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1 de octubre de 2019

Calpuleque Zapata: una contrahistoria.

Por: Al-Dabi Olvera / La Jornada.


Vemos, a través del tiempo, una asamblea callada, discreta, pero nutrida en Anenecuilco, un antiguo pueblo en Morelos. Esta vez, las campanas callan, aunque la voz corre y se congregan los habitantes en el corredor de los portales del pueblo. Los más viejos del lugar convocan: entregarán el cargo de recuperar las tierras de la comunidad a un relevo más joven. El tiempo que miramos se inserta en el México porfirista, cuando el robo y despojo de tierras por parte de las haciendas era ley. Hay entonces una votación. Por mayoría abrumadora, gana un hombre de 30 años: Emiliano Zapata Salazar. A M’iliano, después Zapata, le entregan a resguardo una caja de metal y lo nombran jefe, calpuleque en náhuatl, de la Junta de Defensa de Anenecuilco.

La caja está llena de folios con cédulas reales, peticiones y un viejo mapa en náhuatl. Esa caja constituyó (como se titula el libro de Jesús Sotelo Inclán), Raíz y razón de Zapata. Y para hacer valer su contenido hizo falta una revolución.

De ese acto se (cumplieron) 110 años (el pasado) 12 de septiembre. Ésta es, dentro de las fechas de la historia del zapatismo, la que coloca actualidad, profundidad y perspectiva a la lucha por la tierra en México. Esto no es poca cosa.

Ya como jefe del Ejército Libertador del Sur, Zapata conservó la caja y repartió tierras, procurando la creación de una especie de gobierno comunal en Morelos. A su primo Chico Franco Salazar, quien cuidó durante décadas los papeles, y anduvo a salto de mata protegiéndolos después de la revolución, Zapata le dijo: si los pierdes, compadre, te secas colgado de un árbol.

Cuenta Jesús Sotelo Inclán otra anécdota: al recibir una delegación de revolucionarios de Michoacán, Zapata escuchaba sus dudas sobre la lucha que encabezaba. Así, mandó traer la caja y la mostró. Por esto peleo, les dijo. Hoy, la caja con la documentación usada en defensa del pueblo se encuentra resguardada a palo y piedra en el Museo Casa de Emiliano Zapata.

Lo interesante de este acto, de la caja, y del cargo de Zapata es cómo se inserta en el presente. Y es que lo que ocurrió ese domingo en Anenecuilco ocurría y ocurre en cientos de pueblos del país. La justicia en aquel acto es el derecho ganado a pulso que reflejan los papeles de la caja. Y la figura de Zapata es potente en los pasos de los pueblos por la responsabilidad, ya no del caudillo o el héroe, sino del calpuleque que mantuvo la entereza, intransigencia y congruencia en su cargo, impulsado por las comunidades.

En este 2019, año de la disputa por la figura del oficialmente nombrado Caudillo del Sur, nos encontramos ante diversos polos: los actos oficiales, museísticos, los libros y el arte descafeinados, desenraizados, frente a quienes hoy se hacen acompañar de la figura de Zapata, a quien le tocó donar su apellido a las luchas por la emancipación.

Ahí está el árbol de siglas zapatistas: la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco y, con especial actualidad, la Asamblea Permanente de los Pueblos de Morelos, el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quienes pelearon palmo a palmo por la memoria del zapatismo, a ras de tierra, frente al oficialismo que en el reciente centenario del asesinato de el jefe intentó apropiárselo.

La declaración en el pasado agosto de la multiplicación de los caracoles del EZLN hasta 12 y el nombramiento de este esfuerzo como Campaña Samir Vive (Samir, el herrero indígena convertido en el Zapata del siglo XXI) tiene que ver también con esta contrahistoria. Y es que la vocería zapatista nombró y recalcó la existencia de Juntas de Buen Gobierno en los nuevos caracoles; es decir, autoridades nombradas desde los pueblos: jefes de Junta de Defensa en el siglo XXI.

Así como hace 100 años el impulso del capitalismo liberal porfirista expandía las haciendas de los pueblos, la última transformación de ese capital lleva a la destrucción de la tierra y la multiplicación de las ganancias para el capital legal e ilegal a costa de los territorios. En este contexto, los pueblos no han dejado de organizarse de esta manera. Hoy son todavía imprescindibles los documentos y los mapas, los comunicados y archivos, ese parque de palabras del viejo y nuevo zapatismo.

Atizar en la memoria el recuerdo de aquel 12 de septiembre de 1909, aquella fecha zapatista no hegemónica, como el fuego guardado del auténtico inicio (o mejor, continuidad) de la profunda revolución mexicana, es aportar al fuego de lo que existía siglos antes de Zapata, para que continúe siglos después bajo el nombre de tierra y libertad.

2 de enero de 2018

AL PUEBLO. Mensaje del Gral. Emiliano Zapata (27/12/1917).


AL PUEBLO.
Tlaltizapán, Morelos, Diciembre 27, 1917.

El instinto popular no se halla engañado, la intuición campesina tenía razón. Carranza, hombre de antesalas, legítima hechura del pasado, imbuído de las enseñanzas de la corte porfirista, acostumbrado a ideas y prácticas de servilismo y de aristocracia, entendiendo por política el arte de engañar y considerando como el mejor de todos los gobernantes el que con más seguridad sepa imponer su voluntad omnímoda; Carranza el anticuado, Carranza el vetusto, no estaba en condiciones de comprender los tiempos nuevos y las nuevas aspiraciones.

Imposible que él, formado sobre los moldes porfirianos, encarnase las ideas de una juventud deseosa de reformas; y más inconcebible todavía y más absurdo, que él llegara a ser el intérprete y el representante de esa fogosa generación que llena de confianza en sí misma, se levantó en 1910 y volvió a erguirse en 1913, sacudiendo yugos, rechazando preocupaciones, imponiendo principios, arrasando aquí desigualdades, derribando allá exclusivismos, y clamando por el advenimiento de una nueva era que diese justicia y libertad a los oprimidos, y enérgica y virilmente refrenase los abusos, las invasiones y las ansias de dominio de esa audaz oligarquía de acaudalados que protegiera Porfirio Díaz.

El desengaño tenía que venir, y vino, para los que creyeron en la honradez del ex-gobernador de Coahuila.

Carranza terrateniente y rapaz, devolvió a poco andar los bienes confiscados y reconstruyó el latifundismo que la revolución con sus garras de acero había hecho polvo.

Carranza, discípulo de Porfirio Díaz, no ha tardado en instaurar un nuevo despotismo, en que se reproducen los procedimientos puestos en práctica por la vieja dictadura.

Carranza, ambicioso y egoísta, ha pretendido convertir en canonjías para los suyos, en negocios lucrativos y en personalismos odiosos las conquistas de una revolución que era y es enemiga de toda burocracia, que proclamó libertades y vía libre para la gran masa de postergados, y que en sus anhelos generosos, excluye todo favoritismo y va a chocar contra todo privilegio de casta, de facción o de camarilla.

Las imposiciones de gobernadores y los chanchullos electorales han sido y son cosa corriente. Hemos visto al yerno del llamado presidente de la República, ser impuesto como gobernador de Veracruz; a su ex-Jefe de Estado Mayor, ser designado autocráticamente para gobernador constitucional de San Luis Potosí y a uno de sus ex-secretarios particulares, ser elevado en medio de la general protesta, a la gubernatura de Coahuila; sin más méritos de todos ellos que los de haber sido lacayos del actual dictador.

De los principios revolucionarios nada queda en pie. Las tierras no se han repartido, los campesinos no han sido emancipados, la raza indígena continúa irredenta.

Y como la inmensa mayoría de los revolucionarios han sido y son revolucionarios, y siguen creyendo en un principio de libertad, la indignación ha estallado y la rebelión ha ido creciendo. Si ayer -en 1915- abarcaba seis o siete Estados, hoy el movimiento insurreccional contra Carranza domina toda la República no hay un rincón en ella donde no palpite el alma de la revolución, de la verdadera, de la indomable, de la incorruptible, de la que ha entusiasmado a todas las almas y sacudido todos los espíritus, desde la etapa inicial de 1910, y que obstruccionada unas veces y traicionada otras, ha seguido y seguirá arrolladoramente su curso, hasta que sean una realidad tangible todas y cada una de sus reivindicaciones.

Unificación revolucionaria mediante la eliminación de Carranza, tal es la común aspiración de todos los revolucionarios de verdad.

Así lo han comprendido, así lo sienten aún los que en un principio creyeron en Carranza y fueron sus partidarios o sus amigos.

Francisco Coss, el jefe coahuilense que en 1914 fue el primero en desconocer a la Convención y protestar su adhesión a Carranza; Luis Gutiérrez, el conocido General que siguió siendo adicto al Primer Jefe, aún después de que la Convención hubo nombrado presidente provisional de la República a su propio hermano, Eulalio Gutiérrez; Dávila Sánchez, Lucio Blanco y muchos otros connotados defensores del carrancismo, han sabido volver por los fueros de su honor como revolucionarios, y se han declarado ya en abierta rebeldía contra el hombre que villanamente los engañara.

Carranza, aborrecido por la opinión y abandonado por los suyos, a quienes miserablemente ha mentido, se debate angustiosamente en una asfixiante atmósfera de desprestigio y de impopularidad. Lo odia el pueblo, porque ha sido el causante de la miseria, del hambre y de la falta de trabajo; lo abominan los hombres de empresa, porque se ha mostrado incapaz de dar garantías y con su obcecación ha impedido el aseguramiento de la paz; lo maldicen los campesinos, porque les ha arrebatado las tierras de sus mayores para entregarlas a los latifundistas; reniegan de él los obreros, porque ha atropellado el derecho de huelga, porque pone obstáculos a la libre discusión de los temas sociales y patrocina sin escrúpulos los más odiosos atentados del militarismo.

Los candidatos derrotados por causa de las consignas oficiales, los ciudadanos que vieron burlado su voto en los comicios, los revolucionarios injustamente postergados, los luchadores de buena fe que han presenciado el derrumbe de sus creencias y han ido a chocar contra el hecho brutal de la dictadura.

Todos, militares y civiles, reformadores sociales y simples demócratas liberales y socialistas, hombres de acción y enamorados platónicos del ideal revolucionario; unos y otros, ante el desastre sufrido por los principios, ante los atropellos de la soldadesca, ante las bellacas imposiciones de gobernadores y caciques, ante la eliminación de los elementos sanos y la invasión de los puestos públicos por un Macias, un Palavicini, un Rafael Nieto, un Gerzayn Ugarte o un Luis Cabrera, protestan airados contra los autores de semejante desconcierto, y en nombre de la patria amenazada de muerte, prescinden ya de criminales personalidades y buscan anhelantes la suprema esperanza de salvación.

La unificación de todos los elementos revolucionarios, la unión en apretado haz de todas las personalidades fuertes y honradas de la política reformista, para fundar la paz nacional sobre la eliminación de la odiosa figura de Carranza y sobre el cordial acercamiento de todos los hombres de pecho sano y voluntad justa que quieran colaborar en la obra inmensa, pero gloriosa, de la refundición de la patria en los nuevos moldes de la encarnación revolucionaria.

En momentos tan críticos como decisivos para el porvenir de la República, la revolución agraria invita a un esfuerzo común, contra el déspota, a todos los verdaderos revolucionarios del país, a todos los hombres que anhelan la emancipación del obrero y del campesino, a los que tengan fe en los destinos de su pueblo, a los que desean para sus compatriotas una era de bienestar, de trabajo, de paz, pero también de trascendentales y necesarísimas reformas.

A todos los mexicanos amantes del progreso de su país y de la redención, de los que tienen hambre y sed de justicia, los exhorta la revolución defensora del Plan de Ayala, a combinar sus esfuerzos, su propaganda, sus capacidades y sus energías de combate para emplearlas contra el funesto personaje que sin más apoyo que su capricho, es hoy por hoy el único estorbo para el triunfo de los ideales reformistas y para el restablecimiento de la paz nacional.

Reforma, Libertad, Justicia y Ley.

Cuartel General de la Revolución.

Tlaltizapán, Morelos, 27 de diciembre de 1917.

El General en Jefe del Ejército Libertador, Emiliano Zapata.

A LOS REVOLUCIONARIOS DE LA REPÚBLICA. Mensaje del Gral. Emiliano Zapata (27/12/1917).


A LOS REVOLUCIONARIOS DE LA REPÚBLICA.
Tlaltizapán, Morelos, Diciembre 27, 1917.

Tiempo es ya de percibir la verdad y aceptarla honradamente. El maquiavelismo de Carranza y de algunos de sus conocidos consejeros, ha logrado mantener divididos a los revolucionarios y empujar a los unos contra los otros. Con bien premeditada insidia, Carranza trató de hacer creer a una buena parte del pueblo mexicano, que eran y son reaccionarios y por lo mismo partidarios del retroceso, los campesinos que piden tierras, los indígenas que claman por la redención de su raza, los hombres del campo que valerosamente pugnan por sacudir el yugo secular del cacique y del hacendado; en una palabra, los luchadores todos que irguiendo como bandera el Plan de Ayala, se esfuerzan por destruir, aunque sea a costa de sus vidas, la más ominosa de las tiranías que la humanidad ha conocido: la tiranía del señor feudal sobre los siervos de la gleba.

Parapetado en esta criminal mentira y ayudado por esa pérfida propaganda, logró Carranza hasta hace poco tener extraviada a la opinión y producir un cisma en el campo revolucionario.

Hombres que en el fondo abrigaban los mismos ideales, se vieron divididos y formando parte de bandos opuestos. Sobrevino la pugna, y los revolucionarios de las ciudades, cegados muchos de ellos por el funesto error, se lanzaron coléricos sobre los revolucionarios de los campos. Los que pedían reformas obreras, legislación progresista, libertad de sufragio, supresión de monopolios, revisión de concesiones gubernativas, iban en contra de los que por su parte pugnaban por la destrucción del peor de todos los monopolios, el de la tierra, y por la abolición de la más monstruosa de las concesiones, la de explotar indefinidamente y por los siglos de los siglos, a un rebaño de hombres uncidos al yugo de la hacienda, y cuya esclavitud pasaba y pasa de padres a hijos, a manera de abominable herencia que es oprobio y mengua para nuestra civilización.

Tres años de lucha, tres años de sangrientos conflictos, en medio de los cuales han estado a punto de perecer los principios revolucionarios, son por sí solos demasiado elocuentes, constituyen ya una experiencia bastante dolorosa, para que sea permitido perseverar en el error.

Con Carranza va la revolución al abismo. Sin Carranza, que es el estorbo, se obtendrá la unificación revolucionaria, y con ella el triunfo definitivo, la anhelada victoria del ideal reformista.

Carranza ha exhibido con demasiada claridad su traición a los principios proclamados, para que sea posible que cualquier hombre honrado vacile.

Ha devuelto los bienes confiscados, ha reconstruido el latifundismo, ha conculcado el sufragio, ha impuesto gobernadores, ha inaugurado una era de escandaloso nepotismo y lo que es peor, por medio de la falsificación de las elecciones municipales y de su absoluto dominio sobre los gobernadores, prepara la formación de cámaras legislativas que ciegamente obedezcan su voluntad y acaten sin vacilar sus consignas.

Cada día que pasa, hace el nuevo dictador un nuevo progreso en la vía del despotismo y del gobierno absoluto. Por eso los que hasta aquí le han sostenido han acabado por ver claro en sus manejos, han descubierto el fondo de sus intenciones y no pueden ya honradamente hacerse cómplices, por su inacción o por su indiferencia, del inevitable advenimiento de un régimen dictatorial, tan oprobioso o más que el antiguo, cuya creación elabora Carranza, sin disimular poco o mucho sus procedimientos.

Por esta razón, los hombres que no ha mucho se mostraban como los más adictos de Carranza y los mejor dispuestos a sostenerlo, reparan hoy su falta y abandonan al traidor. Así lo han hecho los Generales Francisco Coss, Luis Gutiérrez, Lucio Blanco, Dávila Sánchez y varios otros, como es bien sabido por toda la República.

El varonil ejemplo de esos jefes plantea ante la conciencia de sus compañeros de armas, este ineludible dilema: o con Carranza, para acompañarlo hasta la ignominia, haciéndose solidario de su traición; o contra Carranza, para salvar los principios, y con ellos a la República, que se debate y se desangra en una lucha inacabable y estéril.

La unificación revolucionaria se impone, y para lograr ese propósito, para conseguir el acercamiento de las facciones hoy en pugna, hace falta tan solo que los revolucionarios de los diversos bandos, cumplan con el deber que la situación imperiosamente marca: eliminar la personalidad de Carranza, que ha traicionado a la revolución y que ha provocado la justa rebeldía de muchos millares de revolucionarios que jamás transigirán con él ni aceptarán su despotismo.

Las bases de esa unificación son perfectamente claras: además de la imprescindible aceptación de las reformas agrarias exigidas por el pueblo campesino y consignadas en el Plan de Ayala, que es su bandera, los jefes revolucionarios de todo el país señalarán de común acuerdo las reformas políticas o sociales que son necesarias en materia de administración de justicia, en la cuestión obrera, en el sistema electoral y en la parte necesaria para la adopción del sistema del parlamentarismo, no menos que en las concernientes a la libertad municipal, al régimen hacendario, a la revisión de concesiones, a la responsabilidad oficial y a otros muchos importantísimos asuntos.

En cuanto al nombramiento de presidente provisional de la República, será hecho a mayoría de votos, por los jefes revolucionarios del país, en junta que se celebrará al efecto.

Sobre la base del común acuerdo y llevando por norma la sinceridad y la honradez, la revolución agraria invita a todos los verdaderos revolucionarios de la República, cualquiera que sea su actual filiación política, a consumar la magna obra de la unificación revolucionaria, cuya trascendencia y necesidad todos sentimos.

Al obrar así el sur no hace más que ser consecuente consigo mismo y con su anterior conducta, pues hace ya tres años, en los momentos en que la contienda era más encarnizada, propuso también a los bandos combatientes el término de la lucha, y señaló desde entonces, como único obstáculo para la concordia, la permanencia de Carranza en el poder.

Sin variar, pues, de conducta, y sí afirmándola una vez más, los revolucionarios del sur reiteran su cordial invitación a todos los que sientan como ellos el ideal revolucionario, y haciendo formal apelación a su honor y a su patriotismo, exhortan a todos aquellos que hasta aquí han sido engañados por Carranza a volver a las filas de la verdadera revolución, de la auténtica, de la que sigue sosteniendo las reivindicaciones de 1910, de 1911 y de 1913, a efecto de que unidos todos por la fraternidad y por el esfuerzo, realicemos la labor que nos hemos impuesto, de cumplir al pueblo lo que tenemos ofrecido y que los tiranos una y otra vez nos han impedido otorgarle: tierra, justicia y libertad, paz, prosperidad y trabajo.

Reforma, Libertad, Justicia y Ley.

Cuartel General.

Tlaltizapán, Morelos, 27 de diciembre de 1917.

El General en Jefe del Ejército Libertador, Emiliano Zapata.

10 de abril de 2013

ZAPATA VIVE





Escuchen señores, oigan
el corrido de un triste acontecimiento:
pues en Chinameca ha muerto a mansalva
Zapata, el gran insurrecto.

Abril de 1919 en la memoria
quedará del campesino,
como una mancha en la historia.

Campanas de Villa Ayala
¿por qué tocan tan dolientes?
es que ya murió Zapata
y era Zapata un valiente.

El gran Emiliano que amaba a los pobres,
quiso darles libertad.
Por eso los hombres de todos los pueblos
con él fueron a luchar.

De Cuautla hasta Amecameca,
Matamoros y el Ajusco,
con los pelones del viejo don Porfirio
se dio gusto.

Trinitaria de los campos
de las vegas de Morelos,
si preguntan por Zapata
di que ya se fue a los cielos.

Don Pablo González
le ordena a Guajardo que le finja un rendimiento,
y al ver a Zapata disparan sus armas
al llegar al campamento.

A la orilla de un camino
corté una blanca azucena,
a la tumba de Zapata
la llevé como una ofrenda.

Señores ya me despido
que no tengan novedad.
Cual héroe murió Zapata
por dar tierra y libertad.




















8 de agosto de 2012

8 de Agosto de 2012 Aniversario #133 del Natalicio del Gral. Emiliano Zapata en Anenecuilco, Morelos



PROGRAMA DE ACTIVIDADES

8 de Agosto de 2012.Aniversario #133 del natalicio del Gral. Emiliano Zapata en Anenecuilco, Ayala, Morelos.

“Tierra y Libertad”

Miércoles 8 de agosto
· 13:00 hrs. Bienvenida por parte de los pobladores de Anenecuilco con el tradicional baile chinelo y una explicación del contexto histórico de la localidad de Anenecuilco.
· Talleres simultáneos, eventos y mesas de discusión.

TALLERES:

Gises (UAEM). Esténcil (ENAH). Serigrafía (ENAH). Caricatura. Agricultura. Empapelado (Normal Cuautla). Animales venenosos (UNAM, biosustentabilidad). Biología molecular para niños y jóvenes (UNAM, biosustentabilidad). Cine. Cortos científicos, presentación de documental de Francisco Taboada (UNAM, biosustentabilidad). Globoflexia (Normal Cuautla). Tonalamatl. Horóscopo azteca.

EVENTOS:

Performance de Artistas Aliados. Exposición fotográfica (IBT-UNAM). Exposición artística (Jardín de Arte “Los Cantaros”). Exposición fotográfica local. Performance con fuego. Tambores africanos. Museo ambulante. Pinta de mural.

MESAS DE DISCUSIÓN:

· Neoliberalismo, megaproyectos (la resistencia al gasoducto y la termoeléctrica en Huexca y a la ampliación de la pista en Tepoztlán, por ejemplo) y la lucha contra la imposición de Enrique Peña Nieto.
· La situación actual del campo mexicano: Artículo 27 y Tratado de Libre Comercio.
· Democratización de las relaciones agrarias y vinculación estudiantes-campesinos y comunidad-escuela.
Jueves 9 de agosto de 2012
10:00 hrs. Conferencias magistrales.
17:00 hrs. Concierto.

CONFERENCIAS MAGISTRALES

· Vigencia de la lucha zapatista en los jóvenes. Víctor Hugo Sánchez Reséndiz.
· La Revolución zapatista y el movimiento 132 (similitudes). Agur Arredondo.
· Tribunal permanente de los pueblos. Andrés Barreda.
13:00 hrs. CONCLUSIONES DE LAS MESAS DE DISCUSIÓN Y PRONUNCIAMIENTO.

CONCIERTO

Grupos confirmados:
Sonidero Meztizo (Moyenei y Roco Pachucote), La Parranda Magna, Taller del Sur, Barricada de la Muerte, Guante Blanco, Siempre en Contra, Ollin Cuicatl (música náhuatl), La Roska, Profugo, Acapulque (Acustico), Fis Ska, La tía escandalosa.





Actividades de #YoSoy132 durante la Conmemoración del Natalicio #133 del Gral. Emiliano Zapata


Monterrey, Nuevo León



Guanajuato



Chiapas



Facultad de Ciencias UNAM


Londres



Acampada Revolución



Querétaro



Pachuca, Hidalgo



Melobourne, Australia



New York



Irapuato



Dallas, Forth Worth



León, Guanajuato



Altas Montañas Orizaba, Veracruz


Desinformémonos #52






Reportajes México
FRANCISCO PINEDA

MARCELA SALAS CASSANI

JAIME QUINTANA GUERRERO

GABRIEL HERNÁNDEZ GARCÍA, CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y CAPACITACIÓN RURAL (CEDICAR)

MARCELA SALAS CASSANI


Reportajes Internacional
EAMONN MCCANN
TRADUCCIÓN: ADAZAHIRA CHÁVEZ

ENTREVISTA DE ADAZAHIRA CHÁVEZ

SANTIAGO BASTOS / CENTRO DE MEDIOS INDEPENDIENTES DE GUATEMALA

SUSANA NORMAN


Los Nadies
TESTIMONIO RECOGIDO POR MARCELA SALAS CASSANI EN LA CIUDAD DE MÉXICO


Imagina en Resistencia
GLORIA MUÑOZ RAMÍREZ Y ALEJANDRO GONZÁLEZ LEDESMA
FOTO: TEATROVALLEOCCUPATO.IT

ELIANA COSTA Y SANTOS GOÑI, PRENSA Y DIFUSIÓN DE LA FLIA CAPITAL


Fotoreportaje
FOTO: ALEJANDRO RAMÍREZ ANDERSON
TEXTO: MÓNICA RIVERO
MÚSICA: “CLANDESTINOS”, DE ROBERTO FONSECA
PRODUCCIÓN: DESINFORMÉMONOS


Video
PRODUCCIÓN: FRENTE EN DEFENSA DE TEPOZTLÁN
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"...desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos."
Mario Benedetti

10 de abril de 2010

ZAPATA VIVE, LA LUCHA SIGUE



¡¡¡VIVA ZAPATA!!!
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