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4 de mayo de 2010

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 7.

Palabras finales: “Abuelo, no vamos a permitir que nos quiten la tierra”

Han pasado casi 3 horas, hay una inquietud silenciosa entre los estudiantes, han escuchado mucho para reflexionar y aunque se podría alargar más la charla, es tiempo de terminarla.

PIETRO: Bien, yo creo que por el tiempo de ustedes. (Hace un ademán para expresar que es momento de terminar la sesión) Esto daría para más, porque hemos aprendido mucho y humanizado también, no tenemos palabras para agradecerles, nos ponen en un gran desafío, de no aflojar sino cada vez avanzar. Nos queda mucho por reflexionar por crecer todos, hemos tenido un gran privilegio.

La pequeña hija de una estudiante le entrega los dibujos, que durante la plática estuvo haciendo, a las mujeres de Atenco. Todos se conmueven con la pequeña de al menos cuatro años.

MARTA: Si como adultos sentíamos el peso de organizarnos ante un decreto de expropiación y de decir “ya nos quitaron las tierras, ¿qué vamos a hacer para recuperarlas?”, pues los niños también se organizaron, y cantando marcharon desde Acuexcomac hasta Atenco con pancartas; incluso, un niño entre tanta bulla tomo el micrófono y habló, y como no le ponían intención habla más fuerte y dijo “¿Me pueden poner atención por favor?” Él ve al abuelo y le dice “Abuelo, no vamos a permitir que nos quiten las tierras” y esas palabras las recordamos porque en esa marcha cantamos, una marcha muy bonita en la que los niños tomaron conciencia, esos niños si en 2001 tenían siete años, ahora ya tienen 14 o 15 años, y tienen esa semilla que representa la tierra y del lema Zapatista: Tierra y Libertad.

TRINI: Bueno, algo así muy puntual que yo pido para todos los alumnos es que, un día platicando con Nacho de todo lo que ha pasado, no platicamos exactamente todo, esta todo un poquito restringido, a Nacho yo directamente no le he dicho “Nacho, yo viví esto, tu hijo le paso esto, a tu hija esto otro, las compañeras fueron violadas”, no, no hemos platicado nada, porque la primera vez que vi a Nacho yo iba a la defensiva, claro, ya sabía que en ese lugar te iban a quitar la ropa, te iban a revisar todo; entonces iba a la defensiva. La primera vez que lo visité que fue al año y medio, entré y a la hora, después de pasar muchos filtros, hay que pasar varias puertas bien aseguradas, cuando uno llega a la ultima parte en donde hay que quitarse la ropa, yo recuerdo que me la quité así con mucho coraje y me la quité toda y se la di así a la custodia, muy enojada, y me dice “se la pone y se la quita una por una cuando yo diga, no cuando usted diga”. En ese momento sientes que quieres hacerle no se que cosa, te quedas con esa rabia, dice: “no es cuando usted diga, es cuando yo diga, y se la vuelve a poner y vaya dándome una por una y despacio”; finalmente vi a Nacho y me sorprendí, porque de repente yo decía “¿es Nacho?” Esta chiquito, pero yo lo veía más chiquito y me dice “¿cómo estás?” Él siempre muy tranquilo, le digo, “Bien ¿y tú? te veo muy bien”; es increíble que no sabes qué decir, se comporta uno como tonto, yo no sabía ni que decirle; me molestó mucho ver cómo lo someten, porque ahí te lo presentan no de frente, ellos tienen que estar agachados con las manos hacia atrás hasta que ellos den la orden de que ya pueden levantar la cabeza. Entonces de las veces que yo he ido a visitar a Nacho, que no han sido muchas, hemos comentado acerca de la situación que se esta viviendo, decimos que necesitamos seguir fomentando en nosotros el origen de dónde venimos, de la comunidad que somos, ¿cuándo nace esta comunidad?, que los niños de Atenco conozcan su historia, porque muchos, nosotros mismos sabemos que somos originarios y que hay costumbres y antes comíamos muchas cosas originaria de Atenco, pero hay otras cosas que no sabemos, que hay que estudiar más atrás todavía. Nosotros queremos ahora que los niños estudien, sobre todo hoy que esta en riesgo la tierra, que los niños sepan bien cuál es su origen, ¿qué es Atenco?, ¿cómo es que vives en esa comunidad?, ¿que costumbres, que esto, que lo otro? Nacho ha hecho esta petición a otros estudiantes y ojalá y ustedes pudieran hacer esta investigación, sabemos que hay que estudiar mucho, hay que investigar, que nos toca a nosotros también, pero miren ahora por andar de revoltosos ya no podemos hacer esa investigación, no tenemos tanto tiempo de sentarnos, de meternos a estudiar bien a los libros; pero es muy importante, porque si los niños conocen su historia, si conocen su identidad y están estrechamente unidos, van a seguir amando a nuestro pueblo, porque hoy somos nosotros los que estamos resistiendo y ahí estamos y decimos no nos vencemos pero va a llegar un día en que la misma naturaleza nos va a vencer, porque no siempre vamos a vivir; pero queremos irnos no sin dejar eso, que los niños estudien y que, a parte de lo que ellos quieran ser, conozcan bien su identidad, porque muchos quizás por no conocerla, quieren invitar a alguien a su pueblo, y si tu pueblo esta feito, o en tu pueblo hay todavía animales y corre por ahí el excremento del animal, te da pena invitar a la gente, eso es, te da pena tu identidad; esta es mi identidad, claro, estoy estudiando, me estoy preparando por tener una vida mejor, por tener una vida digna, pero eso no quiere decir que me de pena invitarte a mi casa, estas son mis condiciones y las digo porque yo las viví, mis condiciones eran precarias con mi familia, sin embargo, aunque tenía unas tablas, yo trataba de darle el toque bonito, hay que ponerle una colcha, una sabana para aparentar que es un sillón, hay que poner en la pared un dibujo, una rosa, no sé, un cuadro; nosotros soñamos y queremos lo mejor, todos queremos lo mejor, pero a veces no hay los recursos. Pero aun así, podemos hacer algo lindo. Entonces esa es la petición compañeros, jóvenes estudiantes, que pudieran decir algo acerca de Atenco, casi casi como una tesis, que no es nada fácil, pero si, háganlo; se van a enamorar de Atenco y no sólo de Atenco porque después van a decir, ahora queremos saber de tal y tal. Y eso es lo que nos hermana, la lucha nos ha hermanado pero también nos hermana en los vínculos que hemos tenido con ustedes como estudiantes, porque sabemos que así como hay quienes en este momento, y digo “en este momento” porque a lo mejor después le va a interesar, hay quienes no les interesa nada saber de problemas sociales, porque dicen: “nosotros queremos vivir bien”, “queremos vivir en paz”, aunque no puede haber paz si no hay justicia social; pero en este momento a muchos no les interesa esta parte de “¿qué pasa con nuestro México?”, “¿qué pasa con los que se atreven a defendernos?”; pero hay otros que sí les interesa en este momento y ya lo están viviendo y hay que contagiar a todos; nosotros también aprendemos de ustedes, muchas cosas, que pues ya nos atrevemos a hablar. Y bueno, ya nada mas les quiero comentar una experiencia, que le estaba comentando a Emma (Una de las estudiantes), que fuimos a Chiapas al centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas y fuimos a ver una fortaleza Cata y yo. Es una maravilla y nosotros siempre decimos que Otro mundo es posible y ahí pudimos ver que sí es cierto, que Otro mundo es posible porque créanme que todo lo que tocábamos, todo lo que caminábamos, nuestros compañeros lo han fabricado, lo han hecho con sus manos, que si es cierto, necesitamos recursos económicos para invertir, pero la otra parte es la mano de obra que podemos dar y además aprender para después, venir y decir, “yo aprendí a hacer una mesa y lo aprendí a hacer con bajos recursos pero se hizo bien”. Es la universidad de la tierra, Cideci, es algo muy bonito que yo pienso que cada uno de nosotros sabemos hacer algo cuando nos lo proponemos, nosotras hoy decimos que las mujeres tenemos nuestro objetivo es crecer juntas. No es que hoy Trini se suelta hablando y le tienen que decir “ya cálmate”. No, Martita siempre nos ha dado cátedras, o bien, hoy Cata dice “Yo no sé hablar pero sí puedo hacer algo”, y tan sabe agarrar el machete qué hoy mírenla. Nosotras hoy decimos que todos esos conocimientos que cada una tenemos, tenemos que compartirlos y crecer juntas, crecer aprendiendo; por ejemplo que vamos a hacer un grupo de mujeres pero no para demostrarles a los hombres que podemos, que la mujer puede; no, no es eso, es para demostrarnos a nosotras mismas que vamos creciendo, que esta lucha también nos ha permitido descubrirnos a nosotras mismas, que podemos hacer lo que antes no lográbamos hacer, lo que antes no habíamos querido; que, si bien es cierto que eso nace de una necesidad, hoy lo estamos haciendo y queremos seguirlo aprendiendo, queremos que ustedes lleven talleres al pueblo, que la universidad salga al pueblo, porque la realidad esta afuera, no esta aquí adentro, aquí solo venimos a la teoría y a aprender: sí leemos y hay que presentar trabajos y temas, pero la práctica esta afuera, aquí no. Porque cuando ustedes se vinculan con la gente y van a sus domicilios y ven realmente las necesidades que existen es cuando dicen: “Aquí sí estoy aprendiendo y aquí sí estoy sirviendo a la gente”. No la podemos sentir si no la vemos, si no la conocemos, si no vemos su forma de vida, no la podemos sentir hasta que estamos en esa situación. Esa es la invitación que todos aquellos que sepan hacer algo y si tienen algún tiempo libre, pues adelante muchachos, los esperamos en Atenco. Este también es el aprendizaje como mujeres, que somos muy inteligentes, nos gusta hacer cosas y somos capaces de muchas cosas y no para decirle al hombre “Mira, puedo más”, porque entonces se convertiría en lo otro, sino para decir “Me siento segura de crecer juntos, me siento segura de caminar juntos porque no camino detrás de ti, camino junto a ti” Y yo creo que esa es la igualdad que buscamos que tan eres capaz tú, como tan capaz soy yo, y que si formamos una familia, buscamos la igualdad entre ambos, entonces esa es la petición muchachos estudien y nos dicen quienes se apuntan para que los niños se acerquen.

Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 6.

Contra la desesperanza: la esperanza.

Después de este relato, los estudiantes están conmovidos, alguien tose, en el ambiente hay una sensación de respeto y compromiso. Uno de los estudiantes, les pregunta “¿Qué significa resistir?”. Doña Trini responde.

DOÑA TRINI: Resistir es ubicar un objetivo del por qué vas a luchar, resistir es luchar por la defensa de la tierra, es luchar por la defensa de la educación, por la salud, por la vivienda, por el trabajo, eso es resistir porque en el momento que estas luchando estas resistiendo y sintiendo el dolor de los demás. Resistir es no ser ajeno ante lo que le pasa a tu compañero o a tu compañera, eso es resistir, porque si algo nos mantiene firmes es, sí nos dolemos, yo me duelo por mi hija, yo me duelo por mi familia, pero si yo veo a un hermano que la esta pasando mal, veo a una hermana que tiene cargando a un niño desnutrido, eso me levanta el ánimo y eso me compromete y eso es resistir; voy a resistir por ti porque no es justo que pudiendo vivir una vida digna tengamos que aceptar que se viva esta vida, yo lo percibo de esta manera.

MARTA: Al respecto a mi me gustaría decirles que hemos aprendido también en esta lucha lo que es resistir; aprendimos que hay desesperanza cuando lo vemos todo perdido, que todo es inútil, “para qué hago esto si todo mundo hace lo contrario o para qué lucho si hay un poder judicial o un poder económico contra el que no voy a poder”, ante esta desesperanza la resistencia también se transforma en fe, una fe en uno mismo, en creer que tú mismo tienes derechos que deben ser reconocidos y que los demás también tienen derechos. Nosotros también aprendimos a tener una fe en colectivo, como pueblo podemos lograrlo, contra esa desesperanza: esperanza; pero no esperanza de algo muy lejano, sino la esperanza que surge cuando sabes que hoy estas luchando, que hoy estas haciendo algo, porque da más miedo no luchar, da más miedo vivir sometido, resignado. Una persona nace en este sistema que quiere tener un control total sobre de ti, sobre mi, por eso tenemos que defender es el derecho a ser, a ser personas, porque cada vez más el sistema nos quiere meter en una dinámica de uniformidad, nos quiere diseñar una vida, no que cada uno luche por ser alguien, que manifieste su esencia de ser humano en algo diferente; no tenemos que imitar ni copiar a otros, yo tengo derecho a ser lo que quiero ser, pero en este sistema no es posible; este sistema quiere que pensemos lo mismo, quiere darnos una vida que ellos nos van a decir para qué se va a utilizar; eso para nosotros es terrible, porque ya lo vivimos nosotros cuando nos arrebataros la tierra, ellos ya tenían un proyecto sobre lo nuestro, en lo que lo menos importante éramos las personas; decían “Tú niña te vas a vivir allá, padres de familia, jóvenes, sálganse de aquí porque yo ya tengo un diseño sobre esto, esto ya no te pertenece, ahora es mío, yo te voy a pagar cuando yo quiera y si quieres estudiar yo te voy a decir en qué escuela porque no es en la que tú quieras” Entonces, cuando hemos vivido este arrebato, no sólo de la tierra sino también del territorio, de nuestra historia, de nuestra identidad, de nuestra cultura, de nuestro presente, de nuestro futuro, de nuestra vida misma, ¿Qué podemos hacer? Pues con lo que somos, hay que defendernos. Contra esta desesperanza, la esperanza de que lo que estamos defendiendo es la dignidad humana de no querer ser controlados, y precisamente por no querer ser controlados seguimos viviendo la represión, pero también seguimos teniendo fe en nosotros mismos de que lo vamos a lograr, porque lo justo es lo real, el derecho que se debe reconocer en cada ser humano es lo real y no al revés, porque vivimos en un mundo al revés y no queremos eso. Entonces para nosotros resistir se ha convertido en una confianza en nosotros mismos, tenemos derecho y vamos a hacer valer nuestros derechos a pesar del miedo.

Sobre la resistencia, una estudiante hace una reflexión sobre Gandhi

ESTUDIANTE: Gandhi tiene una imagen, decía “¿Cómo pueden 100 mil británicos controlar a no se cuántos millones de hindues? El sistema funciona por la complacencia de los hindúes, no nos quitaron la India, nosotros se la hemos entregado”. ¿Por qué sucede esto? Porque los 100 mil británicos están juntos y los millones de hindúes, están separados, así pasa con México, y yo esa reflexión la tengo muy vigente, porque el gobierno no le tiene miedo a plazas llenas sino a gente organizada, a colonias organizadas, a comunidades organizadas, y pienso por lo que estas platicando, que la base es la organización, porque si pasaron durante esta etapa de la influenza a permitir que se pudiera intervenir el correo electrónico, el celular, allanar una casa, entonces eso no le pasa a toda la gente, el CISEN no esta vigilando a todas las personas que están en la marcha, sino solamente a los pueblos que están organizados, a los individuos que están organizados y esa ley sólo afecta a las organizaciones sociales, porque es un temor muy grande, porque saben que son una herramienta muy fuerte.

MARTA: La tierra requiere que la semilla, el agua y el aire funcionen para una buena cosecha, así también se van dando las condiciones para que cada uno tome su lugar, Trini desde su historia muy personal, desde su personalidad, desde su esencia, desde sus propias ilusiones e inquietudes está aquí, los niños también han participado, los jóvenes, cada uno con lo que es, porque para participar en la lucha no se tiene que renunciar a lo que es, sino al contrario. Hemos encontrado que en la lucha social te encuentras cada vez más contigo mismo, que cada vez te vuelves más humano, cada vez te das más cuenta de cómo vivías antes, como dormido ante una realidad, porque algo estaba pasando en el mundo, escuchábamos en las noticias la palabra neoliberalismo, globalización, tratados de libre comercio, como que eso era muy ajeno, pero vivir en carne propia el impacto de la globalización, de esos intereses económicos sobre tu vida, eso hace que surja de ti toda tu esencia y toda tu fuerza; yo creo que tanto Cata, Trini y yo que, en este caso, estamos aquí como muchos compañeros y compañeras que cuando empezó la lucha dicen “Es que, yo no sabía qué hacer”, así estábamos todos, pensando “¿Qué hacemos?, ¿Cómo vamos a defender nuestra tierra?” Y más que renunciar a ser nosotros mismos nos hemos acercado más a nosotros mismos, porque ese reto, este desafío, nos ha enfrentado a darnos cuenta que todavía nos faltan hacer muchas cosas; así, los compañeros que antes en su trabajo se dedicaban a la filmación de videos para fiestas, para eventos sociales, en la primer noche nos acompañaron viviendo la represión, la primer represión que vivimos en 2001, filmando todos los acontecimientos en cada marcha, y ahora están en un proyecto de comunicación que va creciendo porque hay una radio, esta participando radio Copilco, están realizando un periódico; eso que ellos eran antes de la lucha ahora lo siguen siendo pero con mayor convicción, en fin, el de Ignacio, de América, de Felipe, Finini que le decimos con cariño, y de todos los compañeros del pueblo, es ser uno mismo. Esta es la organización, no seguir recetas sino dar uno lo que es. Cuando nosotros volvimos a la tierra que nos estaban arrebatando en ese momento vimos el valor que tiene la tierra; ahora queremos más a la tierra y vemos el tesoro tan grande que es, así como el territorio y el medio ambiente, el valor de nuestros padres, eso también nos lleva a nuestras raíces indígenas, porque 500 años son muy pocos si leemos la historia, 500 años casi no han pasado, están a la vuelta de la esquina, yo recuerdo a mi abuelo que vivió 105 años y mi abuelo participó en la revolución mexicana al lado de Francisco Villa porque mi abuelo vino del norte, y peleó también aquí en el centro junto con Emiliano Zapata y yo hacía la reflexión “¿Cuántas generaciones de abuelos hay detrás de él?” Y cuando me di cuenta que eran muy pocos años dije “Bueno, soy indígena también. ¡Qué orgullo ser indígena, tener la sangre originaria, qué orgullo, qué felicidad!” entonces eso nos ha acercado a nuestras raíces y a ser más personas, a estar más en armonía entre personas como lo queremos ser.

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 5.

La venganza del gobierno y la otra etapa de las mujeres de Atenco / 2.

DOÑA TRINI: Algo que quisiera comentar sobre que estamos viviendo otra etapa, es precisamente lo que dice Cata, que tiene tanta historia y que es de pocas palabras pero de mucha acción, es que, yo siento que en la etapa de la defensa de la tierra había muchas mujeres que participamos pero no de una forma tan activa, lo que decía ella; por lo regular eran los compañeros que salían siempre, que a organizar la marcha, a organizar el mitin, a organizar la asamblea, todos ellos lo organizaban, entonces, pues una, de igual manera, apoyaba en la casa; había que atender en mi caso a mis hijos, sobre todo al menor que tenía escasamente 13 años, César y a veces sí que se le abandonaba, había que estar checando que fuera bien en la escuela, porque a veces se atrasaba diciendo, “es que tú tenías que estar en una junta”; además de atender a los hijos había que trabajar para seguirnos sosteniendo porque el hecho de que Ignacio estuviera participando no quería decir íbamos a comer del aire. Nacho aprendió el oficio de la carnicería de mi suegro, que salía a los pueblos a comprar res o cerdo o borregos y los hacía en barbacoa, lo vendía o hacía trueques, y Nacho aprendió con su papá el oficio de la carnicería. Él estudió la carrera de sociología también aquí en la universidad y por un día me sentí universitaria, porque en el 76 hubo una huelga aquí, por eso cuando Martita habla de las acciones que venimos haciendo para la resistencia, para la organización, yo recuerdo que en ese entonces estaba rodeada la universidad de granaderos, y como yo era novia de Nacho y la novia no podía faltar ahí en las guardias; en ese entonces yo estaba estudiando una carrera de enfermera técnica y me mandaban a hacer guardias pero al hospital, pero una de esas guardias me la robaba para hacerla aquí a la universidad. En ese entonces nos tenían más checaditos, pero como había dos lugares en donde yo me quedaba, uno era con mi abuelita paterna y otro con unas amistades, cuando venía a hacer la guardia aquí decía “voy quedarme en otro lado” y cuando me quedaba en otro lado decía, “es que estuve en el otro lado”, Esas eran las mentiras que yo decía en ese entonces para quedarme aquí. En esas guardias, recuerdo que era común que dijeran “ya entraron, ya entraron los granaderos” y a subirnos al jeep de los compañeros y a ver cómo te defiendes si es que te toca, en ese entonces ¡Uy! yo me sentía me sentía muy grande al decir: “estoy con los universitarios” Por eso digo que como jóvenes tenemos esas ganas de decir “¿Por qué van a hacer con nosotros lo que les de su gana, si nosotros estamos aquí para defendernos?” Y en ese tiempo me contagiaban los muchachos, nos trepábamos en el jeep, agarrábamos un palo e íbamos a hacer rondines, entonces nos decían “fue falsa alarma” Yo pude convivir con jóvenes muy entregados, uno de ellos era un compañero que se llamaba César, muy comprometido; recuerdo que en esa ocasión efectivamente yo tenía que ir a hacer mi guardia porque que me tenían que calificar en el hospital. Nacho me dijo “bueno pues yo voy a ir a la casa, me voy a dar un baño y nos vemos aquí mañana”; salimos de aquí y nos fuimos cada quien por su lado. Al otro día que regresamos ya habían tomado la universidad, habían entrado los granaderos y posteriormente nos enteramos que a César lo habían asesinado. Es algo que se te queda por siempre en tu memoria, yo me preguntaba: “¿por qué?”, “¿por qué él si era tan comprometido?, ¿si él estaba con los que se hallaban luchando? Hoy sí sé por qué, antes no lo entendía, no aceptaba que a César lo hubieran asesinado. Esa es la experiencia. (Doña Trini hace una pausa, todo el salón se queda en silencio; ella retoma la conversación) La participación de la mujer no era, al menos no de todas, no al menos la mía tampoco, tan activa en el movimiento de la defensa de la tierra; tenías obligaciones, tenías que trabajar para comer, para solventar los gastos de los hijos y demás; pero sí acompañábamos, yo decía “donde sea necesario hacer fuerza, yo me sumo”, hay que ir a la marcha, hay que ir al mitin, hay que ir a lo mejor a la universidad, porque aquí se hicieron brigadas informativas, veníamos aquí a informar, íbamos a una prepa, íbamos a una vocacional, a donde sea, al fin del mundo teníamos que llegar para decir: “compañeros esta es nuestra palabra, esto estamos viviendo, pretenden arrebatarnos nuestras tierras por medio de este proyecto” Queríamos que escucharan con nuestras razones el por qué no queríamos ese proyecto; esa era nuestra participación ir aquí y allá y cuando no era necesario salir de la casa pues trabajar, echar los pollos al horno para vender y demás. Así nos la llevamos hasta que se deroga el decreto y como dice la compañera Martita, no cabíamos de gusto ese día, yo recuerdo que estaba en la casa desgranando maíz y alguien le cambio al canal 40 y en ese momento da Ciro la noticia… yo me quede, oigan, “¿Entendieron lo que dijeron?” Y estábamos cuatro personas como despistadas y decíamos “¿Oye el decreto ya no?”, “ya no nos van a quitar las tierras” y dijimos: “¡Pues vámonos!” y todos se quedaron como sorprendidos, hasta les pase a manotear y les dije: “pues si no quieren ir ustedes yo sí me voy al Centro y me voy a ver ahorita qué está pasando”, cuando yo salgo ya los vecinos estaban saliendo, ya venía la gente con sus bicicletas y conforme caminabas veías esta calle ya con bicicletas, ya era un jubilo, bueno, cuando yo llegue ya había un río de gente, ya había muchísima, la explanada ya estaba llena, yo ya no podía pasar, ya no podía pasar para el templete, para decir “¡Sí se pudo!” “¡Sí pudimos!”, ya estaban dando entrevistas por aquí y por allá y yo creo que por la emoción dije: “yo quiero un baño” (risas de los estudiantes), de verdad que me seguí derecho y me fui al baño y en eso en el regreso como teníamos un teléfono que estaba súper intervenido porque luego nos hablaban para decir, “¡Cálmense!” “¡Cálmense por esto y lo otro!”, pues en ese momento suena el teléfono y contesto, que buscaban a América, a Ignacio a otro compañero, dije “no ni los he visto, ¿quién quiere hablar con ellos?” Que de parte de Ciro Gómez Leyva, “Y ¿qué quiere saber?”, “No pues que cómo se esta viviendo allá la noticia”, “ah pues yo le puedo contestar, pásemelo ¿es usted o qué?” Estaba tan emocionada que me dicen “no, no, permítame, ¿quién es usted?” y yo les dije “soy fulana de tal y páseme al señor éste que esta preguntando”, y me lo pasan:“oiga María Antonia”, porque yo tengo tres nombres María Antonia Trinidad, “¿cómo están viviendo eso?” Le digo: “con alegría como debe de ser”, “Oiga, pero ¿que ustedes pensaron que las tierras se las iban a rentar?” “¡claro que no!” dije con mucha seguridad “¡claro que no, siempre tuvimos la certidumbre de que nuestras tierras nadie tenía el derecho de quitárnoslas y menos el gobierno! Porque ese es un títere de todos los empresarios, tan seguros estábamos que hoy ganamos nuestras tierras y demostramos al mundo entero que sí se puede, que unidos y organizados sí podíamos tirar este decreto y ya lo logramos”, “oiga pero la gente ¿Qué dice?” “¿Pues qué quiere que diga? Pues estamos contentos y queremos decirle al gobierno ¿No que no? Las tierras son nuestras y no son tuyas” y dijo “Oiga María Antonia…” “yo ya no le puedo contestar más porque ya voy a salir con mis compañeros, ya quiero estar con ellos, nada más quiero que sepa que estas tierras son de nosotros y las defendimos y las vamos a seguir defendiendo.” “Sí, esta bien ¿por ahí puede localizar a alguien más?” “¡Ahorita vemos!” Afuera ya estaba la fiesta, afuera estaban los compañeros todos con ese jubilo y gritamos, porque además ahí quiero decirles que en esta lucha participaron priistas, panistas, perredistas, católicos y de todo, unificando la lucha en un objetivo, que solamente así es como se logra unificar, con un objetivo que nos jale a todos, que nos identifique a todos; en ese momento era la tierra porque este espacio es de todos y todos la tenemos que defender; vinieras de donde vinieras, si tú objetivo era defender la tierra, bienvenido; por eso, donde sabíamos que había gente que sí querían vender la tierra, nos parábamos y gritábamos “¡Sí se pudo, sí se pudo!”, nos amanecimos y sentimos que ni cansados estábamos. Pero viene la otra etapa, en ese momento ni nos queríamos ir del plantón, porque hicimos ahí el plantón en el Centro: “oigan ¿Qué no faltaba algo más? ¿Qué no teníamos que hacer algo más?” “¿Cómo? ¿Ya nos vamos a ir de aquí?” “¿Y qué vamos a hacer ahora en nuestras casas? Si aquí encontramos eso que nos identifica a todos, nos vamos a ir y ¿Cómo nos vamos a identificar después con los demás?” Sin embargo, teníamos que regresar, pero algo que no olvido y por lo que mencionamos mucho a Ignacio, es porque ese día que estuvimos ahí jubilosos de haber tirado ese decreto, él estaba con mucha tranquilidad; yo pensaba que también iba a brincar de gusto, pero lo vi hasta indiferente, así lo percibí y recuerdo que las palabras que dijo: “si compañeros, si hermanos, ya tiramos un decreto que es importante, demostramos que no hay como la unidad, la claridad y la firmeza para nuestra lucha y para cómo la hacemos, pero aquí no termina, ¡Hoy inicia esta lucha! ¿Saben por qué? Porque hoy le picamos un ojo a la bestia y la bestia quedo herida y no duden que en cualquier momento la bestia se va a querer vengar de nosotros y ahí de nosotros donde nos agarre solos. Porque ahorita ya todos pensamos que esto se terminó y nos vamos a nuestra casa a descansar porque esta lucha es la única y se acabó; no compañeros, hoy inicia esta lucha y hoy más que nunca tenemos que permanecer unidos y seguirnos organizando, porque el día que la bestia entre aquí y nos reprima, si nos agarra solos, pobres de nosotros”. Es así como sigue la organización, como seguimos luchando, de por si ya veníamos haciendo mejoras a la comunidad. Pero, comenzamos a hacer vínculos: con los universitarios, cuando hay que luchar por la educación, con los obreros, con los indígenas, con los colonos, con todos; vivienda, empleo, educación, salud, son tantas banderas por las que se tenía que segur luchando, que no sólo era por tu espacio, por tu pueblo, por la defensa de la tierra de Atenco, sino que habían otras cosas. Es así como seguimos caminando, organizándonos y sobretodo por una verdadera impartición de justicia que esa esta ausente a la fecha. Se empieza a juntar la gente de la región y unos que decían “A mi hijo lo encerraron porque le achacan que se robo una taza”, “a mi hijo lo encerraron porque debía 100 pesos y no los pudimos pagar y no hubo quién nos auxiliara”, a mi esposo esto, a mi esposo lo otro, “que tal en la escuela de niños especiales hacen falta muchas cosas y el gobierno no nos da nada, los baños estaban asquerosos, en unas condiciones malísimas”, también vienen los compañeros que no encuentran cómo dejar de dar dinero por debajo de la mesa a estas autoridades corruptas para que dejen libre al familiar porque por una minima cosa te están pidiendo cinco mil pesos, diez mil pesos, quince mil pesos y el pobre familiar corre y vende hasta lo que no tiene para poder entregar ese dinero con tal de que su familiar no sea trasladado al Molino de Flores, o no sea sentenciado, que las escuelas del municipio de Atenco fueran equipadas, porque no había computadoras, que se exige una clínica de especialidades; esas eran las demandas por las que entonces teníamos que luchar y por las que mantiene la fuerza el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. El 25 de abril del 2006 cuando llega el Subcomandante Marcos a Atenco hay una amplia convocatoria de gente. ¿Por qué? Porque nosotros hacíamos reuniones en todas las comunidades, si hoy le tocó la reunión en Atenco, la semana que entra que le toque a Acuexcomac y la otra semana a Nexquipayac, o a San Felipe y así, no sólo las hacíamos en Atenco sino que trasladábamos la reunión de cada semana a otra comunidad, creo que eso fue lo que funcionó, porque yo me entero de qué estas padeciendo, tú te enteras de lo que yo padezco y resulta que padecemos de lo mismo; es así como vamos logrando esa fuerza, esa organización y el 25 de octubre se muestra. Entonces llega 3 y 4 de mayo y viene la represión; yo siempre he dicho que el gobierno se da cuenta de todo, nos siguió los pasos en todo momento, el gobierno se da cuenta que tú te juntas con los grandes, porque para nosotros, nuestros hermanos, esa organización [Movimiento Zapatista] es tan grande y tan ejemplar, esa lucha es tan grande, que viene la represión, la venganza, por los vínculos que hicimos, nos vamos abriendo cada vez más y claro tenían que cortar de tajo todo esto, todos estos pasos agigantados que estábamos dando concientes. El 3 de mayo que detienen a nuestros camaradas, los compañeros del pueblo deciden bloquear la carretera para obligar a las autoridades que vengan y liberen a nuestros compañeros. Pero antes, el 2 de mayo hubo un acuerdo con autoridades municipales, estatales y federales, con los floristas y con el Frente de Pueblos a donde se comprometen a respetar, que los floristas puedan vender únicamente tres días del mes de mayo, 3 de mayo que es el día de la Santa Cruz y se vende mucha flor, el 10 de mayo, día de la madre y el 15 de mayo, día del maestro que son los días que ellos podían vender más todavía. El gobierno dice “sí, estamos de acuerdo, vamos a retirar a la fuerza publica” que ya estaba apostada, como 800 granaderos, desde días antes, no desde un día antes sino desde días antes, “vamos a retirarlos y mañana pueden vender, no hay problema”, únicamente querían vender de cinco a 11 de la mañana, después de las 11 se retiraban a sus casas ¿Era mucho pedir que les dieran permiso? No, pero ni siquiera fue por eso, ese fue el pretexto, las flores. La venganza ya la venían fabricando ellos, porque cuando se deroga el decreto no se fueron a dormir, no se fueron a descansar a su casa; el gobierno tiene recursos humanos, recursos económicos y de todo tipo para poder buscar estrategias de cómo ahora te va a venir el golpe. Fue terrible ese 3 de mayo, ahí andábamos todos y cuando cae Javier Cortés, no nos damos cuenta y alguien grita “ya asesinaron a un niño” y en ese momento piensas “¿qué está pasando?” “¿Por qué eso?” Y aun así seguimos llamando a las autoridades al dialogo, al diálogo, al diálogo, al fulano ese que casi no lo nombramos que es Humberto Benítez Treviño que era Secretario General de gobierno de Enrique Peña Nieto. El 3 de mayo se hace una conferencia de prensa aproximadamente a media noche para decirle al gobierno federal que sea él el interlocutor para que esto se pare, queríamos el dialogo, no queríamos represión, estaban debatiéndose entre la vida y la muerte unos compañeros que, aparte del niño que fue asesinado, fueron heridos de bala y que no aceptaban llevarse a un hospital por el temor a que en ese momento fueran a ser detenidos. Llega el día 4, dan las cinco de la mañana había mucha gente y se piensa: “pues ya no entro la policía porque ya esta amaneciendo”, “ya son las cinco, ya no se van a atrever a entrar a la luz del día”; pero nos confiamos. Mucha gente se fue a su casa, dijo: “me voy a preparar entonces para irme a mi trabajo”, otros para irse a la escuela, para irse al campo, y nos quedamos los de casi siempre, que teníamos que estar al pie del cañón junto con nuestros hermanos que fueron a solidarizarse, incluso que llegaron ese mismo día. Casi dan las seis de la mañana y llega un señor en bicicleta muy asustado y dice: “¿saben qué? No se qué va a pasar, ¡Sálganse, váyanse, váyanse todos!, ¡Viene una mancha negra de granaderos del lado de Zapotlán, viene otra de este otro lado, viene otra del lado de La Grande!,” lo que decía la compañera Cata, dijimos “¿Qué vamos a hacer?”, Le dije a un compañero “toquen las campanas y no dejen de tocarlas, tóquenlas, creo que estábamos en un momento de guerra, vamos a entrar en un momento de guerra, toquen las campanas y resistan”, yo tenía el micrófono y le dije a una compañera, “Cristina ten el micrófono, tú te vas a hacer cargo de él hasta el último momento, habla, llama a la gente, no debes de dejar de hablar, quédate con el micrófono y no lo dejes, eso es con lo que”, decía Marta, “con lo que tú vas a luchar, nos tienen que seguir escuchando, tenemos que seguir pidiendo ese apoyo”. Nos vamos a la carretera, porque en el Centro estábamos para seguir informando y para estar planeando sobre qué es lo que íbamos a hacer, y cuando llegamos a la carretera entran estos salvajes disparando; estaba una pipa precisamente en la entrada de Atenco y escuchabas las balas cómo estaban pegando ahí; uno de mis hijos estaba a mi lado y cuando vi, ya no estaba, todos estábamos dispersos; querías correr para un lado, para el otro; ver a los compañeros que estaban ahí haciendo guardia, para que nos retiráramos porque nosotros pensamos que lo único que iban a hacer era desalojar la carretera y nada más, dijimos “no, ya no hay nada que hacer, vamos a llamar a todos los compañeros, vamos a retirarnos”, pero ya escuchábamos las balas y todo estaba lleno de gas lacrimógeno; yo pienso en mi hijo y le grito, le grito con toda mi alma, le grito pensando en las balas, “¿por dónde estás?, te pueden matar”, y le gritaba, quería con mi grito devolverlo a mi lado y retirarnos juntos; pero ya no lo vi; empezamos a resistir un poco, pero después me tomaron del brazo y casi casi me dijeron “tú te vas de aquí” y como aquellos niños que se jalonean, dije: “yo no me voy, dijimos que todos íbamos a estar hasta el final todos, pase lo que pase, todos juntos”, pero era imposible hacerle al héroe, en esas circunstancias; cuando me llevan yo veo a los medios de comunicación, todavía, veo al compañero Daniel que fue detenido y casi enseguida me puse en shock, yo creo que lo que me puso así fue el saber que te vas y que hay más compañeros que se quedan; yo sentí que estaba traicionando a mis compañeros, yo sentí eso en ese momento, yo creo que eso hizo que me pusiera en shock; iba como quien había bebido, yo sólo decía, “los están matando, vayan, los están matando”, esa fue mi palabra durante todo el camino. Cuando llegamos al Centro, ya otro compañero tenía el micrófono y estaba hablando “¡y no van a vencernos… nosotros tenemos la razón…!” Entonces, hubo un momento en que definitivamente fue imposible quedarnos ahí y tuvimos que, como dice Cata, correr horas, correr; yo sentía que me llevaban arrastrando porque sólo veía a gente en las azoteas, algunos nos decían “¡corran, corran!”, “¡métanse aquí!”, me llevaban directo a la casa porque me preguntaban: “¿a dónde?”, estaba tan noqueada que decía “no sé, no sé”. En la calle Hidalgo ya se veían a los granaderos, llegamos a la calle Palma y ya estaban al fondo, entonces yo dije “con mi hermano, con mi familia, llévenme con mi familia”, llegamos ahí y me encuentro a César y lo abrazo, nos abrazamos y yo lloré y le dije “pensé que algo había pasado” y me dice: “tranquilízate, yo nunca te voy a dejar, siempre voy a estar a tu lado, en ese momento que detuvieron a mi padre, yo nunca te voy a abandonar, siempre voy a estar contigo, dame tu bendición” porque él es un muchacho que desde chico siempre me pedía que le diera la bendición, “dame tu bendición madre y no te preocupes por mi”, entonces nada más lo abrace, le di la bendición y no supe en que momento lo perdí, nos perdimos. Yo entro al baño porque escuché que hablaban y pensé: “traigo una libreta con direcciones de compañeros, la tengo que destruir”. Me meto al baño y en seguida sentí que entró como una ráfaga y me tiraron al suelo, escuché el helicóptero y a los granaderos que decían “ahora si, pinches macheteros, los vamos a matar, mátenlos de una vez a éstos” yo pensaba que en ese momento estaban matando a la familia porque era la casa de mi hermano en donde habían mujeres, hombres, y estaban todos mis sobrinos; me tapaba los oídos, no sabía ni siquiera quienes me estaban deteniendo, en ese momento te imaginas de todo, la represión viviéndola tú mismo y no leyéndola en un libro y escuché como se llevaban a mi familia cómo llenaron de gas lacrimógeno todo, escuché cómo se llevaron a mi hijo porque la mamá de mis sobrinos grita que no se lleven a César, porque mi cuñada y mi hermano lo estaban protegiendo pero al quebrar los vidrios lo ven y le dicen “a ti te andábamos buscando hijo de quién sabe qué” y entran y lo sacan a punta de golpes y dice “¡no le peguen!, ¡César, César!” y da unos gritos espantosos; entonces cuando yo escucho como madre dije “¡Es mi hijo, se lo están llevando!”, pero quiero incorporarme para salir y me vuelven a agachar, entonces yo miro que eran compañeros nuestros y con la cabeza me dijeron “No” y yo veo a más compañeros y digo “No”. Hasta en ese momento tienes que decidir, es tu familia, la amas con toda tu alma, es tu hijo, nacido de ti, pero también están ellos y la decisión que se toma es “no, no puedo entregar más de los que ya se hayan llevado”; recuerdo que llevaba un suéter y me jalo la manga y me la metí a la boca para ahogar esos gritos de dolor, me quede así como ida. Hubo un momento en que recuerdo que mi cuñada toco la puerta y me dijo: “hija, ya salte, ya se fueron, ya no nos van a hacer nada, no nos van a matar, ya se fueron, ya salte” yo decía “¡No, no, cómo a salir si ahí están!” yo escuchaba el helicóptero ahí, yo decía “¡No, si ahí están, no se han ido, nos están esperando!”, Dieron aproximadamente las cuatro de la tarde, cuando pudimos salir del lugar pero yo no me pude levantar, no pude incorporarme, tuve que salir a gatas porque yo sentía que al levantarme me miraban y me iban a jalar. Nos llevaron a otro lugar y nos dicen que había que salir del pueblo porque había estado de sitio, recuerdo que estábamos tan compactados todos los que estábamos escondidos que alguien decía “No respiren, no nada porque ahí viene el helicóptero y va a captar todo”. Yo tenía una tos tremenda por los gases y a cada rato estaba tosiendo, en ese momento tocan y le dicen a mi sobrino: “Ya vinieron por tu tía”, cuando escuché eso les dije: “Ya vinieron por mi. ¿Ya ven? Ya vinieron por mi, váyanse, váyanse, a ustedes no los quieren, ellos me quieren a mi” y yo les decía “Miren por aquí se pueden brincar” y me decían “Tranquila, tranquilízate porque si es que vinieron por ti, vienen por todos nosotros porque no te vamos a dejar” y yo decía “¿pero ustedes por qué? no tienen porque llevárselos, es a mi a la que quieren”. Entonces, otra vez tocan y dicen “Ya vinieron por tu tía, pronto, salgan”, y ya mi sobrino se atreve a abrir y dice “Ya se la van a llevar” “¿Pero quién se la va a llevar?”, “Ya la van a llevar de aquí”, pero, en ese momento yo no reflexionaba nada, yo estaba en mi trauma de que vienen por mi ellos. Y para salir de ese lugar porque había que cruzar un terreno enorme, tuvieron que sacarme casi uno de cada lado y llevarme así, porque yo no quería dar el paso, yo decía: “¡Miren ahí se están moviendo, ahí nos están esperando!” y era gente que nos estaba ayudando a salir, que estaban cuidando, hasta que logro llegar a otro lugar y dicen “no hay vehículo y como ya declararon estado de sitio ya no hay manera de salir, ya son las nueve de la noche” pero afortunadamente unos compañeros no llevaron camioneta pero si llevaron un coche en donde fuimos apretadísimos como salchichas, unos encima de otros para poder salir. Cuando pasé en frente de la casa y de la fachada no se veía nada, porque estaba intacta y solamente estaban ahí cuidando mis tres perros que teníamos, lo único que dije fue “Yo no sé cuando regrese, ya me voy, yo no sé si vea a mi familia o ya no pero ya me voy de mi pueblo” y me sentía hasta cobarde porque pensaba “¿Qué más va a pasar aquí y yo ya me voy?”. Fue algo muy difícil porque en el primer mes estaba yo muy traumada, sentía yo que me estaba muriendo; les pedí a las personas del lugar, donde afortunadamente me dieron alojamiento por un tiempo, que me ayudaran, que me inyectaran, que por favor me atendieran, porque no me quería morir, porque quería ver a mi familia, quería saber qué es lo que iba a pasar con mis compañeros, con mi pueblo. Al otro día veo en el periódico el encabezado, que dice; “Mercenarios: Se alquilaban para los movimientos” “Hasta 100 años de cárcel podría alcanzar Ignacio del Valle” Cuando yo veo eso digo “¡Malditos! Hasta 100 años ¿Por qué? ¿Qué hizo? ¿Qué? ¿Qué hizo Ignacio del Valle? ¿Qué hizo Felipe? ¿Y qué hicieron todos los que fueron detenidos? ¡Si lo único que hemos hecho es luchar por nuestros derechos! ¿Hasta 100 años? ¡No, pues no se los vamos a dejar! Entonces, un mes me dura este trauma, que yo sentía que me moría, pero cada vez que yo veía un periódico y que no sólo veía lo que estaba pasando en Atenco, sino ya estaba en Oaxaca y veía tantas cosas, yo decía, "Yo me estoy doliendo por mi, me estoy doliendo por mis hijos, por mi esposo, pero yo no soy la única que esta así, hay más mujeres, más madres de familia, más hijas, más hermanas, más hermanos que están viviendo esta situación porque están encarcelados ya nuestros compañeros” Una va reflexionando esto, que tú no eres el único que esta viviendo una situación así y que no tienes derecho de estarte doliendo tanto, de estar compadeciéndote tanto de ti, ni de tu familia, como si fueras el único que ha vivido una represión. Creo que es cuando empiezo a entender que hay otros por qué luchar y no sólo por el dolor nuestro; sí, amas a tu familia con toda tu alma y por eso luchas, por una vida mejor, porque tenemos derecho a eso pero no somos los únicos y es por eso que la participación de la mujer en la represión nos exige que debemos de tomar otro papel. Porque además yo con casi siete meses sin estar en mi pueblo, con mi hijo Ulises perseguido y con César e Ignacio en la cárcel y con América que hasta la fecha sigue siendo perseguida, no me podía dar el lujo de quedarme ahí quieta y doliéndome de mí para ver quién va a luchar por mi familia. Pues sí, hay mucha gente afortunadamente, pero siempre he dicho, que si la voz del padre, de la madre, del hijo, del hermano se escucha, se van a escuchar con más fuerza la de los demás. Y nunca me imaginé que esa etapa de la defensa de la tierra fuera únicamente de acompañamiento mi participación y que iba a salir otra etapa, ésta, donde ya también formamos parte de la toma de decisiones, también ya formamos parte de organizar la marcha, de organizar el mitin, de organizar la asamblea y de qué vamos a hacer; esta es la otra etapa que estamos viviendo como mujeres y como Trini también, que es una etapa muy difícil porque hoy también nos estamos poniendo a la vista del gobierno, hoy también nos esta identificando y si de primera instancia no somos peligrosas, cuando empiezas a tocar los intereses del gobierno entonces es cuando te vuelves una amenaza para él. Es por eso que hoy estamos jugando este papel que no es por gusto, ni por protagonismo, ni lo queremos hacer, sino que es una realidad que estamos viviendo y que tenemos que enfrentar nosotros ¿Quién más la va a enfrentar sino nosotros que hemos sido agredidos? Por eso hoy estamos aquí y estamos en otros lados; precisamente ayer estuvimos en la Universidad en un foro en la Facultad de Políticas, y estaremos en dónde sea necesario llevar la palabra de esto que estamos viviendo, porque como dicen nuestros hermanos zapatistas “es la palabra verdadera” porque es la verdad de lo que hemos vivido y lo que vivimos día con día a consecuencia de esta represión, sobretodo las familias que tienen a sus hijos, o a sus esposos en la cárcel o perseguidos; también ha repercutido en cada una, en todos, en las 207 personas que fueron detenidas, en las 31 que quedaron finalmente presas y que han ido saliendo poco a poco; ha repercutido en cada una de las familias, hay presos a los que sus familias los han abandonado, porque hay muchos encarcelados, sobretodo los compañeros del Molino, que no pertenecían al movimiento y que fueron detenidos porque iban pasando, o los detuvieron incluso en Topilco, otra comunidad muy retirada de Atenco y sin embargo los involucraron con el conflicto que el gobierno originó y algunas esposas ya les dijeron adiós y están ahí sus familiares, sus padres, visitando al preso. Pues hay que llevar cada semana despensa, una tarjeta mínimo, hay que ir a convivir con ellos, dejarles un alimento; pero también, apoyar afuera a las familias; por ejemplo si alguna esposa dejó ahí al niñito hay que hacerse cargo, hay que ver a sus hijos, hay que ver que nos quedamos sin trabajo porque tenemos que dedicarle tiempo a esto; en todo eso repercute una represión, repercute que tengan encarcelados a nuestros compañeros inocentes y por eso decimos esto, y quizás en ese momento la lagrima se nos viene, se nos hace nudo la garganta, se nos cortan las palabras, porque en ese momento tu cinta se recorre y estas viendo paso a paso lo que viste en ese tiempo y lo vuelves a vivir; pero también lo decimos para que cumpla con otra función, yo creo que esa es la parte más importante, sí, miren nos hicieron esto y nos machacaron, pero nos levantamos y aquí estamos y estamos luchando y no nos vencemos y vamos a seguir luchando hasta lograr la libertad de nuestros compañeros presos y perseguidos, y no solo eso, hasta lograr el castigo para los represores, para quienes asesinaron a Javier, a Alexis, para quienes violaron a nuestras compañeras, para quienes torturaron a todos los detenidos y a nuestro mismo pueblo de Atenco llenaron de sangre; no lo podemos dejar así, y no vamos a hacer justicia con nuestra propia mano, claro que no, no lo hemos hecho en ningún momento, pero sí vamos a hacer justicia sembrando más conciencia, porque otros tienen que saber lo que sucedió y tenemos que levantar la voz, no sólo por Atenco, sino que esta conciencia que hacemos día con día sea para sentir el dolor de tus hermanos de Chiapas, de Oaxaca, de las viudas de Pasta de Conchos, de las madres que les han asesinado y desaparecido a sus hijas en Ciudad Juárez, de las Triquis, de tanta gente, de nuestra hermana Jacinta que hoy esta acusada de secuestrar a seis AFIS; ¡Uy sí, cuánta fuerza tiene la hermana!, ¡Qué bárbara!, quisiéramos tenerla entonces. Esto es lo que va a lograr la libertad, la conciencia, la semillita que estamos sembrando y la palabra; porque hoy ustedes se están enterando de esta represión que vivimos y que la vivimos mal, feo y nos duele, nos ha dolido y nos sigue doliendo a la fecha porque no tenemos a nuestra familia con nosotros, pero más nos duele porque los asesinos siguen libres, más nos duele porque Enrique Peña Nietro sigue libre, éste que hoy quiere irse a ser presidente de la República, nosotros queremos decirles ¿Aceptarían y votarían por alguien que ordenó esta represión? ¿Por alguien que ha reprimido al estado de México? Porque ha hecho otras represiones, al mismo Toluca, hace poco, con los transportes de Texcoco también hubo represión, hubo un muerto y eso no se sabe. Entonces yo creo que la forma en que podemos ayudar compañeros es precisamente contándoles esto de viva voz de nosotros que es una realidad y dándoselos a otros compañeros y haciendo conciencia y así sigamos sembrando esa conciencia en cada uno, nadie quisimos vivir esta violencia, pero esta violencia no la originamos nosotros, no la originamos el pueblo, la violencia la origina el gobierno; hoy actualmente la crisis ¿No es eso una agresión? ¿No es esa una violencia al pueblo mexicano? Que digan que hubo una enfermedad, la influenza; si, quizás sí, pero ¿En dónde están los recursos para la salud? ¿En dónde están los recursos para la educación? Porque mientras nos replegaron con esa enfermedad, la influenza, ellos dieron pasos agigantados para hacer más reformas y para despertar con que sí estamos en recesión, porque debemos tanto. Pues esta es la forma de resistir y por ahí les solicitamos que hagan su expediente de Peña Nieto, sus antecedentes penales, otros decían sus antecedentes políticos, como se le llame pero debemos decir quién es Peña Nieto, debemos hacer una investigación: estos son los antecedentes de este señor ¿Votarías por el? ¿Quieres ser tú el que sigue? Porque si eres una persona conciente vas a levantar la voz y vas a protestar, entonces es esto lo que podemos decirles, hemos resistido sí pero no solos, hemos resistido con el apoyo, con la mano solidaria de ustedes y de muchos compañeros que llegan y nos dicen no están solos, que nos acompañan a una marcha, a un mitin, que van y llevan a los presos una tarjeta, que van y llevan a la familia una despensa, que van y llegan al pueblo y dicen “hermanos aquí estamos”, que van a llevar una obra de teatro, la resistencia y la lucha se da desde todos los ángulos, desde todos los espacios y eso es luchar y eso es resistir porque solamente así lo hemos podido hacer, solitos no se hasta donde hubiéramos llegado, a lo mejor nos hubiéramos quedado desde que nos dicen tu tierra esta expropiada ¿Verdad? Sin embargo, no hemos detenido nuestros pasos pero no porque caminemos solos, no porque tengamos tanta fuerza por si solos, sino por esa fuerza que nos dan, ustedes nos sostienen, ustedes son la fuerza de nosotros y es así como hemos podido resistir, no hay otra manera, sino darnos la mano como pueblo, darnos la mano como lo que somos, somos seres humanos que sentimos que amamos y nosotros decimos que nosotros para estar enamorados de nuestro pueblo lo conocemos, porque somos originarios, porque lo vivimos, y por eso hoy nos atrevemos a defender porque sea como sea, si lo conoces lo amas y si lo amas lo defiendes.

Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 4.

La venganza del gobierno y la otra etapa de las mujeres de Atenco / 1.

Ya Doña Trini nos había explicado que la lucha del pueblo de Atenco ahora está en otra etapa. ¿Cómo se desarrolló? Cata habla.

CATA: Yo soy de la comunidad de San Cristóbal integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Me siento muy orgullosa de todas las compañeras que salieron a luchar junto con Ignacio del Valle, con Felipe, cuando es lo de la tierra Catalina se quedaba a luchar en su casa porque ella no pudo salir a defender los derechos; el que participaba en ese entonces era Felipe y pues yo me quedaba en la casa, yo nada más iba a eventos, a Atenco, cuando me invitaba Felipe era cuando yo salía; entonces cuando pasa lo del 3 y 4 de mayo, al saber que a algunos de los compañeros los tienen arriba de una casa con muchos granaderos, es cuando Catalina el día 4 se integra con todos los compañeros universitarios que andaban con la gente de Atenco. Empiezo en las correteadas, porque gritaban “¡Ahí vienen!” y a correr; nos escondimos en una casa que nos dieron permiso de entrar; que por cierto a mi ya no me dejaban entrar, pero una compañera, que se llama Hortensia, me jaló. Nos metimos seis a una casa, estuvimos encerrados durante tres horas; yo me sentía muy ajena a todas las compañeras que luchaban por la tierra y me sigo sintiendo, como dice la compañera es una venganza del gobierno. Fue ahí que me quede pensando muchas cosas de todo lo que ellos sintieron cuando la lucha de la tierra, porque Cata nada más hacia la comida y se iba y se sentaba a ver las noticias, a ver que les pasaba a las compañeras y compañeros que andaban en las marchas; cuando fue la primera represión yo solo veía la gente y me ponía a llorar de ver cómo los estaban golpeando y me siento orgullosa de todas esas compañeras y compañeros que están en la lucha. Me pongo a pensar cuando yo estoy encerrada en esa casa, junto con los otros cinco compañeros, en todo lo que vivieron los demás en esas marchas, también se me vinieron a la mente los compañeros que ya habían agarrado, porque yo todavía antes estaba en la casa de ustedes viendo las noticias, recibiendo una cruz. Y viendo eso, yo quería tener un control y desaparecer a los compadres porque no quería saber ya de nada; entonces llega una de mis hijas con su esposo y mi yerno me dice: “Suegra, Felipe me hablo por teléfono, y pues ya se los cargo la tristeza”. Y como nadie me dejó salir les dije a mis hijas: “yo mañana me levanto, agarro mi machete, mi paliacate y mi sombrero y me voy”, mi hija se empieza a reír: “¿Qué vas a ir hacer mamá?” Y le dice su esposo: “tu mamá está hablando en serio” Yo les digo: “porque aquí sentada no me van a venir a dar las noticias de mi marido, de cómo está”, porque yo ya había visto por las noticias que lo habían bajado de un carro a empujones. Al otro día fue cuando yo empecé a participar, el 4 de mayo, ya no sentí miedo. Iba yo con un compañero en su carro, llegamos al puente de La Grande, que es una hacienda, y que me dice: “compañera, pues esta todo tapado aquí”, le dije: “pues vamos por el campo”, yo no sabía si había peligro o no y nos fuimos por el campo; cuando llegamos allá había mucha gente, tanto contraria como gente con sus machetes; me dice una señora: “Pues ustedes nos dicen si nos acercamos o nos quedamos”, “vamos a acercarnos al centro del pueblo de Atenco”, cuando yo llegue a la esquina vi que todos empezaron a correr y los granaderos entraron en todas las calles. Ya encerrada en la casa me iba acordando un poquito de lo que veía, pero yo pensaba: “si nos sacan pues que nos saquen”, a mi no me interesaba nada, ahí me empecé a integrar. Cuando se terminó todo lo de los granaderos en unas horas y escuchamos que habían entrado en la casa de Nacho del Valle, que se había llevado a su hijo yo preguntaba: “¿y Felipe dónde está?” Cuando salimos de ese lugar me imagino que era como la una de la tarde, nos invitaron un desayuno, porque habían entregado cruces en las casas, a mi me daban un jarrito de café y me servían arroz, pero a mi el desayuno no me entraba, me decía la señora de la casa “tómeselo”, yo le decía que sí, pero no podía ni abrir la boca nada más de pensar en todos los compañeros que habían agarrado. Cuando salimos de ahí como a las dos de la tarde porque el señor de la casa nos dijo: “saben qué, se tienen que ir porque van a entrar aquí a catear la casa”; llegamos a la carretera la compañera Hortensia y yo para agarrar una combi para irnos a nuestro pueblo porque nos andaban buscando. Yo llego a la casa de la mamá de Felipe, con mi suegra y Hortensia se va para la suya, que es a unas cuantas cuadras, me encuentro a mi suegra agachada llorando, le agarro su cabeza y le pregunto ¿por qué llora suegra? y dice: “¡ay, mujer es que me acaban de decir que te habían agarrado!” “No, yo estoy bien, por mi no se preocupe” “pero ¿Qué andas haciendo por allá?” Yo no le conteste porque siempre regañaba a Felipe de que se iba a Atenco, que andaba de chismoso, etc., pero dije: "Ahorita vengo, voy a ver a Hortensia”, Yo me quedé en la casa de hortensia porque me dijo: “no vayas (a tu casa) porque andan rondando la casa de Finini”, porque así le dice a Felipe en su pueblo. Cuando llega el día 9, me dicen “hay un lugar para ir a Toluca”, ya me había mandado llamar con unas personas la Licenciada, llegamos a Santiaguito y empiezo a participar a repartir volantes, porque había un enfermo muy grave dentro del Penal y no querían sacarlo al médico. Entonces hicieron el plantón los compañeros y dicen “vamos a repartir volantes y vamos a parar la carretera si no sacan al enfermo”. Cuando yo veo a la licenciada y me dice que Felipe esta en el penal de máxima seguridad en La Palma me acuerdo que lo único que dije fue: “dígame para dónde jalo” y me dice “para allá”, me cruzo la calle y me subo a un taxi, no los vi a todos, solo vi a Felipe y me dice que Nacho y Héctor están ahí igual con él y la palabra que manda decir Nacho con Felipe es “que siguiéramos con los machetes en mano” Es cuando yo llego a Atenco y desde ahí empiezo a involucrarme con el Frente de Pueblos y me siento muy orgullosa de andar con ellos y con toda la confianza les digo, no sé nada pero aquí ando, o sea que el mandil se quedo ahí en la cocina y Catalina anda afuera de su casa desde entonces, porque ya no me quedo en la casa, eso sí se los aseguro. Yo estoy muy orgullosa de todos ustedes porque hay muchos jóvenes que tienen consciencia de nuestra lucha y me siento muy contenta porque hay muchos que nos van a visitar a Atenco, así como mañana, 4 de junio que es la marcha, la que no se hizo del 4 de mayo, el gobierno ha de decir: “ah que bueno que no hicieron su marcha del 4 de mayo por lo de la enfermedad”, supuestamente de la influenza pero si vamos a marchar mañana. Los esperamos allá para que nos acompañen y gracias por recibirnos en esta hermosa universidad, nos sentimos orgullosas de todos ustedes y gracias por escuchar un poquito de nuestra historia.

Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 3.

La etapa de la defensa de la tierra.

Marta toma la palabra, todo comienza antes del decreto de expropiación:

MARTA: Así como se habla de esta tranquilidad y vida pacífica en los pueblos, de repente, empiezan a inquietarnos; desde el principio de 2001 ya había rumores de que algo iba a hacerse en nuestras tierras; yo veía a mi papá y a otros compañeros campesinos inquietos; porque mi papá va todos los días al campo y ya encontraba a topógrafos midiendo. Y se empezaron a organizar, fueron a la SERMARNAP a preguntar qué pasaba y los recibieron con granaderos; pero aunque yo veía esa inquietud, en lo personal, me sentía tranquila porque yo todavía creía lo que decían en la televisión, y en la televisión decían que se espera un proyecto pero va a haber un concurso a ver si se hace en Tizayuca o si se hace en Texcoco; nunca decían Atenco porque Atenco no era importante, era importante Texcoco, entonces decían se puede hacer en Texcoco o en Tizayuca. Yo le decía a mi papá: “Pero, para qué te preocupas si todavía no dicen en dónde”; sin embargo, ya empezaba ese rumor; algo, algo esta pasando, de repente escuchábamos helicópteros que pasaban más cerca, avionetas ¿Por qué? ¿Por qué la tranquilidad de la que gozábamos de repente se alteraba? El 8 de octubre de 2001, nuestros padres campesinos van al campo y encuentran maquinaria trabajando y se retiene esa maquinaria y empieza más movilización y más inquietud; muchos, la mayoría de nosotros jamás habíamos pertenecido a ningún movimiento social, ni de lucha, ni de nada. El 22 de octubre de 2001 aparecen unos desplegados enormes en cada delegación de los cinco pueblos del municipio que decían que por decreto presidencial las siguientes tierras de tales ejidatarios eran expropiadas y pasaban a ser del gobierno para la construcción del nuevo aeropuerto… pues eso causó indignación en todos ¿Por qué? Sentimos, primero que fue un acto de discriminación porque no nos tomaron en cuenta; nos arrebataban así lo nuestro y querían que nos quedáramos callados; por eso había gran indignación, sobre todo porque desde principios de 2001 ya se le preguntaba al gobierno: “¿Qué es lo que quieren hacer?” “¿Por qué los topógrafos?” “¿Por qué hay maquinaría si todavía no se sabe dónde va a ser el aeropuerto?” Nos dimos cuenta de que un truco, fue un juego del gobierno para mantener a la opinión pública distraída y de repente expropiar. Nunca habíamos enfrentado algo así, era algo muy fuerte, algo muy poderoso, porque los del gobierno con sus documentos, sellos oficiales, y sus firmas, quieren apantallar como se dice. Habían muchas personas cuando nos reunimos ahí en el pueblo de Acuexcomac, desconcertadas, algunas decían: “Bueno, es que ni modo, las tierras son de la nación, son del gobierno, nada más nos las prestaron”, y otros decíamos, “no es que esas tierras no son prestadas, esas tierras son nuestras, de nuestros antepasados porque somos pueblos originarios, establecidos a la orilla del lago de Texcoco, el pueblo es histórico, y estas tierras siempre nos han pertenecido, fueron arrebatadas, robadas a nuestros antepasados en la conquista, fueron recuperadas en la revolución mexicana por nuestros abuelos; estas tierras han costado la sangre de nuestros abuelos y estas tierras son nuestras y no vamos a permitir que nos pisoteen de esta manera porque no es razonable, no es lógico que suceda esto” y muchas personas decían: “es que es inútil, contra el gobierno no se puede” y otros decíamos “pues vamos a ver, algo tenemos que hacer; la razón y la conciencia nos gritan que algo se tiene que hacer por dignidad. ¿Es que cómo vamos a permitir ese arrebato así? Esta burla, esa discriminación”. Todo lo sabíamos a través de los medios, decían que estábamos de acuerdo, que estábamos felices, que nos habíamos ganado la lotería, que íbamos a ser socios del aeropuerto, que llegaba el progreso hacia nosotros. Nos iban a pagar siete pesos con 20 centavos por cada metro y por hectárea… 70 mil pesos pero en 20 años y que ya habían hablado con los verdaderos ejidatarios, y en el pueblo nos veíamos los unos a los otros y nos preguntábamos: “Pero, ¿Con quién, con quién han hablado? No, pues con nadie, están mintiendo en la televisión.” Pasaban escenas de tierras áridas y nosotros no reconocíamos las imágenes que pasaban ahí; nosotros decíamos: “Esas no son nuestras tierras, nuestras tierras son fértiles, las conocemos, nuestros padres han dado la vida en el campo para hacer productiva la tierra, es que están mintiendo” ¿Y cómo contrarrestar tanta mentira, tanto poder de la prensa, de la televisión, de la radio? Muchos compañeros decían: “No se puede hacer nada”. Pero la fuerza de la razón, la fuerza de la conciencia es más poderosa. ¿Cómo vamos a permitir que se calle a la razón y a la conciencia? Nos empezamos a organizar, a unir; igual, no sabíamos cómo, pero sabíamos que teníamos que hacer algo; empezamos a ver a Ignacio del Valle que estaba ahí, no dirigiendo, ni tampoco diciendo qué teníamos que hacer sino convocándonos; nos reuníamos, así como están ustedes, ante un problema común: ¿qué vamos a hacer? Y eran días y noches, dialogando, discutiendo qué podemos hacer: “Bueno, pues vamos a recurrir a la movilización social”, muchos de nosotros no sabíamos qué significaba eso; empezamos a difundir con carteles, con volantes, a contrarrestar a los medios de comunicación con nuestra voz. Y cuando empezamos a levantar el machete pues de inmediato a la opinión pública dijeron: “¡Son violentos!” “¡Son como delincuentes!” “¡Cuidado porque los de Atenco son eso, se oponen al progreso, están dañando al país!”. Yo veía que en el pueblo había esa inquietud porque unos tomábamos el machete y otros decían: “No, vamos a ponerle un moñito blanco, vamos a ponerle algo para que entiendan que no somos violentos”. Incluso yo en lo personal, cuando me daban el machete, no me sentía digna de portarlo, porque yo no trabajo la tierra; yo no quería llevarlo no porque pensara que era un arma violenta, no, sino por no sentirme digna de llevar algo tan grande, tan importante. Pero, en una ocasión que estábamos en una marcha, tenía que ir un representante de cada pueblo al frente y de mi pueblo me dicen: “Tú vas al frente pero toma el machete” y yo decía: “No, yo voy, pero levanto mi brazo, mi puño, pero el machete no, porque no me siento digna. No, no lo puedo llevar”, Nacho se acerca en ese momento y me dice: “Marta ¿estas convencida de la lucha?” Esa palabra, convicción, me movió mucho, dije: “Sí, claro que estoy convencida” Entonces, en ese machete vi el trabajo de mi padre: “Sí, mi padre trabaja la tierra, todos los días, desde la madrugada hasta el anochecer, en el sol intenso; hemos comido gracias a ese trabajo; hemos recibido educación y eso nos ha permitido tener una cultura de valores”; también vi en ese machete a la revolución mexicana. Todo eso transcurrió en segundos. Tomé el machete con fuerza y dije: “Ahora sí, ahora sí soy digna de llevarlo porque tengo la herencia de nuestros padres y de nuestros abuelos” Cada uno de nosotros puede contar la historia de cómo fue viviendo esa convicción por defender lo más sagrado, lo más hermoso, lo más valioso que es la tierra; porque de la tierra y del territorio se derivan muchos derechos: el derecho a la propiedad, el derecho a ser informado cuando algo se quiere hacer, el derecho a movilizarnos, el derecho a defender nuestros derechos. Así fuimos aprendiendo; cuando íbamos a foros o a la radio, Nacho nos decía: “Te toca hablar”. No sabíamos ni qué decir, porque impresiona mucho un micrófono, impresiona mucho hablar ante un público. Nacho nos decía siempre: “no tenemos que inventar nada, no vamos a hablar de lo que no conocemos, vamos a hablar de lo que estamos viviendo”; entonces como personas sencillas de pueblo decíamos cómo estábamos viviendo ese impacto; estábamos dando el mensaje ante la opinión pública, ante el mundo, de que estábamos viviendo una injusticia y que teníamos el derecho y la razón de defendernos. Fue una lucha de todos los días; de días y noches de vivir esa incertidumbre de que podíamos ser despojados en cualquier momento. En muchas ocasiones llegaban los rumores de que el Ejercito iba a entrar, por eso, todos los días había fogatas, todos los días hacíamos veladas. Recorríamos nuestras tierras día y noche; decían los compañeros, los hombres: “bueno, los rondines los vamos a hacer únicamente los hombres, las mujeres se quedan en el centro”, yo hablo de mi comunidad de Acuexcomac, pero en cuanto ellos se iban nos organizábamos y nosotras también hacíamos rondines; decíamos: “En esta lucha tenemos que participar todos”; del mismo modo que cuando íbamos a Atenco, porque esta organización se realizaba en cada pueblo y el centro era Atenco; así llegábamos a las reuniones que eran a cualquier hora los casi diez meses de lucha. En la primera represión que vivimos fuimos salvajemente golpeados, nos impresionó; yo me puse a llorar y a temblar de miedo porque escuchaba los gritos, la violencia que vivimos cuando íbamos marchando de manera pacífica hacia la ciudad; habían granaderos en gran número que prepararon una emboscada, nosotros veníamos en la marcha, mujeres de todas las edades, ancianas incluso, muchos niños, jóvenes, algunos que jamás habíamos participado en la lucha social y nos enfrenta la violencia del Estado. Empiezo a ver a mis compañeros que empiezan a pasar ensangretandos; todo se llena de gas lacrimógeno, empezamos a sentir la dificultad para respirar y nos buscábamos unos a otros. (Se dirige a Trini) Yo recuerdo en esa ocasión tú buscabas a César, (explica a los oyentes), su hijo más pequeño. Y en esa ocasión a pesar de la fuerte represión logramos pasar, se venció la valla de granaderos, esas imágenes impresionantes salen en algunos videos, de cómo nuestros compañeros y compañeras más valientes, porque yo no lo soy, están al frente levantando el machete, no para matar, sino para mostrar la fuerza de la decisión. En las imágenes se ven como nos agreden los granaderos pero a la vez retroceden, porque les impresiona ver el machete; quizás nunca se habían enfrentado a eso, pues logramos pasar. En el pueblo cuando se enteraron que estábamos siendo golpeados la reacción fue total, dijeron: “¿Por qué están golpeando a nuestro pueblo?” Todo eso se fue sumando a las acciones con las que empezamos a luchar. Y podemos decir siempre que nuestro machete es como nuestro líder, es nuestro símbolo de lucha; nuestro machete esta limpio, no hemos matado a nadie, ni deseamos hacerlo porque no somos asesinos; pero lo portamos con orgullo porque de ahí también deriva nuestra fuerza. Con todos estos elementos aprendimos a luchar sin seguir recetas, sí aprendiendo de la sabiduría de los luchadores sociales, pero sabíamos que teníamos que hacer lo propio y que teníamos que luchar con lo que somos, con lo que tenemos; muchas compañeras decían: “¿yo cómo voy a luchar si lo único que sé hacer son tortillas?” Pues con eso vamos a luchar; entonces, poníamos en la plaza el comal, la masa y nuestras compañeras a hacer la comida, la salsa, la lucha y la resistencia porque es una acción común. Esa es una característica en el Frente de Pueblos, que siempre se hace comida para todos, nunca se deja excluido a alguien, nada de que tú te vas a un restaurante, tú te vas por ahí a un jardín a sentarte con una torta o tú a lo mejor no tienes para comer y te vas solo, no, sino siempre se hace para todos y todas Aprendimos a expresar en esta lucha, con lo que somos y con lo que tenemos, nuestra convicción, nuestro amor por la tierra y logramos dar el mensaje a la opinión pública de que teníamos la razón y el derecho. Cuando llega el triunfo después de diez meses de lucha intensa nos enteramos a través de la televisión; en ese tiempo estaba Ciro Gómez Leyva y decía “Bueno, llega un comunicado aquí urgente de la presidencia de la república donde se dice que dada la negativa de las comunidades a que se instale en sus tierras el proyecto del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, se declaran canceladas las obras y se deroga la expropiación decretada en 2001” Cuando escuchamos eso nos quedamos sorprendidos, queríamos volver a escuchar la noticia una y otra vez; era como un sueño, no lo podíamos creer, pero era verdad, “Ya ganamos”, “a ver ¿qué dijo?” “¿Tú entendiste qué dijo?” Me acuerdo que en esa ocasión salimos a gritar en las calles: “¡Sí se pudo, sí se pudo!” Después nos reunimos todos en el centro de Atenco y a una sola voz gritábamos “¡Sí se pudo!, ¡Sí se pudo!, ¡Sí se pudo!” Decíamos “¡Lo logramos, lo logramos! No usamos armas, no matamos a nadie, no agredimos, de una manera pacífica logramos derribar un decreto de expropiación” Después nos dimos cuenta que no solamente era un decreto de expropiación, sino que detrás de este proyecto no solo estaba Fox, ni los empresarios de México, sino las grandes multinacionales, el Banco Mundial, el Fondo Monetario; lo hicimos, lo logramos, pero no fuimos nada más nosotros, sino fue toda la fuerza de la opinión pública, el sacar a la luz no sólo una injusticia sino también una razón y el derecho que nos asiste, además de la solidaridad a nivel nacional logró ese triunfo. Esa es la primera parte que nosotros vivimos como lucha social; porque después viene la venganza. Fox, lo conocemos perfectamente, a parte de todas las cualidades que tiene, es vengativo también y tenía que vengarse.

Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 2.

San Salvador Atenco: Un pueblo tranquilo con inquietudes.

Al iniciar la intervención de los estudiantes, uno de ellos quiere saber cómo era Atenco, su comunidad, antes de que se iniciaran en la lucha. Doña Trini responde:

DOÑA TRINI: Atenco antes era como cualquier otro pueblo; si es cierto que había gente con inquietud, entre ellos Ignacio, de decir, de hacer algo por mejorar nuestra comunidad; para que hubiera drenaje, para que hubiera una casa de cultura, un auditorio; decíamos: “si no hay oportunidad de ir al cine, de ir a pagar una cuota alta y no todos, además, pueden salir, ¿por qué no abrir aquí un auditorio donde haya proyecciones también?” o la biblioteca popular que se formo con el kilómetro de libros. Inquietudes de ese tipo, mejorías para la comunidad y claro, desde entonces ya se venía el alza de Catastro en donde te subían el predial; era preguntarnos “¿por qué nos suben la tarifa si lo que ganamos no da para eso?” Creo que todo nace también de preguntarnos “¿por qué esto?” “¿por qué lo otro?” Y de ahí surgen muchas cosas. Atenco era una comunidad tranquila que se podía vivir en paz con las características que hay en cada lugar, porque, a pesar que somos un municipio, cada lugar tiene sus particularidades; ahí se fomenta, a la fecha, el respeto, los valores de cada familia, el respeto de cuando caminas por la calle y no pasas a la gente por alto; saludas: “buenos días”, “buenas tardes”; yo recuerdo a mis hijos cuando empezaron a crecer, que me decían: “mamá, pero por qué saludas a todos” y yo decía: “es una costumbre que hay aquí” Eso no quita nada, puedes dar la mano o simplemente “buenos días”, “buenas tardes” y no te quita nada. Era una comunidad tan tranquila donde sí surgían esas inquietudes por mejorar a la comunidad; pero no había nada de que “te queremos quitar la tierra”, “te queremos meter ahí un proyecto aeroportuario”; era una comunidad muy pacífica; hasta ahora lo es, en el sentido de la gente, de los habitantes, de que no hay agresión hacia nadie; pero sí sufrimos la violencia del gobierno, y la violencia no la hicimos nosotros, no ofendemos ni violentamos utilizando nuestras herramientas de trabajo que es el símbolo por la defensa de la tierra; quien violentó a la comunidad, quien violentó el Estado de Derecho fue el gobierno, porque jamás fuimos y ofrecimos nuestras tierras, no lo llamamos y le dijimos: “mira a ver que podemos hacer”. Antes del 2001 era una comunidad tranquila, pacífica en ese sentido, nadie peleábamos nada porque sabíamos que las tierras nos pertenecen y existe a la fecha ese respeto, aún a pesar de que algunos se quedaron del lado del gobierno, cuando la defensa de la tierra, aún así hubo respeto a la gente que decidió no defender la tierra; dijimos: “no son ellos nuestros enemigos, el enemigo es el gobierno, ya lo identificamos perfectamente; el enemigo ni es tu vecino, ni es tu pariente. ni es tu hermano que esta en contra de lo que nosotros defendemos”, Hay respeto hacia el que decide luchar y hacia el que decide no hacerlo, porque a lo mejor no ha encontrado ese motivo, porque a lo mejor no se ha dado cuenta que nosotros somos individuos que tenemos derechos y que no tenemos que estar sometidos por nadie, y no lo tenemos que hacer por medio de la violencia; la palabra, la razón y el derecho son las armas que hemos utilizado para luchar en contra de estos proyectos que tratan de imponer. Atenco es eso, una comunidad pacífica, una comunidad con costumbres, con identidad, con tradición; precisamente hace dos días se llevaron a cabo dos mayordomías que es parte de la tradición del pueblo, dos mayordomías que se hacen en la Iglesia y que se llevan como es, como siempre. Hoy en la actualidad tratamos de unificarnos; en los eventos que realizamos siempre tratamos de llamar a todos, esto es para todos, no es únicamente para el Frente de Pueblos, “hermanos”, les decimos, “hermanos, ustedes, que incluso no están de acuerdo o no están adheridos a un movimiento, no son los enemigos, vamos a unificarnos y a vivir nuestra vida cotidiana como siempre”, pero claro, ahora ya sabiendo que sí tenemos derechos y que los podemos defender. Eso es Atenco, una comunidad que también tiene sueños, que también tiene jóvenes que tienen sueños, que también tiene niños que hoy ya dicen que Zapata defendió la tierra y que Atenco defendió la tierra y que hoy dicen “vamos a jugar a que tu eres el campesino y nosotros los granaderos” y empiezan a jugar y cuando ya se ven muy feo, porque los campesinos les dicen “asesino, violador” dicen “ya no queremos ser granaderos, no, no, mejor ya no jugamos así”, porque los niños lo vivieron, vivieron esta represión. Yo recuerdo las palabras de la mujer de un familiar, cuando estaba en ese lugar, que decía: “no maten a mis hijos, no los maten”, porque de ahí lo sacaron a él y casi lo matan a golpes y la mujer se esconde debajo de la cama junto con cuatro niños que tenía ahí y estos salvajes levantan la cama y encañonan a todos y ella suplica “no los maten, tengo a mis hijos”. ¡Ay, eso te llega y te causa mucho dolor y también mucho coraje! Yo no sé que sería de nosotros si no tuviéramos sangre en las venas, si no nos doliera el dolor de los demás. ¿Qué sería de nosotros? No seríamos nada, creo que seríamos unos parásitos que no servimos para nada; por lo menos decir, “hermano, no estas solo, aquí estamos; mujer, no estas sola, y ese dolor que te hicieron pasar, ese dolor lo sentimos también nosotros” Pero además aquí, creo que lo más importante de todo es que podemos convertir ese dolor en coraje; el coraje es fortaleza, Hasta pareciera que es una receta; no, no es una receta, es algo que se va viviendo y algo que se va sintiendo y que cuando tú te das cuenta ya estás viviendo otro momento, hoy nosotros estamos viviendo otro momento al que inicia el 22 de el octubre de 2001 en la Defensa de la Tierra; hoy estamos viviendo otro momento y es cada vez más difícil… Pero, bueno, ya me extendí mucho y también tenemos que escucharlos y escuchar a las compañeras.

Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 1.


Es el 3 de junio de 2009, Doña Trini del Valle, Catalina González y Marta Pérez, asisten a la Cátedra Henry David Thoreau, de la Facultad de Filosofía y Letras, para platicar con los estudiantes, quienes están muy entusiasmados con la visita; Doña Trini viene a recibir, de manos de los estudiantes, extractos de la autobiografía de Gandhi, en el ambiente hay cierto nerviosismo por parte de los alumnos, una estudiante intercambia unas palabras antes de comenzar la sesión.

ESTUDIANTE: Pienso en la gran condena de 112 años a Don Nacho que justo coincide con la exoneración a Echeverría; entonces, aquí la reflexión es “quien se atreva a cuestionar al Estado va a sufrir sus consecuencias, y aquel que lo defienda, aun con la sangre, va a estar siempre impune” es una imagen simbólica que me ha movido mucho en este tiempo porque es muy dolorosa.

DOÑA TRINI: Si es una realidad aguda que nos ha tocado vivir (Dice, carraspeando un poco) Esta realidad social nos exige una respuesta, no el silencio, la pasividad, o el sometimiento, o bajar la cabeza, sino exige una respuesta y yo creo que se la exige más a quien más recibe y en este caso como estudiantes están recibiendo muchos conocimientos y la sociedad reclamamos esos conocimientos de los estudiantes para que hagamos algo.

En medio de la breve charla surge nuevamente el silencio, al parecer está todo listo para comenzar la entrevista; el maestro Pietro Ameglio habla de sus alumnos:

PIETRO: (Ellos) Van a ser los luchadores que siguen atrás, hemos trabajado mucho en construir juntos, no sólo en recibir todo lo que dice el maestro; es un buen desafío para realizar una buena reflexión con ustedes que son nuestras maestras ¿Qué más enseñanza de resistencia civil? Nadie más que Atenco nos pueden enseñar esta zona central de México y de todo el país: ¿cómo resistir?, ¿cómo humanizar nuestra vida el día de hoy? Ustedes son las maestras; hay que aprender de una forma constructiva, la idea es que organicemos juntos la reflexión, tenemos mucha ilusión, muchas ganas de aprender, de escuchar; a ver si podemos hacer algo juntos hacia adelante; por eso quiero que ellos mismos construyan. (Se dirige a los estudiantes) Aprovechemos porque esto es oro. No sé, a lo mejor empezamos por entregar el material que tenemos preparado.

Una estudiante asiente, se levanta presurosa y entrega el sobre amarillo que contiene el material sobre Gandhi.

-Lo que hicimos fue transcribir extractos de la autobiografía de Gandhi, para los compañeros de Atenco; con esta acción también nos dimos cuenta que un libro es un arma muy importante.

Ameglio, pide que la entrega sea más pausada, menos acelerada y que no nos venzan los nervios lógicos que produce una visita tan especial.

La estudiante hace la observación de que cada uno de ellos colaboró con un capítulo para la entrega de este material; para romper un poco la tensión se bromea un poco sobre las personas que toman fotografías. Ya más relajados, los alumnos agradecen la visita.

DOÑA TRINI: Cuando el compañero Pietro me comentó de esto que nos iban a entregar, traemos tantas cosas en la mente, tantos quehaceres, que lo comente así muy brevemente con los compañeros; les dije que nos iban a entregar algo de Gandhi, de este personaje que aunque no hemos leído al cien por ciento se sabe cómo llevo a cabo su lucha, su resistencia sin violencia. Pues, se les hará llegar a los compañeros y a Nacho, y ojalá les de tiempo de regresarla y no se las quiten antes, porque esto también para nosotros es una maravilla, algo muy valioso, ¿qué les puedo decir?; venimos a compartir con ustedes y a aprender juntos, porque también ustedes nos enseñan mucho a nosotros que iniciamos este camino por una injusticia; muchas cosas quizá ustedes no saben cómo nos formó, pero igual nosotros no sabemos todo lo que vienen a aprender aquí, que para nosotros es muy valioso; entonces, venimos a aprender juntos, a escucharlos y a reflexionar también juntos, gracias a todos ustedes que pusieron, decimos nosotros, “un granito de arena”, unas líneas para que esto se lleve a cabo; nosotros siempre señalamos que las cosas no las podemos hacer solos, siempre será con los demás, por eso muchas gracias. Y bueno, primero nos vamos a presentar; los medios siempre nos presentan, algunas veces para decir que somos lo peor, aquí entre nos, le vamos más a los medios alternativos, de lo contrario ¿qué sería de nosotros?

Catalina es la primera en presentarse; se pone de pie y sonríe calurosamente:

CATA: Buenos días a todos, soy Catalina González Rosas la esposa de Felipe Álvarez Hernández que esta junto con Ignacio del Valle. Les doy las gracias por todas estas cosas bonitas que nos han dado; yo soy una mujer de muy pocas palabras, pero estoy muy agradecida con todos ustedes, con su escuela tan bonita, por mandar esto a nuestros presos, muchas gracias.

Marta está serena, su expresión es a la vez suave y firme.

MARTA: Mi nombre es Marta Pérez Pineda de la comunidad San Francisco Acuexcomac del municipio San Salvador Atenco. Hemos aprendido a caminar, a hacer una lucha pacifica, por más que los medios de comunicación criminalicen nuestra lucha y nos estigmaticen como los violentos, como los macheteros, no es verdad. Lo que nosotros traemos de nuestros pueblos es la cultura de valores, de respeto, de convivencia y es de ahí de donde ha surgido nuestra fuerza para luchar a pesar de todo. Y en este momento quiero mencionar unas palabras que Nacho desde el penal ofrece para todos nosotros cuando se entera de la represión, nos manda decir “no odien”, y tiene mucha razón, porque el que odia se convierte en una persona destructiva, en cambio el que ama, el que ama sus raíces, su tierra, su historia y ama la lucha entonces es más fuerte, y traemos esa lucha de nuestros pueblos.

Doña Trini, sonríe, juega un poco con sus dedos sobre la banca, se sienta más cómoda y se dirige al auditorio.

DOÑA TRINI: Mi nombre es María Trinidad integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, esposa de Ignacio del Valle y madre de América del Valle; ella es una estudiante de la carrera de pedagogía, y siempre que me encuentro con jóvenes así como ustedes, como América, con esos sueños de cambiar el mundo, de cambiar nuestra forma de vida; de saber que tenemos derechos y que no son respetados, yo recuerdo mucho a América, la recuerdo a diario; anhelo verla nuevamente entre todos ustedes y pensando en que sus sueños los vamos a realizar. Nosotros dijimos que queremos un mundo nuevo, queremos también este mundo y para poder cambiar el mundo tenemos que cambiar nosotros de conciencia; pensar “¿qué somos?” Ahora podemos conversar, podemos convivir, quizá en otro momento no lo habría hecho, porque siempre fui una persona muy tímida y me aterraba sola, me aterraba estar en público; precisamente por eso no hice una carrera, porque yo estudie la primaria y una compañera me… yo permití que me inhibiera, porque uno lo permite, pero me decía ¿vas a estudiar la secundaria? Yo estaba muy ilusionada a pesar de que mis padres eran muy humildes y de muy bajos recursos, mi madre siempre se preocupaba porque nos preparáramos y anhelaba que yo tuviera una carrera; entonces cuando estábamos por salir de la primaria una compañera me dijo: “no, yo te recomiendo que no estudies la secundaria porque ahí, si tú no sabes te van a pasar ante el pizarrón y ante todos tus compañeros te van a poner en vergüenza, no vayas, si no sabes, ahí te van a castigar” y antes en los castigos te hincaban con un tabique en cada mano. Supo bien lo que hizo ella, yo pienso ahora, porque era mi ilusión querer estudiar, querer saber y como yo era muy penosa, muy tímida, dije: “yo no me voy a exponer a que me vean los muchachos que yo no sé, que me vean que no voy a saber contestar algo; no quiero ir a la escuela” y me cerré a que yo no quería ir a la escuela y no quise estudiar la secundaria; dos años después empezó la telesecundaria y mi madre todavía pidió a los que iniciaron que hablaran conmigo y me convencieran para que estudiara, y yo dije: “no quiero estudiar y no quiero estudiar”, bueno, mi madre dijo: “pues no quieres estudiar pero aquí no te voy a tener de floja y te vas a ir a estudiar a La Asegurada” no sé si lo han escuchado o no, pero es un lugar donde dan talleres, y te vas a aprender corte, florería, repostería, primeros auxilios. A todo eso me mandó mi madre, porque dijo: “aquí en la casa no te vas a quedar”; y todo eso aprendí, pero no estudié la secundaria; yo la estudie después de que decidí unir mi vida con Nacho; él me animó porque estaba impulsando junto con otros compañeros, como por el 77, alfabetizada, y además daban cursos de secundaria y preparatoria abierta, entonces, yo hice la secundaria estando ya con él. Les digo esto porque hoy podemos estar juntos, hoy podemos mirarnos a la cara, lo puedo hacer ya sin sentir esa pena; porque, como decimos en el pueblo, me chiveaban los muchachos; sí, de verdad, yo sentía que me miraban y sentía feo, ¡y qué bueno que hoy lo puedo hacer! y que yo me sienta en familia con ustedes y además los sienta como parte mía, como esos jóvenes a los que debemos atender porque son los que tienen ese sueño tan grande de cambiar este mundo, y les digo que para cambiarlo tenemos que empezar nosotros por cambiar, por entender qué época estamos viviendo tan difícil. Aquí no podemos tener a ningún funcionario, a alguien que a la mesa lleva buenos alimentos, que en su casa tiene todo lo mejor, tiene todos los servicios; nosotros no podemos estar conviviendo así, porque a lo mejor ni siquiera en confianza nos sentiríamos; como cuando te sientas con alguien y te ponen cubiertos y los tienes que utilizar porque es una norma utilizar los cubiertos. Tenemos que ser como somos y si nos vamos a educar de otra manera también es valido, pero primero que nada estando concientes de qué es lo que queremos, cómo lo queremos, cómo lo vamos a lograr, de esa manera sencilla. Tenemos que ser humildes, primero que nada ante los demás, nosotros siempre decimos que mientras más sabes más humilde, más sencillo debes de ser para que te puedas dar a entender ante los demás; porque de lo contrario (Menea la cabeza). Hay estudiantes que terminan su carrera, llegan a su profesión y la ropa no importa, pueden usar traje, pueden vestir bien, eso no importa, creo que lo que importa es lo que llevamos dentro, cómo vemos las cosas, cómo vemos a los demás. Entonces muchachos, aquí estamos para escucharlos; nos encanta estar con los jóvenes porque ellos nos dan la fuerza, yo siento la fuerza de ustedes aunque, como comentábamos con la compañera, ya llevemos un caminito recorrido. Por eso, en lugar de decir: “Ay es que ya no puedo, con 55 años ya no puedo caminar ni puedo aprender”, no, creo que ahora, en esta época y con todo los que estamos viviendo, es cuando más nos dan ganas de aprender, de aprender de los demás porque muchas cosas no las sabemos. Esto que hoy venimos a compartir, ¿cómo resistimos?, lo qué hoy estamos viviendo, fue precisamente por una injusticia que se nos sigue cometiendo y que no sólo nos han cometido a nosotros sino la han cometido a todos nuestros hermanos de los diferentes estados de nuestro México, violaciones a los derechos humanos, violaciones a las garantías individuales en todo aquel que sabe, que esta claro que tiene derechos y que se atreve a decir: “yo tengo derechos y quiero que sean respetados” sucede con nuestros hermanos de Chiapas, que día con día hay violaciones, que día con día hay represión, con Oaxaca que nuevamente vuelve a ser atacado, Morelos, Veracruz… por todos lados existe esto, pero por todos lados hay resistencia, porque si no ya estaríamos aniquilados todos y sometidos todos; así es que aquí estamos para platicar un poquito como lo que somos, como personas sencillas, tan comunes y corrientes como cualquier otro.

Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.
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