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13 de abril de 2017

CAFÉ ORGANIZADO CONTRA EL MURO.

Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés, jueves 13 de abril de 2017.

Buenas tardes o buenos días a los que nos escuchan en el mundo.

Lo que les voy a platicar compañeros, compañeras, hermanos y hermanas aquí presentes y los que nos ven en otro lado… Lo que yo les platico no es lo que yo creo, sino de lo que creen las compañeras y los compañeros bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Las compañeras y los compañeros que aquí están al lado nuestro hemos entendido de que somos el apoyo de las miles de compañeras bases de apoyo; somos apoyo de ellos, de los miles de compañeros bases de apoyo. Así lo hemos definido últimamente porque les pasamos lo que vemos, lo que escuchamos, lo que llegamos a saber. Y ¿qué es eso de lo que llegamos a saber o que llegamos a escuchar? Es el muro del Trump.

Cuando empezamos a escucharlo eso, cuando empezamos a saber cómo está eso, nos reunimos con las compañeras del Comité Clandestino Revolucionario Indígena y con los compañeros del Comité Clandestino Revolucionario Indígena y empezamos a platicar de lo que les pasa a los hermanos y hermanas migrantes que están en Estados Unidos.

Como siempre, las compañeras comandantas, los compañeros comandantes, somos parte de ellos. Eso es lo que dijeron. Y entonces, son iguales que nosotros, que nosotras, dicen. Pero está muy cabrón lo que les va a pasar, porque esos hermanos y hermanas migrantes no fueron porque quisieron, fueron porque entonces ya les está apretando la vida de su pueblo o en la finca de donde estaba (para ya no decir país).

Entonces, no tienen nada. Y si tenía algo, lo tuvo que vender o lo tuvo que empeñar, para tener el dinero y irse pues en Estados Unidos, porque ahí se piensa que ahí hay trabajo.

Entonces, ya que están allá y ahora los están corriendo. ¿A dónde va a ir en esa finca si ya no tiene nada? Y entonces es ahí donde dijimos pues, hablando, discutiendo, pensando, estudiando, analizando que está igualito a como era antes, hace cientos de años, como lo que les pasó a nuestros tatarabuelos. Porque las mejores tierras las tuvieron los terratenientes. Nos quitaron, nos desalojaron de ahí. Nos mandaron en los cerros. Hoy, nos están queriendo quitar otra vez el cerro. Antes no les servía, hoy, sí el cerro les sirve: hay algo ahí. Y ahora ¿a dónde nos vamos? Los que todavía estamos ahí en la tierra donde estamos viviendo. Pero ellos ya no están en su tierra. Ya los dejó, ya los vendió o los malvendió. Entonces, no tienen para dónde.

Y entonces alguien compañero Comité dice: “sí es cierto” y daba el ejemplo de la fábrica del Ford. Que el loco del Trump tiene que regresarlo a ese empresario para que esté la fábrica en Estados Unidos. Otra vez, aquí en México, los que están trabajando acá no van a tener trabajo. Allá va a ir pues la fábrica y allá va a haber trabajo. Va a haber trabajo para los de allí, pero para los migrantes no va a haber trabajo.

Entonces, ya de ahí, ¿qué vamos a hacer? fue nuestra pregunta. Y dijimos: “tenemos que apoyar”. Necesitamos decirles que entonces luchen ahí porque ya no tienen para dónde irse.

Entonces, empezamos a recordar el año 1994, 1995… que en ese tiempo decíamos que la sociedad civil que nos ayudaron, tanto de México y del mundo. Entonces empezamos a decir: creemos, creo que entonces nos toca ahora. De que hay que apoyar, así como ese pueblo solidario que nos apoyó porque vieron que estamos en lucha. Creo que también nosotros nos toca ahora de apoyar a ese pueblo que hay que decirles que luchen con resistencia y con rebeldía. Porque ya no les queda de otra.
Y entonces, empezamos a bolsear nuestras bolsas: no hay euro, no hay dólar, no hay nada. Pero entonces descubrimos pues que ahí está ahí el resultado del trabajo colectivo de pueblos, de regiones, de municipios autónomos rebeldes zapatistas y la zona, donde trabaja la Junta de Buen Gobierno.
Dijimos: sí, hay guineo (o sea, plátano), hay yuca, hay camote… pero eso se va a podrir, ¿cómo le vamos a hacer? Entonces, nace la idea, ahora sí como dice el compa: no lo traje, se me olvidó, pero aquí está el compañero doctor Raymundo. Ahí lo tiene en su mano pues. Los 3 mil y tantos de kilos de café, ya están aquí. Listo para que se prepare, para tomar.

Entonces dijimos ahí eso de que podemos apoyar ahí en eso. Y como su primer arranque de los hermanos y las hermanas allá es que se organicen para ver cómo van a vender y de ahí sacar pues el dólar, para convertir en lucha, en resistencia y rebeldía donde están pues. Y entonces dijimos: pero entonces se necesita café que más o menos esté bien. Porque nació la idea de que no pues lo vamos a juntar tan pronto. Es cosa entonces de que le platicamos a las bases de apoyo de cómo está, y por qué y para qué. Como lo pensaron en aquellos años cuando nos ayudaron cuando estábamos en la necesidad.

Pero entonces, ahí es donde empezó a salir de que “es que va a salir distinto, la molida del café, otro medio cafecito porque es bien doradito, otro va a ser muy negro porque está muy quemado…” Son distintos pues y entonces dijimos que mejor lo vemos en colectivo. Entonces regresaron los compañeros y las compañeras comandantes, comandantas. Lo explicaron en cada zona y los compañeros dijeron: ¡Sí!

Hay compañeros, compañeras en los pueblos que trabajan el café y hay otros que no. Entonces los compañeros dijeron: cada pueblo como estamos organizados en colectivo, el compañero o la compañera que vende su café en vez de que lo va a vender en otro lado, comprémoselo al compañero y que salga la paga ahí en el trabajo colectivo en el pueblo. Otros pensaron de que entonces en la región —región le decimos cuando se compone en 20, 30 o 40 pueblos, a eso le decimos región—. Los otros dijeron entonces: vamos a comprarnos nosotros nuestro café que tenemos. La paga sale en el trabajo colectivo de la región. Otros, otras zonas así lo pensaron. Otras zonas dijeron: que se encarguen los compañeros y las compañeras autoridades de los municipios autónomos rebeldes zapatistas. Que salga ahí en el trabajo colectivo y que compren el café de los compañeros y también de los hermanos y hermanas, si es que no alcanzamos, según lo que nos toca a cada quien de cada zona. Y otros dijeron: ahí está ya el trabajo colectivo de la zona, o sea, la Junta de Buen Gobierno. Pues nada más la asamblea de autoridades, mujeres y hombres, sacan el acuerdo y ya la Junta de Buen Gobierno se encarga de comprar el café de los compañeros y de las compañeras. Es así como logramos juntar en días.

Ya de ahí, entonces, como les digo pensamos de que debe salir más o menos de calidad pues el café. Entonces, colectivos de compañeros de la zona que tienen la máquina para tostar, la máquina para moler el café, ahí lo mandamos los 5 mil kilos de café que lo juntamos todavía en pergamino. Entonces, son 3,791.5 los kilos de café de lo que salió de los 5 mil kilos en pergamino. Ya molido pues.
Entonces, nosotros estábamos confiados pues de que ahora sí la máquina es la que se encarga de tostarlo y de molerlo. Entonces, ya se organizaron las zonas: cuántos trabajadores van ahí donde está la máquina. Compañeras que también que son las que saben el tipo de molido del café. Nosotros estábamos muy contentos porque ahora sí que la máquina se encarga y, en el primer día, se chingó la máquina. Y entonces, los compañeros que estaban ahí en eso decían: “alguien hizo un complot”. Dicen: “¿cómo? No, no fue un complot”. Tenemos que verlo cómo vamos a hacer esto.

Entonces, ahí estaba Sergio, un compañero insurgente. Entonces le llaman. ¿Será que nos pueden echar la mano? Para ver qué. Entonces el compañero insurgente va y lo checa. Y resulta que es un balero que se trabó. Pero no es la culpa del capitalismo pues. Así empezamos a decir: no es culpa del capitalismo. No es la mafia del poder, dijimos. Esto es el problema de nosotros por no darle mantenimiento de la máquina pues. Y luego, un compañero que estaba ahí dice: no hace falta grasa ahí hay cebo (la grasa del ganado pues). Con eso, sin sal, se usa como grasa. No se necesita comprar grasa. Lo único que faltaba pues es la limpieza pues. Darle mantenimiento pues.

Total, necesitamos así que se saliera pues el trabajo.

Empezó pues la coordinación, porque los compañeros estaban ya ahí los que se encargan de tostar; está ahí la compañera pendiente porque es por días de trabajo pues. Y estaban ahí los compañeros choferes esperando para sacar pues el producto. Están ahí los compañeros para embolsar y sellar. Pero todo estaba parado porque la máquina hizo un complot. Y entonces, empezó ahora sí la organización. Un grupo de compañeros y compañeras que ayudan de la ciudad, tuvimos que avisarles que si nos pueden conseguir el balero, para que entonces lo vaya a traer y lo acerque pues donde estamos, mientras nosotros lo mandamos al compañero a recogerla.

Entonces, el colectivismo cuando se organiza y se coordina es como si fuera la rueda pues: gira parejo. Porque entonces así lo resolvimos inmediatamente ahí eso, porque está todo parado. Lo sacó pues el balero el compañero insurgente, lo volvió a meter… y a chambear. Entonces, pues ahí lo tenemos el café ahora.

La idea de esto es de que entonces es para los compañeros, compañeras, hermanos y hermanas migrantes en Estados Unidos. Es apoyar la lucha que están haciendo. Donde les decimos: es necesario que se tienen que organizarse en donde están y de resistir y de rebelarse. ¿En qué forma? Eso es lo que tienen que pensar.

Y el apoyo que estamos dando es incondicional, como lo apoyamos así a los hermanos y hermanas maestros aquí en Chiapas. Es apoyar no para que se venga a ser base de apoyo ni porque le vamos a decir: “esto es lo que tienen que hacer”. Ellos, ellas, son los que tienen que ver. Porque entonces aprendimos de lo que nos enseñaron en el año 94 y 95. Porque lo vimos y lo descubrimos lo que es el arma de lucha que es la resistencia y la rebeldía.

Eso es lo que vemos con los compañeros y con las compañeras comandantes, comandantas. Nos damos la pregunta pues de que si no hubiéramos hecho caso a la idea de las compañeras y de los compañeros bases de apoyo en el 94, porque ellas, ellos lo dijeron de que tenemos que pelear también como bases de apoyo, pero no con las armas como las que tienen las milicianas, los milicianos, los compañeros y compañeras insurgentes, insurgentas. Sino, nosotros estamos en contra del gobierno —así lo dijeron— y por lo tanto no vamos a vendernos, no vamos a rendirnos ni nos vamos a desviar. Tenemos que rechazar esa limosna, ese sobrante, esa migaja. Entonces, como lo entendimos eso empezamos ahora sí a pensarlo cómo. Y gracias a eso, por eso estamos hablando hoy aquí, porque 23 años fue esa lucha con esa arma que se llama resistencia y rebeldía.

Entonces, la comparación que hacemos con los compañeros y compañeras comandantes, comandantas: si hubiéramos hecho 23 años balazos, bombazos, emboscadas, no habría municipios autónomos rebeldes zapatistas, no habría Juntas de Buen Gobierno, no habría educación, o sea, escuelas zapatistas, no habría clínicas ni hospitales zapatistas, ni hubieran pasado tantos encuentros que hemos hecho, porque no iba a dar tiempo. Y sabemos lo que sí va a haber: 23 años de balazos.
Pero esa arma que se descubrió eso es lo que nos ha hecho lo que somos ahora pues. Y entonces, con esa arma de lucha, resistencia y rebeldía por supuesto de que se tiene que organizarse. Entonces, eso es lo que ha hecho de que entonces han construido un pequeño mundo con un nuevo sistema de su gobierno.

Cada quien tiene que ver, pero hemos visto de que el arma de lucha con resistencia y rebeldía sí se puede. Tampoco es que estamos negando la herramienta que tenemos. Nosotros le decimos herramienta a nuestras chimbitas. Es una herramienta más para nosotros, es como tener machetes, es como tener moto sierras, es como tener hacha, es como tener otros tipos de herramientas y ahí va también pues esa chimbita —o sea, el arma pues, ¿no?— Y entonces, cuando se necesita la tienes que usarla, pero hay que saber usarla.

Porque como ya escuchamos aquí el enemigo capitalista no nos va a dejar. No nos van a permitir de que ahora sea el pueblo, mujeres y hombres, que van a tener que mandar. Jamás nos van a permitir. No lo van a negociar ni lo van a dialogar su forma de cómo explotar. No van a decir: “ah bueno, te voy a medio explotar ahora”. No va a haber eso. No va a decir: “ah, entonces renuncio de explotar”. Tampoco. No va a ver nada más que el pueblo, mujeres y hombres que tienen que organizarse.
Entonces, el trabajo colectivo se entiende muy lindo, muy bonito. Una cosa es lo que se sabe decir en la teoría, o sea, en la explicación; es otra cosa cuando vas a hacer en los hechos. Pero en la teoría nos ayuda de entenderlo su gran importancia, lo necesario y el por qué y el  para qué. Y a la hora de que estás enfrentando que no te sale tal cual que en la teoría, no te debe desanimar ahí eso, porque teóricamente sabes por qué, para qué y de qué y su gran importancia.

Y cada quien tiene que hacerlo. Ejemplo, del trabajo colectivo. Yo no sé cómo deberían hacer un trabajo colectivo los maestros y maestras. No sé cómo va a hacer un trabajo colectivo las obreras o los obreros. Cada quien en donde está la tendrán que inventarla, la tendrán que crearla, la tendrán que imaginarla y estudiarla y decidirla y ponerla en la práctica.

Pero el colectivismo sí tiene la fuerza. Y el colectivismo hemos entendido que no es… se dice trabajo colectivo lo que es meramente trabajar la tierra, sino también debe de haber colectivismo en cómo quieres una buena salud, cómo quieres una buena educación y todo lo demás de las trece demandas que las hemos planteado. ¿Cómo queremos eso? En colectivo tiene que salir cómo queremos la ley que debe de haber en donde vivimos. No de que alguien sabe hacer la ley y que ellos la cagan y el pueblo es el que la paga.

Entonces, eso es lo que decimos de que el colectivismo no se trata nada más de cómo trabajar la tierra. Gira en todo. Entonces, ese trabajo colectivo, en este caso mero en producto pues —ahí lo tenemos ahí, aquí lo tiene ya el compañero doctor Raymundo— ojalá de que salga en colectivo de cómo vamos a llevar para entregarles a los hermanos, hermanas, compañeros, compañeras migrantes allá en los Estados Unidos.

Pensamos de que entonces nosotros, nosotras, los que estamos entendiendo pues su gran importancia de lucha, que tenemos que hacerla contra el capitalismo, deberíamos de ingeniar otras cosas de cómo apoyarlos a los hermanos y las hermanas, a los compañeros y las compañeras allá en los Estados Unidos. Porque necesitan apoyo, pero ese apoyo decimos de que entonces que no sea con condición. Porque entonces, si lo condicionamos se va en otro lado. Necesitamos pues ayudarnos, para que de ahí demostremos de que no necesitamos a los otros que quieren dar apoyo, pero condicionado.

Entonces, ya está aquí ya el café. Y entonces, a ver quién va a decir así de que “me lo llevo y les entrego”. No es para que la vamos a vender, sino que queremos pasarlo en los Estados Unidos. Y de allá los hermanos, las hermanas, que se organicen para vender pues ahí. Porque es que se necesita la organización. Hoy más que nunca vemos que se necesita organizarnos contra el capitalismo. Luchar y trabajar.

Una vez de que entonces hemos caminado dentro de lo que creímos en la organización, nos vamos a dar cuenta de que tenemos que reorganizarnos nuevamente. Hasta incluso tenemos que reeducarnos, porque es lo que estamos viendo eso pues. Nos estamos reeducándonos. Estamos reorganizando lo que creíamos que ya estaba organizado.

Entonces por eso es tan importante de organizarse. Es una palabra organizarse. ¿Qué lleva? A lo mejor lleva ajo, a lo mejor lleva aceite, a lo mejor lleva los condimentos pues. Y eso es lo que tienen que ver. Ya hay eso. ¿Qué tipo de organización?, ¿de qué se trata esa organización?, ¿para qué esa organización? Eso es de cada quien, si hay eso.

Por supuesto de que no pase eso de que nos desviamos o que nos vendemos o que nos rendimos. Porque entonces eso es lo que nos pide en contra del capitalismo, eso. Porque entonces dejas de luchar. No puedes decir de que entonces ya no quieres luchar. Y no puedes decir: “Ya no quiero la miseria”. No se puede: dejas de luchar y la miseria se va a hacer peor.

Entonces, son cosas que tenemos que pensarlo pues. Y que cada quien tiene que construir lo que quiere construir. Con ésa su lucha, con ésa su organización.

Entonces, les hacemos pues entrega acá de ese café para que entonces ustedes digan quién está puesto —entendiendo eso que estamos diciendo de que es para esos hermanos y hermanas— y que se organicen para venderlo. Y que estamos pensando que vamos a tener que apoyarles más, pero sólo que tienen que estar resistiendo ahí, porque si no, no le vamos a entregar a Trump el café pues. Necesitamos ahí al pueblo migrante ahí en Estados Unidos que están organizándose para que la siguiente cosecha les entregamos café nuevamente.

Y ojalá de que entonces nos acompañen pues así de apoyar a esos hermanos y hermanas, con lo que vayan a poder. Ya lo tendrán que ver ahí eso pues ustedes.

Gracias.

14 de febrero de 2017

LOS MUROS ARRIBA, LAS GRIETAS ABAJO (Y A LA IZQUIERDA).

Febrero del 2017.

La tormenta en nuestro caminar.

  Para nosotras, nosotros, pueblos originarios zapatistas, la tormenta, la guerra, lleva siglos.  Llegó a nuestras tierras con la patraña de la civilización y la religión dominantes.  En ese entonces, la espada y la cruz desangraron a nuestra gente.

  Con el paso del tiempo, la espada se modernizó y la cruz fue destronada por la religión del capital, pero se siguió demandando nuestra sangre como ofrenda al nuevo dios: el dinero.

  Resistimos, siempre resistimos.  Nuestras rebeldías fueron suplantadas en la disputa entre unos contra otros por el Poder.  Unos y otros, arriba siempre, nos demandaron luchar y morir para servirlos, nos exigieron obediencia y sometimiento bajo la mentira de liberarnos.  Como aquellos a quienes decían y dicen combatir, vinieron y vienen a mandar.  Hubo así supuestas independencias y falsas revoluciones, las pasadas y las por venir.  Los de arriba se turnaron y se turnan, desde entonces, para mal gobernar o para aspirar a hacerlo.  Y en calendarios pasados y presentes, su propuesta sigue siendo la misma: que nosotras, nosotros, pongamos la sangre; mientras ellos dirigen o simulan dirigir.

  Y antes y ahora, olvidan ellos que no olvidamos.

  Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy.  Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.

  Pero los calendarios no sólo trajeron dolor y muerte para nuestros pueblos.  Al expandir su dominio, el Poder creó nuevas hermandades en la desgracia.  Vimos entonces al obrero y al campesino hacerse uno con nuestro dolor, y yacer bajo las cuatro ruedas del carromato mortal del Capital.

  Conforme avanzó el Poder en su paso por el tiempo, más y más crecía el abajo, ensanchando la base sobre la que el Poder es Poder.  Vimos entonces sumarse a maestros, estudiantes, artesanos, pequeños comerciantes, profesionistas, los etcéteras con nombres diferentes pero idénticos pesares.

  No bastó.  El Poder es un espacio exclusivo, discriminatorio, selecto.  Entonces las diferencias fueron también perseguidas abiertamente.  El color, la raza, el credo, la preferencia sexual, fueron expulsadas del paraíso prometido, siendo que el infierno fue su casa permanente.

  Les siguieron la juventud, la niñez, la ancianidad.  El Poder convirtió así a los calendarios en materia de persecución.  Todo el abajo es culpable: por ser mujer, por ser niñ@, por ser joven, por ser adulto, por ser ancian@, por ser human@.

  Pero, al expandir la explotación, el despojo, la represión y la discriminación, el Poder también amplió las resistencias… y las rebeldías.

  Vimos entonces, y ahora, levantarse la mirada de muchas, muchos, muchoas.  Diferentes pero semejantes en la rabia y la insumisión.

  El Poder sabe que sólo es lo que es sobre quienes trabajan.  Los necesita.

  A cada rebelión respondió y responde comprando o engañando a los menos, encarcelando y asesinando a los más.  No teme sus demandas, es su ejemplo el que le causa horror.

  No bastó.  De dominar naciones, el Poder del Capital buscó poner a la humanidad entera bajo su pesado yugo.

  Tampoco fue suficiente.  El Capital pretende ahora manejar a la naturaleza, domarla, domesticarla, explotarla.  Es decir, destruirla.

  Siempre con la guerra, en su avance destructor el Capital, el Poder, demolió primero feudos y reinos.  Y sobre sus ruinas levantó naciones.

  Luego devastó naciones, y sobre sus escombros erigió el nuevo orden mundial: un gran mercado.

  El mundo entero se convirtió en un inmenso almacén de mercancías.  Todo se vende y se compra: las aguas, los vientos, la tierra, las plantas y los animales, los gobiernos, el conocimiento, la diversión, el deseo, el amor, el odio, la gente.

  Pero en el gran mercado del Capital no sólo se intercambian mercancías.  La “libertad económica” es sólo un espejismo que simula acuerdo mutuo entre quien vende y quien compra.  En realidad, el mercado se basa en el despojo y la explotación.  El intercambio es entonces de impunidades.  La justicia se transformó en una caricatura grotesca y en su balanza siempre pesa más el dinero que la verdad.  Y la estabilidad de esa tragedia llamada Capitalismo depende de la represión y el desprecio.

  Pero no bastó tampoco.  Dominar en el mundo material no es posible si no se domina en las ideas.  La imposición con religiones se profundizó y alcanzó a las artes y las ciencias.  Como modas de vestir, surgieron y surgen filosofías y creencias.  Las ciencias y las artes dejaron de ser lo distintivo de lo humano y se acomodaron en un estante del supermercado mundial.  El conocimiento pasó a ser propiedad privada, lo mismo que la recreación y el placer.

 El Capital, así, se consolidó como una gran máquina trituradora, usando ya no sólo a la humanidad entera como materia prima para producir mercancías, también a los conocimientos, a las artes, … y a la naturaleza.

  La destrucción del planeta, los millones de desplazados, el auge del crimen, el desempleo, la miseria, la debilidad de los gobiernos, las guerras por venir, no son producto de los excesos del Capital, o de una conducción errónea de un sistema que prometió orden, progreso, paz y prosperidad.

  No, todas las desgracias son la esencia del sistema.  De ellas se alimenta, a costa de ellas crece.

  La destrucción y la muerte son el combustible de la gran máquina del Capital.

  Y fueron, son y serán inútiles los esfuerzos por “racionalizar” su funcionamiento, por “humanizarlo”.  Lo irracional y lo inhumano son sus piezas claves.  No hay arreglo posible.  No lo hubo antes.  Y ahora ya tampoco se puede atenuar su paso criminal.

  La única forma de detener la máquina es destruirla.

  En la guerra mundial actual, la disputa es entre el sistema y la humanidad.

  Por eso la lucha anticapitalista es una lucha por la humanidad.

  Quienes todavía pretenden “arreglar” o “salvar” al sistema, en realidad nos proponen el suicidio masivo, global, como sacrificio póstumo al Poder.

  Pero en el sistema no hay solución.

  Y no bastan ni el horror, ni la condena, ni la resignación, ni la esperanza en que ya pasó lo peor y las cosas no harán sino mejorar.

  No.  Lo cierto es que se va poner peor.

  Por esas razones, más las que cada quien agregue de sus particulares calendarios y geografías, es que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que decir “no”, hay que luchar, hay que organizarse.

  Por eso hay que levantar el viento de abajo con resistencia y rebeldía, con organización.

  Sólo así podremos sobrevivir.  Sólo así será posible vivir.

  Y sólo entonces, como fue nuestra palabra hace 25 años, podremos ver que…

“Cuando amaine la tormenta,
 cuando la lluvia y fuego dejen en paz otra vez la tierra,
 el mundo ya no será el mundo, sino algo mejor.”

-*-

La guerra y los muros de afuera y de adentro.

  Si antes el sufrimiento causado por la guerra era patrimonio exclusivo del abajo mundial, ahora ensancha sus calamidades.

  Sobre cada rincón del planeta, el odio y el desprecio pretenden destruir familias, comunidades enteras, naciones, continentes.  No es necesario ya haber cometido un delito o ser presunto criminal, basta ser sospechoso de ser humano.

  Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende ser cobrada a quienes la padecen.  Las fronteras ya no sólo son líneas punteadas en los mapas y garitas aduanales, ahora son murallas de ejércitos y policías, de cemento y ladrillos, de leyes y persecuciones.  En todo el mundo de arriba, la caza del ser humano se incrementa y se festina en competencias clandestinas: gana quien más expulse, encarcele, confine, asesine.

  Como llevamos diciendo desde hace más de 20 años, la globalización neoliberal no trajo el surgimiento de la aldea planetaria, sino la fragmentación y disolución de los llamados “Estados-nación”.  Llamamos entonces, y ahora, a ese proceso con el nombre que mejor lo describe: “guerra mundial” (la cuarta, según nosotr@s).

  Lo único que se mundializó fue el mercado y, con él, la guerra.

  Para quienes hacen funcionar las máquinas y hacen nacer a la tierra, las fronteras siguieron y siguen siendo lo que siempre han sido: cárceles.

  Nuestra afirmación provocó entonces, hace dos décadas, sonrisas burlonas de la intelectualidad internacional encadenada a viejos y caducos dogmas.  Y esos mismos hoy tartamudean ante una realidad frenética, y, o ensayan viejas recetas, o se mudan a la idea de moda que, tras una compleja elaboración teórica, esconde lo único verdadero: no tienen ni la más remota idea de lo que pasa, ni de lo que sigue, ni de lo que antecedió a la pesadilla actual.

  Se lamentan.  El pensamiento de arriba les prometió un mundo sin fronteras, y su resultado es un planeta atiborrado de trincheras chovinistas.

  El mundo no se transformó en una gigantesca megalópolis sin fronteras, sino en un gran mar sacudido por una tempestad que no tiene precedentes de igual magnitud.  En él, millones de desplazados (a quienes, con rubor mediático, se les unifica bajo el nombre de “migrantes”) naufragan en pequeñas barcas, esperando ser rescatados por el gigantesco navío del gran Capital.

  Pero no sólo no lo hará; él, el gran Capital, es el principal responsable de la tormenta que amenaza ya la existencia de la humanidad entera.

  Con el torpe disfraz del nacionalismo fascista, los tiempos del oscurantismo más retrógrada vuelven reclamando privilegios y atenciones.  Cansado de gobernar desde las sombras, el gran Capital desmonta las mentiras de la “ciudadanía” y la “igualdad” frente a la ley y el mercado.

  La bandera de “libertad, igualdad y fraternidad” con la que el capitalismo vistió su paso a sistema dominante en el mundo, es ya sólo un trapo sucio y desechado en el basurero de la historia de arriba.

  Al fin el sistema se desemboza y muestra sus verdaderos rostro y vocación.  “Guerra siempre, guerra en todas partes”, reza el emblema del soberbio buque que navega en un mar de sangre y mierda.  Es el dinero y no la inteligencia artificial la que combate a la humanidad en la batalla decisiva: la de la supervivencia.

  Nadie está a salvo.  Ni el ingenuo capitalista nacional, que soñaba con la bonanza que le ofrecían los mercados mundiales abiertos, ni la conservadora clase media sobreviviendo entre el sueño de ser poderosa y la realidad de ser rebaño del pastor en turno.

  Y ni hablar de la clase trabajadora del campo y la ciudad, en condiciones más difíciles si posible fuera.

  Y, para completar la imagen apocalíptica, millones de desplazados y migrantes agolpándose en las fronteras que, de pronto, se volvieron tan reales como los muros que, a cada paso, interponen gobiernos y criminales.  En la geografía mundial de los medios de comunicación y las redes sociales, los desplazados, fantasmas errantes sin nombre ni rostro, apenas son un número estadístico que muta su ubicación.

  ¿El calendario?  Apenas un día después de la promesa del fin de la historia, de la solemne declaración de la supremacía de un sistema que otorgaría bienestar a quien trabajara, de la victoria sobre el “enemigo comunista” que pretendía coartar la libertad, imponer dictaduras y generar pobreza, de la eternidad prometida que anulaba todas las genealogías.  El mismo calendario que anunciaba apenas ayer que la historia mundial recién empezaba.  Y resulta que no, que todo no era sino el preludio de la más espantosa pesadilla.

  El capitalismo como sistema mundial colapsa, y, desesperados, los grandes capitanes no atinan a dónde ir.  Por eso se repliegan a sus guaridas de origen.

  Ofrecen lo imposible: la salvación local contra la catástrofe mundial.  Y la pamplina se vende bien entre una clase media que se difumina con los de abajo en sus ingresos, pero pretende suplir sus carencias económicas con refrendos de raza, credo, color y sexo.  La salvación de arriba es anglosajona, blanca, creyente y masculina.

  Y ahora, quienes vivían de las migajas que caían de las mesas de los grandes capitales, ven desesperados cómo también contra ellos se levantan los muros.  Y, el colmo, pretenden encabezar la oposición a esa política guerrera.  Así vemos a la derecha intelectual hacer gestos de contrariedad e intentar tímidas y ridículas protestas.  Porque no, la globalización no fue el triunfo de la libertad.  Fue y es la etapa actual de la tiranía y la esclavitud.

  Las Naciones ya no lo son, aunque aún no se hayan percatado de ello sus respectivos gobiernos.  Sus banderas y emblemas nacionales lucen raídos y descoloridos.  Destruidos por la globalización de arriba, enfermos por el parásito del Capital y con la corrupción como única señal de identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden resguardarse a sí mismos e intentar la reconstrucción imposible de lo que alguna vez fueron.

  En el compartimento estanco de sus murallas y aduanas, el sistema droga a la medianía social con el opio de un nacionalismo reaccionario y nostálgico, con la xenofobia, el racismo, el sexismo y la homofobia como plan de salvación.

  Las fronteras se multiplican dentro de cada territorio, no sólo las que pintan los mapas.  También y, sobre todo, las que levantan la corrupción y el crimen hecho gobierno.

  La bonanza posmoderna no era sino un globo inflado por el capital financiero.  Y vino la realidad a pincharla: millones de desplazados por la gran guerra llenan las tierras y las aguas, se amontonan en las aduanas y van haciendo grietas en los muros hechos y por hacer.  Alentados antes por el gran Capital, los fundamentalismos encuentran tierra fértil para sus propuestas de unificación: “del terror nacerá un solo pensamiento, el nuestro”.  Después de ser alimentada con dólares, la bestia del terrorismo amenaza la casa de su creador.

  Y, lo mismo en la Unión Americana, que en la Europa Occidental o en la Rusia neo zarista, la bestia se retuerce e intenta protegerse a sí misma.  Encumbra ahí (y no sólo ahí) a la estupidez y la ignorancia más ramplonas y, en sus figuras gobernantes, sintetiza su propuesta: “volvamos al pasado”.

  Pero no, América no volverá a ser grande de nuevo.  Nunca más.  Ni el sistema entero en su conjunto.  No importa qué hagan los de arriba.  El sistema llegó ya al punto de no retorno.

-*-

Contra el Capital y sus muros: todas las grietas.

  La ofensiva internacional del Capital en contra de las diferencias raciales y nacionales, promoviendo la construcción de muros culturales, jurídicos y de cemento y acero, busca reducir más aún el planeta.  Pretenden crear así un mundo donde sólo quepan los que arriba son iguales entre sí.

  Sonará ridículo, pero así es: para enfrentar la tormenta el sistema no busca construir techos para guarecerse, sino muros detrás de los cuales esconderse.

  Esta nueva etapa de la guerra del Capital en contra de la Humanidad debe enfrentarse sí, con resistencia y rebeldía organizadas, pero también con la solidaridad y el apoyo a quienes ven atacadas sus vidas, libertades y bienes.

  Por eso:

  Considerando que el sistema es incapaz de frenar la destrucción.

  Considerando que, abajo y a la izquierda, no debe haber cabida para el conformismo y la resignación.

  Considerando que es momento de organizarse para luchar y es su tiempo de decir “NO” a la pesadilla que desde arriba nos imponen.

LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN Y LAS BASES DE APOYO ZAPATISTAS CONVOCAMOS:

I.- A la campaña mundial:

Frente a los muros del Capital:
la resistencia, la rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda.

  Con el objetivo de llamar a la organización y la resistencia mundial frente a la agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en el planeta, y que aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo:

  Llamamos a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, detenciones y deportaciones.  Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba.  Cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ahí.  La resistencia a las detenciones, desalojos y expulsiones son un deber, así como deber es apoyar a quienes se rebelan contra esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.

  Hay que hacerle saber a toda esa gente que no está sola, que su dolor y su rabia es vista aún a la distancia, que su resistencia no es sólo saludada, también es apoyada así sea con nuestras pequeñas posibilidades.

  Hay que organizarse.  Hay que resistir.  Hay que decir “NO” a las persecuciones, a las expulsiones, a las cárceles, a los muros, a las fronteras.  Y hay que decir “NO” a los malos gobiernos nacionales que han sido y son cómplices de esa política de terror, destrucción y muerte.  De arriba no vendrán las soluciones, porque ahí se parieron los problemas.

  Por eso llamamos a la Sexta en su conjunto a que se organice, según su tiempo, modo y geografía, para apoyar en y con actividades a quienes resisten y se rebelan contra las expulsiones.  Sea apoyándolos para que regresen a sus hogares, sea creando “santuarios” o apoyando los ya existentes, sea con asesorías y apoyos legales, sea con paga, sea con las artes y las ciencias, sea con festivales y movilizaciones, sea con boicots comerciales y mediáticos, sea en el espacio cibernético, sea donde sea y como sea.  En todos los espacios donde nos movamos es nuestro deber apoyar y solidarizarnos.

  Llegó el momento de crear comités de solidaridad con la humanidad criminalizada y perseguida.  Hoy, más que nunca antes, su casa es también nuestra casa.

  Como zapatistas que somos, nuestra fuerza es pequeña y, aunque es amplio y hondo nuestro calendario, nuestra geografía es limitada.

  Por eso y para apoyar a quienes resisten a las detenciones y deportaciones, desde hace varias semanas la Comisión Sexta del EZLN ha iniciado contactos con individu@s, grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta en el mundo, para ver el modo de hacerles llegar una pequeña ayuda de modo que les sirva como base para lanzar o continuar toda suerte de actividades y acciones a favor de l@s perseguid@s.

  Para iniciar, les enviaremos las obras artísticas creadas por l@s indígenas zapatistas para el CompArte del año pasado, así como café orgánico producido por las comunidades indígenas zapatistas en las montañas del sureste mexicano, para que, con su venta, realicen actividades artísticas y culturales para concretar el apoyo y la solidaridad con los migrantes y desplazados que, en todo el mundo, ven amenazadas su vida, libertad y bienes por las campañas xenofóbicas promovidas por los gobiernos y la ultra derecha en el mundo.

  Eso por lo pronto.  Ya iremos ideando nuevas formas de apoyo y solidaridad.  Las mujeres, hombres, niños y ancianos zapatistas no les dejaremos sol@s.

II.- Invitamos también a toda la Sexta y a quien se interese, al seminario de reflexión crítica “LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA” a celebrarse los días del 12 al 15 de abril del 2017, en las instalaciones del CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.  Participan:

Don Pablo González Casanova. María de Jesús Patricio Martínez (CNI).
Paulina Fernández C.
Alicia Castellanos.
Magdalena Gómez.
Gilberto López y Rivas.
Luis Hernández Navarro.
Carlos Aguirre Rojas. Arturo Anguiano.
Sergio Rodríguez Lascano.
Christian Chávez (CNI).
Carlos González (CNI).
Comisión Sexta del EZLN.

Próximamente daremos más detalles.

III.- Convocamos a tod@s l@s artistas a la segunda edición del “CompArte por la Humanidad” con el tema: “Contra el Capital y sus muros: todas las artes” a celebrarse en todo el mundo y en el espacio cibernético.  La parte “real” será en fechas del 23 al 29 de julio del 2017 en el caracol de Oventik y el CIDECI-UniTierra.  La edición virtual será del 1 al 12 de agosto del 2017 en la red.  Próximamente daremos más detalles.

IV.- También les pedimos estar atent@s a las actividades a las que convoque el Congreso Nacional Indígena, como parte de su proceso propio de conformación del Concejo Indígena de Gobierno.

V.- Convocamos a l@s científic@s del mundo a la segunda edición del “ConCiencias por la Humanidad” con el tema: “Las ciencias frente al muro”.  A celebrarse del 26 al 30 de diciembre del 2017 en el CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, y en el espacio cibernético.  Próximamente daremos más detalles.

No es todo.  Hay que resistir, hay que rebelarse, hay que luchar, hay que organizarse.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés.    Subcomandante Insurgente Galeano.

México, febrero 14 (también día de nuestr@s muert@s) del 2017.

7 de julio de 2015

De la solidaridad con el zapatismo, el ataque de los bots de Peña y otras cosas.



 
Babel
De la solidaridad con el zapatismo, el ataque de los bots de Peña y otras cosas
Javier Hernández Alpízar

Hoy, 7 de julio, se realizó frente a las oficinas de Partido Verde en la ciudad de México una jornada de protesta contra las agresiones paramilitares a las bases de apoyo zapatistas (BAEZ) en La Garrucha y en el municipio autónomo Francisco Villa, en Chiapas. La convocatoria fue lanzada por la Coordinadora de la Sexta en el Valle de México, en respuesta a la política contrainsurgente paramilitar del gobierno federal priista y el estatal de la coalición Partido Verde-PRI, continuación de la contrainsurgencia del gobierno de la coalición lópezobradorista PRD- PT- Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano) y los gobiernos estatales anteriores: alianza PRD –PAN y gobiernos priistas. La experiencia de la continuidad de la contrainsurgencia bajo gobiernos de todo el espectro político, derechas e izquierdas, en Chiapas, es una de las razones por las que los zapatistas han roto con toda la clase gobernante, todos los partidos políticos electorales y toda la clase política y en el poder. Donde por clase política no sólo entienden a los políticos, sino también a los empresarios, líderes de opinión (sintomática la apología hecha por AMLO, Noroña, Braulio Peralta y Pedro Miguel, del vocero del PRI más represivo de los 60, 70 y 80, Zabludovsky), alto clero y ejército, líderes de ONG (tipo Miranda Wallace) y demás empoderados sujetos con influencia por el dinero o por el poder.

Además de las agresiones a las comunidades, que van desde asesinatos como el perpetrado por paramilitares de la CIOAC H contra el votán Galeano, a los desplazamientos forzados de población indígena, las agresiones (asesinato por paramilitares de un integrante de Las Abejas, agresiones reactivadas después de que la SCJN liberó a paramilitares participantes de la masacre de Acteal que estaban presos, paramilitares que fueron defendidos mediáticamente por Aguilar Camín) y los reiterados intentos de arrebatar a las bases zapatistas sus tierras, estos graves hechos ocurren en un contexto de agresiones a todas las resistencias, especialmente aquellas que defienden tierra y territorio por todo el país, pero sobre todo en las zonas donde resisten comunidades indígenas y campesinas. En estos momentos son atacados por granaderos pobladores de Xochicuautla que resisten a la autopista Toluca- Naucalpan. Además de las desapariciones, como la de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero, y detenciones arbitrarias como las ocurridas ayer en la ciudad de México, donde se criminaliza la solidaridad con los presos políticos mantenidos en reclusión por el GDF-PRD. Ya liberaron a los cuatro detenidos ayer, pero para ello los extorsionaron con altas fianzas. Alguno de ellos es integrante de Radio Zapote, un medio libre, pero los medios de masas solamente visibilizan las agresiones de los trabajadores de sus empresas, y a veces ni eso. Los y las jóvenes son objeto de brutalidad parapolicial como en Xalapa, detenciones y tortura como en Puebla y el DF y criminalización y persecución por todas partes.

Asimismo, desde hace días, bots del gobierno federal probaron a saturar los hashtags en Twitter #EZLN, #Zapatistas, con falsos posteos en japonés hechos desde cuentas cuya imágenes son de mangas japonesas. Precisamente hoy que fue el mitin en protesta contra los paramilitares del Partido Verde (casi todos los partidos han tenido sus paramilitares PFCRN, PRI, PRD, luego parte de las redes de AMLO, y ahora el Verde, además de organizaciones cooptadas como la CIOAC) el ataque a esos hashtags funcionó nuevamente.

Las agresiones a los pueblos zapatistas ocurren después de que fueron anfitriones de una reunión de debate sobre el futuro del país: el seminario de pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, y mientras el zapatismo mantiene su posición de resistencia y autonomía anticapitalistas, e iniciativas como la Escuelita Zapatista y la Sexta, que precisamente por estas fecha cumple 10 años (pues fue publicada en 2005).

Después de que en 2005 y 2006 fuera tan polémica la ruptura del EZLN con la izquierda parlamentaria, por haber traicionado lo Acuerdos de San Andrés y formado filas en la contrainsurgencia antizapatista desde sus espacios de poder como escaños en el Congreso de la Unión y gobiernos estatales y municipales en Chiapas y otros estados, el tiempo ha ido dando la razón a los zapatistas: el PRD se ha ido desprestigiando cada vez más por subordinarse y aun hacerse cargo del trabajo sucio para gobiernos de la derecha priista (sobre todo los más recientes de Ebrard y Mancera, que reprimieron a quienes protestaban por la toma de posesión de Peña, violencia de Estado que trajo como consecuencia la muerte de Kuykendall, un teatrista, militante de la Sexta). La izquierda se ha dividido entre varios partidos que antes unía la ambición de poder y ahora fragmenta la misma ambición, el PT (fundado por maoístas salinistas) está a punto de perder el registro y Morena, la franquicia electoral de AMLO, se dedica a competirle votos a sus otrora compañeros de partido en el PRD (y ahora sí los critican, tanto como antes atacaban la crítica a ese partido y sus corruptos líderes). Movimiento Ciudadano sigue su vocación de priismo fuera del PRI. La izquierda electoral sigue postulando principalmente a personas de trayectoria priista como Ricardo Monreal y Layda Sansores. El GDF ha empollado el huevo de la serpiente que los zapatistas señalaban desde 2005 y hoy el fascismo hecho gobierno perredista criminaliza a las víctimas y a los solidarios. La violencia en el país no da respiro a la población, sobre todo a quienes luchan por sus derechos, y no hay excepción en los gobiernos, derechas e izquierdas están involucrados en distintos grados y formas de represión: la derecha priista desaparece y asesina (como lo hizo por dos sexenios la panista), la izquierda nada más deja impunes a los represores y hace una represión de “baja intensidad”: prisión política, tortura, tentativas de desaparición, espionaje de anarquistas, criminalización de la protesta desde sus voceros y medios como Carmen Aristegui (desencapuchadora de “agresores” de la policía) y La Jornada, donde ha publicado como articulista EPN y cuya línea editorial hoy se divide entre el lópezobradorismo que la domina hace sexenios y los nuevos embutes priistas.

La decrepitud de la izquierda electoral, cuyas fotos de su líder fetiche con caciques corruptos hechos candidatos en Chiapas, Guerrero, DF, Tabasco, etcétera son apenas el síntoma, contrastan con la resistencia zapatista que sigue proponiendo alternativas de organización, de vida y de lucha y dando la mano a los padres de de los normalistas de Ayotzinapa y no a Aguirre y Abarca, como hizo en su momento el líder fetiche de la nueva franquicia electoral.

Con la complicidad de esa izquierda parlamentaria que se opone en detalles pero no cuestiona el sistema capitalista y ni siquiera el modelo neoliberal, reduciéndolo todo a una cuestión de moral de los gobernantes (honestidad y austeridad), por la que no se distinguen tampoco sus dirigentes, la derecha priista y panista gobierna un sexenio tras otro, destrozando el país, aterrorizando y diezmando a la población, y usa a la izquierda para el control de daños y la contención de la protesta dentro de los cauces tolerables (no romper ni un cristal), además de servirle para contrastarla con la izquierda de abajo, esa sí mal portada, “ultra” y perfectamente reprimible.

Los análisis de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona muestran todavía vigencia y los zapatistas alientan a seguir el debate: ahora publicarán en libros las ponencias del seminario anticapitalista. En contraste, el gobierno federal priista cree que con bots e Twitter puede bloquear el aliento de la lucha zapatista, el mito de la “guerrilla de internet” engaña a sus creadores y a los detractores del zapatismo desde la izquierda electorera que han repetido las mentiras de la derecha y ahora reciben sus embutes en su principal órgano informativo.

14 de abril de 2015

Bachajón * Crónica de una destrucción en manos del gobierno de Chiapas, México



5 de julio de 2014

Marcha zapatista por la justicia y contra la impunidad - 2011


Marcha zapatista por la justicia y contra la impunidad - 2011

Música del Acoplado "Rola la Lucha Zapatista"☆

COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

ABRIL DEL 2011.


AL PUEBLO DE MÉXICO:
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO:
A LOS ADHERENTES A LA SEXTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA Y LA OTRA CAMPAÑA EN MÉXICO:
A LOS ADHERENTES A LA ZEZTA INTERNACIONAL:

HERMANAS Y HERMANOS:
COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS:

LA CAMPAÑA MILITAR PSICÓTICA DE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA, QUIEN HA CONVERTIDO LA LUCHA CONTRA EL CRIMEN EN UN ARGUMENTO TOTALITARIO PARA, PREMEDITADAMENTE, GENERALIZAR EL MIEDO EN TODO EL PAÍS, SE ENFRENTA AHORA A LAS VOCES DIGNAS Y ORGANIZADAS DE FAMILIARES DE VÍCTIMAS DE ESA GUERRA.

ESTAS VOCES QUE SURGEN DE DIFERENTES RINCONES DE NUESTRO PAÍS NOS CONVOCAN A MOVILIZARNOS Y MANIFESTARNOS PARA DETENER LA LOCURA ORGANIZADA Y DESORGANIZADA QUE ESTÁ COBRANDO VIDAS INOCENTES, QUE SON NUEVAMENTE ASESINADAS AL SER CALIFICADAS, POR LA SIMPLEZA GUBERNAMENTAL, COMO SICARIOS O VÍCTIMAS COLATERALES.

RESPONDIENDO A ESE LLAMADO QUE NACE, ENTRE OTROS, DEL DOLOR DEL COMPAÑERO POETA JAVIER SICILIA, EL EZLN COMUNICA:

PRIMERO.- BASES DE APOYO DEL EZLN MARCHARÁN EN SILENCIO EN LA CIUDAD DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS, EL DÍA 7 DE MAYO DEL 2011, PARA SALUDAR Y APOYAR LA DIGNA VOZ QUE RECLAMA JUSTICIA. EL CONTINGENTE ZAPATISTA PARTIRÁ, EN HORAS DE LA TARDE, DE LA CALLE FRENTE AL CIDECI, EN SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Y MARCHARÁ HASTA LA PLAZA DE LA PAZ, FRENTE A LA CATEDRAL. AL LLEGAR A LA PLAZA SE LEERÁ UN MENSAJE DEL EZLN Y DESPUÉS L@S ZAPATISTAS RETORNARÁN A SUS COMUNIDADES.

SEGUNDO.- SIGUIENDO LA CONVOCATORIA DE LA LLAMADA MARCHA NACIONAL POR LA JUSTICIA Y CONTRA LA IMPUNIDAD, LLAMAMOS A NUESTR@S COMPAÑER@S DE LA OTRA CAMPAÑA EN MÉXICO Y EN EL MUNDO, A L@S INDIVIDU@S, GRUPOS, COLECTIVOS, ORGANIZACIONES, MOVIMIENTOS Y PUEBLOS ORIGINARIOS ADHERENTES A LA SEXTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA, PARA QUE, EN LA MEDIDA DE SUS POSIBILIDADES Y EN SUS CONDICIONES, SE SUMEN A LA JUSTA DEMANDA DE ESTA MARCHA NACIONAL, SEA ACOMPAÑANDO LA MARCHA CENTRAL QUE PARTE DE LA CIUDAD DE CUERNAVACA, MORELOS, EL DÍA 5 DE MAYO DEL 2011, EN LA CIUDAD DE MÉXICO EL DÍA 8 DE MAYO DEL 2011, O ENTRE LOS DÍAS 5 Y 8 DE MAYO DEL 2011 EN SUS LOCALIDADES MEDIANTE MARCHAS EN SILENCIO CON MANTAS Y CARTELES, MÍTINES, ACTOS CULTURALES, ETC., CON LAS SIGUIENTES CONSIGNAS:

¡ALTO A LA GUERRA DE CALDERÓN!
¡NO MÁS SANGRE!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE…!

13 de mayo de 2014

Noticias de última ira... y dolor

Raúl Lugo Rodríguez
www.raulugo.indignacion.org.mx


 Andrés Carrasco. In memóriam

Hay ocasiones en que la vida se parece a esas olas que te arrastran y parecen no querer dejarte ir. Como cuando de niño, en Progreso vespertino, te metías al mar y, a pesar de las recomendaciones de la tía en cuya casa pernoctabas en fin de semana, porque ni tú ni tu familia nuclear tuvieron nunca una casa de playa donde pasar la temporada veraniega…

(que ahora resulta, al decir de algún articulista a destajo, que “la temporada” es un fenómeno, patrimonio de todos los yucatecos y yucatecas y, por si fuera poco, costumbre constructora de la paz social… ¡sí! No muestra del clasismo y la desigualdad que nos agobian, no, sino encomiable tradición a la mano de los habitantes de, supongo, Xoy y Chacsinkín, por mencionar dos comunidades que el articulista seguramente recuerda… ¡cosas veredes, añorado seminario interdiocesano de Tehuacán!)

… la ola te arrastraba y tú, viendo a la Parca a un tiro de piedra –o de alga–, jurabas que nunca más te portarías mal y que si Dios te concedía salir con vida de ese marítimo trance ayunarías todos los viernes y renunciarías a los pecaminosos libros que absorbían las tardes de tu infancia: los Tres Mosqueteros, Los relatos de Sherlock Holmes, el viejo libro de cuentos que tu abuela te regaló y hasta la Biblia Nácar – Colunga de pasta caqui.

Hay ocasiones, como la semana pasada, que las olas te arrastraron y no pudiste ni siquiera visitar este espacio para dejar la acostumbrada columna semanal, porque a la carga de trabajo, producto de tu incorregible manía de decir sí a todo lo que te pidan, sea encuentros de diversidad sexual, charlas con desconocidos angustiados o visitas a hospitales, se le juntó pérdidas sensibles y ataques del mal gobierno… y a los ya mencionados agobios se añadió la perspectiva de la ausencia temporal de tus dos pilares de confianza sólida, siempre ahí, firmes en la batalla…

(es curioso como el desasosiego no acude de la misma manera cuando el que deja la patria eres tú, que ves parar un avión y te subes, pero que te sabes y reconoces siempre anclado, porque ellas están ahí… pero cuando ellas se van, no eres sino un huérfano necesitado de amarres que, siguiendo la metáfora marina, puedes ser zarandeado por las olas, Dios no lo permita, sin tener de donde asirte…)

Así que no quieres que pase otra semana más sin escribir en tu espacio y exorcizar en él tus congojas. Y escoges, entre ellas, las que te causan más desazón.

1.      Es noviembre de 2013 y es la preaudiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos en la Escuela de Agricultura Ecológica de Maní, Yucatán. Por inmerecido honor he sido invitado a ser dictaminador. El trabajo es arduo porque, a más de escuchar los casos presentados, habrá que redactar el dictamen y todo ello en un tiempo muy medido. Pero el trabajo se hace menos pesado porque la compañía es excelente: las y los demás dictaminadores nombrados tienen el oído y el corazón abiertos. Entre ellos, hombre cargado de sabiduría, está Andrés Carrasco. Viene con su esposa. Uno no se imaginaría, al verlo, que está frente a unos de los científicos más comprometidos con la causa de los pueblos y la defensa de las semillas nativas. Su muerte duele. Sus descubrimientos sobre los daños irreversibles que causa a la salud de personas y pueblos el uso del glifosato han sido de indudable ayuda para impulsar la conservación de las semillas criollas y para descubrir el mundo de codicia neoliberal que se esconde detrás de las compañías que, como Monsanto, viven de sembrar muerte. Descanse en Paz.
2.      Lo que pasó en La Realidad no tiene nombre. O bueno, sí lo tiene: se llama traición y alevosía, se llama provocación y muerte. El deceso de Galeano, maestro de la “Escuelita de la Libertad según los/as zapatistas” no es una muerte más. Es un ominoso signo de guerra. La descripción del Sup en el comunicado del ezetaelene es estremecedora:

Lo que sucedió con el compañero Galeano es estremecedor: él no cayó en la emboscada, lo rodearon 15 o 20 paramilitares (sí, lo son, sus tácticas son de paramilitares); el compa Galeano los retó a luchar mano a mano, sin armas de fuego; lo garrotearon y él brincaba de un lado a otro esquivando los golpes y desarmando a sus oponentes.
Al ver que no podían con él, le dispararon y una bala en la pierna lo derribó. Después de eso fue la barbarie: se fueron sobre de él, lo golpearon y lo machetearon. Otra bala en el pecho lo puso moribundo. Siguieron golpeándolo. Y al ver que aún respiraba, un cobarde le dio un tiro en la cabeza.
Tres tiros a mansalva recibió. Y los 3 cuando estaba rodeado, desarmado y sin rendirse. Su cuerpo fue arrastrado por sus asesinos como unos 80 metros y lo dejaron botado.
Quedó solo el compañero Galeano. Su cuerpo tirado en mitad de lo que antes fue territorio de los campamentistas, hombres y mujeres de todo el mundo que llegaban al llamado “campamento de paz” en La Realidad. Y fueron las compañeras, las mujeres zapatistas de La Realidad quienes desafiaron el miedo y fueron a levantar el cuerpo.

3.      Quienes valoramos la dignidad zapatista y nos sentimos honrados de que las y los zapatistas nos permitan caminar a su lado, nos hemos comprometido a no dejarlos solos. La postdata del Sup es clara: “Si me piden que resuma nuestro trabajoso andar en pocas palabras serían: nuestros esfuerzos son por la paz, los esfuerzos de ellos son por la guerra”. Las y los zapatistas han apostado por la paz. Lo han demostrado a lo largo de los años y está a la vista de todos lo que han logrado en los municipios autónomos a través de las Juntas de Buen Gobierno, que nos enseñan que mandar obedeciendo es mucho más que una consigna. Los que gobiernan y sus secuaces (autonombrados, estos últimos, gobernantes) han apostado por la guerra. Que olvide quien quiera y pueda. Yo ni quiero, ni puedo. He deseado siempre ser constructor de paz. A eso me llama el evangelio. Y eso puede hacerse, para asombro de muchos, aún en medio de una guerra. Las sombras de la tierna furia saben de qué lado late mi corazón en esta lucha.

Es cuanto.


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