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21 de junio de 2016

[PARA LEER DE NUEVO] :: MAYO: ENTRE EL AUTORITARISMO Y LA RESISTENCIA.

MAYO: ENTRE EL AUTORITARISMO Y LA RESISTENCIA.
  ¿El calendario?  Mayo del 2016.
¿La geografía?
Bueno, pudiera ser cualquier parte de ese país rasguñado hasta sangrar por las desapariciones forzadas, la impunidad hecha institución, la intolerancia como forma de gobierno, la corrupción como modus vivendi de una clase política hedionda y mediocre.
Pero también pudiera ser cualquier parte de ese país sanado por el empecinamiento de los familiares que no olvidan a sus ausentes, la búsqueda tenaz de la verdad y la justicia, la rebelde resistencia frente a los golpes, balas, barrotes, el afán de construir un camino propio sin amos, sin patrones, sin salvadores, sin guías, sin caudillos; la defensa, la resistencia, la rebeldía; la grieta haciéndose más ancha y profunda a fuerza de dolor y rabia.
“México”, le llaman comúnmente a ese país, este país, que refleja a su modo una crisis que sacude al mundo entero.
Parece ser que, en algún momento de la breve e intensa historia del siglo XX, este país era una referencia turística internacional.  Se hablaba de sus paisajes, de su gastronomía, de la hospitalidad de su gente, de lo perfecta que era la dictadura perfecta.
Pero antes y durante esa imagen de folleto de agencia de viajes, pasó lo que pasó.  No, no lo voy a atiborrar de información sobre lo sucedido en el pasado inmediato, digamos unos 30 años.
El asunto es que, en los últimos años, “México” es ahora referente mundial en corrupción gubernamental; crueldad del narcotráfico; no infiltración sino contubernio entre el crimen organizado y las instituciones; desapariciones forzadas; ejército fuera de los cuarteles y en las calles y caminos; asesinatos y encarcelamientos de opositores, de periodistas y de gente que ni en cuenta; el “warning” en los pasajes turísticos; el cinismo como idiosincrasia en medios de comunicación y redes sociales; la vida, la libertad y los bienes personales jugados en la ruleta mortal de la vida cotidiana (“si no te tocó hoy, tal vez mañana”).  Si usted es mujer, de cualquier edad, multiplique los riesgos.  Lo femenino, junto a lo diferente, sólo gana en eso: es más probable que sufra violencia, desaparición, muerte.
Pero todo esto ya lo sabe usted.  Basta haber vivido aquí, en estos suelos y bajo estos cielos, un poco, no mucho, digamos entre los primeros meses de vida y los menos de 5 años, que era la edad de las niñas y niños asesinados en la Guardaría ABC, en Hermosillo, Sonora, México, el 5 de junio del año 2009, hace ya casi 7 años.
¿Qué delito tenían estos infantes?  ¿Fueron víctimas de la mala suerte, de un oscuro designio divino, de la casualidad? ¿O fueron y son víctimas de una clase política que se permite todo a sí misma (como el hecho de que una de las implicadas -y no investigadas-, sea precandidata para la presidencia de México por el Partido Acción Nacional)?
Así que el lugar pudiera ser Sonora, donde, sin embargo, el crimen y la desvergüenza no logran derrotar a las familias de los infantes de la guardería “ABC”.
O podría ser el Estado de México, donde el pueblo Ñatho de San Francisco Xochicuautla pretende ser destruido y sepultado por una de las carreteras del gran capital.  ¿Su delito?  Defender los bosques.  Pero, sobre los escombros de sus casas, los pobladores se mantienen en resistencia.
O pudiera ser Oaxaca, en la comunidad Binizza de Álvaro Obregón, en Juchitán, donde la población fue atacada a balazos por paramilitares del Partido Acción Nacional y del Partido de la Revolución Democrática.  ¿Cuál es su falta?  Oponerse a la privatización del viento que, con los llamados “parques eólicos”, impone el gran capital en el Istmo.
O tal vez podría ser Veracruz, que es ya un territorio para la cacería de mujeres, jóvenes, periodistas, sean o no opositores.  O Yucatán, donde en contra de los pobladores de Chablekal se implementa el llamado “Escudo” con el que los gobernantes protegen el despojo.  O Guerrero, donde todo México se renombra “Ayotzinapa”.  O Morelos, convertido en un gigantesco cementerio clandestino.  O la Ciudad de México donde las manifestaciones opositoras están prohibidas porque ahí mandan los vehículos automotores, incluso sobre la Constitución.  O Puebla, baluarte de la privatización del agua y carreteras.  O Tamaulipas, donde, como en todo el país, el PRI es el brazo institucional del crimen organizado.  O cualquier lugar de la república llamada “Estados Unidos Mexicanos”, con sus olas de despidos, desalojos, robos, desapariciones, destrucción, muerte… guerra.
Pero resulta que es Chiapas.  Y de Chiapas, miramos a…
Tuxtla Gutiérrez, ciudad capital.  Mayo del 2016.  Temperatura media: 37 grados a la sombra.  Altitud: 522 metros sobre el nivel del mar.  Fecha: el mayo del magisterio en resistencia y rebeldía.  Pero antes, permita usted algunas precisiones:
1.- La mal llamada “reforma educativa” no es educativa, es laboral.  Si fuera educativa se habría tomado el parecer del magisterio y de las familias.  Cuando el gobierno se niega a dialogar sobre la reforma con el magisterio y las familias, está reconociendo que no se trata de mejorar la educación, sino de “ajustar la nómina” (que es como el capital llama a los despidos).
2.- No se está aplicando la ley, se está violando la ley.  Se dice defender a la constitución (la reforma educativa), violando la constitución (las leyes que garantizan derechos elementales como el de reunión, petición y libre circulación).
3.-   Lo que hacen los medios de comunicación de paga es inútil.  Declaraciones van y vienen: “todo normal”, “la mayoría de las escuelas están trabajando”. “el noventa y tanto por ciento de los maestros están laborando”.  Pero la realidad no conoce esas declaraciones, porque el magisterio está en las calles.  En los pueblos las familias ya dijeron claro que no van a aceptar a los sustitutos, que no los van a dejar entrar o que los van a correr.
4.- L@s maestr@s no están defendiendo privilegios, están luchando en la última trinchera de cualquier ser humano: las condiciones mínimas de vida de ell@s y de sus familias.  ¿Le sorprende a usted que alguien esté dispuesto a defender lo poco que le queda?  ¿Un salario infame, unas aulas que parecen haber sido bombardeadas (y lo han sido, pero por bombas económicas), no uno sino varios turnos laborales, grupos excesivamente numerosos?  En resumen: poca paga, malas condiciones de trabajo y mucha chinga.  ¿Le suena?  Y, aun así, l@s maestr@s se presentan en su escuela y enseñan a niños y niñas los caminos de las ciencias y las artes.
5.-  El objetivo de la supuesta reforma educativa es destruir a esa maestra, ese maestro que se preparó por años y prácticamente toda su vida la ha dedicado a ese oficio.  Cierto, con la perseverancia que en los medios se abona con billetes, se ha construido la imagen de líderes corruptos.  Pero esa imagen es el cebo para morder el anzuelo.  No, el objetivo no son los líderes, sino todos los maestros, incluidos los del servil Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.  Ahora, si quiere usted un modelo de líderes corruptos, ahí tiene a la dirección en pleno del SNTE.
6.- Sí, el objetivo de la reforma educativa es privatizar la educación.  De hecho, esa privatización ya está en marcha.  Dejar sin atención ni presupuesto a las escuelas no acabó con la educación pública en México por una razón humana: el magisterio.  Así que ahora hay que destruir a es@s maestr@s.  Se trata de provocar una catástrofe en el sistema educativo de modo que las familias tiendan, doblando turnos, a las escuelas privadas; o se conformen con que sus hijas e hijos se formen consumiendo televisión, radio y medios digitales; o en la calle; o ni eso.  La profesión del magisterio no se improvisa ni es cuestión de intuición.  Se estudia, exige preparación.  No cualquiera tiene la capacidad y los conocimientos para educar.  Porque en la escuela se educa, no sólo se enseña.  No cualquiera puede enfrentar con éxito a un grupo de infantes en edad escolar o prescolar.  Por eso son necesarias las escuelas Normales.
7.- ¿Le han dicho que lo que ocurre es que l@s maestr@s son holgazanes y que no quieren prepararse?  Mienten, cualquier maestra o maestro aspira a ser mejor, estar mejor preparado.  Haga usted lo que no ha hecho el gobierno, hable con un maestro o maestra.  Mejor aún, escúchelo.  Verá cómo, cuando él o ella hablan de su situación, parece que describen la de usted.
-*-
  Nosotras, nosotros, zapatistas, tratamos de entender.  Y para entender hay que escuchar.  Siempre que podemos, recurrimos a la información directa.  Para este caso, enviamos a un grupo de “Los Tercios Compas” (medios zapatistas de comunicación no de paga, no autónomos, no libres, no alternativos, pero compas) y escuchamos a bases de apoyo zapatistas que son parte del magisterio.  Lo siguiente es tomado de uno de los informes de esas escuchas:
Compañero Subcomandante Insurgente Moisés, te saludo y espero que te encuentres bien de salud y haciendo los trabajos para la lucha.
  Después de mi corto saludo, paso a informar: Bueno, pues la vimos la marcha de los maestros.  Pero no sólo maestros, también hay muchas maestras.  Los malditos policías los atacaron y también lo atacaron a la gente que andaba por ahí.  Hasta niños pasaron a golpear.  Luego lo vimos una pinta, que sea como un letrero pintado en la pared, que decía: “Policías: contra el pueblo muy chingones, pero contra el narco maricones”.  Lo miramos la marcha que están contentos los maestros.  Como que no importa que los golpearon y persiguieron y les aventaron ese humo que no deja respirar.  Ahí van los maestros y las maestras, y también van unas mamaces y papaces de los niños que van a la escuela y que sus familias lo apoyan a los maestros.  Se ve claro que no los llevaron a la fuerza, sino que llegaron por su gusto.  Están animados.  Y la gente en las casas le grita de apoyo a los maestros y las maestras.  Y en la calle les dan agua, frutas.  Se mira que los quieren a esos maestros que luchan.  Y entonces los maestros lo gritan la consigna de “este apoyo sí se ve” y, bueno, pues yo pensé que luego hay apoyo que no se ve, pero no hay consigna.
  Luego los fuimos a ver a los malditos policías que iban detrás de los maestros para perseguirlos.  Lo miramos que el policía está como muy derrotado.  Sólo unos pocos policías están de entusiastas y golpean sus escudos de plástico con sus garrotes, según para meter miedo, pero no dan miedo.  La mayoría de los policías apenas puede caminar, creo que porque está haciendo mucho calor.  Mucho sol ahí en Tuxtla.  Y los maestros y maestras pues se ve que están hallados a la chinga porque van contentos.  Hacen sus cantos y lo gritan sus consignas.  Lo cantaron esa de “Venceremos” y ya mero me pongo a cantar también, pero me acordé que voy de “Tercio compa” y pues no.  Los policías cada tanto que se detienen, rápido buscan donde hay sombra.  El mando los regaña porque no se quieren formar.  Lo escuchamos un policía que le está contando a otro que persiguió a una niña y a un maestro, y que corría más rápido el maestro que la niña.  Y se ríe el maldito como si fuera un chiste de perseguir a una niña.  Y cuando les dan orden de avanzar, los policías van con sus escudos arrastrando.  Unos llevan como unos botes de metal.  Otros llevan unos palos.  Cuando pasan, la gente en la calle les dice cosas a los policías, que se vayan les dicen, que ya no molestan a los maestros.  Unos, y otros de plano les mientan la madre a los policías.  Los policías los miran con coraje en su ojo, pero no paran.  Y son familias las que gritan.  En algunas casas y edificios hay letreros, así como carteles hechos a mano donde dice que se apoya a los maestros.  En las estaciones de radio lo escuchamos que la gente llama para comentar, pero no como otras veces que se quejan de los maestros porque bloquean.  Ahora se quejan de los federales, que están molestando nomás, que parece que estamos en guerra, que ni cuando los zapatistas se veía tanto policía en las calles de Tuxtla.  Nadie agradece al gobierno, lo dicen claro que la culpa es de los malos gobiernos.  Y entonces los del radio le cortan la palabra porque se ve que no les gusta lo que dice la gente.  Y luego los periódicos pues de plano no tienen vergüenza, ponen de otras cosas que ni al caso.  Que están preocupados los periodistas porque en Chenalhó los partidistas secuestraron a otros partidistas.  Pero como que los maestros lo hacen la política, explican su lucha y la gente los oye y los entiende.  Lo escuchamos lo que dice la gente.  A los gobiernos no los oyen y no los entienden.  Al Velasco le dicen “el niño” y se quejan del “niño”, que sólo salió bueno para tomarse fotos y para pasear.  Y luego que dicen los rumores que ya no está de por sí, que ya se están peleando los políticos para ver quién se queda de gobernador.  Y dicen “el que quede, es un ratero y sinvergüenza”.  Al gobierno no lo respetan.
  A los maestros los respetan y los quieren, les dan su agua y su fruta, los aplauden.  Hasta los carros, cuando pasan a un lado de la marcha, lo tocan su claxon y sacan la mano de apoyo.  Al policía puras mentadas.  Lo escuchamos a un maestro explicar su lucha: “Ahora se trata de la comida de nuestros hijos”.  En un lugar, cerca de aquí de Tuxtla, que se llama Chiapa de Corzo la gente se organizó y fue a corretear a los federales de ahí.  No eran maestros, eran familias.  Los golpearon y les aventaron gas, pero no se rindieron y sacaron a los federales.  Ya que lo miramos todo esto que decimos, nos regresamos para informar.
  Lo que vemos es que quién sabe qué vaya a pasar, pero los malos gobiernos ya perdieron.
  Es toda mi palabra
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  Ahora, preguntas para el examen de evaluación del gobierno federal:
Si un gobierno no está dispuesto a dialogar y negociar con sus opositores, ¿qué camino les dejan?  Si sólo se usa el argumento de la fuerza, ¿qué esperan como contra argumento?
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Moisés.             Subcomandante Insurgente Galeano.
México, mayo del 2016.
Del cuaderno de apuntes del gato-perro:
La Hora del Policía 2.  El vendedor de desodorante para metrosexuales, esa versión posmoderna de Gordolfo Gelatino, Aurelio Nuño Mayer, debe dejar de hacer campaña para la presidencia y reconocer ya que la reforma que dice defender ni es reforma ni es educativa.  Es sólo un descarado ajuste de personal.  Un patrón mal vestido con las ropas institucionales usa a un capataz perfumado para cerrar empleos.
Y para ser un capataz idiota que suspira por ser un buen policía, siga las siguientes instrucciones: Escriba 100 veces: “la educación pública en México es una empresa y como tal hay que manejarla”.  Ah, y no estudie historia.  Olvide que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación nació en 1979, en Chiapas, México.  Y que nació como respuesta a la brutalidad gubernamental.
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  Las batallas que libran l@s maestr@s y las familias no son el final de mayo.  Son apenas el inicio de muchos meses y luchas que se darán, y no sólo del magisterio.  En las geografías y los calendarios de abajo la historia no transcurre, se hace.
Doy fe.
Guau-Miau.

17 de noviembre de 2014

Palabras de la Comandancia General del EZLN, en voz del Subcomandante Insurgente Moisés, al terminar el acto con la caravana de familiares de desaparecidos y estudiantes de Ayotzinapa, en el caracol de Oventik, el día 15 de noviembre del 2014.

Madres, Padres y Familiares de nuestros hermanos asesinados y desaparecidos en Iguala, Guerrero:
Estudiantes de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero:

Hermanos y hermanas:
Agradecemos de todo corazón que nos hayan dado su palabra.
Sabemos que para poder traernos esa palabra directa, sin intermediarios, sin interpretaciones ajenas, tuvieron que viajar muchas horas y padecer cansancio, hambre, sueño.
Sabemos también que para ustedes ese sacrificio es parte del deber que sienten.
El deber de no abandonar a los compañeros desaparecidos por los malos gobiernos, de no venderlos, de no olvidarlos.
Por ese deber es que iniciaron su lucha aun cuando no se les hacía el menor caso y los hermanos hoy desaparecidos eran catalogados como “pelones”, “novatos”, “revoltosos”, “futuros delincuentes que se lo merecían”, “porros”, “radicales”, “nacos”, “agitadores”.
Así los llamaron muchos de los que ahora se amontonan alrededor de su digna rabia por moda o conveniencia, cuando entonces querían culpar a la Normal Raúl Isidro Burgos de la desgracia.
Todavía hay quienes allá arriba lo siguen intentando, queriendo distraer así y esconder al verdadero culpable.
Por ese deber ustedes empezaron a hablar, a gritar, a explicar, a contar, a usar la palabra con coraje, con digna rabia.
Hoy, en el montón de palabras huecas que otros y otras arrojan sobre su digna causa, ahora se pelean ya por quién hizo que fueran conocidos, escuchados, comprendidos, abrazados.
Tal vez no se los han dicho, pero han sido ustedes, los familiares y compañeros de los estudiantes muertos y desaparecidos quienes han conseguido, con la fuerza de su dolor, y de ese dolor convertido en rabia digna y noble, que muchas, muchos, en México y el Mundo, despierten, pregunten, cuestionen.
Por eso les damos las gracias.
No sólo por habernos honrado con traer su palabra hasta nuestros oídos, humildes como somos: sin impacto mediático; sin contactos con los malos gobiernos; sin capacidad ni conocimientos para acompañarlos, hombro con hombro, en el incesante ir y venir buscando a sus seres queridos que ya lo son también para millones que no los conocieron; sin las palabras suficientes para darles consuelo, alivio, esperanza.
También y sobre todo, les damos las gracias por su heroico empeño, su sabia terquedad de nombrar a los desaparecidos frente a los responsables de su desgracia, de demandar justicia frente a la soberbia del poderoso, de enseñar rebeldía y resistencia frente al conformismo y el cinismo.
Queremos darles las gracias por las enseñanzas que nos han dado y nos están dando.
Es terrible y maravilloso que familiares y estudiantes pobres y humildes que aspiran a ser maestros, se hayan convertido en los mejores profesores que han visto los cielos de este país en los últimos años.

Hermanos y hermanas:
Su palabra fue y es para nosotros una fuerza.
Es como si un alimento nos hubieran dado aunque lejos estuviéramos, aunque no nos conociéramos, aunque nos separaran los calendarios y las geografías, es decir, el tiempo y la distancia.
Y también la agradecemos porque ahora vemos, escuchamos y leemos que otros tratan de tapar ésa su palabra dura, fuerte, lo que es el núcleo de dolor y rabia que echó a andar todo.
Y nosotros vemos, escuchamos y leemos que ahora se habla de puertas que a nadie importaban antes.
Olvidando que hace tiempo esas puertas fueron para señalar a los de afuera que para nada eran tomados en cuenta en las decisiones que tomaban los de dentro.
Olvidando que ahora esas puertas sólo son parte de un cascarón inservible, donde se simula soberanía y sólo hay servilismo y sometimiento.
Olvidando que esas puertas dan sólo a un gran centro comercial a donde el pueblo de afuera no entra, y en el que se venden los pedazos rotos de lo que fue alguna vez la Nación mexicana.
A nosotros no nos importan esas puertas.
Ni nos importa si las queman, ni si las adoran, ni si las ven con rabia, o con nostalgia, o con deseo.
A nosotros nos importan más sus palabras de ustedes.
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Porque allá afuera se habla, se discute, se alega, que si la violencia o la no violencia, dejando de lado que la violencia se sienta todos los días en la mesa de los más, camina con ellos y ellas al trabajo, a la escuela, regresa con ellas y ellos a la casa, duerme con ellos y ellas, se hace pesadilla que es sueño y realidad sin importar la edad, la raza, el género, la lengua, la cultura.
Y nosotros escuchamos, vemos y leemos que allá afuera se discuten los golpismos de derecha y de izquierda, que a quién quitamos para ver quién se pone.
Y se olvida así que el sistema político entero está podrido.
Que no es que tenga relaciones con el crimen organizado, con el narcotráfico, con los acosos, las agresiones, las violaciones, los golpes, las cárceles, las desapariciones, los asesinatos, sino que todo esto ya es parte de su esencia.
Porque no se puede hablar ya de la clase política y diferenciarla de las pesadillas que sufren y padecen millones en estos suelos.
Corrupción, impunidad, autoritarismo, crimen organizado o desorganizado, están ya en los emblemas, los estatutos, las declaraciones de principios y la práctica de toda la clase política mexicana.
A nosotros no nos importan los dimes y diretes, los acuerdos y desacuerdos que los de arriba tienen para decidir quién se encarga ahora de la máquina de destrucción y muerte en que se ha convertido el Estado mexicano.
A nosotros nos importan sus palabras de ustedes.
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Y nosotros vemos, leemos y escuchamos que allá afuera se discuten calendarios, siempre los calendarios de arriba, con sus fechas engañosas que esconden las opresiones que hoy padecemos.
Porque se olvida que detrás de Zapata y de Villa se esconden los que quedaron: los Carranza, Obregón, Calles y la larga lista de nombres que, sobre la sangre de quienes fueron como nosotros, alarga el terror hasta nuestros días.
A nosotros nos importan sus palabras de ustedes,
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Y nosotros leemos, escuchamos y vemos que allá afuera se discuten tácticas y estrategias, los métodos, el programa, el qué hacer, quién dirige a quién, quién manda, a dónde se orienta.
Y se olvida que las demandas son simples y claras: tienen que aparecer con vida todos y todas, no sólo los de Ayotzinapa; tiene que haber castigo a los culpables de todo el espectro político y de todos los niveles; y tiene que hacerse lo necesario para que nunca más se vuelva a repetir el horror en contra de cualquiera de este mundo, aunque no sea una personalidad o alguien de prestigio.
A nosotros nos importan sus palabras de ustedes.
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Porque en sus palabras de ustedes también nos escuchamos a nosotros mismos.
En esas palabras nos escuchamos decir y decirnos que nadie piensa en nosotros los pobres de abajo.
Nadie, absolutamente nadie piensa en nosotros.
Sólo aparentan estar para ver qué sacan, cuánto crecen, qué ganan, qué cobran, qué hacen, qué deshacen, qué dicen, qué callan.
Hace varios días, en los primeros días de octubre, cuando apenas se iba comenzando a entender el horror de lo ocurrido, les mandamos unas palabras.
Pequeñas como son nuestras palabras de por sí desde hace tiempo.
Pocas palabras porque el dolor no encuentra nunca palabras suficientes que lo hablen, que lo expliquen, que lo alivien, que lo curen.
Entonces les dijimos que no están solos.
Pero con eso no sólo les decíamos que los apoyábamos, que, aunque lejos, su dolor era nuestro, como nuestra es su digna rabia.
Sí, les dijimos eso pero no sólo eso.
También les decíamos que en su dolor y en su rabia no estaban solos porque miles de hombres, mujeres, niños y ancianos conocen en carne propia esa pesadilla.
No están solos hermanas y hermanos.
Busquen su palabra también en los familiares de los niños y niñas asesinados en la guardería ABC en Sonora; en las organizaciones por los desaparecidos en Coahuila; en los familiares de las víctimas inocentes de la guerra, desde su inicio perdida, contra el narcotráfico; en los familiares de los miles de migrantes eliminados a todo lo largo del territorio mexicano.
Busquen en las víctimas cotidianas que, en todos los rincones de nuestro país, saben que la autoridad legal es quien golpea, aniquila, roba, secuestra, extorsiona, viola, encarcela, asesina, a veces con la ropa de organización criminal y a veces como gobierno legalmente constituido.
Busquen a los pueblos originarios que, desde antes de que el tiempo fuera tiempo, atesoran la sabiduría para resistir y que no hay quien sepa más del dolor y la rabia.
Busquen al Yaqui y en ustedes se encontrará.
Busquen al Nahua y verán que su palabra es acogida.
Busquen al Ñahtó y el espejo será mutuo.
Busquen a quienes levantaron estas tierras y con su sangre parieron esta Nación desde antes de que “México” la llamaran, y sabrán que abajo la palabra es puente que cruza sin temor.
Por eso tiene fuerza su palabra de ustedes.
En su palabra de ustedes se han visto reflejados millones.
Muchos lo dicen, aunque la mayoría lo calla pero hace suyo su reclamo y en sus adentros repite sus palabras.
Se identifican con ustedes, con su dolor y con su rabia.
Sabemos nosotros que muchos les piden, que les exigen, que les demandan, que los quieren llevar hacia un destino o hacia otro, que los quieren usar, que los quieren mandar.
Sabemos que es mucho el ruido que les avientan.
Nosotros no queremos ser un ruido más.
Nosotros sólo queremos decirles que no dejen caer su palabra.
No la dejen caer.
No la desmayen,
Háganla crecer para que se levante por encima del ruido y la mentira.
No la abandonen porque en ella anda no sólo la memoria de sus muertos y desaparecidos, también camina la rabia de quienes abajo son ahora para que los de arriba sean.

Hermanas y hermanos:
Nosotros pensamos que tal vez ya saben que puede ser que se queden solos y que estén preparados.
Que puede ser que quienes ahora se amontonan encima de ustedes para usarlos en beneficio propio, los abandonen y corran a otro lado a buscar otra moda, otro movimiento, otra movilización.
Nosotros les platicamos a ustedes de lo que sabemos porque es ya parte de nuestra historia.
Hagan de cuenta que son 100 los que ahora los acompañan en sus demandas.
De esos 100, 50 los cambiarán por la moda que esté a la vuelta del calendario.
De los 50 que queden, 30 comprarán el olvido que ya ahora se oferta en pagos en abonos y se dirá de ustedes que ya no existen, que no hicieron nada, que fueron una farsa para distraer de otras cosas, que fueron un invento del gobierno para que tal partido o tal personaje político no avanzara.
De los 20 que queden, 19 se correrán despavoridos al primer vidrio roto porque las víctimas de Ayotzinapa, de Sonora, de Coahuila, de cualquier geografía, se quedan en los medios de comunicación sólo un momento y pueden elegir no ver, no escuchar, no leer, dándole vuelta a la página, cambiando de canal o de estación, pero un vidrio roto es, en cambio, una profecía.
Y entonces, de los 100 verán que sólo queda uno, una, unoa.
Pero esa una o uno o unoa, se ha descubierto en las palabras de ustedes; ha abierto su corazón, como decimos nosotros, y en ese corazón se han sembrado el dolor y la rabia de su indignación.
No sólo por sus muertos y desaparecidos, también por ese uno, esa una, eso unoa de entre cien, tienen que seguir adelante.
Porque esa una o uno o unoa, al igual que ustedes, no se rinde, no se vende, no claudica.
Como una parte de ese uno por ciento, acaso la más pequeña, estamos y estaremos las zapatistas, los zapatistas.
Pero no sólo.
Hay muchas, muchos, muchoas más.
Porque resulta que los pocos son pocos hasta que se encuentran y descubren en otros.
Entonces pasará algo terrible y maravilloso.
Y los que se pensaron pocos y solos, descubrirán que somos los mayoritarios en todos los sentidos.
Y que son los de arriba los que son pocos en verdad.
Y entonces habrá que vueltear el mundo porque no es justo que los pocos dominen a los muchos, a las muchas.
Porque no es justo que haya dominadores y dominados.

Hermanas y hermanos:
Todo esto decimos nosotros, según nuestros pensamientos que son nuestras historias.
Ustedes, en sus propias historias, escucharán muchos pensamientos más, así como ahora nos dan el honor de escuchar los nuestros.
Y ustedes tienen la sabiduría para tomar lo que vean bueno y desechar lo que vean malo de esos pensamientos.
Nosotros, nosotras como zapatistas pensamos que los cambios que realmente importan, los que son profundos, los que hacen otras historias, son los que empiezan con los pocos y no con los muchos.
Pero sabemos que ustedes saben que aunque pase de moda Ayotzinapa, que aunque fallen los grandes planes, las estrategias y las tácticas, que aunque se pasen las coyunturas y otros intereses y fuerzas se pongan de moda, que aunque se vayan los que hoy se aglomeran sobre ustedes como animales de carroña que medran sobre el dolor ajeno; aunque todo eso pase, ustedes y nosotros sabemos que hay en todos los rincones un dolor como el nuestro, una rabia como la nuestra, y un empeño como el nuestro.
Nosotros, nosotras como zapatistas que somos los invitamos a que vayan a esos dolores y a esas rabias.
Búsquenlos, encuéntrenlos, respétenlos, háblenlos y escúchenlos, intercambien dolores.
Porque nosotros sabemos que cuando dolores diferentes se encuentran no germinan en resignación, lástima y abandono, sino en rebeldía organizada.
Sabemos que en su corazón de ustedes, independientemente de sus credos y de sus ideologías y organizaciones políticas, la demanda de justicia los anima.
No se rompan.
No se dividan, como no sea para más lejos llegar.
Y sobre todo, no olviden que no están solos.

Hermanas y hermanos:
Con nuestras pequeñas fuerzas pero con todo nuestro corazón hemos hecho y haremos lo posible por apoyar su justa lucha.
No ha sido mucha nuestra palabra porque hemos visto que hay muchos intereses, de los políticos de arriba en primera fila, que quieren usarlos a su gusto y conveniencia, y no nos sumamos ni nos sumaremos al vuelo rapaz de oportunistas sinvergüenzas a quienes nada importa que aparezcan con vida los que ahora faltan, sino llevar agua al molino de su ambición.
Nuestro silencio ha significado y significa respeto porque el tamaño de su lucha es gigante.
Por eso en silencio han sido nuestros pasos para hacerles saber que no están solos, para que sepan que su dolor es nuestro y nuestra también su digna rabia.
Por eso nuestras pequeñas luces se encendieron donde nadie les llevó la cuenta, más que nosotros.
Quienes ven como poca cosa este esfuerzo nuestro o lo ignoran, y nos reclaman y exigen que hablemos, que declaremos, que sumemos ruido al ruido, son racistas que desprecian lo que no aparece arriba.
Porque es importante que ustedes sepan que los apoyamos, pero es también importante que nosotros sepamos que apoyamos una causa justa, noble y digna, tal y como lo es la que ahora anima su caravana por todo el país.
Porque eso, saber que apoyamos a un movimiento honesto, para nosotros es alimento y esperanza.
Malo sería que no hubiera ningún movimiento honesto, y que en todo el largo abajo que somos se hubiera replicado la farsa grotesca de arriba.
Nosotros pensamos que quienes apuestan a un calendario de arriba o a una fecha tope, los abandonarán en cuanto una nueva fecha aparezca en su horizonte.
Llevados de las narices por una coyuntura por la que nada hicieron y que al inicio despreciaron, esperan que “las masas” les abran el camino al Poder y que un nombre supla a otro nombre arriba mientras abajo nada cambia.
Nosotras, nosotros pensamos que las coyunturas que transforman el mundo no nacen de los calendarios de arriba, sino que son creadas por el trabajo cotidiano, terco y continuo de quienes eligen organizarse en lugar de sumarse a la moda en turno.
Cierto, habrá un cambio profundo, una transformación real en éste y en otros suelos dolidos del mundo.
No una sino muchas revoluciones habrán de sacudir todo el planeta.
Pero el resultado no será un cambio de nombres y de etiquetas donde el de arriba sigue estando arriba a costa de quienes están abajo.
La transformación real no será un cambio de gobierno, sino de una relación, una donde el pueblo mande y el gobierno obedezca.
Una donde el ser gobierno no sea un negocio.
Una donde el ser mujeres, hombres, otroas, niñas, niños, ancianos, jóvenes, trabajadores o trabajadoras del campo y de la ciudad, no sea una pesadilla o una pieza de caza para el disfrute y enriquecimiento de gobernantes.
Una donde la mujer no sea humillada, el indígena despreciado, el joven desaparecido, el diferente satanizado, la niñez vuelta una mercancía, la vejez arrumbada.
Una donde el terror y la muerte no reinen.
Una donde no haya ni reyes ni súbditos, ni amos ni esclavos, ni explotadores ni explotados, ni salvadores ni salvados, ni caudillos ni seguidores, ni mandones ni mandados, ni pastores ni rebaños.
Sí, sabemos que no será fácil.
Sí, sabemos también que no será rápido.
Sí, pero también sabemos bien que no será un cambio de nombres y letreros en el criminal edificio del sistema.
Pero sabemos que será.
Y sabemos también que ustedes y todos encontrarán a sus desaparecidos, que habrá justicia, que para todas y todos los que han sufrido y sufren esa pena habrá el alivio de tener respuestas al por qué, qué, quién y cómo, y sobre esas respuestas no sólo construir el castigo a los responsables, también construir lo necesario para que no se repita y que el ser joven y estudiante, o mujer, o niño, o migrante, o indígena, o cualquiera, no sea una marca para que el verdugo en turno identifique a su próxima víctima.
Sabemos que así será porque hemos escuchado algo que tenemos en común, entre muchas otras cosas.
Porque sabemos que ustedes y nosotros no nos venderemos, que no claudicaremos y que no nos rendiremos.

Hermanos y hermanas:
Por nuestra parte sólo queremos que lleven con ustedes este pensamiento que les decimos desde el fondo de nuestro corazón colectivo:
Gracias por sus palabras, hermanas y hermanos.
Pero sobre todo, gracias por su lucha.
Gracias porque al saberlos, sabemos que ya se mira el horizonte…

¡Democracia!
¡Libertad!
¡Justicia!
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Subcomandante Insurgente Moisés.
México, a 15 días del mes de noviembre del 2014, en el año 20 del inicio de la guerra contra el olvido.

8 de noviembre de 2014

¿Fue el Estado?

Por: Sebastián Liera.

 “¡Muy señoras y muy señores míos!... Habiendo sido invitado a dar una conferencia […] sobre un tema popular..., he de decirles que, por lo que a mí respecta, el asunto de ésta me es indiferente...” Con estas palabras, escritas por Anton Chejov para dar voz a Niujin, su personaje de Sobre el daño que hace el tabaco, comienza un chorema mío que disfrazado de ponencia leí (sólo algunas partes) a una semana de que se cumpliera el primer mes de haber sucedido la tragedia que hoy nos tiene aquí convocados… corrijo: la tragedia que nos tiene aquí convocadas, convocados, no había sucedido casi un mes antes, viene sucediendo de mucho tiempo atrás.

Hace unos días, el último de ese mes que, dicen, tiene la luna más hermosa, traía a colación en esta misma plaza un artículo en el que José Woldenberg dice que “el país transita por una situación crítica y no ayuda a la comprensión de lo que estamos viviendo hacer referencia en bloque a una entidad tan abarcadora y compleja como lo es el Estado”; sí: el Estado, esa “constelación de instituciones” que el ex consejero del otrora IFE reconoce “jerárquicas, especializadas y –apunta- con diferentes grados de responsabilidad”.

Y, resulta, que hoy estamos aquí en esta plaza abrigando un mismo lema como bandera: “¡Fue el Estado!”; ese, dijera Woldenberg, “laberinto institucional complicado y rebuscado” en el que, nos dicta el autor, debemos “detectar con claridad –no de manera especulativa o retórica o a través de derivaciones ‘lógicas’- a los responsables directos e indirectos, a los culpables por acción y por omisión de los cruentos e incalificables sucesos que han sacudido a la nación” o, de lo contrario, caeríamos en reduccionismos y simplezas.

Sin embargo, la cátedra de cultura política no termina allí y, después de insistir en que el Estado “ya no es lo que era o lo que imaginábamos que era: una entidad todopoderosa capaz de imponer el orden en el momento en que lo quisiera”, exculpa: “No se trata de entidades que pueden y no quieren, sino que quieren y no pueden” y, para rematar, adoctrina: “debemos tener claro que la única justicia hoy por hoy es la que las propias instituciones del Estado, diseñadas para ello, pueden ofrecer”. ¿Quién es quien cae en reducciones y simplezas?

¿Por qué quienes hoy hemos sumado nuestras voces y nuestros pasos a esta jornada de acción global por Ayotzinapa convocada por las escuelas superiores, universidades y tecnológicos del país insistimos en la “simpleza” de decir: “¡Fue el Estado!”? ¿Tenemos acaso plena noción de lo que ese concepto político significa, definido por Marx no como “el reino de la razón, sino de la fuerza”, no como “el reino del bien común, sino del interés parcial [que] no tiene como fin el bienestar de todos, sino de los que detentan el poder”? Quizás no; pero, tampoco, estamos dispuestos a que los profesionales de la política nos vengan a decir que nuestras voces o son simplezas o son, como dice Juan Villoro citando a su tocayo Rulfo, “rencor vivo”.

Fueron ellos, los profesionales de la política, y las damas que en el danzón de la corrupción y la impunidad les acompañan, quienes hicieron de lo que debería ser el arte de ponernos de acuerdo cuando pensamos diferente en bien de la cosa pública un circo de prebendas y traiciones de principios donde los saltimbanquis de siglas y colores han hecho su agosto. Si la política es, como dice Villoro, “campo de la opinión airada, la falta de sentido de las obligaciones, la intolerancia, la búsqueda de fines sin reparar en los medios”, es porque sus profesionales y sus coreutas la han reducido a eso.

José Ramón Enríquez escribe que desde la perspectiva de un Estado cuyos órdenes están plagados de narcopolíticos sí ve lo de Ayotzinapa como un crimen de Estado. Se apura a aclarar, que el terrorismo de este Estado no es el de López Mateos contra Genaro Vázquez o el de Echeverría contra Lucio Cabañas y pone la mira en la venta de drogas, el lavado de dinero, la corrupción misma del Estado y, sobre todo, la ampliación de los mercados de armas; en otras palabras, en los negocios del crimen organizado.

Es aquí donde radica la razón de que hoy digamos sin titubeos: “¡Fue el Estado!” En su tratarnos como niños chiquitos, quienes detentan el poder en eso que llamamos el Estado se resisten a regular el consumo, la venta y la producción de estupefacientes; esa falta de regulación hace que el negocio del narcotráfico produzca ganancias exorbitantes de las cuales, a diferencia del erario público, nadie tiene porqué dar cuentas. No es el narcotráfico, que es sólo uno de los muchos negocios del crimen organizado, el que ha infiltrado a la clase política y sus partidos; es la clase política, son sus partidos, los que han entrado a los negocios de sangre y muerte, no sólo al narcotráfico, insisto, del crimen organizado. Y, hoy por hoy, esas instituciones de las que Woldenberg quiere que esperemos justicia no son sino agencias del crimen organizado.

“¡Fue el Estado!”, dijimos, cuando los criminales en el Estado quisieron vernos la cara y dirigieron los reflectores de sus televisoras y medios de (des)información a una pareja que hoy llaman “imperial”, en el modus operandi de lo que el infame personaje de la también infame película de Luis Estrada, La dictadura perfecta, llama “la caja china”. “¡Fue el Estado!”, dijimos, cuando los criminales en el Estado quisieron reducir las responsabilidades de lo ocurrido en Ayotzinapa en un cártel con nombre de programa electorero del PRI cuyo supuesto líder se dizque suicidó en Morelos. “¡Fue el Estado!”, decimos hoy, tras el montaje de la captura del ex alcalde de Iguala y su esposa incómoda; porque hoy, decir crimen organizado y decir Estado, es decir lo mismo.

Estamos en medio de lo que la nariz tras el pasamontañas llamaba desde 1997 la IV Guerra Mundial, una guerra que se realiza entre “los grandes centros financieros, con escenarios totales y con una intensidad aguda y constante […] La ‘mundialización’ de la guerra [que] no es más que la mundialización de las lógicas de los mercados financieros” han hecho del Estado y sus gobernantes, otrora rectores de la economía, en “regidos, más bien, teledirigidos, por el fundamento del poder financiero: el libre cambio comercial”. Así, “el capitalismo mundial sacrifica sin misericordia alguna a quien le dio futuro y proyecto histórico: el capitalismo nacional” y las empresas y los estados se han venido derrumbando en minutos. Eso representa Ayotzinapa: la descomposición más atroz del Estado, y, de paso, de “todas las falacias discursivas de la ideología capitalista: en el nuevo orden mundial no hay ni democracia, ni libertad, ni igualdad, ni fraternidad”.

En mayo de 2011, Javier Sicilia pasaba revista a una serie de casos que ponían en evidencia que en todos los partidos políticos “hay vínculos con el crimen y sus mafias a lo largo y ancho de la nación”, de suerte que las y los ciudadanos terminaremos preguntándonos: “¿por qué cártel y por qué poder fáctico tendremos que votar?” No hay duda, como dijera Sayak Valencia, sobrevivimos en medio de un capitalismo gore, basado “en la violencia, el (narco) tráfico y el necropoder” que muestra “algunas de las distopías de la globalización y su imposición”… por el mismo Estado… pero, como dijera Chejov por la voz de Niujin, “el tiempo fijado para esta conferencia ha expirado ya”.

Habiendo dicho todo lo anterior, quisiera traer por un segundo el pixan, el alma de Ignacio Ramírez “El Nigromante” y decir, no obstante, que no, no FUE el Estado: ¡ES el Estado! Ayotzinapa no pasó sólo el 26 de septiembre; Ayotzinapa es la Guardería de ABC, Atenco y el #1Dmx que terminaría costándole la vida a Juan Francisco Kuykendall y desapareciendo a Teodulfo Torres Soriano; es el feminicidio vuelto deporte nacional; es la persecución, encarcelamiento y/o asesinato de defensores de derechos humanos y ambientales; es la criminalización de la protesta y es la tibieza pusilánime que dice que no tomar partido es ser radical. ¡No fue el Estado! ¡Es el Estado reducido a guardia privada de la plaza comercial tipo mall en que el capitalismo ha convertido al planeta! Ayotzinapa no fue, Ayotzinapa es, y, si no hacemos nada, Ayotzinapa será.

23 de octubre de 2011

Los ángeles entre nosotros: Ley 5 de Junio. ¡ABC, Nunca Más!*

por Jesús Robles Maloof.



Los ángeles entre nosotros.

Ejemplo de dignidad y tenacidad, las madres y padres del Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio, han cimbrado a la cúpula de la clase política mexicana, cínica y corrupta. Mas el motor de su lucha no es la venganza sino la justicia en un sentido tan amplio que abarca a las millones de niñas y niños de México. Desde que les conozco han buscado que en adelante, todos los servicios de cuidado a la infancia públicos y privados en México, sean de la mayor calidad y seguridad, sustituyendo la idea del menor “objeto” de protección, con el principio de las niñas y los niños como sujetos de derechos.
Tras convocar a especialistas, académicos e integrantes de organizaciones de la sociedad civil han propuesto la adopción de la Ley General de Servicios de Cuidado, Aprendizaje y Desarrollo Integral Infantil, llamada también “Ley 5 de junio”.
Intentaré resumir sus principales características:
  • Se plantea como una Ley General por lo que su ámbito de aplicación será federal, estatal y municipal, tanto en los sectores público como privado. (DIF, IMSS, Sedesol, ISSSTE, Estatales y privados). Regulará con esto todas las otrora denominadas “guarderías”. Existen obligaciones tanto para las autoridades como para las madres y padres o tutores, reconociéndoles una mayor importancia.
  • La ley establece que los servicios de cuidado se orientarán más a la función educativa, superando las ideas tradicionales de guarda o estancia. Bajo la idea del desarrollo integral de niñas y niños se observarán los siguientes derechos, entre otros:
    • A un entorno seguro, libre de violencia y afectivo;
    • A recibir la alimentación que les permita tener una nutrición adecuada;
    • Al descanso, al juego y al esparcimiento;
    • A recibir servicios de calidad y con calidez, por parte de personal apto, suficiente y que cuente con formación de capacidades desde un enfoque de los derechos de la infancia;
    • A ser considerados miembros activos en su familia y su comunidad, con sus propias inquietudes, intereses y puntos de vista.
  • Las dependencias de gobierno que brinden el servicio a través de un particular, deberán en todo caso licitarlo públicamente.
  • Se incorpora la participación de las familias, la sociedad civil organizada y las niñas y los niños en el diseño, operación, monitoreo y evaluación de los servicios, para tal efecto, se integrarán Comités por cada centro o unidad.
  • Se creará una Política Nacional y un Consejo Nacional para la prestación de los servicios de cuidado, aprendizaje y desarrollo integral infantil, así como los mecanismos e indicadores concretos para su monitoreo. Se creará un Registro Nacional y Registros Estatales de centros de atención.
  • Se implementará un Programa Integral de Supervisión, Acompañamiento, Monitoreo y Evaluación del funcionamiento de los servicios.
  • Las actividades que por ley deberán realizarse en los centros de atención serán:
    • Supervisión e inspección efectiva para la prevención, detección y corrección de riesgos;
    • Fomento y cuidado de la salud,
    • Alimentación adecuada y suficiente para su nutrición;
    • Educación inicial;
    • Educación preescolar, en caso de que esté contemplada por el centro;
    • Conocimiento, comprensión y ejercicio de sus derechos;
    • Descanso, esparcimiento, juego y actividades recreativas propias de su edad;
    • Capacitación y formación permanente del personal, y
    • Información y apoyo a los padres, tutores o quienes tengan la responsabilidad del cuidado o crianza, para fortalecer la comprensión de sus funciones en la educación temprana de la niña o el niño.
  • Quienes operen un centro de atención tendrán que cumplir con los siguientes requisitos mínimos:
    • Contar con un Reglamento Interno;
    • Manuales técnico administrativos y de seguridad;
    • Manual para las madres, padres o quienes tenga  la tutela, custodia o la responsabilidad de crianza y cuidado de la niña o niño;
    • Contar con la infraestructura, instalaciones y  equipamiento que garanticen la prestación del servicio en condiciones de seguridad;
    • Contar con un Programa Interno de Protección Civil, que cumpla con las normas
    • Documentos que acrediten el cumplimiento de las medidas de salubridad e higiene;
    • Documentos que acrediten la aptitud y capacitación requerida de las personas que prestarán los servicios, y
  • La ley contempla la adopción de medidas precautorias para corregir y subsanar irregularidades que se presenten en los centros de atención de manera ágil. Asimismo integra un mecanismo específico de sanciones que van desde la multa hasta la revocación del funcionamiento de un centro de atención cuando así lo amerite el caso.
La Ley 5 de Junio tras ser propuesta por el movimiento en el Senado se aprobó por unanimidad, no sin las resistencias del gobierno federal. Ha sido aprobada en comisiones de la Cámara de Diputados y hoy 14 de septiembre, se espera sea discutida y aprobada en el pleno. Veamos la altura de miras de quienes dicen representar la voluntad popular.
El 5 de junio de 2009 cambió mi vida. En los meses y años que han pasado he entendido dolorosamente que México tardará mucho en ser una nación democrática y que de plena vigencia al principio de responsabilidad política. Entendí que los cambios nos costarán mil veces más de lo que imaginaba. En las calles de Hermosillo aprendí a gritar; ¡ABC, nunca más! De manera muchísimo más trágica ese verano cambió la vida de decenas de familias que perdieron a sus hijas e hijos, mujeres y hombres cuyo inmenso dolor les acompañará siempre, pero que están de pie luchando. Cambió la vida también de quienes resultaron heridos, me refiero con esto a aquellas heridas que no residen en la piel, a las que anidan en el alma.
Hoy, si la Ley 5 de Junio es aprobada y posteriormente publicada, cambiará para bien la vida de millones de niñas y niños y de sus familias quienes todos los días concurrirán a lugares más seguros, a espacios de educación y crecimiento. Quizá nunca sepan que un puñado de mujeres y hombres ejemplares les regalaron con mucho amor un pedazo de mejor país.
Solemos pensar en las 49 niñas y niños que murieron, como los ángeles que ahora nos cuidan desde el cielo.Yo creo más bien que los ángeles son sus madres y padres que luchando están entre nosotros.

¡ABC, nunca más!
* Tomada de: Roblesmaloof's Blog, con autorización del mismo autor.
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