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9 de septiembre de 2008

CELIA HART :: Hasta siempre, Compañera.


En medio del azote de los huracanes Gustav, Hanna e Ike, el diario cubano Granma publica hoy en su sección de nacionales una nota que hace que a más de una, a más de uno, se le corte la respiración, y es que la tarde del domingo la camarada Celia Hart Santamaría y su hermano Abel, hijos de la compañera Haydée Santamaría Cuadrado y el compañero Armando Hart Dávalos, fallecieron al impactarse el auto en que viajaban contra un árbol sobre 3a. y 46, en Miramar. La nota del Granma concluye: "Los cadáveres de Celia y Abel se encuentran tendidos en la Funeraria Rivero, de Calzada y K, desde donde partirá el cortejo fúnebre hacia la Necrópolis de Colón, y serán sepultados hoy a las 10:00 a.m."

El 22 de mayo, el periódico alternativo Rebelión difundía una su Carta de solidaridad ante los terribles acontecimientos de Atenco, donde escribió que "los acontecimientos en San Salvador Atenco en nuestro querido México nos llenan de lágrimas los ojos e impotencia los puños. Para el que todavía dude a que extremos pueden llevarnos los gobiernos de derecha ahí lo tienen; clarito como el agua. Esos gobiernos que paradójicamente dicen ser conservadores de la moral y la decencia son los inmorales y los indecentes."

"El concepto de 'Dios, Patria y Familia' --continuaba Celia-- es tan sólo para dentro de casa, los que están fuera de esos límites, como las compañeras de Atenco, no necesitan de esos miramientos conservadores ¡Ah! Estos conservadores que a final de cuentas no sabemos que conservan. "En nombre de las revolucionarias cubanas, y sintiendo en nuestra propia piel el abuso y la humillación de nuestras hermanas en Atenco, por no poder desoldar las rejas de las prisiones y colocar allí a los verdaderos criminales, por no poder estar a vuestro lado y por no haber podido barrer de la Tierra tanta injusticia acumulada, les envío tan sólo mi solidaridad, que es furia contenida."Firmes compañeras, esto deberá ser motivo de reflexión y fuerza para los próximos empeños. "A vuestro servicio, "Celia Hart (Cuba)."

Meses más tarde, en un texto titulado México: Empieza ahora la Verdadera Campaña, decía:

"Es bochornoso el espectáculo que ha ofrecido al mundo el proceso electoral mexicano del 2 de julio. No sabíamos sir reír o llorar [...] ¡No a un 1988 otra vez! Carlos Marx dijo más o menos que en la historia se nos presentan los acontecimientos la primera vez como tragedia... la segunda como farsa. Y si de algún país no me apetece reír es del hermano México".

Reciéntemente, su calidad de revolucionaria consecuente la llevaba a escribir:

"Vuelve mi corazón a revolcarse de ira y confusión. ¿Cómo puede un gobierno sandinista acusar a un sacerdote que fue la voz de los pobres en Nicaragua y emblema cultural de América Latina? [...] Yo no defiendo 'la democracia' como tal, pues para mí, dada las circunstancias del mundo, es una palabra mal traída y tirada en nombre de la cual se cometen las peores atrocidades y se conjugan muy mal los verbos.
"Yo puedo apoyar que cierren partidos electorales, como ocurrió recientemente con el MRS, pues la democracia electoral me es incomprensible; pero su nombre, Ernesto Cardenal, no es un partido electoral: su nombre y su accionar están ligados a los mejores tiempos de la Nicaragua revolucionaria y su envestidura merece mucha más consideración y reverencia. Usted ostenta la medalla José Martí y múltiples condecoraciones culturales de la revolución cubana, es por tanto un pedacito de ella.
"Por lo cual siento vergüenza ajena de que algún dirigente del emblemático Frente Sandinista de Liberación Nacional quiera acusarlo de cualquier cosa...
"Que sea el Presidente de un país me da igual: los Presidentes no me interesan demasiado… ¡Si lo sabrá Dios! Me acostumbré desde niña que quien único merece el poder es la revolución… Fidel no fue nunca mi “Presidente”, fue el líder revolucionario por excelencia vestido de guerrillero y en oposición al mundo. Fíjese… todavía enfermo sigue estando en la oposición del mundo, baste leer sus últimas reflexiones condenando al capitalismo. Y sí que es muy penoso que el FSLN, siguiendo el rumbo que sea, tenga el valor de acusarlo.
[...]
"Felicito su actitud de 'ir preso'… si hubiese estado en Nicaragua, lo hubiese acompañado con mucho honor y lo hubiese hecho a nombre de ésta la revolución cubana que lo quiere tanto.
"Un abrazo en nombre de Haydée Santamaría que sabe lo que estoy haciendo y por supuesto el mío.
"Hasta la Victoria Siempre
"Celia Hart."
Apenas hace unos días Rebelión, Kaosenlared y Aporrea, que tienen una sección con los artículos de la compañera Celia, publicaron como muchos otros medios su último artículo, Una batalla revolucionaria contra el demonio, en el que nos decía:

"Los huracanes son consustanciales con el Caribe, pero su creciente magnitud y ocurrencia no lo son: son consecuencias de la prepotencia humana contra el equilibrio de la naturaleza. El lujo desenfrenado de los ricos del mundo; su enfermedad mortal de obtener en los bolsillos algo de lo que sus pobres almas son incapaces de percibir, nos condena a lidiar con estos nuevos enemigos que aparecen por el verano amenazando --para variar-- a las frágiles islas del Caribe con todos sus desamparados [...] Fidel dijo en una de sus últimas reflexiones 'menos mal que tenemos una revolución'. Y es cierto. En estos instantes ojala que hasta New Orleáns tuviera una revolución, para que no tengan que padecer lo de hace tres años. Más de 70 muertos en categoría de Tormenta Tropical tuvieron La Española y Jamaica. Ni un muerto en la isla de Cuba, tan sólo porque hasta los ciclones se les combate con una revolución".
Hoy, desde La Otra Chilanga, a tan sólo unos minutos de que Celia Hart sea sembrada más que enterrada, como continuación de su digna tarea, no le decimos adiós... simplemente: ¡Hasta siempre!

30 de julio de 2008

PRESENTACIÓN DE LIBRO :: Carmelo Cortés y la guerrilla urbana de las FAR, de Agustín Evangelista Muñoz.

El Centro de Investigaciones Históricas de los Movimientos Sociales A.C. y la Cooperativa Sociocultural La Comuna

INVITAN

a la presentación del libro
CARMELO CORTÉS CASTRO Y LA GUERRILLA URBANA DE LAS FAR.

Con los comentarios de:
JOSÉ MARTÍNEZ CRUZ
ARMANDO MIER MERELO
y el autor
AGUSTÍN EVANGELISTA MUÑOZ
Moderador:
ADOLFO RODRIGUEZ BRITO
31 de julio de 2008
18 horas.

En La Comuna
Morrow 6, colonia Centro
Cuernavaca, Morelos.
Te esperamos.
La entrada es libre y además no pagas por entrar.
El autor del libro CARMELO CORTÉS CASTRO Y LA GUERRILLA URBANA, la experiencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Agustín Evangelista Muñoz, estudió en la Escuela Normal de Ayotzinapa, Guerrero, en donde coincidió con Carmelo Cortes Castro, quien participó con Lucio Cabañas en el Partido de los Pobres en la sierra de Atoyac, durante los años 70s.

5 de octubre de 2007

Andrés, ya te andamos extrañando... (desde París, carta de Tamérantong!)


Tamérantong

Tamérantong! (literalmente: ¡Tu madre en chanclas!) es el nombre de una compañía teatral integrada por niños de seis a 12 años de barrios populares de París. Son niños de familias francesas, norafricanas, centroafricanas, mediorientales, todos de Francia, todos mezclados como son esos barrios de París y los nuevos suburbios. Empezaron a presentar sus obras en Belleville y ahora la compañía está también en Mantes-la-Jolie y en Saint-Denis.

En el año 1999 los Tamérantong! pusieron en escena en París una obra titulada Zorró el Zapató (con acento agudo, como lo pronuncian en francés), inspirada en la rebelión zapatista. La acción trascurre en una población llamada San Totó, o sea, por supuesto, San Cristóbal de Las Casas. En el año 2001, junto con la Marcha del Color de la Tierra, los 24 niños de Tamérantong! vinieron a la ciudad de México, representaron cuatro veces su obra en el Teatro de la Juventud a sala repleta y se encontraron con la comandancia zapatista en la ENAH. En abril de 2003 se fueron directo a Chiapas. Presentaron Zorró el Zapató en el Teatro de la Ciudad en San Cristóbal y después la montaron en Oventic, ante un público indígena enmascarado reunido para la fiesta del 10 de abril, con traducción simultánea al tzotzil.

En San Cristóbal de Las Casas encontraron a Andrés Aubry, quien les contó en francés las historias de los zapatistas y de los indígenas de Chiapas y los fantásticos relatos de la selva y sus sabios animales conversadores. Un año después Aubry los visitó en Mantes-la-Jolie, donde los niños lo ordenaron Caballero de la Orden de la Chancla.

Esta es la carta que la compañía Tamérantong! escribió cuando supo de la muerte de Andrés. La traducción ha querido preservar algunos de los modos del francés de los barrios populares que hablan estos pequeños actores parisinos.

Adolfo Gilly

* * *

París, 22 septiembre 2007.

La compañía Tamérantong! tuvo la gran tristeza de recibir la noticia de la muerte de su amigo André Aubry. Antropólogo francés, vivía en México desde hace más de 40 años. “Se nos fue”, como dicen allá.

André murió el jueves 20 de septiembre en un accidente de auto en la carretera de Tuxtla a San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas. Estaba a punto de viajar hacia el norte de México, a 3 mil kilómetros de su hogar, para el gran encuentro de los pueblos indígenas de América. Tenía 80 años y todavía tenía mucho por hacer y muchos años por vivir.

Lo conocimos durante la gira de Zorró el Zapató en Chiapas. Nos guió en la ciudad y en la montaña hacia aquellas y aquellos que veníamos a encontrar. Nos contó la historia verdadera de la rebelión zapatista, el sentido profundo de la lucha indígena. Nos tradujo los signos del cielo y de la Historia que nosotros no sabíamos leer y que él podía ver en nuestro espectáculo.

Desde el principio los niños de la compañía lo adoptaron como su abuelo de elección.

André, on te kiffe grave et pire! (André, te queremos un chingo ¡y peor!)

–Oye, André, aquí nos preguntamos: ¿no serás acaso un comandante zapatista?

–¡Mais no! ¡Cómo creen! No hay que confundir todo, niños, eh, me entienden ¿no?

Siempre decía “¿no?” al final de sus frases, el André.

Pequeños y grandes de la compañía lo escuchábamos sin decir palabra porque tenía el arte y el modo de dar a saborear sus cuentos, sus recuerdos, sus experiencias, con misterio, calor y esperanza.

Antes de que dejáramos Chiapas nos tenía preparada una gran sorpresa. Habíamos organizado una fiesta. Era el 13 de abril de 2003, nuestra última noche en San Cristóbal. Se puso de pie y se dirigió a los niños:

–La presencia de ustedes aquí... Zorró el Zapató ¿no? Entonces, todas esas preguntas que me hicieron el primer día sobre el bastón de mando... El que los indígenas entregan a Zorró en su espectáculo ¿no? Entonces, aquí traje uno para ustedes, para Tamérantong!

André tenía en sus manos un bastón de mando indígena: igual al que tenían los jefes indígenas que nos habían recibido bailando, en Oventik, antes de la representación de nuestra obra, allá en la montaña.

–Un bastón de mando indígena, ¿no?, es como un cetro. Este no es de caoba sino de cedro, no tiene pomo de oro sino de cobre, no está engastado con plata sino con hojalata … Ya cumplió su tiempo este bastón, y los indígenas se lo entregaron a Angélica, mi esposa, para que lo cuidara. Hoy ella ya no está, ¿no? Pero le hubiera gustado mucho dárselos. Entonces, ahí está, para ustedes ¿no?

André había elegido entregárselo simbólicamente a Anaïs. En el espectáculo, ella era la que explicaba a Zorró el “mandar obedeciendo”.

Anaïs apretó el bastón con toda la fuerza de sus 12 años y, “con fuego en las venas”, contestó, ahogada la voz, recitando su famoso parlamento-precepto zapatista:

André, nunca olvidaremos

Que el que manda debe obedecer al pueblo

Si es un hombre verdadero

Y el pueblo que obedece manda

Por el corazón de los hombres y las mujeres verdaderos.

Y como en el ritual zapatista, como en la obra, prosiguió:

Ahora, André, ya no eres tú. ¡Eres nosotros!

Un año más tarde, en Mantes-la-Jolie, André estaba con nosotros. Ese día había traído decenas de cartas desde Oventik: nuestros amigos de la ESRAZ (Escuela Secundaria Rebelde Autónoma Zapatista) nos escribían. Las leímos juntos: “Un puró regaló”, le decían los niños, que no lo soltaban.

Los niños habían preparado para su “abuelo” unas improvisaciones en las que parodiaban los debates políticos franceses de la tele. El reía hasta las lágrimas.

Le leyeron y entregaron una carta de amor que habían escrito todos juntos, en Consejo de los Tongues. En ella le decían que no se encuentra dos veces en la vida a un hombre como él, que les traía la alegría ¡y peor!, que siempre hablaba con el corazón. Le daban las gracias por todo lo que había hecho por Tamérantong! en San Totó, y le agradecían también el haberles presentado a Amado, al que nunca olvidarían. Decían que se parecían mucho ellos dos porque luchaban sin jamás perder la sonrisa. La carta concluía: “¡Larga vida a André!”

Después los niños le pidieron:

–Cuéntanos por favor una historia, perdón, tus historias.

Entonces, André contó la vida de los Caracoles, allá en su Chiapas, y la última desgracia ocurrida en Zinacantán, donde unos indígenas perdieron la vida porque reclamaban agua…

Y luego contó la muerte reciente de su tan, tan querido Amado, Amado Avendaño, el gobernador en rebeldía; el homenaje popular en su funeral; la huella que había dejado en San Cristóbal y en las montañas…

Nos citó las palabras de Marcos para él: “Su muerte. Puede que sí, pero puede que no…”.

Tuvimos por fin que separarnos, después de millones de abrazos.

–Mucho valor para tu lucha por un mundo más justo, más libre y más hermoso. Nuestra lucha.

–Cuídate en Chiapas, y nunca dejes de mandarnos tus noticias…

–Prometido, oui, oui, sí, ¿no?

André había regresado a su Chiapas sin miedo y sin tacha, ignorando siempre las presiones del mal gobierno, con fe y convicción; transmitiendo a todos, con modo discreto, humilde y entero, su energía y su gran saber.

Buscaba, observaba, se comprometía, atestiguaba, corría, envejecía (un poquito, pese a todo), encontraba, se maravillaba, escribía, se impacientaba, compartía, sufría, amaba, iluminaba, se indignaba, confiaba, reía, rezaba, rezongaba, manejaba por las carreteras malas…

La Compañía Tamérantong! no lo volvió a ver desde Mantes-la-Jolie, pero André cumplió su palabra. Nos escribía regularmente la Otra Historia y, también, sus sueños.

Tan, tan querido caballero André, ya te andamos extrañando ¡y peor!

Pero una cosa sabemos: vivirás mil años más…¡y peor!

(Traducción: Tessa Brisac)

6 de septiembre de 2007

¿Puede el capitalismo ser suicida?


Leonardo Boff

La situación medioambiental de la Tierra ha sido más o menos estable desde el neolítico, hace unos diez mil años, como puede ser comprobado científicamente analizando las capas de hielo del permafrost. La gran transformación ocurrió con el proceso industrial, especialmente en la posguerra y con el sorprendente crecimiento de la población. Anualmente empezaron a lanzarse a la atmósfera miles y miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido de nitrógeno y ozono) hasta el punto de que el sistema natural ya no consigue absorberlos. Ésta es la causa fundamental del calentamiento planetario, que no sería un nuevo ciclo natural de la Tierra, sino algo inducido por las prácticas humanas.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha elaborado modelos teóricos que nos permiten hacer previsiones fiables. Según ella, desde ahora hasta el año 2100 las temperaturas se elevarán entre 1,8 y 6 grados centígrados, estabilizándose alrededor de los 2-3 grados. El nivel del mar subiría de 18 a 59 centímetros. Todo eso a condición de hacer desde ahora fuertes inversiones (cerca de 460 mil millones de dólares anuales) para estabilizar la temperatura de la Tierra. Sin ese empeño colectivo, desaparecerían cerca del 20-30% de las especies animales y vegetales y el número de víctimas humanas podría llegar a millones. Las sequías, la desertización y la salinización de los suelos privarían de agua potable a casi tres mil millones de personas, haciendo aumentar en 600 millones los que ya pasan hambre. Los «refugiados ecológicos» serían millones, que no aceptarían pasivamente el veredicto de muerte sobre sus vidas e invadirían regiones más favorables a la vida.

Estas no son profecías de mal agüero sino llamamientos a todos los que alimentan solidaridad generacional y amor a la Casa Común. Hay un obstáculo cultural grave: estamos habituados a resultados inmediatos, mientras que aquí se trata de resultados futuros, fruto de acciones realizadas ahora. Como afirma la Carta de la Tierra: «las bases de la seguridad mundial están amenazadas; estas tendencias son peligrosas pero no inevitables». Estos peligros solamente podrán evitarse si cambiamos el modo de producción y el modelo de consumo. Esta transformación civilizatoria exige la voluntad política de todos los países del mundo y la colaboración sin excepción de toda la red de empresas transnacionales y nacionales de producción, pequeñas, medianas y grandes. Si algunas empresas mundiales se negasen a obrar en esta misma dirección podrían anular los esfuerzos de todas las demás. Por eso, la voluntad política debe ser colectiva e impositiva con prioridades bien definidas y con líneas generales bien claras, asumidas por todos, pequeños y grandes. Es una política de salvación planetaria.

El gran riesgo, que muchos ya ven, está en la lógica del sistema del capital mundialmente articulado. Su objetivo es el mayor lucro posible en el menor tiempo posible, con la expansión cada vez mayor de su poder, doblegando las legislaciones que limitan su voracidad. El capitalismo se orienta por la competición y no por la cooperación. Ante los cambios paradigmáticos se ve confrontado a este dilema: o se autoniega, mostrándose solidario con el futuro de la humanidad y cambia su lógica y así corre el riesgo de ir a la quiebra, o se autoafirma en su busca de lucro, desconsiderando toda compasión y solidaridad, pasando incluso por encima de montañas de cadáveres y de la Tierra devastada. Muchos temen que, fiel a su naturaleza de lobo voraz, el capitalismo se vuelva suicida y prefiera morir y hacer morir antes que perder. Ojalá la vida supere a la lógica.

29 de agosto de 2007

MURIÓ FRANCISCO UMBRAL :: aquí, una prueba más de que le hacemos el juego a la derecha.

Ayer, mientras dictaba a su esposa María España su columna para El Mundo, Francisco Umbral falleció, según Armando G. Tejeda, corresponsal de La Jornada, de un mal cardiorrespiratorio; lo que no nos dice mucho porque cuando uno se muere suele precisamente pasarle eso: que le falle a uno el corazón o los pulmones o ambos, y todo lo demás.
Premio Príncipe de Asturias de Las Letras en 1996 y Premio Cervantes en 2000, el escritor madrileño fue considerado "apologista de Aznar" por su reiterada defensa para con el modo de gobernar de quien se asociara con Bush y Blair en la guerra de invasión contra Afganistán e Irak. Por ejemplo, en su columna del 16 de septiembre de 2004 escribió:
"Aznar es el hombre que nos adecentó económicamente y terminó de momento con ETA. Sólo por estas dos cosas se merecía un futuro mejor que el que está teniendo, pero sólo se le recuerda por lo de Irak. El vallisoletano, en su gestión acertada, sólo cometió dos errores: la Guerra de Irak y el anuncio satisfecho de su retirada. Lleno de una vanidad inversa, creyó que su pueblo iba a estar siempre con él, más allá de los títulos y los acontecimientos. Ningún político conoce la veleidad del pueblo hasta que la sufre. Es la gran enseñanza del poder."
Quizás por eso es que yo le recuerdo especialmente crítico con esas izquierdas de oropel que en Europa los pueblos ya se saben de memoria y que tanto se parece a las izquierdas partidistas latinoamericanas que acá en América Latina nos acusan a la Otra campaña de hacerle el juego al derecha: ¡Qué ganas de llamarles a los perredistas (esos que en su décimo congreso extraordinario se autonombraron socialistas y al mismo tiempo tejen alianzas con paramilitares en Chiapas del mismo modo que guardan un silencio cómplice ante la represión en Atenco) "socialistas macrobióticos de la derecha de izquierdas"!
El 10 de enero de 1994, éste "apologista de la derecha" que siempre se consideró de izquierdas escribió un artículo titulado simplemente Méjico. Nuestro país era testigo de la sangre indígena zapatista corriendo en el mercado de Ocosingo y la guerra que veíamos por la televisión sucederse en Colombia o Palestina ya no nos quedaba tan lejos; las palabras de Umbral caían como agua helada en la cara de los hipócritas. Casi catorce años después esas mismas palabras caerían de la misma manera aunque los nombres de sus destinatarios hayan cambiado.
Aquí les dejamos aquél artículo y otro más, publicado en El Mundo el 14 de enero de 1999, donde más de uno se verán, o nos veremos, espejeados. Que les sea leve.

MÉJICO / Francisco Umbral

Lo que uno se pregunta es por los intelectuales mejicanos, los Octavio Paz, los Carlos Fuentes, algunos otros, de los que no he conseguido encontrar ninguna declaración, toma de posición, denuncia o alegato sobre el holocausto que Salinas de Gortari está ejecutando contra los indios de Viva Zapata.
Paz ha estudiado muy puntualmente, en libros bellos y sabios, las culturas precolombinas, los mundos tolteca, zapoteca, azteca, etc., de su país. Paz ama ese Méjico profundo que ahora emerge contra la esclavitud y la miseria, contra una democracia no mucho más convencional que otras de cinco tenedores que andan por Europa. Pero Paz calla.
Y los demás también. Y los de otros países. Y aquí callamos sobre Paz, que es premio Cervantes. Estamos en la hora de la traición de los clérigos y el silencio de los intelectuales. La inteligencia de izquierdas se ha quedado sin ortografía desde lo de Rusia. La inteligencia de derechas... ¿pero hay en verdad alguna inteligencia de derechas?
Pablo Neruda contó la historia de Méjico en su Canto general: «Vino Lautaro vestido de relámpago». Aquellos intelectuales, poetas, hombres de letras que alfabetizaron nuestra juventud, se fueron todos al entierro de Jean-Paul Sartre y Todavía no han vuelto. Ahora se lleva el intelectual de diseño, que divaga sobre la publicidad, la seducción o el lenguaje. Ahora se lleva Baudrillard.
Es como si el mundo ya estuviera resuelto. Umberto Eco hace novelas policíacas y Derrida deconstruye. Los españoles ni eso. Los intelectuales de este país han entrado en el bingo estatal de los premios oficiales, que ahora son gordos, y dan asimismo la Historia por clausurada, porque para llevarse un premio oficial lo primero es no molestar. Hace poco escribí aquí una columna titulada Yo acuso Bueno, pues yo acuso ahora a los intelectuales mejicanos de practicar con fervor el mutismo ante lo que está pasando en su país, y acuso en general a los intelectuales genéricos por sumarse a la conjura del sosiego silencioso que hoy cae sobre el mundo pensante. (Y no he encontrado palabras más elegantes para llamarles cobardes).
José Antonio Marina, en su gran libro Teoría de la inteligencia creadora, dice que el hacer o tener proyectos es función primordial de la inteligencia humana. Bueno, pues el viejo proyecto de justicia, que aunque no lo parezca es una noción intelectual, ha sido abandonado en masa por los intelectuales de Occidente. Quienes todos los días nos dan la barrila con/contra Fidel Castro, no tienen nada que decir de Salinas de Gortari, o incluso le presentan como un probo defensor del orden y la democracia frente a una revuelta de oscuros orígenes. Como ya no se puede hablar del oro de Moscú, dejan la cosa en un elegante difuminado. La verdad es que durante años nos fue muy útil el oro de Moscú. Lo explicaba todo.
Lo que está pasando en Méjico es, sencillamente, que el PRI no da para más, salvo para una guerra civil, con la consiguiente dictadura. Y, ante la dictadura, los intelectuales mejicanos se exiliarían en Europa, exentos y exquisitos y sencillamente ex. Conocí al gran Juan Rulfo en sus últimos años. Ya no era más que un funcionario del PRI a través de la televisión. Queda muy literario exiliarse de una dictadura. Pero hay democracias de las que también me parece urgente escapar. Cuando les tengamos aquí, les daremos más premios por su digna postura. Prefiero gente más indigna, como aquel Sartre de juventud.

* * *

SER DE IZQUIERDAS / Francisco Umbral

¿Qué es ser de izquierdas? No, desde luego, tener un carnet o un himno. Eso sólo son los signos externos de la izquierda. La izquierda, en cuanto se seculariza -partidismo, nacionalismo, clasismo, etc.- , deja de ser izquierda. Por eso no puede haber un pensamiento de derechas (sino sólo un sentimiento o una estética). Porque el pensamiento, quiero decir, es siempre indecisión, dubitación, transgresión, autotransgresión, modificación, asunción, provisionalidad lúcida y en vilo.
La flora vaginal de los nacionalismos, en el mundo entero, que vivimos ahora mismo (y digo vaginal porque proceden de lo maternal, de lo matriarcal, de lo irracional) se presenta curiosamente como movimiento y pensamiento de izquierdas, así en esta península, cuando lo característico de la izquierda es no estar uno seguro de nada, aunque abierto a todo. Quienes tan duramente se encastran en su pueblo, en su raza, en su Historia (?) no tienen intelectualmente permitida la invocación a la izquierda marxista, revolucionaria o meramente socialista, socializante e igualitaria. Porque, en primer lugar, eso es preparar una guerra para antes o después. Y, mayormente, porque el encastramiento nacionalista no es sólo de la derecha, sino de la extrema derecha. Sospechamos de todo hombre que está demasiado seguro de las cosas, de sus cosas. El acto más revolucionario de la vida, por el contrario, es la duda, empezando por ponerse en cuestión uno a sí mismo.
De donde sale que una izquierda nacionalista es una izquierda incoherente, inculta, de ideología confusa, aun cuando tenga razón en algunos de sus planteamientos. Los carlistas eran de derechas, hombre, como debe ser.
La cultura está siempre en la izquierda, y no por oscuras manipulaciones judeomasónicas, como nos enseñaron a los de mi generación, sino porque la cultura toda es pregunta por la vida, por el ser y por las cosas, mientras que la derecha no se pregunta nunca nada. La derecha vive de evidencias: fincas, escudos, armas, liquidez, geografía, clima, sangre. Todo esto son valores catastrales, pero no ideas que hagan avanzar el mundo.
Un nacionalismo de izquierdas es incoherente, ya digo, y a partir de esa incoherencia nacen todos los disparates y actos gratuitos o fallidos, como incendiar cabinas telefónicas, autobuses o ancianas que pasaban por allí. España, hoy, vive dos nacionalismos enfrentados, el centralista y el periférico, que a su vez se subdividen en muchos. Los españoles tenemos que ser un poco menos españoles (por esto precisamente, y por otras cosas, pudo hablar Mainer de prefascismo en el 98). Valle-Inclán fue el menos nacionalista de nuestros grandes del siglo XX, y por eso es el más actual. La izquierda nacionalista se enfrenta hoy a la derecha españolista o centralista, sólo que el PP ha pasado o está pasando por el burilado madrileño y tiene mejores modales y no toma el autobús con la parabellum bajo el sobaco. A partir de la duda metódica el hombre cartesiano puede preguntarse por el mundo y descubrir cosas.
Ser de izquierdas no es instalarse en la izquierda, sino la desinstalación permanente, que nos entrega a la corriente de las ideas y los meteoros, a la renovación continua. Ni el hombre revolté ni el hombre Rh, pero el hombre desinstalado, abierto a la circunstancia fecunda, racional y de cualquier parte.

De nada.

20 de agosto de 2007

PÁNICO E-SCÉNICO :: De cultura y cerebro.

Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 17 de agosto del 2007.

José Ramón Enríquez.

La originalidad y la independencia de criterio no son, por desgracia, cualidades comunes entre quienes ejercen la ciencia política o el análisis de divulgación en nuestro país. Aún persiste la tendencia a mantener posiciones políticamente correctas ante cúpulas académicas o cabezas de grupos intelectuales, así como atractivas para los editores y los lectores de diarios o revistas.

Aunque afortunadamente ya no estamos en los tiempos de un solo partido y de una puerta única para acceder a los beneficios del Ogro Filantrópico, la libertad de pensamiento que nuestros analistas se permiten suele verse acotada por los cacicazgos de siempre o por los nuevos en turno. Cacicazgos que se han visto fortalecidos desde la crispación electoral del 2006, hasta llegar a construir un auténtico catecismo de dogmas cuya más mínima puesta en duda impide cualquier conversación, inclusive amistosa o familiar.

Por eso la independencia de Roger Bartra lo vuelve un caso especial entre nuestros ensayistas. Su libro Fango sobre la democracia recoge textos que no sólo han sido polémicos sino que han enfurecido a diestra y siniestra. Furia acrecentada por el simple hecho de tener razón y demostrarlo. Las críticas más estructuradas que conozco contra ese libro han sido sobre lo que Bartra dejó de decir, pero aun en tales casos ha sido aceptada su independencia.

Y no son la originalidad y la independencia las únicas cualidades de Roger Bartra. Su inteligencia me resulta impresionante así como su voluntad constantemente irónica de llevar la contraria a cualquier lugar común, aun al más políticamente correcto, Pero, sobre todo, su voluntad literaria. Para mí es ésta la característica esencial: Bartra creció demasiado cerca de la poesía como para olvidarla en su estilo, aun cuando escriba sobre ciencia social.

Por eso el Bartra de los últimos años que, al margen de la inmediatez política, ha viajado del análisis del salvaje occidental a la antropología del cerebro me ha resultado especialmente enriquecedor. Inclusive porque me descubrió una obra de Lope para mí desconocida, El animal de Hungría, que Ignacio Escárcega me invitó a montar en la ENAT.

Tras Cultura y melancolía. Las enfermedades del alma en la España del Siglo de Oro, Bartra publicó El duelo de los ángeles: locura sublime, tedio y melancolía en el pensamiento moderno, que permitió a un lego como yo acercarse a la locura sublime de Kant, a la ética pagana de Max Weber y al tedio de Walter Benjamin. Gracias a los tres ensayos sobre estos pilares del pensamiento moderno (“La melancolía como crítica de la razón”, “El spleen del capitalismo” y “El duelo de los ángeles”) las profundiades más hondas de los tiempos que vivimos salen poéticamente a la superficie.

En su último libro, Antropología del cerebro, Bartra se ha vuelto neurólogo. Es el que más me ha exigido en la lectura porque yo, más allá de Oliver Sacks (con su Antropólogo en Marte, su Hombre que confundió a su mujer con un sombrero y su Migraña que tanto ayudó a la mía) sólo sé de neurología lo que he oído a mi psiquiatra. Sin embargo, en la idea misma del exocerebro he encontrado iluminaciones no sólo para la teoría del arte en general sino para el fenómeno de la actuación en particular.

En otro texto, Bartra explicaba así el concepto central de exocerebro: “La conciencia deviene uno de los problemas que más inquietan a la humanidad. Filósofos, antropólogos y neurocientíficos, han tratado de desvelar sus misterios estudiando el interior (cerebro) y el exterior (cultura) de los sujetos. Sin embargo, frecuentemente, estos estudios son llevados a cabo de manera discriminada. La hipótesis del exocerebro pretende plantear a ambos –interior y exterior- como sobredeterminados e imposibles de ser separados”.

La existencia de un cerebro tanto fuera como dentro del cráneo, y de una conciencia que puede venir de fuera hacia dentro del propio ser, abren caminos que en estas notas apenas me atrevo a delinear.

Caminos que invitan a ser atendidos más adelante con el cuidado que puso Pirandello en sus Seis personajes en busca de autor, que llegan de fuera (exo) para entrar en el actor y comenzar auténticamente a ser.




14 de agosto de 2007

LUIS GONZALEZ SOUZA :: Caracoles.

Entre los comentarios a la entrada del 11 de agosto, Víctor M.G., mejor conocido como Vickeman a través de su güeblog Homo Hominis Lupus, nos compartió lo que para algunos de nosotros viene a ser una triste noticia: el fallecimiento del maestro Luis González Souza, al que tal vez algun@s recuerden como coordinador de una APN (asociación política nacional) de esas que reciben financiamiento del IFE, llamada Causa Ciudadana (a la que en algún momento él mismo se refirió a su vez como muerta).
González Souza fue también miembro de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos y de la Red de Profesores e Investigadores de Derechos Humanos de México y, entre muchas otras cosas más, articulista del diario La Jornada; donde le conocimos.
Quizás much@s ya no lo sepan; pero hace algunos años, cuando el zapatismo gozaba de la aceptación de artistas e intelectuales de las izquierdas nacional y mundial, muchas plumas jornaleras corrompían el blanco del papel con sus tintas (Antonio Alviárez, dixit) hablando de la importancia de entender y apoyar el zapatismo; con el paso del tiempo muchas de esas plumas se vistieron de amnesia enmascarándola de crítica “constructiva” y terminaron haciendo justamente aquello de lo que acusaron al zapatismo en las recientes elecciones federales de México: le hicieron el juego a la derecha; don Luis no fue de esos.
Desde este rincón virtual saludamos, más que despedirlo, a don Luis y, como escribiera el poeta, rompemos nuestro violín y nos callamos para dar paso a su palabra, publicada en La Jornada exactamente cuatro años antes de su partida-llegada.
Caracoles
Luis González Souza

Cayó el Muro de Berlín. Se desintegró la Unión Soviética. La utopía socialista murió, pero nació la utopía zapatista, y aquí cerquita, en las montañas del sureste mexicano. No hay, pues, por qué llorar. Es hora de levantarse y correr a la velocidad de un caracol. Para eso son los caracoles.

Una vez más, nuestros hermanos indígenas zapatistas -sí, hermanos- nos han inyectado de esperanzas y nos han puesto a caminar. Son ya casi 10 años de la primera insurrección zapatista, y todavía no todos valoramos cabalmente lo que ello significó. Es hora de platicar, o de reflexionar en equipo, en conjunto. ¿Por qué de Aguascalientes a Caracoles? No lo sabemos, solamente lo respetamos, como respetamos la voz de aquellos amigos desde hace casi 10 años. Lo único que sabemos, o intuimos, es que una vez más nos invitan a transitar del presente al mañana. Y sin duda es un mañana muy bonito, porque el México que todos queremos (Causa Ciudadana, RIP) incluye los municipios autónomos de los hermanos chiapanecos. Es más, el México del mañana se construye ya desde abajo y paso a paso, municipio autónomo por municipio autónomo. Esa es la principal enseñanza que nos han heredado desde hace casi una década.

Juntas de Buen Gobierno. ¿Qué parte de buen gobierno no entendiste, Fox? Sí, buen gobierno. Tan sencillo como eso: buen gobierno. ¿Es muy complicado? Basta asomarse a los municipios ya autónomos. Verás que por cuenta propia gobernar bien es más fácil de lo que parece. Ya son cerca de 40 municipios autónomos. Ya es materia suficiente para comenzar a aprender. Por lo menos a la velocidad de un caracol. No seamos pues babosos como los del "gabinetazo". Caracoles sí, pero babosos no. Vivan los Caracoles. Si ya no hay Aguascalientes no hay problema, lo que pervive es la esperanza. Y esa nadie nos la va a quitar. Que se junten los paramilitares, que vergonzosamente todavía existen, con todo y "gobierno del cambio", para ver si así agarran el valor suficiente para vencernos. Lo único que sabemos es que la esperanza vive. Y si el gobierno de Pablo Salazar se hace el occiso, muy su problema. Nosotros seguimos adelante, aunque sea a la velocidad del caracol. Más vale despacio pero firme.

Sí, tomamos la autocrítica: los Caracoles son también para las no tan sacrosantas sociedades civiles. Sí, lo reconocemos: no hemos estado a la altura de los desafíos que nos ha planteado, desde un inicio, la insurrección zapatista. Para ser honestos, no fuimos ni siquiera capaces de sitiar al Congreso hasta que vomitaran una buena ley indígena. Sí, vomitaran, porque no sé qué otra cosa pueden hacer los seudorrepresentantes de la sociedad mexicana. Por cierto, por eso, por el tamaño tan enano de nuestro Conghueso actual, ni siquiera consideramos la posibilidad de aceptar una candidatura, no del PRD por cierto, para ocupar un escaño tan destacado. Con ese Conghueso ni a la esquina, ni siquiera para perseguir un hueso.

Volviendo a lo que nos ocupa, es decir, a los babosos, o sea a los caracoles, quiero aprovechar este espacio para dar una vez más las gracias a los hermanos zapatistas. Gracias a ellos hay mañana. Gracias a ellos hay esperanza. Gracias a ellos hay dignidad para todos y no nada más para unos cuantos. ¡Que vivan los Caracoles! ¡Que viva el amor! ¡Que viva la gracia de aquel caracol!

17 de abril de 2007

Los héroes de nuestro tiempo: los intelectuales.

En la tradición occidental, específicamente en la europea, los intelectuales han gozado de gran predicamento. Aunque la peripecia de Émile Zola en las páginas de L'Aurore en defensa de Dreyfus sea particularmente llamativa (y emocionante), parece una exageración vincular a ese J'Accuse zoliano el comienzo del reinado de los intelectuales en las sociedades de su tiempo. Antes bien, cabe decir que ha sido una constante en estas figuras la afición a predicar y a decir a los demás lo que tienen que hacer. Con una particular proclividad a girar en torno al poder. Platón intentó por tres veces servir de lo que hoy llamaríamos asesor estratégico al tirano Dionisio de Siracusa, creyendo que allí podría poner en práctica sus teorías sobre el filósofo-rey y a poco acaba sus días convertido en esclavo. Porque esa es otra característica de los intelectuales: cuando se ganan el oído del Príncipe, reciben un trato regio pero, como están sometidxs, no a la ley, como quería Aristóteles, sino a la discrecionalidad del poderoso, cuando las cosas se complican, suelen servir de chivos expiatorios. Véase, si no, el triste destino de Tomás Moro, otro brillante intelectual al servicio de Enrique VIII de Inglaterra.

Con el caso Zola tampoco se inaugura la época de la acción de los intelectuales a través de los medios de comunicación, en este caso la prensa. El español Mariano José de Larra publicó gran parte de su obra en los periódicos a primeros del siglo XIX. Zola se ha quedado con la fama pero otros antes cardaron la lana.

En la era de los medios de comunicación, la actividad de los intelectuales en ellos es continua, tanto para satisfacer su vanidad como por el objetivo estratégico de aumentar su auditorio. Y cuando se habla de medios de comunicación hay que referirse a todos, este de la blogosfera incluido.

A veces se dice que uno de los rasgos definitorios del siglo XX fue la importancia que en él tuvieron los intelectuales...y su fabulosa capacidad para equivocarse en cuanto a las causas que alguna vez apoyaron. Una capacidad, sin duda menos fabulosa que la que tienen para no reconocer equivocación alguna. Pregunten a quienes que en su día defendieron aberraciones tales como el estalinismo. Dejaron de dar vivas al camarada Stalin, pero mantuvieron incólume el conjunto de doctrinas de las que la dicha aberración era una parte.

O tómese el caso de los muy actuales neocons estadounidenses y la legión de imitadores o neoconcitos que pontifica esparcida por el planeta. Su biografía canónica requiere siempre el paso previo (normalmente en la primera juventud, pero también se admiten conversiones paulinas, a más avanzada edad) por alguna convicción de extrema izquierda, leninista o trotskista de la que luego se abomina para pasar a predicar las dulzuras del librecambismo, las desregulaciones, las privatizaciones y las bellezas del darwinismo social. Diríase que este caso contradice nuestra afirmación de que la fabulosa capacidad de los intelectuales para equivocarse queda compensada con la no menos fabulosa de no reconocerlo, ya que estos neocons se pasan el día lamentando lo equivocadxs que estaban cuando eran de izquierdas. Pero ese reconocimiento es falso e hipócrita ya que no los lleva a la conclusión de que, si estuvieron en el error una vez, podrían estarlo una segunda. Al contrario: predican el pensamiento único neoliberal con un dogmatismo mayor del que tenían cuando aspiraban a la revolución planetaria.

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