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30 de abril de 2015

Carta Mundial de Medios Libres.

Nosotras/os, comunicadores/as y activistas, comprometida(o)s con múltiples prácticas de comunicación emancipadoras de diferentes regiones del mundo, libremente reunida(o)s en marzo de 2015, en Túnez, con motivo del 4to Foro mundial de medios libres, organizados en el marco del Foro Social Mundial 2015,

Adoptamos la presente Carta mundial de medios libres, como resultado de nuestra reflexión colectiva iniciada en 2013, y como expresión de nuestra voz de resistencia y de compromiso a favor de una comunicación justa y emancipadora, atenta a las evoluciones del mundo y de nuestra Humanidad.

Somos mujeres y hombres comunicadores/as, activistas, periodistas, hackers, medios comunitarios, medios asociativos o libres, movimientos sociales u organizaciones populares.

Somos blogueras y blogueros, productoras/ores audiovisuales, desarrolladora/es de tecnología libre, asociaciones, redes, sindicatos, escuelas de capacitación de periodistas, centros de investigación sobre la información y la comunicación, y/u ONG de apoyo para el acceso a la información y a la comunicación.

Somos individuos y colectivos, profesionales, amateurs, apasionada/os, que participan en la democratización de la comunicación desde el nivel local hasta el nivel global, que afirman que esta democratización y que el derecho a comunicar para todas y para todos son una condición esencial para la construcción de un mundo justo y sustentable.

Desde el comienzo de los movimientos de lucha altermundialistas, hemos trabajado muy unidos para crear un espacio de expresión para los movimientos sociales. El Foro Social Mundial (FSM), que comprende a los foros temáticos y regionales organizados en el mundo entero desde 2001, funciona como un espacio de convergencia y de cooperación revalorizados por los medios libres. Nuestra red de activistas apareció en el seno de esta dinámica y se transformó en un movimiento estructurado a favor de la libertad de expresión y de la lucha por otra forma de comunicación. Seguiremos cooperando con otros movimientos, contribuiremos haciendo de la comunicación una cuestión política al alcance de todos, con el propósito de transformar el sistema mundial de comunicación.

Ponemos en práctica nuevas formas de comunicación humana, interculturales, horizontales, no-violentas, abiertas, descentralizadas, transparentes, inclusivas y compartidas, a través de herramientas y formas de expresión múltiples (radio, televisión, audiovisual, prensa, Internet, etc.), que experimentan nuevos modos de organización y de producción de la información. Nuestras fuentes de financiamiento, cuando existen, no condicionan nuestro modo de comunicación y nuestros proyectos editoriales.

Somos conscientes de que el término « medios libres » lleva a interpretaciones diferentes en nuestras diversas realidades lingüísticas y culturales. Lo hemos elegido antes que nada para unirnos alrededor de prácticas comunes fundadas sobre la búsqueda de la autonomía frente a lógicas comerciales o estatales, sobre la lucha contra toda forma de dominación y sobre la voluntad de garantizar espacios de expresión abiertos. Deseamos construir modelos económicos solidarios y sostenibles.

El diálogo de nuestras diversidades nos ha enseñado a conocer mejor nuestras fuerzas, nuestras contradicciones, nuestra ética común, nuestras sensibilidades, nuestras prácticas y nuestra voluntad de lucha y de independencia. Los encuentros organizados desde 2013 nos han permitido elaborar principios de acción y un horizonte estratégico comunes. Esta Carta marca tanto el logro del proceso como un nuevo punto de partida para seguir con la construcción de un movimiento emancipador de los actores de la información, de la comunicación y de sus tecnologías.

Nosotras/os tenemos necesidad más que nunca de una comunicación contra-hegemónica, plural y comprometida

Verificamos que la producción de conocimientos y la difusión de las informaciones por los medios hegemónicos están subordinadas a los poderes políticos y económicos. Los medios comerciales reproducen un sistema de valores y de comprensión del mundo con desajustes en relación a las reales necesidades de las sociedades, y excluyen a los grupos sociales ya marginalizados. Durante los últimos veinte años, con la concentración de los medios y el desarrollo transnacional de las redes de telecomunicaciones en todas las regiones del mundo, el poder de los actores tradicionales de la comunicación se ha ampliado. Los grandes medios se han convertido en vectores hegemónicos de construcción del sentido, de las subjetividades y de la opinión pública. Ellos instalan una lógica de mercantilización de la cultura y del lenguaje y pueden transformarse en factores de desestabilización en diferentes regiones del mundo.

Más profundamente aún, percibimos que los modos de comunicación de los medios hegemónicos contribuyen para exacerbar los problemas que el mundo atraviesa actualmente en el plano cultural y político. Ellos homogeneízan y monopolizan allí donde sería necesario valorizar la diversidad, favorecer la participación, la colaboración para una co-construcción de los conocimientos y de la comprensión del mundo. Ellos se organizan alrededor de lo eventual, del interés particular y del valor comercial, allí donde sería necesario comprender los procesos sociales en su temporalidad y en su profundidad, promover el interés general y el valor social.

Nosotras/os construimos una comunicación inclusiva, plural y transformadora

Frente a ese sistema hegemónico de comunicación, las/os activistas de la comunicación y los actores de la sociedad civil han recurrido históricamente y siguen recurriendo a los medios libres en su lucha por la democracia real y la justicia social. Estos medios permiten hablar a otras voces y se oponen a la hegemonía de los discursos utilizando canales no comerciales y no gubernamentales (tales como las radios comunitarias, las cadenas de televisión independientes, los periódicos, los blogs y las redes sociales, la música, el arte de la calle, etc.).

Con el salto hacia adelante de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, principalmente Internet, vivimos estos últimos años la emergencia de nuevas potencialidades de distribución y de difusión de los conocimientos en prácticamente todos los países del mundo. Los grupos cada vez más numerosos defienden los medios libres y su interconexión creciente refuerza nuestro deseo y nuestra capacidad para trabajar juntos más allá de las fronteras y de las formas de expresión mediática.

Verificamos que la sociedad civil se apropia de esas nuevas tecnologías para crear particularmente radios y televisiones independientes en Internet, blogs, redes sociales, plataformas de distribución de archivos audio y video, periódicos y revistas digitales. Los tecno-activistas desarrollan softwares libres e interfaces web, verdaderas alternativas de los softwares y de los servicios comerciales.

Nosotras/os afirmamos principios comunes para guiar nuestra acción y promover los medios libres en nuestras sociedades

Habiendo reconocido las declaraciones internacionales, las cartas y los textos de referencia relativos a la comunicación -cuyo artículo 19 de la Declaración universal de los derechos del hombre (1948) hace alusión a la libertad de expresión-, así como también las diferentes declaraciones de los movimientos sociales sobre el derecho a la comunicación adoptadas durante los foros sociales mundiales,

1. Afirmamos que la libertad de expresión para todas y todos, el derecho a la información y a la comunicación y el acceso libre al conocimiento son derechos humanos fundamentales. El derecho a comunicar antecede a nuestra Humanidad y a nuestra aptitud para crear comunidades. Las mujeres y los hombres han siempre buscado formas para informar de una manera libre e independiente, cualquiera fuese la situación de dominación histórica que los grupos dominantes ejercieran sobre las posibilidades de información en nuestras sociedades.

2. Afirmamos que democratizar la información y la comunicación es una condición fundamental para la participación y el ejercicio de la democracia. La redistribución de la voz, la comunicación y nuestra acción como medios libres no deben limitarse a temas técnicos o instrumentales. Fundamentales tanto para nuestros movimientos como para el conjunto de la sociedad, ellos son, ante todo, una cuestión política.

3. Afirmamos que la información y la comunicación son esenciales para las movilizaciones y las luchas por el respeto a los derechos humanos.

4. Afirmamos que la información y los canales de comunicación son bienes comunes. Su uso y su gestión deben fundarse en la búsqueda del interés general y de la pluralidad, teniendo como prioridad estimular la participación popular. Ello implica salir de los esquemas provenientes de la ideología de mercado y reconocer nuevos sectores de la comunicación más allá de los sectores privados y públicos.

Nosotras/os asumimos plenamente nuestra función de medios libres al afirmar nuestras particularidades y nuestras responsabilidades

La acción de los medios libres se funda sobre la búsqueda de independencia con respecto al control ejercido por el Estado, los poderes económicos, políticos, ideológicos, religiosos y los grandes grupos de comunicación. Tomamos distancia de las lógicas de beneficio y de mercado que caracterizan a los medios hegemónicos.

Queremos ser solidarias/os con las transiciones sociales, económicas, ecológicas, democráticas ya en marcha en diferentes regiones del mundo. Nuestras luchas constituyen un aporte esencial para los derechos humanos y las luchas contra la colonización, la ocupación, el patriarcado, el sexismo, el racismo, contra el neoliberalismo y todas las formas de opresión y de fundamentalismo. Nos movilizamos contra las violencias en Internet y en los medios, y especialmente, contra las violencias fundadas en el género y frente a las minorías sexuales.

Nuestras formas de comunicación privilegian la valorización de la diversidad de las expresiones y de las comprensiones del mundo, la tolerancia, la distribución de la voz y del poder.

Promovemos la participación social, la cooperación y la distribución de la información en los diferentes medios y por los productores de información.

Luchamos contra todos los discursos de odio, de intolerancia y de violencia.

Priorizamos otras maneras de vivir, otras representaciones del mundo y nos alentamos con nuevas formas de participación y de compromiso político. Los medios libres tienen como objetivo capacitar a las mujeres y a los hombres en la utilización y en la lectura críticas de los medios, dentro de una perspectiva de educación popular.

Asumimos el deber de contribuir con el reequilibrio de los flujos de informaciones entre todos los países del mundo, y en el seno de los países propiamente dichos, creando espacios públicos democráticos que encarnen una ética de la información respetuosa de la vida privada.

Sabemos hasta qué punto es importante respetar las culturas, las memorias, las historias y las identidades de los pueblos. Nuestra acción permite hacer oír a través de la sociedad los intereses, las voces y las acciones de pueblos autóctonos, de minorías discriminadas y de grupos sociales oprimidos a causa de su religión, de su identidad, de su orientación sexual, de su clase, de su situación de minusvalía, de su etnia o de su lengua.

Los contenidos que transmitimos ponen en valor la diversidad de los imaginarios, de las identidades y de las expresiones culturales, en oposición a la consolidación de las normas estéticas y de los comportamientos según el género impuestos a los pueblos. No daremos espacio a ninguna forma de discriminación, de opresión de género, ni a cualquier tipo de opresión a toda otra minoría, en el mundo.

Dentro de un contexto de convergencia, nuestros medios libres trabajan para la soberanía tecnológica. Ellos rechazan la mercantilización de las identidades digitales y promueven la distribución de los conocimientos a través de la utilización de licencias libres y de estándares abiertos.

Nosotras/os reivindicamos una transformación de los sistemas de comunicación y nos comprometemos en:

1. Afirmar el derecho a la comunicación como un derecho fundamental.
2. Defender Internet como un bien común.
3. Desarrollar marcos de regulación democráticos a partir de la puesta en práctica de órganos/agencias independientes, especialmente contra la hiper-concentracion de los medios.
4. Apoyar e incitar el desarrollo de los medios comunitarios y asociativos, reservando y atribuyendo frecuencias dedicadas al sector social.
5. Reforzar la independencia de los servicios públicos de difusión (o medios públicos) frente a gobiernos y a mercados.
6. Estimular la utilización de las lenguas y de los dialectos en el seno de los diversos espacios de expresión mediática, dando una atención especial a las lenguas minoritarias.
7. Reivindicar la puesta en marcha de políticas públicas cuyo objetivo sea reforzar los medios libres, su calidad y su duración.
8. Rechazar el monopolio de las infraestructuras de Internet, el acaparamiento de los datos por las corporaciones, el control del ciberespacio.
9. Poner en práctica una gobernanza democrática de Internet que incluya la garantía de neutralidad de la red, el derecho a la vida privada y a la libertad de expresión en las redes sociales.
10. Facilitar el acceso a las tecnologías libres y abiertas.
11. Universalizar el acceso a las posibilidades de comunicación y a Internet con banda ancha.
12. Luchar contra la criminalización de los militantes y de las organizaciones que ponen en práctica los medios libres.
13. Proteger a los periodistas y a todos los actores de la comunicación sometidos a violencias, a persecuciones o a la explotación.
14. Movilizar y crear lazos entre diferentes medios relacionados con los movimientos sociales, especialmente dentro del marco del proceso del Foro Social Mundial.

Llamamos a la movilización y a la articulación de acciones relacionadas con esta carta

  • Utilizar la Carta para elaborar alegatos a favor de los medios libres, a nivel nacional, regional e internacional.
  • Concebir la carta como una herramienta pedagógica y de aprendizaje, que organice especialmente debates y foros de discusión sobre los medios e Internet libres.
  • Construir partenariados con otros sectores sociales y actores internacionales para la promoción y la defensa de los principios enunciados arriba.
  • Realizar une cartografía de los medios libres, con el fin de permitir diferentes iniciativas de distribución de informaciones y de experiencias, sobre el principio de libre participación y dentro del respeto por el derecho al anonimato.
  • Propagar la Carta para generar instrumentos, herramientas o mecanismos a nivel temático o regional.
  • Promover los principios de la Carta en el seno de los medios libres dentro de cada región del mundo, y con motivo de eventos internacionales intergubernamentales o que emanen de la sociedad civil.

Nosotros, medios libres, somos conscientes de nuestra fuerza y de la función crucial que tenemos que desempeñar y nos comprometemos, aquí y ahora, a luchar por los principios y los compromisos enunciados arriba, hasta que ellos se tornen realidad.

3 de septiembre de 2013

La fiesta brava de una contrarreforma educativa aprobada de panzazo.

Por: Sebastián Liera.

Hacia finales del siglo pasado, en mitad de una charla con las y los integrantes del grupo de teatro Ser Undocumented de la Universidad de California (UCLA), quienes habían visitado el estado de Morelos para tener una residencia artística con quienes entonces éramos parte del Grupo Cultural Zero dirigido por Eduardo López Martínez, salió a colación que ambos colectivos habíamos llevado a cabo sendas prácticas escénicas con un detalle en común: el uso de la corrida de toros como metáfora de la relación de dominación entre las clases dominantes y dominadas. En la performance de Ser Undocumented, el torero era la Estatua de la Libertad y el toro un migrante; en nuestro sketch de carpa callejera, el torero era un patrón y el toro un trabajador.

Quince años después, no puedo evitar pensar en la misma metáfora después del linchamiento mediático de que han sido diana las y los maestros que se manifiestan en contra de las llamadas “reformas estructurales”, especialmente las que significan una contrarreforma en términos educativos y laborales, y, sobre todo, después de la represión orquestada entre los desgobiernos federal y de la ciudad de México el pasado 1 de septiembre: el #1Smx. Sin embargo, lejos de suponer que el toro son las y los profes que una vez más salen a la calle para, como ellas y ellos dicen, dar lección de dignidad, el toro es la así llamada sociedad civil o, en su defecto, la ciudadanía.

En cuanto a la así nombrada fiesta brava, soy oriundo de Villamelón; no obstante, creo entender que cuando el torero cita al toro para que éste lo embista se dice que echa mano del engaño; el engaño, según entiendo, suele ser el capote o, posteriormente, la muleta y con éste se consigue que el astado entre a la jurisdicción del diestro las más de las veces humillado. A principios de 2012, Mexicanos Primero, cofundada y presidida por uno de los también cofundadores de Fundación Televisa, Claudio X. González Guajardo, citó a la sociedad civil para que ésta entrara en su jurisdicción y como engaño empleó un largometraje documental dirigido por Juan Carlos Rulfo y Carlos Loret de Mola: ¡De panzazo!

La película, con guión del mismo Loret de Mola, se erigía paladín a favor de una educación de excelencia y, por ende, lanzaba luz sobre una verdad incuestionable: la deficiencia de nuestro modelo educativo; solo que enfocaba sus baterías aparentemente críticas y supuestamente objetivas en contra de las y los maestros y se cuidaba de no decir absolutamente nada del papel de alienación y sujeción que Televisa, empresa de la que González Guajardo fue vicepresidente  corporativo, ha jugado a favor de ésa misma deficiencia desde que “El Tigre” Azcárraga Milmo reconoció ser “un soldado del PRI”.

Para que ¡De panzazo! calara hondo en el ánimo ciudadano aprovechó el caldo de cultivo que prevalecía por la justa indignación tras la proyección, tres años atrás, de Presunto culpable, segundo documental del abogado Roberto Hernández con producción suya y de su esposa, la también abogada Layda Negrete, desvelando para quienes no suelen ver las uñas sucias de la miseria (Benedetti dixit) la podredumbre del aparato de justicia en México. Hoy por hoy, el linchamiento que iniciara con ¡De panzazo! el virtual secretario de educación de facto peñanietista, mientras el titular de jure debe estar echándose unos chincholes como cuando la firma de los Acuerdos de San Andrés, ya rindió sus frutos.

Para decirlo con Gramsci, esto se llama hegemonía cultural de la clase dominante: cuando “los propios intereses corporativos (…) superan los límites de la corporación de un grupo puramente económico y [se convierten] en los intereses de otros grupos subordinados”, se alcanza la fase más estrictamente política de la hegemonía; hegemonía que “no puede dejar de ser también económica [pues] no puede no tener su fundamento en la función decisiva que el grupo dirigente ejerce en el núcleo decisivo de la actividad económica”.

¡De panzazo! fue para Mexicanos Primero el capote con el cual la clase dominante de este país metió a la informe sociedad civil, vuelta toro, al engaño de los intereses corporativos de sus productores, los mismos que desde los medios de “información” capitalista se aliaron con lo peor de la clase política para ocupar la Presidencia de la República, hasta hacer que su hipócrita discurso por una calidad educativa, bajo las directrices neoliberales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sirviera de ariete en la descalificación a ultranza de las y los trabajadores de la educación articulados en la CNTE y se volviera hegemónico.

La faena continúa y las y los cómplices de González Guajardo en el poder Legislativo hacen lo propio cual obediente y leal cuadrilla, aprobando las “reformas estructurales” en materia laboral y de educación que, abrigado por las Fuerzas Armadas, su cómplice (acaso su títere) en el Ejecutivo defendió de nuevo el pasado 1 de septiembre; claro que, como se dice desde unas escuelitas muy otras, zapatistas para mayor muina de algunos González y no pocos Guajardo, falta lo que falta.

11 de octubre de 2012

Izquierda y capital financiero

Publicado en Milenio-NovedadesYucatán, el 9 de octubre de 2010.



Por José Ramón Enríquez.

Las formas utilizadas por el capital industrial para explotar a sus trabajadores fueron ampliamente analizadas por los socialismos del siglo 19. Con diversos matices y con mayor o menor puntería, anarquistas, socialdemócratas y comunistas creían firmemente que solo a partir del análisis del enemigo podía ser fructífera la acción.
Las izquierdas contemporáneas no han hecho lo propio con las formas no solo de explotación sino de auténtica expoliación del capital financiero, y no solo sobre grupos específicos de sus trabajadores sino sobre comunidades y países enteros. Valdría decir, sobre continentes enteros como ocurre ahora mismo en Europa y como ha ocurrido en el Tercer Mundo con nuestras crisis recurrentes.
Las izquierdas han olvidado que teoría y praxis son unidad indivisible y, al hacerlo, se han lanzado a una lucha electoral en la cual traicionan cada vez más los intereses de las mayorías. En realidad no pueden siquiera distinguir esos intereses mayoritarios en un mundo de capitales volátiles, de tal forma que cada vez han aceptado más y más ser simples administradores de los intereses minoritarios que tampoco entienden del todo.
Todo ello envuelto en discursos demagógicos y electoreros que no llegan a arañar lo que Gramsci llamaba “hegemonía cultural de las clases dominantes”. Tirar huevos contra una comentarista de Televisa no modifica en nada el control que ejercen las clases dominantes. Y no se ve siquiera el menor intento por constituir un bloque hegemónico alternativo.
Vicenç Navarro, catedrático español, comentaba hace poco frente a la debacle europea: “No se puede avanzar con un sistema financiero que funciona para tan pocos a costa del sacrificio de tantos. La banca privada ya ha perdido su función social, que es la de proveer crédito. Si no ofrece crédito, no tiene lógica su existencia. El tamaño del sector financiero en una economía debe por lo tanto reducirse sustancialmente...” Y concluía que “esta dictadura financiera está llevando a todos los países al desastre.”
¿En México algún partido ha buscado una solución, o ubicado al menos estos problemas como centrales?
Es momento de discutir una teoría para llevar a la práctica.
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