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25 de mayo de 2020

Cuando una firma de la big pharma utiliza una pandemia... con fines financieros.

Por: William Bruno* / VientoSur.

La paciente llega a la sala de emergencias respirando tres o cuatro veces más rápido de lo normal, una respuesta fisiológica a la incapacidad de los pulmones para inyectar suficiente oxígeno en el organismo. La sensación es similar a la que experimenta una persona que se está ahogando. Está asustada. Desesperada. Me presento como médico de urgencias e intento asegurarle que se sentirá mejor con el oxígeno extra que la enfermera le está colocando.

A la paciente se le había diagnosticado Covid-19 e intentó recuperarse en su casa antes de que sus síntomas empeoraran, lo que la llevó a regresar al hospital. Me responde a una pregunta y sin aire, me dice: "¿Hay algún medicamento para esto?"

Como la mayoría de mis colegas, he pasado horas siguiendo la literatura médica sobre el Covid-19 para ver si hay algún tratamiento nuevo para pacientes como la que acabo de recibir.

Lamentablemente, la realidad es que no hay tratamientos probados y a pesar del considerable entusiasmo y ruido mediático, una gran parte de las investigaciones realizadas hasta la fecha no han dado resultados y han sido llevadas a cabo por empresas farmacéuticas movidas solamente por motivos financieros.

Muchas de las intervenciones realizadas hasta ahora suponen la adaptación de medicamentos existentes, como la cloroquina, un fármaco antipalúdico, o la ivermectina, un antimicótico, con la esperanza de que estos medicamentos puedan ser útiles para el tratamiento del nuevo coronavirus. Lamentablemente, los resultados han sido insatisfactorios. La inverosimilitud biológica de utilizar medicamentos desarrollados para tratar enfermedades no virales ha llevado a muchos clínicos y científicos a considerar estas intervenciones con escepticismo. Sin embargo, esto no ha sido obstáculo para que las autoridades (de los Estados Unidos) las presenten como opciones de tratamiento.

El remdesivir, un antiviral que había sido desarrollado para tratar la fiebre hemorrágica causada por los virus Ébola y Marburgo (un virus endémico en varios países africanos) es el último supuesto tratamiento de la lista que está provocando un gran revuelo.

El estudio inicial utilizado para justificar la utilización de esta molécula se basó en un pequeño grupo de pacientes de Covid-19. Aunque una gran proporción de los pacientes que tomaron el medicamento mejoró, no hubo un grupo de control para la comparación, lo que hizo imposible acreditar la mejora de remdesivir. Un estudio que está muy lejos de la norma aceptada para probar una nueva terapia: un ensayo controlado aleatorio, en el que un grupo de tratamiento recibe el nuevo fármaco y su resultado clínico se compara con un grupo de control que recibió medidas estándar o un placebo. Aun así Gilead, la compañía farmacéutica estadounidense, propietaria del remdesivir, exagera el éxito del estudio, suscitando esperanzas - y de paso la suba de la cotización de sus propias acciones.

La decisión de llevar a cabo un estudio basado en métodos dudosos como el descrito -y su posterior publicación en una de las principales revistas médicas del mundo- es el mejor reflejo de la desesperación de la comunidad médica en un momento de crisis, en el que se está dispuesto a sacrificar datos de calidad con tal de obtener resultados rápidos. Un punto de vista algo más crítico vería esto como una maniobra cínica destinada a generar entusiasmo por una droga sin correr el riesgo de un estudio negativo: en el que el grupo de tratamiento no muestra ninguna mejora significativa con respecto al grupo de control.

Se podría objetar la dificultad de llevar a cabo un ensayo clínico bien planificado, con grupos de tratamiento y de control, siendo que estamos bajo el peso de una pandemia mundial, donde una gran parte de nuestros recursos sanitarios -sobrecargados- se dedican a brindar una atención inmediata, lo que aleja la posibilidad de llevar a cabo grandes ensayos clínicos multi institucionales, que pasan a ser una segunda prioridad. A este respecto, el uso del remdesivir en otros contextos no deja de ser una lección instructiva.

En diciembre de 2019, un equipo de investigadores publicó los resultados de un ensayo controlado aleatorio (en el que se asigna al azar a los participantes un tratamiento experimental o a una terapia estándar) que comparaba la recuperación de aquellos pacientes que recibían remdesivir con otros tratamientos contra el Ébola. Lo asombroso de este estudio no es que los investigadores hayan podido utilizar un método de investigación tan riguroso, sino que lo hicieron en un Congo devastado por la guerra, durante una epidemia de Ébola.

Gilead, por su parte, ha empezado a realizar numerosos ensayos clínicos para evaluar más a fondo la eficacia del remdesivir en el tratamiento del Covid-19. El mes pasado (abril) se publicaron datos preliminares de un estudio del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas que mostraban que los pacientes infectados que recibían el medicamento sólo tenían un beneficio modesto en cuanto a la duración de la internación, pero no una reducción de la mortalidad. La revista médica The Lancet, tal vez en un intento de atenuar el exceso de entusiasmo, publicó datos de un ensayo controlado aleatorio aún no publicado en otras revistas, que refuta ese modesto beneficio y sugiere que el remdesivir puede, finalmente, no ser útil en los pacientes de Covid-19. A pesar de las limitaciones de los datos preliminares, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) anunció que autorizará el uso regular del medicamento en pacientes hospitalizados, alimentando el frenético rumor de que podría haber un tratamiento al alcance de la mano.

El reciente ensayo del remdesivir sobre el virus del Ébola en el Congo refutó estudios anteriores, metodológicamente inferiores, y sugirió que otros tratamientos eran en realidad superiores al remdesivir en el tratamiento del Ébola. Esto no quiere decir que la eficacia, o la falta de eficacia, del medicamento en el tratamiento del virus del Ébola pueda ser una prueba de su eficacia en el caso del Covid-19, un proceso patológico completamente diferente. Sin embargo, la historia de un nuevo tratamiento que parecía prometedor en los primeros estudios, y que resultó decepcionante en estudios posteriores más rigurosos, merece ser tenida en cuenta antes de utilizar el remdesivir como tratamiento contra el Covid-19.

Como todos los doctores, quiero decirles a los pacientes, como la que describí al principio, que tengo, en realidad, un medicamento para darle. Pero quiero saber que su indicación está basada en la ciencia médica y no en la codicia de las empresas o la imprudencia del pánico. Los investigadores que estudian el virus del Ébola en el Congo están demostrando que una calamidad no es una excusa válida para una ciencia negligente. De hecho, en tiempos de crisis como estos, la sociedad debe poder apoyarse en la ciencia médica como un bastión de racionalidad.

*William Bruno es médico de urgencias en el Centro Médico LAC+USC en Los Ángeles, California. Además de su trabajo clínico en el departamento de emergencias, trabaja en la investigación de las intervenciones humanitarias y la ética de la investigación en situaciones de catástrofe.

Artículo publicado originalmente (en inglés) en Truthout: https://truthout.org/

Más información:

18 de mayo de 2020

“El racismo estadounidense crudamente expuesto”: una cantidad desproporcionada de afroestadounidenses muere por COVID-19.

Por: Amy Goodman / Democracy Now!

El coronavirus está devastando la población afroestadounidense, que está sufriendo desproporcionadamente los efectos letales del virus como resultado de una profunda desigualdad racial. En Estados Unidos, la gente negra tiene más probabilidades de padecer problemas de salud crónicos y menos acceso a un seguro médico. Además, una buena parte de las y los trabajadores que realizan tareas de primera necesidad y todavía siguen yendo a trabajar en medio de la pandemia son afroestadounidenses.

Para conocer más sobre este tema, vea la conversación que tuvimos el 9 de abril con la Dra. Camara Phyllis Jones, expresidenta de la Asociación Estadounidense de Salud Pública. Recientemente publicó un artículo en la revista Newsweek, titulado “Coronavirus Disease Discriminates. Our Health Care Doesn’t Have To” (La enfermedad del coronavirus discrimina. El sistema de salud no tiene que hacerlo).

Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Transmitiendo desde el epicentro de la pandemia, la ciudad de Nueva York. Soy Amy Goodman con Nermeen Shaikh. Pasamos a hablar sobre el coronavirus y sus efectos devastadores en la población afroestadounidense, quienes están muriendo de manera desproporcionada por el virus en todo Estados Unidos.

En Michigan e Illinois, los afroestadounidenses componen del 14% al 15% de la población pero representan el 41% de las muertes por COVID-19. Solo en Chicago, los afroestadounidenses, que son el 30% de la población, suman el 70% de las muertes. En Luisiana, uno de los focos del virus en el país, los afroestadounidenses representan un tercio de la población pero el 70% de las muertes por COVID-19.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien hace poco llamó al virus el “gran nivelador”, dijo que las personas negras representan el 18% de las muertes a pesar de comprender el 9% de la población en el estado. La comunidad latina representa el 29% de la ciudad de Nueva York pero el 34% de las muertes, muchas de ellas en Queens, la comunidad más diversa del país. Es posible que el número real de muertes por COVID-19 nunca se conozca, ya que muchos, a menudo indocumentados o al margen de la sociedad, mueren en casa sin ser contabilizados.

Para hablar más sobre este tema está con nosotros Camara Phyllis Jones, médica general, epidemióloga, expresidenta de la Asociación Estadounidense de Salud Pública. Su más reciente artículo para la revista Newsweek se titula “El coronavirus discrimina. Nuestro sistema de salud no debería”. ¿Puede profundizar sobre este problema, Dra. Jones? ¿A qué atribuye este efecto tan dispar en la población afroestadounidense?

DRA. CAMARA PHYLLIS JONES: La pandemia de COVID-19 está exponiendo el racismo en EE.UU. de una manera totalmente nueva, porque los cuerpos de personas de color se están apilando tan rápido y en tales cantidades que estas muertes no pueden ser normalizadas o ignoradas. Y en esta pandemia el racismo está operando de dos maneras distintas: está aumentando el riesgo de exposición al virus y ha aumentado la vulnerabilidad a éste. Está aumentando la exposición al virus porque, debido a la forma en que el racismo, el cual determina las oportunidades y asigna valor a las personas, ha estructurado nuestras oportunidades educativas y oportunidades de trabajo, tenemos empleos de mayor riesgo, infravalorados y de bajos ingresos. Hacemos parte de la fuerza laboral esencial que no está recibiendo la atención que debería y evidentemente no tenemos la protección completa necesaria. El racismo ha aumentado nuestra vulnerabilidad a este virus, porque el hecho de vivir en comunidades segregadas racialmente, cuyos recursos están segregados, sin acceso adecuado a alimentación y segregadas por el racismo ambiental y la exposición a desechos tóxicos hace que llevemos en nuestros cuerpos todas estas enfermedades: diabetes, presión arterial alta, enfermedades renales, asma, que agravan los efectos del virus en quienes lo contraen y aceleran la muerte a causa de este.

NERMEEN SHAIKH: Dra. Jones, incluso antes… Hemos mencionado las estadísticas en todas partes, pero en Chicago, incluso antes del inicio de la pandemia, la esperanza de vida de la población afroestadounidense era de casi nueve años menos que las personas blancas que viven allí. En su opinión, Dra. Jones, ¿qué se puede hacer ante esto? ¿Qué medidas se deben tomar para compensar la vulnerabilidad desproporcionada de los afroestadounidenses y de la comunidad latina ante esta emergencia sanitaria?

DRA. CAMARA PHYLLIS JONES: Sí. Gracias por esa pregunta. No podemos ver estas estadísticas y simplemente encoger los hombros o decir: “Bueno, eso era de esperarse”. Tenemos que actuar. Y debemos hacerlo teniendo en cuenta ambas circunstancias. Me preguntó sobre qué hacer cuando reconocemos que históricamente nos enfermamos más y morimos más rápido. Lo que eso implica, si de verdad reconocemos ese problema, es que tenemos que garantizar los recursos de salud en esas áreas donde ya se anticipa una alta tasa de mortalidad. No debería haber afroestadounidenses, quienes ya padecen todas estas enfermedades, viviendo en comunidades donde no solo hay carencia de suficientes pruebas de detección sino también de acceso adecuado a respiradores y recursos sanitarios en general. Así que debemos proporcionar recursos de acuerdo a las necesidades. Y ya podemos predecir esas necesidades.

En cuanto a la vulnerabilidad, el otro punto que es muy necesario mencionar, es que veremos en las noticias a personas tratando de decir, de distintas formas, que “si tenemos que racionar los respiradores, entonces tal vez deberíamos excluir a las personas que tengan diabetes u otra enfermedad”. No podemos permitir que esto ocurra. En primer lugar, no deberíamos tener que trabajar en un escenario de escasez, porque no hay razón para que haya escasez. Debemos rechazar eso. Obviamente si hay un respirador y tres pacientes, nunca debería ser un factor si “esta persona tiene diabetes o una enfermedad cardíaca” al momento de asignarlo. Creo que si llegamos a ese punto debemos distribuir aleatoriamente esos recursos. Debemos valorar a todos los individuos y poblaciones por igual. Ese es uno de los tres principios básicos para lograr igualdad en la salud.

AMY GOODMAN: Camara Phyllis Jones, quiero hacerle una última pregunta y luego haremos la segunda parte para publicarla en democracianow.org. La grave escasez de pruebas ha comprometido por completo la respuesta de la salud pública en este país. Usted ha hablado sobre el hecho de que esto discrimina a los afroestadounidenses, ¿dónde, si es posible, puede la gente obtener una prueba de diagnóstico?

DRA. CAMARA PHYLLIS JONES: Sí, eso es verdad, ¿dónde pueden hacerse pruebas? Debo decir que la manera caótica en la que hemos manejado la realización de pruebas nos está afectando a todos. Está afectando nuestra capacidad de alterar el curso de la epidemia. La manera en que estamos usando las pruebas en este país ahora solo sirve para confirmar el diagnóstico de forma muy limitada, casi mecánica, persona por persona, y solo en el entorno médico. Lo que nosotros…

AMY GOODMAN: Nos quedan 20 segundos.

DRA. CAMARA PHYLLIS JONES: Lo que necesitamos hacer en realidad es buscar a todos los que tienen la enfermedad y realizar pruebas públicas de salud. Realizar pruebas a aquellas personas con síntomas. Realizar pruebas a aquellos que no tienen síntomas, para así poder distribuir nuestros recursos e identificar y aislar a las personas que tienen la enfermedad antes de que presenten síntomas y puedan propagarla. También hacer un rastreo de contactos. Esto por el bien de todos nosotros. De esa manera, no documentamos la epidemia, sino que podemos cambiar el curso de la misma.

AMY GOODMAN: Camara Phyllis Jones, queremos agradecerle por estar con nosotros. Tendremos una segunda parte y la publicaremos en democracynow.org. Médica general, epidemióloga, expresidenta de la Asociación Estadounidense de Salud Pública, actualmente es catedrática adjunta del Instituto Radcliffe para Estudios Avanzados de la Universidad de Harvard. Con esto finalizamos nuestro programa de hoy. Gracias a todo el equipo que hace posible este programa. Somos Amy Goodman y Nermeen Shaikh.


Traducido por Gabriela Barzallo. Editado por Iván Hincapié.

4 de octubre de 2019

Los cuatro proyectos ganadores del Premio Gabo 2019.

Este resumen no está disponible. Haz clic aquí para ver la publicación.

11 de septiembre de 2019

"Entierra mi corazón en Wounded Knee", historia de un etnocidio.

Por: Luis Carlos Muñoz Sarmiento / Rebelión.

A Valentina en su vigésimo séptimo natalicio.

Con el actual etnocidio en la Amazonía por cuenta de la esquizofrenia del poder, representada en Brasil por Jair Messias Bolsonazi y aquí por Varito y el vínculo narcos/paras, recobra una vigencia que aterra el filme  Bury My Heart at Wounded Knee (2007) , del canadiense Yves Simoneau. Inspirado en el texto histórico, no novela, de Dee Alexander Brown, basa su filme para TV entre otros recursos en el de la fotografía, como lo evidencian las viñetas que encabezan cada uno de los relatos contados por la blanca Elaine Goodale, el indio Ohiyesa, el senador Henry Dawes, los jefes indios YotankaTatanka, en lakota Toro Sentado, Red Cloud, Tasunka Witko o Crazy Horse, American Horse, el presidente Ulysses Grant, el General Sherman, el coronel Custer. Uno de los primeros puntos de conflicto entre blancos e indios se da en la batalla de Little Big Horn en la que, preciso, muere Custer, uno de los blancos asesinos de indios, al lado de Buffalo Bill o William F. Cody, el explorador pionero en quitar el búfalo al indio como medida de exterminio, igual que el “presidente” Andrew Jackson, Daniel Boone y Kit Carson, a quienes Marlon Brando, defensor de los indios, cita en su autobiografía como sus verdugos. Como luego se le quitaría el agua al pez y ambos al guerrillero,así como hoy la comida al pueblo, para liquidarlo a punta de sed y de hambre, siempre con el patrocinio de las transnacionales, asociadas a carteles y a paramilitaresde acuerdo con la canadiense Dawn Marie Paley, y de la única compañía que no es tal: la CIA.

El filme, hecho para TV, comienza con el asedio de los Casacas Azules a una aldea Oglala Sioux, continúa cuando el 25de junio de 1876 los sioux vencen al teniente coronel George Custer en la batalla de Little Big Horn, en la que mueren 270 de sus soldados y termina con la Masacre de Rodilla Herida que da título al filme, la que en verdad ocurrió a fines de 1890. Aun con sus imprecisiones históricas, el drama, filme histórico o western de Simoneau (Québec, 1955), es contundente en su ficción, la que por primera vez cuenta la historia desde las víctimas: los más de 300 sioux que fueron masacrados el 29 de diciembre de 1890 por los Casacas Azules, que así daban el acostumbrado cierre a una execrable faena de exterminio. La que ahora se recrea básicamente en dos continentes, América y África, con el recurso adicional a las quemas deliberadas para obtener, al cabo, terrenos despojados para rutas de drogas, un incremento en la producción de biocombustibles, el monocultivo de soya para ampliar el mercado cárnico, entre la transnacional gringa de alimentos Cargill y la mayor empresa cárnica brasileña, JBS, del mafioso corrupto Joesley Batista. El cineasta parte del libro homónimo de Brown, que comienza con la larga marcha de los navajos y se cierra, 30 años más tarde, con la masacre citada. Lapso en el que los nativos gringos perdieron vidas y tierras frente a la expansión del hombre blanco. Apenas se habían establecido los refugiados en la “seguridad” de la “frontera india permanente” (FIP), los soldados comenzaron a marchar hacia el Oeste a través del Territorio Indio, cuenta Brown: “Los hombres blancos de EEUU (que tanto hablaban de paz, pero poco parecían practicarla) estaban marchando hacia la guerra contra los hombres blancos que habían conquistado a los indios de México.”

Para entonces, 1849, cuando termina la guerra con México, que había empezado en el 45, EEUU tomó posesión de un vasto territorio que iba desde Texas hasta California. Todo esto se encontraba al Oeste de la FIP. En la invasión de 1946 a México, EEUU se apropia de Colorado, Arizona, Nuevo México, Nevada, Utah y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma: en total, de 2 millones 100 mil Km2 (el 55% de México), lo que dio en llamarse “la Cesión Mexicana”. A cambio, el Gobierno gringo se comprometió a pagar USD 15 millones. Para justificar las violaciones de la FIP , los políticos en Washington inventaron el Destino Manifiesto (1845) , término que llevó la ambición por las tierras a un Altísimo plano: creyeron que de allí venía el designio, del Altísimo y que, ya antes, con la Doctrina Monroe “América [era] para los americanos”, claro, no para los gringos, porque ellos tienen un particular concepto expansionista del término, al estilo del queluego tendránlos nazis con su Lebensraum o Espacio vital , a partir de feb/1933 con la llegada de Hitler al poder (1) . Los EEUU, poblados por inmigrantes, y en particular por europeos y sus descendientes, estaban al parecer señalados por el Destino, según sus dirigentes, para gobernar a toda América. De ahí el gentilicio, con su tácita justificación, que en adelante se esgrimió: el de americanos. Hecho que lleva a la Doctrina Monroe (1823) y al eslogan ya citado “América para los…”

La Doctrina fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida a James Monroe en 1823, esto es, en rigor, no por el quinto presidente, sino por su sucesor, o sea, sí hay quinto malo. La cosa lleva luego al llamado Plan Marshall, en honor a George, el Secretario de Estado, y diseñado principalmente por el Departamento de Estado, en especial por William Clayton y George Kennan, bajo el mando de Harry Truman, en 1947: más que un plan económico para la reconstrucción de Europa, y en particular de Alemania, un plan político para arrodillar a su antiguo/simulado enemigo: véase la alianza entre Adolf Hitler y Albert Watson, presidente de IBM para repartirse los dividendos sobre las víctimas de guerra, en 1936, en el documental The Fog of the War, 2003, o La niebla de la guerra, de Errol Morris (2), y para exterminar al fantasma del comunismo en el mundo a fin de que este fuera solo para los americanos, bajo el eufemismo de la Guerra Fría: término que, para el profesor Juan C. Monedero, es la III Guerra Mundial pues “oculta la enormidad de víctimas que implicó” y que convendría mejor llamarse II Guerra Interimperialista, “toda vez que estuvo motivada esencialmente por las tensiones de dominación imperial de los actores implicados” (3) y (no) por último, en los 70, el gentilicio llevará al sarcasmo de Piero en… Ellos nacen ancianos y van enniñeciendo/ a través de la vida/los americaaa… [y parte la palabra, para hacer el énfasis en…] anos.

Todo esto para señalar que los americanos, y toda su ascendencia, de los que habló Gangs of New York (2002) o Pandillas de NY, de Scorsese, para referirse al oscuro y dudoso origen de la ciudad llamada primero New Ámsterdam y, por ende, al turbio origen del país que al inicio quiso ser un continente, luego el mundo y, ahora, Mr. Universo, creían ser la raza dominante y, por ello, responsables de los indios: incluidos, claro, sus tierras, bosques y, sobre todo, riquezas naturales, fauna, flora y minerales. Estas, entregadas a perpetuidad en 1868, con el Tratado Laramie, pero que cuatro años más tarde comenzaron a ser zona de codicia blanca. Hay que recordar que las Black Hills fuera de considerarse tierras sagradas por las etnias, eran un terreno reclamado por los Lakota a los Cheyenes, a los que finalmente vencieron en 1776. Cuando concluye la Guerra de Nube Roja, nombre tomado del líder Red Cloud citado al inicio, las Colinas negras fueron incluidas en la gran reserva Sioux, donde a su vez los no indígenas quedaron excluidos. Aunque a menudo fueron consideradas “terra incógnita”, la expedición del general Custer, en 1874, muy pronto disiparía los rumores sobre el oro que había en dichas montañas. Para entonces, la economía gringa enfrentaba la Gran depresión de 1873 y los colonos, blancos, no sobra decirlo, desataron una fiebre del oro en ellas (de ahísurgió La quimera del oro, 1925, de Chaplin) que a todas luces violaba el Tratado Laramie y la Ley Federal. Las continuas incursiones en terreno Lakota, así como la desidia/impotencia del ejército gringo para evitarlas, hizo que Toro Sentado y Caballo Loco, entre otros, les declararan la guerra a los invasores y al Gobierno. La Administración de Ulysses Grant creó, de forma deliberada, esta guerra a causa de la fiebre del oro, con el fin de que la economía saliera del Crack de entonces, como aseguran muchos historiadores, no oficiales, entre ellos Howard Zinn, autor de La otra historia de EEUU – Desde 1492 hasta el presente. (4)

De ahí surge el conflicto que Simoneau sintetizó en 132 minutos y a través del cual mostró las diferencias entre los Sioux y el Gobierno gringo, con la mediación, siempre interesada, fraudulenta, mezquina, del senador, o sea, político, Henry Dawes. Hecho que arrojó la historia de un etnocidio, que llevó en 1973 a una nueva insurrección y en 1980 al fallo de la Corte, según el cual la toma de las Black Hills violaba tratados firmados con los Sioux. Ello va sin decir, claro, de los millares de mujeres indias desaparecidas o asesinadas a las que poco se cita. (5) Hecho directamente relacionado con el Removal Act, la abusiva y criminal Ley de 1830 que autorizaba el desplazamiento forzado de las tribus para apropiarse de sus tierras y por la que, hasta hoy, no paran los asesinatos, las desapariciones ni los despojos. Igual a lo que pasa hoy en Colombia con el capitalismo que se dice actúa para desaparecer el tráfico de drogas, pero que en realidad es una guerra contra el pueblo, como lo demuestra la investigadora canadiense Dawn Paley en su libro Capitalismo Antidrogas. Una guerra contra el pueblo(2018), útil para desnudar, de paso, muchos de los mitos que acompañan el discurso incendiario, falsamente castrochavista, auténticamente guerrerista y ciertamente neoliberal.

Pero, como señalan los créditos finales del filme de Simoneau, la Corte se negó a devolverles la tierra y, a cambio, ordenó pagar compensación. “Ese fallo, que ahora vale más de 600 millones de dólares, sigue sin ser reclamado…” y sobre el que, basado en la mayoría, el juez Blackmun escribió: “Un caso más maduro y podrido de tratos deshonestos, no será hallado jamás, probablemente, en toda nuestra historia”: “Se equivocó la paloma [Blackmun], se equivocaba”, diría el poeta pues luego han venido casos más maduros y podridos de tratos deshonestos que, si se los citara, reventarían estas páginas. Aun así, los Sioux, por su parte, no aceptarán deponer su reclamo de las Black Hills, un lugar que consideran sagrado. Entre los numerosos casos posteriores, cabe citar el de los indios Creek, los mismos que ocupaban la mayor parte de Georgia, Alabama y Misisipi y al que se refiere Howard Zinn: “En 1813 algunos de sus guerreros mataron a 250 personas en Fort Mims y seguidamente las tropas de [el presidente] Jackson quemaron un poblado creek, matando a hombres, mujeres y niños. Jackson estableció la táctica de establecer recompensas en tierras y botín.” (6) Como hace hoy el subpresidente ofreciendo “3.000 millones de pesos” por cada uno de los ex FARC, Iván Márquez, Jesús Santrich, Romaña, El Paisa, quienes es probable que, de común acuerdo, con el otro paisa, resolvieron enmontarse de nuevo, como ha conjeturado Cristina de la Torre en su columna ¿Pacto secreto entre el uribismo y “Márquez”?, de El Espectador. (7) Lo que, a su vez, se ha convertido en una especie de orden tácita para que, en adelante, ex rebeldes FARC o inocentes sean asesinados alevosamente, bombardeados, como empieza a verse: tal como ha querido el uribismo y sus diez millones de ciegos, cautivos y muertos/votantes. (8)

Después de todo esto, tal vez lo único que pueda reconfortar sea que Entierra mi corazón en Wounded Knee es un filme que gracias al guionista y al director permite conocer una versión más fiel a la historia real, no oficial, del que ha sido hasta el presente uno de los episodios más aberrantes de racismo, discriminación, xenofobia, en fin, intolerancia, en la historia de la Humanidad. De ella uno de los testigos inocultables ha sido el cine,a excepcióndel trabajo de Simoneau que contra la apariencia no es ficción.Como lo confirma un decidido defensor de la causa india, el actor y director Marlon Brando, en su autobiografía, coescrita con la colaboración de Robert Lindsey, Las canciones que mi madre me enseñó: “Desde su nacimiento, Hollywood difamó a los indios en películas como El prófugo. John Wayne probablemente causó más daño a los indios que el general Custer en toda su vida, al proyectar la imagen estúpida de un blanco valiente que lucha en la frontera contra los salvajes ateos. Hollywood necesitaba malos, y los indios pasaron a ser la personificación del mal. Pero el trato que hemos dado a los indios solo es un hilo del tapiz formado por la depravación humana. Además de la extraordinaria capacidad del hombre para pensar, existe un aspecto irracional de su mente que lo lleva a desear la destrucción en nombre de lo que considera su propia raza [la única es la Humanidad]. Darwin describió la necesidad instintiva, en los individuos de todas las especies, [antes lo hizo Lamarck] de proteger y perpetuar su propio grupo, pero el ser humano es el único animal que conozco que causa daño conscientemente a otros individuos de su propia especie. Cuando era joven y ayudaba a recaudar fondos para Israel [debiendo hacerlo para Palestina], quedé desconcertado por lo que en aquel momento era para mí un gran misterio: cómo era posible que alemanes en apariencia normales y corrientes ametrallaran a niños inocentes o encerraran a miles de personas en las cámaras de gas. Parecía increíble que los seres humanos pudieran hacerse semejantes cosas. Pero, a lo largo de mi vida ha quedado claro que somos capaces de cualquier cosa en nombre de nuestro propio grupo; se trata de una animosidad inmutable, es el resultado de millones de años de evolución.” (9) No, Mr. Brando, de involución. Y disculpe la necesaria/rotunda aclaración, como para que no sigan repitiéndose los errores de la guerra. McNamara en su Lección N° 2, La racionalidad no nos salvará, de La niebla de la guerra, sobrelo sabido: la guerra acaba cuando ya ha pasado por pueblos y ciudades sembrando muerte y destrucción. “Pues esa es la lógica de la guerra. Si la gente no muestra sabiduría, chocará como topos ciegos y comenzará la aniquilación mutua.” Asíreitera McNamara en el documental de Morris. (10)

El exterminio de indios hoy es el de ayer, si se considera el siguiente testimonio de alguien que por esas extrañas paradojas de la vida, justo en Wounded Knee, Dakota del Sur, presenció el levantamiento de un chippewa y un sioux, en 1973; testimonio a través del cual es posible inferir cómo han operado siempre los poderosos frente a los pueblos primigenios, cómo ante su propia debilidad actúan con arrogancia/soberbia frente a quienes conocen, defienden y protegen como nadie la superficie terrestre, la Pachamama: “Dennis Banks, un indio chippewa, y Russell Means, un sioux corpulento y apuesto que guarda un sorprendente parecido con Gail [Gall] (uno de los más grandiosos guerreros sioux), fueron individuos notables. Ambos, al abandonar la reserva, dejaron atrás sus raíces y su cultura para intentar vivir en el mundo exterior; ambos se sintieron en problemas fuera de la reserva y tuvieron que aceptar trabajos humillantes, pues era lo único que podían conseguir. Al igual que otros indios que abandonaron las reservas, se enfrentaron con un racismo que es, tal vez, el más atroz de todos:fueron víctimas no solo de la discriminación en los trabajos y en el tema de la vivienda, sino también de la indiferencia. La corriente principal de la cultura [estadounidense] los considera nulidades, y la gente los trataba como si no existieran. Dennis y Russell se encontraban en Minneapolis y descubrieron que compartían un problema: aunque habían abandonado las reservas, eran incapaces de dar la espalda a su propia cultura. Dieron un giro rotundo y decidieron volver a entrar en ella, y con otros indios fundaron el AIM [Movimiento Indígena Americano: al que el FBI acosó e intentó eliminar], que pronto se expandió por todo el país, para presionar al gobierno a que cumpliera los tratados y las promesas. El FBI, otras agencias federales, los rancheros y los vigilantes blancos —que en algunos casos se aliaban con títeres corruptos de las tribus que intervenían en elecciones amañadas— lanzaron una guerra contra el AIM que fue una mezcla del mccarthysmo [parnellismo: J. Parnell Thomas fue quien realizó el trabajo sucio del Comité de Actividades Antipatrióticas y Joseph McCarthy quien cobró los dividendos políticos] (11) moderno y el tipo de campaña armada que un siglo antes estuvo a punto de exterminar a los indios. Con grupos de choque, helicópteros armados, vehículos blindados y un aparato judicial a menudo con prejuicios a favor de los blancos [= sistema Lawfare de hoy, craneado en el Think Tank de Washington por sujetos como Mark Weisbrot], el Estado empleó todos sus recursos a fin de eliminar el AIM. Se gastaron millones para investigar la muerte de blancos asesinados durante los conflictos; ahora bien, cuando se trataba de la muerte de indios, el Departamento de Justicia, la Agencia de Asuntos Indios y las autoridades locales casi siempre cerraban los ojos; una vez más, trataban a los indios como si fueran menos que seres humanos.”

“A principios de 1973, cuando alrededor de doscientos miembros de la AIM ocuparon la población de Wounded Knee en la reserva de Pine Ridge, en Dakota del Sur, estuve incondicionalmente junto a ellos. Lo único que quería era que el gobierno permitiera celebrar elecciones libres para elegir a los líderes tribales, que se investigaran los abusos dentro de la Agencia de Asuntos Indios y […] revisaran todos los tratados indios. Ocuparon la población durante 71 días antes de conseguir la promesa incondicional de que sus demandas serían atendidas, promesa que solo se cumplió en parte. Si hubiera sido cualquier otro grupo el que resistía —el SLA [Simbiotic Liberation Army, Ejército Simbiótico de Liberación, famoso por el secuestro de Patricia Hearst: N. de laT. Elsa Mateo],los militantes negros o algún culto religioso excéntrico, por ejemplo—, creo que los habrían atacado y asesinado. Pero la fascinación de Hollywood por los indios había tenido un efecto benéfico: gracias a las películas son famosos internacionalmente y estoy seguro de que el gobierno se refrenó porque era consciente de que el mundo entero consideraría aberrante otra matanza de indios.” […]

“A principios de 1975, Dennis Banks me pidió que viajara a Gresham, en Wisconsin, donde un grupo de indios menomine se había apoderado del edificio desocupado del noviciado de los hermanos de la orden alexiana. Afirmaban que se hallaba en un terreno arrebatado ilegalmente a su tribu y exigían su devolución. Cuando llegué a Gresham, un pelotón de la Guardia Nacional provisto de cascos se encontraba en un lado, y en el otro había un ejército andrajoso de peones agrícolas que asomaban sus rifles por las ventanillas de sus camionetas. Más tarde me enteré de que algunos de ellos eran del Ku Klux Klan. […] No sé por qué me dejaron entrar, aunque los funcionarios del Estado decían que esperaban que yo y el padre James Groppi, un sacerdote católico maryknoll […] logramos poner fin a la disputa sin que hubiera derramamiento de sangre.”

“Atravesé clandestinamente el perímetro militar […] hasta llegar a un mundo extraño e irreal. En el recinto se escondían treinta o cuarenta menomines, dos o tres de los cuales tenían heridas de bala; parecían agotados, pero estaban decididos a no rendirse. Muchos de ellos llevaban escrita en sus camisetas o tatuada en los brazos la consigna ‘Escritura o Muerte’. No cabe duda de que estaban dispuestos a morir si no se cumplían sus demandas. Era pleno invierno y hacía mucho frío. El suelo estaba cubierto por casi un metro de nieve, y en el interior no había luz, calefacción ni agua. El gobernador había ordenado que se cortara la electricidad, el sistema de calefacción había fallado, las tuberías estaban congeladas, los lavabos no funcionaban y el olor era espantoso. De vez en cuando se oían disparos, algunos realizados por los peones y otros por los indios. No había dónde dormir, así que me acurruqué en el alféizar de una ventana y dormité hasta que alguien me despertó y me condujo a una habitación donde había una chimenea encendida y en la que un niño indio que había recibido un disparo en la pierna era atendido por un médico […] Durante toda la noche los helicópteros de la Guardia Nacional habían sobrevolado el edificio, dirigiendo la luz de sus reflectores de un lado a otro en busca de algún indio perdido y proporcionando […] un blanco fácil a los peones borrachos y prontos a disparar. Los indios jóvenes que se hacían llamar ‘perros soldados’ […] se cubrían con sábanas y corrían de un lado a otro de la nieve; de vez en cuando disparaban contra los peones. Un anoche colocaron al niño herido sobre una camilla, lo taparon con una sábana y salieron a toda prisa con la intención de llevarlo a […] recibir tratamiento médico, pero unos 40 minutos más tarde regresaron con el niño aún en la camilla. Al quedarse quietos y camuflarse con las sábanas, habían evitado ser divisados por los helicópteros, pero cuando avanzaban por la nieve, el indio que iba delante miró hacia la derecha y vio dos pelotones de guardias armados. Giraron y retrocedieron […]; cuando estaban […] a salvo, uno de ellos comentó: ‘—Ahora sé por qué nos llaman AIM; significa: “[Pendejos] en Movimiento”. [Assholes In Movement, en inglés]. Unos minutos más tarde volvieron a salir en otra dirección y al final consiguieron asistencia médica para el niño.”

La razón de incluir lo citado, es por lo que viene en el relato de otro amigo de los indios acerca de su sentido de armonía/unidad, la fe en que todo está interrelacionado, el creer que cualquier expresión de vida tiene un fin, su claro/puro sentido de democracia, la manera de elegir a sus jefes con transparencia y no a punta de dedocracia, evitando de paso el nepotismo, pero la traición final no: “Corrían rumores constantes de que el gobierno había ordenado que la Guardia Nacional recuperara el edificio del noviciado, lo cual sin duda habría significado derramamiento de sangre. Pero al igual que todos los indios que he conocido los que se hallaban en el noviciado sometidos al ataque bromeaban, al margen de las circunstancias y aunque fueran alcanzados por los disparos. Hablamos mucho y fue durante aquellos momentos cuando me di cuenta de lo unido que estaba a su filosofía de la vida y del paralelismo que había entre la de ellos y la mía. En términos de religión y filosofía supongo que estoy más cerca de lo que creen los indios que de cualquier fe convencional. Su esencia es un sentimiento de armonía y unidad, la creencia de que todo lo que existe en la tierra —el medio ambiente, la naturaleza, la gente, los árboles, la tierra, el viento, los animales— está interrelacionado, y que cualquier manifestación de vida tiene un fin y ocupa un lugar. Los indios también creen que nada es intrínsecamente malo; todos estamos en el mismo ciclo de la vida, y en realidad no existe la muerte, sino solo la transformación. Aplican lo que en muchos sentidos es una forma pura de democracia: las decisiones importantes se toman de manera colectiva gracias al consenso al que se llega enlos consejos y los jefes son elegidos por sus méritos; el solo hecho de que un joven guerrero sea hijo de un jefe no significa que sucederá a su padre a menos que se lo haya ganado por méritos propios. Históricamente, a menudo los indios recurrieron a un líder distinto que, a su juicio, protegería sus intereses, por ejemplo, a los grandes cazadores que poseían sabiduría, como Toro Sentado y Caballo Loco [no Salvaje], dos de los grandes jefes asesinados en la versión [gringa] de la Solución Final. […] Todo había terminado, salvo por un detalle: al final los indios fueron a la cárcel, pero no consiguieron la escritura [los documentos de propiedad colectiva]. Una vez más habían firmado un tratado con el hombre blanco y éste no lo había cumplido. El episodio de Gresham fue una metáfora [que aplica para lo que sucede hoy en muchas partes]más de las relaciones centenarias entre el hombre blanco y los indios. […] Al relato de Marlon Brando no podría faltarle su aclaración en torno al triunfo de los indios frente al blanco, los DDHH de mujeres, gays y demás, ni su retractación final en torno a Israel, a la par que se descuida a los nativos: “Creo que el triunfo de los indios es inevitable. Una sociedad no puede seguir afirmando que está a favor de ampliar los derechos de las mujeres o de los homosexuales, ni seguir gastando su riqueza para ayudar a un país como Israel a reclamar sus tierras históricas, y en cambio no hacer nada por sus propios nativos.” (2000: 389-391-392-393-394-395-398-401)

En conclusión, bastantes efectos se derivan del filme Entierra mi corazón en Wounded Knee, en su mayoría poco alentadores para el futuro de la especie humana. Así, el genocidio de las tribus originarias, los incendios y las quemas deliberados en la Amazonía, brasileña y colombiana, no son sino la repetición del etnocidio/ecocidio de 100 millones de indios que fueron masacrados, en EEUU (como ya antes 80 millones porla conquista española), por Andrew Jackson, George Custer, Buffalo Bill, entre muchos otros, con idénticas intenciones a las usadas hoy por Bolsonazi/Uribe/Duque/Macri/Piñera y CIA: ocasionar un desplazamiento forzado y masivo, para dejar los territorios libres, a fin de fomentar la ganadería extensiva; incrementar el extractivismo, todo al servicio del capital transnacional, tan claramente asociado al narcotráfico, a los carteles mexicanos, Sinaloa, Los Zetas, Jalisco; y hoy expandir las rutas del mismo, no de controlarlas ni, mucho menos, acabarlas, como tanto cacarean los gringos con sus más de 80 bases en América Latina: 13 de ellas en Brasil, 9 en Colombia y otras tantas en Argentina, gracias a apócrifos “acuerdos de cooperación bilateral y cultural”, respaldados por Trump y Netanyahu, entre otros siniestros personajes: ¿para qué han servido? Justo no para controlar el narcotráfico, pues eso no interesa, sino para detener los flujos de droga y de dinero a fin de agilizar el acopio de recursos, que en un 70% son los que colman las arcas de los bancos gringos y robustecen un capitalismo teóricamente antidrogas y prácticamente una guerra contra los pueblos. Con un plus negativo adicional: borrar del mapa toda disidencia, ejercer la censura mediática y de los organismos de memoria histórica, debilitar la educación pública y la cultura, someter todo foco de disidencia política o de oposición, continuar la inclemente/repugnante escalada de crímenes de líderes sociales y lideresas, dejando al garete niños, que más tarde serán fácilmente absorbidos como esclavos de las guerras a 30 o 50 años, y viejos, que en unos pocos años dejarán sus pensiones en las prestidigitadoras manos de un Estado que desaparece a sus “hijos” en el conflicto, en las EPS, en las urnas… funerarias. Los que luego son resucitados, por arte de mafia, para que voten por el que manda el dueño del platanal, con el gringo ahí, como decía Jaime Garzón.Lo queocurre, sotto voce, como en épocas de la Omertà siciliana, desde los tiempos de Andrés Pastrana hasta la actualidad con Uribe/Santos/Duque. Justo, éste último, el subpresidente de Varito, es señalado por el NYTde sabotear el “acuerdo de paz con las FARC” (12) : en realidad cese parcial de la guerra, como puede comprobarse actualmente, sin temor a equivocarse.

Como sin temor a equivocarse, se puede decir que el Gobierno le incumplió a las FARC en términos de acuerdos y de promesas. Así que el regreso de Iván Márquez, Santrich, Romaña, El Paisa y demás, sin ser fans suyos, ni más faltaba (ningún hecho justifica la vuelta a la guerra), era la única salida posible, desde su óptica. Hay que considerar, en primera instancia, la sistemática masacre de sus miembros: si un grupo no defiende a los suyos, ¿entonces a quién? En igual sentido, la reacción de guerreristas, milicos y paracos, es predecible: provocar una guerra que les sirva a todos, aun a costa del pueblo colombiano, como en EEUU a costa de los indios. Alguien ha dicho por ahí que las fuerzas militares nunca aceptaron la paz de Santos, porque figuraban en tal esquema como derrotados pues se rehúsan a aceptar que no pudieron con su histórico enemigo, aunque, eso sí, el general AlbertoMejía haya sacado pecho en RCN para decir que habían vencido a las FARC. (13) Y, ¿no se trataba de un acuerdo entre iguales, en el que ninguno debe subestimar al otro? Es claro que no. “La paz solo puede darse entre iguales”, recuerda el orientalista judío/palestino/gringo Edward Said, con Daniel Barenboim uno de los seres que mejor conoció el conflicto israelí/palestino.

Igualmente es posible sostener que Colombia es hoy uno de los países más peligrosos del mundo para defensores del medio ambiente: bueno, el segundo más peligroso, apenas precedido por Filipinas que, en 2018, desplazó a Brasil del tope en la vergonzante lista. (14) Uno de los aspectos relevantes de dicho informe es que los defensores del medio ambiente y de la Tierra, en notable cantidad representantes a su turno de los pueblos autóctonos, fueron y son considerados, por el capitalismo y sus áulicos/peleles de EEUU, como “terroristas, delincuentes o criminales” por defender sus derechos, los de sus pueblos y los del planeta, tal como lo denuncia ahora Vicky Tauli-Corpuz, relatora especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de la ONU: casos de Chico Mendes (1944-1988), en Brasil (15) , Bertha Cáceres, en Guatemala, Francia Márquez, en Colombia, entre muchos otros a nivel global.

Pero Colombia no es peligrosa hoy solo para defensores del medio ambiente, líderes y lideresas comunitarios y sociales, niños y mujeres y viejos, sino también para los educadores: prueba de ello, profesores universitarios han sido amenazados por las Águilas Negras, grupo anónimo cuyo liderazgo no es nada raro poder desentrañar, como ya lo insinuó Gustavo Petro, y que hoy amenaza a los miembros del mayor sindicato de educadores, FECODE. A través de un correo electrónico, al que se tituló “pilas Fecode” el grupo armado ilegal/legal sostuvo: “Es el momento de limpiar este país. Muerte a todos los colaboradores de las guerrillas, llamados líderes sindicales y sociales. Malparidos que apoyan y promueven las políticas izquierdistas al resto de la gente, supuestamente que disque[sic] para defender los derechos humanos. En verdad son guerrilleros camuflados entre los civiles.” (16) Alguien sostiene, por ahí, que raro que las Águilas Negras amenazan a “congresistas, periodistas y líderes sociales”, pero jamás amenazan a dirigentes del Centro Democrático ni a ninguno de sus seguidores, excepto a los de la llamada “oposición”: todos “guerrillos, comunistas”. (17)

Para terminar, y regresando al punto de partida, habría que establecer prioridades con respecto al exterminio de indios y al de quemas deliberadas en el Amazonas brasileño y colombiano, espacio que, según investigadores, contiene entre el 6% y el 9% del oxígeno del planeta (18) . Hay que admitir el absurdo de la insaciabilidad capitalista, en su pretensión de inundar al planeta de soya, carne e insumos para biocombustibles arrasando, en el intento, con su superficie; hay que admitir el absurdo de los juegos de guerra política, que son más insultos entre políticos que verdaderos líos entre naciones, cuando es la misma Tierra en que se libran dichas guerras la que está amenazada; hay que admitir el absurdo de la voracidad capitalista que amenaza la ecología mientras, a la par, se piense en crear una agencia global que le haga frente a la amenaza etnocida/ecocida de manera eficaz y decidida. El requisito de tal acción quizás vaya en la dirección de lo que alguna vez fue “comunismo”:así el ministro brasileño Araújo diga que “el cambio climático es un complot marxista”. (19)

La crisis en la Amazonía, tanto brasileña/colombiana como del orbe, no es solo ambiental: sobre todo, de DDHH. Mientras la insaciabilidad del capitalismo con sus distintos empaques, neoliberal, rabioso, antidrogas, rija los destinos de la Humanidad, no hay duda de que se trata de una guerra contra los pueblos: ¿Truth Trump? ¿Verdade Bolsonazi? ¿Non è vero, Varito? ¿Se entiende que un día de guerra en Colombia cueste COP 22 mil millones, al tiempo que se quiere implantar un modelo de “economía naranja”, detrás del cual se esconde el completo descuido de la cultura, el arte, la educación pública, la persecución a congresistas, periodistas y maestros, el asesinato sistemático de líderes comunitarios y sociales, el incremento desmedido del índice de feminicidios, la violación, desaparición y/o muerte de niñas y niños? Quien quiera escuchar cuentos de hadas en el infierno de la codicia/soberbia/prepotencia que aliste sus maletas porque, como decía Kundera evocando Mayo/68, la vida está en otra parte

Notas:

(1) Voz acuñada por el geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904), bajo la influencia del biologismo/naturalismo del siglo XIX. Establecía el nexo espacio/población, asegurando que la existencia de un Estado quedaba garantizada una vez hubiera el suficiente espacio para atender sus necesidades.
(2)The Fog of War – Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara (2003) o La niebla de la guerra – Once lecciones de la vida de Robert S. McNamara, documental de Errol Morris.La expresión “niebla de guerra” remite a la incertidumbre que se cierne sobre un campo de guerra, una vez empieza el combate: como al inicio de El gran dictador, cuando Chaplin, despistado, entre la niebla y rodeado de enemigos, pregunta: “¿Captain, are You There?”
(3) Monedero, Juan Carlos.El gobierno de las palabras. De la crisis de legitimidad a la trampa de la gobernanza. UPN, Bogotá, 2005.
(4) https://humanidades2historia.files.wordpress.com/2012/08/la-otra-historia-de-ee-uu-howard-zinn.pdf
(5) https://www.elsoldemexico.com.mx/mundo/miles-de-indigenas-desaparecidas-y-asesinadas-una-crisis-en-eeuu-1925225.html?fbclid=IwAR3V-99ItHFpsCJPLX5WQA0ffL-4GQ4vNSky-HeYA0fSOx-nMa_OTT5AKdY
(6) Zinn, Howard. La otra historia de EEUU. PDF, 512 pp.: 95.
(7) https://www.elespectador.com/opinion/pacto-secreto-entre-el-uribismo-y-marquez-columna-879102
(8) https://www.democracynow.org/es/2019/9/3/titulares/colombia_ex_farc_rebels_killed_in_bombing_raid
(9) Brando, Marlon. En colaboración con Robert Lindsey. Anagrama, Barcelona, 2000, 465 pp.: 384-385.
(10) https://www.youtube.com/watch?v=K_IsdzW6_wg
(11)Hueso, Ángel Luis. El cine y el siglo XX. Ariel Historia, Barcelona, 1998, 267 pp.: 111.
(12) https://noticias.canalrcn.com/nacional-pais/new-york-times-senala-al-gobierno-duque-sabotear-el-acuerdo-paz-las-farc?fbclid=IwAR0h3jZuC_BIoI5krFg9Uak91EWA03im7SvVym4UCy3jWWRqHN9SpRaJXjA#.XWg9Qe-t_F4.facebook
(13) https://www.youtube.com/watch?v=nvsjdE-ENuA
https://www.youtube.com/watch?v=ODzpSvxNpZY
(14) https://noticias.canalrcn.com/nacional-pais/colombia-el-segundo-pais-mas-peligroso-del-mundo-defensores-del-medioambiente
(15) John Frankenheimer realizó en su homenaje el filme, para TV, The Burning Season – The Chico Mendes Story (1994) o Una temporada ardiente – La historia de Chico Mendes, con Raul Julia en el papel del líder medioambiental.
https://www.youtube.com/watch?v=xuBU-wfkrzg&fbclid=IwAR0cFkLU1cShfN32PBerZo49T4mgPaPpGvBG4WsAKsSl0XH6BaswU3YBO1Y
(16) https://www.elespectador.com/noticias/educacion/aguilas-negras-amenazan-miembros-del-comite-directivo-de-fecode-articulo-879316
(17) https://www.elespectador.com/noticias/judicial/con-panfleto-aguilas-negras-amenazan-congresistas-periodistas-y-lideres-sociales-articulo-810219
(18) https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/realmente-la-amazonia-es-el-pulmon-del-planeta-articulo-879337
(19) https://larepublica.es/2019/01/13/ministro-brasileno-el-cambio-climatico-es-un-complot-marxista/?fbclid=IwAR2_QXWqSYtvBplJtR8ama17WBeD1fzE_paf6Q-QTwktfCTwPh5rgf8ciuE

10 de septiembre de 2019

Áttica somos todos.

Por: Ka Lo / Radiozapote.

Hoy 9 de septiembre en el aniversario 48 de la rebelión en la prisión Áttica en Nueva York y su desalmada represión, recomendamos este documental producido por Freedom Archives, Attica is All of Us, que se puede ver en  https://freedomarchives.org/attica-means-fight-back/

Aquí la traducción al español de su servidora:

Voz de Frank “Big Black” Smith: Cuando hablamos de la revolución, pensamos en un cambio porque somos seres humanos y nos tienen que tratar como seres humanos.

Elliot “L. D.” Barkley: Somos hombres. No somos bestias, y no vamos a dejar que nos golpeen o nos sometan.

Voz de la abogada Elizabeth Fink:  Si ponen a personas en estas condiciones, se van a rebelar. Es lo que Áttica nos enseña.

Voz de L. D. Barkley: Lo que pasa aquí es el sonido y la furia de los oprimidos. Llamamos a todos los ciudadanos de conciencia a ayudarnos a poner fin a esta situación que no sólo amenaza a nuestras vidas, sino a las de cada uno de ustedes. Hemos presentado demandas que nos llevarán más cercanos a la realidad de la desaparición de estas instituciones carcelarias que en nada sirven a la gente de América,  sino a  esclavizar y explotar a la gente de América.

Voz en off: Uno de los helicópteros grandes del Ejército ha despegado.Se sabe que están cargados  de gases antimotines. No sabemos bien qué tipo de gases llevan.Ya vienen los helicópteros. Se dirigen hacia la prisión. Uno de los grandes helicópteros vuela sobre el muro y entra en la prisión.
Voz de Elizabeth Fink: El helicóptero lanzó los gases CN y CS. En ese instante empezaron a disparar. Exactamente en ese momento. Eliminaron a la gente en las pasarelas. Acribillaron a todos. La gente estaba indefensa.

Voz de Donald Noble: Fue una matanza. Tenían palos y armas caseras para defenderse, pero éstas no se comparan con magnums y carabinas. Es ridículo.

De pronto  nos sobrevuela un enorme helicóptero que inunda el espacio con gases lacrimógenos. Disparan a todos. Naturalmente todos corremos, buscando protección.

Yo estoy junto al muro, y veo que todos alrededor se cubren la cara y ponen trapos sobre la nariz. Soldados y policías vienen de todos lados, y veo que la gente empieza a caer. Recibieron disparos. Algunos perdieron sus manos. Otros recibieron disparos en la cabeza o el cuello.

Voz de Frank “Big Black” Smith: El homicidio masivo que ocurrió, asesinato a sangre fría, premeditado, les digo que lo vi con mis propios ojos. Hablo de mi hermano asesinado, L.D. Barkley. Sé con certeza que él fue asesinado con premeditación y alevosía. Esto lo sé.

Voz de L. D. Barkley:  Somos hombres. No somos bestias. Y no vamos a dejar que nos golpeen o nos sometan.

Voz de Frank “Big Black” Smith: Me sacaron del patio y me pusieron sobre una mesa, desnudo.

Tengo quemaduras de cigarro sobre todo mi cuerpo.  A veces, sufro dolor en los testículos, lastimados por colillas, palos, rifles. Estaba acostado boca arriba en una mesa, viendo a las pasarelas. Me escupieron y me echaron proyectiles calientes. Intenté cubrirme con mi almohada. ¿Pueden imaginar 113 kilos debajo de una almohada?

Los soldados y policías estatales llegaron y dijeron: Nigger, quítate esa almohada.Si  quisiéramos que tuvieras una, te la daríamos. Vas a morir mañana por la mañana, nigger, por eso no importa si te congelas o si te matamos. ¡Nigger! Poder negro, ¿eh? Poder negro, ¿eh?

Es lo único que me dijeron mientras estaba en ese cuarto. Intentaron convertirme en un animal como él. Pretendieron convertir a la víctima en criminal y al criminal en la víctima.

Cuando tratas a un hombre, a una persona, a una mujer,  como bestia,siempre tendrás un problema  en estos campos de concentración,porque lo que pasa en estas instituciones son los castigos más crueles e inhumanos que cualquier persona pueda recibir.

Voz de L. D. Barkley: Somos hombres. No somos bestias. Y no vamos a dejar que nos golpeen o nos sometan.

Voz de Frank “Big Black” Smith: La gente debe saber que estamos muriendo. Estamos siendo asesinados cada día. Esto es lo que pasa aquí y en todas las Átticas del mundo.

Voz de Elizabeth Fink: Las autoridades sabían exactamente lo que hacían. Sabían cuales armas usaban. Sabían cuales policías participaban. Querían arrasar con todos. Pudieron haber tomado control del patio sin disparar una sola bala. Pero no quisieron hacerlo. Querían toda esa carnicería para que todos vieran lo que pasa cuando te rebelas.

Voz de Kwame Turé: Sabemos que nos falta mucho por oír sobre lo que pasó en Áttica. En nombre de los miles de millones de personas negras y del Tercer Mundo que han sido masacradas o mutiladas por opresión, represión y genocidio racial,nos hemos reunido aquí para honrar a nuestros hermanos muertos. Murieron con liberación en los labios, libertad en los corazones, y la voluntad de pelear, y de ser necesario, morir, para mantener su dignidad como hombres, hombres negros, hombres del Tercer Mundo.

Orador: Exigimos que el gobernador Rockefeller  sea enjuiciado por homicidio premeditado.

Voz de L. D. Barklely: Lo que pasa aquí es el sonido y la furia de los oprimidos.

Voz de Frank “Big Black” Smith: Lo que digo a la gente en la calle es: ¡Despiértense!  ¡Dejen de esconderse! Porque lo mismo que pasa a mí, también te está pasando. Enfréntenlo. Firmen peticiones. Organicen mítines. Dejen que la gente sepa cómo te sientes sobre sus hijas e hijos que están encarcelados. Pero más que nada ¡despiértense! porque lo único que llega a un durmiente es un sueño.

Para las 43 personas asesinadas en Áttica.

En honor al legado y la memoria de Frank “Big Black” Smith.

11 de septiembre de 1933 –– 31 de julio de 2004.

7 de julio de 2018

Family Border, by Silvano Mello.

https://www.cartoonmovement.com/cartoon/50561

29 de octubre de 2016

El narcotráfico mexicano cuenta con policías entrenados en Irak con financiamiento de EEUU.

Otro norte es posible
Foros de reflexión en NY por el décimo aniversario del asesinato de Brad Will.

El narcotráfico mexicano cuenta con policías entrenados en Irak con financiamiento de EEUU
Por Malú Huacuja del Toro.
  • “¿Desde el norte con amor?” Más bien parece odio hacia el pueblo de México.
  • Entre los “regalitos” del Plan Mérida diseñado por Bush se incluye el entrenamiento de oficiales en Irak que después desertan y se meten al narcotráfico

“Brad Will era un poeta y músico de folk. Era divertido y formaba parte del grupo de Poesía de St Marks”, dice el artista Mark Reade acerca de quien fuera su amigo y compañero de lucha, el periodista Bradley Roland Will, en el décimo aniversario de su asesinato ocurrido en Oaxaca mientras estaba videograbando y reporteando la insurrección de la APPO. En uno de los varios eventos que se realizaron en Nueva York esta semana en honor del visionario Brad Will (fundador de la página de IndyMedia, precursor de los blogs y medios alternativos tal como los conocemos, en tiempos en que no estaba popularizado el uso de teléfonos con cámaras digitales), el nutrido público en la Universidad de Nueva York (NYU) aguanta la respiración cuando Reade muestra la fotografía del pistolero paramilitar que asesinó a Brad Will, quien grabó su propia muerte. Hay más estremecimientos cuando explica que el hombre que disparó no ha sido castigado.

Brad Will en Oaxaca
     Precisamente de impunidad se habló en este coloquio con la participación de Italia Méndez, sobreviviente de la tortura sexual de la policía federal en Atenco en 2006, y Laura Carlsen, quien en mi opinión es la periodista y analista norteamericana más informada que hay reporteando en nuestro país sobre las consecuencias de la impunidad del narcogobierno mexicano y las formas de complicidad militar y de inteligencia del gobierno de Estados Unidos en el crimen organizado. “No es una cuestión de unas manzanas podridas en un árbol sano”, explicó la periodista a los universitarios estadounidenses. “¿A quién apelar cuando se sabe que de hecho hay gente que ha ido a las oficinas en busca de sus desaparecidos o a reportar una violación a los derechos humanos y se encuentran cara a cara con individuos que saben que han estado trabajando en el crimen organizado y que efectivamente fueron responsables del crimen que están denunciando? Esto pone al pueblo en una situación extremadamente peligrosa”.

Laura Carlsen e Italia Méndez en la Universidad de Nueva York 
     Tras hacer el apabullante recuento de las masacres y asesinatos impunemente acometidos por el Estado mexicano en las dos últimas décadas, la periodista preguntó: “¿Y cuál es el papel de Estados Unidos en esto? Es tan importante que justo en este preciso momento, este mes, hay por lo menos cuatro caravanas comunitarias de víctimas recorriendo los Estados Unidos para hablar de estas impunidades”.

     Carlsen explicó que se está desarrollando un “gran esfuerzo financiero” autónomo de las comunidades mexicanas en la Unión Americana para traer a las víctimas a difundir su historia, y que “esto sucede por una razón; la razón es que Estados Unidos tiene una responsabilidad enorme en toda la impunidad y los continuos crímenes contra la sociedad de México. El pueblo de México, las organizaciones de las víctimas, han reconocido esto y por eso están poniéndose en contacto con ustedes, están buscando hablar con la gente de las poblaciones de todo Estados Unidos para trata de crear una causa común, pues saben que el gobierno de Estados Unidos es quien tiene la última palabra en tantos niveles distintos para el gobierno de México y es tal la dependencia económica y militar, que siempre que el gobierno mexicano cuente con nuestro apoyo incondicional para implantar estas políticas de represión sin que el pueblo norteamericano proteste, va a ser muy, pero muy difícil para la gente de México quebrar al tirano.  Lo que en cambio va a pasar es lo que ya estamos viendo, que la respuesta represiva del gobierno de México contra los gobiernos populares en defensa de sus derechos y sus recursos va a ser cada vez peor”.

     Al referirse a la forma como Estados Unidos apoya concretamente las políticas de represión y la impunidad en México, Carlsen indicó que el principal vehículo para hacer esto es la Iniciativa Mérida. “El Plan Mérida comenzó en 2007 fue diseñado por George Bush y ha pasado por una serie de evoluciones —informó—. Y hay un punto al respecto que yo en particular quiero abordar, porque hay muchas ONGs y congresistas norteamericanos a los que puedes ir a preguntarles sobre el Plan Mérida y te responden que no, que no es lo que era, que está mucho mejor ahora, que la primera parte era más suministro de equipo militar pero que ahora de lo que se trata es de dar entrenamiento militar y jurídico”.

     Sin embargo, la periodista insiste: “Tenemos que preguntarnos: ¿es verdaderamente cierto que el Plan Mérida se ha vuelto más benigno? Y la respuesta es no. En primer lugar sabemos que no, porque miramos sus orígenes y sus principios. Cuando George Bush diseñó la iniciativa tenía tres partes: contranarcóticos, contraterrorismo y seguridad fronteriza. La parte contranarcóticos es lo que conocemos como ‘guerra contra las drogas’. No hay un consenso general de que un modelo represor para tratar los problemas de drogadicción funcione. Hay un movimiento en cuatro o cinco estados votando por la legalización de la marihuana, así que ha fallado completamente. Y hay muchos análisis que demuestran que la guerra contra las drogas nunca fue una guerra contra las drogas: fue una guerra contra la gente. Fue siempre un mecanismo de control social”.

     La analista añade que, en lo que se refiere a exportación de la guerra contra las drogas, el fracaso del caso de México es “especialmente obvio”, ya que sus objetivos eran “reducir el flujo de substancias prohibidas a los Estados Unidos y desmantelar los cárteles de drogas”, pero en cambio, lo que sucedió fue “la militarización masiva de México y la represión de movimientos sociales, con enormes violaciones a los derechos humanos”. En el caso de los cárteles, “cuando arrestas a un líder de un cártel de drogas en cualquier parte del país, lo que pasa bajo esta estrategia es que hay inmediatamente una guerra por la sucesión, puede ser interna, de quién sigue en el poder en ese mismo cartel, o bien la misma mafia se puede romper en varias fracciones, o bien externa, porque otro cártel puede intervenir e iniciar una guerra territorial, ya sea por el tráfico o por la producción de droga. El número básico de homicidios por la guerra contra las drogas se incrementó de un promedio de 2 mil a 12 mil al año en sólo dos años tan pronto se inició la guerra contra las drogas”.

     “Después de la primera parte de financiamiento militar —prosiguió—, el Plan Mérida avanza hacia lo que llaman reforma jurídica y policíaca. Tenemos que preguntarnos: ¿qué estamos nosotros [el gobierno de Estados Unidos] realmente haciendo ahí? Es ilegal en México que el Ejército Mexicano transite sin órdenes las calles y campos. Eso está establecido en su Constitución. Pero entonces, en lugar de eso, tenemos una enorme cantidad de agentes de la DEA, del FBI y de la CIA. El gobierno de Estados Unidos jamás había tenido este nivel de penetración en México. Eso significa que la estrategia incorpora los orígenes del Plan Mérida, que eran empujar las fronteras fuera de los Estados Unidos; anexar a México dentro del aparato de seguridad de Estados Unidos. Es la estrategia que comenzó con el TLC y que fue después intensificada tras los ataques a las Torres Gemelas. Básicamente, es lo mismo que el gobierno de Estados Unidos decidió con la doctrina Bush, una teoría que sostiene que si controlamos al mundo estaremos más seguros. Con el TLC, México y Canadá iban a ser parte de eso. Con el Plan Mérida, esta penetración la vemos a través de la presencia de las mencionadas agencias de espionaje y antinarcóticos estadounidenses, similar a la Ley Patriótica que ocurre en Estados Unidos, si no es que peor, pues implica una gran expansión de cooperación militar que incluye llevar a oficiales militares de México a Irak y crear una fuerza especial de comando en Colorado Spring. Esto significa que están de hecho aplicándole a México las mismas tácticas de la ocupación territorial que se desarrollaron para Irak, bajo el pretexto de la guerra contra las drogas.

     “También significa que están haciendo entrenamiento policíaco y jurídico. ¿Con qué autoridad moral está Estados Unidos aplicando este entrenamiento, ahora que enfrenta una crisis de brutalidad policíaca y discriminación en sus fuerzas policíacas? Ésa es una pregunta. La otra es que en México el nivel de corrupción es tan estructural, tan sistémico, que cuando los programas se aplican al entrenamiento de oficiales de policía y de las fuerzas armadas, inmediatamente después  hay un alto índice de deserción. Esto significa que la mayor parte del entrenamiento proveniente de los Estados Unidos pasa al crimen organizado. En muchos lados, ni siquiera hay una línea divisoria entre las fuerzas policíacas que deben ser entrenadas por Estados Unidos y el propio narcotráfico.

     “En términos del equipo suministrado en sí también hay una gran variedad de armas que pasan a manos del narcotráfico. Pero esto no parece ser una gran preocupación para los Estados Unidos. Y hay una simple razón por la que no es una gran preocupación. Es fácil preguntarnos: si después de diez años sabemos que con esta estrategia la violencia es diez veces mayor y que los cárteles no fueron desmantelados, sino que están más fuertes que nunca, por qué continuamos con esta política?

     “Quizás tenemos que revisar hacia dónde se están yendo esos contratos. Estos contratos militares no se están destinando a México, pues hay de hecho una regla que estipula que nada de dinero puede ser enviado a México. Eso quiere decir que ese dinero se está gastando en los Estados Unidos, para las empresas y las agencias que están haciendo el dinero en México. Eso significa que 3 mil millones de dólares del Plan Mérida van a los bolsillos de helicópteros, aviones, y no sabemos realmente qué más porque no nos dan ninguna información. Estos cabilderos de la industria del armamento son muy poderosos en el Congreso. Ellos van a ver a sus diputados todos los días o cada semana, para decirles: ‘Queremos que continúe la guerra contra las drogas’. No solamente ellos sino la industria de las prisiones. Acabamos de saber que hubo una reunión recientemente para hablar de la construcción de campamentos de detención en la frontera sur de México [contra Guatemala]”.

     “Con las instituciones completamente destartaladas —concluyó la periodista norteamericana aliada del pueblo mexicano— la gente se organiza de manera autónoma, a nivel horizontal. Eso es lo que está creando un nuevo futuro, que tiene que construirse de abajo hacia arriba. Pero nos necesitan. Ellos nos necesitan aquí en los Estados Unidos. Necesitan que impidamos el financiamiento de los gobiernos que generan todos estos crímenes, porque no solamente les estamos dando a los gobiernos recursos sino que les estamos dando el mensaje político todos y cada día de que no importa lo que hagan, el país más poderoso del mundo siempre estará con ellos, y que no importa cuánta impunidad haya entre ellos, no importa cuántos asesinatos de inocentes, no importa cuántos ataques a ciudadanos mexicanos, siempre y cuando ellos sean gobierno nosotros estaremos con ellos y miraremos para otro lado disimuladamente cuando estas cosas ocurran. Siempre y cuando enviemos ese mensaje, va a ser muy difícil para el pueblo de México abrirse camino y encontrar justicia”.

Antonio Tizapa, padre de normalista desaparecido.
En este foro tuve el honor de leer una carta en representación del señor Antonio Tizapa, padre del normalista de Ayotzinapa desaparecido Jorge Antonio Tizapa Legideño, quien les aseguró a los estudiantes “que si la policía los desapareciera, sus padres harían todo lo posible hasta encontrarlos” como él está haciendo. Escuchamos asimismo las palabras de Italia Méndez, quien explicó que el aparato represor gubernamental “está usando los cuerpos de las mujeres para mandar mensajes aterradores a la población”.


10 de abril de 2015

¡NO a la ejecución médica de Mumia Abu-Jamal!

Hoy martes 7 de abril estuvimos afuera de la embajada de estados unidos, diciendo No a su ejecución por negligencia médica y exigiendo vida, salud y libertad para Mumia. Leímos la siguiente declaración y cronología de eventos y también algunos de los recientes ensayos de Mumia.
012-
¡NO A LA EJECUCIÓN MÉDICA de MUMIA ABU-JAMAL!
¡VIDA, SALUD Y LIBERTAD A MUMIA!
Estamos aquí afuera de la Embajada de Estados Unidos en México para decir NO a la ejecución médica de nuestro hermano Mumia Abu-Jamal – preso político, periodista, activista, escritor y compañero solidario. El 30 de marzo, después de meses de negligencia médica, Mumia entró en shock diabético y fue hospitalizado con niveles altísimos de azúcar en la sangre. Tres días después, lo trasladaron de regreso a la misma prisión donde no le había diagnosticado la diabetes, donde le dieron un tratamiento perjudicial. Su alimentación es peligrosa para su enfermedad y su salud está deteriorando.
En 1981, la policía y fiscalía de Filadelfia incriminaron al ex Pantera Negra por el asesinato del policía Daniel Faulkner. En 1982 le dieron una sentencia a muerte a pesar de su inocencia. Mumia sobrevivió casi tres décadas en el corredor de la muerte en condiciones de aislamiento ahora reconocidas como la tortura por la ONU. En 2011 la Suprema Corte de Estados Unidos declaró su sentencia de muerte inconstitucional. Al no poder asesinar a Mumia de manera oficial, las autoridades jurídicas lo sentenciaron a cadena perpetua, es decir lo consignaron al “corredor de la muerte lenta”. Ahora, en vísperas de su cumpleaños 61, su vida está en grave peligro. Las autoridades han intentado de muchas maneras evitar que él siga en la lucha social a través de sus ensayos, mensajes solidarios y libros. Todavía lo quieren muerto. Si lo pueden lograr por la negligencia médica, no dudarán en hacerlo.
En los años 90 la presión ejercida por un amplio movimiento social pudo impedir la ejecución de Mumia a manos del Estado. Ahora nuestra demanda por su libertad es más urgente que nunca. También exigimos un tratamiento médico de calidad con doctores independientes, una dieta saludable, y visitas de apoyo de su familia, amigos y abogados.
La situación actual de Mumia también destaca la falta de atención médica enfrentada por todos los demás presos y en particular, los presos de edad avanzada, que son un grupo cada vez más grande en las prisiones de Estados Unidos debido a las largas sentencias dictadas por las cortes en las últimas décadas.
Hace dos meses supimos de la muerte en prisión del preso político Phil África en circunstancias muy parecidas a las de circunstancias actuales de Mumia. Esto destaca la importancia de sacar a Mumia y a todos las y los presos políticos de las prisiones de Estados Unidos, México y el mundo lo antes posible.
Recordamos algunos de los escritos recientes de Mumia – su memoria de su hija Samiya, quien murió el diciembre pasado a la edad de 36; sus ensayos sobre el movimiento actual contra el terror policiaco en Estados Unidos, impulsado por el impune asesinato del joven Mike Brown en Ferguson, Misuri; su pieza en solidaridad con Ayotzinapa, entre muchos otros.
Hoy nos sumamos al esfuerzo internacional para impedir la ejecución médica de Mumia Abu-Jamal. Peleamos por su salud, vida y libertad. ¡No a la ejecución médica de Mumia Abu-Jamal! ¡Presas y presos políticos libertad! ¡Muerte a la cárcel!  
Cronología de la crisis médica actual de Mumia Abu-Jamal
Durante varios meses, Mumia no se ha sentido bien. En enero, fue castigado por los los guardias que tuvieron que despertarlo de un sueño profundo cuando él no apareció para el conteo de presos. Durante dos semanas, no pudo recibir llamadas o visitas y no pudo salir al jardín a tomar ejercicio.
Durante ese periodo Mumia reportó una erupción de eczema por todo el cuerpo con ampollas y úlceras sangrantes. El tratamiento proporcionado por la personal de la prisión provocó una severa reacción que lo dejó con la piel áspera y agrietada. Estuvo en la clínica durante dos semanas donde se negó a recibir vistas porque se estaba quedando dormido durante las visitas.
A pesar de haber tomado tres muestras de sangre, las autoridades carcelarias fallaron en diagnosticar debidamente su diabetes.
El 30 de marzo de 2014, Mumia entró en shock diabético y se desmayó en la prisión.   Fue trasladado al Centro Medico de Schuylkill, sin aviso a sus familiares. Las autoridades prohibieron toda visita y se negaron a dar información sobre su condición a su familia, amigos y abogados. Se inició una campaña de llamadas telefónicas para exigir visitas e información.
Ese mismo día se realizó en la ciudad de Harrisburg, Pensilvania una audiencia sobre la Ley de Revictimización, conocido como la Ley Mordaza, aprobada en diciembre del 2014, uno de muchos intentos de silenciar a Mumia Abu-Jamal.
El martes 31 de marzo, se realizó una conferencia de prensa afuera del hospital para denunciar el trato dado a Mumia. Después, su esposa Wadiya y su hermano Keith pudieron visitar con él durante 30 minutos cada uno. Durante las visitas Mumia estaba encadenado a su silla. A Pam Africa, anotada en el archivo médico de Mumia como su contacto médico de urgencia, no le permitieron ninguna visita.
El miércoles 1 de abril, el Departamento de Correcciones de Pensylvania anunció la creación de una nueva regla arbitraria y caprichosa, la cual dice que sus familiares inmediatos sólo serán permitidos visitarlo una vez a la semana. El miércoles, Bill Cook (el hermano menor de Mumia) y Jamal Hart (el hijo mayor de Mumia) lo visitaron.  Encontraron la condición de Mumia inquietante. Jamal Hart salió del cuarto después de 10 minutos, angustiado de que su papá sintiera tanto dolor. Bill Cook reportó que Mumia estaba muy enfermo. Respiraba con dificultad, sufría dolor, tenía sed y estaba temblando. Una mano estaba encadenada a la cama. Sin embargo, a pesar de su condición delicada, Mumia fue trasladado de regreso a la prisión a las 7 p.m.
Se reportó que el día que se desmayó en la prisión, Mumia tenía un nivel de azúcar en la sangre de 779 – casi llegando al nivel de 800 que indica un coma diabético. Su nivel de sodio también era elevado al nivel de 168, el cual pudo haber resultado en su muerte. Estuvo encadenado a su cama durante toda su estancia en el hospital.
El viernes 3 de abril los familiares y simpatizantes de Mumia Abu-Jamal se reunieron afuera de la prisión SCI Mahanoy, donde realizaron una conferencia de prensa y algunos pudieron visitarlo durante una hora. Keith Cook, Johanna Fernandez, Orie Lumumba, Abdul Jon y Mike Africa reportaron que Mumia llegó a la sala de visitas en silla de ruedas, que su espíritu estaba fuerte pero que había bajado de peso 34 kilos, que su piel era de color negro azabache, que estaba temblando fuertemente al final de la visita y que le dificultaba hablar — aunque sí les recordó del poder del pueblo.
El mismo día, los activistas fueron en caravana al Departamento de Correcciones de Pensilvania, donde lo hicieron claro a la Secretaria de Prensa que no dejarán de presionar al DOC hasta que Mumia reciba el tratamiento que necesita urgentemente. Exigieron una reunión con el Director del Departamento de Correcciones John Wetzel para el lunes 6 de abril.
El lunes 6 de abril algunos compañeros viajaron de nuevo al Departamento de Correcciones. Fueron hostigados en el estacionamiento y no les permitieron ver a Wetzel, pero hicieron una protesta afuera.
El mismo día Pam África, Johanna Fernández y Abdul Jon visitaron con Mumia en la prisión de Mahanoy. Reportaron que Mumia sigue siendo muy debil y su nivel de azúcar sigue fluctuando, pero parece que se siente un poco mejor. Aunque estaba en la silla de ruedas durante toda la visita, se esforzó en ponerse de pie para que le tomaran dos fotos. Les contó que el día anterior se había caído en el baño y quedó en el suelo durante 34 minutos hasta que un preso y un guardia lo encontraron ahí. También les contó que justamente antes de la visita, los doctores le dieron una doble inyección de insulina, tal vez para que apareciera más enérgico de lo normal. Este dato es preocupante porque una sobredosis de insulina puede ser peligrosa.
Mumia les contó a sus visitas que miles de pensamientos llenan su mente pero sólo puede concentrar en uno a la vez. Dijo que ha aprendido que por siempre haber tenido una constitución robusta, no ha valorado tanto la centralidad de la fuerza enérgica de la vida.
Los compañerxs compartieron con Mumia algunas cartas escritas para él por los estudiantes de la maestra del tercer año Marylin Auniga de Orange, New Jersey. También compartieron otras escritas por un grupo de estudiantes de bachillerato en Filadelfia que luchan por reformas escolares, encabezado por el señor Hiram Rivera. Dicen que hace mucho tiempo que no habían visto a Mumia sonreír. Se rió entre dientes al leer algunos extractos de las cartas conmovedoras.
Se han realizado acciones de apoyo en Francia y Alemania y esta semana está programado un de de acciones nacionales en Estados Unidos. La campaña de llamadas telefónicas sigue para exigir visitas regulares y atención médica de calidad por doctores independientes.
Números de teléfono y correos electrónicos:
Secretary of PA Corrections, John E. Wetzel
phone: 717 728-4109 email: ra-crpadocsecretary@pa.gov
Governor Tom Wolf
phone: 717 787-2500   fax: 717 772-8284
email: governor@pa.gov
SCI-Mahanoy Superintendent John Kerestes
570 773-2158 ext.8102

¡VIDA, SALUD Y LIBERTAD PARA MUMIA ABU-JAMAL!
7 abril 2015-005-008-009-010-011-

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