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17 de febrero de 2014

Denuncia de La Junta de Buen Gobierno sobre agresión que sufrieron Bases de Apoyo Zapatistas del ejido 10 de abril del municipio autónomo en rebeldía 17 de noviembre, Chiapas, México

 

 

 



 

La Junta de Buen Gobierno, Corazón del Arco Iris de la Esperanza del Caracol IV, denuncia la agresión que sufrió bases de apoyo del ejido 10 de abril del municipio autónomo en rebeldía 17 de noviembre, Chiapas, México


AL PUEBLO DE MÉXICO Y AL MUNDO.
 
A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DE LA SEXTA, NACIONAL E INTERNACIONAL.
 
A LOS DEFENSORESDE DERECHOS HUMANOS CONSECUENTES, NACIONAL E INTERNACIONAL.
 
A LOS MEDIOS DE COMUNICACiÓN ALTERNATIVO, NACIONAL E INTERNACIONAL.

Viernes, 31 de enero de 2014

La junta de buen gobierno, corazón del arco iris de la esperanza del caracol Iv, torbellino de nuestras palabras; denunciamos la agresión que sufrió nuestros compañeros y compañeras bases de apoyo del ejido 10 de abril del municipio autónomo en rebeldía 17 de noviembre, Chiapas, México. Provocado por gentes de la CIOAC democrática y liderados por Miguel Vázquez Hernández y Jaime Luna González.
En el año de 2007, fue cuando por primera vez nos provocaron de quitarnos nuestra tierra recuperado en el año 1994, presentándonos una simple croquis y con eso, se quieren pasarse de dueño.
El 18 de octubre de 2013, vuelven a intentar de provocarnos y de quitarnos nuestra tierra recuperada pagado por sangre de nuestros compañeros caídos, de ésta fecha volvieron a realizar su famoso deslinde para despojarnos y vimos que totalmente
está fuera de línea como llegaron a hacer callejón en el año de 2007, avalándose con la misma y simple croquis.
Lo más reciente provocación que sufrieron nuestros compañeros bases de apoyo del ejido 10 de abril del municipio autónomo en rebeldía 17 de Noviembre, es el pasado lunes 27 de enero de 2014, eso de las 7:30 de la mañana se metieron a provocarnos 250 personas de la organización CIOAC democrática, procedentes del ejido 20 de Noviembre, municipio oficia! de las Margaritas, Chiapas.
Llegando en nuestro terreno recuperado, como número uno iniciaron a cortar nuestro letrero que está en la entrada del ejido 10 de abril, uno solo lo destrozaron y el otro dejaron quemado
Como segundo plan se metieron para derribar árboles que tenemos como reserva ecológica y eso no les importó para nada y empezaron a trabajar con 5 motosierras talando 9 árboles de pino, 40 árboles de robles, 35 matas de café, 3 matas de plátanos aplastando con los árboles que fueron derribando y un racimo de plátano consumido por ellos.
De los árboles derribados fueron sacando reglones, tablas, leñas, no llevaron para uso familiar, se robaron para venderlos, haciendo negocio y llevándose un total de 41 camionetas.
Cuando regresaron a sus casas, a gritos salieron mencionando nombres de 2 compañeros que regresaban y que ahí verá lo que le va pasar.
Evaluamos el costo que nos robaron da una cantidad de $ 40,530 y más de nuestros gastos del medicamento para nuestros compañeros heridos.
En la fecha 30 de enero de 2014, eso de las 6:40 de la mañana volvieron a agredirnos cumpliendo sus amenazas lo que dejaron avisado el 27 de enero de 2014, se trasladaban con 18 camionetas estacas Nissan que calculamos que venían como 300 personas todos dispuestos a la violencia.
Se fueron bajando de sus camionetas a 30 metros donde estaban nuestros compañeros y la camioneta que iba de punta intento atropellarlos, aunque les marcábamos alto el paso, no nos hicieron caso.
Cuando fueron bajando nuestros agresores se les notó la total disposición de machetearnos por que de por si llevaban a la mano, traían piedras desde sus casas porque bajaron de sus camionetas.
Nuestros compañeros resistieron no contestar nada de las preguntas verbales agresiva y burlonas que hacían; con pena, les decimos aquí las burlas que recibieron nuestros compañeros y como pasó buen rato no responder las preguntas que les hacían les dijeron que si son vaginas y penes que no responden las preguntas.
Luego nuestros compañeros bases de apoyo trataron de decirles que dejaran de molestar porque la tierra es recuperada desde 1994 y por eso están allí cuidando; con solo decirles eso los agresores de la ClOAC. Democrática, dieron una pausa de 5 minutos quizás para acordar qué acción tomaban y pasando este tiempo empezaron a tirarnos piedras elegantes.
Inician entonces sus acciones aventándonos piedra, mientras unos nos hacían esto, otros buscando palos rollizos para golpearnos.
De inmediato nuestros compañeros empezaron a caer con golpes contundentes
a sus ojos, cabeza, nariz y piernas. Tenemos 3 compañeros heridos graves que son:
Sebastián edad de 20 años herido y grave, fracturado del hueso cigomático izquierdo, traumatismo oftálmico lado izquierdo, hemorragia severa de retina, inflamación severa de retina, fractura piso del cráneo y fractura de la base nasal y ahora grave de salud con peligro de perder la visión. En observación de signos neurológico.
Ismael edad de 22 años, fracturado abierta de nariz, edema de labios, traumatismo
cráneo encefálico simple, contusión hombro izquierdo.
Jhony, edad de 32 años, herido de traumatismo cráneo encefálico moderado izquierdo, trauma ocular izquierdo, edema palpebral.
Además 3 compañeros heridos leves que son:
Mateo, edad de 55 años, herido atrás de la cabeza de 5 centímetros de largo y profundidad de 1 centímetros., Rodolfo 26 años de edad, herido de la cabeza lado izquierdo, de 3centímetros de ancho y de profundidad 1 centímetro, Ernesto edad 37 años, herido de la cabeza lado izquierdo, 3 centímetros de largo y un centímetro de profundidad
Los líderes violadores de nuestros derechos como humanos son estos mal nacidos: Arnulfo González Jiménez, que llevaba una pistola de calibre 22, y el señor Jaime Luna González, ellos dispararon dichas armas, ellos iniciaron a golpearnos y siguieron sus cómplices los señores Tranquilino González, maestro bilingüe, José Lino Álvarez y Humberto López originarios del ejido 20 de Noviembre.
Las personas que llevaban acarreando fueron pagados a $100 a cada uno de su jornal de violencia que nos hicieron.
Cuando vimos caer nuestros compañeros buscamos auxilio de emergencia en el hospital San Carlos, establecido en Altamirano, las y los que trabajan allí, acudieron en el lugar donde estaba nuestros heridos, los agresores CIOAC democrática no les dieron paso porque estaban tapando la carretera crucero Altamirano que va de Comitán y al ejido San Miguel.
Mientras estaban golpeando a nuestros compañeros, en eso llegó el señor Francisco Hernández Aguilar de la Ranchería El Nanze, antes era de la OPDDIC y ahora es líder de la ORCAO que actualmente sigue portando armas de alto poder 2 AKA- 47, 1 AR- 15, 1 M 1, eso ya lo hemos denunciado con anterioridad.
El chofer Filomeno Hernández García de la ambulancia y el vehículo lo llevaron como secuestrado a sus ejido, el doctor Edgar Ulises Torres Rodríguez y una hermana de acompañante de nombre Edith Garrido Lozada también los llevaron y llegando en ejido 20 de noviembre, empezaron a golpearlos de la cara, costilla y cabeza. La hermana Edit Garrido Lozada fue golpeada por hombres.
La ambulancia iba acompañado por otra camioneta Chevrolet pickup de 6 cilindros, llevaba manejando otra hermana de nombre patricia Moysén Márquez y de copilota iba la hermana Martha Range Martínez; también fueron forzadas para bajar de la camioneta por mujeres tojolabales y por resistir de no entregar la llave del vehículo fueron golpeadas y lo maltrataron físicamente. La conductora le despojaron su monedero que llevaba su documento personal.
Ante esta violencia que refrescan los malos gobiernos, son los buenos maestros que enseñan a estos líderes locales para acabar con nuestros recursos naturales.
Sabemos que Enrique Peña Nieto, es el descarado capataz que está vendiendo todo nuestros recursos naturales y nuestra madre tierra. Por lo tanto lo que hoy nos hacen sus alumnos es lo que le está enseñando con sus proyectos de muerte.
Ahora el niño mayordomo de Chiapas, Manuel Velazco cuello, cuando ganó de ser mayordomo dijo que respetaba nuestra autonomía y las juntas de buen gobierno y en los primeros días del enero de 2014, vuelve a mentirnos diciendo que respetaba las tierra recuperadas de 1994.
El caporal del municipio oficial de las Margaritas el señor Manuel Culebro Gordillo no es más que otro mentiroso y ladrón, cómplice de los líderes de la CIOAC democrática.
Estos tres mozos de los grandes empresarios transnacionales, el capataz Enrique Peña Nieto, el mayordomo Manuel Velazco Cuello y el caporal Manuel Culebro Gordillo tienen una deuda más con nosotros por la sangre derramada de nuestros compañeros y eso no tiene precio.
Es sin dudar que éstos personajes son netamente mentirosos, corruptos, ladrones que no tienen vergüenza. Un ejemplo claro del niño mayordomo cuando en su campaña desvió millones de pesos que es dinero del pueblo y cuando se sentó que no había tanto presupuesto. Así son todos ellos de ladrones protegidos por la ley que ellos hacen.
ATENTAMENTE
LA JUNTA DE BUEN GOBIERNO EN TURNO
JUAN CRUZ ÁLVAREZ
LUVIA VELÁZCO GÓMEZ

 Deutsch Übersetzung
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 http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2014/02/01/la-junta-de-buen-gobierno-corazon-del-arco-iris-de-la-esperanza-del-caracol-iv-torbellino-de-nuestras-palabras-denuncia-la-agresion-que-sufrio-bases-de-apoyo-del-ejido-10-de-abril-del-municipio-auto/

5 de septiembre de 2013

El arte de construir un mundo nuevo: La libertad según los zapatistas.

Por: Raúl Zibechi / CETRI.

Desde que los medios dejaron de prestarle atención, muchos creen que la rebelión zapatista ya no existe. En silencio, lejos de los focos y las cámaras, han profundizado los rasgos de su construcción autonómica al punto que ya se puede hablar de una sociedad diferente, regida por reglas, códigos y leyes distintas a las del mundo dominante.

Desde sus seis años de altura, Carlos Manuel abraza la cintura de su padre como si nunca se fuera a despegar. Mira el techo y sonríe. Julián, su padre, intenta zafarse. El niño cede pero permanece junto al padre. Irma, su hermana de unos ocho años, observa desde un rincón de la cocina donde su madre, Esther, trabaja sobre el fogón dando vuelta las tortillas de maíz que siguen siendo el alimento principal de las familias rurales.

Los otros tres hijos, incluyendo al mayor, Francisco, de 16, observan la escena que se repite durante las comidas como si fuera un ritual. La cocina es el lugar de pláticas que se esparcen tan lentas como el humo que asciende sobre los techos de zinc. Las palabras son tan frugales y sabrosas como la comida : frijol, maíz, café, plátanos y alguna hortaliza. Todo sembrado sin químicos, cosechado y elaborado a mano. Criado a campo abierto el pollo tiene un sabor diferente, como toda la comida en esta comunidad tojolabal.

Al terminar la comida cada uno lava sus platos y cubiertos, incluso el padre que por momentos colabora en la preparación de la comida. Pregunto si eso es lo normal en estas tierras. Responden que es costumbre en las comunidades zapatistas, no así en las del “mal gobierno”, en referencia a los que, sin sorna, denominan “hermanos priístas”. Esas comunidades, vecinas a las que empuñan la estrella roja sobre fondo negro, reciben bonos y alimentos del gobierno, que les construye casas de bloques y suelo de material.

En toda la semana no hubo el menor gesto de agresividad entre el padre, la madre y los hijos. Ni siquiera gestos de mal humor o reproche. Al parecer, la prohibición del consumo de alcohol suaviza las relaciones humanas. Las mujeres son las que más disfrutan los cambios. “Distingo a los zapatistas por la forma en que se paran, sobre todo las mujeres”, comenta el experimentado periodista Hermann Bellinghausen.

El día del fin del mundo

La nueva etapa que está transitando el zapatismo comenzó el 21 de diciembre de 2012, día marcado por los medios como el fin del mundo que para los mayas es el comienzo de una nueva era. Decenas de miles de bases de apoyo del EZLN se concentraron en cinco cabeceras municipales de Chiapas, las mismas que habían tomado el 1 de enero de 1994.

La reaparición del zapatismo conmocionó a buena parte de la sociedad mexicana. No sólo no habían desaparecido sino que resurgían con más fuerza, mostrando que eran capaces de movilizar una cantidad importante de personas en formación militar, aunque sin armas.

En el comunicado del 30 de diciembre el subcomandante Marcos asegura que “en estos años nos hemos fortalecido y hemos mejorado significativamente nuestras condiciones de vida. Nuestro nivel de vida es superior al de las comunidades indígenas afines gobiernos de turno, que reciben limosnas y las derrochan en alcohol y artículos inútiles”.

Agrega que a diferencia de lo que sucede en las comunidades afines del PRI, en las zapatistas “las mujeres no son vendidas como mercancías” y que “los indígenas priístas van a nuestros hospitales, clínicas y laboratorios porque en los del gobierno no hay medicina, ni aparatos, ni doctores ni personal calificado”.

Algo de todo eso pudieron comprobar quienes acudieron a la primera escuelita entre el 12 y el 16 de agosto. En realidad fueron convocados sólo los compañeros de ruta, lo que supone un viraje profundo en sus modos de relacionarse con la sociedad civil : “A partir de ahora, nuestra palabra empezará a ser selectiva en su destinatario y, salvo en contadas ocasiones, sólo podrá ser comprendida por quienes con nosotros han caminado y caminan, sin rendirse a las modas mediáticas y coyunturales”, reza el comunicado.

Agrega que “muy pocos tendrán el privilegio” de conocer la otra forma de hacer política. En una serie de comunicados titulados “Ellos y nosotros” enfatizaron en las diferencias entre la cultura de los políticos del sistema y la cultura de abajo o zapatista, asegurando que no se proponen “construir una gran organización con un centro rector, un mando centralizado, un jefe, sea individual o colegiado”.

Destacan que la unidad de acción debe respetar la heterogeneidad de los modos de hacer : “Todo intento de homogeneidad no es más que un intento fascista de dominación, así se oculte con un lenguaje revolucionario, esotérico, religioso o similares. Cuando se habla de “unidad”, se omite señalar que esa “unidad” es bajo la jefatura del alguien o algo, individual o colectivo. En el falaz altar de la “unidad” no sólo se sacrifican las diferencias, también se esconde la supervivencia de todos los pequeños mundos de tiranías e injusticias que padecemos”.

Para comprender este enfoque, que llevó al zapatismo a promover la escuelita de agosto, deben comprenderse los problemas que atravesaron las relaciones con la izquierda electoral y con personas que, en su opinión, “aparecen cuando hay templetes y se desaparecen a la hora del trabajo sin bulla”.

La lógica de la escuelita es opuesta a la de esa cultura política. No se trata de ir a escuchar a los comandantes indios ni al subcomandante Marcos, sino a compartir la vida cotidiana con la gente común. No se trata de la trasmisión discursiva y racional de un saber codificado. La cosa va por otro lado : vivenciar una realidad a la que sólo se puede acceder a través de un ritual de compromiso, o sea estando y compartiendo.

Una vida nueva

“Ya no tenemos dificultades”, dice Julián, sentado en un taburete de madera rústica, en su casa de techo de chapa, paredes de madera y suelo de tierra apisonada. Lo dice con naturalidad frente a quien lleva cuatro días durmiendo sobre tablas de madera, apenas cubiertas con una manta fina. Julián ingresó en 1989 en la organización clandestina. Marcelino, mi guardián o Votán, ingresó poco antes, en 1987.

Con fruición relatan las reuniones clandestinas en remotas cuevas en la montaña, a las que decenas de zapatistas llegaban por la noche, mientras los patrones y sus capangas dormían. Caminaban toda la noche y apenas regresaban al amanecer para incorporarse al trabajo. Las mujeres les cocinaban tortillas a oscuras, para no levantar sospechas. Bien mirado, tiene razón cuando dice que lo peor quedó atrás. El látigo del hacendado, la humillación, el hambre, la violencia y las violaciones de las hijas.

El 1 de enero de 1994 los hacendados huyeron y los capangas corrieron detrás. La “comunidad 8 de Marzo”, a la que llegamos quince forasteros-alumnos (mitad mexicanos, un yanqui de 75 años, un francés, un colombiano, dos argentinas y un uruguayo) está en las tierras que un día fueron ocupadas por Pepe Castellanos, hermano de Absalón, teniente coronel, ex gobernador y propietario de catorce fincas en tierras usurpadas a los indios. Su secuestro, en aquel lejano enero, fue la espita que precipitó la huída de los terratenientes.

La comunidad cuenta con más de mil de hectáreas de buenas tierras, ya no tienen que cultivar en las laderas pedregosas y áridas, cosechan los alimentos tradicional y por recomendación de la comandancia también hortalizas y frutas. No sólo se liberaron del látigo sino que se alimentan mejor y consiguen ahorrar de un modo muy particular. Julián cosecha seis sacos de café, unos 300 kilos, de los cuales deja un saco para el consumo familiar y vende el resto. Según el precio, consigue comprar con cada cosecha entre dos y tres vacas. “Las vacas son el banco y cuando tenemos necesidad vendemos”.

Por necesidad entiende problemas de salud. Su hijo mayor debió someterse a un tratamiento y para sufragarlo vendió un toro. Es la misma lógica que aplica la comunidad. En las tierras comunitarias realizan trabajos colectivos en torno al café y con la cosecha compran caballos y vacas. Entre los animales de las familias y los comunitarios tienen 150 caballos y casi 200 vacunos.

Días antes de llegar los alumnos se estropeó el filtro de agua y para repararlo decidieron vender una vaca. Del mismo modo sostienen la sala de salud, la escuelita y todos los gastos que demandan transporte y alojamiento de los comuneros para cumplir los deberes de los tres niveles del autogobierno : el local o comunitario, los municipios autónomos y las Juntas de Buen Gobierno.

Las mujeres también tienen emprendimientos comunitarios. En esa comunidad tenían un cafetal con el que compraron seis vacas y un gallinero con medio centenar de aves cuyos ahorros utilizan para traslados y gastos de las mujeres que ocupan cargos o asisten a cursos. Los pocos insumos que no producen las familias (sal, azúcar, aceite y jabón) los compran en la cabeceras municipales en tiendas zapatistas, instaladas en locales que ocuparon después del levantamiento de 1994. De ese modo no necesitan acudir al mercado y toda su economía se mantiene dentro de un circuito que controlan, autosuficiente, vinculado al mercado pero sin depender del mismo.

Las tiendas son atendidas de forma rotativa por los comuneros. Julián explica que cada cierto tiempo le toca estar un mes en la tienda de Altamirano (a una hora de la comunidad) lo que lo obliga a dejar la casa. “En ese caso la comunidad te sostiene la milpa durante quince días y yo apoyo del mismo modo al que tiene que ir a la tienda”. Esther fue cargo en la junta, en el caracol Morelia, a media hora de la comunidad, y sus quehaceres fueron cubiertos de la misma manera, que podemos llamar reciprocidad.

Salud y educación

Cada comunidad, por pequeña que sea, tiene una escuelita y un puesto de salud. En la comunidad 8 de Marzo hay 48 familias, casi todas zapatistas. La asamblea elige a sus autoridades, mitad varones y mitad mujeres, a los maestros y a los encargados de la salud. Nadie puede negarse porque es un servicio a la comunidad.

La escuelita funciona en una sala de la casona abandonada por el hacendado. Aún sobrevive una reja de hierro a través de la que pagaba a sus peones, quienes apenas podían ver una mano que dejaba caer monedas ya que la oscuridad ocultaba el rostro del patrón.

Temprano en la mañana los niños se forman en la cancha de basquetball frente a la casona, marchan en fila con paso marcial guiados por un joven de la comunidad que no debe superar los 25 años. La educación zapatista sufre la falta de infraestructura, los salones son precarios así como las bancas y el mobiliario. Los docentes no cobran sueldo pero son sostenidos por la comunidad al igual que los encargados de la salud.

Sin embargo tiene enormes ventajas para los alumnos : los maestros son miembros de la comunidad, hablan su lengua y son sus iguales, mientras en las escuelas estatales (las del mal gobierno), los maestros no son indios sino mestizos que no hablan su lengua, incluso la desprecian, viven lejos de la comunidad y mantienen una vertical distancia con los niños. El clima de confianza en las escuelas autónomas habilita vínculos más horizontales y facilita la participación de padres y alumnos en la gestión de la escuela. Los niños participan en muchas de las tareas de la comunidad y, entre ellas, en el sustento de la escuela y de sus maestros. No existe distancia entre escuela y comunidad ya que son parte de un mismo entramado de relaciones sociales.

Si la escuela oficial tiene un currículo oculto a través del cual trasmite valores de individualismo, competencia, organización vertical del sistema educativo y superioridad de los docentes sobres los alumnos, la educación zapatista es el reverso. El currículo se construye en colectivo y se busca que los alumnos se apropien de la historia de su comunidad, para reproducirla y sostenerla.

La transformación y la crítica son permanentes y trabajan para construir de forma colectiva el conocimiento ya que los alumnos suelen trabajar en equipos y buena parte del tiempo escolar transcurre fuera del aula, en contacto con los mismos elementos que configuran su vida cotidiana. Lo que en la educación estatal es separación y jerarquía (maestro-alumno, aula-recreo, saber-no saber), en las escuelas autónomas es integración y complementariedad.

En la salita de salud conviven medicamentos de la industria farmacéutica con una amplia variedad de plantas medicinales. Una chica muy joven se encarga de procesar jarabes y pomadas con esas plantas. La sala cuenta con una huesera y una partera, que completan el equipo básico de salud en todas las comunidades zapatistas. En general, atienden situaciones relativamente simples y cuando se ven desbordados trasladan al paciente a la clínica del caracol. Cuando no pueden resolver, acuden al hospital estatal de Altamirano.

La salud y la educación están escalonadas en los mismos tres niveles que el poder autónomo zapatista. En los caracoles suelen funcionar las clínicas más avanzadas, incluyendo un que cuenta con quirófano y practican operaciones. En los caracoles, que albergan las Juntas de Buen Gobierno, también suelen estar las escuelas secundarias autónomas.

La Escuelita

Siete horas demandó recorrer los cien kilómetros que separan San Cristóbal del caracol Morelia. La caravana de treinta camiones y coches salió tarde y avanza a paso de tortuga. Sobre las dos de la madrugada llegamos al caracol, un recinto donde se asienta un entramado de construcciones que albergan a las instituciones de la región autónoma : tres municipios, doce regiones y decenas de comunidades, gobernadas por la Junta de Buen Gobierno.

Además hay una escuela secundaria y un hospital en construcción, clínicas, anfiteatros, tiendas, comedores, zapatería y otros emprendimientos productivos.

Pese a la hora, una larga fila de varones y otra de mujeres nos esperaban engalanados con sus paliacates. Nos formamos por sexos y uno a uno fuimos conociendo a nuestros Votán. Marcelino alarga la mano y pide que lo acompañe. Vamos hasta el enorme salón de actos directo a dormir sobre los durísimos bancos.

A la mañana café, frijoles y tortillas. Luego hablan los miembros de la junta y explican cómo va a funcionar la escuelita. Por la tarde, casi de noche, salimos hacia la comunidad. Entre los alumnos pudimos ver a Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo, y a Hugo Blanco, dirigente campesino y ex guerrillero peruano, ambos pisando los 80.

Llegamos a la comunidad hacia medianoche luego de media hora a los tumbos sobre la caja de un pequeño camión. Toda la comunidad, formada en filas de hombres, mujeres y niños con sus pasamontañas, nos recibe puño en alto. Nos dan la bienvenida y a cada alumno le presentan la familia donde vivirá. Julián se presenta y cuando ya todos reconocieron a su familia, marchamos a dormir.

Primera sorpresa. Dividieron la casa con un tabique, dejaron una habitación para el huésped con puerta propia y los siete miembros de la familia se amontonaron en una superficie similar. Nos despiertan con las primeras luces para desayunar. Luego vamos a trabajar en la limpieza del cafetal familiar, machete en mano, hasta la hora de la comida.

El segundo día tocó enlazar ganado para ser vacunado y el tercero la limpieza del cafetal comunitario. Así cada día, combinando el trabajo con explicaciones detalladas de la vida comunitaria. Por las tardes tocaba leer los cuatro cuadernos que repartieron sobre Gobierno Autónomo, Resistencia Autónoma y Participación de las Mujeres en el Gobierno Autónomo, con relatos de indígenas y autoridades.

Cada alumno podía formular las más variadas preguntas, lo que no quiere decir que siempre fueran respondidas. Pudimos convivir con una cultura política diferente a la que conocemos : cuando se les formula una pregunta, se miran, dialogan en voz baja y, finalmente, uno responde por todos. Fue una experiencia maravillosa, de aprender haciendo, compartiendo, saboreando la vida cotidiana de pueblos que están construyendo un mundo nuevo.

3 de septiembre de 2013

En la Escuelita Zapatista los estudiantes aprenden organización comunitaria y resistencia civil como forma de vida.

Por: Alex Mensing / The Narco News Bulletin.
Entre el 11 y el 17 de agosto, los zapatistas trajeron a más de 1.500 personas a sus comunidades para asistir a la Escuelita Zapatista. De acuerdo con un comunicado del EZLNde febrero pasado, en una curso titulado Libertad según l@s Zapatistas: Gobierno Autónomo I, nuestr@s compas bases de apoyo zapatistas van a compartir lo poco que hemos aprendido de la lucha por la libertad, y l@s compas de la Sexta ahí verán qué les sirve y qué no para sus luchas.

Los alumnos se forman para registrarse para la primera “Escuelita Zapatista” en el CIDECI, el Centro Indígena de Capacitación Integral. FOTO DR 2013 Alex Mensing
En muchos sentidos, la Escuelita no era una escuela típica. Los maestros no tenían títulos, los libros de texto no citaban a prestigiosos académicos anteriores, y los salones de clase no tenían pizarrón. La clase estaba en sesión 24 horas al día y la sección de preguntas y respuestas estaba abierta todo el día. Y, sin lugar a dudas, los temas no eran ordinarios.
Algunas de las lecciones impartidas en la Escuelita se entregaban en lecturas de cuadernos de texto y presentaciones de autoridades zapatistas. Pero la mayoría de las lecciones más importantes se aprendían al compartir el hospedaje, las comidas, el trabajo la vida y las conversaciones con las familias y guardianes zapatistas anfitriones de los estudiantes en sus pequeñas y remotas comunidades durante los días que duró la Escuelita.
De acuerdo con los zapatistas, el objetivo de la Escuelita era mostrar a las personas de afuera su territorio y la forma en qué organizaron su lucha por autonomía, con la esperanza que los estudiantes compartieran la experiencia con otros y usaran lo que aprendieron para organizar sus propios movimientos de resistencia. Pero la escuela no se trató mucho de “cómo hacerlo” sino “te muestro y te cuento”, más bien. “Esto es lo que hacemos. ¿Preguntas?” De esa manera, la observación era la clave de aprendizaje en esta escuela.
Algunos principios básicos de su proceso de organización pueden sacarse de sus cuadernos de texto y experiencia, como la disciplina y el trabajo duro, el acercamiento cara a cara de las comunidades, planeación a largo plazo, reducción de la dependencia gubernamental a través de proyectos colectivos de trabajo, evitar la confrontación con el enemigo y enfatizar la experiencia compartida para convencer a los vecinos que no simpatizan con ellos. La estructura de su gobierno autónomo también revela aspectos clave de la resistencia y democracia zapatista.
Listo para la Escuela
En las primeras horas de la mañana del 11 de agosto, decenas de camionetas de pasajeros comenzaron a llegar al Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI) en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en el sur de México. Las camionetas venían de territorio zapatista, “donde el pueblo manda y el gobierno obedece.” Cada vehículo tenía una conductora mujer y uno hombre, cada uno de distintas comunidades zapatistas. Algunas comunidades se encuentran a unas 10 horas de distancia. Todas llegaron a tiempo.
Más tarde esa mañana hubo una segunda oleada de arribos, los pasajeros de las camionetas volverían a territorio zapatista más tarde ese día. Eran invitados de la Escuelita Zapatista, un curso de inmersión de una semana en gobierno autónomo zapatista. Eran de todos los rincones del mundo, de todas las edades, y no todos estuvieron a tiempo.
La Escuelita Zapatista fue anunciada a principios de 2013 en un de los muchos comunicados desde su resurgimiento público en diciembre pasado. Poco a poco, fueron difundiendo más información sobre la escuela. Los estudiantes serían hospedados por familias zapatistas, así que no debían traer su comida o alojamiento. Tampoco debían venir con la expectativa de aprender cuestiones militares del EZLN—la escuela se trataba de autogobierno y autonomía, y no sobre su resistencia armada. ¿El costo para asistir? Además de tener que llegar a San Cristóbal, 100 pesos por cuatro libros y dos DVD que ellos proporcionarían. Menos de ocho dólares.
En su característico estilo político, los primeros cuatro anuncios acerca de los estudiantes describían a las personas que NO estarían en la escuela: líderes de movimientos sociales que han sido desaparecidos, presos políticos, y aquellos que llegaron antes y enseñaron a los zapatistas como organizarse y resistir. Sobre aquellos que SÍ estarían: 1,700 personas, de cinco continentes, de entre 11 meses a 90 años (con una gran concentración de 20 y 30 añeros), independientes o de colectivos, de instituciones académicas, y grupos solidarios.

Un hombre camina por la calle en Rosario Río Blanco, en el municipio autónomo de San Pedro Michoacán. FOTO DR 2013 Alex Mensing
Los estudiantes se registraron en el CIDECI y fueron asignados a uno de los cinco caracoles zapatistas, como se conocen las regiones autónomas. Aquellos sin invitación no fueron aceptados. Mientras los organizadores registraban a una larga lista de los que llegaron tarde, música en vivo entretenía a la gente y los colectivos vendían los típicos artículos revolucionarios: camisetas, posters, cuadernos, publicaciones, etc. Mientras tanto, los zapatistas encapuchados esperaban.
Luego vino la primera lección de organización zapatista: ejecución rápida de las órdenes. La salida de la primera caravana fue anunciada, con destino a La Realidad, el caracol más lejano. Esperaban diez horas de viaje, y querían empezarlo pronto. En tan sólo minutos, los estudiantes destinados a La Realidad fueron alineados en la entrada, incluyéndome. Minutos después, nosotros con nuestro equipaje estábamos a bordo… excepto aquellos estudiantes que habían llegado tarde o no escucharon el anuncio. Por suerte para ellos, pudieron alistarse rápidamente.
La Realidad
En el Caracol I, La Realidad, fuimos recibidos a la 1 am por todos los zapatistas en formación ordenada, con las caras cubiertas por pasamontañas o paliacates rojos. Los estudiantes cansados caminaron a través del barro y se pararon bajo la llovizna mientras la comunidad cantaba el himno mexicano y zapatista. Algunos estudiantes se quedaron a bailar luego del recibimiento, muchos otros fueron a dormir en el piso de concreto en los espacios designados para su alojamiento.
Cuando los cursos comenzaron al día siguiente, los presentadores zapatistas anunciaron que “a través de nuestro voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.” Todos los maestros, las familias anfitrionas, y guardianes habían sido declarados portavoces del EZLN durante la duración de la Escuelita, dejando en claro el punto que aprender de la autonomía zapatista es aprender de la sociedad zapatista en su conjunto.
Esa horizontalidad, como fue remarcada en la primera clase, es una parte fundamental para su gobierno autónomo. Los presentadores nos introducían en la estructura de su gobierno, algo a lo que muchos ya están familiarizados. El lenguaje del “buen gobierno” y “mal gobierno” que los zapatistas usan dice mucho—su gobierno tiene un tipo de estructura paralela al gobierno tradicional, pero las mecánicas y esencia son distintas. Muchas características de su gobierno autónomo fueron explicadas por los zapatistas en relación con el comportamiento del gobierno mexicano.
“No hacemos campañas electorales,” explicó el presentador. “No gastamos montones de dinero para elegir a un líder. Los representantes no están elegidos antes de que la gente vote.” Todas las leyes o proyectos, los representantes comunitarios y servidores públicos (maestros, promotores de salud, etc.) en todos los niveles de gobierno (local, municipal, regional), son elegidos directamente por la gente, que aprueba o desaprueba las propuestas del gobierno.
El servicio público es realizado por iniciativa y no por recibir un pago. Cualquier puede convertirse en “líder”. En el sentido estricto, no hay líderes, sólo miembros de la comunidad en distintos roles. Esto asegura que el gobierno, la organización, no pueda ir contra la voluntad del pueblo.
Durante la primera clase, la importancia de la historia del movimiento zapatista fue clara. Entienden que su movimiento es parte de un hilo histórico de opresión y resistencia. Uno que se construye de sí mismo y no olvida, la historia completa es relevante. Los acontecimientos importantes en su entendimiento de la historia son bien conocidos:
- Antes de que llegaran los españoles, los pueblos indígenas vivían en pequeñas comunidades y tradiciones culturales que le daban forma a su relación en común y con la tierra que trabajaban.
-La Conquista española destruyó su tejido social e hizo que la gente trabajara como individuos en un sistema de explotación.
-En 1810, Miguel Hidalgo condujo a los campesinos a la independencia de la corona española, pero México permaneció en las manos de los ricos. Ellos consideran esto como la primer manifestación de inconformidad.
-En 1910, Emiliano Zapata luchó en la Revolución por “Tierra y Libertad,” logrando el sistema ejidal (tierras de propiedad comunal).
-Durante el Siglo XX, los terratenientes carcomieron las ventajas obtenidas por el sistema ejidal y, junto con gobiernos corruptos, oprimieron a las comunidades indígenas.
-En 1983 se forma el EZLN y llega a Chiapas, comenzando a entrenar y organizar.
-En 1994 el levantamiento armado del EZLN logra espacio para el diálogo y la autonomía.
-En 2003 se forman las Juntas de Buen Gobierno para organizar el gobierno y autonomía zapatista.
Cuando hablan sobre su autonomía en un contexto histórico, consideran que lo que han logrado en los últimos 19 años ha sido más importante que lo logrado en los últimos 500. Esta historia estaba muy presente para los presentadores, así como para otros zapatistas con los que hablé. En su opinión, les da fuerza, sentido y contexto a sus esfuerzos de organización. Mi familia anfitriona y mi guardián me preguntaron luego tranquilamente sobre la historia y presente de los movimientos de resistencia civil en mi país.
Cuando un estudiante le preguntó al panel zapatista si tenían planes de brindar enseñanza superior, la respuesta reveló que su movimiento tiene ciertos objetivos y su organización tiene prioridades. De acuerdo al representante que respondió la pregunta, quieren que sus hijos aprendan a leer, a escribir, a hacer las cuentas requeridas en las empresas de su gobierno y colectivo, a entenderá la verdadera historia de su lucha y a entender el mundo natural a su alrededor y su relación tradicional con él. Así que no, no piensan hacer una universidad, dijo, “pero ese no es el problema. El problema es el pinche sistema.”
Otra presentación fue dedicada a la importancia de sus propios medios de comunicación. En cada uno de los cinco territorios tienen dos radios comunitarias, dijo el presentador. Esto les permite distribuir la “voz, palabra y trabajo” de todos por igual. Cuando el gobierno trata de engañarlos o les envía paramilitares, señaló el presentador, sus cámaras y radios les permite registrar lo que sucede y difundirlo. El gobierno tiene sus propios medios, explican, así que tuvieron que crear los propios. De hecho, más tarde durante la escuela, mi guardian me informó que la Fuerza Aérea Mexicana hizo sobrevuelos a baja altura de las comunidades la noche anterior. Lo había sabido a través de la radio comunitaria.
Otras lecciones claves surgieron de la primer clase:
La libertad no es algo que se pide, sino algo que se toma; su forma de autogobierno no vino de un libro, sino del análisis de las necesidades y estructura de su sociedad; el trabajo de la resistencia civil requiere que la gente esté consciente e informada de lo que están haciendo.
La clase se detuvo dos veces. La primera interrupción fue por varios momentos en que los zapatistas enfatizaron la importancia de la disciplina en su organización y cuando los representantes de los grupos activistas de todo el mundo se les mostró su carencia en esta habilidad particular. Una autoridad zapatista tomó el micrófono y observó que muchos estudiantes se estaban parando para caminar por ahí, para ir a la tienda cercana y comprar café o galletas, o alguna otra cosa. “No queremos que se distraigan. Les recordamos que el pozol se servirá a la 1 pm. Queremos que entiendan las presentaciones.” En ningún momento sin humor, el presentador llamó a la seguridad zapatista para que nadie se quedara dormido. La segunda otra interrupción fue, por supuesto, el pozol, una bebida a base de maíz que proporciona la energía necesaria al mediodía para muchos campesinos en Chiapas.
Una segunda lección de disciplina zapatista fue dada esa tarde, pero al igual que muchas de las enseñanzas de la Escuelita, fue conocida luego de observar. Todos teníamos la instrucción de pararnos en formación mientras anunciaban nombres para que los estudiantes se juntaran con sus guardianes. Mientras los zapatistas anunciaban los nombres, fue claro que muchos estudiantes no estaban presentes. Muchos otros estudiantes rompieron la formación y comenzaron a platicar. Cada vez que el nombre de un zapatista fue anunciado, aparecían prácticamente de inmediato. Muchos de los nombres de los estudiantes no fueron respondidos por varios minutos. Una mirada rápida a los guardianes zapatistas, parados calmadamente en filas ordenadas, fue suficiente para deducir una lección táctica. Nos moveríamos más rápido y aprenderíamos más si practicaramos la disciplina. Tardamos tanto que tuvimos que pasar una noche extra ahí antes de viajar a nuestras comunidades.
La ventaja de quedarnos otra noche en el cuartel del caracol fue que, sin nada más qué hacer, pudimos probar la tradición musical zapatista. Después de todo, no puedes mantener una lucha de 30 años sin alguna canción y un baile. Un zapatista que tocaba la guitarra finalmente fue convencido para tocar algunos corridos que contaban sus historias de resistencia. Después de todo, las letras revelaban conmovedoramente la profundidad del sufrimiento que algunos miembros del movimiento sentían. Algunas partes:
“Lo mató el maldito gobierno
nada más por exigir la justicia.”
“Los asesinos eran soldados de línea
vestidos de campesinos
cuando él dormido estaba
mataron su mujer y niños”
Sin embargo, no todo es sufrimiento.
“Mira que la hora ya llegó
Y no se puede andar de espectador.
La lucha del pueblo es sin parar
hasta ver el triunfo popular.”

El camino es sinuoso y la transportación no es fácil entre los bosques de Rosario Río Blanco y La Realidad. FOTO DR 2013 Alex Mensing
Al día siguiente, luego de tres horas en un camión de basura y un caluroso recibimiento por parte de la comunidad zapatista de Rosario Río Blanco, el periodo de inmersión en la escuela había comenzado. Por los siguientes tres días, mi guardián Jorge, mi “padre” anfitrión Rodolfo y yo nos levantamos a las 4:30 a.m. para el desayuno que la esposa de Rodolfo, Rosa, ya había preparado. Fuimos a trabajar en el campo hasta el mediodía, con un descanso a las 9 para tomar pozol, luego descansamos un poco, nos bañamos en el río, y almorzamos. El resto de cada día estaba dedicado a estudiar: leer los textos, hablar sobre su autogobierno, o visitar algunos edificios “institucionales” del pueblo. Así es como la comunidad de Rosario Blanco decidió llevar a cabo la Escuelita, sin embargo algunos estudiantes en otras comunidades tuvieron experiencias un poco distintas. El leer, trabajar, comer y caminar por el pueblo fueron lecciones distintas sobre la organización zapatista.
Los cuadernos
Los cuadernos de texto para la Escuelita Zapatista, de acuerdo al comunicado de febrero,
“son producto de las reuniones que las bases de apoyo zapatistas de todas las zonas realizaron para evaluar los trabajos de la organización.
Compañeras y compañeros tzotziles, choles, tzeltales, tojolabales, mames, zoques y mestizos, procedentes de las comunidades en resistencia de los 5 caracoles, se preguntaron y se respondieron entre sí, intercambiaron sus experiencias (que son diferentes según cada zona), criticaron, se autocriticaron, y evaluaron lo que llevan avanzado y lo que falta por hacer. Esas reuniones fueron coordinadas por nuestro compañero Subcomandante Insurgente Moisés y fueron grabadas, transcritas y trabajadas para la elaboración de los cuadernos de texto.”
Una de las lecciones que aparecía varias veces en los cuadernos era la importancia de no sobrecargar de trabajo a los miembros de la organización. Desde su creación en el 2003, casi todas las Juntas de Buen Gobierno (el nivel más grande de los cuerpos de representación zapatista) han incrementado el número de representantes y disminuido el número de tiempo necesario para hacer un trabajo de gobierno. Como un portavoz del cuartel del caracol había mencionado, “nos dimos cuenta que tenemos familias.” Cada familia zapatista tiene que mantener sus propios campos y hogares. Además de ese trabajo, los representantes hacen sus labores de gobierno.
Un colaborador de los cuadernos, Artemio de La Garrucha, comentó que “los cambios de los turnos tardaban hasta meses, dos o tres meses,”, y los representantes de las Juntas tenían otras posiciones gubernamentales. “Cuando se eligieron los 24 elementos sólo para la Junta se organizaron en tres turnos de ocho compañeros cada turno y cada turno quedó 10 días. Eso es lo que se acordó para llevar el proceso más seguido, que no se nos haya olvidado cuando llegue otra vez nuestro turno.” Antes de eso, muchos representantes no cumplían sus rotaciones de trabajo, por necesidades en el hogar.
Incluso con estos cambios, muchos zapatistas se cansan en su trabajo. Rosalinda, representante del caracol de Oventik, relató en los cuadernos que en un punto 70 por ciento de sus funcionarios de salud y educación habían dejado sus puestos, e incluso algunos habían dejado el zapatismo por completo. Al hablar con mi guardián y la familia sobre esto, aprendí algo interesante sobre los zapatistas.
“¿Qué haces para mantener a la gente en sus puestos y en la organización?” les pregunté. Me miraron de una forma extraña, y mi guardián respondió “Nada. En esta lucha todos somos libres. Si les dijéramos que se quedaran, se sentirían obligados, y entonces seríamos como el mal gobierno. Si alguien se va de la organización, es porque ha cambiado su forma de pensar. Nosotros continuamos trabajando, y cuando quieran ser parte de ello, pueden volver.”
Debo admitir que al principio fue una sorpresa para mí, al venir de los EEUU donde hay un énfasis desmesurado en el crecimiento. Los zapatistas han aprendido que la fortaleza de la organización no viene simplemente de sus números, sino de la calidad y dedicación de sus miembros. Organizar y resistir es un trabajo difícil, y siempre habrá gente que no quiera participar, dijeron mis anfitriones. Uno de los siete principios de gobierno autónomo zapatista es “convencer y no vencer.”
Y ni que decir de que no hacen esfuerzos por convencer a sus vecinos para unirse a la lucha. Además de mostrar con ejemplos, practican la estrategia que se ha utilizado para construir muchos movimientos sociales no violentos: poner énfasis en las experiencias compartidas. Los zapatistas siempre hablan con miembros de las comunidades que no simpatizan con ellos (en persona y a través de sus radios comunitarias, que son escuchadas por muchos que no son zapatistas) sobre su identidad indígena compartida y la opresión histórica y continua. También practican la no confrontación con la gente que consideran hermanos y hermanas, resistiendo la provocación cuando el gobierno propaga los conflictos intercomunitarios.
Los cuadernos de texto también enseñan la importancia de convertir la ayuda externa en independencia interna. En otras palabras, las donaciones de grupos solidarios casi siempre se invierten en el establecimiento de proyectos colectivos de trabajo que generen sus propios ingresos. Los proyectos colectivos de trabajo son parte de la esencia de la autonomía zapatista.

El escenario de la “Escuelita Zapatista” en La Realidad lleva las figuras de los subcomandantes y de Emiliano Zapata. FOTO DR 2013Alex Mensing
Un cuaderno incluía el testimonio de Alex de La Garrucha, quien describía cómo su región había invertido en la compra de ganado, que es cuidado colectivamente por los miembros de cada comunidad en una base rotacional. “El objetivo de este trabajo”, dijo Alex, “es que los donativos que hay en la Junta no se mal gasten así nomás en cualquier necesidad que hay, por eso se creó esa idea de formar un colectivo de zona para que un día tengamos de dónde sostenernos, no esperar a que haya alguna ONG que dé proyectos para la Junta de Buen Gobierno.”
Ahora algo sobre igualdad de género en la organización zapatista. Uno de los cuatro cuadernos de texto estaba dedicado a la participación de las mujeres en los gobiernos autónomos. Para alentar la participación de las mujeres, los zapatistas de cada comunidad así como sus representantes de gobierno celebraban asambleas para discutir la importancia de la participación de las mujeres. También tenían una estrategia a largo plazo de proporcionar educación con igualdad, debido a que muchas mujeres mayores no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela y no saben leer, escribir, o las matemáticas requeridas para hacer las cuentas financieras.
Los desafíos para la participación de las mujeres incluyen desde los hombres zapatistas que no dejan que su esposa o hijas trabajen fuera del hogar, a mujeres que se niegan a tomar puestos de gobierno, argumentando que son incapaces o analfabetas, o que están preocupadas porque sus familias no puedan cocinar, lavar o hacer otra de sus tradicionales tareas. Algunas mujeres dejan sus puestos de gobierno cuando se casan.
Sin embargo, debido a la profundidad y al impulso generacional de la cultura tradicional (algo que, en muchos casos, los zapatistas buscan mantener), el progreso que los zapatistas han logrado en igualdad de género en los últimos treinta años, aunque incompleto, es impresionante. Mi guardián era un compañero zapatista ejemplar que cocina, lava y alienta a que su esposa participe, aprenda y viaje. (No es que necesite mucho aliento. Luego de reunirme con ella, es fácil ver que nunca se hubiera casado con un machista.)
Cómo afilar el machete
La primera mañana de trabajo, aprendí a afilar un machete. Desafortunadamente, debido a que aprendí a afilarlo antes que a blandirlo, me corté el dedo muy rápido… Cuando mi guardián volvió con una venda (luego de recoger hojas de una planta para ayudar a la cicatrización), nos sentamos y platicamos. Esa fue la primera vez que Rodolfo y Jorge me preguntaron sobre mí. Cuando les expliqué que viajaba y escribía sobre la influencia de losEEUU en América Latina, me empezaron a hablar sobre las trasnacionales estadounidenses, el neoliberalismo y las semillas transgénicas.
Los zapatistas ven a los movimientos sociales globales como relevantes entre sí, como parte del sistema capitalista global, y aún así entienden cada comunidad y cada movimiento como algo internamente independiente. Cuándo les pregunté si tenían algo específico que decirle a un ciudadano estadounidense, ambos dijeron “no.” Con insistencia, explicaron que cada uno debía hacer su propio movimiento. Y al mismo tiempo dijeron, la lucha zapatista es para todo el mundo. Como dice la frase zapatista, luchan por “un mundo donde quepan muchos mundos.”
Al día siguiente, cuando hablábamos de tomar un descanso para tomar pozol en el maizal, Rodolfo me enseño a decir “vamos a tomar pozol” en su idioma nativo, tojolabal. Wah kuti pichi, repetí. Luego me miró y dijo, “¿sabes por qué tomamos juntos el pozol?” Pensé en muchas respuestas para esa pregunta, pero no tenía idea de la respuesta que buscaba.
“Tomamos pozol juntos,” dijo Rodolfo, “porque en la lucha zapatista hacemos todo colectivamente. Nadie en la organización recibe más o menos. Tomar pozol uno sólo en un grupo es algo individualista.” Esta afirmación repentina de Rodolfo llevó mi entendimiento de igualdad zapatista a otro nivel. Por supuesto, mucha gente habla de igualdad y de compartir y cooperación comunitaria. Pero lo que para muchos pareciera un grado innecesario de compartir era algo natural y un hecho para Rodolfo y Jorge. Cuando los zapatistas dicen que practican un valor, lo dicen en serio.
Sin duda alguna, la lección más importante al ver a los zapatistas trabajar, es que trabajan muy duro. Trabajan muy, muy duro. Y es por eso que han podido construir y mantener su movimiento, su resistencia y su independencia. Los hombres y mujeres comienzan a trabajar mucho antes de que amanezca, y cuando terminan el trabajo necesario para mantener a su familia, participan en proyectos colectivos de trabajo para juntar dinero para las medicinas de la comunidad o para los costos de transporte de sus representantes de gobierno. O trabajan en los campos o cocinan para las familias cuyos miembros trabajan como promotores de salud, maestros o miembros de la Junta.
La Escuelita enseñó que los miembros de un movimiento de resistencia civil no sólo deben trabajar duro, sino entender el porqué del trabajo duro. En el caso de los zapatistas, si no apoyan su propio sistema médico, educativo o de justicia, entonces dependerían del gobierno mexicano para esos servicios. Y por doscientos años, el gobierno mexicano ha fallado en proporcionarle esos servicios o los ha utilizado para controlar y manipular a la población. El zapatista promedio lo entiende, habla sobre ello y trabajo duro por ello.
Caminando por la cuadra
Una tarde, mi guardián y mi padre anfitrión me llevaron en un recorrido por los edificios zapatistas del pueblo. Rosario Río Blanco tiene una tienda local, una tienda regional, una escuela y una clínica de salud. En la clínica de salud, el promotor de salud nos dio un ejemplo de la importancia de la planeación a largo plazo, el compartir las habilidades y la paciencia en la organización zapatista.

Un mural del subcomandante Marcos adorna una pared en La Realidad. FOTO DR 2013 Alex Mensing
Poco a poco, los zapatistas han nombrado a miembros de la comunidad para ser entrenados como promotores de salud. En un principio, voluntarios externos con experiencia médica entrenaban a los zapatistas, pero al ganar experiencia, los nuevos promotores de salud han podido entrenar a otros, y de alguna manera han entrenado a suficientes personas para tener practicantes generales en cada comunidad.
El gobierno zapatista llevó a cabo una asamblea y determinó 47 factores importantes para mejorar la salud de la población, y ahora que hay los suficientes practicantes, luego de años de entrenamiento, han comenzado a abordar esos 47 factores en las comunidades zapatistas al mismo tiempo. Pero en vez de tratar de trabajar en todos los factores de una sola vez, eligieron diez de esos factores para abordar este año, 2013. Los factores incluyen higiene personal, el uso de mesas para comer y el guardar de forma adecuada la madera y los platos, etc.
Al celebrar asambleas locales y al visitar cada hogar para asegurarse que estén implementando estas mejoras, los promotores de salud ya han comenzado a ver importantes reducciones en las enfermedades. Pero el desarrollo organizativo requirió de años de planeación a largo plazo y de un extenso entrenamiento y de compartir habilidades.
Otro principio importante en el desarrollo del gobierno autónomo zapatista, que los promotores de salud y de educación encarnaron, es que debes de estar haciendo algo incluso cuando te sientas sin preparación. En el caso de prácticamente todos los representantes zapatistas de gobierno, maestros y doctores, comenzaron a practicar su papel con poca o nula experiencia. Pero al mantener la sana cultura de cooperación, reflexión y autoevaluación y crítica, grupos de individuos han podido mejorar sus habilidades de acuerdo a las circunstancias y desafíos locales. Al final, aprender de la experiencia ha ayudado a que los zapatistas construyan un sistema que se ajuste a sus propias necesidades.
Conclusión
Al despedirme de mi guardián y agradecerle, su reacción me enseño una última lección de organización zapatista. Cuando me di cuenta de la dificultad de traducir y de agradecerle por su esfuerzo, (tradujo entre tojolabal y español para mí), simplemente me respondió que era su trabajo, y que todos en la organización habían hecho su parte para hacer posible la Escuelita. Muchos estudiantes experimentaron esto. Los zapatistas ven su movimiento como un esfuerzo colectivo, y mientras cada individuo es responsable de su tarea, no toman crédito personal por el éxito de la organización. Los movimientos sociales deben compartir sus responsabilidades y habilidades para lograr sus objetivos. En consecuencia, los zapatistas compartieron el crédito por sus logros.

El público prestaba atención durante la presentación final anunciando la clausura de la primera “Escuelita Zapatista”. FOTO DR 2013 Alex Mensing
Los zapatistas invitaron a la gente a ir a su Escuelita para que pudieran volver a sus comunidades, sus mundos, y organizar movimientos sociales para luchar contra el neoliberalismo, contra la opresión, contra la comercialización de los pueblos y el planeta. Pero la escuelita no estaba estructurada como una serie de talleres, y no esperaba ser un modelo para la revolución. Y la mayoría de los estudiantes con los que hablé después no percibieron a la escuelita de esa forma. De hecho, muchos dijeron que ya sabían muchas de las cosas que fueron explícitamente enseñadas en la Escuelita.
Lo que la Escuelita Zapatista proporcionó a los estudiantes, por sobretodo, fue la inmersión en un mundo donde no sólo se habla de autonomía, sino que se vive. Vieron en cada acción los principios que ya habían leído en internet y en panfletos. Probaron lo que es el trabajo duro y la disciplina requerida para construir una resistencia efectiva a un sistema poderoso. Hablaron cara a cara con la gente que ha sufrido y resistido, los miraron a los ojos mientras contaban historias de represión que muy pocos han estado siquiera cerca de experimentar.
El verdadero entrenamiento, los talleres verdaderos, los modelos verdaderos, deben construirse fuera del territorio zapatista. Los estudiantes deben convertirse en maestros. Deben diseñar sus propias estrategias para alcanzar la autonomía, libertad y justicia; estrategias que encuentran su camino a través de los obstáculos de sus propios mundos, y que inevitablemente son distintos a los de los Altos de Chiapas, pero que tienen los mismos valores fundamentales. Entonces, queda por ver el papel que la Escuela Zapatista tendrá mientras los estudiantes de su primera generación vuelven a sus lugares de opresión… digo, origen.

A diez años de los Caracoles y 40 de la Unidad Popular... ¡Junten miedo cabrones!

Por: Iber Aracena Mora* / Rebelión.

Comparto unas pocas-hartas palabras, luego de una experiencia profunda y real, comparto por necesidad, comparto por responsabilidad, comparto por alegría, comparto por agradecimiento, profundo y real también.

Pronto a cumplirse 40 años del asesinato de un sueño colectivo, allá en Chile mi tierra, este mensaje será de esperanza para algunos y de terror para otros.

Dicen que dicen, andan diciendo, que el zapatismo ya no existe, que en algún tiempo tuvo relevancia, que en algún momento fue lucha, fue dignidad. Es común en este presente, en esta repleta capital mexicana, que se confunda el zapatismo con los Zetas, grupo narco de primera relevancia en el principal mercado de este país (junto con el mercado de armas, que van de la mano), que se escuche que el subcomandante Marcos es un pagado de Salinas Gortari (uno de los peces gordos del PRI y presidente de la república al momento del levantamiento de 1994). Dicen que dicen, que las estrategias contrainsurgentes del Estado han sido exitosas, que han cooptado a los principales líderes del zapatismo, que han logrado generar problemas internos desarticulando a la organización en los distintos pueblos.

Dicen que dicen, pero sus malas maniobras les rebotan. No estaban muertos, tampoco de parranda, o sí tal vez, pero de “buena parranda”, esa que construye.

Entonces agradezco, porque tengo a quién agradecer, ¡Es real cabrones!... gracias por abrirnos sus puertas, sus hogares, por recibirnos en su milpa, por mostrarnos sus escuelas, sus hospitales, su construcción colectiva, compartirnos sus aprendizajes en estos años de trabajo. Gracias por su lucidez, por su humanidad, por su locura que ilumina nuestra ceguera, que enciende esa lucecita en el fondo del corasound.

Domingo 11 de Agosto del 2013, cerca de las 3 de la tarde, parte el recorrido desde CIDECI-Unitierra, en San Cristóbal de las casas. Una caravana de aproximadamente 30 camionetas zapatistas nos transportan hacia el caracol III, La Garrucha, el cual me fue asignado para cursar como alumno la primera escuelita organizada por el pueblo zapatista llamada, “la libertad según l@s zapatistas”, escuela gratuita y laica.

Cerca de medianoche nos reciben cientos de encapuchad@s, de es@s que se encapuchan para que l@s vean, luego de 500 años de ser invisibilizad@s por el mal gobierno, entre aplausos y alzando el canto ¡vivan las y los estudiantes de la escuelita!

La garganta se me aprieta, mi corazón parece tener doble pedal y mis cañuelas tiritan. Luego, las palabras de bienvenida de la Junta de Buen Gobierno, las tortillas con frijoles, la música, la alegría.

Con la primera claridad nos levantamos, café, frijolitos y tortillas mañaneras para luego asignarnos a nuestro Votán (en la visión de l@s zapatistas, “guardián y corazón del pueblo”, o “guardián y corazón de la tierra”, o “guardián y corazón del mundo”. En términos occidentales, un tutor o tutora. ¿fome, no?). Este hombre o mujer zapatista será nuestra sombra durante los días que dure la escuelita. El mío: hombre de 63 años, perteneciente al pueblo de San Pedro, zona Caracol III, zapatista desde el comienzo de la clandestinidad, allá por el año 1983. Me emocionaba escuchar que su anhelo recurrente fuera que sus hij@s de 4 y 1 añito lleguen a ser comandantes (y cuando lo decía agarraba a la pequeña de la cintura y comenzaba a darle brincos!). Viene un primer acercamiento a las dudas y a las explicaciones dadas por los maestros de la zona.
Partimos luego al pueblo que nos es asignado, donde una familia nos acogerá por estos días. Para que se entienda: los zapatistas tienen una organización estructurada en tres niveles. En el tercer nivel una Junta de Buen Gobierno (integrada por 24 compas que trabajan por tres años). Luego, cada uno de los cinco caracoles (I. La Realidad, II. Oventik, III. La Garrucha, IV. Morelia y V. Roberto Barrios), es decir cada zona, tiene sus Consejos Municipales autónomos, un segundo nivel donde hay autoridades por cada área de trabajo (educación, comercio, salud, comunicación, justicia, etc.). Y un primer nivel donde cada pueblo o comunidad tiene sus comisariados autónomos. Estas autoridades se rigen por los siete principios del mandar obedeciendo: Servir y no servirse; Representar y no suplantar; Construir y no destruir; Obedecer y no mandar; Proponer y no imponer; Convencer y no vencer; Bajar y no subir.

En todos estos cargos no se recibe sueldo, sólo un pequeño aporte para cubrir el transporte y granos básicos (maíz y frijol) que salen de los cultivos colectivos (¿qué dirían de esto nuestros parlamentarios, con sus gordas billeteras?). Otro punto a destacar es que las mujeres participan activamente en los tres niveles de gobierno.

Dolores Hidalgo mi pueblo asignado, a dos horas y media de La Garrucha. Tierra recuperada el año 1994, quitada de las manos a un finquero malulo de la zona luego del levantamiento, y conformado como pueblo zapatista el mes de Septiembre de 1996. Sus cerca de 500 habitantes son toitos zapatistas (hay compas que le tocaron poblados donde conviven zapatistas con no zapatistas, con antizapatistas, con priistas y perredistas… pues ellos contarán su historia). El pueblo encapuchado te recibe, formad@s en fila, pasamos delante de cada un@, estrechamos nuestras manos y recibimos su agradecimiento. Un abuelito y una abuelita, de esos que sa´en, me acogen en su hogar, y aquella primera noche, a la luz de la vela, comiendo frijolitos y tortilla (a esa altura pensaba yo: ese plato lo más probable que en un restaurant vegano de moda costaría una fortuna. Imagínese el menú: frijoles zapatistas y de regalo un pasamontañas. Ganancia asegurada!) , conversan en tzeltal, su lengua materna, se conocen con mi Votán, se cuentan sus resistencias, sus dolores, sus alegrías, nos miramos, con intriga, con respeto. Trato de entender, atento a sus gestos y expresiones. Sólo nuestro Votán nos puede hablar en Castilla, o español como le decimos nosotros, será nuestro traductor ante el pueblo. Una parte del aprendizaje según lo que nos comunican, una forma de hacernos entender que eso que llaman “igualdad jurídica es uno más de los esperpentos de la justicia en nuestro mundo” .Nos preguntan desde la práctica ¿Es justo que un indígena comparezca ante las instancias gubernamentales de justicia con un traductor de palabras? ¿Acaso en los juzgados se traducen culturas?

A las cinco y media de la mañana, machete en mano, caminamos hacia el monte, pa hecharle una miraita a la milpa, y luego limpiar tierras que alimentan el ganado colectivo. Para que se entienda: hay tierras por cada familia, donde tienen su casita, de piso de tierra (pues no se han vendido al mal gobierno), sin luz eléctrica (pues no se han vendido al mal gobierno), con techos expuestos a la lluvia (pues no se han vendido al mal gobierno), la mayoría sin baños (pues no se han vendido al mal gobierno), pero rebosantes de dignidad. Donde tienen su milpa para el maíz y los frijolitos, que permite que no falte lo básico. Y hay tierras colectivas, hay milpas colectivas, donde tienen su ganado colectivo, su maíz colectivo, que utilizan para apoyar a los compas que tienen cargos o cubrir emergencias de la comunidad. La vida, en términos materiales, es precaria, entendamos, son pueblos con 20 años de resistencia (y más si consideramos la clandestinidad, y más aún si miramos el proceso de invención de América). Nos dicen “nuestros hermanos priistas, que han sido engañados por el mal gobierno y se han vendido, tienen mejor casa que nosotros, mejores animales, mejores transportes, porque los inundan de proyectos y recursos. Es la estrategia de la contrainsurgencia. Pero no tienen organización, no tienen dignidad, no tienen sus escuelas autónomas y sus servicios de salud, no tienen semillas sanas, sino transgénicas. El mal gobierno cuando quiera los aplasta, les quita sus tierras, sus ríos, no tienen futuro. Es lo que nos muestra la historia”.

Y así recorremos hectáreas recuperadas, trabajando y tomando pozol en los descansos (una masita de maíz, que se sumerge en agua y luego se revuelve. No vaya a cometer el error, cuando le ofrecen sal, de ponerla directamente, porque será el centro de burlas. Unte el deito en la sal y se lo chupa). Compartiendo palabras y un poquito de tabaco. Frente a sus destrezas de samurái, mis manos burguesas de ratón de ciudad a la segunda mañana casi no pueden sostener el machete.

Luego del mediodía, nos encerramos a las horas de estudio. Porque el pueblo zapatista ha preparado cuatro libros de estudio para nosotros: “Gobierno autónomo I”, “Gobierno autónomo II”, “Resistencia autónoma” y “Participación de las mujeres en el Gobierno autónomo”. Los leemos en voz alta, reunidos con la familia, libros llenos de testimonios e historias locales. Para que se entienda: acá no se trata de borrar la historia para refundar la socialidad, no es la lógica de la página en blanco, sin manchas. Lo que veo es una mancha que resiste al detergente de la empresa histórica de la modernidad capitalista. Me mostraron otra configuración de las necesidades de consumo y de la relación de lo humano con lo otro, una transformación radical de las relaciones de producción, acá no se trata de ponerle valor a todo y que todo lo demás sea secundario. Como diría CNN: “está pasando, lo estás viendo”.

Comentamos los libros, nacen preguntas ¿Cómo han sido sus experiencias en la clandestinidad previas a la declaración de guerra? ¿Cómo vivieron el 1 de Enero de 1994 y el 21 de Diciembre del 2012? ¿Cómo ven el futuro del zapatismo, de sus hijos, de sus nietos? Serán tardes de lectura y educación espontánea en torno a un matecito, que los espanta por su amargura, por su no costumbre. Rodeados de nubes limpias, cerros de verano, rostros cansados, pero sin engaño.

El siguiente es día de trabajo colectivo (cada 8 días lo realizan). Las mujeres van a cosechar frijoles y los hombres a machetear los campos y ver el ganado. Ceibas milenarias abundan, protegidas por ell@s, ell@s protegidos por ell@s. Tengo la posibilidad de asistir a la escuela autónoma del pueblo, de escuchar algo de los cursos impartidos a l@s niñ@s, de ver como se enseñan los valores comunitarios, la valentía de l@s abuel@s para no agachar el moño. Hablan del buen vivir, reflexionan, en tzeltal y en castilla. Luego, la posibilidad de conocer un poco el trabajo que realizan las mujeres parteras, las hueseras y las que aprenden hierbas medicinales.

El penúltimo día deciden en asamblea ofrendarnos amor de su ganado colectivo. Me recordaron que hay una dimensión lúdica del trabajo, si éste no se somete a la lógica de la acumulación, que pueden derrochar dos grandes vacas, aunque no les sobre, aunque no reciban ganancia. Con los primeros rayos del sol salta la sangre, y se viene la repartija. Luego, obviamente no nos podemos saltar el estudio, solo que ahora se acompaña de un buen caldo.

Ya la última noche, yo guatón de tanto asao, el tatita me pregunta…y usted compa ¿es zapatista? Yo, como que me sonrojo, miro pal el suelo, como que me encurvo un poco y le digo…o sea, o sea, vivo de una beca, podría decirse que soy como uno de eso inconscientes vendidos al mal gobierno, o sea, lo soy… ¿cachai?... pero puedo decirle que en mi corazón siento los valores del zapatismo, o sea, los siete principios del mandar-obedeciendo me dejan sin aliento y una sensación rara en la guatita. Empezaba a transpirar la gota gorda y mi boca se secaba. Podría decirle que estoy demasiado cómodo, y si, si, eso, faltan huevos…o sea, si tengo discursos muy bellamente rebeldes, y no ando robando (bueno, a los supermercados sí, esa buena costumbre no se quita, pero eso no es robar), y sí, trato de llegar a todos los lugares en mi cleta, porque creo que puede ser revolucionario y en realidad mi vida ya depende de ella, participo en colectivos autogestivos, cooperativas, escuelas populares y trato de entregar el cielo a los que amo y el infierno a los que odio. Y sí, me coso parches revolucionarios en mi ropa, tengo un peinado a la moda rebelde, trato de ir a todas las marchas y toco en bandas perfumadamente críticas, hasta hice una cancioncita en homenaje al 21 de diciembre (con el cuatro venezolano que me mandaron mis hermanit@s de Chile) ¿cachai? Ah! Y lo más importante, trato de eliminar el miedo, ese que paraliza, ese que anestesia la voluntad. Pero sí Don, faltan huevos, estamos demasiados cómodos y la voluntad a ratos se esconde con las cucacharas por los rincones. Don ¿le molesta si le digo compa? A esa altura mi Votán sufría con mi español y mis manos parecían tener alzhaimer. Luego de un silencio de esos, ofrezco mate y pido permiso pa ir al monte a echar la corta.

¿La libertad según los zapatistas?

Fácil, tener el corazón bien puesto, eso, y tener huevos, como los han tenido ellos, como lo ha tenido Alberto Patishtán, el Tata Juan Chávez Alonso, el Tatic Samuel Ruiz, la comandante Ramona, como los han tenido los verdaderos Mapuches en resistencia.

Para que se entienda, no es mi intención idealizar, si toman coca-cola y si cagan hediondo, no caigamos en la trampa tampoco, que la ciega veneración no construye. Hay errores, se han dado pasos en falso, hay traiciones y descontentos, hay ciertas malas costumbres, herencias de la modernidad capitalista que aún no han sido erradicadas del todo. Y como diría mi compadre, el problema es el hombre y en eso no hay vuelta.
Pero a la vez, y lo importante, es que hay una capacidad arrolladora de unión, de organización, de disciplina, una conciencia devastadora de lo que es vivir la resistencia, de que están luchando para vencer la dictadura del capital que defiende el mal gobierno, tanto en el discurso como en la praxis. Y acá, el abajo y a la izquierda se justifica al mirar el socialismo real del siglo XX que cometió el error de partir de arriba para abajo. El Estado omnipresente, apabullante, sin detenerse en lo verdaderamente humano, versus el caracol, lento pero seguro, y que construye desde abajo.

Su libertad individual se somete a esta lucha, puesto que priorizan la defensa de sus derechos colectivos amenazados. Quizás a nosotros los hedonistas nos cueste entenderlo, pero vale la pena hacer el esfuerzo. Toman una opción clara: que la vida de la comunidad no esté definida por la acumulación del capital, su centro lo ubican en construir las condiciones necesarias para una reproducción de la vida, por la vida misma. Quieren que sus niet@s disfruten los ríos descontaminados y sin dueños, que puedan tomar sombra bajo esos árboles ancestrales, que puedan no ser pisotead@s por patrón alguno, que tengan el maíz descontaminado y las semillas libres. Ejercer una cultura política plena, donde l@s sujet@s comunitari@s no son soci@s de una empresa.

A quién pregunté no conocía ni a Marx ni a Lenin (sí a Lennon), ni sabía de la Escuela de Frankfurt, ni que a Trosky lo habían asesinado en México. No sabían dónde se encuentra Cuba, ni tampoco habían escuchado de la teología de la liberación. Pero hay resistencia, resistencias, multiversos como diría nuestro Matta, y no sólo en el contenido sino también en la forma. Económica, que parte por la soberanía alimentaria, desde la milpa y la tierras recuperadas para expandirse a otros ámbitos (panaderías, producción de zapatos, herrería, hospitales, escuelas, etc.). Ideológica-cultural, que se expresa en una conciencia crítica hacia los medios de comunicación y de dominación, una educación que parte en la escuela con los saberes necesarios para la existencia local, pláticas políticas a los jóvenes, el resguardo de su lengua, encuentros artísticos, deportivos en sus pueblos, fiestas comunitarias. Acá se ha modificado el lugar histórico de la mujer en un contexto en que la violencia de género es inimaginable y se ha rechazado en su totalidad el alcohol y las drogas. Repito, se reproducen malas costumbres occidentales, mal que mal los 500 años pesan, pero hay transformación real y positiva si consideramos el proceso de enajenación como hecho determinante del conjunto de la vida moderna.

Justo ayer, con los compas de un seminario autogestivo que trabajamos, aparecía la vieja discusión: la toma del poder, la toma del Estado versus la lucha por la autonomía. Mirando este proceso que recién comienza, pero que ya tiene raíces profundas, puedo señalar que el zapatismo va en crecimiento vertiginoso, y lo más probable es que, luego de unos nuevos 10 o 20 años de trabajo silencioso, no nos daremos ni cuenta cuando la gran mayoría de l@s Chiapanec@s sean zapatistas, cuando una parte importante de l@s mexican@s sean zapatistas. Y no nos daremos ni cuenta, cuando el mal gobierno ya no se pueda seguir haciendo el pendejo y esté obligado a la decisión crucial: dialogar de igual a igual, de frente, sin mentiras, sin soberbia, respetando (a diferencia de su actuar luego de los acuerdos de San Andrés Larrainzar el año 1996), para una sana construcción de la cultura política o, tomar la decisión de extremar las acciones de contrainsurgencia para realizar una ofensiva militar de peso. Escuchando la historia, lo más probable es que ocurra esto último. Y al mirar la correlación de fuerzas, por un lado no puedo ser optimista. Sé que esos cabrones tienen la cobardía suficiente para apretar el botoncito y desde sus altares sebosos hacer brotar la sangre a caudales. Es lo que nos muestra la historia.

Pero si fallan (y lo más probable es que eso ocurra),
y les queda un solo zapatista de pie…
Junten miedo cabrones!
Porque ell@s,
es@s campesinos samuráis, mayas patipelaos,
buenos pal pozol, pal baile, pa la risa,
no tienen miedo, no tienen miedo, no tienen miedo,
y cada mañana al despertar,
se repiten que por ser campesinos, indígenas, pobres, valientes y dign@s,
tienen que morir para vivir,
el real sentido del fuego, de la palabra, del silencio.

¡Junten miedo cabrones!

*Estudiante de Posgrado UNAM.
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