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6 de junio de 2011

Pronunciamiento del Grupo de Articulación sobre la Allanamiento de Policías Federales al Centro de Derechos Humanos Paso del Norte

Ciudad Juárez, Chihuahua; a 6 de Junio del 2011.

Pronunciamiento del Grupo de Articulación sobre la Allanamiento de Policías Federales al Centro de Derechos Humanos Paso del Norte

Las organizaciones civiles que conformamos el Grupo de Articulación Justicia en Juárez denunciamos enérgicamente la irrupción –sin orden de cateo– de la Policía Federal a las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte que dirige el sacerdote Oscar Enríquez.

Este acto, ocurrido el día 5 de Junio y en el que participaron las patrullas con las matrículas 12427, 13972, 13943, 13748 y 1057, representa una agresión al trabajo que desde hace más de diez años realiza este Centro en favor de los derechos de los y las más pobres y desprotegidos de nuestra comunidad.

Dado que el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte participa en la organización del Pacto Nacional Ciudadano a firmarse en nuestra ciudad el 10 de Junio, consideramos este hecho como un acto de amedrentamiento a las organizaciones que apoyan y recibirán a la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad que acompaña al poeta Javier Sicilia.

Alertamos a las organizaciones nacionales que participan en la Caravana sobre este tipo de agresiones y actos de intimidación. Les exhortamos a pronunciarse públicamente y a denunciar este hecho en todas las redes e instancias nacionales e internacionales.

A los organismos de derechos humanos del país y del mundo les pedimos que demanden la activación de los protocolos existentes para la salvaguarda de los defensores y defensoras, y para la protección de las organizaciones de derechos humanos.

A la Relatoría de Defensores y Defensoras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le exhortamos a que se pronuncie sobre este hecho, activen las alertas necesarias, y que se mantengan atentos y den difusión a la información que vaya surgiendo.

Al Congreso de la Unión y del estado de Chihuahua, particularmente a las Comisiones de Seguridad, Justicia y de Derechos Humanos le demandamos que se pronuncien sobre estos hechos y desde su investidura exijan la activación de los mecanismos de protección necesarios para las y los defensores.

Exigimos a la Procuraduría General de la República una explicación detallada sobre este operativo, una investigación exhaustiva de estos hechos, y sanción a los funcionarios y efectivos de la policía que intervinieron en este lamentable incidente.

Así mismo, hacemos responsable al gobierno federal que encabeza Felipe Calderón Hinojosa de las agresiones y ataques que pudiera sufrir cualquiera de nuestras organizaciones y sus integrantes.

Advertimos al gobierno local, estatal y federal que denunciaremos cualquier acto de agresión en contra de las organizaciones que conforman nuestro Grupo de Articulación Justicia en Juárez y a quienes integran la Asamblea Juarense por la Paz con Justicia y Dignidad.

La Justicia es Primero. Nada en Juárez sin Justicia.

Por el Grupo de Articulación Justicia en Juárez:

CDHPN, Colectiva Arte, Comunidad y Equidad, Movimiento Pacto por la Cultura, Centro de Mujeres Tonantzín, Programa Compañeros, Redes Universitarias Ciudad Juárez, Plan Estratégico de Juárez, Organización Popular Independiente, Red Mesa de Mujeres, Casa Amiga, Centro de Derechos Humanos del Migrante, CCOSYDHAC, Comité Médico Ciudadano,
Organización el Camino, Comunidades Eclesiales de Base, Mujeres del Pacto, Consejo Ciudadano.

Verónica Corchado veronicacorchado@yahoo.com

Zulma Y. Méndez: Zulma.y.mendez@gmail.com

Cecilia Espinoza: pjo_juarez@hotmail.com

5 de junio de 2011

CARTAS A ADIS :: 5 de Junio, 2009. 14:45.

Publicado en La Jornada Morelos el 5 de junio de 2011.


El reloj y el calendario se detienen. Son las siete de la noche del 28 de mayo de 2011. Miro hacia atrás en el tiempo, hace dos meses la noticia del asesinato por asfixia de siete personas en Temixco, Morelos, comenzaba a prender la mecha de lo que hoy puede convertirse en un movimiento ciudadano que, como dijera Javier Sicilia, le restituya la dignidad a esta nación; entre las víctimas, lo sabes bien, estaba Juan Francisco, hijo del mismo Sicilia.

Esta vez no estamos, sin embargo, en la Mérida de Yucatán celebrando el Día Mundial del Teatro, como hacíamos la noche que le arrancaron la vida a Juanelo, Jesús, Gabo, Julio César, Luis Antonio y sus tíos María del Socorro y Álvaro; estamos en la ciudad de Hermosillo, en Sonora, donde está por cumplirse el segundo aniversario de una tragedia cuya magnitud por el número y las edades de las víctimas convirtieron al Pitic en la Belén mexicana del siglo 21 y al 5 de junio en el nuevo día nacional de los santos inocentes.

Las luces del patio de butacas del Auditorio Cívico del Estado se apagan para dar paso a un video que es, a la vez, espejo: la toma apunta justamente a nuestros asientos. Así comienza Cananeas, obra escrita y dirigida por Sergio Galindo con los actuales integrantes del histórico TATUAS que fundara Óscar Liera. Al término de la función, nos ponemos de pie para aplaudir a estas dos agrupaciones de cómicos: el TATUAS y la Compañía Teatral del Norte, quienes bajo el lema “Menos Balas, Más Teatro” nos hacen aplaudirles también a los trabajadores que 105 años atrás fueron reprimidos brutalmente y a los de las muchas Cananeas que a pesar de empresarios, políticos y líderes charros que los someten siguen en pie de lucha.

Después de la segunda función, el teatro que abrigará a cada uno de los montajes que participamos en la Muestra Nacional de Teatro “De península a península” queda vacío. A tan sólo unas cuadras de allí, en una de las tiendas de la cadena Oxxo que al cumplir la regla capitalista de desplazar a la tradicional y por ello “incompetente” tiendita de la esquina contribuye con el desgarramiento del tejido social que padecemos, una familia entera es acribillada.

El reloj y el calendario siguen sin moverse. Así pasa la noche entera hasta que el día comienza a clarear. Duermes, tus ojos entreabiertos miran correr una a una las imágenes que habitan tu sueño, mientras las sábanas aguantan la respiración en medio de la llave que les aplicas torciéndolas entre tus piernas. Me visto y salgo a la calle donde la poca gente que ya ha salido de sus casas habla las mil y una versiones de porqué fueron asesinadas las personas de la víspera.

Mi paso me lleva a la plaza Emiliana de Zubeldía y sus naranjos; en especial a un pequeño santuario de cruces enmarcadas en una suerte de corral, como una gran cuna. El grito de Roberto Zavala, papá de Santiago de Jesús, que diera título a la crónica de Diego Enrique Osorno: Nosotros somos los culpables, retumba en mi cabeza: «yo también», me digo… Me callo… No quiero que mi ruido interior rompa el silencio que los 49 angelitos de la Guardería ABC se merecen; no quiero que empañe la sentencia del juicio ciudadano que hoy mismo, dentro de unas horas, se dictará al Estado mexicano desde la Plaza de la Constitución de la ciudad de México, sede de los Poderes de la Unión.

El veredicto, por denegación de acceso a la justicia, establecer el criterio de que las niñas y los niños no son sujetos de derecho, omisión al legislar, falta de asignación presupuestaria y negligencia, es: culpable.

De su condena, por falta de más espacio destaco lo siguiente:

1) Modificar el esquema de subrogación de guarderías del IMSS, así como de cualquier otro modelo de cuidado infantil que sea contrario a la Constitución y los tratados internacionales firmados y ratificados por el Estado mexicano;

2) Desarrollar una política pública a todos los niveles de gobierno que tutele de manera específica los derechos de la primera infancia, niñez y adolescencia, bajo la estricta observancia de que infantes, niños, niñas y jóvenes son sujetos de derecho;

3) Finalizar los juicios para determinar la responsabilidad de los servidores públicos involucrados en las conductas señaladas, de manera que se amplíe la acción penal contra todos los presuntos responsables acorde con las denuncias presentadas;

4) Construir un memorial donde están las instalaciones de la Guardería ABC para honrar la memoria de los niños y las niñas víctimas, así como garantizar la protección y tratamiento de los 104 niños y niñas que están lesionados, atendiendo de manera integral la afectación al plan de vida de sus familias, generando las condiciones para la atención económica, médica, sicológica y de cualquier índole necesarias, y

5) Aprobar y publicar para su entrada en vigor la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil.

Hoy, mientras te escribo estas notas torpemente pergeñadas, es 4 de junio; la Caravana Ciudadana por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezada por Javier Sicilia, comienza su marcha rumbo a Ciudad Juárez, «centro del dolor, la impunidad y la guerra» (Pietro Ameglio dixit).

El reloj y el calendario continúan, no obstante, suspendidos: sigue siendo 5 de junio de 2009 y dan las 14:45.

10 de junio: el largo camino mexicano hacia la paz.

Publicado en La Jornada Morelos el 2 de junio de 2011.

por Pietro Ameglio.

La caminata sigue, será larga pero tenemos la esperanza que llegará a un punto donde al “levantar la vista veremos una tierra llamada libertad”. Hace pocas semanas la caminata de cuatro días fue para visibilizar a los 40 mil muertos y a los más de 3 mil desaparecidos que existen en nuestro país a raíz de esta guerra atroz hecha en nuestro nombre sin nuestro más mínimo consenso. Ahora caminaremos para encontrarnos todas y todos, como sociedad civil, y comprometernos juntos en una serie de acciones por la paz con justicia y dignidad. Antes fuimos al centro de la historia y el poder de México, ahoravamos al centro del dolor, la impunidad y la guerra: Ciudad Juárez, con la esperanza que sea también el punto de despegue de una nueva lucha civil y pacífica que detenga !Ya! esta guerra.

Actualmente, en México, la sociedad civil se ha ido convirtiendo cada vez más en un actor central activo en el proceso de violencia social que la atraviesa y que le han instalado desde arriba. Dejó de ser un “daño colateral” o un actor pasivo –a veces hasta cómplice. Como sociedad, ya no queremos poner los muertos, pero tampoco queremos que haya más muertos de ningún bando. ¿En qué contexto se dan estas muertes? Entre muchas cosas, hay un enfrentamiento entre dos modelos sociales de seguridad muy diferentes que estas recientes movilizaciones masivas, a raíz de la convocatoria de Javier Sicilia, han “desnudado públicamente”: una “paz armada” o “paz con justicia y dignidad.”

En Juárez queremos, las organizaciones e individuos de la sociedad civil nacional junto a todas las representaciones internacionales que nos acompañen, firmar un Pacto Ciudadano, ya presentado en su texto base el 8 de mayo en el zócalo capitalino, y enriquecido con la aportación ciudadana en estas semanas previas al 10 de junio. La palabra pacto es ambigua, especialmente en nuestro país con tantas experiencias negativas al respecto, la última de la cuales justamente se rehace a Juárez con “Todos somos Juárez”, trágica profecía para la nación desde el poder. Este término tiene su origen en el latín “pax”, de donde viene “paz”, pero, en las teorías de la paz, corresponde a la llamada “pax romana”, la paz del statu quo -que todo siga igual-, del imperio que busca pacificar sus dominios a partir del derecho y el ejército. Esta es la ”pax britannica”, la ”pax porfirista”, la ”pax neoliberal”. En muchas teorías se define como una idea “negativa” de paz asociada al concepto de que “la paz es la ausencia de guerra”, se trata de la llamada ”paz armada”, que promueve el uso de la fuerza material bélica para evitar precisa y paradójicamente, la guerra.

Pero esta no es la concepción que hay detrás del Pacto Ciudadano que Javier Sicilia y el movimiento por la paz con justicia y dignidad está promoviendo para arrancar en Juárez, sino todo lo contrario. La propuesta central es precisamente detener esta ”paz armada” militarista y construir juntas y juntos otro tipo de paz: “con justicia y dignidad”. La paz debe tener siempre un apellido, sino se puede fácilmente convertir en un absoluto ilusorio y fundamentalista. Muchas tradiciones han apuntado que sin justicia (social y legal) y dignidad (en este caso empezando para las víctimas de la guerra) no puede existir la paz. A la vez, la forma y contenido de esta paz tienen un tiempo y espacio determinados: no es la misma construcción de paz en Juárez, en el DF, en Cuernavaca o en Afganistán.

Esta concepción de paz no es pasiva ni usa la violencia, sino que se basa en la idea gandhiana de “humanizar al adversario” (conociendo mejor el proceso constituyente de su identidad), la judeo-cristiana del shalom (no explotar al otro, reequilibrar las desigualdades económicas, sociales) y el principio humanista de “no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a tí”. La famosa frase de Gandhi de ”no hay camino para la paz, la paz es el camino” nos lleva a otra idea central del mismo Mahatma sobre este tipo de paz que la sociedad civil mexicana lucha ahora por instalar en su territorio: “entre los medios y el fin hay una relación tan estrecha como entre un árbol y una semilla, de una semilla podrida no pude nacer un buen árbol…los medios ya son un fin en sí mismos”. O sea, el fin no justifica los medios, todo lo opuesto a la concepción básica de la ”paz armada”: para lograr esa paz puedo bombardear, matar, violar derechos humanos o militarizar el orden social.

En el proceso de construcción civil de la caminata del 5 al 8 de mayo, uno de los obstáculos epistémicos o culturales mayores fue la concepción de ”silencio” que Javier buscó imprimir a la marcha, buscando aclarar que éste se refería a una forma activa y radical de lucha ante tanto ”dolor indecible”. En esta nueva etapa el concepto que ha creado divergencias es el de “dialogar (con las autoridades)”. Se entiende bien este rechazo y desconfianza de muchos sectores sociales por las innumerables malas experiencias recientes e históricas al respecto en México, por eso se ha aclarado mucho, tomando en cuenta sobre todo las posturas de la gente comprometida de Juárez y Chihuahua, que el primer diálogo necesario es entre la ciudadanía y se formalizará el 10 de junio. Será una forma de fortalecernos –en la reflexión colectiva y la fuerza material de masas- para así ejercer mayor presión social por la paz con justicia y dignidad. Hacia las autoridades hay un mandato, una exigencia.

Pero es también evidente que la paz debemos construirla entre todos los sectores sociales, y esa ha sido una de las características históricamente originales de este movimiento hasta ahora –en la mayor parte gracias a Javier Sicilia y su identidad social-, donde al menos en el ¡Alto a la Guerra-Estamos hasta la madre! han coincidido desde la derecha hasta la izquierda, incluso en sus extremos. Un inicio de paz verdadero y real –indica un principio de realidad- no va a venir sólo de un lado, eso traería sólo una mayor polarización y espiral de violencia. Pero también es cierto que no puede haber diálogo, co-operación (como diría Piaget) si no es ”entre iguales…con un respeto mutuo”, algo que no existe actualmente en nuestro país entre la sociedad civil y las autoridades, por ello es claro que antes de dialogar debemos construir una fuerza social capaz de exigir a la autoridad de veras para buscar juntos otro modelo económico, de justicia, social y de paz para nuestro país.

Los ejes 1 y 2 del Pacto, por los que nace precisamente este movimiento, apuntan directamente al tema de la ”paz con justicia y dignidad”: solución inmediata (en un máximo de 3 meses) a 8 casos emblemáticos de brutal asesinato (la mitad de ellos masacres) e impunidad recientes en nuestro país como una forma concreta de avanzar ¡ya! en el terreno de la justicia. También, en el terreno de la dignidad, se propone en todos los rincones del país el rescate de la memoria, historia, rostros de los muertos y desaparecidos en forma pública y abierta.

El 2o. punto exige discutir públicamente, pudiendo incluso llegarse a un gran plebiscito o referéndum nacional, este modelo de la militarización y guerra al delito, que sólo ha aumentado las muertes, el dolor, la impunidad, la corrupción, la violación a cualquier derecho humano, la catástrofe económica y social en innumerables regiones, en suma, como sostiene Sicilia “la destrucción del tejido social de la nación”. La autoridad no puede decidir sola sobre la vida o muerte de sus ciudadanos, ese poder está en la población organizada y no se delega, por ello nos organizaremos en barrios, comunidades, colonias, lugares de trabajo o estudio, espacios culturales, para construir y demostrar públicamente (en un Encuentro Nacional) que ya existen otros modelos de seguridad ciudadana en nuestro país y en otros lados, que no ponen su prioridad en la violencia y las armas. En particular, en México, tendremos que preguntarle cómo lo han logrado a dos experiencias importantes como son las de la policía comunitaria de Guerrero y de las comunidades autónomas de Chiapas, dos territorios nacionales donde se puede afirmar que la droga y el delito no mandan.

A su vez, los otros cuatro ejes del Pacto, complementan a estos dos primeros, y son igual de importantes, pues apuntan a una reforma política nacional urgente, que será la base para evitar que avance legalmente este proceso de guerra e impunidad en todo sentido, y ya no haya más muertos que agregar a tanto dolor nacional. Con particular énfasis en detener la actual propuesta de Ley de Seguridad Nacional.

¿Qué significa entonces la caravana a Juárez del 4 al 10 de junio, por qué hay que tratar de ir los más posibles u organizar algo similar en nuestras comunidades en esa fecha tan simbólica y dolida para México desde el jueves de Corpus del 71, con la masacre de los halcones paramilitares? Es una etapa, una vuelta de tuerca, en esta nueva lucha de resistencia civil y pacífica, noviolenta, que una parte importante de la reserva moral mexicana ha decidido emprender en primera persona, no delegando su poder en otros sino asumiéndolo directamente como en las juntas de buen gobierno del sureste, con el objetivo central que es detener la espiral de la violencia bélica en México, para que no haya más muertos ni desaparecidos, que no haya más impunidad y sí justicia inmediata, a partir de que la paz se construye de abajo hacia arriba desde la sociedad civil activa y organizada.

Los más amplios sectores de la sociedad civil mexicana queremos empezar a hablar menos de la guerra y más de la paz y la justicia, pero en concreto y ¡ya!. En el terreno de la resistencia civil estamos en la frontera entre la co-operación y la no-cooperación, tocará a la reflexión y acción colectiva de todas y todos, incluidas las autoridades, decidir hacia dónde empujar la lucha, pero sin duda ésta va a seguir.

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