Por:
Luis Carlos Muñoz Sarmiento /
Rebelión.
A Valentina en su vigésimo séptimo natalicio.
Con el actual etnocidio en la Amazonía por cuenta de la esquizofrenia
del poder, representada en Brasil por Jair Messias Bolsonazi y aquí por
Varito y el vínculo narcos/paras, recobra una vigencia que aterra el
filme
Bury My Heart at Wounded Knee
(2007) , del canadiense Yves Simoneau. Inspirado en el texto histórico,
no novela, de Dee Alexander Brown, basa su filme para TV entre otros
recursos en el de la fotografía, como lo evidencian las viñetas que
encabezan cada uno de los relatos contados por la blanca Elaine Goodale,
el indio Ohiyesa, el senador Henry Dawes, los jefes indios
YotankaTatanka, en lakota
Toro Sentado,
Red Cloud, Tasunka Witko o
Crazy Horse, American Horse,
el presidente Ulysses Grant, el General Sherman, el coronel Custer. Uno
de los primeros puntos de conflicto entre blancos e indios se da en la
batalla de
Little Big Horn en la que, preciso, muere Custer, uno de los blancos asesinos de indios, al lado de
Buffalo Bill o William F. Cody, el
explorador pionero en
quitar el búfalo al indio
como medida de exterminio, igual que el “presidente” Andrew Jackson,
Daniel Boone y Kit Carson, a quienes Marlon Brando, defensor de los
indios, cita en su autobiografía como sus verdugos. Como luego se le
quitaría el agua al pez y ambos al guerrillero,así como hoy la comida al
pueblo, para liquidarlo a punta de sed y de hambre, siempre con el
patrocinio de las transnacionales, asociadas a carteles y a
paramilitaresde acuerdo con la canadiense Dawn Marie Paley, y de la
única compañía que no es tal: la CIA.
El filme, hecho para TV,
comienza con el asedio de los Casacas Azules a una aldea Oglala Sioux,
continúa cuando el 25de junio de 1876 los sioux vencen al teniente
coronel George Custer en la batalla de
Little Big Horn, en la que mueren 270 de sus soldados y termina con la
Masacre de Rodilla Herida
que da título al filme, la que en verdad ocurrió a fines de 1890. Aun
con sus imprecisiones históricas, el drama, filme histórico o
western de
Simoneau (Québec, 1955), es contundente en su ficción, la que por
primera vez cuenta la historia desde las víctimas: los más de 300 sioux
que fueron masacrados el 29 de diciembre de 1890 por los Casacas Azules,
que así daban el acostumbrado cierre a una execrable faena de
exterminio. La que ahora se recrea básicamente en dos continentes,
América y África, con el recurso adicional a las quemas deliberadas para
obtener, al cabo, terrenos despojados para rutas de drogas, un
incremento en la producción de biocombustibles, el monocultivo de soya
para ampliar el mercado cárnico, entre la transnacional gringa de
alimentos Cargill y la mayor empresa cárnica brasileña, JBS, del mafioso
corrupto Joesley Batista. El cineasta parte del libro homónimo de
Brown, que comienza con la larga marcha de los navajos y se cierra, 30
años más tarde, con la masacre citada. Lapso en el que los nativos
gringos perdieron vidas y tierras frente a la expansión del
hombre blanco.
Apenas se habían establecido los refugiados en la “seguridad” de la
“frontera india permanente” (FIP), los soldados comenzaron a marchar
hacia el Oeste a través del Territorio Indio, cuenta Brown: “Los hombres
blancos de EEUU (que tanto hablaban de paz, pero poco parecían
practicarla) estaban marchando hacia la guerra contra los hombres
blancos que habían conquistado a los indios de México.”
Para
entonces, 1849, cuando termina la guerra con México, que había empezado
en el 45, EEUU tomó posesión de un vasto territorio que iba desde Texas
hasta California. Todo esto se encontraba al Oeste de la FIP. En la
invasión de 1946 a México, EEUU se apropia de Colorado, Arizona, Nuevo
México, Nevada, Utah y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma: en total,
de 2 millones 100 mil Km2 (el 55% de México), lo que dio en llamarse “la
Cesión Mexicana”. A cambio, el Gobierno gringo se comprometió a pagar
USD 15 millones. Para justificar las violaciones de la FIP , los
políticos en Washington inventaron el
Destino Manifiesto (1845) , término que llevó la ambición por las tierras a un Altísimo plano: creyeron que de allí venía el designio, del
Altísimo
y que, ya antes, con la Doctrina Monroe “América [era] para los
americanos”, claro, no para los gringos, porque ellos tienen un
particular concepto expansionista del término, al estilo del queluego
tendránlos nazis con su
Lebensraum o
Espacio vital , a
partir de feb/1933 con la llegada de Hitler al poder (1) . Los EEUU,
poblados por inmigrantes, y en particular por europeos y sus
descendientes, estaban al parecer señalados por el Destino, según sus
dirigentes, para gobernar a toda América. De ahí el gentilicio, con su
tácita justificación, que en adelante se esgrimió: el de
americanos. Hecho que lleva a la
Doctrina Monroe (1823) y al eslogan ya citado “América para los…”
La Doctrina fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida a James
Monroe en 1823, esto es, en rigor, no por el quinto presidente, sino por
su sucesor, o sea, sí hay quinto malo. La cosa lleva luego al llamado
Plan Marshall, en
honor a
George, el Secretario de Estado, y diseñado principalmente por el
Departamento de Estado, en especial por William Clayton y George Kennan,
bajo el mando de Harry Truman, en 1947: más que un plan económico para
la reconstrucción de Europa, y en particular de Alemania, un plan
político para arrodillar a su antiguo/simulado enemigo: véase la alianza
entre Adolf Hitler y Albert Watson, presidente de IBM para repartirse
los dividendos sobre las víctimas de guerra, en 1936, en el documental
The Fog of the War, 2003, o
La niebla de la guerra, de Errol Morris (2), y para exterminar al fantasma del comunismo en el mundo a fin de que este fuera solo para los
americanos, bajo el eufemismo de la
Guerra Fría:
término que, para el profesor Juan C. Monedero, es la III Guerra
Mundial pues “oculta la enormidad de víctimas que implicó” y que
convendría mejor llamarse
II Guerra Interimperialista, “toda vez
que estuvo motivada esencialmente por las tensiones de dominación
imperial de los actores implicados” (3) y (no) por último, en los 70, el
gentilicio llevará al sarcasmo de Piero en…
Ellos nacen ancianos y van enniñeciendo/ a través de la vida/los americaaa… [y parte la palabra, para hacer el énfasis en…]
anos.
Todo esto para señalar que los
americanos, y toda su ascendencia, de los que habló
Gangs of New York (2002) o
Pandillas de NY, de Scorsese, para referirse al oscuro y dudoso origen de la ciudad llamada primero
New Ámsterdam
y, por ende, al turbio origen del país que al inicio quiso ser un
continente, luego el mundo y, ahora, Mr. Universo, creían ser la raza
dominante y, por ello, responsables de los indios: incluidos, claro, sus
tierras, bosques y, sobre todo, riquezas naturales, fauna, flora y
minerales. Estas, entregadas a perpetuidad en 1868, con el Tratado
Laramie, pero que cuatro años más tarde comenzaron a ser zona de codicia
blanca. Hay que recordar que las
Black Hills fuera de
considerarse tierras sagradas por las etnias, eran un terreno reclamado
por los Lakota a los Cheyenes, a los que finalmente vencieron en 1776.
Cuando concluye la
Guerra de Nube Roja, nombre tomado del líder
Red Cloud citado al inicio, las
Colinas negras fueron
incluidas en la gran reserva Sioux, donde a su vez los no indígenas
quedaron excluidos. Aunque a menudo fueron consideradas “terra
incógnita”, la expedición del general Custer, en 1874, muy pronto
disiparía los rumores sobre el oro que había en dichas montañas. Para
entonces, la economía gringa enfrentaba la Gran depresión de 1873 y los
colonos, blancos, no sobra decirlo, desataron una fiebre del oro en
ellas (de ahísurgió
La quimera del oro, 1925, de Chaplin) que a
todas luces violaba el Tratado Laramie y la Ley Federal. Las continuas
incursiones en terreno Lakota, así como la desidia/impotencia del
ejército gringo para evitarlas, hizo que
Toro Sentado y
Caballo Loco,
entre otros, les declararan la guerra a los invasores y al Gobierno. La
Administración de Ulysses Grant creó, de forma deliberada, esta guerra a
causa de la fiebre del oro, con el fin de que la economía saliera del
Crack de entonces, como aseguran muchos historiadores, no oficiales,
entre ellos Howard Zinn, autor de
La otra historia de EEUU – Desde 1492 hasta el presente. (4)
De ahí surge el conflicto que Simoneau sintetizó en 132 minutos y a
través del cual mostró las diferencias entre los Sioux y el Gobierno
gringo, con la mediación, siempre interesada, fraudulenta, mezquina, del
senador, o sea, político, Henry Dawes. Hecho que arrojó la historia de
un etnocidio, que llevó en 1973 a una nueva insurrección y en 1980 al
fallo de la Corte, según el cual la toma de las
Black Hills
violaba tratados firmados con los Sioux. Ello va sin decir, claro, de
los millares de mujeres indias desaparecidas o asesinadas a las que poco
se cita. (5) Hecho directamente relacionado con el
Removal Act,
la abusiva y criminal Ley de 1830 que autorizaba el desplazamiento
forzado de las tribus para apropiarse de sus tierras y por la que, hasta
hoy, no paran los asesinatos, las desapariciones ni los despojos. Igual
a lo que pasa hoy en Colombia con el capitalismo que se dice actúa para
desaparecer el tráfico de drogas, pero que en realidad es una guerra
contra el pueblo, como lo demuestra la investigadora canadiense Dawn
Paley en su libro
Capitalismo Antidrogas. Una guerra contra el pueblo(2018),
útil para desnudar, de paso, muchos de los mitos que acompañan el
discurso incendiario, falsamente castrochavista, auténticamente
guerrerista y
ciertamente neoliberal.
Pero, como señalan
los créditos finales del filme de Simoneau, la Corte se negó a
devolverles la tierra y, a cambio, ordenó pagar compensación. “Ese
fallo, que ahora vale más de 600 millones de dólares, sigue sin ser
reclamado…” y sobre el que, basado en la mayoría, el juez Blackmun
escribió: “Un caso más maduro y podrido de tratos deshonestos, no será
hallado jamás, probablemente, en toda nuestra historia”: “Se equivocó la
paloma [Blackmun], se equivocaba”, diría el poeta pues luego han venido
casos más maduros y podridos de tratos deshonestos que, si se los
citara, reventarían estas páginas. Aun así, los Sioux, por su parte, no
aceptarán deponer su reclamo de las Black Hills, un lugar que consideran
sagrado. Entre los numerosos casos posteriores, cabe citar el de los
indios Creek, los mismos que ocupaban la mayor parte de Georgia, Alabama
y Misisipi y al que se refiere Howard Zinn: “En 1813 algunos de sus
guerreros mataron a 250 personas en Fort Mims y seguidamente las tropas
de [el presidente] Jackson quemaron un poblado creek, matando a hombres,
mujeres y niños. Jackson estableció la táctica de establecer
recompensas en tierras y botín.” (6) Como hace hoy el subpresidente
ofreciendo “3.000 millones de pesos” por cada uno de los ex FARC, Iván
Márquez, Jesús Santrich, Romaña, El Paisa, quienes es probable que, de
común acuerdo, con el otro paisa, resolvieron enmontarse de nuevo, como
ha conjeturado Cristina de la Torre en su columna ¿Pacto secreto entre
el uribismo y “Márquez”?, de
El Espectador. (7) Lo que, a su vez,
se ha convertido en una especie de orden tácita para que, en adelante,
ex rebeldes FARC o inocentes sean asesinados alevosamente, bombardeados,
como empieza a verse: tal como ha querido el uribismo y sus diez
millones de ciegos, cautivos y muertos/votantes. (8)
Después de todo esto, tal vez lo único que pueda reconfortar sea que
Entierra mi corazón en Wounded Knee
es un filme que gracias al guionista y al director permite conocer una
versión más fiel a la historia real, no oficial, del que ha sido hasta
el presente uno de los episodios más aberrantes de racismo,
discriminación, xenofobia, en fin, intolerancia, en la historia de la
Humanidad. De ella uno de los testigos inocultables ha sido el cine,a
excepcióndel trabajo de Simoneau que contra la apariencia no es
ficción.Como lo confirma un decidido defensor de la causa india, el
actor y director Marlon Brando, en su autobiografía, coescrita con la
colaboración de Robert Lindsey,
Las canciones que mi madre me enseñó: “Desde su nacimiento, Hollywood difamó a los indios en películas como
El prófugo.
John Wayne probablemente causó más daño a los indios que el general
Custer en toda su vida, al proyectar la imagen estúpida de un blanco
valiente que lucha en la frontera contra los salvajes ateos. Hollywood
necesitaba malos, y los indios pasaron a ser la personificación del mal.
Pero el trato que hemos dado a los indios solo es un hilo del tapiz
formado por la depravación humana. Además de la extraordinaria capacidad
del hombre para pensar, existe un aspecto irracional de su mente que lo
lleva a desear la destrucción en nombre de lo que considera su propia
raza [la única es la Humanidad]. Darwin describió la necesidad
instintiva, en los individuos de todas las especies, [antes lo hizo
Lamarck] de proteger y perpetuar su propio grupo, pero el ser humano es
el único animal que conozco que causa daño conscientemente a otros
individuos de su propia especie. Cuando era joven y ayudaba a recaudar
fondos para Israel [debiendo hacerlo para Palestina], quedé
desconcertado por lo que en aquel momento era para mí un gran misterio:
cómo era posible que alemanes en apariencia normales y corrientes
ametrallaran a niños inocentes o encerraran a miles de personas en las
cámaras de gas. Parecía increíble que los seres humanos pudieran hacerse
semejantes cosas. Pero, a lo largo de mi vida ha quedado claro que
somos capaces de cualquier cosa en nombre de nuestro propio grupo; se
trata de una animosidad inmutable, es el resultado de millones de años
de evolución.” (9) No, Mr. Brando, de involución. Y disculpe la
necesaria/rotunda aclaración, como para que no sigan repitiéndose los
errores de la guerra. McNamara en su Lección N° 2,
La racionalidad no nos salvará, de
La niebla de la guerra,
sobrelo sabido: la guerra acaba cuando ya ha pasado por pueblos y
ciudades sembrando muerte y destrucción. “Pues esa es la lógica de la
guerra. Si la gente no muestra sabiduría, chocará como topos ciegos y
comenzará la aniquilación mutua.” Asíreitera McNamara en el documental
de Morris. (10)
El exterminio de indios hoy es el de ayer, si
se considera el siguiente testimonio de alguien que por esas extrañas
paradojas de la vida, justo en Wounded Knee, Dakota del Sur, presenció
el levantamiento de un chippewa y un sioux, en 1973; testimonio a través
del cual es posible inferir cómo han operado siempre los poderosos
frente a los pueblos primigenios, cómo ante su propia debilidad actúan
con arrogancia/soberbia frente a quienes conocen, defienden y protegen
como nadie la superficie terrestre, la Pachamama: “Dennis Banks, un
indio chippewa, y Russell Means, un sioux corpulento y apuesto que
guarda un sorprendente parecido con Gail [Gall] (uno de los más
grandiosos guerreros sioux), fueron individuos notables. Ambos, al
abandonar la reserva, dejaron atrás sus raíces y su cultura para
intentar vivir en el mundo exterior; ambos se sintieron en problemas
fuera de la reserva y tuvieron que aceptar trabajos humillantes, pues
era lo único que podían conseguir. Al igual que otros indios que
abandonaron las reservas, se enfrentaron con un racismo que es, tal vez,
el más atroz de todos:fueron víctimas no solo de la discriminación en
los trabajos y en el tema de la vivienda, sino también de la
indiferencia. La corriente principal de la cultura [estadounidense] los
considera nulidades, y la gente los trataba como si no existieran.
Dennis y Russell se encontraban en Minneapolis y descubrieron que
compartían un problema: aunque habían abandonado las reservas, eran
incapaces de dar la espalda a su propia cultura. Dieron un giro rotundo y
decidieron volver a entrar en ella, y con otros indios fundaron el AIM
[Movimiento Indígena Americano: al que el FBI acosó e intentó eliminar],
que pronto se expandió por todo el país, para presionar al gobierno a
que cumpliera los tratados y las promesas. El FBI, otras agencias
federales, los rancheros y los vigilantes blancos —que en algunos casos
se aliaban con títeres corruptos de las tribus que intervenían en
elecciones amañadas— lanzaron una guerra contra el AIM que fue una
mezcla del mccarthysmo [parnellismo: J. Parnell Thomas fue quien realizó
el trabajo sucio del Comité de Actividades Antipatrióticas y Joseph
McCarthy quien cobró los dividendos políticos] (11) moderno y el tipo de
campaña armada que un siglo antes estuvo a punto de exterminar a los
indios. Con grupos de choque, helicópteros armados, vehículos blindados y
un aparato judicial a menudo con prejuicios a favor de los blancos [=
sistema Lawfare de hoy, craneado en el Think Tank de Washington por
sujetos como Mark Weisbrot], el Estado empleó todos sus recursos a fin
de eliminar el AIM. Se gastaron millones para investigar la muerte de
blancos asesinados durante los conflictos; ahora bien, cuando se trataba
de la muerte de indios, el Departamento de Justicia, la Agencia de
Asuntos Indios y las autoridades locales casi siempre cerraban los ojos;
una vez más, trataban a los indios como si fueran menos que seres
humanos.”
“A principios de 1973, cuando alrededor de doscientos
miembros de la AIM ocuparon la población de Wounded Knee en la reserva
de Pine Ridge, en Dakota del Sur, estuve incondicionalmente junto a
ellos. Lo único que quería era que el gobierno permitiera celebrar
elecciones libres para elegir a los líderes tribales, que se
investigaran los abusos dentro de la Agencia de Asuntos Indios y […]
revisaran todos los tratados indios. Ocuparon la población durante 71
días antes de conseguir la promesa incondicional de que sus demandas
serían atendidas, promesa que solo se cumplió en parte. Si hubiera sido
cualquier otro grupo el que resistía —el SLA [Simbiotic Liberation Army,
Ejército Simbiótico de Liberación, famoso por el secuestro de Patricia
Hearst: N. de laT. Elsa Mateo],los militantes negros o algún culto
religioso excéntrico, por ejemplo—, creo que los habrían atacado y
asesinado. Pero la fascinación de Hollywood por los indios había tenido
un efecto benéfico: gracias a las películas son famosos
internacionalmente y estoy seguro de que el gobierno se refrenó porque
era consciente de que el mundo entero consideraría aberrante otra
matanza de indios.” […]
“A principios de 1975, Dennis Banks me
pidió que viajara a Gresham, en Wisconsin, donde un grupo de indios
menomine se había apoderado del edificio desocupado del noviciado de los
hermanos de la orden alexiana. Afirmaban que se hallaba en un terreno
arrebatado ilegalmente a su tribu y exigían su devolución. Cuando llegué
a Gresham, un pelotón de la Guardia Nacional provisto de cascos se
encontraba en un lado, y en el otro había un ejército andrajoso de
peones agrícolas que asomaban sus rifles por las ventanillas de sus
camionetas. Más tarde me enteré de que algunos de ellos eran del Ku Klux
Klan. […] No sé por qué me dejaron entrar, aunque los funcionarios del
Estado decían que esperaban que yo y el padre James Groppi, un sacerdote
católico maryknoll […] logramos poner fin a la disputa sin que hubiera
derramamiento de sangre.”
“Atravesé clandestinamente el
perímetro militar […] hasta llegar a un mundo extraño e irreal. En el
recinto se escondían treinta o cuarenta menomines, dos o tres de los
cuales tenían heridas de bala; parecían agotados, pero estaban decididos
a no rendirse. Muchos de ellos llevaban escrita en sus camisetas o
tatuada en los brazos la consigna ‘Escritura o Muerte’. No cabe duda de
que estaban dispuestos a morir si no se cumplían sus demandas. Era pleno
invierno y hacía mucho frío. El suelo estaba cubierto por casi un metro
de nieve, y en el interior no había luz, calefacción ni agua. El
gobernador había ordenado que se cortara la electricidad, el sistema de
calefacción había fallado, las tuberías estaban congeladas, los lavabos
no funcionaban y el olor era espantoso. De vez en cuando se oían
disparos, algunos realizados por los peones y otros por los indios. No
había dónde dormir, así que me acurruqué en el alféizar de una ventana y
dormité hasta que alguien me despertó y me condujo a una habitación
donde había una chimenea encendida y en la que un niño indio que había
recibido un disparo en la pierna era atendido por un médico […] Durante
toda la noche los helicópteros de la Guardia Nacional habían sobrevolado
el edificio, dirigiendo la luz de sus reflectores de un lado a otro en
busca de algún indio perdido y proporcionando […] un blanco fácil a los
peones borrachos y prontos a disparar. Los indios jóvenes que se hacían
llamar ‘perros soldados’ […] se cubrían con sábanas y corrían de un lado
a otro de la nieve; de vez en cuando disparaban contra los peones. Un
anoche colocaron al niño herido sobre una camilla, lo taparon con una
sábana y salieron a toda prisa con la intención de llevarlo a […]
recibir tratamiento médico, pero unos 40 minutos más tarde regresaron
con el niño aún en la camilla. Al quedarse quietos y camuflarse con las
sábanas, habían evitado ser divisados por los helicópteros, pero cuando
avanzaban por la nieve, el indio que iba delante miró hacia la derecha y
vio dos pelotones de guardias armados. Giraron y retrocedieron […];
cuando estaban […] a salvo, uno de ellos comentó: ‘—Ahora sé por qué nos
llaman AIM; significa: “[Pendejos] en Movimiento”. [
Assholes In Movement,
en inglés]. Unos minutos más tarde volvieron a salir en otra dirección y
al final consiguieron asistencia médica para el niño.”
La
razón de incluir lo citado, es por lo que viene en el relato de otro
amigo de los indios acerca de su sentido de armonía/unidad, la fe en que
todo está interrelacionado, el creer que cualquier expresión de vida
tiene un fin, su claro/puro sentido de democracia, la manera de elegir a
sus jefes con transparencia y no a punta de dedocracia, evitando de
paso el nepotismo, pero la traición final no: “Corrían rumores
constantes de que el gobierno había ordenado que la Guardia Nacional
recuperara el edificio del noviciado, lo cual sin duda habría
significado derramamiento de sangre. Pero al igual que todos los indios
que he conocido los que se hallaban en el noviciado sometidos al ataque
bromeaban, al margen de las circunstancias y aunque fueran alcanzados
por los disparos. Hablamos mucho y fue durante aquellos momentos cuando
me di cuenta de lo unido que estaba a su filosofía de la vida y del
paralelismo que había entre la de ellos y la mía. En términos de
religión y filosofía supongo que estoy más cerca de lo que creen los
indios que de cualquier fe convencional. Su esencia es un sentimiento de
armonía y unidad, la creencia de que todo lo que existe en la tierra
—el medio ambiente, la naturaleza, la gente, los árboles, la tierra, el
viento, los animales— está interrelacionado, y que cualquier
manifestación de vida tiene un fin y ocupa un lugar. Los indios también
creen que nada es intrínsecamente malo; todos estamos en el mismo ciclo
de la vida, y en realidad no existe la muerte, sino solo la
transformación. Aplican lo que en muchos sentidos es una forma pura de
democracia: las decisiones importantes se toman de manera colectiva
gracias al consenso al que se llega enlos consejos y los jefes son
elegidos por sus méritos; el solo hecho de que un joven guerrero sea
hijo de un jefe no significa que sucederá a su padre a menos que se lo
haya ganado por méritos propios. Históricamente, a menudo los indios
recurrieron a un líder distinto que, a su juicio, protegería sus
intereses, por ejemplo, a los grandes cazadores que poseían sabiduría,
como
Toro Sentado y
Caballo Loco [no
Salvaje], dos
de los grandes jefes asesinados en la versión [gringa] de la Solución
Final. […] Todo había terminado, salvo por un detalle: al final los
indios fueron a la cárcel, pero no consiguieron la escritura [los
documentos de propiedad colectiva]. Una vez más habían firmado un
tratado con el hombre blanco y éste no lo había cumplido. El episodio de
Gresham fue una metáfora [que aplica para lo que sucede hoy en muchas
partes]más de las relaciones centenarias entre el hombre blanco y los
indios. […] Al relato de Marlon Brando no podría faltarle su aclaración
en torno al triunfo de los indios frente al blanco, los DDHH de mujeres,
gays y demás, ni su retractación final en torno a Israel, a la par que
se descuida a los nativos: “Creo que el triunfo de los indios es
inevitable. Una sociedad no puede seguir afirmando que está a favor de
ampliar los derechos de las mujeres o de los homosexuales, ni seguir
gastando su riqueza para ayudar a un país como Israel a reclamar sus
tierras históricas, y en cambio no hacer nada por sus propios nativos.”
(2000: 389-391-392-393-394-395-398-401)
En conclusión, bastantes efectos se derivan del filme
Entierra mi corazón en Wounded Knee,
en su mayoría poco alentadores para el futuro de la especie humana.
Así, el genocidio de las tribus originarias, los incendios y las quemas
deliberados en la Amazonía, brasileña y colombiana, no son sino la
repetición del etnocidio/ecocidio de 100 millones de indios que fueron
masacrados, en EEUU (como ya antes 80 millones porla conquista
española), por Andrew Jackson, George Custer, Buffalo Bill, entre muchos
otros, con idénticas intenciones a las usadas hoy por
Bolsonazi/Uribe/Duque/Macri/Piñera y CIA: ocasionar un desplazamiento
forzado y masivo, para dejar los territorios libres, a fin de fomentar
la ganadería extensiva; incrementar el extractivismo, todo al servicio
del capital transnacional, tan claramente asociado al narcotráfico, a
los carteles mexicanos, Sinaloa, Los Zetas, Jalisco; y hoy expandir las
rutas del mismo, no de controlarlas ni, mucho menos, acabarlas, como
tanto cacarean los gringos con sus más de 80 bases en América Latina: 13
de ellas en Brasil, 9 en Colombia y otras tantas en Argentina, gracias a
apócrifos “acuerdos de cooperación bilateral y cultural”, respaldados
por Trump y Netanyahu, entre otros siniestros personajes: ¿para qué han
servido? Justo no para controlar el narcotráfico, pues eso no interesa,
sino para detener los flujos de droga y de dinero a fin de agilizar el
acopio de recursos, que en un 70% son los que colman las arcas de los
bancos gringos y robustecen un capitalismo teóricamente antidrogas y
prácticamente una guerra contra los pueblos. Con un plus negativo
adicional: borrar del mapa toda disidencia, ejercer la censura mediática
y de los organismos de memoria histórica, debilitar la educación
pública y la cultura, someter todo foco de disidencia política o de
oposición, continuar la inclemente/repugnante escalada de crímenes de
líderes sociales y lideresas, dejando al garete niños, que más tarde
serán fácilmente absorbidos como esclavos de las guerras a 30 o 50 años,
y viejos, que en unos pocos años dejarán sus pensiones en las
prestidigitadoras manos de un Estado que desaparece a sus “hijos” en el
conflicto, en las EPS, en las urnas… funerarias. Los que luego son
resucitados, por arte de mafia, para que voten por el que manda el dueño
del platanal, con el gringo ahí, como decía Jaime Garzón.Lo queocurre,
sotto voce, como en épocas de la
Omertà siciliana, desde los
tiempos de Andrés Pastrana hasta la actualidad con Uribe/Santos/Duque.
Justo, éste último, el subpresidente de Varito, es señalado por el
NYTde
sabotear el “acuerdo de paz con las FARC” (12) : en realidad cese
parcial de la guerra, como puede comprobarse actualmente, sin temor a
equivocarse.
Como sin temor a equivocarse, se puede decir que
el Gobierno le incumplió a las FARC en términos de acuerdos y de
promesas. Así que el regreso de Iván Márquez, Santrich, Romaña, El Paisa
y demás, sin ser fans suyos, ni más faltaba (ningún hecho justifica la
vuelta a la guerra), era la única salida posible, desde su óptica. Hay
que considerar, en primera instancia, la sistemática masacre de sus
miembros: si un grupo no defiende a los suyos, ¿entonces a quién? En
igual sentido, la reacción de guerreristas, milicos y paracos, es
predecible: provocar una guerra que les sirva a todos, aun a costa del
pueblo colombiano, como en EEUU a costa de los indios. Alguien ha dicho
por ahí que las fuerzas militares nunca aceptaron la paz de Santos,
porque figuraban en tal esquema como derrotados pues se rehúsan a
aceptar que no pudieron con su histórico enemigo, aunque, eso sí, el
general AlbertoMejía haya sacado pecho en RCN para decir que habían
vencido a las FARC. (13) Y, ¿no se trataba de un acuerdo entre iguales,
en el que ninguno debe subestimar al otro? Es claro que no. “La paz solo
puede darse entre iguales”, recuerda el orientalista
judío/palestino/gringo Edward Said, con Daniel Barenboim uno de los
seres que mejor conoció el conflicto israelí/palestino.
Igualmente es posible sostener que Colombia es hoy uno de los países más
peligrosos del mundo para defensores del medio ambiente: bueno, el
segundo más peligroso, apenas precedido por Filipinas que, en 2018,
desplazó a Brasil del tope en la vergonzante lista. (14) Uno de los
aspectos relevantes de dicho informe es que los defensores del medio
ambiente y de la Tierra, en notable cantidad representantes a su turno
de los pueblos autóctonos, fueron y son considerados, por el capitalismo
y sus áulicos/peleles de EEUU, como “terroristas, delincuentes o
criminales” por defender sus derechos, los de sus pueblos y los del
planeta, tal como lo denuncia ahora Vicky Tauli-Corpuz, relatora
especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de la ONU: casos de
Chico Mendes (1944-1988), en Brasil (15) , Bertha Cáceres, en
Guatemala, Francia Márquez, en Colombia, entre muchos otros a nivel
global.
Pero Colombia no es peligrosa hoy solo para defensores
del medio ambiente, líderes y lideresas comunitarios y sociales, niños y
mujeres y viejos, sino también para los educadores: prueba de ello,
profesores universitarios han sido amenazados por las Águilas Negras,
grupo anónimo cuyo liderazgo no es nada raro poder desentrañar, como ya
lo insinuó Gustavo Petro, y que hoy amenaza a los miembros del mayor
sindicato de educadores, FECODE. A través de un correo electrónico, al
que se tituló “pilas Fecode” el grupo armado ilegal/legal sostuvo: “Es
el momento de limpiar este país. Muerte a todos los colaboradores de las
guerrillas, llamados líderes sindicales y sociales. Malparidos que
apoyan y promueven las políticas izquierdistas al resto de la gente,
supuestamente que disque[sic] para defender los derechos humanos. En
verdad son guerrilleros camuflados entre los civiles.” (16) Alguien
sostiene, por ahí, que raro que las Águilas Negras amenazan a
“congresistas, periodistas y líderes sociales”, pero jamás amenazan a
dirigentes del Centro Democrático ni a ninguno de sus seguidores,
excepto a los de la llamada “oposición”: todos “guerrillos, comunistas”.
(17)
Para terminar, y regresando al punto de partida, habría
que establecer prioridades con respecto al exterminio de indios y al de
quemas deliberadas en el Amazonas brasileño y colombiano, espacio que,
según investigadores, contiene entre el 6% y el 9% del oxígeno del
planeta (18) . Hay que admitir el absurdo de la insaciabilidad
capitalista, en su pretensión de inundar al planeta de soya, carne e
insumos para biocombustibles arrasando, en el intento, con su
superficie; hay que admitir el absurdo de los juegos de guerra política,
que son más insultos entre políticos que verdaderos líos entre
naciones, cuando es la misma Tierra en que se libran dichas guerras la
que está amenazada; hay que admitir el absurdo de la voracidad
capitalista que amenaza la ecología mientras, a la par, se piense en
crear una agencia global que le haga frente a la amenaza
etnocida/ecocida de manera eficaz y decidida. El requisito de tal acción
quizás vaya en la dirección de lo que alguna vez fue “comunismo”:así el
ministro brasileño Araújo diga que “el cambio climático es un complot
marxista”. (19)
La crisis en la Amazonía, tanto
brasileña/colombiana como del orbe, no es solo ambiental: sobre todo, de
DDHH. Mientras la insaciabilidad del capitalismo con sus distintos
empaques, neoliberal, rabioso, antidrogas, rija los destinos de la
Humanidad, no hay duda de que se trata de una guerra contra los pueblos:
¿Truth Trump? ¿
Verdade Bolsonazi? ¿Non è vero, Varito? ¿Se
entiende que un día de guerra en Colombia cueste COP 22 mil millones, al
tiempo que se quiere implantar un modelo de “economía naranja”, detrás
del cual se esconde el completo descuido de la cultura, el arte, la
educación pública, la persecución a congresistas, periodistas y
maestros, el asesinato sistemático de líderes comunitarios y sociales,
el incremento desmedido del índice de feminicidios, la violación,
desaparición y/o muerte de niñas y niños? Quien quiera escuchar cuentos
de hadas en el infierno de la codicia/soberbia/prepotencia que aliste
sus maletas porque, como decía Kundera evocando Mayo/68, la vida está en
otra parte
Notas:
(1) Voz acuñada por el geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844
-1904),
bajo la influencia del biologismo/naturalismo del siglo XIX. Establecía
el nexo espacio/población, asegurando que la existencia de un Estado
quedaba garantizada una vez hubiera el suficiente espacio para atender
sus necesidades.
(2)The Fog of War – Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara (2003) o
La niebla de la guerra – Once lecciones de la vida de Robert S. McNamara,
documental de Errol Morris.La expresión “niebla de guerra” remite a la
incertidumbre que se cierne sobre un campo de guerra, una vez empieza el
combate: como al inicio de
El gran dictador, cuando Chaplin, despistado, entre la niebla y rodeado de enemigos, pregunta: “¿Captain, are You There?”
(3) Monedero, Juan Carlos.
El gobierno de las palabras.
De la crisis de legitimidad a la trampa de la gobernanza. UPN, Bogotá, 2005.
(4)
https://humanidades2historia.files.wordpress.com/2012/08/la-otra-historia-de-ee-uu-howard-zinn.pdf
(5)
https://www.elsoldemexico.com.mx/mundo/miles-de-indigenas-desaparecidas-y-asesinadas-una-crisis-en-eeuu-1925225.html?fbclid=IwAR3V-99ItHFpsCJPLX5WQA0ffL-4GQ4vNSky-HeYA0fSOx-nMa_OTT5AKdY
(6) Zinn, Howard.
La otra historia de EEUU. PDF, 512 pp.: 95.
(7)
https://www.elespectador.com/opinion/pacto-secreto-entre-el-uribismo-y-marquez-columna-879102
(8)
https://www.democracynow.org/es/2019/9/3/titulares/colombia_ex_farc_rebels_killed_in_bombing_raid
(9) Brando, Marlon. En colaboración con Robert Lindsey. Anagrama, Barcelona, 2000, 465 pp.: 384-385.
(10)
https://www.youtube.com/watch?v=K_IsdzW6_wg
(11)Hueso, Ángel Luis.
El cine y el siglo XX. Ariel Historia, Barcelona, 1998, 267 pp.: 111.
(12)
https://noticias.canalrcn.com/nacional-pais/new-york-times-senala-al-gobierno-duque-sabotear-el-acuerdo-paz-las-farc?fbclid=IwAR0h3jZuC_BIoI5krFg9Uak91EWA03im7SvVym4UCy3jWWRqHN9SpRaJXjA#.XWg9Qe-t_F4.facebook
(13)
https://www.youtube.com/watch?v=nvsjdE-ENuA
https://www.youtube.com/watch?v=ODzpSvxNpZY
(14)
https://noticias.canalrcn.com/nacional-pais/colombia-el-segundo-pais-mas-peligroso-del-mundo-defensores-del-medioambiente
(15) John Frankenheimer realizó en su homenaje el filme, para TV,
The Burning Season – The Chico Mendes Story (1994) o
Una temporada ardiente – La historia de Chico Mendes, con Raul Julia en el papel del líder medioambiental.
https://www.youtube.com/watch?v=xuBU-wfkrzg&fbclid=IwAR0cFkLU1cShfN32PBerZo49T4mgPaPpGvBG4WsAKsSl0XH6BaswU3YBO1Y
(16)
https://www.elespectador.com/noticias/educacion/aguilas-negras-amenazan-miembros-del-comite-directivo-de-fecode-articulo-879316
(17)
https://www.elespectador.com/noticias/judicial/con-panfleto-aguilas-negras-amenazan-congresistas-periodistas-y-lideres-sociales-articulo-810219
(18)
https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/realmente-la-amazonia-es-el-pulmon-del-planeta-articulo-879337
(19)
https://larepublica.es/2019/01/13/ministro-brasileno-el-cambio-climatico-es-un-complot-marxista/?fbclid=IwAR2_QXWqSYtvBplJtR8ama17WBeD1fzE_paf6Q-QTwktfCTwPh5rgf8ciuE