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8 de noviembre de 2012

Despertando la conciencia: un mural en la ciudad.

Por: Heriberto Paredes Coronel/Subversiones.

Mauricio
Ana
Hace no mucho tiempo dos jóvenes colombianos llegaron a México, algunos meses nada más. Ana y Mauricio han recorrido su país pintando muros y platicando con la gente que se van encontrando acerca de un tema fundamental para la reconstrucción del tejido social: la memoria. Para ellos, la pintura mural ha sido un canal de comunicación, no el único por supuesto pero sí uno crucial en la composición de los canales a través de los cuales se construye una comunicación realmente popular y al mismo tiempo un conciencia histórica.
Ahora instalados en un bello departamento al sur de la capital mexicana, estrenados como estudiantes de posgrado, aprendiendo los modos –no siempre fáciles- de la vida en este país, comemos y platicamos sobre muchas posibles maneras de colaborar, de trabajar en proyectos comunes. De pronto sueltan la lanza: el fin de semana harán un mural en uno de los barrios que colindan con la universidad, uno de esos barrios proletarios y populares que resultan tan cálidos para aprender.
Todo listo en Huayamilpas, un barrio lleno de colorido y en el que poco a poco van instalándose más jóvenes provenientes de muchos lados del mundo, un barrio que es resultado de una de las ocupaciones de tierras más grandes en el continente y que tuvo su esplendor en los años 70. El sol no deja de pegar en las calles y los primeros bocetos del mural van cobrando forma y color en un muro de estas calles. Es el último octubre antes de que el priísmo recupere todos los espacios de poder que aparentemente había perdido, las cosas en el país empeoran cada día y se siente en el ambiente un aire de conformismo, de pasividad, como si se tratase de una resignación eterna, incontrolable. La memoria comienza a perderse, a difuminarse. “La idea es sacar al espacio público discusiones que van más allá de la memoria, no solamente como un recuerdo sino como un incentivo de lucha y de algo que trasciende más allá de nuestros muertos, creo que es la historia, que en algunos momentos se cuenta, creo que lo que hace Dexpierte es sacarla a la calle a hablar con la gente, con la gente de los barrios, vivirla, caminarla, dialogarla, pintarla, cantarla y creo que así se hace un poco más de sentido a la memoria, no solamente a través de un recuerdo sino a través de una vivencia misma”, apunta Mauricio mientras en sus ojos se puede ver la voluntad de tener estas experiencias en suelo mexicano.
Para Ana, quien comparte este balance acerca de su actividad muralista, el que se pueda disponer de un muro en un barrio mexicano es motivo de satisfacción y de alegría, es una oportunidad extraordinaria para intentar la interacción entre lo que se pinta y lo que los vecinos ven, como dice ella, “no son sólo simples dibujos, también está toda la acción detrás”. Y lo que hay de fondo es lo que verdaderamente sustenta el resultado de los muros, si hay un trabajo de reflexión colectiva el mural se mantendrá, más que intacto, vivo, puede convertirse en un referente barrial y entonces despertar más sentimientos e ideas de las que se imaginaron al principio, en su concepción inicial. Este es el trabajo que hacen los dos jóvenes colombianos a través de un colectivo.
Dexpierte nace en Bogotá como una iniciativa para hacer memoria en el espacio público, en las calles. Empezamos a sacar esa memoria casi de la historia de los vencidos, esa memoria que nadie cuenta, y empezamos a plasmarla en  las calles de Bogotá y de ahí empezamos a recorrer el país con esta idea”, cuenta Ana al mismo tiempo que se limpia las manos de las pinturas en la antesala de un cigarro. El colectivoDexpierte, tal y como se define en su página de internet, “plantea en la resignificación del espacio público su acción transgresora frente al silencio; interpelando en su función comunicativa la relación frente a lo realmente publico, como escenario de práctica social generadora de cultura e identidad desde múltiples escenarios de confluencia, disputa y control; pero que a su vez contienen un mismo sentido de país frente a la impunidad, frente al olvido y de cara a los espacios cotidianos como escenarios artísticos de denuncia y re-construcción de historias de vida”.
Se trata de la verdadera ocupación de los espacios públicos, se trata de vivir el espacio de otra manera, de utilizar los resquicios de las calles como indicadores de que algo hemos vivido como sociedad, de que no somos meros desconocidos que usamos los transportes públicos sin mirarnos a la cara. Es cierto, esta necesidad de cambio desde lo espacial es un fenómeno urbano, algo que surge como un grito en medio de la tajante industrialización de los modos de vida, del grisáceo panorama que ofrecen las ciudades latinoamericanas en sus perímetros y en las profundidades de los centros.
Más allá de las ciudades las cosas son diferentes, los verdes campos y las amplias extensiones de territorio que definen países enteros se viven de manera distinta, los campesinos y los pescadores tienen una relación distinta con el espacio, ya es suyo, ya es parte de su vida y de la explicación que le dan a esa vida. El espacio es parte de su visión del mundo, de ahí que la defensa sea invencible. Pero algo conecta la problemática del espacio público entre las alienadas urbes y los despojados campos y riveras: la memoria de ciertos procesos que dan sentido a la vida, el manejo de aquellos acontecimientos que marcaron pautas en el rumbo social, el recuerdo de que hay un pasado digno, aunque aplastado por los relatos dominantes.
Desde las ciudades, pero no sólo, el colectivo Dexpierte afirma que “dichos espacios se configuran y construyen desde el plano popular, desarrollando ejercicios de participación urbana a través del arte y la pedagogía frene al recuerdo y a la dignificación de la memoria, en donde se puedan rescatar los diversos diálogos involucrando a la ciudadanía como parte del enriquecimiento simbólico de la memoria pública local y nacional”. Tarea de toda la vida.
Octubre negro
“Estamos en Huayamilpas y la idea era retomar un poco, aquello del octubre negro y plasmarla de una manera, con la historia de quienes hacen los mundos verdaderos, la idea de hoy es compartir con los otros chicos que son de acá, Farid y Karas. La idea que planteamos ante ellos no es solamente hacer un mural por la cuestión estética sino en parte, toda la historia que trae el 12 de octubre a todo el continente latinoamericano y lo que significa ser latino y la explicación de que son 520 años de dominación absurda y absoluta. Aunque muchas palabras están en los mundos, hay gente en el barrio y en las localidades y en las periferias que construyen mundos verdaderos. Esto es como un homenaje a la gente, al campesino colombiano y a muchos otros mexicanos que se la luchan día a día por construir un país mejor y por sobrevivir a una realidad bien cruda y bien guache que le plantea un Estado criminal y asesino”, contesta Mauricio cuando le pregunto el sentido de la propuesta gráfica que se está plasmando mientras platicamos.
Los que crecimos en este país tan desgastado recordamos aquella manera de “festejar” el Día de la Raza: no asistiendo a clases. Los discursos del “descubrimiento de América” en los cuadernos de las primarias y las secundarias de millones de niños latinoamericanos durante décadas, y entonces nos preguntamos ahora el origen de tanto desapego, de tanto olvido. Nuevamente un muro en proceso de cambio vuelve a cobrar sentido. “Queríamos que fuera visible, que fuera en un barrio como Huayamilpas, una colonia donde la gente sale y la gente te pregunta. Y no cualquier otro espacio, acá creemos que es un espacio bien popular que pega la idea que nosotros traemos y los compas de México también”.
Varias personas pasan y abren los ojos al ver que el muro en donde habitualmente sólo hay pintas de partidos políticos o de presentaciones de bandas que no necesitan mucha publicidad, ahora hay otra cosa. La gente de las casa aledañas se asoma por las ventanas y algunos hasta de las ventanas de los autos mientras pasan. Una señora nos lleva una gran jarra de agua de horchata y unos vasos, nosotros, sedientos la aceptamos y nos alegramos de que el gesto exista. “Creo que la gente se ha visto impactada ante la ocupación de un espacio, su espacio, pero también lo comparten, lo aprueban y lo legitiman con el hecho de plantear escenarios para compartir y disfrutar un poco el día, la noche, el sol y hablar un poco de lo que se hace, de cómo se hace”, concluye Mauricio.
El campesino latinoamericano
¿Qué imagen puede incitar a las reflexiones y a los cuestionamientos? “Hace algún tiempo estábamos trabajando en la recuperación de, no solamente de la memoria de aquellos personajes que son reconocidos dentro de los asesinatos o genocidios, sino que también hay anónimos y sujetos como invisibles dentro de la historia. Esta imagen forma parte del archivo del periódico Voz, un periódico comunista en Colombia que tiene un archivo de tomas de tierra, de recuperación de espacios y de diferentes manifestaciones que ha habido allá. Esta imagen la encontramos en este archivo, es de más o menos 1970. La idea es poner a colación, no solamente qué ha pasado con el campesino sino con el campesinado, dónde está la lucha que ese campesino llevó. Va mucho más allá de un país, una región o un continente”, nos aclara Mauricio, mientras que para Ana “es la memoria de la lucha que es común a todos los países latinoamericanos, es la memoria de los que siempre están ahí, camellando, trabajando la tierra, reivindicándose como indígenas, ese campesino sí representa la lucha popular de la clase trabajadora”.
Nunca solos
Ana y Mauricio, el colectivo Dexpierte en México, no pintan solos, también invitan a otras personas a que lo hagan con ellos, sea para complementar la idea que han trabajado o para que plasmen su visión y su identidad gráfica. Para el mural de Huayamilpas han invitado a dos jóvenes pintores mexicanos, dos expresiones distintas que van complementándose con el diseño inicial y le dan movilidad, le dan un rostro propio.
No es casualidad que sean ellos quienes estén invitados a pintar en este mural, sus perfiles lo demuestran, “me di cuenta que me gustaba estar en las calles, por el tiempo que se necesitaba para terminar la obra y la gente lo percibía. En primera instancia, mi trabajo no quedaba dentro de lo que era el graffitti, por los temas que siempre trataba, eran con conceptos, con ideas contaba historias, estaba alejado un poco del graffitti”, resume Farid Rueda, quien coincide en la importancia de contar historias a través de la pintura, de las paredes que albergan ahora varios de sus trabajos.
Mientras que Dexpierte parte de la imagen de un antigua diario comunista, Farid retoma otras vertientes y explora terrenos que suenan más a un trabajo de retrospectiva que de construcción de un discurso, pero desde ahí también bien lo social, la conexión con preguntas esenciales: “hay temporadas en las que me agarro series para trabajar, tengo series, por ejemplo de los pecados capitales y cada mural era un pecado diferente, de repente eran murales sobre la metamorfosis y también conceptos filosóficos, como el eterno retorno, y cada pinta tenía por elemento común un árbol que los enmarcaba”.
Los estilos son distintos, los referentes también, pero algo hace posible la conexión entre el homenaje al campesino latinoamericano y el mundo onírico que desencadena Farid. “Me envió el boceto y me gustó su propuesta para que cada quien pintara su mundo, él lo ve más desde los social y yo lo veo más desde lo fantástico; parto de una cabeza gigante de la cual nacen cabezas más pequeñas, cada personaje tienen su mundo, una especie de referencia al planeta Tierra en el que habitan muchas personas y que cada una concibe un mundo diferente del mismo; y tengo un hilo conductor, que es el árbol, y que los atraviesa a todos, tenemos una percepción de la realidad dependiendo de quien la vea, aunque al final el mundo es el mismo.” Mundos distintos, hilos conductores que permiten esta reflexión sobre la memoria histórica que reposa en la gente.
Por su parte, Karas, el otro rostro de este mural de barrio, al contarnos su experiencia en el esténcil desencadena una realidad que remite al tema inicial: la ocupación de los espacios públicos. ¿Por qué la realización de murales y de trabajos gráficos tiene que ser considerada como algo ilegal? ¿Por qué hay un velo negativo en la expresión de ideas e historias en los muros de las ciudades? ¿Acaso no son los aparatos de propaganda del Estado los que usurpan hasta la vista y nos imponen productos para comprar, candidatos ilegítimos para votar, valores ajenos para asumir? Las palabras de Karas reflejan mucho de lo que hay detrás: “Yo nunca he pintado ilegal, siempre, todo lo que he pintado lo he hecho con permiso porque me gusta hacer los murales de manera detallada y que la gente que los ve los sienta suyos, no los sienta ajenos. Siempre he pedido permiso de los dueños de las bardas para poder trabajarlo en paz; algunas veces los policías pasan y como no saben, piensan que estás haciendo vandalismo, tratan de intimidarte y de sacarte dinero, pero como uno ya sabe sobre ese tema, platicando con ellos entienden que no te van a sacar nada, como tienes permiso de la gente”.

5 de noviembre de 2012

Convocatoria a la jornada de resistencia “La revolución sigue” de Acampada Revolución 132.


México, Distrito Federal. Noviembre de 2012.
A todos los sindicatos, frentes, organizaciones, grupos, colectivos e individuos organizados y no organizados; democráticos, revolucionarios y progresistas.
Compañeros y compañeras:
El 24 de junio del año en curso se instaló al pie del Monumento a la Revolución la Acampada Revolución 132, espacio operativo, de enlace y  difusión del movimiento Yo Soy 132 pensado inicialmente para canalizar y dar seguimiento a las denuncias en torno al proceso electoral. Desde ese momento a la fecha la acampada ha evolucionado en sus objetivos, siendo en la actualidad un espacio desde donde generamos otro tipo de cultura y arte, de denuncia, análisis, enlace, formación, organización, difusión, resistencia y apoyo.
Desde esta trinchera hemos abrazado todas las luchas anticapitalistas y antineoliberales, y dentro de nuestras posibilidades, hemos apoyado a los compañeros de las asambleas populares y estudiantiles del 132, a Cherán, Tila, el Heroico Cuerpo de Bomberos, la CNTE, UACM, el IPN, la UACCH, la FECSM, Huexca y el SME, entre otros.
Así mismo nos hemos integrado a los trabajos de la Convención Nacional contra la Imposición, el Congreso Social hacia un Nuevo Constituyente y el Frente Amplio Social, desde donde impulsamos la unidad en la acción para hacer frente a los embates del régimen.
Para nosotros no hay lucha pequeña, la defensa de la educación, del medio ambiente, los derechos humanos, la diversidad, la democratización de los medios, la libertad de expresión, contra la imposición, la represión y las reformas neoliberales son una misma.
Nos encontramos en una etapa de acumulación de fuerzas, dentro de un proceso unitario, donde los diversos riachuelos de la lucha convergen en un solo torrente.
Sin embargo nuestro trabajo se ve amenazado, sobre nosotros se cierne la amenaza de desalojo, ya que tanto el gobierno federal como el local pretenden realizar un acto conmemorativo en la Plaza de la República este 20 de noviembre. Este evento es una mofa, ¿que revolución tenemos que celebrar?, las reivindicaciones ganadas con sangre por miles de trabajadores del campo y la ciudad en la lucha revolucionaria han sido pisoteadas, se nos niega la tierra, el trabajo, la salud y vivienda; y se socavan nuestros derechos más elementales. Este 20 de noviembre no es de fiesta, es de lucha, protesta y organización.
Es por ello que los invitamos a la jornada de resistencia “La revolución sigue”, que realizaremos del 5 al 20 de noviembre, en la que efectuaremos talleres, foros, proyecciones, círculos de estudio, exposiciones, cursos, festivales y demás eventos político-culturales. Así mismo, en el marco de esta jornada les convocamos a acampar con nosotros y reforzar con presencia este espacio, que es del pueblo trabajador y sus luchas y desde donde podemos continuar resistiendo y organizándonos.
Nos declaramos en asamblea permanente ya que tenemos claro que la lucha contra la imposición y por la democratización del país no ha concluido, nuestros esfuerzos se encaminan a impulsar este 20 de noviembre una jornada nacional de lucha, donde a través de marchas y mítines expresemos nuestro repudio a las políticas neoliberales que pretenden imponernos y contra la imposición de Enrique Peña Nieto (EPN); la Huelga Política Nacional el 1o de diciembre, cercado la cámara de diputados para evitar la toma de posesión de EPN, títere de la oligarquía, que representa la continuidad del sistema neoliberal; una consulta popular contra la reforma laboral; la réplica de la Euro-Huelga que exprese nuestro malestar internacional; la continuidad del dialogo con diversos sectores para impulsar un proyecto de reestructuración nacional y futuras acciones que manifiesten el descontento que tenemos con este sistema, que niega y humilla a quienes lo sostienen: el pueblo trabajador.
A resistir, organizarnos y mantenernos movilizados. No esperemos a que la amenaza de represión se vuelva realidad, ¡adueñémonos del Monumento a la Revolución!, que sea un espacio de libre expresión, rebeldía y vitalidad.
Marchando juntos no hay golpe que nos haga retroceder
¡Ni una lucha aislada más!
Acampada Revolución 132
Anexamos a este documento el calendario de la jornada de resistencia que hasta el momento hemos trabajado; calendario abierto, amplio y unitario al que les pedimos sumen actividades.
Si están interesados en realizar algún evento, participar como ponentes, talleristas, expositores o acampar favor de enviar un mensaje a través del facebook o twitter: Acampada Revolución 132 y @Revolucion_132.
NOVIEMBRE
3. Asamblea metropolitana del 132
5- 15. 1er Jornada de resistencia “La revolución sigue” / Acampada Revolución
6. Marcha-Caravana de la UACM / Sede Eugenia (Av. División del Norte 906, Col. Narvarte Poniente) – GDF / 15 hrs.
7. Movilización de CCHs / La Bombilla – Dirección General de CCHs. / 12 hrs.
9. Constitución del Frente Amplio Social y Político / Palacio de Minería / 10 hrs.
9. Brigadeo de la Convención Metropolitana de la CNI llamando a las movilizaciones del 20 de noviembre y 1º de diciembre
9. Asamblea Popular Cuauhtémoc / Dr. Márquez No. 37, Metro Obrera
10. Evento para recaudar fondos
10 y 11. Reunión de la Asamblea Nacional del 132 / Xalapa
14. Brigadeo de la Convención Metropolitana de la CNI llamando a las movilizaciones del 20 de noviembre y 1º de diciembre
14. Euro-Huelga
15. Conferencia de Prensa / Acampada Revolución
15-20. 2da Jornada de resistencia político-cultural / Acampada Revolución
17 y 18. Reunión Preparatoria de la IIICNI / Tula, Hidalgo
17 y 18. 1er Encuentro Nacional  de Socialistas y Comunistas de México / Porto Alegre No. 60, Col el Retoño. / 10 hrs.
17 y 18. Foro político / Acampada Revolución
18. Carrera para la Re-Evolución 13.2 km
23. Brigadeo de la Convención Metropolitana de la CNI llamando a las movilizaciones del 20 de noviembre y 1o de diciembre
24 y 25. Encuentro Nacional Provisional del Congreso Social / Sindicato de Telefonistas. Río Neva No. 16 / 10 hrs.
28. Brigadeo de la Convención Metropolitana de la CNI llamando a las movilizaciones del 20 de noviembre y 1o de diciembre
DICIEMBRE
1o. Huelga Política Nacional / Cerco a la Cámara de Diputados / Todo el país.

31 de octubre de 2012

Pronunciamiento de la RvsR en contra de las políticas antidemocráticas y represivas en la UACM.


PRONUNCIAMIENTO DE LA RED CONTRA LA REPRESIÓN Y POR LA SOLIDARIDAD: EN CONTRA DE LAS POLÍTICAS ANTIDEMOCRÁTICAS Y REPRESIVAS DE ESTHER OROZCO, LA ASAMBLEA DEL DF Y MARCELO EBRAD EN LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE LA CIUDAD DE MÉXICO


Esther Orozco Orozco pretende profundizar las políticas neoliberales en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) en el ámbito educativo con el respaldo de las estructuras del gobierno perredista de Marcelo Ebrad en el DF. Necesitan tener las manos libres para desmantelar el modelo educativo no condicionado, abierto a todas las edades, y gratuito. Necesitan manos libres para intensificar y ajustarse a las exigencias nacionales e internacionales de explotación, y control de los trabajadores de los de arriba.

Ante la resistencia y organización de la comunidad, las autoridades encabezadas por Esther Orozco realizan, el fraude en las recientes  elecciones de delegados al Consejo Universitario, esto pone de manifiesto el conflicto entre los intereses: por una parte está la “Rectora” en representación de las políticas represivas y neoliberales en contraposición de la comunidad universitaria, de los de debajo de los académicos y administrativos.

Por eso nos solidarizamos con el movimiento de Huelga por el respeto y reconocimiento de los delegados democráticos electos ante el Consejo Universitario, denunciamos las políticas represivas y dilatorias de las autoridades que pretenden derrotar y dividir a los compañeros de la UACM.

Nos manifestamos en contra de las políticas más rancias, reaccionarias y represivas como son la creación de grupos porriles y, especializados en la violencia física, las amenazas, despidos, sanciones, difamación, rumores, quienes no podrían operar sin la coordinación y complicidad de los distintos niveles de gobierno para criminalizar y aislar la lucha de los trabajadores.

¡EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA, Y DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA Y GRATUITA! VIVAN LAS LUCHAS DE LOS TRABAJADORES EN CONTRA DE LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES

BASTA DE CRIMINALIZAR LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES DE LA UACM

¡CONTRA EL DESPOJO Y LA REPRESIÓN: LA SOLIDARIDAD!
La otra campaña va
Red Contra la Represión y por la Solidaridad (RvsR)

Desinformémonos #64


Desinformémonos 64


Reportajes México 

SOFÍA SÁNCHEZ
                     
AMARANTA CORNEJO HERNÁNDEZ Y SERGIO CASTRO BIBRIESCA

GLORIA MUÑOZ RAMÍREZ

JAIME QUINTANA GUERRERO
FOTO: IVÁN CASTANEIRA Y PROMETEO LUCERO


Reportajes Internacional 


SPENSY PIMENTEL
TRADUCCIÓN: WALDO LAO

SOFÍA SÁNCHEZ

SERGIO ADRIÁN CASTRO BIBRIESCA

JAIME QUINTANA GUERRERO


Los Nadies

TESTIMONIO RECOGIDO POR ADAZAHIRA CHÁVEZ EN LA CIUDAD DE MÉXICO


Imagina en Resistencia

ELIANA COSTA, GABRIEL CALVO, PABLO SIZMAN, SERGIO SIZMAN Y GABRIEL SERULNICOFF


Fotoreportaje

FOTOS: SARAIRUA, LAURA TÁRRAGA, PERIODISMO HUMANO, COORDINADORA 25S
MÚSICA: “LA DANZA DE LOS NADIE”, DE HECHOS CONTRA EL DECORO
TEXTO Y PRODUCCIÓN: DESINFORMÉMONOS


Video

REALIZACIÓN Y ENTREVISTAS: SERGIO ADRIÁN CASTRO BIBRIESCA 

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skype: desinformemonos
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"...desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos."
Mario Benedetti

20 de octubre de 2012

GRACIAS POR SU APOYO SOLIDARIO - Pronunciamiento ante la represión policiaca en contra de los estudiantes de la Escuela Normal Indígena de Cherán, la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga de Tiripetío y el Centro Regional de Educación Normal de Arteaga en Michoacán.


En la madrugada de este lunes 15 de octubre, alrededor de las cuatro de la mañana, la Policía estatal y la Policía Federal emprendieron un operativo para tomar la Escuela Normal Indígena de Michoacán (Cherán), la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga de Tiripetío Michoacán y el Centro Regional de Educación Normal de Arteaga de manera simultánea.
Alrededor de 176 estudiantes de la “Vasco de Quiroga” fueron golpeados y detenidos, hasta el momento no se sabe el paradero de los detenidos, ya que según los testimonios de otros estudiantes detenidos horas después y que fueron trasladados a la Estación Barandillas, los primeros estudiantes no se encontraban ahí; lo mismo sucedió en la Normal Indígena de Cherán, en donde también fueron detenidos y golpeados algunos padres de familia.
Tras los operativos simultáneos, estudiantes, pobladores y familiares de los detenidos en las normales se concentraron en diferentes puntos del estado de Michoacán con el objetivo realizar manifestaciones para exigir el respeto a los derechos de los detenidos y la liberación de los estudiantes detenidos, sin embargo la policía realiza cercos a estas manifestaciones y las disuelve con agresiones y detenciones arbitrarias.
Ante los hechos referidos deseamos manifestar nuestro más contundente rechazo ante las claras violaciones a los derechos humanos por medio de las cuales el gobierno estatal y federal criminaliza, reprime y estigmatiza a los estudiantes que exigían el pleno respeto y garantía de su derecho a la educación.
Exigimos la presentación de todos los detenidos, y que el Estado tome todas las medidas apropiadas para garantizar la integridad física y psicológica, ya que se teme que los detenidos puedan ser torturados como ha sucedido en recientes operativos represivos en el Estado.
Exigimos que las autoridades del Estado respeten los derechos humanos de los normalistas y que los elementos policiacos y toda la línea de mando que los ha violentado sean investigados y sancionados
GRACIAS POR SU APOYO SOLIDARIO
ORGANIZACIONES
  1. Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos «Todos los Derechos para Todas y Todos»
  2. Comité Cerezo México
  3. Acción Urgente para Defensores de Derechos Humanos AC (Acuddeh)
  4. Servicios y Asesoría para la Paz AC (Serapaz)
  5. Centro de Derechos Humanos «Fr. Francisco de Vitoria O.P.» A.C
  6. Centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro Juárez
  7. Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero
  8. Alianza Única del Valle
  9. Centro Académico de la Memoria de Nuestra América (CAMeNA) de la UACM
  10. Subversiones Agencia Autónoma de Comunicación (AAC)
  11. Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos «Hasta Encontrarlos»
  12. Red de Antropología Social del Sur
  13. Casa del Migrante de Saltillo (Frontera con Justicia A.C.)
  14. Brigada Multidisciplinaria UNAM
  15. Building Bridges Human Rights – Vancouver Canada
  16. Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL)
  17. Adhesiva. Espai de trobada i acció. (Barcelona, Catalunya, Estat Espanyol)
  18. Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM)
  19. Intal America Latina, Brusela, Belgica
  20. Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos A.C.
  21. Centro «Fray Julián Garcés» Derechos Humanos y Desarrollo Local, A.C.
  22. Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, A.C.
  23. Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo, A.C
  24. Periódico El Comienzo
  25. Coordinadora de Residentes de Tlatelolco
  26. Frente de Lucha Estudiantil Julio Antonio Mella (FLE-JAM)
  27. Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos
  28. Unión popular de Vendedores y Ambulantes (UPVA «28 de Octubre»)
  29. La Reus, Cultural i Solidària per la Pau (Catalunya) reus@lareus.org
  30. Colectivo de Grupos de la Asamblea de Barrios de la Ciudad de México (CG-ABCM)
  31. Brigadas Emiliano Zapata (BEZ-MÉX)
  32. OPC-Cleta
  33. Okupachamama (Universidad Autónoma Chapingo)
  34. Interpelación Colectiva (interpelacioncolectiva@hotmail.com) Mercedes Centena Socióloga, La Plata
  35. Frente Nacional Contra la Imposición
  36. Colectivo Resistencia IMSS
  37. Amig@s de Mumia de México
  38. Red de Defensa de los Derechos Humanos (REDDH)
  39. Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
  40. Unión Por la Organización Estudiantil-FNLS (UPOE-FNLS)
  41. Comité Promotor de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)-Puebla
  42. Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua-Región Malinche
  43. Colectivo Nahui Ollin
  44. Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética los Derechos de los Trabajadores y las garantías Constitucionales
  45. SERPAJ-México
  46. Colectivo «Pensar en voz alta»
  47. Colectiva:arte, comunidad y equidad A.C (Ciudad Juárez, Chihuahua)
  48. Grupo de Articulación Justicia en Juárez. Chihuahua
  49. Union Campesina Democratica Tlaxcala S.S.S.
  50. Frente Ciudadano Tlaxcalteca
  51. Ollín Espacio Feminista Colima, A. C.
  52. Coordinadora Metropolitana de Movimientos Populares
  53. Queda la Palabra
  54. Sindicato Obrero Inmigrante (SOI-CTM)
  55. Asociación Socio-Cultural “Los Nadies”
  56. Plataforma Estatal de Derechos Humanos (PPDDHH)
  57. Acción Directa Autogestiva (Puebla)
  58. Pro Defensa del Ciudadano AC (Durango)
  59. Comité de Derechos Humanos Ajusco
  60. Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra-Atenco
  61. Frente del Pueblo en la Otra Campaña
  62. Comité Amigos de Puerto Rico
  63. Unión de Colonias Populares
  64. Maderas del Pueblo del Sureste, AC (Oaxaca-Chiapas)
  65. Comité Nacional de Estudios de la Energía
  66. Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca A. C.
  67. Red de Izquierda Revolucionaria-Movimiento de Liberación Nacional Red-IR-MLN
  68. Frente Magisterial Independiente Nacional FMIN
  69. Comunidad Indígena Popular Emperador Cuauhtemoc. (Chilpancingo. Guerrero)
  70. Asociación Política Indígena y Popular del Estado de Michoacan (APIPEM)
  71. Fracción de Lucha Popular de LUS
  72. Grupo Interdisciplinario Feminista
  73. Posgrado de derechos humanos UACM
  74. Kolectivo El Rebelde
  75. Agencia Prensa India
  76. Movimiento de Información Cívica de León MICL
  77. Consejo Estudiantil de la Escuela Normal Superior de México
  78. Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL)
  79. Asamblea General de Trabajadores
  80. Colectivo Político La Gota, de Chihuahua
  81. Movimiento Cívico del PRD
  82. Agenda LGBT A.C.
  83. Colectivo antropopraxis de Uaemex
  84. Consejo Estudiantil de Lucha UACM
  85. Colectivo del Fanzin MoTíN
  86. Fundación Diego Lucero, A.C
  87. Editorial Redez
  88. Zapateando, medios libres...
  89. Red de Antropologias Populares de los Sures RAPS - Nodo Querétaro.
  90. Asamblea Estudiantil UANL (Universidad Autónoma de Nuevo León)
  91. Alianza de Tranviarios de México
  92. Movimiento Nacional Organizado «Aqui Estamos»
  93. K’inal Antsetik, A.C (Chiapas)
  94. Colectivo Rosa Luxemburgo-FNLS
  95. Frente de Escuelas Democráticas Febrero 25 (FEDEF 25)
  96. Frente de Estudiantes Democráticos (FED)
  97. Comite de Solidaridad y Derechos Humanos Monseñor Romero
  98. Colectivo La´j´-Hormiga
  99. La Otra Chilanga, colectivo adherente de la Otra Campaña
  100. Organización MAÍZ Tabasco A.C.
  101. Colectivo Cultural Corazón de Piedra Verde
  102. SERPATAB
  103. Colectivo Pro Derechos Humanos «El Caracol»
  104. Asamblea General #YoSoy132 de la Ciudad de Campeche
  105. Red de Organizaciones Sociales del Estado de Campeche
  106. MORENA Indígena del trabajo. Puebla
  107. Galería Autónoma Cu
  108. Coordinación Estatal de Organizaciones Sociales Democráticas (Tlaxcala)
  109. Universidad de la Tierra - Puebla
  110. Colectivo Utopía Puebla
  111. Frente Democrático de la Sección 10 del SNTE
  112. Comité seccional Democrático de la Sección 9
  113. Organización de Braceros «en vida queremos nuestro pago» Presidente Dr. Fidel Chavez
  114. Preparatoria Popular Tacuba
  115. Centro de Investigacion y Solidaridad Obrera A.C Ciudad Juarez Chihuahua
  116. Izquierda Democrática Popular
  117. Agrupación Hombre Nuevo de Argentina
  118. Mujeres Indígenas por Ciarena, A.C. - Oaxaca
  119. Salud y Conciencia
  120. Brigada de Acción Juvenil por la Paz
  121. Casa del Estudiante Joven Guardia Revolucionaria (la autentica Mich)
  122. Frente Estudiantil Revolucionario FER (autentico Mich.)
  123. Estudiantes por una Política Sensata de Drogas (EPSD-UNAM)
  124. ReverdeSer Colectivo
  125. H.I.J.O.S México
  126. Alianza Mujer Azteca
  127. Movimiento Cultural RevolucionArte (colectivo estudiantil de la Universidad Autónoma Chapingo)
  128. Partido Revolucionario de los y las Trabajadores de Cd Juarez Chih
  129. Centro Latinoamericano de Investigación, Intervención y Atención Psicosocial, A.C.
  130. Grupo Ciudadano Autónomo por una Mejor Calidad de Vida
  131. centro de derechos humanos coordinadora 28 de mayo Jalisco
  132. Centro DH Don Sergio (Morelos)
  133. Asociación Latinoamericana de Medicina Social, Región México AC
PERSONAS
  1. Pilar Noriega García
  2. Héctor Díaz-Polanco
  3. Cipriana Jurado Herrera asilada politica en Estados Unidos
  4. Janeth Ramírez Vargas (CDHZL)
  5. Alejandra López Domínguez
  6. Mayra Valenzuela (DDH)
  7. Rocío Culebro Defensora de los Derechos Humanos
  8. Humberto Robles - Dramaturgo
  9. César Godínez Meneses (Otra campaña en Cd. Nezahualcoyotl)
  10. Georgina Martínez Antúnez (Feministas Socialistas)
  11. Javier Gutiérrez Marmolejo
  12. Diego Antonio Contreras Rodríguez
  13. Emmanuel González-Ortega (Barcelona, Estado Español)
  14. Ivanhoe Abraham García Islas
  15. Carlos Perezmurphy
  16. Heriberto Mojica Peñuelas
  17. Hugo Herrera Almaraz
  18. Mtra. Ma. Guadalupe Villaseñor Mercado
  19. Pedro Salvador Guerrero
  20. Cecilia Bárcenas (MPJD)
  21. Elsa Ayón Suárez
  22. Miguel Ángel Rodríguez Romero. Estudiante de Relaciones Internacionales UNAM
  23. María Luisa Cancino
  24. Thalia Guido Zertuche (Yosoy132)
  25. Conrado Acevedo
  26. Julio José Castelán Quiroz
  27. Nay Tomaquito
  28. Jesús Muñoz López (Estado Español)
  29. Mtra. Guadalupe Quijano García (Coordinadora) de la Coordinadora Nacional por un Milenio Feminista
  30. Lena García Feijoo (Historiadora y profesora - México DF)
  31. Jesús Hidalgo Álvarez
  32. Alejandro Castillo Morga
  33. Quetzal Santiago
  34. Raúl A. Rubio Cano (sociólogo- periodista, Monterrey, Nuevo León)
  35. Elsa Rodríguez Saldaña (Prof. en el área de Historia.CCH Oriente)
  36. Maria Zetina T
  37. Eva Capece Woronowicz (PPCPyS, UNAM)
  38. Xorge Vargas V. (Bibliotecario. Puebla)
  39. Catalina Eibenschutz (Académica UAM-X)
  40. Eliane Benarrosh (Paris, Francia)
  41. Beatriz Amézquita (Académica UACM y UNAM)
  42. Daniel Barrios Zaragoza
  43. Bertha Elena Juarez Badillo
  44. Juan Pablo Barrios
  45. Ana Elena Barrios
  46. Artemisa Flores Espínola, (Socióloga. París, Francia)
  47. Emanuel Marcos Abínzano (D.N.I. 27.247.160 - Argentina)
  48. Dr. Héctor Bernal Mendoza. (BUAP. Puebla)
  49. Rosendo Hernández Méndez
  50. David Jericó Villanueva Paredes
  51. Ever Herrera Ramírez
  52. Evaristo Paredes Sánchez
  53. Ana María González Herrera
  54. Maria Elena Paredes González
  55. Alfredo Arteaga y Flores
  56. Hugo Valdés Sánchez
  57. Jesús Gumaro Viacobo Flores (Departamento de Ingeniería Química, Facultad de Química, UNAM)
  58. Agustín Ramírez Agundis
  59. Dr. Antonio Sarmiento Galán (Instituto de Matemáticas, UNAM)
  60. Argelia Guerrero Rentería
  61. Andrea Santos Baca (México DF)
  62. Lic. Meri Mononen-Matias, Coordinadora de México, Unión Finlandesa para la Paz, Asociación de la ONU
  63. Manuel Martínez
  64. Alejandro López de Lara Marín
  65. Pablo Gleason Gonzalez / Cineasta
  66. María Soledad Cervantes Ramírez
  67. Felipe Galván, dramaturgo y novelista mexicano
  68. Javier Flores Gómez (Antropólogo)
  69. Mtra. Catalina Soto Cota, Titular de la Comisión de Derechos Humanos y Universitarios UNISON
  70. Francisco Torres Lopez (Presidente del Partido Nacionalista de Puerto Rico)
  71. Jesús Ochoa y Plácido
  72. Gisela Fabiola Cruz Montalvo, Ayudante en la UAM Xochimilco
  73. Nancy Libertad Barroso Lucero
  74. Lourdes Esteva
  75. Primitivo Rodríguez Oceguera
  76. Gabriela Molina Herrera, maestra de primaria y asesora de la UPN Zacapoaxtla, Pue.
  77. Myriam Fracchia
  78. Pietro Ameglio
  79. Alfonso Flores
  80. Prof. Rafael Xalteno López Molina, Dr. en Ciencias de la Educación
  81. Saul Morales
  82. Maria Elena Velázquez Soto, GEM A. C.
  83. Emilio Guzmán Camacho, arquitecto
  84. Alexandra Guzmán Velázquez, matemática
  85. Karla Helena Guzmán Velázquez, geógrafa
  86. Adriana Ramírez
  87. Rosa Rosano Rdz, por l’Association VivaMexico, Dijon, Francia
  88. Mauricio Macossay Vallado
  89. Marilú Arellano Ojeda
  90. Argelia Renteria Ravizé
  91. Francisco Hernández Rojas UACM
  92. Jorge Juárez Morales
  93. Dra. Ana María Aragonés. UNAM-Instituto de Investigaciones Económicas
  94. Nadia Espetia Orozco
  95. Mauricio Sedano Badiano
  96. Laura Anguiano UACM
  97. Diana Maria Del Rocio Ortiz Ruiz
  98. Gabriel Armando Nagore Cárdenas. Productor audiovisual
  99. Verónica Oikión Solano
  100. Hilda Vázquez - Posgrado en Estudios Latinoamericanos - UNAM
  101. Leticia Zavala
  102. José Ramón Carmona Motolinia, Posgrado en Estudios Latinoamericanos (PELA)
  103. Alma Resendiz
  104. Enrique Ávila Carrillo
  105. Joel Hernández Trejo
  106. Laura Villalobos Nájera
  107. María Salguero
  108. Gabriela Martínez Castillo
  109. Raquel Martínez Valdivia
  110. Ximena Pérez Viveros
  111. Fernando Thirión Romero UNAM
  112. Verónica Guerrero Mothelet
  113. Florencia Mercado Vivanco, Doctorante en Ciencias Antropológicas por la UAM-I
  114. Ing. Cenobio Juárez Vázquez. sociologo rural egresado de la Universidad Autónoma Chapingo
  115. Angel Miguel Cruz Cervantes
  116. Mari Blanca Pérez Martínez. Texcoco, Estado de México
  117. Arely Luciano
  118. Imanol Ordorika, investigador titular, UNAM
  119. Patricio Juárez Flores, Facultad de Filosofía y Letras, UANL
  120. Sol Arguedas
  121. Verónica Isabel Rivera Vázquez
  122. Edith Mónica Hernández Hernández/ UACM
  123. Carlos Román Hernández Martínez
  124. Citlaly Paredes Pomposo (Acampada Revolución 132)
  125. Marisol Simón Pinero
  126. Manuel Becerril Flores. Estudiante de posgrado UNAM
  127. David Eduardo Silva Carmona. Uaemex antropología
  128. Julieta Rivera
  129. Mónica Yerena Suárez
  130. Josefina Bravo Rangel
  131. Magda Sugey Luna Aguayo, Trabajadora de Carrillo Puerto
  132. Alfredo Alvarez Ugalde, estudiante posgrado Ecosur
  133. Isaías Beltrán Aviles
  134. Ma. de Lourdes González Torres
  135. Mtro. José de Jesús Morales Hernández, presidente del Frente de Reconstrucción Democrática
  136. Isabel Galindo Lucas. Murcia-España
  137. Niltie Toledo (Posgrado UAM-Xochimilco)
  138. Miguel A. Silva R. (CoJuDH132)
  139. Verónica Quiroz Estrada
  140. Gerardo S. Romero Glez. Mexicali BC
  141. Luis Roberto Martínez Valdez. Estudiante de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UANL
  142. Carlota Guznmán
  143. Maria Hernandez Jimenez. Xochimilco, DF.
  144. Dra. Adriana Hernández Alarcón
  145. Teresa Ovalles M
  146. Horacio Cevantes Martinez. Srio. de prensa PRD. Reynosa, Tamps.
  147. Juan Pablo López
  148. Javier Saldaña Martínez, UAM Iztapalapa
  149. Gaia Capogna, Italia
  150. Félix Venancio González
  151. Sergio Durán King
  152. Clemente Ávila Godoy
  153. Griselda Domínguez Lerio. Adherente otra campaña, Coatepec, Veracruz, México
  154. María Elena Muñoz Castellanos
  155. Víctor M. Gutiérrez Torres. Xalapa, Veracruz
  156. Lic. Osvaldo Hugo Cucagna D.N.I.4.l33.495-Buenos Aires, Argentina
  157. Juan Cristóbal Velasco Pérez
  158. Perla Leticia Villanueva Chavez
  159. Ana Catalina Valencia Durán. Actriz y escritora
  160. Mayela Angelica Cortes Arzate
  161. Mtra. María Fernanda Carrillo (UACM)
  162. Isabel Lozano Maurer
  163. Maria Luisa Maurer Rios
  164. Sofia Lozano Maurer
  165. Maestra Marina Patricia Jiménez Ramírez, defensora de derechos humanos
  166. Yolanda Castro Apreza (antropóloga)
  167. Candelaria Marrero Jiménez- Islas Canarias (Tenerife)
  168. Prof. Rafael Xalteno López Molina, Dr. en Ciencias de la Educación
  169. Josefina Manjarrez Rosas. Profesora-Investigadora Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
  170. Arquitecta María de Lourdes García Vázquez. Académica de la UNAM
  171. Pepín (Barcelona)
  172. Marco Aurelio Meneses Valencia
  173. Adriana Vázquez Hernández
  174. Alma Eréndira Sandoval Carrillo Posgrado DH UACM
  175. Dra. Catalina García Espinosa de los Monteros. Escuela Normal Superior de México
  176. Humberto Luna
  177. José A. Ramírez
  178. Amarela Varela Huerta. UACM
  179. Elizabeth Ceron
  180. Guillermo Becerril Ávila
  181. María del Cármen González García
  182. Alfredo Uribe Chávez
  183. María Guadalupe Vargas Marín
  184. Efrén Orozco Orozco
  185. Karina Ochoa, profesora-investigadora de la UACM
  186. Dra. Ana Lilia Ceballos. Xalapa, Veracruz
  187. Miguel Ángel Ábrica Sánchez
  188. Angela García Reyes
  189. Alba Martínez. Periodista de Investigación, Continuista y Productora en Radio y Televisión, Fotógrafa
  190. Virginia Ramírez Osorio (Profesora)
  191. Alfonso Leija Salas
  192. Antonia Candela
  193. Elena Ramos Cruz
  194. Sebastián Liera
  195. Karla Isaeth Díaz Pérez. Estudiante Posgrado Estudios Latinoamericanos, UNAM
  196. Clara Isabel Barba
  197. Ricardo Amann
  198. Docente Ma. Esther Navarro Lara. FCPyS-UNAM
  199. Rocio Genoveva Cardozo Beltrán
  200. Eduardo Nasta Luna
  201. Josefina Mena Abraham, Pdta. Grupo de Tecnología Alternativa SC
  202. Judith Arteaga Romero
  203. J. Salomé Hernández
  204. Jorge Pedro López Benitez
  205. Guadalupe De Sampedro Paredes, estudiante de licenciatura de Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
  206. Tonatiuh Jimenez Jimenez
  207. Mauricio Jimenez Espinosa
  208. Julieta Jimenez Castillo
  209. Amaranta R. Jimenez Jimenez
  210. Miguel Valladares Herrera (Profesor de educación media superior)
  211. Miriam Hernández
  212. Cuauhtémoc Miguel Pablo
  213. César Christian Hernández Guzmán, estudiante de Filosofía en la UACM
  214. Fernanda Poblete, estudiante (CoJuDH132)
  215. Claudio Albertani, UACM
  216. Adolfo Mario Bacilio Pomposo
  217. María Eugenia Arias Bocanegra
  218. Esteban Garaiz Izarra
  219. Erandi Sánchez Flores
  220. Ana Barboza Magaña
  221. Diana Fuentes, profesora Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.
  222. Saúl Badillo Chalqueño
  223. Alfredo Lozano Ortega
  224. Mtra. Maria Eugenia de Alba
  225. María Isabel Arèvalo Ahuja
  226. Jorge Luis Tripp Bernal. FCPyS UNAM
  227. Mariamparo Cervantes (Cantante)
  228. Ada Gracía Cortés
  229. Rubén Mercado Terán
  230. Cuautli Hunaac-Cel Mercado García
  231. Clotilde Flores Xicotencatl
  232. Gabriela Molina Herrera UPN-Zacapoaxtla
  233. Rocio Servin Jimenez
  234. Gabriela Huerta Tamayo
  235. Francesca Gargallo Celentani
  236. Helena Scully Gargallo
  237. Sebastián Pizá Ruiz
  238. David Gómez Andrade
  239. Cecilia Zeledón
  240. Olivia Domínguez Prieto
  241. Alfonso Cuevas, Colectivo Tres Piedras, Adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona
  242. Pablo Efrén Duarte Sánchez - unorca Yucatan
  243. Ma. de los Dolores Ochoa
  244. Norma Mogrovejo Profesora Investigadora UACM
  245. Margara Millán, UNAM
  246. Profesora María Rosa Luna Espinosa
  247. Profesor Gonzalo King Díaz
  248. Profesor Agripino Cortés Lorenzo
  249. Profesor Marciano Camilo Salazar
  250. Profesora Diana Flores Carrillo
  251. Profesor Joaquín Rosas
  252. Esther Merino Toxqui. Estudiante de Economía UAM Iztapalapa, Mexico, DF
  253. Oliva Ceballos
  254. Luis Carrera
  255. Rigoberto Gallardo Gómez
  256. Arturo Martínez Nateras
  257. Haydee Eréndira Villalobos Rivera
  258. Laura López Zetina
  259. Mercedes Rodríguez Zornoza
  260. Catarino del Campo
  261. David Rojas de la dirección de la Fracción de Lucha Popular de LUS
  262. Javier López-Osorio (Michoacán)
  263. Samuel Cielo Canales (UACM)
  264. Hortensia Lopez
  265. José Víctor Bolaños Alcántara (FFyL-UNAM)
  266. Teresa Rodríguez de la Vega, Universidad Autónoma de la Ciudad de México
  267. Benigno Arellano Arellano «El aguila descalza»
  268. Antonio Lira
  269. Darvy Batallar Gómez, Directivo de UNARTIS A.C. y ALBAC
  270. Diana Berenice Peñalver Hernández (Estudiante de Arquitectura, Tecnológico de Chetumal)
  271. José Alejandro Zamudio Rosales
  272. Oliva Ramírez Torres (Docente CCH Sur)
  273. Jorge Izquierdo
  274. Beatriz Adriana Rodríguez Gutiérrez
  275. Joel Arellano Ortiz
  276. Mónica García Solís (IMDEC, A.C.)
  277. Lilia Silva
  278. Lucía Flores
  279. María Isabel Arévalo
  280. Paola Lorena Pérez Marcelin (Chiapas)
  281. Guadalupe Staines Orozco
  282. Ernesto Montes Hernández, SITUAM UAM Xochimilco
  283. Mireya González
  284. Airán Fabiola López Vargas
  285. Kristina Martinez
  286. Carlos Álvarez del Castillo González
  287. Romàn Corral Sandoval
  288. Ernesto Rohen Vollrath
  289. Manuel Hernández Torres
  290. Carmen Rodriguez ALAMES -Chihuahua
  291. Pedro Echeverría V. (articulista e investigador)
  292. Maria del Carmen Muñoz
  293. Teodora Landa Valencia
  294. Yolanda Pineda López
  295. Argelia Zapata
  296. James Cockcroft
  297. Bettina Gómez Oliver
  298. Julio César Rincón
  299. Prof. Miguel Bortolini C.
  300. Javier Herrera Saucedo
  301. Héctor Manuel Guevara García (Reportero gráfico)
  302. Iliana Amoroz (Oaxaca)
  303. Alma Sánchez F. Estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
  304. Maria de Lourdes Urbina
  305. Elisa Cárdenas Ayala
  306. Beatriz Eugenia Romero Cuevas
  307. Marisa Fernández Pérez (Xalapa, Ver.)
  308. Ana María Mártínez
  309. Diego Enrique Hernández González
  310. Gabriela Ramírez Flores
  311. Christine Hoedl, Austria
  312. Rocío Becerra Montané. Abogada
  313. Grodecz Alfredo Ramírez Ogando
  314. Salvador Quintana
GRACIAS POR SU APOYO SOLIDARIO

13 de octubre de 2012

"#Yosoy132": corte de caja.

Por César Enrique Pineda.*


Un joven estudiante se detiene ante la fila de policías que custodia las instalaciones de la poderosa corporación Televisa [1]. Junto a unas cinco mil personas, el joven participa en la realización de un cerco humano a la empresa que, rodeada por éstos, se protege de la protesta que denuncia la manipulación informativa de la televisora. El estudiante lee un fragmento de un texto de André Bretón frente a los policías. Más tarde, hay un centenar de jóvenes leyendo poesía ante ellos. Otros bailan break dance. Algunos, regalan flores a los integrantes de las fuerzas del orden. Uno más, con altavoz en mano, cuenta chistes, uno tras otro. La multitud ríe a carcajadas. Entre los policías incólumes, surgen tímidamente, varias sonrisas…

En cinco meses de movilización social, el movimiento #yosoy132 ha logrado realizar un debate inédito entre los candidatos a la presidencia, cercar de manera pacífica durante 24 horas a una poderosa empresa televisiva, realizar un contrainforme inédito, serio y documentado sobre la situación nacional, movilizar a miles de personas en la zona metropolitana y en varias ciudades del país, ha logrado realizar un paro de labores de 24 horas en una treintena de escuelas y facultades; ha reunido, además, a centenar y medio de asambleas -la mayoría estudiantiles-, que se aglutinan en la llamada Asamblea General Interuniversitaria (AGI), habiendo mantenido su unidad interna a pesar de las fuertes tensiones por la diversidad de posiciones que se expresan a su interior. Es mucho, considerando que #yosoy132 aparece para sorpresa de casi todos después de un largo reflujo, no sólo del movimiento estudiantil, sino, en general, de los movimientos sociales en México. Es poco, si se considera que el movimiento juvenil ha decidido tomar como enemigos al régimen, a las televisoras y al virtual presidente Enrique Peña Nieto.

Aclamado y hasta idealizado por la intelectualidad de izquierda; atacado por los medios dominantes y el priísmo encaminado a la presidencia; amplificado y hasta magnificado por los movimientos antisistémicos europeos y estadounidense; visto con incredulidad y cuestionado por buena parte de la izquierda anticapitalista; apoyado y vitoreado por los sectores progresistas de la población, #yosoy132 ha irrumpido en la escena política nacional de 2012, haciendo lo que los subalternos hacen cuando comienzan a dejar de serlo: constituirse como sujetos políticos. Entender a este sujeto colectivo polimorfo, diverso, contradictorio, es tarea esencial para comprender los siguientes pasos de las luchas subalternas en México. Aquí, algunas notas desde el horizonte interno del movimiento para ello.

Colisiones

Tres procesos sociales colisionaron para formar #yosoy132. Cada colisión provocó una ola expansiva de participación, dándole figura al movimiento. Sus efectos no han concluido hasta hoy y, a la vez, integran la potencia y los límites del movimiento. Cada choque ocurrió en una acción colectiva, desorientando a los protagonistas y arrastrando a todos a la formación de un proceso de movilización social difícil de caracterizar. Son tres, los momentos constitutivos del movimiento: la protesta en la Universidad Iberoamericana el 11 de mayo de 2012; la manifestación autoconvocada por las redes sociales contra Enrique Peña Nieto, apenas unos días después, el 19, y la asamblea multitudinaria en Ciudad Universitaria el 30 de ese mismo mes. Atravesadas las tres por el momento simbólico fundante del movimiento: la movilización convocada en la Estela de Luz el 23 de mayo. Revisemos cada una de ellas.

Como bien se sabe, la llama que incendió la pradera, fue la protesta de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana [2] contra la visita de Enrique Peña Nieto a dicha institución. No es novedoso que los chavos de la Ibero participen políticamente. Grupos cardenistas primero, y obradoristas después, siempre han impulsado acciones en tiempos electorales. En su momento, los grupos zapatistas fueron importantes en los campus Santa Fe y Puebla. Lo novedoso, fue la inteligencia colectiva de los estudiantes, por un lado (utilización claramente mediática de máscaras, videos en youtube, utilización de las redes sociales), y la interacción antagónica con el candidato priísta, por otro. Probablemente, si el candidato no hubiera respondido y azuzado de manera equívoca a los estudiantes y, si el presidente del Partido Revolucionario Institucional no los hubiese acusado de porros [3], no se habrían desencadenado los acontecimientos que provocaron la formación del movimiento. La acción de protesta se hizo en el lugar correcto, en el momento electoral correcto, con los reflectores de los medios de por medio, con la respuesta incorrecta del candidato y con el brillante revire estudiantil de los 131 [4] estudiantes que participaron en la protesta en youtube. De ahí surgiría una improvisada dirección del movimiento, representada en los chavos ibero y sus audaces aliados del ITAM [5]. La primera ola de expansión había iniciado: sin quererlo, los estudiantes habían lanzado fuego a la hierba seca. No sabían que el repudio a la candidatura de Peña Nieto, provocada por la situación de emergencia que vive el país y por el miedo al regreso del viejo régimen, era tan extendida. De pronto, un pequeño grupo de manifestantes, sin mucha experiencia política (aunque con claros liderazgos carismáticos entre ellos, especialmente del ITAM), había provocado la reacción social generalizada que se expresaría en las movilizaciones posteriores y, en especial, en la manifestación de la Estela de Luz el 23 de mayo. Esta pequeña dirección intentó dirigir sus baterías contra los medios de comunicación, a través de su principal demanda: democratización. Sin embargo, la ola expansiva ya había salido de sus manos.

De manera paralela y subrepticia, o mejor, subterránea y subalterna, en forma independiente a los acontecimientos en la Universidad Iberoamericana, se estaba generando una segunda ola expansiva. Su extraño protagonista es, simplemente, “la gente”. En las redes subalternas (entre amigos, en los trabajos, en las escuelas, entre los activistas, entre los no organizados), había crecido una certeza en medio del desastre que vive México y en medio del proceso electoral: “tenemos que hacer algo”. No obstante, los canales para hacer algo estaban obstruidos, debilitados o en silencio, como veremos más adelante. La segunda ola expansiva se inició con otra llama: la convocatoria a la movilización antipeña, surgida en las redes sociales [6]. Sin centro ni organización, este proceso de la “sociedad civil” que se expresa en momentos de emergencia, se había activado. Como en otros momentos de crisis (el levantamiento zapatista, la masacre de Acteal, el encarcelamiento de los estudiantes del CGH), la gente no organizada estaba dispuesta a movilizarse, esta vez, en medio de las elecciones, para detener el peligro del regreso del viejo régimen representado por Peña Nieto. Esta “sociedad civil” -parecida a la multitud propuesta por Antonio Negri [7] -, que se moviliza en situaciones críticas, que no tiene líderes ni organización, pero que también es volátil y efímera, estaba por reaparecer en escena. Ese extraño fenómeno de participación ciudadana que, desde 1985 aparece y se desvanece como oleadas de actividad política de la población no organizada, estaba por activarse. Si las redes sociales (facebooktwitter) son la digitalización del “boca en boca”, lo que estaba sucediendo era la activación de la participación ciudadana, a partir de la politización de los vínculos cibernéticos. La segunda ola expansiva había comenzado con una sola consigna: No a Peña Nieto.

Ambas olas colisionaron. Las llamas se confundieron, pero el proceso más poderoso, el movimiento del NO a Peña Nieto, absorbió a los desconcertados estudiantes. Trataron de no ser subsumidos, deslindándose de la marcha anti Peña Nieto. Era tarde. El movimiento había comenzado. En las siguientes semanas, a regañadientes, los estudiantes de las escuelas privadas tendrían que aceptar (aunque nunca públicamente, como lo sostienen hasta ahora), que su acción de protesta se había mezclado, de manera indisociable, con el sentimiento popular generalizado “anti Peña Nieto”.

Sin embargo, la tercera acción colectiva, que también definiría el carácter y rumbo del movimiento fue, sin lugar a dudas, la emblemática asamblea multitudinaria en Ciudad Universitaria [8]. El movimiento antipeña y el movimiento de las escuelas privadas, colisionarían con un tercer actor: los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y de otras universidades públicas. La colisión generó una tercera ola expansiva. El movimiento crecía en cuestión de días. Nadie podía controlar lo que estaba sucediendo.

Precedida la asamblea en Ciudad Universitaria por la movilización masiva del 23 de mayo cuyo punto de partida era la Estela de Luz [9] donde todos los estudiantes se encontraron cara a cara por primera vez, sorprendidos de su propia convocatoria en esa acción colectiva emblemática que formaría de manera incipiente al corazón del movimiento.

Desde 2011, se percibía que el reflujo estudiantil estaba por terminar. Las acciones de coordinación y movilización de la Coordinadora Metropolitana Contra la Militarización (COMECOM), entre numerosos y diversos grupos estudiantiles, anunciaban el fin del largo letargo estudiantil post huelga universitaria 1999-2000. Aunque pequeñas, las movilizaciones hacían evidente que los últimos trastornos de la huelga habían pasado y que una nueva generación de activistas y de estudiantes estaba dispuesta a actuar. Con ellos y con muchos otros no organizados, colisionaron. De éstos y de dicha asamblea multitudinaria en las llamadas “islas” de Ciudad Universitaria, surgiría menos visiblemente la tercera característica del movimiento: su posición antineoliberal que daría un importante giro a la orientación inicial del movimiento.

El movimiento del NO (no a la manipulación mediática, no a Enrique Peña Nieto y, en menor medida, no a las reformas neoliberales), había surgido. De cada uno de los procesos, brotaron sus componentes y sus demandas:

Una pequeña e improvisada dirección estudiantil, que funcionó en la integración de la llamada “Coordinadora” y que después de que ésta se disolviera, algunos de sus integrantes siguieron fijando posiciones importantes de #yosoy132, aunque con una influencia relativizada.

Las asambleas -que aparecerían después de que fueron convocadas en la manifestación de la Estela de Luz-, expresándose en la UNAM e integrándose a la asamblea interuniversitaria, al momento de escribir estas líneas siguen funcionando, con un difuso programa de lucha y como espacio fundamental de decisión política y organizativa, recuperando la larga e histórica tradición asamblearia del movimiento estudiantil mexicano y anclando la participación en la democracia directa más que en la estructura organizativa de #yosoy132.

Por último, el movimiento popular y de la sociedad civil anti peña nieto (probablemente, en forma mayoritaria juvenil), que respondió a la convocatoria de #yosoy132; más amplio que la estructura estudiantil, tiene una lógica propia, demostrada en las numerosas movilizaciones autoconvocadas sin la participación formal de #yosoy132, con una única demanda visible: No a Peña Nieto.

La emergencia de este complejo actor ha sido aplaudida por buena parte de la izquierda y ha generado amplias simpatías, quizá no tanto por su elocuencia ni por la complejidad de sus propuestas, sino por aparecer como símbolo de esperanza en medio de la incertidumbre y de la catástrofe nacional, así como por estar encabezada por ese otro emblema en los procesos sociales: la juventud.

De vacíos y ausencias. Los estudiantes al rescate

#yosoy132 aparece en el contexto del vacío de dirección y de inmovilización que ha dejado la ausencia, la incapacidad y la debilidad de las izquierdas [10] y de los movimientos sociales en México. Aparece entonces, llenando un espacio difícil de ocupar: orientar la oposición al régimen.

Y es que la lucha callejera y de antagonismo frente a los poderosos -debemos reconocer-, ha venido a menos en los últimos años, a partir de una serie de errores y de derrotas de los principales referentes articuladores de las izquierdas en México, dejando al menos, seis visibles vacíos y ausencias.

Después del movimiento contra el fraude en 2006, el lopezobradorismo abandonó el campo de impugnación y resistencia popular al régimen calderonista basado en la movilización (representada simbólicamente en las acciones colectivas de las Adelitas [11]), para concentrarse en la organización de una estructura de vigilancia electoral. Dejó las calles para afiliar uno a uno a sus seguidores, no con el fin de resistir la guerra calderonista, su gobernabilidad y su hegemonía, sino para enfilarse en la contienda electoral, quizá desde entonces con la pretensión de construir una nueva expresión partidaria [12]. El campo de acción popular fue hecho a un lado para centrarse en la acción electoral, dejando el camino libre al gobierno de ignominia del derechista y conservador Felipe Calderón. Esta decisión generaría un vacío político estratégico. Aunque López Obrador se mantendría vigente como alternativa política electoral, los referentes y formas de participación (el Movimiento de Regeneración Nacional, el voto, los partidos de su coalición), no podían ni alcanzaban a encauzar la indignación popular por la situación del país; más bien, buscaban organizar la estructura de vigilancia electoral acorde a las necesidades de su candidatura. A pesar de la simpatía hacia estas formas de participación, mucha gente no podía acceder a las jerárquicas, burocráticas, clientelares y, en ocasiones, poco atractivas y esclerotizadas formas de participación de esta expresión.

Por otro lado, el zapatismo y la izquierda anticapitalista representada en La Otra Campaña [13], quedaron neutralizados y en silencio después de la terrible represión en Atenco [14] y del profundo cuestionamiento a su legitimidad por su ruptura con la izquierda institucional. La ausencia y el silencio de estas fuerzas ha dejado libre el campo de acción política nacional a otros actores; por lo que, las propuestas, discursos y procesos autonomistas, anticapitalistas, libertarios y de los pueblos originarios, ciertamente quedaron ocultos para buena parte de la población dispuesta a movilizarse y para una nueva generación que desconoce muchos de estos procesos radicales de largo aliento.

En su momento, la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO) significó un referente de acción política que muchos intentaron emular [15], reproduciendo su forma en otros estados distintos a Oaxaca. El cercenamiento de tajo de la dirección del alzamiento popular de 2006 por la represión y la persecución generalizada en ese movimiento, aceleró las contradicciones internas que ya eran fuertes en el proceso [16]. La derrota de la APPO y su desaparición como opción social, denota un tercer elemento de vacío en el antagonismo frente al régimen. Lo mismo sucedería con los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas quienes, a pesar de su heroica resistencia, no pudieron encauzar la enorme simpatía y solidaridad de los sectores de izquierda que inundaron las calles para apoyarlos cuando se produjo la desaparición de Luz y Fuerza del Centro [17].

Asimismo, el movimiento de base de comunidades en defensa de la tierra, el territorio y los bienes naturales -representado por unas 200 resistencias locales ubicadas en buena parte del país-, opositor a megaproyectos depredadores de minería a cielo abierto, de construcción de represas, carreteras, proyectos turísticos y otros proyectos de infraestructura o depredación ambiental, no ha logrado consolidarse como un actor político nacional unificado. A pesar de que las comunidades en resistencia contra el despojo y la depredación aumentan, su atomización y dispersión es aún muy profunda. No ayuda tampoco la incomprensión de los movimientos sociales de izquierda que no alcanzan a dimensionar ni la catástrofe ambiental ni las demandas de todas estas resistencias. Por otro lado, los intentos realizados para aglutinarse en la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales [18] y otros espacios y plataformas de articulación, han sido insuficientes para visibilizarlas como un movimiento en común, por lo que han quedado ocultas, también, para la base del movimiento Anti Peña y para la mayoría de los estudiantes de #yosoy132, que ignora la amplitud y diversidad de las resistencias socioambientales.

Por último, la creciente indignación por la violencia y la guerra calderonista vivida en una gran parte del país, tuvo un momento de brillo cuando surgió el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011 [19], el cual encauzó la protesta en las movilizaciones que, en mayo de ese año, reunieron a casi cien mil personas. Sin embargo, la estrategia de diálogo con el Ejecutivo en Chapultepec, muy pronto desmotivó a miles de ciudadanos que se sentían convocados por la emergencia de detener la violencia. Aunque con completa legitimidad y con una crítica certera a la clase política –a pesar de las antipatías del lopezobradorismo-, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad no logró articular las indignaciones ni las rabias provocadas por el desastre del gobierno calderonista. En buena medida, ello se debió a un acelerado proceso de deslegitimación generado por su estrategia y por su forma de diálogo con el poder, así como por la incapacidad para evaluar que, una de las prioridades del movimiento, era ser la expresión masiva y popular de la indignación contra la violencia y la guerra en la calle, fielmente representada en el “estamos hasta la madre” y “no más sangre”, reduciendo la rabia generada y su potencia como sujeto político nacional contra la guerra al discurso subalterno de las víctimas de ella.

En suma, a pesar del enorme descontento contra el régimen, evidenciado una y otra vez en movilizaciones y en abucheos contra el presidente, en el enojo al interior de los movimientos sociales, en las reacciones frente a la situación de crisis económica, de caos por la violencia y de numerosas acciones autoritarias, los distintos esfuerzos y procesos sociales no habían podido dar cauce y expresión a la energía social que venía creciendo, al menos, desde 2009. Por ello, la sociedad civil, la multitud, no había encontrado espacio ni convocatoria para expresar su repudio. Ninguna de las izquierdas la convocó. Ninguno de los procesos tuvo la capacidad de mostrarse como alternativa de participación. La represión, la desarticulación, y también las diferencias internas e ideológicas, así como profundos errores estratégicos, impidieron que estos importantes procesos sociales pudieran encauzar la energía anti-régimen que se iba acumulando. La sociedad civil, esas miles de personas sin organización, no habían sido convocadas, como había sucedido una y otra vez en el pasado.

Lo novedoso es que hoy, sin convocatoria central, esa “sociedad civil” [20] se auto-convocó en medio del proceso electoral, considerando que tenía que actuar. A finales de mayo, se detonó un movimiento de la sociedad civil claramente expresado en las movilizaciones realizadas sin centro, sin organización ni partido, y también, sin la convocatoria formal de la dirección asamblearia de #yosoy132; el movimiento estudiantil, representa el sector organizado que intenta expresar la dirección política de ese movimiento ciudadano más amplio. El movimiento estudiantil es la forma más organizada y más clara de expresión del descontento social, que se articula como sujeto autónomo en torno a la coyuntura electoral y de manera totalmente independiente a todos los procesos sociales que hemos descrito.

De manera que, #yosoy132 viene a ocupar un difícil lugar: el de enfrentar cara a cara al régimen, en un momento de reflujo importante de la movilización social, en el que las resistencias –como las de los pueblos indios y las de las luchas socioambientales-, no se expresan en el escenario nacional sino en sus localidades. Tarea titánica que se antoja inviable, reconocida en la consigna repetida desde hace meses en el movimiento estudiantil: “los estudiantes no podemos solos”.

Sin embargo, el movimiento estudiantil no ha comprendido que sólo es una parte –la orgánica- de un movimiento sui generis de la sociedad civil. El peligro radica en que, así como ese movimiento se activó y se autoconvocó de manera espontánea, puede desvanecerse y desaparecer de la misma manera, como al parecer ha estado sucediendo ya en la más reciente etapa del movimiento.

Por otro lado, los límites de la capacidad de #yosoy132 son evidentes, ya que no ha provocado una crisis en el régimen, así como tampoco ha logrado -hay que decirlo-, una adhesión importante por parte de las resistencias sociales existentes ni una participación popular desbordante o abrumadora [21].

Curiosamente, buena parte del destino de un movimiento estudiantil que defiende rigurosamente su autonomía, depende hoy de la reacción y de la acción de las izquierdas y de las resistencias sociales y populares.

Para #yosoy132, el peligro no sólo es enfrentar al nuevo régimen; también, que el movimiento de la sociedad civil se desvanezca o bien que los estudiantes no logren articularse con las resistencias y los movimientos mexicanos, quedándose solos. De ello dependerá la nueva correlación de fuerzas entre el priísmo en el poder y las luchas subalternas en la nueva etapa que comienza a partir del 1 de diciembre.

La novedosa biosíntesis de los elementos de #yosoy132: juntos y revueltos por el cyberdesmadre

Ciberpolítica, política estudiantil asamblearia y política de la multitud, son los componentes que constituyen su potencia pero, al mismo tiempo y de manera cada vez más riesgosa, sus límites y debilidades. Veamos cada uno de ellos.

Discuten por las redes sociales temas sustantivos; utilizan innumerables plataformas cibernéticas que los ayudan a recaudar recursos para conciertos, a difundir videopropaganda, a diseñar y manipular creativamente imágenes, a divulgar, a crear y a editar audios, así como a construir documentos a la manera “wiki”. Se llevan a cabo reuniones virtuales y surgen iniciativas en red, que fluyen por las canales del ciberespacio. Es una nueva generación, con nuevas herramientas, y también, con una nueva inteligencia colectiva (¿general intelect? [22]), que aglutina una diversidad de capacidades, saberes y haceres.(¿cognitariado? [23]) La red permite crear grupos y subgrupos de afinidad, de trabajo, ofreciendo una rica multiplicidad de posibilidades. Tiene lugar una interacción sin precedentes, que permite que el movimiento continúe fuera de las asambleas y de las movilizaciones. La discusión, el intercambio y la creación de iniciativas crecen geométricamente en la matrix. Hay un cibermovimiento. Arde la red de opiniones, iniciativas y propuestas

Pero, no todo es potencia y posibilidad. Parcialmente determinadas por la estructura comunicativa de las redes, las discusiones son fragmentarias, caóticas, efímeras. La ruptura de la linealidad intersubjetiva es potencia y, a la vez, peligro, ante el hecho de que las decisiones políticas sean tomadas de manera abigarrada a punta de twits y likes; que lo banal y lo superficial de la estructura de las redes sociales comerciales determine la forma de la discusión; que las iniciativas surgidas de la red se vuelvan una ciberdictadura activista que lleve a numerosos excesos, impulsando actividades riesgosas a las que acuden sólo unos pocos; a movilizaciones desgastantes, sin organización ni objetivos claros; a iniciativas políticas sin previo convencimiento ni consenso, que favorecen el establecimiento de protagonismos y liderazgos sin consulta.

La síntesis es que existe una ambivalencia de la ciberpolítica: potencia creativa en red, que anuncia una nueva forma de libertad y de hacer política, pero también, atomización y babel, que no permite coordinar ideas ni acciones, que sólo posibilitan que cada quien haga lo que quiera, en ocasiones, con sentidos mutuamente excluyentes y contradictorios, y que se valore más la libertad individualizante de cada iniciativa que la deliberación para impulsar la coordinación colectiva. Está claro que las redes sociales se politizan y politizan pero de ninguna manera son el origen sino el vehículo del movimiento. Este se expresa de manera viral (como todos los movimientos sociales [24]) pero estas redes subalternas están ancladas en lo virtual, en la máquina-red, por lo que #yosoy132 –como muchos movimientos recientes- tienen también un carácter cyborg, dependiente de la red virtual y es a la vez, potencia descomunal de acción política colectiva.

En lo que a las asambleas se refiere, existe una complejidad y una diversidad mucho más grande que la que se expresa públicamente y, mucha menos organización y coordinación de la que se aparenta. También hay que decirlo, existe una tensa y, a la vez, inteligente unidad de un variopinto espectro de ideologías y posiciones políticas. Éstas son, al menos, ocho.

Identificamos una primera posición –quizá la dominante frente los medios de comunicación, pero no necesariamente en el movimiento en su conjunto-, a la que claramente podríamos caracterizar como liberal progresista. Insistió en la lucha por la creación de una tercera cadena televisiva; habla de no desconocer las instituciones, de no salirse del cauce legal ni de la vía institucional; propone que el horizonte del movimiento sea la contraloría ciudadana, la vigilancia permanente al gobierno y sus instituciones. No le gusta el carácter antineoliberal del movimiento acordado en la asamblea multitudinaria “de las Islas”. Aunque esta posición se encuentra más o menos representada en las más activas escuelas privadas, no es exclusiva de ellas. Vigila siempre, sin embargo, la autonomía del movimiento, especialmente de la izquierda institucional.

Una segunda posición, que goza de gran simpatía entre muchos, es la que podríamos enmarcar en las expresiones que apuntan al lopezobradorismo. Sin hacerlo explícito por el carácter apartidista del movimiento y, sin ser parte orgánica de los partidos ni de las plataformas ciudadanas como MORENA, esta posición se alinea con las demandas y propósitos de lo que fue el movimiento progresista; muchos de sus seguidores percibieron como una alternativa más incluyente y novedosa de participación a #yosoy132 que las estructuras abiertamente lopezobradoristas. Sin embargo, las simpatías deben ser guardadas celosamente, debido a que al interior del movimiento existe el tabú explícito de hacer públicas las preferencias electorales. Es una posición ciudadana que, no obstante, confluye con los tiempos y ritmos de la izquierda institucional. También ha tenido visibilidad y dirección mediática. Asimismo, se debe dejar claro que algunos comités u organizaciones de corte tradicional y ortodoxo de izquierda forman parte de esta posición, complejizando la adhesión al lopezobradorismo, que va desde posiciones acríticas hasta una demanda de radicalización de la posición del excandidato. Muchas son las tonalidades con que estas posiciones se expresan.

Un tercer componente al interior del movimiento estudiantil, son los grupos organizados de la UNAM, con orientación socialista de larga tradición activista en dicha universidad y en otros grupos y comités estudiantiles. Al tener mayor experiencia, influyen en el movimiento pero no lo conducen -como todos los demás-. Su crítica antisistémica ha ido ganando terreno en un movimiento reacio a debatir a profundidad; con el pasar de las semanas y después del fiasco del proceso electoral, sus opiniones y propuestas han comenzado a ser respetadas. Para estos grupos fue difícil incorporarse a un movimiento que rechazaba las injerencias de los colectivos organizados, y que incluso, mostró numerosas actitudes intolerantes y excluyentes. Si bien alguno de estos grupos impulsan una clásica, ortodoxa y aburrida estrategia de “ganar las asambleas”, lo cierto es que la madurez en la mayoría de ellos se ha hecho presente, guardando ciertos límites en su actuación, y aún, aportando al proceso en su conjunto. La leyenda negra sobre estos grupos y su supuesta confabulación para tomar la conducción del movimiento (repetida por los comunicadores televisivos y radiofónicos, teniendo eco en un sector del movimiento), ha sido sólo parte de las tensiones internas que detallaremos más adelante. A pesar de que algunos de estos grupos, en efecto, intentaron hegemonizar la conducción estudiantil, hubo cautela frente a una respuesta inequívoca del resto de los estudiantes que les impuso a estos grupos un veto y rechazo contundente sobre una posible conducción hegemónica.

En la misma tendencia, pero de manera independiente a los procesos organizativos e ideológicos de estos grupos, las facultades y escuelas tradicionalmente politizadas han tomado algunos roles importantes para el movimiento estudiantil pero ancladas en conducciones colectivas y cambiantes que han mutado a lo largo del movimiento tanto por su composición como por sus liderazgos.

Por otro lado, algunas escuelas públicas, aliadas de asambleas populares callejeras, han comenzado a tener un rol protagónico, proponiendo acciones directas como tomas, cierres y levantamiento de plumas carreteras, integrando un pequeño pero significativo bloque duro que privilegia más este tipo de acciones.

Aunque en el ambiente se percibe una amplia simpatía con los pueblos indios y sus luchas, lo cierto es que las posiciones autonomistas y libertarias son reducidas o minoritarias. Dispersas aquí y allá, no influyen en la orientación del movimiento en su conjunto. Algunos grupos y activistas intentan tender puentes, discursivos y en la acción. Sin embargo, la ausencia de organizaciones que visibilicen y expongan dichas posiciones de manera organizada y sistemática, hace que aunque presente, esta posición sea secundaria y minoritaria.

Empero, la última posición, la más importante, es la que llamaría la de “los indignados”: miles de jóvenes no organizados, hartos de la situación del país, de las evidentes mentiras televisivas, cansados de violaciones y arbitrariedades del poder, los indignados no tienen referencialidad ideológica única. Indignados por la represión en San Salvador Atenco, o por las miles de muertes por la guerra contra el narcotráfico, no habían encontrado mecanismo de participación ni de expresión; #yosoy132 apareció como la mejor forma de hacerlo: cercana, novedosa, fresca, irreverente, y además, políticamente correcta, moderada, pero crítica, independiente. Están a la vez, cansados de las direcciones y organizaciones tradicionales estudiantiles, con severas críticas, la mayoría de ellas acertadas y algunas más, desproporcionadas.

Pueden tomar posición por una u otra de las tendencias, o bien, dar la razón, en algunas ocasiones a unos, y en otras, a los contrarios; son quienes desconfían de las prácticas de la izquierda ortodoxa, y muchos de ellos también de la izquierda institucional; quienes no tienen una claridad política ni estratégica, pero están enojados y quieren dejar de ser subalternos, quieren expresar su indignación actuando. Aquellos que no saben claramente cuál es la acción correcta, pero se atreven a desafiar el conformismo, saliendo a la calle, acudiendo a su asamblea, aprendiendo. Muchos de ellos confiaron en la elección, y se han ido desencantando del proceso electoral; con el pasar de las semanas han ido cuestionando al sistema democrático en su conjunto; quienes -como plantea el historiador E.P. Thompson- se han ido politizando y concientizando a partir de la lucha misma. Los que van conociendo experiencias indígenas como la de Cherán, campesinas como la de Atenco, socioambientales como la de Huexca y enseguida se organizan para apoyarlas. Son los que creativamente participan, aprenden –no sin errores- a conducir una mesa asamblearia, a deliberar en colectivo, a organizar y organizarse. Sin embargo, son también los que con una desconfianza exacerbada en la organización y en los discursos antisistémicos sobrevaloran las acciones mediáticas y creativas, y menosprecian en ocasiones la organización de base, la politización y el análisis anclados en cierta ideología con tintes posmodernos que lleva al delirio la utilización de las redes sociales como innovación en las formas de hacer política.

Son los que, literalmente, se ponen la camiseta de #yosoy132 (que se vende en marchas y otras actividades masivas), porque se ha formado una identidad política juvenil que grita: ¡Estoy indignado! ¡Quiero hacer algo! ¡Quiero participar! Esa parte del movimiento es la más interesante, porque representa el fenómeno de la indignación, de la acción colectiva, de la naciente política subalterna que busca horizontes, que quiere aprender, que se politiza y radicaliza.

Sin embargo, no hay que confundirse. Aunque existen estas posiciones, no aparece la política de corriente, grupo o tendencia, vista en el Consejo General de Huelga. Estas racionalidades conviven, se toleran y actúan conjuntamente. Existen varias razones para ello.

A diferencia del movimiento estudiantil de 1999-2000 en la UNAM , el origen de este nuevo proceso tiene lugar fuera de ella, en medio del contexto electoral. El cariz e identidad prácticamente indeleble de #yosoy132, anclado en la ciberpolítica y en las posiciones de las escuelas privadas, marcó al movimiento en su conjunto y el resto de los grupos respetan dicha identidad.

Un factor insoslayable para que estos grupos -aunque tensos entre sí- no hayan llegado a la disputa abierta, es que ninguno es tan fuerte como para imponerse a los otros. Para todos los grupos, tendencias y posiciones, el movimiento es más grande e incontrolable que sus propias fuerzas. La dispersión organizativa es también la dispersión de poder, por lo que, aunque algunos tienen más influencia que otros, lo cierto es que nadie puede tomar por completo la conducción, tanto por debilidad, como por el carácter y estructura del propio movimiento. Los intentos al inicio del movimiento de ganar la hegemonía de la conducción por varios bandos resultaron en una especie de equilibrio inestable, donde se detuvieron unos a otros las exacerbaciones de conducción. La desconfianza entre todos los grupos hace que cada uno de ellos accione políticamente con prudencia y ante la posible respuesta del resto.

Existe, además, cierto temor (que incluye a todas las posiciones) de repetir las divisiones vistas en el movimiento del CGH. Es tabú catalogar a unos u otros de ultra o de moderado (aunque se haga en privado en ambos bandos, nunca se argumenta dicha etiqueta en público).

Por último, las posiciones se equilibran por algo que no había existido en otros momentos: sensatez. Para quienes militan en organizaciones de la UNAM, es claro que la participación de los estudiantes de las escuelas privadas ha sido piedra de toque para el éxito del movimiento; por ello, aunque con enormes diferencias, la necesidad de mantener la unidad es un consenso. De igual forma, si bien los grupos de las escuelas privadas y los grupos de la UNAM no comparten la visión e influencia de la izquierda institucional, saben que en la coyuntura y dentro del sentimiento popular anti Peña, esta posición tiene un lugar dentro del movimiento. De manera que, aunque -de nueva cuenta- con tensiones, éstas no llevan a la ruptura. Por último, los estudiantes de las escuelas privadas entienden que el fenómeno de #yosoy132 se masificó con la participación de las universidades públicas, que son las que empujan la movilización callejera y la participación estudiantil mayoritaria. Todos, en resumen, son sensatos y no sólo saben que se necesitan unos a otros, también, que no desean erosionar la unidad del movimiento.

A pesar de esta tensa unidad interna, existen profundas contradicciones en la dirección del movimiento. Una es vertical y otra horizontal.

La contradicción de carácter vertical se expresa en el desfase entre dirección y movimiento, en un proceso en el que existen distintos niveles de participación del fenómeno de movilización popular-civil.

El primer desfase y desarticulación se produce entre el movimiento amplio y ciudadano anti peña nieto y el movimiento estudiantil. El primero, no reconoce por completo las directrices marcadas por el segundo y, este último, no tiene propuestas ni capacidad para organizarse con los que no son estudiantes. Para cuando escribimos estas líneas, la movilización popular no organizada y no estudiantil prácticamente se ha desvanecido a pesar de su importancia durante los meses de mayo, junio, julio y agosto.

La segunda contradicción está dada por la existencia de un desfase al interior del movimiento estudiantil en su expresión orgánica (las asambleas), reducida en comparación con la participación y movilización estudiantil que es mucho más amplia. No todos los estudiantes reconocen las directrices emanadas de las asambleas coordinadas en la Asamblea General Interuniversitaria (AGI). Varias asambleas rebasan al órgano de dirección. Pero también hay que decirlo, la mayoría de los estudiantes no participa tampoco en las asambleas.

Por último, aunque no menos importante, si bien las asambleas reunidas son formalmente el espacio de orientación política del movimiento, el origen y desarrollo de #yosoy132 marcó algunas influencias y la visibilidad de ciertos actores que han tenido mayor peso político. Algunas asambleas y comisiones de trabajo han tenido un rol conductor, el cual, después del primero de julio, se relativizó. A pesar de ello, existen tensiones entre lo que mandata la AGI (que casi siempre es un mandato incompleto, o parcial e incluso confuso) y lo que dicen, opinan, operan e impulsan muchas asambleas y comisiones de trabajo por su cuenta (que no siempre representan el espíritu general de la discusión o que deben llenar los vacíos dejados por la propia AGI).

Aunque existen estas contradicciones verticales, quizá lo más importante es que los estudiantes han chocado con las preguntas que antes se hicieran piqueteros y asamblearios argentinos, que hace más de un siglo se hicieran los centralizadores e impulsores de la organización federada, y que hoy se repiten en buena parte del movimiento independiente en varias partes del mundo. ¿Cómo construimos la horizontalidad? [25] ¿Cómo coordinamos nuestras autonomías? En suma, cómo se hace una nueva forma de hacer política. La respuesta no es sencilla.

La política de la multitud: entre el abismo de babel y una nueva forma de hacer política

Un joven pasa al micrófono en el pleno de la Asamblea General Interuniversitaria. El silencio es casi total e impresiona, ya que el auditorio está repleto, con más de 500 personas entre voceros y observadores. El estudiante se pone nervioso y le tiembla la voz. Los asistentes mueven las manos a la manera que aplauden los sordomudos, agitándolas sin palmar. Es su forma de alentar, con aplausos silenciosos, al tímido orador, para que tome valor y continúe su intervención. Así expresan los jóvenes de #yosoy132 su consenso. Es un momento conmovedor.

Horas después, unos cuarenta estudiantes entran rabiosos al auditorio. Exigen se les de la palabra. Después de varios minutos de disputa por querer hablar fuera del orden temático, acusan a todas las asambleas por dejarlos solos en su acción de “levantamiento de plumas” en carreteras. La asamblea se revuelve entre quienes los apoyan y quienes difieren. Junto a las manos agitadas sin palmar de los primeros, aparecen los antebrazos cruzados de muchos otros, formando una gran “X” que simboliza el desacuerdo; hay numerosos gritos y desorden. Cuando pasa el exabrupto continúan las intervenciones.

Expresan un verdadero ametrallamiento de propuestas. Una cascada de iniciativas y creatividad se refleja en cada intervención: algunas asambleas, desean recuperar la memoria del movimiento y proponen un archivo gráfico; otras, quieren elaborar un documental; otras más, un canal de televisión por internet; otras, movilizaciones a las embajadas para protestar; una escuela más, anuncia un Encuentro Nacional por la Educación; otras, hablan del boicot económico a la empresa Soriana. Se propone la toma de la Bolsa de Valores. Otros, impulsan brigadas y actividades en los barrios populares. Algunos más, festivales de rock y encuentros con los pueblos originarios. Las propuestas de movilizaciones van desde lecturas masivas afuera de las instalaciones del Partido Revolucionario Institucional hasta toma de carreteras y paro nacional. Se agitan las manos de muchos una y otra vez. Aparecen los antebrazos cruzados a manera de desacuerdo. Se apuntan en la lista más de 40 oradores.

Los jóvenes que integran la mesa conductora de los debates tienen cara de preocupación. No se sabe cómo se tomará decisión entre más de 100 propuestas de tan distinto orden, dimensión, alcance y objetivos. Todos quieren, además, que sus propuestas sean aprobadas y todos piensan que sus acciones son centrales. No sólo es un problema de método. Reaparece, 110 años después, una vez más, la problemática discusión entre autonomías y centralismo.

#yosoy132 nació declarando la autonomía de cada una de las asambleas, decisión que todos compartimos, alejándonos del anquilosado centralismo de la izquierda tradicional. El movimiento rechaza, entonces, la antiquísima consigna de que “las partes tenían que subordinarse al todo”; de hecho, cada vez es más claro que “el todo se forma sólo y únicamente por el acuerdo de las partes”, es decir, de las asambleas autónomas. Esta decisión invierte el proceso de decisión que comienza en los procesos locales para llegar a la Asamblea General Interuniversitaria. No existe órgano por encima de las asambleas y nadie puede violar la autonomía de cada asamblea. La AGI sólo es coordinación, no estructura burocrática con más poder que las asambleas. Si a ello agregamos los grupos operativos y los grupos de trabajo que son autónomos -es decir, no dependen de la AGI para accionar-, vemos cómo el rechazo al viejo centralismo es total. Hasta aquí, #yosoy132 aparece como una forma de acción política radicalmente novedosa, que supera por mucho a otros movimientos estudiantiles, reivindicando múltiples formas de poder y de organización horizontales, venciendo el ultracentralismo dogmático que las generaciones post-muro de Berlín rechazan.

Pero, aparecen las problemáticas de todos los movimientos urbanos organizados contemporáneos. Y son graves.

Se manifiesta, esencialmente, el problema de la “multitud”: su incapacidad para lograr la síntesis de lo múltiple y lo diverso, su irrepresentatividad, las dificultades de lo central y lo común, enfrentadas a las autonomías y lo plural o de síntesis de singularidades. Este núcleo problemático ha provocado numerosos desencuentros y malos entendidos, en buena medida, por falta de discusión y hasta de teorización.

Las autonomías asamblearias defienden sus iniciativas con radicalidad frente a la que ha sido considerada una burocrática estructura central. Sin embargo, existen varios problemas en la descoordinada polifonía de la pluralidad de asambleas. La primera y más obvia, es que muchas asambleas, cansadas de esperar a que sus propuestas sean discutidas y aprobadas por la Asamblea General, con su facultad autónoma, inician la acción por su cuenta. Esto puede interpretarse de varias formas.

La primera, reivindicar que la libertad así como la diversidad son los ejes de acción de #yosoy132; que nadie impida a otros hacer lo que quieren hacer. Aunque compartimos dicha premisa, los resultados de esa forma de acción colectiva han tenido consecuencias contradictorias. Por ejemplo, una asamblea puede decidir realizar graffitis en las calles, al mismo tiempo que otra decide borrarlos. Resulta claro que, la política de autonomías, debería tener como principio el límite de lo decidido por otros espacios colectivos. Nadie debería tomar una acción que anula o viola la autonomía de otros. También, han habido otras consecuencias, por ejemplo, al impulsar levantamientos de plumas en las casetas de cobro de carreteras cada asamblea por su cuenta. En tanto no cuentan con aprobación general para dicha iniciativa, algunas asambleas las impulsan con poca participación y con poca incidencia pública, con importantes riesgos de seguridad. Es evidente que, tanto el levantamiento de plumas como los cierres carreteros son acciones de fuerza y, lo que finalmente se demuestra, es que no se la tiene. Las acciones de tomas y plantones impulsados por cuenta de cada asamblea, han comenzado a mostrar límites frente a la represión, volviéndose mucho más vulnerables al no contar con participación masiva y, además, hay que decirlo, sin contar con el consenso general del resto de los núcleos asamblearios.

Pero aún más, mientras unos levantan plumas encapuchados, otros acuden (a veces, incluso a la misma hora, el mismo día) a un diálogo con sectores que impulsan una posible reforma sobre la legislación en los medios de comunicación. El resultado, más que una guerra de guerrillas de acciones pacíficas, es la pulverización del mensaje público, el cual, a todas luces, es contradictorio, tanto en sus reivindicaciones como en su táctica y en su forma de acción colectiva. En todos los casos, sea la táctica que sea, se muestra debilidad y, más que polifonía, cacofonía.

Asimismo, podemos afirmar que #yosoy132 padece de desorganización crónica. Esta afirmación puede parecer sorprendente si se considera que es éste el movimiento que ha logrado cercar Televisa durante 24 horas, que ha conseguido realizar un debate inédito con los candidatos a la presidencia de la República, o bien, coordinar un informe hecho a 100 manos como acción sin precedentes dentro de los movimientos sociales. Vale hacer notar que, todas esas acciones se han realizado gracias a la capacidad de ciertos grupos, liderazgos y comisiones, más que por el nivel organizativo del movimiento en su conjunto y, muchas de ellas, estuvieron en riesgo debido a la incapacidad orgánica del proceso estudiantil. Por inexperiencia, descoordinación y desorganización, pero también, por la falta de definición de tareas, el movimiento desgasta a sus integrantes ya que, siguiendo a Mabel Thwaites, como en otros movimientos autónomos: “la reacción anti-jerárquica y antiliderazgos impide la definición clara de tareas y, o se termina reemplazando esta ausencia organizativa explícita con la emergencia de caudillismos espontáneos que resuelven lo que hay que hacer y/o lo ejecutan, o todo se diluye en discusiones inorgánicas e improductivas”. [26]

La definición de autonomía y diversidad de #yosoy132 ha sido un radical punto de partida en el intento de búsqueda de una nueva forma de hacer política. Ha permitido que la creatividad y la pluralidad se reflejen en múltiples expresiones. Apoyado en las redes sociales, el efecto rizomático y viral de las propuestas de acción no sólo se multiplica, sino que, además, produce un efecto politizador incontenible. No obstante, la ausencia de una discusión avanzada acerca de la definición teórica y práctica del funcionamiento de las autonomías y de lo que significa hacer política, provoca que, entre los integrantes de #yosoy132, el movimiento se desarrolle sobre prenociones y sobrentendidos acerca de la organización y la política. La debilidad crónica de este galimatías organizacional, está llegando a niveles intolerables, reapareciendo Babel como condena de la pluralidad y la horizontalidad; condena que ya han vivido otros procesos sociales, de los cuales se podría aprender y reflexionar, para intentar experimentar sobre la síntesis y lo múltiple, sobre lo central y lo autónomo. [27]

La base de los procesos locales autónomos, que siempre deben ser la plataforma principal de decisión y participación es, sin embargo, insuficiente. Necesita un proceso de coordinación más sólido y más estable, que permita que la diversidad se articule cuando es necesario y cuando el movimiento requiere de una voz de conjunto. La ideología antiliderazgo que todos compartimos, ha llevado al límite lo que la feminista Bob Freeman denomina “dictadura de la falta de estructuras” [28], las cuales son obstaculizadas por un profundo sentimiento antiorganizativo supra-asambleario –explicable por los excesos y errores de la forma centralizada-, que deja sin embargo en extremo descoordinadas y atomizadas las acciones, las deliberaciones y las iniciativas asamblearias. Separadas entre sí, éstas pueden ser experiencias muy hermosas de autonomía, pero carecen de fuerza sociopolítica que incida en la política nacional, llevando al desgaste y la desmotivación, fenómeno que se está generalizando debido a la falta de efectividad de esta política pulverizada. Algunos abandonan la asamblea central por su ineficacia; otros, abandonan también las decisiones asamblearias autónomas por la misma razón. De no producirse una superación organizativa y metodológica de la deliberación y de la acción, tanto central como diversificada de manera autónoma, #yosoy132 encontrará uno de sus más graves límites, el cual puede significarle su neutralización y desaparición como alternativa política de participación.

No podemos estar más de acuerdo de nuevo con el análisis que, en su momento se hacía de los movimientos autónomos argentinos cuando se concluye que:
La autonomía no puede equivaler a atomización desorganizada ni la primacía de la pulsión individual, por más libertaria que sea. La autonomía no tiene por qué renunciar a encontrar puntos de síntesis, que aunque provisorios, vivos, cambiantes, deben permitir la acción, avanzar, crear; deben evitar la parálisis de la discusión eterna o el regodeo en los matices abstractos. [29]

A pesar de estos problemas organizativos que nos llevan a una discusión sobre las formas de hacer política, el mayor reto de #yosoy132 es su horizonte emancipatorio, que representa el último punto de nuestro “corte de caja”.

Nudos

El mayor éxito de #yosoy132, ha sido haber dicho lo que un importante segmento de la sociedad quería decir, en el momento adecuado, de la manera políticamente correcta, expresando la indignación, el malestar y la oposición al candidato del régimen y a sus televisoras; lo hizo, además, constituyendo un fuerte antagonismo con el priísmo, a través de una relación de interacción antagónica con su adversario, que hizo crecer su impacto debido a las respuestas dadas desde el poder a los estudiantes en un periodo en el que, estar cerca del poder -de manera antagónica-, es noticia nacional.

Ese antagonismo ha vivido tres rápidas fases. Desde la impugnación en la Universidad Iberoamericana hasta la elección; desde la elección hasta la toma de Televisa; la tercera fase se encuentra aún en marcha y al parecer a terminado con el paro de una treintena de escuelas el 2 de octubre pasado.

En la primera, su fase ascendente, se vivió una explosiva y creciente participación, tanto en las movilizaciones como en las asambleas del movimiento; un activismo compulsivo se orientó en torno a la considerada urgencia de detener a toda costa la llegada del PRI a la presidencia. El movimiento antipeña se expresó en toda su capacidad, siendo conducido por los grupos liberales y los simpatizantes del lopezobradorismo, con una dirección ciudadana que trataba de influir en la elección. Sin embargo, el resultado electoral desorientó a dicha dirección. Habían cometido el mismo error que el movimiento progresista: orientar todos los esfuerzos para detener un fraude en el conteo de votos y las irregularidades del proceso cuando éste se realizaría a través de la compra de los mismos. Pequeño descuido táctico. La conmoción de no haber logrado el objetivo principal de frenar al PRI el 1 de julio, los esfuerzos de vigilancia electoral relativizados por el tipo de fraude realizado, así como la dinámica democrática interna del movimiento, determinaron que esta dirección se paralizara, perdiendo influencia en la orientación del movimiento en su conjunto.

La indignación generada por el resultado electoral fue dirigida, entonces, por otros grupos y tendencias de #yosoy132. El péndulo interno se canalizó hacia la movilización callejera y hacia la Convención Nacional Contra la Imposición. Los grupos de izquierda tradicional comenzaron a tener mayor influencia. Su discurso con tintes antisistémicos tomaba fuerza. El resultado electoral potenciaba la argumentación y crítica sobre el sistema liberal democrático en su conjunto. A pesar de la masividad de las movilizaciones (descoordinadas entre el movimiento antipeña más amplio y el movimiento meramente estudiantil) y, de su confluencia en la llamada “toma de Televisa”, lo cierto es que, muchos de quienes participaron en la primera etapa ascendente, no regresaron a las asambleas. Sin embargo, el impacto poselectoral de dichas acciones fue enorme, lo cual no permitió ver la existencia de cierto desgaste y de tensiones internas crecientes. Esta fase desahogó la energía y la rabia por los resultados, sin construir, necesariamente, una orientación de largo aliento.

La tercera fase del movimiento ha significado una importante contracción de la participación masiva original. Algunos culpan de ello a las acciones más “contundentes” -como la toma de Televisa-, pensando que la radicalización ha ahuyentado la participación. Otros, culpan a las asambleas, por ser largas y por entramparse en discusiones, en ocasiones, estériles. Otros más, piensan que es necesario seguir realizando acciones mediáticas, novedosas, frescas, que capturen la atención de la sociedad.

Empero, parece que pocos analizan que si bien estos factores han influido, las razones de la desmovilización son esencialmente políticas y derivan de la coyuntura poselectoral. Si #yosoy132 expresó primero la necesidad de un sector de incidir en la elección, evidenciando después la rabia por su resultado, es difícil saber qué quieren expresar ahora, tanto la sociedad movilizada anteriormente como el propio movimiento estudiantil.

#yosoy132 abrió una plataforma de expresión para quienes no la tenían, amplificando la indignación. Sin embargo, se enfrenta al desgaste de su objetivo inicial y a la desazón provocada por la relativa pasividad de la mayoría de los movimientos, de la sociedad progresista y de la dirección partidaria de la izquierda institucional. Cada día que pasa, el discurso anti-imposición y el ímpetu de resistencia al hoy virtual presidente Enrique Peña Nieto, decrecen como orientación política fundamental. El sentido de la emergencia política ha pasado, manifestándose cierta resignación generalizada porque se ha consumado el regreso del PRI a la presidencia de la República.

No obstante, si el movimiento estudiantil tiene el reto de desatar el nudo gordiano del proceso organizativo autónomo, su segundo nudo tiene que ver, sobre todo, con la forma de orientar su propia identidad y su proceso de lucha. Por un lado, aunque se ha criticado con justa razón al hiperactivismo compulsivo, este movimiento no puede detener la acción callejera. Es como andar en bicicleta. Hay que seguir pedaleando para no caer.

A pesar de ello, dicho sobreactivismo ha perdido cada vez más horizonte en torno a un programa contra la imposición que se ha deteriorado. Otras tendencias hablan de fortalecer el programa de lucha con seis puntos que amplían la lucha contra el neoliberalismo, en defensa de la educación y por la transformación de los medios de comunicación. Sin embargo, dicho programa parece no generar mucho entusiasmo de base; son el activismo callejero y el antagonismo con el régimen los que provocan la adhesión estudiantil.

De manera que, el origen del movimiento (el antagonismo antipriísta) ha sido a la vez potencia y ancla del proceso de lucha. En esta tercera fase, la contracción y el reflujo de la participación masiva, han dejado en manos de los estudiantes más comprometidos, y al mismo tiempo más politizados, la conducción de las asambleas. Encontrar cómo desatar estos dos nudos no es sencillo, en medio de las tensiones que, desde ambos extremos, se generan de las posiciones de #yosoy132.

El principal problema lo constituye el hecho de que la progresiva politización del movimiento es aún insuficiente para constituir un horizonte de lucha más amplio. Para bien y para mal, #yosoy132 sigue atado al antagonismo antipriísta o peor aún, anti Peña Nieto. A pesar de que existen innumerables horizontes emancipatorios que circulan a nivel de la base estudiantil, las acciones, los símbolos, los discursos, los significados están anclados en la oposición a Enrique Peña Nieto. Si la politización y la discusión dentro y fuera de la asamblea no aceleran el paso para constituir un horizonte opositor en claves más amplias, corre el riesgo de agotarse, incluso antes del cambio de fase que sobrevendrá el 1 de diciembre.

El programa de lucha, el contrainforme, las discusiones en Huexca, no han terminado de madurar un balance sobre los ejes de lucha de #yosoy132. Uno de ellos es claro: organizar la oposición a la plataforma neoliberal del régimen entrante. Más allá de eso pareciera que el objetivo de #yosoy132 se está disolviendo y, junto con él, la participación estudiantil. El movimiento quizá debería hablar, pero también, escuchar a los estudiantes en sus centros escolares. Se requiere un poco más que twits likes para sostener un proceso de antagonismo contra un régimen autoritario. Asimismo, si el movimiento no sale de las coordenadas del liberalismo progresista políticamente correcto, probablemente poco podrá proponer, porque el agotamiento del discurso ciudadano-democrático es ya tan evidente, que sólo generaliza la desilusión y el desánimo. Tampoco ayudan las propuestas de acción que olvidan que no hay una insurrección en puerta y que la participación masiva va en descenso y no en crecimiento.

#yosoy132 ha establecido un diálogo con otros sectores movilizados. Sin embargo, la extrema desconfianza de un sector del movimiento estudiantil hacia los movimientos sociales, así como el vacío y el silencio de muchos actores en lucha, ha dejado un margen muy estrecho para analizar a profundidad la posibilidad de lanzar una verdadera plataforma, convergencia o coordinación opositora y antagónica con el régimen priísta.

El desfase y la asintonía existentes entre el movimiento estudiantil y otros sectores en lucha, antagónicos al régimen, es el tercer y último nudo que puede asfixiar a #yosoy132. Dicho desfase es generacional, político y de clase. Demuestra la posibilidad y, a la vez, los límites de una posible alianza entre los hijos de las clases medias y sectores populares, los cuales en la historia mexicana habían ido de la mano y hoy manifiestan severas contradicciones en el intento de caminar juntos. Son jóvenes que saben mucho de redes sociales y tienen una capacidad creativa inmejorable; no obstante, conocen poco del resto de los movimientos en lucha y su valoración sobre ellos está plagada de prejuicios de clase. Son jóvenes que, a pesar de todo, se organizan de manera más rápida y tienen una inteligencia colectiva sin precedentes pero, al mismo tiempo, ostentan una posición liberal que se radicaliza de manera creciente, cuyo marco ideológico obstruye un análisis y una estrategia más avanzada. Los sectores populares organizados deberían reconocer la potencia y los aportes de estas muchachas y muchachos que experimentan sobre su propia forma de lucha y no esperar una conciencia de clase ideal para unir sus fuerzas con ellos. Los jóvenes, quizá deberían tener una visión menos desproporcionada y hasta soberbia sobre su propio rol en los procesos de antagonismo contra el régimen y, tal vez tendrían que aprender de los sectores en lucha que mantenían procesos de resistencia, incluso, antes de que ellos nacieran.

Parece ser, entonces, que el reto del movimiento estudiantil es encontrar la forma de desatar o cortar los nudos que lo están asfixiando: organización, alianzas y horizonte. El nudo organizativo puede y debe resolverse con metodologías de discusión alternativas, tanto al interior de las asambleas como en la Asamblea General Interuniversitaria (no sólo es cuestión de forma, sino del contenido de la política que se hace en #yosoy132); en especial, abriendo dicha discusión a la consulta y a la deliberación con las comunidades estudiantiles en cada centro educativo. Esto les permitiría, no sin contradicciones, ir reflexionando y madurando su horizonte de lucha y su horizonte programático, los cuales, sin metodologías de intercambio, de diálogo y de decisión alternos, quedarán neutralizados. Todo ello resulta urgente para comprender al movimiento dentro del amplio espectro de las luchas subalternas en México. Aunque en reflujo, debilitadas o en silencio, éstas constituyen factores decisivos para mantener la impugnación y la resistencia al régimen; también, para que #yosoy132 tenga una definición más clara en cuanto a avanzar con los sectores populares en la constitución de la resistencia antineoliberal. Si bien existen mecanismos, ideas, propuestas y capacidad para resolver todo eso, será un enorme reto poder hacerlo. De ello depende el futuro de la resistencia estudiantil.

Pareciera que #yosoy132 debiera afinar sus formas de hacer política, entendiendo que acciones creativas y mediáticas así como acciones de fuerza como cierres y tomas no sólo no son mutuamente excluyentes sino que debieran ser tácticas complementarias, las primeras orientadas a ampliar la voz del movimiento entre la sociedad para lograr y ganar legitimidad de sus planteamientos y posiciones; las segundas orientadas a presionar al Estado y a los sectores dominantes; ambas debieran realizarse cuando el análisis político-estratégico colectivo así lo concluya y no cuando cada asamblea o grupo operativo tiene ganas de realizarlas, por más ímpetu libertario que haya en ellas. Pareciera que el movimiento estudiantil tiene un reto en afinar sus cacofonías: menos twits y más análisis; menos face y más relaciones cara a cara con la comunidad estudiantil en su conjunto; menos acción viral y más estrategia; menos likes y más organización; menos activismo y más horizonte; menos Madero y más Flores Magón.

Por último, es necesario aclarar que el “éxito” del movimiento no tiene que ver con cuan radicales o cuan mediáticas sean sus acciones, por más avanzadas que sean en uno u otro sentido. El movimiento estudiantil olvida a veces que no sólo se trata de lo que haga #yosoy132, sino también de lo que haga el adversario: las clases dominantes. Si el movimiento estudiantil y el movimiento antipeña (que son dos y a la vez uno solo) se han desgastado, es debido a la unidad de las clases dominantes en torno de la defensa del modelo.

A pesar de una conducción política deficiente del Gobierno Federal, los capitales y las clases económicas dominantes se mantienen relativamente unificadas para la defensa del modelo neoliberal. Ello les proporciona un fuerte apoyo de las elites, las cuales ahora han manifestado su opción, al incidir en la elección de Enrique Peña Nieto como continuidad de dicho modelo. Por ello, a pesar de las diferencias al interior de la clase política, no hay crisis de régimen ni crisis política profunda y, mucho menos, crisis por la movilización estudiantil. La unidad de las clases económicas dominantes, sin grandes disputas al interior de la clase política, la desmovilización de las clases populares y las maniobras para ignorar y neutralizar la protesta social, pueden explicar el desgaste de la movilización estudiantil frente a un muro de unidad dominante. En vez de mirarse a sí mismo para buscar todas las respuestas, #yosoy132 debería analizar qué ha pasado en el campo antagónico. Este nudo no sólo depende de los estudiantes, sino de todas las luchas subalternas.

Horizontes

#yosoy132 ha abierto un cuestionamiento sobre la fase de las luchas en México. Podemos entender al movimiento estudiantil como un nuevo ciclo de luchas antineoliberales. También, como el creciente agotamiento de un largo ciclo de resistencias que hoy ya no pueden enfrentar al régimen y al modelo económico, por lo que nuevos actores están tomando la palabra y la acción. Podemos entenderlo como un nuevo movimiento con fuertes rasgos individualistas e individualizantes, con severas dificultades para tomar decisiones, para lograr un análisis conjunto y para articular sus fuerzas contra un enemigo común. Quizá todas estas interpretaciones no son, necesariamente, mutuamente excluyentes.

Este movimiento, en efecto, logró abollar la legitimidad de la candidatura y del triunfo de Enrique Peña Nieto que, de otra forma, habría tenido un proceso terso que lo colocaría en mejores condiciones de gobernabilidad. Asumirá la presidencia cuestionado esencialmente por el movimiento estudiantil. Éste pudo visibilizar muchas de las impugnaciones que, desde la sociedad organizada en lucha, se hacen al priísta. El carácter antagónico de #yosoy132 ha sido su mayor éxito porque, como hemos dicho, ha servido de vehículo y de amplificador de lo que un importante sector social quería decir frente a la coyuntura y al actor. El movimiento estudiantil ha sido el aguafiestas del proceso democrático liberal y de sus clases dominantes, las cuales creían que todo estaba ganado, ordenado y definido de antemano. Ha venido a impugnar lo que otros callaron, a decir y a gritar “el rey está desnudo”, cuando otros no pudieron o no quisieron hacerlo. Y, es claro, había que decir y gritar lo que se dijo y se gritó contra los poderosos.

La acción callejera de impugnación, la acción colectiva, el repertorio de formas de movilización y de protesta impulsadas por este movimiento, no sólo es innovador y creativo, sino que, a través de su realización, ha cambiado la percepción sobre la legitimidad de la protesta social; acciones como la toma de Televisa, la acampada revolución, el paro del 2 de octubre, el levantamiento de plumas y las múltiples formas de antagonismo contra Peña Nieto y Calderón en sus propios actos públicos, significan un paso adelante en el nivel de la acción colectiva, ya que permiten que otros movimientos también utilicen estas formas de protesta, normalizando el derecho y los mecanismos de desobediencia pacífica. Aún más, acciones como el debate de candidatos, o la realización del contrainforme, hablan de la “inteligencia colectiva” que, a partir de múltiples capacidades cognitivas, permite generar avanzadas formas de antagonismo y cuestionamiento al régimen, allanando el paso para la creación de nuevos repertorios de acciones.

Además, #yosoy132 ha dado pasos significativos en nuevas formas de hacer política desde lo colectivo. A pesar de las contradicciones que hemos descrito, lo cierto es que, prácticas colectivas como la autonomía y la rotatividad, han sido puestas en acción, configurando un movimiento que, si bien a su interior está integrado por las tendencias e ideologías que hemos señalado, lo cierto es que sería muy difícil sostener que hay una sola dirección o un grupo de dirigentes establecidos. Pese a sus múltiples límites, la dispersión del poder al interior de #yosoy132, es un salto cualitativo definitivo, que quizá debería analizarse, e incluso, replicarse.

A su vez, aunque también con múltiples contrastes, esta forma de hacer política basada en las autonomías, la rotatividad y la dispersión-descentramiento del poder a lo interno, se articula con las formas virales y rizomáticas de la red, en la que han jugado y se siguen poniendo en práctica nuevos procesos discursivos (a través de imágenes, frases cortas-twits), poderosas herramientas contra el discurso hegemónico. Si bien las limitaciones de las redes sociales deberían contener un exceso de entusiasmo, la creatividad y la contundencia de los nuevos discursos hechos imagen a través de la red, constituyen una nueva forma de politización (como antes el periódico, el mítin relámpago), los cuales pueden hoy combinarse (mas no sustituir) con el saloneo, las relaciones cara a cara, las asambleas, siendo vehículos para cuestionar, para denunciar y para proponer; existiendo la posibilidad de que el “boca en boca digital” se convierta en un medio que puede jugar a favor de las clases subalternas.

Este movimiento, surgido desde las redes sociales cibernéticas, con su propia formación puso en cuestionamiento la exclusividad y el monopolio de la política formal, centrada y controlada por la partidocracia dominante. Lo más importante del proceso electoral 2012 es la aparición, la irrupción de un actor político, ése que, aunque políticamente correcto, dice ¡aquí estamos! ¡queremos opinar! ¡estamos hartos! ¡queremos hacer política! El movimiento democrático estudiantil, por su propia acción, pone en tela de juicio el hecho de que la arena de lo político se dirima sólo en los medios masivos; pone en cuestión que sólo los políticos tengan voz en esta coyuntura; en especial, pone en crisis la verdad hegemónica: que los ciudadanos tengan que esperar, dóciles y pasivos, el día de la elección para, de manera parsimoniosa, depositar responsablemente su voto. Y es que, si la verdadera democracia es la gente deliberando y decidiendo sobre lo común, por su propia existencia, este movimiento pone en acción una democracia desde abajo, asamblearia, en la que las ideas de estos variopintos estudiantes se reúnen, se amalgaman, se tensan, se rechazan, se fusionan, creando otras, nuevas y poderosas, en quienes han resuelto no ser objeto de los sectores dominantes partidarios, decidiendo ser sujeto político por su cuenta. Por ello, relativizando incluso un poco su futuro, todo lo hecho, ha valido la pena.

Esto, ha sido logrado por el movimiento estudiantil sin la ayuda de la izquierda antisistémica y, a pesar de la intencionalidad de la izquierda institucional de incidir en su rumbo sin lograrlo; el movimiento estudiantil ha conseguido mantener su autonomía organizativa y decisoria, construyendo un puente en el que las luchas subalternas pueden tener algunas condiciones mejores para pasar a la fase de confrontación con el viejo-nuevo régimen.

Después de 12 años de paréntesis panista y de protagonismo de la izquierda electoral, pareciera que hemos regresado a una situación de pre-alternancia: los movimientos y resistencias subalternas se encuentran cara a cara frente al régimen autoritario priísta. Probablemente, esta confrontación y esta lucha se lleven a cabo con una menor influencia del progresismo, hoy eclipsado por su derrota y por la forma de sobrellevarla y de enfrentarla. En las siguientes batallas de los subalternos frente a los poderosos, #yosoy132 es un actor clave. Quizá, muchos debieran valorar su potencia dentro de esa lucha, que es la de todos, incluyendo a estos jóvenes, contradictorios, políticamente correctos, pero también indignados, creativos….rebeldes.

Todos los contrastes, contradicciones y nudos que hemos descrito por momentos parecen ensombrecer la posibilidad de que el movimiento estudiantil trascienda sus límites. Sin embargo, cuando vemos a miles de jóvenes reunidos, discutiendo, analizando, deliberando, politizándose, radicalizándose, movilizándose, innovando, haciendo política desde las asambleas, sólo podemos sonreír agradecidos, pensando que la rebeldía está de nuevo en la calle, soñando y luchando por un mundo otro, desde caminos y formas insospechados. Que la insubordinante política de los de abajo, está de regreso y que, por ahora, entre la juventud, esa política rebelde se nombra #yosoy132.

Octubre de 2012.



[NOTA] Agradezco los comentarios y críticas de Israel Solares, Joel Ortega, Adhemar Liquitaya, Christian Ascensio y Citlali Hernández, todos integrantes de #yosoy132 sobre este texto. Agradezco las correcciones de Gizella Garciarenas. He integrado prácticamente la totalidad de sus observaciones que enriquecieron, matizaron o corrigieron numerosas ideas y planteamientos.

[1] Movilización realizada desde la noche del 26 de julio, realizando un cerco alrededor de las instalaciones de la más influyente cadena televisiva mexicana: Televisa; el movimiento acusó y denunció a dicha empresa por impulsar una posición mediática que manipula la información, que favoreció al candidato del PRI y que ha sido desde siempre, poder fáctico en las grandes decisiones nacionales. Véase el texto íntegro de dicha movilización en http://www.jornada.unam.mx/2012/07/28/politica/005n1pol
[2] El entonces candidato Enrique Peña Nieto acudió a la Universidad Iberoamericana (UIA) para sostener un encuentro con estudiantes de dicha Universidad. Fue recibido con una protesta alusiva a la represión realizada en San Salvador Atenco en mayo de 2006. Frente a los gritos y acusaciones de los manifestantes, Peña Nieto les respondería, asumiendo la responsabilidad de los hechos represivos.
[3] Grupos de choque juveniles, organizados desde el Estado.
[4] El famoso video de respuesta de los estudiantes de la UIA adjudicándose la protesta contra Peña, en respuesta a distintas declaraciones del priismo y del partido verde ecologista y que es fundante de la identidad del movimiento (131 estudiantes de la UIA se manifiestan en el video) puede ser consultado en http://www.youtube.com/watch?v=nRDD-b0IHIs
[5] Estudiantes del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), universidad privada, junto con los estudiantes de la UIA han tenido un rol protagónico en el proceso fundante del movimiento y una visibilidad mediática relevante durante su desarrollo.
[6] De acuerdo a algunas notas periodísticas, cerca de 50 mil personas se manifestaron en Ciudad de México, de manera inédita en esta movilización convocada o mejor, autoconvocada a través de las redes sociales. Se realizaron además movilizaciones paralelas en una veintena de ciudades.
[7] Utilizaremos aquí de manera flexible y no rigurosamente teórica el concepto de multitud propuesto por Antonio Negri resaltando las características de la llamada Multitud como “una multiplicidad de formas de vida singulares que al mismo tiempo comparten una existencia global común” (…) compuesta de “innumerables elementos que siguen siendo diferentes los unos de los otros, pero se comunican, colaboran y actúan en común”, su composición múltiple e irrepresentable, su idea de innumerables singularidades actuando en comunalidad; su entramado como “red autoorganizada, transparente y democrática de subsistemas plurales”, su funcionamiento a través de “las interacciones sociales comunes”, la ausencia de centro rector dirigente o mejor, de hegemonía”. Cabe señalar que este acercamiento es sólo una herramienta analítica y que nuestro acercamiento es crítico, ya que no nos adherimos a todos los postulados y posiciones negrianas. Véase sin embargo: Negri Antonio, Hardt Michael, MULTITUD. Guerra y democracia en la era del imperio. Barcelona, Debate, 2004.
[8] Realizada el 30 de mayo en los jardines centrales de Ciudad Universitaria (conocidos como “las Islas”), participaron representaciones de cerca de 150 universidades de distintos puntos del país, con la asistencia de más de 5 mil estudiantes acordando impulsar el movimiento estudiantil mucho más allá del 1 de julio.
[9] Unos 15 mil estudiantes se congregaron en la llamada “Estela de luz”, y marcharon (sin plan previo) a las instalaciones de Televisa y luego al zócalo capitalino. Se realizaron movilizaciones simultáneas en 14 estados del país.
[10] Consideramos aquí a la izquierda como un amplio espectro de expresiones partidarias o no, que van desde el liberalismo progresista de López Obrados hasta los movimientos antisistémicos anticapitalistas representados en el zapatismo y la otra campaña. No hacemos distinción alguna entre izquierda social e izquierda política, separación anquilosada y ortodoxa.
[11] En marzo de 2007, en respuesta a la convocatoria de Andrés Manuel López Obrador en el movimiento en defensa del Petróleo, se crearon las Brigadas de Mujeres denominadas “Adelitas” en referencia a la vestimenta identidad de las mujeres revolucionarias de 1910. La estrategia de movilización de las Adelitas, aunque impulsadas y dirigidas por las estructuras del lopezobradorismo, significaba un proceso de acción colectiva basado en los bloqueos simbólicos de la llamada no violencia que sin embargo se desvanecieron poco después.
[12] Decisión poselectoral 2012 del propio excandidato López Obrador quien decidió desprenderse del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y formar una nueva expresión partidaria con base en el llamado Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).
[13] Véanse algunos de nuestros trabajos realizados en su momento sobre la Otra Campaña en http://rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Enrique%20Pineda&inicio=0
[14] Véase el trabajo de la Comisión Civil Internacional de Derechos Humanos sobre este tema. http://cciodh.pangea.org/?q=es/taxonomy_menu/3/29
[15] Especialmente la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero.
[16] Véase el trabajo de Joel Ortega “ La crisis de la hegemonía en Oaxaca, el conflicto político de 2006” en http://jra.espora.org/index.php/noticias/311-la-crisis-de-la-hegemonia-en-oaxaca-el-conflicto-politico-de-2006joel-ortega.html y también véase el trabajo desde otra óptica de Julio Broca en http://broca.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=47&Itemid=66
[17] Véase sobre este movimiento: López de la Vega, Mariana; Modonesi Massimo; Munguia Galeana, Fernando y Oliver Lucio 2010 “La Lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas” en OSAL (Buenos Aires: CLACSO) Año XI, no 27, abril. http://www.clacso.org.ar/institucional/1h3_libro_detalle.php?idioma=&id_libro=507&pageNum_rs_libros=1
[20] Utilizamos el término sin adscribirlo a ninguna tradición teórica (ni a Gramsci ni mucho menos a Cohen y Arato) sino a su utilización coloquial, popular y ciudadano en México.
[21] Aunque de ninguna manera el balance puede ser cuantitativo, los datos son significativos ya que las mayores movilizaciones convocadas por #yosoy132 han logrado reunir a cerca de 100 mil manifestantes. En su momento de mayor auge, el Consejo General de Huelga de la UNAM logró reunir a más de 200 mil manifestantes. En otros momentos de crisis (como la guerra en el sureste mexicano) logró reunir manifestantes en igual cantidad que son quizá las movilizaciones autónomas más amplias de las últimas décadas , sin contar por supuesto los millones de personas movilizadas en contra del desafuero y del fraude encabezadas por López Obrador pero que tienen rasgos y características distintas.
[22] Véase Virno Paolo. Virtuosismo y Revolución, la acción política en la era del desencanto. Madrid, Traficantes de Sueños, 2003.
[23] Véase Berardi Bifo Franco Generación Post-alfa, patologías e imaginarios en el semiocapitalismo, México, Bajo Tierra Ediciones, 2008.
[24] Anclados en algunas claves de los trabajos del historiador marxista E.P. Thompson, del sociólogo italiano Alberto Melucci y el politólogo James C Scott sostenemos que el origen de la acción colectiva se origina en la politización de lo que denominamos “redes subalternas” (microestructuras de movilización en la posición de Sidney Tarrow), desde donde se origina en las redes de pares, comunitarias, etáreas un complejo proceso “viral” de deliberación infrapolítica permanente que bajo ciertas condiciones y procesos no lineales desembocan en la acción de insubordinación. Sobre ello, se realiza nuestro trabajo de investigación de posgrado que se encuentra en realización.
[25] Véanse las preguntas que se hizo en su momento el movimiento argentino en Sitrin Marina Horizontalidad, voces de poder popular en Argentina, Argentina, Cooperativa Chilavert, 2005.
[26] Thwaites Rey Mabel La autonomía como búsqueda, el Estado como contradicción, Buenos Aires, Prometo Libros, 2004. P. 36.
[27] Véanse por ejemplo Adamovsky Ezequiel “Problemas de la política autónoma: pensando el pasaje de lo social a lo político” en Pensar las autonomías, varios autores, México, Bajo Tierra Ediciones, 2010 y también, Holloway John, Agrietar el capitalismo, el hacer contra el trabajo, México, Bajo Tierra ediciones, 2012.
[28] Freeman Bob The Tirany of Structurelessness. New York. 1970
[29] Thwaites Rey Mabel La autonomía como…. P. 39. 

*Sociólogo. Maestrante en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Integrante crítico de #yosoy132. Integrante de jóvenes en resistencia alternativa. cebrion1@yahoo.com.mx
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