Mostrando las entradas con la etiqueta contrarreforma energética. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta contrarreforma energética. Mostrar todas las entradas

24 de septiembre de 2013

Desinformémonos #111


Reportajes México

JAIME GARCÍA LEYVA, EDITH NA SAVI
JAIME GARCÍA LEYVA
EDITH NA SAVI

ADAZAHIRA CHÁVEZ

ADAZAHIRA CHÁVEZ
FOTO: JAMIE FORDE

ISAAC SÁNCHEZ
FOTO: ALBERTO PUENTE / LA JORNADA

SANTIAGO NAVARRO

OTRAS VOCES, OTRA HISTORIA, Y DESINFORMÉMONOS


Reportajes Internacionales
CAROLINA BEDOYA MONSALVE

MARÍA LANDI
FOTOS: KEREN MANOR/ ACTIVESILLS Y M. LANDI

IVONNE YÁNEZ, ACCIÓN ECOLÓGICA

NICK ESPINOSA
TRADUCCIÓN: CLAYTON CONN

CARLOS EDUARDO MARTINS
TRADUCCIÓN: BRISA ARAUJO


Imagina en Resistencia
ROAR COLLECTIVE
TRADUCCIÓN: ADAZAHIRA CHÁVEZ

Fotoreportaje
FOTOS: TRABAJADORES UNIDOS
MÚSICA: “AIN’T GONNA LET NOBODAY TURN ME ’ROUND” – SWEET HONEY IN THE ROCK
TEXTO Y PRODUCCIÓN: DESINFORMÉMONOS

Video
DESINFORMÉMONOS
________________________________________________________
skype: desinformemonos
________________________________________________________
"...desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos."
Mario Benedetti.

5 de septiembre de 2013

La contrarreforma energética.

Por: Marcos Chávez* / Contralínea.


De concretarse la reprivatización y extranjerización petrolera y eléctrica, Estados Unidos y las fuerzas reaccionarias “mexicanas” habrán logrado una de sus mayores victorias de la historia reciente sobre los intereses nacionales. Los medios de comunicación ya se aprestan a celebrar el golpe al país. ¿Al día siguiente de que ocurra –si es que ocurre–, los encabezados de los corporativos mediáticos serán idénticos al del Mexican Herald que en 1913 celebró la Decena Trágica y a ocho columnas tituló: “Viva Díaz, viva Huerta”? Tal vez agregarán: “Viva Peña”


Dice el analista Lorenzo Meyer: “un país cuyas elites dirigentes no sean capaces de formular un gran proyecto colectivo de cara al futuro, aceptado como legítimo por la mayoría de sus ciudadanos y que sirva de elemento guía en la toma de las grandes decisiones políticas, corre el peligro de convertirse en una comunidad sin derrotero y, con el correr del tiempo, en derrotada desde adentro” (La desvanecida ruta de la ambición nacional).

Es cierto que nada garantiza el éxito de un proyecto de nación basado en la credibilidad social, la legitimidad política y la justicia; en la atención de las necesidades materiales, los intereses, los anhelos –y hasta las utopías– heterogéneos de la población; en la habilidad y la capacidad de los dirigentes y las organizaciones para consensuar, negociar y establecer las alianzas democráticas necesarias para alcanzar tales propósitos, así como para atender, resolver o neutralizar legalmente las contradicciones y las disputas inherentes entre los individuos, los grupos, las regiones, las clases y las naciones.

Históricamente, toda nación, por su propia dinámica, está sometida a constantes tensiones y, en ciertas épocas particulares, los equilibrios económicos y sociales alcanzados, a menudo razonablemente temporales y frágiles, suelen alterarse inevitablemente, fracturarse y provocar crisis políticas, nuevos reacomodos y pactos estabilizadores entre las fuerzas en lucha, o incluso suscitar cambios radicales. Las tensiones y las asechanzas internas y externas son permanentes, ya que, como agrega Meyer, todo proyecto, ya sea que aspire a ser colectivo o de cualquier otro, implica una interpretación y reinterpretación determinada del pasado, un diagnóstico del presente y una visión del futuro; una construcción ideológica dominante pero no única, y una percepción de la naturaleza humana y la sociedad que no necesariamente son compartidos por todos; un acuerdo sobre las formas de ejercer el poder político, normado por un diseño institucional y constitucional, el cual está sujeto a la pugna sistemática entre dos o más propuestas –de la derecha, de la izquierda o del pantano centrista– sobre la manera de cómo organizar el presente para dar forma al porvenir; por obtener o mantener el control de los instrumentos de dominación, los esfuerzos por conquistar y retener la imaginación de la base social como sustento de la legitimidad de un proyecto específico.

Las confrontaciones, con diversos grados de intensidad, son socialmente normales dentro de los límites fijados por un sistema político democrático, el cual tiene la capacidad para asimilarlos y sobrevivir a las tormentas. Sin embargo, los conflictos tienden a ser agudos, violentos, cuando una elite o un bloque dominante, en un régimen autoritario, agita arrogantemente el avispero de la lucha de clases al ejercer arbitrariamente el poder, con el objeto de imponer unilateralmente, desde arriba, su propio proyecto, y tratar de estúpida a la sociedad al intentar convencerla que éste responde a los intereses nacionales y no sólo a los suyos. Lo anterior es el caso de la audaz contrarreforma energética de Enrique Peña Nieto.

Groucho Marx en la Presidencia: “Éstos son mis principios. Si no le gustan…, los cambiaré”.

El “audaz” y neoporfirista traje a la medida para la nueva rapiña petrolera neoliberal. Todo está en venta. La cuestión es sólo de precio. Los cambios que se impondrán a los artículos 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en las leyes secundarias, se ajustan al principio enunciado por Enrique Peña Nieto: “Pemex y CFE no se venden ni se privatizan”…, pero las industrias petrolera y eléctrica sí.
1) Hasta nuevo aviso, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se conservarán como entidades públicas, con sus mismas funciones, pero mejorando su “competitividad”. Para Pemex se propone un cambio aún indefinido en su trato fiscal, bajo tres principios reiterados por el vicepresidente Luis Videgaray: que mantenga los recursos necesarios para cubrir sus costos de operación y de capital en las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos, y que sus directivos decidan el destino de sus utilidades (se reinviertan o pague dividendo al Estado); que continúe con su esquema de regalías y derechos, pero de manera “moderada”, “flexible”, “más bajos que en la actualidad”; y que pague sus impuestos. El mismo vice dice que Pemex paga una tasa sobre sus ingresos de aproximadamente 61.5 por ciento, “pero si hablamos de utilidades es poco más de 70 por ciento, dependiendo del año y del precio del barril”. ¿Cuál es el nivel “flexible” de los gravámenes fiscales que propondrán para que se pueda cumplir el primer punto?

Porque lo único claro hasta el momento es que, según la Auditoría Superior de la Federación, basada en información de la propia paraestatal, Pemex es la empresa petrolera que más impuestos paga en el mundo y la que tiene la mayor carga tributaria (http://eleconomista.com.mx/industrias/2012/02/29/pemex-paga-impuestos-record-2011). Que sin esa hemorragia tributaria sus trabajos de exploración, extracción e infraestructura no estarían en ruinas, toda vez que dispondría de los recursos necesarios para financiarlos. Que sus hojas de balance, después de la ordeña tributaria realizada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (impuesto a la renta, aprovechamientos, derechos, ordinarios, extraordinarios), no arrojaría las pérdidas registradas ininterrumpidas desde 1997, salvo en 2006. En el primer semestre de 2013, del primer año peñista, su pérdida integral fue por 45.3 mil millones de pesos, o 3.5 mil millones de dólares, 20.5 por ciento más nominal que en el mismo lapso de 2012. Que sus pasivos no superarían sus activos (179.6 millones de dólares contra 154.5 mil millones de dólares), y su patrimonio no sería negativo (25 mil millones de dólares), expresión de su deterioro. Evidentemente, tampoco se vería obligado a recurrir al endeudamiento para compensar el saqueo fiscal al que está sometida. Al menos sus débitos acumulados de corto y largo plazo no ascenderían a 760 mil millones de pesos (58.7 mil millones de dólares), equivalentes al 85.6 por ciento de la deuda externa del gobierno federal (67.8 mil millones de dólares) y al 64 por ciento de la del sector privado (97mil millones de dólares).
Con ésos y otros datos, también es natural que Luis Videgaray eluda responder si Pemex está o no en quiebra, que su ojo clínico como responsable de cobrarle los gravámenes se obnubile o se vuelva estrábico, y se vea obligado a decir que depende desde dónde se observen las finanzas de la empresa: si antes o después del pago de impuestos. No se requiere de un grado de doctor en economía para saber que, con un despojo de esas proporciones, cualquier empresa que no sea pública ya hubiera quebrado y desaparecido hace tiempo. Sólo basta el sentido común para intuirlo; para suponer que a ninguna otra le gustaría tener tratos con una paraestatal condenada deliberadamente a la indigencia después de pagar sus tributos, ya que no le redundaría ningún beneficio. Más aún, hasta alguien con ese nivel de razonamiento podría conjeturar que, premeditadamente, se orilló a Petróleos Mexicanos a esa situación para justificar su ineficiencia y su ineludible remate. Hasta Emilio Lozoya Austin, director de la empresa, sin ruborizarse, ha dicho que “Pemex no está en quiebra”.

Enrique Peña y Luis Videgaray agregan que quieren un Pemex que funcione como una empresa “competitiva”. ¿Pero qué empresa puede serlo cuando, antes del pago de impuestos, es considerada como una de las mejores del mundo, y una de las peores después de cubrirlos? ¿Cuál soporta una carga de 75 por ciento? Nuestros ínclitos hombres de presa, como Emilio Azcárraga o Ricardo Salinas, por ejemplo, arrojan espuma por la boca ante un impuesto a la renta de 30 por ciento o un IETU (impuesto empresarial a tasa única) de 15 por ciento, pese a que, gracias a las deducciones, exenciones y la “creatividad” contable, pagan una tasa marginal menor a la que cualquier sufrido clasemediero acasillado por Hacienda. ¿Qué empresa, petrolera o no, se ve obligada a pagar impuestos diariamente –alguien los estimó en 600 millones de pesos– y luego ajustar la cantidad al cierre del mes?

Pemex y la CFE no se reprivatizarán y no se venderá ni un tornillo de ellas. Aunque se reducirá aún más su presencia altamaño de un enano, y detrás de ellas se tratará de esconder al elefante de la reprivatización petrolera y eléctrica.

2) La reprivatización de las industrias petrolera y eléctrica, o cómo reabrir otra vez las puertas del templo a los mercaderes expulsados por Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos. La propuesta es explícita: legalizar el contratismo para permitir la participación privada nacional y extranjera en la exploración, la extracción y en toda la cadena de valor de los hidrocarburos, en la refinación, el transporte, el almacenamiento y su distribución; sustraer de las áreas estratégicas del Estado a la petroquímica básica para entregarlas a la voracidad empresarial; concederles un sueño jurídicamente tranquilo a quienes deseen dedicarse al procesamiento de gas natural, su distribución y comercialización; abrir a la industria eléctrica la generación de esta energía, la red nacional de transmisión y de las redes generales de distribución.

¿Qué quedará por reprivatizar con la contrarreforma? Sólo la industria nuclear. ¿Por cuánto tiempo?

3) El cuerno de la abundancia o el reparto de la renta petrolera hacia arriba. Los peñistas se empeñan en negarlo. La iniciativa rechaza esa opción. El vice dice: “no compartiremos la renta petrolera”. La participación privada en Pemex, a través de los contratos de utilidad compartida y los contratos de servicios que desde hace años existen, no implica su reparto; la renta petrolera, “que deriva del valor del petróleo que está en el subsuelo” y el petróleo, seguirán siendo de los mexicanos. Tales contratos sólo compartirán las utilidades generadas con la asociación y el porcentaje pagado “estará por debajo del 50 por ciento, [y el] porcentaje disminuirá mientras disminuyen los riesgos para las empresas privadas”.
Eso dice Videgaray.

¿Qué dice Pemex sobre la renta petrolera?

“La renta petrolera es la diferencia entre el valor de los hidrocarburos extraídos del subsuelo a precios de venta en el mercado internacional, menos los costos de extracción o, dicho de manera más sencilla, es los ingresos menos los costos, de tal manera que la renta petrolera es lo que queda para repartir.

“Valor de los hidrocarburos – costos de extracción = renta petrolera”.

¿Cuáles son los componentes de la renta petrolera?

La renta petrolera está determinada por tres variables: el precio al que se vende el petróleo, el volumen de producción que puede alcanzarse en un momento determinado y los costos de extracción. Considerando estas tres variables, la renta petrolera de un país será mayor entre más altos sean el precio del petróleo y más alto sea el volumen de producción. La renta petrolera también será mayor mientras más bajos sean los costos de extracción (www. pemex.com/index.cfm?action=content&sectionid= 136&catid=11880).

¿En qué quedamos?

¿Pagar un porcentaje de las utilidades, cualquiera que sea, representa o no el reparto de la renta con los nuevos “socios” que llegarán con la contrarreforma neoliberal y que destruirán las reformas cardenistas, ese “rayo en cielo despejado” como las calificaron los historiadores Meyer y Zoraida Vázquez? (México frente a Estados Unidos).

Un pago mayor significará una mayor participación en la renta petrolera. Obviamente uno menor otorgará una tajada famélica. Y ella, en menor o mayor cuantía, se transferirá hacia el exterior o los bolsillos de las corporaciones locales. ¿Quiénes sancionarán los contratos? ¿Los directivos de Pemex que manejan la paraestatal con la pulcritud digna de los señores feudales, o de otros sultanes fuera del organismo, en caso de que se cree un nuevo ente para repartir los codiciados contratos, en un país donde se enseñorea la impunidad?

Alguien no entiende. Alguien no se sabe explicar. O alguien miente descaradamente, con la soberbia que le concede el poder despótico.

Algunos sí han entendido perfectamente. Por ejemplo los apologistas que han recibido con optimismo el “histórico” plan: Forbes y The Economist, entre otros.

Lo anterior me recuerda el júbilo de la colonia estadunidense en México, que el Mexican Herald del 19 de febrero de 1913 saludó desde su primera plana al nuevo gobierno en forma por demás significativa: “¡Viva Díaz! ¡Viva Huerta! [...] After a year of anarchy, a militar dictator looks good to Mexico” (Jaime Cárdenas, En defensa del petróleo).

Ello, luego de que el gobierno mexicano de la época claudicara en su intento por elevar el impuesto del timbre petrolero. De alguna manera, lo anterior se sumó como un ingrediente a la Decena Trágica y los posteriores asesinatos de Madero y Pino Suárez, alentados, entre otros, por el embajador Henry Lane Wilson, defensor de las petroleras.

¿Ahora tendremos que decir: “¡Viva Díaz! ¡Viva Huerta! ¡Viva Peña! [...] After a year of anarchy, a militar dictator looks good to Mexico”.

*Economista.

Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/09/03/la-contrarreforma-energetica/

30 de agosto de 2013

Petróleo: la gran transa.

Por: John Saxe-Fernández / La Jornada.

En medio de titulares en Estados Unidos sobre el fin del monopolio estatal(artículos 27 , 28 y Pemex) o que ya era hora de que llegara la muerte, del monopolio de 75 años (en Forbes México se anunció que las petroleras... ya se frotan las manos), Enrique Ochoa, subsecretario de Energía, que parece cabildero de esas petroleras, confirmó a los reporteros extranjeros en la ciudad de México que, literal: (El plan de Peña Nieto) permite a firmas privadas como Exxon Mobil y Chevron extraer crudo por primera vez desde 1938, cambiando los artículos 27 y 28 de la Constitucion. Para calmar dudas de que el plan va en serio y, en efecto, aniquila la nacionalización petrolera, agregó que aunque el gobierno retiene la propiedad del petróleo, el plan es “suspender (lift) las restricciones para que las firmas registren el valor de sus contratos ante la Securities and Exchange Commission (SEC)”.

Ochoa fue claro: (Según la propuesta las compañías recibirían una porción de las ganancias en un modelo de riesgo compartido que también les permitiría registrarlas como un porcentaje de las reservas bajo las normas de la SEC a través de contratos de riesgo o de utilidades compartidas (que) contienen un interés económico de largo plazo, por lo que la SEC los incluye para definir el porcentaje que la compañía puede usar para registrar las reservas de un proyecto dado. Mientras Bloomberg destacaba que para Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía, los contratos propuestos son similares a los usados en Ecuador e Irán ¿para aplacar la crítica ya que ambos son integrantes de la OPEP? El orden de magnitud de la transa/acción lo calibró Citigroup (dueño de Banamex y de un importante bloque accionario de Exxon Mobil) asi: permitir a las firmas registrar algunas reservas les facilita financiarse, pero quitar esas restricciones es algo secundario. Lo importante es la propuesta del gobierno (mexicano) de modificar la Constitución para que los privados desarrollen campos (petroleros) por primera vez desde 1938. Bloomberg agregó que si hasta ahora el petróleo y toda la cadena productiva, refinación y distribución ha sido la propiedad legal del pueblo mexicano desde 1938 eso cambiaría. Ahora otras firmas podrían hacerlo corriente arriba (exploración y extracción) hasta agotar el recurso, interviniendo además corriente abajo, en la inmensa cadena de transformación, distribución y comercialización. La meta es que las grandes firmas le entren a todo, hasta a la combinación petroeléctrica que, aseguran especialistas, tiene mayor potencial para las ganancias que cada actividad por separado, algo que ha venido practicándose en México como actividad nacional desde tiempos de Cárdenas en petróleo y de López Mateos en electricidad. Lo que ahora se busca es terminar de desactivar y luego extranjerizar, las sinergias y ganancias petroeléctricas.
La apertura es estación de paso a más extranjerización y descontrol nacional, como en Ferrocarriles, agroindustrias, banca, etcétera. Dar curso a la competencia internacional significa que las refinerías y gasolineras de estas firmas, se desplazarían –como CocaCola– por todo México (hasta el último rincón) –un negociazo con nuestro gas petróleo– alimentando y enviando fuera un enorme flujo de riqueza. Es todo un saqueo integral articulado paso a paso de tiempo atrás; una gran transa cuyo diseño por el Banco Mundial cumple la tecnocracia desde 1983, paso a paso, permitiendo: 1) contratos de riesgo, 2) que exista inversión extranjera mayoritaria en petroquímica, 3) dividir a Pemex en filiales separadas, 4) la competencia interna e internacional frente a Pemex y 5): privatizar Pemex.
En Brasil los resultados de un recetario similar los sintetizó Fernando Siqueira, de la Asociación de Ingenieros de Petrobras en entrevista con Carmen Aristegui: el cambio de la ley fue malo para Petrobras y pésimo para BrasilBrasil, que tenía ciento por ciento de la propiedad del petróleo pasó a tener 10 por ciento de impuestos. Por ser el sector tan estratégico y redituable, una vez que se abre no se tiene más control. La apertura tiende a crecer cada vez más, las compañías, muy poderosas, presionan a la prensa, a la sociedad, presionan de tal forma que es difícil controlar (y) aunque esta apertura sea gradual, no tiene control.
Ya Lázaro Cárdenas advirtió a la nación que la presencia de las compañías petroleras en México ha hecho mucho daño al país. La serie de crímenes y asesinatos dirigidos por los directivos de las empresas para asegurar sus instalaciones, su actitud altanera frente a las autoridades del país y su provocación constante para crear conflictos en el interior y en el exterior, son dolorosa experiencia de la nación mexicana, que ha pagado muy caro su vieja política de facilitar la inversión de capitales extranjeros para el desarrollo del país que habían usado algunos gobiernos anteriores como el de Calles y, por supuesto, el de Porfirio Díaz.

27 de agosto de 2013

Posición del Colectivo La Otra Salud ante la propuesta de reforma energética de Enrique Peña Nieto.

A quien corresponda:

La presente declaración es una denuncia enmarcada en la defensa de los recursos naturales, propiedad irreductible del planeta Tierra y cuyo acceso y uso son la forma de supervivencia de la humanidad en su conjunto y totalidad, por lo tanto, no son propiedad privada ni susceptibles de explotación en beneficio de unos cuantos.

Por lo anterior decimos que la propuesta de reforma energética encaminada a modificar los artículos 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de Enrique Peña Nieto pretende entregar los recursos naturales, productores de energía, a particulares extranjeros y nacionales con lo cual se generará un negocio millonario entre los grupos en el poder, la clase política y las clases dominantes, mientras que el resto de la población seguirá en la pobreza y la injusticia social y económica.
Afirmamos lo anterior en base a los siguientes puntos.

I. Las verdades a medias, con las que se pretende justificar la reforma.

La nacionalización de la industria petrolera llevada a cabo por el C. Lázaro Cárdenas del Río en 1938 fue concebida en aras de hacer que el Estado Mexicano y sus ciudadanos tuvieran una soberanía energética y con esto decidir el uso de los recursos petrolíferos, debido a que hasta ese entonces las empresas extranjeras eran las que decidían sobre la exploración, perforación, extracción, explotación, distribución y manufacturación de los productos finales de petróleo, así como decidían sobre los precios hacia los usuarios finales, generando ganancias millonarias, las cuales se quedaban en los bolsillos de los extranjeros.

Es cierto que existió una clausula dentro del Art. 27 Constitucional donde se determinaba la figura de “concesión” hacia empresas extranjeras, sin embargo ésta creada como forma de pago-indemnización hacia las empresas extranjeras que fueron expropiadas y cuya concesión terminaba una vez cubierta la deuda; es por eso que junto al a expropiación petrolera se crea la empresa Petróleos Mexicanos (PEMEX) para que ésta fuese tomando las riendas de toda la linea de producción y aprovechamiento del petróleo, de esa forma, también la figura de concesión fue vista como una forma de “darle tiempo a Pemex” para que se hiciera del conocimiento y herramientas necesarias para poder operar como la única empresa que manejara los recursos petrolíferos.

Fue en 1958 cuando una nueva reforma al Art. 27 constitucional eliminó la figura de la concesión a empresas extranjeras para así poder culminar la expropiación petrolera y poder dar autonomía energética al Estado Mexicano, de tal forma Pemex se convirtió, como decíamos, en la única empresa que opera toda la linea de producción del Petroleo hasta nuestros días.

II. Pueblo de México.

Si nuevamente abriéramos la industria petrolera al capital privado bajo el argumento de que es necesaria nueva y mejor tecnología, así como los conocimientos para operarla, para poder explotar nuevos yacimientos de petróleo, lo único que se lograría es:

a) las nuevas industrias “invertirían” en la tecnología, explorarían, extraerían y producirían derivados del petróleo, desplazando a Pemex de esta función, los productos finales (ej. Gasolina, gas, etc.) los tendría que COMPRAR el Estado Mexicano a las empresas, luego entonces quien gana es la nueva empresa, no los mexicanos.

b) es cierto, las nuevas empresas “amigas” generarían nuevos empleos, pero le recordamos que con la reforma laboral que usted y los políticos y grupos de poder empresariales hicieron recientemente, estas empresas van a poder contratar primero a prueba y luego “por horas”a las personas, siendo éstas susceptibles de ser corridas en cualquier momento sin aviso previo, es decir no van a contar con condiciones laborales dignas, ni salarios adecuados; esto no sería “aumentar la calidad de vida”. Con estas condiciones laborales ganan las empresas, no los mexicanos.

c) es cierto, Pemex no esta en su mejor momento financiero y tal vez tecnológico, sin embrago esto es resultado del sindicalismo charro que su partido, el PRI, mantiene como botín político y económico, también es resultado del saqueo y uso del dinero de forma personal, los desfalcos y creación de fondos falsos (como ha sido evidenciado en múltiples ocasiones) que han realizado sus directores; si el argumento es que Pemex no tiene una adecuada red de transporte y distribución de los hidrocarburos y el gas y si la idea es crear oleoductos y gasoductos, las empresas extranjeras cuando lleguen, no van a crear una nueva red, van a utilizar la ya existente de Pemex y si acaso se ampliaría la misma, siendo la inversión mínima de las nuevas empresas y sus ganancias mayores debido a que el Estado Mexicano tendría que pagarles por operar esta red de distribución. Con lo anterior y ante una nueva red de distribución, ganan las empresas, no los mexicanos.

Los anteriores son ejemplos breves del porque nos oponemos a la reforma energética, porqué en el fondo es un negoció entre el ejecutivo federal (quien será el encargado de realizar los contratos con los particulares) y las nuevas empresas, nos oponemos porque los recursos naturales productores de energía son patrimonio de la humanidad, y en este caso de los mexicanos y como tales tenemos el derecho de hacer uso de ellos, de forma responsable, sin que medien particulares en la cadena de producción.

III. Pueblo de México.

Nos sumamos a la lucha en defensa de dichos recursos, pero esto no significa que veamos en los partidos, grupos o personajes de la izquierda oficial a nuestros iguales, porque nosotros vemos en ellos el oportunismo político, vemos a las clases políticas pequeño burguesas que sólo buscan legitimarse y competir por el poder institucional.

Nosotros vemos como nuestros iguales a todos aquellos hombres y mujeres dignos y honestos que luchan día a día contra las injusticias del sistema; sistema económico y político que solo ha creado miseria, hambre y explotación, es con ellos y ellas con quienes queremos caminar y luchar.

La defensa de los recursos naturales son solo una parte de nuestra lucha, pues sin ellos, sin energía, sin techo, comida, vivienda, empleo, recreación, justicia y paz, no puede haber salud entre la población.

Organización, Autonomía y Autogestión Energética.


La Otra Salud.

19 de agosto de 2013

Desinformémonos #106.

Especial desde Chiapas

“Que les quede bien claro que ya no nos dejaremos”: EZLN
ADAZAHIRA, JAIME, LIGIA Y GLORIA/ DESINFORMÉMONOS
FOTOS: MOYSÉS ZÚÑIGA/ RED DE MEDIOS LIBRES, Y CLAYTON CONN


CLAYTON CONN

Foto reportaje: Encuentro de la rebeldía indígena 
FOTO: CLAYTON CONN, SANTIAGO NAVARRO
MÚSICA: MAKULI SAN JUAN
PRODUCCIÓN: DESINFORMÉMONOS



Reportajes México

La minería llega con rostro “amigo” a Guerrero
EDITH NA SAVI

Estado mexicano, parte del negocio criminal contra migrantes
DESINFORMÉMONOS

La reforma energética, punta del icerberg privatizador
JESÚS MUÑOZ MATA Y ADAZAHIRA CHÁVEZ

Preguntas al muro de El Salto de Juanacatlán
ENRIQUE ENCISO


Reportajes Internacionales

En Brasil, el sistema de salud padece de sordera crónica
NATHALIA MOTA SARDELLI
TRADUCCIÓN: BRISA ARAUJO


La muerte tiene color de piel en Estados Unidos
MURPHY WOODHOUSE
TRADUCCIÓN: CLAYTON CONN
 

La izquierda abertzale, “crear una sociedad nueva desde bases comunitarias”


ADAZAHIRA CHÁVEZ


Snowden revela la disputa estadunidense por Centroamérica
RICARDO MARTÍNEZ MARTÍNEZ


Los Nadies

“Los jóvenes tenemos que chingarle para entrar a la universidad”
TESTIMONIO RECOGIDO POR JAIME QUINTANA GUERRERO EN LA CIUDAD DE MÉXICO


Imagina en Resistencia

Chanti Ollin, una alternativa verde en medio del asfalto 
ALICIA ORTIZ


Audio

“Solamente arriesgando se logra la victoria” 
SUSANA NORMAN/ CMI GUATEMALA
-- ________________________________________________________
http://www.desinformemonos.org
skype: desinformemonos
________________________________________________________
"...desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos."
Mario Benedetti.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...