Nodo-caracol-bitácora virtual de cambalache chorero y otros chunches, abajo y a la izquierda.
5 de noviembre de 2012
"Qué hacemos", libros de respuesta a la crisis capitalista y sus miserias.
1 de julio de 2012
Votar o no votar, ¿es ésa la cuestión?
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| Imagen tomada de El blog de LaAlquimista. |
Éticamente, es lo que esperamos que ocurra; sin embargo, votar implicará también una larga sucesión de cálculos, algunos políticos, otros no tanto, que tendrán como escenario el plano de lo moral. Si la elección fuera un circo, y aquí la analogía no quiere ser peyorativa, la primera de sus pistas en este plano sería la propia ley que regula el proceso; una segunda pista será el actuar de, para decirlo de algún modo, los aparatos partidistas de la y los contendientes, y, amén de miradas más complejas, una tercera pista, tan definitoria como las anteriores, serán las razones por las que cada quien decida ir o no a las urnas.
He sido consejero distrital del Instituto Federal Electoral (IFE) en dos procesos electorales. Sé, porque conozco de historia, el largo camino que ha significado contar con una institución como el IFE y sé, porque he participado de ello, el enorme trabajo que hay detrás de cada vez que se organiza una elección y los candados técnicos y operativos que por ley blindan dicha organización; pero sé también que la composición de los órganos electorales se decide por acuerdo entre los partidos políticos y que los operadores de estos lo que menos buscan es garantizar un proceso que se caracterice por su certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad.
La limpieza de la elección recaerá sobre los hombros de los consejos electorales distritales, locales y general… de la elección federal, quiero decir; limpiar los cochineros estatales será la tarea titánica de los institutos de cada entidad… pero la responsabilidad de que no suceda no será sólo suya: el IFE no es una persona, es una institución cuya acreditación se la da, por un lado, la ley que lo rige y, por otro lado, las personas que participan en su seno. La ley que norma el actuar del IFE garantiza la limpieza de la organización de la elección, pero no la limpieza de la elección; ambas, la elección y su organización, tendrán un alto grado de credibilidad si las personas que organizan la elección misma, desde consejer@s electorales hasta funcionari@s de casilla, hacen lo que moral y éticamente tienen que hacer.
¿Qué podrá impedir que las y los ciudadan@s que están a cargo de la organización de la elección hagan lo que moral y éticamente están obligados a hacer? La estructura electoral de los partidos políticos, dentro y fuera de estos. Son los partidos políticos los que, desde el Legislativo, han diseñado las reglas del juego electoral; ellos, sus operadores políticos, ora diputados y senadores de política abierta a quienes la ciudadanía podría vigilar si quisiera, ora cabilderos de politiquería soterrada que nada más rinden cuentas a sus jefes, han determinado moralmente qué leyes normarán, calificarán y sancionarán la elección.
Los partidos políticos, por sólo citar una cadena de sucesos que pueda servir de ejemplo, han avalado la concentración de poder mediático en una o dos empresas de telecomunicaciones gracias al otorgamiento indiscriminado de concesiones sobre el uso del espectro radioeléctrico; han impulsado que esa o esas empresas se hayan convertido, para decirlo con la R., en la verdadera Secretaría de Educación Pública de este país, y han permitido que, con ése poder, puedan apoyar a un candidato que a pesar de haber rebasado insultantemente los topes en los gastos de campaña siga contendiendo por un puesto de elección popular.
Los partidos políticos, como el IFE, no son en sí mismos personas (a menos que desde el lenguaje técnico de las finanzas se nos recuerde aquello de las personas físicas y las personas morales); son organismos de personas. A esas personas, en mayo de 2011, un escritor, poeta para más señas, les pidió que limpiaran el cochinero que tenían por partido o, de lo contrario, éstas serían «las elecciones de la ignominia». El poeta había perdido a uno de sus hijos trágicamente, de manera similar en que miles de familias han perdido a sus hijas, hijos, madres, padres, amigas y amigos; junto con algunas y algunos de esos familiares se sentó frente los señores, y una que otra señora, del poder para poner fin a tanta pérdida. La respuesta de las personas que militan en o simpatizan con algún partido político, incluyendo claro a los señores y una que otra señora del poder, fue el desprecio, el engaño y la burla.
Las reglas del juego están puestas y, con esas reglas y por quienes en el juego juegan, las elecciones que ¿celebramos? son, en buena medida, un cochinero. A qué grado lo será dependerá de si nos quedamos o no en casa a ver la final de la Eurocopa, o a cualquier otra cosa, en lugar de ir a las urnas; de si, siendo funcionario de casilla, pongo cuidado o no en todos los detalles para velar por que las urnas y boletas bajo mi responsabilidad sirvan su cometido; de si, siendo representante de partido en la casilla, velo por los intereses de mi partido o por la limpieza de la elección; de si, siendo observador electoral, con acreditación oficial o sin ella, sigo o no lo que la ley marca en la materia; de si, siendo consejero electoral, vigilo o no que se cumplan a cabalidad los cinco principios rectores de la labor del Instituto; de si, siendo integrante de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, llevo a cabo o no mi trabajo, o de si, siendo magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sanciono o no la elección conforme a derecho.
Pero, sobre todo, dado que los partidos políticos (y sus candidatas y candidatos) seguirán haciendo hasta lo imposible por mantener de pie su cochinero, la tarea de la limpieza recaerá sobre los hombros, los codos, las piernas, las manos, los pies, las rodillas, la palabra y la imaginación ciudadanas más allá del simple y llano acto de acudir a las urnas, tomar la boleta y marcar nuestra opción, ora por uno, dos o tres de esos partidos, ora por uno o una de sus candidat@s, ora por ningun@.
Afuera de las urnas nos esperan las trasnacionales que esos mismos partidos y candidatos han beneficiado con leyes de todo tipo para saquear la riqueza natural del país; nos espera el crimen organizado, no sólo los cárteles de la droga, con el cual esos mismos partidos y sus candidatos siguen tejiendo alianzas legales e ilegales en aras de su desmedida ambición y, en el menos peor de los casos, la corta mira de su conservadurismo ramplón; nos espera un sistema político que en respuesta al modelo de producción económica que lo domina militariza las calles y criminaliza tanto la pobreza cuanto la disidencia; nos espera un modelo educativo intencional e irresponsablemente anquilosado en prácticas de reproducción dogmática del conocimiento; nos esperan organizaciones gremiales de todo tipo, no nada más sindicales, que democratizar de raíz. Nos esperan, en fin, un montón, un titipuchal, un chingo de cosas por hacer, discutir, cambiar, acaso revolucionar; pero para eso el paso indispensable será organizarnos.
Asistimos como país a nuestra enésima cita electoral; sin embargo, ¿cuándo podremos decir que estamos también teniendo un encuentro verdadero con la democracia?
17 de octubre de 2011
#15O : G7, 000, 000, 000 [tú, ¿qué exiges?]
15 de octubre de 2011
9 de febrero de 2011
Caminos de la insurrección
La insurrección pacífica se extiende no sólo en Medio Oriente. La expresión llegó incluso a la ciudad de México.
El apellido pacífica establece un sesgo importante. Como todas las insurrecciones, se trata de movilizaciones contra los poderes dominantes. En contraste con casi todas ellas, éstas intentan evitar la violencia. No son pacifistas: no surgen para oponerse a la guerra o buscar la paz perpetua entre naciones. Ejercen tanta violencia moral como pueden y recurren a la fuerza física cuando se requiere. Pero no apelan a la lucha armada, sino a la vía política. Por eso su carácter pacífico.
Los poderes constituidos intentan reducir estas movilizaciones a meras revueltas: que se conviertan en estallidos populares efímeros. Mediante garrote y zanahoria, represión y concesiones menores, se busca restaurar el orden que la insurrección rompió.
Sin embargo, incluso en los casos en que se consigue sofocar temporalmente la rebelión actual, la insurrección se mantiene, modificando tácticas tanto como hace falta. Cambios cosméticos parecen incapaces de detenerla. Como todas las revoluciones, esta movilización busca derribar a las autoridades políticas existentes, cambiar el régimen de relaciones sociales y generar una nueva constitución y un nuevo orden socioeconómico.
Para evitar tal resultado los poderes dominantes buscan crear la ilusión de que la movilización ha conseguido su propósito: cambian todo para que nada cambie. No siempre se trata de cambios irrelevantes o meras ilusiones. Sacrificar a un dictador y establecer un régimen formalmente democrático son transformaciones profundas que en muchos casos definen una transición necesaria –pero son cambios orientados a impedir una auténtica revolución.
Hay hipocresía y cinismo en los poderes dominantes que piden peras al olmo: por ejemplo que ancianos dictadores, como Mubarak, se conviertan en campeones de la democracia. Pero ni siquiera ellos se animan a cuestionar la legitimidad de esta insurrección. Estaría universalmente cobijada en el artículo 35 de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, del 24 de junio de 1793, que estableció la insurrección como el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes, tanto para el pueblo como para los individuos, si el gobierno deja de responder a su voluntad.
Cuando la represión brutal y masiva no es viable o eficaz, como está siendo el caso, se busca transformar la insurrección en golpe de Estado para impedir la revolución: miembros de los poderes dominantes o por lo menos de las elites convierten en chivos expiatorios a los objetos más evidentes de la ira popular y toman disposiciones que satisfagan en alguna medida las exigencias de los insurrectos, hasta que se debilite o desaparezca su movilización.
Es frecuente que este método encuentre apoyo en un sector significativo de los insurrectos. Algunos piensan que basta un cambio de personas o de partidos en los aparatos del Estado para cambiar el rumbo del país y adoptar un nuevo modelo de desarrollo y que los nuevos dirigentes satisfagan desde el poder las demandas que habrían provocado la movilización. No creen que sea posible o conveniente eliminar el gatillo estatal; confían en un simple cambio de gatillero. Por inocencia o cálculo, se hacen así cómplices de quienes buscan impedir que la insurrección siga su curso.
Bajo las formas más diversas, esta insurrección tiene un propósito cada vez más claramente anticapitalista y una convicción igualmente clara de que la vía política de la transformación actual no puede reducirse a lo electoral ni contenerse en la democracia formal. Para que pueda seguir adelante, desde abajo y a la izquierda, con un programa de lucha adecuado, debe incluirse en el programa la forma del régimen de transición.
No hay en esto fórmulas generales ni en el tiempo ni en el espacio. Se requiere, en cada caso, apelar a la imaginación sociológica y política para determinar actores y procedimientos adecuados. Lo importante es saber que no podrá encargarse a los lobos el cuidado de los corderos. Que no son los partidos, los dirigentes carismáticos o las estructuras del Estado quienes pueden encargarse de la transición –porque no se trata de transitar hacia más o menos de lo mismo, sino de entregarse a la construcción de algo radicalmente nuevo para lo que aquellos actores están genéticamente incapacitados.
Ejemplos de las décadas recientes, en México y en el mundo, muestran con claridad las condiciones en que se frustraron movilizaciones e insurrecciones de muy diverso género y las transiciones se hicieron meras transas entre partidos y actores de los sectores dominantes. También enseñan de qué manera el impulso no se disipó; convertido ya en experiencia, se prepara para el siguiente estallido.
24 de noviembre de 2010
MARCHA CONTRA LA COP 16 - 30 de noviembre 17:00 - 20:00 del Ángel de la Independencia al Zócalo

DETENGAMOS EL ECOCIDIO CAPITALISTA
Del 29 de noviembre al 10 de diciembre los ojos del mundo estarán en México, todos los gobiernos se reunirán en Cancún para discutir medidas que respondan a la crisis climática que enfrenta nuestro planeta, sin embargo los grandes capitalistas, quienes han sido los principales responsables de esta crisis, no están dispuestos a sacrificar sus ganancias para disminuir la producción de gases de efecto invernadero.
En esta reunión de la COP 16 los más poderosos discutirán la privatización de los bosques además de la manipulación voluntaria del clima mientras los pueblos pagan los costos de las inundaciones, las malas cosechas y el despojo de sus territorios.
Miles de personas de todo el mundo se preparan para venir a nuestro país y exigir que se escuche la voz de los pueblos.
Coordinación de Estudiantes contra la COP
estudiantescontralacop@gmail.com
21 de noviembre de 2010
Día nacional en Repudio al mal gobierno
El 19 de noviembre se llevo a cabo la marcha por el día nacional en repudio al mal gobierno; una marcha con muchos ánimos, combativa; está partió del ángel de la independencia a los pinos, o a lo que se pudo llegar de los pinos, pues ya sabemos que ese espacio resguarda al capo mayor de la delincuencia organizada; con varios camiones de granaderos que impidieron el paso de l@s compas.
La marcha contó con la participación de una multitud de organizaciones sociales como el Frente Popular Francisco Villa independiente-UNOPI, la Prepa Popular Francisco Villa de Ecatepec Edo. De México, Alianza Mexicana de Organizaciones Sociales, el Municipio Autónomo de San Juan Copala, La Colonia mano con mano de Tampico Tamaulipas, Brigada Callejera en Apoyo a la Mujer Eliza Martínez, el frente amplio contra la súper vía Poniente de la Magdalena Contreras, Jóvenes en Resistencia alternativa, Consejo Autónomo Regional de la Zona Costa de Chiapas (CARZCCH), Comité Estudiantil Metropolitano, espacio Internacional Anticapitalista contra la cumbre de cambio climático (COP 16), Frente Amplio Opositor a la Minera San Xavier-San Luis Potosí, Frente de Pueblos del Anáhuac-Tláhuac, Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua Puebla-Tlaxcala Región Izta-Popo, Organización Campesina Emiliano Zapata-Democrática-Independiente-UNOPII-Chiapas (OCEZ-DI-UNOPII)


