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16 de septiembre de 2018

Una consulta para legitimar la devastación.

Por: Aníbal Feymen / Notas sin pauta.


El domingo 26 de agosto Andrés Manuel López Obrador publicó en redes sociales un video donde emite la primera convocatoria para participar en la consulta sobre la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. En dicha grabación el presidente electo refiere dos alternativas que se someterán a la decisión de los ciudadanos: por una parte continuar con la construcción del aeropuerto en la cuenca del Lago de Texcoco y, por la otra, cimentar una terminal y dos pistas en la Base Aérea de Santa Lucía.

Es de resaltar que en dicho video AMLO reconoce que de continuar con la construcción del aeropuerto en Texcoco se tiene que “destruir” el Lago Nabor Carrillo con la finalidad de evitar la migración de aves ya que, según especialistas, éstas son incompatibles con el tráfico aéreo. La importancia del Lago de Texcoco en el éxodo de diferentes tipos de pájaros es crucial pues diversas poblaciones de aves acuáticas pasan en la zona aproximadamente seis meses de su ciclo de vida. En otras palabras: destruir el santuario de las aves para que éstas ya no regresen y, desde luego, no interfieran con las trayectorias de los aviones.

Sin embargo, aunque el futuro gobernante reconoce este aspecto del daño ecológico, la realidad se  presenta mucho más devastadora –incluso más allá de la ya de por sí grave afectación a las aves migratorias– y de la que el presidente electo se rehúsa a hablar.

El sábado  25 de agosto –un día antes del mensaje de López Obrador– representantes de diversos pueblos asentados al norte de la cuenca del Lago de Texcoco se reunieron en el auditorio del Centro de Estudios Teotihuacanos para desarrollar el Tercer Diálogo sobre el Nuevo Aeropuerto y los Megaproyectos con la finalidad de exponer el desastre ambiental que padecen sus comunidades a manos del gobierno y de las compañías que se encargan de la construcción del nuevo aeropuerto; así como de discutir las acciones que deberán emprender para defender sus comunidades y recursos naturales de los que hoy son despojados.

En la imposición del aeropuerto está presente el paramilitarismo

Un joven poblador del pueblo de San Luis Tecuahutitlán, Municipio de Temascalapa, abrió las participaciones de los pueblos originarios allí reunidos. El joven denunció que en su comunidad han sido arrasados tres cerros completos para rellenar las pistas del aeropuerto; situación que ha permitido el surgimiento de socavones y la proliferación de lodos tóxicos que las mineras han utilizado para rellenar las zonas asoladas. También denunció un fenómeno represivo que se ha convertido en práctica ordinaria en los lugares donde se desarrollan megaproyectos: el paramilitarismo.

Ante la depredación ambiental que ha sufrido su comunidad, los habitantes de San Luis Tecuahutitlán se han organizado mediante asambleas para impulsar la resistencia contra los consorcios encargados de explotar el tezontle de la región. Esta organización los ha llevado a implementar plantones y bloqueos en los lugares donde opera la maquinaria de excavación como forma de salvaguardar sus espacios comunitarios y su entorno ecológico. La respuesta de las empresas, siempre arropadas por todo tipo de funcionarios de los distintos niveles de gobierno, ha sido operar con grupos de choque armados quienes agreden y buscan reventar los bloqueos de la comunidad. Desde luego que esta práctica ha dejado a pobladores lesionados ante la indolencia y el disimulo del gobierno.

Hostigada y criminalizada

Angélica María González es una mujer de edad madura quien ha decidido organizar a su comunidad para enfrentar la destrucción de sus cerros, su flora y su fauna. Habitante del pueblo de Ixtlahuaca, Municipio de San Martín de las Pirámides, ha sufrido en carne propia la persecución del gobierno y el hostigamiento de las empresas mineras, en particular de José Daniel Ramírez Moncayo, dueño de minas en la cuenca de Texcoco. Ha sido de tal tamaño la violencia que ha recibido Angélica María Ramírez que en diversas ocasiones su casa ha sido baleada por grupos paramilitares que asolan la región en defensa de los intereses económicos de los consorcios encargados de la construcción del aeropuerto. Hoy pesa una averiguación previa sobre ella basada en calumnias y acciones delictivas inventadas por el ministerio público que no es otra cosa que un ejemplo más de la criminalización a luchadores sociales.

“Nuestra cuenca está muriendo”

No hay duda de que el pueblo más devastado de la zona norte de la Cuenca de Texcoco es Tepetlaoxtoc de Hidalgo. Los habitantes de esta comunidad, perteneciente al municipio del mismo nombre, han logrado detectar más de 380 minas operando en la región. El gobierno reconoce que ha autorizado las actividades de 13 minas en 5 municipios, el resto opera de forma clandestina con la aquiescencia del Estado.

A la devastación de los cerros para el relleno del suelo de las pistas del nuevo aeropuerto se suma la escasez del agua pues, de acuerdo con los habitantes de Tepetlaoxtoc, “esta cuenca hidrográfica es la más sobre explotada, pues tenemos un déficit de 1,555 hectómetros cúbicos de agua”. Incluso, estudios elaborados por científicos y especialistas desde antes que se proyectara la construcción del aeropuerto indicaban que para el año 2025 la zona tendrá un déficit de agua de 1,900 hectómetros cúbicos. Evidentemente, con la implementación de la terminal aérea estas expectativas empeorarán, y más si observamos que en la región los cerros tienen una importancia esencial en la captación del recurso hídrico pues el bosque absorbe y filtra el 35% del agua de lluvia que sin cerros disminuirá de manera considerable. “Podemos afirmar que –dice lapidariamente el representante de Tepetlaoxtoc– nuestra cuenca está muriendo”.

En este sentido, el representante del pueblo de Santa Catarina Acolman también hizo referencia al problema del flujo del agua y denunció que la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) entregó de manera irregular a la empresa constructora Diarem la cantidad de 3 millones 865 mil metros cúbicos anuales de agua potable para las zonas habitacionales. Diarem vendé esa agua a la inmobiliaria Sadasi para que surta de agua sus proyectos residenciales en Tecámac. Esta situación se convierte en un golpe mortal a los pueblos originarios pues les despoja el agua de uso agrícola para entregarla al uso urbano. Todo esto sumado a la destrucción total del cerro Tlahuilco, espacio histórico de establecimiento de los pueblos originarios de Acolman, que tiene en profunda crisis ecológica a este municipio mexiquense.

Una consulta que no escucha a los pueblos originarios

Al analizar la consulta proyectada por el próximo gobierno para decidir sobre el futuro del nuevo aeropuerto, los representantes de los pueblos de la zona norte de la cuenca del Lago de Texcoco fueron contundentes: “tenemos que luchar contra la consulta”. Y es que desde su punto de vista, es necesario organizarse e impugnar al Estado y a su consulta que carece de fundamento jurídico.

Para los habitantes de Santa Catarina Acolman dicha consulta “tendría que basarse en el artículo segundo constitucional, en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales, así como en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que sustenta la obligación del Estado en consultar a los pueblos afectados dentro del estatus de pueblos indígenas; y entonces directamente tendría que interpelar en asambleas, de acuerdo a los tiempos y formas de los pueblos, para decidir sobre su vida comunitaria, territorial y cultural”.

Los pobladores de Tepetlaoxtoc expresan que su realidad y sus padecimientos actuales no son conocidos por la sociedad mexicana, ni mucho menos es difundida en los medios de comunicación o en los estudios que ha puesto a disposición del público el próximo gobierno encabezado por López Obrador: “no tenemos ni vamos a disponer de recursos para informar sobre lo que padecemos como pueblos. Finalmente, se va a hacer una consulta sin que el pueblo esté informado de lo que pasa en las comunidades en este momento porque, lamentablemente, a nosotros nadie nos quiere escuchar”.

Igualmente, la devastación del cerro Tecalco a manos de las minerasha logrado articular organizativamente a diversos pueblos originarios de la zona nororiente de la Cuenca de México entre los que se encuentran Santa Catarina Acolman, San Pablo Tecalco del Municipio de Tecámac y San Miguel Atepoxco del Municipio de Nopaltepec quienes se han constituido en un frente de lucha denominado Vecinos en Defensa del Cerro de Tecalco y que, igualmente, rechazan la consulta por considerarla “al margen de todo protocolo jurídico y por estar encaminada a legitimar la construcción del proyecto aeroportuario”.

* * *

Los pueblos originarios directamente afectados están padeciendo los más cruentos estragos de un proyecto que sólo es la punta de lanza de un modelo privatizador y rapaz que, hoy encabezado por un gobierno autonombrado progresista, busca dar continuidad a los proyectos que durante años han buscado los gobiernos de corte neoliberal en México.

Todo parece indicar que el proyecto político encabezado por la dupla López Obrador–Alfonso Romo tiene como tareas estratégicas dos objetivos generales muy definidos: primero, restaurar la legitimidad fisurada que experimenta el Estado después de casi treinta años de políticas monetaristas que sólo han traído a nuestro pueblo despojo, opresión y violencia. Si bien es cierto que AMLO ocupará la presidencia con un alto grado de legitimidad, hasta ahora no ha planteado ninguna medida estructural distinta a la de sus antecesores; por el contrario, de acuerdo a sus planteamientos económicos, el nuevo gobierno estaría profundizando las proyectos delineados por los cinco presidentes anteriores.

Segundo, el nuevo plan de AMLO–Romo considera desarrollar enclaves económicos totalmente ventajosos para los grandes corporativos internacionales que permitan crear un “paraíso para la inversión” que no significa otra cosa que abrir las puertas sin restricciones al imperialismo para que éste pueda saciar sus enormes demandas de energéticos y bienes naturales mediante el despojo de nuestros recursos a precios de remate.

El paraíso comercial del nuevo gobierno y sus megaproyectos –entre ellos el aeropuerto– anuncian la inevitable confrontación con las comunidades afectadas y los pueblos indígenas. Estos proyectos, sin duda, intentarán ser legitimados con consultas populares a modo, acompañadas del discurso de “por el bien de la nación” mediante las cuales se instrumentarán decisiones tomadas de antemano y que sólo traerán beneficios a los que siempre se han hartado de las riquezas de nuestro país. La primera prueba para los pueblos originarios está en marcha.

El Gobierno de reconciliación y el programa ilimitado del capital en México.

Por: José Luis Ríos Vera / Rebelión.

Desde la campaña presidencial, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) convocó a la “Reconciliación Nacional”. Con la aplastante derrota electoral del bloque oligárquico, las clases y sectores dominantes se le han sumado a gran velocidad, bajo su consigna de “reconciliación por México” [1], como se aprecia de modo diáfano en el video “Yo creo en México” [2].

Conforme al curso que ha tomado el actual periodo de transición, el gobierno de “reconciliación nacional”, tiende a constituirse como una amalgama pluriclasista con predominio de la oligarquía dominante. En su proceso de desenvolvimiento, toca a la crítica social y al movimiento obrero-popular reflexionar y exhibir las contradicciones existentes dentro de este bloque pluriclasista (intereses y proyectos opuestos), observar los movimientos en el campo de la relación de fuerzas, así como prestar atención en los periodos de agudización de contradicciones y tensiones entre éstas y de sus episodios de crisis.

El nuevo pacto social enarbolado por el gobierno electo para el periodo 2018-2024, implica alianzas de clase que suponen significativas concesiones y compromisos con las clases dominantes, las cuales delimitan los alcances del bienestar y la justicia social que proclama el proyecto neodesarrollista. Para el nuevo gobierno, hasta hoy, “financiar el desarrollo” con justicia social está subordinado a la hegemonía neoliberal: estabilidad macroeconómica, equilibrio fiscal, predominio financiero [3], rechazo a la reforma hacendaria progresiva, “facilidades” a la inversión, TLCAN y la propia continuidad de la reforma energética, etc. Sobre esta base, no se perciben hasta hoy problemas de inestabilidad de la hegemonía política concentrada en el bloque en el poder. Como señaló AMLO en su Carta a los inversionistas [4], la inversión pública pretende estimular como “capital semilla” a la iniciativa privada (local-trasnacional) para que ésta asuma el papel de “motor de la economía”, haciendo de México un “paraíso de la inversión” (Alfonso Romo).

La lucha popular en la defensa de los derechos laborales, sociales y colectivos, exige gran organización y fortalecimiento frente a una clase dominante que no ha dudado en imprimir su sello en cualquier espacio o instancia que el nuevo gobierno mantiene o abre en aras de la “estabilidad económica” y la “conciliación de todas las clases sociales” (AMLO).

Los grandes capitales, amparados por una poderosa narrativa mediática, se han visto obligados –ante las nuevas condiciones– a saltar directamente a la escena política. Con el nuevo dominio partidista del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en las Cámaras, aunado a la conformación del equipo del gobierno electo, al tiempo del desmoronamiento significativo de la representación política que el bloque oligárquico concentraba bajo el otrora bloque de partidos PRI, PAN, PRD, –ahora más ocupados por su supervivencia–, la oligarquía dominante está obligada a aceptar la nueva composición de fuerzas al interior del régimen partidista, y sobre esa base, buscar por todos los medios imponer su agenda [5]. De ahí los juicios mediáticos contra distintos miembros que AMLO ha designado para ocupar posiciones clave del futuro gobierno (Hacienda, Pemex, CFE, Energía), o que próximamente designará.

Como se ha registrado en la “renegociación” del TLCAN 2.0, el programa económico de las clases dominantes del capital en México (locales-extranjeros), es la salvaguarda del globalismo, de la dependencia económica (inversiones, tecnología, mercados), de la integración subordinada al bloque “América del Norte”. A este programa se añade el mantenimiento de la hegemonía de la política económica neoliberal, ligada a un patrón de producción volcado a la exportación y constituido por grandes monopolios de propiedad trasnacional. Así también, en este programa sobresalen sus imperativos de impulso de infraestructura para acelerar la acumulación, el despojo de recursos (territorio, agua, energéticos, etc., [6]), la distribución regresiva de la riqueza, la disciplina corporativa del mundo del trabajo, la superexplotación y precarización de la fuerza de trabajo, el predominio financiero, en otros términos, la continuidad de esta agresiva modalidad de acumulación y reproducción del capital.

El principal interés de las clases dominantes para el próximo periodo de gobierno consiste en salvaguardar esta modalidad de acumulación predominante en el capitalismo dependiente mexicano, esto es, el “modelo económico de desarrollo” hasta hoy vigente. La oligarquía se contrapone a aquellas modificaciones que puedan trastocar los principales ciclos, estructuras y políticas económicas que establecen y dinamizan esta modalidad de acumulación. Al mismo tiempo, el capital despliega y busca imponer sus ilimitados intereses.

¿Hasta qué punto el gobierno de reconciliación nacional, podrá modificar la forma de reproducción del capital predominante desde hace más de tres décadas? ¿Cómo podrá construir fuerzas políticas para inclinar la balanza de poder hacia la construcción de una nueva modalidad de acumulación del capital, según el discurso del nuevo gobierno, “incluyente”, de “bienestar general”, con “justicia social”, “democrática”?

La convocatoria de AMLO hacia el establecimiento de una “nueva forma de régimen político” –más allá de la reorganización del aparato burocrático de Estado y de su “nuevo estilo de gobernar”–, en esencia, estaría vinculado indisolublemente a la construcción de un nuevo patrón de reproducción del capitalismo mexicano y sus inescindibles relaciones políticas que lo conforman. En sentido estricto, difícilmente podrá emanar una “nueva forma de régimen político” si el proceso de reproducción del capital en el que se sustentan las relaciones de poder clasistas no experimenta sustantivas transformaciones.

¿Un gobierno de raigambre pluriclasista puede construir la capacidad de transformar el patrón de reproducción del capital vigente? Si atendemos a la reciente experiencia de los gobiernos progresistas de América Latina, la respuesta es bastante pesimista. Las clases dominantes, la lumpenburguesía según la ingeniosa noción acuñada por Günder Frank es apátrida, profundamente dependiente, no tiene proyecto de país, y por lo mismo, carece de conciencia nacional. Si en un primer momento estos gobiernos progresistas lograron construir amplias alianzas de clase, lo hicieron bajo el predominio neoliberal, lo que frenó el viraje estructural a favor de las clases explotadas. Y cuando se presentaron tiempos decisivos –a partir de la crisis mundial de 2008 y sus impactos en las economías latinoamericanas– la oligarquía no dudó en la contraofensiva autoritaria y en el desmantelamiento de los avances “progresistas” en la política social y de bienestar. El papel de los recientes golpes de Estado en América Latina vinculados a la nueva panoplia de recursos de excepción de las oligarquías (judiciales, mediáticos, de desestabilización económica, etc.,), es un espejo en el que podría reconocerse el nuevo gobierno si este optara por cambiar la balanza de poder en contra de la oligarquía en México. [7]

Conocidos o no estos escenarios (de excepción), lo cierto es que el nuevo gobierno mexicano se ha inclinado por la “estabilidad económica”, la “reconciliación nacional” y “un gobierno para todos”, lo que supone que su objetivo de la “cuarta transformación histórica de México” no contempla grandes cuestionamientos al capital, sino que, como señaló Alfonso Romo, ésta se construirá “de la mano con la inversión privada” [8].

Si bien es cierto que el futuro presidente de México nunca ha proclamado como horizonte un gobierno de los trabajadores, sino uno que represente “a pobres y a ricos” (AMLO), no causa sorpresa la prematura alianza de clase con empresarios –“matrimonio” le llama Alfonso Romo, futuro Jefe de Oficina de la Presidencia–. Sin embargo, sí es de hacer notar que esta alianza implica –como ya viene ocurriendo– que el gobierno de “unidad nacional” otorgará sustantivas concesiones a las fracciones dominantes.

El problema que aparece es que justamente fueron los intereses de las clases dominantes, establecidos bajo la hegemonía neoliberal, la causa principal de la hecatombe electoral y de su representación política en el bloque partidista PRI-PAN-PRD, en la pasada elección. Así, si las relaciones del nuevo gobierno con las clases propietarias son “muy cercanas”, y las concesiones muy significativas, la pregunta es: ¿cómo, dónde y con qué solidez el nuevo gobierno establecerá la alianza con las clases trabajadoras y populares, más allá de una mera fuente de legitimidad? ¿Cómo va a incorporar los conjuntos de intereses de las clases populares en su llamado gobierno de unidad? ¿El nuevo gobierno mexicano podrá encausar un viraje estructural, es decir, un cambio en el patrón de acumulación del capital mucho más favorable a las clases populares al tiempo que hace prevalecer la hegemonía neoliberal? Es ésta una de las contradicciones principales que estará atravesando a este gobierno.

Tomando en consideración el apetito voraz del capital, y a sólo dos meses antes de la toma de posesión de la investidura presidencial, se registra ya el programa ilimitado del capital dirigido a preservar la hegemonía neoliberal del actual bloque en el poder y orientado a subordinar, tutelar y minimizar el carácter “social” (educación y salud) y “nacional” que también contempla –hasta ahora pálidamente– el proyecto Morenista.

En este sentido, las voces de la oligarquía imperante en México, tales como Consejo Mexicano de Negocios (CMN), Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Coparmex, Grupo Monterrey, empresarios particulares, empresas principales (locales y extranjeras), representantes del sector privado, consultores, bancos, fondos de inversión internacionales, calificadoras, empujan con fuerza sus intereses, demandas y declaraciones influyentes, difundidas a diario por la prensa, tales como: “México no se puede reinventar cada seis años”; “se requiere un balance entre continuidad y cambio”; “La nueva administración debe cuidar la Reforma Energética”; “Sin TLCAN bajará la calificación de deuda de México”; El Nuevo Aeropuerto “es la cabeza de la logística de los futuros 50 años”; etc., etc.

A continuación señalamos una serie irrefrenable de demandas e intereses que el capital defiende e impulsa, muchas veces creando “espacios de diálogo” en distintos encuentros, “foros”, “mesas de análisis” abiertas (y a puertas cerradas también) con el gobierno electo–, y ello, dentro de estos primeros dos meses posteriores a la elección presidencial.
–Continuidad de reformas estructurales (energética, educativa, telecomunicaciones…)
–Política energética pro-mercado (asociación con capitales trasnacionales, continuación de subastas y licitaciones petroleras y eléctricas, respeto a la inversión extranjera, rechazo a la modernización y construcción de nuevas refinerías, eliminación de estímulos fiscales al precio de gasolina, liberalización de precios e importación de gasolinas, vigilancia de la política energética, control de finanzas de Pemex, etc.)
–Estabilidad Macroeconómica y finanzas públicas “sanas”: equilibrio fiscal, continuidad de política monetaria, autonomía de Banxico, cambio flexible, disminución de la deuda, austeridad y reducción del gasto público, conservación de nota crediticia, cancelación de programas sociales o en su caso revaloración sobre la “viabilidad técnica” de las propuestas de campaña de AMLO;
–Sistema financiero sólido y con libre competencia [9];
–Crecimiento económico;
–Influencia en políticas públicas (salud, educación, alimentación, cultura, infraestructura [10]);
–Certeza jurídica a las inversiones;
–Comisión Fiscal de Vigilancia “sobre los Programas asistenciales de AMLO”;
–Revisión de líneas de crédito con el FMI;
–Defensa del Libre comercio, protección del TLCAN: fortalecimiento de núcleos manufactureros exportadores (fomento de la “política industrial”) centrados en los encadenamientos de valor de “América del Norte”; impulso a las exportaciones, fomento a las empresas; aumento de contenido nacional en las exportaciones “sin romper con tratados comerciales”;
–Política comercial centrada en Estados Unidos, y diversificación comercial “complementaria”;
–Sostenimiento de la “integración laboral de América del Norte”: rechazo a las demandas de EU y Canadá (de Democracia y Justicia laboral, y mejores condiciones salariales y de contratación en México)
–Desarrollo y Promoción del Turismo (Ecoturismo, pueblos mágicos, turismo de salud);
–Políticas de fomento a obras de infraestructura: Continuidad de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM); respeto a las “inversiones irreversibles” de constructoras en el NAIM; modernización de red ferroviaria, puertos, aeropuertos, carreteras; Tren Maya (“con recursos distintos” de los que se destinan a la promoción turística); canal ferroviario del Istmo de Tehuantepec [11]; Participación e impulso de construcción de gasoductos, oleoductos, hidroeléctricas y desarrollo de Megaproyectos;
–Crecimiento del “mercado de energías limpias”;
–Profundización de la Reforma Laboral (Ley Secundaria)
–Flexibilización laboral, liberalización de la subcontratación y tercerización; defensa de sindicatos de protección;
–Incremento de la productividad laboral;
–Política salarial “suficiente” y “responsable”;
–Estímulo a la formación de “capital humano especializado”;
–Reforma fiscal: deducibilidad del 100% de prestaciones laborales; reducción de impuestos a la nómina, IVA en alimentos y medicinas; disminución del ISR;
–Reforma del sistema de pensiones;
–Rechazo a una reforma fiscal recaudatoria, redistributiva y progresiva;
–Combate a la economía informal;
–Desarrollo de Zonas Económicas Especiales (ZEE [12]);
–Educación: establecimiento de cuotas en universidades públicas, impulso a las universidades particulares, crecimiento de modelos de autonomía y autogestión escolar en la educación básica (privatización); mayor integración de los modelos de enseñanza y “calidad” del aprendizaje y de los contenidos de planes de estudio con las necesidades del mundo corporativo; Aprovechamiento de la capacidad de las universidades existentes y rechazo a creación de nuevas Universidades;
–Empleo y Contratación de Jóvenes “con subsidio del gobierno”;
–Subvenciones e impulso del agronegocio, de los transgénicos [13];
–Crecimiento de la Megaminería;
–Representación (directa-indirecta) del empresariado en posiciones clave del gobierno (Banxico, Hacienda, Pemex, CNBV, etc.);
–Respeto al “orden institucional” y Estado de Derecho;
–Contrapesos al poder ejecutivo y al Congreso “para reducir incertidumbre”;
–Combate a la inseguridad y pacificación social;
Como se advierte, el capital se juega la reproducción de sus condiciones materiales de existencia. Y para ello concentra igualmente una amplia gama de intereses políticos, por medio de los cuales pueda preservar la hegemonía política.

Como vemos, es un desafío la construcción y el impulso de la organización política de los trabajadores y desposeídos. Y es que, una vez que la “rebelión ciudadana” se manifestase en las urnas como lo hizo, pareciera que ésta se ha perdido de la escena política a la espera del cumplimiento de las promesas de “trasformación nacional” encabezadas por AMLO. Como se aprecia en este programa ilimitado del capital y las relaciones “sumamente cercanas” [14] que mantiene con el nuevo gobierno, no habrá transformación histórica que se presente por sí misma. Resta a las clases trabajadoras y populares fortalecer sus organizaciones y fuerzas políticas en la lucha por la defensa de sus intereses y necesidades en el plano de todas las relaciones sociales, las que incluyen evidentemente sus relaciones con la naturaleza y el territorio.

Notas:

[1] No solamente se adhirió la clase empresarial a la “reconciliación” enarbolada por el próximo gobierno. Los otros candidatos presidenciales, representantes políticos de todas las fuerzas partidistas, expresidentes del país, entre los que destaca Carlos Salinas de Gortari, intelectuales conservadores, medios de comunicación, el clero, y muchos otros sectores dominantes, hicieron suyas las palabras “reconciliación por México”. [2] El reparto que da vida al breve video (2 minutos) se conforma por un pequeño grupo de la oligarquía mexicana saludando la “democracia” y al nuevo gobierno: Blanca Treviño (Softtek), M. Aramburuzabala (Tresalia), D. Servitje (Bimbo), Antonio del Valle (Grupo Kaluz), C. Danel (Gentera), José Antonio Fernández (Femsa), Claudio X. González (Mexicanos Primero), E. Tricio (Lala) y Alejandro Ramírez (Cinépolis).
[3] Como señala Guillermo Almeyra: la burguesía, Morena y el nuevo presidente “comparten no sólo los valores capitalistas y la confianza en las instituciones del capital sino también la aceptación plena de este capitalismo dirigido por el capital financiero internacional”. Ver, “¿Dónde estamos actualmente?” Rebelión.org, 20/07/2018, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=244353
[4] EL FINANCIERO, 4/04/2018. http://www.elfinanciero.com.mx/economia/amlo-pide-a-inversionistas-confiar-en-el
[5] Según uno de los empresarios más influyentes de México, Claudio X. González Laporte, aunque Morena dominará el Congreso, no será como en los tiempos del “partido hegemónico” con el PRI, “porque ahora hay organismos internacionales, firmas calificadoras e instituciones que observan que se cuide y preserve la estabilidad macroeconómica”. El Universal, 20/8/2018, http://www.eluniversal.com.mx/cartera/amlo-no-podra-serenar-al-pais-de-un-dia-otro-claudio-x-gonzalez
[6] Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU) existen en la actualidad “4 mil concesiones en las que se han entregado los territorios de los pueblos originarios para la explotación de sus recursos por grandes empresas”. La Jornada, 28/08/2018, p. 20. https://www.jornada.com.mx/2018/08/28/politica/020n2pol
[7] A este respecto, Alfonso Romo señaló: “López Obrador sabe que mercados pueden afectar su agenda”, El Financiero, 06/07/2018, http://www.elfinanciero.com.mx/economia/no-se-preven-cambios-en-reforma-energetica-asegura-romo  
[8] En este mismo sentido se refiere el presidente del “banco de casa” (Banorte), Carlos Hank González, cuando señala que “Banorte construye puentes que acercan a los empresarios de todas las regiones del país con el equipo de transición del próximo gobierno, para pensar juntos en la transformación que queremos para México”. La Jornada (en línea), 20/8/2018, http://www.jornada.com.mx/ultimas/2018/08/20/banorte-convoca-a-dialogo-entre-empresarios-y-proximo-gobierno-7727.html .
[9] Ver el “decálogo” de la Asociación de Bancos de México para el próximo gobierno, El Economista, 4/04/2018, https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/ABM-emite-decalogo-para-el-desarrollo-economico-de-Mexico--20180404-0052.html
[10] Ver la Agenda México 2030 del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG), organismo que aglutina a 50 empresas multinacionales con presencia en México, donde están expuestas más de 100 propuestas de política pública, con énfasis en fomento de infraestructura ligado al objetivo de convertir a México en “el quinto país exportador a nivel mundial para 2030”. http://ceeg.mx/new/wp-content/uploads/2016/12/Agenda_CEEG_2017-con-carta.pdf
[11] Estos dos últimos proyectos, junto con la plantación de un millón de árboles en el sureste del país, programas prioritarios del gobierno electo, obedecen a “viejos” proyectos de corte empresarial de los gobiernos de Fox y Calderón en la primera década del presente siglo. Ver www.sputnik.org: “Las zonas económicas especiales no sacarán adelante a México", 17/07/2018, https://mundo.sputniknews.com/politica/201807171080471232-mexico-amlo-eeuu-desafios-tlc/
[12] Llama la atención que el proyecto de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) impulsado por el gobierno próximo, se inscribe sobre las propias bases del proyecto en curso de las ZEE del actual gobierno de Enrique Peña Nieto, empujado por el ex secretario de Hacienda –hoy canciller– Luis Videgaray, y coordinado por el empresario Gerardo Gutiérrez Candiani, expresidente del Consejo Coordinador Empresarial. Si bien el “objetivo” de las ZEE es el “impulso del desarrollo” de regiones marginadas, la realidad es que se trata del impulso de nuevas geografías para la explotación de recursos humanos y naturales por los capitales locales y trasnacionales, sin más resultado que la reproducción del subdesarrollo.
[13] Víctor Villalobos Arámbula, el próximo titular del gobierno de AMLO en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), es “uno de los principales promotores de transgénicos y defensor de los intereses de las trasnacionales de los agronegocios en México”, ver Silvia Ribeiro, “Nuevo proyecto para terminar el campesinado”. Desinformemonos.org, 17/07/2018. https://desinformemonos.org/nuevo-proyecto-terminar-campesinado/
[14] Así lo refieren las 50 empresas multinacionales constituidas en el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG), cuando declara que el CEEG trabaja “en forma sumamente cercana con el equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador para aterrizar nuestras propuestas…”. La Jornada (en línea), 7/09/2018, http://www.jornada.com.mx/ultimas/2018/09/07/empresarios-trabajan-de-201ccerca201d-con-amlo-ceeg-3285.html

12 de septiembre de 2018

FPDT | COMUNICADO ante las agresiones contra ejidatarios de Acuexcomac.

El día de hoy, 11 de septiembre de 2018, ejidatarios del pueblo de Acuexcomac, Atenco, fueron agredidos y desalojados del campamento que sostienen desde hace varios meses para impedir el paso de góndolas y transportes que conducen material pétreo hacia el polígono del aeropuerto. Dichos grupos de choque son financiados por las empresas constructoras PINFRA y CIPSA, con toda la venia del Grupo Aeroportuario, el gobierno priísta municipal, estatal y federal.
A punta de balazos y golpes, más de 15 ejidatarios resultaron agraviados, cuando decenas de hombres armados descendieron de combis de la línea de Transporte del Valle de México para atacarlos. No hay heridos de gravedad, pero sí lastimados y ante la emergencia, algunos llevados al hospital.  
Los hechos alertaron a la población quien de inmediato se reunió en la plaza central de Atenco para exigir al presidente municipal Andrés Ruiz y al comisariado ejidal en turno, Alejandro Santiago, que dieran la cara, pues ambas “autoridades” son responsables inmediatas de la invasión, entreguismo y negocios que vienen operando desde el 2013, con los caminos y el peaje, otro de los negocios coordinado entre personeros del pueblo, “autoridades” y las empresas antes mencionadas. 
Al no haber disposición ni respuesta mínima, la población decidió realizar un bloqueo intermitente de la carretera federal Texcoco-Lechería, para repudiar la cobarde agresión y exigir la presencia de representantes de las empresas y autoridades en cuestión. 
Durante varias horas hubo tensión y rumores de la intervención de la fuerza pública y hasta del ejército. Fue después de varias horas que llegaron algunos representantes del gobierno estatal (gobernación) para sugerir un dialogo en Texcoco, sobre todo con los ejidatarios y población de Acuexcomac, quienes aceptaron y en breve sabremos a qué acuerdos llegaron y de qué manera se van a resarcir los agravios de nuestros vecinos agredidos.
El llamado del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra es la unidad organizada de todos los pueblos que seguimos, lidiando y soportando agresiones una y otra vez por parte de los grupos de choque creados desde la presidencia municipal y ejidal de Atenco, de las empresas y los gobiernos estatal y federal, e instituciones que mantienen y orquestan a estos grupos para agredirnos directamente y defender el saqueo e invasión de empresas constructoras como CIPSA, PINFRA, CTM, ANTORCHA, etc. 
Condenamos y señalamos: El responsable número uno de todo lo que se desata en nuestros pueblos y agravia nuestra vida comunitaria en estos últimos 12 años y en el contexto de la imposición del nuevo aeropuerto internacional sobre el Lago de Texcoco, es Enrique Peña Nieto, el PRI, Grupo Carso&Slim, Grupo Atlacomulco. la mafia de los Hank y toda la clase política mercenaria que el 1 de julio fue repudiada con una votación masiva. 
Reiteramos: Nuestra lucha no es sólo por Atenco, Acuexcomac , Nexquipayac,  Tocuila y todos los pueblos dignos que defienden cerros, bosques, manantiales, ríos… contra el proyecto inmoral del aeropuerto de EPN y SLIM. Nuestra lucha es por la vida y la dignidad, y nos negamos rotundamente a que el poder del dinero e impunidad, se imponga por sobre la vida de nuestros hijos, nietos y pueblos en todo el país. 
Desde la orilla del agua, Atenco llamamos a todos los pueblos vecinos y hermanos de la Cuenca del Valle de México a no bajar la guardia, a levantar la cabeza y desterrar la falacia de la derrota que los más viles usan para imponer la muerte. 
Llamamos a todas las organizaciones hermanas del pueblo que también defienden lo justo, para estar juntos en esta batalla contra el aeropuerto que sentará precedente para el curso de los nuevos tiempos que tenemos por delante en nuestro México de abajo. 




EN LA CALLE, EN LAS ASAMBLEAS, EN NUESTROS CENTROS DE TRABAJO Y ORGANIZATIVOS:
¡DIGAMOS NO AL AEROPUERTO EN TEXCOCO!
¡DEFENDEMOS LA TIERRA, EL AGUA, LA VIDA!


Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra

19 de agosto de 2018

Los pueblos decimos sí a la vida, no al #AeropuertoDeMuerte #NAICM

Posicionamiento de la Plataforma organizativa contra el nuevo aeropuerto y la aerotropolis ante el anuncio del Gobierno electo sobre dictamen del NAICM.
 
Ante el reciente anuncio hecho el presidente electo Andrés Manuel López Obrador sobre el proceso que definirá el futuro del proyecto del NAICM, los pueblos expresamos:
 
1. Quienes llevamos 17 años luchando en contra de la imposición, en nuestro territorio, de un proyecto ajeno a los intereses y el bien común de nuestros pueblos, hoy ratificamos nuestra posición firme y clara: NO AL NUEVO AEROPUERTO EN TEXCOCO. Este aeropuerto y el desarrollo de una Aerotrópolis a su alrededor es claramente un negocio a manos llenas para un grupo de empresarios y sus aliados corruptos al interior del gobierno.
 
Los empresarios y sus voceros de los grandes medios, hablan de la inversión financiera que se ha hecho en el NAICM, pero omiten decir que el pueblo ha hecho una inversión mucho más valiosa para conservar sus tierras: en la lucha contra el NAICM los habitantes de la orilla del lago han pagado con sangre, cárcel, vejaciones y muerte.
 
Para nosotros, el empeño de vida y dignidad del pueblo, es una inversión mucho más valiosa que el dinero que pueden dejar de ganar aquellos que insisten en defender su negocio.
 
2. La propuesta del gobierno de AMLO para la toma de la decisión final sobre el futuro del NAICM es aún ambigua y confusa, por lo que reiteramos nuestra petición de que el gobierno electo defina a la brevedad y con toda claridad, los tiempos y procesos de su propuesta para la toma de decisión. Sin embargo, podemos afirmar que un proceso democrático para la toma de decisiones debe contar con las condiciones básicas para garantizar los derechos de los pueblos: un proceso de información previa y suficiente, así como procedimientos adecuados en materia cultural y de equidad para todas las partes del conflicto, lo cual no se puede garantizar en el contexto actual, aunque se hagan llamados a la prensa. Hoy, nos encontramos en desventaja los directamente afectados, quienes vivimos el despojo y la devastación de nuestro entorno y quienes seguimos esperando turno para ser escuchados por el presidente electo. AMLO debe escucharnos primero a los pueblos porque somos nosotros, quienes a causa de este proyecto de muerte estamos siendo despojados de nuestro patrimonio y derechos.
 
3. Los pueblos no caminamos solos, tenemos suficientes argumentos técnicos, científicos, ambientales, antropológicos, humanistas y éticos, sobre la inviabilidad del proyecto. Estamos dispuestos a debatir públicamente frente a los impulsores del proyecto. A los grandes empresarios con Slim a la cabeza, al Grupo Aeroportuario, al gobierno del represor Peña Nieto, a todos los que se relamen la avaricia con el aeropuerto de muerte, los emplazamos a debatir públicamente, para que defiendan su negocio de cara al pueblo. Nuestra propuesta de debate público sobre las implicaciones del NAICM ya fue entregada al equipo del gobierno electo y seguimos esperando respuesta.
 
4. El pueblo votó con el proyecto que prometió acabar con la traición y el despojo, pero parece ser que los poderosos de este país no se han enterado de que perdieron la elección.
 
Todo el poder de la oligarquía está empleado para imponer su proyecto. En la decisión que se tome sobre el NAICM se está definiendo si los de arriba, los magnates y políticos corruptos de siempre siguen tomando las decisiones en este país, o si el pueblo va a hacer valer por fin sus derechos. La lucha que se abre ahora, definirá si realmente habrá un cambio en el siguiente sexenio. De continuar con el proyecto priísta emblema de la corrupción y el desprecio al pueblo, el gobierno electo abriría el camino hacia un proyecto de continuidad del modelo neoliberal y saqueo al país. Este es un enfrentamiento definitorio entre el dios dinero y la Madre Tierra.
 
Llamamos a todos los mexicanos que aspiran a un cambio verdadero a no avalar un proyecto que beneficia a los de siempre, a luchar por imponer la voluntad de los pobres a la avaricia de los ricos.
 
Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.
Pueblos Unidos contra el Nuevo Aeropuerto
Plataforma Organizativa contra el Nuevo Aeropuerto y la Aerotrópolis.

1 de agosto de 2018

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) y los ya viejos caminos que llevan a él.*

Por: Sebastián Liera / RED@ctuar / La Otra Chilanga.

¡Bienvenido a México! ¡Tierra de oportunidades!: Si es usted alguno del puñado de inversionistas extranjeros que tras el eufemismo del término ha venido a este lado del Río Bravo para probar suerte y hacer fortuna. ¡Feliz viaje y un “vuelve pronto paisano”!: Si, en cambio, usted es de quienes hartos de tanta abundancia han decidido dar rienda suelta a su espíritu aventurero, practicando deportes nacionales de alto riesgo como son nado en aguas heladas, conato de asfixia a bordo de un camión pipa o carrera con obstáculos a la border patrol; por mencionar algunos de los más populares. Pero, si por el contrario, usted no viene ni va, sino que aquí desquita el bendito y sacrosanto regalo de la vida; también México le ofrece un sin fin de emociones de lo más extraordinarias.

Tenemos, por ejemplo, para regocijo de chicos y grandes (delincuentes de cuello blanco disfrazados de funcionarios gubernamentales), nuestro Paquete amuines, con un pago único de ¡7 pesos! ¡Sí, escuchó leyó usted bien!: ¡7 pesos!

Imagine que tiene una tiendita y que de ella comen usted y su familia. Un día, se levanta y se entera de que el gobierno ha decidido expropiar el terreno donde su tienda está construida, evitándole el engorroso trámite de preguntarle si estaba usted de acuerdo o no. ¿A cuánto? 7 pesos el metro cuadrado, y si su terreno mide unos 10 m2 ya estamos hablando de unos 70 pesotes; más o menos lo que usted gana en una jornada regular al frente de su modesto changarrito. Sin embargo, ahí no termina la cosa, pues, el gobierno, el del cambio, le echó el ojo también a los 30 m2 sobre los que existe su casa. En total, usted tendría la grandiosa cantidad de 280 pesos me-xi-ca-nos; y sin una sola llamada telefónica. ¡Una verdadera ganga!

Seguramente, usted ha leído ya acerca de un titipuchal de ofertas como ésta. La más famosa se hizo escuchar a unos cuantos kilómetros de la ciudad capital de nuestro hermoso país, un folclórico poblado llamado San Salvador Atenco, entre cuyos atractivos principales se encuentra la mundialmente famosa danza de los machetes.

Lamentablemente, usted que es todo un conocedor lo sabe bien, hay gente en esta nuestra suave patria que, lejos de entender lo chic de vivir en un mundo seudoglobalizado, rechazan el progreso de perder sus tierras, su casa, sus servicios de salud, su derecho a una educación digna y otros etcéteras igualmente insignificantes. En su ignorancia, no alcanzan a comprender la importancia de construir un enorme aeropuerto, signo inequívoco de la modernidad (aunque los aviones se hayan inventado desde principios del siglo pasado), en las mismas tierras por las que sus abuelos y sus padres perdieron la vida y donde, para acabarla de amolar, están enterrados; y, bueno, ni qué decir de la contaminación ambiental y la destrucción de parte de la reserva ecológica, pecata minuta frente a la ventaja de las vacaciones a largo plazo por dejarles sin trabajo.

Fue por eso, señora, señor, que nuestro queridísimo y nunca bien ponderado presidente de la República, contrariamente a la norma común de fingir un diálogo mientras se prepara bajo la mesa el golpe que por lo menos diluya al oponente, decidió darle su merecido sin más ni más a esa punta de comunistas de ideas ridículas, como esa de que la tierra es de quien la trabaja o aquella otra de que hay que mandar obedeciendo, esperándose un poquitín a que las fuerzas del orden estatales repartieran los respectivos cocolazos de introducción.

No quisiéramos repetir los choros que en la mar de artículos, notas, crónicas y reportajes inundaron los medios de comunicación impresos y electrónicos por aquellos días, pero sí nos interesa enfatizar algunos aspectos.

El primero, la red de apoyos que desde Atenco se tejió en todo el país.

Testigos de una política de destrucción del campo por medio de la privatización de tierras ejidales y comunales, desde tiempos del virrey don Carlos de Salinas y de Gortari y de su reforma al artículo 27 constitucional, donde casos como el de Tenextepango y Cocoyoc, en Morelos; Tepeaca y San Andrés Cholula, en Puebla, y La Marquesa, en el Estado de México son sólo algunos botones de muestra, los habitantes de San Salvador Atenco llegaron a la extraña conclusión, en estos días del “sálvese quien pueda y rásquese con sus propias uñas” como doctrina máxima, de que sólo unidos los campesinos de todo el país podrían detener este proyecto económico llamado neoliberalismo, que ha convertido a nuestros gobernantes en administradores y gerentes de una Nación entera para ponerla a disposición y en bandeja de plata a transnacionales extranjeros. Como una cosa lleva a la otra, la gente de Atenco coincidió también en que no bastaba con un conglomerado exclusivo de trabajadores del campo para detenerlo, así que siempre estuvieron apoyando otras luchas similares a la suya; no era de extrañarse que en correspondencia otros movimientos estuvieran presentes en San Salvador Atenco durante los días de resistencia, mediando a riesgo de sus propias vidas entre la violencia de uno y otro lado.

Un segundo punto es el de la unión del propio movimiento hacia su interior.

Desgastados durante los primeros nueve meses que duró la lucha en contra del aeropuerto, los grupos que en todo Texcoco se oponían a su construcción a costa de la venta de sus tierras, se encontraban divididos. Trece eran los ejidos afectados por el decreto expropiatorio de Vicente "¿Y Yo Por Qué?" Fox. El gobierno manejó que de ellos, 10 habían estado a favor de vender y sólo 3 estuvieron en contra. Sin embargo, eso era una verdad a medias. No tardamos en enterarnos que sólo las autoridades agrarias de los 10 ejidos “a favor” eran las que estaban de acuerdo con vender, no la comunidad en su conjunto. Además, ya ve usted como hay gente quisquillosa, del total de predios afectados por la expropiación, 85 por ciento pertenecía a los 3 ejidos que no querían vender, distribuyéndose el resto entre los otros 10.

Lo demás usted ya lo sabe. Vinieron los enfrentamientos y luego las negociaciones para liberar funcionarios y autoridades policíacas, por un lado, y amigos y familiares, por el otro. Lo que tal vez no sepa (o quizás sí), entretenido por los preparativos de la entonces quinta visita del señor Karol Wojtyla, alias Juan Pablo II, a tierras mexicas, y por toda la faramalla que se generó en torno a la canonización del que dicen es el primer santo indígena; es que, en medio del estira y afloja que concluyó con el revocamiento del decreto expropiatorio, José Enrique Espinosa Juárez, uno de los ejidatarios detenidos durante la marcha de aquel jueves, el segundo del séptimo mes, perdía la vida a manos de policías judiciales que luego de golpearlo brutalmente lo llevaron al hospital de Lomas Verdes diciendo que lo encontraron tirado en la calle después de haber sido atropellado.

Ya lo dijo su ilustrísima excelencia don Onésimo Cepeda, otrora obispo de San Cristóbal Ecatepec: mas valía un pájaro en mano de 300 muertes a tiempo que miles luego protestando; y ésa vez a los revoltosos les salió barato, pues nada más hubo un muertito (que Dios y San Juan Dieguito lo tengan en su santa gloria).

Pero, como decíamos párrafos arriba, no es la primera vez que usted disfruta de aventuras semejantes en México:
A principios de la década de los noventa, en San Andrés Cholula, Puebla, el gobierno priista de un tal Manuel Bartlett Díaz, célebre por su participación en la caída del sistema de cómputo en las elecciones federales de 1988 y por la promoción y aprobación de la finísima y oficialista ley de contracultura y desechos de indígenas, expropió terrenos ejidales a un promedio de 3 pesos y 50 centavos el metro cuadrado. Por supuesto que a quien no quiso vender por las buenas se le desalojó con todos los lujos (de la violencia), so pretexto de convertir aquella zona en reserva ecológica. Hoy, hoy, hoy, aquellas tierras son el ejemplo mismo del progreso, después de haber sido vendidas a empresas como Costco (léase Auchán y Comercial Mexicana, entre otros changarros similares) o a escuelas privadas como las universidades Iberoamericana y De las Américas, a precios que oscilaron entre los 600 a los 2 mil dólares por metro cuadrado, limitando la reserva ecológica a las jardineras que sobreviven entre el cemento de los estacionamientos.

No se achicopale usted. ¡Arriba corazones! ¿Ya se olvidó de cuando acudió a las urnas y masivamente votó por el gobierno del cambio? Es cierto que algunas cosas no han cambiado; pero, usted no sea tan fijado. Mire, por ejemplo, antes, Salinas dio su venia para la realización del Tratado de Libre Comercio; y, después, Fox preparó la plataforma que intentaría sostener infructuosamente al Área de Libre Comercio de las Américas en tierras mexicanas. Antes, Zedillo negociaba la firma de los Acuerdos de San Andrés con el ejército patrullando la sede del diálogo y los paramilitares estrechando el cerco sobre las comunidades zapatistas; después, Fox negoció la expropiación de tierras ejidales en Atenco obsequiando órdenes de aprensión y sitiando a los pueblos querellantes con soldados vestidos de agentes de la Policía Federal Preventiva (por no hablar de los hechos recientes en Montes Azules, Chiapas). Antes, el hombre del no cash se hizo de la vista gorda frente a la intentona de crear un club de golf en Tepoztlán; después, el Bush friend fue uno de los cómplices en la construcción del aeropuerto en Texcoco. Antes, 1992, Salinas saludaba la beatificación de Juan Diego mientras armaba la estrategia para maquillar la crisis económica nacional; después, 2002, Fox besaba el anillo del Papa (sin albur) saludando la canonización del misterioso indio de Cuauhtitlán en tanto pensaba cómo nos diría que mientras los bancos obtenían cuantiosas ganancias como resultado de los rescates financieros a la gente de a pie cada vez nos les alcanzaba menos para comer. Antes, San Andrés Cholula; después, San Salvador Atenco. Antes, Costco en la Puebla de los Ángeles; después, en pleno corazón de la otrora ciudad de la eterna primavera: Cuernavaca. Antes, Marcos Olmedo asesinado en Morelos; después, José Enrique Espinosa en el Estado de México.

¿Ve usted? Venga y acérquese al progreso que ofrecen los señores paladines del neoliberalismo. 70 años de tradición priístas y 36 de expertise prianista lo avalan. Ahora en su nueva presentación ultra light; la del gobierno, que dicen, es el del cambio el de la 4a. Transformación.


* Publicado, con algunos cambios, en 2006 y, antes, en 2001.

9 de julio de 2018

Pronunciamiento de la Plataforma Organizativa contra el Nuevo Aeropuerto y la Aerotrópolis.

¡Demandamos al Presidente Electo AMLO la cancelación del NAICM!
¡El resultado electoral del 1 de julio indica un rechazo al autoritarismo!
¡O el nuevo gobierno se alía y defiende los intereses de la sociedad o ésta será su oposición!

El anuncio hecho por el Presidente Enrique Peña Nieto el 2 de septiembre de 2014, del impulso del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), representó para un grupo económico privilegiado, el triunfo de la idea de que la tierra y los recursos naturales son mercancía.
El golpe asestado al gobierno panista de Vicente Fox en 2001-2002 por parte del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) para echar abajo el NAICM, fue una afrenta que cobró su venganza con la incursión policiaco-militar en Atenco, ordenada por Fox y Peña Nieto en 2006. De esa manera se allanó el camino para la construcción del Nuevo Aeropuerto mediante una estrategia de despojo, cambiando de manera fraudulenta el régimen de propiedad social a dominio pleno en los ejidos de Atenco. Por todos es sabido que desde el 2001, el 2014 y hasta ahora, nunca se le ha preguntado a nuestros pueblos si están de acuerdo con ese mega proyecto. Por su parte, los gobiernos han ocultado los graves daños ambientales, ecológicos e hídricos que le ocasionaría al Valle de México. Únicamente se han abocado a hablar de las bondades del “progreso”, es decir, nos han impuesto un desarrollo sin sujetos sociales. Un “progreso” que no incluye a nuestros pueblos, sino que se nos despoja de nuestros territorios, paisajes, biodiversidad y ecosistemas pero que nos envía los desechos tóxicos de su ambición inmobiliaria.
Poco a poco estamos padeciendo los graves impactos del inicio de la construcción del Nuevo Aeropuerto. De manera irreparable, hasta ahora, lo están pagando nuestros cerros y territorios por la construcción de carreteras, la extracción de materiales y el tiradero de lodos tóxicos en Ecatepec, Tecámac, Acolman, Tepetlaoxtoc, Tizayuca, Temascalapa, Axapusco, San Juan Teotihuacán, Ixtlahuaca, Tezoyuca, Otumba, San Martín de las Pirámides, Nopaltepec, Tlaminca, Tocuila, Texcoco, Tlapacoya, Ixtapaluca, Amecameca, Tenango del Aire, Chalco, Tlalmanalco, Cocotitlán, San Pablo Atlazalpan y Atenco.    
Sin embargo, sabemos que es una obra que seguirá impactando en toda la zona metropolitana y el Valle de México, ya que una vez construido albergará obras de desarrollo inmobiliario (la nueva Santa Fe), de servicios, turístico y vías de comunicación (autopistas,  el tren interurbano México-Toluca, segundos pisos, líneas del metro y metrobus). Es decir, significa la edificación en pocos años de una Aerotrópolis que arrastrará consigo graves problemas de urbanización, de gentrificación, de contaminación, hídricos, ambientales, ecológicos y de seguridad, que deben considerarse políticas públicas de lesa humanidad.
Por su parte, las nuevas condiciones sociales y políticas que se generaron después de las elecciones del 1 de julio de 2018, y que llevaron al triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, indican que la sociedad mexicana está demandando un cambio en las relaciones de poder, entre gobernantes y gobernados, que hay un rechazo generalizado al autoritarismo. La tarea del nuevo gobierno electo, va más allá de un asunto de gobernabilidad al estilo priista. Se trata de tomar postura en los grandes temas nacionales, ya que éstos contraponen los intereses de la clase política y económica a los intereses de la sociedad mexicana.
El caso del Nuevo Aeropuerto no pasa únicamente por un tema de contratos jugosos, concesiones, corrupción, ni de inversión pública o privada, se trata de un asunto de especulación inmobiliaria, de urbanización desmedida y de elitización de espacios marginados para gente acomodada. Se trata pues, del presente y futuro económico de los grupos inmobiliarios a costa del grave daño ambiental, ecológico, arqueológico, hídrico y de vida, de la sociedad que habita en el Valle de México. En ese sentido, no hay punto de conciliación, o se gobierna para satisfacer a los grandes empresarios o se corresponde a la voluntad popular que eligió al nuevo gobierno.
Ante este nuevo escenario, los pueblos que vinimos luchando desde hace 17 años, los pueblos afectados por las obras de construcción del NAICM, los barrios afectados por las vías de comunicación a la nueva terminal aérea y las organizaciones e individuos afectados por los graves daños al medio ambiente, por el ecocidio y la amenaza de la urbanización desmedida en la Cuenca del Valle de México, hemos decidió organizarnos como Plataforma, para manifestar la demanda de Cancelación del Nuevo Aeropuerto y definir propuestas de desarrollo alternativo que serán presentadas ante los medios de comunicación, instituciones educativas, instancias jurisdiccionales y gubernamentales correspondientes.
Sabiendo en estos momentos, que el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, se encuentra valorando su decisión política de cancelar o no el NAICM, los que conformamos esta Plataforma le demandamos:
Que cancele el Nuevo Aeropuerto.
Tal como lo está evaluando el nuevo gobierno, que se aproveche el proceso de construcción para habilitar oficinas, de preferencia un parque ecológico, y se rehabilite en base a la vocación natural de esa zona, el Lago de Texcoco.
Que se decrete a la Cuenca del Valle de México como Área Natural Protegida, en su modalidad de Reserva de la Biosfera u otra modalidad que garantice su inalienabilidad y protección contra el capitalismo inmobiliario y los gobiernos cómplices.
Que el gobierno mexicano promueva ante la UNESCO, hasta alcanzar, la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad a la Cuenca del Valle de México.
Que se diseñe de manera conjunta entre sociedad civil y gobierno, un Proyecto de Desarrollo Alternativo para la Cuenca del Valle de México, que defina a las actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas y artesanías de la región como actividades estratégicas del país y del patrimonio cultural.  
Que se realice un proyecto de rehabilitación de los daños ocasionados por las obras de construcción a los pueblos afectados.
Estamos ante un momento de definiciones, tanto el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador como la Jefa de Gobierno Electa de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, están a tiempo de detener el daño ambiental que ocasiona la construcción NAICM y el mega ecocidio que generaría la Aerotrópolis. Hoy se está definiendo el futuro del Valle de México, y si se continúa con la obra, seremos la Madre Tierra y toda la sociedad, quienes paguemos el costo ambiental, ecológico, arqueológico, hídrico y de vida, pero desde ahora, alguien tendrá que pagar el costo político.
C. Presidente Electo, hoy tiene en sus manos la posibilidad de aliarse a nuestros pueblos y a la sociedad nacional, impulsando un desarrollo alternativo en la Cuenca del Valle de México, o en su caso, tenernos en la calle defendiendo nuestro medio ambiente, territorios, agua y vida, como opositores a las decisiones de su gobierno. 
¡Usted decide! 
¡LA TIERRA, EL AGUA Y LOS RECURSOS NATURALES NO SE VENDEN
SE AMAN Y SE DEFIENDEN!
Ciudad de México, 7 de julio de 2018.
POR LA PLATAFORMA CONTRA EL NUEVO AEROPUERTO Y LA AEROTRÓPOLIS
 
 
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