
Tamérantong! (literalmente: ¡Tu madre en chanclas!) es el nombre de una compañía teatral integrada por niños de seis a 12 años de barrios populares de París. Son niños de familias francesas, norafricanas, centroafricanas, mediorientales, todos de Francia, todos mezclados como son esos barrios de París y los nuevos suburbios. Empezaron a presentar sus obras en Belleville y ahora la compañía está también en Mantes-la-Jolie y en Saint-Denis.
En el año 1999 los Tamérantong! pusieron en escena en París una obra titulada Zorró el Zapató (con acento agudo, como lo pronuncian en francés), inspirada en la rebelión zapatista. La acción trascurre en una población llamada San Totó, o sea, por supuesto, San Cristóbal de Las Casas. En el año 2001, junto con
En San Cristóbal de Las Casas encontraron a Andrés Aubry, quien les contó en francés las historias de los zapatistas y de los indígenas de Chiapas y los fantásticos relatos de la selva y sus sabios animales conversadores. Un año después Aubry los visitó en Mantes-la-Jolie, donde los niños lo ordenaron Caballero de
Esta es la carta que la compañía Tamérantong! escribió cuando supo de la muerte de Andrés. La traducción ha querido preservar algunos de los modos del francés de los barrios populares que hablan estos pequeños actores parisinos.
Adolfo Gilly
* * *
París, 22 septiembre 2007.
La compañía Tamérantong! tuvo la gran tristeza de recibir la noticia de la muerte de su amigo André Aubry. Antropólogo francés, vivía en México desde hace más de 40 años. “Se nos fue”, como dicen allá.
André murió el jueves 20 de septiembre en un accidente de auto en la carretera de Tuxtla a San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas. Estaba a punto de viajar hacia el norte de México, a 3 mil kilómetros de su hogar, para el gran encuentro de los pueblos indígenas de América. Tenía 80 años y todavía tenía mucho por hacer y muchos años por vivir.
Lo conocimos durante la gira de Zorró el Zapató en Chiapas. Nos guió en la ciudad y en la montaña hacia aquellas y aquellos que veníamos a encontrar. Nos contó la historia verdadera de la rebelión zapatista, el sentido profundo de la lucha indígena. Nos tradujo los signos del cielo y de
Desde el principio los niños de la compañía lo adoptaron como su abuelo de elección.
–André, on te kiffe grave et pire! (André, te queremos un chingo ¡y peor!)
–Oye, André, aquí nos preguntamos: ¿no serás acaso un comandante zapatista?
–¡Mais no! ¡Cómo creen! No hay que confundir todo, niños, eh, me entienden ¿no?
Siempre decía “¿no?” al final de sus frases, el André.
Pequeños y grandes de la compañía lo escuchábamos sin decir palabra porque tenía el arte y el modo de dar a saborear sus cuentos, sus recuerdos, sus experiencias, con misterio, calor y esperanza.
Antes de que dejáramos Chiapas nos tenía preparada una gran sorpresa. Habíamos organizado una fiesta. Era el 13 de abril de 2003, nuestra última noche en San Cristóbal. Se puso de pie y se dirigió a los niños:
–La presencia de ustedes aquí... Zorró el Zapató ¿no? Entonces, todas esas preguntas que me hicieron el primer día sobre el bastón de mando... El que los indígenas entregan a Zorró en su espectáculo ¿no? Entonces, aquí traje uno para ustedes, para Tamérantong!
André tenía en sus manos un bastón de mando indígena: igual al que tenían los jefes indígenas que nos habían recibido bailando, en Oventik, antes de la representación de nuestra obra, allá en la montaña.
–Un bastón de mando indígena, ¿no?, es como un cetro. Este no es de caoba sino de cedro, no tiene pomo de oro sino de cobre, no está engastado con plata sino con hojalata … Ya cumplió su tiempo este bastón, y los indígenas se lo entregaron a Angélica, mi esposa, para que lo cuidara. Hoy ella ya no está, ¿no? Pero le hubiera gustado mucho dárselos. Entonces, ahí está, para ustedes ¿no?
André había elegido entregárselo simbólicamente a Anaïs. En el espectáculo, ella era la que explicaba a Zorró el “mandar obedeciendo”.
Anaïs apretó el bastón con toda la fuerza de sus 12 años y, “con fuego en las venas”, contestó, ahogada la voz, recitando su famoso parlamento-precepto zapatista:
André, nunca olvidaremos
Que el que manda debe obedecer al pueblo
Si es un hombre verdadero
Y el pueblo que obedece manda
Por el corazón de los hombres y las mujeres verdaderos.
Y como en el ritual zapatista, como en la obra, prosiguió:
–Ahora, André, ya no eres tú. ¡Eres nosotros!
Un año más tarde, en Mantes-la-Jolie, André estaba con nosotros. Ese día había traído decenas de cartas desde Oventik: nuestros amigos de
Los niños habían preparado para su “abuelo” unas improvisaciones en las que parodiaban los debates políticos franceses de la tele. El reía hasta las lágrimas.
Le leyeron y entregaron una carta de amor que habían escrito todos juntos, en Consejo de los Tongues. En ella le decían que no se encuentra dos veces en la vida a un hombre como él, que les traía la alegría ¡y peor!, que siempre hablaba con el corazón. Le daban las gracias por todo lo que había hecho por Tamérantong! en San Totó, y le agradecían también el haberles presentado a Amado, al que nunca olvidarían. Decían que se parecían mucho ellos dos porque luchaban sin jamás perder la sonrisa. La carta concluía: “¡Larga vida a André!”
Después los niños le pidieron:
–Cuéntanos por favor una historia, perdón, tus historias.
Entonces, André contó la vida de los Caracoles, allá en su Chiapas, y la última desgracia ocurrida en Zinacantán, donde unos indígenas perdieron la vida porque reclamaban agua…
Y luego contó la muerte reciente de su tan, tan querido Amado, Amado Avendaño, el gobernador en rebeldía; el homenaje popular en su funeral; la huella que había dejado en San Cristóbal y en las montañas…
Nos citó las palabras de Marcos para él: “Su muerte. Puede que sí, pero puede que no…”.
Tuvimos por fin que separarnos, después de millones de abrazos.
–Mucho valor para tu lucha por un mundo más justo, más libre y más hermoso. Nuestra lucha.
–Cuídate en Chiapas, y nunca dejes de mandarnos tus noticias…
–Prometido, oui, oui, sí, ¿no?
André había regresado a su Chiapas sin miedo y sin tacha, ignorando siempre las presiones del mal gobierno, con fe y convicción; transmitiendo a todos, con modo discreto, humilde y entero, su energía y su gran saber.
Buscaba, observaba, se comprometía, atestiguaba, corría, envejecía (un poquito, pese a todo), encontraba, se maravillaba, escribía, se impacientaba, compartía, sufría, amaba, iluminaba, se indignaba, confiaba, reía, rezaba, rezongaba, manejaba por las carreteras malas…
Tan, tan querido caballero André, ya te andamos extrañando ¡y peor!
Pero una cosa sabemos: vivirás mil años más…¡y peor!
(Traducción: Tessa Brisac)
6 comentarios:
Un hombre grande no??...
Gracias por compartir esto ...
=) un beso =)
pd: Cuando gustes =) sabes que me gusta intercambiar opiniones
Se borró mi comment pero va de nuevo...
Que afortundados aquellos que pudieron estar cerca de André, quienes tuvieron el privilegio de sentarse a su lado y escuchar sus pláticas de alto valor humano, artístico y cultural. Me contagia la manera como lo describes y lamento que ahora no se encuentre entre nosotros sino en su paraíso haciendo lo que tanto amó hacer.
Imagino la compañía teatral cargada de magia, de un humor que solo aparecen en libros.
Encuentro curioso dos similitudes... la noche del 13 de abril (mi cumple) y ese vicio de terminar la mayoría de las frases con un ¿no?....
También me ha llamado la atención esta frase: "el que manda debe obedecer al pueblo"... nunca la había escuchado pero, como quisiera que eso lo estamparan en la frente de todo político.
André... QEPD, Je prie pour son âme
PD. Te tengo una respuesta en mi blog.
Un fuerte abrazo
Muchos saludos y felicitaciones por el espacio creativo y crítico... desde un izquierdista de corazón...
«Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo, que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz.»
HOMENAJE AL CHE!
queridos pachucos y chilangas
este andre, que ser mas humano y carismatico, si adopto un abuelo seria a el, como los chicos franceses...que tristeza que se nos fue , pero quedara en el corazon de muchos, la carta muy inspiradora, ya que estoy haciendo clases de arte a muchach@s de esa edad, en un colegio publico, donde el 90% son latinos inmigrantes, su mayoria mexicanos, bueno aparte del arte que les puedo entregar, esta la rebeldia a este sistema racista y clasista, pensamiento critico y darles una voz a travez del arte, "el arte es el arma"...
mandar obedeciendo, que lindo concepto zapatista y universal...
el player, de musica ,funciona + o - asi, cuando tocas la cancion te saldra a la derecha "more" anda ahi y te incribes( tu email etc)una vez inscrito, puedes download tu cancion del computador, cuando esta listo, saldra una direccion en html lenguaje, esa la cortas y pegas cuando estas en el html de tu post, es un poco confuso al inicio pero es bastante simple en general, si no te resulta te doy mas detalles pues ahora te explico so,lo de memoria...
un abrazote bien rebelde
Un hombre enorme, querida Valkyriaa, como pocos; no hay nada qué agradecer, más generoso (mucho más) lo fue él siempre. Gracias por la oportunidad de platicar; voy a tu blog para dejar mi dirección de correo-e y que, si gustas, podamos ir cnstruyendo el debate por ésa vía. Besos de retache.
Bettina; sí, en verdad que somos afortunados; pero he de decir que no soy yo quien lo describe, sino las niñas y los niños de la compañía teatral Tamerántong. Y sí, también, ya está en su paraíso, donde seguramente se habrá encontrado con Angélica Abelleyra, su compañera de vida y colaboradora. Cuando los hombres y las mujeres son honestos y caminan caminos parecidos, paralelos, sus vidas tienen punto de encuentro; como lo de tu cumpleaños.
Aquello de que "el que manda debe obedecer al pueblo" es lo que las y los zapatistas sintetizaban diciendo "mandar obedeciendo". Recuperaré aquél comunicado y lo compartiré para que lo conozcas. En un rato voy a tu blog para ver ésa respuesta. Va abrazo de retache.
Belmar, muchas gracias, van saludos de retache; al ratito nos vemos en tu blog para ver ése homenaje.
Pescador, Andrés, como se hacía llamar, se volvió abuelito de muchos de nosotros; aunque "sólo" los Tongues y un titipuchal de compañeritos zapatistas lo adoptaran como tal. Igual te pasará con tus alumn@s, estoy seguro. Gracias por lo del Player, voy a intentarlo y te digo cómo me fue. Marichiweu.
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