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14 de febrero de 2012

Justicia de parte, justicia de Régimen.

Por: Hugo Martínez Abarca.


Hay dos argumentos que se están usando para no rechazar la persecución y condena a Garzón desde algunos ámbitos de la izquierda:

1.- La izquierda debería defender con uñas y dientes el derecho de defensa y para ello negarse a que se escuche al abogado en sus comunicaciones con su cliente. Reconozco que no he pensado mucho sobre si tal principio debe ser absoluto o si caben excepciones. El carácter absoluto de tal principio llenaría las facultades de derecho de delincuentes que buscaran blindarse. En las tramas económicas siempre existen abogados entre otras cosas para encontrar las fórmulas jurídicas que dificulten la detección y desarticulación del complejo delictivo: no sé si se escucharon las conversaciones del abogado Luis del Nido pero según su condena cuando hablaba con los otros corruptos no era un ejercicio del derecho de defensa sino parte de la actividad delictiva. Desconozco si en el caso Gürtel esto también es así. Pero no parece ni una aberración ni algo insólito en las investigaciones en España (ayer se recordaban las recientes escuchas a los abogados de Anonymous o incluso en el de Marta del Castillo -más cuestionable aún por no pensarse que el abogado fuera parte de trama alguna sino por intentar encontrar el cadáver de la víctima-). Puede que las escuchas no fueran adecuadas pero en ese caso como en tantísimos otros lo que procedía era anularlas, no dar el inédito salto a la condena por prevaricación del juez.

2.- Garzón, que tantas veces ha aplicado la teoría del entorno de la cosa entornada, que cerró periódicos y partidos y miró para otro lado ante algunas aberraciones que se seguían para condenar al enemigo, habría probado su propia medicina. Habría una suerte de justicia poética. Esta lógica es la misma que la de quienes deciden que la tortura no es tan mala si se aplica a criminales porque prueban su propia medicina. Es la lógica del derecho del enemigo, contra el que todo vale. Del mismo modo que esa lógica era inaceptable en aquellos casos, hay que rechazarla en éste: a cada uno le caerá Garzón bien, mal o regular (o incluso puede caernos horrorosamente por algunas de sus instrucciones y apreciar muchísimo otras en la hipótesis de que los humanos seamos poliédricos e incluso cambiantes ¡a veces para bien!) pero eso no tiene nada que ver con el caso. ¿Había que sentir admiración por Lasa y Zabala y considerarlos santos o héroes para repudiar sus torturas y asesinatos?

La justicia sólo es tal si es justicia para todos. Incluso en el caso de que consideremos adecuado que al juez que se pase en las escuchas haya que freírlo, el hecho de que sólo se haya hecho en este caso hace fácilmente interpretable la persecución. No sólo no se ha perseguido a quienes han practicado otras escuchas luego anuladas: tampoco al juez que en este mismo caso continuó con las escuchas, ni al fiscal ni policías que las avalaron o las pidieron. Incluso en la misma trayectoria de Garzón hay casos que levantan muchas más dudas (en el mejor de los casos): cuando Garzón cerró el diario Egin Aznar respondió “¿Alguien pensaba que no nos íbamos a atrever?” dando a entender que no se trataba de una decisión judicial sino política; unas semanas después el gobierno le dio una medalla que incluía compensación económica; unos años después los tribunales decretaron ilegal toda la operación aunque fuera demasiado tarde para resucitar un diario. Nadie investigó si aquello era legítimo o no, si la actuación del juez era errónea o injusta a sabiendas. Porque les era útil.

A Garzón no le condenan por saltarse o no la ley, algo que es completamente irrelevante en este país. Le condenan porque cuando empezó a meter sus narices en los crímenes contra la humanidad y la corrupción masiva dejó de ser útil al régimen. Por meter las narices donde no le llaman. La persecución a Garzón es un aviso a navegantes que ayer mismo tuvo su continuidad: el CGPJ investiga al juez Castro, tan implacable en el caso Palma Arena-Urdangarín que el principal instrumento de defensa de Matas y Manos Limpias (sic) está siendo intentar una y otra vez que el caso pase de sus manos a la Audiencia Nacional. Ya sucedió hace años cuando se apartó a los jueces de la Audiencia Nacional incómodos para el mayororejismo triunfante y uno se teme que pueda suceder a Pedraz si insiste en investigar el asesinato de José Couso aunque el régimen haya acordado con EEUU que nuestro compatriota asesinado no merece justicia alguna.

Acompañar la impostura de una estructura judicial que se pone exquisita por una vez ante unas escuchas o ante unas filtraciones es hacer el juego a quienes lanzan un recado evidente: caben todas las tropelías que se decidan si se es útil, pero si se husmea lo que no se debe siempre habrá una excusa para ser arrastrado por el fango.¿Es Garzón el mayor luchador contra la libertad que ha conocido nuestra tierra? No, pero desde los años 60 elaboramos la categoría de víctima cuya principal característica es que si a alguien le hacen una tropelía esa persona se convierte en buena y admiráble, en un héroe. Garzón es un personaje peculiar algunas de cuyas instrucciones nos pueden resultar infames pero que ha hecho otras (las más recientes, por cierto) que han intentado suponer saltos históricos para la humanidad en la búsqueda de la justicia universal. Y le persiguen por esto último.

La persecución a Garzón cuando éste ha sido incómodo para el régimen es un síntoma más, de esos que llegan cada día, de colapso de la Transición, de fin de régimen. El régimen se defiende mostrando sus fragilidades.

21 de octubre de 2011

III REPÚBLICA :: La luz.

por Hugo Martínez Abarca.

Echa la persiana ETA y se hace la luz. Hasta hace poco era muy difícil prever que hubiera una fecha de defunción de ETA. Y la ha habido: el 20 de octubre de 2011 ETA anuncia que se acabó, que echa el cierre y que ya sólo le falta arreglar cómo saca los trastos del local, cómo gestionar los impagos y poco más. Lo envuelve de retórica, cómo no, todo el mundo lo hace y ETA más. Pero lo que anuncia son dos cosas: que no matará, ni amenazará, ni secuestrará nunca más y que solicita establecer un diálogo limitado a las consecuencias de tantos años matando, amenazando y secuestrando. Es decir, constata que no ha logrado nada más que generar sufrimiento ajeno y propio y que su única aspiración ahora es tratar de reducir esos dolores de acuerdo con España y Francia. No hay más, sino la constatación de que no valió la pena, que además de ilegítimo fue inútil. El paso es tan contundente (y está tan sólidamente cimentado por la izquierda abertzale desde que decidió ser humana y valiente) que sólo cabe dudar de su carácter definitivo por ignorancia o por mala fe. Nadie esperaba que ETA entregara arma alguna, entre otras cosas porque eso es perfectamente inútil en ausencia de un censo incuestionable de armas: las entregas de armas son un gesto simbólico. Puestos a pedir yo no querría que entreguen arma alguna sino que las destruyan: las armas no mejoran cuando cambian de manos sino cuando desaparecen. Tampoco tiene ninguna consistencia pedir la disolución: ni el IRA, ni el GRAPO, ni los GAL,… han anunciado su disolución sin que nadie dude de que, como tales, se acabaron hace años. Pese a los mezquinos de rigor que comenzaron ayer a negar la evidencia o incluso a lamentarla no existe ningún espacio para un escepticismo que no sería tal por no ser racional: nadie que haya seguido de cerca o de lejos el proceso que ha llevado hasta el comunicado de ayer duda de su carácter histórico e irreversible. La cima de la estupidez fue alcanzada ayer por el portavoz de UPyD en la Asamblea de Madrid, Luis de Velasco, afirmando que el comunicado en que ETA anuncia el fin de su violencia es “más de lo mismo“, demostrando que renunciar a un cerebro para convertirse en autómata puede conducir a un ridículo solemne. El paso no es la paz, sino la condición imprescindible para la paz. La paz empieza ahora. Quedan pasos reales y simbólicos que ahora no deberían ser demasiado difíciles. Queda desmantelar el miedo y la desconfianza, queda normalizar la política vasca aunque sea para cambiarla, como en todas partes. Queda también garantizar que todo el mundo pueda hacer política en Euskadi sin límites antidemocráticos: por supuesto, sin miedo ni amenazas unos (algo muy cercano tras el comunicado de ayer) pero también sin ilegalizaciones ni detenciones ni condenas políticas otros. Queda que los presos pasen a ser considerados delincuentes comunes y, por tanto, como cualquier otro asesino (los que lo son), puedan elegir en qué cárcel cumplen su pena y que ésta sea la misma que habrían tenido por su delito en concreto, sin castigo agravado por haber cometido esos crímenes como miembro de ETA. Algunos de esos pasos deberían ser inmediatos dado el fin de ETA. Son la legalización de Sortu y la puesta en libertad de los condenados por haberse reunido para lanzar el proceso que generó el comunicado de ayer: Arnaldo Otegi, Rafa Díaz, Miren Zabaleta… Mientras, la izquierda abertzale hará muy bien en seguir llevando las riendas con esta reciente valentía y dar pronto pasos de reconocimiento a las víctimas de todos estos años, buscar espacios de entendimiento con los distintos. Si quiere demostrarse como fuerza posiblemente hegemónica tendrá que seguir mostrando que sus pasos no son tácticos sino estratégicos, que aspira a la paz como proyecto para Euskadi no como mero instrumento organizativo. También en cuanto a las víctimas, los constitucionalistas tendrán que arrinconar ese maldito reproche de equiparar a todas las víctimas y pasar a equiparar a todas las víctimas sin ninguna duda. Sólo queda dar la enhorabuena y las gracias a quienes tanto han arriesgado por la paz, a quienes han sufrido insultos, mentiras y mezquindades por quienes no querían tener que escribir discursos nuevos, por quienes hoy siguen mostrando que son profesionales de la amargura. Paul Rios, Brian Currin y la gente de Lokarri simbolizan esas posiciones que siempre hubo en Euskadi y que gozaban de tanta incomprensión porque realmente buscaban una paz por la que casi nadie estaba dispuesto a renunciar a nada. Ahora que hay que seguir buscando la paz habrá también que reconocer a quienes más han ayudado a hacerla posible frente a tanto obstáculo. Enhorabuena, gracias y adelante.

19 de junio de 2011

19J: Otra ocasión para desenmascararlos.

por Hugo Martínez Abarca.

Hace poco más de un mes la manifestación del 15M puso en fuera de juego a muchos de quienes apuntalan el modelo de sociedad que padecemos la mayoría. Para evitar el éxito de la convocatoria se ninguneó generalizadamente en medios de comunicación.

La mayoría de los ellos hacen de vez en cuando una noticia sobre lo más comentado en las redes sociales (sin preguntas no hay cobertura, turismo Bisbal,…) y es habitual que informen sobre las preparaciones de manifestaciones ortodoxas (manifestaciones provida, sindicales, de la AVT o sucesoras…). Pero el 15M que llevaba tiempo siendo el tema más comentado en las redes sociales y con cuyos carteles se habían empapelado decenas de ciudades era silenciado. Incluso al día siguiente pasaba desapercibida la manifestación del día anterior en casi todos los medios (quizás sólo se salve 20 minutos). Hasta que Rubalcarga no desalojó a los acampados el 17 de mayo, ni los medios ni la mayoría de los partidos prestaron atención a un movimiento que ya había tenido mucho más éxito social del esperable.

Durante esta semana, mientras preparamos las marchas del domingo 19 de Junio, se ha pasado a la criminalización. Ya no se puede ningunear el movimiento así que se pasa a explicar que es una guerrilla urbana, en palabras de Felip Puig, que el 19J Madrid será “asaltada por el fascio rojo” y demás sandeces. Se lleva el debate sobre un gran movimiento social mucho más cívico que nuestros gobernantes hacia una polémica sobre el carácter violento del movimiento más cívico que uno recuerda incluso a la hora de desmarcarse de los escasísimos incidentes que ha habido.

El 19J será la ocasión de demostrarles dos cosas. La primera es que una de las habilidades del movimiento ha sido desde antes de su nacimiento tejer redes comunicativas impermeables al ninguneo y ahora también toca demostrar que lo son a la manipulación. La segunda es volver a demostrar el carácter pacífico y cívico de un movimiento ejemplar en su ejercicio de la inteligencia colectiva.

Y el 20J seguiremos en los barrios, en los pueblos, en las asambleas,… generando propuestas y movilización. Y pasarán a otra fase para intentar que el movimiento deje de crecer.

En Chamberí saldremos a las 11h de la Plaza de Olavide, nos uniremos con Malasaña a las 12h en la Glorieta de Bilbao e iremos hasta Colón donde nos uniremos a la “columna norte” a las 13h. Y nos encontraremos con mucha más ciudadanía en Neptuno.

http://www.youtube.com/watch?v=fBy0FLMPal4

24 de marzo de 2011

QUIEN MUCHO ABARCA :: ¿Irak 2003? No, Irak 1991.

Por Hugo Martínez Abarca.

Libia no es como Irak‘ es una frase que parte de que Irak comenzó a existir en 2003. En Irak en 2003 no había urgencia (Saddam estaba machacando a su población de forma rutinaria, sin horas punta de represión como la que hay en Libia) y además no había apoyo de Naciones Unidas a aquel bombardeo. Y ambas son ciertas… si nos referimos a 2003. En 1990 Saddam Hussein, que estaba tan loco como Gadafi, decidió que Kuwait pasara a ser suyo. Y más allá de las razones históricas que pudieran apoyar la incorporación de Kuwait a Irak, Saddam prescindió de razones y lo ocupó militarmente en una noche veraniega. Entonces se dieron la urgencia (la ocupación militar de Kuwait no era aceptable) y la legalidad internacional (los países con derecho a veto estaban muy débiles o de acuerdo en la guerra, que entonces también se llamó intervención). Y en 1991 comenzaron las bombas.

En España el apoyo parlamentario dejó de nuevo aislada a la izquierda (más nutrida que la actual). Felipe González, Aznar, CiU, PNV… todos estaban de acuerdo en el bombardeo humanitario. Izquierda Unida y el resto de partidos de izquierda (no sólo con el BNG como parece que sucederá hoy) se opusieron. También había consenso mediático en favor de la guerra aunque no había la grieta para la disidencia que supone la red y algún columnistas de Público; a cambio había más pluralidad en los demás medios y se colaba algún rojo en El Mundo.

[Leer el apunte completo]

23 de marzo de 2011

QUIEN MUCHO ABARCA :: Algo habrá que hacer... pero allí.

Por Hugo Martínez Abarca.

Como queda un poco feo decir ‘hay que bombardear‘ cuando se habla de Libia decimos que ‘algo hay que hacer‘. Y estoy de acuerdo, hay que hacer algo. Pero me han enseñado tantas veces que hay que condenar la violencia que me han convencido al menos de que ésta debe ser sólo el último recurso. Pongamos por ejemplo Bahrein. En Bahrein un minoría étnica discriminada lleva semanas movilizándose contra el gobierno que la discrimina. La situación es tan grave que han tenido que suspender el inicio del mundial de la Fórmula 1 (que era en Bahrein siguiendo la máxima de la F1 de arrimar las carreras a los gobernantes con más ética, sean jeques o amiguitos del alma). Estos últimos días Arabia Saudi ha enviado su ejército a reprimir a los manifestantes opositores y el gobierno de Bahrein, encantado con la visita, ha declarado el estado de excepción. Algo habrá que hacer en Bahrein. O no.

[Leer el apunte completo]

16 de mayo de 2008

Marlaska archiva la denuncia contra Pío Moa

Madrid, España (Público). El juez entiende que el escritor revisionista no comete injurias contra los que votaron la Ley de la Memoria Histórica al compararles con los "criminales" de las checas.
Cierre del asunto, por el momento. En un auto dictado el 6 de mayo y conocido ayer, el titular del Juzgado Central número 3 de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, ha sobreseído la denuncia que pesaba sobre el escritor Pío Moa. El juez entiende que no hay injurias y archiva el caso.
La historia se remonta al pasado 30 de octubre y procede de Público. Entonces, este diario daba cuenta de la presentación del libro Años de hierro e incluía una declaración polémica: “Los que hoy defienden la Ley de la Memoria Histórica se identifican con los criminales, los de las checas”. Hugo Martínez Abarca, militante de IU y autor del blog Tercera República, denunció el caso en la Audiencia por creer que injuriaba a los partidos que han apoyado la Ley de Memoria y porque el autor revisionista “humillaba a las víctimas”.
Marlaska sigue el criterio de la Fiscalía: el sobreseimiento del caso. El juez interpreta que la expresión “criminales” se aplica a los chequistas, y no al Parlamento. La frase puede considerarse “desafortunada”, pero “nunca” que a los que votaron la norma “les abarque el concepto criminal”, dice el auto.
Abarca anunció ayer a Público que presentará recurso de apelación ante la Sala de lo Penal de la Audiencia. Cree que el juez “ignora” las injurias a los partidos agraviados y “por razón de ideología”.

El auto de Grande-Marlaska



Hugo Martínez Abarca.*

El auto: páginas 1, 2, 3, 4 y 5.


Si hubiera sabido que la denuncia contra Luis Pío Moa iba a caer en manos de Grande-Marlaska, habría planteado al resto de los firmantes que la retirásemos. Ya en su momento escribí que no deseaba la cárcel para Moa, sino acaso trabajos para la comunidad que fomentasen una mínima sensibilidad democrática para compensar su voluntad de forrarse firmando panfletos plagados de mentiras ultras. Pero en manos de Grande-Marlaska Luis Pío lo tenía fatal: un juez que ha acusado de injurias graves a cuatro gallegos por quemar una foto de un político, un juez que exigió que se identificase a quienes en un acto de protesta habían quemado la foto de ese mismo político, el juez que abrió juicio oral contra los caricaturistas de ‘El Jueves‘ y contra los humoristas de Deia y Gara… no es un juez que pudiera firmar sin sonrojarse frases como que "es de la máxima importancia no desmotivar a los miembros del público, por miedo a sanciones penales o de otro tipo, de expresar sus opiniones sobre cuestiones de interés público".

Si uno pensara que la justicia es ciega, al conocer que Grande-Marlaska se hacía cargo de la instrucción, habría temido por una sanción demasiado severa para un mero mercenario de la injuria como Pío Moa. Porque recordemos que Moa no estaba riéndose de un político, sino identificando con criminales a quienes apoyaran la ley de la Memoria Histórica y justificando asesinatos como el de las Trece Rosas y Lluís Companys: recordemos que Franco no ejecutó a los rojos, sino que los escarmentó. De una justicia ciega, uno esperaría que fuese al menos igual de severa con quien homenajea al asesino más feroz de la Historia de España y con quien homenajeó a un etarra que fue víctima del terrorismo.

Pero uno no piensa que la justicia sea ciega; y dentro de la Justicia lo es menos la Audiencia Nacional; y dentro de la Audiencia Nacional hay jueces que lo son mucho menos. Y entre ellos destaca Grande-Marlaska, tan garantista cuando los posibles delincuentes son Trillo o Moa y con tanta manga ancha para perseguir a caricaturistas; tan reacio a perseguir a quienes insultan a los asesinados por un genocida y con tanta capacidad para "desmotivar a los miembros del público (¿se referirá a los ciudadanos?), por miedo a sanciones penales" de hacer caricaturas de los más altos cargos políticos que viven a nuestra costa.

Por hacer una valoración concreta del auto que llegó el miércoles a mi casa y a la espera de la avalancha de trolls ultras, quiero dejar claras algunas cosas. Sigo pensando que las afirmaciones de Pío Moa hubieran sido duramente castigadas si en vez de referirse a víctimas del terror franquista se refirieran a víctimas de otros terrores. Esa diferente mirada deja claro que en España hay muchas instituciones dispuestas a avalar el genocidio franquista si no como un periodo de extraordinaria placidez, sí al menos como algo que tampoco fue para tanto. Queda clara la necesidad de un impulso real y sin cobardías de una memoria democrática. En un país en el que el entorno del entorno de la cosa entornada es la cosa misma, cabría decir que quien es tan flexible con el genocidio franquista adquiere una complicidad con el mismo: yo no me creo la dinámica de los entornos, pero Marlaska y Moa sí, así que ellos mismos.


También quiero dejar claro que el objeto de la denuncia no fueron las opiniones generales de Moa, que aunque son repugnantes son legítimas (algo que aplico a todas las ideas que considero repugnantes, por cierto). El objeto de la denuncia eran unas afirmaciones concretas que consideramos que incurren en delito. A diferencia de Moa y Marlaska defiendo el más amplio sentido de la libertad de expresión, como sabéis de sobra los habituales de este blog (que sospecho que hoy seréis minoría). Que Moa mienta, copie y firme las fascistadas que le vengan en gana, pero que no llame criminales a los que defendemos una memoria democrática ni a quienes fueron asesinados por defender la legalidad republicana y democrática frente a la alianza de los fascistas europeos.


Por último, quiero recordar y agradecer el ejercicio colectivo que llevó esta denuncia a los tribunales. Pese a que fui yo quien adquirió cierto protagonismo, la estupenda denuncia fue redactada por Gerardo, firmada por catorce personas (más otras muchas que no pudieron firmarla por no vivir en Madrid) y apoyada por cien personas más que se pusieron en contacto conmigo para sacarla adelante, por más de 2700 personas que firmaron un manifiesto de apoyo a la denuncia, por la gente estupenda de Tercera Información que hizo un trabajo extraordinario. También supusieron un apoyo las noticias en medios como Público y El Plural (y algunos otros más que hicieron referencia honesta a la denuncia) que informaron sin inventarse nada y llamándome para contrastar la información… Ha habido muchísimos apoyos sin los cuales no hubiera sido posible encontrar fuerzas para sacar adelante el ejercicio de dignidad colectiva que supuso esta denuncia.


El auto de Marlaska no es una derrota, sino un espejo que retrata algunas mentalidades que quedaron bastante bien atadas.


* Hugo Martínez Abarca es colabor@ctor de La Otra Chilanga; por obvias razones no ha podido publicar este apunte, que ya subió a su blog, al rincón virtual nuestro; pero nos ha enviado el texto y aquí lo tienen. Cabe mencionar que La Otra Chilanga y algunos de sus integrantes somos abajofirmantes del Manifiesto del que habla Hugo y hubiéramos sido codemandantes aunque Garzón hubiera tenido que venir a por nosotros.

1 de noviembre de 2007

La fecha de caducidad

Mi amiga Bárbara, de la que ya he escrito aquí varias veces, escribe hoy el El Periódico una preciosa carta sobre el juicio que, sin duda, vale mucho más la pena que mi apunte. Leedla y, sólo si tenéis tiempo, leed después mi texto.

Desde la mañana del 11 de marzo de 2004 hasta hoy mismo, fecha de la aparición de la sentencia del 11-M, se ha ido engrosando la lista de personajes que han intentado sacar tajada política, económica, empresarial y profesional de la matanza de aquella mañana. Ha sido un juego muy rentable y, observado con la suficiente perspectiva, grotesco. Muchos han visto cómo sus mentiras, sus inventos contorsionistas elevaban la tirada de sus periódicos, la audiencia de sus cadenas de radio, el peso de la dirección de tal asociación, las subvenciones cobradas por tal otra asociación creada desde un gobierno autonómico y permitía mantenerse en cargos políticos que, tras la gestión de los atentados y la derrota electoral de día 14 de marzo, hubieran debido retirarse de la vida pública. Lo han conseguido jugando a la teoría de la conspiración.

El juego habría tenido su gracia si no hubieran estado en juego los sentimientos de los cientos de víctimas a cuyo lado supuestamente está todo dios. Pues en esta bromita no ha importado lo más mínimo reírse de la memoria de los 192 muertos ni de los heridos. La AVT tiene en su página web un listado de víctimas del terrorismo en el que se señala qué organización asesinó a cada víctima: en las de marzo de 2004 sigue apareciendo todavía una serie de interrogantes, dando a entender que todavía hay dudas sobre la intervención de ETA (o del PSOE, del gobierno francés, del gobierno marroquí,... las imbecilidades expuestas han sido variadas): en la lista, por supuesto, no aparece Ángel Berrueta (1). No creo que la sentencia de hoy haga que sustituyan los interrogantes, pues sólo les importa lo que les es rentable.

Como los yoghurts, los macabros bromistas de la teoría de la conspiración tienen su fecha de caducidad. Hoy es el día que expira el producto. Nuestra sociedad no puede sentirse limpia si una serie de personajes rastreros que se han forrado a base de envenenar la convivencia con pueriles inventos riéndose de las víctimas siguen en el escenario público. Es hora de que se retiren, dejen paso a gentes que no tengan sobre sí el repugnante peso de haber jugado con el 11-M a las conspiraciones, y se busquen un trabajo que tenga la menor relación con lo colectivo posible. Están manchados y no parece que vayan a pedir perdón. Algunos, como Acebes y Zaplana, que dicen estos días que nunca han apoyado teoría de la conspiración alguna, han optado por seguir mostrando que piensan que a ellos sólo les escuchan imbéciles.

Los productos caducados deben ser arrojados a la bolsa de la basura. El camión de la basura se los lleva y nunca más sabemos de aquel producto.

Si la sociedad tiene algún tipo de basurero, a él deben ser arrojados José María Aznar López, Mariano Rajoy Brey, Eduardo Zaplana (actual portavoz parlamentario del PP y portavoz del Gobierno el 11 de marzo de 2004), Ángel Acebes, Fraga, Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos, Carmen Tomás, Pío Moa, Luis del Pino, Casimiro García Abadillo, Esperanza Aguirre Gil de Biedma, Jaime Ignacio del Burgo, Alicia Castro, Ignacio Astarloa, Vicente Martínez Pujalte, Díaz de Mera, Francisco José Alcaraz...

Estoy seguro de que me dejo a decenas de personas que han hecho uno u otro tipo de caja con la mentira, la manipulación, la injuria y la generación de odio. No están todos los que son. Pero todos los que están caducan hoy.

Los productos caducados tienen su lugar: el estercolero. Pues la podredumbre, o se aísla o se expande.

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(1) El listado citado aparece aquí.

4 de septiembre de 2007

El odio se crea, pero... ¿se destruye?

Se está difundiendo mucho por la red el vídeo de la entrevista a Gabriel Elorriaga, secretario de comunicación del Partido Popular español en el que explica que lo de hablar con ETA no está tan mal si es un gobierno pepino el que lo hace (1). Lo dice con otras palabras no mucho mejor elaboradas: “Bueno, hablar con ETA no sé lo que es. Es decir, si ETA anuncia su voluntad, digamos definitiva de abandonar las armas supongo que eso se canalizará de alguna manera, ¿no?”. Llevan tres años sacando el odio a la calle, utilizando a víctimas del terrorismo (y disfrazando de víctimas a quienes no lo son), llamándonos cómplices de todo tipo de asesinato a cualquiera que no siguiese los dictados de los Alcaraz, los Jiménez Losantos, los Aznar, los Rouco. Y lo han hecho a pesar de que saben que si ETA anuncia el cese de la violencia (”digamos definitiva”) habría que dar paso a la enésima negociación.

No es la primera vez que nuestra derecha genera un odio infame entre sus huestes para unirlas y auparse al poder y que la cuestión por la que se debía odiar se convierte en irrelevante o incluso en bandera de la derecha cuando llega al poder. Hemos tenido recientemente el caso de contorsionismo intelectual de Miguel Sanz en Navarra, que en cuanto ha visto la posibilidad de seguir gobernando ha pasado de convocar manifestaciones contra un posible gobierno navarro dirigido por el PSOE que vendería inevitablemente navarra a ETA a señalar la tradicional responsabilidad de los socialistas navarros para quienes guarda un hueco en el gobierno foral. El caso más chusco, con todo, fue el de Aznar en 1996: tras fomentar el siempre sencillo odio a todo lo catalán (”¡Pujol, enano, habla castellano!”, decían emocionados sus pupilos) y anunciar que la gestión del 15% del IRPF que se había cedido a la Generalitat era una forma de descuartizar España, pasó a hablar catalán en la intimidad y pactar la cesión del 30%.

La inmensa mayoría de dirigentes políticos se saben actores. Representan un papel. Pocos recuerdan hoy que cuando Zaplana fue nombrado Ministro de Trabajo ejerció el papel de ministro moderado, el ala centrista del PP, dialogante, contemporizador… Del mismo modo, López Garrido cuando era portavoz parlamentario de IU ejerció el papel de político independiente, crítico con las direcciones de la coalición: no se callaba una discrepancia,… hasta que llegó al PSOE donde no se le conoce un matiz al discurso del partido siquiera superficial. Son actores de un espectáculo. Pero cuando fomentan un odio, que para ellos son meros fuegos artificiales, éste es recogido por sus seguidores con auténtica pasión. Durante estos meses, muchos fanáticos se han creído efectivamente que el matrimonio homosexual suponía una persecución a la familia, a los heterosexuales, a la Iglesia; que se rompía España por un estatuto de autonomía (y que eso era gravísimo); que “zETAp” se estaba rindiendo ante “la ETA” para pagar favores por el 11-M…

Los actores cambian de personaje en cuanto el guion lo exige: ved si no a Elorriaga, que en un descuido ha cambiado de discurso antes de que lo indicara el guion. Pero los espectadores se siguen creyendo la historia. El otro día me contaron cómo una conocida que iba a ir a vivir a Barcelona se negaba a aprender catalán como una cuestión de principios (aunque decía saber que no iba a conseguir trabajo por ello): aquel “Pujol, enano, habla castellano” cuajó: los fieles permiten que Aznar lo hable en la intimidad, que negocie Elorriaga con ETA,… pero el odio permanece latente para cuando sea menester sacarlo a pasear. Quienes han sido llevados a la calle como marionetas a exponer el odio que los actores interpretaban pensaban que ese odio era una cuestión de principios y se los han creído.

Son actores que juegan con fuego: el problema es que los actores sólo juegan y los fans se quedan con el fuego.

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(1) El vídeo fue recogido ayer por Neto Ratón 2.o y Escolar, al menos.

7 de julio de 2007

Propuesta de pacto al integrismo religioso

"Hazte Oir" es la punta de lanza de la extrema derecha, el integrismo católico y el odio a los homosexuales. Son los que convocaron la manifestación según la cual que dos hombres o dos mujeres se casaran por lo civil iba contra la libertad y anunciaron la inminente destrucción de la familia, destrucción de la que Rajoy se olvidó imperdonablemente en el debate sobre las actas de esa gran nación que es ETA. Ayer se podía ver en su página web, entre diferentes vídeos homófobos (¿ningún filólogo es capaz de elaborar una palabra mejor para definir el odio a los homosexuales?), un par de diatribas contra el nombramiento de Bernat Soria como nuevo ministro de Sanidad. En una de ellas se ponía en boca de un tal José Agudo, del que dicen que es responsable del Área de Bioética de Profesionales por la Ética (PPE) (sic), que "es la designación más ideológica y menos científica de toda la etapa Zapatero". No sé cómo una designación podría ser científica: acaso por concurso oposición, pero no creo que fuera muy democrático elegir así a los cargos políticos. Sea cual sea el criterio para evaluar el carácter científico o ideológico de un nombramiento, de la frase de este señor se deduce que, por ejemplo, nombrar a José Bono ministro de Defensa era algo más científico y menos ideológico que nombrar a Soria ministro de Sanidad.
He militado en un montón de sitios y en ninguno de ellos había un "responsable del Área de Bioética". La asociación esta, PPE, debe de ser importante para poder desplegar semejante organigrama. Así que, buscando en Google (una asociación tan estructurada tiene que salir en Google) he encontrado la página de PPE. En ella, bajo un banner de una "guía para la objeción de conciencia" a Educación para la ciudadanía, se explica el objetivo de PPE: "Profesionales por la Etica tiene como misión promover y defender los valores éticos en la vida pública". He mirado por la página y, pese a tan clara misión, no aparece ninguna crítica a la corrupción urbanística: parece que se refieren más a otros asuntos de la vida pública tales como la capacidad de decidir si se tiene un hijo o se muere con o sin sufrimiento.
Ocurre que la Ética es siempre ideológica. El Egipto de los faraones era avanzadísimo en medicina entre otras cosas porque no tenían reparos ideológicos a la hora de abrir en canal a un esclavo vivo y estudiar sus vísceras. Tan ideológico es considerar que hay seres humanos inferiores cuya vida y cuyos sentimientos merecen ser sacrificados para la salud de los seres superiores como considerar que el ser humano es un fin en sí mismo y nunca un medio para otro fin. Podemos considerar que nos vale la pena adoptar el segundo criterio ideológico no vaya a ser que el inferior sea uno mismo. Tanto abrir en canal al esclavo como prohibir hacerlo responden a opciones igualmente ideológicas: probablemente abrirlo sea lo óptimo para la ciencia, pero no hacerlo presenta contundentes ventajas sociales. Yo me apunto a la segunda opción y me alegro de que sea la que históricamente ha venido consolidando (con matices, claro).
A Bernat Soria le ponen el sambenito de ser partidario de la investigación con células madre embrionarias. Hay dos posturas igualmente ideológicas enfrentadas: la de quienes queremos que se investigue con esas células (a las que consideramos sólo eso, células) y acaso se llegue a evitar enfermedades como la diabetes, el parkinson o el alzheimer; y la de quienes consideran por criterios religiosos que esas células son ya seres humanos y rechazan que se investigue con ellas como rechazaban antaño que se abriera un cadáver para investigar con él.
Dado el panorama genético de mi familia no es pequeña la probabilidad de que el Alzheimer me conduzca erráticamente dentro de unas décadas. Por ello siempre pensé que si sufría esa enfermedad sin que se hubiera aprobado la investigación con células madre embrionarias mis supervivientes deberían demandar al Estado y a la Iglesia. Es lo que hacen en Estados Unidos quienes mueren por el tabaco con las empresas tabacaleras y al fin y al cabo yo no he elegido mi material genético (cosa que relativamente sí hace un fumador con su hábito): considero un crimen que sus valores ideológicos puedan acortar mi vida y, sobre todo, puedan hacer peores las condiciones de mi muerte, por lo que espero que ese juicio se lleve a cabo contra quienes, como siempre han hecho en los últimos siglos, hacen todo por evitar que avance la ciencia.
Pero, antes de llegar a juicio, creo que podemos llegar a un acuerdo los integristas de Dios y yo. Veamos: ustedes les dicen a los suyos que no investiguen con células madre embrionarias y si algún día otros encuentran remedios eficaces contra enfermedades cualesquiera gracias a ese tipo de investigación, declaran pecado tales remedios y prohíben que sus fieles se beneficien de esas técnicas. Mientras, los que estamos condenados al fuego eterno investigamos (o fomentamos que investiguen quienes saben hacerlo), ratificando así nuestra flamante (como los ministros recién nombrados) condena; si algún día estas investigaciones fructifican, los pecadores las usamos y vivimos este efímero valle de lágrimas que es la vida terrenal con una salud extraordinaria.
Con este trato todos salimos ganando: ustedes van al cielo por toda la eternidad, lo cual, según sus narraciones, es un premio inconmensurable; y nosotros, los ateazos masones (y un poquito terroristas, digámoslo todo) nos cebamos a vivir con salud y sin sufrimiento en esta vida finita que, creemos, es la única que hay. Cada uno vive bien la vida más importante que cree que va a tener y, sobre todo, deja en paz al que no quiere vivir como uno mismo.
¿Se acepta el trato?

15 de junio de 2007

El Régimen de la Transición como religión política

La Transición es un fenómeno ante el cual hay reverencias generales. Sólo en los márgenes se puede criticar tal o cual aspecto de la Transición. Generalmente lo único que se debate sobre ella es cuándo terminó: si en 1977 (en concreto hace hoy 30 años), si en 1978 con la Constitución, si en 1981, con el 23-F, en 1982 con la victoria de González... también hubo quien dijo que en 1996 con la vuelta al poder mediante elecciones de la derecha y quien afirmó que la Transición se cierra el 13 de marzo de 2004 cuando por fin el pueblo adopta el protagonismo político y sale a la calle para intentar cambiar el país.
Es un debate meramente voluntarista que hace ver que en realidad la Transición es un Régimen que nace en 1975 y en el que estamos inmersos. En el siglo XIX la restauración propiamente dicha de la monarquía de los borbones se produjo sólo entre el golpe de estado de Martínez Campos en 1874 y la constitución de Cánovas de 1876 y aún así hablamos de la Restauración como el Régimen que abarca de 1874 a 1931 (o 1923 según de qué historiador hablemos). Del mismo modo deberíamos hablar del presente como el Régimen de la Transición, pues es ésta la que vertebra el régimen, la que limita las decisiones políticas y la que constituye una auténtica religión política en nuestro país.
Es una religión política con su santoral (los incriticables Suárez, Peces Barba, Carrillo... por no hablar del Borbón), pero sobre todo con sus onomásticas sacras: tal como se desarrolló la adecuación del franquismo a los mandatos de las potencias occidentales, tenemos fiestas redondas de las de guardar todos los años. En 2007 (hoy) celebramos el 30 aniversario de las primeras elecciones tras la muerte de Franco (no propiamente tras el franquismo, pues se hicieron bajo la vigencia de las Leyes Fundamentales del Movimiento); en 2008 celebraremos el 30 aniversario de la Constitución; en 2009 tendremos un año más o menos libre, porque nadie celebra (en público) el cuarenta aniversario del nombramiento del Borbón como sucesor por Franco; 2010 será el 35 aniversario de la muerte de Franco y de la coronación del Borbón; en 2011 celebraremos el 30 aniversario del 23-F (y de cómo el Rey nos salvó) y el 15 de junio 2012 tendremos de nuevo el 35 aniversario de las elecciones de 1977 con lo que se reiniciará el ciclo de conmemoraciones redondas.
No pueden dejar de recordarnos ni un año que tenemos lo mejor que podríamos tener (es decir, no vale la pena esforzarnos en tener nada mejor) gracias a un periodo de iluminación divina sobre la política española que es estudiado en todo el mundo. Es curioso que sea estudiado, como nos repiten hasta la saciedad, en todas partes, pero que en ningún estado más que en España se haya instaurado ninguna monarquía desde 1975: no parece que todos los aspectos de esa transición sean deseables para tantos imitadores.
La sacralización del Régimen de la Transición es utilísima para todo el conservadurismo pues impide debatir los anhelos democráticos que podamos manejar una porción de la sociedad (la aspiración a la III República es el más notable) y nos evita solucionar problemas que dejó abiertos el proceso de hace treinta años: el problema territorial, que exigirá en algún momento la consecución de un estado federal, no se resuelve por una configuración abierta y conflictiva como es la autonómica. Cada vez que hay propuestas mínimamente audaces que puedan ir contra la voluntad de los sectores más inmovilistas de nuestra política siempre aparece como espada de Damocles la ruptura-de-los-consensos-de-la-transición: ruptura que es la puerta de entrada a los infiernos.
Ni una crítica, ni una revisión. Del mismo modo que en Navidad no se menciona la inexistencia de Dios, en cada uno de estos aniversarios hay que loar a los padres de la patria y seguir guardando las miserias debajo de la alfombra. El año que viene, más.

5 de junio de 2007

El diálogo sigue siendo el camino

ETA ha comunicado que rompe el alto el fuego permanente que decretó en marzo de 2006.
Hay muchos elementos que resultan imposibles de analizar cinco o seis horas después de conocer el comunicado. Dado que todavía no hay sangre ni fuego, cabe la reflexión a bote pronto sobre los unos, los otros y nosotros. Tiempo habrá para otros comentarios más sosegados o más exaltados, aunque lo que uno pensaba en febrero sobre el tema vasco no tiene por qué variar por un comunicado de ETA: ETA no puede elaborar nuestro pensamiento.
-La izquierda abertzale tiene un papelón: se ha pasado la campaña electoral diciendo que quienes les votaran votaban a favor del proceso. Es, probablemente, la promesa electoral más rápidamente incumplida de la historia. Los dirigentes de la izquierda abertzale y de ETA tienen claro que sus bases están, en general, hasta el gorro de la infame tutela armada de su supuesta vanguardia. Pruebas de que lo tienen claro son esa insistencia en la defensa del proceso durante la campaña y el hecho de que ETA no se hiciera ver durante las últimas semanas ni con bombas ni con comunicados. Para cosechar unos buenos resultados electorales se han tenido que hacer a un lado, pues saben que la presencia de ETA minimiza cada vez más los apoyos. Es evidente que la decisión de romper el alto el fuego no se toma en sólo 8 días. Antes de las elecciones ya la tenían tomada, pero no quisieron que su gente lo supiera antes de ir a votar el 27-M: han tomado a la gente de la izquierda abertzale por menores de edad a los que no hay que darles toda la información no vaya a ser que tomen decisiones equivocadas; es hora de que esa gente se niegue a ser tratada así. Desde Otegi al último votante, pasando por todos los concejales electos de ANV, tienen una excelente ocasión de reivindicar su dignidad. Y los demás tenemos pocas razones para pensar que aprovecharán esa ocasión.
-Es hora de que se cree una Asociación de Futuras Víctimas del Terrorismo. Conocemos los rostros de quienes han padecido la desgracia de ser víctimas del terrorismo, pero no de quienes lo puedan ser en el futuro. La diferencia entre ambas es dramática, pero real: éstas últimas todavía pueden ser evitadas. Mientras la AVT ha puesto todo su empeño en hacer descarrilar la posibilidad de la paz enarbolando una supuesta superioridad moral por ser víctimas, no podíamos escuchar la voz de quienes podrían haber salvado la vida si el proceso hubiera ido bien. Si algún día conocemos sus rostros, los pistoleros no lo quieran, será tarde para preguntarles si quieren que se hubiera dialogado para evitar nuevas muertes. Ya dará igual.
-El diálogo sigue siendo una forma radicalmente democrática y potencialmente exitosa de solucionar los problemas más graves. Los que lo hemos defendido todos estos meses, junto con los que sólo lo defendieron en 1998 y 1999, no tenemos nada de que avergonzarnos. Al contrario, es hora de seguir luchando por una nueva ocasión, por volverlo a intentar. No se trata sólo de detener a cuatro asesinos que inmediatamente serían reemplazados por otros cuatro. Se trata de conseguir que nadie tenga nunca más la intención de conseguir unos objetivos políticos mediante el asesinato. Para ello hace falta un largo proceso de acercamiento, de buenas intenciones, de entender lo que piensa el otro... como se ha hecho en tantos lugares del mundo con problemas mucho más radicales que el vasco. La porra, las rejas, la dinamita... puede satisfacer las ganas de venganza de las cabezas más coléricas. Pero no solucionan nada.
Al menos en III República se seguirá leyendo "Paz y diálogo en mi nombre sí".

1 de junio de 2007

Rice y los juicios


La Secretaria de Estado (ministra de Exteriores, digamos) del mayor asesino del siglo XXI aparecerá hoy por Madrid ocho horitas para reunirse con Zapatero, Moratinos, Borbón y Rajoy. No soy un ingenuo y no critico que los gobernantes (y los que no lo son pero se comportan como si lo fueran) se reúnan con el mismo diablo. Más que criticarlo, compadezco a quien tenga que pasar por el mal trago de dialogar con determinada gente. Pero es cierto que el diálogo nunca es criticable y que los conflictos deben solucionarse dialogando.
Si la visita de Rice sirve para solucionar conflictos, bienvenida sea (la visita, no ella). Pero sucede que los conflictos que se pretenden apaciguar no son los verdaderos conflictos que han generado masacres por todo el mundo: el gobierno Bush no tiene un conflicto con el gobierno Zapatero, sino con la población iraquí, con la humanidad que sufre el cambio climático, con la familia de José Couso, con la familia del saudí al que ayer suicidaron en el campo de concentración de Guantánamo, con todos los secuestrados en tal campo de concentración, con la familia de Julio Anguita Parrado, con los afganos que siguen manteniendo el tipo de vida que llevaban bajo los talibanes pero han añadido la guerra permanente y la ocupación de su país, con los palestinos cuya justa causa es castigada por los EUA, con los muertos de hambre por un sistema mundial injusto dominado por su gobierno, con...
Si, en vez de plantear estos temas, en la visita de Rice el único objeto de conflicto va a ser la relación española con Cuba, tal visita sólo va a ser una muestra de humillación por parte del gobierno español. Y tiene toda la pinta de que eso va a ser lo que suceda. Por eso es muy positivo que sea la ciudadanía la que aproveche la visita como una oportunidad para exponer todas las justas reclamaciones que trae a la memoria la visita de esta señora. Para empezar, ayer se presentó el "Manifiesto contra la impunidad por la guerra de Iraq", por parte de la Plataforma "Juicio a Aznar". Es una plataforma plural cuya idea original surgió en el PCE, pero a la que nos hemos ido sumando mucha gente de diversos orígenes (para llevar a los tribunales españoles a Aznar haría falta el apoyo de 75 diputados, por lo que la plataforma precisa contar con el apoyo de gente muy diversa) y que pretende organizarse por todo el Estado. En el manifiesto están razonablemente bien explicados (dentro de los límites de los textos consensuados y escritos a varias manos) los objetivos de la plataforma y quien quiera puede participar en ella. Pero también hoy hay una concentración de la familia Couso frente a la sede de la Fiscalía (c/ Fortuny, 5, Madrid), para protestar por la vergüenza de que se trate de evitar por parte de este órgano que se persiga a los asesinos del periodista español como forma de congraciarse con la Secretaria de Estado. También, esta tarde habrá una manifestación bajo el lema "Condoleezza Rice vete a casa".
Veo razonable que se reúnan los gobiernos español y estadounidense. Pero no entiendo qué razonamiento se puede utilizar para impedir a cambio de nada juzgar a los criminales autóctonos y a los que asesinaron a nuestros conciudadanos. Como ya dije hace unos días, me parecería defendible que se renunciara a algunas causas, si el gobierno estadounidense se comprometiera a rectificar las grandes direcciones por las que dirige el mundo. Pero da la impresión de que todas esas renuncias de nuestro gobierno se hacen sólo a cambio de una palmadita en la espalda.

19 de mayo de 2007

Elecciones municipales en España

La semana que viene habrá elecciones municipales en toda España y autonómicas en la mayoría de las regiones. Como viene sucediendo con todas las elecciones de los últimos años, éstas tienen un vicio de origen en el País Vasco y Navarra pues está ilegalizado el partido político más cercano a las tesis de ETA, que suele recoger por esos lares entre el 10% y el 15% de los votos. Especialmente en unas elecciones como las municipales esto es especialmente aberrante, pues hay municipios con un 85% de votos de la izquierda abertzale (los ilegalizados) que serán gobernados por alcaldes absolutamente contrarios a las ideas de sus habitantes. Por poner un ejemplo, en Lizartza, pueblo guipuzcoano donde la izquierda abertzale suele sacar un 90% del voto, sólo se presentaron dos listas: la de la izquierda abertzale y la del PP (nacionalismo español de derechas): como se ha ilegalizado la lista abertzale, ganará las elecciones el PP que en las últimas elecciones sacó en Lizartza... ¡10 votos!: los próximos cuatro años tendrán el 100% de los concejales.
Con todo las elecciones municipales deberían atender, obviamente, a criterios municipalistas. Pues bien, una de las incontables anomalías que introduce ETA en la vida de los españoles es que el PP tiene la firme voluntad de que ETA sea el único tema de discusión pública. Los actos electorales en estas elecciones están centrados en ETA, en la posibilidad de que la izquierda abertzale se presente en poco más de cien pueblos a través de un antiguo partido nacionalista de izquierdas, pero nunca en la corrupción municipal (casi generalizada en algunas zonas de España) o en el precio de la vivienda.
En las próximas elecciones municipales y autonómicas se van a decidir muchas cosas: se puede convalidar la corrupción generalizada en Madrid, Valencia, Baleares (donde parece que habrá un sanísimo cambio) o Murcia. A una escala estatal, se puede rechazar contundentemente el estilo de hacer política de una derecha con escasísima mentalidad democrática (seamos eufemísticos) o avalar una forma de hacer oposición basada en la mentira, la infamia, la presión y el insulto.
Lo que menos está en juego (salvo en el caso de Navarra, donde felizmente también parece que habrá cambio) es el tema vasco. Precisamente por eso, por su falta de importancia en este momento, es por lo que algunos se empeñan en ponerlo en el centro del debate.
NOTA Por problemas informáticos he estado mucho más tiempo lejos de este blog del que me hubiera gustado. Prometo que a partir de ahora regresaré más frecuentemente a esta casa a la que tan gentilmente se me invitó.

19 de abril de 2007

Virginia y la libertad

Cuando se conoció la matanza de Virginia (con la cuarta parte de muertes que los atentados de Irak de ayer, pese a lo cual no se le concederá a éstos ni el diez por ciento de atención) me precipité a mirar cómo justificaba Libertad Digital (medio ultraderechista español y radicalmente proamericano) que una sociedad en la que ese tipo de masacre es ya reiterativa es el tipo de sociedad ideal. No decepcionaron: el artículo de opinión con el que acompañaban la información se titulaba "El precio de la libertad". No lo he encontrado en una rápida ojeada para enlazarlo así que hago un breve resumen: la violencia de un elemento aislado es un pago necesario en una sociedad de hombres libre, pero sería mucho peor una sociedad encarcelada (que no pudiera llevar pistolas) aunque se hubieran evitado matanzas como éstas.
El texto refleja varias cosas. En primer lugar que se olvida de por qué en Estados Unidos está constitucionalizado el derecho a portar armas: no se trata de una libertad individual concreta como pudiera ser el derecho a llevar riñonera, sino de una concreción del derecho a rebelarse contra la tiranía, para cuyo ejercicio sería necesario que el pueblo tenga armas por si su gobierno deviene tiránico, lo puedan derribar. En cambio, hoy, el derecho a portar armas es el derecho a defenderse del otro, no del poder.
Ahí entra la segunda cuestión que refleja el texto. Creo que todos estamos dispuestos a suscribir una frase del tipo "la libertad genera riesgos, pero vale la pena correrlos y no entregarnos a las seguridades de la ausencia de libertad ": lo que ocurre es que con esa frase unos y otros decimos cosas distintas. Los reaccionarios siempre colocan al otro, a la chusma, como amenaza a la libertad. Los riesgos que tenemos que correr para ser libres es que haya quien se líe a tiros con sus compañeros, que se encarcele a inocentes antes que dejar culpables en la calle, que se invadan países por si acaso constituyen una amenaza, que los delincuentes se pudran en la cárcel o pasen a la silla eléctrica. Es una filosofía de la sospecha que parte del pesimismo antropológico: el hombre es un lobo para el hombre, así que la única forma de salvaguardar la libertad propia es estar dispuestos a luchar contra las otras personas, que son lobos que acechan nuestra libertad: la aspiración debe ser una sociedad en la que los individuos con capacidad de autodefensa tengan capacidad para crecer y puedan vencer el lastre que suponen los demás. Otra interpretación de esa frase es la contraria: no es cierto que los humanos sean buenos por naturaleza (los humanos no somos nada por naturaleza), pero vale la pena vivir bajo ese mito (falso, pero útil), porque sólo bajo la presunción de bondad podemos juntos construir una sociedad que nos parezca más justa, en la que no ejerzamos la violencia contra el otro salvo que el otro esté efectivamente atacándonos, en la que las relaciones horizontales no están sometidas a la sospecha y en la que las relaciones verticales carecen de una justificación ontológica y, por tanto, la tendencia debe ser abolirlas y la aspiración debe ser el gobierno del pueblo, la democracia.
Ambos modelos descansan en un mito: la esencia buena o mala de los humanos. Los mitos no se deben clasificar por ser buenos o malos, sino por ser útiles o perjudiciales en un momento concreto: el mito de la raza permitió a los nazis un Holocausto, pero también permitió a Martin Luther King y a Mandela unificar a un grupo oprimido para luchar contra la opresión; el mito de la nación ha permitido múltiples crímenes, pero también es el sustrato necesario para la democracia (tiene que haber un demos, un pueblo, para que este tenga el poder)... Lo mismo ocurre con el mito de la calidad moral de los humanos: puede ser muy útil si sirve para la cooperación, la democracia más radical, la justicia social,... pero también puede ser el paraguas que permita todo tipo de opresión, violencia y mentira en nombre de la libertad. De una libertad que no es tal.

14 de abril de 2007

AQUEL 14 DE ABRIL :: María Zambrano.

El abrazo, José Quintero.

Fue tan hermoso como inesperado: salió el día en estado naciente; es decir, nació. Solamente por eso, aunque hubiera nacido otra cosa –hermosa, se entiende–, también ella tendría un inmenso valor. En el himno de Homero, Afrodita se hace merecedora de ese mismo epíteto: “La Naciente”. Así es llamada. Y de Afrodita fue aquel día, un día naciente, donde todo nació: hasta el día, hasta las nubes, hasta la gente.

Pasaban guardias civiles llevados a hombros por el pueblo, por las gentes del pueblo de Madrid, y ellos eran felices. Los rateros se declararon en huelga; no hubo un solo hurto, por pequeño que fuera. Las personas entraban en los bares, donde pedían y pagaban; nadie intentó tomarse ni siquiera un café sin pagar. Las joyerías estaban intactas, con sus alhajas resplandecientes; nadie pensó en romper los cristales, nadie pensó en romper nada. Creo yo que era la claridad del día. Pero si esa claridad del día se dio precisamente el 14 de abril, y si lo que nació de ese día naciente fue la República, no puede ser por azar. Fue, pues, un nacimiento y no una proclamación.

Y de ese día naciente recuerdo en especial un episodio. Las gentes sólo pensábamos –es muy cursi, lo sé, pero es verdad– en amarnos, en abrazarnos sin conocernos. Llorábamos de alegría, unos y otros, en la Puerta del Sol. Yo estaba allí cuando llegó Miguel Maura, cuando entró en el Ministerio de Gobernación. El edificio se había ido llenando de gentes, como convocadas por una especie de corona de nubes que se había ido formando en el cielo. Era una hermosísima corona, tan hermosa que, una vez vista y contemplada, hace imposible aceptar ninguna otra corona. Se hizo sola, con esas nubes de abril que son un poco hinchadas, pero contenidamente; un poco rosadas, pero contenidamente. Era algo tenue e indeleble a la par, algo inolvidable siendo tan leve, tan sostenido que no se sabe qué esfera celeste tenía que ser, y, de no ser celeste, lo más cerca que en este planeta puede haber de celeste.

Florecieron las banderas republicanas, florecieron no se sabía desde qué campo de amapolas o de tomillo. Hasta había perfume a campo, a campo de España. Y, entonces, todo fue muy sencillo: Miguel Maura avanzó con la bandera republicana en los brazos. La llevaba tiernamente, como se lleva un depósito sagrado, un ser querido. La desplegó y dijo simplemente: “Queda proclamada la República”.

Fue un momento de puro éxtasis. Unas horas más tarde, no muchas, mi hermana Araceli, junto con su marido, con mi padre y conmigo, fuimos a Telégrafos. Entraron los hombres para poner algunos telegramas, y nos quedamos mi hermana y yo, solas, en la plaza donde no había nadie, debajo, por azar, de un reverbero blanco de luz, de una blancura incandescente, de una blancura que yo nunca más he vuelto a ver. Llegó un grupo de hombres, de indígenas, de gente de aquí, salida, como salía todo en aquel momento, de una tierra feliz, de una tierra que estuviese comenzando a salir de la maldición bíblica, si es que de verdad nos han dicho aquello de “parirás con dolor”. Parecía que ya la tierra no tendría que parir nunca más con dolor, sino con gloria, y que todo sería amor, unión entre el cielo y la tierra.

Y llegaron aquellos hombres pequeñitos, españoles, indígenas. Vinieron hacia nosotras, hacia mi hermana y hacia mí, con esa timidez que tienen todos los seres que nacen como es debido y, al mismo tiempo, llenos de confianza. Éramos señoritas. Íbamos vestidas de señoritas. Mi hermana todavía podía pasar, pues llevaba un abrigo rojo, que ella no se encargó para la ocasión. Pero yo iba de azul celeste, color nada revolucionario. Y se acercaron casi como de puntillas, y, mirándonos, nos dijeron: “¡Viva la República!” Y nosotras, con alegría, y dándoles más espacio de cordialidad y de entendimiento, contestamos. Entonces volvieron a decirlo cada vez con mayor júbilo, al ver que nosotras participábamos y nos uníamos a ellos a pesar, creo yo que pensarían, de ser dos señoritas. Uno de aquellos hombres, que llevaba una camisa blanca, se destacó. Sería por azar, pero estaba colocado debajo del reverbero blanco; así que la blancura de su camisa era ultraterrena y, al mismo tiempo, terrestre, porque todo era así, nada era abstracto, nada era irreal, todo era concreto, real, vivo, la mismísima realidad, la felicidad.

1 de abril de 2007

La vida de nosotros


Por fin fui a ver la película La vida de los otros en la que se narran las complicidades con una dictadura (en este caso de la RDA) de una serie de personas con más o menos principios, cuya variable lealtad al Régimen supone una profunda deslealtad a los conciudadanos, condenados unos al silencio, otros a la tortura, incluso condenados tácitamente al suicidio.
Asalta siempre la duda de qué trato merecen las distintas actitudes de quienes vivieron una dictadura (hablemos los españoles de la nuestra, la franquista, ¿por qué irse tan lejos?). Es sencillo dogmatizar sobre la necesidad de una actitud rebelde contra el dictador, especialmente si lo dice alguien que nació con el dictador ya bajo la losa de Cuelgamuros y que, por tanto, no ha tenido la oportunidad de enfrentarse a tan pulcras recetas. Pero no: comprendo perfectamente el terror a la cárcel, a la tortura, al silencio, a la muerte, que pudo llevar a alguna gente a no enfrentarse al poder. Pero dado que no todo el mundo tuvo la misma actitud, debemos pensar cómo responder públicamente a quienes adoptaron distintas posiciones .
Parece claro que ante una dictadura caben tres actitudes: la colaboración, el enfrentamiento o el silencio. Doy por hecho que la vida de casi nadie es monolítica: es conocido el caso de muchos que pasaron de ser colaboracionistas a oponerse al régimen (durante la existencia de éste, claro: muerto el dictador todos fueron demócratas) e incluso algún caso hay que se opuso a la dictadura pero que cuando ésta triunfó se hizo máximo propagandista de la misma (estoy pensando en Manuel Aznar, militante del Partido Nacionalista Vasco que, al ver la victoria de Franco, se cambió de bando convirtiéndose en el Goebbels español). Parece lógico pensar que quien durante el propio régimen acabara enfrentado a la dictadura merece que no tengamos en cuenta su inicial cooperación; el caso inverso (el protagonizado por el abuelito Aznar) merece el desprecio de quienes siempre se adaptan al lado que más calorcito da, por mucho que éste sea a costa de quemar inocentes.
¿Cómo tratar a esta gente? Parece que a cualquier persona enfrentada con ese dilema se le ocurriría que a quienes se opusieron a la dictadura jugándose el pellejo la sociedad les debe un permanente homenaje; que quienes permanecieron callados merecen cierta comprensión, sin más; y que quienes colaboraron activamente merecen el desprecio público y, como mínimo, su inhabilitación para toda actividad al frente de lo político.
Es el tema de la memoria, tan mal resuelto en España. Frente a esa receta tan básica, en España hemos llevado el camino inverso: los colaboradores de Franco se han llevado todos los honores, desde la Corona a alguna presidencia gubernamental, pasando por la presidencia honorífica del segundo partido español, ejercida por el senador vitalicio Manuel Fraga. Los que se mantuvieron calladitos (la infinita mayoría) son quienes más han crecido, presumiendo de haber sido antifranquistas, reclamando para sí un homenaje que se les debe a otros. Pero lo más bochornoso es la actitud que se ha tenido hacia quienes se opusieron al franquismo: lejos de homenajearlos, miles de ellos siguen en fosas comunes sin que el Estado se sienta obligado a devolver los cadáveres a sus hermanos, viudos, hijos... no hay un reconocimiento público a quienes dieron lo mejor de su vida por el resto de ciudadanos hasta el punto de que, sin llegar a homenajearlos, no se va a conseguir que al menos se anulen las sentencias que los condenaban.
Es el bochorno sobre el que se construye una democracia con tantas carencias como la española. De aquellos polvos, tantos lodos.

23 de marzo de 2007

Polonia en la Unión Europea

Hace unos años la Unión Europea amenazó a Austria con la expulsión si Jörg Haider, líder del Partido Liberal austriaco (de extrema derecha, como son últimamente los liberales), formaba parte del Gobierno. Su partido participó en el Gobierno, pero no su líder: la operación cosmética fue muy bien vista por la UE, que dejó de sentirse incómoda por la presencia ultraderechista en Austria.
Ahora, en otro país nuevo de la Unión Europea, Polonia, los gemelos Kaczynski presiden el país y su gobierno. Estos dos personajes no tienen nada que envidiar a Haider como ultraderechista y en los últimos días han emprendido medidas como mínimo sorprendentes sin que los gobiernos europeos hayan reaccionado.
Lo primero fue una agresión directa a la memoria democrática española al suprimir las pensiones de los polacos que participaran en las Brigadas Internacionales defendiendo la legalidad republicana frente a los países del Eje fascista. No ha habido reacción del Gobierno español, que debería, al menos, haber reprobado públicamente esa decisión y haberse comprometido a paliar sus efectos otorgando el Estado español las pensiones suprimidas.
Después se restauraron hábitos inquisitoriales (por los que un país tan católico debe de sentir fervor) y se anunció que 700.000 funcionarios públicos deben confesar si colaboraron con el régimen comunista, lanzando una ofensiva vengativa que nada tiene que ver con la defensa de la memoria histórica que hacemos muchos por estos lares. Esa decisión no sólo rompe cualquier principio de justicia democrática, sino que abre unas grietas por las que puede caer media sociedad (como caería en cualquier limpieza política de ese tipo en cualquier país).
Por último, estos días, se ha lanzado un ataque frontal contra los homosexuales, prohibiendo su expresión pública y discriminándolos en las escuelas por ley. Algo con lo que no parece que estén muy en desacuerdo los que aquí decían que no odiaban a los homosexuales, sino que no querían que se utilizara la palabra 'matrimonio' para sus matrimonios. Al fin y al cabo, los gemelos sólo están convirtiendo Polonia en una gran Cadena Cope.
Polonia es un mercado estupendo para la UE, proporciona mano de obra barata para sus oligarquías económicas y es un fidelísimo aliado de Estados Unidos y el Vaticano. En esas condiciones toda insinuación de sanciones por su camino ultra se convierte en señales de humo. En realidad lo único que tienen que hacer los dirigentes europeos es pensarse una nueva excusa para Turquía: si les siguen diciendo que la razón para impedirles la entrada no es que sea un Estado mayoritariamente musulmán, sino sus carencias democráticas (entre las que no parecen contar para la UE los derechos del pueblo kurdo), a los turcos les puede entrar la risa en cuanto miren hacia Polonia.

18 de marzo de 2007

"¡Asesinos, asesinos!"

De nuevo hubo ayer una multitud que salió por varias ciudades españolas y de todo el mundo para recordar que hace cuatro años unos criminales decidieron que la vida de miles de iraquíes valía menos que el petróleo y el control de una zona geoestratégicamente importante. Los madrileños ayer lo teníamos claro: quien decide que muera gente, quien hace todo lo posible por generar muerte es un asesino. Por eso, cuando se citaron los nombres de Bush, Blair y Aznar coreamos al unísono: “¡Asesinos, asesinos!”. Y pedíamos, también, para ellos, un castigo democrático. En vez de pedir que Aznar se fuera con el abuelo de nadie o que el coche bomba que le pusieron hubiera sido más certero, en la manifestación de la izquierda sólo se pedía que a ese canalla lo juzgaran en La Haya. Desde hace tiempo he criticado que mucha gente está asumiendo que hay simetría entre la izquierda y la derecha, pero parece evidente que no la hay entre quienes piden que Zapatero acabe en una fosa común por negociar la paz y quienes piden que Aznar sea juzgado por lanzar una guerra injusta, ilegal, basada en mentiras y responsable de cientos de miles de muertos en Irak y de ciento noventa y dos en España.Pero si algo demostró la mani de ayer es la necesidad que teníamos la gente de izquierda de salir a la calle. El grupo Prisa, que por desgracia monopoliza la prensa y radio de izquierdas en Madrid, había silenciado la manifestación contra la guerra durante toda la semana mientras no dejaba de hablar de la manifestación que la derecha iba a hacer en Pamplona para que Navarra siga siendo Navarra ¿Qué hace falta para que surja un diario, una emisora,… nuevos y de izquierdas en Madrid? Es urgente la pluralidad mediática en la izquierda: no podemos estar en manos de los intereses económicos de una sola empresa que filtre nuestro conocimiento de la actualidad: sea la realidad de Venezuela, sea la convocatoria de una mani en Madrid. Pues bien, pese al silencio al que Prisa sometió a los convocantes, la manifestación fue un éxito, lo que demuestra que mientras en otros ámbitos funciona el autobús, la consigna y la masa, la izquierda tiene una cultura de autonomía, pluralidad y libertad que hace muy difícil que un medio de comunicación, por poderoso que sea, pueda evitar que salga en manada a juntarse, a gritar, a denunciar los crímenes perpetrados.Ojalá se produzca pronto el tan intensamente rumoreado comunicado de ETA para que esas energías se canalicen hacia una movilización a favor del diálogo que muestre que la calle no está contra la paz, sino contra la guerra.

10 de marzo de 2007

El aniversario más triste

En el tercer aniversario del 11 de marzo de 2004 es mínimo el recuerdo a lo que sucedió en Madrid y mucho menor el acompañamiento a quienes sufrieron y sufren las consecuencias de las bombas madrileñas.
Desde el instante en que se conocieron los estallidos hubo quien decidió que aquellos muertos, aquellos heridos, aquellas familias iban a ver su sufrimiento supeditado al rendimiento electoral que éste pudiera otorgar. Y desde entonces no han parado: hay víctimas que llevan escolta, pero no por miedo a que aquellos terroristas vuelvan a por ellas, sino por las amenazas reales a las que les somete la extrema derecha; otras viven con la incertidumbre de sentirse investigadas... Las víctimas del 11 de marzo no han recogido el cariño de sus conciudadanos, sino el odio y la persecución de quienes no han conseguido usarlas.
Pocos días antes de la comparecencia que situó a Pilar Manjón en el centro de las iras ultraderechistas los militantes del PP que fueron a arropar la comparecencia de Aznar en el Congreso gritaron al grupo de víctimas de las bombas: les llamaron asesinos, les dijeron que se metieran sus muertos por el culo... Han puesto a mentirosos con mucho poder a vomitar diversas teorías de la conspiración que se contradicen para rescatar a los héroes caídos, que no son quienes murieron asesinados, sino Aznar, Acebes, Rajoy, Zaplana... quienes mintieron el 11 de marzo como habían mentido para bombardear Irak, como mienten ahora para intentar impedir la paz en el País Vasco.
Las mentiras sobre el 11 de marzo están perdiendo vigor porque en el juicio se está viendo lo que era obvio desde la tarde de hace justo tres años. La locura asesina que bombardeó Irak fue contestada con locura asesina en Madrid. Ya no pueden sostener la burda manipulación sin que les entre la risa. Así que deciden eclipsar el aniversario: que no se hable de esos muertos, puesto que no son útiles. Ayer tomaron las calles de Madrid en un supuesto homenaje a otras víctimas: las del 11 de marzo les molestan, no son útiles.
Han pasado tres años y los traumas siguen vivos. Decenas de víctimas han salido de España esta semana por tercer año consecutivo para que no les remuevan sentimientos dolorosos. Hay heridos en espera de la enésima operación. Una persona sigue en coma desde aquel 11 de marzo sin que quepa esperanza alguna de que despierte ya nunca. Todos ellos dan igual: la compañía que se les prometía desapareció.
Hoy ya ni intentan manipularlos: sólo intentan que nadie se acuerde de ellos.
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