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24 de octubre de 2019

Análisis de Coyuntura Latinoamericana – FAU, CAB, FAR, FAS, Vía Libre.

Tomado de: Antihistoria.

América latina, tierra indómita y rebelde, heredera de siglos de luchas y resistencias, en donde la magia invade el realismo, lugar en donde estamos pasando por una situación crítica en términos ecológicos, humanitarios y sociales. Hoy asistimos a un punto de inflexión, en donde las amenazas sobre nuestros cuerpos y territorios son cada vez más concretas, es por eso que la indecisión y las medias tintas deben ser combatidas con posiciones y propuestas. Es nuestro deber histórico, como anarquistas, el generar espacios de debate y crítica, en donde prefiguremos los días de lucha que se nos avecinan. A su vez, se hace necesario plantear nuevas categorías de análisis para así apuntar de manera mucho más certera a quienes hoy nos someten.

Durante las últimas décadas, nuestros territorios han servido de espacio para las luchas geopolíticas de los imperialismos; China, Estados Unidos, Rusia, Turquía, entre otros, trazan sus intereses sobres los espacios que habitamos, debido a esto, es necesario romper con el análisis añejo en clave de guerra fría, en donde los intereses de EEUU se desplegaban sobre el continente sin ningún contrapeso. Hoy son muchos los actores en esta lucha geopolítica. No podemos caer en la miopía y dirigir todas nuestras críticas solo a EEUU, que claro está, hoy en esa lucha geopolítica trata de asegurar esta área como su «patio trasero» que siempre pretendió que fuera, pero pese a que tiene altos niveles de responsabilidad en la miseria en vastos territorios, no son los únicos que llevan adelante una política imperial.

Nos encontramos ante un fuerte avance de la derecha y extrema derecha a lo largo y ancho de América Latina. Fenómeno de escala mundial, ya que diversos partidos de estas orientaciones vienen creciendo electoralmente en Europa desde hace ya tres décadas, en países del ex bloque del Este ha renacido con inusitado vigor, y en el resto del continente diversas expresiones de este signo ganan espacio. En EEUU, Donald Trump es una muestra del mismo fenómeno, con la particularidad que tiene ello efectos en su política imperial para el área latinoamericana y el mundo.

Ya bajo el gobierno de Obama, EEUU apoyó y organizó el golpe de Estado en Honduras en 2009, iniciando este giro paulatino a un mayor control sobre lo que ellos llaman su «patio trasero». Este golpe tuvo su continuidad en el golpe en Paraguay en 2012 y el «golpe blando» en Brasil en 2016. Este ambiente facilitó el ascenso electoral en Argentina de Macri en 2015 y de Duque en Colombia en 2017. En el único país donde avanzó el «progresismo» fue en México, y ello es muy relativo.

La derecha ha organizado su «retorno» al frente de los gobiernos. En cada país han desarrollado campaña fuerte contra los «progresismos», han hecho eje en la corrupción -en la cual están metidos todos los sectores políticos como ha quedado claro en Brasil con el Lava Jato-, pero además se han organizado a nivel latinoamericano, siempre contando con el apoyo imperial.

Estos gobiernos -Macri y Bolsonaro- han sumado apoyos al Grupo de Lima, a ese conjunto de gobiernos recalcitrantes que vociferan «democracia» hacia afuera pero aplican políticas antipopulares y represivas puertas adentro. Y particularmente en el caso de Bolsonaro ya hablando directamente contra la democracia burguesa, instalando la idea de gobiernos de corte dictatorial directamente. Es este grupo de países el que ha servido de cobertura latinoamericana a los intentos golpistas de la derecha venezolana apoyada por EEUU. Manejan abiertamente la posibilidad de una invasión norteamericana sin tapujos, como en vieja época, recurriendo los mecanismos de la OEA y el TIAR.

Este giro continental a la derecha no es menor. El sistema capitalista, luego de una feroz aplicación del neoliberalismo, permitió ante embates populares ciertos «cambios», algunas mejoras, cierto «afloje» para perfeccionar la dominación y el saqueo constante a los de abajo. En el período llamado «progresista» hubo ciertas políticas sociales de contención de la pobreza, de distinto grado según cada país. Tenían como común denominador permitir cierta mejoría en la vida de los sectores más pobres de la sociedad, pero gestionando la pobreza, no se generaron políticas de trabajo real, se dejó a los pobres en el lugar del asistencialismo, o a lo sumo, de mano de obra tercerizada y precaria, donde es el propio Estado el que terceriza tareas, enriqueciendo empresas  u Ong’s y generando una clase trabajadora mucho más precaria y sin derechos, amputada en sus instituciones y procesos de lucha.

El Extractivismo, tanto de los gobiernos progresistas de diverso signo como de los liberales, como régimen y dinámica neocolonial imperante en toda América Latina, sólo ha profundizado el intercambio desigual entre territorios y la división internacional del trabajo como expresiones históricas de la lucha de clases, intensificando la explotación de grandes volúmenes de naturaleza (commodities) hacia la exportación. Los reacomodos geopolíticos, han trazado nuevas estrategias para aumentar la circulación de mercancías hacia los centros industriales, abriendo rutas en lugares nunca antes pensados, como lo es la serie de proyectos de IIRSA-COSIPLAN; nuevos diseños de tratados de libre comercio como el TPP-11 (que incluye a México, Perú y Chile como países latinoamericanos); disputando los últimos bienes naturales-comunitarios del planeta. Sus consecuencias, han traído cuestiones inherentes a esta dinámica de explotación de la naturaleza, abriendo importantes procesos de desterritorialización a través de migraciones locales y globales; la pérdida de biodiversidad; el aumento de la violencia contra los cuerpos feminizados y racializados (mujeres y otras sexualidades -no binarias y trans-), incluyendo el sicariato, y finalmente los casos de corrupción que hemos visto con el Caso Odebrecht, que involucra una red entre distintos Estados.

Cabe mencionar, que la hegemonía de los progresismos en la década de los 2000, intensificó el saqueo y expoliación de nuestros territorios, ya que sus programas «con énfasis social» se basaba en la extracción de bienes naturales y su venta hacia los países industrializados, en este sentido los gobiernos progresistas redistribuyeron migajas de una época de bonanza, de crecimiento del precio internacional de los commodities. Gestaron algunas mejoras salariales y políticas sociales, pero no se tocó lo fundamental del sistema. Estas políticas tenían como común denominador elevar las condiciones de vida de los sectores más pobres de la sociedad, que jugaba simultáneamente como elemento de contención social, a la vez que se construyeron aparatajes estatales plagados de una casta política acomodada y parasitaria, y sin cuestionar la renta de la tierra y el extractivismo como pilares económicos del mal llamado «Progreso».

Al mismo tiempo, las clases dominantes latinoamericanas multiplicaron sus ganancias y la brecha entre ricos y pobres aumentó. Pero los ricos, no querían perder el control administrativo del Estado. Es su Estado, parte de su poder de clase radica allí y se condensa en sus instituciones. No estaban dispuestos a permitir que por mucho tiempo unos «advenedizos» les quitaran el control del mismo. Unos años podían soportar, mientas arreglaban la casa luego del saqueo de los ’90. Pero ya se estaban impacientando.

¿Ello significa que los gobiernos «progresistas» son la salida necesaria y que son la antítesis de la derecha? NO. En primer lugar, además de permitir un enriquecimiento histórico de la burguesías locales y multinacional, los gobiernos progresistas redistribuyeron pocos recursos en un momento de crecimiento del precio internacional de las materias primas. Terminado ese «boom» volvieron las dificultades económicas y la crisis. Pero no utilizaron ese «período de bonanza» para invertir en generación de trabajo a nivel industrial, tampoco se desarrolló ninguna Reforma Agraria ni transformación radical de los servicios a la población, etc. Los gobiernos progresistas permitieron un desembarco de proyectos de extracción de bienes naturales en el continente a gran escala: grandes proyectos mineros, petroleros, de plantaciones de soja y forestales, hidroeléctricas… todo en beneficio del capital multinacional, especialmente chino en el último tiempo. Todo ello en el marco del Plan IIRSA, plan de saqueo diseñado desde EEUU. Las líneas generales del sistema no se modificaron, simplemente se adecuaron a la nueva etapa, que ahora contando con cierto consenso popular, era más fácil de implementar a fondo la política de saqueo.

La redistribución de la riqueza fue escueta. Pero como decíamos, no se tocó lo fundamental del sistema: la propiedad privada, ni la redistribución de la riqueza ni las relaciones de poder. Así y todo, la burguesía y los sectores más conservadores, no estaban dispuestos a tolerar más a Lula, los Kirchner o quien sea que no venga de su riñón. Un claro odio de clase recorre el continente y destila su veneno sobre los pueblos.

Pero también en este período se han producido dos procesos que tienen sus peculiaridades en este marco: el venezolano y el boliviano. En Venezuela, impulsadas en su momento por Chávez, se han desarrollado múltiples «comunas», que según dicen algunas notas de prensa, tienen hoy en día un volumen nada desdeñable de pueblo involucrado y cierto desarrollo en actividades económicas, culturales y sociales, sin vinculación alguna con el Estado. Se ha dado una ruptura allí comparando con el período anterior, donde incluso los militares, burócratas y bolirricos querían controlar este proceso y tomar a manos llenas el dinero que se había invertido en esta experiencia.

En Bolivia, un «Estado plurinacional» a medias pero donde cuenta con influencia el movimiento indígena y campesino, ese mismo que protagonizó en 2000 y 2003 las insurrecciones de la «guerra del gas» y «la guerra del agua», tirando abajo gobiernos y poniendo freno al neoliberalismo. Es esa movilización la que imprime un carácter diferente a los procesos históricos que viven los pueblos. Recordemos que en el período anterior, el continente estuvo sacudido por amplias movilizaciones populares que hicieron caer a más de un gobierno.

Merecería un especial capítulo la situación de Colombia, donde luego de firmados los «acuerdos de paz» han sido asesinados más de 570 militantes sociales. Un sector de las FARC ha vuelto a la lucha armada, lo cual demuestra que no hay garantías ni posibilidad de pacificación en el país. Los paramilitares, grupos de narcotraficantes y el Ejército continúan articulados incrementando la violencia hacia los de abajo. Colombia vive en guerra constante; sin embargo, los medios muestran a su gobierno como «democrático», siendo el país latinoamericano que más apoyo militar recibe de EEUU, y que es vital para sus intereses. Incluso en la posibilidad de una escalada o conflicto en la frontera con Venezuela.

En los últimos años el movimiento popular colombiano ha venido protagonizando importantes luchas, especialmente las organizaciones campesinas e indígenas, donde los procesos de tomas y recuperación de tierras han sido más que relevantes junto a los paros agrarios.

Hoy la derecha arremete con todo directamente contra la vida. Prueba de ello, son los incendios en la Amazonia, donde gobiernos como el de Bolsonaro dan «carta blanca» para depredar la naturaleza y promover el genocidio indígena en beneficio del gran capital agrario. Es una expresión de un proto-fascismo agresivo en grado extremo, que no repara en medios para ampliar el despliegue del sistema capitalista. Es el neoliberalismo impuesto con total agresividad y  aplicando la máxima del imperio Británico ,»cagándose en todas las consecuencias».

Un ajuste de tuercas fuerte

La burguesía latinoamericana necesita retomar el timón del gobierno en todo el continente. Lo necesita para imponer un ajuste mayor, un ajuste duro como el que ha impuesto Macri desde 2015. Pero pensemos que esa derecha ya contaba con fuertes bases de apoyo: en Perú no han perdido el gobierno en ningún momento, incluyendo todos los escándalos de corrupción posibles; en Colombia la ultra derecha controla el gobierno con Iván Duque (gobierna el uribismo) y en Chile la ya disuelta «Concertación» ha gobernado bajo la lógica pinochetista y neoliberal. Plataforma de lanzamiento nada desdeñable.

Muchos de los giros vinieron desde el propio progresismo o sus aliados. Lenin Moreno en Ecuador era el sucesor de Rafael Correa y dio un giro importante a nivel político tanto interno como en la región. Michel Temer dio un «golpe blando» parlamentario siendo el Vicepresidente del gobierno de Dilma Roussef.

En Uruguay diversos referentes del Frente Amplio se desmarcan ahora de Venezuela y califican al gobierno de ese país de «dictadura», en sintonía con el Grupo de Lima y con la OEA. Algunos de ellos como José Mujica, que hasta ayer recibía dinero a manos llenas de Venezuela, hoy se muestra como lo que es: un oportunista que cambia de posición según como venga el viento. Ahora Venezuela no envía más dinero debido al bloqueo económico y la crisis que vive el país, generada y profundizada entre otros organismos por la OEA, cuyo Secretario General Luis Almagro, fue colocado allí con gran ayuda del propio Mujica. Se puede decir que entre los «progresismos» se encuentran personajes de toda laya, dignos de una crónica de las mayores infamias de la humanidad.

En Uruguay hay elecciones en octubre-noviembre, como en Argentina. La disputa es el grado de ajuste y garrote: si el Frente Amplio logra su cuarto gobierno habrá un ajuste y giro a la derecha de menor grado que si gana la oposición, pero la discusión es el grado del ajuste. Y va a ir acompañado de represión; ello ya se está viendo en las movilizaciones contra la instalación de la tercer pastera en el país, donde la policía sale a defender los intereses del capital multinacional bajo un gobierno progresista. La derecha lisa y llanamente, viene con el libreto neoliberal duro y puro.

Las alianzas tejidas en muchos casos por dichos «partidos progresistas» son propias de una película de terror: el PT se alió hasta con la derecha más rancia y reaccionaria con tal de tener los votos en el parlamento… comprando los mismos con dinero también, como se ha demostrado en las dos tramas tanto del Mensalao como del Lava Jato.

Pero es aquí donde la derecha pone a funcionar a pleno mecanismos del sistema que en otros momentos no cobraban esta relevancia: el sistema judicial ha sido utilizado como un dispositivo de poder señalador per se de corruptos, y varios jueces son los nuevos «cruzados» por la austeridad y la justicia. Justo en estos momentos se viene demostrando que la trama de corrupción es más amplia de lo que podemos imaginar y que el juego de la derecha para quitar a cualquiera del camino no repara en los mecanismos a utilizar.

La derecha quiere el control político total. Y retomar los negociados que permite la conducción del Estado: licitaciones, coimas, compras, negocios varios, de los cuales nunca estuvo ausente, pero su voracidad no tiene límites. Hay una especie de «genética» que le indica que por más que los «gobiernos progresistas» gobiernen para ellos, protejan sus negocios y sus intereses de clase, que le contengan al pobrerío y refuercen el aparato represivo, esos «progres» no provienen de su cuna, no son burgueses de pura cepa. Para la burguesía, no son confiables en el fondo, aunque hayan hecho muy bien los deberes. Hay un instinto de clase que esta burguesía industrial- rural – financiera- comercial latinoamericana expresa allí; un claro odio de clase han lanzado en las calles con inusitada fuerza.  No quieren perder ni pizca de su poder. No están dispuestas siquiera a tolerar medidas paliativas, ya ni hablemos de reformas de cierto calado como ocurrió en décadas pasadas con los populismos o los gobiernos desarrollistas o liberal – reformistas. Son neoliberales de pura cepa; en su sangre circula el odio a los de abajo y la constante sed de convertir al mundo en un negocio.

Y para que ese negocio funcione para ellos, es necesario más y más terror de Estado. Los ataques vienen de todos lados, con reformas laborales y de pensiones, cortes de presupuestos en educación, vista gorda para quemadas, deforestación y asesinatos de indígenas y pobres. De otra parte, la izquierda electoral sigue con su discurso institucionalista y desmovilizador de las bases. En Brasil, las centrales sindicales llaman paros de un día de «huelga general» y no parecen conseguir disociarse del llamado «Lula libre». Sin embargo, nuestros esfuerzos siguen siendo fomentar la organización desde la base y apoyar luchas con acción directa, como las sentadas de indígenas en la Secretaría Especial de Salud Indígena (SESAI), contra los despidos en masa en ese órgano de salud pública y las sentadas en universidades, como el ejemplo de la Universidad Federal de la Frontera Sur (UFFS) contra la intervención federal que colocó ahí a un rector bolsonarista en vez del rector electo por la comunidad académica.

Mientras los palacios están formulando leyes y proyectos de crisis, más liberalización económica, menos derechos para la gente y más ganancias para los explotadores, la represión en las calles de las ciudades reprime a los descontentos y trata de mantener a la gente en el silencio de la bala.

En el campo y los bosques, la raíz de una América Latina que no ha disfrutado de la bonanza de la «izquierda» en el gobierno, no solo la quema y el avance ecocida de los terratenientes hacen víctimas, sino también el genocidio sistemático de los pueblos rurales y poblaciones nativas, cuyos cuerpos continúan acumulándose como resultado directo del avance de la ultraderecha en el continente.

Argentina: Cuidarles la gobernabilidad o defender nuestro salario

Los números arrojados en las últimas elecciones no evidenciaron otra cosa que lo que se viene viviendo en la calle, en los barrios, en los lugares de trabajo. Hasta en esta instancia legitimadora del sistema –como es la democracia representativa- se ha expresado la desesperación de las masas populares ante el desguace del país. Podemos comenzar argumentando que el mal cálculo –tanto de las consultoras como de la clase política- del resultado electoral, guarda relación con el poco nivel de conocimiento de éstos de lo que se vive en el abajo, del rechazo de los sectores populares a las escalofriantes políticas de hambre, desocupación y exclusión de Macri y el FMI. El panorama social, económico y político, que venimos viviendo los oprimidos, es cada vez más complejo y acuciante. En un contexto recesivo, en medio de una espiral inflacionaria y un endeudamiento sin precedentes, el peso se devaluó inmediatamente después de los comicios en un 25%. Esto se trasladó inmediatamente al precio de la canasta básica y los combustibles, en un deliberado lapso de tiempo otorgado por el Gobierno nacional, antes de lanzar 10 medidas como aliciente, en un intento de engrupir nuevamente a las clases populares. El resultado: una estrepitosa reducción salarial. Pero, no es nuestra intención extendernos demasiado en los números, para describir la proporción del daño hecho en la última jugada especulativa de los sectores financieros y el Gobierno.

Pero este período de ajuste que ya lleva casi una década, profundizado por el macrismo a niveles descomunales, sabemos va a exceder al propio “fin de ciclo” de Cambiemos. Entre los candidatos, en el fondo, se discuten modalidades de ajuste. Es por esto que es coherente el aval de Alberto Fernández a llevar el dólar a $60. Tampoco debemos desconocer que nos encontramos ya en un contexto de cruda avanzada neoliberal en toda la región, en un continente donde el imperialismo norteamericano intenta retomar el control hegemónico.

En este dramático escenario, debemos analizar que a las claras se explicitan dos salidas institucionales concretas en lo inmediato. Una es la que proponen los dirigentes del Frente de Todos, que consiste concretamente en no hacer nada, esperar sentados hasta diciembre, cuidar el caudal de votos y resguardar la gobernabilidad (así implique esto bancar las medidas antipopulares de Macri). Como venimos sosteniendo, la crisis social provocada por la avanzada neoliberal, fue directamente proporcional a la crisis de falta de participación política de la clase oprimida durante un largo período. Recordemos que venimos de décadas de restricción por arriba a la participación popular, a través de mecanismos de cooptación, clientelismo y burocratización, cuando no deslegitimación y represión de la protesta social. Este “paradigma de la No participación”, pudo evidenciarse allá a inicios de 2016, cuando en pleno conflicto por despidos en el sector público y en Cresta Roja, la cúpula kirchnerista llamaba a matear en las plazas (el “resistiendo con aguante”). En definitiva, este exacerbado llamado a “no cacerolear” –intentando incluso el freno de medidas de fuerza desde los gremios- no esconde otra cosa que el cuidado del porcentaje electoral, en detrimento de impedir mayores niveles de pobreza y desocupación para el pueblo.

La otra salida a este golpe contra el bolsillo de los de abajo, tiene que ver con lo que se propone desde los sectores combativos del movimiento obrero y las organizaciones populares, como la posibilidad de una resistencia organizada desde la calle. Apenas sucedida la devaluación, pudimos ver la respuesta de algunos de estos sectores, como fue la movilización de ATE Capital y el paro de los Metrodelegados en CABA, así como los cortes de Empleados de Comercio en Rosario. El plan de lucha extendido de los estatales en Chubut, sin dudas, es un ejemplo de resistencia organizada al guadañazo del Gobierno. Los movimientos sociales, urgidos por el hambre en los barrios, también salieron con ollas populares en todo el país, en el marco de un operativo policial de gran envergadura.

Desde el anarquismo organizado somos conscientes que no hay un clima generalizado de efervescencia popular, y mucho menos de rebeldía profunda. Hay lucha, descontento y expresiones altas de rechazo a la situación social, pero sabemos bien que estamos lejos de un “que se vayan todos”, y que los sindicatos y movimientos sociales carecemos de un programa de clase representativo. Sin embargo, se hace evidente que el humor social no tiene los mismos tiempos que el calendario electoral. Está claro que a la clase política en su conjunto, le asusta más la idea de un estallido social que la de un 10% más de pobres. Incluso, ante el inminente triunfo de Alberto Fernández, la dirigencia kirchnerista prefiere un triunfo con poco margen y descreimiento social a un desborde popular con la presión en las calles. En este punto debemos ser cautelosos. Sabiendo que hay sectores populares que han depositado esperanzas en el voto y en propuestas electorales progresistas–y que anhelan al igual que nosotros una sociedad sin explotación- es necesario interpelarlos e instar a la resistencia inmediata a través de la movilización popular. Desbordar y trascender el planteo de «solución por arriba», es una cuestión vital para devolver la confianza en la propia fuerza y organización de los/as de abajo, para que se exprese con vigor esa resistencia que da muestra de estar allí. La respuesta popular al saqueo del Gobierno y el capital financiero no puede hacerse esperar. Ante la disyuntiva de cuidarles la gobernabilidad o defender nuestro salario siempre iremos por la segunda y procurando que estén presentes los métodos que fortalecen a los de abajo.

Chile: el «modelo» neoliberal funciona… para los de arriba

En la región chilena el sistema de dominación gestionado por el bloque dominante  ha recrudecido y profundizado su política neoliberal. En estos dos años de gobierno de Piñera se ha desmantelado lo poco y nada de derechos sociales que poseía la clase dominada, y a su vez ha recrudecido su represión en contra de los sectores en lucha.

En el mundo del trabajo asalariado, los instrumentos de flexibilización laboral se han fortalecido, expresión de ello: el Estatuto Laboral Juvenil, y la Iniciativa de Ley que ha buscado aumentar la precarización del trabajo bajo el falso discurso de reducción de horas de explotación, anulando la posibilidad de negociación colectiva con la patronal y flexibilizando aún más las condiciones del trabajo. Por otro lado, la Reforma Tributaria, asegura el resguardo de las tasas de ganancias para el empresariado local y las transnacionales, en un contexto de crisis y desaceleración de la economía, perjudicando considerablemente a las clases dominadas.

En los territorios, la Ley de Integración Social ha consolidado el monopolio de acceso del suelo al mundo inmobiliario, erradicando a las comunidades de la producción y gestión de la ciudad y sus territorios, imposibilitando la concreción de proyectos autogestionados y participativos. El extractivismo y la mercantilización de la tierra y el agua, hoy tienen nuestros territorios con una grave situación ecológica, con una crisis hídrica cada día más compleja, expandiendo las zonas de sacrificio y la alteración de los ecosistemas, como lo acontecido con la contaminación del agua potable en Osorno, donde se visibiliza la mercantilización de las fuentes hídricas a través de las empresas sanitarias; la situación de Puchuncaví-Quintero que no ha sido resuelta; la muerte de la vida campesina, la flora y la fauna en las zonas devastadas por la sequía, y las falsas salidas que plantea el bloque dominante a través de la COP 25, y los tratados económicos como el TPP-11 y la APEC, que vienen a reforzar el saqueo de los cuerpos y territorios.

Actualmente asistimos a un recrudecimiento del aparato represivo y la criminalización de la protesta social. Ley aula segura, Agenda Corta Antiterrorista, Ley Migrante, son muestras claras de que el aparato estatal actualiza y profundiza su herramienta de control y disciplinamiento. Golpeando fuertemente a la clase oprimida: ambulantes, hortaliceras, migrantes, comunidades mapuche en resistencia y estudiantes secundarios. Sumado a lo anterior, el asesinato de luchadoras y luchadores sociales tales como: Macarena Valdés, Camilo Catrillanca, Alejandro Castro, y los feminicidios cada día más frecuentes en espacios públicos, la homo-lesbo-transfobia y el racismo,  nos evidencia el Estado de Excepción permanente en el que habitamos.

Se abre un nuevo período de lucha y resistencia

A los pueblos nadie les ha regalado nada. Todos los tiempos son de lucha, todos los períodos revisten sus complejidades. Ahora que la derecha y ultraderecha viene retomando el control de los gobiernos y los «progresismos» giren en esa dirección en mayor o menor grado (caso de la rearticulación peronista en Argentina o un eventual triunfo del FA con minoría parlamentaria en Uruguay, por ejemplo), se abre una nueva etapa de luchas, de Resistencias variadas y complejas. Porque todos los gobiernos vendrán por el recorte de derechos, por algún grado o plan de ajuste. Ya no hay crecimiento para repartir, solo miseria y garrote. Por lo tanto, los gobiernos y las clases dominantes graduarán los niveles de ajuste y represión: los habrá más intensos, otros más suaves, y otros descaradamente de extrema violencia de clase.  Todos estos regímenes tienen y tendrán en común la defensa del interés de las clases dominantes latinoamericanas y extranjeras.

Es por eso mismo que se intensificarán los niveles de lucha popular. El neoliberalismo trae resistencia. Lo saben, por ello apuestan con fuerza a la milicada. Pero los pueblos también saben, intuyen y anhelan una sociedad diferente. Los pueblos saben que un freno debe tener tanto despojo, que hay frenar tanta arbitrariedad. Ahí está toda una historia de luchas de nuestros pueblos indígenas, negros quilombolas, los trabajadores de la ciudad y el campo, los estudiantes, las diferentes expresiones y niveles de acción directa que se han dado en el continente. Gestas heroicas que marcan un camino; luchas actuales, recientes, que convocan a amplios sectores de pueblo, a seguir bajando a las calles, a ocupar y recuperar tierras, a defender la vida.

Estos tiempos que vienen nos exigen a los militantes anarquistas organizados políticamente intensificar el esfuerzo militante y tratar de brindar las herramientas necesarias al campo popular para resistir y avanzar en una perspectiva de largo plazo.

Un largo proceso de lucha nos convoca. Un largo camino de anhelos y esperanzas, de experiencias compartidas, de dolores pero también de victorias, de avances. El Anarquismo Especifista tiene mucho para decir y un papel que jugar en la construcción de esa sociedad diferente. En nuestras organizaciones y espacios militantes hay lugar y espacio para todos aquellos que busquen mayores niveles de militancia y compromiso, para todos aquellos que pongan lo mejor de sí al servicio de la causa de los de abajo.

Es en ese abajo que el Socialismo encontrará sus militantes y constructores. Podemos decir que la única alternativa a este mundo de barbarie es el Socialismo, y que el Socialismo será Libertario o no será!!!

POR LA CONSTRUCCIÓN DE PODER POPULAR!!!
FORTALECER LA RESISTENCIA!!
ARRIBA LOS QUE LUCHAN!!
FEDERACIÓN ANARQUISTA URUGUAYA (FAU)
COORDINACIÓN ANARQUISTA BRASILERA (CAB)
FEDERACIÓN ANARQUISTA DE ROSARIO (FAR) -ARGENTINA
FEDERACIÓN ANARQUISTA DE SANTIAGO (FAS)- CHILE
GRUPO LIBERTARIO VÍA LIBRE -COLOMBIA   
ROJA Y NEGRA ORGANIZACIÓN POLÍTICA ANARQUISTA (RYN OPA) -BUENOS AIRES, ARGENTINA

11 de septiembre de 2019

"Entierra mi corazón en Wounded Knee", historia de un etnocidio.

Por: Luis Carlos Muñoz Sarmiento / Rebelión.

A Valentina en su vigésimo séptimo natalicio.

Con el actual etnocidio en la Amazonía por cuenta de la esquizofrenia del poder, representada en Brasil por Jair Messias Bolsonazi y aquí por Varito y el vínculo narcos/paras, recobra una vigencia que aterra el filme  Bury My Heart at Wounded Knee (2007) , del canadiense Yves Simoneau. Inspirado en el texto histórico, no novela, de Dee Alexander Brown, basa su filme para TV entre otros recursos en el de la fotografía, como lo evidencian las viñetas que encabezan cada uno de los relatos contados por la blanca Elaine Goodale, el indio Ohiyesa, el senador Henry Dawes, los jefes indios YotankaTatanka, en lakota Toro Sentado, Red Cloud, Tasunka Witko o Crazy Horse, American Horse, el presidente Ulysses Grant, el General Sherman, el coronel Custer. Uno de los primeros puntos de conflicto entre blancos e indios se da en la batalla de Little Big Horn en la que, preciso, muere Custer, uno de los blancos asesinos de indios, al lado de Buffalo Bill o William F. Cody, el explorador pionero en quitar el búfalo al indio como medida de exterminio, igual que el “presidente” Andrew Jackson, Daniel Boone y Kit Carson, a quienes Marlon Brando, defensor de los indios, cita en su autobiografía como sus verdugos. Como luego se le quitaría el agua al pez y ambos al guerrillero,así como hoy la comida al pueblo, para liquidarlo a punta de sed y de hambre, siempre con el patrocinio de las transnacionales, asociadas a carteles y a paramilitaresde acuerdo con la canadiense Dawn Marie Paley, y de la única compañía que no es tal: la CIA.

El filme, hecho para TV, comienza con el asedio de los Casacas Azules a una aldea Oglala Sioux, continúa cuando el 25de junio de 1876 los sioux vencen al teniente coronel George Custer en la batalla de Little Big Horn, en la que mueren 270 de sus soldados y termina con la Masacre de Rodilla Herida que da título al filme, la que en verdad ocurrió a fines de 1890. Aun con sus imprecisiones históricas, el drama, filme histórico o western de Simoneau (Québec, 1955), es contundente en su ficción, la que por primera vez cuenta la historia desde las víctimas: los más de 300 sioux que fueron masacrados el 29 de diciembre de 1890 por los Casacas Azules, que así daban el acostumbrado cierre a una execrable faena de exterminio. La que ahora se recrea básicamente en dos continentes, América y África, con el recurso adicional a las quemas deliberadas para obtener, al cabo, terrenos despojados para rutas de drogas, un incremento en la producción de biocombustibles, el monocultivo de soya para ampliar el mercado cárnico, entre la transnacional gringa de alimentos Cargill y la mayor empresa cárnica brasileña, JBS, del mafioso corrupto Joesley Batista. El cineasta parte del libro homónimo de Brown, que comienza con la larga marcha de los navajos y se cierra, 30 años más tarde, con la masacre citada. Lapso en el que los nativos gringos perdieron vidas y tierras frente a la expansión del hombre blanco. Apenas se habían establecido los refugiados en la “seguridad” de la “frontera india permanente” (FIP), los soldados comenzaron a marchar hacia el Oeste a través del Territorio Indio, cuenta Brown: “Los hombres blancos de EEUU (que tanto hablaban de paz, pero poco parecían practicarla) estaban marchando hacia la guerra contra los hombres blancos que habían conquistado a los indios de México.”

Para entonces, 1849, cuando termina la guerra con México, que había empezado en el 45, EEUU tomó posesión de un vasto territorio que iba desde Texas hasta California. Todo esto se encontraba al Oeste de la FIP. En la invasión de 1946 a México, EEUU se apropia de Colorado, Arizona, Nuevo México, Nevada, Utah y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma: en total, de 2 millones 100 mil Km2 (el 55% de México), lo que dio en llamarse “la Cesión Mexicana”. A cambio, el Gobierno gringo se comprometió a pagar USD 15 millones. Para justificar las violaciones de la FIP , los políticos en Washington inventaron el Destino Manifiesto (1845) , término que llevó la ambición por las tierras a un Altísimo plano: creyeron que de allí venía el designio, del Altísimo y que, ya antes, con la Doctrina Monroe “América [era] para los americanos”, claro, no para los gringos, porque ellos tienen un particular concepto expansionista del término, al estilo del queluego tendránlos nazis con su Lebensraum o Espacio vital , a partir de feb/1933 con la llegada de Hitler al poder (1) . Los EEUU, poblados por inmigrantes, y en particular por europeos y sus descendientes, estaban al parecer señalados por el Destino, según sus dirigentes, para gobernar a toda América. De ahí el gentilicio, con su tácita justificación, que en adelante se esgrimió: el de americanos. Hecho que lleva a la Doctrina Monroe (1823) y al eslogan ya citado “América para los…”

La Doctrina fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida a James Monroe en 1823, esto es, en rigor, no por el quinto presidente, sino por su sucesor, o sea, sí hay quinto malo. La cosa lleva luego al llamado Plan Marshall, en honor a George, el Secretario de Estado, y diseñado principalmente por el Departamento de Estado, en especial por William Clayton y George Kennan, bajo el mando de Harry Truman, en 1947: más que un plan económico para la reconstrucción de Europa, y en particular de Alemania, un plan político para arrodillar a su antiguo/simulado enemigo: véase la alianza entre Adolf Hitler y Albert Watson, presidente de IBM para repartirse los dividendos sobre las víctimas de guerra, en 1936, en el documental The Fog of the War, 2003, o La niebla de la guerra, de Errol Morris (2), y para exterminar al fantasma del comunismo en el mundo a fin de que este fuera solo para los americanos, bajo el eufemismo de la Guerra Fría: término que, para el profesor Juan C. Monedero, es la III Guerra Mundial pues “oculta la enormidad de víctimas que implicó” y que convendría mejor llamarse II Guerra Interimperialista, “toda vez que estuvo motivada esencialmente por las tensiones de dominación imperial de los actores implicados” (3) y (no) por último, en los 70, el gentilicio llevará al sarcasmo de Piero en… Ellos nacen ancianos y van enniñeciendo/ a través de la vida/los americaaa… [y parte la palabra, para hacer el énfasis en…] anos.

Todo esto para señalar que los americanos, y toda su ascendencia, de los que habló Gangs of New York (2002) o Pandillas de NY, de Scorsese, para referirse al oscuro y dudoso origen de la ciudad llamada primero New Ámsterdam y, por ende, al turbio origen del país que al inicio quiso ser un continente, luego el mundo y, ahora, Mr. Universo, creían ser la raza dominante y, por ello, responsables de los indios: incluidos, claro, sus tierras, bosques y, sobre todo, riquezas naturales, fauna, flora y minerales. Estas, entregadas a perpetuidad en 1868, con el Tratado Laramie, pero que cuatro años más tarde comenzaron a ser zona de codicia blanca. Hay que recordar que las Black Hills fuera de considerarse tierras sagradas por las etnias, eran un terreno reclamado por los Lakota a los Cheyenes, a los que finalmente vencieron en 1776. Cuando concluye la Guerra de Nube Roja, nombre tomado del líder Red Cloud citado al inicio, las Colinas negras fueron incluidas en la gran reserva Sioux, donde a su vez los no indígenas quedaron excluidos. Aunque a menudo fueron consideradas “terra incógnita”, la expedición del general Custer, en 1874, muy pronto disiparía los rumores sobre el oro que había en dichas montañas. Para entonces, la economía gringa enfrentaba la Gran depresión de 1873 y los colonos, blancos, no sobra decirlo, desataron una fiebre del oro en ellas (de ahísurgió La quimera del oro, 1925, de Chaplin) que a todas luces violaba el Tratado Laramie y la Ley Federal. Las continuas incursiones en terreno Lakota, así como la desidia/impotencia del ejército gringo para evitarlas, hizo que Toro Sentado y Caballo Loco, entre otros, les declararan la guerra a los invasores y al Gobierno. La Administración de Ulysses Grant creó, de forma deliberada, esta guerra a causa de la fiebre del oro, con el fin de que la economía saliera del Crack de entonces, como aseguran muchos historiadores, no oficiales, entre ellos Howard Zinn, autor de La otra historia de EEUU – Desde 1492 hasta el presente. (4)

De ahí surge el conflicto que Simoneau sintetizó en 132 minutos y a través del cual mostró las diferencias entre los Sioux y el Gobierno gringo, con la mediación, siempre interesada, fraudulenta, mezquina, del senador, o sea, político, Henry Dawes. Hecho que arrojó la historia de un etnocidio, que llevó en 1973 a una nueva insurrección y en 1980 al fallo de la Corte, según el cual la toma de las Black Hills violaba tratados firmados con los Sioux. Ello va sin decir, claro, de los millares de mujeres indias desaparecidas o asesinadas a las que poco se cita. (5) Hecho directamente relacionado con el Removal Act, la abusiva y criminal Ley de 1830 que autorizaba el desplazamiento forzado de las tribus para apropiarse de sus tierras y por la que, hasta hoy, no paran los asesinatos, las desapariciones ni los despojos. Igual a lo que pasa hoy en Colombia con el capitalismo que se dice actúa para desaparecer el tráfico de drogas, pero que en realidad es una guerra contra el pueblo, como lo demuestra la investigadora canadiense Dawn Paley en su libro Capitalismo Antidrogas. Una guerra contra el pueblo(2018), útil para desnudar, de paso, muchos de los mitos que acompañan el discurso incendiario, falsamente castrochavista, auténticamente guerrerista y ciertamente neoliberal.

Pero, como señalan los créditos finales del filme de Simoneau, la Corte se negó a devolverles la tierra y, a cambio, ordenó pagar compensación. “Ese fallo, que ahora vale más de 600 millones de dólares, sigue sin ser reclamado…” y sobre el que, basado en la mayoría, el juez Blackmun escribió: “Un caso más maduro y podrido de tratos deshonestos, no será hallado jamás, probablemente, en toda nuestra historia”: “Se equivocó la paloma [Blackmun], se equivocaba”, diría el poeta pues luego han venido casos más maduros y podridos de tratos deshonestos que, si se los citara, reventarían estas páginas. Aun así, los Sioux, por su parte, no aceptarán deponer su reclamo de las Black Hills, un lugar que consideran sagrado. Entre los numerosos casos posteriores, cabe citar el de los indios Creek, los mismos que ocupaban la mayor parte de Georgia, Alabama y Misisipi y al que se refiere Howard Zinn: “En 1813 algunos de sus guerreros mataron a 250 personas en Fort Mims y seguidamente las tropas de [el presidente] Jackson quemaron un poblado creek, matando a hombres, mujeres y niños. Jackson estableció la táctica de establecer recompensas en tierras y botín.” (6) Como hace hoy el subpresidente ofreciendo “3.000 millones de pesos” por cada uno de los ex FARC, Iván Márquez, Jesús Santrich, Romaña, El Paisa, quienes es probable que, de común acuerdo, con el otro paisa, resolvieron enmontarse de nuevo, como ha conjeturado Cristina de la Torre en su columna ¿Pacto secreto entre el uribismo y “Márquez”?, de El Espectador. (7) Lo que, a su vez, se ha convertido en una especie de orden tácita para que, en adelante, ex rebeldes FARC o inocentes sean asesinados alevosamente, bombardeados, como empieza a verse: tal como ha querido el uribismo y sus diez millones de ciegos, cautivos y muertos/votantes. (8)

Después de todo esto, tal vez lo único que pueda reconfortar sea que Entierra mi corazón en Wounded Knee es un filme que gracias al guionista y al director permite conocer una versión más fiel a la historia real, no oficial, del que ha sido hasta el presente uno de los episodios más aberrantes de racismo, discriminación, xenofobia, en fin, intolerancia, en la historia de la Humanidad. De ella uno de los testigos inocultables ha sido el cine,a excepcióndel trabajo de Simoneau que contra la apariencia no es ficción.Como lo confirma un decidido defensor de la causa india, el actor y director Marlon Brando, en su autobiografía, coescrita con la colaboración de Robert Lindsey, Las canciones que mi madre me enseñó: “Desde su nacimiento, Hollywood difamó a los indios en películas como El prófugo. John Wayne probablemente causó más daño a los indios que el general Custer en toda su vida, al proyectar la imagen estúpida de un blanco valiente que lucha en la frontera contra los salvajes ateos. Hollywood necesitaba malos, y los indios pasaron a ser la personificación del mal. Pero el trato que hemos dado a los indios solo es un hilo del tapiz formado por la depravación humana. Además de la extraordinaria capacidad del hombre para pensar, existe un aspecto irracional de su mente que lo lleva a desear la destrucción en nombre de lo que considera su propia raza [la única es la Humanidad]. Darwin describió la necesidad instintiva, en los individuos de todas las especies, [antes lo hizo Lamarck] de proteger y perpetuar su propio grupo, pero el ser humano es el único animal que conozco que causa daño conscientemente a otros individuos de su propia especie. Cuando era joven y ayudaba a recaudar fondos para Israel [debiendo hacerlo para Palestina], quedé desconcertado por lo que en aquel momento era para mí un gran misterio: cómo era posible que alemanes en apariencia normales y corrientes ametrallaran a niños inocentes o encerraran a miles de personas en las cámaras de gas. Parecía increíble que los seres humanos pudieran hacerse semejantes cosas. Pero, a lo largo de mi vida ha quedado claro que somos capaces de cualquier cosa en nombre de nuestro propio grupo; se trata de una animosidad inmutable, es el resultado de millones de años de evolución.” (9) No, Mr. Brando, de involución. Y disculpe la necesaria/rotunda aclaración, como para que no sigan repitiéndose los errores de la guerra. McNamara en su Lección N° 2, La racionalidad no nos salvará, de La niebla de la guerra, sobrelo sabido: la guerra acaba cuando ya ha pasado por pueblos y ciudades sembrando muerte y destrucción. “Pues esa es la lógica de la guerra. Si la gente no muestra sabiduría, chocará como topos ciegos y comenzará la aniquilación mutua.” Asíreitera McNamara en el documental de Morris. (10)

El exterminio de indios hoy es el de ayer, si se considera el siguiente testimonio de alguien que por esas extrañas paradojas de la vida, justo en Wounded Knee, Dakota del Sur, presenció el levantamiento de un chippewa y un sioux, en 1973; testimonio a través del cual es posible inferir cómo han operado siempre los poderosos frente a los pueblos primigenios, cómo ante su propia debilidad actúan con arrogancia/soberbia frente a quienes conocen, defienden y protegen como nadie la superficie terrestre, la Pachamama: “Dennis Banks, un indio chippewa, y Russell Means, un sioux corpulento y apuesto que guarda un sorprendente parecido con Gail [Gall] (uno de los más grandiosos guerreros sioux), fueron individuos notables. Ambos, al abandonar la reserva, dejaron atrás sus raíces y su cultura para intentar vivir en el mundo exterior; ambos se sintieron en problemas fuera de la reserva y tuvieron que aceptar trabajos humillantes, pues era lo único que podían conseguir. Al igual que otros indios que abandonaron las reservas, se enfrentaron con un racismo que es, tal vez, el más atroz de todos:fueron víctimas no solo de la discriminación en los trabajos y en el tema de la vivienda, sino también de la indiferencia. La corriente principal de la cultura [estadounidense] los considera nulidades, y la gente los trataba como si no existieran. Dennis y Russell se encontraban en Minneapolis y descubrieron que compartían un problema: aunque habían abandonado las reservas, eran incapaces de dar la espalda a su propia cultura. Dieron un giro rotundo y decidieron volver a entrar en ella, y con otros indios fundaron el AIM [Movimiento Indígena Americano: al que el FBI acosó e intentó eliminar], que pronto se expandió por todo el país, para presionar al gobierno a que cumpliera los tratados y las promesas. El FBI, otras agencias federales, los rancheros y los vigilantes blancos —que en algunos casos se aliaban con títeres corruptos de las tribus que intervenían en elecciones amañadas— lanzaron una guerra contra el AIM que fue una mezcla del mccarthysmo [parnellismo: J. Parnell Thomas fue quien realizó el trabajo sucio del Comité de Actividades Antipatrióticas y Joseph McCarthy quien cobró los dividendos políticos] (11) moderno y el tipo de campaña armada que un siglo antes estuvo a punto de exterminar a los indios. Con grupos de choque, helicópteros armados, vehículos blindados y un aparato judicial a menudo con prejuicios a favor de los blancos [= sistema Lawfare de hoy, craneado en el Think Tank de Washington por sujetos como Mark Weisbrot], el Estado empleó todos sus recursos a fin de eliminar el AIM. Se gastaron millones para investigar la muerte de blancos asesinados durante los conflictos; ahora bien, cuando se trataba de la muerte de indios, el Departamento de Justicia, la Agencia de Asuntos Indios y las autoridades locales casi siempre cerraban los ojos; una vez más, trataban a los indios como si fueran menos que seres humanos.”

“A principios de 1973, cuando alrededor de doscientos miembros de la AIM ocuparon la población de Wounded Knee en la reserva de Pine Ridge, en Dakota del Sur, estuve incondicionalmente junto a ellos. Lo único que quería era que el gobierno permitiera celebrar elecciones libres para elegir a los líderes tribales, que se investigaran los abusos dentro de la Agencia de Asuntos Indios y […] revisaran todos los tratados indios. Ocuparon la población durante 71 días antes de conseguir la promesa incondicional de que sus demandas serían atendidas, promesa que solo se cumplió en parte. Si hubiera sido cualquier otro grupo el que resistía —el SLA [Simbiotic Liberation Army, Ejército Simbiótico de Liberación, famoso por el secuestro de Patricia Hearst: N. de laT. Elsa Mateo],los militantes negros o algún culto religioso excéntrico, por ejemplo—, creo que los habrían atacado y asesinado. Pero la fascinación de Hollywood por los indios había tenido un efecto benéfico: gracias a las películas son famosos internacionalmente y estoy seguro de que el gobierno se refrenó porque era consciente de que el mundo entero consideraría aberrante otra matanza de indios.” […]

“A principios de 1975, Dennis Banks me pidió que viajara a Gresham, en Wisconsin, donde un grupo de indios menomine se había apoderado del edificio desocupado del noviciado de los hermanos de la orden alexiana. Afirmaban que se hallaba en un terreno arrebatado ilegalmente a su tribu y exigían su devolución. Cuando llegué a Gresham, un pelotón de la Guardia Nacional provisto de cascos se encontraba en un lado, y en el otro había un ejército andrajoso de peones agrícolas que asomaban sus rifles por las ventanillas de sus camionetas. Más tarde me enteré de que algunos de ellos eran del Ku Klux Klan. […] No sé por qué me dejaron entrar, aunque los funcionarios del Estado decían que esperaban que yo y el padre James Groppi, un sacerdote católico maryknoll […] logramos poner fin a la disputa sin que hubiera derramamiento de sangre.”

“Atravesé clandestinamente el perímetro militar […] hasta llegar a un mundo extraño e irreal. En el recinto se escondían treinta o cuarenta menomines, dos o tres de los cuales tenían heridas de bala; parecían agotados, pero estaban decididos a no rendirse. Muchos de ellos llevaban escrita en sus camisetas o tatuada en los brazos la consigna ‘Escritura o Muerte’. No cabe duda de que estaban dispuestos a morir si no se cumplían sus demandas. Era pleno invierno y hacía mucho frío. El suelo estaba cubierto por casi un metro de nieve, y en el interior no había luz, calefacción ni agua. El gobernador había ordenado que se cortara la electricidad, el sistema de calefacción había fallado, las tuberías estaban congeladas, los lavabos no funcionaban y el olor era espantoso. De vez en cuando se oían disparos, algunos realizados por los peones y otros por los indios. No había dónde dormir, así que me acurruqué en el alféizar de una ventana y dormité hasta que alguien me despertó y me condujo a una habitación donde había una chimenea encendida y en la que un niño indio que había recibido un disparo en la pierna era atendido por un médico […] Durante toda la noche los helicópteros de la Guardia Nacional habían sobrevolado el edificio, dirigiendo la luz de sus reflectores de un lado a otro en busca de algún indio perdido y proporcionando […] un blanco fácil a los peones borrachos y prontos a disparar. Los indios jóvenes que se hacían llamar ‘perros soldados’ […] se cubrían con sábanas y corrían de un lado a otro de la nieve; de vez en cuando disparaban contra los peones. Un anoche colocaron al niño herido sobre una camilla, lo taparon con una sábana y salieron a toda prisa con la intención de llevarlo a […] recibir tratamiento médico, pero unos 40 minutos más tarde regresaron con el niño aún en la camilla. Al quedarse quietos y camuflarse con las sábanas, habían evitado ser divisados por los helicópteros, pero cuando avanzaban por la nieve, el indio que iba delante miró hacia la derecha y vio dos pelotones de guardias armados. Giraron y retrocedieron […]; cuando estaban […] a salvo, uno de ellos comentó: ‘—Ahora sé por qué nos llaman AIM; significa: “[Pendejos] en Movimiento”. [Assholes In Movement, en inglés]. Unos minutos más tarde volvieron a salir en otra dirección y al final consiguieron asistencia médica para el niño.”

La razón de incluir lo citado, es por lo que viene en el relato de otro amigo de los indios acerca de su sentido de armonía/unidad, la fe en que todo está interrelacionado, el creer que cualquier expresión de vida tiene un fin, su claro/puro sentido de democracia, la manera de elegir a sus jefes con transparencia y no a punta de dedocracia, evitando de paso el nepotismo, pero la traición final no: “Corrían rumores constantes de que el gobierno había ordenado que la Guardia Nacional recuperara el edificio del noviciado, lo cual sin duda habría significado derramamiento de sangre. Pero al igual que todos los indios que he conocido los que se hallaban en el noviciado sometidos al ataque bromeaban, al margen de las circunstancias y aunque fueran alcanzados por los disparos. Hablamos mucho y fue durante aquellos momentos cuando me di cuenta de lo unido que estaba a su filosofía de la vida y del paralelismo que había entre la de ellos y la mía. En términos de religión y filosofía supongo que estoy más cerca de lo que creen los indios que de cualquier fe convencional. Su esencia es un sentimiento de armonía y unidad, la creencia de que todo lo que existe en la tierra —el medio ambiente, la naturaleza, la gente, los árboles, la tierra, el viento, los animales— está interrelacionado, y que cualquier manifestación de vida tiene un fin y ocupa un lugar. Los indios también creen que nada es intrínsecamente malo; todos estamos en el mismo ciclo de la vida, y en realidad no existe la muerte, sino solo la transformación. Aplican lo que en muchos sentidos es una forma pura de democracia: las decisiones importantes se toman de manera colectiva gracias al consenso al que se llega enlos consejos y los jefes son elegidos por sus méritos; el solo hecho de que un joven guerrero sea hijo de un jefe no significa que sucederá a su padre a menos que se lo haya ganado por méritos propios. Históricamente, a menudo los indios recurrieron a un líder distinto que, a su juicio, protegería sus intereses, por ejemplo, a los grandes cazadores que poseían sabiduría, como Toro Sentado y Caballo Loco [no Salvaje], dos de los grandes jefes asesinados en la versión [gringa] de la Solución Final. […] Todo había terminado, salvo por un detalle: al final los indios fueron a la cárcel, pero no consiguieron la escritura [los documentos de propiedad colectiva]. Una vez más habían firmado un tratado con el hombre blanco y éste no lo había cumplido. El episodio de Gresham fue una metáfora [que aplica para lo que sucede hoy en muchas partes]más de las relaciones centenarias entre el hombre blanco y los indios. […] Al relato de Marlon Brando no podría faltarle su aclaración en torno al triunfo de los indios frente al blanco, los DDHH de mujeres, gays y demás, ni su retractación final en torno a Israel, a la par que se descuida a los nativos: “Creo que el triunfo de los indios es inevitable. Una sociedad no puede seguir afirmando que está a favor de ampliar los derechos de las mujeres o de los homosexuales, ni seguir gastando su riqueza para ayudar a un país como Israel a reclamar sus tierras históricas, y en cambio no hacer nada por sus propios nativos.” (2000: 389-391-392-393-394-395-398-401)

En conclusión, bastantes efectos se derivan del filme Entierra mi corazón en Wounded Knee, en su mayoría poco alentadores para el futuro de la especie humana. Así, el genocidio de las tribus originarias, los incendios y las quemas deliberados en la Amazonía, brasileña y colombiana, no son sino la repetición del etnocidio/ecocidio de 100 millones de indios que fueron masacrados, en EEUU (como ya antes 80 millones porla conquista española), por Andrew Jackson, George Custer, Buffalo Bill, entre muchos otros, con idénticas intenciones a las usadas hoy por Bolsonazi/Uribe/Duque/Macri/Piñera y CIA: ocasionar un desplazamiento forzado y masivo, para dejar los territorios libres, a fin de fomentar la ganadería extensiva; incrementar el extractivismo, todo al servicio del capital transnacional, tan claramente asociado al narcotráfico, a los carteles mexicanos, Sinaloa, Los Zetas, Jalisco; y hoy expandir las rutas del mismo, no de controlarlas ni, mucho menos, acabarlas, como tanto cacarean los gringos con sus más de 80 bases en América Latina: 13 de ellas en Brasil, 9 en Colombia y otras tantas en Argentina, gracias a apócrifos “acuerdos de cooperación bilateral y cultural”, respaldados por Trump y Netanyahu, entre otros siniestros personajes: ¿para qué han servido? Justo no para controlar el narcotráfico, pues eso no interesa, sino para detener los flujos de droga y de dinero a fin de agilizar el acopio de recursos, que en un 70% son los que colman las arcas de los bancos gringos y robustecen un capitalismo teóricamente antidrogas y prácticamente una guerra contra los pueblos. Con un plus negativo adicional: borrar del mapa toda disidencia, ejercer la censura mediática y de los organismos de memoria histórica, debilitar la educación pública y la cultura, someter todo foco de disidencia política o de oposición, continuar la inclemente/repugnante escalada de crímenes de líderes sociales y lideresas, dejando al garete niños, que más tarde serán fácilmente absorbidos como esclavos de las guerras a 30 o 50 años, y viejos, que en unos pocos años dejarán sus pensiones en las prestidigitadoras manos de un Estado que desaparece a sus “hijos” en el conflicto, en las EPS, en las urnas… funerarias. Los que luego son resucitados, por arte de mafia, para que voten por el que manda el dueño del platanal, con el gringo ahí, como decía Jaime Garzón.Lo queocurre, sotto voce, como en épocas de la Omertà siciliana, desde los tiempos de Andrés Pastrana hasta la actualidad con Uribe/Santos/Duque. Justo, éste último, el subpresidente de Varito, es señalado por el NYTde sabotear el “acuerdo de paz con las FARC” (12) : en realidad cese parcial de la guerra, como puede comprobarse actualmente, sin temor a equivocarse.

Como sin temor a equivocarse, se puede decir que el Gobierno le incumplió a las FARC en términos de acuerdos y de promesas. Así que el regreso de Iván Márquez, Santrich, Romaña, El Paisa y demás, sin ser fans suyos, ni más faltaba (ningún hecho justifica la vuelta a la guerra), era la única salida posible, desde su óptica. Hay que considerar, en primera instancia, la sistemática masacre de sus miembros: si un grupo no defiende a los suyos, ¿entonces a quién? En igual sentido, la reacción de guerreristas, milicos y paracos, es predecible: provocar una guerra que les sirva a todos, aun a costa del pueblo colombiano, como en EEUU a costa de los indios. Alguien ha dicho por ahí que las fuerzas militares nunca aceptaron la paz de Santos, porque figuraban en tal esquema como derrotados pues se rehúsan a aceptar que no pudieron con su histórico enemigo, aunque, eso sí, el general AlbertoMejía haya sacado pecho en RCN para decir que habían vencido a las FARC. (13) Y, ¿no se trataba de un acuerdo entre iguales, en el que ninguno debe subestimar al otro? Es claro que no. “La paz solo puede darse entre iguales”, recuerda el orientalista judío/palestino/gringo Edward Said, con Daniel Barenboim uno de los seres que mejor conoció el conflicto israelí/palestino.

Igualmente es posible sostener que Colombia es hoy uno de los países más peligrosos del mundo para defensores del medio ambiente: bueno, el segundo más peligroso, apenas precedido por Filipinas que, en 2018, desplazó a Brasil del tope en la vergonzante lista. (14) Uno de los aspectos relevantes de dicho informe es que los defensores del medio ambiente y de la Tierra, en notable cantidad representantes a su turno de los pueblos autóctonos, fueron y son considerados, por el capitalismo y sus áulicos/peleles de EEUU, como “terroristas, delincuentes o criminales” por defender sus derechos, los de sus pueblos y los del planeta, tal como lo denuncia ahora Vicky Tauli-Corpuz, relatora especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de la ONU: casos de Chico Mendes (1944-1988), en Brasil (15) , Bertha Cáceres, en Guatemala, Francia Márquez, en Colombia, entre muchos otros a nivel global.

Pero Colombia no es peligrosa hoy solo para defensores del medio ambiente, líderes y lideresas comunitarios y sociales, niños y mujeres y viejos, sino también para los educadores: prueba de ello, profesores universitarios han sido amenazados por las Águilas Negras, grupo anónimo cuyo liderazgo no es nada raro poder desentrañar, como ya lo insinuó Gustavo Petro, y que hoy amenaza a los miembros del mayor sindicato de educadores, FECODE. A través de un correo electrónico, al que se tituló “pilas Fecode” el grupo armado ilegal/legal sostuvo: “Es el momento de limpiar este país. Muerte a todos los colaboradores de las guerrillas, llamados líderes sindicales y sociales. Malparidos que apoyan y promueven las políticas izquierdistas al resto de la gente, supuestamente que disque[sic] para defender los derechos humanos. En verdad son guerrilleros camuflados entre los civiles.” (16) Alguien sostiene, por ahí, que raro que las Águilas Negras amenazan a “congresistas, periodistas y líderes sociales”, pero jamás amenazan a dirigentes del Centro Democrático ni a ninguno de sus seguidores, excepto a los de la llamada “oposición”: todos “guerrillos, comunistas”. (17)

Para terminar, y regresando al punto de partida, habría que establecer prioridades con respecto al exterminio de indios y al de quemas deliberadas en el Amazonas brasileño y colombiano, espacio que, según investigadores, contiene entre el 6% y el 9% del oxígeno del planeta (18) . Hay que admitir el absurdo de la insaciabilidad capitalista, en su pretensión de inundar al planeta de soya, carne e insumos para biocombustibles arrasando, en el intento, con su superficie; hay que admitir el absurdo de los juegos de guerra política, que son más insultos entre políticos que verdaderos líos entre naciones, cuando es la misma Tierra en que se libran dichas guerras la que está amenazada; hay que admitir el absurdo de la voracidad capitalista que amenaza la ecología mientras, a la par, se piense en crear una agencia global que le haga frente a la amenaza etnocida/ecocida de manera eficaz y decidida. El requisito de tal acción quizás vaya en la dirección de lo que alguna vez fue “comunismo”:así el ministro brasileño Araújo diga que “el cambio climático es un complot marxista”. (19)

La crisis en la Amazonía, tanto brasileña/colombiana como del orbe, no es solo ambiental: sobre todo, de DDHH. Mientras la insaciabilidad del capitalismo con sus distintos empaques, neoliberal, rabioso, antidrogas, rija los destinos de la Humanidad, no hay duda de que se trata de una guerra contra los pueblos: ¿Truth Trump? ¿Verdade Bolsonazi? ¿Non è vero, Varito? ¿Se entiende que un día de guerra en Colombia cueste COP 22 mil millones, al tiempo que se quiere implantar un modelo de “economía naranja”, detrás del cual se esconde el completo descuido de la cultura, el arte, la educación pública, la persecución a congresistas, periodistas y maestros, el asesinato sistemático de líderes comunitarios y sociales, el incremento desmedido del índice de feminicidios, la violación, desaparición y/o muerte de niñas y niños? Quien quiera escuchar cuentos de hadas en el infierno de la codicia/soberbia/prepotencia que aliste sus maletas porque, como decía Kundera evocando Mayo/68, la vida está en otra parte

Notas:

(1) Voz acuñada por el geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904), bajo la influencia del biologismo/naturalismo del siglo XIX. Establecía el nexo espacio/población, asegurando que la existencia de un Estado quedaba garantizada una vez hubiera el suficiente espacio para atender sus necesidades.
(2)The Fog of War – Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara (2003) o La niebla de la guerra – Once lecciones de la vida de Robert S. McNamara, documental de Errol Morris.La expresión “niebla de guerra” remite a la incertidumbre que se cierne sobre un campo de guerra, una vez empieza el combate: como al inicio de El gran dictador, cuando Chaplin, despistado, entre la niebla y rodeado de enemigos, pregunta: “¿Captain, are You There?”
(3) Monedero, Juan Carlos.El gobierno de las palabras. De la crisis de legitimidad a la trampa de la gobernanza. UPN, Bogotá, 2005.
(4) https://humanidades2historia.files.wordpress.com/2012/08/la-otra-historia-de-ee-uu-howard-zinn.pdf
(5) https://www.elsoldemexico.com.mx/mundo/miles-de-indigenas-desaparecidas-y-asesinadas-una-crisis-en-eeuu-1925225.html?fbclid=IwAR3V-99ItHFpsCJPLX5WQA0ffL-4GQ4vNSky-HeYA0fSOx-nMa_OTT5AKdY
(6) Zinn, Howard. La otra historia de EEUU. PDF, 512 pp.: 95.
(7) https://www.elespectador.com/opinion/pacto-secreto-entre-el-uribismo-y-marquez-columna-879102
(8) https://www.democracynow.org/es/2019/9/3/titulares/colombia_ex_farc_rebels_killed_in_bombing_raid
(9) Brando, Marlon. En colaboración con Robert Lindsey. Anagrama, Barcelona, 2000, 465 pp.: 384-385.
(10) https://www.youtube.com/watch?v=K_IsdzW6_wg
(11)Hueso, Ángel Luis. El cine y el siglo XX. Ariel Historia, Barcelona, 1998, 267 pp.: 111.
(12) https://noticias.canalrcn.com/nacional-pais/new-york-times-senala-al-gobierno-duque-sabotear-el-acuerdo-paz-las-farc?fbclid=IwAR0h3jZuC_BIoI5krFg9Uak91EWA03im7SvVym4UCy3jWWRqHN9SpRaJXjA#.XWg9Qe-t_F4.facebook
(13) https://www.youtube.com/watch?v=nvsjdE-ENuA
https://www.youtube.com/watch?v=ODzpSvxNpZY
(14) https://noticias.canalrcn.com/nacional-pais/colombia-el-segundo-pais-mas-peligroso-del-mundo-defensores-del-medioambiente
(15) John Frankenheimer realizó en su homenaje el filme, para TV, The Burning Season – The Chico Mendes Story (1994) o Una temporada ardiente – La historia de Chico Mendes, con Raul Julia en el papel del líder medioambiental.
https://www.youtube.com/watch?v=xuBU-wfkrzg&fbclid=IwAR0cFkLU1cShfN32PBerZo49T4mgPaPpGvBG4WsAKsSl0XH6BaswU3YBO1Y
(16) https://www.elespectador.com/noticias/educacion/aguilas-negras-amenazan-miembros-del-comite-directivo-de-fecode-articulo-879316
(17) https://www.elespectador.com/noticias/judicial/con-panfleto-aguilas-negras-amenazan-congresistas-periodistas-y-lideres-sociales-articulo-810219
(18) https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/realmente-la-amazonia-es-el-pulmon-del-planeta-articulo-879337
(19) https://larepublica.es/2019/01/13/ministro-brasileno-el-cambio-climatico-es-un-complot-marxista/?fbclid=IwAR2_QXWqSYtvBplJtR8ama17WBeD1fzE_paf6Q-QTwktfCTwPh5rgf8ciuE

1 de septiembre de 2018

La nueva izquierda italiana: entre Gramsci, el poder popular y América Latina.

Por: Darío Clemente y Hernán Ouviña / Gramsci en América Latina.

Viola Carofalo es vocera de Potere al popolo (Poder al pueblo), plataforma de movimientos sociales, organizaciones de base y partidos de izquierda que ha surgido en el contexto de la profunda crisis por la que transita Italia. Joven feminista, trabajadora precaria, activista meridional e integrante del Centro Social napolitano Je so Pazzo (“Yo estoy loco”, emplazado en un ex manicomio recuperado en el que han creado proyectos productivos, culturales y de salud popular), nos comparte su mirada acerca de la coyuntura que se vive en su país y en Europa, donde existe un gran crecimiento de las fuerzas de ultraderecha y de propuestas populistas, pero también de una nueva izquierda con perspectiva anti-sistémica. Las tensiones entre la construcción de poder popular y la disputa institucional. Las experiencias de Syriza, Podemos y Francia Insumisa y la necesidad de no copiar modelos. Los aportes de Gramsci, Fanon y el feminismo en la elaboración hoy de una propuesta de carácter anticapitalista, anticolonial y antipatriarcal. El desafío de construir un internacionalismo de nuevo tipo, las resonancias de los procesos políticos latinoamericanos, y el amor por el Che y Maradona en Nápoles.

Potere al popolo Viola Garofalo

EL NUEVO GOBIERNO EN ITALIA Y LOS DESAFÍOS DE POTERE AL POPOLO (PAP) 

En Italia se acaba de formar un gobierno encabezado por un partido “populista”, el Movimiento 5 Estrellas, y un partido de extrema derecha, la Liga Norte, que hace un guiño a los nuevos fascismos y nacionalismos europeos, con propuestas antiinmigrantes y de gran hostilidad hacia los derechos LGBITQ. ¿Son dicotómicos populismo y fascismo, o resultan compatibles a punto tal de poder articularse en un mismo proyecto político reaccionario?

Una dificultad que hemos tenido, incluso al hablar con compañeros, ha sido tener que explicar qué entendemos por populismo, y nosotros decimos que nos referimos al modelo sudamericano, porque en Italia y en Europa la palabra populismo se vincula más fácilmente con la derecha que con la izquierda, así que en realidad el populismo y el fascismo pueden ir de la mano, y lamentablemente en la declinación italiana de la palabra esta conciliación es posible. Al mismo tiempo, creo que debemos razonar sobre el avance de la derecha y del populismo de derecha en Italia, yendo más allá de la figura de Matteo Salvini, quien es un líder muy peligroso porque a diferencia de la representación que a menudo se da de él, ha logrado implementar una estrategia de doble nivel, que es típica de los movimientos de extrema derecha en Italia. Por un lado, un nivel muy violento, giras de voluntarios armados que patrullan las calles contra vagabundos e inmigrantes, para controlar el “orden” y la “limpieza” en las ciudades. Por el otro, un nivel institucional. Creo que la palabra correcta para definir esta situación en Italia es el retorno a un fuerte autoritarismo. La impresión es que hay una gran desafección con respecto a la democracia y a la participación, y que frente a una crisis que aún sentimos muy fuerte, simplemente se quiera a alguien que resuelva todo. En este sentido, es una forma de fascismo y de autoritarismo clásico. El gran riesgo es que, al igual que Salvini y Luigio Di Maio son una respuesta clara a lo que había antes, es decir al llamado centro-izquierda, el peligro es que permanezcan en el poder precisamente porque se perciben como elementos de ruptura, cuando no lo son en absoluto, o bien como formaciones que quieren proteger a las clases populares, cuando tampoco es así en lo más mínimo. El otro riesgo es que uno piense que la única alternativa a esta derecha populista es un centro-izquierda, que en nuestro país ha vendido por completo los derechos de los trabajadores, el estado de bienestar, etc.

¿No existen entonces diferencias mayores entre el gobierno anterior y el actual?

La única diferencia que veo entre este gobierno y el anterior es quizás sobre los derechos civiles. No tanto con respecto al racismo, pero sí a los derechos civiles. En cuanto al racismo, Salvini es más directo, más “vulgar”, pero de hecho hace solo dos días felicitó al ex ministro del Interior, Marco Minniti, del Partido Democrático (PD), diciendo que hizo un gran trabajo con respecto a la llegada de inmigrantes a Italia. Por lo tanto, se ha puesto en continuidad con esas políticas, y eso me hace decir que, con respecto al racismo, creo que tenemos que ver este doble nivel. En el nivel de las declaraciones, Salvini seguramente es más directo y grosero. En el nivel de implementación de políticas, aunque todavía no sabemos con precisión lo que va a hacer Salvini, debemos decir que el gobierno anterior fue muy racista y muy derechista al manejar la cuestión de los inmigrantes. Lo que hace la diferencia un poco, y ciertamente no es un asunto menor, es la cuestión de los derechos civiles, porque Fontana, quien es el actual ministro de la Familia, es una persona que tiene antecedentes terribles desde este punto de vista, y ha sido muy claro de entrada sobre cuál es su programa: ha dicho que para él las familias homosexuales no existen, que las personas homosexuales son “desviadas”, que las mujeres tienen que tener hijos para resolver el problema de la natalidad en Italia, es realmente medieval. Pero creo que el problema es que los gobiernos anteriores, si bien han sido mucho más correctos en la forma, en la realidad han hecho muy poco por las mujeres. Veo la diferencia, pero es más una diferencia de lenguaje, de propaganda, que en las medidas. Aunque obviamente los idiomas y la propaganda también son importantes, porque son los que crean el sentido común, la forma de pensar en una nación, por lo que no deben subestimarse.

Habrás visto que está circulando en internet la frase de Gramsci que dice que el fascismo se presentó como el “anti-partido” que quería limpiar el parlamento, y terminó por sedimentar una dictadura sangrienta…

El fascismo histórico, quiero decir el de Mussolini, nació desde un movimiento populista, el de los Fasci Siciliani, tomando de ahí su nombre, el cual fue en sus orígenes un movimiento con rasgos socialistas. De modo que el fascismo siempre ha utilizado máscaras diferentes para presentarse, no es una cuestión relacionada solamente con Salvini o el autoritarismo general que este gobierno expresa. Es una cuestión que concierne al fascismo como forma histórica en Italia. El fascismo proviene de movimientos socialistas, es la transformación de esos símbolos, así que en cierto modo siempre ha sido camaleónico, siempre ha sido algo que se transformaba, entonces quien dice que Salvini no es fascista porque no tiene camisa negra, creo que no conoce bien la forma histórica del fascismo en Italia. A la vez, quiero aclarar que Salvini o Di Maio no dieron un golpe. Creo que el gran problema radica en los partidos que vinieron antes y que lograron producir una gran desafección en la gente, que terminó alejándose de la política y odiándolos, pero no solo porque robaban o porque eran corruptos o moralmente incorrectos, sino porque habían olvidado materialmente las condiciones concretas de la gente.

Tanto la Liga como el Movimiento 5 Estrellas (M5E) han fundado parte de su éxito electoral sobre una crítica despiadada al euro y las instituciones europeas, mientras que el nombramiento de un ministro de la economía contra el euro ha estado recientemente en el centro de una crisis política, poniendo en riesgo la conformación del gobierno debido a la contrariedad del presidente de la República. De alguna manera, esta hostilidad hacia la Unión Europea de la austeridad neoliberal parece ser un “núcleo de buen sentido” ampliamente difundido en la población. Frente a este nuevo gobierno, ¿cuál es el camino para articular un amplio bloque de oposición desde una formación que no cuenta con representantes en el parlamento? ¿Es posible que esta derechizacion del M5E deje un espacio libre para disputar desde una referencia de izquierda?

Sería feliz si fuera así. Hablaste de la crisis institucional con respecto al nombramiento del Ministro Savona, que luego fue trasladado a otra dependencia. Las encuestas que se publicaron poco después de ese hecho mostraron que la perdida de consenso del M5E fue muy pequeña, mínima, y hubo un crecimiento de la Liga. No sé si los 5 Estrellas con este pacto con la Liga han perdido mucho consenso entre los votantes, porque sus electores los habían votado más que por su programa, y ​​por ende por su orientación, para dar un voto de protesta y a la vez de cambio. Entonces el estribillo que se siente continuamente por estos días es “dejémoslos trabajar”, “veamos qué hacen”. De nada sirve decir: “sí, pero ya han hecho un contrato, ya sabemos lo que quieren hacer, no sabemos cuándo lo harán, cómo lo harán, pero sabemos cuál es el horizonte”. Es inútil, porque desafortunadamente las personas responden “No, déjenlos trabajar, porque las anteriores fueron peores”. Este es un poco el mecanismo. El anti-europeísmo es un sentimiento que existe realmente en la población, tal vez no en una forma consciente y políticamente elaborada, pero sí existe. Entonces, llegando a las que creo que deberían ser las tareas de una oposición, fuera del parlamento, porque estamos fuera de él y dentro no hay oposición real en este momento, ciertamente puede ser importante traducir en una clave diferente este anti-europeísmo. Debemos comenzar a dejar en claro que somos diferentes, que somos adversarios de los de antes, del PD, exactamente como lo somos de Salvini y Di Maio, porque la otra cosa que todos dicen es “entonces ustedes quieren el PD”, que en esta coyuntura en Italia significa “quieren Europa”. El choque institucional que ha ocurrido con el actual presidente de la República, Sergio Mattarella, ha sido también esto; hubo un enfrentamiento entre la Europa-mercados y el gobierno que se estaba formando. Es por eso que de hecho se ha fortalecido la Liga, que representaba el punto más avanzado de esa posición anti-euro en el gobierno. La gente ha visto eso como una intromisión indebida y, sobre todo, como un retorno de aquellos que se consideran como los “poderes fuertes” de Europa. Pero no ven que en realidad el anti-europeísmo señalado más o menos abiertamente por Salvini y Di Maio -tengo que decir que mucho menos por Di Maio-, en realidad no tiene nada que ver con la redistribución de la riqueza, con el ayudar las clases populares; es simplemente una herramienta de propaganda. Doy un ejemplo: Salvini ha estado hablando durante días acerca de cómo redistribuir el dinero asignado por la Unión Europea a Italia para la recepción de migrantes, pero en realidad ese dinero está atado a ese uso específico, por lo que no se le puede cambiar de destino. Son mentiras continuas, pero la gente está tan cansada, tan enojada, que ni siquiera capta estas contradicciones.

En tu opinión, el M5E no ha perdido consenso…

No, perdieron muy pocos puntos estando al frente de un contrato de gobierno con un partido de derecha como la Liga; un gobierno en el que, además, existe una fuerte desproporción en favor de la Liga, a pesar de que 5 Estrellas haya recibido el doble de votos. La Liga tiene 6 ministros contra 7 del M5E, y encima se trata de ministros “más pesados”. Pero no creo que esto haya llevado a un gran descontento en sus electores. Hubo concejales a nivel local que salieron del M5E después del pacto con la Liga, pero se cuentan con los dedos de una mano. No hay gran disenso porque prevalece el razonamiento de la expectativa, del “vemos lo que sucede”. El M5E es el triunfo de la anti-política, por lo cual para el votante no es importante con quién está aliado, siempre que pueda hacer las cosas que dice que quiere hacer, pero obviamente se trata de una contradicción porque con la Liga es difícil tomar medidas populares y progresivas.

Recientemente afirmaste que la “cuestión meridional” todavía existe, pero que no debe leerse como pasividad de las masas y movimientos en el sur, ya que en tanto laboratorio político muestra más vitalidad que el norte. En las últimas elecciones la derecha, y en particular la Liga, se ha extendido por todo el centro-norte, mientras que el sur ha votado compactamente por el M5E. Gramsci lanzó poco antes de ser encarcelado un interrogante que hoy parece actualizarse: ¿Será el sur la tumba del fascismo o la reserva de la reacción?

Digamos que no estoy muy contenta con el hecho de que votaron por 5 Estrellas, hubiera preferido otra cosa. Más allá de las bromas, creo que en el sur simplemente todas las contradicciones se sienten más fuertes. Bajan directamente a la población, mientras que, en el norte, tal vez porque todavía había un pequeño margen desde el punto de vista económico, en un contexto de crisis, se sentían con menos fuerza. En un cierto sentido el sur es el lugar más explotado y al mismo tiempo el que en los últimos años ha tenido una redención desde un punto de vista político. Hablando del resultado electoral de la Liga, no puedo estar muy contenta. Si bien está claro que a la Liga en el sur no le fue como hubiesen querido, de todos modos, le fue demasiado bien, porque estos son los que hasta hace pocos años decían que apestábamos, que teníamos cólera, por eso el hecho mismo que alguien haya votado por ellos, es demasiado significativo como para decir que el sur puede ser una barrera contra el fascismo. Creo de todas formas que seguramente en el sur hay una cultura donde la intolerancia racial, por ejemplo, es un poco menos fuerte. Desde ya la Liga tiene más radicación en el norte, donde ha podido trabajar durante más años. En resumen, no sería tan feliz, porque me parece un resultado bastante negativo.

Lo cierto es que el resultado de la votación deja la imagen de una polarización y fractura territorial muy fuerte

Tal vez la situación de polarización nunca haya sido tan clara como hoy. Pero daría vuelta el discurso y diría que finalmente han ganado dos fuerzas que son muy similares, solo que una en el sur prácticamente no se podía considerar. Son muy similares en la función que tienen, no tanto o no solo en los programas. Una función que antes que nada era “limpiar”, es decir, arrojar todo lo que estaba allí previamente. Este fue un voto que quería castigar con fuerza a los partidos tradicionales, es decir, que ha querido castigar al PD, que ha querido castigar a Fuerza Italia. De hecho, a ambos les fue muy mal. Y que, por lo tanto, ha recompensado a las fuerzas que se presentaron como “nuevas”. Obviamente, en el sur votar a la Liga todavía resulta un poco desagradable, porque aún resuenan sus canticos racistas en tus oídos, y entonces ha sido premiado el M5E. Por supuesto estas no son las únicas razones, se trata de una simplificación. Pero para mí este es el asunto principal, al cual hay que agregar que la Liga en el norte trabajó durante muchos años, por lo que tiene una radicación diferente, y creo que el tema del racismo -es una impresión, soy del sur, no soy del norte- tenía un poco más de influencia.

¿La articulación de un bloque de oposición en este momento se debe dar más en el parlamento o en la sociedad civil y en las calles?

En todas partes, pero en este momento en el parlamento no se puede, porque el parlamento se quedó con la boca abierta, todos están mudos. El PD, otros… Incluso Giorgia Meloni, que es de Fratelli D’Italia, un partido muy lejos de mí, dijo que está dispuesta a gobernar con ellos. Entonces, ¿quién sería esta oposición? ¿quién debería hacerlo, Berlusconi? La oposición en este momento es objetivamente solo afuera, no es un discurso de oportunidad, es solo afuera porque dentro no existe, y creo que deberíamos hacerla retomándonos las plazas, volviendo a los lugares de trabajo, reconstruyendo lo que en estos años se ha perdido, es decir, ese contacto con la base que Salvini y Di Maio sí han podido conquistar. Nosotros ya tomamos las calles contra el gobierno recientemente en Roma, junto con el sindicato USB.

Movilización Macerata - Potere al Popolo

LA CRISIS EN ESPAÑA Y LAS PERSPECTIVAS DE PODEMOS

Semanas atrás se generó un debate público, pero también al interior de Podemos, a raíz de la compra por parte de Pablo Iglesias y de Irene Montero de una casa valuada en 600 mil euros. Más allá de la deliberada intención de los medios hegemónicos en utilizar esta noticia para desprestigiar a la organización en una coyuntura crítica, lo cierto es que hubo una discusión acalorada y cierto descontento en el activismo de izquierda y en sectores del pueblo que han apoyado a Podemos, a tal punto que se decidió realizar una consulta interna, para que las bases decidan si sus dirigentes debían continuar en ese cargo o renunciar. ¿Qué opinas acerca de este proceso y en qué medida, más allá de este caso puntual, plantea un dilema o tensión propio de los proyectos emancipatorios y de la coherencia en términos éticos por parte de quienes los encabezan? 

Tengo dos ideas con respecto a esta pregunta. Primero está claro que hay una fuerte demanda -y esto me parece una señal de populismo, más allá de los matices que podemos dar, a veces radicalmente opuestos, a este término-, una fuerte solicitud de empatía. ¿Cuál es el problema cuando Iglesias y Montero compran una casa cara? Evidentemente no es un problema formal, legal, tienen derecho a comprar lo que quieran. Esto no es lo que se critica. ¿Qué es lo que se critica? Ellos son criticados por el hecho de que ya no existe un vínculo con su electorado, es como si su condición, al cambiar, rompiera de alguna manera ese vínculo. Y sus electores, la base de Podemos, pueden haberse sentido engañados por esta interrupción del vínculo. Pero este razonamiento es un poco peligroso, en el sentido de que si bien creo que la coherencia es importante y que la moralidad no es ajena a la política -en la medida en que son dos cosas que están necesariamente entrelazadas-, no obstante, me preocupa la idea de esta identificación con la vida privada de las personas. Ciertamente, cuando se trata de una casa cara puedo entenderlo más, pero me parece que el exceso de liderazgos individuales, que es la otra cara de la identificación, y la pretensión de que el líder se nos parezca, incluso en sus elecciones personales, es algo peligroso. Así que considero que Podemos hizo bien en someter esta elección a referéndum, preguntar a sus miembros si los dirigentes debían o no renunciar. Han hecho bien en sondear el sentimiento de la base, porque esto no debe ignorarse, pero creo que no debemos exagerar esta identificación, porque el riesgo es que en lugar de las elecciones políticas prevalezca la corrección de un líder, que es un elemento importante pero no lo es todo. Puedo dar un ejemplo de área de Sudamérica, con la esperanza de no decir tonterías. El Pepe Mujica creo que objetivamente es considerado en Uruguay un personaje difícil de atacar desde el punto de vista de su conducta personal, sin duda no es uno que va a cenas importantes, o que tiene autos, una casa lujosa, un ático o una piscina. Pero lo que me interesa son las medidas que ha tomado en estos años de gobierno, y me parece que hay una desproporción con respecto a la atención a su vida privada, que sin duda será limpia e intocable, y las medidas que ha tomado. Daré un ejemplo al revés. Cuando atacan a Salvini porque habría gastado una gran cantidad de dinero para una cena con Marine LePen, si lo atacas porque ha abusado de dinero público es justo, pero si lo atacas porque gastó mucho, por el lujo de esa cena, con los periódicos que informan cuántas botellas de champán se han descorchado o cuántos platos deliciosos se han comido, me parece una forma incorrecta de atacar a un oponente político, pero de una manera incorrecta, que no llega al fondo del asunto, porque podemos encontrar un santo que sin embargo sea de derecha y masacre a las clases populares. Así que veo un elemento que puede hacer perder la identificación de las bases en la cuestión de la compra de la casa, pero creo que debemos tener cuidado con sopesar a los líderes políticos solo por sus elecciones morales. La elección moral es importante, pero no es todo, de lo contrario el problema de Salvini sería qué vino toma, y no creo que sea eso lo principal.

Vinculado a este tema, queríamos consultarte por la reciente moción de censura que ha hecho caer a Mariano Rajoy en España y habilitado a ser gobierno al PSOE, con Pedro Sánchez como flamante presidente, y con intenciones de ciertos sectores de Podemos de colaborar brindando posibles ministros en el nuevo gabinete. Esto nos ha hecho recordar el debate que generó a principios del siglo XX el ingreso de Millerand (del partido socialista) al gabinete del gobierno ejecutivo en Francia, frente al cual Rosa Luxemburgo expresó su desacuerdo, afirmando que en una situación así “el gobierno burgués no se transforma en un gobierno socialista, pero en cambio un socialista se transforma en un ministro burgués”, ya que mientras en el parlamento “podemos obtener reformas útiles luchando contra el gobierno burgués”, en un ejecutivo de este tipo, más que una conquista parcial del Estado por los socialistas, hay por el contrario una conquista parcial de la dirigencia socialista por parte del Estado burgués. ¿Cuál es tu lectura al respecto?

Primero creo que la noticia de que Rajoy ha sido depuesto no hace sino traernos alegría, porque se trata de un líder conservador y reaccionario, un enemigo de las clases populares, por lo que solo puedo estar contenta. Dicho esto, el gran problema son las perspectivas que se abren ahora. No creo que Podemos vea al PSOE como un agente revolucionario, ni que vean la posibilidad de acceder a algunos ministerios como una palanca para la revolución. Me parece que no se engañan a sí mismos con esto. Mientras hacían la pregunta, se me vino una imagen a la cabeza de Brecht, que me gusta mucho. En Me-ti, el libro “de las mutaciones”, aborda a través de Lenin el tema de cómo gestionar los compromisos. Porque el problema del gobierno con el PSOE es sin duda el problema de la relación con el compromiso, es decir, cuál es el compromiso que te hace avanzar, lo que te hace arrebatar una victoria que luego puedes utilizar para tu frente y cuál es el compromiso que simplemente diluye tus reclamos, los debilita y les hace perder credibilidad. Entonces Lenin, en esta transfiguración que hace Brecht, tiene en frente de él dos vasos, uno de agua y otro de vino, y dice que para hacer compromisos hay que saber que, si quieres beber el agua y el vino, lo importante es no mezclarlos en el mismo vaso, sino dejar un vaso con agua adentro y un vaso con vino. Si los mezclas, ya no puedes separarlos. Entonces, lo que Brecht sugiere a través de Lenin es que el compromiso es posible en política, pero solo es posible si uno está dispuesto y en condiciones de escapar de este compromiso cuando se convierta en un elemento peyorativo, que daña tu perspectiva en lugar de fortalecerla. Obviamente, dicho de esta manera parece mucho menos problemático de lo que realmente es. Lo que quiero decir es que si Podemos tiene la conciencia, y creo que lo saben mucho mejor que yo, de los límites de un gobierno con los socialistas, ciertamente pueden usarlo. Si Podemos se mezcla con los socialistas, es decir mezcla el agua y el vino, ya no puede separarla. Creo que si tienes una fuerte conciencia de esto el problema no surge, no necesariamente lo veo como un fracaso o una desnaturalizacion, lo veo como una posible oportunidad. También porque Podemos no es un partido pequeño, que ha logrado sólo un 2% o 3 %. Podemos es una fuerza importante en España. Si PAP hubiera ingresado al parlamento no se habría aliado con nadie, porque nuestro peso no es tal como para garantizarnos la posibilidad de retroceder, salir de las alianzas, simplemente hubiéramos sido absorbidos. En este caso hubiera sido simplemente una alianza de conveniencia y oportunista, porque con un pequeño porcentaje no se puede pensar de arrebatar victorias importantes. Nosotros habíamos declarado desde el principio que íbamos a ser oposición. Una fuerza que tiene un peso muy diferente, como Podemos en España, tal vez tenga la posibilidad, y creo que en las evaluaciones que han hecho lo habrán tenido en cuenta, para realmente mover algo, para conquistar cosas para las clases populares, para tomar medidas que son importantes, que mejoran las condiciones de vida, que refuerzan su base de consenso. Pero también es porque no son un partido del 1%, del 2%, así que no van, como se dice en Italia, con el sombrero en la mano, no van a pedir caridad, un lugar, un nombramiento, están en igualdad de condiciones o casi con los socialistas. Sin embargo, también creo -sin tener los poderes mágicos- que en algunos temas los problemas se presentaran rápidamente, las diferencias son muy fuertes y el encuentro entre Podemos y el PSOE no será fácil, especialmente con respecto a las cuestiones nacionales relacionadas con la Unión Europea. Creo que chocarán en algún momento. Pero el razonamiento que estaba haciendo era general, no si esta alianza tiene éxito o no, sobre lo cual tengo algunas dudas.

Entonces no haces una diferenciación táctico-estratégica entre el parlamento y el gobierno, siempre que se pueda mantener autonomía

La táctica y la estrategia se definen según la fuerza que tengas. No creo que la elección de Podemos sea estratégica en relación con el PSOE. Creo que es una elección táctica con respecto a la posibilidad de que sean aún más hegemónicos, más fuertes, puedan obtener victorias y consenso. He entendido así esta posible apertura, aunque puedo estar equivocada. Pero para hacerlo debes ser creíble, debes tener fuerza. Aquellos que me dicen que con el 3% van a hacer alianzas porque tácticamente sirve, tengo la sensación de que lo hacen por nombramientos, porque con un 3% me parece difícil poder orientar algo y hacer cosas importantes.

Según Rosa, es más fácil no mezclar el agua con el vino cuando estás en el parlamento y no en el gobierno…

Ciertamente. También es cierto que en el gobierno tienes otra posibilidad de intervención. Hay momentos para hacer oposición y creo que Podemos sintió que este era el momento de conquistar algo más.

Movilización migrantes Roma 16 dicembre 2017 - Potere al popolo.jpg

LO POPULAR VERSUS EL POPULISMO

Ustedes se han denominado Poder al pueblo, ¿cómo conciben y trabajan el concepto de pueblo?

Hay dos razones por las cuales hemos elegido este nombre y usamos el término “pueblo”. La primera es que se trata de un término inmediatamente comprensible: si le digo a una persona que es parte del pueblo, entiende al instante que es parte de aquellos y aquellas que normalmente sufren las decisiones, no las toman, porque no tienen poder, no son ricos, no tienen privilegios. Esa persona entiende inmediatamente el pueblo en este sentido. La segunda es que para nosotros de “Je so pazzo”, que hemos propuesto esta definición, hay algunas referencias históricas que amamos mucho, como las Panteras Negras o Frantz Fanon, que hablan de pueblo como algo más que el proletariado. Me refiero a un proletariado que incluye también a los no blancos, incluye los desocupados, los hiperprecarios, y que entonces de alguna forma ensancha más mallas. Porque lo que pasa es que en el discurso de la izquierda en los años setenta se ha convertido en preponderante una definición que no es la de Marx, es decir proletariado entendido solo como un proletariado de fábrica. No es la definición correcta, pero es la que en Italia se ha vuelto dominante. Cuando digo proletario, siempre que alguien me entienda, y son pocos, imagina inmediatamente al obrero. Dado que nosotros queremos representar más matices de la explotación, pueblo nos parecía el termino más adecuado.

¿Cuál es la diferencia entre popular y populista y cómo desarrollar una praxis popular sin diluir la lucha de clases?

Veo principalmente dos diferencias entre popular y populista. La primera es una de las características clásicas de los movimientos populistas, es decir, el hiperliderazgo exasperado. Creo que a pesar de que puede haber figuras que encarnan ciertas cuestiones sociales, y es correcto que esto sea así, porque tenemos que encontrar una voz que cuente la explotación, el racismo, etc., es necesaria una gran pluralidad en los procesos políticos, una gran democracia. Entonces primero no somos populistas en el sentido peyorativo en el cual en Italia a veces usamos este término, es decir, alguien que busca un líder o una figura de referencia carismática. La segunda diferencia es que los movimientos populistas, especialmente el populismo de derecha, tiende a hablar al vientre de la gente, a decir cosas que ya están en sus cuerdas, que ya están en la cabeza de la gente y simplemente las repiten, e incluso a veces las exasperan. Pienso en el tema del racismo, porque en Italia esto ha sido muy claro: tanto en la campaña electoral como en los meses anteriores se quería enfatizar esta cuestión, y ha funcionado. Por supuesto que esto lo digo en negativo. Ha sido palpable e inmediato, es increíble cómo sucedió en poco tiempo, cómo la propaganda de los últimos seis meses, del último año, ha llevado a una transformación no solo en el lenguaje, sino también en la relación con personas extranjeras, que son tratadas aún peor por la gente común, hay manifestaciones más frecuentes de racismo, etc. Nosotros no queremos favorecer estos instintos bajos, nos fijamos una tarea diferente: la de transformar lo que las personas piensan y sacar afuera la parte mejor, es decir, de alguna manera recordar cuáles son los reales intereses de clase. Así que somos populares porque hablamos a las clases populares, pero sin estimular sus peores instintos, como sucede con el populismo de derecha, que los instrumentaliza políticamente, usando el racismo o el odio hacia las mujeres y los pobres para tener consenso. En nuestro programa hemos puesto algunos puntos que quizás sean lo más anti populistas que haya. Por ejemplo, fuimos muy criticados por pedir la abolición del “41 bis”, que es el régimen de prisión dura que en Italia se aplica, entre otros, a los mafiosos. Según muchas organizaciones internacionales se trata de una forma de tortura, porque viola los derechos humanos de las personas que están encarceladas, y ponemos esto en el programa. Pueden imaginarse que cualquiera nos ha hecho preguntas, incluso tratando de meternos en dificultad, diciendo: “Entonces ustedes quieren que los mafiosos estén libres, o que no sean castigados lo suficiente”. Claramente esto es lo menos populista que puede haber, pero según nosotros es justo, por lo cual en este sentido no nos planteamos el problema de complacer a todos. No tenemos problemas en decir, por ejemplo, que queremos aumentar los impuestos. No pretendemos complacer a todos o hablar con todos, sino, precisamente, ser populares, es decir, representar a las clases populares, que al fin y al cabo somos nosotros y nosotras.

¿Qué relación imaginan entre el poder popular y las instituciones?

Para explicar esto, es necesario compartirles cuál fue la relación que hemos desarrollado con las instituciones y los dispositivos que hemos implementado. Hablo de mi realidad, que es la de Nápoles. Hemos imaginado y elaborado lo que llamamos “control popular”, que obviamente no es el resultado únicamente de nuestra reflexión, sino de la de muchas otras experiencias y movimientos. Hay algunos temas y problemas que creemos cruciales, como el trabajo, la migración o el derecho a la salud pública. Lo que hacemos es ir con grupos de personas que participan en las actividades sociales que realizamos en “Je so pazzo”, que aprovechan nuestra asesoría legal autogestionada, o la sala de salud popular, que participan en la escuela para niños, vamos con ellos y ellas a las oficinas estatales para asegurarnos que los servicios públicos se ejecuten como deben, que se respeten los procedimientos. Por ejemplo, vamos a las oficinas de la Secretaría del Trabajo con las personas que vienen a nuestra asesoría legal para pedir ayuda para ver si, por ejemplo, les pagaron las cargas sociales o si les deben horas extra. Vamos a hacer presión a la Secretaría del Trabajo, a ocuparlo si hace falta, para que vayan a hacer los controles en los lugares de trabajo donde los contratos se realizan con fórmulas no legales o incluso no se hacen en absoluto. Hay muchos lugares en Nápoles, pero también en muchas otras ciudades en Italia, donde se trabaja sin contrato. Entonces nosotros vamos a estos lugares en grupo a ver qué pasa, y presionamos para que se hagan controles, que se cierren directamente o se obligue a hacer contratos a los trabajadores. Hacemos lo mismo, por ejemplo, en los centros de recepción para inmigrantes o en los consultorios ginecológicos. Hemos logrado que cerraran muchos centros de recepción, o al menos que mejoraran las condiciones de muchos de ellos. Este es el primer nivel de relación con las instituciones y, por lo tanto, de control. Después creo que, con la actividad social, esto es interviniendo directamente en las necesidades de las personas, y haciendo que estas personas se activen -porque no somos un servicio, les pedimos a los que vienen que colaboren como pares- todos nosotros aprendemos a manejar el territorio. Comenzamos a conocerlo, a aprender cómo se hacen las cosas y llegamos a elaborar reclamaciones puntuales. Es una forma de hacer encuesta social y entender en detalle lo que se necesita en nuestros barrios y en nuestras ciudades. Y desde luego se va aprendiendo de alguna manera a administrarlos, a administrar el territorio. Es por eso que la transición a la representación, el optar por participar de las elecciones, ha sido muy natural. Porque al aprender a manejar el territorio de manera auto-organizada, dices “está bien, ahora puedo probar a hacerlo también como representante, porque esto puede ayudarme, puede darme más información, puede darme más posibilidades”, así que este fue el pasaje que nos llevó a afirmar que incluso las elecciones podrían ser una herramienta útil.

¿PAP se define como anticapitalista, antipatriarcal y anticolonial?

Claro que sí. Y son también temas que hemos explicitado de manera muy clara, tanto en nuestro programa como en las declaraciones públicas. Son tres temas urgentes en Italia, sobre los que tratamos no sólo de hablar sino también de hacer. El problema de la explotación, del capitalismo, de la pobreza, del sexismo y del racismo, aunque siempre en una clave que pueda ser comprensible, es decir, trabajando desde y sobre el lenguaje, no creando un lexico casi tribal, un lenguaje que deviene interno a un mundo y a un mecanismo, pero que finalmente no habla casi nadie fuera de él. Buscamos usar un lenguaje claro y palabras que sean simples. Hablamos muy a menudo de pobreza, pero casi nunca utilizamos el término proletariado, excepto en los documentos de profundización. No porque lo neguemos, sino porque no es muy comprensible y solo hablaría a aquellos que ya están altamente politizados, ya que tratamos de hablar con otros. De ahí que usemos términos que son inmediatamente claros para quienes los escuchan. Por ejemplo, si digo que una persona es pobre, no es lo mismo que si digo que es proletaria. Como marxista soy consciente de esta diferencia, pero a la vez sé que es una palabra útil y que funciona.

Potere al popolo Comida en Iglesia tomada

GRAMSCI, FANON, EL FEMINISMO Y LA ARTICULACIÓN DE LAS LUCHAS

¿Qué recuperan de Gramsci y cómo se posicionan con respecto a las lecturas más “institucionalistas” que se han hecho de su obra?

Como siempre, cuando alguien se convierte en padre de la Patria se debilita en el mensaje. Gramsci, no solo en lecturas recientes, sino también en algunas lecturas clásicas, en mi opinión fue muy domesticado por los marxistas, tanto que es muy poco frecuentado por los movimientos. Tengamos en cuenta que en los años setenta no hubo prácticamente presencia de él en los movimientos extraparlamentarios, debido a que era considerado alguien “institucional” por excelencia. Para nosotros por supuesto esto no es así. Por ejemplo, cómo Gramsci lee e interpreta la cuestión meridional es algo interesante, y en un plano más general, ya como PAP y no sólo desde mi específica realidad de pertenencia, reivindicamos su planteo en torno a la necesidad de la transformación del sentido común, es decir, de operar y trabajar sobre el sentido común y encontrar el modo de construir hegemonía.

¿Te parece que el concepto de subalternidad resulta pertinente para caracterizar a los grupos y clases populares?

Sí, creo que es la definición más correcta, aunque resulta una definición poco generalizada por los problemas que ya mencionamos, es decir, de no ser obviamente una palabra de uso común. Sin embargo, creo que constituye una definición correcta porque logra mantener dentro tanto el elemento material como el cultural de manera muy sintética y directa. Por lo tanto, es un término que hace parte de nuestro patrimonio.

¿Consideras que, como plantea Gramsci, es posible anticipar o prefigurar en el presente la sociedad por la que se lucha, sin esperar para ello a la conquista del poder?

Tiene que ser así, porque, imaginémonos o hagamos fantasía que mañana tomamos el poder, nosotros tenemos que saber administrar ese poder, por lo que, si hacemos la revolución, es preciso tener una formación previa en la gestión del territorio y de lo público. Y no necesariamente pasa por ser diputado o senador; pasa por tener que lidiar con la transformación de la propia realidad cotidiana. Por lo tanto, creo que la sociedad futura hay que construirla hoy, aunque obviamente debe haber algunos cambios en la estructura que implican momentos de ruptura, en los que se da un salto de calidad en esta transformación. Y si bien esto hay que hacerlo todos los días, existe una trampa de la que tenemos que poder escapar: a veces decimos en broma que no es posible construir “la casa en el árbol”, como cuando los niños deben hacer una casa en las ramas de los árboles y allí imaginan una vida perfecta. Se imaginan a sí mismos como adultos para poder manejar sus propias vidas, olvidando que luego están los padres en la casa que realmente lo ordenan todo. Debemos transformar nuestros territorios y nuestras ciudades, a partir de comités, asociaciones, centros sociales, de todas las experiencias que luchan en estos territorios, pero es importante recordar que no podemos construir islas felices, de lo contrario el riesgo es que en tu pienses y digas que estás bien porque, en efecto, lo estás con tus compañeros o porque has obtenido algunas pequeñas victorias. En mi opinión la transformación debe ser general, de ahí que en este tipo de actividades sociales siempre tengamos que mantener la guardia en alto a nivel político, de manera tal que lo que hagamos no se restrinja sólo a disputas específicas, ni aquello que se obtenga se reduzca a victorias parciales, sino que aporte en términos de organización política y, por lo tanto, en la agregación de nuevas personas, así como en la estructuración de organismos propios y la posibilidad de tomar posesión de todas aquellas herramientas necesarias para cambiar la realidad. De lo contrario, el riesgo de “la casa del árbol” es en mi opinión muy fuerte.

PAP ha lanzado la apertura de las “Casas del Pueblo” como sedes políticas, pero también y sobre todo “trincheras” sociales en los territorios. La Casa del Popolo es un símbolo de la tradición socialista italiana desde finales del siglo XIX, luego hegemonizada por el PCI. Más allá de que este partido terminó integrándose al sistema, ¿hay algo de su capacidad de enraizamiento y de construirse sobre una base popular, de su forma organizativa a nivel territorial que crees que puede ser rescatado?

Ya está sucediendo. Ayer estuve en Lamezia, Calabria, para la inauguración de una Casa del Pueblo allí. Se ha abierto una clínica popular, dos centros de asistencia legal laboral, es todo muy rápido. Con respecto a las antiguas Casas del Pueblo, pienso dos cosas: las primeras Casas del Pueblo nacen como ayuda mutua, es decir, como un lugar de encuentro, pero también como un espacio donde la gente se ayuda mutuamente. Y dado que creo que en Italia estamos en una situación que es casi como la que se vivía a finales del siglo XIX, con respecto al trabajo, a los servicios sociales, a la salud, a la escuela, pienso que sea necesario recuperar algunos modelos, renovados sin duda, de esas organizaciones obreras y populares, porque estamos en esa situación, sin derechos y encima sin una gran fuerza de masas, porque no estamos organizados como entonces. En este sentido, nos gustó el nombre Casas del Pueblo. Hablando del legado del PCI, tengo que decir que, si hoy vas, por ejemplo, en el centro de Italia, y entras en una Casa del Pueblo, vas a ver que se ha convertido casi seguramente en un círculo, una especie de bar, en un lugar que tiene poco que ver con la política, aunque en el pasado estos eran lugares muy importantes. El PCI tuvo una historia con la cual yo, en lo personal, no me reconozco. Sin embargo, hay que reconocer que se ha tratado objetivamente de una gran fuerza progresiva, que ha llevado a cabo muchas batallas importantes en este país y que, sobre todo, ha sabido ser popular. En esa época se decía “Una sección del PCI por cada campanario”, es decir, una capilaridad que históricamente en Italia solo ha tenido la Iglesia, la cual representa aun hoy la organización política más poderosa en nuestro país. En esto el PCI ha sido sobresaliente, logró hacer hegemonía cultural, ser hipercapilar, y yo ciertamente no tendría problemas en recuperar esta parte de su historia política, la de la capilaridad territorial, del trabajo en el territorio.

En una de las últimas declaraciones públicas, como PAP han dicho que “el mutualismo permite establecer una conexión sentimental y material con la clase”. Parece una cita casi literal de 
Gramsci…

Oh sí, porque nos gusta Gramsci, así que sí, lo es. Creo que el camarada que ha usado este término sentimental, obviamente no lo ha hecho por casualidad. Porque responder a las necesidades significa, por supuesto, hacer una contribución material, pero también significa reconstruir una conexión, un sentido de unidad, un sentido común, y esto es importante porque lo hemos perdido. Hablo de nosotros como personas que quieren transformar el mundo. Los activistas en algunos casos hemos perdido esta conexión emocional, y terminamos siendo considerados como marcianos, y no como parte de la clase a la que pertenecemos. Cuando hablamos con personas como nosotros, parecemos desconectadas de la realidad. Y en cambio es esta conexión la que debe reactivarse, y en esto Gramsci es para nosotros y nosotras una fuente de inspiración.

Potere al popolo Je so Pazzo

¿Subyace en sus planteos también una crítica de cómo se entendía el concepto de vanguardia en los años ’70?

Creo que detrás de este concepto se esconde a menudo una gran impotencia. Me refiero a la idea de que ser “vanguardia” es decir cosas diferentes de los demás, mientras que para mí significa construir sobre lo que es socialmente reconocido. Por ejemplo, hoy en día consideramos que es importante hacer actividades de ayuda escolar para los niños, o salud popular, mientras que si yo afirmaba esto en los años ‘70 hubiera hecho una acción de retaguardia, porque al mismo tiempo que en las plazas se hablaba de lucha de clases y se pedía el control obrero de la producción, yo pedía de hacer apoyo escolar a los niños necesitados, una cosa propia de la iglesia. Pero actualmente en un momento de desintegración social absoluta, tienes que replantearte la vanguardia con respecto al tiempo que te toca vivir; decir y hacer algo avanzado, algo progresivo, algo que puede desencadenar la transformación social y de las ideas, pero congruente con tu tiempo. Mi impresión es que a veces se hace un mal uso de este concepto, precisamente en relación a los años 70, pensando que ser vanguardia significa decir cosas que nadie dice, y por ende socialmente no reconocidas, pero no creo que esto sea ser vanguardista, porque si no tienes a nadie detrás de ti, no eres ninguna vanguardia.

Has descrito a la realidad de la izquierda de base en Italia como fragmentada, en gran medida incapaz de hablar con el resto de la sociedad, a menudo cerrada en un autismo autorreferencial. ¿La historia de los centros sociales ha terminado?

Creo que decir fragmentado es incluso poco, en el sentido de que no solo está hecha pedazos, sino que muchas fuerzas se han dispersado y hasta disuelto. Por lo que no se trata solo de volver a juntar las piezas, unirlas y resolver el problema de esta manera. La cuestión es que muchas personas no se consideran más de izquierda, ya no militan más, no se reconocen en ciertos lemas ni tampoco en ciertas luchas. Por lo tanto, el problema es más radical que la fragmentación o la división. Creo que la historia de los partidos, como de los centros sociales o de los movimientos, no están terminadas. Seguramente algunas formas se acabaron, no es que quiera desechar al pasado -yo también fui parte de ese pasado y no me arrepiento de lo que hice- pero la manera en que hacemos política debe ser radicalmente repensada. Entonces, si por centro social pensamos, como a veces fue en Italia, un lugar que es muy proyectado hacia dentro del movimiento y no afuera, un lugar de agregación casi exclusivamente juvenil, sí, creo que esa fórmula tiene poco que decir hoy y necesita ser repensada.

Eres mujer, precaria y del sur de Italia. En tu país existe una fuerte tradición de lucha feminista, pero también persiste la discriminación hacia la población meridional. En Argentina vivimos una coyuntura donde es probable que se conquiste el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, en paralelo a una creciente estigmatización de las y los migrantes y del intento por parte de un gobierno neoliberal de extremar la precarización del trabajo y de la vida. ¿Cómo pensar las luchas contra el patriarcado, el capitalismo y la colonialidad, sin disociarlas entre sí?

De acuerdo a mi lectura política, la lucha feminista no está desvinculada de la lucha de clase. Soy consciente que la de género es una cuestión específica, pero de todas maneras está vinculada a las condiciones materiales de las mujeres. De hecho, me parece extraño que una mujer pueda luchar contra el patriarcado pero no contra la explotación, porque son dos cosas tan conectadas que constituyen dos caras de la misma moneda. Nosotros intentamos articularlas en este sentido, en la conexión de estas contradicciones y de estas formas de explotación. Mi elección como vocera de PAP ha sido también una señal con respecto a esto. Porque si bien es cierto que, en Italia, y mucho más en Sudamérica, hubo un fuerte movimiento feminista en los últimos años, y se ha vuelto a poner en el centro la cuestión de género, estas luchas, al menos en términos de política, han tenido efectos relativos. Si miramos a cuantas mujeres están en las papeletas, o terminan elegidas, hay poco, y para mí, la lucha feminista también se hace de esta forma, la de dar voz, de representar. Hemos intentado hacer esto en varios modos, desde las candidaturas hasta la vocería. Creo que es una pelea importante, que debe ser mantenida en el centro, pero junto con todos los demás asuntos que vivimos, porque de lo contrario se convierte en algo muy abstracto. Ese es el gran riesgo de las contradicciones vinculadas a la identidad, es decir a la identidad de género, a la identidad étnica, a la religiosa. Si no puedes conectarlas, corren el riesgo de quedar un poco vacías.

Has indagado además en la obra de Frantz Fanon, ¿consideras viable un diálogo con Gramsci?

Sí, creo que es un camino que ya se ha recorrido, aunque me parece que está vinculado a una interpretación de Fanon que no es precisamente la mía. Me refiero al Fanon de los estudios postcoloniales, quienes traicionan un poco lo que es un elemento original y muy importante de Fanon, que en los últimos años ha sido eliminado casi por completo: la violencia y la necesidad de organizarse. Estos estudios se han centrado en otro Fanon, más cercano al reivindicado por Homi Bhabha. Sin embargo, me parece más simpático el Fanon “malo”, aquel de Los condenados de la tierra que el de Máscaras blancas. Y entonces me cuesta mantenerlos juntos a Gramsci y Fanon. Porque en mi opinión, el aspecto cultural en Fanon es importante pero no es tan urgente como otros, es secundario con respecto a lo que significa en Gramsci.

En Argentina la palabra “locura” tiene una tradición histórica muy larga. Las madres de Plaza de Mayo, por ejemplo, fueron acusadas durante la dictadura de locas, e hicieron de esta definición una identidad política radical. ¿Crees que es necesario hoy estar un poco locos y locas para insistir en que es posible la revolución?

Por supuesto, es imposible sin ella, porque me parece que la situación actual es sumamente grave, sobre todo en Italia, ya que en los otros países ha habido una mejor respuesta frente a la crisis y a las derechas, y si no se es un poco loco o loca, pues no te dan ganas de hacer política seriamente. Y a la vez, no hay posibilidad de encontrar fórmulas nuevas sin locura; de lo contrario, continuaremos haciendo cosas que no funcionan. Incluso nuestro nombre, “Yo estoy loco”, lo hemos elegido también por esto. Es el título de una canción napolitana, aunque es cierto que además nos gusta precisamente por su significado.

Murales Blu - Ex Opg - Potere al popolo - Diego Dentale.jpg

LAS DISYUNTIVAS DE LAS FUERZAS DE IZQUIERDA EN EUROPA

PAP nace en un momento en que las nuevas fuerzas de la izquierda europea atraviesan un momento delicado: Syriza ha sufrido una involución, Podemos no ha logrado abrirse paso. ¿En qué movimiento o partido se inspiran más?

Nos han inspirado muchos movimientos europeos e internacionales, sabiendo que no es posible “transferirlos” de la misma forma en nuestro país, por lo que no se puede hacer Syriza ni Podemos en Italia, porque cada uno tiene su propia especificidad. Hemos seguido mucho el proceso de France Insoumise porque nos parece que como modelo de organización puede ser interesante. Podemos también puede ser un modelo de organización interesante, pero no se pueden repetir de la misma manera. No se puede reproducirlos en Italia, porque las condiciones son muy diferentes. Una entre otras es que en nuestro país está el M5E, que ha capturado y absorbido mucho descontento social, direccionándolo hacia otros objetivos.

¿Qué aspectos de la estructura organizativa de France Insoumise y de Podemos les resultan interesantes?

Ambos usan herramientas telemáticas pero también estructuras territoriales. Queremos mantener este criterio, de una organización que no sea un partido clásico, en la que también haya diferentes organizaciones y movimientos. Porque dentro de PAP hay subjetividades partidarias a las que no pedimos que se disuelvan, de no tener mas su especificidad, sino simplemente que sean parte de este mismo camino. Pero además, en mi opinion debe existir la posibilidad de membresía individual, es decir, de individuos que no se reconocen en ninguna estructura, en esto hay una similitud con France Insoumise.

Ex-opg - ( Melenchon )

France Insoumise se caracteriza por un líder fuerte como Jean-Luc Mélenchon. ¿En qué medida es posible construir liderazgos colectivos?

Es complicado, esto tiene que ser el resultado de razonamiento y discusión. Creo que puede haber una pluralidad de figuras, o al menos que la figura del líder, la figura del portavoz, no tiene por qué ser tan importante como lo es para Francia Insoumise. No es una crítica, es una observación, no necesariamente lo que funciona en Francia también puede funcionar en Italia. Por ejemplo, en Francia usan mucho la bandera nacional, no sé, me pregunto sobre esto, si funcionaria como símbolo en Italia. De la misma forma no sé si esa figura de líder, ese mecanismo de liderazgo individual, funcionaria en Italia. No está dicho que se debe necesariamente copiar ese aspecto, pero sí puedes inspirarte en otros, como por ejemplo el de incluir en tu proceso politico subjetividades constituidas, partidos, así como individuos, grupos y asociaciones.

En otra entrevista has citado como inspiración el proceso desde abajo y el trabajo territorial de muchos colectivos que condujeron a Syriza al gobierno y al famoso referéndum popular. Algunos críticos podrían usarlo como precedente para no respaldar la experiencia de PAP, dado que ese esfuerzo terminó ayudando a una experiencia política que traicionó las expectativas iniciales.

No creo que el problema de Syriza sea haber nacido de una red asociativa local. En todo caso, si se puede subrayar un elemento crítico, son las elecciones que se hicieron después del referéndum. Y no sé cuanto tiene que ver esto con el proceso de  construcción de ese sujeto, creo que tiene más que ver con las elecciones políticas de su dirigencia, así que no veo la conexión. Seguramente hay, en cambio, y aqui me hago un gol en contra, otro problema fuerte, que es cómo gestionar el consenso cuando llegas al gobierno o accedes al poder, porque obviamente es diferente construir una red de sujetos o fuerzas de oposición, y ser una fuerza de gobierno. Pero quizás para nosotros sea temprano para pensar en eso, vamos a considerar este problema más adelante.

Hablando de Syriza, en tu opinión en el momento de las decisiones posteriores al referéndum, ¿falló el vínculo entre la dirigencia y esta red de organizaciones de base?

Sinceramente escuché y leí palabras muy pesadas contra Syriza y obviamente contra Tsipras, con las que no estoy de acuerdo. No comparto la retórica de la traición, no en esos términos. Es una palabra que, en general, en política no me gusta mucho, aunque sí creo que hubo un desapego con respecto a lo que quería la base, que había sido expresado claramente en el referéndum.

AMÉRICA LATINA COMO ESPEJO

Teniendo en cuenta el carácter global del capitalismo y los desafíos comunes de las organizaciones de izquierda tanto en Europa como en América Latina, ¿crees que es importante apostar a la construcción de un nuevo tipo de internacionalismo?

Sí, pero debe ser un internacionalismo de luchas reales y concretas, entre los movimientos que quieren transformar la sociedad. No sé en este momento tan complejo cómo se puede articular un nuevo internacionalismo, lo que sí sé es que nosotros existimos hace seis meses y ya tenemos asambleas territoriales de PAP en muchos otros países, sobre todo europeos. Se trata solamente de un nivel regional, es cierto, pero en seis meses, mientras hacíamos campaña electoral en Italia, nos hemos planteado el problema de construir esta conexión a nivel internacional. Son caminos muy largos y muy complejos. No es algo que se haga de inmediato, pero ¿que otra cosa puedes hacer hoy? Nosotros tomamos contacto con todas las realidades que podemos, de todos lados. Hace dos meses, por ejemplo, nos encontramos con una delegación del MST de Brasil. 

En ocasiones lo que faltan son relaciones y ámbitos de articulación entre los propios movimientos tejidos por abajo, no tanto con ciertos líderes, que por lo general son quienes además aparecen en los medios hegemónicos y a veces hasta pierden su vínculo orgánico con las bases…

Eso es normal, está claro que estando muy lejos tomas lo que puedes comprender, lo que puedes alcanzar, que es lo que más está a la vista. El problema es que no hay conexión internacional, eso es cierto. Pero esa conexión se debe construir, y de ambos lados. Con respecto a los movimientos desde abajo, esto es así porque falta organización, estamos en un gran momento de reflujo y de debilitamiento de las luchas. Si pensamos en lo que ha sido desde un punto de vista de conexión internacional la lucha palestina, ciertamente hoy no hay comparación. En la actualidad puedo saber lo que está sucediendo allí solo a través de la voz de unas pocas personas con las cuales tenemos contacto, pero no tengo una organización de referencia fuerte. Doy este ejemplo porque creo que se trata de una experiencia emblemática en este sentido, porque históricamente se trabajó muchísimo la conexión internacional. Existe este problema de que no hay relaciones continuativas, y en este contexto la única posibilidad que tienes es hablar con las figuras que surgen. Resulta muy difícil imaginar lo contrario en este momento.

En América Latina hay una discusión muy fuerte sobre el neodesarrollismo y el extractivismo, ¿se habla de esto en PAP y de si es posible construir una sociedad a contramano de estas lógicas?

Sí, estamos al tanto. Nosotros abordamos ese debate a partir sobre todo de los problemas relacionados con la agricultura y, en general, con las cuestiones ambientales. Hay mucha atención con respecto a eso. Particularmente trabajamos la oposición a las grandes obras que devastan el medioambiente, dentro de PAP hay muchos activistas que son parte de los comités que llevan adelante esa batalla en todo el país. Nos interesa sobre todo repensar la economía y la producción de forma sostenible.

¿Hay alguna experiencia latinoamericana o argentina con la que se sienten identificados/as desde PAP?

La experiencia cubana para nosotros sigue siendo una referencia muy importante, también de resistencia popular, y luego la venezolana. Lo digo sin problemas. En particular con respecto a la cuestión de la relación con las instituciones, es decir, la relación entre horizontalidad y verticalidad. Este es en nuestra opinión el tema principal para el cual es importante seguir esa experiencia. Con respecto a la cuestión argentina, he seguido el debate sobre los bienes comunes que se ha dado allí, y más en general en América del Sur, que ha sido fuente de inspiración para el debate relacionado que tuvo lugar en Italia.

Por último, acaba de comenzar el mundial, ¿Qué significa Diego Maradona para ti y para ustedes en Nápoles?

A ver…en “Je so pazzo” tenemos un mural de Maradona y el Che, eso te dice todo. Sé que es una figura polémica, pero para nosotros, para Nápoles, ha sido una figura de identificación absoluta, porque era un tipo pobre que venía de un lugar que parecía ser muy similar a Nápoles, y eso dio la idea de la posibilidad de un rescate. Es una figura controvertida, sé que él no es un santo, pero para nosotros fue realmente así, era y es aún hoy una figura importante, incluso desde un punto de vista político, no solo porque tenga el tatuaje del Che, sino debido a que representaba a los últimos, a los que no les importa nada y van en contra de las reglas. Está claro que él representó muchas otras cosas también, que no estamos hablando de la figura de un revolucionario. Pero ¿sabes qué pasa?, que todavía hoy, cuando llegan a “Je so pazzo” los niños de nuestro barrio, que son hijos de familias populares y muy poco intelectuales, y ven el mural, primero ven a Maradona, luego ven al Che y dicen “¡ese tipo es el del tatuaje de Maradona!”. Para ellos, el Che es el tatuaje de Maradona. Digamos que llegan a conocerlo a través del él, así que el Diego también trajo un poco de ese espíritu. Tal vez en Argentina resulta menos simpático, pero nadie es profeta en su tierra. Tendríamos que entender antropológicamente qué cosa es el fútbol para Nápoles.

Maradona y el Che
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