4 de mayo de 2010

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 4.

La venganza del gobierno y la otra etapa de las mujeres de Atenco / 1.

Ya Doña Trini nos había explicado que la lucha del pueblo de Atenco ahora está en otra etapa. ¿Cómo se desarrolló? Cata habla.

CATA: Yo soy de la comunidad de San Cristóbal integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Me siento muy orgullosa de todas las compañeras que salieron a luchar junto con Ignacio del Valle, con Felipe, cuando es lo de la tierra Catalina se quedaba a luchar en su casa porque ella no pudo salir a defender los derechos; el que participaba en ese entonces era Felipe y pues yo me quedaba en la casa, yo nada más iba a eventos, a Atenco, cuando me invitaba Felipe era cuando yo salía; entonces cuando pasa lo del 3 y 4 de mayo, al saber que a algunos de los compañeros los tienen arriba de una casa con muchos granaderos, es cuando Catalina el día 4 se integra con todos los compañeros universitarios que andaban con la gente de Atenco. Empiezo en las correteadas, porque gritaban “¡Ahí vienen!” y a correr; nos escondimos en una casa que nos dieron permiso de entrar; que por cierto a mi ya no me dejaban entrar, pero una compañera, que se llama Hortensia, me jaló. Nos metimos seis a una casa, estuvimos encerrados durante tres horas; yo me sentía muy ajena a todas las compañeras que luchaban por la tierra y me sigo sintiendo, como dice la compañera es una venganza del gobierno. Fue ahí que me quede pensando muchas cosas de todo lo que ellos sintieron cuando la lucha de la tierra, porque Cata nada más hacia la comida y se iba y se sentaba a ver las noticias, a ver que les pasaba a las compañeras y compañeros que andaban en las marchas; cuando fue la primera represión yo solo veía la gente y me ponía a llorar de ver cómo los estaban golpeando y me siento orgullosa de todas esas compañeras y compañeros que están en la lucha. Me pongo a pensar cuando yo estoy encerrada en esa casa, junto con los otros cinco compañeros, en todo lo que vivieron los demás en esas marchas, también se me vinieron a la mente los compañeros que ya habían agarrado, porque yo todavía antes estaba en la casa de ustedes viendo las noticias, recibiendo una cruz. Y viendo eso, yo quería tener un control y desaparecer a los compadres porque no quería saber ya de nada; entonces llega una de mis hijas con su esposo y mi yerno me dice: “Suegra, Felipe me hablo por teléfono, y pues ya se los cargo la tristeza”. Y como nadie me dejó salir les dije a mis hijas: “yo mañana me levanto, agarro mi machete, mi paliacate y mi sombrero y me voy”, mi hija se empieza a reír: “¿Qué vas a ir hacer mamá?” Y le dice su esposo: “tu mamá está hablando en serio” Yo les digo: “porque aquí sentada no me van a venir a dar las noticias de mi marido, de cómo está”, porque yo ya había visto por las noticias que lo habían bajado de un carro a empujones. Al otro día fue cuando yo empecé a participar, el 4 de mayo, ya no sentí miedo. Iba yo con un compañero en su carro, llegamos al puente de La Grande, que es una hacienda, y que me dice: “compañera, pues esta todo tapado aquí”, le dije: “pues vamos por el campo”, yo no sabía si había peligro o no y nos fuimos por el campo; cuando llegamos allá había mucha gente, tanto contraria como gente con sus machetes; me dice una señora: “Pues ustedes nos dicen si nos acercamos o nos quedamos”, “vamos a acercarnos al centro del pueblo de Atenco”, cuando yo llegue a la esquina vi que todos empezaron a correr y los granaderos entraron en todas las calles. Ya encerrada en la casa me iba acordando un poquito de lo que veía, pero yo pensaba: “si nos sacan pues que nos saquen”, a mi no me interesaba nada, ahí me empecé a integrar. Cuando se terminó todo lo de los granaderos en unas horas y escuchamos que habían entrado en la casa de Nacho del Valle, que se había llevado a su hijo yo preguntaba: “¿y Felipe dónde está?” Cuando salimos de ese lugar me imagino que era como la una de la tarde, nos invitaron un desayuno, porque habían entregado cruces en las casas, a mi me daban un jarrito de café y me servían arroz, pero a mi el desayuno no me entraba, me decía la señora de la casa “tómeselo”, yo le decía que sí, pero no podía ni abrir la boca nada más de pensar en todos los compañeros que habían agarrado. Cuando salimos de ahí como a las dos de la tarde porque el señor de la casa nos dijo: “saben qué, se tienen que ir porque van a entrar aquí a catear la casa”; llegamos a la carretera la compañera Hortensia y yo para agarrar una combi para irnos a nuestro pueblo porque nos andaban buscando. Yo llego a la casa de la mamá de Felipe, con mi suegra y Hortensia se va para la suya, que es a unas cuantas cuadras, me encuentro a mi suegra agachada llorando, le agarro su cabeza y le pregunto ¿por qué llora suegra? y dice: “¡ay, mujer es que me acaban de decir que te habían agarrado!” “No, yo estoy bien, por mi no se preocupe” “pero ¿Qué andas haciendo por allá?” Yo no le conteste porque siempre regañaba a Felipe de que se iba a Atenco, que andaba de chismoso, etc., pero dije: "Ahorita vengo, voy a ver a Hortensia”, Yo me quedé en la casa de hortensia porque me dijo: “no vayas (a tu casa) porque andan rondando la casa de Finini”, porque así le dice a Felipe en su pueblo. Cuando llega el día 9, me dicen “hay un lugar para ir a Toluca”, ya me había mandado llamar con unas personas la Licenciada, llegamos a Santiaguito y empiezo a participar a repartir volantes, porque había un enfermo muy grave dentro del Penal y no querían sacarlo al médico. Entonces hicieron el plantón los compañeros y dicen “vamos a repartir volantes y vamos a parar la carretera si no sacan al enfermo”. Cuando yo veo a la licenciada y me dice que Felipe esta en el penal de máxima seguridad en La Palma me acuerdo que lo único que dije fue: “dígame para dónde jalo” y me dice “para allá”, me cruzo la calle y me subo a un taxi, no los vi a todos, solo vi a Felipe y me dice que Nacho y Héctor están ahí igual con él y la palabra que manda decir Nacho con Felipe es “que siguiéramos con los machetes en mano” Es cuando yo llego a Atenco y desde ahí empiezo a involucrarme con el Frente de Pueblos y me siento muy orgullosa de andar con ellos y con toda la confianza les digo, no sé nada pero aquí ando, o sea que el mandil se quedo ahí en la cocina y Catalina anda afuera de su casa desde entonces, porque ya no me quedo en la casa, eso sí se los aseguro. Yo estoy muy orgullosa de todos ustedes porque hay muchos jóvenes que tienen consciencia de nuestra lucha y me siento muy contenta porque hay muchos que nos van a visitar a Atenco, así como mañana, 4 de junio que es la marcha, la que no se hizo del 4 de mayo, el gobierno ha de decir: “ah que bueno que no hicieron su marcha del 4 de mayo por lo de la enfermedad”, supuestamente de la influenza pero si vamos a marchar mañana. Los esperamos allá para que nos acompañen y gracias por recibirnos en esta hermosa universidad, nos sentimos orgullosas de todos ustedes y gracias por escuchar un poquito de nuestra historia.

Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.

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