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18 de septiembre de 2018

La savia del bagazo.

Por: Ilka Oliva Corado / Crónicas de una inquilina.

Nos hicieron creer que el progreso está en el cemento, que el cemento es el progreso. Nos hicieron creer que la industrialización es la prosperidad de las sociedades. Que para industrializar se tiene que deforestar despiadadamente y acabar con pueblos enteros: robándoles el agua, la tierra, la comida y cualquier medio vital de subsistencia. Esos pueblos, nos dijeron: no importan y que si se resisten hay que acabar con ellos a represión pura, por eso los genocidios que enlutan la memoria colectiva.

Nos dijeron que la civilización es un concepto necesario para la sobrevivencia de la humanidad, que nosotros los dóciles somos esos seres civilizados: en cambio los que se resisten a la imposición no. Los Pueblos Originarios y la plebe deben ser el enemigo a vencer. Nos dijeron también que en esa humanidad que conformamos solo caben los escogidos y que es exclusiva porque está conformada por la crema y nata. El suero debe ser desechado.

Para eso utilizaron un colador al que llamaron educación superior y a la que saturaron de clasismo, racismo, homofobia, patriarcado, misoginia, dogma, doble moral, estereotipos e insensibilidad. La cimentaron en la desmemoria. Nos sacaron de la savia del suero y nos hicieron creer que somos la crema y nata. Sí, a nosotros los sumisos.

Nos hicieron memorizar que un título de universidad nos separa de la manada y nos vuelve únicos y laureados: inalcanzables. Nos hicieron olvidar nuestro origen. Y memorizamos que no somos más plebe y que al contrario: somos los exclusivos licenciados, doctores, arquitectos, catedráticos, periodistas, empresarios en una jerarquía a la que jamás podrá acceder la muchedumbre. Nos hicieron creer que somos la crema y nata de aquel bagazo vuelto suero. Bagazo, le llamaron a la savia de nuestro origen y durante siglos lo hemos permitido y acuñado; nos hemos convertido en los cómplices laureados solapadores del abuso.

Con un título de universidad la crema y nata puede explotar a su propia clase, puede explotar a la muchedumbre de donde viene. Y la reprodujeron y la amontonaron sobre el pavimento en urbes que fueron creadas para su reclusión. Un centro de encarcelamiento masivo con apariencia de progreso, éxito, triunfo y estabilidad económica.

Y nos hemos creído celebridades: intocables e inmortales. Y pronto comenzamos a ser parte de la represión a la plebe que se resiste. Con nuestra pasividad de vasallos mientras nos distraemos pintando nuestras cárceles y llenando nuestras mazmorras de muebles, zapatos, bastedades de comida, aperchando títulos y diplomas para vivir de las apariencias necesarias de los seres exitosos.

Y aprobamos las mineras desapareciendo con esto a poblados enteros, lejanos a la urbe porque queríamos tener joyas dentro de nuestras cárceles para lucirlas entre los prisioneros y competir entre nosotros a ver quién es capaz de acumular más. Porque de eso se trata: de una competencia de acumulación de todo lo innecesario para vivir: el consumismo como extensión del capitalismo. Somos esa vena neoliberal y fascista de la destrucción masiva. Sí, tan fascistas como el que da la orden y el que aprieta el gatillo.

Afuera, en las lejanías de la urbe bañada de cemento, de la cárcel con aspecto de progreso, están los pueblos en resistencia luchando por su libertad, sin darse por vencidos, defiendo su identidad y su origen milenario. Defendiendo su derecho a la tierra, a la alimentación y a una vida en libertad. A pesar de que con nuestra aprobación y silencio de insensibilidad y dogma desde la comodidad de la crema y nata se implementaron dictaduras buscando exterminarlos en desapariciones forzadas, torturas y genocidios que aprobamos con la frialdad de los traidores a conveniencia. Y muy a nuestra conveniencia también, muchos de nosotros pretendemos desconocer para no meternos en problemas, problemas del tamaño de perder contactos que nos pueden servir de escalón.

Y como una dosis de dignidad y memoria la savia de nuestro origen nos sigue dignificando muy a nuestro pesar. Los “incivilizados” los que no conocen “el progreso,” los libres, salvajes y bravíos siguen luchando por nosotros aun con nosotros mismos en contra. Saben que son la savia del suero del que estamos hechos aunque nos creamos crema y nata.

Los que no conocen de la afamada “civilización” y que no conocen de cárceles de cemento y de competencias por la inmortalidad; conocen del campo, del aire puro, de la frescura de los ríos, de la fertilidad de la tierra, del canto del búho, del viento antes de llover.

Los “incivilizados” conocen de las hierbas que curan la nostalgia del alma, el abrazo hermano, la mirada que abraza, la voz que acaricia, la solidaridad que cobija. Saben de la unidad, de compartir, de la dignidad, de la honra. De la identidad. Conocen del respeto al ser superior que es la tierra y sus frutos. Conocen de la importancia del sol y la lluvia. De lo indispensable que son los océanos y los ríos, como la abejas. Saben que todo en este universo está entretejido y está ahí por una razón fundamental para la existencia de los ecosistemas y la sobrevivencia de todas las creaturas que lo conforman, ninguna con superioridad ante la otra.

Eso no lo enseñan en la universidad porque entonces formarían seres pensantes que analizarían y cuestionarían las imposiciones y el engaño de quienes durante siglos les han hecho creer que son la crema y nata. Nos descubriríamos marionetas. Cuñas. Fuertes murallas de vidas humanas adoctrinadas para la traición. Sabríamos que el cemento no es superior al musgo de las montañas ni a las hojas de los guayabos. Sabríamos entonces que el oro y los diamantes no son más importantes que el agua y la vida de las personas.

Sabríamos que los que subsisten somos nosotros, dentro de una enorme cárcel y que respondemos a patrones previamente estudiados para nuestro condicionamiento y nuestra reacción dogmática e insensible ante al abuso, mismo al que somos sometidos sin que nos percatemos porque lo disfrazan de progreso y triunfo. Conformamos cantidades exorbitantes de masa amorfa que maniobran a su antojo.

Pero mientras nosotros sigamos adormecidos en la avaricia del que tiene más, siendo las marionetas de quienes se creen dueños del mundo, la savia sigue resistiendo como lo ha hecho milenariamente, luchando para que el bagazo no siga siendo utilizado como herramienta de contención ante la lucha intempestiva de los pueblos por su libertad.

Ojalá un día las masas que viven encarceladas en la urbes de cemento, sepan que los cartones de universidad no les devolverán el agua de los ríos cuando las mineras los sequen, y que la frescura de los tomates no podrá ser superada por el oro, las lociones finas ni los contactos “importantes”. Ojalá que sepan que los contactos importantes también son una ilusión óptica de la vida de falsedades que ofrecen las urbes de cemento.

Ojalá algún día tengan la capacidad de pensar por sí mismas y unirse a la savia que con raíz de guayacán y flamboyán, se nutre de la dignidad y memoria para levantarse cada día para seguir resistiendo a la deslealtad, abuso y represión de los traidores.

Ojalá que llegue el día en el que sepamos que somos la médula, la yugular, el origen, la inherencia y la brasa viva. Ojalá que el despertar sea como una tempestad, como un enorme trueno, como un temblor desde el centro de la tierra, como un grito que retumbe en las entrañas de los cerros; un despertar que haga temblar a quienes se han creído los dueños del mundo y de nuestras vidas, y volvamos a nuestro origen para luchar junto a los nuestros para recuperar todo lo que nos arrebataron.

Ojalá…

Audio:


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16 de septiembre de 2018

El Gobierno de reconciliación y el programa ilimitado del capital en México.

Por: José Luis Ríos Vera / Rebelión.

Desde la campaña presidencial, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) convocó a la “Reconciliación Nacional”. Con la aplastante derrota electoral del bloque oligárquico, las clases y sectores dominantes se le han sumado a gran velocidad, bajo su consigna de “reconciliación por México” [1], como se aprecia de modo diáfano en el video “Yo creo en México” [2].

Conforme al curso que ha tomado el actual periodo de transición, el gobierno de “reconciliación nacional”, tiende a constituirse como una amalgama pluriclasista con predominio de la oligarquía dominante. En su proceso de desenvolvimiento, toca a la crítica social y al movimiento obrero-popular reflexionar y exhibir las contradicciones existentes dentro de este bloque pluriclasista (intereses y proyectos opuestos), observar los movimientos en el campo de la relación de fuerzas, así como prestar atención en los periodos de agudización de contradicciones y tensiones entre éstas y de sus episodios de crisis.

El nuevo pacto social enarbolado por el gobierno electo para el periodo 2018-2024, implica alianzas de clase que suponen significativas concesiones y compromisos con las clases dominantes, las cuales delimitan los alcances del bienestar y la justicia social que proclama el proyecto neodesarrollista. Para el nuevo gobierno, hasta hoy, “financiar el desarrollo” con justicia social está subordinado a la hegemonía neoliberal: estabilidad macroeconómica, equilibrio fiscal, predominio financiero [3], rechazo a la reforma hacendaria progresiva, “facilidades” a la inversión, TLCAN y la propia continuidad de la reforma energética, etc. Sobre esta base, no se perciben hasta hoy problemas de inestabilidad de la hegemonía política concentrada en el bloque en el poder. Como señaló AMLO en su Carta a los inversionistas [4], la inversión pública pretende estimular como “capital semilla” a la iniciativa privada (local-trasnacional) para que ésta asuma el papel de “motor de la economía”, haciendo de México un “paraíso de la inversión” (Alfonso Romo).

La lucha popular en la defensa de los derechos laborales, sociales y colectivos, exige gran organización y fortalecimiento frente a una clase dominante que no ha dudado en imprimir su sello en cualquier espacio o instancia que el nuevo gobierno mantiene o abre en aras de la “estabilidad económica” y la “conciliación de todas las clases sociales” (AMLO).

Los grandes capitales, amparados por una poderosa narrativa mediática, se han visto obligados –ante las nuevas condiciones– a saltar directamente a la escena política. Con el nuevo dominio partidista del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en las Cámaras, aunado a la conformación del equipo del gobierno electo, al tiempo del desmoronamiento significativo de la representación política que el bloque oligárquico concentraba bajo el otrora bloque de partidos PRI, PAN, PRD, –ahora más ocupados por su supervivencia–, la oligarquía dominante está obligada a aceptar la nueva composición de fuerzas al interior del régimen partidista, y sobre esa base, buscar por todos los medios imponer su agenda [5]. De ahí los juicios mediáticos contra distintos miembros que AMLO ha designado para ocupar posiciones clave del futuro gobierno (Hacienda, Pemex, CFE, Energía), o que próximamente designará.

Como se ha registrado en la “renegociación” del TLCAN 2.0, el programa económico de las clases dominantes del capital en México (locales-extranjeros), es la salvaguarda del globalismo, de la dependencia económica (inversiones, tecnología, mercados), de la integración subordinada al bloque “América del Norte”. A este programa se añade el mantenimiento de la hegemonía de la política económica neoliberal, ligada a un patrón de producción volcado a la exportación y constituido por grandes monopolios de propiedad trasnacional. Así también, en este programa sobresalen sus imperativos de impulso de infraestructura para acelerar la acumulación, el despojo de recursos (territorio, agua, energéticos, etc., [6]), la distribución regresiva de la riqueza, la disciplina corporativa del mundo del trabajo, la superexplotación y precarización de la fuerza de trabajo, el predominio financiero, en otros términos, la continuidad de esta agresiva modalidad de acumulación y reproducción del capital.

El principal interés de las clases dominantes para el próximo periodo de gobierno consiste en salvaguardar esta modalidad de acumulación predominante en el capitalismo dependiente mexicano, esto es, el “modelo económico de desarrollo” hasta hoy vigente. La oligarquía se contrapone a aquellas modificaciones que puedan trastocar los principales ciclos, estructuras y políticas económicas que establecen y dinamizan esta modalidad de acumulación. Al mismo tiempo, el capital despliega y busca imponer sus ilimitados intereses.

¿Hasta qué punto el gobierno de reconciliación nacional, podrá modificar la forma de reproducción del capital predominante desde hace más de tres décadas? ¿Cómo podrá construir fuerzas políticas para inclinar la balanza de poder hacia la construcción de una nueva modalidad de acumulación del capital, según el discurso del nuevo gobierno, “incluyente”, de “bienestar general”, con “justicia social”, “democrática”?

La convocatoria de AMLO hacia el establecimiento de una “nueva forma de régimen político” –más allá de la reorganización del aparato burocrático de Estado y de su “nuevo estilo de gobernar”–, en esencia, estaría vinculado indisolublemente a la construcción de un nuevo patrón de reproducción del capitalismo mexicano y sus inescindibles relaciones políticas que lo conforman. En sentido estricto, difícilmente podrá emanar una “nueva forma de régimen político” si el proceso de reproducción del capital en el que se sustentan las relaciones de poder clasistas no experimenta sustantivas transformaciones.

¿Un gobierno de raigambre pluriclasista puede construir la capacidad de transformar el patrón de reproducción del capital vigente? Si atendemos a la reciente experiencia de los gobiernos progresistas de América Latina, la respuesta es bastante pesimista. Las clases dominantes, la lumpenburguesía según la ingeniosa noción acuñada por Günder Frank es apátrida, profundamente dependiente, no tiene proyecto de país, y por lo mismo, carece de conciencia nacional. Si en un primer momento estos gobiernos progresistas lograron construir amplias alianzas de clase, lo hicieron bajo el predominio neoliberal, lo que frenó el viraje estructural a favor de las clases explotadas. Y cuando se presentaron tiempos decisivos –a partir de la crisis mundial de 2008 y sus impactos en las economías latinoamericanas– la oligarquía no dudó en la contraofensiva autoritaria y en el desmantelamiento de los avances “progresistas” en la política social y de bienestar. El papel de los recientes golpes de Estado en América Latina vinculados a la nueva panoplia de recursos de excepción de las oligarquías (judiciales, mediáticos, de desestabilización económica, etc.,), es un espejo en el que podría reconocerse el nuevo gobierno si este optara por cambiar la balanza de poder en contra de la oligarquía en México. [7]

Conocidos o no estos escenarios (de excepción), lo cierto es que el nuevo gobierno mexicano se ha inclinado por la “estabilidad económica”, la “reconciliación nacional” y “un gobierno para todos”, lo que supone que su objetivo de la “cuarta transformación histórica de México” no contempla grandes cuestionamientos al capital, sino que, como señaló Alfonso Romo, ésta se construirá “de la mano con la inversión privada” [8].

Si bien es cierto que el futuro presidente de México nunca ha proclamado como horizonte un gobierno de los trabajadores, sino uno que represente “a pobres y a ricos” (AMLO), no causa sorpresa la prematura alianza de clase con empresarios –“matrimonio” le llama Alfonso Romo, futuro Jefe de Oficina de la Presidencia–. Sin embargo, sí es de hacer notar que esta alianza implica –como ya viene ocurriendo– que el gobierno de “unidad nacional” otorgará sustantivas concesiones a las fracciones dominantes.

El problema que aparece es que justamente fueron los intereses de las clases dominantes, establecidos bajo la hegemonía neoliberal, la causa principal de la hecatombe electoral y de su representación política en el bloque partidista PRI-PAN-PRD, en la pasada elección. Así, si las relaciones del nuevo gobierno con las clases propietarias son “muy cercanas”, y las concesiones muy significativas, la pregunta es: ¿cómo, dónde y con qué solidez el nuevo gobierno establecerá la alianza con las clases trabajadoras y populares, más allá de una mera fuente de legitimidad? ¿Cómo va a incorporar los conjuntos de intereses de las clases populares en su llamado gobierno de unidad? ¿El nuevo gobierno mexicano podrá encausar un viraje estructural, es decir, un cambio en el patrón de acumulación del capital mucho más favorable a las clases populares al tiempo que hace prevalecer la hegemonía neoliberal? Es ésta una de las contradicciones principales que estará atravesando a este gobierno.

Tomando en consideración el apetito voraz del capital, y a sólo dos meses antes de la toma de posesión de la investidura presidencial, se registra ya el programa ilimitado del capital dirigido a preservar la hegemonía neoliberal del actual bloque en el poder y orientado a subordinar, tutelar y minimizar el carácter “social” (educación y salud) y “nacional” que también contempla –hasta ahora pálidamente– el proyecto Morenista.

En este sentido, las voces de la oligarquía imperante en México, tales como Consejo Mexicano de Negocios (CMN), Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Coparmex, Grupo Monterrey, empresarios particulares, empresas principales (locales y extranjeras), representantes del sector privado, consultores, bancos, fondos de inversión internacionales, calificadoras, empujan con fuerza sus intereses, demandas y declaraciones influyentes, difundidas a diario por la prensa, tales como: “México no se puede reinventar cada seis años”; “se requiere un balance entre continuidad y cambio”; “La nueva administración debe cuidar la Reforma Energética”; “Sin TLCAN bajará la calificación de deuda de México”; El Nuevo Aeropuerto “es la cabeza de la logística de los futuros 50 años”; etc., etc.

A continuación señalamos una serie irrefrenable de demandas e intereses que el capital defiende e impulsa, muchas veces creando “espacios de diálogo” en distintos encuentros, “foros”, “mesas de análisis” abiertas (y a puertas cerradas también) con el gobierno electo–, y ello, dentro de estos primeros dos meses posteriores a la elección presidencial.
–Continuidad de reformas estructurales (energética, educativa, telecomunicaciones…)
–Política energética pro-mercado (asociación con capitales trasnacionales, continuación de subastas y licitaciones petroleras y eléctricas, respeto a la inversión extranjera, rechazo a la modernización y construcción de nuevas refinerías, eliminación de estímulos fiscales al precio de gasolina, liberalización de precios e importación de gasolinas, vigilancia de la política energética, control de finanzas de Pemex, etc.)
–Estabilidad Macroeconómica y finanzas públicas “sanas”: equilibrio fiscal, continuidad de política monetaria, autonomía de Banxico, cambio flexible, disminución de la deuda, austeridad y reducción del gasto público, conservación de nota crediticia, cancelación de programas sociales o en su caso revaloración sobre la “viabilidad técnica” de las propuestas de campaña de AMLO;
–Sistema financiero sólido y con libre competencia [9];
–Crecimiento económico;
–Influencia en políticas públicas (salud, educación, alimentación, cultura, infraestructura [10]);
–Certeza jurídica a las inversiones;
–Comisión Fiscal de Vigilancia “sobre los Programas asistenciales de AMLO”;
–Revisión de líneas de crédito con el FMI;
–Defensa del Libre comercio, protección del TLCAN: fortalecimiento de núcleos manufactureros exportadores (fomento de la “política industrial”) centrados en los encadenamientos de valor de “América del Norte”; impulso a las exportaciones, fomento a las empresas; aumento de contenido nacional en las exportaciones “sin romper con tratados comerciales”;
–Política comercial centrada en Estados Unidos, y diversificación comercial “complementaria”;
–Sostenimiento de la “integración laboral de América del Norte”: rechazo a las demandas de EU y Canadá (de Democracia y Justicia laboral, y mejores condiciones salariales y de contratación en México)
–Desarrollo y Promoción del Turismo (Ecoturismo, pueblos mágicos, turismo de salud);
–Políticas de fomento a obras de infraestructura: Continuidad de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM); respeto a las “inversiones irreversibles” de constructoras en el NAIM; modernización de red ferroviaria, puertos, aeropuertos, carreteras; Tren Maya (“con recursos distintos” de los que se destinan a la promoción turística); canal ferroviario del Istmo de Tehuantepec [11]; Participación e impulso de construcción de gasoductos, oleoductos, hidroeléctricas y desarrollo de Megaproyectos;
–Crecimiento del “mercado de energías limpias”;
–Profundización de la Reforma Laboral (Ley Secundaria)
–Flexibilización laboral, liberalización de la subcontratación y tercerización; defensa de sindicatos de protección;
–Incremento de la productividad laboral;
–Política salarial “suficiente” y “responsable”;
–Estímulo a la formación de “capital humano especializado”;
–Reforma fiscal: deducibilidad del 100% de prestaciones laborales; reducción de impuestos a la nómina, IVA en alimentos y medicinas; disminución del ISR;
–Reforma del sistema de pensiones;
–Rechazo a una reforma fiscal recaudatoria, redistributiva y progresiva;
–Combate a la economía informal;
–Desarrollo de Zonas Económicas Especiales (ZEE [12]);
–Educación: establecimiento de cuotas en universidades públicas, impulso a las universidades particulares, crecimiento de modelos de autonomía y autogestión escolar en la educación básica (privatización); mayor integración de los modelos de enseñanza y “calidad” del aprendizaje y de los contenidos de planes de estudio con las necesidades del mundo corporativo; Aprovechamiento de la capacidad de las universidades existentes y rechazo a creación de nuevas Universidades;
–Empleo y Contratación de Jóvenes “con subsidio del gobierno”;
–Subvenciones e impulso del agronegocio, de los transgénicos [13];
–Crecimiento de la Megaminería;
–Representación (directa-indirecta) del empresariado en posiciones clave del gobierno (Banxico, Hacienda, Pemex, CNBV, etc.);
–Respeto al “orden institucional” y Estado de Derecho;
–Contrapesos al poder ejecutivo y al Congreso “para reducir incertidumbre”;
–Combate a la inseguridad y pacificación social;
Como se advierte, el capital se juega la reproducción de sus condiciones materiales de existencia. Y para ello concentra igualmente una amplia gama de intereses políticos, por medio de los cuales pueda preservar la hegemonía política.

Como vemos, es un desafío la construcción y el impulso de la organización política de los trabajadores y desposeídos. Y es que, una vez que la “rebelión ciudadana” se manifestase en las urnas como lo hizo, pareciera que ésta se ha perdido de la escena política a la espera del cumplimiento de las promesas de “trasformación nacional” encabezadas por AMLO. Como se aprecia en este programa ilimitado del capital y las relaciones “sumamente cercanas” [14] que mantiene con el nuevo gobierno, no habrá transformación histórica que se presente por sí misma. Resta a las clases trabajadoras y populares fortalecer sus organizaciones y fuerzas políticas en la lucha por la defensa de sus intereses y necesidades en el plano de todas las relaciones sociales, las que incluyen evidentemente sus relaciones con la naturaleza y el territorio.

Notas:

[1] No solamente se adhirió la clase empresarial a la “reconciliación” enarbolada por el próximo gobierno. Los otros candidatos presidenciales, representantes políticos de todas las fuerzas partidistas, expresidentes del país, entre los que destaca Carlos Salinas de Gortari, intelectuales conservadores, medios de comunicación, el clero, y muchos otros sectores dominantes, hicieron suyas las palabras “reconciliación por México”. [2] El reparto que da vida al breve video (2 minutos) se conforma por un pequeño grupo de la oligarquía mexicana saludando la “democracia” y al nuevo gobierno: Blanca Treviño (Softtek), M. Aramburuzabala (Tresalia), D. Servitje (Bimbo), Antonio del Valle (Grupo Kaluz), C. Danel (Gentera), José Antonio Fernández (Femsa), Claudio X. González (Mexicanos Primero), E. Tricio (Lala) y Alejandro Ramírez (Cinépolis).
[3] Como señala Guillermo Almeyra: la burguesía, Morena y el nuevo presidente “comparten no sólo los valores capitalistas y la confianza en las instituciones del capital sino también la aceptación plena de este capitalismo dirigido por el capital financiero internacional”. Ver, “¿Dónde estamos actualmente?” Rebelión.org, 20/07/2018, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=244353
[4] EL FINANCIERO, 4/04/2018. http://www.elfinanciero.com.mx/economia/amlo-pide-a-inversionistas-confiar-en-el
[5] Según uno de los empresarios más influyentes de México, Claudio X. González Laporte, aunque Morena dominará el Congreso, no será como en los tiempos del “partido hegemónico” con el PRI, “porque ahora hay organismos internacionales, firmas calificadoras e instituciones que observan que se cuide y preserve la estabilidad macroeconómica”. El Universal, 20/8/2018, http://www.eluniversal.com.mx/cartera/amlo-no-podra-serenar-al-pais-de-un-dia-otro-claudio-x-gonzalez
[6] Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU) existen en la actualidad “4 mil concesiones en las que se han entregado los territorios de los pueblos originarios para la explotación de sus recursos por grandes empresas”. La Jornada, 28/08/2018, p. 20. https://www.jornada.com.mx/2018/08/28/politica/020n2pol
[7] A este respecto, Alfonso Romo señaló: “López Obrador sabe que mercados pueden afectar su agenda”, El Financiero, 06/07/2018, http://www.elfinanciero.com.mx/economia/no-se-preven-cambios-en-reforma-energetica-asegura-romo  
[8] En este mismo sentido se refiere el presidente del “banco de casa” (Banorte), Carlos Hank González, cuando señala que “Banorte construye puentes que acercan a los empresarios de todas las regiones del país con el equipo de transición del próximo gobierno, para pensar juntos en la transformación que queremos para México”. La Jornada (en línea), 20/8/2018, http://www.jornada.com.mx/ultimas/2018/08/20/banorte-convoca-a-dialogo-entre-empresarios-y-proximo-gobierno-7727.html .
[9] Ver el “decálogo” de la Asociación de Bancos de México para el próximo gobierno, El Economista, 4/04/2018, https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/ABM-emite-decalogo-para-el-desarrollo-economico-de-Mexico--20180404-0052.html
[10] Ver la Agenda México 2030 del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG), organismo que aglutina a 50 empresas multinacionales con presencia en México, donde están expuestas más de 100 propuestas de política pública, con énfasis en fomento de infraestructura ligado al objetivo de convertir a México en “el quinto país exportador a nivel mundial para 2030”. http://ceeg.mx/new/wp-content/uploads/2016/12/Agenda_CEEG_2017-con-carta.pdf
[11] Estos dos últimos proyectos, junto con la plantación de un millón de árboles en el sureste del país, programas prioritarios del gobierno electo, obedecen a “viejos” proyectos de corte empresarial de los gobiernos de Fox y Calderón en la primera década del presente siglo. Ver www.sputnik.org: “Las zonas económicas especiales no sacarán adelante a México", 17/07/2018, https://mundo.sputniknews.com/politica/201807171080471232-mexico-amlo-eeuu-desafios-tlc/
[12] Llama la atención que el proyecto de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) impulsado por el gobierno próximo, se inscribe sobre las propias bases del proyecto en curso de las ZEE del actual gobierno de Enrique Peña Nieto, empujado por el ex secretario de Hacienda –hoy canciller– Luis Videgaray, y coordinado por el empresario Gerardo Gutiérrez Candiani, expresidente del Consejo Coordinador Empresarial. Si bien el “objetivo” de las ZEE es el “impulso del desarrollo” de regiones marginadas, la realidad es que se trata del impulso de nuevas geografías para la explotación de recursos humanos y naturales por los capitales locales y trasnacionales, sin más resultado que la reproducción del subdesarrollo.
[13] Víctor Villalobos Arámbula, el próximo titular del gobierno de AMLO en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), es “uno de los principales promotores de transgénicos y defensor de los intereses de las trasnacionales de los agronegocios en México”, ver Silvia Ribeiro, “Nuevo proyecto para terminar el campesinado”. Desinformemonos.org, 17/07/2018. https://desinformemonos.org/nuevo-proyecto-terminar-campesinado/
[14] Así lo refieren las 50 empresas multinacionales constituidas en el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG), cuando declara que el CEEG trabaja “en forma sumamente cercana con el equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador para aterrizar nuestras propuestas…”. La Jornada (en línea), 7/09/2018, http://www.jornada.com.mx/ultimas/2018/09/07/empresarios-trabajan-de-201ccerca201d-con-amlo-ceeg-3285.html

14 de septiembre de 2018

Metabolismos del ego o los empachados de sí mismos.

Por: Fernando Buen Abad Domínguez / Rebelión.

Si la medida de la salud (suponía Freud) es “la capacidad de amar y la capacidad de trabajar” [1], todo se desfigura cuando la capacidad se reduce a sólo amarse a sí mismo y la capacidad de trabajar radica en esforzase sólo para sí sometiendo, además, el trabajo de otros al beneficio de uno solo. Reina el amor por el individualismo para romper con la comunidad. El ego es inseparable de la lucha de clases, y los opresores han encontrado -siempre- argumentos de sobra para justificar su preminencia sobre los oprimidos. O se creen dioses o se creen semidioses; o se creen emisarios de la (o las) divinidades o de plano se creen mejor dotados por la “raza”, la “genética”, las “bellezas”, la “inteligencia” o la “suerte”… con todas sus combinaciones. Y no hay quién les aguante el ego [2].

La egolatría es una enfermedad inclemente. Un mundo enfermo de belicismo rentable, enfermo de usura bancaria, enfermo de guerras mediáticas… sufriendo hambre, analfabetismo, corrupción, represión y humillaciones infinitas contra los más desposeídos. Un mundo destazado por terratenientes, exhausto de contaminantes, atrofiado de mercantilismo y bañado en sangre de todas las violencias del poder dominante… es un mundo enfermo al que le ha costado demasiado encontrar el remedio para todos sus males: la superación del capitalismo que se adueñó del poder del dinero, del poder de las armas, del poder de los medios y del poder del insulto contra los dominados. El principio de comunidad demolido por la individualidad de los ególatras.

El ego inflamado, de sí y por sí, es uno de los sub-productos más odiosos, que rompe el cúmulo de las relaciones sociales y se produce en ese punto donde se patologiza lo individual cuando domina la negación del conjunto. Son muchas las fuentes y las causas por las cuales una persona sube a las cumbres de sí mismo para quedarse a vivir ahí donde el paisaje es perfecto porque todo lo que ve es el reflejo de su persona en todas “sus obras”. Incluso en las que no existen. Son muchas las argucias del sistema económico e ideológico dominante que, incapaz de inspirar respeto por sus valores morales, se empeña en imponer amor por lo puramente individual incluso cuando su mérito único, a falta de contribución al bien común, radique a en amarse a sí mismo. Y son interminables las invenciones de la clase dominante para ahogar en ego todo sueño de vida buena en comunidad. Con la moraleja del “rico que se hace solo”, del talento que “nada le debe a otros”, del “golpe de suerte” como destino inmutable para los que nacen “en buena cuna”… tenemos un fanatismo histórico empeñado en postrar a la comunidad humana ante los atrios del “ego” que se adueñó de todo.

Para el ego se filman películas, se imprimen revistas con sus portadas, se editan libros, se escriben canciones y se despliega una parafernalia descomunal planetaria que hoy ya es, además de un daño severo por contaminación visual y sonora, un asco mundial por el regodeo de la nadería a cambio de la fachada del individualismo. Desde las empresas y los gobiernos hasta las familias, las escuelas, las oficinas y las iglesias. Egos para toda ocasión, para todo lugar y para cada momento. Egos desorbitados en las campañas políticas y en las campañas publicitarias… egos en los libros de historia y en las histeria de los libreros. Egos para la dama y egos para el caballero. Niños y niñas, ancianos y ancianas. El ego es el opio de los pueblos. También.

Nadie se salva, unos más y otros menos, la inflamación de los egos es una pandemia que debemos atender, mientras podamos, y antes de que lleguemos al delirio cotidiano de pensar que todo lo que ocurre, lo que se habla o lo que se calla, sucede por nuestra persona y en función de nuestras muchas (autoproclamadas) “virtudes”. Urge intervenir antes de que toda conversación, propia o ajena, creamos que se refiere a nosotros y que tenemos siempre el derecho de intervenir en cualquier charla, contando los anecdotarios más individuales, aunque no venga al caso o aunque a nadie le importe pero creamos, absolutamente convencidos, que vienen al caso y que a todos les importa. Y no hay vacunas en el mercado porque el mercado, precisamente, está intoxicado de ego virulento. Es su garante.

No es lo mismo el aprecio profundo por los valores y por las luchas que, encarnadas en personas, representa a comunidades o pueblos. No es lo mismo el orgullo o el honor que experimenta aquel que todo lo da para el beneficio de la comunidad sin esperar encumbrar su ego con lisonjas de ocasión. No es lo mismo el respeto de los compañeros por aquel que se desprende de sí para fundirse en lo común haciendo de lo individual pieza indisociable de la colectividad. En la teoría y en la práctica de todos los días. No es lo mismo, en suma, la lucha del que se entrega a la lucha de todos por una comunidad organizada para sí y en ella hace su identidad para que lo identifique el colectivo como un ser de lo colectivo. Eso es nuestro conjuro contra el ego convertido en ideología por la clase dominante.

Si como Marx pensaba la “personalidad” es el producto del conjunto de las relaciones sociales, estamos obligados a desplegar herramientas para la crítica de tales relaciones sociales envueltas por las relaciones de producción dominantes. Estamos obligados a propiciar los escenarios y las experiencias donde, cada día y a cada hora, recordemos que somos lo que somos gracias a la historia que han forjado los pueblos sobre los hombros de sus luchas, mientras han padecido todos los desplantes del ego y el individualismo generados desde la clase dominante como la moral en la que debemos forjarnos. Como si eso fuese un triunfo moral. Estamos obligados a desplegar todas las herramientas del pensar crítico que es una de las más grandes conquistas sociales de la humanidad porque el grado de desarrollo social depende del grado del desarrollo y diversidad del pensamiento en la práctica. Pero es necesaria la igualdad y la justicia para que pensamiento y desarrollo no sean privilegio de unos cuantos. Piénsalo sin el ego de la clase dominante.


[1] Aproximación al Concepto de Salud Mental Vigente desde una Perspectiva Psicoanalítica https://revistas.unc.edu.ar/index.php/aifp/article/viewFile/13197/13397
[2] http://dle.rae.es/?id=EQoDoir

1 de septiembre de 2013

En el capitalismo y la lucha de clases no dudo, estoy con los trabajadores y mi onda es la de David.

Por: Pedro Echeverría V.

1. La duda es mi método, dudo hasta de mi existencia; pero entre David y Goliat no tengo duda, estoy con el débil aunque éste provoque la ira del grande. He aprendido de la historia desde niño en el hogar hasta viejo en el mundo que el poder es el origen de todos los males: el poder de los padres sobre los hijos, del hombre sobre la mujer, del patrón sobre los trabajadores, del cura sobre sus feligreses, del maestro sobre sus alumnos, del gobierno sobre sus subordinados, de los “intelectuales” sobre los “analfabetos”, del imperio sobre los países, del poderoso Goliat (armado hasta los dientes) sobre el pequeño David que apenas se cubre la cara con un paliacate.

2. Apoyo a David sin pretexto alguno, sin condiciones: No me interesa si tiene poca fuerza, si está mal vestido, si lleva años protestando, si es quien inicio el conflicto, si Goliat tiene muchos seguidores y propagandistas y, mucho menos –sería muy degradante- porque Goliat me va a dar privilegios si lo apoyo. Pero está la alternativa de declararme “neutral”; sin embargo por ese hecho: “de no estar ni con uno ni con otro”, estaría apoyando a Goliat, al poderoso, al más grande, al que está acostumbrado a someter y dominar a los demás. Así que quien tiene conciencia de trabajador siempre debe estar con David, con los explotados, con los de abajo.

3. No busco pretexto alguno, ni me enredo con argumentos –como muchos políticos e “intelectuales- para no apoyar la lucha de los profesores ni para definir mi posición en un sistema absolutamente desigual en lo económico, político, social, cultural. Si el maldito Goliat –aprovechándose de la fuerza de sus policías y su ejército, así como de los medios que tiene a su alcance- quiere destruir a David porque éste por dignidad, por defender a sus amigos y su cultura, se ha atrevido a desafiarlo, entonces aquí debemos estar firmes nosotros para defenderlo del autoritario y déspota, que controla a la opinión pública. Los maestros nos defenderemos como podamos.

4. Los “intelectuales” y los políticos que se dicen de izquierda en México se cuidan para estar siempre bien con el príncipe; éste es la garantía de su ascenso en la pirámide del poder. Los vemos en la Tele y los oímos en la radio haciendo piruetas verbales diciendo que “todos tienen el derecho de manifestarse pero sin perjudicar a terceros” olvidando que los terceros están en todos lados y que los maestros, la educación, los niños, los padres de familia, son los “terceros” perjudicados y sometidos por quienes tienen el poder. ¿O quiénes son los que determinan el proceso educativo? ¿Quiénes son los que deciden qué se enseña, cómo, quiénes y en dónde?

5. Lo único que hacen los maestros ahora, y lo hacen muy bien, es reclamar sus derechos a intervenir en la orientación de su trabajo. Siempre fueron las autoridades del país, de la SEP, los directores de educación, del sindicato corrupto, los que han planeado y ordenado sobre más de un millón de maestros. Los maestros como he escrito mil veces, han sido simples correas de transmisión de la ideología de los gobiernos y empresarios que dominan el país. Nunca habían sido críticos de las órdenes que recibían. Pero de pronto los maestros –primero los de la CNTE- comenzaron a ser dignos, inteligentes y valientes y han dicho basta y se han echado a andar con un paso de gigante.

6. Hoy aunque los gobernantes se sientan y actúen como Goliat, se sientan protegidos por un poderoso Estado capitalista, no están seguros porque los 300 o 400 mil maestros de la Coordinadora (CNTE) cuentan ya con poderosas armas de la inteligencia, de la dignidad y la protesta. No necesitan la onda de David porque sus armas de la razón son más afectivas. Ya Goliat, cubierto de mugre, comienza a ser objeto de burla porque en cada movimiento que realiza exhibe las partes desnudas de su viejo cuerpo. Por el contrario, David crece con más fuerza y brillo porque no necesita esa armadura pesada donde Goliat guarda sus vergüenzas. Goliat es el pasado, mientras David -con buena onda- avanza hacia adelante. (31/VIII/13).

pedroe@cablered.net.mx

31 de agosto de 2013

La CNTE: entre las imágenes, las palabras y la fuerza.


Por: José Arreola / Rebelión.

“Una imagen dice más que mil palabras” es una frase recurrentemente citada que tiene cierto grado de verdad. Sin embargo, una misma imagen -con o sin esas mil palabras-, puede ser utilizada de acuerdo a intereses específicos y con objetivos bien definidos. En ese sentido, el caso de los medios masivos de comunicación es emblemático. En nuestro país, desde la pantalla televisiva, una imagen no es reflejo de la realidad sino distorsión de ésta. Pasada por el filtro de la edición, adornada con calificativos hostiles, la imagen es lo que la televisión quiere que sea. Así, por ejemplo, la protesta magisterial encabezada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es lo que los “periodistas” y presentadores le dicen al público. Basta, como pequeña muestra, ver la forma en la que se trata la noticia en el programa de Joaquín López Dóriga del 27 de agosto del 2013, día en que la CNTE bloqueó simultáneamente las instalaciones de Televisa y TV Azteca. La información presentada en el programa muestra las imágenes del bloqueo, habla del “caos” y las “afectaciones” viales que los maestros ocasionaron. No existe, en cambio, una explicación de por qué se realizaron tales acciones, ni tampoco de cuáles son las demandas, menos aún de las razones por las que los profesores se oponen a la reforma educativa. El teacher informa después sobre las reacciones ante las protestas. La nota que continúa es la de una de las intervenciones de José Narro, rector de la UNAM, en la reunión plenaria del grupo parlamentario del PRD. Pero sólo se muestra la parte en la que Narro dice: “la violencia no puede ser la fórmula, no puede ser, la violencia no resuelve, la violencia agrava”. Así, por el modo en que la información se presentó, se entiende que las palabras de Narro se refieren explícitamente a las movilizaciones realizadas por la CNTE ese 27 de agosto. Se liga una nota con otra, con la clara intención de calificar la protesta de los profesores de violenta, pero no es así: ni las movilizaciones han sido violentas, ni Narro tocó sólo ese tema. El señalamiento de Narro estuvo acompañado también del llamado al diálogo como vía de solución (no estaría de más, por cierto, que el rector predicara con el ejemplo dentro de la Máxima Casa de Estudios), pequeño detalle que a López Dóriga no le significó ni la más mínima importancia.

El objetivo es más que claro: se trata de generar animadversión, antipatía, rabia, condena, hacia los profesores. Así, al público no le importará el por qué de las manifestaciones, sino sólo el hecho en sí de los bloqueos, las marchas y cuanta acción se realice; propiciando, además, la exigencia de terminar, de una buena vez, con los rijosos. No es lo mismo dialogar, atender las demandas y dar cauce jurídico para solucionar el conflicto que tratar de eliminar el problema de cualquier forma y a cualquier costo. No es un aspecto menor y hay que darle la atención que se merece. El gobierno está buscando legitimar, ante todos los estratos sociales, una salida de fuerza y para ello arma un tinglado en el que los medios tienen un papel trascendental. En otras palabras: los medios oficiales- radiofónicos, televisivos, escritos-, son el instrumento ideológico en el que el gobierno centra su estrategia para ganar el debate político. Dejar de atender esta componente significa ceder a la iniciativa gubernamental un amplio terreno. Es preocupante, por esa razón, que los manidos pretextos de “yo no veo televisión” o “yo no leo éste o aquél periódico o a éste o aquél analista porque son de derecha” tengan un eco grande en el amplio movimiento social mexicano. En esos medios, el gobierno y los suyos proyectan a diario, y claramente, sus intenciones, sus pasos a seguir. Analizar lo que dicen no significa, necesariamente, que el medio o el analista sean de nuestro agrado. Pero a cada planteo gubernamental, a cada mentira, a cada falsedad, el movimiento social en general, y hoy la CNTE en particular, debe dar la pelea y ganar ese debate que, a fin de cuentas, es no sólo ideológico y político, sino también estratégico. Además de arropar la movilización de los profesores, es de urgencia que el movimiento social eche abajo, uno a uno, los planteamientos gubernamentales, tanto de la propia reforma educativa como de la salida de fuerza que, según se ve, planean. Debemos tensar fuerzas, tanto en el terreno de la siempre necesaria movilización –masiva y organizada-, así como en el imprescindible debate –certero y asequible-. El sector de la población mexicana que se entera de las noticias por medio de la televisión es abrumador, y es a éste al que debemos afectar, en el mejor sentido de la palabra. Es ahí donde existe la necesidad de mostrar la justeza de las demandas enarboladas por los profesores; es ahí donde el debate sobre la reforma – qué dice, quién la ordena, sus consecuencias-, debe ser primordial; es ahí donde la población debe saber lo que los profesores plantean, que ellos presentaron propuestas que el gobierno no contempló; y debemos, insisto, contestar una a una las declaraciones del gobierno y sus voceros.

El 28 de agosto Claudio X. González Guajardo ( Co fundador, Patrono y Presidente de Mexicanos Primero, A.C.; Co fundador de Fundación Televisa, A.C.; Co fundador y Presidente Honorario del Patronato de la Unión de Empresarios para la Tecnología en la Educación, A. C. (UNETE); Co fundador y miembro del Comité Técnico de BÉCALOS), asistió al noticiero de Televisa conducido por Carlos Loret de Mola. González juega hoy el papel de intelectual orgánico. Desde su sitio web, y en la comparecencia a la empresa televisiva, insiste vehementemente en la aprobación de la reforma educativa como un imperativo. Sus palabras son reveladoras: “Si no pasa la reforma educativa ¿qué aspiraciones tienen ellos [el gobierno] de que pase la reforma energética y fiscal […] Ya se está jugando mucho en esta reforma y es indispensable que vaya adelante” y se refiere a la Ley del servicio profesional docente como “el corazón de la reforma educativa, sin esa reforma no se puede estar hablando de que estamos reformando a fondo lo que se tiene que reformar (sic)”. Señala después: “Aquí se están enfrentado los derechos de los niños a una educación de calidad o las prebendas y las corruptelas de adultos […] Está muy claro dónde tenemos que estar los mexicanos, tenemos que estar de lado de la reforma”.

¿Qué tendría que decir la CNTE sobre esas afirmaciones?, ¿y el movimiento social en su conjunto? ¿No sería deseable e indispensable responderle? ¿Se podría debatir con la idea de que una reforma, cuyo corazón sea una ley de coacción laboral, no es educativa? ¿Por qué, entonces, en la propuesta de reforma no se contemplan los derechos de los niños? ¿Por qué, no se garantiza el acceso real a la educación, ni las condiciones mínimas para estudiar? ¿Por qué no se construyen escuelas donde no las hay? ¿Por qué no se acaban con las corruptelas y prebendas que existen en la Secretaría de Educación Pública y el gobierno federal, donde Emilio Chuayfet y Peña Nieto saben tanto de educación como una piedra sabe sobre física nuclear y política? Hay que debatir con esas afirmaciones, con las mentiras repetidamente dichas que pasan por verdad. Es un campo que no puede ser desperdiciado. Hay que deshacer los “argumentos” televisivos. La razón y la justeza son elementos que no deben ser desdeñados. Quizá sea momento de invertir la lógica y entender que también una palabra- o muchas palabras-, pueden decir más que mil imágenes.

Llama la atención el reparo de González Guajardo sobre las “aspiraciones” del gobierno con respecto a las otras reformas. La verdad sea dicha, la CNTE ha logrado, con rapidez, imaginación y firmeza, poner momentáneamente en jaque al gobierno priista que, hasta el momento, había aprobado su agenda sin contratiempo de ninguna especie. De la manera en que esta coyuntura se resuelva, dependerá, en gran medida, la fuerza que el movimiento social tenga para enfrentar las siguientes embestidas de Peña Nieto. Vivimos un momento en el que la CNTE representa, sin duda, el polo de atracción de quienes deseamos un mejor país. El problema, sin embargo, está en si es suficiente lo que, con gran dignidad, con entereza, los profesores movilizados han conseguido hasta ahora. Dependerá de ellos, y los que con ellos estamos, generar la mayor fuerza, y la mayor simpatía posible, ante un panorama harto complicado. Por lo pronto, nada está decidido y eso se lo debemos, ni duda cabe, a esta lección de resistencia que los profesores brindan al México de abajo.

13 de octubre de 2012

Arte, cultura y ¿lucha de clases?


A Iván Zepeda y l@s compas de la UNICACH,
en esta hora.

Diseño de Liubov Popova para la escenografía
de El cornudo magnánimo, de Crommelynck;
dirección de Meyerhold.
No habían terminado aún los tiempos electorales cuando visité la ciudad de Cuernavaca, Graco Ramírez se perfilaba como el virtual ganador de la contienda sufraguista y yo no podía entonces dejar de pensar en la tarde de aquél octubre de 1998 (¿o era el de 1999?) en que nos invitó a José Montes y a mí a ser sus colaboradores; sólo uno de los dos aceptó.

Casi 14 años después, estaba yo allí, frente a la puerta de entrada al Jardín Borda, mirando al todavía candidato de las así llamadas izquierdas en medio de una improvisada entrevista banquetera; mientras, en la Sala Manuel M. Ponce, todo estaba listo para que presentara el programa de política cultural que su administración llevaría a cabo si el electorado le obsequiaba la confianza de su voto.

La curiosidad me hizo quedarme a escuchar las exposiciones que enmarcaban la presentación. No entré a la Sala, me quedé sentado en una banca de madera al lado de unas mesas coquetonamente adornadas con banderitas de propaganda del candidato. Adentro de la Sala, un video daba cuenta grosso modo de las bondades del programa cultural del ahora gobernador.

Llamaron mi atención dos o tres cosas: la descentralización de las acciones de gobierno mediante una suerte de relación cuasi orgánica con promotores culturales de los 33 municipios del estado, lo cual saludé, y una serie de programas de “Alta Cultura” (la Kultura con “K” de la que habla Bonfil Batalla) con cierto toque aristocrático, lo cual entendí; la tercera cosa es que el teatro había quedado relegado del programa, pero eso será tema de otras improbables colaboraciones.

Lo que quiero destacar es que no había nada en aquél programa que apuntara mínimamente, en cuanto a arte y cultura toca, a transformar la relación de explotación resultante de la propiedad privada de los medios de producción y de cambio; propiedad que en México está detentada por un Estado capitalista donde la clase gobernante termina por determinar qué es y qué no es cultura.

Considero importante el que por fin ocupe la gubernatura del estado un político que parezca entender la trascendencia de involucrar en las tareas de la política cultural a los hombres y las mujeres que han llevado a cuestas la labor de defender, conservar, rescatar y promover la compleja producción artística y cultural de los pueblos de Morelos; pero, al quedar intocada la superestructura de orden capitalista en que se desarrollaría la propuesta de articular a las y los promotores culturales de los municipios con una iniciativa privada de carácter supuestamente filantrópico, se terminará por facilitar la mercantilización de la producción artística y cultural de los pueblos.

El arte y la cultura, lo saben tanto la clase política y la iniciativa privada cuanto las y los promotores y creadores, constituyen los espacios de resistencia de los pueblos y sus individuos ante el embate del capital; en la cultura y el arte, se ha dicho hasta al cansancio, están los ingredientes que dan cohesión a los más diversos y complejos sistemas de simbolización-representación del tejido social y comunitario. Por eso mismo es que buena parte de las prácticas de explotación, despojo, desprecio y represión que el capital está emprendiendo en el siglo 21 suceden en el ámbito de la producción cultural y artística.

En su nota «Izquierda y capital financiero» (Milenio-Novedades de Yucatán, 9/10/2012), José Ramón Enríquez llama la atención sobre que las izquierdas contemporáneas no han hecho frente a la expoliación del capital financiero lo que los socialismos del siglo 19 sí hicieron ante la explotación del capital industrial: analizar el modus operandi de la clase dominante para actuar de manera fructífera en su contra, entendiendo que teoría y praxis son unidad indivisible en la construcción de partido.

Su crítica se centra en el electorerismo de éstas izquierdas que «se han lanzado a una lucha […] en la cual traicionan cada vez más los intereses de las mayorías [porque] en realidad no pueden siquiera distinguir esos interés mayoritarios en un mundo de capitales volátiles [aceptando] más y más ser simples administradores de intereses minoritarios que tampoco entienden del todo», y sostiene que «es momento de discutir una teoría» que ubique estos problemas como centrales «para llevar[la] a la práctica».

En materia de capitalismo cultural ésa volatilidad es aún mayor, porque las y los creadores tenemos como materia prima los deseos, la imaginación, las ideas, el placer, y es allí donde el capital está sentando sus reales; sin embargo, quienes a causa de los procesos de proletarización neoliberal cada vez somos más trabajadoras y trabajadores del arte y la cultura que meros proveedores de servicio en la industria del entretenimiento, apenas y nos percatamos de dicha condición de clase y difícilmente articulamos espacios de organización en la defensa de nuestros derechos.

Estamos varados en el purgatorio de una pequeña burguesía donde nos sentimos más que a gusto; lo único que puede medio sacudir el confort snoben el que sobrevivimos es el retraso de un pago que de por sí ya iba a llegar mucho después de que lo necesitáramos o la cancelación de eventos de relumbrón y engordamiento de cifras que además de mantenernos calladitos y besando la mano del mandatario en turno sirven para cubrir el desvío de recursos, la malversación de fondos, el enriquecimiento ilícito y la inoperancia política. ¿Cohesión del tejido social?, ¿solidaridad con las luchas de otros sectores de la clase trabajadora? «Esas son mamadas; a mí que me pongan dónde hay», decimos.

Para muestra, dos botones: nuestro casi generalizado mutismo ante la lacerante contrarreforma en materia laboral, porque hemos asumido con carta de naturalidad el que desde hace mucho se nos contrate bajo las aberrantes condiciones que serán legales con la aprobación de esta ley neoporfirista, y nuestra casi nula resistencia ante modelos de control hegemónico como la educación por competencias, cuyo individualismo propiciará prácticas de discriminación, exclusión, traición y descalificación donde debería cultivarse la fraternidad, la solidaridad, la lealtad y la dignidad.

Yo no espero de la administración graquista, ni de ninguna otra, la transformación del modo de producción capitalista; sería como esperarlo de la clase política dominante, la iniciativa privada, la banca financiera: de hacerlo se estarían dando un tiro en la cabeza. Esa transformación debe venir de la clase trabajadora, ésa que los abanderados de los discursos de la posmodernidad dictan que ya no existe. Emprender, pues, la construcción de procesos de apropiación de los medios de producción y de cambio es sólo tarea nuestra; pero, como afirma José Ramón Enríquez, es necesario entender que estamos obligados a llevar a cabo una acción y una teoría políticas que ubiquen al capital financiero y su volatilidad en su justo lugar.

De otro modo, lo mejor que podremos hacer, al menos quienes nos dedicamos al teatro (¿ya les conté que éste oficio quedó relegado en la exposición del programa cultural graquista?), será apostar por la construcción de un mundo ficticio en el cual, como explica Bolívar Echeverría cuando habla del ethos barroco, el valor de uso, es decir, el disfrute producto de nuestro trabajo, tenga la vigencia que la valorización del valor abstracto (léase la acumulación del capital: la plusvalía) le cancela; pero no será nada más que eso: un mundo ficticio.
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