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6 de septiembre de 2018

Tsikbal (conversatorio): Neocolonialismo Urbano y Pueblo Maya.


1 de agosto de 2018

Vociferación tecnócrata contra los pueblos mayas.

Por: Ricardo Andrade Jardí / Por Esto!

No deja de ser por demás curioso, por no decir sumamente peligrosa, la avalancha de descalificaciones contra el pueblo maya de la Península de Yucatán, por haber ganado un amparo, que obliga, como debió ser desde un principio, a todos los niveles de gobierno y actores involucrados (léase empresas y organizaciones no gubernamentales, que en nuestro país por aquello de la revolución institucionalizada y de la cultura del priismo, se llaman organizaciones de la sociedad civil, otro tema para debatir sobre los imaginarios opresivos en México) a consultar a los pueblos sobre los proyectos llamados “sustentables”, del capitalismo verde, capitalismo a final de cuentas.

 Muchas son las voces que pretenden descalificar a los mayas y sus procesos organizativos. Alarmantes los argumentos de carácter clasista y racista descalificándolos. Pocos, de estos argumentos, o más bien casi ninguno, habla con verdad del futuro real de las comunidades mayas.

Uno no sabe si llorar o reír al leer las declaraciones de Eduardo Batllori Sampedro, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano (Seduma) en Yucatán, cuando dice, según lo publicado por medios impresos: “Consulta con comunidades, innecesaria porque trabajamos con ellas”, es decir, el secretario del saliente y derrotado gobierno prrista de Yucatán, según las presuntas declaraciones publicadas, si el gobierno trabaja con los mayas, ëstos pierden su calidad de sujetos de derecho, pasando a ser asujetados bajo la tutela de don Estado, don osc/ongs y don empresas nacionales y transnacionales que pueden decidir sobre el derecho de los mayas a tomar sus propias decisiones. Decisiones que aquí están totalmente ligadas al derecho irrenunciable a la vida y el territorio. Y, por si fuera poco, nos hace saber, el secretario de Medio Ambiente que lo mismo justifica las mega granjas porcicolas, que la devastación de ecosistema en nombre del falso progreso y la sustentabilidad (pues no hay ni lo uno ni lo otro en el despojo y la destrucción ambiental) primero que: “el gobierno trabaja de la mano con las comunidades mayas el Acuerdo por la Sustentabilidad para la Península de Yucatán (ASPY)” y luego nos dice: “que sería imposible hacer la consulta de las más de tres mil comunidades involucradas que se verán afectadas, para bien o para mal, por los mega proyectos de “energías renovables”. ¿Se trabaja con ellas pero no se pueden consultar? ¿Es muy difícil para el gobierno de Yucatán hacer la consulta libre, informada y culturalmente adecuada que marca la ley? Pero no es imposible despojar y destruir cientos de miles de hectáreas, es decir de naturaleza, para llenarlas de foto-celdas o aerogeneradores con todo lo negativo que eso supone para el ecosistema peninsular? ¿O sea la devastación es posible, pero la consulta no? ¿Ni siquiera en las comunidades afectadas, que entendemos no son los 106 municipios de Yucatán? ¿O si? ¿Realmente están informadas TODAS las comunidades mayas de Yucatán que se verán afectadas de lo que significan los leoninos contratos de arrendamiento y subarrendamiento por terceros de sus tierras?

Decía el poeta alemán Bertolt Brecht, “Qué tiempos serán los que vivimos que hay que defender lo obvio... Pues desconocer la verdad puede ser ignorancia, pero conocerla y llamarla mentira u ocultarla es un acto criminal”.

Y aquí es donde podemos ubicar uno de los principales factores para intentar entender la violenta vociferación tecnócrata contra los pueblos mayas organizados, pues al ganar el amparo en realidad han echado para abajo o cuando menos detenido por un breve tiempo: los millonarios negocios con los que empresarios, políticos corruptos y algunas organizaciones, a modo, de la sociedad civil pretenden repartirse el pastel de la peligrosa reforma energética impuesta por el “pacto contra México”.

Por eso, los centros urbanos no podemos ser ajenos ni ignorantes de lo que se pretende hacer con el territorio peninsular y de la lucha de los pueblos mayas en defensa de ese territorio puesto que esa defensa es por la vida y en contra de un sistema que por más verde que se disfrace, sólo puede ofrecer destrucción, despojo y muerte.

La Red de Apoyo al CIG T´ho´ se pronuncia ante discurso racista en contra del pueblo maya.

“Nosotros no necesitamos que nos vengan a decir cómo ser sustentables porque desde nuestros abuelos lo venimos siendo, cuidando al medio ambiente y la forma de producir nuestros alimentos. Nosotros como mayas sabemos cómo sustentar el medio ambiente haciendo lo que nos corresponde hacer, no como la sustentabilidad que proponen estos gobiernos que es muy distinta a la que nosotros practicamos; porque lo que vemos es que ellos están buscando beneficiar a los empresarios aún si es a costa de la devastación de selvas como en el caso de las empresas de energías renovables, las fotovoltaicas, que deforestarán miles de hectáreas con el permiso de los gobiernos. 
Integrantes del Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar  
 
La Red de Apoyo al Consejo Indígena de Gobierno T’ho’ denuncia que:

A más de un mes (6 de junio de 2018) de que el Tercer Tribunal Colegiado del Vigésimo Séptimo Circuito con sede en Cancún, emitió la sentencia definitiva a favor del amparo interpuesto por comunidades mayas del Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar, La Jornada Maya publicó tres notas periodísticas que arremeten contra los amparados para desvirtuar un movimiento legítimo de organizaciones mayas y ambientalistas comprometidos con las demandas de estos pueblos y organizaciones.

Las notas referidas son las firmadas por el señor Andrés Silva Piotrowsky, (https://www.lajornadamaya.mx/2018-07-20/Amparados-en-el-absurdo), el reportero  Hubert Carrera Palí (https://www.lajornadamaya.mx/2018-07-23/Abrupto-golpe-a-la-sustentabilidad), así como el titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales de Campeche Roberto Alcalá Ferráez, (https://www.lajornadamaya.mx/2018-07-19/-Le-partieron-la-madre-a-quienes-confiaron-en-ASPY–Semarnatcam).

Cuando no se tienen los argumentos que conceden la razón, (como es el caso de algunos signatarios y/o beneficiarios del Acuerdo de Sustentabilidad para la Península de Yucatán [ASPY]) se recurre a sembrar dudas de la autenticidad u honorabilidad de quien sí los tiene e incluso puede comprobar.
Llama la atención que la línea en la redacción de los tres autores es similar, sobre todo con Roberto Alcalá Ferráez y Andrés Silva Piotrowsky; el señor Hubert Carrera Palí reportero del mismo diario, sólo repite en su nota lo que dijo el titular de la SEMARNAT en Campeche.

Descalificar ante los medios al oponente, manejar medias verdades, tratar los hechos con ligereza, tergiversarlos, ocultarlos, o de plano mentir, todo esto para confundir, son costumbres del corrupto sistema político mexicano, del que se sirven políticos y empresarios criminales, manipulando siempre para imponer su “línea” y/o implantar una versión a modo, tal como sucedió con la “Verdad Histórica”, en la “investigación” de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

Lamentamos constatar el mismo método (modus operandi) y lo evidenciamos con estos ejemplos:
  • Manejo de información a medias:
Hablan de beneficios a futuro (promesas) para las comunidades y ostentan su conocimiento del manejo de los parámetros internacionales de reducción de emisiones de carbono, ninguno aclara cuáles son esos beneficios y mucho menos hablan de las consecuencias negativas que se sufrirán por la acción de los megaproyectos a nuestras tierras, tampoco mencionan que el documento del ASPY se puede comercializar y seguir contaminando.

Descalificación de los actores opositores y utilización de mentiras:

Dice Roberto Alcalá Ferráez: “Es una posición radical, tendenciosa y sin fundamento. Lo han hecho sólo por servir a intereses mezquinos de carácter extranjero adversos al cuidado y protección del medio ambiente”.

Y dice Andrés Silva Piotrowsky: “El nivel de absurdo que han alcanzado quienes hoy reclaman que el ASPY se someta a un proceso de consulta es monumental. El acuerdo no despoja de nada a nadie. Obliga, por el contrario a garantizar la aplicación de siete salvaguardas:…”

Y de  entre las siete destacamos dos, que desde la integración del ASPY no se cumplieron sólo aparecen en el papel:  “…2.-Transparencia y rendición de cuentas y 3.- Respeto de los conocimientos y los derechos de los pueblos indígenas y los miembros de las comunidades locales”.

Roberto Alcalá Ferráez también dice: “…No hay un soporte legal para frenar y acabar de un tajo con el ASPY, puesto que todo su programa se sustenta en la aplicación de políticas públicas ambientalistas y modelo ambientales que mitiguen el cambio climático …”

Mentira, el soporte legal que fue demostrado por el abogado Raymundo Espinoza fue la VIOLACIÓN de derechos colectivos de los pueblos mayas. Esto ha sido reconocido por un juez que conoce el alcance de las leyes nacionales e internacionales (que México ha firmado); y que garantizan, entre otros derechos, que las comunidades indígenas deben de ser consultadas cuando los proyectos de carácter público o privado (vengan del ASPY o no) afecten su entorno, sus parcelas, sus caminos, sus depósitos de agua, sus milpas, sus selvas, su vida cotidiana, su población, los animales del campo, las aves, murciélagos y abejas, su Territorio heredado por los abuelos y abuelas mayas, que poblaron y pueblan esta península desde hace varios miles de años.
  • Tergiversación de personajes y de hechos:
Dice Andrés Silva Piotrowsky: “La interpretación resulta incomprensible, y el hecho de que un magistrado haya estado dispuesto a otorgarles el amparo solicitado es solamente una muestra de la ignorancia que impera en nuestro sistema de justicia, al menos en materia de medio ambiente”.

Afortunadamente la lucha de los mayas organizados, las organizaciones que los apoyan y el excelente trabajo de su abogado, nos permiten ver que Silva o está muy mal informado o se presta al trabajo de distorsionar las leyes y los hechos.

Aquí también miente Silva Piotrowsky: “…Como quiera que sea, la decisión de otorgar el amparo ya ha sido tomada, sin que haya mediado discusión alguna y sin que se haya podido ofrecer defensa alguna del acuerdo ….”.

La discusión sucedió en todo el proceso del juicio. El abogado Raymundo Espinoza que representó al Consejo Indígena Maya de Bacalar tuvo que enfrentar a cerca de 50 abogados que enviaron las empresas y el gobierno; y logró demostrar que el Estado Mexicano a través de su aparato judicial, está obligado a garantizar los derechos de los pueblos indígenas, entre éstos, informarles, consultarles, preguntarles qué es lo que ellos piensan de estos proyectos legaloides que, envueltos en celofanes de altruismo, ecología y siembra “orgánica” convierten el territorio maya y sus recursos (tierra, agua, aire y sol) en mercancía, y se hace desde el poder y sus lacayos, valiéndose de las instituciones del Estado incluyendo vergonzosamente a las educativas.

El proyecto “modernizador” llámese Investigación biológica de “rescate” (biopiratería), banco de material de piedra, turismo “ecológico”, compañía cervecera, granjas para albergar miles de cerdos, zonas habitacionales que construyen rápidamente inmobiliarios irresponsables que resultan extensas y caras o diminutas y en serie; proyectos de producción de “energía limpia” (“limpia” el espacio afectando todo tipo de vida), vienen desde arriba, los únicos beneficiados son los mismos de siempre y las trasnacionales voraces que despojan y devastan el territorio.

Los pueblos mayas, conocedores del mismo, nos lo han venido advirtiendo, si esto continúa, la vida corre peligro, los pueblos y su cultura desaparecerán y nos han dicho que ellos continuarán luchando por su Derecho a la Autodeterminación, lo cual suena necesario y sensato y nos remite a su historia, a la experiencia y a los conocimientos heredados.
  • Discurso racista
Dice Roberto Alcalá Ferráez: “para cuidar el medio ambiente y mitigar el cambio climático ¿hay que pedir permiso a los ambientalistas? se cuestionó [habla el reportero] al tiempo de que reiteró su lamento por todo el trabajo inútil que se hizo con el total apoyo de instituciones gubernamentales, ONG, ambientalistas, académicos, científicos nacionales e internacionales, y el esfuerzo conjunto de los gobernadores de la península de Yucatán”.

Cínicamente reconoce que no participaron los pueblos mayas, obviamente el trabajo de diseñar y armar el ASPY lo hicieron entre los que saldrían beneficiados de alguna forma con el acuerdo.

El amparo se otorga porque no se tomó en cuenta a los mayas, aunque la población que se reconoce como maya signifique más del 60% de la población. En ningún momento han mencionado que el amparo se otorga porque los principales derechos de los pueblos originarios están plasmados en la Constitución y en el Convenio 169 de la OIT. Aquí ya no “les conviene” que se aplique el Estado de Derecho tan cacareado por empresarios, funcionarios y demás autoridades.

Aun siendo una OBLIGACIÓN, no se les informó a los pueblos mayas ni se les pidió opinión alguna a pesar de que son mayoría en la Península y están habitando su Territorio, no se tomó en cuenta su cultura y patrimonio tangible e intangible, no se proporcionó información en su lengua maya.

Una muestra más del racismo que domina los círculos de poder y asociaciones son las ganancias que capturan promoviendo a los pueblos mayas del período clásico y sus vestigios arqueológicos, así como las bondades turísticas del territorio maya, y son sus verdaderos herederos quienes han estado denunciando las irregularidades desde hace 6 meses.

Los engaños comenzaron acompañados de algunos regalos para los niños, después solo  abusos, despojos y amenazas, por parte de personeros del gobierno y de las empresas que andan en busca de adultos mayores cuyos hijos viven lejos para que firmen contratos ventajosos para las empresas, o peor aun, dividiendo a las comunidades y comprando, literalmente, conciencias de algunos miembros de la comunidad, pues ofrecen entregar dinero a cambio de la firma o para convencer a los comuneros y lograr la mayoría.

Cuando se sigue una línea dictada, como el juego de “teléfono descompuesto” siempre se cae en contradicciones, por ejemplo Andrés Silva Piotrowsky desliza el asunto monetario: “… se preguntan por ahí que dónde están las grandes cantidades de dinero destinadas al ASPY, provenientes del sector privado (que al parecer, resulta ser algo así como “el maligno”). Lo cierto es que no hay hasta la fecha un solo peso destinado expresamente al acuerdo: no se ha perdido nada, nadie se ha llevado nada y nadie se enriquece a partir de la existencia del ASPY”.

Mientras que el titular de SEMARNAT en Campeche habla de pérdidas de millones:  “le partieron la madre a miles de peninsulares que habían confiado en el Acuerdo de Sustentabilidad para la Península de Yucatán (ASPY), con lo que se viene abajo todo un esfuerzo coordinado de más de seis años y millones de pesos para mitigar el cambio climático …”

Silva Piotrowsky comenta: “En realidad, no propone [ASPY] nada particularmente novedoso, sino que retoma objetivos y metas ya establecidos en diversos instrumentos, como la declaratoria de Río Branco, la de Nueva York …”

Y nos preguntamos, ¿por qué si existen todos esos programas y estrategias contra el cambio climático, nadie se ha tomado la molestia de darlas a conocer a los pueblos mayas y a la población en general? Conocer de las capacidades y las bondades de estos “instrumentos” que van a “lograr la cero deforestación” y “significar beneficios importantes para las comunidades rurales de la península”, así como sus impactos ecológicos y sociales, es indispensable para que las comunidades tomen decisiones que les beneficien y no les afecten.

Hasta el día de hoy sólo hemos visto desprecio e indiferencia de las autoridades hacia los pueblos mayas, falta de información oportuna y culturalmente adecuada, contratos ventajosos para las empresas o particulares privados, logrados con engaños. Si hay reclamo o no se desea rentar o vender, vienen las amenazas y los despojos legaloides de cientos y cientos de hectáreas para propósitos que no tienen que ver con beneficios, más bien con pérdidas para la población en general.

Los beneficiados son los de proyectos voraces inmobiliarios, turísticos, agropecuarios y en el caso de los megaproyectos energéticos, circula ya en la región peninsular amplia información, por diferentes medios, de las denuncias que están haciendo organizaciones que representan a los pueblos mayas afectados. Actualmente se encuentran defendiéndose poblaciones como Homún, Chablekal, Sta. Gertrudis Copo, Chocholá, Sinanché, Muna y Tikul, entre otras, están luchando por que se respeten sus derechos establecidos en las leyes nacionales e internacionales y en defensa de su Cultura y Territorio Estos son los hechos.
  • Y amenazan…
[Roberto Alcalá Ferráez] “subrayó que en Campeche no habrá ningún tipo de consulta, porque es facultad del Ejecutivo estatal decidir qué es lo que hace y qué no. En el caso de la Zona Económica Especial (ZEE) de Seybaplaya, y precisó que no tiene por qué llevarse a cabo consulta alguna, ya que el proyecto no forma parte del ASPY.”

Andrés Silva Piotrowsky dice: “Pero eso no quiere decir que los principios, los objetivos y las metas del ASPY hayan desaparecido. Están vigentes en los planes estatales de desarrollo, en los programas sectoriales de medio ambiente de las tres entidades, en los programas de acción contra el cambio climático y en las estrategias de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, en los organismos internacionales a los que pertenecen o a los que se han adherido los tres gobiernos estatales, como Río Branco, Nueva York, Bonn, y el Grupo de Trabajo de los Gobernadores por los Bosques y el Clima y la Agenda 2030. ¿Se pretende amparar contra todo esto?”

Para finalizar acudimos a las palabras del antropólogo Dr. Ezequiel Zárate Toledo (https://www.lajornadamaya.mx/2018-06-05/Proyectos-energeticos-mantienen-el-control-de-comunidades) quién declaró que “los proyectos energéticos, tanto en Yucatán como en México, a raíz de la reforma energética, se convirtieron en espacios para que los grupos de poder mantengan el control sobre las comunidades, sobre todo por la falta de participación y políticas de Estado para fomentar la información y el diálogo […] Se da el derecho a explotación a unos privados, lo cual genera problemas”.

Indicó que se piensa que las grandes infraestructuras energéticas son el único sistema que puede prevalecer, “a pesar de que hay ejemplos en otros países donde los proyectos energéticos comunitarios se realizan.” Señaló que los ciudadanos están alejados de los aspectos técnicos y financieros de los proyectos y eso les impide el acceso a la toma de decisiones informadas. Mencionó que “cuando se dan procesos violentos y alterados para establecer los parques eólicos o solares la sociedad reproduce esas conductas arbitrarias.”

Por lo anterior rechazamos la manera en que se ha dado a conocer la información en La Jornada Maya, además manifestamos todo nuestro apoyo a los pueblos mayas y a las organizaciones que luchan junto con ellos pues consideramos que la demanda del respeto a sus derechos como pueblo originarios es justa y necesaria.

10 de marzo de 2017

Eólicos: entre la extinción y el despojo.

Por: Raúl Lugo.
 
(Artículo publicado también en El Varejón 150, revista de derechos humanos del Equipo Indignación AC)

Leonardo Boff, estudioso y profeta del deterioro del ecosistema, ha señalado que nunca antes el mundo había enfrentado, al mismo tiempo, tres posibilidades de destrucción masiva: el sobrepasamiento de los límites del planeta, el armamento nuclear de las grandes potencias y el cambio climático.

La primera posibilidad describe el momento, alcanzado en abril de 2016, en que el planeta, con todos sus recursos disponibles, ya no es suficiente para satisfacer las necesidades de la humanidad, entendidas bajo el esquema de producción del capitalismo extractivista y el modelo de consumo dominante.

La segunda posibilidad hace referencia a la cantidad de armamento nuclear que alberga las entrañas de la tierra: armas que, de ponerse en acción, serían capaces –con solo activar la tercera parte de ellas– de destruir totalmente a la humanidad dejando atrás solamente los escombros de nuestras civilizaciones.

Finalmente, la tercera posibilidad, es el cambio climático, producido por la altísima cantidad de emisiones de gas invernadero producto de la quema de combustibles fósiles, principalmente el petróleo.

Contra cada una de estas amenazas se yergue una posibilidad de solución. Para el sobrepasamiento, la promoción de la cultura de la austeridad, del consumo responsable, del cuidado del medio ambiente. Para el armamento nuclear, los acuerdos multilaterales de paz y la promoción del diálogo entre las naciones. Para el calentamiento global, el abandono de las energías fósiles y la opción por las energías limpias, renovables. Las tres amenazas en su conjunto, sin embargo, solamente serán conjuradas con la derrota del sistema capitalista que, no contento con la explotación de las personas y los pueblos, dirige su ambición y ansia de lucro a los recursos naturales, los bienes de la naturaleza, para convertirlos en mercancías, privatizarlos y no parar sino hasta dejar tras de sí un gigantesco desierto árido.

La energía eólica es, pues, una de las respuestas al problema del cambio climático, junto con la energía solar y otras energías limpias. Quedan muy pocas personas (aunque algunas de ellas con mucho poder) que nieguen el cambio climático y nos sonaría estúpido a estas alturas que alguien se opusiera a las energías limpias. ¿Por qué entonces hay resistencia en las comunidades mayas y en muchas organizaciones civiles que las acompañan, a los proyectos de producción de energía eólica recientemente aprobados en nuestro país?

El problema estriba, me parece, en el modelo de producción que se presenta como el único posible: compañías internacionales, sin rostro ni nombre, que tomarán rentados los territorios mayas para sembrarlos de abanicos grandotes. La producción dejará para las compañías pingües ganancias y una pocas migajas serán repartidas entre los dueños de los territorios, que no podrán usarlos más en un arco de 50 o 100 años. Producción de energías limpias, pues, pero por un método de explotación bastante sucio. Lo malo es que de historias de explotación y despojo los pueblos indígenas tienen para llenar muchas enciclopedias. No es que no quieran la producción de energías limpias: solamente se preguntan si la única manera de hacerlo es a través de políticas de despojo.

Así que las grandes compañías transnacionales, acostumbradas a manejarse como dueñas de vidas y territorios y frotándose ya las manos por las ganancias que obtendrán, chocan ahora con la resistencia de las comunidades indígenas que no quieren verse sometidas a nuevos actos de despojo. Y acusan a los pueblos de retrógradas, de ignorantes, de opuestos al progreso y a la salvación del ecosistema.

Pero los grandes capitales, como siempre, mienten. Su afán de lucro silencia la verdad. Son las mismas compañías las que construyen abanicos gigantes, pero siguen produciendo agrotóxicos; hacen y venden paneles solares, pero siguen practicando el fracking. El medio ambiente para ellos sólo tiene importancia en cuanto les reporta nuevas ganancias. Sólo les interesa el dinero, y por él están dispuestos a arrasar con pueblos y recursos naturales.

Pero su mentira mayor no es solamente su doble discurso. Su mentira mayor es presentar ESTE esquema de producción de energía limpia como el único posible. La alternativa planteada por el título de este artículo es falsa, engañosa, perversa. Hay otra posibilidad: el manejo comunitario de las energías limpias.

¿Por qué no puede una comunidad maya recibir el apoyo necesario para colocar en su territorio un abanicote, que provea de corriente a toda la región, cuidar esa producción y administrarla autónomamente? ¿Por qué tienen que ser parques gigantescos, con cientos de abanicos? ¿No es ese un modelo que lo único que persigue es el lucro? ¿No ocurre lo mismo con los monocultivos de producción masiva, interesados, no en mitigar el hambre de los pueblos, sino en aumentar la cuenta bancaria de los productores?

Pero la producción autónoma comunitaria de energías limpias requeriría que empresas y gobiernos renunciasen a ver dicha producción como negocio, y al aire como mercancía. Y no están dispuestos, desde luego, a hacerlo. Ellos solo viven para despojar y acumular. Pero los pueblos han aprendido ya a no creer en sus cantos de sirenas. Por eso se preparan para resistir a este nuevo despojo. Quieren, sí, energías limpias, pero manejadas de manera autónoma por las comunidades, para que los beneficios lleguen a todos y no solamente a los poderosos de este mundo.

(Puede verse los otros artículos de El Varejón 150, dedicados a los proyectos de energía eólicas en territorios mayas, en www.indignacion.org)

14 de febrero de 2015

Lenkersdorf en clave tojolabal




Babel

Lenkersdorf en clave tojolabal

Javier Hernández Alpízar

En las Crónicas marcianas de Ray Bradbury hay una que se llama “El marciano”. Un grupo de terrícolas llegan a las ruinas de una civilización marciana, uno de esos exploradores- invasores se enamora de esa civilización porque le parece que en ella el arte no estuvo separado de la vida diaria de los marcianos. Uno de los terrícolas se pierde. Todos se ponen alerta. De vez en vez son hostilizados por los disparos de alguien oculto. Cuando logran cercarlo y descubren quién es, se dan cuenta de que es el terrícola enamorado de la civilización marciana. Era para él tan hermosa, tan superior a la terrícola, que decidió ser un marciano y resistir. Todas las crónicas están llenas de ese tipo de melancólico lamento, de esa incurable otredad que padece lo uno, como diría por boca de Juan de Mairena Antonio Machado.

Carlos Lenkersdorf daba una conferencia inmediatamente después de que acababa una mesa redonda en la cual habían debatido varios académicos marxistas, entre ellos solamente recuerdo el nombre de Atilio Borón. Habían discutido sobre la gran conveniencia para las organizaciones revolucionarias de que gobernaran las izquierdas reformistas, porque, según ellos, bajo esos gobiernos reformistas las organizaciones revolucionarias podrían crecer más, ya se sabe que la revolución está siempre en el largo plazo. Lenkersdorf, antes de abordar su tema: la antropología lingüística y especialmente cómo le ha servido para poder ser alumno de los indios mayas chiapanecos tojolabales, quienes lo han educado en su lengua, cultura, cosmovisión y filosofía, en su sabiduría pues, comentó: Estuve escuchando la discusión de la mesa anterior y sí, entendí: “queremos la revolución, pero no la queremos ahora”. Con solamente un comentario barrió con esos discursos académicos que elaboran un análisis nacional, internacional, mundial, diacrónico, sincrónico, y luego de hacer temblar la montaña, como en el parto de los montes, dan a luz a un ratoncito: “vamos a votar por el centro izquierda, porque el verdadero cambio social no tiene hoy una correlación de fuerzas favorable”.

Yo solamente había visto el video una conferencia de Lenkersdorf (¡en VHS!), y la recuerdo un poco más que la conferencia de ese día. Acaso pude después escuchar en Xalapa a la experta en mayas clásicos rusa Galina Ershova platicando cómo los estudiosos rusos lograron descifrar la escritura maya clásica y ya leen y estudian a los mayas, especialmente su cosmología. De los mayas clásicos no sabemos, pero podemos comenzar a aprender lo que están leyendo quienes saben hacerlo; sin embargo, de los mayas contemporáneos, ¿qué sabemos?

Por suerte, Lenkersdorf tuvo la humildad intelectual y científica de hacerse alumno, discípulo de los tojolabales y aprender su lengua, estudiar su cultura, para poder asomarse a su sabiduría y algo de ello nos ha dejado en varios libros, de los cuales recientemente pude leer Filosofar en clave tojolabal. El autor no le exige a sus lectores aprender tojolabal, sino que va traduciendo, explicando, introduciendo al lector en una comprensión y un entendimiento general de la sabiduría tojolabal.

Hace un libro de sencilla lectura, contando cómo conoció primero a los indígenas tzeltales y los escuchó en una asamblea de la que solamente pudo retener el tik- tik con el que terminaban muchas de sus expresiones. Supo que el tik era el “nosotros” y después lo volvió a encontrar al estudiar y aprender el tojolabal. De ahí, la reflexión de años para comprender la lengua- cultura tojolabal (que en esto se parece a las otras lenguas- culturas mayas) lo llevó a comprender que la palabra clave para entenderlos es el “nosotros”.

Así va explorando algunos de los aspectos de la cosmovisión y la sabiduría tojolabal, de la cual defiende que sí existe una filosofía, una sabiduría que ayuda a forjar más que un cerebro un corazón (como en los nahuas clásicos había encontrado Miguel León Portilla: “tener un rostro y un corazón”), un pensar- sentir- actuar cordial. De esa manera de pensar con un corazón colectivo, nosótrico, no monista sino pluralista, además no puramente antropocéntrico sino donde (desde la estructura lingüística) no hay un sujeto frente a otros objetos sino relaciones entre sujetos, intersubjetivas, donde hay sujetos, además de los humanos, como la lengua misma, los seres animados (animales, plantas, la milpa) e incluso los que para nosotros son inanimados, y una muy otra compresión del tiempo, donde el tiempo no es nuestro sino nosotros de él e incluso nosotros podemos ser un tiempo (una época, una apertura temporal), otra forma de relacionarse con el mundo todo, otra forma de entender la relación política nosótrica (de donde viene el mandar obedeciendo, es decir que las autoridades son trabajadores comisionados o delegados para hacer algo bajo el mandato de la comunidad), otra forma de entender la humanidad (con una apertura no etnocéntrica sino a un nosotros en conformación que abarca a la humanidad, que no puede dar lugar a un sectarismo racista o a un “choque de civilizaciones” porque no hay monismo sino pluralidad: un mundo donde quepan muchos mundos).

Desde luego, Lenkersdorf no es un académico mojigato y “apolítico”, sabe que hablar de los indígenas tojolabales y mayas hoy es hablar de organizaciones suyas como el EZLN y de otras donde se forma un nosotros más amplio como el CNI. Y muestra cómo el paso organizativo de ese nosotros viene de lo profundo de sus filosofías, al menos por lo que podemos alcanzar a comprender de los tojolabales. Sabe que además un no indígena puede hacerse alumno, discípulo de los indios mayas, y así como lo hizo el Marciano de las crónicas de Bradbury, así como lo hizo el difunto Marcos y lo hace actualmente Galeano, así lo hizo Lenkersdorf, quien se apropió también de una sabiduría, un rostro y un corazón, traduciendo con los tojolabales, aprendiendo con ellos, entrando en el proceso de ser un nosotros humano y cósmico.

Cuando los zapatistas llegaron a la ENAH en 2001, decía un amigo marxista, a los antropólogos se les rebeló el objeto de estudio: porque no son un objeto, son un sujeto colectivo, un nosotros, y no están para ser estudiados mediante métodos etnológicos: están para ser maestros de su cultura y sabiduría. Sin embargo, para tratar de entenderlos hay que aprender algo muy importante: aprender a escuchar, a poner atención. Contrario a todos los colonizadores que pretenden llegar a las comunidades indias, campesinas, rurales y aun urbanas a “enseñar”, “educar” o “dar línea”, Lenkersdorf llegó a escuchar, a pedir ser educado, a aprender. Pocos han tenido esa capacidad, de no pensar que “nuestros pueblos son ignorantes y hay que enseñarles muchas cosas” sino de decir: “estos pueblos indios son mis maestros”. Por ello Lenkersdorf puede en libros como Filosofar en clave tojolabal decirnos cosas tan subversivas, en el corto y el largo plazo, y no en el nihilismo del futuro que nunca llega, como: “Grecia no ha sido la una de toda clase de filosofía, ni tampoco el manantial de la cultura universal. El filosofar a la griega, que de maneras diferentes a conformado el filosofar occidental, tiene que reconocer que hay muchas maneras de ser “amigos de la sabiduría”, que se traduce al tojolabal como “tener corazón ya” (´ayxa sk´ujol).”

Mucho hemos buscado en la filosofía occidental a los disidentes que se paran en el umbral de lo otro y lo señalan sin atreverse a salir de su piel y caminar hacia el lugar a donde señalan, temerosos de perder la herencia que saben ya caduca pero es todo lo que tienen. Sin embargo con los mayas y los pueblos indios, contemporáneos y clásicos, podemos tener maestros que nos enseñen, como diría Lenkersdorf: “una filosofía corazonada, tal vez mejor dicho cordial, y no tan intelectualizada, sin que se rechace el pensar.” La cual curiosamente coincide con muchas de las propuestas de las teorías cognitivistas del último siglo: conocemos no sólo con la mente sino con nuestra mente- cuerpo, afectivamente, con los “objetos” en cuya red nos movemos y producimos y, dirían los tojolabales, además conocemos, sabemos, actuamos, como un nosotros. Aunque, según occidente (lo que Boaventura de Sousa Santos ha llamado epistemicido: producirnos como no existentes), no somos, no existimos, no sabemos, no filosofamos, sin embargo, sí hacemos todo eso y también resistimos y nos rebelamos. O al menos, con ellos, los indígenas, estamos invitados a hacerlo, a formar parte de su humano y corazonado nosotros.

Carlos Lenkersdorf, Filosofar en clave tojolabal, Porrúa, México, 2005, 273 págs. Disponible en pdf en: http://www.olimon.org/uan/lenkensdorf.pdf

15 de enero de 2010

Toniná "La Casa de Piedra"

19 de noviembre de 2009

Toniná "La Casa de Piedra"



Toniná esta ubicada a unos pocos kilómetros de la ciudad de Ocosingo, en Chiapas.
Data del siglo VII-IX de nuestra era. Esta ciudad construída por fases en las faldas de una gran montaña cuenta con 7 plataformas en donde se ascientan los antiguos templos dedicados a diversas deidades, como los astros, los Guerreros, el Inframundo...
El origen de la ciudad se relaciona con el movimiento de los pueblos en la época de los Olmecas en el primer milenio antes de nuestra era.
En el primer período de la ciudad data del 300 al 500 a.c en el cual se construyó y se fundó Toniná, y el segundo correspondería al esplendor desde el 500 hasta su caida por las guerras con otras ciudades.





En la tercera plataforma se localiza el Laberinto del Inframundo y a este lugar se llega después de la muerte, según la creencia de los antiguos mayas.

La ventana en forma de cruz representa los cuatro puntos cardinales

En el interior se localizan varios pasillos formando un laberinto. La iluminación natural entra através de las ventanas, al igual que la ventilación, pero en el pasillo último la oscuridad total se hace presente.






En la cuarta plataforma se encuentra el "Templo de las Grecas" y la Guerra y en la sexta se ubica el mural de los cuatro soles

Aquí se puede observar los muros de unas terrazas, las cuales en un pasado fueron cuartos ya que se ve que los muros eran mas altos. En la parte de atrás se localiza un estrecho pasillo que comunica a todos los cuartos y cuenta con un sistema de irrigación de las aguas de lluvia.


Debajo de estas construcciónes se encuentran pasillos en forma de laberinto los cuales canalizan hacia todos los "templos".






Las piedras bola y lajas las conseguian de una mina de lajas cercana y lograban este sistema constructivo juntando las piedras con arena, cal y agua y al final colocaban una mezcla de estuco, la cual les permitía lograr los maravillosos murales tallados que los representan, como el de los cuatro soles.

Las excavaciones aun no han penetrado mas, ahora solo se estan enfocando a "reconstruír" la pirámide y hacer la más grande de toda Mesoamérica, el arqueólogo Juan Yadeumesta a cargo de esta mega obra, la cual únicamente la realizan para atraer más turismo y no por labores puramente científicas y antropológicas, quitandole sus tierras a pobladores originarios para sus intenciones puramente capitalistas, como es el caso de las comunidades y ranchos circundantes de Bases de Apoyo Zapatistas.


Deidad de la Guerra tallado en piedra sobre un altar
En esta foto se puede apreciar al fondo la entrada a una de las tumbas en donde se encontraron sarcófagos de piedra, por desgracia los restos humanos han sido llevados al museo, faltandoles la ética y moral de dejarlos en donde fueron puestos por nuestros antiguos.



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el último basamento dedicado al Cosmos
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