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13 de agosto de 2017

Érase una vez un seminario, un semillero: un semillario.

Por: Ideia Zabaldu.

Son poco más de las tres de la tarde en la península de Yucatán; el calor, al que muchoas compas meridanoas parecen ya haberse acostumbrado, golpea con inclemencia a la guach (¿así lo escriben?) que llegó atraída por la convocatoria al CompArte por la Humanidad en estas tierras adoradoras, según dice nuestro entrevistado, del invasor que vino a someter a punta de fuego, religión y espada a los pueblos originarios mayas. Sebastián Liera es un compa extraño; peleonero y escurridizo: cuando lo conocí, hace más de 15 años, estudiaba actuación en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM, en la Ciudad de México, y recién había echado a andar un espacio de diálogo entre pares de la escena al que me invitó para hacerle de editora, o algo parecido: la RED@ctuar; pero, antes, venía de hacer teatro popular en Morelos, con el Grupo Cultural Zero (heredero del emblemático Grupo de Teatro Mascarones), y, todavía antes, venía de haber hecho teatro amateur en la Comarca Lagunera que lo vio nacer, dice, teatral y políticamente. Sin embargo, no era lo único a que se dedicaba; en Coahuila se había sumado a las filas de la CONAC-LN, pensando, porque así se lo dijeron, que se trataba del brazo civil del EZLN, y cuando el difunto Sup Marcos señaló a los abogados de la CONAC como usureros de la solidaridad se salió de aquellas filas, que lo llevaron incluso a ser integrante de la presidencia colectiva de la Convención Nacional Democrática en 1994, para caminar su simpatía por el neozapatismo con las organizaciones de la misma CND, pero no ya en su querida Laguna, sino en el Morelos de su madurez teatral y política. A casi cinco años de estar capitaneado la RED@ctuar lo vi subirse al barco de La Otra Campaña como adherente de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y coordinar en lo editorial La Otra Chilanga; hasta que un día, sin decir más ni más, desapareció para aparecer de nuevo, dos años después, en la Mérida de Yucatán caminando junto a las y los compas del CNI y siendo un colabor@ctor de La Hija de La Otra Chilanga.


* * *

Cuántas cosas por compartir y platicar en todos estos años, compa. Por un lado, La Otra Campaña, La Sexta, el CNI y ahora el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera, posible candidata independiente a la presidencia de México; y, por otro lado, tu estancia en Yucatán, Teatro Hacia el Margen, tu residencia artística en el Centro Cultural Tapanco, la Red Alterna y, lo más reciente: el Seminario de Herramientas Escénicas y Sociales para la Acción Comunitaria que, entiendo, recién egresó a su segunda generación, ¿no es así?

Sí, bueno, en lo personal; el Seminario, que Bryant (Caballero) llama el SHESAC, por sus siglas, es la materialización en la praxis del concepto aquél de actu@cción que conociste en 2001, ¿recuerdas?, y que en éste segundo seminario involucró a colegas de las artes escénicas locales, cuyo trabajo y experiencia tienen una proyección nacional e internacional, articulados todes en la Red Alterna, junto con compas de organizaciones o colectivos de la sociedad civil.

La Seño Sociedad Civil de la que ha hablado el neozapatismo en éstas más de dos décadas, ¿no?

Sí, aunque una Seño algo distinta a aquella de los comunicados del Sup; una Seño, a mi manera de ver, un poco más distante del zapatismo.

Y, la Red Alterna.

Sí, la Red Alterna, que nada tiene que ver con el zapatismo.

Y, si no tiene nada que ver con el zapatismo, ¿qué haces allí?

Bueno, yo estoy en varias cosas que no van de la mano del zapatismo; sobre todo porque yo mismo no soy lo que podría decirse un zapatista; simpatizo con el zapatismo, he buscado caminar cerquita de sus experiencias e iniciativas, pero no creo que las y los zapatistas me consideren uno de los suyos. Por eso, y por derecho propio, creo, camino en la Red Alterna, como lo hago en otros muchos espacios.

Y, ¿qué es la Red Alterna?

La Red Alterna es, como yo lo entiendo, el proyecto más ambicioso de la otrora Agrupación de Artistas Escénicos de Mérida, que en algún momento se dijeron de Yucatán, y ahora han decidido quitarse el gentilicio para poder dar cabida a colegas de distintas latitudes. Puede decirse, creo, ya elles me corregirán, que la Red Alterna es la marca de presentación de la Agrupación de un modo en que Agrupación y Red son ahora indivisibles. Así, la Red Alterna articula a un conjunto de, hasta hace poco, doce proyectos colectivos: La Rendija, Tapanco, Tatzudanza, La Camarita, Belacqua, Búnker, Tumàka't, Mákinadt, Teatro del Sueño, Silkateatro, PorQuéNo y Replay Tequila; siete de los cuales contaban con espacios físicos: La Rendija, Tapanco, Tatzudanza, La Camarita, Búnker, Tumàka't y Teatro del Sueño.

¿Hasta hace poco? ¿Contaban?

Bueno, nuestros colegas de Teatro del Sueño, que tienen en concesión el uso del Foro Alternativo Rubén Chacón, el edificio de la ex penitenciaría del estado, ya prácticamente se han despedido de la Red... yo espero que sea sólo un período de ajuste de sus tiempos y regresen en un futuro muy próximo; y, les colegas de La Rendija, que tienen sus sedes físicas del mismo nombre, y están discutiendo si continúan o no en la Red Alterna, sobre todo ahora que estamos trabajando en convertirnos en una cooperativa de artistas escénicos... y, bueno, Búnker Mérida, que siguen más puestos que un calcetín en la Red, de hecho Paula González, su principal promotora, es junto con Gervasio Cetto coordinadora de la Red Alterna, pero ya no cuentan con un espacio físico.

La Red Alterna son, entonces...

Tapanco, Tatzudanza, La Camarita, Belacqua, Búnker, Tumàka't, Mákinadt, Silkateatro, PorQuéNo y Replay Tequila, y, creo, La Rendija, hasta que no digan lo contrario... aunque yo ya no mucho los cuento.

Y, los espacios; es decir, sus nodos físicos, son...

Pues, Tapanco, Tatzudanza, La Camarita y Tumàka't.

Son los mismos espacios donde se desarrollaron las sesiones de trabajo de los nueve módulos del Seminario de Herramientas Escénicas y Sociales para la Acción Comunitaria; el SHESAC.

Sí, ni uno más, ni uno menos.

Y, ¿qué es el SHESAC?

Bueno, el Seminario... a mí no me gusta llamarlo SHESAC... es la segunda edición de un esfuerzo, por un lado, por hacer coincidir organizaciones de la sociedad civil y colectivos de artes escénicas en un espacio de compartición de experiencias y herramientas, y, por otro lado, por propiciar que dicha coincidencia ofrezca herramientas de trabajo en la doble idea de la actuación, la actuación estética y la actuación política, a jóvenes promotorxs comunitarixs que, a su vez, estuvieran comprometidxs en la generación de proyectos de desarrollo cultural en sus propios barrios, colonias, comisarías y pueblos.

¿Qué colectivos participaron el primera edición?

La primera edición, llamada Seminario de actu@cción: herramientas escénicas para la actuación social, contó con la complicidad de compañías y colectivos escénicos de la Ciudad de México (Lagartijas tiradas al sol e Inmarginales), Morelos (Truco de escenautas), Puebla (Ensamble LabEsc), Hidalgo (Útero Fractal), Campeche, (Rayuela Teatro), Querétaro (Factotum Escena), Tlaxcala (ContArte) y Oaxaca (Lukas Avendaño, y colectivos y organizaciones sociales abocados a temas de desarrollo humano (Terapia Psicocorporal, ahora Kaaxankilil), derechos humanos (Equipo Indignación), masculinidades (Ciencia Social Alternativa Kóokay), migrantes (Nadie es Ilegal), movilidad urbana (Ciclo Turixes), espacio de compartición de saberes y experiencias (Traficantes de Letras), derechos de las niñas y los niños (IEPA, A.C.), feminismos (Ellas Crean) y agroecología (Protrópico, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UADY).

Una representación muy rica de colectivos, compañías y organizaciones. ¿Cómo hicieron para contactar y traer a compañías de tantos estados de la república?

De la mano del proyecto Sacbé. Circuito regional de artes escénicas, llevado a cabo por el equipo de Tapanco Centro Cultural, referente geográfico de El Sótano, Colectivo escénico, en México.

¿En México?

Sí, El Sótano tiene integrantes en el Estado Español, Ecuador, Brasil y México. Bryant (Caballero) y Alejo (Medina), hasta hace poco socios directivos de Tapanco Centro Cultural, son los integrantes de El Sótano en México... digo hasta hace poco, porque el equipo de Tapanco está emprendiendo la titánica y valiosísima tarea de convertirse en cooperativa... de hecho, ellas y ellos, elles, son quienes están llevando la batuta en ése sentido al interior también de la Red Alterna; en ése construir, Bryant y Alejo se convierten en socios cooperativistas junto con les compas del equipo Tapanco, en igual de condiciones... quizás con más certificados de participación, porque durante cinco años no han percibido un salario por su trabajo en la A.C. y por el hecho mismo de ser soscios fundadores; pero, en igualdad en cuanto al valor de su voz y su voto... como en toda cooperativa que se precie de serlo.

¿El Sótano también se vuelve cooperativa, una cooperativa con socios de otros países?

Lo ignoro.

Y, con ellas y ellos, con elles, como dices, se llevó a cabo la segunda edición.

Sí, El Seminario de Herramientas Escénicas (y Sociales) para la Acción Comunitaria era inicialmente una propuesta de El Sótano/Tapanco; la habíamos integrado al proyecto "Entre El Sótano y el Tapanco" que concursó para financiamiento federal, y se ganó. Pero, sucedió que paralelamente, la Agrupación propuso, igual para apoyo con recursos federales, el financiamiento de la Red Alterna, donde uno de sus ejes de acción era la vinculación social. La Red, para su eje de formación y actualización de sus miembros, apoyó con más de 100 mil pesos el Seminario-Laboratorio de Instalación y Escena que La Rendija y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap-INBA) organizaron entre febrero y agosto del año pasado (2016); así, desde Tapanco, propusimos que la Red fuera co-organizadora de la segunda edición del Seminario y, para ello, los colectivos y compañías serían no ya de otras entidades federativas, sino de Yucatán, y todas integrantes de la Red Alterna, y lo aceptaron.

¿Con cuánto apoyó la Red Alterna el SHESAC?

Con el pago a los honorarios de las y los talleristas y algo de material para alguna de las sesiones; según yo, entre 10 mil y 15 mil pesos, a lo mucho.

El 10 por ciento de lo puesto en el Seminario de Instalación y Escena.

Sí, el Seminario o SHESAC, como insistes en llamarle, es un proyecto bastante noble. No es el proyecto de relumbrón con miras a lo nacional y lo internacional, como el de Instalación y Escena, en donde se trajo a José Antonio Sánchez, Humberto Chávez Mayol, Ana Lilia Maciel, Rubén Ortiz, Hayde Lachino, Gabriel Arteaga, Héctor Bourges, Aldo Córdoba, Léon Enríquez y Lizette Abraham Palma, y que sirvió, no tengo duda en ello, para fortalernos al interior; sino, el proyecto de caminar al alimón con aquelles otres, les profesionales de la otra escena, la social, la política, mientras vamos al encuentro de esas y esos jóvenes que están haciendo casi sin nada ambas escenas, la estética y la política, en sus comunidades. Mientras el de Instalación y Escena fue el espacio para conocernos y reconocernos hacia el interior de la Red Alterna, al tiempo que nos hacíamos mirar por el afuera de una comunidad estética de élite; el de Herramientas Escénicas y Sociales para la Acción Comunitaria fue el espacio para probar cómo somos red, cómo trabajamos en red, y, más que hacernos mirar por el afuera de la aceptación de nuestros pares, el mirar hacia el adentro de las comunidades, barrios y pueblos donde hacemos nuestro trabajo escénico para abrevar de nuestros públicos, reales o potenciales. No a todes les pareció igualmente importante ambas experiencias; yo mismo, peleado con las actividades que creo sólo nos hacen mirarnos al ombligo y darnos palmaditas autocomplacientes en la espalda para decirnos unos a otros qué chingones somos, no acudí a los últimos dos módulos del Seminario-Laboratorio de Instalación y Escena, y, por su parte, colegas como La Rendija, que además de ser co-organizadores del de Instalación y Escena en lo interno hicieron comentarios como que el Seminario no era para ellos un proyecto comunitario, desistieron de compartir sus experiencias y su propio espacio de trabajo con las y los entre 15 y 20 jóvenes, la mayoría de ellas y ellos provenientes de comunidades indígenas del oriente del estado.

No participó, entonces, La Rendija en el SHESAC.

No; pero, todos los demás colectivos, grupos y compañías de la Red Alterna sí lo hicieron, y se mostraron generosos y entusiastas en todas y cada una de sus sesiones; con decirte que, por darte un ejmeplo, las y los colegas de PorQuéNo?, de una sesión que debió durar cuatro horas se despacharon dos sesiones de alrededor de 10 horas en total. Personalmente, creo que el Seminario nos hizo darnos cuenta de que, si bien no está mal llamar a colegas de otras latitudes para enriquecernos, tenemos la capacidad y la experiencia para emprender proyectos de formación del más alto nivel profesional. A mí me hubiera gustado, desde luego, que las y los colegas de La Rendija, que participaron en la más reciente Muestra Nacional de Teatro con un proyecto de teatro comunitario en Guanajuato, el Ruelas: un proyecto hermoso, hubieran compartido su experiencia con las y los jóvenes mayas del mismo estado en que trabajan, en conjunto con quienes somos sus colegas en la Red; pero, por angas o por mangas, no sucedió así; me da tristeza y lo lamento. Pero, por otra parte, celebro mucho la generosidad, el profesionalismo y la congruencia de las y los demás colegas de la misma Red que sí tuvieron el cuidado de organizar sus tiempos y compromisos para ser parte del Seminario.

¿Incluyendo a los colectivos y organizaciones sociales?

Desde luego, por ejemplo, contamos con la tierna complicidad de las y los compas de El Hombre Sobre la Tierra, quienes nos apoyaron sin cortapisas ni pichicaterías con traer y llevar a las y los jóvenes que venían del oriente del estado, cada mes, desde sus propias comunidades: viajes de dos o tres horas de venida y otras tantas de regreso; de la Universidad Campesina e Indígena en Red (UCI-Red), que estaban más que puestísimos para ayudarnos a la certificación del Seminario y a quienes les vamos a tomar la palabra para la certificación de un tercer seminario (además de que la propia Red Alterna, en su calidad de cooperativa, podrá ser también una instancia co-certificadora); y, por supuesto, con esfuerzos más modestos, del espacio de salud complementaria Kaaxankilil, el colectivo Desaprendiendo, la escuela de agrecología U Yits Ka'an, el colectivo Ram Jiwan, la colectiva Ellas Crean y el Equipo Indignación.

¿Resultados?

Yo digo que muchos; claro, no puedo ser objetivo. Los más visibles: el tender puentes en las tan diversas experiencias, no me refiero sólo a las de los grupos y compañías escénicos y las de los colectivos y organizaciones sociales; sino, sobre todo, a las experiencia de las y los mismes seminaristas. Yo estoy seguro que la experiencia del Seminario por sí sola no hace que cambie nada; pero, estoy seguro que incide en los procesos de desarrollo de experiencia de quienes participamos en él, ora como responsable de módulo, ora como seminaristas; está en su propio carácter pedagógico: los seminarios no son espacios para que un personaje académico llegue y tire sus netas; son espacios de compartición de saberes y experiencias, de enriquecimiento mutuo. Así, cuando veo que un compa bailarín de la Ciudad de México hace todo lo posible por caminar con nosotres, como ya antes lo hiciera una compa que hace circo social, igual, en la Ciudad de México, creo que algo estamos haciendo bien. Que lo mismo suceda con una compa de Ciudad del Carmen, Campeche, o, antes, con compas de Quintana Roo, que, además, después del Seminario pueden posicionarse en experiencias allende fronteras nacionales o participar en la próxima Muestra Nacional de Teatro, creo que algo estamos bien. Los más medibles: la consolidación de la idea de una oficina digital de gestión y promoción cultural: Molcajete, en Yucatán; el acompañamiento a la consolidación del espacio físico de Argot Teatro, en Ciudad de Carmen, Campeche, y, la más determinante, la que puede decirse es la más directa aportación del Seminario: la consolidación de Túumben Kuxtal, un colectivo de jóvenes mayahablantes de la región oriente de Yucatán provenientes de los municipios de Chankom, Tekom, Chikindzonot y Tixcacalcupul, quienes con el acompañamiento de El Hombre Sobre la Tierra reciéntemente ganaron el apoyo del programa PACMyC en el estado para documentar su trabajo.

Platicanos del trabajo de Túumben Kuxtal y cómo el SHESAC ayudó a consolidarlo.

La historia puede ser un poco larga.

Intenta ser lo más breve posible; no como la historia que acabas de contarnos de las Fuerzas de Liberación Nacional, el EZLN, el CNI, La Sexta y el Concejo Indígena de Gobierno del CNI.

Ríe. Fue muy larga, ¿verdad?

Sí, un poco; aunque pudo serlo más: contar un historia que va del 1969 al 2017 en caso dos horas tiene su mérito.

Bueno, ésta es una historia más corta. Comienza en el 2013, cuando Yaaxil tu Ser, Desarrollo e Integridad, A.C., para llevar a cabo un proyecto de coaching social y comunitario con base en la defensa y promoción de derechos sexuales y reproductivos en comunidades indígenas, contacta a la gente de IEPA, A.C. y la gente de IEPA, A.C., en particular mi muy querida Cony Pérez, me contacta a mí. Yaaxil también contacta a le gente de UCI-Red en Yucatán, que están trabajando en el oriente; pero, ése es un hilo de la historia que retomaré más adelante. El caso es que IEPA, A.C., que tiene trabajo con jóvenes del sur del estado de Yucatán, se puso las pilas, en especial la compa Gina Macossay, y con Yaaxil en la jefatura del proyecto, se pudo organizar un taller de teatro posterior a un taller de contenidos sobre derechos sexuales y reproductivos. La idea del proyecto de Yaaxil, que contó con financiamiento de la Fundación W.K. Kellogg, era vertir los contenidos trabajados en el taller en una puesta en escena, una obra de teatro, pues, y con ellos caminar algunas comunidades. El plan inicial era hacerlo tanto en el sur, con el apoyo de IEPA, A.C., y en el oriente, con el apoyo de UCI-Red; pero, UCI-Red no tuvo los recursos para mover a las y los muchaches con quienes trabajaban al taller de teatro en Mérida, como sí lo habían podido hacer para el taller de contenidos en Campeche, y la gira de la obra de teatro, llamada La otra cara, se hizo sólo en el sur del estado: Maní, Oxkutzcab, Yotholín, Emiliano Zapata (Cooperativa), Mayapán, Tipikal y Teabo, y cerró en Mérida. Compas de La otra cara estuvieron en la primera edición del Seminario, el de Actu@cción, y varios de los compas del oriente que no pudieron estar en La otra cara, pero sí en el taller de contenidos, fueron el inicio de lo que ahora es Túumben Kuxtal.

¿La otra cara fue, entonces, la génesis de Túumben Kuxtal?

Uno de los ingredientes de la génesis; sabemos que estos procesos son multifactoriales. El taller de teatro, porque se buscaba poder reunir a jóvenes del sur y del oriente, se realizó en Mérida, y como yo era artista residente en Tapanco y me autoadscribía a Teatro Hacia el Margen, se hizo en Tapanco y con apoyo, desde luego de Teatro Hacia el Margen; aquellos eran los tiempos en que nacería la Agrupación de Artistas Escénicos que hoy es la Red Alterna... pero, regreso a Túumben Kuxtal: Yaaxil se había quedado con la espinita de involucrar a las y los muchaches del oriente y gestionó recurso para un nuevo proyecto; no se consiguió con Kellogg, pero sí con el Censida, y, para llevarlo a cabo, contactó de nuevo a UCI-Red y a otra asociación civil: El Hombre Sobre la Tierra. Con la intermediación de la gente de El Hombre Sobre la Tierra se pudo contactar a la Cooperativa Ta'akbil Ja, que tienen un proyecto de ecoturismo comunitario en Muchucuxcah, Chankom; allí, en el comedor del centro ecoturístico, se sucedieron un nuevo taller de derechos sexuales y reproductivos, impartido por Verónica Olicón, presidenta de Yaaxil, y un nuevo taller de teatro para remontar un nueva versión de La otra cara; una versión que se apropiaran las y los muchaches de aquellos lares del estado; así nació Una historia nuestra, y, también, el primer intento de armar un colectivo de jóvenes: Táankelem Túukul.

Con Táankelem Túukul La otra cara tuvo funciones en el oriente.

Sí, La otra cara, que ya se llamaba Una historia nuestra. Con Una historia nuestra nos presentamos en Muchucuxcah, Xanlah, Ekpedz, Chichimilá, Pocbichen, Popolá, Chikindzonot y Xuxcab, y, de nuevo, en Mérida; ya en 2014.

¿Las presentaciones en Mérida, de La otra cara y de Una historia nuestra, fueron en Tapanco?

Sí, siempre.

Y, ¿Táankelem Túukul es el antecedente de Túumben Kuxtal?

Exacto. Al regresar Yaaxil a sus terrenos: el centro del país (yo todavía fui a dar talleres de teatro social a Puebla y Querétaro a mujeres de los pueblos nahua, hñähñú y p'urhépecha), la gente de El Hombre Sobre la Tierra retomó el proyecto de teatro social y, en un principio con Yaaxil, y más tarde por su cuenta, tomaron Una historia nuestra para traducirla por completa a la maya (La otra cara y Una historia nuestra eran ya obras bilingües); así surgió Jumpeel K K'aj Layil, la puesta en escena de 2015 y 2016.

Y, ¿ahora en 2017?

Bueno, pues así como 2016 fue el año en el que Táankelem Túukul desapareció para dar paso a Túumben Kuxtal; 2017 ha sido el año en el que Túumben Kuxtal se consolida por dos procesos que van de la mano y un puente entre ambos: la obtención del apoyo del PACMyC, que les obliga a presentar resultados de la documentación de su trabajo en diciembre, y el Seminario de Herramientas Escénicas (y Sociales) para la Acción Comunitaria, donde conocieron a 18 colectivos, compañías y organizaciones escénicas y sociales del estado de cuyas experiencias y metodologías han abrevado para fortalecerse como colectivo propio de cara a su nueva puesta en escena; puesta en escena que, esperamos, sea abrigada no sólo por El Hombre Sobre la Tierra, asociación civil que es su principal impulsora; sino, por los colectivos, organizaciones y compañías del Seminario; las de la Red Alterna y las sociales.

¿Esperanza vana?

De ninguna manera; tenemos ya el compromiso de la misma Red Alterna, en la conciencia de que la nueva puesta en escena es fruto también del trabajo en el Seminario, de acompañarla.

La pregunta obligada: ¿cómo se llamará la nueva obra?

Kool (Milpa).

¿Puedes contarnos un poco de la trama?

Cuando hayamos terminado el proceso de laboratorio de puesta en escena, que pasa por el de la dramaturgia y la dirección colectivas, procesos que se iniciaron al abrigo del Seminario de Herramientas Escénicas (y Sociales) para la Acción Comunitaria, sí, desde luego.

Termina el receso y Sebastián retoma la computadora o, como él le llama, el ordenador; prepara los puntos que este CompArte por la Humanidad en tierras del Mayab quiere dejar apuntalados para la organización de brigadas que hagan trabajo de información sobre qué es el CNI, qué es su Concejo Indígena de Gobierno, quién es su vocera y posible candidata independiente a la presidencia de este país que todos los días se cae a pedazos y todos los días se levanta de nuevo, por ejemplo, haciendo danza, música, performance, teatro. En la mente y en la piel nos queda la emotividad, a veces en forma de enojo, a veces en forma de euforía, con que platica de un seminario que para decirlo en términos zapatistas bien puede verse como un semillero o, mejor dicho, un semillario.

27 de septiembre de 2013

Cae el telón para la RED@ctuar.

Por: Ideia Zabaldu / RED@ctuar.

En agosto de 2001, con la idea de generar un espacio que propiciara la participación reflexiva de sus compañeros de escuela (el Centro Universitario de Teatro de la UNAM) en torno al posible Congreso Universitario de la máxima casa de estudios del país, mismo que habría de celebrarse como respuesta a la huelga estudiantil de 1999, Sebastián López (ahora Liera, en homenaje personal al dramaturgo sinaloense Óscar Liera) dio vida a la RED@ctuar, entonces llamada red etérea y metavirtual de cambalache chorero y paratextual sobre artes escénicas y demás chunches. Cuatro años más tarde, después de dejar de lado el discurso epistemológico y de convertirse de red en sólo nodo virtual de cambalache chorero sobre artes escénicasla RED@ctuar se permutó a partir de sus siglas en la Red de Encuentro y Diversidad para la Actuación, y su sitio güeb en caracol virtual. Desde un principio, la RED@ctuar apostó por convertirse en “un espacio donde puedan interactuar diversas y variadas formas de sentir, pensar y actuar la escena, sin hacer de estos ejercicios un hecho aislado en la mar de acontecimientos sociales y culturales que nos rodean y afectan desde lo personal hasta lo global, pasando por lo local”; partiendo de un doble sentido de lo que se puede entender por actuar: el actuar teatral y el actuar social. ¿Utópico? ¿Imposible? ¿Probable? ¿Posible? El autor intelectual de ello dio algunas respuestas a éstas y otras interrogantes en una entrevista de 2007 que retomamos hoy, a seis años distancia y con preguntas nuevas, cuando la RED@ctuar acaba finalmente de desaparecer a causa de la falta de mantenimiento de su lista de información por correos electrónicos.


¿Qué significó para ti la RED@ctuar, Sebastián?


Un laboratorio privilegiado. Una tribuna inédita.


No obstante, terminaste abandonando el barco.


Lo hice después de una larga consulta sobre su futuro y luego de levantar la estafeta para ver quién quería tomarla; yo llevaba cinco años de chinga y había llegado la hora, para mí, de entrarle a otras chambas organizativas.


Como la Otra Campaña.


Como la Otra Campaña; así es. Nadie quiso aventarse el trompo a la uña, así que me fui: ocho años después, sin nadie que le diera mantenimiento, por lo que entiendo, la lista de inform@cción se colapsó debido a un inmisericorde bombardeo de correo spam.


¿Qué había en la Otra Campaña que no había en la RED@ctuar?


El zapatismo, o como dice Carlos Aguirre Rojas: el neozapatismo; fundamental para mí en términos de lo que soy y de lo que creo ser y de la idea misma que siempre nutrió a la RED@ctuar.


¿Zapatismo + Teatro = RED@ctuar?


El zapatismo, su espíritu, pues, fue el espíritu que siempre movió al teatro del que yo quería que se hablara en la RED@ctuar.

¿No era eso muy reduccionista? ¿Cuántos teatreros conoces que sean zapatistas?

No se trataba de que fueran zapatistas o no; se trataba de su actitud ante su oficio, una actitud que de ser digna, solidaria, rebelde, libertaria, anticapitalista y en resistencia sería, desde su propia trinchera, zapatista. Todo depende de cómo se quiera entender al zapatismo; yo al menos quiero entenderlo, más que como una ideología como una práctica política que se construye todos los días; basta con que cada momento hagas tu mejor intento de no pasar por encima de nadie, de escuchar con respeto a quienes tengan una opinión distinta a la tuya, de querer que este país y este mundo sean mejores de lo que ahora son, de que apuestes por lo bueno que hay en cada una y cada uno de nosotros, para que, por lo menos para mí, tengas mucho de zapatista, pues, el zapatismo no es propiedad privada de nadie.


Inclusive, se puede ser crítico de un movimiento como el zapatista, que lo mismo se expresa en un fracción supuestamente progresista de una sociedad civil que en un ejército que, como tal, dista mucho de alcanzar eso que algunos llaman democracia, y seguir siendo zapatista. Ser zapatista no quiere decir ser admirador de Marcos, ni proindígena a ultranza; ni sólo repetir frases como “mandar obedeciendo” o “queremos un mundo en el que quepan muchos mundos” como mero blof. Ser zapatista, para mí, tiene que ver entre otras cosas con la dignidad, la esperanza, la rebeldía, la creatividad, la inteligencia, la libertad, la justicia. Y eso también significa para mí ser hombre o mujer de teatro. Desde esa óptica, yo llamaría zapatista a más de uno de mis amigos o amigas que hacen teatro y a buena parte de los que no lo hacen, aunque pocos, por no decir ninguno, estarían de acuerdo conmigo en que así les dijera.


¿De allí que consideraras entonces a la RED@ctuar como un 
caracol zapatista?


Siempre quise que lo fuera; pero no en el sentido de ser un foro que use al teatro como pretexto para hablar del movimiento zapatista; no sería justo para el zapatismo ni, mucho menos, para el teatro. Los caracoles zapatistas son espacios de diálogo entre la sociedad civil y las comunidades zapatistas; un puente, dicen ellos. Ese diálogo sólo puede darse entre iguales, donde la primera igualdad es, aunque suene paradójico, que son diferentes. Yo aspiro y suspiro porque la RED@ctuar sea también un puente entre quienes cuyas diferencias los hacen iguales. En su libro Zapatistas, un mundo nuevo en construcción, el maestro Guillermo Almeyra escribe… a ver, mejor déjame leerlo, para no cagarme fuera de la bacinica…

Las manos se sumergen en la pila de libros más cercanos; apartan unos videos piratas sobre los hechos en Atenco que comparten espacio con otros de pornografía y unos cuantos discos de 
Gerardo Peña y Lalo “El Guajolote”. El libro en cuestión tiene un formato parecido a las libretas de forma italiana y en su portada predominantemente amarilla una mujer zapatista que carga a quien parece ser su hija mira soberbia tras el paliacate a la lente de la cámara… otro video pirata, sobre “la dictadura de la televisión en México”, aparece de entre las páginas del libro que incluye fotos a color y en blanco y negro.

Éste es un libro que molestó mucho a la gente de La Sexta cuando era la Otra Campaña, de la que soy adherente, como casi todo lo que escribe el maestro Almeyra –dice buscando las palabras que quiso citar de memoria- Aquí está… página 26; dice que el ejemplo de los zapatistas, cito: “estimula, no a imitarlos o reproducir su ejemplo, cosa que es imposible porque depende de las condiciones locales irrepetibles, sino a buscar nuevas vías, como ellos, creativamente, osando”… eso es lo que yo quise que fuera la RED@ctuar.

¿Qué le hizo falta?

En primer lugar, resolver la autogestión; como dice Luis Valdez: si no hay independencia económica no hay independencia creativa. Esto iba de la mano con tejer una red de escuelas y centros de teatro profesionales del país; de allí tendrían que haber surgido las necesidades a cubrir, como ser un lugar virtual para intercambiar material como libretos de obras de teatro o generar una buena bolsa de trabajo entre recién egresados. Había también que empezar a salirse de la virtualidad y provocar encuentros físicos en las escuelas, foros, seminarios, talleres o hasta puestas en escena de las cuales pudiéramos ser coproductores. Paralelamente, debió venir la construcción del espacio político, tanto para discutir y reflexionar, como para emprender algunas acciones con el teatro de la mano; por ejemplo, la defensa de los teatros del Seguro Social, la generación de público teatral entre jóvenes que sobreviven en las calles de las urbes mexicanas, entre indígenas y campesinos que no se identifiquen como tales, entre trabajadoras y trabajadores sexuales de los estados, entre obreras de las maquiladoras del país, etcétera; para acuñar el sueño de José Ramón Enríquez: teatro hacia los márgenes; que no sería otra cosa que teatro abajo y a la izquierda.


¿Qué lugar hubiera tenido, en medio del actual escenario político y social, la RED@ctuar?

El mismo que tuvo siempre, si siguiera en pie; sólo que, para mantenerse así, hubiera tenido que ser mucho más participativa de la vida social y política del país, convocando a sus integrantes a hacer lo que saben hacer: teatro. Entonces sí, la RED@ctuar hubiera sido una verdadera Red de Encuentro y Diversidad para la Actuación, tanto escénica como social.

¿Fue eso posible?

No lo sé. En 2006, decía que más que posible me parecía probable, pues, mucha gente había confiado en el proyecto. Hablaba, por ejemplo, del consejo consultivo de la RED@ctuar, de quiénes habían aportado algo o mucho de su trabajo y paciencia; en fin, ahora parece que eso no bastó.

¿Qué se necesitó entonces?

Que l@s enred@dxs se definieran, o que yo me enterara de cuál era su definición. De allí la necesidad de emprender una consulta que terminó el 24 de septiembre de 2007, aniversario del natalicio de Sergio Magaña.

¿En qué consistió la consulta?

Partí, primero, de confesar qué esperaba que fuera la RED@ctuar, para luego reconocer lo que había sido e imaginar lo que podía ser. Entre las confesiones, dije que esperaba que la RED@ctuar se fuera tejiendo en tres planos: uno, que podríamos llamar “académico”, por tener como nodos a maestros, alumnos y personal técnico y administrativo de diversas escuelas de teatro, como muestra de que el divorcio entre arte y academia podía ser para nuestro oficio, en tanto profesión, una falsa disyuntiva; otro, derivado del anterior, que podríamos nombrar “profesional”, al determinar como nodos no nada más a las personas, sino sobre todo a sus proyectos de trabajo, ya en el ámbito de su propia comunidad escolar o académica, ya en el del intercambio entre escuelas y centros, ya en su vinculación con profesionales externos, y, finalmente, como resultado del ejercicio profesional allende las escuelas y centros, el que podríamos bautizar como “político” (entendiendo a la política en tanto ejercicio para encontrar, antes que enconar, a los diferentes); reconociendo como nodos no sólo a los individuos y/o sus proyectos, sino también a su actuar social.

¿Pero..?


El que mucho abarca, aunque loco, como dijera Benedetti, poco aprieta. LRED@ctuar se quedó nada más en una lista de inform@cción, y de los tres planos de nodo y vínculos, apenas resultó un tejido de dudosa proyección en esa otra virtualidad que llamamos la realidad.

Entonces, ¿qué sí podía ser la RED@ctuar


Entre lo que sí podía ser había, a mi parecer, dos posibilidades. La primera de ellas era aprovechar el tejido virtual con que ya contábamos. En números redondos estuvimos enred@dos 500 hombres y mujeres de teatro con proyectos de lo más diverso, entre compañías y grupos, publicaciones especializadas, foros y espacios, escuelas e instituciones similares, talleres, colectivos de creativos y creo que hasta agencias de casting; proyectos todos que podrían haberse apoyado entre sí, el cómo dependería de cada quien. La segunda estaba en reconocer que la RED@ctuar no sería más que un espacio virtual y, entonces, sacarle más provecho a los recursos que el portal donde se alojaba nos ofrecía; además de buscar nuevas herramientas, también en la virtualidad.

En lo personal, creo que estábamos en la posibilidad de integrar ambas opciones. Sin embargo, para ello, lo primero era que cada quien dijera “ésta boca es mía” manifestando su interés o rechazo a participar en una red de proyectos teatrales cuyos hacedores, como rezaba nuestro mensaje de descripción en el Grupo Yahoo, piensan, sienten y actúan la escena sin hacer de sus reflexiones un hecho aislado en la mar de acontecimientos sociales y culturales que les rodean y afectan tanto en lo local como en lo global.


La RED@ctuar.


Sí, la RED@ctuar; punto de encuentro en principio virtual donde nuestros grupos, compañías, foros, escuelas, centros, publicaciones, colectivos y demás proyectos suscribieran convenios de colabor@cción que dieran paso a montajes conjuntos, estrategias de difusión y hasta de mercado justo, intercambios de técnicas y recursos teatrales varios, elaboración de investigaciones y estudios o la realización de reuniones donde continuáramos las reflexiones iniciadas en nuestras publicaciones y centros educativos.

Pero, ¿cómo hacerlo posible?


Lo primero era reglamentándolo, convenir una especie de manifiesto o declaración de principios donde diéramos cuenta del teatro que queremos hacer y qué hombres y mujeres de teatro aspiramos ser, en aras del país y el mundo que soñamos construir; acompañado de un encuadre mínimo para reglamentar nuestro ser, estar y actuar en red, encuadre que podría haber regulado también nuestra lista de inform@cción para adoptar algunas medidas que la volvieran menos un campo de batalla y más un espacio virtual de encuentro entre lo diverso.

Lo segundo, sacarle más jugo a los recursos del Grupo Yahoo que alojaba a la RED@ctuar; como son la posibilidad de archivar documentos en línea, disponer de álbumes fotográficos digitalizados, compartir enlaces hacia sitios güeb que nos sean útiles, agendar (sic) eventos comunes o convocar al ejercicio de consultas mediante encuestas.

Otra @cción podría haber sido trasladar nuestros debates de la lista de inform@cción a un foro virtual. Muchas veces atestiguamos discusiones, algunas de ellas interesantes para algunos, otras no tanto para otros, que en lugar de invitar a la participación la inhibía, provocando incluso abandonos de la lista. Con un foro virtual, quienes gustamos del deporte de polemizar no renunciábamos a debatir nuestras posiciones, pero tampoco saturábamos con ello las cuentas de correo-e de aquellos a quienes no les interesaba deliberar.

Además del Grupo Yahoo y el Foro, un espacio virtual con miras al exterior quizás también útil hubiera sido una güeblog, misma que podría haberse editado a modo de publicación electrónica de artículos, entrevistas, crónicas, noticias, invitaciones a montajes, críticas, etcétera; inclusive, podría haber tenido cabida entradas o post espejo de las publicaciones impresas que participaban en la RED@ctuar, como PasodeGato, con el fin de apoyar su difusión y venta.

Éstas fueron algunas de las ideas que a seis años de cibercamino se me ocurrieron para reactivar la RED@ctuar y convertirla en una herramienta útil a nuestro quehacer, y no sólo en un lavadero virtual. Pero, para que tal cosa sucediera se precisaba la particip@cción de todxs lxs enred@dxs. Así que pensé en hacerles unas cuantas preguntas, cuyas respuestas, según yo, servirían para definir el futuro de la RED@ctuar.

¿Cómo esperabas que fuera la participación de lxs enred@dxs?


Esperaba, de esperanza, que fuera destacada; pero esperaba, de creer, que sería mínima; no esperé que fuera nula, como casi lo fue, pero sí mínima.

Y, ¿entonces?


Yo había enviado, de antemano, el que creo fue mi penúltimo chorema a la RED@ctuar; allí, junto con el cuestionario, escribí: “de sus respuestas y de sus no-respuestas surgirá la propuesta que a principios de octubre les estaré presentando. Esto de las no-respuestas no es gratuito, una manera económica de manifestar su rechazo a regular la RED@ctuar y su lista de inform@cción será su mutismo; así que tómenlo en cuenta cuando decidan no expresar su opinión, pues aún su silencio será considerado como una respuesta”.

Y, entiendo, la no-respuesta ganó, ¿qué decidiste entonces?


Yo no podía continuar invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en un proyecto que sus integrantes no querían ver regulado. Simplemente no me interesaba.

¿Renunciaste a la RED@ctuar?


Sí. Yo me había adherido, como decíamos en la Otra Campaña, a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del EZLN; el tiempo, el dinero y el esfuerzo que estaba invirtiendo en la RED@ctuar preferí invertirlo en la Otra Campaña, hoy La Sexta. Prácticamente, la chamba que estaba haciendo en la RED@ctuar, más la que me iba a echar a cuestas si la consulta resultaba como lo esperaba, decidí hacerla para la que fue mi unidad organizativa de trabajo dentro de la Otra: la Coordinadora Regional Zentro-DF.

¿Y nació La Otra Chilanga?


La Otra Chilanga nacería como resultado de la primera chamba: mi primera tarea en la Coordinadora Regional Zentro fue articular una lista de información vía correos electrónicos, como la de la RED@ctuar, para socializar con mucho tiempo de anticipación a la siguiente reunión las minutas de las reuniones anteriores; luego, en la medida en que se iban generando más y más minutas y que no todos l@s compas tenían cuenta de correo electrónico o que preferían acceder a las minutas en la red para imprimirlas sin tener porqué abrir una cuenta de correo-e, abrí una bitácora electrónica que sirviera de archivo en línea de las minutas. Ésa primera bitácora ya se llamó La Otra Chilanga; pero no se constituiría en una especie de medio de información, sino hasta después de que Yahoo México nos censuró la cuenta de correo-e desde la que administrábamos la lista de información y con ello nos tiró la página web que también había creado, ésa sí, para dar cobertura a la primera etapa de la Otra Campaña.


¿Extrañas la RED@ctuar?

Para serte honesto, no. Estoy convencido de que el proyecto de la RED@ctuar era un muy buen proyecto; la diferencia es que no me di el tiempo para alcanzar las metas que me había trazado; una de ellas, promover que el proyecto rebasara su estatus de foro virtual en el que nos limitamos a compartir nuestros avisos de ocasión. Aún así, fuimos un foro importante mucho antes de que otros espacios que se han venido consolidando lo fueran: antes que PasodeGato naciera, mucho antes de que Teatro Mexicano [punto] Com apareciera siquiera en el firmamento virtual y años luz (aunque esta sea una medida de distancia más que de tiempo) de que cualquiera de los exitosos espacios y foros que existen bajo el abrigo de Facebook surgieran. La diferencia, insisto, es que esos espacios se consolidaron y la RED@ctuar no.

¿Buscarías reactivar la RED@ctuar?

No, lo que yo quería que fuera la RED@ctuar lo lograron ya las y los estudiantes de las escuelas de teatro del país que se sumaron al movimiento #YoSoy132; creo que la plataforma organizativa que los articuló fue Artistas Aliados 132 y #YoSoy132Media: de haber seguido en la RED@ctuar hubiera lanzado no sé cuántas propuestas para que nos integráramos a los trabajos de ambas instancias y, entonces sí, desaparecer: hubiera sido un gran final. Sin embargo, ver la posibilidad de echar a andar una especie de federación nacional de estudiantes de artes escénicas no estaría nada mal; pero, no tendría que impulsarla yo, sino surgir como una necesidad real de las comunidades de estudiantes de las distintas escuelas de teatro, danza o música del país: si esa necesidad no existe será imposible lograrlo.

12 de enero de 2013

Ciclo «Teatro sin cortes»: obras breves, espacios alternativos y denuncia social.

«La Unesco pide que países dispongan de un 1 por ciento de su PIB a Cultura, México designa sólo el 0.1 por ciento; en un país donde la violencia alcanza costos de hasta 8.9 por ciento del PIB, lo que se destina a Cultura es una chingadera.»

De enero a marzo de 2013, a manera de retrospectiva de la «Theatre Uncut 2012», campaña internacional contra los recortes a la cultura en general y en particular a las artes escénicas por parte de distintos gobiernos de corte neoliberal, entre ellos, el mexicano, diversas agrupaciones teatrales estarán llevando a cabo el ciclo «Teatro sin cortes» en la ciudad de Mérida, Yucatán, como parte de un doble proyecto de denuncia política y social desde las tablas y mediante el uso de espacios alternativos. Acerca de ello, charlamos con Sebastián Liera, coordinador operativo de Teatro Hacia el Margen, A.C., agrupación teatral que el año pasado convocó a la organización de eventos espejos justamente de la «Theatre Uncut» en México, y que del 4 al 31 de enero se estará presentando en el Centro Cultural Tapanco con la obra Punto Muerto, de la dramaturga española Blanca Doménech.

«Theatre Uncut».

«Theatre Uncut» es una iniciativa que surge entre un conjunto de colegas de teatro en el Reino Unido ante la declaración de corte al gasto social en 2010 por parte del Gobierno de Coalición de David Cameron y Nick Clegg en Gran Bretaña, un recorte que en materia de Cultura podría alcanzar hasta un 40 por ciento.

Más o menos el mismo porcentaje de recorte que anunció el gobierno de Enrique Peña Nieto, en México.

Ni tan más o menos, hay una diferencia prácticamente de nueve o diez puntos porcentuales.

Entonces, ¿podría decirse que el futuro para la cultura en México pinta mejor que para el Reino Unido?

No, de ninguna manera. Los recortes a Cultura en Gran Bretaña, si bien es cierto que afectarán a la sociedad británica en su conjunto, lo mismo que los demás recortes en gasto social, dejarán intocados proyectos fundamentales como la Old Vic Theatre Company, que con todo y recorte tendrá garantizada una subvención de más de 5 millones de euros por parte del Bristol Arts Council, o el Royal National Theatre, que tiene la aprobación de una renovación de 70 millones de euros para su sede de South Bank Riverwalk. En el caso mexicano, ya de por sí bastante depauperado porque 80 centavos de cada peso se va a la burocracia, el recorte podría volver desastroso un panorama de suyo poco alentador.

De allí que Teatro Hacia el Margen le entrara a organizar lecturas/representaciones de los textos de «Theatre Uncut» en México.

Bueno, no sólo Teatro Hacia el Margen; pero sí, por eso le entramos. Se trataba de la segunda edición de esta campaña de carácter internacional, la primera había ocurrido en marzo de 2011; cientos de agrupaciones teatrales europeas, estadounidenses, africanas y latinoamericanas abordarían obras breves de autoras y autores del Reino Unido, Grecia, España, Islandia, Siria y Estados Unidos de manera libre para discutir sus diversas situaciones de crisis, y, en México, donde la crisis económica global nos golpea igual o peor en muchos rubros, según nosotros nadie iba a hacer nada.

¿No sabían del TETIEM, en Puebla?

De ellos, de su trabajo, sí; pero no de que organizarían lecturas del «Theatre Uncut».

En todo caso, el lema de la campaña fue: «en cualquier lugar y en todas partes».

Sí. Por eso, cuando nos enteramos que en Puebla el TETIEM haría lo propio, nos dio mucho gusto; pasamos del enojo, porque creíamos que a nadie le interesaba, a la esperanza de no saberse uno solo clamando en el desierto.

¿No es entonces que sólo se solidarizaran con la crisis que amenaza a Europa?

No nada más, compartimos las mismas preocupaciones. La crisis que amenaza a Europa es la misma que amenaza a América Latina; el problema es global y sistémico. Además, como se dijo en repetidas ocasiones a lo largo de las reflexiones después de las lecturas de cada texto, las situaciones de crisis en nuestros países son mucho peores que las experimentadas en la Unión Europea: «Theatre Uncut» surge y tiene éxito porque a nuestros colegas en Europa les preocupa terminar en una situación en la cual nosotras, nosotros, sobrevivimos todos los días.

¿Qué sigue después de «Theatre Uncut»?

Tenemos dos proyectos en mente. Uno de ellos es tender a lo largo de 2013 una temporada anual de temporadas mensuales con la mayoría de los textos de la edición 2012 cuyos autores nos lo permitan, de modo que nuestros públicos se vayan enterando más en qué consiste la campaña internacional y podamos tener una mejor respuesta para la edición de este año.

¿Están pensando en repetir la experiencia?

No sólo eso, queremos solicitar formalmente a las organizadoras en Londres que México sea una de las sedes internacionales de «Theatre Uncut»; pero, también, queremos abrir la posibilidad de que en la edición de 2013 haya igualmente textos de dramaturgas o dramaturgos mexicanos que sean traducidos y abordados durante la semana de la campaña en otras latitudes del planeta.

Y, ¿el segundo proyecto?

Está estrechamente ligado con el primero. En Mérida, hubo varias personas y colectivos que atendieron a nuestra convocatoria y pudieron hacerse lecturas/representaciones de prácticamente todos los textos de la edición 2012 de «Theatre Uncut»; entre las agrupaciones que más le entraron a la talacha junto con Teatro Hacia el Margen están: Por Qué No? Producciones, con la maestra Yatzaret Castillo a la cabeza, y el Colectivo Escénico El Sótano, que son, justamente, nuestros anfitriones en Tapanco. Estos tres colectivos, junto con Paper Ennui, Proyecto Escénico y, a título personal, Maritza Figues, creemos que, si bien la experiencia de abordar textos que hablen de lo que pasa en Europa, Medio Oriente o Estados Unidos nos permite hablar de realidades que tienen puntos de semejanza con lo que ocurre en México, precisamos asomarnos a las particularidades de las realidades de nuestro país; así, pues, queremos echar a andar una edición nacional de «Teatro sin cortes» con características organizativas similares a las de «Theatre Uncut», pero poniendo en juego plumas de las 32 entidades federativas de la república con temáticas propias de aquestas tierras.

Algo parecido, creo haber leído en otra entrevista, a los ciclos de «Teatro Clandestino» de Casa del Teatro, en los noventa, y «Teatro Útil» del Foro Shakespeare, recientemente.

Así es, con la pretensión de que la red de trabajos que puedan generarse en el ámbito de lo nacional se enlacen con la urdimbre de carácter internacional propia de «Theatre Uncut» para la próxima edición, este año.

Las presentaciones que harás de Punto muerto, de Blanca Doménech, se insertan en el primer proyecto.

Sí, por supuesto.

¿Por qué escoger un texto que, como el de Doménech, habla de un empleado que se siente amenazado por el paro en España?

Porque, aunque con sus propias características, el desempleo también es una de las realidades más lacerantes en México. El empleo fue justo la bandera que usó como eslogan de campaña electoral el presidente anterior: Felipe Calderón se hizo llamar el «Presidente del Empleo»; pero las cifras oficiales, seis años después, dicen que fue más bien el «Presidente del Desempleo»: en 2005, la tasa de desempleo era de un 3 por ciento; en 2012, alcanzaba el 5 por ciento en promedio, en tanto la tasa de desocupación juvenil rozaba el 10 por ciento.

España tiene una tasa de desempleo de entre el 25 y el 26 por ciento.

Creo que ya va en el 26.6 por ciento.

Con mayor razón, ¿no es ésa una gran diferencia?

Esas son estadísticas frías manipulables por los gobiernos que tienden nubarrones conceptuales para que los pueblos no entendamos que son nuestras realidades las que se tocan y, para su temor, hermanan. Habrá que ver cuáles serían los números en México si el gobierno también contara que el empleo informal representa un 62 por ciento del empleo total y que más de la mitad de las y los mexicanos vivimos con 3.5 salarios mínimos: menos de 6 mil pesos mensuales. Seguramente rebasaríamos los 30 puntos porcentuales, con mucho. Y falta por ver lo que las contrarreformas en materia laboral del gobierno de Enrique Peña Nieto provocarán.

De allí las manifestaciones en su contra durante su toma de posesión.

En parte, sí; sabíamos que su gobierno haría todo lo posible por llevar a cabo las llamadas «Reformas Estructurales» que el neoliberalismo, desde tiempos de Carlos Salinas de Gortari, ha estado impulsando: ya pasaron las contrarreformas en materia laboral y educativa. Pero las manifestaciones tienen que ver con algo mucho más de fondo: el regreso del autoritarismo que propició masacres como las de 1968 y 1971 o, más recientemente, las de Acteal y Aguas Blancas, y un retroceso vergonzoso en nuestra incipiente democracia.

Hablas de una contrarreforma en materia de Educación; es allí donde viene el recorte a Cultura, ¿no es así?

Sí, Cultura es en México un subsector de Educación; no tenemos una secretaría o un ministerio de Cultura en el nivel federal, así que podemos darnos cuenta de los recortes por el presupuesto destinado, sobre todo, al Conaculta, el INBA o el INAH, entre otras instituciones. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para el Año Fiscal 2013 presentado por Peña Nieto, representaba una reducción del 5.5 por ciento respecto a lo propuesto el año anterior por Felipe Calderón para el subsector Cultura. Sin embargo, no hay que olvidar que la Legislatura anterior le corrigió la plana a Calderón y el presupuesto a Cultura alcanzó, al parecer, niveles que nunca antes se habían tenido. Así las cosas, si las y los diputados y senadores de la actual Legislatura aprobaban el PPEF presentado por Peña Nieto, estarían recortando hasta en un 25 por ciento, o más, el presupuesto a Cultura en relación con lo aprobado por el Congreso de la Unión para el Año Fiscal 2012.

¿Lo aprobaron?

No, pero esto es como las ofertas de las tiendas departamentales de autoservicio: un día las cosas tienen un precio mayor al estipulado para que al día siguiente te anuncien grandes ofertas que significan, en realidad, un aumento al precio que pagabas en un inicio. El recorte propuesto por [la Secretaría de] Hacienda [y Crédito Público] del 25.13 por ciento a Cultura sirvió para que las y los legisladores jugaran al cabildeo buena onda y subieran el lápiz: de los 4 mil 187 millones que se recortaban en el PPEF 2013, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) quedó con un recorte final de 228.28 millones; es decir, del 1.3 por ciento; donde salen ganando, además de los estados, Conaculta, los Estudios Churubusco y, muy poquito, el INAH, y pierden el INBA, Imcine, el Centro Cultural y Turístico Tijuana, Canal 22 y la Cineteca Nacional.

Y eso es malo o bueno.

Es cuestionable. Que haya una derrama presupuestal en materia de cultura a los estados se saludaría si no tuviéramos las historias de desfalco por corrupción y frivolidad que hemos visto caracterizan a los gobiernos estatales. Por otro lado, se nos quiere vender la idea de que conservar un presupuesto similar al del año fiscal anterior es un triunfo; pero, eso es relativo, el dicho se agarra de la cantaleta en los medios de que lo dispuesto para cultura en 2012 era un presupuesto histórico. Sin embargo, eso no dice sino que éste, como los presupuestos anteriores, son una vergüenza: la Unesco pide que los Estados dispongan por lo menos del 1 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a Cultura, los 16 mil 434 millones de pesos que se jactan haber conseguido nuestras legisladoras y legisladores representan apenas el 0.1 por ciento del PIB; en un país donde la violencia producto de la guerra del narcotráfico (cárteles y gobiernos de todos los niveles incluidos) contra la población civil alcanza costos de hasta 8.9 por ciento del PIB, lo que se destina a Cultura no sólo es ridículo, es una chingadera.

Y, por otro lado, miles de David, tu personaje en Punto muerto, perdiendo sus empleos.

O, siendo empleados a cambio de remuneraciones indignas.

¿Qué otras obras, además de Punto muerto, se presentarán en el ciclo «Teatro sin cortes» de Tapanco?

Bueno, estarían: Ayer, de Helena Tornero, y, si nos lo autorizan, Columna, de Clara Brennan. Hay una tercera obra, o cuarta, si no dejamos de contar Punto muerto, que también pertenece a la experiencia de «Theatre Uncut» pero que se presenta fuera de Tapanco: El nacimiento de mi violencia, de Marco Canale.

Pero no fuera del ciclo.

Podríamos decir que no, porque, de hecho, aunque El nacimiento de mi violencia no se presente en Tapanco, el acuerdo entre las agrupaciones que participamos en la campaña de «Theatre Uncut» en Mérida es echarnos la mano con la difusión y esas cosas, ya que el público sería prácticamente el mismo.

Pero el ciclo es parte de la programación de Tapanco nada más, ¿no es así?

Sí, así es.

¿Por qué quedó fuera del ciclo El nacimiento de mi violencia?

La razón es puramente logística, Ángel Fuentes Balam, director y actor de la obra de Canale, consiguió por su lado, sin la intermediación de Teatro Hacia el Margen, tanto la autorización del autor como el permiso del Ayuntamiento de Mérida para presentarse en uno de sus foros; para cuando Tapanco y Teatro Hacia el Margen armamos el ciclo, Ángel ya tenía organizadas sus propias funciones. Por otro lado, las características del ciclo son: brevedad de la obra para que sirva de “abreboca” a cada una de las funciones de la programación regular en Tapanco, representación en espacios alternativos distintos del foro a la italiana y temática de denuncia social.

Que de suyo, las obras de «Theatre Uncut» ya tenían.

Como dice la maestra Yatzaret Castillo: es correcto. Y, bueno, la puesta en escena de El nacimiento de mi violencia, si bien es cierto que coincide, de suyo, con la tercera característica, ya no es para nada una obra breve y está diseñada para presentarse en un foro a la italiana.

Pero podría presentarse en otro tipo de espacios, ¿o no?

Sí, yo creo que sí.

¿Cuáles son esos espacios alternativos o no-teatrales donde se presentarán Punto muerto, Ayer y Columna?

Punto muerto se está presentando en un pasillo al fondo del edificio de Tapanco, donde están sus dos baños: el que se ofrece para uso del público y el de servicio; Columna se presentaría en un tapanco, que no necesariamente es el que le da su nombre al centro cultural, que sirve de bodega arriba de el mismo pasillo donde se presenta Punto muerto, y Ayer se presentará en la tetería del propio centro.

¿Como hiciera María Rojo con Cada quien su vida, de Luis G. Basurto, en el Salón México?

Y como hiciera poquito antes, también en el Salón México, Perro Teatro con Desdén, el último danzón, de Gilberto Guerrero y música en vivo de la danzonera del maestro Elizalde.

El contacto con el público sería, entonces, muy próximo.

En algunos casos, como Punto muerto, lo más próximo que nos es posible: hasta la frontera de la piel.

Punto muerto, lo decíamos antes, habla de un hombre que está a punto de ser despedido de su trabajo; ¿de qué tratan Columna y Ayer?

La anécdota de Columna parte de una joven que, buscando un lugar que sea barato para rentar y vivir en él, conoce a una viejecilla que custodia parte de los libros que había en la biblioteca pública del barrio; el ayuntamiento cerró la biblioteca y, en respuesta, todos los viejitos del barrio han decidido custodiar el acervo de su biblioteca hasta que alguien decida abrirla de nuevo.

«Custodiar» como guardar, como proteger; no, como encerrar.

Así es; como encerrar tendría que ver, más bien, con la trama de Ayer: una chica acude a una cita con su novio en un restaurante de lujo, el novio pretende pedirle a ella que se case con él; ella llega preguntándole por lo que ha hecho el día anterior: ése día, el anterior, una manifestación en principio pacífica había sido reventada por provocadores pagados por el gobierno; ella estuvo en la manifestación, él también; ella, protestando; él, como policía, fue uno de los provocadores.

El 1D mexicano.

O, el 25S-Rodea el Congreso, en España; entre muchos otros.

En el cartel que han diseñado invitando a las representaciones de Punto Muerto hay una leyenda diciendo que éstas son en honor y al beneficio de Juan Francisco Kuykendall, herido de gravedad el 1Dmx. ¿Qué representa para ti que una de las víctimas de las manifestaciones ése día, reventadas como en Ayer, de Helena Tornero, sea un hombre de teatro?

Muchas cosas. Yo conocí a Kuy en la Otra Campaña que impulsó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional desde 2005 y ya antes había escuchado hablar de él y su trabajo, por parte de mis amigos y compañeros del Grupo Cultural Zero, quienes recuerdan con mucho aprecio su puesta en escena El último dodo con patrocinio solidario de la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual; así que, en lo personal, me resulta muy dolorosa su situación. Pero, por otra parte, me parece emblemático que sea un cómico, un hombre de teatro, pues, quien haya sido la víctima con lesiones físicas más graves de la represión del 1Dmx: quiere decir que muchos de nosotros no sólo estamos sobre las tablas o correteando las becas y los huesos en algún puesto como funcionarios públicos, sino en la primera línea activista y militante por la democracia, la justicia y la libertad verdaderas en este país. Creo que la comunidad teatral y buena parte de la artística que tanto se pronunciaron en contra del regreso del PRI a la presidencia de México deberían ser congruentes y volcarse en apoyar a Kuy.

De allí que las funciones que darás de Punto muerto sean en su honor y para apoyarlo.

No sólo las de Punto muerto, también las de Ayer y, esperamos, las de Columna. Originalmente, las funciones serían gratuitas; ése era el acuerdo con Blanca y con Helena. Cuando les planteé la posibilidad de pedir una cooperación solidaria para Kuy, ni siquiera dudaron en responder que ellas mismas donaban lo que por derecho sería el porcentaje que les tocaría de esa cooperación. Tanto Blanca como Helena han sido muy generosas y solidarias.

La cooperación se irá por entero a apoyar a Kuy.

Totalmente, sí.

26 de enero de 2010

Tu Ternura Molotov...tus miradas atentando,tus besos veneno...

Pensada como una comedia negra donde el discurso político se va liberando poco a poco a través del humor, esta obra, ganadora del premio Internacional Ricardo López Aranda 2004 en Santander, anuncia, desde su inicio, una crítica mordaz contra la superficialidad de la clase media...
Carlos Martín Briceño
Sebastián Liera Ariadna Medina










Funciones Jueves Viernes y Sabado en el Teatro Daniel Ayala Pérez, Mérida, Yucatán
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