Publicado en Milenio-Novedades, Yucatán, el 9 de octubre de 2010.
Por José Ramón Enríquez.
Las formas utilizadas por el capital industrial para explotar a sus trabajadores fueron ampliamente analizadas por los socialismos del siglo 19. Con diversos matices y con mayor o menor puntería, anarquistas, socialdemócratas y comunistas creían firmemente que solo a partir del análisis del enemigo podía ser fructífera la acción.
Las izquierdas contemporáneas no han hecho lo propio con las formas no solo de explotación sino de auténtica expoliación del capital financiero, y no solo sobre grupos específicos de sus trabajadores sino sobre comunidades y países enteros. Valdría decir, sobre continentes enteros como ocurre ahora mismo en Europa y como ha ocurrido en el Tercer Mundo con nuestras crisis recurrentes.
Las izquierdas han olvidado que teoría y praxis son unidad indivisible y, al hacerlo, se han lanzado a una lucha electoral en la cual traicionan cada vez más los intereses de las mayorías. En realidad no pueden siquiera distinguir esos intereses mayoritarios en un mundo de capitales volátiles, de tal forma que cada vez han aceptado más y más ser simples administradores de los intereses minoritarios que tampoco entienden del todo.
Todo ello envuelto en discursos demagógicos y electoreros que no llegan a arañar lo que Gramsci llamaba “hegemonía cultural de las clases dominantes”. Tirar huevos contra una comentarista de Televisa no modifica en nada el control que ejercen las clases dominantes. Y no se ve siquiera el menor intento por constituir un bloque hegemónico alternativo.
Vicenç Navarro, catedrático español, comentaba hace poco frente a la debacle europea: “No se puede avanzar con un sistema financiero que funciona para tan pocos a costa del sacrificio de tantos. La banca privada ya ha perdido su función social, que es la de proveer crédito. Si no ofrece crédito, no tiene lógica su existencia. El tamaño del sector financiero en una economía debe por lo tanto reducirse sustancialmente...” Y concluía que “esta dictadura financiera está llevando a todos los países al desastre.”
¿En México algún partido ha buscado una solución, o ubicado al menos estos problemas como centrales?
Es momento de discutir una teoría para llevar a la práctica.
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