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13 de septiembre de 2018

CECOP, cuando las milpas no espigan.

 

Por: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.


En memoria de doña Euología Ortega Carlos
quien falleció este sábado en Ayutla de los Libres a los 55 años.
Al mismo tiempo que luchó incansablemente contra el cáncer
se unió a sus hermanos Elocadio, Meliton y Hermenegildo
para exigir la presentación de su sobrino Mauricio Ortega Valerio,
uno de los 43 estudiantes desparecidos de Ayotzinapa,
miembro del pueblo me’phaa y originario de Monte Alegre
municipio de Malinaltepec.

El drama que las autoridades no les interesan atender es la crisis agrícola que enfrenta los productores del campo, que desde 1992 fueron avasallados por el poder presidencial, cuando Carlos Salinas de Gortari impuso su reforma al artículo 27 de la Constitución Política.

Esta reforma sentó las bases de la privatización de los territorios comunitarios. Por decreto se abandonó a los campesinos pobres y se impulsaron programas orientados a legalizar el despojo y a debilitar la organización de los núcleos agrarios. De manera arbitraria se dio por concluido el reparto agrario y se impulsó un modelo de explotación capitalista fincado en el extractivismo, en lugar de apostarle a la autosuficiencia alimentaria.

La visión empresarial de los gobiernos neoliberales hizo más rentable la importación de granos, que incentivar la producción de los pequeños productores. La reconversión de campo al capital transnacional fue desmantelando la economía comunitaria. Se crearon nuevas instituciones para darle prioridad a los mega proyectos que con el tratado de libre comercio adquirieron un estatus jurídico que les permitía explotar a gran escala los bienes naturales de los pueblos originarios.

Lo importante es la apropiación del territorio para realizar inversiones de largo plazo, lo irrelevante son ahora los indígenas y campesinos pobres que han cuidado celosamente a la madre tierra. El gobierno los borró del mapa y los utilizó solo para obtener la autorización en el cambio del uso del suelo.

La Procuraduría Agraria (PA), está muy lejos de ser una instancia que defienda los derechos de los pueblos indígenas y del campesinado. Su diseño institucional esta más bien volcado para suplantar a las autoridades agrarias a quienes se les da un rol secundario como simple representantes del núcleo agrario. Poco a poco esta procuraduría ha ido tomando el control para la realización de las asambleas, mediatizando las demandas legitimas de los titulares de estos territorios. La PA es la punta de lanza para convencer a ejidatarios y comuneros de las bondades que traen los megaproyectos impulsados por empresas trasnacionales.

El caso de La Parota es un claro ejemplo de cómo la Comisión Federal de Electricidad, la PA, la SEMARNAT y otras dependencias del ramo se unieron para imponer la hidroeléctrica en los Bienes Comunales de Cacahuantepec. Realizaron asambleas espurias, utilizaron la fuerza pública para impedir que comuneros opositores a la presa participaran en las asambleas, cometieron una serie de irregularidades en los procedimientos con el fin de garantizar la aprobación de la hidroeléctrica y llegaron al extremo de criminalizar a sus líderes y encarcelarlos, para desmovilizarlos.

Los campesinos opositores se vieron obligados a conformar el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (CECOP), para resistir los embates de los tres niveles de gobierno. Pelearon en las calles y al interior de sus Bienes Comunales para impedir el atraco y nulificar las asambleas en los Tribunales Agrarios. Con la ley en la mano, derrotaron al gobierno federal.

El mismo ex Relator Especial para pueblos indígenas de la ONU Rodolfo Stavenhagen recomendó al Estado Mexicano que se respetara la libre decisión de los comuneros de no permitir la construcción de la presa, por su inviabilidad social, económica y ambiental.

Han sido quince años de lucha tenaz, de dar la batalla a brazo partido, de enfrentar a un gobierno represor que se ha empeñado en doblegar al CECOP criminalizando su lucha y generando divisiones para desgastarlos internamente alentando la confrontación entre los grupos. Lo que pasó en la comunidad de la Concepción, municipio de Acapulco el 7 enero fue el desenlace de un conflicto anunciado tanto por las autoridades del estado con sus operadores políticos en la región que trabajan coordinadamente con empresarios que han promovido la creación de grupos de choque para desafiar al CECOP y a la Policía Comunitaria que operaba en la Concepción.

Los saldos sangrientos de esta refriega fueron de 6 personas asesinadas del grupo del comisario apoyado por los empresarios gravilleros y dos elementos de la Policía Comunitaria de la Concepción. Las autoridades del estado en lugar de haber prevenido esta tragedia no solo permitieron que se consumara, sino que se abalanzaron contra los miembros del CECOP y en un ostentoso operativo de policías estatales y ministeriales, llegaron a la comunidad, no para restablecer el orden, sino para accionar sus armas y cobrar venganza.

En este operativo ejecutaron a 3 miembros de la Policía Comunitaria, detuvieron y torturaron al líder histórico del CECOP, Marco Antonio Suasteguí, realizaron detenciones y cateos ilegales y trasladaron a más de 30 campesinos del CECOP, acusados inicialmente de delitos contra la salud. Esta acción delincuencial de las policías se consumó con el encarcelamiento de 25 campesinos quienes, al ganar un amparo, la Juez ordenó reponer el proceso de la audiencia inicial en donde fueron liberados dos personas y siete más en la audiencia de vinculación.

Los vicios reproducidos en estas detenciones salieron a relucir en el nuevo sistema de justicia penal. Se ha logrado demostrar que se fabricaron pruebas y testimonios y que se practicó la tortura, así como tratos crueles, inhumanos y degradantes en varias de las detenciones. Lo que se esperaría de las autoridades encargadas de investigar estos delitos es que sus actuaciones se apegaran al debido proceso, sin embargo, después de que se logró la liberación de los compañeros la policía ministerial ha emprendido una ferrea persecución contra los miembros del CECOP.

Actualmente mantienen un aparatoso operativo en las principales entradas a los bienes Comunales de Cacahuatepec como Las Chanecas, San Pedro Cacahuatepec, Las Palmitas, Tasajeras, San Isidro Gallinero y La Concepción. Con lista en mano revisa de manera ilegal a todos los campesinos que salen o entran a los Bienes Comunales. Más de 80 elementos recorren la zona.

Recientemente policías ministeriales catearon de forma ilegal el domicilio de Clemente Cabrera Benítez, destacado miembro del CECOP en la comunidad de Tasajeras y se lo llevaron detenido. El 4 de septiembre detuvieron en San Isidro Gallinero a Tomás Cruz Valeriano de la comunidad de Ilamos, los dos cuentan con una orden de aprehensión por el delito de daños y despojo que derivan de acusaciones infundadas y pruebas fabricadas.

La Fiscalía ha liberado más de 50 órdenes de aprehensión contra igual número de comuneros del CECOP, cuyo delito ha sido defender sus tierras y sus bienes naturales como el Rio Papagayo que es explotado irracionalmente por los empresarios gravilleros. Desde hace una semana la policía estatal y ministerial mantiene prácticamente sitiado los Bienes Comunales de Cacahuatepec con el objetivo de desmantelar al CECOP y diezmar su lucha histórica.

Las acciones de la Fiscalía General de Guerrero es una clara expresión de la persistencia del Estado de seguir criminalizando a los defensores comunitarios del CECOP. Es evidente el uso faccioso del aparato de justicia para desmantelar la organización y resistencia de los campesinos en su defensa de su territorio y bienes naturales.

La perversidad del poder no solo se enfoca en encarcelar a los campesinos que defienden su tierra, saben perfectamente que con esta acción causan graves daños a su familia y a las mismas comunidades. En lugar de dedicarse al trabajo de sus parcelas y huertas tienen que desgastarse en todos los sentidos para luchar por la libertad de los detenidos, su dependencia económica se sustenta de lo que siembran en sus parcelas.

Si la milpa no espiga es porque el gobierno los encierra para que dejen de amar su tierra. El peor castigo para el campesino y para sus familias, además de la cárcel es violarles el derecho a seguir siendo campesinos y a vivir del fruto de su trabajo.

En esta temporada de cosecha, no espigaran las milpas, ni habrá fiesta en los bienes comunales de Cacahuantepec porque el gobierno se obstina en darles trato de delincuentes a los campesinos que se han atrevido a empuñar su acero para defender sus tierras.

Su consigna de que ¡la tierra no se vende, se ama y se defiende! les ha costado muy caro. Porque han cancelado durante estos quince años la presa La Parota descarrilando los planes de los grandes empresarios, de transformar el rio Papagayo en un jugoso negocio para amasar fortunas a cambio del desplazamiento forzado de los campesinos y su confinamiento a las periferias del Acapulco violento.
Demandamos el cese de la persecución contra miembros del CECOP; el retiro de los retenes ilegales que mantiene la policía ministerial. Que cesen los cateos ilegales a los domicilios de los miembros del CECOP. Que se cancelen las órdenes de aprehensión infundadas y pare el uso faccioso del aparato de justicia contra los campesinos que defienden el territorio.

¡Libertad inmediata a los presos del CECOP!

10 de enero de 2018

URGENTE :: Detienen e incomunican a más de 30 policías comunitarios de La Concepción, Acapulco, Guerrero, y ejecutan a tres.

En la madrugada del pasado 7 de enero, miembros de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria (CRAC-PC) del poblado de La Concepción, municipio de Acapulco, fueron emboscados por personas desconocidas. Los hechos, según refiere un comunicado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, tuvieron lugar cuando los policías comunitarios pasaban por la Comisaría Municipal de La Concepción como parte de los rondines de seguridad para resguardar un baile que se celebró en el pueblo con motivo de una fiesta local. Esta acción violenta dejó un saldo de dos policías comunitarios asesinados y seis miembros del grupo agresor.

Alrededor de las diez de la mañana, el gobierno del estado de Guerrero montó un operativo de más de 100 elementos de fuerzas de seguridad conformado por policías ministeriales y estatales, así como por el ejército para realizar el levantamiento de los cuerpos e iniciar las primeras diligencias. En el marco de este operativo, las fuerzas de seguridad se desplegaron en comunidades circunvecinas con el fin de catear las casas de los miembros del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (CECOP), sin ninguna orden legal expedida por autoridad competente.

Más tarde, un helicóptero sobrevoló el lugar de los hechos, un policía del estado accionó su arma, desencadenando un tiroteo que ocasionó la ejecución extrajudicial de tres policías comunitarios. En ese instante se aglomeraron todas las fuerzas policiales con el fin de detener a Marco Antonio Suástegui Muñoz y Vicente Suástegui Muñoz, dirigentes del CECOP, así como a más de 30 policías comunitarios. Alrededor de las 5 de la tarde de ése mismo día, elementos de la policía ministerial trasladaron a Marco Antonio Suástegui fuera de la Fiscalía con sede en Acapulco sin que hasta el momento sus familiares tengan conocimiento de su paradero.

Las autoridades del estado han negado cualquier información sobre la situación jurídica de Marco Antonio Suástegui Muñoz. Asimismo, la Fiscalía General del Estado de Guerrero realiza las investigaciones y diligencias en total opacidad manteniendo a los detenidos incomunicados y sin que se garantice un debido proceso. El gran temor de sus familiares es que puedan ser trasladados a penales de máxima seguridad fuera de la entidad, donde su estado de incomunicación aumentaría el riesgo de que sean víctimas de graves violaciones a derechos humanos, como tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes, desaparición forzada o ejecución extrajudicial.

Por estos hechos, Tlachinollan ha expresado gran preocupación por que las autoridades ministeriales violen de manera flagrante sus derechos a la vida, a la seguridad personal e integridad física, a la personalidad jurídica, al acceso a la justicia y a un juicio justo y los principios del debido proceso. Se han cometido 30 detenciones arbitrarias y la ejecución extrajudicial de tres policías comunitarios; se ha hecho uso letal de la fuerza como único recurso para dirimir un conflicto de alta intensidad; se han realizado cateos sin una orden de autoridad competente por parte de las diferentes corporaciones policiales en los domicilios de los miembros del CECOP; y se ha incomunicado a los detenidos y se les ha negado una defensa adecuada al impedir que sus abogados puedan entrevistarse con ellos.

Por todo lo anterior, Tlachinollan y demás organizaciones y colectivos que nos sumamos a su llamado, solicitamos enviar comunicaciones a las siguientes autoridades, de modo que se garantice el debido proceso y se proporcione información tanto a sus familiares como a sus abogados sobre el paradero y la situación jurídica de las personas detenidas. En particular, debido al trabajo de Marco Antonio Suástegui Muñoz como defensor comunitario y a la criminalización y ataques de que ha sido objeto anteriormente, solicitamos hacer énfasis en que se garantice en todo momento su integridad física y psicológica. Además, hacemos un llamado para replicar esta acción urgente y realizar pronunciamientos públicos sobre su situación y la de todas las personas detenidas.

a) Gobernador del Estado de Guerrero, Héctor Astudillo Flores
Teléfono: +52 1 747 4719801 ext. 9801
Correo electrónico: gobernador@guerrero.gob.mx, secretariageneral@guerrero.gob.mx, cesar.armenta@guerrero.gob.mx

b) Fiscal General del Estado, Javier Ignacio Olea Peláez
Teléfono: +52 1 494 2999 ext. 1002
Correo electrónico: edgar.vaca@fiscaliaguerrero.gob.mx, aurora.solano@fiscaliaguerrero.gob.mx

c) Secretario de Seguridad Pública, Pedro Almazán Cervantes
Teléfono: +52 1 747 471973
Correo electrónico: sspypc@guerrero.gob.mx

d) Presidente del Tribunal Superior de Justicia, Alberto López Celis
Teléfono: +52 1 747 4943200
Correo electrónico: presidencia@tsj-guerrero.gob.mx




COORDINADORA REGIONAL DE AUTORIDADES COMUNITARIAS DE LA MONTAÑA Y COSTA CHICA DE GUERRERO
COMITÉ EJECUTIVO DE LA POLICÍA COMUNITARIA
COMUNICADO DE PRENSA

San Luis Acatlán, Gro. Territorio Comunitario. Enero 8 de 2018.

A los pueblos y comunidades del Sistema Comunitario de la CRAC PC.
Al pueblo en general.
A los medios de comunicación.
A las organizaciones fraternas.

Una vez más el Estado muestra su efectividad represora contra el pueblo, como no lo hace contra la delincuencia como debiera. Y es precisamente porque el Estado es ahora el protector y parte de la misma delincuencia.

La incursión violenta de las policías estatales y ministeriales, así como del Ejército y la Marina a la comunidad de La Concepción, asesinando a 5 y deteniendo a más de 30 de nuestros compañeros policías comunitarios, consejeros y autoridades, nos confirma que fue para rescatar a Iván Soriano Leal, quien se ostenta como militar retirado y que ha sido agente del gobierno para provocar y generar represión contra nuestro Sistema Comunitario.

Iván Soriano Leal, quien también se presenta con otros nombres, fue detenido en días recientes en La Concepción, por policías comunitarios de ese Comité de Enlace, acusado de ser parte de un grupo armado contratado para asesinar al compañero Marco Antonio Suastegui, vocero del CECOP y a algunos compañeros de la policía comunitaria. Es el mismo personaje con quien se alió en 2013 el nefasto Eliseo Villar Castillo, ex coordinador de la CRAC en San Luis Acatlán, para cometer un fraude a la organización y que derivó en una grave crisis interna en la CRAC, al inmiscuirse el gobierno de Angel Aguirre Rivero a favor de Eliseo Villar y sus cómplices.

Precisamente el día que se da la incursión policiaca a La Concepción, se había previsto el traslado de dicho delincuente a la Casa de Justicia de San Luis Acatlán; sin embargo, el gobierno valiéndose de sus policías lograron liberarlo.

Las declaraciones oficiales del vocero de seguridad Álvarez Heredia, así como las del Gobernador Héctor Astudillo, con las que pretenden justificar este acto de barbarie genocida, son totalmente falsas, cínicas y demuestran su total ausencia de escrúpulos y de moral para ordenar la muerte y el encarcelamiento de gente inocente. Qué armas de alto poder porta nuestra policía comunitaria? Quieren engañar a la población con su viejo truco de sembrar droga en los detenidos?

Esto que ocurre nos confirma el modo en que comienzan a operar las fuerzas policíacas y militares con la anuencia de todos los poderes públicos que han llevado a efecto, la inconstitucional y fascista Ley de Seguridad Interior, para brindar total impunidad a los asesinos que se encubren como servidores públicos.

Lejos de avanzar en la armonización de los sistemas jurisdiccionales oficial y comunitario, tal como lo propusimos en nuestra Iniciativa de Reforma Integral a la Constitución Política del Estado en materia de derechos indígenas, congelando nuestra iniciativa en el Congreso Local por la mayoría de diputados priistas, el gobierno del estado muestra su verdadero rostro y su intención, asesinando y encarcelando a nuestras autoridades y policías comunitarios.

Hoy queda más claro que nunca, la distinción que el gobierno hace de nuestro Sistema Comunitario. Hoy que arremete con exceso de fuerza contra nuestros compañeros comunitarios, acusándonos falsamente de portar armas de alto poder y de posesión de drogas, asesinando y encarcelando, por rescatar a un agente paramilitar a su servicio; nos preguntamos, ¿porque no actúo el gobierno con tal firmeza cuando se asesinó a toda una familia de inocentes en San Pedro Cacahuatepec, teniendo tantas evidencias para hacerlo? ¿A cambio de que se dejó libres a esos asesinos?

La agresión a nuestro Sistema Comunitario, tiene responsables: el General Pedro Almazán Cervantes, secretario de seguridad pública; Javier Olea Peláez, fiscal general del estado y Héctor Astudillo Flores, gobernador del estado, son los autores intelectuales y autoridades que dieron la orden a sus subordinados para cometer tal acto de salvajismo y lesa humanidad. Por ello, exigimos su renuncia y llamamos a las organizaciones y movimientos sociales, a los estudiantes, maestros, etc., a unificarnos en esta exigencia y defendernos de esta clase política asesina.

Estos lamentables hechos deben servir al pueblo para hacer análisis y reflexionar, precisamente en este año electoral, si queremos mantener en el poder a un gobierno que asesina, que encarcela, que defiende y es parte de la delincuencia, que crea leyes en perjuicio del pueblo, que niega toda oportunidad de desarrollo a la gente.

Llamamos a los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos a acompañarnos e intervenir para la documentación y denuncia a nivel internacional de estos hechos que lastiman, no solo a nuestro sistema comunitario, sino al pueblo de Guerrero y de México.

Pedimos la intervención de la Comisión Estatal y la Nacional de Derechos Humanos, para integrar las investigaciones correspondientes por las ejecuciones extrajudiciales de nuestros compañeros, por la violación flagrante a los derechos colectivos de los pueblos organizados en el sistema comunitario, por la violación flagrante a la ley 701 de reconocimiento, derechos y cultura de los pueblos y comunidades indígenas de Guerrero.

Exigimos la intervención del Congreso del Estado a través de las comisiones de asuntos indígenas, de seguridad, de justicia y de derechos humanos, para documentar la actuación de los agentes policiacos y sus jefes que dieron la orden de asesinar y detener a servidores comunitarios que estaban cumpliendo cabalmente con sus funciones de seguridad y justicia en favor de sus comunidades.

Exigimos la libertad inmediata de todos nuestros compañeros detenidos. Exigimos el castigo a los responsables de las ejecuciones extrajudiciales de nuestros compañeros policías comunitarios. Exigimos la salida del ejército y la marina, así como de las policías estatal y ministerial del territorio comunitario. Exigimos la renuncia inmediata de Pedro Almazán Cervantes, Javier Olea Peláez y Héctor Astudillo Flores, culpables y responsables de tanta muerte e injusticia en nuestro estado de Guerrero.

 “EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS, SERA JUSTICIA”

Coordinadores, Consejeros y Comandantes Regionales
del Sistema Comunitario de la CRAC PC.

Casas de Justicia: Matriz de San Luis Acatlán, Espino Blanco, Zitlaltepec, El Paraíso.
Comités de Enlace: Tecoanapa, Tixtla, Cacahuatepec, Huamuxtitlan, Chilixtlahuaca, Dos Ríos, Comunidades de la Región Amuzga.

10 de marzo de 2017

La impericia y la obsolescencia de los jueces.


Por: Tlachinollan.

Tlapa de Comonfort, a  8 de marzo de 2017.-  Guerrero es una de las entidades más afectadas por la violencia de género que ha sido minimizada  por las autoridades del estado. Los episodios de la violencia intrafamiliar son parte de la normalidad que impera en nuestra sociedad. La indolencia de las autoridades permite que la barbarie feminicida se tolere y se aliente en los medios amarillistas como un espectáculo circense.

En los últimos tres años el Estado se ha mantenido en los primeros lugares en cuanto al índice de feminicidios perpetrados en las diferentes regiones de la entidad. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y  la ONU-MUJERES[1], ubican a Guerrero en el tercer lugar.

Ante este incremento escandaloso de la violencia letal hacía las mujeres, el año pasado la asociación guerrerense contra la violencia hacia las mujeres, solicitó que se declarara una alerta de género en el Estado. Las autoridades por su parte evadieron este planteamiento y propusieron acciones que no van al fondo del problema. No obstante la discriminación, la recriminación y criminalización del sistema de justicia hacía las mujeres víctimas de cualquier tipo de violencia sigue vigente, sobre todo en quienes tienen la responsabilidad de combatirla.

Nuestro estado es un referente nacional de la violencia institucional castrense por los casos emblemáticos de Valentina Rosendo e Inés Fernández que tuvieron como resultado dos sentencias contra el estado mexicano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Son resoluciones paradigmáticas y obligatorias  que todas las autoridades tienen que atender y dar cumplimiento. A siete años de la emisión de las dos sentencias, en Guerrero los jueces y juezas, no solo carecen de sensibilidad para tratar adecuadamente los casos de violencia contra las mujeres, sino que arrastran graves rezagos en cuanto al conocimiento y manejo de los estándares más altos a nivel internacional para brindar protección a los derechos de las mujeres. Estas conquistas logradas a pulso por las mismas mujeres indígenas siguen siendo letra muerta en su práctica jurídica, porque a la hora de juzgar estos casos de violencia las atacan, las denigran, las revictimizan y lo que es peor se colocan del lado de los agresores.

Juana Ramírez Marcos y Elvia Méndez Castillo, dos mujeres indígenas nauas, víctimas de violencia psicológica, física, económica, patrimonial y sexual por parte de sus  parejas, enfrentan procesos legales en su contra por actos de legítima defensa. No solo enfrentaron a sus agresores que tuvieron la intención de causarles graves daños, sino que tuvieron que enfrentar un proceso penal viciado que las colocó como responsables de lesiones agravadas que supuestamente padecieron sus parejas. Fuera de toda proporción y sin considerar el contexto de violencia y discriminación que enfrentan como mujeres pertenecientes a un pueblo indígena, la Jueza Segunda de Primera Instancia en Materia Penal del Distrito Judicial de Morelos las condenó a más de un año de prisión y a la reparación del daño. Desde el mes de diciembre de 2016 Juana y Elvia padecen el calvario de la justicia misógina que en lugar de protegerlas las confina a pagar a un alto costo un delito que no cometieron y a vivir con el estigma de mujeres violentas como las calificó la misma jueza.

Estos casos demuestran cómo varios jueces y juezas siguen resolviendo de manera rudimentaria y sin perspectiva de género casos de violencia contra las mujeres, independientemente que haya avances en las leyes y existan protocolos para la adecuada atención de la violencia de género. Por acciones espectaculares no paramos, en marzo de 2015, el presidente de la republica Enrique Peña Nieto, inauguró en Tlapa de Comonfort la primera Ciudad Mujer en el país con el objetivo de brindar una atención integral, rápida y eficiente a las mujeres de la Montaña, respetando sus derechos humanos y su cultura. Lamentablemente para Juana y Elvia esta instancia protectora desconoce su situación como víctimas de la violencia y no encontraron ese apoyo rápido y eficiente.

En plena víspera del día Internacional de la mujer, no podemos permanecer impasibles ante tanta impunidad contra los perpetradores, ni dejar que las autoridades sigan siendo cómplices e indolentes ante este clima adverso que alienta el odio y la violencia contra las mujeres. En este día de memoria y combatividad, se enluta nuevamente la Montaña con el asesinato de Isabel Roque Cortés, madre de familia de 35 años de edad  de la comunidad me’ phaa de la Taberna, anexo de Tapayoltepec, municipio de Malinaltepec, quien fue asesinada por su pareja Juminiano Galindo el día de ayer.
  • Como Centro de derechos humanos de la Montaña exigimos a las autoridades de los tres niveles:
  • Que pare la violencia institucionalizada hacía las mujeres y el pleno respeto a sus derechos en total igualdad.
  • Se atiendan los tratados y recomendaciones internacionales a fin de erradicar la violencia de género y las fallas estructurales que la generan.
  • El cese de la recriminación y criminalización en casos de legítima defensa hacía una situación de violencia que no han sabido atender las instancias gubernamentales.
  • Que ante el grave incremento de feminicidios en el Estado,  se declare de manera inmediata la alerta de género.
[1] Cfr: Estadísticas a Propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/violencia0.pdf.
La Violencia Feminicida en México, Aproximaciones y Tendencias 1985-2014, publicación realizada por la Secretaria de Gobernación, Instituto Nacional de las Mujeres y Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-MUJERES). Disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/84740/La_Vilencia_Feminicida_en_M_xico__aproximaciones_y_tendencias_1985_-2014.pdf

15 de diciembre de 2014

Nueva agresión del gobierno mexicano contra normalistas de Ayotzinapa, 17 heridos y 9 detenidos.

(Centro de Medios Libres) 14 de diciembre de 2014, 12:19 pm.- Esta madrugada, contingentes de policías federales borrachos, agredieron a normalistas de Ayotzinapa, profesores de la CETEG y personas solidarias que se encontraban en el monumento a Nicolás Bravo en Chilpancingo, donde para hoy estaba convocado el concierto”Una luz en la obscuridad”, por justicia para Ayotzinapa y para reunir víveres para continuar con la lucha. La agresión gubernamental que consistió en 3 ataques armados y con gases lacrimógenos tuvo como saldo 17 personas heridas y 9 detenidos. El gobierno muestra así que su objetivo es continuar golpeando a la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y a quienes luchen por la educación pública.
Alrededor del monumento a Nicolás Bravo donde se realizará esta tarde el concierto “Una luz en la obscuridad” las organizaciones convocantes habían colocado vallas, para resguardar el espacio necesario para el concierto. Así que estaba cerrado el paso. En esa misma zona se hospedan policías federales apostados por el gobierno de Guerrero en coordinación con el gobierno federal tras los sucesos de Iguala. A las 4 de la mañana un taxi llegó hasta las vallas, traía a 3 policías federales vestidos de civil que regresaban de fiestear evidentemente borrachos y drogados. Se les impidió el paso, de por sí nadie podía pasar en auto. Los 3 policías federales se bajaron, y luego de intentar entrar por la fuerza tras las vallas, entraron a su hotel y regresaron uniformados con unos 400 policías para agredir a quienes instalaban lo necesario para el concierto por justicia, fueron al choque y se llevaron a 3 personas para uno de los hoteles y ahí los estuvieron golpeando un rato.
En un primer momento se habló con un mando de los policías borrachos y drogados aún en la valla, quien dijo que se iban a retirar, pero luego llegaron más policías en estado de ebriedad, tras lo cual ya el mando no pudo controlarlos y empezaron a lanzar desordenadamente bombas de gas lacrimógeno, golpes a puño limpio y pedradas.  Así se siguieron de largo con una agresión a todas luces ilegal, dado que no había un delito del fuero federal en flagrancia ni orden de aprehensión, a pesar de que supuestamente era una agresión de policías borrachos, el objetivo de la agresión muy claramente fue el desalojo de la zona, para impedir la realización del concierto de esta tarde. Por las organizaciones convocantes había unas 20 personas entre estudiantes normalistas de Ayotzinapa, padres de familia, profesores de la CETEC, organizaciones soliarias y medios libres, que fueron perseguidas por una cuadra. Tras ello se dispersaron los normalistas, maestros y solidarios.
A las 4:30 normalistas, profesores y solidarios llamaron por teléfono para pedir ayuda a profesores de la CETEG. Más normalistas y profesores de la CETEG llegaron a apoyar en autobuses y camionetas. Ya eran 50 personas que exigían la libertad de 3 compañeros retenidos en un hotel por policías federales, y ahí llegaron 200 granaderos y luego más antimotines y policías federales que llegaron en carros de basura, camiones y que salían de los hoteles cercanos donde estaban hospedados. Regresaban en autobuses y camionetas a la Escuela Normal de Ayotzinapa, cuando los alcanzó por el lado derecho un contingente de granaderos que lanzaba disparos al aire y tiraba gas lacrimógeno en un segundo ataque. En este segundo ataque los antimotines hicieron una valla a lo largo de toda la carretera para recoger la evidencia del primer ataque. Los estudiantes normalistas, profesores y solidarios empezaron a bajarse rápidamente, para evitar otra masacre como la de Iguala el 26 de septiembre. Ahí hubo varios detenidos, 6 normalistas, además de maestros y estudiantes de la UNAM. Así que se dispersaron, pero aún había 3 compañeros retenidos en Chilapancigo.
Los granaderos emprendieron un tercer el ataque contra normalistas, profesores, solidarios, medios libres y medios comerciales presentes, en ese momento era un contingente de 300 estudiantes, normalistas y solidarios. Los policías volvieron a disparar al aire y a disparar gas lacrimógeno, detuvieron a normalistas y maestros e hirieron a normalistas, alumnos de la UNAM y periodistas. Tras dispersarse de nuevo normalistas, profesores y solidarios volvieron a concentrarse.
Testimonio de egresado de Ayotzinapa sobre estos hechos:


Testimonio de un padre de familia:


Los heridos fueron trasladados por las mismas organizaciones convocantes, dado que las ambulancias no llegaron nunca. Entre los heridos hay 2 padres de familia, un periodista, varios maestros y estudiantes de la UNAM.  Algunos de los heridos son Carlos Ogaz de Regeneración Radio, con fractura en los huesos de una mano, Ernesto Cruz Flores, estudiante de la UNAM, con herida en la mejilla, Lamberto Cruz Antonio, familiar de uno de los 43, con fractura en la cabeza y Alejandrino González Reyes, reportero de AP, con golpe en el pecho.
Sin embargo no son estos actos individuales de un grupo de policías federales borrachos y prepotentes, sino actos perfectamente realizados con la aquiescencia del poder ejecutivo. Ayotzinapa está ante los ojos atentos del mundo, ¿cómo podrían actuar de esta manera los policías federales si no hubiesen sido autorizados por el poder ejecutivo? ¿Si hubiese sido un error y o un acto de gobierno no hubiese salido ya el secretario de gobernación o el presidente a dar una disculpa pública a las familias de los 43 y a la opinión pública?
Un estudiante normalista señaló: “Esta es la respuesta que nos da el gobierno federal a la búsqueda y al intentar encontrar a 43 compañeros con vida”. También reportó que un familiar fue alcanzado en la boca por una granada de gas lacrimógeno:
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Desde el 26 de septiembre por la noche en los medios libres se reportó la participación de la Policía Federal en la represión contra normalistas de Ayotzinapa. Apenas estos días en la prensa comercial se están retomando esas informaciones, lo que pone en el punto de mira a la Policía Federal como participante en el crimen de lesa humanidad cometido esa noche en Ayotzinapa. Esta madrugada agregaron una nueva nota negra en el historial de la tristemente célebre Policía Federal.
A pesar de la agresión, la realización del concierto “Una luz en la obscuridad” sigue en pié para hoy y se cambió la sede para el municipio de Tixtla, ciado a las 5 de la tarde.
El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan resumió: “Hay cerca de 17 heridos entre ellos dos familiares de los estudiantes desaparecidos, normalistas de Ayotzinapa, maestros de la CETEG y estudiantes de la UNAM, les negaron atención médica en la Cruz Roja de Chilpancingo por lo que se les trasladó a otros hospitales, les quitaron teléfonos, zapatos y carteras.”
Tlachinollan también difundió un audio donde el estudiante normalista de Ayotzinapa Omar García hace un recuento de hechos, donde narra la presencia de cientos de federales apostados en los hoteles cercanos, la llegada de federales borrachos que andaban en los bares, la golpiza directa contra dos estudiantes, el diálogo establecido por la CETEG con el comandante de los policías federales, y luego la llegada de policías drogados que se saltaron al mando. Ahí narra que a las 5 de la mañana fue la primera agresión, y luego a las 6 de la mañana la segunda agresión, donde desalojaron a las organizaciones convocantes que tenían vallada la zona para empezar a instalar todo para el concierto. En ese momento llegaron ya con armas de gas lacrimógeno disparando directamente. Tras ello los compañeros se replegaron hacia el cerro, desde abajo los policías federales les dirigían reflectores.
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14 de julio de 2012

Tribunal Federal ratifica Punto Final a la presa La Parota.




El Segundo Tribunal Colegiado en Materias Penal y Administrativa del Vigésimo Primer Circuito ratificó el PUNTO FINAL al proyecto hidroeléctrico La Parota al negar el amparo promovido por un grupo minoritario de comuneros en contra de la resolución emitida por el Tribunal Unitario Agrario (TUA) Nº 41 con sede en Acapulco, en la que se declaró la nulidad de la Asamblea con la que se pretendió imponer la construcción del Proyecto Hidroeléctrico La Parota.

Cabe recordar que el 18 de abril de 2011, el TUA Nº 41 con sede en Acapulco, dentro del Juicio Agrario 360/2010, declaró nula la Asamblea llevada a cabo en el Núcleo Agrario de Cacahuatepec el 28 de abril de 2010, considerando que la misma estuvo afectada de graves irregularidades pues no fue convocada ni realizada conforme a las formalidades previstas en la Ley Agraria; no se publicaron las convocatorias en los lugares visibles; amén de que se enviaron a ella más de 300 policías para impedir la entrada de los comuneros dueños de las tierras y para permitir la entrada de personas ajenas al núcleo agrario.

Después de que fuera dictada esta resolución emitida por el TUA Nº 41 el pasado 18 de abril de 2011, que significaba el quinto fallo en contra de la construcción de la presa La Parota, el 06 de junio de 2011 un grupo minoritario de supuestos comuneros promovió una demanda de amparo en contra de dicha resolución, la cual se turnó al Segundo Tribunal Colegiado en Materias Penal y Administrativa del Vigésimo Primer Circuito, bajo el número de Amparo Directo Agrario 323/2011.Tras analizar el caso, el Tribunal Federal confirmó la nulidad de la Asamblea amañada realizada el 28 de abril de 2010.

La decisión del Segundo Tribunal Colegiado en Materias Penal y Administrativa del Vigésimo Primer Circuito representa una confirmación de lo que han señalado instancias de la Organización de las Naciones Unidas tan relevantes como el Relator sobre derechos de los Pueblos Indígenas, el Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación, y el Relator Especial sobre la Vivienda, acerca de las múltiples irregularidades en las asambleas comunales y ejidales convocadas acerca del proyecto La Parota.

Esta decisión del Tribunal Federal, sumada a los resultados de la consulta del 12 de agosto de 2007, a las recomendaciones de las instancias internacionales de derechos humanos y a las opiniones de expertas en materia ambiental, confirman que el proyecto La Parota es legal, ambiental y socialmente inviable.

Asimismo, la decisión del Tribunal Colegiado confirma una vez más que en la lucha legal emprendida por los opositores al Proyecto, son los comuneros, ejidatarios y avecindados unidos en el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (CECOP) quienes tienen la razón legal y la legitimidad social. Es de esperarse, por ello, que la reciente determinación impulse la firma de los Acuerdos de Cacahuatepec, hasta ahora pospuesta por el Ejecutivo estatal, misma que puede devolver la paz a la región.

Para mayor información y entrevistas:

Román Hernández-Atziri Ávila
Área de Comunicación Tlachinollan
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