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8 de septiembre de 2018

OTRO NORTE ES POSIBLE :: Un robot mexicano premiado por la NASA, hecho con educación pública.

El galardón al robot hecho por estudiantes de la Facultad de Ingeniería y los logros de la huelga de la UNAM 1999-2000 expuestos por primera vez sin mentiras para su difusión en Estados Unidos, en la reconocida revista CounterPunch (con más de un millón de suscriptores). La siguiente es la traducción al español. Puede consultarse la versión original en inglés en este enlace.  


Por: Malú Huacuja del Toro.

El Equipo UNAM Space, un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, ganó un premio máximo del concurso NASA Sample Return Robot Challenge 2016*, según se anunció este 5 de octubre de 2016. Bromeando, algunos periódicos y medios de comunicación han criticado la campaña de Trump contra los mexicanos mencionando este logro extraordinario.
 
     “Los admiradores de Donald Trump ya pueden empezar a sacarse de onda: los mexicanos están invadiendo el programa espacial norteamericano”, dijo un columnista de remezcla.com. Es ciertamente irónico que Ana Buenrostro, Érik Gutiérrez, Genaro Marcos, Bryan Pérez, Luis Gerardo Gutiérrez, Yessica Reyes, Eduardo Solís y Luis Ángel Castellanos de la UNAM y César Augusto Serrano del IPN hayan recibido el Premio Hans von Mulan de la NASA y el Instituto Politécnico Worcester  precisamente en el año en que un magnate norteamericano ha ganado la nominación presidencial republicana, en parte, gracias a que impulsó su campaña insultando a los mexicanos.
 
     Sin embargo, la ironía va mucho más allá de la narrativa de campaña presidencial al estilo de “los marcianos nos invaden” y de un robot mexicano capaz de realizar tareas parecidas a las del Curiosity en Marte.
 
     Estos estudiantes de las carreras de computación, ingeniería electrónica y mecánica industrial que comenzaron a construir su robot en 2012, estudiaron en una universidad pública (no semipública ni parcialmente subvencionada, que es la única forma que se conoce ya en Estados Unidos).  Eso significa que no tienen préstamos estudiantiles que pagar. No llegarán a la edad para jubilarse con una deuda universitaria pendiente que tienen que remunerar, como sí es el caso de mucha gente en EEUU. 
 
     Su colegiatura es completamente gratis dentro de un sistema capitalista. Sus excelentes maestros en una de las mejores universidades del mundo —la más grande de América Latina— no les costaron ni un centavo, y la mayoría de los estudiantes proviene también de escuelas públicas primarias y secundarias.
 
     Eso no significa que su colegiatura gratuita no tuvo absolutamente ningún precio para nadie. Como dice el muy respetado historiador mexicano Alfredo López Austin durante su discurso magistral al inaugurar la carrera de Antropología en agosto de este año, “la gratuidad de la educación significa muchas cosas. No simplemente no cobrar a los que entran. Es ver en la educación algo que no es una mercancía. Es algo que debe pertenecer a todos, y es algo que paga el pueblo, no el gobierno. Pero, sobre todo, al repartir el conocimiento con todos, la educación pública nos compromete”.
 
      A muchos maestros de la UNAM como él les llevó más de una década llegar a reconocerlo, pero al final de las cuentas algunos lo hicieron. Si los ganadores del concurso Sample Return Robot Challenge 2016 pudieron estudiar independientemente de cuál sea el ingreso mensual de sus padres, de su situación financiera, de su clase social, su raza o su religión (factores todos que influyen en el acceso a las universidades privadas), eso no sólo se debe a que son brillantes y disciplinados, sino también  gracias a que sus predecesores sí pagaron el precio de mantener el carácter público de la UNAM.
 
      Algunos de ellos —más de 600— estuvieron dispuestos a ir a la cárcel y confrontar a maestros eméritos tan renombrados como el propio López Austin durante la huelga más larga (del 20 de abril de 1999 al 7 de febrero de 2000) y más intensamente difamada con el cierre de las instalaciones universitarias, sólo para impedir que el Consejo Universitario impusiera a los estudiantes el pago de una cuota baja, lo que en el idioma privatizador se traduce en “nosotros te invitamos gratis el primer mes, solamente para imponerte aumentos de intereses galopantes por el resto de tu vida”, como hacen las tarjetas de crédito.
 
      Muchos estudiantes de bajos ingresos supieron eso y se negaron a pactar el truco de “solamente una cuota baja”. Por ello emprendieron una batalla muy desigual al final del milenio, recibiendo el año 2000 en las guardias de huelga. Como decía una de sus emblemáticas mantas, Cerramos hoy la UNAM para que mañana se abra para todos. Su lucha contra las reformas privatizadoras del gobierno no contaba con los recursos del activismo en redes sociales en aquel momento pero estaba destinada a beneficiar a las generaciones mexicanas del nuevo milenio, mientras que sus contrapartes en universidades norteamericanas privadas especializadas, sin educación integral, enfrentan ahora préstamos que a algunos de ellos les llevará décadas terminar de pagar.
     Era muchísimo lo que había en juego en aquella lucha de transición entre la era analógica y digital. Rindió grandes frutos, pero también enfrentó nuevos enemigos y nuevas formas de ataque. Al igual que todos los demás movimientos estudiantiles en defensa de la educación pública en la historia de México, éste se vio con infiltrados de la policía, tácticas de espionaje para dividir al movimiento, campañas de calumnias del sector empresarial y sacerdotes de la Iglesia Católica prometiendo que quienes apoyaran la huelga se irían al infierno. Eso no era nuevo. Pero, a diferencia de cualquier otro, estos estudiantes debieron enfrentar una forma inédita de “fuego amigo”: la de las generaciones pasadas. Los legendarios dirigentes del 68 que sobrevivieron la mal afamada masacre del 2 de octubre eran ahora funcionarios públicos, jefes de información de los periódicos, miembros de las mesas directivas de las editoriales, columnistas famosos e intelectuales galardonados que querían mantener sus asientos en el Congreso o en las mesas directivas editoriales haciendo un trato en corto con el gobierno y siendo “los heroicos” que lograran poner fin a la huelga. Estos herederos del 68 tenían en sus manos los medios de comunicación progresistas para retratar como “buenos y moderados” a los estudiantes que quisieran hacer concesiones, mientras que que los huelguistas no eran nada mejor que unos “infiltrados”, “irracionales”, “violentos” y temibles chavos que habían secuestrado las instalaciones para destruirlas. Hasta su sobrenombre era amenazador: “los ultras” en contra de “los moderados”, como si la defensa de la educación universitaria para todos fuera la cosa más sectaria que se pueda hacer.
 
      Cuando los huelguistas se negaron a aceptar una propuesta inverosímil de un “aumento voluntario”, las notas diarias comenzaron a describirlos como a unos indolentes invasores que no querían exámenes más rigurosos. La prensa norteamericana publicaba como “imágenes capturadas desde dentro” fotografías de basura y ratas que podían haber sido tomadas en cualquier tiradero. Aún ahora, más de una década después, una película premiada en Cannes (Güeros, que quiere decir “rubios” y que defiende a la gente rubia: no es broma), los retrata en hogueras dionisíacas y arruinando la investigación científica al cerrar los laboratorios (lo cual no fue cierto, pues los huelguistas permitieron el acceso a los laboratorios para que los estudiantes de ciencias pudieran continuar sus experimentos).
 
      El “tiro de gracia” contra su imagen de movimiento estudiantil legítimo provino de periodistas, académicos y escritores frecuentemente asociados al periódico progresista La Jornada, o miembros de su mesa directiva, cuya reputación los precedía como emblemáticos defensores del movimiento estudiantil del 68, como Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis. No solamente se sumaron a la campaña de calumnias contra los huelguistas sino que firmaron una carta pidiendo el ingreso de las fuerzas del orden a las instalaciones y el arresto de los estudiantes. Sin embargo, aquellos líderes que fueron llamados “moderados” son ahora funcionarios públicos, y uno de ellos, Carlos Ímaz, estuvo implicado en un muy conocido videoescándalo de corrupción.
 
     ¿Dónde están ahora los “ultras” tenaces y temibles que hicieron posible la educación pública durante otros más de 15 años? ¿Valió los resultados el tiempo que pasaron en prisión? La ex estudiante de Letras Hispánicas, Guadalupe Lezama, quien fue arrestada durante la huelga, tiene una hija que acaba de ser aceptada en el sistema escolar preparatorio a la UNAM. Zara, de 14 años, que acaba de pasar su examen, a menudo es llamada por su madre “la hija de la huelga”.
 
     “Nunca fui privilegiada —explica al ser entrevistada para CounterPunch—. Nunca fui hija de papi, nadie de mi familia estuvo en el 68 y después militó en el PRD ‘de izquierda’. Soy de los resentidos, a los que nos echan las sobras y ahí las dejamos, de los que no entramos en su canon de comportamiento, de los que no podíamos comprar los libros y ahí estábamos, dándole mal aspecto a la Universidad. Así nos presentaban los medios de comunicación. Después de 10 meses sin dormir bien, sin comer bien, con la moral destruida, cualquiera se lumpeniza, nos llevaron al límite, a los 10 meses de lucha, no nos importaba morirnos ahí por un ideal. ¿Qué esperaban? ¿Que oliéramos a Channel?
Guadalupe Lezama con "la hija de la huelga".
     —Muchos maestros, específicamente de tu Facultad, los retrataban como obtusos, ridículos y peligrosos. Incluso escribieron libros para burlarse de ustedes. ¿A los estudiantes de Letras no les daba miedo que sus maestros tomaran represalias y que pensaran todo eso de ustedes después de la huelga?
 
     — Eso lo pensaban desde antes de la huelga, yo recuerdo su discriminación en la Facultad, recuerdo sus regaños por no tener los libros, su mirada ante la ropa humilde… No hace falta una huelga para saber todo eso.
     —¿Y los famosos intelectuales que podrían ser un obstáculo para ustedes en el futuro, especialmente para los estudiantes de Letras?
 
     —A los huelguistas no nos daba miedo su opinión. De hecho, en una entrevista con conferencia telefónica con ellos, Monsiváis, soltó su discurso sobre por qué éramos una peste, en vivo, en una entrevista en la XEW. Yo estaba ahí, le reviré; él me insultó mucho y colgó. Ese día, yo gané el debate.
     Guadalupe fue arrestada el 11 de diciembre, durante la protesta de los huelguistas por la liberación de Mumia Abu Jamal. “Nos acusaron ilegalmente de motín y nos mandaron al Reclusorio Norte por presuntamente haber roto un escudo y una bota de un granadero. Gracias a los abogados del CGH y la movilización y boteo de los compañeros, salimos a los cinco días”.
     Dieciséis años más tarde, ex miembros del CGH y ex estudiantes de Derechos como el ahora abogado Jorge Miranda, de 35 años, cumplen ahora una función crucial en la liberación de los presos políticos injustamente condenados en la Ciudad de México. Miranda pertenece a la Liga de Abogados Primero de Diciembre (en honor a la fecha de la protesta por la que se fundó, que ha logrado con éxito defender y liberar a presos políticos como los estudiantes que habían sido condenados por protestar contra la ceremonia de toma de posesión del presidente Peña Nieto y a los dirigentes sociales de San Bartolo Ameyalco que lucharon contra la construcción de un sistema hidráulico para los privilegiados (mientras que ellos no tienen agua corriente).
 
     “La historia nos ha dado la razón, es una verdad innegable que, gracias al Consejo General de Huelga, hasta el universitario más  reaccionario ha podido estudiar de manera gratuita la Universidad y tener una mejor calidad de vida —informó Miranda a CounterPunch—. La mayoría de nuestros detractores se ha tenido que guardar sus palabras y amenazas, pues la generación de la huelga está enfrentando y resolviendo muchos de los problemas que genera el terrorismo de Estado y el capitalismo en nuestro país.
 
     La Liga de Abogados de Miranda acaba de ganar una gran victoria en el terreno legal para los presos políticos, después de que el Tribunal Supremo dictaminó que es “inconstitucional” el nuevo Artículo 362 sobre “ataques a la paz pública” para la Ciudad de México y por tanto debe ser anulado.
 
     —Fue un esfuerzo colectivo, no nada más mío —explica Miranda—. Por vez primera en la historia de México, por medio del juicio de amparo, se allana el camino para prohibir estigmatizar y criminalizar la protesta social. Esta ley fue propuesta por el ex jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador y aplicada en su momento por sus sucesores Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera. Dicho artículo que fue declarado inconstitucional por el Máximo Tribunal en México, contenía elementos normativos que no definían con claridad los conceptos de "violencia”, “violencia extrema” y “paz pública”, dejando al arbitrio de interpretación de las y los operadores de justicia en turno su aplicación indiscriminada. La ambigüedad del delito permitía que la autoridades pudieran imputar dicho delito a toda persona que se manifestara en la capital del país; enviando un mensaje disuasivo a la población sobre el "riesgo que implica participar en actividades políticas o manifestaciones", generando con ello, violaciones a la libertad de expresión.
 
     “Nosotros ayudamos legalmente a los presos políticos sin contraprestación, pues es una manera de regresarle a la gente el apoyo que nos dieron en la huelga de diez meses, ya que la Universidad se sostiene de recursos públicos, que pagan los mexicanos.”
 
     Si alguien considera “radical” esa clase de asistencia, Miranda diría que es importante recordar dónde terminaron trabajando los “moderados” ahora.
 
     —Están en puestos de bajo nivel y medios —explica—. Fueron premiados por su función oportunista, divisionista  y de esquirolaje por los partidos de falsa izquierda de entonces y ahora como el PRD y Morena. Algunos de ellos son también académicos y siguen trabajando para el desmantelamiento de la educación pública en la UNAM. Tuvieron sus cuadros incrustados en el fallido movimiento Yosoy132; quienes de manera antidemocrática forzaron a estos nuevos grupos de estudiantes a proscribir el legado del CGH. Es un legado por el que aprendimos distintas formas de pensamiento y de organizarnos. Para mí fue leer a todo tipo de autores, conocer y vivir los procesos de conversión del Estado mexicano al fascismo, del uso de los medios de comunicación y de paramilitares para fortalecer al terrorismo de Estado, acentuar la intervención de los E.E.U.U. en México y aplicar las políticas del FMI y del Banco Mundial, todo con el fin de convertir a México en un país maquilador.
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*Reitero que se trata del Premio Hans von Mulan a Mejor Equipo, otorgado por la NASA y el Instituto Politécnico Worcester. Lo aclaro porque me escribieron de la NASA, donde al parecer no están muy contentos de que haya destacado el hecho de que la UNAM es una universidad pública gratuita y —sobre todo— el porqué. Disfrazando de «corrección» algo que no lo era, trataron de minimizar la importancia del galardón porque me atreví a subrayar que el nivel de los ganadores se equipara con los de universidades privadas en Estados Unidos. Me indicaron que los equipos de la UNAM han tratado de competir otras veces y han perdido (no miento: eso pusieron). Les expliqué que para eso son los concursos y por eso el suyo se llama acertadamente Challenge (reto), y que, según tengo entendido, el principio fundamental de la ciencia es, en efecto, intentar muchas veces algo con distintas variantes hasta acertar (creo que se llama «ensayo y error»). Me pusieron los nombres de todos los anteriores ganadores. De todas formas les dije que si no ganaron el premio que ganaron en el año que anuncié (Premio Hans von Mulan a Mejor Equipo 2016, otorgado por la NASA y el Instituto Politécnico Worcester, tal como puse ahí desde la versión original en inglés: información que tomé no sólo de uno sino de cinco medios distintos), que me avisen y que con gusto les pido a mis editores que hagan la corrección, pues no querría proporcionar información falsa. Ya no me contestaron. Sigo esperando respuesta.

29 de octubre de 2016

El narcotráfico mexicano cuenta con policías entrenados en Irak con financiamiento de EEUU.

Otro norte es posible
Foros de reflexión en NY por el décimo aniversario del asesinato de Brad Will.

El narcotráfico mexicano cuenta con policías entrenados en Irak con financiamiento de EEUU
Por Malú Huacuja del Toro.
  • “¿Desde el norte con amor?” Más bien parece odio hacia el pueblo de México.
  • Entre los “regalitos” del Plan Mérida diseñado por Bush se incluye el entrenamiento de oficiales en Irak que después desertan y se meten al narcotráfico

“Brad Will era un poeta y músico de folk. Era divertido y formaba parte del grupo de Poesía de St Marks”, dice el artista Mark Reade acerca de quien fuera su amigo y compañero de lucha, el periodista Bradley Roland Will, en el décimo aniversario de su asesinato ocurrido en Oaxaca mientras estaba videograbando y reporteando la insurrección de la APPO. En uno de los varios eventos que se realizaron en Nueva York esta semana en honor del visionario Brad Will (fundador de la página de IndyMedia, precursor de los blogs y medios alternativos tal como los conocemos, en tiempos en que no estaba popularizado el uso de teléfonos con cámaras digitales), el nutrido público en la Universidad de Nueva York (NYU) aguanta la respiración cuando Reade muestra la fotografía del pistolero paramilitar que asesinó a Brad Will, quien grabó su propia muerte. Hay más estremecimientos cuando explica que el hombre que disparó no ha sido castigado.

Brad Will en Oaxaca
     Precisamente de impunidad se habló en este coloquio con la participación de Italia Méndez, sobreviviente de la tortura sexual de la policía federal en Atenco en 2006, y Laura Carlsen, quien en mi opinión es la periodista y analista norteamericana más informada que hay reporteando en nuestro país sobre las consecuencias de la impunidad del narcogobierno mexicano y las formas de complicidad militar y de inteligencia del gobierno de Estados Unidos en el crimen organizado. “No es una cuestión de unas manzanas podridas en un árbol sano”, explicó la periodista a los universitarios estadounidenses. “¿A quién apelar cuando se sabe que de hecho hay gente que ha ido a las oficinas en busca de sus desaparecidos o a reportar una violación a los derechos humanos y se encuentran cara a cara con individuos que saben que han estado trabajando en el crimen organizado y que efectivamente fueron responsables del crimen que están denunciando? Esto pone al pueblo en una situación extremadamente peligrosa”.

Laura Carlsen e Italia Méndez en la Universidad de Nueva York 
     Tras hacer el apabullante recuento de las masacres y asesinatos impunemente acometidos por el Estado mexicano en las dos últimas décadas, la periodista preguntó: “¿Y cuál es el papel de Estados Unidos en esto? Es tan importante que justo en este preciso momento, este mes, hay por lo menos cuatro caravanas comunitarias de víctimas recorriendo los Estados Unidos para hablar de estas impunidades”.

     Carlsen explicó que se está desarrollando un “gran esfuerzo financiero” autónomo de las comunidades mexicanas en la Unión Americana para traer a las víctimas a difundir su historia, y que “esto sucede por una razón; la razón es que Estados Unidos tiene una responsabilidad enorme en toda la impunidad y los continuos crímenes contra la sociedad de México. El pueblo de México, las organizaciones de las víctimas, han reconocido esto y por eso están poniéndose en contacto con ustedes, están buscando hablar con la gente de las poblaciones de todo Estados Unidos para trata de crear una causa común, pues saben que el gobierno de Estados Unidos es quien tiene la última palabra en tantos niveles distintos para el gobierno de México y es tal la dependencia económica y militar, que siempre que el gobierno mexicano cuente con nuestro apoyo incondicional para implantar estas políticas de represión sin que el pueblo norteamericano proteste, va a ser muy, pero muy difícil para la gente de México quebrar al tirano.  Lo que en cambio va a pasar es lo que ya estamos viendo, que la respuesta represiva del gobierno de México contra los gobiernos populares en defensa de sus derechos y sus recursos va a ser cada vez peor”.

     Al referirse a la forma como Estados Unidos apoya concretamente las políticas de represión y la impunidad en México, Carlsen indicó que el principal vehículo para hacer esto es la Iniciativa Mérida. “El Plan Mérida comenzó en 2007 fue diseñado por George Bush y ha pasado por una serie de evoluciones —informó—. Y hay un punto al respecto que yo en particular quiero abordar, porque hay muchas ONGs y congresistas norteamericanos a los que puedes ir a preguntarles sobre el Plan Mérida y te responden que no, que no es lo que era, que está mucho mejor ahora, que la primera parte era más suministro de equipo militar pero que ahora de lo que se trata es de dar entrenamiento militar y jurídico”.

     Sin embargo, la periodista insiste: “Tenemos que preguntarnos: ¿es verdaderamente cierto que el Plan Mérida se ha vuelto más benigno? Y la respuesta es no. En primer lugar sabemos que no, porque miramos sus orígenes y sus principios. Cuando George Bush diseñó la iniciativa tenía tres partes: contranarcóticos, contraterrorismo y seguridad fronteriza. La parte contranarcóticos es lo que conocemos como ‘guerra contra las drogas’. No hay un consenso general de que un modelo represor para tratar los problemas de drogadicción funcione. Hay un movimiento en cuatro o cinco estados votando por la legalización de la marihuana, así que ha fallado completamente. Y hay muchos análisis que demuestran que la guerra contra las drogas nunca fue una guerra contra las drogas: fue una guerra contra la gente. Fue siempre un mecanismo de control social”.

     La analista añade que, en lo que se refiere a exportación de la guerra contra las drogas, el fracaso del caso de México es “especialmente obvio”, ya que sus objetivos eran “reducir el flujo de substancias prohibidas a los Estados Unidos y desmantelar los cárteles de drogas”, pero en cambio, lo que sucedió fue “la militarización masiva de México y la represión de movimientos sociales, con enormes violaciones a los derechos humanos”. En el caso de los cárteles, “cuando arrestas a un líder de un cártel de drogas en cualquier parte del país, lo que pasa bajo esta estrategia es que hay inmediatamente una guerra por la sucesión, puede ser interna, de quién sigue en el poder en ese mismo cartel, o bien la misma mafia se puede romper en varias fracciones, o bien externa, porque otro cártel puede intervenir e iniciar una guerra territorial, ya sea por el tráfico o por la producción de droga. El número básico de homicidios por la guerra contra las drogas se incrementó de un promedio de 2 mil a 12 mil al año en sólo dos años tan pronto se inició la guerra contra las drogas”.

     “Después de la primera parte de financiamiento militar —prosiguió—, el Plan Mérida avanza hacia lo que llaman reforma jurídica y policíaca. Tenemos que preguntarnos: ¿qué estamos nosotros [el gobierno de Estados Unidos] realmente haciendo ahí? Es ilegal en México que el Ejército Mexicano transite sin órdenes las calles y campos. Eso está establecido en su Constitución. Pero entonces, en lugar de eso, tenemos una enorme cantidad de agentes de la DEA, del FBI y de la CIA. El gobierno de Estados Unidos jamás había tenido este nivel de penetración en México. Eso significa que la estrategia incorpora los orígenes del Plan Mérida, que eran empujar las fronteras fuera de los Estados Unidos; anexar a México dentro del aparato de seguridad de Estados Unidos. Es la estrategia que comenzó con el TLC y que fue después intensificada tras los ataques a las Torres Gemelas. Básicamente, es lo mismo que el gobierno de Estados Unidos decidió con la doctrina Bush, una teoría que sostiene que si controlamos al mundo estaremos más seguros. Con el TLC, México y Canadá iban a ser parte de eso. Con el Plan Mérida, esta penetración la vemos a través de la presencia de las mencionadas agencias de espionaje y antinarcóticos estadounidenses, similar a la Ley Patriótica que ocurre en Estados Unidos, si no es que peor, pues implica una gran expansión de cooperación militar que incluye llevar a oficiales militares de México a Irak y crear una fuerza especial de comando en Colorado Spring. Esto significa que están de hecho aplicándole a México las mismas tácticas de la ocupación territorial que se desarrollaron para Irak, bajo el pretexto de la guerra contra las drogas.

     “También significa que están haciendo entrenamiento policíaco y jurídico. ¿Con qué autoridad moral está Estados Unidos aplicando este entrenamiento, ahora que enfrenta una crisis de brutalidad policíaca y discriminación en sus fuerzas policíacas? Ésa es una pregunta. La otra es que en México el nivel de corrupción es tan estructural, tan sistémico, que cuando los programas se aplican al entrenamiento de oficiales de policía y de las fuerzas armadas, inmediatamente después  hay un alto índice de deserción. Esto significa que la mayor parte del entrenamiento proveniente de los Estados Unidos pasa al crimen organizado. En muchos lados, ni siquiera hay una línea divisoria entre las fuerzas policíacas que deben ser entrenadas por Estados Unidos y el propio narcotráfico.

     “En términos del equipo suministrado en sí también hay una gran variedad de armas que pasan a manos del narcotráfico. Pero esto no parece ser una gran preocupación para los Estados Unidos. Y hay una simple razón por la que no es una gran preocupación. Es fácil preguntarnos: si después de diez años sabemos que con esta estrategia la violencia es diez veces mayor y que los cárteles no fueron desmantelados, sino que están más fuertes que nunca, por qué continuamos con esta política?

     “Quizás tenemos que revisar hacia dónde se están yendo esos contratos. Estos contratos militares no se están destinando a México, pues hay de hecho una regla que estipula que nada de dinero puede ser enviado a México. Eso quiere decir que ese dinero se está gastando en los Estados Unidos, para las empresas y las agencias que están haciendo el dinero en México. Eso significa que 3 mil millones de dólares del Plan Mérida van a los bolsillos de helicópteros, aviones, y no sabemos realmente qué más porque no nos dan ninguna información. Estos cabilderos de la industria del armamento son muy poderosos en el Congreso. Ellos van a ver a sus diputados todos los días o cada semana, para decirles: ‘Queremos que continúe la guerra contra las drogas’. No solamente ellos sino la industria de las prisiones. Acabamos de saber que hubo una reunión recientemente para hablar de la construcción de campamentos de detención en la frontera sur de México [contra Guatemala]”.

     “Con las instituciones completamente destartaladas —concluyó la periodista norteamericana aliada del pueblo mexicano— la gente se organiza de manera autónoma, a nivel horizontal. Eso es lo que está creando un nuevo futuro, que tiene que construirse de abajo hacia arriba. Pero nos necesitan. Ellos nos necesitan aquí en los Estados Unidos. Necesitan que impidamos el financiamiento de los gobiernos que generan todos estos crímenes, porque no solamente les estamos dando a los gobiernos recursos sino que les estamos dando el mensaje político todos y cada día de que no importa lo que hagan, el país más poderoso del mundo siempre estará con ellos, y que no importa cuánta impunidad haya entre ellos, no importa cuántos asesinatos de inocentes, no importa cuántos ataques a ciudadanos mexicanos, siempre y cuando ellos sean gobierno nosotros estaremos con ellos y miraremos para otro lado disimuladamente cuando estas cosas ocurran. Siempre y cuando enviemos ese mensaje, va a ser muy difícil para el pueblo de México abrirse camino y encontrar justicia”.

Antonio Tizapa, padre de normalista desaparecido.
En este foro tuve el honor de leer una carta en representación del señor Antonio Tizapa, padre del normalista de Ayotzinapa desaparecido Jorge Antonio Tizapa Legideño, quien les aseguró a los estudiantes “que si la policía los desapareciera, sus padres harían todo lo posible hasta encontrarlos” como él está haciendo. Escuchamos asimismo las palabras de Italia Méndez, quien explicó que el aparato represor gubernamental “está usando los cuerpos de las mujeres para mandar mensajes aterradores a la población”.


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