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6 de febrero de 2013

Desde España.


Hecho, amig@s. Suerte.

Salud.
Por acá también se tienen en cuenta las recomendaciones del subcomandante Marcos y las conclusiones de la Sexta declaración de la selva Lacandona. Las razas, las culturas, los pueblos, credos, dioses, héroes y tumbas son distint@s. Pero el espíritu es uno y la lucha, la misma. ¡Larga vida a la Sexta Chilanga!

8 de noviembre de 2012

PALINURO :: A better place to live.


por Ramón Cotarelo.

Al final de la larga y tensa noche en que se comete la injusticia de que solo 314 millones de estadounidenses elijan al presidente del mundo, cuando en esas elecciones debiéramos tener derecho de voto todos los habitantes del planeta, el claro ganador ha sido Obama.

O sea ha ganado el candidato de la mayoría aplastante del mundo (desde luego, de Europa), esto es el mulato demócrata, progre, de izquierda moderada, el candidato de la gente sencilla que quiere un orden político abierto, democrático, multicultural, de igualdad, justicia social y Estado del bienestar, lo más equivalente que hay en el mundo a la baqueteada socialdemocracia europea, la corriente política que supo traer a Europa largos años de estabilidad, progreso y democracia antes de que comenzaran la crisis y las estridencias del más obtuso e inhumano neoliberalismo.

Y ha ganado precisamente frente a eso, frente a las posiciones políticas radicales, extremistas de una derecha oligárquica, oscurantista, ignorante, orgullosa de sus estúpidos prejuicios religiosos y maestra en arte de la demagogia para inducir a engaño a masas enteras de votantes. Frente al capitalismo desaforado, la lucha por la existencia, el abandono y olvido de los más débiles, es decir, el inspirador de la derecha española, cuya brutalidad solo es comparable a su falta de escrúpulos a la hora de expoliar el común de España mediante una forma de gobierno en la que mezcla la corrupción, el caciquismo, el latrocinio y el autoritarismo.

De nada ha servido a la derecha yankee -como sí en cambio a la española- esa abrumadora mayoría de medios de comunicación con la que aquella trata de inducir a error a la mayoría a base de falsificar la realidad, insultar, calumniar al adversario y mentir sistemáticamente para favorecer su causa al precio que sea valiéndose para ello de una tropa de mercenarios de la palabra dispuesta a hacer y decir lo que haga falta para mantener los privilegios de quienes les dan (suntuosamente) de comer. Como en España, verdaderos esbirros del poder, prestos a justificar lo que haga falta con tal de que se  mantenga un orden en que los ricos puedan seguir enriqueciéndose (así, siempre pueden dar unas propinas a estos lacayos del ditirambo) a base explotar a la mayoría, dejarla sin derechos, sometida a salarios de hambre. Como sucede en España. Y con la bendición de unos curas de misa, olla y barragana (o efebo) que traen el consuelo a los humillados y ofendidos de esta tierra en la promesa de un más allá de consolación.

Ha ganado el candidato de los trabajadores, las mujeres, los negros, los latinos, los homosexuales, los inmigrantes, de la gente del común. ¡Ah! Por cierto, esos listos que dicen que, con la crisis, todos los gobiernos pierden las elecciones frente a la oposición ya pueden ir guardándose esta tontería para mejores momentos. Ganará o perderá según como lo haya hecho.

Así que, desde esta noche y por cuatro años más, el mundo será un lugar mejor para vivir.

5 de noviembre de 2012

PALINURO :: Gobierno de ladrones.


Por Ramón Cotarelo.

Llevan once meses escasos en el poder pero en esos once meses han esquilmado a la población imponiendo doble pago de todos los servicios ya financiados mediante impuestos (sanidad y educación principalmente), han subido todos los impuestos (IRPF; IVA; IBI), se han inventado tasas para los demás servicios también ya financiados de antes. Es decir, han saqueado las economías de l@s ciudadan@s, singularmente l@s más desfavorecid@s.

Asimismo han rebajado los sueldos, suprimido las pagas extras, reducido las indemnizaciones por despido casi hasta la nada, aumentado la jornada laboral, recortado las prestaciones por desempleo, enfermedad y jubilación, suprimido la financiación de la dependencia, la asistencia a maltratadas y la memoria histórica. Y todo eso habiendo prometido lo contrario en las elecciones, razón por la cual carecen de toda legitimidad y solo cabe considerarlos como un gobierno de facto. Pero muy eficaz a la hora de arruinar a los españoles.

Entre tanto, han aumentado los privilegios de la casta política (cuanto más corrupta, mejor), asignándose salarios, pluses, subsidios, pensiones inmerecidos, dobles y triples sueldos, como el caso de Cospedal, Rajoy, etc; han favorecido los beneficios empresariales con exenciones, subvenciones y rescates; han aumentado los privilegios de la iglesia, gigantesco parásito de la comunidad nacional; han llenado los bolsillos de los financieros y capitalistas con dinero robado a las clases populares.

Para contener y desviar la previsible indignación popular a corto plazo han organizado un frente mediático monopólico (medios privados y públicos, todos a sus órdenes) compuesto de sicarios ideológicos y mercenarios dedicados a mentir, insultar, tergiversar, calumniar a la oposición y la disidencia y glorificar los latrocinios como si fueran actos de altruismo. Eso en lo ideológico. En lo material, recurren a la represión callejera más dura y arbitraria, usan la policía como si fuera el somatén, para amedrentar y asustar a la población, apaleándola y sometiéndola a medias punitivas administrativas arbitrarias e injustas. Pretenden suprimir la libertad de expresión para que nadie pueda mostrar la actuación brutal de las fuerzas de represión y reforman el Código Penal para convertir en delito cualquier forma de manifestación de la disidencia en una concepción del orden público claramente filofascista.

A medio plazo han encarecido el sistema educativo para que solo puedan estudiar los ricos; han reformado la asistencia sanitaria para entregarla a la codicia de la empresa privada al tiempo que excluyen de ella a los más necesitados y vulnerables, inmigrantes, dependientes, ancianos, etc; imponen nuevas tasas para impedir que los pobres tengan acceso a la justicia y eso lo hace el mismo sujeto que lleva su fatua necedad al extremo de negar derechos básicos a las mujeres y pretender en cambio darles lecciones de "auténtica feminidad".

Cuando todo eso sucede en menos de un año y no hay una explosión social, algo no funciona. Se queja la Casa Real y el gobierno lleva muy a mal que, cada vez que un gobernante o mandatario se hace ver en público, coseche una pitada, silbidos, abucheos, broncas. Es lo menos, realmente lo menos, que puede pasar. Palinuro está convencido de que estos apandadores sin escrúpulos, estos parásitos y gestores corruptos, estos mangantes, no reflexionarán hasta que el único silbido que oigan sea el de la cuchilla de la guillotina.

Entre tanto cabe divertirse escuchando las inmorales estupideces de la alcaldesa de Madrid, cuya sola presencia ya ofende el buen gusto.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el public domain).

25 de octubre de 2012

PALINURO :: No es una crisis. Es una estafa.


Por Ramón Cotarelo.

El debate público español es un griterío ensordecedor, una cacofonía incomprensible cruzada por términos y palabras como sospechosos conjuros: crisis estructural; mercados más invisibles que la mano que los rige; prima de riesgo; déficit; deuda soberana; deuda sin soberanía; deuda de la deuda, también llamada interés de la deuda, claro; paraísos fiscales; fondos de riesgo; preferentes; unidad bancaria; supervisor único; recapitalización de la banca; estrangulamiento del crédito; socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias.

¡Click! Ahí se enciende una luz: se trataba de eso, de despojar a millones de sus escuálidas pertenencias y, de paso, sus ilusiones y esperanzas.

Claro -avisa una voz atona, casi de robot- como que no es una crisis. Es una estafa. Y hay estafadores y estafados, como en toda estafa.

"Bueno, bueno, -razona el poder por sus infinitos canales- no hay que ser demagógicos. Esta es una crisis bestial que nadie previó y nos afecta a todos porque estamos todos en el mismo barco".

Al llegar a la metáfora del barco y los remos no hay que romper a reír al modo sardónico sino reconocer que, cuando las cosas se plantean en los términos de las palabras mágicas de más arriba, se hacen incomprensibles para el común de los mortales que son siempre quienes se llevan las bofetadas. Pero es que la gente no ve las cosas a través de las palabras, sino de los hechos. En concreto, los siguientes:
  • Sueldos astronómicos, insultantes para la inmensa mayoría; pensiones y jubilaciones de millones para individuos que todo lo que han hecho muchas veces es arruinar sus empresas o instituciones y dejar a la gente en el paro sin que, al parecer, respondan penalmente por ello.
  • Estafas increíbles, alucinantes, de políticos corruptos, parientes bucaneros, empresarios mafiosos, fuerzas del orden compinchadas y todo en un clima de alegre impunidad, perfectamente reflejada en el último episodio de la mafia china, presidida por unconnaisseur del Imperio del Centro que se hacía retratar con el Rey.
  • Seis millones de parados, varios de ellos sin subsidio, otros en la raya de la pobreza o por debajo de ella, multas por buscar comida en los contenedores.
  • 500 desahucios diarios. Quinientos. 15.000 al mes. Hasta los jueces denuncian la normativa injusta, anticuada y cruel que se ven obligados a aplicar. Muchos de esos desahucios instados por los bancos que han sido rescatado con dinero de los desahuciados. Muy fuerte.
  • Ese rescate mueve cifras de vértigo. 250.000 millones de euros nos ha costado salvar los bancos del sistema financiero más sólido del mundo. Y no sé si ahí se contabilizan los 100.000 millones que nos han prestado los "socios" europeos en el primer no-rescate de Rajoy para que los bancos se rescaten con nuestro dinero mientras sus directivos se asignan sueldos estratosféricos también con nuestro dinero.
  • ¿Quién va a pagar todo eso? Los ricos, desde luego, no. El 74% del fraude fiscal en España corresponde a las grandes fortunas que, por ser grandes, están perfectamente localizadas. Pero la lucha contra el fraude se ceba en las profesiones liberales. Los que se quedan tributan un insultante 1% a través de las SICAV. Eso por la vergüenza torera de no decir 0%: usted no paga impuestos si tiene más de 2,4 millones de euros.
  • Además, si se lleva usted la pastuqui a un paraíso fiscal, el gobierno lo amnistía a cambio de un óbolo simbólico. Los amnistía porque son los suyos, aquellos a los que representa un gobierno de ricos. De ricos y nobles. Que la Defensora del Pueblo sea una marquesa revela un refinado sentido del humor o una insensibilidad rayana en la idiocia.
  • Claro que todos los gobiernos indultan a los ricos. Normal: les deben dinero. Zapatero también indultaba banqueros.
  • Y luego está la iglesia, capítulo aparte, que goza de una exención fiscal perpetua o, en sus propios términos, indulgencia plenaria. No solamente no paga impuestos de ningún tipo y acumula toda clase de privilegios sino que recibe una pila de millones a cuenta del erario público, agradecido por la encomiable labor que realiza de reconciliar a los mortales con su destino en la tierra.
Esto es lo que la gente ve. Una estafa bendecida por la iglesia. Lo que es.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

20 de octubre de 2012

PALINURO :: ¿Conoce usted un país que...

Por Ramón Cotarelo.



defienda el Estado del bienestar desmantelándolo?

diga fomentar el empleo facilitando el despido libre?

privatice todo lo rentable y socialice todo lo ruinoso?

anteponga los intereses de los bancos a los de las empresas y los de las empresas a los de los ciudadanos?

tenga siete millones de jubilados rehenes de un resultado electoral?

suprima derechos fundamentales en nombre de la libertad?

proteja a la población apaleándola?

mande a sus mejores hijos a cientos de miles a la emigración periódicamente?

identifique los intereses de un partido con los del Estado? 

trate a la oposición como si no existiera?

utilice el Parlamento como cámara de aplauso?

emplee los medios públicos de comunicación como máquinas de agit-prop?

no considere la rendición de cuentas un deber de los gobernantes?

no tenga los programas electorales como promesas que obligan al menos a algo?

entregue la defensa de los intereses del pueblo a los aristócratas?

elija por mayoría absoluta a gentes judicialmente encausadas como corruptas? 

adoctrine en la educación sosteniendo que hay que acabar con el adoctrinamiento?

garantice la enseñanza de la historia de verdad?

diga saber qué sea la verdad en la historia?

sostenga que Franco no fue un dictador, como muestra de la verdad de la historia? 

pretenda fabricar identidades a golpe de decreto?

imponga convicciones ideológicas como si fueran dogmas de fe y dogmas de fe como si fueran verdades científicas?

se enorgullezca de los episodios más oscuros de su historia y abomine de los más luminosos?

repute patrimonio cultural una fiesta cruel y bárbara?

esté discutiendo siempre sobre si es una nación, dos, tres o ninguna?

Yo, sí: España.

(La imagen es una foto de markhillary, bajo licencia Creative Commons).

7 de octubre de 2012

PALINURO :: Gómez Llorente. Por amor a Marx.


Por Ramón Cotarelo.

El fallecimiento de Luis Gómez Llorente a los 73 años de edad ha traído a la memoria colectiva un episodio tan decisivo en la historia de España y del socialismo democrático como el XXVIII Congreso del PSOE. Felipe González dimitió de la Secretaría General en una jugada de farol cuando su partido se negó a abandonar la referencia al marxismo. Poco antes, en las elecciones de aquel año, 1979, que el PSOE perdió, Suárez, líder de la UCD, salió por la televisión avisando del peligro de que ganara los comicios un "partido marxista". 
Desde el punto de vista de González y los suyos era, pues, urgente sacar al PSOE de aquella hipoteca nominal del marxismo para aproximarlo a la socialdemocracia europea, en concreto la alemana que había hecho algo similar en su congreso de Bad Godesberg de 1959.

Pero en España no iba a resultar tan fácil. Hubo una reacción "antifelipista" en las filas y se constituyó una candidatura alternativa a la de González, con el marxismo como santo y seña. Aquella cadidatura reunió poco más del 6% de los votos mientras que la de González se alzó con el 85%. Fue una derrota épica de los "promarxistas" que, por entonces, eran Luis Gómez Llorente, Enrique Tierno Galván, Francisco Bustelo y Pablo Castellano.

Los destinos de estos cuatro hombres han sido muy distintos y su repaso da una buena imagen de Gómez Llorente. Este siguió en el PSOE, en la izquierda y fundó la corriente Izquierda Socialista, si bien él se apartó de la política práctica y llevó una vida más recogida. Tierno siguió en la brecha y llegó a alcalde de Madrid. Francisco Bustelo también continuó en la izquierda, llegó a Rector de la Universidad Complutense y, desde entonces, también retirado de la actividad política,  conserva su actitid crítica de juventud. Solo el abogado Pablo Castellano ha derivado hacia posiciones de derecha y, según me aseguran quienes ven los abundantísimos programas reaccionarios de televisión y radio en España, anda por las redacciones y los platós, cargando sistemáticamente contra su antiguo partido, contra la izquierda en general y haciéndole el juego a la derecha. Uno más de esa legión de conversos por la que Palinuro no siente la menor simpatía. Allá cada cual con su conciencia.

Pero, justamente, este contraste realza más la dignidad, la coherencia y la integridad de Gómez Llorente, probablemente el contemporáneo que más se acerca a la venerable figura propia de la izquierda tradicional del llamado santo laico.

No conocí a Gómez Llorente de nada, ni lo traté jamás. De estudiantes, él estaba en quinto cuando yo empezaba. Era, pues, de "los mayores". Pero lo tengo ligado a un recuerdo imborrable de mi juventud: mi primera participación en una acto en contra del régimen de Franco muy a primeros de los sesenta. Para mí fue emocionante. La policía había detenido a Gómez Llorente y un par de docenas de estudiantes nos congregamos espontáneamente en los pasillos de mi facultad en un sit in para exigir su liberación. Ni siquiera hubiera sabido identificar a Luis de habérmelo encontrado. Pero daba igual: era un estudiante de izquierda detenido por la Brigada Político-Social. Había que protestar. En aquel acto, en cambio, conocí a Alberto Méndez quien, muchos años después, ganaría justa (y, por desgracia, póstuma) fama con sus Los girasoles ciegos, y representaba para mí, entonces bisoño en las lides, un ejemplo de actitud. No recuerdo bien si fue el propio Alberto o algún otro quien, a la guitarra, interpretó una canción de Chicho Sánchez Ferlosio (quizá fuera el propio Chicho)  que yo oía entonces por primera vez, se me quedó grabada: "Gallo rojo, gallo negro" y es tan parte de nuestro cancionero colectivo que mucha gente cree que es anónima.

Pues eso, Luis, gallo rojo, que la tierra te sea leve.

(La imagen es una foto de gomezllorente en el dominio público. En ella se ve a José Luis Gutiérrez (creo), 2º por la izquierda, Pablo Castellano, 3º por la izquierda y Luis Gómez Llorente, 1º por la derecha en Ibiza en 1981. Ignoro quiénes sean las mujeres.)

27 de septiembre de 2012

PALINURO :: Una propuesta práctica para la izquierda.


Por Ramón Cotarelo.

Los últimos acontecimientos en Madrid y otros lugares de España son muestra de un deterioro alarmante de la democracia. La desmesurada violencia policial en la represión de un 25S pacífico; el hecho de que los agentes fueran sin identificar, en contra de la ley y que sus mandos se jacten de ello; la brutalidad indiscriminada desatada por las provocaciones de los propios agentes disfrazados de manifestantes, contra toda norma moral; las identificaciones aleatorias e intimidatorias; las detenciones discrecionales; el hostigamiento y amedrentamiento sistemático de la población, todo ello prueba una neta involución política hacia formas políticas autoritarias, casi dictatoriales.

Y la consecuencia más evidente es la generalizada conciencia de indefensión de la ciudadanía frente a las arbitrariedades del poder, lo cual produce un estado de creciente irritación popular ante la que la autoridad solo responde intensificando la violencia.

El gobierno salido de las elecciones arrastra un déficit de legitimidad sobrevenida al haber incumplido clamorosamente todo el programa en virtud del cual se lo eligió. Por este motivo tiene tanta autoridad para gobernar como el mancebo de la botica. Sabedor de esta carencia de legitimidad, el poder no se molesta en guardar las apariencias, prescinde de todos los frenos y contrapesos propios del Estado de derecho y actúa a golpe de decreto, sin someterse a control alguno. El Parlamento, vaciado de contenido por la mayoría absolutísima del PP, no pinta literalmente nada. Las demás instituciones de fiscalización, como la Defensora del Pueblo, por ejemplo, están al servicio incondicional del gobierno. Solo los tribunales mantienen un remedo de independencia, pero es de efectos tardíos, inseguros y quizá poco eficaces. Cuando el ministro Wert mantiene la subvención a los centros educativos segregados por sexo en contra de una sentencia del Tribunal Supremo hay poca duda sobre lo que aquí se dice.

El círculo se cierra con el control del gobierno sobre los medios de comunicación, total en el caso de los públicos -que actúan como unidades de agitprop del PP- y casi total en el de los privados. Un control que, con los esfuerzos de una batería de plumillas e ideólogos, fabrica una realidad diaria tipo Potemkin, esto es, simulada, ficticia. Una realidad en la que el pueblo que protesta contra el golpe de Estado de la banca es presentado por la autoridad como golpista, en que los escasos diputados que denuncian la violencia institucional son acusados de violentos y en la que son los manifestantes pacíficos como los de las fotos los que atacan a la policía.

Y no hay mecanismos de defensa. 

Gracias a las redes sociales todo el mundo puede ver lo que ha pasado, lo que está pasando, cómo la policía va sin identificar, se extralimita de continuo, carga brutalmente y maltrata a la ciudadanía que está ejerciendo un derecho. Luego, la delegada del gobierno ocupa los medios y miente con todo descaro, reduce los manifestantes a la décima parte, los insulta tratándolos de golpistas, asegura que atacan a la policía y que esta actúa correctamente. El gobierno ampara y sostiene estas patrañas y los medios de comunicación al servicio de la autoridad, esto es, casi todos, propalan los embustes, los infundios, las calumnias y son cómplices del poder en la tarea de criminalizar la oposición extraparlamenteria y parte de la parlamentaria, en concreto el puñado de diputados que ha tenido el coraje y la honradez de sumarse a los manifestantes.

La iglesia, como siempre que la derecha actúa en defensa de sus intereses, calla, y la gente tiene que informarse en las redes sociales y los medios extranjeros, hoy al alcance de la mano gracias a internet. Pero lo hace y eso se traduce luego en una acción política práctica extraparlamentaria que, aunque la delegada Cifuentes y quienes están tan ciegos como ella la vean como un problema de orden público, tiene un alcance inmenso, cada vez más de manifiesto. El sábado vuelve el pueblo soberano a rodear el parlamento para protestar por una forma de hacer política que reputa antidemocrática, injusta e inmoral. Lo hace de modo espontáneo, sin organización jerarquizada porque los partidos no pueden ya canalizar las aspiraciones de los ciudadanos, unos porque, siendo los partidos dinásticos, están comprometidos con la situación que se impugna y los otros porque tienen perfiles ideológicos restrictivos, casi sectarios, que no invitan a seguirlos. El poder reacciona con desmesurada violencia frente a este movimiento pacífico de desobediencia civil y, en su necia locura no se da cuenta de que está alimentándolo. Las instituciones que habían de servir de contrapeso son cómplices del atropello y, aunque ya sea claro que el movimiento es imparable, lo es por el sacrificio de la gente, dispuesta a padecer la violencia del poder, indefensa.

Pero no debiera ser así. Debiéramos encontrar mecanismos de defensa de la protesta tanto colectiva como individualizadamente, que pudieran enfrentarse al poder desde una posición de altura moral y con la legalidad en la mano, para  pararlo, reducirlo y proteger el movimiento.

Por ello propongo celebrar una conferencia de organizaciones de la izquierda, de toda la izquierda, incluido el PSOE, para consensuar la constitución de un Tribunal Cívico, compuesto por media docena de personas de indudable integridad moral y altura intelectual que conozca los casos de conculcación de los derechos de los ciudadanos a manos de las autoridades. La cuestión sería ponerse de acuerdo en los nombres, cosa que no debiera ser difícil por consenso y serviría como un primer paso claro y práctico en pro de la unidad de la izquierda. Pienso en nombres como los de José Luis Sampedro o Federico Mayor Zaragoza, gente que dé la talla y goce de merecido reconocimiento.

La función del Tribunal Cívico será dictaminar sobre los casos que investigue, los abusos, las arbitrariedades, poniéndolos en conocimiento de los medios y también de los tribunales de justicia nacionales e internacionales. El Tribunal Cívico debe disponer  de un cuerpo o gabinete de letrados que recurra permanente y sistemáticamente a los órganos judiciales en defensa de los derechos de los ciudadanos para oponerse individual y colectivamente a las decisiones de un poder que no quiere límites. 

Dado que la Defensora del Pueblo defiende al gobierno que ataca al pueblo, que el Parlamento se limita a convalidar las políticas antipopulares del gobierno y que los tribunales de justicia no son operativos en el control de las desmesuras gubernativas, poner en pie un organismo de este tipo es un gran paso en la actividad de proteger un movimiento popular, espontáneo, de crítica y regeneración del sistema político y en defensa de un orden más humano y justo aquí y ahora, no en un hipotético futuro.

(Las imágen son dos fotos encontradas en Twitter que recogen momentos de la represión policial del 25S. No he visto que tuvieran derechos reservados y he asumido que están en creative commons. De no ser así, un simple aviso como comentario en esta misma entrada bastará para retirarlas).

25 de septiembre de 2012

PALINURO :: Democracia, derechos, tiranía, fascismo.

Por Ramón Cotarelo.

La imagen es una foto de Popicinio_01,
bajo licencia Creative Commons.
 
La iniciativa de rodear el Congreso de los Diputados viene fraguándose hace un par de meses. Ha ido cambiando de nombre prudentemente para no dar pie a los aparatos de represión a yugular el movimiento antes de ponerse en marcha. Y ha hecho bien porque la maquinaria represiva a las órdenes de la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, no desdeña ocasión alguna de perseguir a la gente, amenazarla, hostigarla, intimidarla y detenerla con el fin obvio de sembrar el miedo y conseguir que los ciudadanos no protesten en contra de un gobierno que los esquilma, los expolia y, encima, los detiene.

Con el paso de las asambleas en la Puerta del Sol y otros lugares a la Carrera de San Jerónimo, el movimiento 15M ha conseguido un avance espectacular en la articulación de su lucha por un sistema democrático y justo en lugar de esta pantomima injusta. Ha sido un salto cualitativo y demuestra que la indignación ciudadana por esta estafa generalizada de la casta política con el pretexto de la crisis está tan viva como siempre y, poco a poco va encontrando sus formas propias de acción. Para el movimiento indignado, que es la forma más genuina, espontánea y viva que ha tomado la protesta social contra el atropello capitalista, esta acción es de una gran importancia y por eso la está preparando meticulosamente, manteniéndola dentro de una legalidad escrupulosa e insistiendo en su actitud pacífica, radicalmente no violenta, de estricta desobediencia civil.

Pero igual que los demócratas y los resistentes inician mañana una jornada decisiva en su destino, las fuerzas represoras de la derecha neofranquista y nacionalcatólica que se alzaron con el triunfo electoral hace diez meses mediante una sarta de mentiras, tratan de hacerla fracasar. Para ello se emplea a fondo la citada Cifuentes, un caso patente de actitud autoritaria, protofascista, que fía su éxito en las maniobras de intoxicación, mentiras, amenazas, calumnias y todo tipo de juego sucio más propio de la delincuencia que de las fuerzas del orden.

En lugar de encontrar a su marido, prófugo de la justicia por una presunta estafa, cómo no, la señora Cifuentes dedica las fuerzas de policia a sus órdenes a hostigar e intimidar por calles y jardines a los ciudadanos pacíficos, procediendo a identificaciones abusivas e inmotivadas y amenazando a los identificados con posteriores represalias si se les vuelve a ver en una manifestación. Entre estos métodos y los de los gángsteres de Chicago no hay gran diferencia.

Igualmente se procede a detenciones preventivas, probablemente basadas en unas listas ilegales de ciudadanos "peligrosos" que Cifuentes ha hecho compilar sin mandato judicial y por las cuales, si esto fuera una democracia, la citada señora debiera estar respondiendo ante los tribunales. Pero no solamente no es así sino que, en una muestra patente de justicia política, un juez de la Audiencia Nacional, la heredera del Tribunal de Orden Público franquista, se ha prestado a abrir diligencias contra varias personas detenidas por los policías cifuentescos, a las que acusa -se ignora con qué fundamento- de intentar atentar contra los altos organismos del Estado o algún otro cuento similar. Esta actividad indigna da a su vez cobertura para que los policías de Cifuentes sigan sembrando el miedo por las calles justificando sus identificaciones intimidatorias en que hay un procedimiento abierto en la Audiencia. Procedimiento que se abrió a petición de la policía. Es el círculo vicioso de la tiranía.

Pero no le basta con la represión física, directa, violenta, con las cargas, los palos, los gases, los tiros: todo eso lo tiene ya preparado y previsto Cifuentes y está deseando tener una excusa para desatarla. Por eso, quienes vayamos mañana al Congreso debemos mantener la calma a toda costa, no responder a las provocaciones de los agentes cristinos y filmar y grabar todas las actuaciones de la policía. Insisto: no le basta. Por eso, ademàs de los aparatos represivos con que cuenta, Cifuentes ha echado mano de la propaganda, la mentira, el engaño, la difamación. Aparte de la condigna ración de todo esto que cabe a los plumillas que tiene a sueldo en periódicos, revistas, radios y televisiones, dedicados a mentir las veinticuatro horas del día, demostrando su maestría en las tareas de propaganda, la propia Cifuentes ha añadido un buen puñado de infundios de su Minerva particular: que si rodear el congreso es ilegal y se impedirá por la fuerza; que si coaccionar a los diputados es un delito y actuará la policía; que si la manifestación de mañana es un "golpe de Estado encubierto" y se tomarán medidas. La técnica es siempre la misma: una mentira y una amenaza, a ver si consigue descabezar el movimiento porque, de ese modo, probablemente sus jefes la recompensarán con alguna bicoca. A lo mejor le prometen que, si entrega a su marido el prófugo, lo indultan. Y eso cuando no le da por rememorar su formación política de juventud e insinúa, por si cuela, que entre los convocantes del acto de mañana hay neonazis y gente de extrema derecha. Debiera reconocerlos mejor ya que los trata y les autoriza manifestaciones con ánimo de reventar las de izquierda; pero eso es igual porque lo que pretende es encizañar y boicotear los actos legales por ella misma permitidos porque no le ha quedado más remedio.

La derecha nacionalcatólica y neofranquista tiene miedo y, por eso, el flanco más reaccionario ha acudido en apoyo de Cifuentes. Cospedal, la presidenta de Castilla La Mancha, que cobra dos sueldos públicos indebidamente por unos 20.000 euros al mes, vive en una mansión de lujo custodiada por policías a cargo del erario público, sube los sueldos de sus asesores mientras despide a los trabajadores a miles y bebe agua embotellada a cinco euros la botella, Cospedal, digo, equipara el 25S con el 23F tratando de criminalizarlo. Pero ni yo ni nadie hemos visto, leído o escuchado en ninguna parte condena alguna de Cospedal y los cospedales a la intentona fascista de Tejero y sus compinches. Es más, dada la cercanía ideológica de los golpìstas al credo tradicional de la derecha "sin complejos" que los cospedales representan, más parece que, si lo hubieran condenado quizá habría sido por no triunfar, antes que otra cosa.

Así que ni caso a estas sayonas y mañana acudamos todos a demostrar que somos conscientes de nuestros derechos, vamos a defenderlos y no toleraremos que sigan despojándonos de ellos.

PALINURO :: La batalla está en la izquierda.

La imagen es una foto de machacon,
bajo licencia Creative Commons
.
Por Ramón Cotarelo.

Corren malos tiempos para la izquierda en el mundo entero. Prácticamente no quedan referentes territoriales. La China ha conseguido salirse de todos los esquemas interpretativos de forma que casi nadie en la izquierda se identifica con ella como hacían antaño los partidos comunistas con la Unión Soviética. De ella puede decirse, como de la Rusia soviética hacía Churchill, que es "un secreto dentro de un misterio dentro de un enigma". Lo que se diga de la China vale para el Vietnam. Corea del Norte es casi tan innacesible y remota como Shangri-la. Solo queda la isla de Cuba, en una actitud numantina que ha encontrado alivio en la alianza con Venezuela y ha suscitado también cierto resurgimiento de la izquierda latinoamericana en el Ecuador, Nicaragua y Bolivia.

No obstante todo ello es muy poco para compensar por la pérdida de posiciones de la izquierda y la hegemonía ideológica de la derecha neoliberal que, en los últimos 30 años se ha enseñoreado del mundo. La misma crisis estructural del sistema sin duda ha reanimado la izquierda pero en mucha menor medida de lo que ella misma había previsto. De ahí que se eche a la calle en busca de los apoyos sociales que no le vienen espontáneamente.

El Partido Comunista de España está celebrando su fiesta anual en un ambiente de prudente euforia por la radicalización social que la crisis está produciendo y el discurso de unidad de la izquierda. En cuanto a radicalización, se oye a algún dirigente del PCE recordar la "gloriosa" historia del partido. Ninguna historia es "gloriosa" y la del PCE no es excepción. Esa reivindicación de la propia historia deja fuera el estalinismo que ocupa una buena porción del relato, durante y después de Stalin ella y si alguien lo encuentra "glorioso", pues, en fin.... No merece la pena seguir.

En cuanto a la unidad, solo parece lograrse mediante una reducción al absurdo. En los últimos días se han constituido dos nuevas fuerzas políticas de izquierda archiminoritarias, el Foro Cívico, de Anguita e Izquierda Abierta, de Llamazares. La declaración constitutiva de ambas señala que su función es conseguir la unidad de la izquierda. Cuanto más fraccionaria es la formación, más dice luchar por la unidad y más se evidencia su carácter de formación política estrictamente personalista. Porque el personalismo es uno de los vicios de la izquierda, quizá el peor que, en momentos de delirio, se configura como culto a la personalidad. Y ha de ser mucho delirio porque hay personalidades y personalidades.

En lo único en que esta izquierda fragmentada suele ponerse de acuerdo es en negar la condición de izquierda al socialismo democrático, la socialdemocracia, el PSOE. La acusación es que se ha convertido en un partido del propio sistema capitalista que en nada se distingue de la derecha neoliberal. Por supuesto, el punto de vista del PSOE es distinto pues se considera a sí mismo como izquierda democrática y relega a la otra izquierda al ámbito revolucionario y, en todo caso, no democrático. En lo referente al PCE es relativamente sencillo pues basta con señalar su pasado estalinista y sostener que queda bastante de él.

El bloqueo de la situación tiene difícil salida dado que el socialismo democrático es el que reúne la mayor cantidad del voto de izquierda en los países occidentales y en algunos casos el único que lo reúne pues la otra izquierda es parlamentariamente inexistente. La aceptación de las pautas democráticas implica la necesidad de obtener el respaldo mayoritario para la acción política. Y es saber acumulado que las mayorías tienden a ser moderadas y huir del radicalismo. Sustituir a la socialdemocracia, captar el voto que va a ella sin moderar el radicalismo de las posiciones propias es la particular cuadratura del círculo de la izquierda radical que ya empieza a tener problemas al definir qué entienda por "radical". Por ejemplo, Izquierda Abierta sostiene en su manifiesto fundacional ser partidaria del control democrático de la economía. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que esta fórmula vagarosa es lo que queda de lo que otrora fue la planificación centralizada de la economías.

La izquiera radical vive ahora un momento de dos ilusiones en una confusa relación causal: se ve a punto de aumentar sensiblemente su representación parlamentaria por la radicalización del voto que la crisis ha provocado y también se considera en el buen camino hacia la unidad de la diversidad sin que se sepa si es la unidad la que atraerá la mayoría o la mayoría la que impondrá la unidad. Es la doble ilusión que se simboliza bajo el nombre de syriza. Una izquierda mayoritaria no socialdemócrata y no comunista. Suena bastante inverosímil, pero es una idea. Y, mientras tanto, el capitalismo lo gobierna una derecha sin problemas de identidad.

4 de septiembre de 2012

PALINURO :: Todas las mentiras del presidente.

Por Ramón Cotarelo.

Desde hoy, 1º de septiembre, todos somos más pobres: Pero unos, los más, casi todos, son mucho más pobres, mientras que otros, los menos, la minoría, los privilegiados solo lo son un poquito. Unos, los más, tienen problemas para llegar a fin de mes y otros, los menos, la minoría solo dicen que tiene esos problemas cuando quieren reírse de los necesitados. Unos, los más, apenas podrán afrontar los gastos escolares de los hijos y otros, los menos, la minoría, seguirán enviando los suyos a buenos colegios subvencionados por un gobierno de neofranquistas que solo atiende a los intereses de los curas y los ricos. Y toda esta injusticia sangrante hay que agradecérsela a un hombre que mintió en todo lo que dijo para llegar al poder y siguió mintiendo para mantenerse en él; un hombre sin dignidad, vergüenza ni entereza que no solamente miente, sino que reconoce hacerlo y asegura que así seguirá: Mariano Rajoy Brey, el prototipo del político reaccionario, al servicio del capital y la iglesia.

Como Palinuro no acostumbra a hablar a tontas y a locas, ahí van las pruebas irrefutables de los embustes de un mentiroso compulsivo, un hombre que no merece respeto alguno por eso mismo:

  • Dijo que no subiría los impuestos y es lo primero que hizo al llegar a La Moncloa: subir el IRPF y aumentar la retención a cuenta.
  • Dijo que no tocaría el IVA y lo ha subido hasta el 21%, el IVA más caro de Europa en asuntos de primera necesidad, como el material escolar o los gastos funerarios. Esta mentira es tanto más indignante cuanto que el mentiroso y la cuadrilla de embusteros que lo rodean desataron una feroz campaña en contra del PSOE cuando este incrementó el impuesto en dos puntos; él, que lo ha incrementado en 3. La red está repleta de ejemplos gráficos y literarios de cuán a fondo se emplearon los neofranquistas (Aguirre, Cospedal, Rajoy) en una demagogia desaforada en contra de lo mismo que han hecho ellos mutiplicado por 5. Inútil esperar una explicación. Los mentirosos aplican igualmente la política de la chulería: lo hicimos, sí, ¿y qué? Ahora mandamos nosotros y la cosa es distinta.
  • Dijo que no tocaría la sanidad y prácticamente se la ha cargado. La analfabeta a la que ha puesto de ministra ha encarecido los medicamentos de los más necesitados, obliga a pagar por más de 500 de ellos, ha dejado a 100.000 personas sin cobertura sanitaria y las Comunidades Autónomas del PP están hundiendo la sanidad pública a base de privatizar todo aquello que no pueden robar.
  • Dijo que no tocaría la educación y el petulante todólogo de Intereconomía al que ha puesto al frente de ella la ha desecho en seis meses: ha arruinado la enseñanza, ha suprimido las becas, ha encarecido la matrícula, la ha entregado a los curas, ha reintroducido una forma nacionalcatólica de formación del espíritu nacional y subvenciona generosamente los colegios que practican el apartheid por razón de sexo.
  • Dijo que no abarataría el despido y lo ha hecho gratis, dejando de paso a los trabajadores en manos de los empresarios, prácticamente sin derechos. Y, por supuesto, no por ello ha disminuido el paro. Al contrario.
  • Dijo que, cuando él gobernara, bajaría el paro y lo cierto es que sigue subiendo incentivado directa e indirectamente por las políticas de la derecha, empezando por la de poner en la calle a los trabajadores de la administración pública.
  • Dijo que no tocaría las pensiones y, tras engañar a los jubilados con un aumento del 1%, contrarrestado con el incremento de los impuestos y las medicinas, les ha dado un tajo considerable al subir la vida muy por encima de las posibilidades de los pensionistas.
  • Dijo que llamaría al pan pan y al vino vino pero la verdad es que llama al rescate línea de crédito ventajoso, al despido libre, política de incentivación de la contratación, al banco malo sociedad de gestión de activos, al encarecimiento de las medicinas racionalización del gasto sanitario, etc., etc.
  • Dijo que garantizaría una RTVE objetiva y plural y ha organizado una checa de propaganda dirigida por esbirros a sueldo del poder y de una categoría intelectual próxima al cero, por otro lado, acorde con la del conjunto del gobierno, empezando por su presidente.

Son hechos innegables, incontrovertibles, que muestran un gobierno arbitrario, despótico, no democrático, encabezado por un personaje que, además, no da la cara, rehúye las explicaciones y carece de dignidad porque su política está basada en la mentira sistemática que él mismo admite cuando dice sin darse cuenta del alcance moral de sus palabras "haré cualquier cosa aunque no me guste y haya dicho que no lo voy a hacer".

La confesión anterior dará pie a Palinuro para demostrar mañana cómo Rajoy no es un político normal de la derecha más o menos meapilas o más o menos señorito; no. Es un nacionalcatólico y un fascista por convicción profunda, un digno sucesor de Franco.

26 de julio de 2012

La hora de la revolución.

Por Ramón Cotarelo.

El capitalismo es un desastre. No solamente no puede evitar las crisis periódicas sino que no sabe cómo salir de ellas. La última crisis va ya por su quinto año sin perspectiva de mejora. Al contrario. Se ha abordado con una panoplia de políticas neoliberales que solo han conseguido empobrecer a la gente y hundir más los países en la crisis, como ya habían advertido muchos críticos. Lo importante era imponer la doctrina.

Resulta así que, después de abundantes políticas de reducción del gasto, austeridad, aumento de la fiscalidad y otras medidas tan duras como ortodoxas, en Francia sigue subiendo el paro, el infiel de Moody's rebaja la calificación de la deuda alemana y la pone en lo que se llama perspectiva negativa, algo de todas formas menos crudo que el solemne batacazo de Inglaterra. Creían los ingleses estar a salvo de la enfermedad continental y se desayunan con la noticia de que están hasta el corvejón en una depresión y que el crecimiento negativo trimestral del PIB ha sido de 0,7%, en lugar del modesto 0,2% que anticipaban los linces de la City. Por supuesto, Grecia, Portugal e Irlanda no levantan cabeza.

Cualquiera diría que las políticas de austeridad neoliberales no funcionan. El problema es que no parece haber otras. La socialdemocracia, desde luego, no aporta ninguna salvo la mayor sensibilidad hacia las cuestiones sociales de las políticas neoliberales compartidas. La izquierda algo más radical sí propone medidas concretas alternativas a las que se están tomando. Son medidas parciales, fragmentarias, ya que no se postula un cambio completo del modo de producción, y que afectan sobre todo a cuestiones fiscales, los impuestos a las altas rentas, las empresas, el impuesto de sucesiones, el impuesto sobre el patrimonio, el combate al fraude fiscal, el afloramiento de la economía sumergida, etc.

Con todo, la dificultad de esta visión de reformismo radical es su viabilidad. Su aplicación consecuente sin duda provocará una huida general de capitales de España. La teoría presupone un concepto de soberanía anterior al Tratado de Maastricht de donde salió la moneda común. Hoy, con esa moneda única, la soberanía está muy mermada. Al Estado le molesta y debilita mucho la libertad de circulación de capitales, pero no le queda otro remedio que aceptarla porque forma parte indisociable de la idea del mercado único. Y, mientras esto sea así el capital tiene un arma poderosísima frente al estado: la amenaza de expatriación. No, no hay doctrinas alternativas completas apuestas al neoliberalismo sino reformas del capitalismo más o menos radicales.

Y, sin embargo, rara vez ha estado tan claro en la historia el surgimiento de una conciencia revolucionaria, de un deseo muy extendido de reiniciar el sistema, como reza el lema del 15-M o en las distintas propuestas de abrir un proceso constituyente a través de las asambleas. Pero la huida de capitales de España pone sordina a las alegrías de los eventos mencionados para ir a fundirse con esos 17 billones de euros en paraísos fiscales que son la cifra del escándalo, el baremo de la injusticia, que es consustancial al sistema.

La Unión Europea ha estado muda en todo el proceso. Pareciera haber quedado reducida al Banco Central Europeo y a las agencias financieras que el Consejo dice que va a crear para complicar aun más la situación. Quizá sea llegada la hora en que el Parlamento Europeo convoque una suerte de Estados Generales de Europa para tratar de hacer realidad esa unión política que reclaman los alemanes. A lo mejor así puede dar comienzo una revolución europea.

20 de julio de 2012

PALINURO :: La insurrección de la calle.

Por Ramón Cotarelo.

Manifestaciones en más de ochenta ciudades en España ayer en contra de los recortes. El pueblo frente al gobierno. Una especie de moción de censura callejera clamorosa que es imposible minimizar ni ocultar, aunque lo intenten en sus medios, sobre todo en sus televisiones Telemadrid y ahora RTVE. Y manifestaciones muy concurridas, como muy pocas veces, si acaso alguna, lo han estado antes.

Me refiero a la de Madrid. Nunca he visto tanta gente junta. Quizá en la posterior al 23-F o en la de Miguel Ángel Blanco. Pero contra un gobierno, nunca. Estaban además todas las organizaciones, excepto el PP y UPyD así como diversos cuerpos, como el de bomberos de Madrid o policías locales o nacionales de paisano, pero con sus camisetas de faena. Eso no lo he vista antes jamás. Los sindicatos hablan de 800.000 asistentes; El País los cifra en 100.000 y la policía en 25.000; Aguirre, supongo, en 32. Yo pondría 300.000, pero admito tener el mismo fundamento que las cantidades arriba citadas. No más ni menos. Las redes rebosan de fotos que muestran un gentío inmenso. Como también de otras con las cargas de los antidisturbios al filo de la medianoche en Sol, Carrera de San Jerónimo, Antón Martín, Carretas, etc. El centro. Diversas escenas de brutalidad policial desproporcionada. Los policías toman al asalto las calles y aporrean indiscriminadamente a mansalva, hasta en las terrazas de los bares. El caso es sembrar el terror entre la población. Disuadir de que haya posteriores manifestaciones.

Pero las hay y las habrá. Hoy convoca IU a una concentración ante el palacio de La Moncloa a las 12 para protestar ante el consejo de ministros. Y seguro que hay otras concentraciones y manifestaciones con interrupción del tráfico en más puntos de la capital. Y mañana, 21, llegan a Madrid las columnas de parados que vienen desde diversos puntos de España. No sé si tendrán una recepción tan multitudinaria como la que tuvieron los mineros pero seguramente irá mucha gente. Y vuelta a empezar con las manifestaciones. Los sindicatos ya han anunciado que no se detendrán en agosto y que continuarán con las movilizaciones para ir preparando la huelga general de septiembre. Que debería ser indefinida. Que nadie vaya a trabajar a ningún sitio hasta que el gobierno se avenga a razones y convoque elecciones o un referéndum sobre el rescate, aunque no quiera llamarlo rescate sino pilicortuá. Elecciones para un nuevo gobierno, claro está y referéndum para decidir si nos quedamos con el rescate o pilicortuá o prescindimos de él. En el segundo caso, de nuevo elecciones generales.

Una última cuestión sobre el comportamiento del PSOE. Sigue este empeñado en no hacer causa común con la movilización social permanente. Está invisible, ausente. Se entiende el temor de que mañana la derecha lo acuse en sede parlamentaria de andar tras la pancarta, pero es absurdo porque si no lo acusa de todas formas (cosa muy probable, dado que no es gente sutil) lo puede poner más en evidencia agradeciéndole el gesto de no sumarse a la algarada callejera de la chusma. Son malos tiempos para la política de gabinete y guante blanco que quiere hacer el PSOE. El gobierno ha encendido el conflicto social en tales términos de enfrentamiento que puede llegar un momento en que no cuente con la lealtad de la policía, harta de apalear ciudadanos en unas protestas claramente justas.

19 de febrero de 2012

PALINURO :: El caso Garzón.


Por: Ramón Cotarelo.

Desde el comienzo de la peripecia judicial del juez Garzón hubo gente que la comparó con el caso Dreyfus. Por supuesto no se refería a que hubiera similitud objetiva alguna entre ambos asuntos. El caso Dreyfus fue uno de antisemitismo, militarismo y nacionalismo, mientras que el de Garzón es uno de jurisdicciones, de derechos, de procesos, en definitiva, político. Hay quien dice que no es tal puesto que se trata de un asunto exclusivamente jurídico, de los que entiende y debe entender el Tribunal Supremo. Pero eso no es cierto. Todo lo jurídico es político porque el derecho es siempre materia de interpretación y toda interpretación se hace en función de una jerarquía de valores que son inevitablemente políticos, cuestionables. La prueba es que hay que conceder la decisión última a un órgano en virtud de la propia concesión y no de la razón última de la decisión. Lo cual abre perspectivas tenebrosas.

La referencia al caso Dreyfus se hace a la vista del impacto social que produce una decisión judicial, las reacciones que se dan, el problema moral que plantea, que sacude a la sociedad y reverbera en el exterior de forma preocupante pues proyecta una imagen del país que las naciones civilizadas repudian.

Son los hombres los que hacen la justicia y no son hechos por ella aunque algunos iluminados puedan pensar así. La sentencia del Supremo recuerda a Garzón que no se puede administrar justicia a cualquier precio. Pero ese pudiera ser el caso, precisamente, de la sentencia.

La justicia, además, debe ser inteligible. Un juez cuya acción en general (no toda, claro) ha sido de servicio ejemplar a la justicia, que ha sabido conjugar eficiencia judicial con garantías del proceso debido (aunque haya quien sostenga que tampoco siempre) y que ha abierto caminos para la jurisdicción penal universal, verdadero medio de proteger los derechos humanos en todo el planeta, un juez así, digo, ¿cómo puede ser un prevaricador por partida doble o triple? Eso hay que explicarlo muy bien.

Sin embargo, lo que se tiene no son explicaciones sino un modo de proceder que parece tratar de conseguir un objetivo (la condena de Garzón) sin tener que darlas o, cuando menos, sin tener que dar las verdaderas. Los tiempos procesales (rapidez insólita en el proceso de las escuchas y lentitud de paquidermo en el de los crímenes del franquismo con el tercer proceso por cohecho impropio moviéndose en la ambigüedad) no son inocentes. Lo decía Palinuro hace unos días, que a lo mejor no se condenaba a Garzón en el proceso por los crímenes del franquismo porque, habiendo sido condenado por las escuchas, ya no hacía falta y se evitaba el bochorno mundial de condenar al único juez que ha tenido el valor y la entereza de hacer justicia a las víctimas del franquismo, decenas de miles, muertas y vivas, que la esperan hace setenta años. A ello se añade ahora el archivo de la causa por el supuesto cohecho impropio que parece pensado para castigar más a Garzón pues en lugar de reconocer que no hay causa, como pedía el fiscal, el juez imputa un delito de cohecho pero archiva por prescripción con lo que no da al imputado posibilidad de defenderse. No solo quieren a Garzón enterrado sino con una estaca clavada en el corazón.

El gobierno y los jueces más conservadores piden respeto para las decisiones del Supremo. Pero el respeto no se pide; se gana. Y no es el caso. Por lo demás, hasta el gobierno entenderá que las decisiones judiciales no son en sí mismas límite a la libertad de expresión. El único límite que esta libertad tiene es la comisión de un delito, por ejemplo, en este caso, de desacato. Pero la crítica que no insulta, injuria, calumnia o amenaza gravemente no es desacato.

13 de febrero de 2012

La ofensiva de la derecha y el capital.


Por: Ramón Cotarelo.


Va para cinco años que comenzó la más devastadora crisis del capitalismo hasta la fecha, después de la de 1929 y, en ciertos aspectos, más que la de 1929. En estos cinco años de una crisis que bastantes economistas consideran estafa, los ricos se han hecho mucho más ricos y los pobres mucho más pobres. Todas las magnitudes económicas han evolucionado a favor de los primeros (beneficios bancarios, ganancias empresariales, dividendos societarios, rentas del capital, salarios de los directivos) y en contra de los segundos (descenso de los salarios, rebaja de las pensiones, eliminación de las prestaciones sociales, subida de impuestos, aumento del paro, postergación de la edad de jubilación) con el argumento elaborado por los centros ideológicos del capital de que la gente, la gente del común, hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades. Se trata de una mentira revestida de verdad por cuanto tales posibilidades nos eran impuestas prácticamente aduciendo que ello era necesario para mantener la economía en funcionamiento según la teoría del crecimiento basado en la expansión del consumo.

Todos los gobiernos de los países afectados (en lo esencial los "desarrollados" occidentales) han abrazado las doctrinas y recetas neoliberales que piden en teoría la abstención del Estado en el funcionamiento del mercado e, incluso, la eliminación de aquel en las relaciones privadas, al tiempo que imponen en la práctica el vaciamiento de las arcas públicas en favor de los bancos privados que han sido los que provocaron la crisis en primer lugar con sus trapacerías financieras. Pero ninguno de ellos ha pagado por sus estafas si se exceptúa el caso de alguno especialmente delictivo, como el estafador Madoff.

Llegados a este punto y visto que las sociedades sometidas a este expolio no parecen reaccionar políticamente, el capital, cuya codicia es insaciable, ha aplicado una nueva vuelta de tuerca, como se vio ayer en Grecia y está viendose en los últimos días en España y también en otras partes como Portugal, Italia, etc. Su finalidad es, aparentemente, recuperar la competitividad perdida frente a las economías emergentes de la periferia capitalista, pero no aumentando la produtividad, sino la tasa de explotación de los trabajadores, eliminando los beneficios sociales y suprimiendo derechos industriales, laborales, sociales, que han costado decenios conseguir.

Es un ataque frontal del capital en contra no solamente de los trabajadores sino también de la clase media y, en general, del conjunto de la sociedad, del bien común, por cuanto las políticas restrictivas, de mermas, de recortes, dañan las inversiones en investigación y desarrollo (que es el motor del crecimiento) así como las políticas medioambientales y de búsqueda de energías alternativas y/o renovables, lo que redunda en un empeoramiento general de la calidad de vida. Resultado: más pobres, más explotados, con menos derechos, prácticamente acercándonos a las condiciones de una neoesclavitud y viviendo en sociedades más sucias, más contaminadas que ya están incidiendo en la esperanza de vida. Pero todos votando como un solo hombre a la derecha cuya hegemonía ideológica ha convencido a los pobres de que su interés es elegir a los ricos, algo que ya los griegos del tiempo de Pericles sabían que era estúpido. Claro que entonces no había medios de comunicación y adoctrinamiento, especialmente la televisión, poderosa máquina de idiotización en masa.

Es un panorama desolador por cuanto, además, no hay respuesta social digna de tal nombre, fuera de algunas llamaradas aisladas de indignación como la de ayer en Grecia. Y no hay respuesta porque no hay fuerza política en la izquierda capaz de articularla, a pesar de haber estado más de cien años preparándose para dar la alternativa en el momento en que el capitalismo se hundiera en su inevitable crisis general. Ninguna.

La izquierda de procedencia más o menos comunista, en la medida en que existe, desprestigiada hasta la médula por el hundimiento del sistema comunista, víctima de su propia incompetencia, carece de discurso propio. No se atreve a proponer el viejo programa de socialización de los medios de producción, abolición del mercado y establecimiento de una planificación centralizada porque, en tal caso, no se vota ni ella. Se ve así obligada a propugnar medidas reformistas, típicas de la denostada socialdemocracia y, para justificarse, recurre al truco de afirmar que la socialdemocracia ya no es tal y que la "autentica" socialdemocracia es ahora ella. Pero esto no pasa de ser la enésima manifestación de los embustes típicos de la propaganda comunista, lo único en lo que los comunistas han sido buenos.

Tampoco los sindicatos están en situación de ofrecer mucha resistencia al ataque del capital. Debilitados por una escasísima afiliación y contaminados por una larga práctica de cooperación con las instituciones públicas de las que en gran medida obtienen su financiación, solo conservan algún poder de negociación en el ámbito público que es hoy el más atribulado por la ofensiva del mercado. En el ámbito económico privado, con tasas de paro muy elevadas, los sindicatos carecen de margen de maniobra.

Finalmente, los partidos socialdemocrátas tradicionales se han quedado sin discurso. Su aceptación de un papel de gestores de izquierda del capitalismo redujo la posibilidad de aplicar sus políticas keynesianas al mantenimiento de un excedente susceptible de reparto con criterios de justicia social y, caso de no darse este, las dichas políticas (u otras que se propongan en su lugar) no pueden aplicarse. Se oye a veces en los círculos socialdemócratas algún propósito de "refundar el capitalismo" que tiene tanta fuerza como las míseras palabras de la ninfa Eco persiguiendo a Narciso.

Entiendo que, en esta falta generalizada de respuesta, de fibra de los cuarteles tradicionales de la izquierda, nace el todavía incipiente movimiento espontáneo que toma diversas formas según los países, el 15-M, occupywallstreet, Anonymous y, en general, las manifestaciones políticas en el ciberespacio y la política 2.0. No sabemos si estas nuevas realidades serán capaces de imponerse y abrir vías por las que pueda discurrir la hoy retenida emancipación de los seres humanos en sociedades más justas. Pero es un buen momento para averiguarlo. Estas manifestaciones vendrían a ser la acción práctica de esos nuevos sujetos de la historia que los teóricos recientes al estilo de Antonio Negri o Michael Hardt, remontándose al bendito de Benedicto Spinoza, llaman las multitudes. El sujeto revolucionario canónico, el proletariado (la clase "en sí" y "para sí"), apoyado a veces en un campesinado revolucionario más o menos fantástico, ha desaparecido por el sumidero de la historia. Y hete aquí que aparece la multitud dotada, por cierto, de un arma catalizadora nueva, internet.

Entre tanto el capital campa por sus respetos y sigue dispuesto a competir con los centros productivos mundiales al estilo de la China o la India, reduciendo la condición de los trabajadores a la de esclavos.

(La imagen es una captura de la televisión ateniense publicada por el periódico Athens News que muestra la intervención del diputado Papandreu contra un trasfondo de edificios en llamas).

La condena. El pelotón. La ejecución.


Por: Ramón Cotarelo.


La condena


Lo sabíamos. Lo sabía el propio Garzón. La sentencia estaba predeterminada. Lo sabe la gente que dice en un 61 por ciento que el juez es víctima de una persecución. La condena estaba decidida de antemano. Los políticos pringados en la Gürtel, junto a los presuntos delincuentes, se dieron la mano con los herederos ideológicos del franquismo para poner fin a la carrera del único juez que se atrevió a hacer justicia a las víctimas del franquismo y, de paso, descubrió y persiguió la mayor trama de corrupción de la democracia. La misma alianza que sostuvo la dictadura de Franco durante cuarenta años: fascistas con políticos corruptos y delincuentes.

Esa coalición siniestra tenía un objetivo clarísimo: impedir que Garzón llevara adelante un (muy merecido) proceso penal por genocidio contra Franco y sus secuaces y ver si, de nuevo de paso, se conseguía anular el procedimiento de la Gürtel.

Por eso ha habido tres causas contra Garzón y se han visto en el orden que se sabe. Se trataba de condenar al juez por un daño colateral (la supuesta prevaricación de las escuchas) para que no pareciera que se le condenaba por investigar el franquismo, aunque la acusación sea la misma. Pero no haya duda. Lo de menos es si la condena por prevaricación es o no justa; que no lo es porque no hay prevaricación. Lo esencial era yugular la investigación de los crímenes del franquismo y hacerlo como un escarmiento para que sirva de aviso por si algún otro juez cae en la tentación de hacer justicia pero sin que parezca que se actúa por esto. Ahora, a lo mejor sale absuelto en la causa por el franquismo. Es muy posible.


El pelotón


Los nombres: Luciano Varela, Francisco Monterde, Andrés Martínez Arrieta, Joaquín Giménez (presidente del tribunal), Miguel Colmenero (ponente de la sentencia), Juan Ramón Berdugo y Manuel Marchena. Cada uno de estos hombres (alguno recusado por Garzón) es responsable de sus actos. Todos han condenado por unanimidad. Cada uno de ellos ha actuado, se supone, ateniéndose a derecho. Pero son seres humanos y pueden tener más (o, simplemente, otras) razones. La envidia, los celos, la venganza, la enemistad también son razones, y muy poderosas, que pueden haberlos movido a una decisión injusta. Tal cosa proclama el asimismo juez Garzón que achaca injusticia a la sentencia. A quien diga que siete magistrados no pueden equivocarse cabe responder que no se trata de una equivocación sino de una injusticia y que siete magistrados pueden ser tan injustos y hasta prevaricadores como uno o cien mil. ¿Quién condenó al justo y salvó a Barrabás? La masa.

Si esto es España, un juez dedicado a perseguir dictadores vivos o muertos está jugándose su carrera; si, además, destapa la corrupción de los políticos de la derecha, ya la ha perdido. Es cuestión de conseguir que los jueces, sensibles a la herencia franquista y los intereses de la gente como Dios manda, hagan lo que tienen que hacer. Según el juez Garzón, impedirle que se defienda, maniatarlo.

"Van a fusilar

a un hombre que tiene los brazos atados.

Hay cuatro soldados para disparar.

Son cuatro soldados

callados,

que están amarrados

lo mismo que el hombre amarrado que van

a matar"

(Nicolás Guillén).


La ejecución


Los siete magistrados que han condenado por unanimidad no pueden ignorar que han destrozado la vida de un hombre honrado y puesto fin vergonzoso y vergonzante a una carrera profesional que era punto de orgullo nacional. Por eso han disparado en sentido metafórico con balas dum dum, para que no quede ni rastro del ejecutado, del hombre cuya ambición personal han truncado; esperan que para siempre. Y con ello han truncado también la última esperanza de la gente de nuestro país en la Justicia de la justicia. Aquí solo hay venganza. Venganza por agravios imaginarios y quizá también reales. Por razones de edad, algunos de los jueces del Supremo que han condenado ejercieron durante la Dictadura, profesando como Derecho y Justicia lo que no era sino arbitrariedad e injusticia. Es más, hasta podemos conceder que hayan actuado pensando genuinamente que lo hacían en justicia. Pero ¿lo hicieron también en equidad?

La sentencia está pidiendo reacciones a gritos. El juez Garzón acudirá en amparo al Tribunal Constitucional y al Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Aduce violación del derecho a la defensa y al juicio justo. Empezando porque se le niega el derecho a la doble vuelta. Hay quien dice que no es un derecho fundamental porque no está recogido en los que la Constitución considera tales. Cuando los derechos fundamentales son anteriores a toda Constitución y, además, este está recogido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, firmado por España. También hay quien dice que, aunque esté recogido, no es un derecho fundamental. Por decir que no quede. Pero lo es. Es parte del derecho a un juicio justo. Que no lo ha habido. Así que el juez Garzón reaccionará y hay una larga batalla por delante.

Igualmente debemos reaccionar quienes creemos que, al condenar a Garzón, el Supremo nos ha condenado a todos, mermando nuestros derechos, empezando por el no menos fundamental, básico, de la seguridad jurídica. Si prevaricación es toda interpretación de la ley que no guste a los magistrados del supremo, nadie estará seguro en nuestro país, máxime cuando, según parece, se puede destituir a los jueces justos. Por eso, nuestra reacción debe ser pedir la depuración de las responsabilidades de la Dictadura en el poder judicial de hoy. Es obvio que, el haber prestado acatamiento al franquismo y sus principios del Movimiento Nacional, y haber aplicado sus leyes como si fueran justas, contamina; quizá incluso inhabilite o debiera inhabilitar para administrar justicia en un Estado democrático.

9 de febrero de 2012

Pero ¿qué país es este?


Por: Ramón Cotarelo.


¿Está en la tierra o en algún punto perdido de una galaxia ignota? ¿Está habitado por seres humanos racionales o por entes de sinrazón? ¿Por ciudadanos conscientes de sus derechos y de su dignidad o por siervos acobardados? ¿Por hombres y mujeres que caminan erguidos o por bestias de carga que humillan la cerviz? Que la lectora y el lector se respondan después de haber leído las breves consideraciones siguientes.

El único juez que ha tenido la entereza y la honradez de hacer justicia a las decenas de víctimas de una dictadura asesina está siendo juzgado por quienes son sus pares en lo formal pero no me lo parecen en lo substancial, tras haber admitido una querella formulada por los herederos ideológicos de la dictadura que en cualquier otro país del mundo estarían prohibidos. Tienen que venir del extranjero (y, en concreto, el New York Times y la justicia argentina) a recordarnos y demostrarnos la indignidad que significa perseguir penalmente a un magistrado del que cualquier otra nación civilizada se sentiría orgullosa. Ese otro colega suyo que instruyó la causa contra él asesorando a la parte acusadora privada será todo lo progresista que quiera pero, a mi modesto entender, se ha labrado a pulso un lugar en la historia universal de la infamia.

De igual modo el juez que tuvo el coraje y la decencia de imputar varios supuesto delitos a Urdangarin está ahora sometido a investigación por el Consejo General del Poder Judicial y no es impensable que acabe sancionado, mientras que el imputado, al que se atribuye la comisión de varios delitos por millones de euros se dispone a "pedir disculpas", como quien ha faltado a una regla de cortesía.

En cambio, el juez Grande Marlaska archiva la causa por la muerte de 62 militares españoles en el caso del Yak 42, ya que los responsables de subcontratar una subcontrata de una contrata no lo hicieron con ánimo causar daño alguno a las víctimas. Y la fiscalía anticorrupción renuncia a impugnar la sentencia que absuelve al ex-presidente Camps del presunto delito de cohecho. Camps, a quien otro juez del que era "más que amigo" intentó exonerar con anterioridad, se va por fin de rositas sin haber probado que pagó por los trajes del regalo y dejando en el oído del país entero la memoria de unas conversaciones telefónicas que son una vergüenza.

¿Nos apostamos algo a que también acaba investigado, imputado, procesado, quizá condenado, el juez Pablo Ruz, que acusa a varios altos cargos y empresarios del supuesto delito de apropiación indebida de fondos públicos con motivo de la visita del Papa en 2006?

Parece bastante claro que estas medidas tratan de amedrentar a los jueces castigando a aquellos que no se doblegan a los intereses de una mafia de políticos corruptos, empresarios afanalotodo y puros delincuentes. Y eso a escasas fechas de que el Jefe del Estado predicara a la nación que la justicia es igual para todos. No lo es para su yerno, no lo es para él, ni para muchos políticos del PP, ni para los curas, ni para los banqueros. La ley solo es igual (igual de dura) para las gentes del común, incluidos los jueces que creen su deber hacer justicia.

Gentes del común que rezongamos nuestro descontento en conversaciones privadas e inundamos las redes sociales con nuestras quejas, pero no sabemos o no podemos plantarnos y decir ¡basta! Porque no somos una nación en el sentido moderno del término; porque, se diga lo que se diga, aquí no hubo revolución burguesa, vinculada al origen de esa nación hecha de ciudadanos libres bajo el imperio de la ley. Aquí hemos conservado el antiguo régimen mezcla de oligarquía, caciquismo, siervos y predominio clerical que se vale del Estado de derecho como Procusto de su famosa cama.

¿Qué? ¿Cuál era la respuesta a la pregunta del principio?
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