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4 de octubre de 2019

"Esta noche juntos..." | Dramaturgismo entre Samir Flores y Ayotzinapa | Tres.

Por: Sebastián Liera / Tlatulteketke.

José Vasconcelos, el llamado “Apóstol de la Educación”, es un personaje bastante interesante que en la doble trama que estamos desmadejando para contar qué fue la “Revolución Mexicana” como introducción a la historia del normalismo rural que nos convoca, perteneció, por un lado, a la clase media aliada de la burguesía que se opuso a Zapata, el magonismo y Villa (como quedó claro en el papel que jugó durante el gobierno de la Convención de Aguascalientes), y, por otro lado, en el seno de la burguesía, estuvo con los bandos socialdemócratas de la “Revolución” que se opusieron, primero, a Díaz, después a Huerta y luego a Carranza. Finalmente, más adelante, se opondrá al Maximato de Calles, pero no adelantemos vísperas: estamos apenas en el arranque de los años 20’s.

Vasconcelos viene de una historia personal en la que se había aliado a la campaña presidencial de Madero, época en la que usó como ariete contra el viejo Díaz una frase esgrimida por el joven Díaz contra el viejo Juárez: «Sufragio efectivo, No reelección». Más tarde, a raíz del golpe de Estado contra Madero, Vasconcelos se exilió en Estados Unidos sin que sus encargos políticos por órdenes de Carranza le significaran ningún arresto bajo la acusación de infringir la leyes estadounidenses de neutralidad, pretexto legaloide que mantuvo preso hasta la muerte a otro intelectual: Ricardo Flores Magón. Por el contrario, luego de la derrota de Huerta y bajo la presidencia de facto de Carranza, el viejo hacendado coahuilense lo nombró director de la Escuela Nacional Preparatoria; aventura que terminó cuando sus discrepancias con el autonombrado “Primer Jefe del Ejército Constitucionalista” lo enviaron de nuevo al autoexilio.

Vasconcelos regresaría a México durante la breve gestión convencionista de Eulalio Gutiérrez Ortiz, siendo nombrado responsable de Instrucción Pública y Bellas Artes por la misma Convención de Aguascalientes que designó a Gutiérrez Ortiz presidente de la República en sustitución de Carranza. Por ahí, en algún lugar, quizás Wikipedia, se lee que Vasconcelos no pudo desarrollar sus ideas en materia de educación pública durante los gobiernos convencionistas debido a pugnas al interior de la Convención misma. Ello, sin duda, es verdad; sin embargo, dicho así, sin explicación del contexto, caracterizado por un constante boicot de las fuerzas de la burguesía a la Convención, las verdades a medias terminan siendo mentiras.

Uno de los episodios más importantes en la historia de eso que llamamos “Revolución Mexicana” es, sin duda, el de la Convención de Aguascalientes, y, sin embargo, en los libros de texto gratuitos para educación básica y media de esa Secretaría de Educación Pública que “fundara” Vasconcelos se habla muy poco o nada de ella. La razón de que sea así está en la lucha de clases al interior de la “Revolución”. ¿Cómo se les va a hablar a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de este país del capítulo de la “Revolución” en el que la burguesía se muestra con toda su podredumbre y ambición, dando al traste con eso que les han enseñado son los valores de la misma “Revolución”? Si cuando se piensa en la “Revolución Mexicana” se piensa en los ideales de libertad, democracia y justicia, la Convención de Aguascalientes significa el más bello capítulo de ésta, pues se trata del momento más determinante en el que las clases trabajadoras habrían podido darle un giro de 180 grados a su favor a la guerra civil iniciada por la burguesía en 1910; guerra civil que, “se olvida”, inició la burguesía en nombre de esos mismos ideales para terminar traicionándola. La guerra civil que llamamos “Revolución Mexicana” lo hubiera sido en verdad si la Convención de Aguascalientes no hubiera sido dinamitada por la burguesía.

Así, pues, a quienes nos han contado la historia oficial de nuestra “Revolución” se les “olvida”, por ejemplo, que la llamada Convención de Aguascalientes, cuyo objetivo era sentar a las fuerzas revolucionarias tras la huida de Huerta para ponerse de acuerdo en la reorganización del país, fue convocada inicialmente por Carranza para reafirmarse como “Jefe Supremo de la Revolución” en un contexto caracterizado por su desprecio hacia la figura de una de sus principales jefes militares: Francisco Villa, y que cuando las cosas no salieron como supuso (léase: cuando la Convención no se plegó a sus ambiciones), Carranza terminó por enfrentarse a la Convención. El desprecio de Carranza para con Villa, coinciden diversos historiadores, también responde a una cuestión de clase: Villa, a diferencia de los demás generales divisionarios bajo las órdenes de Carranza, no provenía de las clases medias o medias altas aliadas a la burguesía, sino de las clases trabajadoras, particularmente las del campo, desposeídas por ésas mismas clases medias. Así, la animadversión de Carranza para con Villa pronto encontró igual correspondencia por parte del jefe de la División del Norte y, para cuando la Convención, inicialmente convocada por Carranza en la Ciudad de México como una Junta de jefes militares y gobernadores a su mando estaba por celebrarse, Villa lo había desconocido ya como “Primer Jefe, Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación”.

De esta suerte, cuando la Convención se trasladó a Aguascalientes en busca de un territorio neutral, llevaba de suyo la pugna entre villistas y carrancistas en su seno; pero, hablar solo de “pugnas internas” hace olvidar que mientras las fuerzas villistas se plegaron a los mandatos de la Convención, las carrancistas la confrontaron hasta hacerla naufragar. Así, la verdadera razón por la cual a Vasconcelos le fue imposible siquiera echar a andar el proyecto de federalización de educación básica que planteó en su toma de protesta como ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de la Convención, radicó en que al tener que tomar partido entre las fuerzas de la burguesía y las de las clases desposeídas lo hizo por las de la burguesía, mostrando su desprecio para con los villistas y los zapatistas; su odio, su despecho, su vanidad herida, registradas en diversos documentos de la época, así lo dejaron de manifiesto.

La Convención tuvo el enorme reto de hacerse valer ante Carranza, quién convocándola, la desconoció casi inmediatamente; ante Villa, quién casi desde un inicio se puso a sus órdenes significando con ello el mayor apoyo militar que tuvieron los presidentes convencionistas frente aquellos jefes militares que, como Obregón, regresaron a la égida carrancista después de traicionar su juramento de servir a la Convención misma; ante Obregón, quién luego del giro que diera la Convención contra su entonces jefe: Carranza, se dedicó a minarla y finalmente la abandonó para enfrentarla militarmente, y ante Zapata, quien al no ser invitado inicialmente a la misma terminó enviando una delegación harto desconfiada, conocedora del desprecio de clase que el ala carrancista le profesaba. En ese escenario, Vasconcelos no fue un elemento que ayudara a fortalecer a la Convención, todo lo contrario: fue uno de sus boicoteadores.

Si las pugnas en la Convención no le permitieron desarrollar sus ideas en materia de educación pública, fue porque él mismo, desde su posición de clase, desconoció los mandatos de la Convención; se alió con los jefes carrancistas que veían a Villa y a Zapata como bandidos, sucios e ignorantes, y, en lugar de llevar a cabo las tareas de su ministerio, se dedicó a sembrar la animadversión de Eulalio Gutiérrez contra los jefes de la División del Norte y del Ejército Libertador del Sur. Lo hizo de tal suerte que en el momento en que la Convención por fin parecía asentarse y avanzar con buen paso hacia la reconstrucción del país, de la mano de reformas políticas que apuntaban hacia un régimen parlamentario que terminaría por acotar el protagonismo individualista de quien quisiera encabezar la Convención para ponerla a sus pies (léase, Carranza), Vasconcelos terminó abandonándola en franca huida junto con el mismo Eulalio Gutiérrez y el general José Isabel Robles, quienes a espaldas de la Convención habían estado haciendo tratos con Obregón, el jefe militar más fuerte contra la Convención, para llevarla al naufragio... y lo consiguieron.

En nuestra siguiente entrega continuaremos jalando el hilo de la madeja en torno a Vasconcelos que nos llevará a nuestro tema de investigación para la puesta en escena de Esta noche juntos, amándonos tanto, de Maruxa Vilalta, bajo la dirección de Jessica Cortés. Hablaremos de Vasconcelos, rector de la Universidad Nacional durante el interinato de Adolfo De la Huerta y, posteriormente, secretario de Educación Pública de Obregón; etapa en la que se gana el mote de “Apóstol de la Educación”. Pero, era importante hablar de sus antecedentes contrarrevolucionarios antes de bordear su enorme y valiosa labor como educador, más que para pintarlo de cuerpo completo, para entender que la historia del normalismo rural en México, atada a la historia de quien se considera su fundador, es, sobre todo, una historia de lucha de clases que recoge los postulados más caros de nuestra raptada (Muñoz Cota), interrumpida (Gilly), siempre inconclusa “Revolución Mexicana”. La lucha de nuestro compañero Samir Flores, asesinado el 20 de febrero de 2019, y la de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos el 26 y 27 de septiembre de 2014, recogidas en el montaje de Cortés, merecen mirarse así.

3 de octubre de 2019

"Esta noche juntos..." | Dramaturgismo entre Samir Flores y Ayotzinapa | Dos.

Por: Sebastián Liera / Tlatulteketke.


Había una vez, un país que buscaba ponerse de pie luego de una larga guerra civil que parecía no tener fin. Una guerra civil que los libros de texto que se usan en las escuelas y no pocos de los que se encuentran en la academia llaman “Revolución Mexicana” y cuyo espíritu inicial, se ha dicho un poco románticamente, había sido el de dar término a una serie de injusticias propias de un gobierno que, siendo liberal y, por ende, capitalista, muchas veces se ha tildado de dictatorial; no es para menos: los 35 años casi ininterrumpidos de un solo personaje, Porfirio Díaz, despachando desde la presidencia del país, le ganaron a pulso semejante adjetivo. Sin embargo, la así llamada “Revolución Mexicana”, más que solo acabar con la injusticia que caracterizó al Porfiriato, fue una guerra civil a dos frentes: por un lado, el de la lucha de la burguesía y sus aliados en las clases medias contra la clase trabajadora del campo y, en menor medida, de la ciudad, y, por otro lado, el de las pugnas al interior de la misma burguesía. Hay, pues, por lo menos, dos tramas para contar esta historia: la de la lucha de clases, con los hermanos Flores Magón, Villa y Zapata en una esquina, y Díaz, Madero, Carranza y Obregón en la otra, y la de la palea en el seno de la burguesía, con Díaz y Huerta en una esquina, y Madero, Carranza y Obregón (con los Flores Magón, Villa y Zapata de invitados) en la otra.

La trama que se nos suele contar oficialmente es la segunda: la batalla al interior de la burguesía; por eso es que muchas veces no se entiende bien a bien qué es eso que llamamos “La Revolución Mexicana” ni, mucho menos, quién estaba contra quién y los porqués de cada quién. Por eso, también, el gran villano es Porfirio Díaz, cuya larguísima administración había dado continuidad al modelo de nación con que soñaba Juárez, y su opositor por antonomasia es Francisco I. Madero, un burgués más burgués que el propio Díaz, cuya bandera, como la de Díaz contra Juárez, fue la de la no reelección; es decir (dicen los que dicen que saben) la de la democracia.

Así, en lo que toca a nuestra investigación dramaturgista (no hay que olvidar que nuestro puerto de arribo son la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y el asesinato del compañero Samir Flores Soberanes), esta historia comenzaría en el año de 1920, más o menos 10 años después de haberse iniciado la “Revolución Mexicana”. Díaz ha muerto en el exilio unos cinco años atrás de viejito, luego de haberse paseado por casi toda Europa visitando la tumba de Napoleón Bonaparte y siendo recibido por el Alfonso XIII de España o el káiser Guillermo II de Alemania, o por el norte de África, conociendo El Cairo, la Esfinge y la gran pirámide de Guiza; mientras el país que había gobernado durante tres décadas y media se caía a pedazos en medio de la guerra que sostenían aquellos que lo habían derrocado. Madero ha sido asesinado junto a Pino Suárez por órdenes de Huerta. Huerta ha muerto de cirrosis hepática en un exilio que lo llevó a la prisión en Estados Unidos por andar tejiendo alianzas con el imperio alemán de la Primera Guerra Mundial, apenas un año después que Díaz muriera. Zapata y Villa, pilares de la victoria militar que obligó a Díaz renunciar e irse al exilio, han sido asesinados… bueno, Villa aún no; pero le falta poco para estarlo: Zapata ha sido asesinado el 10 de abril de 1919 por órdenes de Carranza; Villa, recién rendido y retirado a su hacienda de Canutillo, será asesinado el 20 de julio de 1923 por órdenes de Calles y la venia de Obregón. Los hermanos Flores Magón, llamados comúnmente “precursores de la Revolución”, siguen vivos; sin embargo, Ricardo está cerca de morir preso en Estados Unidos (según la versión oficial: por enfermedad, según algunas otras versiones: asesinado); Jesús está vivo y recién reincorporado a la vida pública tras su autoexilio durante el gobierno de Carranza, y Enrique, vivo también, está a punto de regresar a México de Estados Unidos para incorporarse a la vida pública... más tarde apoyará la presidencia de un Lázaro Cárdenas que por esas fechas, principios de los 20’s, ya ha sido ascendido a general brigadier y, tras un brevísimo período como gobernador interino de Michoacán, ha sido designado jefe militar en el Itsmo de Tehuantepec. Carranza está recién asesinado, quizás no por órdenes de Obregón, pero sí haciéndole un gran favor.

Álvaro Obregón está por ocupar la presidencia de la República desde el 1 de diciembre de 1920, gracias a la alianza con el impresentable Luis N. Morones (líder de la Confederación Regional Obrera de Mexicana y fundador del Partido Laborista de Mexicano), en contubernio con un Plutarco Elías Calles (próximo jefe máximo de la “Revolución Mexicana”) con quien alternara la Silla del Águila hasta 1928. Obregón continúa el proyecto de pacificación iniciado en el interinato de Adolfo De la Huerta, manteniendo a Villa controlado en su hacienda, repartiendo tierras en la zona de influencia de lo que quedaba del zapatismo tras el asesinato de Zapata y dando concesiones al gobierno de Estados Unidos en materia agrícola y energética para ganarse el reconocimiento de la Casa Blanca. México, se puede leer en algún lado, está agotado por 10 años de una guerra que por lo menos se ha cobrado más de un millón de vidas, con una deuda exterior más que cuantiosa; la producción agrícola, insuficiente, por no decir escasa; las vías de comunicación, incluyendo las férreas, destruidas; la administración pública, un desastre, y la situación de la clase trabajadora en el campo y en la ciudad, tan lastimosa o más que una década atrás, cuando inició la guerra. Empero, se respira un clima de decidido apoyo por parte de las fuerzas armadas al señor presidente, cuyos jefes militares han suscrito el Plan de Agua Prieta, y se cuenta con una producción minera petrolera importante sobre cuya riqueza ya sobrevuela el carroñero capital internacional.

Para Obregón es urgente, pues, dar muestras de que bajo su mandato el país puede dar vuelta a la página de beligerancia directa que ha significado la “Revolución Mexicana” y, más bien, comenzar a consolidar el “proyecto revolucionario”. De esta suerte, aprovechando que la mayoría de las “fuerzas revolucionarias” están controladas o le ofrecen su apoyo abiertamente, garantizando así un ambiente de relativa paz, su administración emprende una tibia reforma agraria que expropiará algunos latifundios y tierras mal cultivadas para repartirlas a los campesinos; apoya y subvenciona a las organizaciones obreras existentes, en particular a la CROM, cuyo líder impulsó su campaña y triunfo electorales; repara y reconstruye miles de kilómetros de vías férreas y telegráficas; reduce los efectivos del Ejército Constitucionalista, mermando su poder de reacción; funda un banco único que comenzara a regular la emisión de papel moneda y pondrá las bases para una política financiera estable; renegocia la deuda externa, lo que le granjeará el reconocimiento de las potencias mundiales con excepción de Gran Bretaña, y, lo más importante de esta etapa respecto a nuestra investigación, restituye el antiguo Ministerio de Instrucción Pública (suprimido por Carranza desde 1918), al cual le cambiará el nombre a Secretaría de Educación Pública y pondrá a su cargo al intelectual maderista, luego carrancista, después convencionista y para entonces obregonista José Vasconcelos.

Del otro lado del charco, Antoni Vilalta i Vidal y Maria Soteras i Maurí, próximos padre y madre de Maruxa, viven en su natal Cataluña y tienen, ambos, unos 15 años de edad; quizás aún no se conocen, pero, de no haberlo hecho, están cerca de hacerlo unos dos o tres años más tarde en la Universidad de Barcelona, donde ambos estudiarán la Licenciatura en Derecho.

16 de noviembre de 2010

Transmisión de Foro-Debate Magonismo en vivo a través de Cronopios

11 de noviembre de 2010

Jornada de actividades: “Magonismo: La revolución desconocida”

En noviembre de este año se cumplen 88 años del asesinato de Ricardo Flores Magón en la prisión de Leavenworth, Kansas, EU. después de haber luchado durante años incansablemente en contra de cualquier tipo de gobierno y autoridad.
También este año se cumplen 100 años del inicio de la llamada revolución mexicana y en medio de despilfarros cargados al erario público, los diferentes gobiernos, federal y estatales, nos presentan una visión del movimiento revolucionario de principios de siglo XX desprovista totalmente del espíritu de las reivindicaciones y luchas que, entre otros, Ricardo Flores Magón impulsó.
Es por esta razón que convocamos a los diferentes grupos, colectivos, organizaciones y personas que nos identificamos con el pensamiento magonista a no dejarlo morir, a no dejar que sea sepultado en medio de actos oficialistas que solo buscan ganar votos y una legitimidad que no tienen. Hoy mas que nunca se hace necesario continuar la brega que aquellos hombres y mujeres iniciaron en 1900.
Invitamos a asistir y participar a una jornada de actividades que hemos llamado “Magonismo: La revolución desconocida”, en la que hemos incluido, charlas, proyecciones de películas y documentales, obras de teatro y foros.
¡Viva Tierra Y libertad!
Multiforo Cultural Alicia, Biblioteca Social Reconstruir, Federación Local Libertaria, Bloque (A)-FLL, Auditorio Che Guevara, Sin Medios Producciones, Red de Medio Libres Abajo y a la Izquierda, Biblioteca Popular Ricardo Flores Magón (Querétaro) Colectivo Garrapathos, (Querétaro), Cooperativa Cultura Libre, La Revancha del Ahuizote, CeSol (Oaxaca) Colectivo Reactor (NY), Cruz Negra Anarquista México.
Martes 16
Auditorio Che Guevara Pasillo a la Biblioteca Central, a un costado de la Facultad de Filosofía y letras. Ciudad Universitaria de la UNAM.
Foro debate sobre magonismo 1:00 PM
· Rubén Trejo
· FECSM
· Biblioteca Social Reconstruir
Foro Reforma o Revolución: La alternativa anarquista en la revolución mexicana. 4:00 PM
· Claudio Albertani
· Jacinto Barrera
Miércoles 17
Auditorio Che Guevara Pasillo a la Biblioteca Central, a un costado de la Facultad de Filosofía y letras. Ciudad Universitaria de la UNAM.
Cinema Che Guevara.
· 12 PM ¡Ora si tenemos que ganar! (México, 1978)
· 3 PM La sal de la tierra (EU,1954)
· 6 PM Cananea
Viernes 19
Auditorio Che Guevara Pasillo a la Biblioteca Central, a un costado de la Facultad de Filosofía y letras. Ciudad Universitaria de la UNAM.
· Presentación de la obra de teatro “Ecos de la revolución” con la compañía Tlatemoan 12:00 PM
Sábado 20
Auditorio Che Guevara Pasillo a la Biblioteca Central, a un costado de la Facultad de Filosofía y letras. Ciudad Universitaria de la UNAM.
· Encuentro preparativo rumbo al congreso anarquista a nivel nacional. 10 AM- 8 PM
Domingo 21
· Mitin luctuoso en la tumba de Ricardo Flores Magón. 11:00 AM. Rotonda de las personas ilustres, panteón de Dolores. Constituyentes y eje 5 Poniente S/N, Col. América, entre la 2da. Sección y la 3ra. Sección del Bosque de Chapultepec.
Lunes 22
Cafetería El balcón de Emma Goldman Tercer piso de la Facultad de Derecho, Ciudad Universitaria de la UNAM.
· Proyección del documental “México bárbaro” que retoma el texto de John K. Turner 5:00 PM
Martes 23
Multiforo Cultural Alicia Avenida Cuauhtémoc 91- A Colonia Roma. Metro Cuauhtémoc
Charla “Magonismo; la revolución desconocida” I 7:00 PM
· Jesús Ramírez
· Carlos Beas
· Benjamín Maldonado
· Paola Ávila
· Paco Ignacio Taibo II
· Jacinto Barrera Bassols
· Proyección documental “El viaje del último anarquista”
Miércoles 24
Centro Social Obrero-FAT Godard 20, Col. Guadalupe Victoria. Metro La raza salida Universidad
Presentación de la 5ª edición de Magonismo e indigenismo 6:00 PM
Comentan:
Carlos Beas
Benjamin Maldonado
La Revancha Del Ahuizote:
Charla “Magonismo; la revolución desconocida” II 7:00 PM
· Jorge Robles
· Eric Quesnel
· Proyección documental “El viaje del último anarquista”
Jueves 25
Casa Nacional del Estudiante Plaza del Estudiante #11, Colonia Centro 6:00 pm
· Proyección del documental “México, la revolución congelada” de Raymundo Gleyzer.
· Proyección documental “El viaje del último anarquista”
Viernes 26
Centro Social Libertario Ricardo Flores Magón Cerrada de Londres 14 Col. Juárez. Metro Sevilla
· Presentación y proyección del documental “Cananea” por su directora Marcela Fernández Violante 18:00 PM
Sábado 27
Centro Social Libertario Ricardo Flores Magón Cerrada de Londres 14 Col. Juárez. Metro Sevilla
Foro de análisis anticapitalista sobre el centenario de la revolución mexicana
· Jorge Robles (FAT)
· Alfredo Velarde (TACOSO)
· Omar Cortes
· Chantal López
· Alejandro Cruz (OIDHO, AMZ)
· Alejandro Varas (UniOS)
Modera:
· Rubén Trejo (CAMA)
Domingo 28
Parque de la Romita
Evento Cultural
Música con:
· Lírika Podrida
· Revuelta Propia
· Los Tlaxiqueros
· León Chávez Teixeiro
· El Uifi
· Antimaster
Teatro:
· Ensamble de Poesía Libertaria
Poesía:
· El Poeta Jarkorin
· El Patx
· Poetas invitados
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