Cuando a finales de septiembre del año pasado Yahoo México cancelaba la cuenta de La Otra Chilanga y con ello desmantelaba la lista de inform@cción y la página güeb que habíamos tejido para adherentes de la Otra Campaña en la ciudad de México, nos enteramos que el diario digital del colectivo Cádiz Rebelde, inSurGente, estrenaba colaborador: Ramón Cotarelo.
Para ello, decidimos abrir las puertas electrónicas de esta posada virtual a cuanto caballero y bella damisela andantes pluguiera compartir su noble o plebeyo pensamiento en ella, independientemente de si habían suscrito o no la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Así, en un rasgo bifrontal que no pocos tacharían de esquizofrenia, el primer huésped de esta humilde morada fue su mismo posadero.
Luego llegó aquestas cybertierras la sacrílega palabra de un juglar cuya comunión, vuelta Pánico escénico, derrama compasión y, después, un escribano de esos que tienen por oficio el de querer desfacer entuertos en nombre de la III República. Así agora, en plenos idus de marzo y a tan sólo dos días de que el anfitrión de esta otra virtualidad comience a cumplir la edad que tuviera cierto nazareno famoso a la hora de su muerte, Ramón Cotarelo García, vuelto hidalgo en Carabanchel y socialdemócrata de izquierdas para mayores señas, ha tenido la gentileza de aceptar nuestra invit@cción a darle junto con ustedes y nosotr@s una oportunidad a la palabra, que siendo la suya, seguro vendrá cargada con cierta mirada a lo Kubrick, un oído que sufre de envidia por Beethoven y una lengua que parla desde el Génesis hasta el Apocalipsis montada en un viejo Rocinante.
Que no os espante si luego por allí encontráis que es caballero de la orden de la Universidad Nacional de Educación a Distancia; mucho menos eso de que tiene el Master of Arts in Politics de la Universidad de Lancaster y un Doctorado en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid; son sólo ciertos títulos de nobleza intelectual que junto con los nombres de sus más de 30 libros ostenta sólo cuando algún insulso pretende negarle lo que por hecho y por derecho se ha ganado a pulso: decir su palabra; así que aquí no será necesario hacer ostentaciones de ninguna índole (en realidad no creemos que lo haya hecho alguna vez, su generosidad y bonhomía no se lo permiten; pero suena chirindongo, ¿no?).
Luego llegó aquestas cybertierras la sacrílega palabra de un juglar cuya comunión, vuelta Pánico escénico, derrama compasión y, después, un escribano de esos que tienen por oficio el de querer desfacer entuertos en nombre de la III República. Así agora, en plenos idus de marzo y a tan sólo dos días de que el anfitrión de esta otra virtualidad comience a cumplir la edad que tuviera cierto nazareno famoso a la hora de su muerte, Ramón Cotarelo García, vuelto hidalgo en Carabanchel y socialdemócrata de izquierdas para mayores señas, ha tenido la gentileza de aceptar nuestra invit@cción a darle junto con ustedes y nosotr@s una oportunidad a la palabra, que siendo la suya, seguro vendrá cargada con cierta mirada a lo Kubrick, un oído que sufre de envidia por Beethoven y una lengua que parla desde el Génesis hasta el Apocalipsis montada en un viejo Rocinante.
Que no os espante si luego por allí encontráis que es caballero de la orden de la Universidad Nacional de Educación a Distancia; mucho menos eso de que tiene el Master of Arts in Politics de la Universidad de Lancaster y un Doctorado en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid; son sólo ciertos títulos de nobleza intelectual que junto con los nombres de sus más de 30 libros ostenta sólo cuando algún insulso pretende negarle lo que por hecho y por derecho se ha ganado a pulso: decir su palabra; así que aquí no será necesario hacer ostentaciones de ninguna índole (en realidad no creemos que lo haya hecho alguna vez, su generosidad y bonhomía no se lo permiten; pero suena chirindongo, ¿no?).