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14 de octubre de 2019

Ante los oídos sordos la palabra de la digna rabia de las madres: palabras de Araceli Osorio, mamá de Lesvy.

Por:  Grupo de Acompañamiento Político de la Familia de Lesvy Berlín Rivera Osorio / Justicia para Lesvy Rivera Osorio.

Les compartimos las palabras que Araceli Osorio, madre de Lesvy, le dijo a los medios de comunicación el viernes afuera del Reclusorio Oriente tras haber sido declarado el fallo.

Ante los oídos sordos
la palabra de la digna rabia de las madres.


Eso es lo que pasa cuando nos escuchan, cuando nos creen. Cuando el beneficio de la duda es para las víctimas, eso es lo que pasa y sí, efectivamente, el hecho de que hoy se dictara una resolución condenatoria por unanimidad contra el asesino de mi hija, Jorge Luis González Hernández, tuvo que ver definitivamente con nuestra defensa. Con la presión que ejercimos, con la presión no solo en las calles, sino también con la presión que ejercimos nosotras al venir aquí desde nuestro coraje y nuestra rabia, desde nuestro dolor hablar por ellas, darles voz y decir que efectivamente “no estamos solas”.

Que todas estas personas que hoy están aquí y las que de momento no pudieron estar y no han podido estar saben qué fue lo que pasó esa madrugada del 3 de mayo del 2017. Estando en Ciudad Universitaria, Jorge Luis González Hernández privó de la vida a Lesvy Berlín Rivera Osorio, la hija, la amiga, la compañera.

Y el día de hoy llegamos aquí para escucharlo únicamente, para ser ratificado, por una autoridad que denominan “competente”. Nosotras creemos que no pudo ser de otra manera, nosotras fuimos las únicas que desde el principio le dijimos a esa autoridad, a esos servidores y servidoras públicas que no era un suicidio, que era un feminicidio.

Y hoy queda demostrado, hoy la verdad salió adelante, hoy empieza un camino hacia la justicia en el caso de Lesvy, ¿cuanto tiempo tendremos que esperar para que esa justicia se haga pronta y expedita para todas y cada una de las mujeres que fueron asesinadas, que siguen siendo asesinadas en nuestro país?

Esto es lo que pasa cuando nosotras nos formamos en un escalón para que la otra pueda avanzar, cuando una Irinea Buendía enfoca todos sus esfuerzos no por Mariana Lima, su hija, sino por todas y cada una de las mujeres a las que esta justicia, y en especial este poder judicial, tiene una gran deuda.

Queremos decirles a las autoridades de esta ciudad, de este país que esto es lo que pasa cuando se nos escucha, que tenemos mucho dolor pero también tenemos argumentos sólidos, válidos, fuertes, verdaderos, para que todos y cada uno de estos asesinatos cometidos contra nuestras mujeres sean demostrados y sean sancionados de manera adecuada, de manera justa y eso no señor, Andrés Manuel López Obrador, no es venganza, es justicia.

Y no señor, Andrés Manuel López Obrador, ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos.

Ni un feminicida más en las calles. Ni con nuestras compañeras desaparecidas, ni con nuestras compañeras y niñas que todos días sufren violencia por el solo hecho de ser mujeres, por esta violencia que se basa en la discriminación y en el odio hacia nosotras la mujeres, hacia nuestras compañeras trans que también hemos decidido que tiene que haber justicia para ellas, para todas y cada una de las mujeres que vivimos, transitamos esta ciudad y este país.

No estamos todas, nos faltan ellas y por ellas la lucha apenas comienza. Que se preparen porque nos van a ver así juntas en estos espacios, en los tribunales, en las calles, en todas y cada una de sus oficinas públicas, allí nos van a ver. Nos van a ver con argumentos, pero también nos van a ver con nuestra rabia y nuestro dolor.

Y nos van a conocer, y van a saber por nosotras por nuestra voz, por esta solidaridad y esta sororidad que no, que ellas no están muertas, que ellas fueron asesinadas pero que viven y están presentes todos los días en todos estos espacios para que haya justicia, no sólo para Lesvy, sino justicia para todas y para nuestras mujeres que se han llevado, que nos han arrebatado de momento.

Las seguimos buscando y queremos que nos las entreguen así como se las llevaron, queremos que nos las entreguen, porque nos lo merecemos, porque no nos merecemos que nos las arrebaten de esas maneras, porque no es justo, porque no lo vamos a permitir. Ni una desaparecida más. Porque vivas estamos, vivas nos queremos. Juntas y juntos, logramos justicia. Jorge Luis González Hernández, asesino.

Día 11 | Juicio oral del caso de feminicidio contra Lesvy Rivera Osorio.

Por:  Grupo de Acompañamiento Político de la Familia de Lesvy Berlín Rivera Osorio / Justicia para Lesvy Rivera Osorio.

Día 11: Resiste corazón, resiste que estamos caminando.

Once de octubre del año dos mil diecinueve. Sí, creemos que estamos en el dos mil diecinueve, aunque hay lugares en donde el tiempo se dobla, en donde el pasado se mezcla con el futuro y la injuria no va más. Y cuando el tiempo se dobla las miradas de las compañeras protegen nuestra humanidad, ahí las mentiras no tienen lugar. Hoy llegó el tiempo de juzgar.

Desde hace poco más de un mes tomamos la misma ruta. De camino a la campamenta hacemos el análisis político del día, hablamos de nuestros anhelos y preocupaciones, echamos una risa, cantamos una canción. Al llegar al Reclusorio Oriente hay que montar el techito de la casita-campamenta, colgar los retratos de nuestras compañeras en aquellas paredes hechas del alambre que divide a quienes procuran la justicia desde el Estado y a las que hacemos la justicia desde el amor, entonces todo es disponerse, reunirse y conversar; leer poesía, bordar, escuchar música, en dos palabras, organizarse y habitar.

Hoy la campamenta se ha llenado de gente buena dispuesta a acompañar, compañeros circenses que nos acompañan desde tempranito, música andina para abrir el corazón, la danza que Dení tan amorosamente preparó para Lesvy y para todas las que habitamos esta campamenta, ¡ahí vienen nuestras amigas las Musas Sonideras! Llegan personas sororas con camisetas moradas impresas con el bordado en el que todas colaboramos y en el que también se lee: ¡Justicia para Lesvy! ¡Justicia para todas!

Ocupamos el lugar, un espacio que hacemos nuestro debajo de este toldo gris, un pedacito que da cuenta de que nosotras podemos florecer frente a toda la violencia. Nuestra querida Vero nos trae taquitos para todas, no sabemos si nos espera una jornada larga y ella siempre nos cuida la panza y el corazón. Todo está un poco borroso, la prensa espera a nuestra familia, nosotras les esperamos también, algunas vamos a entrar, las demás resguardan la campamenta.

Da inicio la audiencia, primero se escuchan las conclusiones del Ministerio Público que ha actuado en coadyuvancia con nuestras queridas abogadas. Dirigiéndose a los jueces, el agente del MP dice que “la víctima es Lesvy, el victimario es Jorge Luis y eso debido a un arsenal probatorio que se vertió ante ustedes”.

Durante poco más de un mes la defensa del acusado reconstruyó y ejerció en esta sala el agotamiento y las maniobras de estrangulamiento decididas a ocultar la verdad, pero gracias al trabajo de muchas personas comprometidas con la memoria y con la verdad se abrió una ventanita a través de la que vimos lo sucedido aquella madrugada del 3 de mayo del 2017 en Ciudad Universitaria.

Por esa ventanita seguimos los pasos del culpable, le vimos tender su coartada, vimos aparecer a sus cómplices y su modo de actuar. De modo que aquí ha quedado acreditado que Lesvy no se suicidó, argumentan nuestras compañeras abogadas, por lo que se solicita la pena máxima de sesenta años de prisión, ¡y pocos son!

La voz cambia cuando ésta dice mentiras, entonces se escucha una torpe vocecilla que tropieza entre burdas contradicciones. Es la vocecilla de lxs abogados del acusado que declaran sin pudor sentir desprecio por la vida de las mujeres. Pero la vocecilla aún no se ha dado cuenta que toda mentira también revela una verdad, “mi representado no estaba en condiciones de simular un suicidio, estaba intoxicado”, de lo que se concluye que alguien le ayudó.

La vocecilla lo dice claramente entre líneas, ¡fue el Estado! Fue silencio cómplice de los trabajadores y funcionarios de la Universidad Nacional Autónoma de México, fue la negligencia y el actuar doloso de la Procuraduría General de Justicia y de lxs responsables de procurar mecanismos de prevención y sanción efectivos en contra de la violencia feminicida, porque como dice el agente del Ministerio Público, todas y todos somos personas en este territorio humano y por tanto no puede haber discriminación alguna.

A raíz del dicho del victimario fue como se construyó una “verdad histórica” dice Ara, y esa “verdad histórica” no se sostiene, ¡que se tome en cuenta lo que dice el cuerpo de Lesvy!, argumenta Araceli, que se priorice la verdad sobre la mentira y la calumnia porque cuando se ama no se lastima, no se tortura, no se asesina, y con eso termina. A lo que Lesvy papá añade: Jorge Luis siempre nos mintió, desde un principio, nos mintió, nos mintió, nos mintió.

Ahora tiene la palabra el juez relator que comienza haciendo mención del contexto de violencia feminicida que vive nuestro país. Así que “dispuestos a hacer un equilibrio entre otros tribunales del este país”, el juez habla de la importancia de tratar a todas las personas por igual, nos dice que han juzgando el material probatorio resolviendo de manera respetuosa y con apego a los Derechos Humanos.

El juez cita las veces en las que México ha sido llevado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Son las veces en las que el caminar de las madres y de las hermanas se ha alzado para defender la dignidad que avanza para construir un estado democrático de derecho. Entonces el juez nombra el Artículo Primero Constitucional junto con los Tratados Internacionales, la Convención de las Naciones Unidas Sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación en Contra de la Mujer y la obligación de los Estados miembro de establecer las condiciones de igualdad para las mujeres, además menciona las sentencias del Tribunal Superior de Justicia, habla de la valoración de las pruebas y del decir de las y los testigos para emplear su dicho ante la evidente imposibilidad de que Lesvy se expresara ante el Tribunal.

Por lo tanto ha quedado comprobado un delito de feminicidio agravado por las heridas infamantes, dice el juez, la existencia de una relación sentimental y la exposición del cuerpo de Lesvy en un lugar público, patrimonio de la humanidad. Aclara que este delito tiene un origen en el cúmulo de violencia que nuestra Lesvy vivió durante la relación de pareja que mantuvo con Jorge Luis, recuerda los gritos, los golpes, las amenazas, el control, el asedio, los celos, la asfixia y del asesinato cometido en contra de nuestra compañera.

El juez relator prosigue y cita las palabras de Jorge Luis González Hernández: “yo nunca he sido la víctima, siempre he sido el victimario” y menciona el nombre de lxs funcionarixs más oscuros de la Universidad Nacional Autónoma de México y nos habla de la superioridad física del victimario. Finalmente, el juez habla del amor, dice que hay cosas que simplemente no pueden realizarse en nombre del amor, como asesinar.

Toda la sala escucha y se pone muy triste, hay algo en la voz del relator que ha dado paso a un principio de realidad al que se le suele llamar justicia. Los cuentos infantiles de Lesvy están en la mesa en donde se sientan Ara y Lesvy papá, la justicia llegó y débilmente se escucha el tic-tac del reloj, las lágrimas asoman, nuestra compañera no está. Son las tres y veinte de la tarde, “por unanimidad se emite el fallo condenatorio al acreditarse que Jorge Luis cometió un delito de feminicidio agravado”.

Salimos del juzgado y las compañeras aparecen. Ellas ya bailaron y comieron, leyeron los hermosos y profundos poemas que Amalia nos compartió y nos esperaron afuera entre los nervios y la angustia, pero también entre risas y compartición. Les damos la noticia y nos abrazamos entre lágrimas. El momento que hemos exigido desde aquella horrible mañana del 3 de mayo de 2017 ha llegado para dar cuenta de la insoportable realidad feminicida de este país, de la aquiescencia de las instituciones educativas y de procuración de justicia, pero también del trabajo colectivo que nuestra familia, nuestras abogadas y todas las que acompañamos logramos juntas durante este tiempo. Gracias, nos decimos unas a las otras, nos mandamos mensajes, llamamos, gracias, gracias a todas. ¡Gracias porque juntas hicimos justicia y justicia!

Ya estamos reunidas todas otra vez, después de casi dos años y medio hoy se hizo justicia: Vuela alto querida Lesvy, descansa en paz. Ahora toca seguir caminando contigo en el corazón para dignificar la vida, caminar por ellas, por nosotras, sortear los golpes, enjuagar las lágrimas, volver a tejer la cadencia del tiempo, amar de otras maneras, mandar sobre la angustia, andar y no parar.

Vivir es hacer política, dice Carmencita, ¡con ellas en la memoria, con el puño en alto seguiremos juntas, luchando por todas las que no están porque Lesvy no ha muerto, Lesvy somos todas!

¡No estamos todas, nos faltan ellas!

12 de octubre de 2019

Caso Lesvy: Jorge Luis es culpable de feminicidio.

Texto: María Fernanda Ruiz / Pie de Página.
Fotos: María Fernanda Ruiz y Daniel Lobato.



A dos años cinco meses del crimen, Jorge Luis González fue declarado culpable del feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio. El fallo es atravesado por el accionar de las mujeres, quienes acompañaron a la familia Rivera Osorio, desde el inicio; y cuando la fiscalía capitalina insistía en que Lesvy se suicidó.

Palabras de Araceli Osorio. Parte 1.
Vídeo tomado del Canal de Noticieros Televisa en el Tutubo.


Palabras de Araceli Osorio. Parte 2.
Vídeo tomado de la cuenta en Tuiter de Pie de Página.

“Estaremos aquí hasta el último latido de nuestro corazón”.
Patricia Becerril, madre de Zyanya Figueroa.
Este viernes el Tribunal de Justicia de la Ciudad de México dio un fallo histórico. Jorge Luis González fue declarado por unanimidad culpable del feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio.

Los gritos de exigencia por justicia contra la violencia a las mujeres resonaron en el Reclusorio Oriente desde las 10 de la mañana. Esos que desde mayo del 2017 acompañaron a Araceli Osorio y a Lesvy Rivera bajo la consigna: “¡No fue suicidio, fue feminicidio!”. Una demanda que aplica no sólo en el caso de Lesvy Berlín, también se escuchó con Mariana Lima, y se necesita en el caso de Zyanya Figueroa.

Madres de mujeres víctimas de feminicidio acompañaron a Araceli Osorio este viernes durante la espera del fallo. Entre ellas estaba Irinea Buendía quien recordó que la exigencia es la no repetición:
“Tienen que capacitarse porque no pueden seguir con sus declaraciones de antes, necesitan capacitarse en cuanto a perspectiva de género. La sentencia Mariana Lima es muy clara, ahí está el ABC para poder investigar un feminicidio con perspectiva de género. Yo la verdad no entiendo al poder judicial; porque mejor en la OEA ya retomaron esa sentencia y aquí en México la siguen excluyendo. Por eso hay tanto asesino libre porque vienen dando sentencias que no ayudan a sentar un precedente de no repetición”
Irinea Buendía.

Tres “síes”

La sala uno de audiencias del Tribunal de Justicia de la Ciudad de México se llenó. La primera parte de la audiencia fue para los alegatos finales, luego de dos horas el juez mandó a un receso de aproximadamente una hora y media. Al terminar el tiempo en que los jueces tomaron una decisión.








Araceli Osorio y Lesvy Rivera durante el receso previo al fallo de la décima audiencia por el feminicidio de su hija.
Los jueces justificaron en los que se basaron para tomar una decisión a partir de tres aspectos: sí existía una relación entre Lesvy y Jorge Luis. Sí hubo violencia de género y Jorge Luis sí privó de la vida a Lesvy.

“Somos conscientes de la realidad de violencia de género que el país vive en la actualidad… juzgar con perspectiva de género implica hacerlo con todos por igual, hombres y mujeres”, dijo el juez relator como introducción al fallo. Con esta declaración desató una incertidumbre silenciosa entre el público de la sala.

Incertidumbre previa

La incertidumbre se sentía desde antes de regresar a la audiencia. Lo dijo la abogada Sayuri Herrera durante el receso previo al fallo: “en el país del 99.3 por ciento de impunidad no podemos asegurar nada”; lo contaron las madres de Celene, de Zyanya, de Marichuy, de Yan Kyung: “hay obstáculos; no hay sentencia; no se reconoce como feminicidio; no hay justicia”.

Esta incertidumbre terminó paulatinamente conforme el juez relator avanzó con el fallo:
“Jorge Luis González ejerció violencia y afectó la dignidad humana de Lesvy Berlín hasta desplegar el grado más extremo de violencia de género, el feminicidio […]. Por unanimidad (el tribunal) emitió fallo de condena por el feminicidio de Lesvy Berlín a Jorge Luis González”

Al terminar la audiencia, Araceli Osorio les agradeció:
“Gracias. Esta audiencia es un ejemplo de justicia, no solo por Lesvy sino por todas las mujeres que nos arrebataron” 
Entre lágrimas y abrazos poco a poco la sala de audiencias se fue vaciando. Un último grito de rabia rompió la conmoción: “¡Púdrete Jorge Luis!” le gritó uno de los familiares de Lesvy al responsable de su feminicidio.
Afuera, las que salieron más rápido ya recogían sus cosas. Periodistas, mujeres del grupo de acompañamiento político, defensoras de derechos humanos y algunas de las madres de víctimas de feminicidio que esperaban en fila para recoger sus pertenencias. Una mariposa blanca se coló a las instalaciones del tribunal y voló alrededor de esa multitud.
“¡Miren esa mariposa!, ¡Hay que contarle a Ara!” gritaron algunas de las voces conmocionadas todavía por la decisión unánime de los jueces.

Mariposas de esperanza

“Aunque mi caso está muy lejos de tener justicia, ésta (la) siento como si fuera propia. Hoy pasó algo maravilloso, estábamos con los policías pidiendo nuestras credenciales cuando apareció una mariposa entonces yo siento que esa mariposa representa la libertad y la esperanza para todas nosotras”, contó más tarde Mónica Becerro, madre de Yang Kyung María, asesinada por su pareja hace cinco años.

Afuera un grupo de mujeres comenzaron a reunirse en el estacionamiento del tribunal para esperar a Araceli Osorio y a Lesvy Rivera, en cuanto bajaron el grito se escuchó fuerte: “¡No fue suicidio, fue feminicidio!”

Lo que hay detrás de cada sentencia

“Es muy importante entender que fueron dos años muy difíciles: el llegar aquí, los amparos, la reclasificación de feminicidio. Se demostró que el dicho de las madres no es un dicho; es porque las madres conocen a sus hijas”.
María de la Luz Estrada, coordinadora general del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

“La sentencia se logró por el trabajo de muchas, de colectivas, de organización, porque su familia no bajó  la guardia, todas las que están aquí no bajaron la guardia. Por eso es un referente, así como Mariana Lima. El caso de Lesvy nos anima, nos da la esperanza de que podemos cambiar, de que podemos tener justicia”, expresó María de la Luz Estrada, coordinadora general del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

Para Carolina Ramírez, sobreviviente de un feminicidio, el fallo fue histórico:
“Este es un gran paso para todas las que hemos sido víctimas. Vamos abriendo brechas, vamos ganando. Este  es un fallo histórico para las mujeres de este país.”

Afuera en la reja del estacionamiento del Tribunal de Justicia de la Ciudad de México se leía un stencil con agradecimientos a Araceli Osorio. También colgaba  el bordado colectivo que hicieron durante los once días de audiencia la colectiva “Las siempre vivas” junto a los rostros de mujeres asesinadas o desaparecidas.

Esto pasa cuando se nos escucha

Araceli Osorio caminó entre cámaras y micrófonos hasta llegar a la carpa donde el Grupo de Acompañamiento Político realizó las actividades de protesta.
“Esto es lo que pasa cuando se nos escucha, cuando se nos cree, cuando el beneficio de la duda es para las víctimas”, explicó. […] El hecho de que hoy se dictara una resolución condenatoria por unanimidad contra el asesino de mi hija, Jorge luis González Hernández, tuvo que ver con la presión que ejercimos, no solo en las calles sino también al venir aquí. El Poder judicial tiene una gran deuda”. 

Lo que sigue es que el próximo 16 de octubre se dicte sentencia y posteriormente se busque la reparación, para lo que testificará la familia de Lesvy Berlín y sus amigas. Las abogadas Sayuri Herrera y Ana Yeli Pérez del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio pidieron la máxima sentencia por feminicidio: 60 años de cárcel para el culpable.

“Esperamos una sentencia histórica. Que se visibilicen esas medidas de no repetición porque el caso de Lesvy ha sido un caso muy complejo, tuvimos que luchar en un primer momento contra el sistema de justicia. (Al juzgado) no se vino a construir una verdad, se vino a sostenerla. Los testigos lo que plasmaron es lo que vieron, plasmaron todo su cariño y su dolor. Nos gustaría no tener que buscar sentencias de feminicidio, nos gustaría que no nos asesinaran” expresó la abogada Ana Yeli Pérez ante la prensa.

Araceli Osorio habla afuera de las instalaciones del Reclusorio Oriente sobre el fallo de los jueces, quienes declararon culpable a Jorge Luis González por el feminicidio de Lesvy Berlín el 3 de mayo del 2017. A su lado aparecen Irinea Buendía, madre de Mariana Lima; Lesvy Rivera, padre de Lesvy Berlín, y Araceli Mondragón, madre de Mayra Abigail.




Alejandra López, del Grupo de Acompañamiento Político de la Familia Lesvy Rivera también habló sobre cómo comenzó el acompañamiento, desde la primera protesta que organizaron el 5 de mayo del 2017 en Ciudad Universitaria:
“Sacamos fuerza para decirles que no creíamos lo que estaban diciendo  y convocamos a una manifestación sin saber siquiera cómo se escribía el nombre de Lesvy. Ese mismo día nosotras ya sabíamos lo que se ha dicho hoy en el tribunal y que tuvimos que esperar más de dos años de la boca de la justicia patriarcal. Esa es la verdad, Lesvy no se suicidió, a Lesvy la asesino un hombre como muchos en este país”

La unidad de las mujeres, en colectivo, de asociaciones, de expertas, como mencionó Luz María Estrada del OCNF, logró este paso histórico en la justicia mexicana. Y para Araceli Osorio, esto es el comienzo:
“Esto es lo que pasa cuando nosotras nos formamos en un escalón para que la otra pueda avanzar, cuando una Irinea Buendía enfoca todos sus esfuerzos no por Mariana Lima, su hija sino por todas y cada una de las mujeres. Esto apenas comienza, que se preparen, porque nos van a ver así, juntas, en las calles, en todas y cada una de sus oficinas públicas, ahí nos van a ver con argumento pero también con nuestra rabia y  nuestro dolor. Y van a saber por nuestra voz, por esta sororidad y solidaridad que no están muertas, que fueron asesinadas pero que viven y están presentes todos los días en estos espacios para que haya justicia no solo para Lesvy, para todas.”

15 de septiembre de 2019

Yo soy feminista. Sobre la importancia y la significación social de ser feminista.

Por: Marisa del Campo Larramendi / Rebelión.

Los feminismos son uno de los pocos movimientos que actualmente ofrecen algo de resistencia a la incontenible ola reaccionaria que recorre el mundo. Con todos sus luces y sus sombras, las reivindicaciones y movilizaciones feministas “molestan” al poder realmente existente en su objetivo de vaciar de contenido democrático las instituciones de los ya de por sí devaluados sistemas parlamentarios burgueses en aras de alcanzar sus sueños de acumulación incesante e infinita de capital.

Pero no solo “molestan” a los poderosos, sino que determinados feminismos “perturban” con sus denuncias la conciencia de hombres y mujeres del común. Nada más atractivo para ese ser egoísta y conformista que todos llevamos dentro que los cantos de fraternidad o sororidad universal que entonan los coros y danzas del poder.

La unidad de la nación, bajo el palio de la soberanía del pueblo, como cortina que encubre la división real en clases; la unidad de los sexos, bajo la bandera de la igualdad, que oculta la auténtica estructura patriarcal de nuestras sociedad. Porque ahí está la bicha, no lo duden: la división en clases y la estructura patriarcal.

Los feminismos nos recuerdan a los hombres y a las mujeres que existe violencia de género aquí y ahora, en el piso de arriba, en la calle que vivimos, en la ciudad que habitamos. Violencia de género de baja intensidad en nuestras relaciones cotidianas; violencia de género de alta intensidad en el interminable rosario de asesinatos machistas.

Los feminismos nos recuerdan que son mujeres las que ocupan los lugares más inhóspitos de la escala social, que son mujeres la fuerza de trabajo más explotada por el sistema, que son mujeres y niñas la mayor parte del ominoso ejército de esclavos que aún subsiste en el mundo.

Los feminismos nos recuerdan que existe un techo de cristal para las mujeres; que los lugares de trabajo son espacios de acoso sexual sobre las mujeres; que en las calles, en las fiestas y en las noches ronda la perversión machista de creer que la mujer es objeto y propiedad del deseo incontenible del macho. Sí, esto y más cosas nos recuerdan los feminismos.

Y por eso molesta a los de arriba en su objetivo de acallar cualquier voz que se levante contra su poder; y por eso molesta a sectores de los de abajo en su deseo de que les dejen vivir tranquilos, de que no les perturben en su sueño de habitar el mejor de los mundos posibles, de que no les quiten esas micro ventajas que da la sociedad patriarcal incluso a los hombres pertenecientes a las clases sometidas. Sí, por eso el feminismo es atacado por tanto flautista de Hamelín, bella pluma del poder y corifeo del Leviatán.

Y siempre con los mismos “argumentos”: el rasgarse las vestiduras ante el irracional radicalismo feminazi; la vergonzosa insistencia en desconfiar de las víctimas; la hipócrita reivindicación de la presunción de inocencia del hipotético victimario; la hiperbólica denuncia de una supuesta guerra sin cuartel desatada contra el hombre; las angélicas llamadas a ser, antes que feministas, femeninas, personas, seres humanos fraternalmente unidos en la costilla de Adán; la abracadabrante teoría de la existencia de un poderosa conspiración compuesta por feminazis, maricones y bolleras dispuesta a hundir la moral de occidente, pervertir nuestros usos y costumbres e imponer una terrible dictadura de “lo políticamente correcto”; la reducción del carácter estructural del sometimiento de la mujer a casos extremos de individuos anómicos; la elevación de la anécdota a categoría, de la excepción a regla, por ejemplo si hay una denuncia falsa por maltrato se utiliza como “argumento” para negar la violencia sistémica contra las mujeres; la igualación de víctimas y victimarios, poniendo al mismo nivel el daño que sufren las mujeres con el acoso estructural en el trabajo y las penosas consecuencias que para un caso individual conlleva una acusación que resulte fraudulenta…

Sí, los feminismos tienen sus luces y sus sombras, poseen puntos en conflicto y desacuerdo – es por eso que no se debe de hablar de “feminismo” sino de “feminismos” pues existen diversas corrientes, algunas muy enfrentadas entre sí – Por ejemplo: la complicidad de algún feminismo con el liberalismo pseudo progresista y meritocrático, que olvida la discriminación hacia las mujeres de clase baja o de etnias marginadas; o la mitificación por otros feminismos de una supuesta naturaleza femenina que en buen parte reproduce conceptos patriarcales y es funcional al sistema; o el determinismo de algunas teorías feministas que pretenden encontrar la explicación de todo en una “estructura patriarcal” concebida de un modo mecanicista, como otrora el marxismo vulgar creyó encontrar la llave de la historia en el determinismo económico.

Sí, los feminismos han cometido y cometerán muchos errores… como toda praxis humana. Pero los feminismos tienen “la” razón, una razón poderosa, innegable, radical: vivimos en una sociedad patriarcal que somete a la mujer, que genera violencia contra la mujer, que impide su libre desenvolvimiento como ser humano. Y los feminismos tienen un objetivo profundamente ético, revolucionario y emancipador: acabar con ese estado de cosas. Por eso yo soy feminista.

14 de septiembre de 2018

Lejos.

Por: Miguel Lorente Acosta / Autopsia.



Los machistas no se dan cuenta (o no quieren darse cuenta), de que la sociedad quiere estar lejos de ellos, que no quiere la proximidad de quienes por su condición de hombres se creen superiores y con la legitimidad de decidir sobre lo que les conviene a las mujeres, y de establecer lo que es bueno y lo que es malo, y a partir de ahí lo que está bien y lo que está mal. El último ejemplo de ese rechazo lo hemos visto en la decisión del Tribual Supremo para aplicar la pena de alejamiento a todos los casos de violencia de género.

La omnipresencia del machismo en la cultura y de la cultura en cada hombre que la reproduce en su masculinidad, es lo que ahoga la convivencia y lo que ha cubierto con sus referencias todo el espacio de las relaciones en el ámbito público y privado a través de la normalidad. Y claro, la defensa de lo normal desde su condición y posición les ha dado a los hombres una superioridad moral que no poseen, y la posibilidad de utilizar los instrumentos de corrección necesarios para mantener lo que consideran que es el “orden social”, desde el Derecho a la violencia normalizada.

Ya lo dijeron Walters y Clarke en sus clásicos estudios sobre  la violencia en la sociedad cuando concluyeron que “la cultura determina la violencia”. Y lo hace a nivel dinámico, según los elementos e interacciones que forman parte de esa sociedad, y a nivel estructural a la hora de aplicar criterios y razones que justifiquen el uso de la violencia en nombre de los valores que la definen, como por ejemplo ha ocurrido con argumentos como el de “la letra con sangre entra”, “te pego porque te quiero”, “mi marido me pega lo normal”… Todas son expresiones que revelan una forma de entender la violencia como “mal menor”, una especie de “mal necesario” para corregir algo negativo para la sociedad y la convivencia cuya solución produce un beneficio superior a ese daño puntual.

El cuestionamiento que se hace de esa violencia estructural no parte tanto de una reflexión interna desde las referencias de la propia cultura, como de personas y posiciones críticas con ella, las cuales, después de un tiempo de acciones, campañas, debate social… logran influir sobre un grupo suficiente de la sociedad para modificar los elementos que hacen posibles esas referencias, desde la normalidad de la conducta en cuestión, que pasa a ser criticada, hasta el Derecho, que se modifica para sancionar comportamientos que antes no eran reprobados. Por eso, conductas que antes formaban parte de la“capacidad correctora“ de un padre de familia o del maestro ahora son delitos, y agresiones que hoy son consideradas como violencia de género antes eran aceptadas como parte de ese ejercicio de control que debía desarrollar el “buen marido”, bien para corregir a su mujer o para castigarla. Y aunque todo ello ha cambiado en su expresión más visible, las raíces de la cultura aún beben en las mismas ideas y valores, por eso aún se normaliza o justifica la violencia de género y el resto de las violencias estructurales, y se duda más de las mujeres que denuncian que de los agresores.

Es este cuestionamiento externo, es decir, ajeno a las referencias de la cultura, el que hace avanzar a la sociedad hacia la Igualdad a pesar de todos los obstáculos, resistencias e intentos frustrados de impedirlo, y el que logra que cada día se esté más cerca de alcanzarla. Y quien impulsa iniciativas, forma en conocimiento, agita conciencias y mueve acciones para lograr ese avance es el feminismo, esa es la razón por la que el machismo demoniza todas sus propuestas y pensamiento en una actitud que revela el temor de quien se sabe descubierto, y ya sólo espera que lo detengan.

La realidad es objetiva, y hoy, si se mira con perspectiva la evolución histórica, claramente se aprecia que estamos más lejos del núcleo del machismo, y que lo estamos porque gracias al feminismo hay conciencia sobre la injusticia que representa y de todo el abuso y violencia que lo acompaña, dentro y fuera de la normalidad.

Por más que se resistan y reaccionen los machistas intentando confundirlo todo, mezclar resultados y destinos sin tener en cuenta el origen de las conductas, sus motivaciones y objetivos perseguidos a través de ellas, ni tampoco las circunstancias que las acompañan ni las consecuencias que se derivan, el viaje hacia la Igualdad ya no tiene vuelta atrás ni destino alternativo.

Es lo que hemos visto en el nuevo paso dado por al Tribunal Supremo en su Jurisprudencia, para que se aplique la pena de alejamiento en todos los casos de violencia de género, una medida necesaria para que la normalidad que atrapa a las mujeres que sufren la violencia de género no las haga caer en la trampa de las “segundas oportunidades”, ni quedarse en las razones dadas por los mitos del amor romántico a la hora de interpretar lo ocurrido, y que todo parezca un episodio pasajero en un hombre que ya ha prometido, una vez más, que nunca le volverá a pegar. Son estos mitos los que hacen que sólo se denuncie alrededor de un 25% de los casos, y que incluso el 70% de las mujeres asesinadas nunca hayan denunciado.

Pero no todo el mundo ve esta decisión como un avance, y de nuevo salen voces que, curiosamente, recurren a la víctima para cuestionar la medida porque “no cuenta con el consentimiento de ella”, o directamente hablan de que va en contra de los hombres. Y no deja de ser curiosa esta posición, porque parte del mismo sector de la sociedad que no cree a las víctimas cuando denuncian, y que presenta cualquier iniciativa sobre violencia de género como dirigida “contra los hombres”, en lugar de contra los “hombres maltratadores”. Es tan absurdo como decir que la pena de prisión por robo va contra todas las personas, y no contra las personas que roban. Pero no es un error, sólo la expresión de ese machismo conservador en las ideas y en los valores para confundir y defender los privilegios y status de los hombres.

La sociedad quiere al machismo lejos y a los machistas en la distancia, y quiere cerca al feminismo y a la Igualdad para continuar el camino hacia la convivencia en Paz.

7 de septiembre de 2018

Asamblea interuniversitaria: más de 50 demandas.

Por: Alba Olea y Jordana González / Contralínea.

Son siete los ejes que rigen las más de 50 demandas, en común, de las facultades, escuelas y colegios de la máxima casa de estudios a las  autoridades universitarias.


De acuerdo con un documento elaborado por alumnas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, el primer eje corresponde al ataque de porros en Ciudad Universitaria.

Esclarecimiento de los actos porriles del 3 de septiembre

Entre las demandas se encuentran: que se hagan públicos los videos de cámaras de seguridad del día del ataque; la aceptación de la ineficacia e inacción de las autoridades universitarias ante lo sucedido, y castigo a los autores intelectuales de los actos porriles.

Democratización de la UNAM

La democratización de la universidad, es el segundo eje planteado. Se pide: se tome en cuenta a toda la comunidad para la toma de decisiones como la elección de rector, directores y personal administrativo.

Además, la modificación de la estructura orgánica de la Universidad y sus órganos de gobierno. Y que los consejeros representantes transparenten sus actividades para darle seguimiento a sus propuestas.

Atención y seguridad a la comunidad universitaria

Este punto exige el subsidio de transporte y salud; que se cree una comisión, la cual atienda los derechos y las necesidades de los universitarios.

Que los movimientos estudiantiles sean autónomos y autogestivos; que exista la libertad de expresión y no se recrimine, además de que sean respetadas las actividades artísticas y culturales.

Violencia de género y contra la mujer

Ante los feminicidios de universitarias ocurridos en los últimos meses, se pide a las autoridades que existan espacios seguros para las estudiantes, así como se castigue a los agresores de acoso.

También, que se establezca una ruta de autobuses del transporte de pasaje universitario únicamente para mujeres con horarios determinados de salida en el Estadio de Prácticas de Ciudad Universitaria y puntos fijos de llegadas en zonas de altos índices de violencia en la capital del país.

Seguridad UNAM

En cuanto al cuerpo de vigilancia de la universidad, el documento refiere que deben reformarlo, reestructurar y depurarlo para garantizar la seguridad dentro de los planteles.

Asimismo, se pide que se desenreje todo espacio dentro de la Universidad.

Educación pública y gratuita

Para asegurar una educación pública y gratuita la Universidad deberá, de acuerdo con el documento, crear más escuelas y aumentar la matrícula.

Los estudiantes se posicionaron, además, en contra del cobro de cuotas y de la disparidad salarial de los académicos.

Transparencia y rendición de cuentas

Como último eje, los estudiantes exigen que todos los planteles deben hacer público el uso de recursos asignados, así como de las actividades de los directivos y de la Rectoría universitaria.
Además, de que los egresos,  ingresos y  nómina se den a conocer a través de  comunicados.

Solidaridad

Decenas de organizaciones políticas y sociales asisten a la asamblea interuniversitaria a mostrar apoyo solidario a la organización estudiantil de la UNAM.

La asamblea dio inicio, en el auditorio Alfonso Caso, con los saludos solidarios de los jornaleros de San Quintín, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra-Atenco, la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la Coordinación de Familiares de Estudiantes Víctimas de Violencia de la UNAM, el Comité 68 Pro Libertades Democráticas, el Comité Agua para Todos, la Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios, la Asamblea de Profesores de la UNAM y el  Comité de Desaparecidos de Oaxaca.

19 de agosto de 2018

Abel Azcona: “Prefiero artistas en las cárceles que artistas callados en su estudio”

Por: Dani Domínguez / La Marea.

Abel Azcona es un artista interdisciplinar que trabaja con su cuerpo como herramienta crítica, social y política. “Defiendo el arte como arma social y reivindicativa”, asegura. Gran parte de su obra está marcada por la figura de su madre, prostituta y adicta a la heroína, que, al no poder abortar, le abandonó en una clínica de Madrid. Su padre no sabe que es su padre. Pasó por varias familias, varias adopciones… A los siete años se mezclaron el maltrato, los abusos sexuales y otros problemas. Y así transcurrió su infancia. 

El dibujo y el arte en general comenzaron a abrirse un hueco en su vida. A los 16 años, intentó suicidarse y salió a la calle. Considera que, sin saberlo, esa pudo ser su primera performance. A partir de ahí, una vida artística reconocida pero siempre marcada por la polémica, donde ha expuesto su cuerpo desnudo para quien pagase un euro, se ha prostituido, se ha tatuado el lema de la campaña de Donald Trump en el ano y ha acudido a misa durante 242 días con el objetivo de conseguir hostias consagradas para escribir la palabra “Pederastia”.

Él mismo dice que ahora las aguas están calmadas, pero por poco tiempo. Durante abril y mayo estuvo viajando a lo largo del muro de Cisjordania (Palestina) para instalar fragmentos del muro de Berlín. “Los colocamos y nos fuimos. Si el Gobierno es capaz, que los encuentre”. Después de su gira por Latinoamérica y Asia, presentará el documental Serás hombre, de Isabel de Ocampo, sobre nuevas masculinidades.

Le han dicho que está “obsesionado con la religión”, le han llamado “abonado a la polémica y a los escándalos”, “falto de méritos”… ¿Suele buscar su nombre en Internet y leer qué dicen?

Los de Actuall siempre consiguen posicionar muy bien sus artículos porque la gente no sabe que son extrema derecha. Un medio que está escrito por [Ignacio] Arsuaga, el de HazteOír, me parece una mierda, ni lo valoro. Yo siempre me he empoderado en mi experiencia personal, en mi propio dolor porque creo que de eso he conseguido sacar una persona resiliente que puede seguir hacia adelante creando un cuerpo crítico. Los terroristas de la moral lo que hacen es utilizar esas experiencias de forma dañina. Atacarme con algo que yo he contado hace años es redundante. Yo creo un arte para hacer discurso y si estas personas no me atacaran o no reaccionaran de esta forma, probablemente la mitad de mi obra no tendría sentido.

Tengo el avisador de Google que cuando sale alguna noticia con mi nombre me avisa. Intento leer las noticias de medios de extrema derecha porque me resultan incluso divertidas.

¿Cuál es su situación actual con la justicia?

He ganado todo. Primero me llevaron al Tribunal de Justicia de Navarra y gané; me llevaron al Tribunal Constitucional y ni entré porque les pareció una broma; y después me han llevado al Europeo y tampoco me han aceptado. Ellos [Abogados Cristianos] manipulan y mandan notas de prensa falsas donde hacen ver que por llevar mi denuncia a Estrasburgo ya significa que la han ganado o algo así, cuando en realidad ni la aceptan. Luego nunca consiguen nada de lo que hacen, pero se alimentan de salir en los medios. Se creen que están luchando por una causa superior. Son unos templarios. 

En algunos casos, las denuncias sí prosperan. ¿Hay relación entre estos colectivos y la Iglesia?

A mí no me parece que estén organizados. A mí me parece que roza un poco lo ridículo. Mi caso, en un principio, sí fue un poco especial porque ha sido el único donde además de Abogados Cristianos también se presentó la Iglesia por primera vez como querellante. Eso no había pasado nunca ni en España ni en Europa. Eso fue lo fuerte, que el Arzobispo en primera persona firmaba parte de la querella. Pero Abogados Cristianos siempre quieren ser protagonistas y por eso después ya la Iglesia les dejó hacer a ellos. Pero todo lo que hacen es absurdo. Son una ínfima parte de los católicos que están muy vinculados a HazteOír, al Opus Dei, a la extrema derecha…  

¿Qué pasaría si mañana le pegaran un tiro por una de sus obras?

Que me moriría [risas]. Yo no le tengo el apego a la vida que puede tener cualquier ser humano. Debido a la complejidad de mi vida he aprendido a vivir de una forma que lo que me hace respirar es saber que tengo el control de mi propia vida ahora, cosa que no he tenido antes. Y cuando yo quiera parar, yo paro. Es mi derecho a morir cuando yo quiera, porque uno debería poder morir cuando le dé la gana. La eutanasia me parece hasta antigua, el posicionamiento debería ir más allá. El suicidio debería ser un elemento de libertad.

Los artistas actuales debemos crear arte que sirva como revulsivo social y esa respuesta tenemos que convertirla en pieza. Si yo estoy criticando la religión y un radical me pega un tiro, lo que hace es darle sentido a lo que estoy denunciando. Ya sea católico, islámico o de cualquier otra religión o ideología. Los católicos dicen que ellos no matan pero la agresividad que yo les he visto es incluso mayor que la de otras religiones.

Las religiones se pueden entender en el siglo XIX o en el XX incluso como herramienta de control de la masa. Pero en la actualidad, que estamos creando una masa critica, la religión roza lo ridículo.

Pero, ¿todo dentro de la religión es malo?

No, todo malo no será, pero pensar que eso existe me parece un problema mental de base. Habrá gente que crea que la virgen está sentada en un árbol y ya, no hacen daño a nadie. Con esa gente yo no tengo problema. Pero si no tuviésemos interiorizada la religión, a esa gente que tiene ese discurso se les tendría por locos. Hay gente buena, pero que se mantenga ese discurso da un poco de miedo. Está demostrado que eso de lo que hablan no existe.

A esto se le suma que las religiones han sido culpables de las mayores lacras y epidemias ideológicas que han llevado a morir a mucha gente. Que en España haya un patriarcado no se produce de la nada, no viene del aire. Lo que hay es una cultura y una educación que lleva a eso, y ahí la religión tiene una parte enorme de culpa. Cuando yo veo que una mujer ha sido asesinada por violencia machista, siempre creo que la religión tiene en eso una gran parte de responsabilidad. Tú vas un domingo a una eucaristía y se pueden escuchar mensajes que hacen política del odio.



¿Qué es la libertad de expresión?

Todo. Pero es también un elemento que me parece muy antiguo. Que en el siglo XXI estemos discutiendo de que tenemos que medir nuestras palabras…  A mí que una persona por la calle me grite “hijo de puta” a la cara me parece libertad de expresión. Esto no es una agresión. Tenemos que hacer un trabajo personal para entender esto. No es libertad de expresión, por ejemplo, la agresión física, pero lo que es palabra, escritura… todo debería ser libertad de expresión.

¿Qué debe hacer esa parte de la sociedad que considera que gente como Valtonyc y otros tantos y tantas artistas no son delincuentes?

Cuando le callan la boca a uno, nos la callan a todos. Yo creo que debemos reaccionar, incluso para defender a Junqueras o Puigdemont. Y mira que yo nunca votaría a Puigdemont, por ejemplo. El problema es que esa parte de la sociedad por la que me preguntas no sale más allá de Twitter. Al final el discurso se queda ahí, en Twitter, en una realidad paralela. Lo de salir todos a la calle me encantaría, pero es que España no hace eso.

Esto cuesta decirlo, pero a mí me encantó el tío que se empotró en [la calle] Génova. Como pieza artística, ¿eh? Me encantó por eso, porque no mató a nadie. Si hubiese matado a alguien no me hubiese gustado. Pero como gesto artístico y performativo sí me gusta. Los artistas tenemos esa responsabilidad. No nos podemos limitar a pintar cuadros que no vayan más allá de un museo. Eso es de ser egoístas e hipócritas. Coño, que llevamos 40 años heredados del franquismo.

¿Qué significa que la moción de censura contra Rajoy haya prosperado? ¿Qué caminos se abren ahora? Hemos visto algunos gestos como que el nuevo presidente no jure el cargo sobre una biblia y un crucifijo…

Es que estos gestos no me valen. Tiene que llegar alguien nuevo que cree una república federal laica que reconozca a todos los pueblos y naciones. Y los votantes del PSOE lo quieren, las juventudes van con banderas de la república a todas partes. Entonces, ¿por qué llega Zapatero y duplica las ayudas al rey? Ahora estamos todos contentos, pero nos han puesto un presidente que es peor que el anterior. El Partido Popular sabemos de donde viene. Son hijos de. ¿Pero el PSOE? Si han hecho políticas más de derechas que el PP. Es la gran estafa.

Yo soy más de Benedicto XVI que de Francisco. ¿Por qué? Porque el primero es más real, representa lo que tiene que representar. Pedro Sánchez es como Francisco, que te quita cuatro crucifijos pero a la hora de la verdad no hace absolutamente nada.

¿Usted concibe su obra pensando en ofender?

Pero, ¿qué es ofender? Yo vivo ofendido todo el día con el gobierno, con la religión, con que cada día mueran mujeres por violencia machista…

Me refiero, por ejemplo, a la obra Amén.

Pues mira, concretamente en esta obra no lo buscaba. Otras veces sí que tiro la piedra con más mala leche. Lo que pasó me sorprendió a mí mismo, porque no es de esos proyectos que mientras los haces sabes que se va a liar. Pocas lacras me parecen tan grandes en el siglo XXI como la de la pederastia. Yo, que la he vivido en primera persona, creo que tengo derecho a hablar de ella. Esa ofensa que yo siento por todo lo que hay detrás… Para denunciarla debo crear una pieza, no para ofender sino para que sientan lo herido que yo me siento. Pero, además, hay que buscar que reaccionen: si yo hago, como otras veces, una pieza con discursos de personas que han sufrido abusos colgados en la pared, eso a la Iglesia se la pela, no lo van ni a leer. En cambio, seguro que los curas pederastas se enteraron de la obra de las hostias [Amén]. Y estos mismos curas al día siguiente dieron misa pidiendo mi condena. Eso es lo que yo quería, que a los pederastas y los que ocultan esta lacra se les pusiese la cara roja, y que cuando al día siguiente denunciaran mi blasfemia, por dentro pensaran “para blasfemia la mía”.

Una vez escribió en Twitter “No nos calla ni Dios”. ¿No le da miedo acabar en la cárcel?

Pues depende. Yo, a pesar de lo que puede parecer por mi discurso, no quiero ni que me maten mañana ni que me metan en la cárcel mañana. Pero si el hecho de que mañana me metan en la cárcel significa una reacción y un cambio social, pues igual no me importa tanto. Yo he realizado piezas donde me he pasado 70 días metido en un agujero negro… Y después de eso, pues sin problema. Acabar en la cárcel puede convertirse en una parte de la pieza, pero eso evidenciará el sistema que tenemos en este país. Yo quiero pensar que uno de los puntos que va a cambiar este señor que ahora ha entrado en la Moncloa es la ley mordaza y que exista una libertad plena y yo me pueda cagar en lo que quiera sin tener miedo de acabar en prisión.

Pero, ¿entiende que haya artistas y gente normal que tengan que callarse ciertas cosas por miedo?

No, no lo entiendo. Supongo que esperarías que te dijese que sí, pero no. Me parece que si apuestas por el arte, un artista callado o hipócrita no es artista. Yo prefiero artistas en las cárceles que artistas callados en su estudio. Imagínate a 500 artistas entrando a la vez en prisión. La cosa cambiaría. Los artistas tenemos que tener un posicionamiento radical. Tampoco entiendo a los artistas de derechas, pero bueno.

La Iglesia tiene un gran poder en España, principalmente en el ámbito educativo. Usted vive en Navarra, donde el Opus Dei controla una de las universidades más importantes del Estado. ¿Qué significa eso para una sociedad?

Darle la educación al Opus Dei es como darle a un etarra un Ministerio de Defensa. El Opus educa en el machismo, en la homofobia, en la misoginia… A esa gente, hasta el PP les parece light y se han pasado a Vox. Si yo fuese presidente del Gobierno directamente prohibiría los colegios religiosos.

Pero, ¿no está coartando la libertad de unos padres que quieren educar a sus hijos e hijas en ese tipo de colegios?

Bueno, en lugar de prohibirlos, les impediría dar lo que es la educación elemental. Estas congregaciones pueden dar una educación complementaria, optativa, pero la educación mínima debe ser igual para todos y pública. Si esta gente al final solo creyese en Dios y en su figura, pues no importaría, pero es que esto conlleva mucho más. 

Volviendo a la primera pregunta, ¿hay alguna diferencia entre la sociedad navarra y el resto de España que venga marcada por ese poder del Opus Dei?

Sí, sin duda. Hay estatuas de Escrivá de Balaguer por Pamplona. Yo soy de Navarra y siempre he sabido que el Opus estaba ahí pero nunca he visto que estaban. Son como un monstruo-sombra. Una de las cosas más bonitas que pasó con Amén fue que la gente salió de las cuevas y a esa gente nunca se la había visto, porque los que siempre hemos chupado calle hemos sido los de izquierda. Verles en la calle era justicia poética y se puso en evidencia lo que había en Navarra. Daba miedo ver a 2.000 personas en la calle con crucifijos y velas como en la Inquisición gritando “Azcona, Dios te perdona”.

El Opus tiene el poder. Si perteneces a él, entras gratis en la Universidad de Navarra, que es carísima y plagada de profesores del Opus… Ese poder ha provocado que el cambio haya sido radical y hemos pasado del Opus a Batasuna. Cuando una parte es tan radical, la otra también se radicaliza y se polariza. Es de locos.

Usted se ha llegado a someter a un proceso hormonal para conseguir una apariencia de mujer y se ha prostituido para construir la obra La Calle. ¿Cómo ha sido acogido eso desde colectivos feministas y LGTBI? ¿No cree que eso es una especie de banalización de la transexualidad y la prostitución?

Considero que un poco sí,y yo mismo he hecho autocrítica. Desde el principio expliqué que no soy una persona transexual. En ese proyecto lo que hacía era un tránsito hacia la figura de mi madre, no hacia la transexualidad. Yo personalmente me considero mujer pero porque no creo en el binarismo, pero esto no era una transición hacia el cuerpo femenino, sino hacia la figura de mi madre, que era prostituta. Intenté llegar hacia ello. Ya había hecho otras performances de prostitución dentro de recintos, pero eso tenía unas barreras lógicas y visibles. Quise ir más allá porque, para empezar, no es lo mismo ser hombre que ser mujer como mi madre, no es lo mismo ser mujer que ser mujer trans, no era lo mismo hacerlo en Colombia que hacerlo en Madrid… 

Entiendo, pero a pesar de haberse puesto en una posición de inferioridad, no dejaba de ser hombre, blanco y acomodado.

Me lo dicen, sí, pero eso no lo puedo cambiar. Intenté hacerlo desde la humildad y estuve siempre de tú a tú con ellas. Pero sí, tengo la suerte o desgracia de poder tocar un botón y aparecer en mi casa. Eso lo contemplo y lo nombro en el propio discurso. Es una experiencia que yo quise vivir de esta forma desde el respeto y la humildad, sabiendo que muchas de esas chicas, en algunos casos amigas, tienen que vivir eso porque no les queda otra. Lo mío es un proyecto artístico y los colectivos lo han entendido.

¿En qué está trabajando ahora?

Este año he parado un poco, pero van a salir nueve libros. En septiembre sale una edición muy chula con todas mis obras, más de 500 piezas. Salen también unos libros bastante provocativos sobre teoría y práctica de performance. Hace poco he llegado de Israel y he viajado a lo largo del muro de Cisjordania. Previamente habíamos adquirido fragmentos grandes del Muro de Berlín y los instalamos en el de Cisjordania.

También tengo una gira por Latinoamérica (Colombia, México, Uruguay y Paraguay) y en septiembre me voy a Asia. En Madrid presentaremos el documental Serás hombre, de Isabel de Ocampo, sobre nuevas masculinidades que yo coprotagonizo.

3 de enero de 2018

Hombres en el feminismo. ¿Qué hago yo aquí?

Por: Javier García Pedraz (@JavierPedraz) / ctxt.


Hace unos días escribí un análisis sobre la violación de la intimidad en forma de espionaje que ha sufrido la superviviente de 'la manada' después de ser presunta y brutalmente violada. Pretendía exponer que esa prueba era un disparate y que no podía ser considerada para elaborar un juicio de veracidad. No quería ocupar un espacio, el del feminismo, que no me corresponde por no ser ni experto ni activista. Por ese motivo omití las palabras 'feminismo', 'machismo', 'patriarcado', 'violencia de género', 'cultura de la violación' y una serie de conceptos que hoy arrojan luz sobre quiénes somos y cómo vivimos. Recibí alguna crítica por esta omisión o por publicar un texto bajo el antetítulo 'Feminismos' –que son cuestiones de edición y del medio, ajenas al autor– al tiempo que recibí algún aplauso feminista por "implicarme" como hombre en la causa. En realidad, no escribí como hombre, sino como psicólogo. Y lo hice porque creí que tenía algo relevante que contar. Pero este contraste sobre lo que se espera de los hombres en este asunto invita a exponer qué me ha llevado a tomar una posición de segundo plano que contrasta con la respetable militancia activa de otros hombres.

(Si quieres leer al artículo completo, puedes cliquear aquí).

2 de enero de 2018

Apuntes sobre el Feminicidio.

Por: Cecilia Zamudio / Pensamiento crítico. 

El patriarcado está sólidamente promovido por la superestructura del capitalismo: legitimando y normalizando siempre al machismo y sus aberrantes crímenes, porque forma parte de la jerarquización necesaria para el mantenimiento de un sistema de privilegios y exclusiones concatenadas. La degradación y cosificación de la mujer, promovida por los medios de alienación masiva, encuentra su más horrible expresión en el Feminicidio que no cesa, se incrementa. 

La Dictadura del Capital es la causa de este Feminicidio: es una cuestión sistémica, no de "locos" aislados.La permanente agresión contra las mujeres, en todas sus expresiones, encuentra su raíz en la podredumbre de este sistema. Los grandes medios, propiedad de grandes capitalistas, no cesan en su labor de alienación masiva, promoviendo la violencia y el machismo de manera incesante. 

Hay que señalar todas las responsabilidades del feminicidio: los futuros asesinos feminicidas están siendo cada día aleccionados en el irrespeto a la mujer, en la cosificación de la mujer.
Sin duda, entre las promociones más aberrantes de la violencia contra las mujeres, encontramos al porno y a la prostitución, que es la cosificación absoluta de un ser humano.
Los medios de alienación masiva buscan normalizar las explotaciones más aberrantes, usando incluso, para defender las prácticas cosificadoras, los discursillos más cínicos plastificando palabras como "libertad"... Cuando está claro que es la Dictadura del Capital la que dicta las seudo " libertades" o " elecciones" de las mayorías empobrecidas. Por ello es que la mayoría de mujeres prostituídas procede de países empobrecidos (países empobrecidos por el saqueo que perpetran las multinacionales que capitalizan sobre la destrucción de montañas y ríos, y sobre la explotación de los seres humanos).
A esas mujeres muchas veces no les queda otra "elección" que dejar a sus hijos morir de física hambre, o prostituirse.
Los capitalistas se aprovechan de la precarización de las condiciones de vida (que ellos mismos precarizan) para ampliar su cantera de esclavizables.
Cada día, los grandes capitalistas degradan más el planeta, y esclavizan y cosifican a más seres vivos.
Es urgente luchar contra este sistema perverso en el que los hombres-caja-fuerte capitalizan sobre la sangre, sudor y lágrimas de las mayorías.

#NiUnaMenos

10 de marzo de 2017

La impericia y la obsolescencia de los jueces.


Por: Tlachinollan.

Tlapa de Comonfort, a  8 de marzo de 2017.-  Guerrero es una de las entidades más afectadas por la violencia de género que ha sido minimizada  por las autoridades del estado. Los episodios de la violencia intrafamiliar son parte de la normalidad que impera en nuestra sociedad. La indolencia de las autoridades permite que la barbarie feminicida se tolere y se aliente en los medios amarillistas como un espectáculo circense.

En los últimos tres años el Estado se ha mantenido en los primeros lugares en cuanto al índice de feminicidios perpetrados en las diferentes regiones de la entidad. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y  la ONU-MUJERES[1], ubican a Guerrero en el tercer lugar.

Ante este incremento escandaloso de la violencia letal hacía las mujeres, el año pasado la asociación guerrerense contra la violencia hacia las mujeres, solicitó que se declarara una alerta de género en el Estado. Las autoridades por su parte evadieron este planteamiento y propusieron acciones que no van al fondo del problema. No obstante la discriminación, la recriminación y criminalización del sistema de justicia hacía las mujeres víctimas de cualquier tipo de violencia sigue vigente, sobre todo en quienes tienen la responsabilidad de combatirla.

Nuestro estado es un referente nacional de la violencia institucional castrense por los casos emblemáticos de Valentina Rosendo e Inés Fernández que tuvieron como resultado dos sentencias contra el estado mexicano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Son resoluciones paradigmáticas y obligatorias  que todas las autoridades tienen que atender y dar cumplimiento. A siete años de la emisión de las dos sentencias, en Guerrero los jueces y juezas, no solo carecen de sensibilidad para tratar adecuadamente los casos de violencia contra las mujeres, sino que arrastran graves rezagos en cuanto al conocimiento y manejo de los estándares más altos a nivel internacional para brindar protección a los derechos de las mujeres. Estas conquistas logradas a pulso por las mismas mujeres indígenas siguen siendo letra muerta en su práctica jurídica, porque a la hora de juzgar estos casos de violencia las atacan, las denigran, las revictimizan y lo que es peor se colocan del lado de los agresores.

Juana Ramírez Marcos y Elvia Méndez Castillo, dos mujeres indígenas nauas, víctimas de violencia psicológica, física, económica, patrimonial y sexual por parte de sus  parejas, enfrentan procesos legales en su contra por actos de legítima defensa. No solo enfrentaron a sus agresores que tuvieron la intención de causarles graves daños, sino que tuvieron que enfrentar un proceso penal viciado que las colocó como responsables de lesiones agravadas que supuestamente padecieron sus parejas. Fuera de toda proporción y sin considerar el contexto de violencia y discriminación que enfrentan como mujeres pertenecientes a un pueblo indígena, la Jueza Segunda de Primera Instancia en Materia Penal del Distrito Judicial de Morelos las condenó a más de un año de prisión y a la reparación del daño. Desde el mes de diciembre de 2016 Juana y Elvia padecen el calvario de la justicia misógina que en lugar de protegerlas las confina a pagar a un alto costo un delito que no cometieron y a vivir con el estigma de mujeres violentas como las calificó la misma jueza.

Estos casos demuestran cómo varios jueces y juezas siguen resolviendo de manera rudimentaria y sin perspectiva de género casos de violencia contra las mujeres, independientemente que haya avances en las leyes y existan protocolos para la adecuada atención de la violencia de género. Por acciones espectaculares no paramos, en marzo de 2015, el presidente de la republica Enrique Peña Nieto, inauguró en Tlapa de Comonfort la primera Ciudad Mujer en el país con el objetivo de brindar una atención integral, rápida y eficiente a las mujeres de la Montaña, respetando sus derechos humanos y su cultura. Lamentablemente para Juana y Elvia esta instancia protectora desconoce su situación como víctimas de la violencia y no encontraron ese apoyo rápido y eficiente.

En plena víspera del día Internacional de la mujer, no podemos permanecer impasibles ante tanta impunidad contra los perpetradores, ni dejar que las autoridades sigan siendo cómplices e indolentes ante este clima adverso que alienta el odio y la violencia contra las mujeres. En este día de memoria y combatividad, se enluta nuevamente la Montaña con el asesinato de Isabel Roque Cortés, madre de familia de 35 años de edad  de la comunidad me’ phaa de la Taberna, anexo de Tapayoltepec, municipio de Malinaltepec, quien fue asesinada por su pareja Juminiano Galindo el día de ayer.
  • Como Centro de derechos humanos de la Montaña exigimos a las autoridades de los tres niveles:
  • Que pare la violencia institucionalizada hacía las mujeres y el pleno respeto a sus derechos en total igualdad.
  • Se atiendan los tratados y recomendaciones internacionales a fin de erradicar la violencia de género y las fallas estructurales que la generan.
  • El cese de la recriminación y criminalización en casos de legítima defensa hacía una situación de violencia que no han sabido atender las instancias gubernamentales.
  • Que ante el grave incremento de feminicidios en el Estado,  se declare de manera inmediata la alerta de género.
[1] Cfr: Estadísticas a Propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/violencia0.pdf.
La Violencia Feminicida en México, Aproximaciones y Tendencias 1985-2014, publicación realizada por la Secretaria de Gobernación, Instituto Nacional de las Mujeres y Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-MUJERES). Disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/84740/La_Vilencia_Feminicida_en_M_xico__aproximaciones_y_tendencias_1985_-2014.pdf

4 de agosto de 2013

Feminicidio: negativa a los derechos conquistados por la lucha feminista.

Por: Juliana G. Quintanilla, Paloma Estrada Muñoz, José Martínez Cruz y Marco Aurelio Palma Apodaca (*) / Rebelión.

La vida y la libertad de las mujeres están en el centro de la violencia feminicida. Las mujeres mueren violentamente a manos de quienes ejercen un poder de manera impune. En las relaciones sentimentales se impone la lógica del control, del sometimiento, de la imposición de roles y papeles establecidos, donde el hombre mantiene toda clase de privilegios y pretende que las mujeres sean relegadas a la subordinación y a la dependencia, y si alguien se atreve a desafiar este orden social establecido por el sistema, entonces paga las consecuencias con su propia vida. En el capitalismo se establecen relaciones cosificadas, donde el poder del dinero, de la clase, del género, termina subordinando los más tiernos sentimientos humanos a la lógica enajenante de las relaciones mercantilizadas y cosificadas, en la pura lógica material del poseer y someter a quien no se le reconocen derechos ni capacidad de decidir.

Los derechos se conquistan mediante la lucha. Es lo que han hecho las mujeres a través del feminismo.

El feminicidio pretende hacer retroceder las ruedas de la historia para seguir manteniendo a las mujeres relegadas a un segundo plano de la vida y de su papel dentro de la sociedad. Es una estrategia del terror que pretende paralizar la voluntad y capacidad de decidir de las mujeres para que no defiendan sus derechos elementales a la vida y la libertad. Feminicidio es el homicidio de una mujer por el hecho de ser mujer. Y pudo haber sido precedido por ciertas características, como por ejemplo: tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes; cuando exista o haya existido una relación de pareja o de carácter conyugal entre la víctima y el agresor; cuando se haya realizado por violencia familiar o cuando la víctima se haya encontrado en estado de indefensión, como una incapacidad física, psicológica o emocional para repeler el hecho.

Muchos, sino es que todos los crímenes que se cometen de forma cotidiana contra las mujeres, cumplen con los requisitos anteriores para configurarlos como feminicidios, sin embargo, la mayoría de los casos no son considerados así. Sobran los pretextos, pero la realidad es una, las autoridades se niegan a cumplir la ley y tipificar esos delitos como feminicidios.

Las razones son múltiples: no hay homologación en las leyes federales y estatales, falta de reglamentos, corrupción, impunidad, incoherencia, pues aunque en teoría todas y todos somos "iguales" ante la ley, en la práctica no es así, ya que  el machismo prevalece dentro del sistema de justicia, aunado a la ineptitud de algunos servidores públicos, a la falta de interés, indolencia y mil cosas más. La impunidad es el principal motor que promueve estos asesinatos, pues en la mayoría de los casos no se lleva a los culpables ante la justicia, pues así lo han reconocido las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer y el propio Estado mexicano. 

En lo que se refiere a los feminicidios, la  violencia institucional y la impunidad también están presentes, muchas veces desde antes de que las mujeres sean asesinadas y aún después de perpetrado el homicidio, dejando a cientos o miles de familias en el abandono y en la desesperanza. Casi nunca encuentran la justicia que merecen. Según el informe “Feminicidio en México. Aproximación, tendencias y cambios, 1985-2009″, en esos 24 años fueron asesinadas 34,176 mujeres. Entre el 2010 y el 2011 desaparecieron 3,000 mujeres. Se han cometido 529 homicidios de enero de 2011 a junio del 2012. Y de acuerdo a las cifras dadas a conocer por Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la discriminación contra las Mujeres (CEDAW) en México seis mujeres mueren al día por crímenes de violencia extrema. En los últimos seis años han muerto en el país más de mil 500 mujeres, 60% de ellas fueron encontradas en vía pública y 40% murieron en sus hogares a manos de sus parejas, esposos o concubinos.

Vemos pues, como en el país crece esta violencia. Son historias de mujeres que mueren violentamente por el hecho de ser mujeres. Sobrevivir a un ataque de esta naturaleza es poco probable. Mientras que las autoridades no aplican la ley ni los procedimientos para proteger la vida y la libertad de las mujeres. Pues la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en México establece que las autoridades deben otorgar protección a las mujeres inmediatamente después de que conozcan de hechos o delitos de violencia contra ellas. Sin embargo, Gobernadores de todos los Partidos, las directoras de los Institutos de las Mujeres y Congresistas se niegan a avalar la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género, que es un mecanismo jurídico que solicita acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad y tiene como objetivo fundamental garantizar la seguridad de las mujeres, el cese de la violencia en su contra y eliminar las desigualdades producidas por una legislación que agravia sus derechos humanos.

La Alerta implica realizar las ‘‘acciones inmediatas’’ que se soliciten –entre ellas la investigación, revisión de expedientes, incremento de vigilancia policiaca y mejoría en las diligencias ministeriales. Está descrita, mandatada y legislada desde 2007. La sistemática negativa de emitir dicha alerta, representa violencia institucional al infringir lo estipulado en los artículos 18, 19 y 20 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Convirtiéndose así, en un crimen de Estado. El año pasado,  el comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) emitió una recomendación al país en la que advierte que existen ‘‘obstrucciones’’ para aplicar el mecanismo de Alerta de Violencia de Género, pues a la fecha se han rechazado las Alertas en los estados de Chihuahua, Oaxaca, Guanajuato, Nuevo León, Hidalgo y Estado de México.

En Morelos, más de 2 mil firmas avalan la petición y se han emitido dos puntos de acuerdo, el primero en el Congreso de la Unión y el segundo por el Congreso del Estado.  Sin embargo y contrariamente, para aplicar la Alerta de Violencia de Género se exige que las organizaciones que la hemos solicitado,  nos apeguemos estrictamente a los procedimientos burocráticos que señala la ley, en un contenido excesivo de reglamentación. Mientras se demuestra todo lo ahí solicitado, siguen desapareciendo y asesinando a las mujeres. Ejerciendo con esa medida Violencia Institucional. Esto fue lo que analizamos ampliamente con Diputadas Federales de la Comisión sobre Feminicidio, del Congreso de la Unión, donde se está revisando el procedimiento legal para la emisión de esta Alerta.

Así vemos como ningún nivel de gobierno trabaja de forma comprometida por la seguridad de las mujeres, ni tampoco toma acciones  para prevenir y garantizar la integridad de las mexicanas. La Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, tanto Federal como de cada Estado, obliga a las autoridades a presentar un programa de prevención y atención para la erradicación de la violencia contra las mujeres, por lo que las autoridades deberían estar trabajando para llevar a cabo acciones emergentes, porque los derechos de las mujeres están siendo violentados de forma grave e insostenible y eso no debe permitirse.

Es innegable la existencia de una violencia extrema, estructural y sistemática contras las mujeres, sus cuerpos y su dignidad, enmarcada en una cultura machista y misógina. Ante este panorama no vamos a abandonar la exigencia de que en Morelos y en otras partes del país se emita esta Alerta de Violencia de Género, se trata de la vida y la libertad de las mujeres.

 (*) Integrantes de la @cidhmorelos.

25 de junio de 2013

Otras masculinidades, sin violencia de género, son posibles.

(Publicado en ALAI, América Latina en Movimiento, el 25 de junio de 2013).

Por: Sebastián Liera.

Hace unos días, con motivo de las celebraciones del «Día del Padre» y en vísperas del «Día Mundial contra el Trabajo Infantil», escribía que tres integrantes de Teatro Hacia el Margen y un ex alumno de la Licenciatura en Teatro de la Escuela Superior de Artes de Yucatán participamos en la grabación de un video que, si no mal recuerdo, serviría para promover el trabajo de asesoría legal y psicológica que una fundación de carácter nacional llamada Paterna realiza, acompañando a hombres que en medio de sus divorcios ven amenazados los vínculos afectivos que tienen con sus hijas e hijos.

En lo que a mí toca, la experiencia grabando para Paterna, cuyo lema, dicho sea de paso, es «Proveer, Proteger, Procurar», resultó gratificante porque me sirvió para reflexionar en voz alta y ante la cámara de mi propia paternidad, sintiendo, inclusive, que me miraba en el espejo distorsionado de esos otros papás para los cuales Paterna fue creada cuando asegura que «la cultura y la sociedad excluyen a la figura del padre [durante el proceso de separación], dejándolo como un ser insensible [y condenándolo] a no tener una presencia efectiva en la vida y educación de sus hijos.»

Espejo distorsionado, sí; porque, creo, decir lo anterior sin el rigor que su complejidad merece puede hacernos caer en reduccionismos que, además de enfrascarnos en una espiral interminable de desencuentros legales, económicos y emocionales de los que nadie, ni nuestr@s hij@s, ni nuestra ex pareja, ni nosotros mismos, saldrá iles@, nos hagan olvidar que la tasa de crecimiento de hogares monoparentales en nuestro país es cuatro y media veces mayor a la del resto de las familias y que, en 7 de cada 10 hogares así, son las mujeres quienes se hacen cargo de la manutención y el cuidado de los hijos, donde, por si fuera poco, sólo el 32.5 por ciento de los padres que no viven con sus hijos da pensión alimenticia y de estos nada más el 15 por ciento participa en su educación.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que si bien entiendo la razón de ser de Paterna, acompañando a aquellos papás que se enfrentan prácticamente en la soledad a un sistema jurídico cuya moral nos cataloga como los grandes villanos de la película, perder de vista que dicha carga legal pretende equilibrar un orden de cosas donde son las mujeres y no nosotros, los hombres, quienes generalmente han sufrido más violencia de género (las cifras de mujeres golpeadas, violadas y asesinadas por el simple "delito" de ser mujeres son cada vez más inverosímiles de tan aberrantes) nos hace ver como nuestras enemigas a quienes alguna vez quisieron ser nuestras compañeras de vida, sin alcanzar a distinguir que nuestro verdadero enemigo es un sistema-mundo que nos ha educado en la división y la confrontación de tod@s contra tod@s.

El sistema-mundo del que hablo ha propiciado que, sólo en México, 3.2 millones de niñas y niños sobrevivan explotados laboralmente en medio de la trata de personas, la prostitución, el esclavismo, los trabajos forzados, el crimen organizado y demás etcéteras propios no sólo del abandono de quienes salieron huyendo de sus responsabilidades como padres, sino de la explotación, el despojo, el desprecio y la represión que los arrancó de sus hogares. Dicho de otra manera, además de la irresponsabilidad de los hombres que después de embarazar a una mujer la dejan a ella y al hijo de ambos a su suerte, la miseria ha hecho de muchos hombres que sí desearon ser papás: ilegales en el extranjero, carne de cañón para el narcotráfico y, posteriormente, cadáveres si nombre en fosas clandestinas o luchadores sociales ensanchando las listas de desaparecidos políticos.

En su infinita cauda de contradicciones, el capitalismo, cuya escala de desvalores nos cancela como papás, nos ha dotado de un paternalismo que no nada más resta mayoría de edad al ejercicio de nuestros derechos ciudadanos, derechos conculcados por caciques enquistados en todos los niveles de gobierno y disfrazados de todos los colores partidistas, también nos ha revestido de un machismo donde la violencia de género y la ignorancia de quiénes somos en verdad van de la mano: «Nos incrustaron desde la más tierna infancia –dice el sexólogo Francisco Delfín Lara en entrevista con Alfonso Castañeda para SinEmbargo (19/09/2013)– el chip de la competencia [y] nunca diremos que algo nos falla o nos acongoja, porque eso demuestra debilidad: somos analfabetas emocionales».

Nuestra tarea es, pues, bastante ardua, ya que la exigencia implica trabajar con nosotros mismos volviéndonos protagonistas de un proceso íntimo donde nos convirtamos en sujetos microhistóricos de cambio y renunciemos a seguir siendo cómplices de nosotros mismos ante cada invitación que la costumbre y la inercia nos hagan para echar mano de la violencia. Otro mundo puede ser posible si, de la mano de quienes han caminado desde los feminismos hasta el ecosocialismo, pasando por la crítica al heteropatriarcado falocéntrico que se hace desde la diversidad sexogenérica, aprendemos a hacer que también otras masculinidades y, por ende, otras paternidades sean posibles.
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