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16 de febrero de 2015

El lugar de la mentira y el lugar de la crítica en el debate




Babel

El lugar de la mentira y el lugar de la crítica en el debate

Javier Hernández Alpízar

La mentira, la calumnia y la deshonestidad no son exclusivas de Guillermo Almeyra, ojalá lo fueran. A partir de 2005, la crítica dura del EZLN contra todos los sectores de la clase política (desde luego incluyendo a la derecha PRI – PAN, a la que jamás han dejado de criticar y combatir) fue reducida por La Jornada, su dirección, consejo editorial, varios de sus articulistas y por su plantilla de caricaturistas a la crítica a AMLO. En su dogmatismo, la reducción de la izquierda a AMLO es tan obvia que los desconcertó mucho que el EZLN criticara a su líder fetiche. Taibo II venía llegando a México del extranjero y lo único que acertó a decir fue: “Yo acabo de regresar y no entiendo nada”. Me recuerda la declaración de Javier Hidalgo, de la Asamblea de Barrios- PRD, cuando ante la agresión a bases zapatistas por paramilitares del PRD, en Zinacantán, en 2003, dijo: “debe haber una confusión”. Jamás se preocuparon por entender la crítica del EZLN al PRD y a AMLO, a la izquierda electoral, simplemente se dedicaron a calumniar a los zapatistas y acusarlos de haberse aliado a la derecha.

Los mecanismos fueron siempre los mismos: publicar mentiras en lugar de hechos. Octavio Rodríguez Araujo citaba frases de los zapatistas, cuidadosamente editadas y descontextualizadas, para hacerlos aparecer como de ideología pro panista y preguntaba insidiosamente ¿por qué Marcos estaba interesado en que ganara el PAN?, lo cual era obviamente falso, pero era el comienzo de una serie de mentiras que se irían incrementando como bola de nieve. Julio Hernández López copiaba y pegaba en su columna Astillero los correos electrónicos de algunos de sus lectores (al menos eso decía él que eran) en los que calumniaban a los zapatistas. Se escondía detrás del “no lo dije yo, lo dicen los lectores”. Los caricaturistas ponían a Marcos al lado de los políticos de la derecha e incluso El Fisgón abiertamente invitaba a abandonar la solidaridad con las bases zapatistas: “- ¿Qué está haciendo? – Acabando con la poca solidaridad que quedaba.” (Los perredistas y lópezobradoristas siempre creyeron que el EZLN sobrevivió a la contrainsurgencia gracias a ellos, pero hoy podemos decir que el EZLN ha sobrevivido a la contrainsurgencia no sólo no gracias a ellos sino pese a ellos y a sus dos gobiernos contrainsurgentes, Salazar Mendiguchía y Juan Sabines, y a la colaboración con la contrainsurgencia de sus legisladores, aprobación presupuestos, por ejemplo. Qué lástima que ya no exista Capise, que iba documentando ese tipo de cosas.)[1]

La estrategia es la misma: Hacer al EZLN decir lo que no dijo, ocultar o distorsionar lo que verdaderamente dijo. Mentir, calumniar, y luego no aclarar nada, no publicar las cartas aclaratorias o incluso publicar alguna perdida por ahí, total que los lectores de los columnistas ni se enterarán. Una cosa es la crítica, válida siempre contra quien sea, pero basada en hechos comprobables, en información pública, verificable, no en mentiras y trampas como hicieron estos sujetos.

Son sintomáticas, mentiras como la que ayer publicó Almeyra, que el EZLN llamó a no votar en 2006 (falso) y en 2012 (falso también, la fecha es más reciente y cualquier persona honesta puede recordar que no fue así o investigar y encontrar que no hay tal), o como las que publicó Sanjuana Martínez al principio de este sexenio diciendo que el EZLN había permanecido en silencio durante los dos sexenios del panismo (olvidando detalles tan pequeños como la Marcha del Color de la Tierra y el apoyo del EZLN a las víctimas de la guerra sucia organizadas en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad). Ante su incapacidad por hacer una crítica fundamentada tienen que recurrir a la mentira, mentiras obvias, enormes, como si yo dijera que AMLO fue candidato por el PAN o EPN candidato por Morena, así de burdas las calumnias. La página electrónica de Aristegui MVS tituló la nota en que se informaba de la desaparición de Marcos y el surgimiento de Galeano, su actual nombre, en homenaje al difunto votán Galeano, con una mentira: “Marcos abandona las filas del EZLN”. A pocos días de que ella se quejaba de los montajes que trataban de hacerla aparecer como próxima candidata de Morena, su noticiero publicaba en la web mentiras como esa.

Una de las raíces más hondas de esas mentiras es la incapacidad de la izquierda electoral para aceptar que el EZLN ha hecho una crítica desde la izquierda, una crítica fundada en hechos y que el tiempo le ha dado la razón: tan el PRD es una izquierda hipócrita y traidora que AMLO puso su changarro aparte con Morena y hoy es la moda renunciar al PRD; lo que está en el fondo del debate es: ¿Qué es ser de izquierda hoy en México, qué es ser de izquierda después de 1988, 1994, 2006, 2012? ¿Qué es ser de izquierda en un país como el que estamos? Pero Almeyra, Sanjuana Martínez, Aristegui, los moneros y caricaturistas de AMLO son incapaces de hacerlo. En 2006 Rodríguez Araujo puso a sus becarios a leer las notas de Bellinghausen para contar adherentes a la Otra Campaña, no se podía saber cuánta gente estaba en cada reunión porque que yo recuerde Bellinghausen no ponía datos “duros” de ese tipo (es un reportero, no un oreja), pero Araujo concluía que somos tan pocos que la cantidad es insignificante. Sin embargo, siempre le han reprochado al EZLN y a la Otra Campaña que con sus votos no hubiera ganado Calderón. Ahora dice Almeyra que Calderón ganó por pocos votos; como si no hubiera habido fraude y esa fuera la explicación del arribo de Calderón al poder. Por cierto una de las primeras personas en denunciar el fraude en un programa de radio, en 6.20, en vivo, fue Marcos. A Uníos, la organización que lo invitaba a su programa, le quitaron prácticamente el programa por denunciar el fraude (le pidieron que no volviera a invitar a Marcos y la organización prefirió dejar el espacio que dejar que les condicionaran a quién sí o no invitar). Sin embargo, eso ni siquiera lo saben los lectores de Almeyra y caluminadores adláteres como Jaime Avilés y compañía.

Hace falta un debate sobre la izquierda en México, sí. Pero no podemos partir de repetir mentiras y calumnias contra el zapatismo ni contra nadie. La crítica tiene que hacerse con hechos públicamente verificables, eso es lo honesto. Lo demás es cosa de bribones como esos lópezobradoristas que escriben en La Jornada y en algunos otros medios.

Es lo más fácil criticar no lo que dices o haces sino lo que digo yo que dices o lo que digo que haces (falseando los hechos para dejarme un margen cómodo de “crítica”). O bien, tener mi agenda y la de mi partido como La Agenda y decir: “tú has estado ausente de las luchas en México” (recurso favorito de Almeyra). Este tipo de trampas no son producto de la desinformación o la ignorancia, al menos que aceptemos que Almeyra, Sanjuana Martínez o Aristegui son personas ignorantes o desinformadas. Ellos saben su juego. Además, en más de uno de esos casos, hacerles una crítica es exponerse al linchamiento, incluso en redes sociales. De manera que pueden mentir impunemente, con la protección de quienes se ofenden en cuanto los ven criticados.

¿Alguno se pregunta para qué sirve criticar a estos personajes? Entre otras cosas, precisamente para poner un atajo a sus mentiras, a su ejercicio sesgado de formación de la opinión pública (ellos tienen una gran influencia en mucha gente) y para tratar de preservar espacios de discusión sana, crítica, adulta, en un país donde la crítica siempre es mal vista cuando es hacia nuestros líderes fetiches y solamente es bien vista cuando es hacia los personajes ya impresentables actualmente en el poder.

El empobrecimiento del debate seguirá, y puede llegar a niveles aún más bajos, si permitimos que sean sacralizados estos santos, santones y santurrones de la izquierda electoral y sus mentiras.


[1] Por si alguien quiere hurgar en el viejo sitio de CAPISE: http://www.capise.org.mx/

3 de septiembre de 2013

Pronunciamiento del CUASA sobre las recientes movilizaciones en la ciudad de México.


Las sociedades democráticas necesitan de la discusión de ideas, el desacuerdo y la deliberación para oxigenarse. Cuando éstas pierden el espacio suficiente para dar cabida a las minorías, a los disidentes, a los otros, generando mecanismos de exclusión para impedirles el diálogo, la democracia se asfixia y pierde su razón de ser y su motor más fuerte: los derechos de todas y todos.
Es a partir de este desacuerdo natural de las sociedades y de las condiciones en el país en donde la desigualdad se ha convertido en un eje transversal de las problemáticas cotidianas, que la protesta social se vuelve no sólo legítima, sino intensamente necesaria, constituyendo un derecho de toda persona.
En los últimos días, los habitantes de la ciudad de México hemos sido testigos de la manifestación de inconformidad de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) frente a una serie de decisiones del gobierno en materia educativa que ha provocado su indignación y que ha resultado en las movilizaciones en distintas partes del Distrito Federal. Actos como éste son comunes cuando el sistema político se muestra cerrado e insuficiente para dar cabida a las distintas formas de concebir el mundo, independientemente de que se esté o no de acuerdo con ellas. El ejercicio del derecho a la protesta social puede generar la tensión o choque con otros derechos; esto es natural y debe ser resuelto a partir de los principios democráticos de la tolerancia, el diálogo, el reconocimiento de la otredad y la solución pacífica de controversias.
Sin embargo, la respuesta generada por parte de muchos medios de comunicación y por una parte importante de la sociedad resulta preocupante. Lejos de discutir los problemas estructurales o las condiciones materiales de desigualdad a la que los maestros apelan para explicar su protesta, se ha adoptado un discurso de criminalización a priori y se ha acompañado por un peligroso discurso de exigencia de la fuerza y mano dura del Estado, ignorando por completo las problemáticas de los maestros y adoptando lenguajes de corte autoritario y represivo.
Los medios de comunicación que han criminalizado esta protesta mantienen conductas de estigmatización al adjudicar una serie de adjetivos que rayan muchas veces en el racismo o el clasismo al referirse al magisterio, ocultando todos los matices y, sobre todo, los espacios de diálogo y explicación que deberían de dárseles a quienes ejercen este derecho, para resultar en un desvío de la información de fondo. Sumado a esto, organismos como la CNDH, lejos de buscar la protección de los derechos humanos, parecen ser ajenos a los agravios y a la búsqueda de soluciones pacíficas al proponer soluciones violentas y atentar contra el derecho a la protesta.
Es indispensable recordar que las autoridades están obligadas por principio a respetar el ejercicio de este derecho, así como proteger y garantizar la seguridad de las personas que lo ejercen. Consideramos que la única salida viable para el conflicto, para el bien de la sociedad y el respeto de los derechos humanos es el diálogo y los acuerdos encaminados a solucionar los problemas originales y sustanciales, convertidos en desigualdad e injusticia para los grupos involucrados, y de los que deriva toda protesta social.

Colectivo de Abogadas y Abogados Solidarios CUASA

11 de agosto de 2013

[Video: Documental] Sombras de libertad.



Sombras de libertad
En EE.UU, cinco grandes grupos privados de comunicación controlan el 90% de los medios. Ellos deciden qué es noticiable y qué no lo es en función de sus intereses. Sombras de libertaddesenmascara sus manejos para controlar la información y muestra algunas de sus prácticas habituales: censura, corrupción, encubrimiento…
En este documental, un exhaustivo trabajo de investigación, comunicadores y activistas de la talla de Dan Rather o Julian Assange hablan de la manipulación de la información y de la dañina relación de los medios con el poder y la política.
Dos críticas recomendables sobre este documental:

6 de agosto de 2009

Porque no olvidamos Acteal. ¿Qué pasó, quiénes nos mienten?

Hace un par de semanas surgió el tema Acteal con mis alumnos de opinión pública. Casi me muero de la indignación cuando uno dijo que "había sido una matanza perpretada por los zapatistas". Luego pensé que mi enojo bruto poco haría por cambiar esa percepción. Respiré hondo, mencioné el testimonio que conozco de una fotógrafa chamula que sobrevivió a la masacre y la clase siguiente hablé sobre la manipulación mediática.

Acá dejo dos piezas más para entender Acteal (la masacre en contra de tzotziles que dejó 45 muertos).

PIEZA 1: Una cronología por Iván Quecha Reyna de El Universal.

22 de diciembre de 1997. Un grupo armado -presuntamente conformado por más de 100 personas- mató a 45 indígenas tzotziles: 18 niños, 22 mujeres y 6 hombres. Según la versión oficial, difundida por el gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo, se atribuyó el ataque a disputas entre grupos locales tras formarse Concejo Municipal Autónomo de Polhó.

La otra versión, de los habitantes, es que su simpatía por la causa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) derivó en que el gobierno, en sus tres niveles, organizara grupos paramilitares para hostigar a la población y rebelde, y posteriormente causar enfrentamientos para poder justificar el ataque en contra de los zapatistas.

3 de enero de 1998. Emilio Chuayffet Chemor renunció a la Secretaría de Gobernación. Fue remplazado por Francisco Labastida Ochoa, quien a la postre sería candidato presidencial priista en la elección de 2000, cuando ganó Vicente Fox.

5 de enero de 1998. Carlos Marín, en ese entonces reportero de la revista Proceso, reveló la existencia de un plan de contrainsurgencia militar para crear conflictos sociales, como también para provocar la inducción de desplazamiento de poblados.

7 de enero de 1998. Julio César Ruiz Fierro, gobernador interino chiapaneco, renunció a su cargo, el cual fue asumido por Roberto Albores Guillén. A Ruiz Fierro se le atribuye la siguiente declaración: “Mi presidente (municipal de Chenalhó, Mariano Arias) no te preocupes, deja que se maten, yo voy a mandar la seguridad pública para que levanten a los muertos”

20 de diciembre de 1999. Legisladores chiapanecos pidieron ayuda a la Organización de las Naciones Unidos (ONU) para que los implicados políticos sean sancionados.

20 de diciembre de 2000. El subcomandante Marcos, líder visible del EZLN, señaló en un comunicado, a propósito del ataque contra indígenas que "al contrario de lo que dice la profusa campaña publicitaria gubernamental, nada ha cambiado. Nada hay en Chiapas que permita asegurar que Acteal no se repetirá".

27 de diciembre de 2006. La Fiscalía General de Justicia de Chiapas anunció la creación de una instancia para reactivar las investigaciones del caso Acteal.

24 de agosto de 2007. Dos de los encarcelados por la matanza revelaron la ubicación de las armas que fueron usadas durante el ataque. “Nos duelen los inocentes, por eso decidimos confesar”, señalaron.

4 de octubre de 2007. Condenaron a 34 indígenas a 26 años de prisión, de los cuales sólo dos aceptaron haber sido autores materiales del asesinato colectivo.

20 de noviembre de 2007. Murió Antonio Vázquez Secum, quien según el libro blanco elaborado por la Procuraduría General de la República (PGR), solicitó apoyo a hombres armados de la comunidad Los Chorros para ultimar a 45 indígenas de Acteal, en venganza por el asesinato de su hijo Agustín Vázquez, el 17 de diciembre de 1997.

27 de diciembre de 2007. Antonio Santiz López, presunto autor del ataque, fue exonerado de los delitos de homicidio, lesiones calificadas y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército.

30 de enero de 2008. La Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIODH), señaló que existe una responsabilidad del Estado por la masacre. “Sabemos, como dicen los propios documentos oficiales, que los militares organizaron a civiles para que sirvieran como apoyo para enfrentar a grupos disidentes. A partir de esas evidencias sostenemos que hay impunidad”, indicó.

2 de agosto de 2009. La Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió atraer el caso Acteal porque se trata de un asunto que "reviste un interés superlativo, reflejado en la posible afectación o alteración de valores sociales, políticos o, en general, de convivencia o bienestar".

6 de agosto de 2008
. Noé Maza Albores, fiscal del caso, fue removido de su cargo, cuando los expedientes de los inculpados por las muertes eran revisados por la Suprema Corte. Familiares y sobrevivientes de la masacre aseguraron que habían recibido amenazas de parte de Maza.

12 de junio de 2009
. Integrantes del Comité de Familias y Amigos de los Inocentes Presos por el Caso Acteal demandaron libertad para los inculpados que se encuentran detenidos en el penal de El Amate, en Chiapas, acusados de ser los autores de la masacre ocurrida.

5 de agosto de 2009. La Corte dictamina que hubo manipulación del sistema de justicia a favor del Estado.


PIEZA 2: es un resumen con citas del texto que aparece al final de Aprender a escuchar, libro de Carlos Lenkersdorf, investigador y lingüista reconocidísimo por su trabajo sobre lenguas mayas, en particular del tojolabal. La autora del texto es Aída Hernández Castillo, doctora en antropología e investigadora del CIESAS.

A pocas semanas de acontecida la masacre, representantes de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chiapas visitaron las oficinas del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Unidad Sureste, en San Cristóbal de las Casas, en aquel entonces bajo mi dirección, para solicitarnos un estudio en el que explicáramos “la manera en que las prácticas culturales de los tzotziles de San Pedro Chenalhó permitían entender los rituales de guerra utilizados en la masacre de Acteal”. La manera en que se planteó la “pregunta de investigación” provocó el rechazo de todos los investigadores de mi centro de trabajo, que se rehusaron a colaborar con un estudio así.

Preocupadas por la manera en que los argumentos culturales podrían ser utilizados para justificar la masacre, o al menos para deslindar a los poderes locales de sus responsabilidades políticas, un grupo interdisciplinario de investigadoras que veníamos laborando en la región nos dimos a la tarea de preparar un trabajo académico de divulgación que permitiera contextualizar la masacre en el marco de procesos políticos y sociales más amplios. El libro La otra palabra. Mujeres y violencia en Chiapas. Antes y después de Acteal, publicado dentro de la serie Textos Urgentes del CIESAS (1998), a sólo cuatro meses de acontecida la masacre, reconstruye con base en una investigación histórica los vínculos entre los grupos de poder locales y los cacicazgos indígenas y nos permite entender las condiciones sociales que posibilitaron la creación de grupos paramilitares en la región de San Pedro Chenalhó.

La violencia utilizada en la masacre, las armas de alto poder y las botas militares que portaban los perpetradores rompían con las características de los conflictos intracomunitarios descritos por investigadoras como Ana María Garza y Graciela Freyermuth, quienes durante años habían analizado la violencia de género en ese municipio. Sus trabajos en este libro nos muestran que hasta antes de la masacre de Acteal la violencia nunca se había manifestado de manera masiva contra grupos de niños y mujeres, y las mutilaciones corporales habían estado ausentes de los conflictos comunitarios. Los “rituales de guerra” que la Comisión de Derechos Humanos pretendía “contextualizar culturalmente” eran muy similares a los descritos por el antropólogo Ricardo Falla en su obra Masacres de la selva, y apuntan más bien a una cultura de la contrainsurgencia, que tiene sus raíces sobre todo en los centros de adiestramiento de tropas especiales en Centroamérica y Estados Unidos.



P.D. Como dice Daniel Sada, a veces pareciera que "porque parece mentira, la verdad nunca se sabe".
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