Me aterra el absurdo sentimiento de patriotismo que levantó el gobierno colombiano tras las declaraciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, al proponer reconocer a las guerrillas colombianas estatus de beligerancia.
Me produce escosor el actuar de los medios de comunicación y su manipulación del discurso para hacerle creer al pueblo colombiano que ésta es una propuesta salida de los cabellos y que el "loco de Chávez" es un guerrillero más.
Si nos calmamos, apagamos el televisor y pensamos un poco, entenderíamos que reconocer a las guerrillas como actores de un conflicto armado es un primer y fundamental paso para acercarse a una negociación que termine con varias décadas de guerra.
Reconocer estatus de beligerancia, implicaría que los grupos subversivos se sumen a reglas internacionales de conflicto y que la negociación para un proceso de paz atraviese la carta política del surgimiento del levantamiento de las armas. No es una propuesta absurda, es muy ambiciosa.
¿Y si le hacemos caso? ¿no sería pues un acto de coherencia con este conflicto que desangra al pueblo colombiano?
Si fuimos capaces de olvidar la barbarie del paramilitarismo, aceptamos las balas del narcotráfico y fuimos permisivos con este 'para Estado', ¿no es hora de tomar el toro por los cuernos y reconocer que en Colombia SÍ existe un conflicto armado interno y que sus actores pueden ser reconocidos como interlocutores válidos para apostarle a un mañana lejos de las armas?
***
Lamento profundamente que Felipe Zuleta haya tenido que cerrar su blog por amenazas en su contra. Una voz como la suya debe continuar, desde cualquier medio, ayudando a formar la opinión pública de este país.
Respondiendo a un usuario de mi blog.
Me atrevo a transcribir aquí las respuestas a las preguntas que un visitante de mi blog hiciera en este post.
1. Durante el gobierno Pastrana, las FARC tuvieron el reconocimiento de actores de un conflicto, se les entregó territorio y prácticamente se les permitió ser un estado dentro del Estado. ¿Qué se logró?
Respondo: Uno de los procesos más interesantes que ha vivido Colombia, los últimos años, es quizá la intención de lograr la paz en El Caguán. Porque allí fue convocado no sólo las Farc y el Gobierno, como actores y parte de la negociacion, sino también la sociedad civil. Quienes allí estuvimos de cuerpo presente, llevamos propuestas del ideal de país que soñamos desde todos los puntos de vista: salud, educación, vivienda, trabajo, inversión social... Sin embargo, la intención del gobierno de Pastrana y orquestado por Estados Unidos, sólamente intentaba que la guerrilla dejara las armas para ponerle fin al conflicto. Olvidando sendas discusiones y propuestas que salían de las mesas de diálogo, las cuales procuraban una reestructuración del Estado y sus instituciones; una amplia propuesta social y una necesaria reforma agraria. Propuestas que, a la luz de la hegemonía colombiana, eran inaceptables. Entonces era más fácil romper la negociación y perseguirlos militarmente con la ilusión de acabarlos.
2. ¿Qué se va a negociar con las FARC? Es claro, como se conoce desde las aciagas épocas del Caguán, que las FARC quieren exclusivamente el acceso al poder, por lo cual lo que usted propone es sencillamente entregarles el control del Estado, pues no se conforman, como lo dice el propio terrorista en su doctrina, con nada menos. ¿Conoce usted la doctrina Jojoy en la que el terrorista expone claramente estos puntos?
R/. En ningún momento propongo entregarles el control del Estado. Es un reconocimiento como actores vivos de un conflicto armado y sería un primer paso para acercarnos a un proceso de diálogo. Reconocer al otro como interlocutor válido, aquí y en cualquier parte del mundo, es aceptar que hay un problema y que una de las más acertadas soluciones es el diálogo y la concertación. Conozco el texto del cual usted habla y entiendo que posiciones radicales existen desde todas las partes del conflicto y no debería ser excusa para apostarle a una salida política.
3. Si el Estado (en el que usted y yo estamos incluidos) claudicamos a favor de las FARC, ¿está seguro que se terminan varias décadas de guerra? En ese documento que le mencioné anteriormente, ni siquiera Jojoy señala que si ellos llegan al poder, NO TERMINA LA GUERRA y expone las razones… ¿Porqué ahora sería distinto?
R/. ¿Por qué pensar que reconocer al otro como actor del conflicto es claudicar? Es una posición bastante egoísta. No, nadie podría asegurar que un acto como ese (el de reconocerle estatus de beligerancia) termine con varias décadas de guerra, pero por lo menos sería in intento distinto al guerrerista que hemos mantenido por tantos años y que el actual Gobierno ha incrementado con muy escasos resultados.
4. En varias oportunidades las FARC han tenido el estatus de beligerancia y sin embargo, NUNCA se han sometido a las reglas internacionales: ¿Por qué lo harían ahora cuando requieren con urgencia de la comisión de actos terroristas para mantenerse vigentes?
R/. Considero que concederle estatus de beligerancia debe ir de la mano de un plan de negociación del conflicto que ataque sus raíces. Para mí, mi posición personal, en Colombia existe conflicto económico, social y político, con expresiones armadas. Y allí, en sus raíces, debe ser atacado. No sé si lo harían ahora, no podría asegurar que, una vez reconocido el conflicto y propuesta una mesa de negociación, ellos dejen de cometer actos terroristas. Pero ¿por qué no pensar que puede ser posible? ¿por qué no ponernos todos los colombianos la camiseta de la paz y dejar de darle la espalda al conflicto armado e impedirque el tiempo pase y que las armas intenten solucionarlo?
5. Usted menciona la barbarie del paramilitarismo: ¿Se les quitó el calificativo de terroristas para entrar en la negociación con ellos? ¿Acaso el ELN no ha estado incurso en las aproximaciones con el gobierno, pese al calificativo de terroristas? ¿Por qué a las FARC hay que darles un tratamiento diferente?
R/. "La negociación" con los paramilitares merecería un despliegue mayor. Un acuerdo a puerta cerrada con beneficios particulares y saldando compromisos electorales. Es necesario diferenciar la naturaleza de uno y otro grupo para apostar a una salida. Los acercamientos del ELN y el Gobierno, los cuales usted cita, no han tenido éxito ni lo tendrán porque el Gobierno quiere reconocer estatus político sólamente a los negociadores, pero no a todo el movimiento guerrillero. Discusión en la cual llevan más de dos años.
Nodo-caracol-bitácora virtual de cambalache chorero y otros chunches, abajo y a la izquierda.
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14 de enero de 2008
22 de noviembre de 2007
Presidente Uribe acabó con la esperanza del regreso de los secuestrados en Colombia
Absurdo, pero pasó. Lo que muchos amigos y amigas de este blog vaticinaban, sucedió. El presidente Uribe, en su inmensa terquedad, en su inmenso afán guerrerista, en su ínfimo dolor de Patria, terminó con la mediación de Piedad Córdoba y el presidente venezolano Hugo Chávez para la búsqueda de un acuerdo humanitario.
Todos los familiares de los secuestrados y todos quienes apostamos a la salida negociada a este añejo conflicto, teníamos las esperanzas puestas en esta mediación. Se abrieron caminos, se abrieron diálogos que, muy posiblemente, arrojarían la liberación de buena parte de los secuestrados.
En una decisión mezquina, unilateral, egoísta, el presidente Uribe terminó con la mediación y volvió a los familiares al desespero y a la incertidumbre.
Es difícil que lo haga, pero debemos exigirle que reconsidere su decisión. La opinión pública, las organizaciones, los familiares de secuestrados, la comunidad internacional tiene que hacerle ver a este desalmado gobernante que cometió un grave error al terminar con los oficios de Chávez y Piedad.
Que los desalmados de las Farc entiendan, también, que ganarían terreno y credibilidad al entregar, pese al rompimiento de la mediación, las pruebas de superviviencia que habían prometido. No jueguen más con el dolor de los familiares, por favor.
Todos los familiares de los secuestrados y todos quienes apostamos a la salida negociada a este añejo conflicto, teníamos las esperanzas puestas en esta mediación. Se abrieron caminos, se abrieron diálogos que, muy posiblemente, arrojarían la liberación de buena parte de los secuestrados.
En una decisión mezquina, unilateral, egoísta, el presidente Uribe terminó con la mediación y volvió a los familiares al desespero y a la incertidumbre.
Es difícil que lo haga, pero debemos exigirle que reconsidere su decisión. La opinión pública, las organizaciones, los familiares de secuestrados, la comunidad internacional tiene que hacerle ver a este desalmado gobernante que cometió un grave error al terminar con los oficios de Chávez y Piedad.
Que los desalmados de las Farc entiendan, también, que ganarían terreno y credibilidad al entregar, pese al rompimiento de la mediación, las pruebas de superviviencia que habían prometido. No jueguen más con el dolor de los familiares, por favor.
1 de septiembre de 2007
Mis primeras pisadas en La otra Chilanga
Después de la magnífica presentación que hacen de este humilde servidor, no me queda más que agradecer tan elogiosas palabras y el invitarme hacer parte de este necesario grupo en este necesario espacio donde intentamos una necesaria libertad.
Más que escribir una primera 'gran entrada', quiero expresar la incertidumbre que me invade y el dolor de Patria que atraviesa mis huesos, a la espera de la posible entrega de los cadáveres de once ex diputados asesinados mientras se encontraban secuestrados por la guerrilla de las Farc en Colombia.
Hace tres meses, el mundo recibió la trágica noticia del asesinato. Las Farc argumentan que murieron al ser atacados por un grupo militar aún desconocido para ellos. El Gobierno insiste en que fue un asesinato a manos de los guerrilleros.
Muchas hipótesis se manejan, algunas vinculan a fuerzas extranjeras y hasta mercenarios internacionales. Sin embargo, lo único que hasta ahora parece certero, es que están muertos y que sus once familias perdieron una lucha de casi seis años, rogándole al Gobierno y a las Farc, acercarse y sentarse a negociar un intercambio humanitario para la liberación de ellos y de los más de dos mil secuestrados que duermen obligados en las montañas de Colombia.
En buen momento inicia una mediación del presidente venezolano Hugo Chávez. Ayer se reunió con Uribe en Bogotá, con familiares de los prisioneros pedidos en canje y con los familiares de los secuestrados. Pese a eso, el Gobierno lidera una campaña de No al despeje militar, lo que dilata cualquier posibilidad de negociación. No hay una verdadera voluntad política.
Aquí estoy, a la espera de la información. Por cuestiones ajenas a mi voluntad no pude viajar al lugar donde, se supone, hoy entregarán los cadáveres de los diputados. Sin embargo, cargo un poco de pesimismo. Participo del dolor de los familiares de los asesinados.
No me gustaría tener que informar sobre otro hecho similar. En Colombia, el secuestro, ya no es siquiera un problema de mero conflicto armado. Es un grave problema humanitario.
Más que escribir una primera 'gran entrada', quiero expresar la incertidumbre que me invade y el dolor de Patria que atraviesa mis huesos, a la espera de la posible entrega de los cadáveres de once ex diputados asesinados mientras se encontraban secuestrados por la guerrilla de las Farc en Colombia.
Hace tres meses, el mundo recibió la trágica noticia del asesinato. Las Farc argumentan que murieron al ser atacados por un grupo militar aún desconocido para ellos. El Gobierno insiste en que fue un asesinato a manos de los guerrilleros.
Muchas hipótesis se manejan, algunas vinculan a fuerzas extranjeras y hasta mercenarios internacionales. Sin embargo, lo único que hasta ahora parece certero, es que están muertos y que sus once familias perdieron una lucha de casi seis años, rogándole al Gobierno y a las Farc, acercarse y sentarse a negociar un intercambio humanitario para la liberación de ellos y de los más de dos mil secuestrados que duermen obligados en las montañas de Colombia.
En buen momento inicia una mediación del presidente venezolano Hugo Chávez. Ayer se reunió con Uribe en Bogotá, con familiares de los prisioneros pedidos en canje y con los familiares de los secuestrados. Pese a eso, el Gobierno lidera una campaña de No al despeje militar, lo que dilata cualquier posibilidad de negociación. No hay una verdadera voluntad política.
Aquí estoy, a la espera de la información. Por cuestiones ajenas a mi voluntad no pude viajar al lugar donde, se supone, hoy entregarán los cadáveres de los diputados. Sin embargo, cargo un poco de pesimismo. Participo del dolor de los familiares de los asesinados.
No me gustaría tener que informar sobre otro hecho similar. En Colombia, el secuestro, ya no es siquiera un problema de mero conflicto armado. Es un grave problema humanitario.
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