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4 de agosto de 2018

El posmachismo (II) y su burda manipulación.

Por: Miguel Lorente Acosta / Autopsia.
 
Como una imagen vale más que mil palabras, voy a poner 22, que si las cuentas no me fallan valdrán más que veintidós mil palabras.

TUIT-HOMBRES-VD

Todo empezó con un tuit recibido ayer por la mañana en el que desde fuentes posmachistas  me indicaban un enlace para que conociera los “hombres y los niños asesinados por mujeres en 2013”.(http://www.prensaldia.com/2013/03/20/asesinatos-de-ninos-y-hombres-cometidos-por-mujeres-en-2013/Toda una consideración para seguir utilizando el argumento que tanto les gusta, y que hace referencia a que quienes trabajamos por la Igualdad sólo nos preocupan los homicidios de mujeres cometidos por los hombres con quienes comparten una relación. Da igual que hayamos explicado una y mil veces que no es así, incluso escribiendo algún post (http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/04/mujeres-asesinas.html), y que hayamos insistido en que la violencia no es patrimonio de los hombres, no hay manera. La idea es confundir y generar rechazos diciendo que lo que se pretende desde la Igualdad es atacar a los hombres y a todo lo que los rodee.

Y aunque la explicación para contrarrestar esa idea es sencilla,  sólo basta repetir que todas las violencias son reprobables, que las mujeres también recurren a la violencia, que lo que intentamos es cambiar las referencias de la cultura de la desigualdad que minimiza, justifica y normaliza la violencia contra las mujeres, que el hecho de trabajar en este ámbito no significa que no nos importen los problemas en otros contextos, lo mismo que al cardiólogo le preocupan las muertes por hemorragia cerebral aunque desde su trabajo no actúe sobre las causas que las evitan… Bien, pues a pesar de que la explicación podría ir en esa línea, me puse a leer la información que tan atentamente me enviaron.

Y que quieren que les diga, no me sorprendió. Y no me sorprendió porque se trataba de un ejemplo más de la burda manipulación con la que alimentan la beligerancia, agresividad y violencia que muchos ejercen a partir de esas referencias. Y luego son ellos  y ellas quienes dicen que las mujeres mienten y que ponen denuncias falsas.
Veamos las imágenes de las noticias que el posmachismo utiliza para justificar sus datos y, a partir de ellos, construir su argumentación.

PRENSALDIA-26-5-13

La información es clara “Asesinatos de niños y hombres por mujeres en 2013”. La primera parte hace referencia a los niños (imagino que se referirá a “niños y niñas”, no creo que no consideren a las niñas)

MENORES-1

Son seis noticias que llevarían a la conclusión de que en lo que va de año 6 niños han sido asesinados por sus madres. Sin embargo, la realidad que recoge su propia información es muy diferente. Dos casos ocurrieron en 2009, otros dos en 2011, y sólo uno en 2013, el cual es repetido dos veces y, curiosamente, la noticia hace referencia a la detención del padre y de la madre por la muerte del bebe, aunque luego la madre exculpa a su marido.

MENORES-2

Por supuesto, nada dicen de los casos de padres que han asesinado a sus hijos en lo que va de año y sólo dentro de un contexto de violencia de género, como ocurrió en Campillos (Málaga) o en Manzanares (Ciudad Real).

Pasamos a la sección de “hombres asesinados por mujeres”. Son 13 noticias que indican que son 13 los hombres asesinados de enero a mayo de 2013. El resumen de los casos tomando como referencia el lugar donde ocurrieron es el siguiente, y la manipulación también resulta más que evidente:

HOMBRES-VD-1
  • Torreblanca (Alicante):
    • Hechos en 2012
    • Se repite dos veces la noticia
  • Málaga:
    • No se produce la muerte del hombre. La mujer es acusada de homicidio en grado de tentativa
  • Jaén:
    • La mujer es detenida junto a dos hombres más
    • No mantenía una relación de pareja con la víctima
  • Valencia:
    • Hechos ocurridos en 2012
  • HOMBRES-VD-2
  • Toledo:
    • No se produce la muerte del hombre. La mujer es acusada de homicidio en grado de tentativa
    • Hechos anteriores a 2013
  • Oviedo:
    • No se trata de un homicidio. El hombre se suicida tras discutir con la mujer
  • Badalona:
    • Detienen a la exmujer y a un hombre
  • HOMBRES-VD-3
  • Valladolid:
    • Homicidio cometido por una mujer con antecedentes de sufrir violencia de género, según las fuentes policiales
  • Granada:
    • No es violencia en el contexto de una relación de pareja, mata al hombre que la acogió y produce heridas a su mujer
  • Pontevedra:
    • No es un homicidio. El hombre se suicida tras una discusión
  • HOMBRES-VD-4
  • Madrid:
    • Hechos ocurridos en 2011
    • No es violencia en la relación de pareja, se trata de una hija que mata al padre
    • La mujer es absuelta
    • La noticia la repiten dos veces
De la lectura de las 13 noticias que presentan como 13 teóricos homicidios cometidos por mujeres sobre sus parejas en los cinco primeros meses de 2013, se  concluye lo siguiente:
No son homicidios cometidos dentro de una relación de pareja: 3 casos
Casos repetidos: 2 (aparecen 4 noticias)
Casos que no han ocurrido en 2013: 4 (aparecen 5 noticias, puesto que uno de ellos –el de Torreblanca- es repetido)
Casos en los que no se produce la muerte del hombre, se trata de heridas de diferente gravedad que son calificadas como “tentativa”: 2
Suicidios de hombres (no homicidios): 2

Es decir, de 13 homicidios de hombres a manos de las mujeres con las que mantenían una relación, que es la idea que intentan transmitir, sólo un caso se corresponde con ese concepto, el homicidio ocurrido en Valladolid, en el que la noticia recoge citando fuentes policiales que la mujer era víctima de violencia de género.

No deja de llamar la atención el grado de manipulación tan alto que se intenta hacer desde el posmachismo para cambiar una realidad por otra, para intentar hacer pasar una realidad en la que mujeres “han asesinado a 6 niños y 13 hombres”, o lo que es lo mismo a 19 personas, por otra en lo que en verdad ha ocurrido es que los homicidios en el contexto de las relaciones de pareja y en 2013 han sido dos.

Es evidente que lo que buscan es generar confusión y desorientar con sus datos groseros, lo que no es tan fácil de alcanzar es qué tipo de sentimientos, cuál es el odio que guardan, para que al hablar de 23 mujeres asesinadas por los hombres con quienes compartían una relación, y como mínimo de 3 niños y niñas asesinados por sus padres, además de todas las agresiones graves que se han producido, las dos últimas en Sevilla y en Atarfe (Granada),  su argumento sea esta mentira y esta manipulación tan burda.

Está claro que el odio que guardan a las mujeres es tan grande que el suicidio de un hombre o la tentativa de homicidio ya hace que sean consideradas como asesinas.

2 de agosto de 2018

El posmachismo (I).

Por: Miguel Lorente Acosta /Autopsia.
 
El posmachismo es una de las últimas trampas que la cultura patriarcal ha puesto en práctica. Su objetivo es claro, busca jugar con la normalidad como argumento y hacerlo, paradójicamente, en nombre de la igualdad. Para los posmachistas todo lo que sea corregir la desigualdad, que lógicamente se dirige a atender a las mujeres que sufren sus consecuencias, es presentado como un ejemplo manifiesto de desigualdad por no contemplar dentro de esas medidas a los hombres. Incluso llegan a presentarlas como un ataque contra ellos, puesto que muchas de estas iniciativas buscan modificar privilegios que la cultura les ha concedido, es decir, los privilegios que los hombres se han dado a sí mismos.

El posmachismo lo tiene fácil porque juega en campo propio. Pretende que continúen las mismas referencias tradicionales, no otras, y para ello su estrategia es generar cierta confusión y desorientación, porque esa desorientación se traduce en duda, la duda en una distancia que lleva a que la gente no se posicione respecto al tema en cuestión, esta distancia se convierte en pasividad, y la pasividad en que todo continúe como estaba, es decir, bajo las referencias de la desigualdad.

Por eso el posmachismo no plantea alternativas y sólo critica aquello que viene a cuestionar las referencias y valores tradicionales. Es fácil, si se critica aquello que cuestiona a la desigualdad, y de ese modo se genera una duda, el resultado es que permanece la desigualdad. Por ejemplo, si se habla de violencia de género el posmachismo plantea como argumento que hay muchas “denuncias falsas” que las mujeres utilizan para sacar beneficios en contra de los hombres, y al separarse “quedarse con la custodia de los niños, la casa y la paga”. Como se puede ver, no niega la existencia de violencia de género, pero generan la duda sobre su realidad al cuestionar su dimensión y al decir que todo ello es producto del interés del feminismo y determinadas organizaciones de mujeres que se ven beneficiadas al imponer su visión particular de la realidad. Y para ello se aprovecha de la ventaja que da jugar con el mito tradicional de la “mujer mala y perversa” que la cultura ha puesto al alcance de cualquiera cuando lo necesite.

“Nosotros no somos así”, dicen los posmachistas ante los argumentos más directos y frontales del machismo clásico, pero persiguen lo mismo y lo consiguen con más eficacia al cambiar el mensaje en la forma y en el contenido.

Los elementos que predominan en la estrategia posmachista son la neutralidad, el cientificismo, el interés común, el argumento del beneficio económico para quien defiende la igualdad, la idea de imposición y adoctrinamiento como parte de una ideología excluyente, y el ataque personal y descrédito de quienes se posicionan en contra del posmachismo.

La teórica NEUTRALIDAD en sus planteamientos pretende marcar distancias con las iniciativas que se proponen desde los movimientos a favor de la igualdad y el feminismo. El posmachismo dice que ellos no quieren beneficiar a hombres ni a mujeres, que ellos buscan lo mejor para todos, y de este modo hacen una crítica directa a las medidas de igualdad dirigidas a las mujeres, como si éstas fueran parte de un privilegio por ser mujeres, cuando en realidad son actuaciones dirigidas a abordar las consecuencias sufridas por la desigualdad, bien sean en forma de violencia, discriminación, o cualquier otro tipo. Es como si un programa de salud basado en la vacunación de las personas en riesgo ante una enfermedad infecto-contagiosa fuese criticado por no vacunar a toda la población. No tiene sentido y resulta ridículo, pero estos mismos planteamientos cuando se hacen en temas de igualdad suelen tener mucha receptividad al jugar con los valores y los prejuicios existentes.

El CIENTIFICISMO también busca romper con la posición del feminismo y de la igualdad. El posmachismo parte de la base que la igualdad es un planteamiento ideológico, no una realidad, puesto que para ellos la realidad está en la desigualdad y en la distribución desigual de funciones entre hombres y mujeres. Para reforzar sus propuestas y marcar distancia de un teórico planteamiento ideológico, recurren al dato, y para ello manipulan estudios y resultados de manera que sean sintónicos con los que plantean desde su posición ideológica. Por ejemplo, los estudios del Consejo General del Poder Judicial indican que aproximadamente el 30% de las sentencias por violencia de género no son condenatorias, y el posmachismo concluye sobre este dato que el 30% de las denuncias son falsas al no traducirse en condenas. Con ello generan la confusión en la sociedad e indican que las denuncias falsas están presentes en un porcentaje elevado del total, cuando en realidad una sentencia no condenatoria no indica que la denuncia haya sido falsa, simplemente que los elementos de prueba existentes no son suficientes para romper la presunción de inocencia que ampara al acusado. Pero da igual, lo importante es generar confusión y hacer que se dude de la realidad de la violencia de género.

El INTERÉS COMÚN parte del juego anterior y pretende reforzar la idea de que el posmachismo es quien en verdad defiende la igualdad buscando lo mejor para toda la sociedad, para hombres mujeres, niños y niñas, no como las medidas de igualdad que "sólo se centran en las mujeres y que, incluso, se dirigen contra los hombres".

Pero además, por si todo esto fuera poco, al margen del cuestionamiento implícito a sus propuestas, el planteamiento posmachista incluye dos elementos críticos directos hacia la igualdad que cuentan con mucha receptividad en el momento actual.

Uno de ellos es la referencia al BENEFICIO ECONÓMICO DE QUIEN DEFIENDE LA IGUALDAD. Todo se presenta como una forma de “ganar dinero”, de “beneficiar a las organizaciones afines o a gente cercana”, o de poner en marcha servicios que no sirven para nada salvo para “colocar a los amigos y a las amigas”. Y por supuesto, todo ello en detrimento de otros recursos, programas, ayudas… que sí son necesarias. El argumento económico siempre es eficaz, pero en tiempos de crisis económica ha encontrado una receptividad añadida que al unirse a los otros argumentos facilitan la pasividad, cuando no el rechazo directo de las iniciativas a favor de la igualdad.

El otro argumento “de moda” es hablar de “ADOCTRINAMIENTO”. Para esas posiciones hablar de igualdad sólo es un instrumento “atractivo” para conseguir imponer una ideología y unos valores al resto de la sociedad, por eso hablan de “ideología de género” y han tomado la palabra “género” como sinónimo de todo lo malo, dogmático y radical, para plantear la amenaza en estos términos y hablar de adoctrinamiento. Esta posición refleja de forma muy gráfica cuál la imagen de la realidad.

La extensión de su planteamiento se ve como transmisión de los valores aceptados, lo cual se entiende como “educación”, mientras que transmitir la igualdad como valor y corregir las consecuencias de la desigualdad se ve como “adoctrinamiento”. De este modo se llega a la paradoja de que hablar de los valores y de las referencias que luego dan lugar a la violencia de género, a la discriminación, al aislamiento y alejamiento de las mujeres de la vida pública… es educar, mientras que lo contrario y permitir una sociedad más justa y pacífica es adoctrinamiento. http://blogs.elpais.com/autopsia/2012/12/adoctrinamiento.html

El otro elemento característico es el DESCRÉDITO Y ATAQUE DE LAS PERSONAS QUE SE POSICIONAN A FAVOR DE LA IGUALDAD. La idea es sencilla, si se desacredita a esa persona lo que diga o proponga no tendrá valor, por eso nunca faltan los insultos personales, la invención de historias profesionales y vitales paralelas o las referencias a la actuación por interés económico, con lo cual cierran el círculo y potencian el descrédito. Es algo de lo que ya he hablado en este mismo blog, ¿recuerdan el post “Mis adorables machistas” http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/02/mis-adorables-machistas.html?

Puede parecer extraño o exagerado, pero ocurre a diario. No paran, se sienten victoriosos en un momento en el que los recursos que permitían ir contra la corriente del tiempo y la historia han desaparecido, y en el que la ideología conservadora sopla con intensidad tormentosa.

Dense una vuelta por los comentarios de este blog o por mi cuenta de Twitter (@Miguel__Lorente) y lo verán en persona y en personas.

3 de enero de 2018

Hombres en el feminismo. ¿Qué hago yo aquí?

Por: Javier García Pedraz (@JavierPedraz) / ctxt.


Hace unos días escribí un análisis sobre la violación de la intimidad en forma de espionaje que ha sufrido la superviviente de 'la manada' después de ser presunta y brutalmente violada. Pretendía exponer que esa prueba era un disparate y que no podía ser considerada para elaborar un juicio de veracidad. No quería ocupar un espacio, el del feminismo, que no me corresponde por no ser ni experto ni activista. Por ese motivo omití las palabras 'feminismo', 'machismo', 'patriarcado', 'violencia de género', 'cultura de la violación' y una serie de conceptos que hoy arrojan luz sobre quiénes somos y cómo vivimos. Recibí alguna crítica por esta omisión o por publicar un texto bajo el antetítulo 'Feminismos' –que son cuestiones de edición y del medio, ajenas al autor– al tiempo que recibí algún aplauso feminista por "implicarme" como hombre en la causa. En realidad, no escribí como hombre, sino como psicólogo. Y lo hice porque creí que tenía algo relevante que contar. Pero este contraste sobre lo que se espera de los hombres en este asunto invita a exponer qué me ha llevado a tomar una posición de segundo plano que contrasta con la respetable militancia activa de otros hombres.

(Si quieres leer al artículo completo, puedes cliquear aquí).

24 de septiembre de 2013

"Cuidar", el verbo más necesario frente al neoliberalismo patriarcal y la globalización inequitativa.

Por: Marcela Lagarde / Palabra de Mujer.

Cuidar es, en el momento actual, el verbo más necesario frente al neoliberalismo patriarcal y la globalización inequitativa. Y, sin embargo, las sociedades actuales, como muchas del pasado, fragmentan el cuidado y lo asignan como condición natural a partir de las organizaciones sociales como la de género.

Así, son las mujeres quienes cuidan vitalmente a los otros (hombres, familias, hijas e hijos, parientes, comunidades, escolares, pacientes, personas enfermas y con necesidades especiales, al electorado, al medio ambiente y a diversos sujetos políticos y sus causas).
Es necesario un cambio para lograr la igualdad en el cuido entre mujeres y hombres

Cuidan su desarrollo, su progreso, su bienestar, su vida y su muerte. De forma similar, mujeres y hombres campesinos cuidan la producción y la tierra y las y los obreros la producción y la industria, la burguesía cuida sus empresas y sus ganancias, el libre mercado y hasta la democracia exportada a países ignorantes.

La condición de cuidadoras gratifica a las mujeres afectiva y simbólicamente en un mundo gobernado por el dinero y la valoración económica del trabajo y por el poder político. Dinero, valor y poder son conculcados a las cuidadoras. Los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno y tampoco pueden ser trasladados del ámbito familiar  y doméstico al ámbito del poder político institucional.

La fórmula enajenante

Asocia a las mujeres cuidadoras al descuido para lograr el cuido. Es decir, el uso del tiempo principal de las mujeres, de sus mejores energías vitales, sean afectivas, eróticas, intelectuales o espirituales, y la inversión de sus bienes y recursos, cuyos principales destinatarios son los otros.

Por eso, las mujeres desarrollamos una subjetividad alerta a las necesidades de los otros, de ahí la famosa solidaridad femenina y la abnegación relativa de las mujeres. Para completar el cuadro enajenante, la organización genérica hace que las mujeres estén políticamente subsumidas y subordinadas a los otros, y jerárquicamente en posición de inferioridad en relación a la supremacía de los otros sobre ellas.

Las transformaciones del siglo XX reforzaron para millones de mujeres en el mundo un sincretismo de género: cuidar a los otros a la manera tradicional y, a la vez, lograr su desarrollo individual  para formar parte del mundo moderno, a través del éxito y la competencia.

El resultado son millones de mujeres tradicionales-modernas a la vez. Mujeres Atrapadas en una relación inequitativa entre cuidar y desarrollarse.

La cultura patriarcal que construye el sincretismo de género fomenta en las mujeres la satisfacción del deber de cuidar, convertido en deber ser ahistórico natural de las mujeres y, por tanto, deseo propio y, al mismo tiempo, la necesidad social y económica de participar en procesos educativos, laborales y políticos para sobrevivir en la sociedad patriarcal del capitalismo salvaje.

Los hombres: cuidar es inferior

Usar su tiempo en la relación cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con  los otros. Dejar sus intereses, usar sus recursos subjetivos y bienes y dinero, en los otros y, no aceptan sobretodo dos cosas: dejar de ser el centro de su vida, ceder ese espacio a los otros y colocarse en posición subordinada frente a los otros. Todo ello porque en la organización social hegemónica cuidar es ser inferior.

El  cuidado  pues  está  en  el  centro  de  las  contradicciones  de  género  entre  mujeres  y hombres y, en la sociedad en la organización antagónica entre sus espacios. El cuidado como deber de género es uno de los mayores obstáculos en el camino a la igualdad por su inequidad. De ahí que, si queremos enfrentar el capitalismo salvaje y su patriarcalismo global, debemos romper con la naturalidad del cuidado por género, etnia, clase, nación o posición relativa en la globalización.

Cuidado y feminismo

El feminismo del siglo XX ha realizado la crítica del modelo “superwoman” y ha denunciado la explotación de las mujeres  a través del trabajo invisible y de la desvalorización de muchas de sus actividades, incluso del trabajo asalariado, de la relativa exclusión de la política y de la ampliación de una cultura misógina simbólica e imaginaria.

Sin embargo, nos queda por desmontar el deber ser, el deber ser cuidadoras de las mujeres, la doble jornada y la doble vida resultante. Y eso significa realizar cambios profundas en la organización socioeconómica: en la división del trabajo, en la división de los espacios, en el monopolio masculino del dinero, los bienes económicos, y en la organización de la economía, de la sociedad y del Estado.

Se requieren a la vez, cambios profundos en las mentalidades. Es extraordinario observar cómo la mayoría de las mujeres, aún las escolarizadas y modernas, las políticas y participativas, las mujeres que generan ingresos o tienen poderes sociales diversos, aceptan como un destino,  con sus modalidades, la superwomen– empresarial, indígena, migrante, trabajadora, obrera-.

Con esa subjetividad de las mujeres subordinada a la organización social, a las instituciones como la familia, la iglesia y el Estado, y a los hombres, no estaremos en condiciones de desmontar la estructura  sincrética de la condición de la mujer, imprescindible para eliminar las causas de la enajenación cuidadora y dar paso a las gratificaciones  posibles del cuidado.

La vía imaginada por las feministas y las socialistas utópicas desde el siglo XIX y puesta en marcha parcialmente  en  algunas sociedades tanto capitalistas como socialistas y tanto en países del primer y del tercer mundo, ha sido la socialización de los cuidados, conceptualizada como la socialización del trabajo doméstico y de la transformación de algunas actividades domésticas, familiares y privadas en públicas.

Haberlo hecho ha significado mejoría para la vida de las mujeres, liberación de tiempo para el desarrollo personal, la formación, el arte,  el amor y las pasiones, la amistad, la política, el ocio, la diversión, el deporte y el autocuidado, incluso, una mejoría en la calidad de vida y en la autoestima.

FUENTE:

25 de junio de 2013

Otras masculinidades, sin violencia de género, son posibles.

(Publicado en ALAI, América Latina en Movimiento, el 25 de junio de 2013).

Por: Sebastián Liera.

Hace unos días, con motivo de las celebraciones del «Día del Padre» y en vísperas del «Día Mundial contra el Trabajo Infantil», escribía que tres integrantes de Teatro Hacia el Margen y un ex alumno de la Licenciatura en Teatro de la Escuela Superior de Artes de Yucatán participamos en la grabación de un video que, si no mal recuerdo, serviría para promover el trabajo de asesoría legal y psicológica que una fundación de carácter nacional llamada Paterna realiza, acompañando a hombres que en medio de sus divorcios ven amenazados los vínculos afectivos que tienen con sus hijas e hijos.

En lo que a mí toca, la experiencia grabando para Paterna, cuyo lema, dicho sea de paso, es «Proveer, Proteger, Procurar», resultó gratificante porque me sirvió para reflexionar en voz alta y ante la cámara de mi propia paternidad, sintiendo, inclusive, que me miraba en el espejo distorsionado de esos otros papás para los cuales Paterna fue creada cuando asegura que «la cultura y la sociedad excluyen a la figura del padre [durante el proceso de separación], dejándolo como un ser insensible [y condenándolo] a no tener una presencia efectiva en la vida y educación de sus hijos.»

Espejo distorsionado, sí; porque, creo, decir lo anterior sin el rigor que su complejidad merece puede hacernos caer en reduccionismos que, además de enfrascarnos en una espiral interminable de desencuentros legales, económicos y emocionales de los que nadie, ni nuestr@s hij@s, ni nuestra ex pareja, ni nosotros mismos, saldrá iles@, nos hagan olvidar que la tasa de crecimiento de hogares monoparentales en nuestro país es cuatro y media veces mayor a la del resto de las familias y que, en 7 de cada 10 hogares así, son las mujeres quienes se hacen cargo de la manutención y el cuidado de los hijos, donde, por si fuera poco, sólo el 32.5 por ciento de los padres que no viven con sus hijos da pensión alimenticia y de estos nada más el 15 por ciento participa en su educación.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que si bien entiendo la razón de ser de Paterna, acompañando a aquellos papás que se enfrentan prácticamente en la soledad a un sistema jurídico cuya moral nos cataloga como los grandes villanos de la película, perder de vista que dicha carga legal pretende equilibrar un orden de cosas donde son las mujeres y no nosotros, los hombres, quienes generalmente han sufrido más violencia de género (las cifras de mujeres golpeadas, violadas y asesinadas por el simple "delito" de ser mujeres son cada vez más inverosímiles de tan aberrantes) nos hace ver como nuestras enemigas a quienes alguna vez quisieron ser nuestras compañeras de vida, sin alcanzar a distinguir que nuestro verdadero enemigo es un sistema-mundo que nos ha educado en la división y la confrontación de tod@s contra tod@s.

El sistema-mundo del que hablo ha propiciado que, sólo en México, 3.2 millones de niñas y niños sobrevivan explotados laboralmente en medio de la trata de personas, la prostitución, el esclavismo, los trabajos forzados, el crimen organizado y demás etcéteras propios no sólo del abandono de quienes salieron huyendo de sus responsabilidades como padres, sino de la explotación, el despojo, el desprecio y la represión que los arrancó de sus hogares. Dicho de otra manera, además de la irresponsabilidad de los hombres que después de embarazar a una mujer la dejan a ella y al hijo de ambos a su suerte, la miseria ha hecho de muchos hombres que sí desearon ser papás: ilegales en el extranjero, carne de cañón para el narcotráfico y, posteriormente, cadáveres si nombre en fosas clandestinas o luchadores sociales ensanchando las listas de desaparecidos políticos.

En su infinita cauda de contradicciones, el capitalismo, cuya escala de desvalores nos cancela como papás, nos ha dotado de un paternalismo que no nada más resta mayoría de edad al ejercicio de nuestros derechos ciudadanos, derechos conculcados por caciques enquistados en todos los niveles de gobierno y disfrazados de todos los colores partidistas, también nos ha revestido de un machismo donde la violencia de género y la ignorancia de quiénes somos en verdad van de la mano: «Nos incrustaron desde la más tierna infancia –dice el sexólogo Francisco Delfín Lara en entrevista con Alfonso Castañeda para SinEmbargo (19/09/2013)– el chip de la competencia [y] nunca diremos que algo nos falla o nos acongoja, porque eso demuestra debilidad: somos analfabetas emocionales».

Nuestra tarea es, pues, bastante ardua, ya que la exigencia implica trabajar con nosotros mismos volviéndonos protagonistas de un proceso íntimo donde nos convirtamos en sujetos microhistóricos de cambio y renunciemos a seguir siendo cómplices de nosotros mismos ante cada invitación que la costumbre y la inercia nos hagan para echar mano de la violencia. Otro mundo puede ser posible si, de la mano de quienes han caminado desde los feminismos hasta el ecosocialismo, pasando por la crítica al heteropatriarcado falocéntrico que se hace desde la diversidad sexogenérica, aprendemos a hacer que también otras masculinidades y, por ende, otras paternidades sean posibles.

20 de octubre de 2012

Aportes para generar masculinidades democráticas


Sandra Chaher/GéneroConClase.

COMUNICAR IGUALDAD- Los cuadernillos recientemente editados por la Asociación Civil Trama y la Campaña del Lazo Blanco con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU Mujeres son textos cortos, con un diseño ágil, y dibujos que buscan desde la gráfica misma resultar sencillos y útiles para acompañar los procesos de reflexión sobre la igualdad de género. Además de la claridad de las definiciones y las sugerencias de estrategias para abordar los temas, proponen ejercicios para realizar en los talleres. Los dos pueden descargarse de internet: Masculinidades plurales–Reflexionar en clave de géneros y Modelo para armar-Nuevos desafíos de las masculinidades juveniles.

“Cuando los hicimos pensamos en organizaciones sociales o grupos territoriales de base, más allá de que pueden ser leídos por otra gente –señala Lucila Tufro, integrante de Trama -. Cuando trabajás género con mujeres de base, te encontrás con que te dicen ‘¿Qué hacemos ahora con los varones?’ Porque en los procesos activás cosas que no condicen con su entorno. La demanda constante de organizaciones territoriales es trabajar con varones.”

“Los ejercicios están pensados para grupos de varones o mixtos –aporta Hugo Huberman, representante en Argentina de la Campaña Internacional del Lazo Blanco http://www.lazoblanco.org/ -. Pero creemos que la mejor manera de trabajarlos es con grupos mixtos haciendo hincapié en los derechos sexuales y reproductivos femeninos. Cuando se aborda el género en talleres mixtos pasan dos cosas: los varones entran a repensarse y las mujeres terminan mucho más sensibilizadas, estén en el proceso que estén. Se activa la otra cara de la luna.” Y en relación a los varones jóvenes agrega: “En ellos la contradicción del modelo está a punto de caramelo y las consecuencias son más cercanas, como la violencia entre pares, los accidentes de tránsito o las adicciones.”

El apoyo de los organismos de Naciones Unidas a estas publicaciones se enmarca en la preocupación y acción sostenida de la institución por los temas de género en general y de masculinidades en particular, tanto en Argentina como en el resto del mundo. De hecho, ambos textos son parte del aporte del país a la Campaña Internacional Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres, lanzada por el Secretario General de las Naciones Unidas en el 2008 y que busca, entre otros objetivos, sumar el compromiso de los varones en la lucha contra la violencia de género.

En el caso de Masculinidades plurales, la publicación del cuadernillo es parte de un proyecto más amplio del PNUD que incluye la realización de talleres en diferentes organismos del Estado. En agosto se realizó uno con el equipo técnico del Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) y hay dos más previstos antes de fin de año: con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación (octubre) y con el Consejo Provincial de la Mujer de la provincia de Córdoba (noviembre).

Dice Samir Petroccelli –integrante del Consejo Nacional de las Mujeres y participante del taller realizado en agosto en ese organismo: “Después de casi diez años de pertenecer al Consejo, me resultó muy gratificante esta primera experiencia de reflexión sobre la problemática de las masculinidades, que no había tenido antecedentes similares. Creo que es importantísimo para repensar los viejos y nuevos desafíos hacia la construcción de una sociedad igualitaria. Y es también un modo de ser coherentes y de llevar más lejos las consecuencias ideológicas de la teoría de género: nadie nace machista, sino que se constituye alrededor de esas marcas, que son culturales. Si pensamos que queremos instalar, como transformación integral y sustentable a partir de un Estado que participa en los problemas sociales, un paradigma de la equidad, entonces en el horizonte están los varones, junto a las mujeres”.

Martín Santiago Herrero –representante del PNUD en Argentina y actual coordinador del sistema ONU en el país- concluye: “Estamos tratando de pensar la violencia contra las mujeres desde el otro lado, y ver cuál es el rol que tienen los hombres y los efectos de esas conductas que aprendimos, porque la masculinidad es una construcción social, que genera estructuras de subordinación y dominación. Es fundamental tratar de entender qué quiere decir ser hombres en nuestras sociedades, cuáles son esos roles, esas conductas que a través de la educación, de la familia, de nuestro trabajo, fuimos aprendiendo y son limitantes de la igualdad de derechos, y poder empezar a modificarlas”.
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