, 06/07/2018, http://www.elfinanciero.com.mx/economia/no-se-preven-cambios-en-reforma-energetica-asegura-romo  
[8] En este mismo sentido se refiere el presidente del “banco de casa” (Banorte), Carlos Hank González, cuando señala que “Banorte construye puentes que acercan a los empresarios de todas las regiones del país con el equipo de transición del próximo gobierno, para pensar juntos en la transformación que queremos para México”. La Jornada (en línea), 20/8/2018, http://www.jornada.com.mx/ultimas/2018/08/20/banorte-convoca-a-dialogo-entre-empresarios-y-proximo-gobierno-7727.html .
[9] Ver el “decálogo” de la Asociación de Bancos de México para el próximo gobierno, El Economista, 4/04/2018, https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/ABM-emite-decalogo-para-el-desarrollo-economico-de-Mexico--20180404-0052.html
[10] Ver la Agenda México 2030 del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG), organismo que aglutina a 50 empresas multinacionales con presencia en México, donde están expuestas más de 100 propuestas de política pública, con énfasis en fomento de infraestructura ligado al objetivo de convertir a México en “el quinto país exportador a nivel mundial para 2030”. http://ceeg.mx/new/wp-content/uploads/2016/12/Agenda_CEEG_2017-con-carta.pdf
[11] Estos dos últimos proyectos, junto con la plantación de un millón de árboles en el sureste del país, programas prioritarios del gobierno electo, obedecen a “viejos” proyectos de corte empresarial de los gobiernos de Fox y Calderón en la primera década del presente siglo. Ver www.sputnik.org: “Las zonas económicas especiales no sacarán adelante a México", 17/07/2018, https://mundo.sputniknews.com/politica/201807171080471232-mexico-amlo-eeuu-desafios-tlc/
[12] Llama la atención que el proyecto de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) impulsado por el gobierno próximo, se inscribe sobre las propias bases del proyecto en curso de las ZEE del actual gobierno de Enrique Peña Nieto, empujado por el ex secretario de Hacienda –hoy canciller– Luis Videgaray, y coordinado por el empresario Gerardo Gutiérrez Candiani, expresidente del Consejo Coordinador Empresarial. Si bien el “objetivo” de las ZEE es el “impulso del desarrollo” de regiones marginadas, la realidad es que se trata del impulso de nuevas geografías para la explotación de recursos humanos y naturales por los capitales locales y trasnacionales, sin más resultado que la reproducción del subdesarrollo.
[13] Víctor Villalobos Arámbula, el próximo titular del gobierno de AMLO en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), es “uno de los principales promotores de transgénicos y defensor de los intereses de las trasnacionales de los agronegocios en México”, ver Silvia Ribeiro, “Nuevo proyecto para terminar el campesinado”. Desinformemonos.org, 17/07/2018. https://desinformemonos.org/nuevo-proyecto-terminar-campesinado/
[14] Así lo refieren las 50 empresas multinacionales constituidas en el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG), cuando declara que el CEEG trabaja “en forma sumamente cercana con el equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador para aterrizar nuestras propuestas…”. La Jornada (en línea), 7/09/2018, http://www.jornada.com.mx/ultimas/2018/09/07/empresarios-trabajan-de-201ccerca201d-con-amlo-ceeg-3285.html
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