Otro norte es posible
Foros de reflexión en NY
por el décimo aniversario del asesinato de Brad Will.
El narcotráfico mexicano cuenta con policías
entrenados en Irak con financiamiento de EEUU
Por Malú Huacuja del Toro.
- “¿Desde el norte con amor?” Más bien parece odio hacia el pueblo de México.
- Entre los “regalitos” del Plan Mérida diseñado por Bush se incluye el entrenamiento de oficiales en Irak que después desertan y se meten al narcotráfico
“Brad Will era un poeta y músico de folk. Era
divertido y formaba parte del grupo de Poesía de St Marks”, dice el artista Mark
Reade acerca de quien fuera su amigo y compañero de lucha, el periodista Bradley
Roland Will, en el décimo aniversario de su asesinato ocurrido en Oaxaca mientras
estaba videograbando y reporteando la insurrección de la APPO. En uno de los
varios eventos que se realizaron en Nueva York esta semana en honor del
visionario Brad Will (fundador de la página de IndyMedia, precursor de los
blogs y medios alternativos tal como los conocemos, en tiempos en que no estaba
popularizado el uso de teléfonos con cámaras digitales), el nutrido público en
la Universidad de Nueva York (NYU) aguanta la respiración cuando Reade muestra
la fotografía del pistolero paramilitar que asesinó a Brad Will, quien grabó su
propia muerte. Hay más estremecimientos cuando explica que el hombre que
disparó no ha sido castigado.
| Brad Will en Oaxaca |
Precisamente de impunidad se habló en este coloquio
con la participación de Italia Méndez, sobreviviente de la tortura sexual de la
policía federal en Atenco en 2006, y Laura Carlsen, quien en mi opinión es la
periodista y analista norteamericana más informada que hay reporteando en
nuestro país sobre las consecuencias de la impunidad del narcogobierno mexicano
y las formas de complicidad militar y de inteligencia del gobierno de Estados
Unidos en el crimen organizado. “No es una cuestión de unas manzanas podridas
en un árbol sano”, explicó la periodista a los universitarios estadounidenses.
“¿A quién apelar cuando se sabe que de hecho hay gente que ha ido a las
oficinas en busca de sus desaparecidos o a reportar una violación a los
derechos humanos y se encuentran cara a cara con individuos que saben que han
estado trabajando en el crimen organizado y que efectivamente fueron
responsables del crimen que están denunciando? Esto pone al pueblo en una
situación extremadamente peligrosa”.
| Laura Carlsen e Italia Méndez en la Universidad de Nueva York |
Tras hacer el apabullante recuento de las masacres y
asesinatos impunemente acometidos por el Estado mexicano en las dos últimas
décadas, la periodista preguntó: “¿Y cuál es el papel de Estados Unidos en
esto? Es tan importante que justo en este preciso momento, este mes, hay por lo
menos cuatro caravanas comunitarias de víctimas recorriendo los Estados Unidos
para hablar de estas impunidades”.
Carlsen explicó que se está desarrollando un “gran
esfuerzo financiero” autónomo de las comunidades mexicanas en la Unión
Americana para traer a las víctimas a difundir su historia, y que “esto sucede
por una razón; la razón es que Estados Unidos tiene una responsabilidad enorme
en toda la impunidad y los continuos crímenes contra la sociedad de México. El
pueblo de México, las organizaciones de las víctimas, han reconocido esto y por
eso están poniéndose en contacto con ustedes, están buscando hablar con la
gente de las poblaciones de todo Estados Unidos para trata de crear una causa
común, pues saben que el gobierno de Estados Unidos es quien tiene la última
palabra en tantos niveles distintos para el gobierno de México y es tal la
dependencia económica y militar, que
siempre que el gobierno mexicano cuente con nuestro apoyo incondicional para
implantar estas políticas de represión sin que el pueblo norteamericano
proteste, va a ser muy, pero muy difícil para la gente de México quebrar al
tirano. Lo que en cambio va a pasar
es lo que ya estamos viendo, que la respuesta represiva del gobierno de México
contra los gobiernos populares en defensa de sus derechos y sus recursos va a
ser cada vez peor”.
Al referirse a la forma como Estados Unidos apoya concretamente
las políticas de represión y la impunidad en México, Carlsen indicó que el
principal vehículo para hacer esto es la Iniciativa Mérida. “El Plan Mérida
comenzó en 2007 fue diseñado por George Bush y ha pasado por una serie de
evoluciones —informó—. Y hay un punto al respecto que yo en particular quiero
abordar, porque hay muchas ONGs y congresistas norteamericanos a los que puedes
ir a preguntarles sobre el Plan Mérida y te responden que no, que no es lo que
era, que está mucho mejor ahora, que la primera parte era más suministro de
equipo militar pero que ahora de lo que se trata es de dar entrenamiento
militar y jurídico”.
Sin embargo, la periodista insiste: “Tenemos que preguntarnos: ¿es
verdaderamente cierto que el Plan Mérida se ha vuelto más benigno? Y la
respuesta es no. En primer lugar sabemos que no, porque miramos sus orígenes y
sus principios. Cuando George Bush diseñó la iniciativa tenía tres partes:
contranarcóticos, contraterrorismo y seguridad fronteriza. La parte
contranarcóticos es lo que conocemos como ‘guerra contra las drogas’. No hay un
consenso general de que un modelo represor para tratar los problemas de
drogadicción funcione. Hay un movimiento en cuatro o cinco estados votando por
la legalización de la marihuana, así que ha fallado completamente. Y hay muchos análisis que demuestran que la
guerra contra las drogas nunca fue una guerra contra las drogas: fue una guerra
contra la gente. Fue siempre un mecanismo de control social”.
La analista añade que, en lo que se refiere a exportación
de la guerra contra las drogas, el fracaso del caso de México es “especialmente
obvio”, ya que sus objetivos eran “reducir el flujo de substancias prohibidas a
los Estados Unidos y desmantelar los cárteles de drogas”, pero en cambio, lo
que sucedió fue “la militarización masiva de México y la represión de
movimientos sociales, con enormes violaciones a los derechos humanos”. En el
caso de los cárteles, “cuando arrestas a un líder de un cártel de drogas en
cualquier parte del país, lo que pasa bajo esta estrategia es que hay
inmediatamente una guerra por la sucesión, puede ser interna, de quién sigue en
el poder en ese mismo cartel, o bien la misma mafia se puede romper en varias
fracciones, o bien externa, porque otro cártel puede intervenir e iniciar una
guerra territorial, ya sea por el tráfico o por la producción de droga. El
número básico de homicidios por la guerra contra las drogas se incrementó de un
promedio de 2 mil a 12 mil al año en sólo dos años tan pronto se inició la
guerra contra las drogas”.
“Después de la primera parte de financiamiento militar
—prosiguió—, el Plan Mérida avanza hacia lo que llaman reforma jurídica y
policíaca. Tenemos que preguntarnos: ¿qué estamos nosotros [el gobierno de
Estados Unidos] realmente haciendo ahí? Es
ilegal en México que el Ejército Mexicano transite sin órdenes las calles y
campos. Eso está establecido en su Constitución. Pero entonces, en lugar de eso,
tenemos una enorme cantidad de agentes de la DEA, del FBI y de la CIA. El
gobierno de Estados Unidos jamás había tenido este nivel de penetración en
México. Eso significa que la estrategia incorpora los orígenes del Plan
Mérida, que eran empujar las fronteras fuera de los Estados Unidos; anexar a México dentro del aparato de
seguridad de Estados Unidos. Es la estrategia que comenzó con el TLC y que fue
después intensificada tras los ataques a las Torres Gemelas. Básicamente, es lo
mismo que el gobierno de Estados Unidos decidió con la doctrina Bush, una
teoría que sostiene que si controlamos al mundo estaremos más seguros. Con el
TLC, México y Canadá iban a ser parte de eso. Con el Plan Mérida, esta
penetración la vemos a través de la presencia de las mencionadas agencias de
espionaje y antinarcóticos estadounidenses, similar a la Ley Patriótica que
ocurre en Estados Unidos, si no es que peor, pues implica una gran expansión de
cooperación militar que incluye llevar a oficiales militares de México a Irak y
crear una fuerza especial de comando en Colorado Spring. Esto significa que están de hecho aplicándole a México las
mismas tácticas de la ocupación territorial que se desarrollaron para Irak,
bajo el pretexto de la guerra contra las drogas.
“También significa que están haciendo entrenamiento
policíaco y jurídico. ¿Con qué autoridad moral está Estados Unidos aplicando
este entrenamiento, ahora que enfrenta una crisis de brutalidad policíaca y
discriminación en sus fuerzas policíacas? Ésa es una pregunta. La otra es que
en México el nivel de corrupción es tan estructural, tan sistémico, que cuando
los programas se aplican al entrenamiento de oficiales de policía y de las
fuerzas armadas, inmediatamente después
hay un alto índice de deserción. Esto significa que la mayor parte del
entrenamiento proveniente de los Estados Unidos pasa al crimen organizado. En
muchos lados, ni siquiera hay una línea divisoria entre las fuerzas policíacas
que deben ser entrenadas por Estados Unidos y el propio narcotráfico.
“En términos del equipo suministrado en sí también hay
una gran variedad de armas que pasan a manos del narcotráfico. Pero esto no
parece ser una gran preocupación para los Estados Unidos. Y hay una simple
razón por la que no es una gran preocupación. Es fácil preguntarnos: si después
de diez años sabemos que con esta estrategia la violencia es diez veces mayor y
que los cárteles no fueron desmantelados, sino que están más fuertes que nunca,
por qué continuamos con esta política?
“Quizás tenemos que revisar hacia dónde se están yendo
esos contratos. Estos contratos militares no se están destinando a México, pues
hay de hecho una regla que estipula que nada de dinero puede ser enviado a
México. Eso quiere decir que ese dinero se está gastando en los Estados Unidos,
para las empresas y las agencias que están haciendo el dinero en México. Eso
significa que 3 mil millones de dólares del Plan Mérida van a los bolsillos de
helicópteros, aviones, y no sabemos realmente qué más porque no nos dan ninguna
información. Estos cabilderos de la industria del armamento son muy poderosos
en el Congreso. Ellos van a ver a sus diputados todos los días o cada semana,
para decirles: ‘Queremos que continúe la guerra contra las drogas’. No
solamente ellos sino la industria de las prisiones. Acabamos de saber que hubo
una reunión recientemente para hablar de la construcción de campamentos de
detención en la frontera sur de México [contra Guatemala]”.
“Con las instituciones completamente destartaladas
—concluyó la periodista norteamericana aliada del pueblo mexicano— la gente se
organiza de manera autónoma, a nivel horizontal. Eso es lo que está creando un
nuevo futuro, que tiene que construirse de abajo hacia arriba. Pero nos
necesitan. Ellos nos necesitan aquí en los Estados Unidos. Necesitan que
impidamos el financiamiento de los gobiernos que generan todos estos crímenes,
porque no solamente les estamos dando a los gobiernos recursos sino que les
estamos dando el mensaje político todos y cada día de que no importa lo que
hagan, el país más poderoso del mundo siempre estará con ellos, y que no
importa cuánta impunidad haya entre ellos, no importa cuántos asesinatos de
inocentes, no importa cuántos ataques a ciudadanos mexicanos, siempre y cuando
ellos sean gobierno nosotros estaremos con ellos y miraremos para otro lado
disimuladamente cuando estas cosas ocurran. Siempre y cuando enviemos ese
mensaje, va a ser muy difícil para el pueblo de México abrirse camino y
encontrar justicia”.
| Antonio Tizapa, padre de normalista desaparecido. |
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