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20 de enero de 2008

-Hay un problema... me gusta la política. -Y yo soy una simple campesina.

Allí están, la penumbra apenas permite que una mirada ajena a la escena, desde el patio de butacas, descubra los detalles en ese par de cuerpos que se adivinan desnudos. Ella tiene unos 25 años, el cabello oscuro y la piel más clara que la de él, casi blanca. Él si acaso ha rebazado la treintena y su morena piel la envuelve a ella casi por completo.

Sus pasos les trajeron por distintos caminos a la modesta alcoba. Dibujante él, con sueños de convertirse en arquitecto, llegó de tierras potosinas sabrán dios y el diablo hace cuanto a la todavía entonces región más transparente del aire y es ahora, en ése ahora congelado en el tiempo cual si fuera una fotografía, un trabajador telefonista. Ella no. La historia familiar oficial cuenta que por aquellos días era mesera y no hacía mucho tiempo atrás que recién arribada de tierras chiapanecas se le podía ver en los parques y plazas de la capital urgando entre los botes de basura para conseguir algún mendrugo de pan; ahora, en ése ahora, es distinto pues aquél departamento ella es quien lo renta.

Desde las candilejas, dos o tres, entra una luz que ilumina, todavía discretamente, sus cuerpos. No alcanzamos a ver aún los rostros con precisión pero una sombra muy otra se proyecta sobre los trastos vistiéndoles, naciendo desde su piel, como una mancha, como un tatuaje. A simple vista es difícil distinguir la calidad de aquella sombra, pues su nombre viene de tiempos también muy otros que la gente ha olvidado. La luz de un leeko con mica de esas que llaman “chocolate” cae desde arriba del espectador al mismo tiempo que desde las bocinas surge el sonido casi imperceptible de un auto que pasa. La atmósfera visual y sonora se completa con un gobo en el mismo leeko simulando la herrería sencilla de alguna ventana, cuya sombra viene a suplantar por un instante las siluetas de los cuerpos en el fondo: es la luz de los faros del auto que pasa.

Y con su paso, la luz del leeko sirve para cambiar en un fade out los especiales azules que iluminaban la escena para bañarla de un discreto rojo. Hemos cambiado de momento y con el cambio ha entrado también una música que como que viene de afuera: hay gente bailando. ¿Será antes o después? No lo sabemos todavía, pero el especial rojo nos ayuda a identificar qué sombra es ésa sombra primera que les viste la piel y cuyo nombre ya hemos olvidado: dignidad, parece que dicen que se llama… Una pausa, después del rallentando corporal que no habíamos notado, nos interrumpe el pensamiento. Allí están, se miran. Algo le dice él a ella que no alcanzamos a oír. No es un defecto de la voz, así ha querido el director que suceda, y vendrá luego la respuesta de ella:

–Pero, yo soy una simple campesina.

La mirada de él se enternece, lo sabemos porque la traiciona la voz:

–¿Quiéres… entonces… ser la madre de mis hijos?

El cuerpo de ella se tensa, no cree que lo diga en serio. ¿Acaso no le escuchó? ¿Qué no ha entendido que detrás de aquél “yo soy una simple campesina” hay muchas otras cosas que él puede adivinar pues la conoce de ahora, de ése ahora?

–¿Quiéres ser la madre de mis hijos? –insiste sin perder la ternura, pero agregando firmeza.

Ella entonces, sin decírselo, le pregunta sólo con el pensamiento:

–¿Estás seguro?

Y él devuelve la respuesta envuelta en un beso como si la hubiera escuchado:

–Estoy seguro.

Otro auto, la luz de sus faros bañando momentáneamente la escena yendo de un lado al otro y el sonido del motor alejándose cambia el color de la escena y mientras la música para bailar que viene de afuera desaparece, el azul que lo baña todo ha vuelto de nuevo.

Hemos regresado al otro tiempo. Los cuerpos se han cubierto otra vez en besos y abrazos. Será sólo unos segundos: otro auto, otra luz proyectando la sombra de la ventana y otro ruido de motor nos devolverá al rojo por escaso medio minuto; el tiempo suficiente para que él diga: –Hay un problema… me gusta la política.

Ella no parece escucharle, aunque lo ha hecho. Un beso suyo es ahora la única respuesta y, como pie de acción, la señal para el fade out del rojo al azul otra vez… ahora sin auto, sin luz, sin motor. Al fondo, clavado o pegado sobre un trasto que hace de pared, alcanzamos a mirar un calendario: Enero 20, 1974.

1 de diciembre de 2007

El que mucho se despide pocas ganas tiene de irse.


Amigas, amigos: Sus palabras me conmueven y me hacen querer no moverme de este rincón que por ser suyo es nuestro. He pedido al equipo que hace posible a La otra chilanga que me permitieran compartir, y aclarar, que lo que me aleja de ustedes no es nada personal: siempre quise decir aquello que dijera el Che acerca de que "otros lugares exigen el concurso de mis modestos esfuerzos"... llegó el día.
A mediados de 1993, un hombre y una mujer se me acercaron y me invitaron a una organización política; dijeron que el nombre de la organización era uno que en realidad era otro, uno que pronto se haría famoso. El tiempo, el implacable, dijera el cantautor, pasó, y de la mano de él muchas otras cosas. Por miedo, mis pasos tomaron luego caminos muy otros que hoy, por fin, parecen juntarse de nuevo. Eso es lo que me aleja, por ahora, de La otra chilanga.
Nada ha cambiado en mí, ni el cariño y la admiración que les he ido teniendo; ni, mucho menos, esta suerte de deseo virtual que en algún caso siento pero que por pudor siempre he callado.
Tampoco he cambiado de bando, sigo caminando los mismos pasos que en 2006 y 2007 se afirmaron; sólo cambio (y hasta eso: me cambian) de trinchera.
Los tiempos nuevos, tan viejos como los de antes, demandan de algunas y algunos de nosotros ciertas cosas que no exigen a las y los demás. Tiempos oscuros que obligan a convertirnos en hombres y mujeres topos. Mi turno, al parecer, va llegando. Es por eso que me veo obligado a tomar distancia, pues tengo que cambiar de nombre y de rostro.

Quienes ahora retoman la estafeta en este rincón virtual precisan de la ayuda de todas y todos ustedes, pues, a diferencia de mí, ellos sí tienen otras cosas qué hacer aparte de estar al frente de La otra chilanga; por favor, no los dejen solos.
Por mi parte, como les dije antes, yo estaré asomándome de vez en vez: aquí, dejando, cuando pueda, mi palabra; en sus propios rincones, dejando uno que otro abrazo, uno que otro apretón de manos, una que otra sonrisa, uno que otro beso, una que otra caricia que no comprometerán a nadie pues serán virtuales... aunque desearé que no lo sean.
Hasta pronto, queridas amigas y amigos, o, como dijera aquél (ustedes perdonarán el plagio), "hasta siempre".

17 de octubre de 2007

Hoy hace nueve años...


Hoy hace nueve años, en las primeras planas de los diarios nacionales y quizás también en las del extranjero, se anunciaba la detención del dictador Augusto Pinochet por agentes de Scotland Yard, en el Reino Unido, a solicitud de los jueces españoles Baltasar Garzón y Manuel García Castellón; en relación a su participación en miles de asesinatos, desapariciones y torturas ocurridas en Sudamérica y especialmente en Chile durante los 17 años de genocidio y terrorismo que significó su estar al frente de la junta militar que tomó el poder luego del golpe del 11 de septiembre de 1973.
Hoy hace nueve años, Rigoberta Menchú, Adolfo Pérez, José Ramos, Mairead Corrigan y Joseph Rotblat, premios Nobel de la Paz 1992, 1980, 1996, 1976 y 1995 respectivamente, pidieron al gobierno español, a ETA y a los partidos políticos de Euskadi negociar el fin de la violencia en el País Vasco y España.
Hoy hace nueve años, miles de personas de distintas nacionalidades se manifestaron en la ciudad de Oporto, Portugal, en apoyo al gobierno de Fidel Castro en Cuba y contra el embargo estadounidense a la isla, en el marco de la VIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en una marcha que se extendió a lo largo de 10 kilómetros.
Hoy hace nueve años, el Congreso colombiano aprobó el derecho de gracia a los guerrilleros y guerrilleras que se acogieran a un ordenamiento legal (sic).
Hoy hace nueve años, Luiz Inacio Lula da Silva hizo un llamado desde la ciudad de Porto Alegre, Brasil, para que las oposiciones de izquierda de América Latina se unieran en contra del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Hoy hace nueve años, el FMI exigió al gobierno ruso la aprobación de un programa económico "claro" como condición para que el citado organismo internacional otorgara mayor ayuda financiera (la segunda parte de un crédito por más de 20 mil millones de dólares, pactado en julio de ése año).
Hoy hace nueve años, el entonces presidente estadounidense Bill Clinton se reunió por separado con Yasser Arafat, entonces líder de la Autoridad Nacional Palestina, y con Benjamín Netanyahu, entonces primer ministro israelí, en lo que algunos consideraron como un intento para impulsar el estancado proceso de paz en Tierra Santa.
Hoy hace nueve años, las organizaciones del Tratado del Atlántico Norte y para la Seguridad y Cooperación en Europa iniciaron vuelos de reconocimiento en Kosovo y prepararon el despliegue de 2 mil observadores que supuestamente verificarían en la ex Yugoslavia que se cumpliera una resolución de la ONU de cese al fuego y el retiro de fuerzas serbias de territorio kosovar.
Hoy hace nueve años, siete de los principales diarios de Argelia anunciaron la suspensión de su publicación por tiempo indefinido "en protesta por la voluntad de las autoridades de acallar la libertad de presa", dijeron.
Hoy hace nueve años, cerca de 200 pescadores desaparecieron en medio de una tormenta que azotó los estados de Gujarat y Maharastra, en la India; además de causar (lo tormenta, se entiende) 262 muertos según cifras oficiales.
Hoy hace nueve años, dirigentes y académicos residentes en diferentes pueblos de Argentina, Colombia, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador y México llamaron al gobierno mexicano, en el marco del Foro Latinoamericano sobre Lesgislación y Derechos Indígenas, a cumplir la letra y el espíritu de los Acuerdos de San Andrés.
Hoy hace nueve años, 700 campesinos (simpatizantes zapatistas, miembros de organizaciones independientes y militantes priístas) demandaron al gobierno federal zedillista el retiro inmediato de Taniperla, municipio autónomo zapatista Ricardo Flores Magón, del Ejército federal y de la Policía de Seguridad Pública del Estado, las cuales se encontraban en el lugar que albergara el ya famoso Mural de Taniperla desde hacía seis meses atrás.
Hoy hace nueve años, dentro del Festival Internacional Cervantino se presentaron la compañía francesa Ballet Preljocaj, con un homenaje a los ballets rusos dirigidos por Sergede Diagnilev entre 1909 y 1929; el pianista vienés Paul Badura-Skoda, con temas de Beethoven, Ravel y Liszt, y el Amsterdam Jazz Quintet, de Holanda, con Héroe humano, pieza sobre Superbarrio: "un personaje mexicano que se parece a Supermán pero un poco más gordito".
Hoy hace nueve años, por disposición de las autoridades de la delegación Cuauhtémoc, en el D.F., el Cine Ópera, donde se organizaban conciertos a los que asistían miles de jóvenes por vez, era clausurado.
Hoy hace nueve años, en Tlalnepantla, estado de México, militantes del Partido Acción Nacional se pronunciaron en contra del aborto y su legalización en el Foro en Defensa de la Vida.
Hoy hace nueve años el ex marino Mark Burton fue sentenciado por un jurado federal de San Diego, California, Estados Unidos, a 15 meses de prisión y a pagar una multa de 520 dólares, a raíz de haber golpeado en 1994 junto con otros cinco militares estadounidenses a tres migrantes mexicanos indocumentados; entre ellos una mujer.
Hoy hace nueve años una leve lluvia de ceniza cayó en los municipios mexiquenses aledaños al volcán Popocatépetl.
Hoy hace nueve años, militantes del Partido de la Revolución Democrática procedentes de los municipios chiapanecos de Cintalapa, Venustiano Carranza, Coita y Jiquipilas marcharon en la capital del estado, Tuztla Gutiérrez; mientras otros perredistas hicieron lo mismo en Simojovel y Huitiupán. Ambas manifestaciones fueron convocadas en protesta del fraude electoral del 4 de de octubre de ése 1998.
Hoy hace nueve años 400 estudiantes de la Escuela Normal Rural de El Mexe realizaron también una marcha en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, México, y obstruyeron la carretera federal México-Pachuca pidiendo que se aumentara la matrícula escolar y la entrega de plazas a egresados; además de manifestarse en contra de la represión sufrida tres años atrás por 118 compañeros al ser encarcelados, lo mismo que decenas de estudiantes normalistas golpeados y 13 más expulsados.
Hoy hace nueve años, la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila emitió una recomendación al entonces alcalde panista de Monclova, Harold Pape Felán, por mandar arrestar a cinco jóvenes priístas que repartían propaganda en la cual se cuestionaba su gestión.
Hoy hace nueve años los Yankees de Nueva York ganaron 9 a 6 a los Padres de San Diego, en lo que fue el primer juego de la Serie Mundial de Béisbol.
Hoy hace nueve años el Toluca goleó 3 a 0 quitándole lo invicto al Cruz Azul, en el estadio de La Bombonera; mientras en el Azteca, Necaxa ganaba con el mismo marcador al Celaya, y el León empataba a un gol con Tigres.
Hoy hace nueve años, en Milán, Italia, Diego Armando Maradona pedía justicia tras enterarse que una suspensión de 15 meses impuesta en 1991 por dar positivo a la cocaína en un control antidoping fue infundada, ya que el equipo utilizado contaba con restos de esta sustancia, procedentes de otra muestra.
Hoy hace nueve años en Tejalpa, creo que municipio de Jiutepec, en Morelos, se llevó a cabo la Fiesta del Ojo de Agua, donde participaron diversas organizaciones civiles, populares, no gubernamentales y de derechos humanos entorno a la salud alternativa.
Finalmente, o casi, hoy hace nueve años, a eso de las 21 horas con 09 minutos; a tan sólo tres días de que la Luna terminara de vaciarse para convertirse en nueva y 63 años después de la muerte del periodista estadounidense Jhon Reed... con unos 54 centímetros de largo y un peso de 3 kilos 400 gramos nacía en dirección al Sur Adis Eduardo, autor del blog EL CHAMACO y los Nietos del Averno que hoy se estrena y heredero de nuestras deudas en el Fobaproa. Desde aquí le dejamos un abrazo y un beso virtuales y le deseamos que, como dijera Perico el Payaso Loco, se la pase chirindóngamente.

25 de septiembre de 2007

Una semana difícil

Las puertas del Mictlán[1] se han abierto de par en par una vez más. Probablemente no se habían cerrado, pero como ahora han traspasado su umbral hombres y mujeres que nos son significativos hemos volteado de nuevo la mirada a la única certeza que tenemos desde el día en que nacimos: la de morir.

En lo personal, la muerte, colabor@ctriz de este humilde rincón virtual, me ha horadado con su visita de lo íntimo a lo público. La noche del 19 de septiembre, mientras participaba de mi ritual privado de conmemoración por los sismos de 1985 en la ciudad de México, Gloria, esposa de mi cuñado Francisco y madrina de mi hijo, nos era arrebatada por un cáncer de mama que tuvo su vida en vilo estos últimos años.

Gloria era de esas mujeres gigantas de que tanto hablamos en La otra chilanga. Su trinchera no fue la escena ni la barricada, lugares comunes de quien esto escribe, sino las aulas, y su arma la mejor: la palabra aderezada de bondad. Por eso, cuando el 19 en la noche la madre de mi hijo nos envío un mensaje a él y a mí para que nos comunicáramos con Paco y Gloria, el nudo en la garganta amenazaba con desvelar lo que los ojos no podrían retener mucho tiempo más.

Los días que siguieron estuvieron marcados por continuos aunque intermitentes momentos en que la tristeza abrazaba a mi hijo para exprimirle el jugo de su alma. Ya fuera comiendo, ya leyéndole algún cuento, ya improvisando la clase de historia o la de matemáticas, la mirada penetrante del heredero de mis deudas en el Fobaproa se quedaba quieta en la nada, una nada acuosa, salina… desgarradora.

El 21, la noticia del accidente carretero en el que dejara la vida don Andrés Aubry me tiraría del lado izquierdo del pecho de un modo seguro muy parecido al de las reses en el matadero. Allí estaba yo, consultando como Humberto Contreras la prensa vía Internet, cuando la lectura se quedó prendida del título de la nota en La Jornada. No pude evitar pensar en Carlos Prieto recostado en su cama, sin apetito, o en Manuel Vázquez Montalbán del otro lado del planeta en compañía de Pepe Carvalho comiendo sabrán dios y el diablo qué. El tirón al plexo se repitió, esta vez de manera casi seca, con un ardor que sólo fue posible mitigar con el río interno de mi llanto: se van los mejores, diría algún pariente mío, y nos vamos quedando los otros.

Al día siguiente, la Comisión Sexta del EZLN anunciaría la cancelación de la segunda etapa de la Otra Campaña en los estados del centro y sur del país, dado la escalada de represión y militarización que los gobiernos municipales y estatal chiapanecos, lo mismo que el federal (de extracciones priista, perredista y panista), han emprendido en contra de las comunidades y pueblos zapatistas.

Por su parte, la Suprema Corte de (In)Justicia de la Nación redujo sus atribuciones en los casos de violaciones a garantías individuales en San Salvador Atenco, Oaxaca y Lydia Cacho, a contracorriente del triunfo que significó que la ONU aprobara la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas. Y, también en Oaxaca, un tribunal colegiado confirmó el amparo para nuestro compañero David Venegas, El Alebrije, quien no salió porque un juzgado mixto de primera estancia dictó una nueva orden de arresto en una muestra clara del uso político del aparato judicial.

En fin, que creo que la única noticia buena (además de lo del triunfo en la ONU, que no es poca cosa) fue que Alejandro Román, un joven dramaturgo a quien conozco desde aquellos días de andanzas teatrales en Cuernavaca, ganara el Segundo Premio Nacional de Dramaturgia Fernando Sánchez Mayans por su obra La misa del gallo, y eso porque, hablando de teatro o artes escénicas, La Catrina dispuso ponerle un Bip prolongado a la vida de Marcel Marceau; pérdida que se suma a las de Juan José Gurrola, Marko Castillo y Luciano Pavarotti, en este año.

El sábado por la tarde, para despejarnos un poco y estrechar algunos lazos familiares que había descuidado, fui con Adis al bautizo del hijo de mi primo Luis Enrique, quien en repetidas ocasiones ha apoyado desinteresadamente el proyecto de la RED@ctuar[2]. En mitad de la ceremonia, a la que también asistieron mi madre y mi padre, y a pesar de que el cura procristero le hiciera algunas bromas, el llanto regresó al pecho y a los ojos de mi hijo. Lo rodeé con mis brazos y pensé entonces en los últimos siete días: su madre, quien ha decidido recomenzar su vida, determinó sin más ni más que él ya no podía vivir con ella, ni ella con él, y dispuso lo que siempre impidió: que mi hijo y yo pudiéramos vivir juntos. Cual efecto dominó, ello provocó que se saliera de Ocachicualli, la escuela que tanto le significa, donde deja amigas, amigos y maestras y maestros entrañables; y luego, pa’cabarla de amolar, la muerte de Gloria. La abuela le preguntó qué tenía; él, con sus casi 9 otoños de vida, respondió: “es que he tenido una semana difícil”.

El domingo fuimos al teatro, los alumnos y alumnas del octavo semestre de la licenciatura en actuación de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA terminaban su temporada de montaje de titulación con la puesta en escena La ópera de los 3 centavos, de Ruth Berlau, Margarete Steffin y Bertolt Brecht; música de Kürt Weill, y dirección de Gilberto Guerrero. Al final, tras la develación de la placa a cargo de Carlitos Cobos, Mónica Raya y Luisa Huertas, Adis pidió le sirvieran un poco de refresco y tomó unas cuantas salchichas, las cuales pudo comerse entre los amorosos abrazos de Francia. ¿Qué tal el fin de semana? –le pregunté. Y él, con las comisuras de los labios pletóricas de la salsa en que fueron guisadas las salchichas, contestó: “mejor, lástima que no pudimos ir al Alicia”.



[1] El Mictlán es para la cosmovisión de los pueblos nahuas el lugar a donde van a parar los huesos de quienes murieron de muerte “natural”.

[2] Red de Encuentro y Diversidad para la Actuación.

[3] Ordovicius, gracias por la noticia. Espineli, disculpa el silencio de hasta ahora; vamos a darle a la foto ésa. Su Majestad, el gusto es mío; ya sabe usted que siempre será bienllegada y mejorvenido a esta humilde morada virtual. Nonself, voy a pasarle el link a los del Alicia para que cuando salga un nuevo material se pongan de acuerdo contigo. Pescador, preguntaré a los del Alicia, que son quienes produjeron el disco, cómo podría ser lo de conseguirlo por allá; de antemano gracias… marichiweu. Maki querida, yo te digo, nomás pregunto en el Alicia.

[4] Paco, no cabe duda que siempre hay lugar para la esperanza. Voy a poner un apunte para pasar la voz.

27 de agosto de 2007

LA OTRA CHILANGA :: ¿Desaparecerá la RED@ctuar? [1]

RED@ctuar
Ideia Zabaldu.

En agosto de 2001, con la idea de generar un espacio que propiciara la participación reflexiva de sus compañeros de escuela (el Centro Universitario de Teatro de la UNAM) en torno al posible Congreso Universitario de la máxima casa de estudios del país, mismo que habría de celebrarse como respuesta a la huelga estudiantil de 1999, Sebastián López (ahora Liera, en homenaje personal al dramaturgo sinaloense Óscar Liera) dio vida a la RED@ctuar, entonces llamada red etérea y metavirtual de cambalache chorero y paratextual sobre artes escénicas y demás chunches. Cuatro años más tarde, después de dejar de lado el discurso epistemológico y de convertirse de red en sólo nodo virtual de cambalache chorero sobre artes escénicas, la RED@ctuar se permutó a partir de sus siglas en la Red de Encuentro y Diversidad para la Actuación, y su sitio güeb en caracol virtual.


Desde un principio, la RED@ctuar ha apostado a convertirse en “un espacio donde puedan interactuar diversas y variadas formas de sentir, pensar y actuar la escena, sin hacer de estos ejercicios un hecho aislado en la mar de acontecimientos sociales y culturales que nos rodean y afectan desde lo personal hasta lo global, pasando por lo local”; partiendo de un doble sentido de lo que por actuar entendemos: el actuar teatral y el actuar social. ¿Utópico? ¿Imposible? ¿Posible? El autor intelectual de ello nos dará respuesta a éstas y otras interrogantes.

¿Qué tiene que ver el zapatismo con el teatro, que es el espíritu que mueve a RED@ctuar?

Que el zapatismo es el espíritu que mueve al teatro del que se quiere hablar en
RED@ctuar.

¿No es eso muy reduccionista? ¿Cuántos teatreros conoces que sean zapatistas?

Todo depende de cómo se quiera entender al zapatismo; yo al menos quiero entenderlo, más que como una ideología como una práctica política que se construye todos los días; basta con que cada momento hagas tu mejor intento de no pasar por encima de nadie, de escuchar con respeto a quienes tengan una opinión distinta a la tuya, de querer que este país y este mundo sean mejores de lo que ahora son, de que apuestes por lo bueno que hay en cada una y cada uno de nosotros, para que, por lo menos para mí, tengas mucho de zapatista. El zapatismo no es propiedad privada de nadie. Se puede ser crítico de un movimiento como el zapatista, que lo mismo se expresa en un fracción supuestamente progresista de una sociedad civil que en un ejército que, como tal, dista mucho de alcanzar eso que algunos llaman democracia, y seguir siendo zapatista. Ser zapatista no quiere decir ser admirador de Marcos, ni proindígena a ultranza; ni sólo repetir frases como “mandar obedeciendo” o “queremos un mundo en el que quepan muchos mundos” como mero blof. Ser zapatista, para mí, tiene que ver entre otras cosas con la dignidad, la esperanza, la rebeldía, la creatividad, la inteligencia, la libertad, la justicia. Y eso también significa para mí ser hombre o mujer de teatro. Desde esa óptica, yo llamaría zapatista a más de uno de mis amigos o amigas que hacen teatro y a buena parte de los que no lo hacen, aunque pocos, por no decir ninguno, estarían de acuerdo conmigo en que así les dijera.


¿Considerarías entonces a la RED@ctuar un caracol zapatista?


Quisiera que lo fuera; pero no en el sentido de ser un foro que use al teatro como pretexto para hablar del movimiento zapatista; no sería justo para el zapatismo ni, mucho menos, para el teatro. Los caracoles zapatistas son espacios de diálogo entre la sociedad civil y las comunidades zapatistas; un puente, dicen ellos. Ese diálogo sólo puede darse entre iguales, donde la primera igualdad es, aunque suene paradójico, que son diferentes. Yo aspiro y suspiro porque la RED@ctuar sea también un puente entre quienes cuyas diferencias los hacen iguales.
En su libro Zapatistas, un mundo nuevo en construcción, el maestro Guillermo Almeyra escribe… a ver, mejor déjame leerlo, para no cagarme fuera de la bacinica…

Las manos se sumergen en la pila de libros más cercanos; apartan unos videos piratas sobre los hechos en Atenco que comparten espacio con otros de pornografía y unos cuantos discos de
Gerardo Peña y Lalo “El Guajolote”. El libro en cuestión tiene un formato parecido a las libretas de forma italiana y en su portada predominantemente amarilla una mujer zapatista que carga a quien parece ser su hija mira soberbia tras el paliacate a la lente de la cámara… otro video pirata, sobre “la dictadura de la televisión en México”, aparece de entre las páginas del libro que incluye fotos a color y en blanco y negro.

Éste es un libro que ha molestado mucho a la gente de la Otra Campaña, de la que soy adherente, como casi todo lo que escribe el maestro Almeyradice buscando las palabras que quiso citar de memoria- Aquí está… página 26; dice que el ejemplo de los zapatistas, cito: “estimula, no a imitarlos o reproducir su ejemplo, cosa que es imposible porque depende de las condiciones locales irrepetibles, sino a buscar nuevas vías, como ellos, creativamente, osando”… eso es lo que yo quiero que sea la RED@ctuar.


¿Qué le haría falta?


En primer lugar, resolver la autogestión; como dice Luis Valdez: si no hay independencia económica no hay independencia creativa. Esto va de la mano con tejer una red de escuelas y centros de teatro profesionales del país; de allí tendrán que surgir necesidades a cubrir, como ser un lugar virtual para intercambiar material como libretos de obras de teatro o generar una buena bolsa de trabajo entre recién egresados. Habrá también que empezar a salirse de la virtualidad y provocar encuentros físicos en las escuelas, foros, seminarios, talleres o hasta puestas en escena de las cuales pudiéramos ser coproductores. Paralelamente, vendría la construcción del espacio político, tanto para discutir y reflexionar, como para emprender algunas acciones con el teatro de la mano; por ejemplo, la defensa de los teatros del Seguro Social, la generación de público teatral entre jóvenes que sobreviven en las calles de las urbes mexicanas, entre indígenas y campesinos que no se identifiquen como tales, entre trabajadoras y trabajadores sexuales de los estados, entre obreras de las maquiladoras del país, etcétera; para acuñar el sueño de José Ramón Enríquez: teatro hacia los márgenes; que no sería otra cosa que teatro abajo y a la izquierda.

29 de marzo de 2007

CINEMEX & PARAMOUNT :: maltrato especial oro.


Me considero un hombre de teatro (que alguna vez quisiera alcanzar tal ciudadanía) y un cinéfilo de mediana categoría. La noche del 27 de marzo de 2007, día mundial del teatro, decidí ir, no al teatro sino al cine para ver La vida de los otros, filme alemán cuyos méritos son todos mayores a su obtención del Oscar como "mejor película extranjera"; pero Dionisios castigó mi blasfemia.

Llegué junto con mi pareja al complejo Cinemex Plaza Insurgentes, ubicado en la planta alta de la plaza comercial del mismo nombre en la colonia Roma de la Ciudad de México a eso de las 20:10, doce minutos después teníamos ya nuestros boletos y aunque la función estaba programada para las 20:15 no nos preocupamos mucho por la demora; al menos nos libraríamos de los 15 inconcebibles minutos de cortos comerciales previos al inicio de la película.

Pero no todo resulta como se espera y la Ley de Murphy que dicta que si algo puede salir mal de seguro saldrá mal se aplicó: en la entrada del pasillo que conduce a las salas, junto al módulo donde personal de Cinemex corta los boletos para permitir el acceso, unos hombrecitos y mujercitas vestidos en ropa formal color negro y con las manos cubiertas de esos guantes blancos de escolta militar nos revisaron retardando nuestro ingreso a la sala.

El motivo de la revisión era la proyección de una premier en la Sala 4 y la distribuidora, a saber Paramount Pictures, quería evitar el paso con cámaras digitales, incluyendo las de los teléfonos móviles. Por ello, sin atribuciones de ninguna índole en la legislación vigente y en flagrante violación a nuestro derecho de libre tránsito, nos esculcaron ropas y bolsos y nos retuvieron un teléfono móvil con cámara integrada.

Entendimos sus motivos, el negocio de la piratería está significando considerables pérdidas a las empresas disqueras y cinematográficas, así que, aunque por motivos ideológicos no compartimos éste tipo de políticas de supuesta seguridad financiera (que dicho sea de paso resultan ridículas), accedimos bajo protesta a dejar el teléfono móvil en cuestión contra recibo de una contraseña numérica, pues nos interesaba más alcanzar el inicio de la película. Al salir de la función, que desafortunadamente no vimos desde un principio, resultó que el personal de la distribuidora que trabajaba con autorización de Cinemex se había retirado, y lo había hecho con nuestro teléfono móvil.

Obviamente, el momento resultó por demás desagradable. Un guardia, de quien sabemos sólo su apellido (Salazar), nos atendió muy amablemente y nos condujo con el gerente de Cinemex Plaza Insurgentes, el señor Rolando Alemán Paz; quien, también amablemente, lo único que nos pudo dar por respuesta es que no sabía quienes eran las personas que nos habían revisado (salvo que era personal de la distribuidora) , que seguramente se había tratado de una confusión porque la instrucción era revisar solamente a quienes entraran a la Sala 4 y que haría todo lo posible por recuperar en menos de 24 horas nuestro teléfono. No nos quedó otra que regresar a media noche (la discusión se puso divertida) a nuestra casa sin teléfono y sin ninguna otra garantía que la palabra del gerente; un sabor a impotencia quedaba en nuestras bocas.

Creo que es entendible el enojo y la indignación por un trato como éste; en especial cuando somos clientes de Cinemex desde hace más de tres años y lo somos de modo tan asiduo que desde entonces soy dizque “Invitado Especial” y desde hace dos años “Invitado Especial Oro” y, bueno, éste es el trato "tan especial" y "tan dorado" que merezco por significarles una entrada mensual de a lo menos 150 devaluados pesos, que en un año puede rebasar los 2 mil, sin contar el consumo de dulcería; cantidad que entiendo a sus dueños (
The Carlyle Group, Bain Capital y Spectrum Equitity) seguramente les parece una nada, pero a mí, que ni siquiera el INBA me paga las funciones que damos para el Programa de Teatro escolar, es un gasto considerable que sólo se justifica por mi cinefilia.

Al día siguiente, 28 de marzo, después de un nuevo momento desagradable nos fue devuelto el teléfono; el gerente se disculpó nuevamente con mi pareja y conmigo por el desaguisado e inclusive nos ofreció una entrada libre en nuestra siguiente visita para resarcir el daño. Sin embargo, otro personaje del que lamentablemente en medio del enojo olvidé preguntarle su nombre nos pidió firmar una declaración de conformidad en la que librábamos a Cinemex de todo compromiso, pues su redacción estaba en términos de que “habíamos olvidado” el teléfono, no de que ellos nos lo habían retenido por sus imprácticas e inútiles políticas “antipiratas”, y de que éste nos había sido devuelto tal y como “lo olvidamos”; algo así como un “nos disculpamos para la culpa fue suya”, es decir: nuestra. Naturalmente nos negamos a suscribir tal declaración y redactamos una propia en forma manuscrita que ellos se negaron a firmar dado que no estaba en los términos que los deseaban.

En fin, y resumiendo, nuestra denuncia es por el maltrato de que fuimos sujetos mi pareja y yo por Cinemex, propiedad de la empresa para la que trabaja el ex secretario de Energía de Zedillo y actual secretario de Comunicaciones y Transporte de Felipe Calderón y socia de Carlos Slim en materia de energéticos
, al permitir que personal de Paramount Pictures estuviera esculcando las pertenencias de sus clientes (a quienes Cinemex llama irónicamente “invitados”) como parte de una práctica comercial “antipirata” inútil, que de principio, insisto, violenta nuestro derecho de libre tránsito (violación a la que ya se han sumado infinidad de empresas bajo el argumento de que es “por nuestra seguridad”), y por no tener el mínimo cuidado de que dichas supervisiones se realicen sin menoscabo de la tranquilidad de sus clientes: ¿ahora cada que vaya al cine tendré que esperar a ser tratado así? Afortunadamente, personas como el guardia Salazar y el señor Rolando Alemán Paz, gerente del complejo, supieron resolver medianamente la situación; pero ¿será siempre igual?

En lo personal, quisiera pensar que se puede hacer algo para ponerles un alto claro y firme a estos empresarios que creen poder pasar encima de nosotros en nombre de su propia seguridad financiera (porque es la única seguridad que en realidad les importa); pero lo dudo mucho. Aún así, prefiero decir lo que me ha pasado para poner en alerta a otras personas sobre esta clase de maltrato, en lugar de guardar silencio y quedarme de brazos cruzados.

28 de marzo de 2007

DE MARCHAS y marchantes.


La grabadorita está muda esta vez, pero de no estarlo tocaría aquella canción del Silvio donde el también diputado cubano del Partido Comunista (¿es que hay otro?) se desgañita diciendo que la rabia es su vocación.

Y es que hoy, 27 de marzo, día mundial del teatro, la función que tenía programada dar fue suspendida por la dupla burocrática del INBA y la SEP que coordinan el programa de teatro escolar.

He de confesar que en un principio la idea me disgustó, pues es una más de las casi 20 representaciones que nos han cancelado en el Teatro Independencia del IMSS; pero al pensar que quizás lo habían hecho como parte de su paro de labores en protesta por las contrarreformas a la Ley del ISSSTE (con las cuales sus pensiones quedarán en las insaciables garras de la banca y bajo el manejo de los líderes charros que se aliaron con Felipe Calderón en el reciente fraude electoral), me dije: "bueno, así yo también me sumo a la protesta".

Poco me importó que estos mismos burócratas estén jineteando el dinero de las funciones y no nos hayan pagado un solo centavo desde el 2 de febrero, que comenzamos a tener representaciones; ni que gracias a ellos estén por cortarme el teléfono, la luz, me haya quedado sin gas, deba ya un mes de la colegiatura de mi hijo (quien por cierto está enfermo), no haya podido pagar la renta del departamento donde sobrevivo y seguramente tampoco iré de vacaciones a ningún lado. Eso de que te privaticen las pensiones, que son tu futuro, no se lo merece nadie… ni siquiera estos incompetentes.

Así que, además de contentarme por la función cancelada, salí a la calles a marchar hombro con hombro a su lado. Vi pasar a los contingentes de las secciones 9, 10 y 11 de la CNTE (la disidencia del SNTE); del SITUAM y el STUNAM; del SME y del IPN; de los sectores de cultura de la SEP y el INBA (los que no me pagan), y, claro, del IMSS y el mismo ISSSTE. Las calles 5 de Mayo y Francisco I. Madero de la llamada ciudad más grande del planeta se atiborraron inclusive de campesinos de la CCC e hicieron acto de presencia contingentes menos numerosos del Partido Comunista de México, con sus estandartes de santos laicos: Marx, Lenin, Engels y Stalin, y del Partido Revolucionario de los Trabajadores, de tendencia trotskista, que les seguían a unos cuantos metros.

Era tal la tan cacareada unidad de la clase trabajadora que hasta se les aplaudía a los diputados del PRD, PT y Convergencia que esta vez votaron en contra de las contrarreformas mentadas, aunque en otras ocasiones hubieran aprobado las llamadas leyes Monsanto y Televisa o la contrarreforma foxista en materia de derechos y cultura indígena, o de plano hagan alianzas con el Yunque, el PRI, el narcotráfico y diversos grupos paramilitares.

A esas alturas, como ya no sabía si reír o vomitar, me dije: “no, no te vayas; luego te andan acusando de sectario o de que le haces el juego a la derecha”. Pero vinieron entonces el tibio, muy tibio, pronunciamiento contra la represión y a favor de la liberación de las presas y presos políticos del país (entre quienes se encuentran nuestras compañeras y compañeros de Atenco, Oaxaca y Yucatán; entre muchos otros) y las consignas en donde ni siquiera se sabía deletrear la palabra HUELGA; así que los pies comenzaron a razonar mejor que mi cabeza.

La puntilla la dio el secretario general de la Federación de Sindicatos de Empresas de Bienes y Servicios, es decir, los mismos sindicatos cuyos líderes aplaudieron en su tiempo la aplicación de políticas neoliberales que hoy tienen su botón de muestra más reciente precisamente en la contrarreforma a la Ley del ISSSTE. El hombrecito en cuestión se quiso hacer el chistoso, pero como eso no le sale tan bien como la charrería sindical citó a doña Rosario Ibarra hasta donde pudo; habló del hombre de piernas largas e ideas cortas (Fox), del de piernas cortas y orejas largas (Salinas) y del que dijo que defendería el peso como un perro, pero… allí se le acabaron los chistes y ya encarrerado el burro surgió su más fina esencia de hombre de izquierda y rubricó… pero que “desafortunadamente resultó homosexual”.

Mi cerebro reconoció entonces que mis pies habían pensado mejor esta vez y que debí de haberme largado de allí mucho tiempo antes. Dejé atrás a ese cretino que dice tendrá el valor para llamar a una huelga nacional con todo y su homofobia, y con mis puntos acumulados de tanto ir al cine me fui a ver la película que este año se ganó el Oscar como mejor filme de habla no inglesa.

Antes de entrar a la sala, un trío de cazadores de videopiratas me esculcaron con sus enguantadas manos y me pidieron mi teléfono móvil (que no tiene crédito gracias a los burócratas con los que marché hoy) para proteger los intereses de la Paramount Pictures y cuando salí ya se habían ido con todo y mi teléfono… pero esa es otra historia.

17 de marzo de 2007

STOP BUSH :: acción global.

¡NO!
Sebastián Liera

El 11 de septiembre de 2001, todo mundo lo sabe, por lo menos cuatro aeronaves comerciales fueron usadas en lo que una gran parte de la comunidad internacional y sus líderes de opinión llamaron “el acto terrorista más grande de todos los tiempos”. Dos de ellas fueron estrelladas contra la sede del World Trade Center en Nueva York, provocando el desplome de varios edificios, entre ellos las famosas Torres Gemelas, y una tercera, se dijo, destruyó aproximadamente una quinta parte del edificio pentagonal que aloja al Departamento de Defensa estadounidense (ya después se desvelaría que en realidad fue un misil, presumiblemente de factura estadounidense... saque sus conclusiones).

Poco después fuimos testigos de un segundo ataque: desde las baterías mediáticas de la desinformación, atrincheradas en el supuesto prestigio de las agencias internacionales de noticias, los millones de ojos y oídos nuestros fueron bombardeados con la más alta variedad del show bisnes, apostándole a la activación de un sentimentalismo ramplón muy cercano a la toma de actitudes fascistoides.

Las imágenes se sucedieron ininterrumpidamente y terminaron por quedarse guardadas en el disco duro de nuestros recuerdos. Pero resultó que quedaron junto a otras, igual o más dolorosas: el hongo atómico sobre Hiroshima, la niña vietnamita que corre desnuda tras un bombardeo con napalm, el cuerpo casi desnudo y ya sin vida de san Ernesto de la Higuera, el hippie que sonriendo regala una flor a un militar en Washington, el palacio de La Moneda destruido y un presidente muerto en esa mezcla rara de civil con traje y fusil, la Plaza de las Tres Culturas pletórica de jóvenes que pocos minutos después serían abatidos por las balas y las ballonetas, la golpiza contra migrantes en River Side, los entierros colectivos y clandestinos en Yugoslavia, los cuerpos casi irreconocibles de niños de la calle en Brasil y Honduras, los marines y demás cuerpos especiales en Granada y Panamá, los rostros indígenas ocultos tras el paliacate o el pasamontañas en Chiapas, el hombrecito de nacionalidad nipona que gobernando tierras incas se pasea con su chaleco antibalas, los zanqueros en las calles de Seattle enmarcando los enfrentamientos con la policía o los cuerpos desangrándose de Carlo Giuliani, Rachel Corie, Pavel González, Alexis Benhumea o Brad Will.

Y entonces sucede, por un no sé qué que qué sé yo, que entre el horror y el espanto primeros algo parecido a una ligera mueca de satisfacción se dibuja en el rostro de más de uno en este lado del Río Bravo.

“¿Cómo se siente –preguntó entonces alguien usando el nombre del autor de Cien años de soledad como hablando con quien recientemente se paseó por cinco países latinoamericanos con el repudio como anfitrión primero- ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino? ¿Sabías –dice más adelante la misma persona- que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina? Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada. Hace más de un siglo que tus gobernantes están en guerra. [Y] desde el comienzo del siglo 20 casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado”.

Así que, recordándolo, no hicimos sino decir junto con Jesús Valencia: “sobrecogedora imagen la de aquellos cuerpos precipitándose al vacío del gigante en llamas, pero igual los helicópteros argentinos lanzaban desde esa misma altura a los prisioneros políticos que, enganchados al lastre, se hundían para siempre en el Río de la Plata”.

El asunto es que esta vez, había sido el gigante quien había recibido el golpe. No un golpe cualquiera; expresión pura del machismo convertido en sistema mundial de dominación, éste, de no habérselo dado él mismo, había sido un golpe en los genitales que, como bien sabe poco menos de la mitad de la humanidad y mejor lo supone la otra parte que es mayoría, no sólo es fuente de dolor, sino de orgullo mal entendido.

Únicamente nos quedaba esperar a que el gigante se levantara y estuviera en condiciones de regresar el golpe. Sabíamos que la reacción podía llegar a ser enorme y que la espiral de violencia podía también alcanzar niveles tan lamentables que nos salpicaríamos todas y todos.

No tardó mucho tiempo para que llegara la hora de ver cumplida la sentencia. Sin embargo, a pesar de radares satelitales y de todo un aparato de espionaje e inteligencia militar, los muchachos del Tío Sam no atinaron a saber dónde se encontraba el hombre de barba y turbante que a decir de ellos los había desafiado. Como dijera Groucho Marx: eso de la “inteligencia militar” me suena a contradicción.

Pero, cosas de la vida, resultó que el rostro del Enemigo Público Número Uno del Big Brother no fue ya la faz barbuda del “malvado Bin Laden”, sino la cara afeitada de “la bestia de Bagdad”, Saddam Hussein. ¿En qué momento sucedió tan “mística transición” en la mente de los estadounidenses?, pregunta un Robert Fisk irónico que inmediatamente se responde: “el momento en que el tema de Irak empezó a crecer, y la saga de Osama a desaparecer, coincide exactamente con el estallido del escándalo de la Enron”, principal corredor mundial de productos petrolíferos y apoyo habitual de las campañas electorales de Bush junior (Eric Toussaint, dixit). “Me pregunto –dice de nuevo el también corresponsal de The Independent, especialista en Medio Oriente- si recordaremos esto cuando vayamos a la guerra dentro de un mes más o menos. Para entonces, de seguro, no estaremos hablando de Enron”. Y no se equivocó.

Hoy, cuatro años exactos después de aquél ultimátum a Irak, la maquinaria guerrerista apunta a Irán y si bien no habrá un jefe del gobierno español cuyo rebuaznar le lleve a secundar la estupidez de quien aún despacha en la Casa Blanca, quizás sí lo haga un presidente mexicano emanado de elecciones más que cuestionadas con delirios de comandante supremo de las fuerzas armadas, que no son sino de "soldadito de chocolate"; como dijera su enemigo político más enconado.

Por lo pronto, para decirlo con Eduardo Galeano, la humanidad está harta de que sus asesinos la usen de coartada, harta de llorar a su muertos al fin de cada guerra, y esta vez saldrá a las calles para decirle no a la nueva guerra imperialista que los quiere matar una vez más.

1 de febrero de 2007

Cinco cosas...

Gay. Foto de Jorge David Jaramillo Velázquez.
de la Sexta Bienal de Fotoperiodismo México 2003-2004.

Bueno, pues esto de las bitácoras electrónicas parece tener ciertos rituales que si bien uno puede desdeñar con la mano en la cintura, en ocasiones nos brinda la posibilidad para hacer una pausa y comenzar de nuevo con nuestro bregar. Ése, creo, es el caso de los mentados "memes"; los cuales siempre había estado mirando de lejitos para que no me alcanzaran, lográndolo siempre. Pero era demasiado bello para ser verdad y desde FirefoXtensions, uno de mis blogs favoritos en cuanto a tecnología toca, pues arroja luz sobre ese mundo inhóspito que para mí aún es el software libre (que ya estoy empezando a usar gracias a ellos y otros amigos) me llegó la invitación de responder a este "meme" que much@s de ustedes seguramente conocen ya. Así, pues, para no sufrir desaires y no importunar a nadie que no quisiera seguir con este juego, invito a quienes lean La Otra Chilanga a que, si es su deseo, igual en los comentarios nos compartan esas cinco cosillas que nadie o muy poc@s sabemos acerca de ustedes. Yo por lo pronto, en un hecho inusitado en la corta vida de esta bitácora virtual, tomo la estafeta y me abro de capa.

Ce. Como ya había adelantado, es la primera vez que participo en un "meme" o algo así.

Ome. Soy actor de teatro, y como tal conservo una especie de ritual que consiste en llevar a todas las funciones que doy una pequeña caja de madera que contiene unas mascaritas de Talía y Melpómene moldeadas en barro negro de Oaxaca; unos cuantos granos de café chiapaneco, producción de una cooperativa zapatista; una piedrita que recogí en la playa donde vi el mar por primera vez; las barras doradas del teniente primero de infantería Fabián Romero Castro, y, lo más importante, el cordón umbilical de mi hijo (mi ángel de la guarda), con 8 años de antigüedad.

Yei. Padezco de una suerte de esquizofrenia político-social a lo Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, pues, por un lado profeso en secreto una profunda admiración por las fuerzas armadas mexicanas dado su composición popular; pero, por otro lado, las detesto de tal suerte por su historia de sangre reprimiendo a lo mejor de su gente (donde el asesinato de Rubén Jaramillo o la Matanza en Tlatelolco son sólo dos de los capítulos más dolorosos); que lo mismo me considero un objetor de conciencia que me indigna que el Ejército y la Marina sean denigrados para servir de patiños en los actos mediáticos de sus dizque comandantes supremos.

Nahui. Lo saben algunos de mis familiares y lo he compartido con mis mejores amigos: de niño, cuando me preguntaban cómo me llamaba, decía mi primer nombre más o menos claro y el segundo se permutaba en un Tatatán que pronto quedó sólo en Tatän; y es así como me nombran mis amig@s y familiares más cercan@s.

Macuilli. Creo que, así como el maltrato a l@s niñ@s es una de las prácticas más deleznables que ejercen l@s adult@s, poco hay que reste tanta humanidad a las personas de mi sexo y género como el maltrato en cualesquiera de sus formas hacia las mujeres, por ser mujeres, o para con otros hombres, por gustar de otros hombres. Entre las personas más dignas e inteligentes que he conocido muchas son homosexuales o lesbianas y mujeres. Así que nada me indigna tanto como la violencia sexogenérica de quienes como yo se dicen hombres, pero apenas alcanzan el estatus de machos.
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