La propuesta contra amorosa no es un mandato para dejar de
amar o estar per sé en contra del amor, sino una convidada para reflexionar
sobre los modos, acciones y caminos en que has llevado el discurso amoroso en
la vida. En la incoherencia, por ejemplo, de decir amar a los gatos y reírte de
muchos memes de perros mientras comes pollo y presumes tu foto de un bebe
asesinado llamándole ternera. Tomar un “delicioso” licuado con leche de vaca
mientras te preparas para ir a la marcha y gritar “va a caer”. La propuesta contra amorosa, solo es un puente sencillo que
sabe que de forma sentí pensada, cientos de afectos nos inundan siempre, que la
solidaridad, la compañía, la amistad, el tejido cotidiano de hacer vida por
ejemplo, también son fundamentales para el andar y no necesariamente se
encierran en un concepto metafísico, sino en una tarea constante de saberse
como humano en movimiento que a veces triste, a veces alegre, a veces
fastidiado camina e intenta no jerarquizar, no entrarle a la dinámica de la
competencia y no le juega a la institución en donde tanto hoy se ha colocado a
la “narrativa amorosa”.La propuesta contra amorosa habla de afectos y buen trato,
de la erotización de la vida política donde se reconocen las relaciones de
poder, pero también se trabaja por las resistencias y las transgresiones, por
una búsqueda de un modo constante, de estar no en la entrega irredenta, pero sí
en la complicidad de construir acuerdos y cimentar horizontalidad.El contra amor te propone que el amor se escriba en letras
chiquitas, nunca más se excluya, diferencie o asesine en su nombre, vivirlo en
plural, quitarle la ominipotencia. No quiero llorar por amor, quiero
afectaciones como actos de libertad, de alegría, de reflexión por el compartir.Ternura radical y autodefensa feminista.
La Plata – Territorio Querandí 14 de octubre de 2019.
Esta mañana, en un hecho histórico, nos pronunciamos por el cambio de
nombre de los tradicionales Encuentros de Mujeres. Luego de un proceso
de debates que comenzaron hace más de dos años y tuvieron su expresión
en Chaco y Trelew, la demanda de las mujeres de los pueblos y
comunidades originarias de las 36 Naciones, de todo el Abya Yala; de las
identidades negras y afros, de las racializadas y migrantes, fue
reparada simbólicamente. A su vez, mujeres y disidencias sexuales
sintetizaron una lucha común contra el racismo, el colonialismo y la
violencia del capitalismo patriarcal. ¡AL CLÓSET NO VOLVEMOS NUNCA MÁS!
Sin dudas, la experiencia más importante de los feminismos
organizados del mundo, dió un paso fundamental al tomar esta decisión
colectiva por amplio consenso: la apertura, la peatonal Feminista, el
80% de las conclusiones de los talleres y el acto de cierre ratificaron
el cambio de nombre. A partir de este hecho, creemos que se inicia un
proceso profundo de (de) construcción en el seno del movimiento y tendrá
su fuerte correlato a futuro: por un lado, dinamizar las viejas y
anquilosadas estructuras organizativas de las Comisiones Organizadoras y
por otro, el inmenso desafío de construir colectivamente futuros
Encuentros más democráticos, siempre independientes, siempre
autogestionados, antirracistas, antipatriarcales, anticolonialistas y
anticapitalistas.
SAN LUIS, PLURINACIONAL Y DISIDENTE
El año que viene, el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas,
Travestis, Trans, Bisexuales y personas no binarias tendrá su sede en la
provincia de San Luis: una de las tierras de Virginia Bolten, de la
primera huelga de trabajadoras, tierra de comechingones, huarpes y
ranqueles. La sangre comechingón está en el pueblo puntano y hacia allí
iremos a honrar a nuestras ancestras.
Abrazamos a les compañeres que tendrán la oportunidad de construir el
35 Encuentro y las acompañamos en la gran tarea que tienen por delante.
Estamos a disposición, para socializar nuestras experiencias, para
sostenernos y construir redes. Esperamos que los debates que hemos dado
en éste Encuentro se vean reflejados en el próximo: no podemos
retroceder en las conquistas del movimiento de mujeres y los feminismos.
MIRANDO HACIA ADELANTE, JUNTES
Llegar hasta acá no fue fácil. pero con la fuerza transformadora de
los feminismos y de nuestros movimientos populares, logramos que, de una
vez por todas, los Encuentros nos abracen a todes.
Tampoco fue fácil habitar los espacios colectivos. En primer lugar,
la Comisión de Organización y Logística, coordinada por Diana Broggi,
Directora de la Secretaría de Políticas Feministas de la UNLP y las
hermanas Ana y Paula Rusconi, referentes del PCR regional y únicas
interlocutoras con el Estado por todas las comisiones de trabajo de la
C.O, en complicidad con sectores del peronismo local, no previeron un
plan de contingencia ante la adversidad climática: muchas de las
escuelas colapsaron, se quedaron sin luz o se inundaron. Los clubes o
sindicatos asignados no estaban aptos para recibir los contingentes; las
facultades y colegios de la UNLP, espacios garantizados para la
realización de talleres temáticos, se mantuvieron cerrados y sin
personal a cargo responsable hasta minutos antes de realizarse las
actividades, dejando a miles y miles de mujeres y disidencias en la
calle, empapadas y sin poder guarecerse.
Párrafo aparte merece el peligro al que expusieron esta mañana a
15.000 personas que asistieron al Playón del Estadio único de La Plata
al acto de cierre. El acto estaba convocado a las 9am para dar cierre a
las jornadas y las puertas se abrieron hora y media más tarde. El
ingreso se realizó en las peores condiciones: avalanchas, empujones,
golpes y corridas para ocupar el primer lugar en la cabecera. Todo esto
se realizó ante la mirada atónita del personal provincial del Estadio
Único, que habitualmente gestiona los ingresos y egresos de las personas
que asisten a partidos de fútbol y recitales, no tenían autorización de
este sector para abrir las puertas y que les encuentreres pudieran
ingresar tranquiles.
En este sentido, denunciamos que este grupo impidió en trabajo de la
prensa, nacional e internacional. Con acreditaciones visibles y equipos
de registro, a muchas periodistas y muchos colegas les negaron el
ingreso al espacio específicamente definido para prensa para realizar
con buenas condiciones la tarea de informar, muchas fueron maltratadas e
incluso, algunas periodistas fueron hostigadas para que no se registre
con celulares los hechos de violencia. Todo esto en el marco de un
profundo odio hacia las identidades sexuales disidentes, manifestado en
golpes, mordiscones y arañazos hacia compañeras travestis.
En este acto, las hermanas y referentes de las Feministas de Abya
Yala, compañeras que viajaron de distintos puntos de Latinoamérica para
compartir sus experiencias y refrendar el carácter Plurinacional de los
Encuentros, fueron negadas una vez más sus voces en en el escenario de
cierre y muchas sufrieron insultos, golpes y malos tratos por parte de
manifestantes que impedían su paso con fuertes cordones de seguridad. A
pesar de toda esta violencia, las compañeras pudieron subir al escenario
y pronunciarse por el cambio de identidad de los Encuentros; exigiendo
la visibilización de sus luchas y la reparación histórica negada.
Nosotras nos preguntamos por qué tanta violencia entre nosotras y
estamos convencides de que hay otra forma de hacer política, como nos
enseñó el feminismo, y ese es nuestro horizonte.
Compañeres de todos los rincones de nuestro país, de toda el Abya
Yala y de todas las comunidades en resistencia del mundo: hicimos
historia. A partir de hoy y para siempre, los Encuentros serán
plurinacionales, de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y
no binaries.
¡EL 34 ENCUENTRO ES PLURINACIONAL DE MUJERES, LESBIANAS, TRAVESTIS, TRANS, BISEXUALES Y NO BINARIES!
La lucha zapatista, al cubrir su
rostro con un pasamontañas, construyó nuevas preguntas sobre la
importancia de nuestros rostros y nombres reales. El pasamontañas pasó
de ser una prenda de vestir para cubrirse del frío a tornarse un acto
político para denunciar el desprecio hacia las fisonomías indígenas. “Al
cubrir su rostro los zapatistas desviaron la mirada de la sociedad y
los medios de comunicación, y quienes antes solo pasaban una mirada
superficial sobre su cara y su cuerpo entero, ahora no paraban de
hacerles fotografías como si de alguien importante se tratase, sí, ahora
sí eran importantes”, señala el investigador Daniel Fajardo Montaño.
Son
escasas las agrupaciones políticas o movimientos sociales que
actualmente se abocan a rescatar el valor del anonimato. Conocemos Anonymous, grupos piratas y colectivos trans-hacker-feministas que ponen este valor por delante en la mayoría de sus acciones. Pero ¿qué pasa con el valor de la anonimato en la actualidad?
Uno
de los síntomas de nuestra época es el hecho de que estamos siendo
observados todo el tiempo. “El Estado ha refinado sus instrumentos de
vigilancia, y quien quiera huir hacia lo oscuro se enfrentará con
artillería iluminadora en su fuga”, señalaba el teórico marxista francés
Guy Debord en los 60. Hoy, sin embargo, a muchas personas les resulta
agradable y hasta excitante abrir las puertas de lo más íntimo en redes
sociales digitales comerciales.
El flujo de
informaciones que circula en internet es un núcleo privilegiado de
monitoreo de la ciudadanía global para diferentes sectores públicos y
privados con diferentes propósitos. Los fines: comerciales,
publicitarios, administrativos, securitarios, afectivos... Es innegable
que nuestras acciones cotidianas se tornan cada vez más sujetas a
registro, análisis y clasificación.
Empresas como Google,
Facebook, Microsoft, Skype, Youtube, Apple, entre otras, entregan la
información de sus usuarios al Gobierno de Estados Unidos.
En junio de 2013, gracias a las filtraciones de
Edward Snowden, se hicieron públicos una enorme cantidad de documentos
secretos de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA).
Estos documentos demuestran que, de manera voluntaria o no, empresas
como Google, Facebook, Microsoft, Skype, Youtube, Apple, entre otras,
entregan la información de sus usuarios al Gobierno de Estados Unidos.
“Los únicos que tienen alguna protección legal son los ciudadanos de
Estados Unidos. El resto de nosotros no tiene garantía alguna de que
nuestra información no esté siendo, de hecho, espiada”, señala Rafael
Bonifaz, activista ecuatoriano del software libre y experto en seguridad
informática.
Para Bonifaz las revelaciones de Snowden o las de Cambridge Analytica
actuaron como cimbronazos, pero el olvido funciona más rápido que la
lección a aprender a partir de las llamadas de atención sobre cuestiones
tan caras como nuestra intimidad y la propiedad de nuestros datos
personales. “Los temas son tan complejos que es difícil ir aterrizando
todo esto”, reflexiona y explica que no es la NSA y las grandes empresas
de internet las que hacen extractivismo de datos en internet. El juego
ha cambiado. “Entregamos voluntariamente nuestra información privada en
redes como Facebook a cambio de estímulos sociales como likes u
otros”, describe Bonifaz. Este especialista en privacidad cuenta que
cuando anotó a sus hijas en una escuela, y lo obligaron a participar de
el famoso grupo de Whatsapp de “mamis y papis”, se vio en la urgencia de
escribir una entrada en su blog explicando con detalle los nuevos, sútiles y escondidos, riesgos para nuestra privacidad.
Sabidurías ancestrales para desenmascarar
La
capucha, el pasamontañas, la máscara, la careta o simplemente el
cubrirse el rostro con un pañuelo son técnicas antiguas de camuflaje
utilizadas por la mayor parte de las culturas del mundo. Con motivo de
ceremonias rituales, de carnavales o escenificaciones teatrales, el
recurso del anonimato se ha utilizado como forma de protección ante un
sistema estructurado desde la vigilancia permanente. La máscara y el
anonimato son estrategias actuales de autodefensa y debemos pensarlas
tanto en las redes de bits como en las calles.
“[Usamos
el pasamontañas] por seguridad y es nuestro signo político. Si nunca
nos miraron, si ni sabían que existíamos, ¿por qué ahora tantas ganas de
vernos las caras?”
“Cuando pensamos en una mujer o un joven
que cubre su rostro al asistir a una manifestación pública, pensemos que
esta gente en primer lugar está cuidando el secuestro de su imagen,
vivimos en un Estado represor, que hasta la fecha lleva aproximadamente
30.000 personas desaparecidas. Como en otras dictaduras, la nuestra
tiene a su cargo nutridos equipos de ‘inteligencia’ que se dedican a
monitorear a toda persona que piensa o actúa de manera diferente al gran
poder ideológico, si además esta persona deja de manifiesto su
descontento en un espacio público y se dedica comunicar su forma
disidente de pensar o actuar en colectivo, entonces está en peligro
latente”, reflexionan integrantes de Engendro Colectivo desde algún lugar de México.
—Everilda, ¿puedo preguntarle por qué siguen usando el pasamontañas? —Es
por seguridad y es nuestro signo político. Si nunca nos miraron, si ni
sabían que existíamos, ¿por qué ahora tantas ganas de vernos las caras?
—cerró la joven dirigenta.
Aquello que para las zapatistas es tan
necesario como el oxígeno para sobrevivir para la masa crítica conectada
muchas veces parece una medida extraña, cansina o exagerada.
“Es algo que no se siente. La mayoría de la gente cierra la puerta de su casa, las cortinas, cuando se va a dormir. En
el mundo físico se siente mucho más la necesidad de privacidad que en
la vida digital. Cuando envío un correo es difícil entender las
consecuencias de que alguien lo esté leyendo, pero esta posibilidad
existe de hecho. Cada vez más tenemos conocimiento de que, cuando no
estoy ocultado mi actividad en línea, voy dejando una huella y eso
podría afectarme en el futuro”, explica Bonifaz.
“La
mayoría de la gente cierra la puerta de su casa, las cortinas, cuando
se va a dormir. En el mundo físico se siente mucho más la necesidad de
privacidad que en la vida digital”
El ejercicio de la máquina del tiempo es útil: imaginar
qué pasará con nuestras informaciones en un futuro de gobiernos
totalitarios. “Es llamativo mirar hacia atrás y pensar que en América
Latina durante los años 70 todo el mundo se hubiese cuidado de publicar
toda esta información. Si pensamos en el futuro, en los gobiernos que
llegarán ya tendrán montados sus aparatos represivos para la persecución
con todos nuestros datos a la mano”, relata el investigador en
seguridad digital. Como parte del ejercicio de educar, enseñar y
orientar sobre estas cuestiones, iniciativas como Privacidad Global ofrecen foros y espacios de formación para defender nuestras vidas digitales a través del software libre.
El anonimato es crítico para las mujeres y personas LGBTI
En
un contexto de lucha entre gobiernos y usuarias, por un lado, y
organizaciones por el otro, mujeres y personas no binarias, con
diversidad funcional, activistas políticas y defensoras de derechos
humanos reclaman el anonimato. Narrar la propia vida en internet para
quien se enfrenta contra el racismo, el sexismo o el bullying en
los espacios de trabajo, y se sabe vigilado, equivale a someterse a la
auto-censura o arriesgar la fuente de trabajo o correr el riesgo de ser
atacados en sus propias casas. Estas son algunas de las
razones por las cuales (aún) las personas usan seudónimos en internet,
pese a la ideología Facebook que ha impuesto la ideología de uso del
“nombre real”, puesta en cuestión gracias a la acción de internautas y
organizaciones de la sociedad civil.
“Cualquiera que haya trabajado con mujeres sobrevivientes de violencia
sabe que el anonimato es crítico para su curación y supervivencia. La
privacidad le permite a las supervivientes vivir sin temer
constantemente que el abusador esté mirando a cada paso. Les permite
buscar ayuda y acceder a la justicia para reconstruir sus vidas”, señala
Anna desde el blog FWD.
Para
las personas que por su género, raza o sexualidad no encuadran en los
patrones normativos, el derecho al anonimato y la protección de sus
datos es un pilar
La ubicuidad de la tecnología hizo de la
privacidad un derecho clave. Para las personas que por su género, raza o
sexualidad no encuadran en los patrones normativos y que, de hecho, son
supervivientes de violencia en línea y fuera de línea, el derecho al
anonimato y la protección de sus datos es un pilar. “Ejercen su libertad
de expresión en contextos en los que el Estado o la sociedad son
hostiles, sobre todo cuando se trata de cuestiones relacionadas con los
derechos sexuales y reproductivos, como el aborto, el cambio de
denominación social u otras causas de disidencia política. Es decir,
medidas contra el anonimato o a favor de una mayor recolección y
conservación de los datos personales en internet terminarían dándole más
poder al Estado y las empresas, ya que ampliarían su capacidad de
identificar voces disidentes y, posiblemente, censurar el contenido y el
comportamiento en función de sus propios intereses”, apuntan desde el
colectivo Antivigilancia.
El anonimato no es la estrategia ideal para todo el mundo: existen diferentes tácticas que permiten camuflarse en
internet. Pero este derecho debería estar disponible para quien lo
demande. Tal como señalan las organizaciones que luchan por las
libertades en la red, sin privacidad, no hay autonomía, y en internet el
anonimato abre los caminos que llevan hacia la autonomía.
“En un
ecosistema opaco, hecho para succionar datos indiscriminadamente y
hacer perfiles antojadizos de las personas, muchas veces sin su
consentimiento informado, no es nada difícil que empresas como Cambridge
Analytica exploten también esos datos, esta vez, para fines
electorales”, remarca la investigadora chilena Paz Peña en un informe especial sobre datos en contextos electorales.
Sin
embargo, millones de usuarias de redes sociales y de motores de
búsqueda consideran una tarea engorrosa corregir y reapropiarse de su
privacidad en internet, ven de lejos la noción de que las expresiones
anónimas enriquecen nuestras aspiraciones democráticas. Cada día más
organizaciones que luchan por los derechos digitales se abocan a
facilitar la tarea cotidiana de valorar los datos privados de las
personas.
La lucha zapatista tiene en su haber el uso rebelde y
más osado del pasamontañas. Hoy más que nunca se actualiza su
importancia metafórica y concreta. “La lucha zapatista se cubre el
rostro y convierte el pasamontañas en un símbolo, como lo hicieron las
Madres de Plaza de Mayo con su pañuelo blanco, a partir de este momento
como tiempo después lo hiciera la máscara de Guy Fawkes, el rostro
zapatista no es uno, es todos los rostros, es la multitud indígena, es
miles de personas originarias de diferentes lenguas, diferentes
creencias, diferentes ideas, diferentes vidas, pero desde ese momento un
mismo rostro rebelde”, propone Fajardo Montaño.
Actualmente en el estado de Yucatán existe un contexto de
criminalización hacia las activistas y defensoras de derechos humanos.
Tras la manifestación del día 28 de septiembre, en el “Día internacional
para la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe”, el
alcalde Renán Barrera Concha difundió, a través de sus redes sociales,
un video en el cual refiere que el Monumento a la Maternidad fue
vandalizado por feministas y anunció que la presentación de una denuncia
ante la Fiscalía General del Estado. Esto ha sido acompañado de
represión, discursos de odio a cargo de los medios de comunicación, y
criminalización hacia las defensoras de derechos humanos.
Desafortunadamente, esto no es nada nuevo, ni el uso desproporcionado
de fuerza pública, ni la persecución a personas defensoras de derechos
humanos. Estos mismos elementos han estado presente en otras luchas que
continúan hoy, como lo son la lucha de los pobladores de Homún, la lucha
por el matrimonio igualitario y nuestra lucha, la lucha por los
derechos de las mujeres, en específico, la lucha por el aborto legal,
seguro y gratuito.
Desde el inicio de funciones del actual gobierno del Estado,
encabezado por el gobernador Mauricio Vila Dosal, hasta la actualidad,
se ha reportado la represión de la protesta social, así como la
persecución y criminalización de personas defensoras de derechos
humanos.
En el caso de la lucha de los pobladores de Homún contra el
otorgamiento de permisos para la construcción de una granja porcícola
sin consultar al pueblo y sin una Manifestación de Impacto Ambiental
(MIA), en septiembre de 2018 se manifestaron pacíficamente, realizando
una clausura simbólica de la megagranja.
Mientras esta protesta se llevaba a cabo, inspectores de la
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente clausuraron ilegalmente 5
cenotes cuyos encargados eran líderes del movimiento que se oponía a la
instalación y operación de la megagranja. Debido a esto, exigieron el
retiro de los sellos.
Al mismo tiempo, quince camionetas antimotines y más de cien
elementos de la policía estatal llegaron al lugar, reprimiendo a las
personas que exigían sus derechos como personas indígenas mayas.
Respecto a la lucha por el matrimonio igualitario, recientemente
activistas fueron expulsados del recinto donde se llevaba a cabo la
Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz, cuya sede fue la capital
yucateca; esto bajo el argumento de que sus registros habían sido
bloqueados por “seguridad”. Cabe mencionar que aun cuando desde el
inicio del evento había presencia policial y de militares, posterior a
la denuncia de los activistas se observó la presencia de militares en la
zona de ingreso al Centro de Congresos.
Esto resulta especialmente contrastante tomando en cuenta que el
Matrimonio Igualitario fue un tema sobre el cual se pronunciaron
conferencistas e invitados como Diego Luna, Joy Huerta y Ricky Martin.
Meses antes, el legislador local Felipe Cervera declaraba
públicamente que activistas de la comunidad LGBT+ “solo son 4” y que,
además, estaban “bien ubicadas”. Esto después de la interposición de dos
amparos, uno por la negativa del Congreso a legislar en materia del
matrimonio igualitario, en desacato de lo ya establecido por la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, y otro porque esta votación se realizó
mediante cédula (de forma secreta).
En nuestro caso, durante la protesta del #28s se encontraban
policías armados, que si bien al principio se mantuvieron al margen y
eran aproximadamente 6 agentes, conforme el tiempo pasaba el número de
agentes aumentó, comenzaron a empujar a las mujeres encargadas de la
seguridad, tomando fotos y vídeos de todas las mujeres en general, aun
cuando se les explicó que mantuvieran distancia al ser una manifestación
exclusiva de mujeres.
Esto finalizó con amenazas de violencia explícitas y directas de
hacernos daño al término del evento. Es alarmante que inclusive en una
protesta pacífica, en la que no hubo enfrentamientos directos, ni uso de
violencia y en la que se reclamaba la garantía de nuestros derechos
humanos como mujeres, los agentes policiales portaban armas largas y en
lugar de protegernos fueron los primeros en pasar por alto nuestras
exigencias.
Además, diversos medios de comunicación locales han participado en
una campaña de odio y desprestigio contra los grupos feministas y
mujeres específicas. Medios que han estado publicando fotos sin
consentimiento, noticias antiguas y de otros estados simulando ser
actuales haciendo referencia a la ya mencionada manifestación,
acompañadas de titulares estigmatizantes en donde se resaltan palabras
como "feminazis", "vándalas" y "radicales".
¿El Gobierno de Yucatán criminaliza la defensa de derechos humanos?
Sí, no solo hemos sido nosotras, también hemos visto la represión
contra activistas por los derechos de la comunidad LGBT+ y activistas
por los derechos de las comunidades indígenas. Lo anterior es una clara
muestra de la represión de la protesta social y de la libertad de
expresión que existe en el estado de Yucatán.
En nuestro caso, ¿ha variado la forma de represión? ¿Por qué la cobertura de medios ha sido distinta?
Sí, no solamente se ha repetido el patrón de uso desproporcional de
la fuerza y persecusión a activistas, en nuestro caso ha sido acompañado
de violaciones al derecho a la vida privada que han dado pie a acoso y
amenazas directas contra las mujeres identificadas en las fotografías
publicadas en distintos portales de noticias. La variable que resalta es
simple, es porque somos mujeres.
En Yucatán esta reacción no es nueva, siempre hemos sido calladas.
Recordemos que la lucha por la autonomía de las mujeres siempre ha sido
reprimida. Elvia Carrillo Puerto fue callada a través de la institución
del Día de la madre en 1922, y justo el Monumento a la Maternidad, que
tanto se menciona en estos días, es un recordatorio de la labor
‘’natural’’ de las mujeres y que fue donada por la “Liga de Acción
Social” Mérida en 1928.
En esta ocasión la prensa ha jugado un papel muy importante, pues
mientras que en los casos de Homún y el matrimonio igualitario la
mayoría de las notas se centran en el relato de sucesos, en nuestro caso
se han empeñado en tener titulares que nos colocan como las enemigas
número uno del Estado por el simple hecho de ser mujeres que reclaman
derechos, tildándonos de vándalas, feminazis, delincuentes, entre otras.
Estas violaciones al derecho a la vida privada han dado pie a acoso y
amenazas directas contra las mujeres identificadas en las fotografías
publicadas en distintos portales de noticias. Además de que la
reproducción de titulares y notas de este tipo deslegitima la lucha,
desvía la atención y constituye discursos estigmatizantes que
criminaliza la labor de defensa de los derechos humanos y lucha por la
autonomía de las mujeres.
En Yucatán definitivamente existe un contexto de criminalización y
persecución con respecto de luchas sociales, en esta ocasión nos
persiguen a nosotras las mujeres, pero también lo han hecho con las
comunidades indígenas y la comunidad LGBT+.
Tanto el gobierno estatal encabezado por Mauricio Vila, así como el
Ayuntamiento de Mérida encabezado por Renán Barrera, deberían cumplir
con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos,
como hemos referido en el comunicado publicado el día 1 de octubre, en
específico la obligación de respetar la protesta social y la obligación
de protección a las mujeres defensoras de derechos humanos.
Hace una(s) semana(s), el psicoanalista Alejandro del Carril escribió en Página|12 un artículo llamado “Por qué los votan”, donde analiza el nexo entre abusos políticos, económicos y sexuales y el supuesto autosacrificio masoquista anal del votante argentino --mayoritario o no-- que sigue, a pesar del sufrimiento, eligiendo a la alianza neoliberal gobernante mediante una operación piscológica de desmentida y renuncia subjetiva, algo así como “los voto aunque me hagan doler el culo, porque mi dolor es mi placer cuando siento que en un futuro idílico también yo podré sentarme con los elegidos a la diestra del dios mercado, una vez que lave mis culpas de excluido del sistema”.
Para ello, acude al caso clínico de dos pacientes-votantes, uno ex preso que, luego de su paso por la sádica prisión, debió hacerse varias operaciones en el ano y el recto, y otro que vive con VIH-sida. ¿Cómo se explicaría su adhesión al macrismo? En el masoquismo anal. Queriendo desplegar en la escena política argentina a Freud, del Carril infantiliza al votante, lo convierte en un niño abusado (feminizado) como aquel alumno Rufino Varela, del Cardenal Newman que menciona en el artículo, por uno de los curas más antiguos. Si los del colegio de la élite en el poder --digo yo-- crecieron bajo la clandestinidad escolar de un papi tan obsceno, qué se podrá esperar de esa cofradía cuando pasen del rol de púberes pasivos al de adultos activos, es decir cuando se conviertan en ciudadanos viriles libres, agresivos y con aptitud para el poder y la penetración, como decían los griegos.
Tanta literalidad en ese esfuerzo por traer a presencia a Freud y la cadena que liga pasividad-narcicismo-homosexualidad-culpabilidad ha irritado con razón a quienes, amplios practicantes y defensores del placer anal transitoriamente desubjetivador (el sujeto del poder-meter que renuncia a esa facultad) como resistencia a un orden represivo y a la pulsión de muerte, repudiamos lecturas fáciles que, originadas en un hombre brillante como Freud, han sido y seguramente seguirán siendo reinterpretadas con mayor talento y mejor estilo, como lo hace sin duda Slavoj Zizek en ¿Adónde va el Edipo?
Zizek también analiza la emergencia del sujeto del neoliberalismo en el contexto de declinación del orden edípico --la autoridad simbólica paterna.- y el retorno fantasmático de padres obscenos, la figura del maestro abusador, y también los déspotas dentro del orden totalitario del mercado: la agencia espectral que de algún modo establece el equilibrio. Pero evita repetir la fórmula agotadora de la masa votante minorizada, feminizada, enculada por sus líderes que son los mediurgos del mercado. Y, menos aún, el clisé de la historia clínica iluminadora de los prejuicios propios del analista.
El ritual sadomasoquista que invoca del Carril es aquel donde quien adopta la posición sumisa --la del supliciado enculado-- es culpable de que la Argentina sea llevada al abismo que nos presenta el sádico neoliberal. Su ano sería objeto de un placer culpable, con consecuencias devastadoras para el orden simbólico de la Patria, la política y la economía. Así, el psiconalista nos regresa a la antigua Grecia para denostar el vergonzoso voto a Macri. No se pregunta por qué lo votan, sino que se dedica a explicarnos valiéndose de herramientas que no pertenecen exclusivamente a la sociología ni a la teoría política, sino a su cruce con el psicoanálisis. Pero nos coloca, con su goce explicativo, frente a una aplicación flojita del sadomasoquismo, como si ahí no existiese un intercambio de roles, y el sádico entonces jamás se autoimolara en el ejercicio despótico del poder. Los que sienten placer en ser penetrados con una dosis de brutalidad carecen, pareciera, de conciencia para comportarse como ciudadanos libres.
Recuerdo a un pariente que trabajaba en la célebre cátedra del epistemólogo Gregorio Klimovsky y, por tanto, detestaba a Heidegger. Una tarde ensayó una provocación, una boutade, que me hizo reír de tan arbitraria: el “ser para la muerte” heideggeriano podía sintetizarse en la frase “por cuatro días locos que vamos a vivir”. El artículo de Del Carril puede ser sometido a otra síntesis socarrona tan propia del macho argentino, como la de ese taxista que, indignado contra el votante de Cambiemos, me dijo: “qué va a hacer, a los argentinos nos gusta que nos cojan de parado”. Así de fino. Yo hubiese querido decirle que a mí me encanta, pero que no por eso voto a Mauricio.
Alejandro
Fernández Allende es nieto de Salvador Allende e hijo de Tati Allende,
revolucionaria chilena y aliada del Che. La presentación de la biografía
que rescata la figura insurrecta y olvidada de su madre fue el
disparador para conversar sobre su niñez marica en la opresiva
Cuba de los 80, su presente como loca suelta en Nueva Zelanda y el
entramado de la historia de su familia, con el que mantiene una relación
de develamiento lleno de espectros, legados y secretos.
Cuando
llegó al Hospital de La Habana a saludar a la parturienta, Fidel Castro
miró al bebé en su cuna y exclamó: “Este niño ha conocido las balas
antes de nacer”. El hablar galante, ingenioso y florido del líder, y el
Caribe entero, se colaron ese día en el cuarto que imagino ascético,
donde se recuperaba de los pujos la chilena exiliada Beatriz “Tati”
Allende, la hija de don Salvador Allende y Hortensia Bussi. Un vientre
lleno en viaje entre dos latitudes, entre dos destellos de la historia
de Occidente. No hubo hipérbole ni metáfora en la observación de Fidel,
sino revista de un acontecimiento de fama mundial, porque el bebé,
Alejandro, que fue arrojado al mundo ese 5 de noviembre de 1973 en Cuba,
había estado a punto de no nacer el 11 de septiembre previo en Santiago
de Chile, cuando el dictador Pinochet ordenó el bombardeó de La Moneda y
Allende obligó a su hija y secretaria, la Tati, a huir de ahí por donde
fuera. La panza casi estallada de bronca más que de preñez. La historia
le deba la razón a la revolucionaria que, como el Che Guevara, estaba
convencida de que la oligarquía latinoamericana no se rendiría jamás
ante las instituciones en una democracia sin su tutela, como pretendió
sin éxito Salvador en Chile (el Che se lo advirtió en el único
encuentro), sino mediante la violencia planificada.
Así es que la Tati salió de La Moneda pistola en mano,
confundiendo el territorio con el cuerpo del enemigo, que estaba ya por
el cielo con sus bombas. Salió con idéntica desesperación que cinco años
antes, cuando supo de la muerte en Bolivia de su compañero de lucha el
Che, y tuvo enseguida que ayudar a toda la avanzada guerrillera a
escapar del sur del continente por el Pacífico. Cuando 1977 se suicidó
en La Habana dejó una carta a Fidel, en la que explicaba que su espíritu
insurrecto había quedado echado en las calles de Santiago de Chile, y
que el exilio cubano le impedía rescatarlo. Como en el samurai, la vida
encontraba en ella su sentido ético y estético en la muerte bajo la
acción. Es por eso que el suicidio meditado, en el universo
revolucionario, está visto como una decisión mezquina. Se muere en
combate y antes de ser capturado por el enemigo. En Cuba nunca se
admitió que Salvador Allende se disparó en La Moneda antes de ser
rematado por la horda militar (la segunda exhumación del cadáver, en
2011, reveló la verdad de esa secuencia a forenses de varios países:
“Fue la única vez que vi a mi abuelo”, dice Alejandro).
Hace unas semanas se presentó en Santiago, a través de editorial
Pehuén, la biografía Beatriz “Tati” Allende, la revolucionaria olvidada,
escrita por el historiador Marco Álvarez. Alejandro colaboró con fervor
a través de su testimonio y las lecturas, y estuvo como presentador del
libro en Santiago. De por sí el atributo “olvidada” del título asigna a
la segunda hija del expresidente socialista una categoría subalterna,
que la separa del resto de la familia superviviente, desde hace tiempo
incorporada a la clase política chilena (la hija menor, Isabel, es
Senadora y la hermana de Alejandro, Maya, preside la Cámara de
Diputados). Alejandro Fernández Allende, el hijo varón que viene
conversando con el espectro materno desde el suicidio –un espectro que
pudo ver en vivo bajo el efecto de la ayahuasca– mantiene con su propia
historia una relación de develamiento. Debió interpretar el legado del
abuelo y de la hija inseparable, su madre, bajo sus propias condiciones
de existencia: ser homosexual en Cuba en los años ochenta y noventa –y a
la vez nieto de un héroe socialista– era un calvario, en Chile una
sobreexposición permanente, y en Nueva Zelanda, donde vive desde hace
casi veinte años, trabajando en una empresa de seguros de viaje, con el
alivio de pareja incluida. Ramón Carney (Ramón por un actor mexicano que
su madre, neozelandesa, admiraba), su compañero en ese país desde hace
quince años, nos observa sin entender la lengua de nuestra tertulia en
la casa de Don Salvador.
Sos como un Hamlet en desvío, debatís con el fantasma de tu madre en lugar del paterno, y tu Ofelia tiene nombre de varón.
Cuando mamá se suicida yo tenía poco menos de cuatro años. Y recién a
los quince pude leer la carta en la que explicaba su decisión. Nos
había dejado a mi hermana Maya y a mí porque ya no podía soportar la
tristeza de estar lejos de su país para liberarlo de Pinochet. Jamás se
perdonó haberle hecho caso a Allende en La Moneda y escapar. Y creo que,
además de liberarlo, quería volver a su país para vengar al padre.
Siempre digo que era una Electra en ese vínculo tan intenso. Como
estricta revolucionaria, la muerte para ella era un don si uno muere en
el campo de batalla. Imaginate lo que había sido su convencimiento
guerrillero, ya a los veinte: fue una de las fundadoras del Ejército de
Liberación Nacional, recibió entrenamiento militar en Cuba, donde
conoció al Che, con quien tuvo un amor platónico, y se intercambiaban
más tarde información de Chile a Bolivia en código morse. El Che era el
sentido de la revolución, su héroe. Cuando llega la noticia del
asesinato se encierra en el baño a llorar y gritar. Pero de inmediato se
pone a planificar la huida de los compañeros que estaban en Bolivia,
ella misma desde la frontera. Mi padre, que fue servicio de inteligencia
cubano en Chile, me dijo una vez “tu madre era demasiado radical, no he
visto nadie tan apasionado por la revolución”. Creo que en cierta
manera lo asustaba.
¿Qué reacción tuvo tu padre cuando le dijiste a los dieciséis que eras homosexual?
Me dijo “si en este país no te gustan las mujeres estás jodido”. En
Cuba la homosexualidad era tabú, perseguida, aunque se cogiera a diestra
y siniestra, y entre locas y padres de familia. Como suele pasar en las
sociedades latinoamericanas represivas. Pero guay de que pretendieras
llevar una vida como maricón. De todos modos, mi padre era un actor
secundario en mi vida. Cuando Fidel lee en la carta de mi madre el
pedido de que mi hermana y yo no quedásemos bajo custodia suya, porque
era un hombre alcohólico y mujeriego, enseguida cumple. Así, nos cría
Mizti, la hermana de la Payita (Miria Contreras), la secretaria y pareja
real de mi abuelo, también exiliada en Cuba. Porque la abuela Tencha
(Hortensia Bussi de Allende), que se refugió en México con sus otras dos
hijas, en realidad había mantenido a lo último con el Chicho (Allende)
solo un vínculo institucional. Nunca dejaron de vivir juntos, se tenían
cariño, pero el matrimonio había terminado.
¿Sentís que Cuba te escamoteó la revolución, al no admitir tu diferencia, como le pasó a Pedro Lemebel?
En ese entonces era imposible estar en paz con uno mismo siendo
homosexual en Cuba. Mantenerse en el secreto era la manera de subsistir.
Pero en esas sociedades de vigilancia extrema, el ojo omnipresente,
aunque no nos mire, nos mira. Cuando era muy niño me gustaba vestirme
con ropa de mi mamá y de Mitzi –me gusta decir que tuve una niñez de
cross dresser– pero a medida que crecía se me hizo intolerable ir
descubriendo que era marica, y que eso era permanente. De adolescente
probé con novias, pero el deseo original seguía. Además, con la
conciencia del legado de Allende; todo se complicaba. A los doce pensé
en matarme. Pero sentí que Tati, muerta, me detenía. La última vez que
vi a Mitzi, cuando ella decide regresar a Chile porque estaba muriendo
de cáncer, me preguntó si me gustaban los hombres. Y yo le respondí que
no. Ella insistió en que me iba a querer de todas maneras. Me estaba
dando permiso, y yo no lo tomaba. Tanto era mi terror.
Hubo una alianza entre tu madre y vos, entre una mujer indomable y un chico que se enojaba por tener que crecer en el secreto...
Veo hoy a mi madre como una feminista que no supo que lo era. Que,
como yo, tuvo que lidiar con el machismo cubano. En Chile había cargado
sobre su espalda una misión histórica que no era precisamente común en
una mujer, y tan joven. Cuando llegó a Cuba los líderes la nombraban
como “la hija de Allende”. Y ella se ponía de culo: “Perdonen, pero yo
soy Beatriz”. Y sí, entre padre e hija había un amor inmenso pero
también autonomía y desacuerdo. No veían el proceso histórico de la
misma manera. Chicho creía en cambios radicales pero dentro de las
instituciones de la democracia tradicional, y Tati era una profeta de la
revolución armada. Cuando salió el proyecto de la biografía, y
conversamos con Marco Álvarez sobre su vida, fui tomando junto con él
conciencia de la verdadera magnitud de mi madre. Cómo había sido dejada
de lado en el relato de la historia, un silencio saturado de ideología e
intencionalidad porque fue una personalidad demasiado radical y además
suicida, y asumí su rescate como deber amoroso. Ahí ves como la alianza
simbólica se devela en lo concreto. Como cuando en Cuba el gobierno
decidió que Maya y yo nos llamaríamos Allende Fernández, invirtiendo el
orden de los apellidos, y nosotros volvimos a darlo vuelta en 1992, ya
en Chile. ¿Qué pretendían? ¿Crear una dinastía patriarcal revolucionaria
a partir del apellido de mi abuelo? Además el apellido Fernández tiene
un origen falso. Como mi padre era servicio de inteligencia, le
cambiaron el nombre. El de nacimiento era Gallart Grau, pero un servicio
tiene que asumir de por vida otra identidad. Mi vida también fue una
fuga de identidades y de territorios. Un exilio permanente, en etapas.
En ese diálogo continuo que entablaste con tu madre, ¿le
reprochás la obcecación en quedarse en La Moneda durante el ataque, con
vos en la panza, y después el suicidio? Es una pregunta jodida, ya lo
sé.
Mirá, no tengo nada que demandarle a mi madre. Su corazón era
revolucionario. Para mí es un orgullo su manera de entregarse a lo que
creía una misión histórica, por la que valía la pena el sacrificio. Ella
era muy extrema, y a la vez muy sensible y humana. No soportó el
exilio. Si el Che habló del Hombre Nuevo, hay que decir que la Tati era
la Mujer Nueva, en una Cuba que era misógina y homofóbica. Yo amo a mi
madre con desacuerdo en su visión del mundo. No soy un revolucionario,
me siento cómodo en Auckland. Quizá porque crecí en una Cuba tan rígida,
donde la felicidad para el que no encuadra es un trabajo demasiado
duro. Buena parte de mi generación tiene hoy una mirada crítica y muchos
reclamos. Sé que las cosas se han modificado, que las locas viven con
mucha más libertad –vi a chicos besándose en el malecón de La Habana–
sobre todo gracias a la militancia lgtbi de Mariela Castro, la hija de
Raúl. La Tati hoy estaría contenta de que, a pesar de no coincidir en lo
ideológico, volví a Santiago a presentar su biografía de
revolucionaria. Su vida sale por fin del confinamiento y del olvido. Y
me imagino que debe ver huellas de sus rebeldías en todo el proceso que
me llevó a asumir mi sexualidad y hacerla pública, siendo el nieto de
Salvador Allende, y nacido en Cuba.
¿Cómo fue tu proceso de coming out cuando regresaste a Chile, en una década menos favorable a ese gesto como los noventa?
Con Tencha, mi abuela, teníamos unan relación muy cercana cuando
volví a Chile. De hecho me fui a vivir con ella cuando me puse a
estudiar periodismo. Cuando estaba terminando la carrera y ya le había
contado a muchos de mis compañeros y a todos mis amigos, entré a la casa
y fui directo a ver a mi abuela: “Tencha, tengo que hablar contigo”. Mi
abuela estaba viendo una película y me dijo que si no era importante
habláramos más tarde. “Tencha, soy homosexual”. Ella ni se pasmó, se
quedó unos segundos en silencio y me dijo “Ya lo sabía”. Entonces me
hizo gracia y le pregunté si le parecía yo muy maricón: “Es que solo te
veo con amigos varones, y ni una novia”. En fin, si eso fue por primera
vez en el ámbito de la familia, más tarde se hizo público cuando el
diario La Tercera publicó una entrevista de varias páginas que tituló
algo así como el nieto gay de Salvador Allende. El autor me persiguió
meses online cuando yo ya vivía en Auckland. Finalmente acepté. Las
cartas al director publicadas luego, y la reacción de la derecha fueron
tremendas, pero me dieron la posibilidad de defenderme en el diario,
respondiendo los ataques. Además, el Movilh (Movimiento de Integración
y Liberación Homosexual) y otras organizaciones fuera de Chile. El
escándalo duró como un mes, y por suerte yo estaba viviendo ya en Nueva
Zelanda. Creo que fue un gran aporte al movimiento lgtbi.
¿Pensaste en contraer matrimonio con Ramón? ¿Cómo te llevás con los nuevos derechos lgtbi?
Con Ramón tenemos una pareja abierta desde hace mucho. Lo conocí en
un website, y después de mucho sexo nos fuimos a vivir juntos. Y sí, ya
te imaginarás que tengo muchos amantes, en una sociedad tan diversa como
la de Auckland. Maoríes, árabes kiwis. Realmente nunca he creído en el
matrimonio y menos en la monogamia, pues me parecen construcciones
sociales añejas, alejadas de la naturaleza humana. Pero celebro que las
personas lgtbi puedan casarse, si es que lo desean.
En Alejandro, como en todas las locas, la solemnidad es un vestido
fino de ocasión. Nuestras vidas están hechas de identidades aéreas, y
tuvimos que aprender a bailar hasta sobre un volcán. Como nadie, sabemos
que los roles a los que uno se apega por momentos son máscaras. Esa
tarde en la casa de Salvador Allende, donde a la mesa del almuerzo está
todavía sentada la familia del prócer socialista, mi entrevistado y
amigo me hace levantar de la silla para llevarme a recorrer los
espacios preferidos del abuelo: la biblioteca, donde me hace sentar para
el mariconeo (“mi abuelo, de haber sido un tema de debate público en la
época en que vivió, hubiera apoyado el movimiento de liberación
nuestro. Era muy progresista en todos los aspectos, y muy sensible.
Tenía excelente buen vínculo con artistas que sabía que eran gays”); el
jardín trasero, en cuya medianera había una puerta secreta por donde– me
cuenta en registro de chisme– entraba la Payita a encontrarse con el
presidente; el pequeño balcón del segundo piso donde saludaba a los
vecinos o militantes cuando se despertaba, y donde ahora yo saludo a la
nada. Lo único verdadero en este instante es el espectro de Salvador
Allende y el de la Tati subiendo y bajando las escaleras.
Tati Allende en Cuba con Fidel Castro
Tati, la revolucionaria , con su padre, Salvador Allende
Frente a la imagen de modernidad que ha vendido en el Mundial de fútbol
la presidenta croata, Kolinda Grabar-Kitarovic, su población se enfrenta
a importantes retrocesos en derechos civiles, sexuales y reproductivos:
una campaña para prohibir el aborto, cuestionarios sobre la vida sexual
para el acceso a la píldora del día después, la criminalización de
organizaciones, así como el auge del neofascismo, la islamosfobia y la
LGTBIQfobia.
Una monja mayor se acerca a otra
joven y examina su hábito: “Nunca antes había visto uno como éste”.
Resulta obvio que la religiosa no había visto la famosa serie ‘The
handmaid´s Tale’ (‘El cuento de la criada‘,
en español), por lo que no podía imaginar que aquellas doce mujeres que
se había encontrado en el centro de Zagreb, y con las que creía que
compartía la religiosidad, se habían vestido así para exigir al Gobierno
de Croacia que desoyera a los grupos ultracatólicos que están marcando
la política de su país e implementara de una vez el Convenio de Estambul.
Un mes después,
en abril de este año, el Parlamento aprobaba diseñar políticas
específicas para desarrollar este tratado internacional dirigido a
prevenir la violencia machista, proteger a sus supervivientes y
enjuiciar a sus autores. Según datos de la policía croata, entre 2013 y
2017 fueron asesinadas 195 personas en un país de unos cuatro millones,
91 de ellas mujeres por parte de quienes eran sus parejas o lo habían
sido. Y, como sabemos, los homicidios son sólo la punta del iceberg.
Las imágenes de la presidenta Kolinda Grabar-Kitavoric,
del partido ultraconservador Unión Democrática Croata, animando a la
selección croata en el Mundial de fútbol masculino, regalando camisetas
reglamentarias a sus homólogos en la cumbre de la OTAN, y las loadoras
noticias sobre que había pagado de su bolsillo el viaje a Rusia –pese a
que en 2010 vio su carrera política peligrar al descubrirse que, siendo
embajadora en Estados Unidos, usó junto a su marido el coche oficial
para usos privados–, han despertado el pasajero interés que todo gran
evento destina a los, inicialmente, no invitados a la fiesta, a los que
alimentan la fantasía de que cualquiera puede llegar a la gran final
tirando de esfuerzo y talento.
Mientras, desde Croacia, colectivos
feministas, LGTBIQ y de derechos humanos esperaban que la necesidad de
alimentar las cientos de horas destinadas a informar sobre su selección
nacional, finalmente subcampeona, les permitiese colar en los medios
internacionales el asedio que sufren en su país a causa del auge del
neofascismo y del fundamentalismo católico. No ha sido así,
pero quienes sí han aprovechado este fenómeno futbolero han sido los
colectivos antiaborto, que han convertido una moneda acuñada en el año
2000 por el Banco Nacional croata con la imagen de un feto en el símbolo
de su lucha durante el Mundial. Justo, cuando la exrepública yugoslava
se encuentra inmersa en la elaboración de una nueva ley del aborto,
estos grupos antiaborto han lanzado una campaña para la celebración de
un referéndum para prohibirlo, en un país en el que es legal desde
mediados de 1946, cuando era parte de la Yugoslavia de Tito.
“Estamos viviendo una situación muy alarmante desde que el partido conservador llegó al Gobierno en 2016.
Nos enfrentamos al intento de prohibir el aborto –ahora legal hasta la
décima semana de gestación–, al aumento de los delitos de odio contra el
colectivo LGTBIQ, a la oposición del Gobierno a luchar contra la
violencia contra las mujeres. Y a los estereotipos que una sociedad tan
conservadoramente católica como la croata nos adjudica a las mujeres:
tenemos que ser sumisas, madres, esposas…”, explica Petra Karmelic, una de la docena de activistas feministas de la Red de Mujeres Croatas,
que se disfrazó, el pasado 4 de marzo, de las criadas de la serie
basada en la novela de Margarit Artwood, que aborda un escenario
distópico en el que las mujeres son privadas de sus derechos y
explotadas para la gestación de bebés para las familias pertenecientes a
la clase gobernante.
Karmelic, estudiante de Sociología y Filología Inglesa, también fue
una de las seis mujeres que en mayo de este año hizo una sentada frente
una marcha antiabortista en la capital croata, Zagreb, en la que
participaron más de 10.000 personas. Vestidas de negro luto y con
ataúdes que simbolizaban la muerte de los derechos de las mujeres,
fueron finalmente detenidas por la policía por impedir el tránsito.
Sentada
frente una marcha antiabortista en Zagreb.
Petra Karmelic es la segunda
por la izquierda. / Foto: Women´s Network Croatia.
Este contexto explica que, siendo
legal el aborto, se estime que un 70 por ciento del personal médico se
declare objetor de conciencia, lo que en 2014 desembocó en que en cinco
hospitales públicos no realizasen interrupciones del embarazo. Por ello,
el entonces Ministro de Salud del Gobierno socialista aprobó una medida
para revertir esta situación para que, si nadie del personal sanitario
estuviese dispuesto a realizar la intervención, se contratase a
profesionales externos a la sanidad pública. Una medida que, con la
llegada del Ejecutivo de derechas, no se ha mantenido, pese a que la
presidenta Grabar-Kitarovic se ha mostrado contraria a la prohibición
del aborto.
Croacia ha pasado de 701 abortos por
cada 1000 nacimientos en 1980, a 76 en 2014, según datos la Organización
Mundial de la Salud. La tasa más baja de los Balcanes. Aunque la mejora
en el uso de los métodos anticonceptivos es una razón sustancial,
también hay un subregistro de los realizados en las clínicas privadas. Y
un dato muy significativo: los abortos justificados en posibles riesgos
para la salud de la madre o el feto se han duplicado: de un 21 por
ciento en 1998 a un 48 por ciento en 2014, según datos oficiales citados
por The Guardian.
En 2017, la Corte Suprema negó a los
abolicionistas del aborto su pretensión de prohibirlo, pero ordenó al
Gobierno aprobar antes de dos años una nueva ley que introduzca medidas
preventivas y educacionales sobre el embarazo, para convertir el aborto
en una medida excepcional. Los movimientos feministas temen que el
resultado sea más restrictivo que la norma actual, que data de 1978. Según una encuesta de Pew Research,
en 2017 el 60 por ciento de las personas encuestadas sostenía que el
aborto debe ser legal en casi todos o todos los casos, mientras que el
37 por ciento consideraba que debe ser ilegal en casi todos o todos los
supuestos.
La objeción de conciencia no se
limita al aborto: los y las farmacéuticas no sólo pueden negarse por
cuestiones de conciencia a vender la píldora del día después, sino que
por ley tienen que hacer un cuestionario a las potenciales clientas
sobre su actividad sexual. Y, si no consideran adecuadas sus respuestas,
pueden negarles el tratamiento. En cualquier caso, tienen que enviar el
cuestionario a su médico de la sanidad pública. Esto es así desde octubre de 2015 cuando, gracias a la presión de la Comisión Europea, la pastilla del día después está a la venta en las farmacias. Eso sí, a un precio de más de 21 euros, mientras el salario medio es de unos 690 euros mensuales.
No se trata sólo del aborto.
“Gran parte de la identidad
croata se ha construido por oposición a la de nuestros vecinos,
especialmente a raíz de la guerra en Yugoslavia. Ese nacionalismo
resultante alimenta el racismo, la islamofobia, y es algo que recogen
los políticos en sus programas, esa búsqueda del enemigo sobre la que
proyectar un odio que nos una”, explica Karmelic.
De hecho, el 15 de mayo, el Consejo de Europa publicó un informe que
recogía su preocupación por el auge del neofascismo en Croacia y
alertaba de los discursos incendiarios que emplea la clase política para
avivar los conflictos entre los distintos sectores de la población.
Y subrayaba que no era una práctica exclusiva de los partidos más
extremistas, sino de “todo el espectro político”. Discursos de odio que a
menudo van dirigidos contra la población gitana y las personas que
buscan refugio a través de su territorio, especialmente las de religión
musulmana.
Por su parte, Amnistía Internacional denuncia
que el Gobierno croata continúa deportando ilegalmente a Serbia a las
personas que llegan a su territorio (las llamadas en el Estado español
‘devoluciones en caliente’), sin cumplir el debido proceso por el que
deben ser informadas de su derecho a solicitar asilo, entre otras
cuestiones. Esta organización ha
documentado cómo la policía realiza habitualmente estas expulsiones
ilegales “con medidas coercitivas, intimidación, la confiscación o
destrucción de sus propiedades y un uso de la fuerza desproporcionado”. Croacia se comprometió a aceptar a 1.600 solicitantes de asilo, y sólo ha autorizado 100.
En el caso de la población gitana,
además del asedio, de los delitos de odio y de la discriminación diaria
que sufren, Amnistía Internacional estima que una de cada cinco personas
no tiene acceso a la atención sanitaria, mientras que el resto sufre
serias barreras para acceder a ella.
Activistas
feministas croatas se disfrazaron, el pasado 4 de marzo,
de las criadas
de la serie ‘El cuento de la criada’. / Foto: Jadran Boban.
ONGs enemigas de Croacia.
El Ejecutivo conservador de la estos
días vitoreada Kolinda Grabar-Kitavoric ha reducido las ayudas a las
ONGs, al considerarlas “antisistema”. “Dice que defendemos valores
contrarios a los que ellos consideran croatas. De hecho, la
Unión Europea ha llamado en numerosas ocasiones la atención a nuestro
Gobierno sobre su incumplimiento con las medidas destinadas a combatir
la violencia contra las mujeres, la homofobia… Pero les da igual, porque no van a perder los votos de sus votantes para satisfacer a la Unión Europea”, analiza Karmelic.
El caso de las personas transexuales
es, si cabe, más desalentador. “Es un tema tabú en Croacia, no existen
públicamente. No hay mucha gente que luche por sus derechos porque nadie
habla de ello. En Croacia ser LGTBIQ significa ser percibidas como personas enfermas que deben ser curadas”, añade la activista.
Sin embargo, hay un ejemplo que ha insuflado esperanzas a las feministas croatas: la victoria del referéndum por el aborto en Irlanda.
“Tenemos una Plataforma por los Derechos Reproductivos y las irlandesas
nos están apoyando, viniendo a explicarnos cómo luchar para conservar
este derecho, cómo evitar errores que ellas cometieron. Esta
forma de apoyo internacional entre feministas es muy importante porque
nos da la oportunidad de no ser sólo reactivas, sino proactivas”, afirma Karmelic volviendo a recuperar un brío en su tono de voz que se había ido apagando a lo largo de la conversación.
(... que, al final, resultó ser para muchos y muchas más,
a quienes no etiqueto por miedo a olvidar a alguien.)
Querida Ana:
Cuando inició todo ese movimiento aberrante mal llamado “Frente Nacional por la Familia”, traté de imaginar lo que sentirías. Si sentirías miedo, dolor, tristeza, soledad.
Pensé en escribirte o llamarte y decirte, tranquila, yo te cuido. Vente a casa cuando quieras, tomemos unos vinos, juntemos fuerzas. Y si acaso te sientes mal, tomémonos el tiempo de hablar de las otras cosas, las bonitas. Hablemos de música, de teatro, de amor, de amistad, de cosas ricas de comer. O de nada, guardemos silencio y esperemos a que pase.
No lo he hecho bien y te pido disculpas. Te vi tan fuerte, tan aguerrida (como siempre), tan segura…que obvié decirte lo que ahora escribo. Lo siento.
Porque cierto es que tú has luchado por causas que nos incluyen a todos y a todas. Y ahora, cuando le imbecilidad despiadada te escoge a ti como blanco, nosotros no hemos hecho lo suficiente. Y cuando digo “nosotros” no hablo de los heterosexuales, hablo de los amigos, los compañeros.
Porque una buena cantidad de los nuestros ha sido y está siendo amenazada, y mientras tanto, los que aparentemente no, los que nos sentimos seguros de besar en la calle a nuestra pareja o seguros de que podemos casarnos y tener hijos en caso de desearlo, nos hemos limitado a indignarnos en abstracto, como si el daño no penetrara lastimando a personas en concreto, a nuestras personas. Tú, entre ellas.
Lo siento.
Tienes razón, es momento de dar la cara. Poner la palabra y poner el cuerpo.
Que sepan esos seres despreciables (gracias, Andrés Carreño, Minerva Valenzuela por la corrección) que estamos alerta, que no permitiremos que los y las lastimen. Que si sus vidas están tan repodridamente vacías como para preocuparse por dónde se colocan la lengua, la piel, los genitales y los corazones de los demás, las nuestras están lo suficientemente llenas como para (a)cercarnos y protegernos.
Yo te cuido.
Va por tu piel (libre),
tu lengua (libre),
tus genitales (libres),
tu corazón (libre)
y todo aquello que te conforma,
me conforma
y nos conforma
(libres).
Abrazo fuerte,
#YoTeCuido
Lorena Abrahamsohn.
PD 1: Envío esta carta a “El correo ilustrado” del periódico La jornada y a la sección “Palabra de lector” de la revista Proceso.
PD 2: Quien me conoce sabe que tengo limitaciones casi patológicas con el uso del twitter, mucho agradeceré su ayuda para hashtaggear y circular la presente, si así lo consideran.
PD 3: Perdonen por favor el arcaico uso del masculino. Todavía no me convence la x famosa. La @ me convence aún menos. Déjenlo pasar por hoy; sean buenos, buenas, buenxs, buen@s...
El pasado 5 de febrero, Patricia Guadalupe Poot May se estaba duchando cuando su padre, el agente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) José Abelardo Poot Keb, entró ebrio al cuarto de baño y al grito de “Te voy a enseñar a ser mujer” le dio un puñetazo en el rostro que le fracturó el tabique de la nariz; el gesto pedagógico del oficial de la SSP se debió a que su hija de 22 años sostenía, al parecer, un romance con alguien de su mismo sexo.
Nueve días después, el 14 de febrero, la actriz canadiense Ellen Page diría en su discurso inaugural de Time to Thrive, para la Fundación Human Rights Campaign, algo así como que “este mundo sería mejor si tomáramos 5 minutos en reconocer la belleza del otro en vez de atacarnos por nuestras diferencias; es una mejor manera de vivir y, a la larga, salva vidas… pero –agregaría–, puede ser de lo más difícil, porque amar a los demás comienza con amarse a uno mismo, con aceptarse a uno mismo”.
No sabremos exactamente a qué se refería Abelardo Poot con eso de enseñarle a su hija a “ser mujer”, aunque podemos inferirlo del hecho de haberla golpeado y de haber entrado al baño cuando ella se duchaba; no lo sabremos, porque Guadalupe se defendió de la agresión empujándolo y, tras hacerlo perder el equilibrio, dándole una nutrida dotación de puntapiés que, según la necropsia, le causaron la muerte por estallarle un hígado seguramente dañado por cirrosis.
José Abelardo está muerto, precisamente, por lo que la protagonista de Hard Candy y Juno expresaría el día de san Valentín: por atacar la diferencia del otro; al papá de Guadalupe lo mataron el machismo y la lesbofobia, antes que las supuestas patadas de su hija. Claro, eso no importa: la prensa local prefirió enfatizar que Abelardo tenía alrededor de 60 años de edad, dar coba a la burla y el desprecio de quienes tachan a Guadalupe de “nini” y casquivana y sostener como verdadera una versión de hechos difícil de comprobar.
Un día antes de que Page dijera: "I'm here today because I' am gay" y con ello diera una nueva frase-bandera a la comunidad LGBTTTI, el juez Luis Edwin Mugarte Guerrero, titular del Juzgado de Control con sede en Kanasín donde se dictamina el caso de Guadalupe, determinó la no vinculación a proceso y ordenó su inmediata liberación, luego de que su principal acusadora: su propia madre, se retractara de las imputaciones iniciales tras reconocer que nunca vio a su hija golpear a Abelardo; sin embargo, la liberación dictada por el juez se hizo bajo las reservas de Ley.
Así, en Tehmak, Yucatán, una muchacha para quien la Fiscalía General del Estado está pidiendo 40 años de prisión por homicidio en razón de parentesco, está en espera de que transcurran los seis meses que tiene de plazo el Ministerio Público para comprobar su culpabilidad en la muerte de su padre, un policía que en su día libre bebió hasta alcanzar los 480 grados de intoxicación etílica aflorándole lo machín y, por ende, lo homófobo, provocando que su hija pueda darle un nuevo significado a la frase central del discurso de Ellen Page y, tras las rejas, decir: “hoy estoy aquí porque soy gay”.
La situación de acoso a las personas homosexuales En Rusia se torna cada día más feroz. Traemos hoy un nuevo ejemplo del que existe constancia en vídeo, ocurrido este viernes a plena luz del día en la histórica Plaza del Palacio de San Petersburgo. El activista Kirill Kalugin, quizá confiado por la hora y el lugar, llevaba a cabo una protesta en solitario contra la legislación homófoba recientemente aprobada en Rusia. De repente, un grupo de jóvenes que celebraba el Día del Paracaidista (vieja tradición del Ejército ruso) lo rodean y lo acosan:
Afortunadamente en este caso las fuerzas policiales sí hicieron acto de aparición y evitaron que Kalugin, que visiblemente nervioso intentaba zafarse sin éxito de sus acosadores, sufriera daños físicos. Algunos de los agresores, visiblemente violentos, fueron detenidos mientras dirigían insultos homófobos a Kalugin, a la prensa presente e incluso a la policía.
El Día del Paracaidista, durante el cual tanto soldados en activo como veteranos beben y confraternizan en las calles, es una vieja celebración que se remonta a la época soviética, pero que en los últimos años se ha teñido de incidentes violentos debido a la cada vez más activa presencia de grupos ultranacionalistas que aprovechan el día para acosar a extranjeros e inmigrantes. La Embajada estadounidense en Moscú, por ejemplo, aconseja a sus ciudadanos evitar en la medida de lo posible este día.
Las leyes homófobas sí estarán vigentes durante los Juegos
Mientras tanto las autoridades rusas siguen desautorizando una tras otra las afirmaciones del Comité Olímpico Internacional de que los deportistas y turistas abiertamente LGTB que asistan a los próximos Juegos de Invierno de Sochi no tienen nada que temer. Si esta misma semana recogíamos las declaraciones de Vitaly Milonov, uno de los principales promotores de la ley que prohíbe la denominada “propaganda homosexual”, apuntando que la ley no puede ser suspendida o aplicada de forma selectiva, luego han sido el ministro de Deportes, Vitaly Mutko, y el propio Parlamento ruso los que han dejado claro que la ley estará plenamente vigente durante los Juegos.
Cualquier deportista o asistente a los Juegos que defienda públicamente de su homosexualidad será por tanto objeto de persecución en las mismas condiciones que el resto de ciudadanos rusos y visitantes de ese país. La ley contra la “propaganda homosexual” a menores, recordemos, fue aprobada con la unanimidad de sus fuerzas políticas rusas y prohíbe en la práctica cualquier actividad pública de reivindicación y defensa de los derechos LGTB.
COMUNICAR IGUALDAD- Los cuadernillos recientemente editados por la Asociación Civil Trama y la Campaña del Lazo Blanco con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU Mujeres son textos cortos, con un diseño ágil, y dibujos que buscan desde la gráfica misma resultar sencillos y útiles para acompañar los procesos de reflexión sobre la igualdad de género. Además de la claridad de las definiciones y las sugerencias de estrategias para abordar los temas, proponen ejercicios para realizar en los talleres. Los dos pueden descargarse de internet: Masculinidades plurales–Reflexionar en clave de géneros y Modelo para armar-Nuevos desafíos de las masculinidades juveniles.
“Cuando los hicimos pensamos en organizaciones sociales o grupos territoriales de base, más allá de que pueden ser leídos por otra gente –señala Lucila Tufro, integrante de Trama -. Cuando trabajás género con mujeres de base, te encontrás con que te dicen ‘¿Qué hacemos ahora con los varones?’ Porque en los procesos activás cosas que no condicen con su entorno. La demanda constante de organizaciones territoriales es trabajar con varones.”
“Los ejercicios están pensados para grupos de varones o mixtos –aporta Hugo Huberman, representante en Argentina de la Campaña Internacional del Lazo Blanco http://www.lazoblanco.org/ -. Pero creemos que la mejor manera de trabajarlos es con grupos mixtos haciendo hincapié en los derechos sexuales y reproductivos femeninos. Cuando se aborda el género en talleres mixtos pasan dos cosas: los varones entran a repensarse y las mujeres terminan mucho más sensibilizadas, estén en el proceso que estén. Se activa la otra cara de la luna.” Y en relación a los varones jóvenes agrega: “En ellos la contradicción del modelo está a punto de caramelo y las consecuencias son más cercanas, como la violencia entre pares, los accidentes de tránsito o las adicciones.”
El apoyo de los organismos de Naciones Unidas a estas publicaciones se enmarca en la preocupación y acción sostenida de la institución por los temas de género en general y de masculinidades en particular, tanto en Argentina como en el resto del mundo. De hecho, ambos textos son parte del aporte del país a la Campaña Internacional Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres, lanzada por el Secretario General de las Naciones Unidas en el 2008 y que busca, entre otros objetivos, sumar el compromiso de los varones en la lucha contra la violencia de género.
En el caso de Masculinidades plurales, la publicación del cuadernillo es parte de un proyecto más amplio del PNUD que incluye la realización de talleres en diferentes organismos del Estado. En agosto se realizó uno con el equipo técnico del Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) y hay dos más previstos antes de fin de año: con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación (octubre) y con el Consejo Provincial de la Mujer de la provincia de Córdoba (noviembre).
Dice Samir Petroccelli –integrante del Consejo Nacional de las Mujeres y participante del taller realizado en agosto en ese organismo: “Después de casi diez años de pertenecer al Consejo, me resultó muy gratificante esta primera experiencia de reflexión sobre la problemática de las masculinidades, que no había tenido antecedentes similares. Creo que es importantísimo para repensar los viejos y nuevos desafíos hacia la construcción de una sociedad igualitaria. Y es también un modo de ser coherentes y de llevar más lejos las consecuencias ideológicas de la teoría de género: nadie nace machista, sino que se constituye alrededor de esas marcas, que son culturales. Si pensamos que queremos instalar, como transformación integral y sustentable a partir de un Estado que participa en los problemas sociales, un paradigma de la equidad, entonces en el horizonte están los varones, junto a las mujeres”.
Martín Santiago Herrero –representante del PNUD en Argentina y actual coordinador del sistema ONU en el país- concluye: “Estamos tratando de pensar la violencia contra las mujeres desde el otro lado, y ver cuál es el rol que tienen los hombres y los efectos de esas conductas que aprendimos, porque la masculinidad es una construcción social, que genera estructuras de subordinación y dominación. Es fundamental tratar de entender qué quiere decir ser hombres en nuestras sociedades, cuáles son esos roles, esas conductas que a través de la educación, de la familia, de nuestro trabajo, fuimos aprendiendo y son limitantes de la igualdad de derechos, y poder empezar a modificarlas”.
Este sábado, 20 de octubre, se celebra el Día Mundial por la Despatologización de la Transexualidad. Una reivindicación que comenzó a ser impulsada desde los sectores más a la vanguardia del activismo LGTB, y que con el paso de los años ha ido ganando peso y siendo asumida por todo el movimiento.
Uno de sus objetivos principales es la retirada de las categorías de “Disforia de Género” y “Trastornos de la Identidad de Género” de los catálogos diagnósticos (DSM de la American Psychiatric Association y CIE de la Organización Mundial de la Salud) en sus próximas ediciones. Este año, de hecho, la jornada se desarrolla cuando la revisión del CIE está en plena discusión. Por ello se han convocado actos diversos en numerosas ciudades de España y el mundo. En Madrid, por ejemplo, la manifestación convocada por COGAM y PandiTrans tendrá lugar este sábado a las 19:30 horas desde la Plaza de Chueca hasta la Puerta del Sol. En la web de la Campaña Stop Trans Pathologization STP 2012 podrás encontrar información sobre otras convocatorias.
En dosmanzanas hemos recibido varios comunicados de prensa al respecto, que pasamos a enumerar:
Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA)
ATA, junto a otras organizaciones LGTB andaluzas, ha dado a conocer un manifiesto que denuncia la “falta de traducción” de las numerosas posiciones de expertos a favor de la despatologización de la transexualidad en “cambios reales” en la situación sanitaria y jurídica de las personas transexuales, “que sigue caracterizada por una continuada lógica de patologización”. ATA hace referencia, ya más en concreto, a la deficiente atención que a su jucio presta en Andalucía la UTIG (Unidad de Transexualidad e Identidad de Género) del Hospital Carlos Haya de Málaga. “Demora excesiva en las citas, evaluaciones psicológicas interminables que se saltan los protocolos (…), test absurdos, sexistas, heterosexistas y desfasados”, según expresa el manifiesto. ATA también ha demandando la necesidad de que se descentralice la atención. “Las personas transexuales no son enfermas de ‘enfermedades raras’ (…), sino una población muy escasa en número, y que NO necesita ‘especialistas’: cualquier psicólogo, o endocrino está facultado para tratarnos, y las cirugías, cuando son necesarias, están ya dentro de los programas de formación de todos los cirujanos plásticos y reparadores de todos y cada uno de los hospitales públicos dela Comunidad Autónoma”, expresa.
“Las/os políticos hacen caso omiso a las demandas y propuestas planteadas. Nuestra salud, la de nuestros hemanos/as, nuestros hijas/os, no son una prioridad en sus agendas. Vivir del rédito de serla primera Unidad de atención a Transexuales en España, no es suficiente, si no adaptamos la atención a las necesidades reales de la población transexual. El miedo a no ser atendido/a y la ignorancia de los derechos que como usuarias/os nos protegen y garantizan una atención, llevan a la no reclamación de muchas personas que hartas abandonan la unidad, recurriendo a la atención privada o a la auto-hormonación, con el grave riesgo que conlleva para la salud”, argumentan desde ATA.
ALEAS IU: “no es disforia porque no somos enferm@s”
El Área Libertad de Expresión Afectivo-Sexual de Izquierda Unida utiliza un lema muy repetido por el colectivo trans y “vuelve a insistir en la necesidad de entender que la transexualidad no es una ‘enfermedad’, como lo recogen las actuales leyes españolas, y rechaza la excesiva ‘psiquiatrización’ a la que se ven sometidas las personas transexuales en aquellas comunidades donde los servicios de salud ofrecen las prestaciones del proceso transexualizador”.
ALEAS-IU aprovecha su comunicado para“responder con contundencia a las recientes informaciones que indican que el Ministerio de Sanidad podría estar barajando poner el foco de sus recortes en prestaciones sanitarias como la cirugía de reasignación de sexo”. “Desde IU rechazamos frontalmente que pretenda eliminarse el proceso transexualizador de la sanidad pública”, ha expresado Alberto Hidalgo, Coordinador Federal de ALEAS-IU, que ha situado este ataque en el contexto de las “políticas neoliberales de ajuste” que está desarrollando el actual Gobierno del PP.
ALEAS IU se sumará a los actos que en favor de la despatologización de la transexualidad se llevarán a cabo en diversas ciudades.
La FELGTB anima a participar en los actos
También desde la FELGTB se ha querido utilizar este día para demandar la despatologización de la transexualidad. La FELGTB recuerda la petición promovida en la plataforma Change.org por la actriz, activista transexual y diputada en la Asamblea de Madrid Carla Antonelli, con réplicas en otros países, secundada ya por más de 40.000 personas. Si aún no lo has hecho, puedes sumarte desde aquí. ¡Anímate!
Desde la FELGTB se anima a participar en los actos que colectivos LGTB organizan en diversas ciudades de España, como Madrid (la manifestación arriba mencionada), Barcelona, Valencia, Oviedo, Cartagena o Gran Canaria (consulta la web de la FELGTB para más información).